“Victory Girls”
es un título que hoy se consideraría racista y sexista, pero muy usado para
definir muchachas que durante la Segunda Guerra Mundial se saltaban las reglas
sociales y morales para levantarle el animo a los jóvenes soldados. El cine nos
mostró algunas cintas con visiones menos pecaminosas de estas chicas.
Janie (1943)
Joyce Renolds,
aunque bonita y simpática nunca logró ser una estrella a pesar de los esfuerzos
de la Warner que la descubrió en 1942 cuando ella estudiaba en la Universidad
de California. En su breve carrera, Joyce tuvo un par de protagónicos. El
primero en 1944 cuando contaba 20 años. Janie estaba basada en la novela
y obra de teatro de Josephine Benham sobre una adolescente en el pueblito de
Hortonville.
Ante el horror de
su padre (Edward Arnold), el editor del periódico local, Janie aparece en la
portada de Life besándose con Scooper, su novio de la infancia. Lo
importante es la actitud de Janie que inicia una batalla que se volverá un cliché
en las futuras relaciones intergeneracionales de la teen fiction.
Ella no muestra
vergüenza, afirma su derecho a una independencia romántica y le recuerda al
padre que él también fue joven y audaz en sus relaciones con el sexo opuesto.
Porque el padre recuerda muy bien su etapa de soldado de la Gran Guerra es que
se opone a la creación de una base militar adyacente al pueblo ,considerándola
un foco de corrupción para jovencitas como su hija.
Para Janie y sus
amigas, la base es una oportunidad de hacer algo para ayudar en el esfuerzo bélico
. Las cosas se complican cuando Janie inicia un romance con un soldado llamado Dick
Lawrence (Robert Hutton). Aunque la madre de Dick es amiga de la madre de Janie, esa relación
tiene muchos opositores: el padre de la chica, Scooper y Clare, la hermanita
menor. A pesar de toda esa interferencia, Janie insiste en ofrecer una fiesta
de despedida para Dick y sus amigos.
Esa fiesta es la
antecesora del tropo de invitar amigos en masa―a espaldas de los padres―que
ponen la casa patas p’arriba, tipo Risky Business, Sweet Sixteen
y Freaks and Geeks. Sin los padres ni la hermana de por
medio y con ayuda de la criada April (Hattie McDaniels en su perpetuo rol de doméstica)
Janie invita a Dick y a sus amigos. Estos se presentan en manada con una banda
militar de acompañamiento y dan vuelta el salón literalmente para crear una
pista de baile.
La situación se
vuelve caótica. Bernadine, amiga de Janie, es perseguida por toda la casa por un
soldado con aviesas intenciones y debe encerrarlo en el baño hasta que llegan
los padres de Janie y la policía alertada por el bullicio. Por alguna razón,
esa combinación de cuarto de baño, sexo y el soldado que se desploma en la tina
me recordó el primer episodio de la Temporada 2 de Euphoria.
Por otro lado tenemos el conmovedor reencuentro de Nola y Nicky. Nola, amiga de Janie, recibe a su novio que acaba de sobrevivir un naufragio en el Pacifico. Es el tipo de escena que hacia llorar a las colegialas tuviesen un novio en servicio activo o no.
Janie tiene mucho
que explicar, pero se salva con un apasionado discurso en el que defiende el
derecho de las jovencitas de levantar la moral de muchachos que van a arriesgar
su vida por la patria.
El final de la
película me dejó un poco perpleja. Obvio que el público shipeaba a Janie con
Dick, pero se aparece Scooper con la nueva de que con permiso de su madre, y a pesar de ser menor de edad, se
enroló en la marina. Aunque eso fue algo común entre los adolescentes de la
época, coloca a Janie en la disyuntiva. ¿A qué miembro de las fuerzas armadas debe
escoger? Por suerte la solución la tuvo Janie Gets Married, filmada en
1947, donde Dick retorna sano y salvo de la guerra y se casa con Janie. De estos filmes no quedan ni los trailers. Me siento afortunada de haberlos visto.
Kiss and Tell
(1945)
El próximo filme
fue parte de la franquicia de Corliss Archer. Corliss era la protagonista de
una serie de historias que F. Hugh Herbert escribió para Good Housekeeping
(Buenhogar) en 1943. Inspirándose en las vivencias de su hija, Herbert
creaba una adolescente atolondrada, pero de buen corazón.
De estas
historias saldría, en 1943, una obra de teatro (Kiss and Tell) y un
programa radial “Meet Corliss Archer”. Obviamente lo próximo sería una película
y en 1945 la protagonizó Shirley Temple, A sus dieciocho años, Shirley estaba
de pleno en su etapa adulta y este sería su mejor protagónico.
Como Janie,
Corliss quiere ayudar a los soldados.
Una noche en que ella y su mejor amiga Mildred atienden un kiosco en un bazar
de la USO a Corliss se le ocurre rifar sus besos. La idea es un éxito con los
clientes, pero un escándalo para los padres que culpan a Mildred. Las familias
de ambas chicas pelean, lo que afecta el romance de Mildred con el aviador Lenny
Archer, hermano de Corliss.
