miércoles, 29 de abril de 2026

El Otro Lado de las Victory Girls (Teen Culture IV)

 


“Victory Girls” es un título que hoy se consideraría racista y sexista, pero muy usado para definir muchachas que durante la Segunda Guerra Mundial se saltaban las reglas sociales y morales para levantarle el animo a los jóvenes soldados. El cine nos mostró algunas cintas con visiones menos pecaminosas de estas chicas.



Janie (1943)

Joyce Renolds, aunque bonita y simpática nunca logró ser una estrella a pesar de los esfuerzos de la Warner que la descubrió en 1942 cuando ella estudiaba en la Universidad de California. En su breve carrera, Joyce tuvo un par de protagónicos. El primero en 1944 cuando contaba 20 años. Janie estaba basada en la novela y obra de teatro de Josephine Benham sobre una adolescente en el pueblito de Hortonville.

Ante el horror de su padre (Edward Arnold), el editor del periódico local, Janie aparece en la portada de Life besándose con Scooper, su novio de la infancia. Lo importante es la actitud de Janie que inicia una batalla que se volverá un cliché en las futuras relaciones intergeneracionales de la teen fiction.



Ella no muestra vergüenza, afirma su derecho a una independencia romántica y le recuerda al padre que él también fue joven y audaz en sus relaciones con el sexo opuesto. Porque el padre recuerda muy bien su etapa de soldado de la Gran Guerra es que se opone a la creación de una base militar adyacente al pueblo ,considerándola un foco de corrupción para jovencitas como su hija.

Para Janie y sus amigas, la base es una oportunidad de hacer algo para ayudar en el esfuerzo bélico . Las cosas se complican cuando Janie inicia un romance con un soldado llamado Dick Lawrence (Robert Hutton). Aunque la madre de Dick es amiga de la madre de Janie, esa relación tiene muchos opositores: el padre de la chica, Scooper y Clare, la hermanita menor. A pesar de toda esa interferencia, Janie insiste en ofrecer una fiesta de despedida para Dick y sus amigos.



Esa fiesta es la antecesora del tropo de invitar amigos en masaa espaldas de los padresque ponen la casa patas p’arriba, tipo Risky Business, Sweet Sixteen y Freaks and Geeks. Sin los padres ni la hermana de por medio y con ayuda de la criada April (Hattie McDaniels en su perpetuo rol de doméstica) Janie invita a Dick y a sus amigos. Estos se presentan en manada con una banda militar de acompañamiento y dan vuelta el salón literalmente para crear una pista de baile.


                            El peligro de hacer fiestas sin permiso de los padres

La situación se vuelve caótica. Bernadine, amiga de Janie, es perseguida por toda la casa por un soldado con aviesas intenciones y debe encerrarlo en el baño hasta que llegan los padres de Janie y la policía alertada por el bullicio. Por alguna razón, esa combinación de cuarto de baño, sexo y el soldado que se desploma en la tina me recordó el primer episodio de la Temporada 2 de Euphoria.

                              La cultura del baño  y las fiestas de adolescentes

Por otro lado tenemos el conmovedor reencuentro de Nola y Nicky. Nola, amiga de Janie, recibe a su novio que acaba de sobrevivir un naufragio en el Pacifico. Es el tipo de escena que hacia llorar a las colegialas tuviesen un novio en servicio activo o no.

                  

Janie tiene mucho que explicar, pero se salva con un apasionado discurso en el que defiende el derecho de las jovencitas de levantar la moral de muchachos que van a arriesgar su vida por la patria.

El final de la película me dejó un poco perpleja. Obvio que el público shipeaba a Janie con Dick, pero se aparece Scooper con la nueva de que con permiso de su madre, y a pesar de ser menor de edad,  se enroló en la marina. Aunque eso fue algo común entre los adolescentes de la época, coloca a Janie en la disyuntiva. ¿A qué miembro de las fuerzas armadas debe escoger? Por suerte la solución la tuvo Janie Gets Married, filmada en 1947, donde Dick retorna sano y salvo de la guerra y se casa con Janie. De estos filmes no quedan ni los trailers. Me siento afortunada de haberlos visto.



Kiss and Tell (1945)

El próximo filme fue parte de la franquicia de Corliss Archer. Corliss era la protagonista de una serie de historias que F. Hugh Herbert escribió para Good Housekeeping (Buenhogar) en 1943. Inspirándose en las vivencias de su hija, Herbert creaba una adolescente atolondrada, pero de buen corazón.

De estas historias saldría, en 1943, una obra de teatro (Kiss and Tell) y un programa radial “Meet Corliss Archer”. Obviamente lo próximo sería una película y en 1945 la protagonizó Shirley Temple, A sus dieciocho años, Shirley estaba de pleno en su etapa adulta y este sería su mejor protagónico.

Como Janie, Corliss quiere ayudar a  los soldados. Una noche en que ella y su mejor amiga Mildred atienden un kiosco en un bazar de la USO a Corliss se le ocurre rifar sus besos. La idea es un éxito con los clientes, pero un escándalo para los padres que culpan a Mildred. Las familias de ambas chicas pelean, lo que afecta el romance de Mildred con el aviador Lenny Archer, hermano de Corliss.

