martes, 30 de abril de 2024

Sic Semper Tyrannis: El asesinato de Lincon en Manhunt ( Appletv+)

 


Están de moda los shows de detectives. Hay una obsesión con resolver asesinatos incluso en escenarios de época. Y no hay nada tan fascinante como perseguir asesinos,  sobre todo si son magnicidas. Eso está aprovechando esta primavera Appletv+ con su Manhunt, la investigación y cacería del asesino (s) del presidente Abraham Lincoln.

Una Conspiración y un Asesinato

Manhunt está basada en Manhunt the 12-day Chase for Lincoln’s Killer de James L. Swanson . El primer episodio nos describe el final de La Guerra de Secesión, el asesinato del Presidente Abraham Lincoln, perpetrado por el actor John Wilkes Booth,  y otros sucesos ocurridos esa misma noche y que forman parte de una conspiración de los Estados Confederados para apoderarse del gobierno.

                                             Los Lincoln en familia

Fracasada la conspiración y fugado el asesino, la trama se cifra en la investigación del Ministro de Guerra Edwin Stanton (Tobías Menzies de Outlander, Juego de Tronos etc.) por capturar a Booth y sus cómplices. Al mismo tiempo debe batallar contra fuerzas pro-Confederadas en altos puestos gubernamentales que incluyen hasta el nuevo presidente Andrew Johnson. Stanton debe luchar por mantener vivo el sueño de Lincoln de liberar a los esclavos y de darles un puesto digno en la sociedad blanca. Su salud no lo acompaña y hasta su esposa lo abandona.

                                 lOs dos Jognson, el real y el ficticio, igualmente chuecos

Confieso no haber visto The Conspirator, el filme de Robert Redford, y aunque cubrimos el gobierno de Lincoln en mi penúltimo año de secundaria,  yo no tenía idea de la magnitud de la conspiración. Debido a mi ignorancia me es fácil aceptar licencias históricas de la miniserie.

No me interesa saber que pierna se rompió Booth al saltar al escenario, ni que oreja le voló su balazo al presidente. Me es fácil aceptar que Edwin Stanton fuese amigo personal de Lincoln (“has sido su esposa durante la guerra” gruñe Mary Lincoln) y que convierta la búsqueda del asesino en algo personal. Aparentemente, Stanton y Lincoln tuvieron muchos desencuentros durante su relación política y no eran tan cercanos para que le llamase “Abe”. De hecho, a Lincoln no le gustaba ese apodo.

Pero vamos, la historia fluye mejor con esa motivación de Stanton de vengar a su mejor amigo. Como tampoco había yo he visto daguerrotipos del caballero no me incomoda que lo interprete Tobias Menzies, más delgado y alto que el verdadero Edwin Stanton y sin la larga barba que caracterizaba al Secretario de Guerra.

  Como que Tobias Menzies no se parece mucho al verdadero Stnton. ¿Verdad?

Las mayores quejas de los puristas han sido por el elenco, principalmente en contra de Hamish Linklatter y su interpretación de “Honest Abe”. Aunque hemos visto a grandes actores, desde Henry Fonda hasta Sir Daniel Day Lewis,  dar vida al presidente mártir, me ha gustado del trabajo de Linkletter,  su caracterización física y la mixtura de cansancio y entusiasmo que imprime a su personaje.



Ha habido quejas de que lo han puesto pusilánime y perdona vidas . Todos los datos que hemos heredado sobre Abraham Lincoln nos lo describe como compasivo, pacifico, ansioso de acabar con la violencia fratricida y de unificar a la nación.

Por último, debemos recordar que la serie se ha basado en un libro y en el punto de vista de su autor. Es por eso que dos personajes ambiguos a los que la historia ha otorgado el beneficio de la duda, Mary Surratt y el Dr. Samuel Mudd,  son retratados aquí como villanos gracias a nuevas pruebas desenterradas que los incriminan.

La historia comienza justo después de la rendición de Los Confederados en Appomatox. Para Lincoln y su gabinete es un triunfo mayor. Por fin el presidente decide relajarse y llevar a su esposa al teatro a ver una comedia, Nuestro Primo Americano. Edwin Stanton va a seguirlo cuando recibe noticias de que William H. Seward, el Secretario de Estado,  ha sido victima de un atentado.

                        Los Lincoln en el Teatro Ford

Cuando los Actores se Vuelven Asesinos

Mientras Stanton va casa del herido, vemos como John Wilkes Booth prepara su atentado con ayuda de gente dentro del mismo teatro. Lo vemos incluso tomándose una copa en el bar con uno de los guardaespaldas del presidente.



