jueves, 6 de febrero de 2020

De Montgomery a Walley-Beckett: O como Anne with an E se Aleja de Ana de las Tejas Verdes.



Recientemente, vi la versión Netflix de Anne of Green Gables para tener algo que comentar con la Gatita Any. Pero a medida que tragaba episodios y temporadas, tomé conciencia de que no había nada positivo que decir y preferí mantener silencio. Fue cuando la Reina Estelwen me preguntó si podía verla con la Princesa Ratoncita (5 añitos) que caí en cuenta que es necesario presentar los reparos a los padres. Hay que alertarlos del cuidado que hay que tener al ver esta serie con los muy pequeños o informarlos que la trama puede desde asustar hasta confundir a los televidentes incluso a los más mayorcitos. Y es que Moira Walley-Beckett, la creadora, se ufana de haber creado una versión más oscura, más trágica y dirigida a un público adulto. Ósea no la audiencia para quien Lucy Maud Montgomery dirigiese la más famosa saga de la literatura canadiense.

Otra razón para no meterme con “Anne con A” es que ya que ya quedó en el pasado. Sus fans deben ya saber que debido a un conflicto entre Netflix y la televisión canadiense, la serie se quedó en tres temporadas. Una lástima que nunca veremos todas las portentosas aventuras que Lucy Maud Montgomery creó para su pelirroja heroína. ¡Epa! Eso no es cierto.


 No las hubiéramos visto nunca porque Anne of Green Gables, nunca pasó de ser una leve inspiración para “Anne with an-E”. Ese es el primer caveat que padres y otros fans de la saga deben saber antes de adentrarse en los vericuetos de esta adaptación. Una está inspirada en la otra, pero no se parecen.

Anita, La Huerfanita
Es poco común encontrar a alguien que no conozca Anne of Green Gables. Se trata de un clásico de la literatura juvenil, amado en todo el mundo angloparlante y traducido a todos los idiomas importantes. En 1919 se adaptó por primera vez al cine. En 1934 tuvo su primera versión hablada. La actriz protagonista, Dawn O’Day, se cambió el nombre al de la heroína y así tuvimos una Anne Shirley de verdad. A Lucy Maud Montgomery no le gustaron ninguna de estas versiones. ¿Le hubiesen gustado las subsiguientes?


LMM murió en 1942. Entre 1950 y el 2017 se han hecho más de media docena de telefilmes, miniseries y series basadas en su superventas tanto en Canadá como en Estados Unidos, Inglaterra, y hasta en Sri Lanka. Hay una versión animada de la saga y los japoneses la convirtieron en manga. Se la ha adaptado para el teatro y tiene su versión musical. Hace más de cien años que se publicó y sigue dando que hablar. Y ahora ha llegado Moira Walley-Baker, la creadora de “Breaking Bad”, a diseccionar este clásico en aras de “hacerla más relevante al mundo moderno”.  

Fue en 1908, cuando Lucy Maud Montgomery, una maestra canadiense de 37 años, publicaba su primera novela (aunque ya antes había publicado cuentos y poemas).  Anne of Green Gables, la historia de una huerfanita pelirroja que transforma la vida de una familia que la adopta y del pueblo donde vive, capturó la imaginación de los canadienses.

El mayor encanto de la obra era la evocación nostálgica del mundo rural victoriano y  de valores que los canadienses veían evaporarse en el siglo XX. Los críticos estadounidenses se burlaron un poco de esa exaltación de la vida rústica comparando esta visión de un mundo que la autora había conocido en su niñez, en la Isla del Príncipe Eduardo, con una pujante sociedad más moderna como la de ellos.

Las críticas no pudieron impedir que Ana de las Tejas Verdes se convirtiese en un bestseller tanto en Estados Unidos como en Canadá donde sigue considerándose una de las novelas favoritas de los más jóvenes. Lucy Maud escribiría siete libros más sobre las aventuras de Anne Shirley, una saga que se convertiría en un referente cultural para el mundo entero.

La Crónica de una Sobreviviente
Incluso tras la muerte de Montgomery en 1939, su obra seguiría apoyando a jóvenes en un mundo en ruinas. Se dice que fue la lectura favorita de la Polonia ocupada por los Nazis, y en la posguerra, los niños japoneses encontraron refugio en las aventuras de Anne Shirley. ¿Que hace a esa novela tan hechicera?