                                     Corliss vende sus besos

                            Lenny confia en su hermana

En uno de sus breves permisos antes de ir a la guerra, Lenny y Mildred se casan en secreto. Pasan los meses, no se sabe nada de Bill y Mildred cree estar embarazada. Corliss la acompaña al ginecólogo y es vista por la chismosa del pueblo. El rumor se esparce. Para proteger el secreto de su cuñada, Corliss debe enfrentar habladurías y la furia de sus padres, incluso debe aceptar casarse con su novio adolescente que también sabe que la que espera a la cigüeña es Mildred.

                                             Corliss y su mamá 

Shirley volvió a interpretar a una adolescente y novia de guerra en Honeymoon, ya cuando el conflicto había acabado (1947). La contribución de jovencitas atolondradas seguía siendo tema aun en la posguerra.


Dear Ruth (1947)

Basada en una obra de William Krasna, había tenido un éxito singular en Broadway justamente cuando el autor fue aconsejado de escribir algo con una heroína juvenil. Esto demuestra la importancia de las adolescentes en la cultura de la época. De hecho, el drama fue publicado como un libro que se les envió a los soldados en el frente.

Dos años más tarde, Paramount la filmó. La trama tiene lugar en 1944. Miriam Jenkins ( Mona Freeman) interpreta ese arquetipo de adolescente de la época , ansiosa de hacerles la vida más fácil a los militares en el frente. Así comienza a cartearse con un soldado, pero como no se atreve a decirle que es casi una niña, adopta la personalidad de Ruth (joan Caulfield)  su hermana mayor. Incluso le manda una fotografía de Ruth, sin imaginarse que el soldado se enamorará perdidamente de ella.

                              Miriam y Bill, el engañado 

El problema comienza cuando aparece en la puerta de Los Jenkins el teniente Bill Walker (William Holden), un aviador que acaba de retornar del frente italiano. Tiene solo dos días de permiso y quiere usarlos para casarse con Ruth. Miriam debe convencer a su hermana y esta a su prometido que debe usar esos dos días para hacer creer a Bill que es la autora de las cartas, que lo ama, pero mejor esperar al final de la guerra para la boda. Esta comedia de errores acaba con Ruth enamorada del aviador y más que dispuesta a casarse con él.

                                          Que sorpresa para Los Jenkins

Dear Ruth fue un éxito que ameritó dos secuelas (Dear Wife y Dear Brat) bastante olvidables. Aparte de ayudar a William Holden, quien también acababa de quitarse el uniforme en la vida real, a alcanzar el estrellato, parte del encanto de la obra era el tema del amor por correspondencia y del arquetipo de Cyrano de Bergerac.

Por ese entonces, Cyrano había vestido uniforme y respondido cartas de amor de jóvenes románticas en dos filmes, la comedia A Letter for Evie (Una carta para Eva, 1945) con Marsha Hunt y Hume Conyn y la inmortal Love Letters (Cartas a mi amada, 1947) con Jennifer Jones y Joseph Cotten. La diferencia es que en Dear Ruth, la corresponsal es mujer y que no es ella quien se queda con el héroe.



 Eso fue lo único que me disgustó del filme, si Bill se había enamorado del contenido de las cartas por fuerza tendría que haber traspasado ese amor a la verdadera autora, Miriam. Y es increíble que ella hubiese escrito misivas tan intensas y conmovedoras sin sentir esas emociones. Para solucionar ese dilema, al final del filme aparece en la puerta de los Jenkins un marinero preguntando por Ruth. La implicación es que la traviesa Miriam se ha carteado con más un miembro de las fuerzas armadas. Francamente nunca me tragué ese último detalle.



Lo extraordinario es que este filme (completo y en diferentes idiomas) esta disponible en varios sitios pero no hay ni clips, ni trailer.

La Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, pero no así la importancia del adolescente como consumidor. Hasta las revistas de caricaturas los reconocían. En 1941, salía a la venta el primer número de Archie que nos llevaba con el escolar pelirrojo a conocer el pueblo de Riverdale, su secundaria y a sus amigos Torombolo, Betty y Verónica. Archie sería el primer teenager en aparecer en una tira cómica y su fama lo ha traído hasta el siglo XXI.



Otro tipo de publicación, pero igualmente importante fue Seventeen cuyo primer número pudo ser adquirido en los kioscos en 1944. Era la primera vez que una revista de modas se volcaba totalmente en las jovencitas ofreciéndoles como maquillarse, fotos de ropa modelad por chicas de su edad y consejos sobre cómo lidiar con los padres y con los pretendientes.



A pesar de la novedad, Seventeen seria por más de una década una exposición de como debían actuar jóvenes blancas de clase media. Solo en 1963 se atrevería a contratar una modelo de color y a cambiar el tono de sus consejos. Para entonces la juventud estadounidense había experimentado su primera revolución cultural..

BIBLIOGRAFIA

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

 

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lunes, 27 de abril de 2026

La Segunda Guerra Mundial y el Auge de los Teenagers (Teen Culture III)

 


Llegamos a ese punto en que el fenómeno teenagers se hace más patente. Hay quien responsabiliza a la Segunda Guerra Mundial, otros a la mayor cantidad de chicos que cursan y se gradúan de la secundaria. El hecho es que los adolescentes son una presencia visible y su cultura atrae a los auspiciadores y a los cineastas. Ginger Rogers se disfraza de adolescente y Robert Wakker se convierte en el arquetipo del joven soldado que rompe corazones antes de ir a destrozar el Tercer Reich.