Booth se conoce de memoria la pieza, ha actuado en ella. Lo vemos fuera del palco presidencial recitando el parlamento hasta que llega al momento escogido. Irrumpe en el palco,  le dispara al presidente y salta al escenario con su famoso grito de otro celebre magnicida (Junius Bruto) Sic Semper Tyrannis. (¡Así mueran los tiranos!)

                   ¡Así mueran los tiranos!

Se han hecho tantas películas sobre Lincoln, pero poco o casi nada sobre su asesinato. Yo solo me imaginaba a John Wilkes Booth como John Derek (asombroso parecido entre ambos actores) el villano de Prínce of Players, la biopia de su hermano Edwin Booth, el mejor actor de su época.

           John Derek y Sir Richard Burton como Los Hermanos Booth

Siempre vi a JWB como un actor fracasado, envidioso de su hermano,  dominado por delirios de grandeza. Nunca supuse que hubiese una nación, al menos un servicio de inteligencia , apoyándolo. No sabía que era famosísimo, un galán,  y un shock para el público saberlo magnicida. Es como si mañana Ryan Gosling matase a Joseph Biden (G-d forbid!)



Lo inesperado para Booth es romperse una pierna y tener que llegar rengueando a su caballo. De ahí la trama bifurca por dos caminos: la huida de Booth que lo lleva al Sur y la investigación de Stanton que es conjunta (aunque a ratos no lo parezca) con la policía de Washington y el ejército.

Lo fascinante es que siempre se conoció la identidad del asesino. En una época con medios de comunicación en pañales, pre radio, pre filme, pre fotografía,  los retratos a mano y daguerrotipos de John Wilkes Booth circulaban por todos lados, al igual que afiches anunciando sus actuaciones. Era tan famoso que una de las sorpresas del cuento es como lo van reconociendo los muchos que lo ayudarán en su huida.

Booth logró cruzar el puente que separaba el Distrito de Columbia con Maryland porque el guardia era fan. Por eso lo dejó pasar a pesar de que ya había superado el horario de clausura. Swann, el guía mestizo que lleva a Booth y a su compañero David por terreno pantanoso a Virginia admite haber visto al asesino en un escenario en Baltimore.



Yo diría que esta es la mejor parte del relato. Este roadtrip en el que Booth va aumentando en arrogancia y megalomanía y va perdiendo el norte,  y  aun así hay gente que lo auxilia sea por dinero como el guía, por miedo como Mary,  o porque realmente creen en su causa y admiran sus acciones.

Ni Mudd era un Martir, Ni Johnson un Abolicionista

Hay ciertas exageraciones como el mostrar a todos los Confederados confabulados en un movimiento de resistencia contra la rendición de sus fuerzas y que ven en Booth un ejemplo al que hay que proteger.  Diferente es el caso del Dr. Mudd. Se ha descubierto que había dado refugio a agentes confederados antes,  por lo que no es accidental que haya atendido al actor a quien entablilló la pierna. Fin de la imagen de Mudd, el mártir injustamente castigado por ejercer el juramento de Hipócrates.



Mudd era entonces un Rebelde como se les llamaba a los sureños ¿pero era tan mala persona con sus esclavos como nos lo muestra la serie? Durante el juicio de Mudd, Mary testificó que su amo una vez le había disparado en la pierna a su hermano.

                          El Doctor Mudd no era tan inocente

El tema de los esclavos emancipados es prominente en la trama y no solo por el personaje de Mary Simms (Lovie Simone). Edwin Stanton está atrapado entre vengar la muerte de su amigo y presidente (ni hablar de sus conflictos familiares y de salud) y respaldar la visión de una nueva categoría de ciudadanos estadounidenses, el conglomerado afroamericano,

Solo que tiene poca ayuda. Muchos políticos en Washington creen que fue un error (y motivo de su asesinato) de Lincoln darles la libertad a los esclavos. Lo cree hasta Robert Lincoln y ciertamente lo cree el nuevo presidente Andrew Johnson. De Johnson, que muchos piensan (en la serie) que anduvo metido en la conspiración de Booth-Surrat,  Manhunt nos da una visión de un hombre sucio y oportunista que cambia de idea como de calzoncillos y que se va por lo que le conviene a él, no por los ideales por los que se ha peleado una guerra fratricida.