Es la crónica de una sobreviviente, de una niñita que carece de todo y aprende, apoyándose en su portentosa imaginación y su optimismo, a integrarse al mundo real, a sobrellevar obstáculos, a ser un ente útil a la sociedad y a encontrar satisfacción personal adaptándose, pero también conservando lo mejor de su excéntrica personalidad.

A los once años, Anne ha sobrevivido dos hogares de crianza en los cuales fue más criada que hija, y una estadía en un orfanato la cual aprovechó para convertirse en lectora voraz. Cuando Matthew Cuthbert y su hermana Marilla, solicitan del asilo de huérfanos un niño para ayudarlos en su granja de Tejas Verdes, no se esperan recibir una niñita parlanchina, dotada de un vocabulario florido, y dada a imaginarse cuentos que intenta vivir en la realidad.

     

Ana de las Tejas Verdes no es solo el relato de como Anne Shirley aprende a convertirse en parte de la sociedad de su pueblo. También nos enseña cómo sus vecinos aprenden a valorarla dejando atrás sus prejuicios por la condición de expósita de la niña, su falta de roce social y su apariencia física, sobre todo su cabello rojo que Anne busca disfrazar de muchas maneras.

La novela nos muestra como Anne, de manera tosca y cómica, intenta vivir a la altura de las expectativas de los Cuthbert, como aprende a dominar sus ataques de ira que la llevan a insultar a una amiga de la familia y a golpear al odioso Gilbert Blythe. Anna encuentra una magnifica venganza contra Gilbert, competir por el primer puesto de clase.


Sin jamás dirigirle la palabra, aun cuando Gilbert la salva de ahogarse de un rio, Anne demuestra ser la mejor alumna de Avonlea, llegando hasta competir con él por la entrada un instituto normalista (Queens College) y luego por una beca universitaria. Ese es otro gran atractivo de la novela, sobre todo para las feministas.

En una era de esposas y madres, Anne de huérfana ignorante pasa a ser la mejor estudiante, la universitaria, la maestra del pueblo. Cuando casi al final de la novela Marilla anima a Anne a estudiar en Queens College, recordándole lo importante que es para una mujer ser autovalente, el lector debe comprender que ese no era el consenso en 1900.

La novela termina en gran tragedia. Los Cuthbert pierden su dinero cuando su banco colapsa, Matthew muere de un infarto, Marilla se está quedando ciega y Anne decide sacrificar sus estudios universitarios y ser maestra de su pueblo, pero el puesto de profesor de Avonlea ya lo ocupa Gilbert Blythe. Es entonces que Gilbert demuestra su nobleza cediéndole el puesto a Anne que finalmente lo perdona y comienza a verlo como un amigo.


El Amor que Lucy Maud no Vivió
En casi todas las adaptaciones, Anne y Gilbert terminan besándose. Incluso en esta, la más feminista, la vociferante propagadora de la filosofía MeToo. Y es una ironía, porque LMM nunca planeó escribir una historia de amor.


A pesar de ser solterona y virgen, Montgomery no era ajena los romances. Desde los catorce años que recibía propuestas matrimoniales; había roto ya un compromiso, tenido un fling con uno de sus profesores, y casi llegado a la cama en un affaire bastante físico con Hermann Leard un joven que moriría de influenza sin conocer el placer que la apasionada, pero muy moral, Lucy podía ofrecerle.

Al crear a Anne, Lucy Maud se proponía recrear el mundo de la Prince Edward Island que había conocido de niña. También mostrar la maduración y evolución de una heroína que compartía con su creadora su orfandad (Montgomery se había criado con sus abuelos maternos) y una imaginación que, tanto en Lucy como en Anne, se había vuelto un mecanismo de escape.

Lucy Maud Montgomery a los 9 años

Dos años después de Ana de las Tejas Verdes, Lucy Maud la siguió con Anne of Avonlea donde vemos las experiencias de la protagonista, todavía adolescente, como maestra y como impulsadora de cruzadas para beneficiar a su pueblo. La novela acaba con Anne, de 18 años, partiendo para la universidad junto a Gilbert que se ha convertido en un gran amigo.

Es en Anne of the Island, publicada en 1915, cuatro años después de la boda de Lucy Maud Montgomery con el Reverendo Ewan McDonald, donde por primera vez se habla de un romance. A mitad de sus estudios universitarios, Gilbert se lo declara a Anne quien lo rechaza por no cumplir con las expectativas de lo que ella desea en un hombre.