Una Juventud Independiente

Como vimos en la nota anterior, a fines de la década de la Depresión, más jóvenes estaban estudiando. Eso convirtió a la secundaria en un centro social donde los adolescentes podían crear y compartir su cultura. Sin embargo,  la gran partera de la cultura adolescente fue la Segunda Guerra Mundial.

Pocos conflictos de la historia han creado brechas generacionales como esa guerra, puesto que Estados Unidos instituyó el draft (reclutamiento obligatorio) a partir de 1940, aun antes de Pearl Harbor. Con padres y hermanos mayores en el frente de batalla, para los muchachos se volvía más intensa esa etapa en que todavía podían divertirse despreocupadamente.



William Manchester adjudica este estilo de vida a tres factores: mayor poder financiero, ausencia de los padres y aunque parezca contradicción, mayor cercanía con sus mayores. Por eso Manchester afirma que la ‘”adolescencia” emerge como un fenómeno de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia del padre que sirve a la patria y de la madre que estará empleada por la industria bélica u ocupada en bazares o la Cruz Roja, le otorga una independencia insospechada al adolescente de Los 40.

Por otro lado existe conciencia en los padres que los hijos son algo precioso que les puede ser arrebatado en cualquier momento. Se les consiente más y se aumentan sus mesadas. Agregando a esto que hay una cantidad de trabajos parte de tiempo como la jardinería y otros que permiten que la juventud estadounidense adquiera un poder de consumidor propio. Los padres pasan tiempo de calidad con sus hijos menores y comienzan a compartir hobbies.

El reclutamiento y problemas sindicales acabaron con las Big Bands (aunque algunas se unieron a las fuerzas armadas como la orquesta del Capitán Glenn Miller)  y la nueva juventud se desinteresó de la música swing prefiriendo a los cantantes de baladas. Eso tranquilizó a padres que nunca vieron con buenos ojos esa música y que también favorecían a los baladistas. Como los atletas profesionales ahora cargaban fusily eso incluía a los universitariosel deporte lo practicaban los estudiantes de secundaria y los padres volcaron sus ojos a los equipos de las High Schools interesándose en las proezas de sus hijos deportistas.

                                      El Capitán  Glenn Miller

Cambios en la Moda y Cambios en la Moral

La moda de los ahora llamados teenagers también cambió . Aunque , si le creemos a Los Waltons, la mezclilla había sido la tela preferida para ropa infantil y juvenil del día a día de la juventud de las zonas rurales en USA, en Los 40 los jeans se volvieron la primera prenda unisex de las a zonas urbanas.

Las muchachas los usaban para juegos y labores al aire libre, enroscados hasta la rodilla y lo acompañaban con camisas de hombre , un par de tallas más grande que habían encontrado en los armarios de padres y hermanos ausentes. Aunque los zapatos Oxford o saddle shoes seguían en boga, chicos de ambos sexos comenzaron a usar mocasines (loafers) que no necesitaban de cordones.

                              Modas de jovencitas durante la guerra

A pesar de la onda unisex en el vestir, las chicas sabían cuando ser femeninas y atraer el interés del sexo opuesto, sobre todo si este veía envuelto en el uniforme de una de las tres ramas de las fuerzas armadas. Tan lejos llegaba el patriotismo de las muchachas que puede haber sido causa de un aumento de madres solteras adolescentes tal como matrimonios tempranos contraído en el ímpetu del momento.

Esos factores fueron la trama de la mejor comedia de Hollywood en ese entonces. Milagro en Morgan Creek de Preston Sturges (1944) reflejaba los cambios morales de la sociedad americana en tiempos de guerra. Marion Hutton era la hija del sheriff del pueblo de Morgan Creek. En una visita a las tropas para levantarles la moral (gran actividad de las chicas guapas de entonces) terminaba en una fiesta donde bebía tanto que solo recordaba que a alguien se le había ocurrido que el mejor final era buscar un juez de paz y casarse.



Marion volvía a su casa y se olvidaba del asunto hasta que unos meses después descubría su embarazo. Con la ayuda de su hermana adolescente y de su mejor amigo (que siempre había estado enamorado de ella) intentaba descubrir la identidad de “su marido” y ocultar su embarazo. Fracasaba en ambos intentos y ella y su familia experimentaban la vergüenza y el repudio del pueblo. Todo terminaba con un rápido matrimonio con el amigo y un parto de quíntuples que la convertía en celebridad nacional.



Una Mirada Retro a Los 40

Después de la guerra y en las décadas siguientes surgieron memorias, novelas y filmes que intentaban retratar la vida cotidiana en el frente domestico Para ver la vida de los adolescentes los mejores ejemplos son Los Walton que retrata como la Segunda Guerra Mundial afectó a esa familia de Las Apalaches. Añado The Last Convertible un superventas de Anton Myrer que describe el último año de paz (1940) en la vida de un grupo de novatos de Harvard.



El Ultimo Convertible es una novela narrada en flashbacks que cubren cuatro décadas en la vida de Los Fusileros, cinco estudiantes de Harvard de diferentes estratos sociales y con diferentes experiencias y metas. Es también un repertorio de la cultura adolescente de Estados Unidos antes de la guerra que abarca vestuario, música y hobbies incluyendo el amor a los autos ejemplarizado por La Emperatriz, el convertible del título. Es también un recuento de la vida amorosa de jóvenes universitarios describiendo sus actitudes hacia el sexo opuesto y hacia el sexo en general.