La visión del Norte, al menos la de Washington y Nueva York,  es la de ricachones que velan por su pecunio y son, en el fondo,  simpatizantes del Sur. Es cierto que hubo un complot para incendiar Nueva York, ¿pero es verdad que una de sus causas era atraer el estado a la Confederación?  Nada más significativo que la escena en la cual la policía irrumpe en Wall Street a arrestar especuladores y los encuentra entonado “Dixie”.  Ellos son quienes quieren apoderarse del gobierno

El gran villano del cuento es un personaje pintoresco de la historia estadounidense,  George N.  Sanders de Kentucky (¿pariente del Coronel Sanders creador del Kentucky Fried Chicken?) En la vida real, Sanders había cumplido funciones consulares en Europa donde destacó por su amistad con los revolucionarios de su tiempo,  el italiano Giuseppe Mazzini y el húngaro Lajos Kossuth. Aparte de admirar a revoltosos,  Sanders, creía firmemente en la legalidad del magnicidio de tiranos.



Durante la Guerra de Secesión, y aun residiendo en el Norte, Sanders fue abiertamente pro sureño. Según él,  Abe Lincoln era un tirano que merecía ser asesinado. La investigación de Stanton vinculó a Sanders con el cadre de conspiradores, pero el ex cónsul alcanzó a huir a Europa donde continuaría apoyando revueltas.

La serie nos retrata a Sanders como un epitome de los millonarios de su época, un Robber Baron, que especula en Wall Street, compra periódicos con los que manipula a la opinión pública,  y cree que la justicia es un artículo de compraventa.  ¿Existió Sanders? Si, pero no creo que fuese parecido al Hombre del Saco de la cultura estadounidense contemporánea.

Cuando intenta matar a Edwin Stanton, Sanders suelta un “Podría matar a un hombre a plena luz del día en Wall Street sin que me ocurriera nada”. Ya sabemos de donde salió esa bravata. Ese presentismo afea la serie ya que le quita credibilidad.



Espías Confederados

Otra fascinante premisa, pero que puede ser falsa,  es la importancia del Servicio Secreto Confederado. Falso es creer que era dominado por Judah Benjamin. Tenemos un soldado afroamericano que escupe ese nombre con un odio que va más allá del que merecen esclavistas. Ya siento las voces de Tamika Mallory y Shaun King usando al personaje como mono de ventrílocuo.

Como todos los servicios de inteligencia del mundo el Confederado tenia la obligación de reportarse a solo a tres personas, el Presidente,  el Vicepresidente y el Scretario de Estado. Sucede que el gordito Benjamín era el Secretario de los Estados Confederados. Lo que sí es verdadero es que Montreal era un centro de espionaje Confederado y que la ciudad canadiense estaba llena de simpatizantes de la causa sureña.

                                   Judah T. Benjamin

Otra cosa es hacernos creer que eran los espías confederados a los que había que temerles más que a su ejército. A pesar de los esfuerzos de la serie para colocarlos detrás de la conspiración que costó la vida a Lincoln, la mayoría de los planes del servicio de espionaje sureño fracasaron. Tal como el plan de Lincoln-Stanton para asesinar a Jefferson Davis también fracaso. No conocía este plan  para acabar con el líder Confederado, pero no me molesta ni me hace mirar con desprecio a Honest Abe. Las guerras a veces exigen movidas desperadas y no muy legales ni morales.

Otra falsedad de Manhunt es mostrarnos que Samuel Cox, en su sótano,  tiene instalado un sistema de telégrafo con el que manda despachos a Richmond. También tengo mis dudas sobre lo que le cuenta a Booth que ya todo el Sur conoce y celebra su hazaña. De hecho, Booth no piso ni el sótano ni el salón de Cox quien no lo dejó entrar a su casa. En su diario,  Booth expresa amargura por el magro recibimiento de quien se limita a enviarlo al bosque en busca del misterioso River Ghost, un guía Confederado.





En mi breve investigación he descubierto un par de factores asombrosos. Hay gente que hoy en día todavía creen que Booth hizo bien en matar al “tirano” Lincoln y existe una teoría que muchos abrazan que John Wilkes Booth no murió abatido por el ejército estadounidense en el establo de los Garrett.  Muchos creen que logró huir a Europa donde formó una familia y siguió promoviendo ideas que todavía caracterizan al Sur moderno.



En general, recomiendo Manhunt.  Tiene trama interesante que navega una delicada línea entre la investigación policiaca y las intrigas políticas de Washington. Logra crear una atmosfera de época sobre todo de la tensión que se vive en una nación acabada de salir de una guerra civil.  

Ha sido un muy logrado libreto y producción a cargo de la afro-judía Monica Beletsky quien ya nos diese la mejor (la Tercera)  temporada de Fargo. En su equipo de guionistas ha incluido una diversidad de estilos desde Jan Oxenberg que se especializa en temas lésbicos hasta Ben H. Winters quien fuese el autor de la parodia del género fantástico: Sense and Sensibility and Sea Monsters.