El Reverendo Macdonald

Poco después, Anne comienza un romance con Roy, su compañero de universidad, pero rompe el compromiso al descubrir que lo ha idealizado. Anne retorna a Avonlea donde todo ha cambiado. Su amiga Ruby muere de tuberculosis, su amiga del alma Diana Barry se ha casado y tiene un bebé. Es entonces cuando Anne se entera que Gilbert, quien estudia medicina, ha contraído tifoidea. El miedo a perderlo la hace darse cuenta de que está enamorada de él.

Los próximos libros de la saga escritos entre 1917 y 1921 describen la vida de casada de Anne, la muerte de su primera hija (LMM había perdido también a su segundo hijo), el nacimiento de otros hijos y la madurez de la relación con Gilbert. Aunque son relatos entretenidos hay algo artificial tanto en el tono como en la descripción de la vida marital que contrastan con la vibra espontánea y alegre de las dos primeras novelas.

Lo que se ha sabido en este siglo, tras la publicación de los diarios de la escritora, es que el matrimonio de Lucy Maud fue una pesadilla. Poco después del final de la Gran Guerra, y de ella haber sobrevivido la gripe española, el Reverendo McDonald comenzó a perder la razón. Su depresión, obsesión religiosa y eventual paranoia, lo llevaron a agredir verbal y físicamente a su esposa. Por amor a sus hijos, terquedad y miedo al divorcio, Montgomery luchó hasta su muerte por mantener a flote el matrimonio.
Lucy Maud y su marido

Solo en la escritura, Lucy Maud encontraba alivio. Como Anne, ella utilizaba la imaginación como válvula de escape y mecanismo de sobrevivencia. En sus novelas intentaba plasmar la imagen de una vida amorosa y familiar armónica que ella habría podido tener con su verdadero amor, Herman Leard. Las últimas novelas escritas entre 1936 y 1939 son creadas bajo la influencia de los barbitúricos a los que la escritora se había vuelto adicta y que posiblemente provocaron la trombosis que la llevó a la muerte.

Con lo dicho surgen los siguientes postulados:
a)       Las primeras dos novelas de la saga son escritas en un espíritu de genuina serenidad y esperanza. Ignorante aun de la angustia que le espera, la autora recuerda el mundo de la infancia como un remanso de paz y felicidad
b)      Si Moira Walley-Beckett quería escribir una historia oscura debió dramatizar el drama de la autora, no su novela más optimista. Al crear un mundo sombrío lleno de peligros donde Anne deambula insegura y traumatizada por experiencias pasadas, la serie, como ha dicho Joanna Robinson en Vanity Fair, atropella el espíritu del original. “Ninguna de las muchas adaptaciones de Anne se alejan tan desastrosamente del espíritu de los libros originales de Lucy Maud Montgomery” ha dicho Robinson en su articulo
c)       Lucy Maud Montgomery no escribió una historia de amor. Ninguno de los clásicos de la literatura infantil, y menos los protagonizados por niñas (piensen en Heidi, Polyanna, Mujercitas, La Princesita) abarcan romances. Anne of Green Gables es un Coming of Age Story, donde la autora muestra la evolución de una personita que aprende la importancia de la familia, de la amistad, y de la superación personal.

Amor y Sexo en Avonlea
¿Entonces por qué, esta serie esta tan obsesionada con el amor en todas sus formas? Ahí está la primera falla y contradicción de la Änne with an E". Anne y sus amigas solo hablan de romances, pero aparte del amor en textos literarios, la realidad de casarse, tener hijos, incluso la menstruación las hace entrar en pánico. Por tres años, Anne que evoluciona de 12 a 16 años, vive en la eterna contradicción de si debe amar o no.

Cuando llega a Avonlea trae un cargamento de ideas dislocadas sobre la sexualidad que asocia con lo que vio con sus padres de crianza y con las torturas a las que la sometieron las compañeras del orfanato. por eso habla de que los hombres esconden un ratón en los pantalones y que obligan a sus esposas a "acariciarlo".  Lo que debería ser chistoso (obvio que no está en la novela) resulta trágico e incómodo cuando sabemos de donde provienen esa sarta de barbaridades.


Anne resiente la idea de la obligación de casarse y tener hijos tal como la estorba la regla. Así no era la Anne del libro. Sin embargo, la “Anne con E” también habla del orgullo de ser mujer. No se entiende como enorgullecerse cuando se rechaza la fisiología femenina.