Los Walton no serán tan explícitos en lo que respecta al sexo, pero si al romance. Mary Ellen la primera de Los Walton en casarse queda viuda cuando el Dr. Curtis (aparentemente) muere en Pearl Harbor. Su hermano el rebelde Ben, se une a la marina y parte a ultramar dejando atrás a Cindy, con quien ha contraído un matrimonio impulsivo, y a la recién nacida Virginia. El sensible Jason, tras un periodo de pacifismo, sirve honrosamente en el teatro europeo y retorna a Walton’s Mountain con una esposa judía.

incluso el adolescente Jim Bob que ha conseguido su sueño de ser aviador se encuentra con un Domingo 7 como les ocurriría a muchos jóvenes conscriptos. Tras una noche de copas de la cual no recuerda nada, Jim Bob y su familia reciben la visita de Kathy Seals ( Jennifer Jason Leigh) quien anuncia que habrá una adición a Los Walton. Ni Jim Bob es el padre ni Kathy está embarazada, por suerte para el chico que no sería el único soldado adolescente atrapado en matrimonios y paternidades imprevistas.



Ginger Rogers Entre Menores de Edad

Durante la Segunda Guerra Mundial el cine seguía siendo el pasatiempo favorito sobre todo las cintas bélicas. Entre ellas surgiría un nuevo género: los dramas domésticos o Homefront Drama en los cuales los adolescentes jugaban un papel importante. Curiosamente, y a pesar de ser de 1942, el mejor retrato (aunque satírico) de los muchachos de entonces no estaría dirigido a ellos

Me refiero a la comedia de Billy Wyler (su primer trabajo en Hollywood)The Major and the Minor. Tras terminar su mancuerna con Fred Astaire y de ganarse un Oscar por el drama Kitty Foyle, Ginger-hacía gala de sus dotes de comediante.

Susan (G. Rogers) acaba de renunciar a su empleo. Sin dinero para pagarse el boleto de tren de regreso a su pueblo, opta por fingir ser una niña de doce años y así solo pagar medio pasaje. Por supuesto que los inspectores ferroviarios no le creen, pero Susan (ahora llamada “Susu”) encuentra la protección del Mayor Philip Kirby (Ray Milland)que, por problemas de vista, no nota que se trata de una mujer adulta.



Susu acaba en la academia militar donde el Mayor es instructor. Ahí también viven las hijas del comandante, Pamela que es la novia del Mayor Kirby y la adolescente Lucy. Diana Lynn hizo tan buena interpretación de teenager que es casi una lástima que haya dejado atrás esos roles para dedicarse a Noir y dramas románticos.

Lucy inmediatamente reconoce que Susu es una adulta disfrazada no solo no la delata, le presta ropa y le da consejos para protegerse de los cadetes casanovas. Tal como Andy Hardy, los estudiantes de la academia solo quieren una cosa de las chicas: besos.



Mas que el romance (insinuado) entre Kirby y Susan, más que las sospechas de Pamela que finalmente desenmascara a la “menor”, el humor del filme se centra en los chicos, su angst hormonal y el efecto que Susu ejerce sobre ellos. También es un retrato de la desilusión de Lucy de los hombres debido a la vacuidad de estos que la empujan a interesarse más en sus estudios.

Finalmente El Mayor y la Menor refleja los gustos de esa cultura que incluyen una visión hilarante de un grupo de colegialas invitadas a un baile de la academia y que tienen la mitad del rostro cubierto con su cabello a lo Emo del Siglo XXI. Un cadete le explica a Susu que intentan copiar el look de Verónica Lake.



Esa señal de querer parecerse a la actriz del momento demuestra la tremenda influencia que el cine tenía en las jovencitas de entonces. Sorprendentemente , no surgió un galán juvenil para hacerlas soñar. Los sueños de las mujeres de todas las edades venían vestidos de informe. Hasta Mickey Rooney se alistó en 1944 sirviendo en ultramar.

1944 está unido a la carrera de otro actor cuya tragedia fue que, después de encarnar al soldado romántico que sería el sueño de adolescentes en tres filmes de ese año, vio su vida y trabajo actoral tocar fondo. Hablo de Robert Walker.

Walker y El Soldado Soñado

La historia de Walker es una tragedia de Hollywood. Cuando estudiaba drama se enamoró y se casó con una compañera llamada Phylis Isley, en 1939. Tres años y dos hijos más tarde, los Walker no habían conseguido abrirse camino en Hollywood. Para mantener a su familia, Robert hacia programas de radio y Phyllis modelaba. Tras una fallida audición en la MGM, Phyllis atrajo el interés del productor David O. Selznick quien le vio madera de actriz.

                                Los Walker en familia

Selznick la hizo firmar un contrato de 7 años, le cambió el nombre a Jennifer Jones y la comenzó a preparar para un rol perfecto. Entretanto, para no separar a la Familia Walker le consiguió un contrato a Robert en la MGM. A sus 24 años, y con su atractivo físico, Robert no demoró en destacar en roles menores y hacerse un favorito entre el público, sobre todo las jovencitas.