La dirección está mayormente en manos del excelente Carl Franklin, “culpable” de muchas obras conocidas, pero al que siempre agradeceré su estupendo Noir,  El Diablo Viste de Azul. Las actuaciones son impecables, el vestuario adecuado, la escenografía bien constituida. Una lástima que tenga tan poca exposición porque Appletv+ se está convirtiendo en una biblioteca de pequeñas joyas de época.



Contenido Violento o Gory: El asesinato. El enfrentamiento entre soldado afroamericanos y policías blancos enfrente de la casa de Stanton, pero nada Gory

Contenido Sexual o Desnudos: Ninguno

Factor Feminista: Aunque nos habíamos acostumbrado a visualizar a Mrs. Lincoln con el rostro de Mary Tyler Moore o Sally Field, Lilly Taylor llena muy bien los escarpines de la Primera Dama. Se las ha arreglado para mostrarnos todos los matices de Mary Lincoln: su derroche, sus nervios frágiles que pueden haber evidenciado problemas mentales mayores, pero también nos la muestran conmovedora ante la tragedia. Magnifica es esa escena en que suplica a su esposo y a Stanton que no envíe a su hijo al campo de batalla.





Si Mary Lincoln representa a las mujeres blancas divididas por un conflicto fratricida que no han iniciado (Mary le recuerda a Edwin Booth que sus hermanos han servido en el Ejército Confederado), su tocaya de Maryland representa a la afroamericana que necesita de doble emancipación, porque es esclava del color de su piel y de su condición femenina. En cambio, Elizabeth Keckley (Betty Gabriel) es un personaje histórico que merece su propia serie.


Esta mujer de raza mixta nació esclava y soportó una vida de abusos (incluso sexuales) de parte de su familia blanca que eran sus amos. Cuando descubrieron que era una maga de la aguja,  explotaron este talento. Aun así, la joven costurera consiguió suficiente dinero para comprar su libertad y la de su hijo (producto de una violación).



Elizabeth no es solo la primera costurera que la historia americana recuerda de nombre. Es la primera diseñadora de modas tanto de Los Estado Confederados como de los Estados Unidos. Ella vestía a las grandes señoras de Richmond, incluyendo a Varina Davis antes de esta ser Primera Dama del Sur. Elizabeth se trasladó a Washington donde Mary Lincoln solicitó sus servicios. Así la ex esclava se convirtió,  no solo en la modista de la Primera Dama del Norte,  sino también en su amiga, su confidente y hasta su administradora. Merece una miniserie dedicada a su vida y obra.



Factor Diversidad: He preferido dejar a Mary Simms  para esta sección, porque no la veo como un icono feminista, a pesar de representar las injusticias cometidas en contra de los esclavos en los albores de la emancipación. Mary,  que huyó junto a su familia de la casa del infame D. Mudd, es secuestrada ( aun estando en territorio abolicionista)  por órdenes de su amo y llevada de regreso a la esclavitud.



Cuando la conocemos, teóricamente es libre, pero sigue siendo criada sin sueldo. Un día se harta, arroja el mandil a la cara de su amo y se esmera en enseñar a leer a los niños libertos. La verdadera Mary había abandonado a Los Mudd en 1964 y solo reaparecería para testificar en contra de su ex amo. En la serie, en cambio, han creado un estereotipo de los esclavos recientemente liberados. Esto sucede con casi todos los personajes de color de la serie.

Esos son los casos de George Bell, el fiel criado del Secretario Seward que es herido en el atentado en contra de su patrón; del soldado negro, rezumando odio por Judah Benjamin, que irrumpe en las oficinas del vicepresidente Confederado para buscar los códigos de espionaje; y el soldadito mártir que es asesinado por la policía de Washington. Todos ellos no pasan de ser símbolos de una raza abusada y atropellada aun después de su liberación.

Por eso es que mis personajes favoritos son, no los que trascienden la barrera del color que es algo imposible de superar, pero los que logran salir de casilleros impuestos por los blancos. Me refiero obviamente a Elizabeth Keckley, que es una figura histórica, y a Oswell Swann.



Aunque efectivamente Swann guio a Booth y a David, lo han convertido en un personaje fascinante del cual lo único verdadero es su nombre. En la serie,  Swann es mitad negro y mitad nativo, se dedica a contrabandear gente que supuestamente milita en contra de los esclavos, pero él hace hincapié en su raza indígena y en su libre albedrio. No se siente esclavo porque toma sus propias decisiones. Es un personaje interesante, sobre todo porque muestra otro rostro del— para nada monolítico— conglomerado afroamericano, y aun así la serie no lo retrata negativamente.

Recomiendo Manhunt, un bien contado capítulo de la historia de los Estados Unidos.

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