Anne realmente tiene un trauma con su cuerpo, su condición femenina, y hasta su aspecto físico cuando en el libro ya pasados unos años, ni tener el cabello rojo le importa mucho. Y, sin embargo, Anne gusta de los hombres y no solo de Gilbert, también del seductor y tramposo Nate a quien acosa de una manera casi peligrosa cuando ya es una jovencita de catorce años.

Por otro lado, se desespera cuando la madre de Diana quiere convertirla en una dama y así acabar con su infancia.  Anne quiere continuar siendo niña y siente que va a perder a su amiga. Como el ser una dama simplemente equivale a caminar derecha y a no comer con la boca abierta y metiendo ruido, no sé cómo pueden unas lecciones de urbanidad acabar con la infancia. A mí me enseñaron modales antes de ir a la escuela y eso no significó que dejara de ser niña. Otra contradicción.
Minnie Mae y Diana aprendiendo a caminar como "damas"

A pesar de que su adjetivo favorito es “romántico” Anne asegura rechazar toda idea de romance. Así se lo comunica a Miss Josephine diciéndole que quiere ser como ella y vivir con “su alma gemela” en amistad eterna. Cuando Miss Josephine, muerta de la risa, le comunica que su amiga y ella vivieron una relación tanto física como romántica, Anne se sorprende.


Sería fácil asumir que Anne está enamorada de Diana, pero en una serie que se esmera en mostrarnos las diferencias entre amor homosexual y amor heterosexual, Anne no tiene excusas de ignorancia. Sus intentos sentimientos hacia Diana no se parecen a lo que siente por Gilbert Blythe.

A diferencia del libro, Anne comienza a hablar con Gilbert cuando todavía son niños. Eso debido a que la serie toma un audaz derrotero del canon y envía a Gilbert de catorce años a un viaje lejos de Avonlea y de Canadá. Tras perder a su padre y su granja, Gilbert se embarca como fogonero en un barco rumbo al Caribe. La única razón para ese cambio es para poder incluir personajes de color en la serie. Lo que se consigue es que se creen dos mundos apartes en los que la relación Gilbert-Anne son vistos desde perspectivas diferentes.

Anne y Gilbert mantienen una larga correspondencia. Para ella, que sigue en su mundo infantil semi imaginario, es solo una manera de mantener presente a alguien que en la distancia puede idealizar como un objeto romántico inofensivo. 

En Trinidad, Bash el amigo negro de Gilbert ve su relación con Anne como un romance en serio. Y es que a los quince años Gilbert ya es un hombre que trabaja como adulto, que bebe como adulto, y que incluso atiende el parto de una prostituta.
Gilbert de partero

En cambio, Anne, en total diferencia del libro, ha sufrido un retroceso mental volviéndose más inmadura y ególatra. Es incapaz de ver lo que Marilla está sufriendo al verse despreciada por todo el pueblo que la acusa de haber dado hospedaje a los falsos geólogos. Anne ensimismada en sus propias fantasías, comete ese acto casi delictivo de leer la correspondencia privada de Matthew y se pone a contestar las cartas de Miss Jennie fingiendo ser su padre adoptivo sin pensar en el daño que hace.

Lo extraordinario es que al igual que le ocurriera en su petulante intento de consolar a Gilbert cuando este queda huérfano, Anne no se detiene a pensar en las consecuencias de sus actos. Tal como antes culpó a Gilbert, ahora se descarga contra Jerry que no tiene vela en ese entierro. A diferencia del libro donde la protagonista aprende de sus errores, Anne se niega a aceptar su responsabilidad. Es el ideal de la mujer MeToo, irresponsable, narcisista y soberbia.

El Plan Maestro de Moira Walley
Moira Walley ha revelado sus intenciones de hacer la obra más relevante (ergo más feminista y diversa). Para eso, el “plan maestro” como lo llama la creadora fue llevar a Gilbert al Caribe, hacerlo volver con Bash a Canadá y explorar el mundo de los marginados afroamericanos de Charlottetown.  Yendo más allá, casi toda la Tercera Temporada se ha dedicado a retratar las penurias de la población nativa canadiense, sobre todo los niños que eran arrancados de sus reservaciones y encerrados en escuelas del gobierno donde se le sometía a todo tipo de abuso.