Conscientes de eso, los productores lo pusieron en roles de soldado incluyendo su primer protagónico (y en el que me enamoré de el a los diez años y eso que el filme era viejito y el actor estaba retemuerto). El filme se llamaba See Herere, Private Hargrove y estaba basado en las memorias de Marion Hargrove sobre su entrenamiento militar en el Fuerte Bragg. El filme fue todo un éxito sobre todo porque los chicos veían a Hargrove como lo que podían ser una vez que los reclutasen y las chicas se identificaban con Donna Reed que encarnaba a Carol, la novia del soldado.

                                  Donna Reed y Robert Walker

Sin embargo, el éxito de ese filme no superaba el de la ahora Jennifer Jones quien en 1943 había ganado el más ambicionado rol en Hollywood, el de Santa Bernardita Soubirous en La Canción de Bernadette que le ameritaría un Oscar como Mejor Actriz. Aprovechando el éxito del matrimonio. Selznick decidido pedir prestado a Walker para que fuesen la pareja juvenil de su próximo proyecto Since You Went Away (Desde que te fuiste, 1944), posiblemente el mejor Homefront Drama de ese subgénero.

En esa película, Claudette Colbert da vida a Cora, una dama de clase media acomodada cuyo marido parte a la guerra dejándola a cargo de una casona y dos hijas adolescentes (Jennifer Jones y Shirley Temple). Para generar algún ingreso, Cora renta un cuarto a un viejo gruñón (Monty Woolley). Un día llega a  visitar al viejito su nieto, el Cabo Bill Smallet (Robert Walker). Jane (J. Jones) la hija mayor se interesa en Bill e inician un romance.

(Nota: Este filme gratis y doblado al español  esta en YT)

Al final de su permiso, Bill entrega su reloj de bolsillo a Jane, se comprometen y deciden casarse apenas acabe la guerra. Jane comienza su espera, ofreciendo servicios en la Cruz Roja, y esperando cada carta del novio que está en Italia. Hasta que un día las cartas acaban y llega el fatídico telegrama, el sufrimiento de Jane era un reflejo de lo que vivián muchas jovencitas en America que perdían a su primer amor en el campo de batalla.



Hace un día vi este filme (completo y gratis en YT) y recordé cuando lo vi por primera vez a los 13 años cuando creí que no había romance más intenso que el de Jane y Bill. Ahora esas escenas me resultaron más tristes debido a que se lo que ocurría fuera de pantalla.

Para esa época un secreto a voces era que Selznick y Jennifer eran amantes. Fue un acto sádico de parte del productor tener a la adúltera y el esposo engañado en pantalla. incluso obligó a Walkerquien  ya sabía que su matrimonio había acabadoa filmar varias veces las escenas de amor.



En diciembre de 1943, Jenifer abandonó a su marido, obtuvo el divorcio en 1945 y se casó en 1949 con Selznick. Robert Wakker nunca se recuperó y comenzó a beber. Aun así filmo una secuela de las aventuras del soldado Hargrove que también tuvo éxito y el bellísimo drama domestico The Clock (Campanas del destino) junto a Judy Garland.

Nuevamente Walker interpreta un estereotipo del joven soldado, El Cabo Joe Allen, antes de partir al frente, recibe un pase de 48 horas para gastarlas en Nueva York. El primer día conoce a Alice (J. Garland) que se ha roto un tacón en la escalera de la Estación Pennsylvania. Joe encuentra una zapatería que repara el tacón y en agradecimiento, Alce le da un tour de la ciudad. Para abreviar, pasan un día juntos al cabo del cual descubren que se han enamorado.



Se gastan varias horas tratando de saltarse las reglas de la burocracia. Finalmente se casan y tienen todavía tiempo para noche de bodas y su primer desayuno de casados antes que Alice acompañe al ahora su esposo a la estación de tren. Este filme aunque llegó a los cines cuando la guerra estaba en sus días finales, encantó al público, a chicas románticas y a jóvenes parejas que habían vivido situaciones parecidas a las de Joe y Alice.



Tristemente fue el punto máximo de la carrera de Robert Walker. El alcohol, al que cada vez era más aficionado, comenzó a afectar sus nervios e incluso lo hizo perder su atractivo físico. Estuvo recluido en hospitales, sus filmes eran un fracaso, se casó dos veces en menos de cinco años. A pesar de que su último filme, Extraños en un tren de Hitchcock, hoy es un clásico, un año más tarde, en 1951, Robert Walker moría a causa de un paro respiratorio.

BIBLIOGRAFIA

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Los Jóvenes de la Depresión (Teen Culture II)

 


Santuario fue escrita en 1929, el año del crack de Wall Street que provocaría un colapso económico mundial. La cultura collegiate desapareció a medida que los afortunados que todavía podían ir a la universidad se radicalizaban y no solo volcándose a la izquierda como el personaje de Barbra Streisand en The Way We Were. Ese no sería el único viraje cultural que afectaría a los adolescentes. estadounidenses.


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Hijos de la Depresión

En la Depresión, donde suicidios y muertes por inanición eran sucesos diarios, los jóvenes de ambos sexos abandonaban sus estudios para buscar empleo y al no encontrarlos se sumaban a la nueva cultura “hobo” (mendigos) que cruzaban el país en busca de trabajos o simplemente para sobrevivir vistiendo harapos ,aprendiendo y defendiéndose de los hobos veteranos y metiéndose en vagones de ganado para viajar gratis.