Lenny confia en su hermana
En uno de sus
breves permisos antes de ir a la guerra, Lenny y Mildred se casan en secreto.
Pasan los meses, no se sabe nada de Bill y Mildred cree estar embarazada.
Corliss la acompaña al ginecólogo y es vista por la chismosa del pueblo. El
rumor se esparce. Para proteger el secreto de su cuñada, Corliss debe enfrentar
habladurías y la furia de sus padres, incluso debe aceptar casarse con su novio
adolescente que también sabe que la que espera a la cigüeña es Mildred.
Shirley volvió a interpretar a una adolescente y novia de guerra en Honeymoon, ya cuando el conflicto había acabado (1947). La contribución de jovencitas atolondradas seguía siendo tema aun en la posguerra.
Dear Ruth
(1947)
Basada en una
obra de William Krasna, había tenido un éxito singular en Broadway justamente
cuando el autor fue aconsejado de escribir algo con una heroína juvenil. Esto
demuestra la importancia de las adolescentes en la cultura de la época. De
hecho, el drama fue publicado como un libro que se les envió a los soldados en
el frente.
Dos años más
tarde, Paramount la filmó. La trama tiene lugar en 1944. Miriam Jenkins ( Mona
Freeman) interpreta ese arquetipo de adolescente de la época , ansiosa de
hacerles la vida más fácil a los militares en el frente. Así comienza a
cartearse con un soldado, pero como no se atreve a decirle que es casi una niña,
adopta la personalidad de Ruth (joan Caulfield) su hermana mayor. Incluso le manda una
fotografía de Ruth, sin imaginarse que el soldado se enamorará perdidamente de
ella.
El problema
comienza cuando aparece en la puerta de Los Jenkins el teniente Bill Walker
(William Holden), un aviador que acaba de retornar del frente italiano. Tiene
solo dos días de permiso y quiere usarlos para casarse con Ruth. Miriam debe
convencer a su hermana y esta a su prometido que debe usar esos dos días para
hacer creer a Bill que es la autora de las cartas, que lo ama, pero mejor
esperar al final de la guerra para la boda. Esta comedia de errores acaba con
Ruth enamorada del aviador y más que dispuesta a casarse con él.
Que sorpresa para Los Jenkins
Dear Ruth fue un éxito que ameritó dos secuelas
(Dear Wife y Dear Brat) bastante olvidables. Aparte de ayudar a
William Holden, quien también acababa de quitarse el uniforme en la vida real,
a alcanzar el estrellato, parte del encanto de la obra era el tema del amor por
correspondencia y del arquetipo de Cyrano de Bergerac.
Por ese entonces,
Cyrano había vestido uniforme y respondido cartas de amor de jóvenes románticas
en dos filmes, la comedia A Letter for Evie (Una carta para Eva, 1945)
con Marsha Hunt y Hume Conyn y la inmortal Love Letters (Cartas a mi amada,
1947) con Jennifer Jones y Joseph Cotten. La diferencia es que en Dear Ruth,
la corresponsal es mujer y que no es ella quien se queda con el héroe.
Eso fue lo único que me disgustó del filme, si
Bill se había enamorado del contenido de las cartas por fuerza tendría que
haber traspasado ese amor a la verdadera autora, Miriam. Y es increíble que
ella hubiese escrito misivas tan intensas y conmovedoras sin sentir esas
emociones. Para solucionar ese dilema, al final del filme aparece en la puerta
de los Jenkins un marinero preguntando por Ruth. La implicación es que la
traviesa Miriam se ha carteado con más un miembro de las fuerzas armadas. Francamente
nunca me tragué ese último detalle.
Lo extraordinario es que este filme (completo y en diferentes idiomas) esta disponible en varios sitios pero no hay ni clips, ni trailer.
La Segunda Guerra
Mundial llegó a su fin, pero no así la importancia del adolescente como
consumidor. Hasta las revistas de caricaturas los reconocían. En 1941, salía a
la venta el primer número de Archie que nos llevaba con el escolar pelirrojo
a conocer el pueblo de Riverdale, su secundaria y a sus amigos Torombolo, Betty
y Verónica. Archie sería el primer teenager en aparecer en una tira cómica y su
fama lo ha traído hasta el siglo XXI.
Otro tipo de
publicación, pero igualmente importante fue Seventeen cuyo primer número
pudo ser adquirido en los kioscos en 1944. Era la primera vez que una revista de
modas se volcaba totalmente en las jovencitas ofreciéndoles como maquillarse,
fotos de ropa modelad por chicas de su edad y consejos sobre cómo lidiar con
los padres y con los pretendientes.
A pesar de la
novedad, Seventeen seria por más de una década una exposición de como debían
actuar jóvenes blancas de clase media. Solo en 1963 se atrevería a contratar
una modelo de color y a cambiar el tono de sus consejos. Para entonces la
juventud estadounidense había experimentado su primera revolución cultural..
BIBLIOGRAFIA
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Schrum, Kerry. Some
Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)
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