 Puesto que la vagancia era un crimen, muchos de esta generación (que incluía niñas que se disfrazaban de hombres para evitar violaciones) acababan en la cárcel,  golpeados e incluso asesinados por pueblerinos airados. Henry Ford, desde su lujosa residencia, podía proclamar que los jóvenes nómadas estaban adquiriendo una excelente educación en lo que significa el mundo real. La realidad era que se trataba de una experiencia traumática y que dejaría secuelas psíquicas y físicas en los que la vivieron.

                                 Joven trepandose a un tren (sin pagar)

Aun así, en la década de Los 30, especialmente en la segunda administración de Franklin Delano Roosevelt, la economía mejoró, la juventud americana tuvo un respiro y una oportunidad de vivir con normalidad. Eso no quiere decir que ya entonces se viviese ese periodo intermedio entre infancia y madurez como una etapa real. Asi lo describe el historiador William Manchester: “The teenage subculture did not exist.”

Eso no quita que los adolescentes(edades entre 13 y 19) no tuviesen ya una cultura favorita con actividades privilegiadas. La radio, en esa era pre-television, era un tótem de los hogares que podían comprar un aparato. La costumbre era que toda la familia se sentase alrededor de la radio a escuchar determinados programas.

La programación se dividía entre dramatizados para los más pequeños como Anita, la Huerfanita, The Shadow y Dick Tracy, y las soap operas que tenían protagonistas adultas como el Romance de Helen Trent que giraba en torno a una viuda treintañera. Los jóvenes podían escuchar música popular en radio shows como La Hora Ginger Ale o el concurso busca talentos del Mayor Bowes (Major Bowes Amateur Hour) donde se presentarían entonces desconocidos Frank Sinatra y Maria Callas.



 Los Walton se reunen a escuchar la radio.


Swing, Cine y Fuentes de Soda

Fue a mediados de Los 30 que surgiría una música que causaría alarma entre los mayores, porque sería el público juvenil quien la abrazaría. La historia comienza en El Palomar, un salón de baile de los Ángeles donde una noche de 1935, una oscura orquesta liderada por un judío de Brooklyn llamado Benny Goodman presentaría al mundo el novedoso sonido del swing.



Esta música, una derivación del jazz afroamericano de Los 20, fue atacada por padres y maestros. El ataque fue iniciado por un psiquiatra que en el New York Times observó que el swing era hipnótico y que su tempo acelerado alteraba los sentidos “y derribaba convenciones”.



Se entendía que hablaba de como el swing era afrodisiaco, sobre todo porque motivaba bailes como el audaz jitterbug. Aun así esa será la música de la última manada de La Gran Generacion  y pronto los jóvenes se reunían a escucharla y a bailarla en sitios como el Palomar y el Hollywood Palladium en Los Ángeles, el Roseland y el Savoy en Nueva York, y el Glen Island Casino en Long Island donde tocarían las mejores representantes del swing como Glenn Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw.



Después del baile, el cine era el pasatiempo predilecto de los adolescentes. Una entrada costaba solo cinco centavos y las salas de cine estaban atestadas. Tanto Manchester como Dooley aventuran que el americano de todas las edades iba al cine tres veces por semana, eso incluía a los jóvenes. Era una experiencia compartida, un sitio para reunirse con los amigos y para tener una primera cita romántica,

Es un ritual que conocemos por visiones nostálgicas de crecer en la Depresión como Los Waltons y la novela de Grace Metalious Peyton Place. Allí vemos que a Los Hermanos Walton, en las Apalaches de Los 30,no les importa caminar hasta un pueblo cercano para ver una película. Allison McKenzie, la protagonista de Peyton Place, todos los sábados ,en ese pueblito de la Nueva Inglaterra va con su amiga Selena Cross al teatro del pueblo para luego ir a otro sitio predilecto de los jóvenes de entonces , la droguería o farmacia donde consumen Coca Colas y sándwiches de tomate, lechuga y tocino (BLTs).

Un detalle de los espacios para una clientela adolescente eran las fuentes de soda que lanzaban jets de agua efervescente. Esos locales (que aun en Chile hoy se conocen como “fuentes de soda”) abarcaban farmacias, tiendas de departamento y heladerías. Reemplazaban al bar o taberna para jóvenes que todavía no tenían edad para beber alcohol. Además estos establecimientos proveían entretenimiento para sus jóvenes clientes como rocolas para escuchar su música de swing y juegos de salón mecánicos conocidos como pinballs y (en Chile) flippers.



Los medios y la publicidad estaban descubriendo un nuevo grupo de cliente, los teenagers y cines y droguerías eran espacios donde estos jóveneslos con dineropodían consumir  Fueron los adolescentes los que popularizaron los refrescos en botella, postres helados como la Banana Split, las malteadas y las hamburguesas.

                     Mickey Rooney y Judy Garland saboreando malteadas.

Se comenzó a vender ropa para esa clientela. Lo que en los Años 20 era conocido como vestuario para “College Girls” ahora pasó a ser para “High School Girls” que también  incluía ropa para varones. Las ventas subían para el famoso “prom” el baile de graduación . Ya ningún chico quería pasar la vergüenza de Bill Baxter de tener que robarse el frac del padre. Ahora las tiendas ofrecían smokings/tuxedos para jóvenes junto a sofisticados vestidos para sus acompañantes.

Las Actrices como Modelos

Las jóvenes de fines de los 30 estaban muy pendientes de la moda y pedían prestadas las revistas de las madres. Ya para esa década publicaciones femeninas como Ladies’s Home Journal presentaban artículos para adolescentes con consejos, advertencias y recetas de belleza. Sin embargo, las jovencitas preferían revistas de cine porque por primera vez estaban apareciendo estrellas juveniles, a pesar de que algunas solo servían para cantar en musicales como Deanna Durbin y Judy Garland, en su etapa adolescente.



Bajo el nombre de Dawn O’Day, Dawn Paris había sido estrella infantil Aunque no del calibre de Shirley Temple, era lo suficientemente conocida como dar vida a una de las adolescentes literarias favoritas. En 1937 a los 19 años, Dawn interpretó a Ana de las Tejas Verdes desde su llegada a la granja de Los Willard hasta su etapa universitaria. Tanta fama le acarreó el filme que la actriz se cambió el nombre. La ahora Anne Shirley se volvería un rostro conocido en películas de todo tipo, sobre todo en las que encarnaba jovencitas.

En el mismo año de Anne of Green Gables, la todavía Dawn O’Day había hecho roles menores en dos de esas fabulas que alertaban a la juventud ( o a sus padres) de los peligros que asechaban a las chicas púberes. En School for Girls, se describía un reformatorio femenino y Finishing School era la típica saga de una chica inocente (Frances Drake) que mal aconsejada por una compañera (Ginger Rogers) se pega una de esas escapadas prohibidas (tropo inmortal de la ficción juvenil) que acaba en un embarazo indeseado.

En los próximos años de esa década, Anne Shirley  tendría roles protagónicos en todo tipo de filmes incluyendo una adolescente en el Viejo Oeste en M’liss adaptación de un cuento de Brett Hart. En 1937, cuando Anne de 19 años acababa de casarse con el actor John Payne, recibió una nominación al Oscar por su interpretación de otra famosa adolescente, Lollie la hija de la vulgar Stella Dallas (Barbara Stanwyck).



Al año siguiente y alternando con protagónicos en Noirs,   Anne protagonizó Girl’s School que tenía lugar en un internado de lujo y traía personajes que convertirían a ese tipo de filme en un subgénero juvenil, como la rebelde, la pobre niña rica, la becada sin recursos, etc.  Enfocarse en el alumnado de un internado permitía revisar las vivencias y gustos de las colegialas, aunque a veces el mensaje era oblicuo.

Ya mencioné Finishing Schol donde la solución de la embarazada protagonista es el matrimonio. Mas compleja fue Girls Dormitory para la que Hollywood importó de Francia a la seductora Simone Simon. En su breve carrera en America, la francesa dio vida a una alumna de un internado suizo que acaba enamorándose y enamorando al director. Nuevamente, un filme soluciona los problemas de la adolescencia con una promesa de matrimonio, en este caso con un hombre mayor y en una posición de autoridad, lo que hoy sería considerado una aberración.



No todos los filmes de internados tenían a las escolares como víctimas. Otra estrella juvenil de Los 30 fue Bonita Granville que a los trece años fue nominada a un Oscar por interpretar a una alumna cuentera y maliciosa que con sus calumnias destruye a su internado y a sus maestras en These Three. Aunque Bonita hizo historia con ese rol, su popularidad con el público juvenil se debió a un rol más inocente y apropiado para su edad

Edward Stratemeyer ya había conseguido un fandom de lectores jóvenes gracias a su serie de The Hardy Boys (Los Chicos Hardy) cuando publico la primera entrega de otra exitosa serie, que escribiría en colaboración con su hija Harriet,  Como The Hardy Boys, Nancy Drew era una adolescente que en su tiempo libre se dedicaba a resolver misterios que la policía no podía solucionar.

Tanto éxito tuvieron esas novelitas que las llevaron al cine. El rol principal recayó en Bonita Granville. Aunque eran filmes ‘b” eran muy populares porque su protagonista era un tipo de modelo para chicas que soñaban con ser detectives y así adquirir el respeto de los adultos y de sus congéneres.



La Llegada de Andy Hardy

Todos los “windies” sabemos que Anne Rutherford dio vida a Carreen la hermana menor de Scarlett O’Hara en la versión fílmica de GWTW. Pocos saben que la estrellita canadiense se hizo reconocible para toda una generación de jóvenes como la novia de Andy Hardy, interpretado por el primer Teen Idol  de Hollywood en la serie de Andy Hardy.



En 1939, Mickey Rooney era el actor mejor pagado de Hollywood y el histrión favorito de los Estados Unidos. Aunque el país había sucumbido al encanto de actores menudos como Shirley Temple, era la primera vez que se admiraba tanto a alguien en esa fase intermedia que ahora se conocía como “adolescencia”.

Como muchos Teen Ídolos, Niniann Joseph Yule Jr, había comenzado como estrella infantil. La leyenda cuenta que ya de bebé fue integrado por sus padres al acto de vaudeville de ellos. Criado por una madre divorciada, el ahora Mickey Rooney se integró al cine silente y traspasó al hablado. Le llegó la pubertad alternando entre loa secundaria y los estudios de Hollywood.

Cosechó buenas críticas al interpretar a Puck en la versión hollywoodense de El sueño de una noche de verano (1935). Demostró ser un excelente actor junto a Spencer Tracy en Boy’s Town (Forjadores de Hombres) y en 1940 fue nominado a un Oscar como Mejor Actor por Babes in Broadway, uno de los muchos musicales que protagonizaría junto a su entrañable amiga, y otra estrella juvenil, Judy Garland.



Sin embargo el trampolín a la fama de el diminuto actor (aun adulto no superó el 1,55 de estatura) fue una serie de películas 16 en total-filmadas entre 1937 y 1958 que giraban en torno a un típico adolescente del Medio Oeste llamado Andy Hardy. En 1937,  la Metro Goldwyn Mayer había adquirido los derechos sobre Skidding una pieza teatral de Aurania Rouverol  que había cosechado un éxito respetable en Broadway.

Ahora llegaría al público cinéfilo rebautizada como A Family Affair. . El rol principal del Juez Joseph Hardy y sus problemas en el pueblo ficticio de Carvel recayó en el reconocido histrión Lionel Barrymore, pero sería su hijo menor, interpretado por Mickey Rooney quien devoraría la pantalla .



Louis B. Mayer se dio cuenta que tenía una minita de oro  en las manos y comenzó a filmar una película por año que tuviese a Andy Hardy como protagonista. Andy tenía dos obsesiones , los automóviles y las chicas. Eso no lo hacía diferente de otros americanitos de su edad. A pesar de que su novia oficial era Polly (Anne Rutheford), cada filme traía a Andy enamorado de otra vampiresa núbil, pero siempre volviendo a lo conocido.

Esta serie de romances permitía a la Metro presentar actrices nuevas que luego serian estrellas desde Lana Turner hasta Esther Williams. Entremedio , la vida de Andy era un escaparate del angst adolescente , de falsas ideas de la masculinidad que eran destruidas por los sabios consejos del Juez Hardy que, aunque chapado a la antigua, sabia entender a su hijo menor.

                                     Andy con Anne, Judy y Lana

Los Hardy y las Tentaciones Californianas

A pesar de que puedan aparecer anticuadas estas visiones tipo Norman Rockwell de la perfecta familia  americana, hay ciertos detalles que nunca pasan de moda y que reaparecerán en la cultura adolescente del resto del siglo. Donde más evidentes son esos detalles es en la segunda entrega, You’re Only Young Once (1938), que  puede haber sido considerada atrevida en Los 30, pero hoy aun resuena en la realidad.

 La trama trae a los Hardy de vacaciones en la isla Catalina, en la costa californiana. Marion, la hermana mayor de Andy inicia un romance “playero” con un salvavidas. Lo que se convertirá en un cliché del cine de adolescentes aquí adquiere tintes oscuros cuando Marion descubre que Troy es casado, y aun así la chica escandaliza a su familia anunciando que seguirá en amores con el adúltero.



Entretanto, Andy ha conocido una fauna desconocida en su pueblo: la chica “liberada”. Geraldine “Jerry” es independiente, tiene poder comprador y una visión de la vida  más sofisticada que la de Polly, a pesar de ser de la misma edad. Sucede que la madre de Polly, es una eterna divorciada y para poder vivir su vida le otorga a su hija libertad y dinero para gozarla.

El Juez Hardy considera que Jerry, que fuma, bebe licor y cree que se puede ir más allá de besos,  es una mala influencia para su hijo. Decide enfrentarla en ese terreno juvenil que es la droguería. Jerry lo deja boquiabierto con una actitud muy reconocible hoy en nuestra era del “consentimiento”. Lo acusa de invadir su espacio, confunde su preocupación de padre con artimañas de “viejo verde” que quiere seducirla y el pobre juez debe huir avergonzado.

Andy continua su romance y es invitado por Jerry a una fiesta en un sitio alejado y solitario. El filme revierte el cliché del Casanova que inventa una fiesta para seducir a la ingenua. El ingenuo Andy descubre que Jerry tiene proyectada una reunión solo para dos y que planea que pasen la noche juntos.



El virtuoso Andy prefiere volver a pie por un sendero oscuro y desconocido. Esta es la prueba de fuego y Andy está listo para regresar a los brazos de Polly. Marion se da cuenta que Bill no planea divorciarse y también termina su romance. Con esto Los Hardy pueden volver a su mundo donde los problemas abundan, pero son menos perversos

Un Prototipo de Adolescente

Esta franquicia seria por más de una década un muestrario de los hobbies, música y vestuario que los espectadores adolescentes podían copiar. Andy lucia esos trajes con inmensas solapas y pantalones amplios con dobladillo ancho y expuesto. Ya saben, el tipo de vestuario que David Bowie impondrá a comienzos de los 80s.

En cuanto a las chicas, el calzado standard eran los Oxford o saddle shoes acompañados de soquetes (bobby sox) enroscados en los tobillos. A fines de los 30 se pusieron de moda las faldas estilo campesinas europeas (Dirdnls) y los sets de jersey y sweater de lana muy fina (cachemira).



Estos conjuntos, casi siempre en tonos pastel ,se usaban con collares de perlas cultivadas y volverían a ponerse de moda entre las jóvenes preppies en los 80s. La Segunda Guerra Mundial cambiaria estas modas, pero eso es tema para la próxima semana.

                                   Jean Kent modelando un twinset

Nota final, Andy Hardy se volvería una franquicia y su interprete seguiría dándole vida hasta 1958. Hoy nos puede parecer un poco anticuado, pero sin Andy no existirían Richie Cunningham, Alec Beaton ,y en su relación con su padre, la creación de Mickey Rooney recuerda a Dan Humphrey de Gossip Girl.

BIBLIOGRAFIA

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Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)