“Anne with an-E” sufre de imperfecciones nacidas de ignorancia y soberbia como toda mala serie que tanto abunda hoy en día. Incluir géneros y grupos étnicos es bueno, pero no es señal de calidad. Y el plan maestro de Moira puede distraer al espectador de las fallas, pero no las borra. Una de las peores pifias parece ser no haber previsto lo que molestaría al público. Peor aún, no saber a qué publico va dirigida la serie.

En Donde Anne con E Fracasa
En noviembre justo cuando Netflix lanzaba al aire la tercera temporada, vino el aviso de que Anne with an-E” se cancelaba. Ante la ira de los fans, una representante de la Canadian Broadcasting Commission, la coproductora del programa emitió un mensaje críptico que más o menos decía que las producciones de Netflix solo benefician a esa compañía y que ellos preferían dedicarse a obras que beneficiaran a la televisión doméstica.  Canadá siempre se ha sentido la hermana fea de USA, y esta preocupación con la invasión del mercado local televisivo alude a otra acusación que ha caído sobre Netflix: la de ser un vehículo de imperialismo cultural.

Mas tarde descubrí que en Canadá la serie no había alcanzado el mismo éxito que en Estados Unidos. Los motivos son tan oscuros como “Anne with an E”. Para los puristas los cambios no han sido provechosos y esta versión sombría en tonos grisáceos, que ni siquiera fue filmada en Prince Edward Island (la filmaron en Ontario), no solo no representa el espíritu del original, lo aniquila. Otro grupo en cambio todavía está recuperándose del shock de haber permitido a los niños pequeños ver los primeros capítulos.

Sucede que en USA se le dio la clasificación “PG”, ósea para verla con los padres. En cambio, en Canadá se la ofreció como “para todo público” Así muchos padres dejaron a sus pequeños verla, creyendo que se trataría de una adaptación más “moderna” de un amado clásico, o visualizaron algo alegre, armónico y hermoso como la excelente versión de 1985 que si fue filmada en la Príncipe Eduardo. Pronto, comprendieron su error.



En el primer episodio ya teníamos una Anne en flashbacks siendo abofeteada, insultada y apaleada por sus padres de crianza. Una de esas palizas acaba solo porque el golpeador sufre un infarto. A lo largo de tres temporadas hemos visto a Anne recordar haber sido torturada por sus compañeras del orfelinato y por las encargadas.

A diferencia del libro, en la primera temporada hemos visto a Anne ser despedida de Green Gables, ser casi secuestrada por un pedófilo, y a Matthew intentar suicidarse. En la segunda temporada tenemos a los Barry tener mega peleas conyugales y a una prostituta embarazada ser expulsada a empellones del burdel para parir en un establo ayudada por el quinceañero Gilbert cuyos conocimientos de parto están restringidos al ganado vacuno. Como que son muchos temas complejos para una audiencia menuda. ¿O me equivoco?

Con la escasa visión que caracteriza a los productores, se partió de la base que lo único controversial de la obra era la inclusión de personajes gays y se escudaron con el hecho de que en Canadá se les enseña a los niños sobre la homosexualidad desde el kindergarten. En la primera temporada el tema gay esta delineado con sutileza y sensibilidad. Después hay un poco de desenfreno con la Fiesta de Orgullo Gay, y la revelación de que Mr. Phillips (el maestro pesado que se la pasaba manoseando a la alumna) es un gay enclosetado. Aun así, no fueron esas inclusiones las que les costarían subscriptores a Netflix.
Cole explora su lado travesti

¿Mr. Phillips es gay?

Este año han dado otra razón para la cancelación de la serie. No haber conseguido un aumento en la audiencia adulta. WTF? ¿Si quieren audiencia adulta por qué no lo dijeron? ¿Por qué la ofrecieron como para todo público?  ¿No se dan cuenta ese público se siente estafado como padres y como lectores?  ¿Qué hay una audiencia que antes conoció la versión de Meghan Fellowes y no le encuentran comparación con este Dark Tale? Si quieren leer la opinión de padres descontentos hay un sitio que se llama Commonsensemedia donde han dejado sus opiniones.

Otra cosa que me irrita es que dicen que los violentos flashbacks son necesarios para demostrar que Anne sufre de estrés postraumático y a eso se deben su atolondramiento, su ira violenta y su locuacidad. A ver, como alguien a quien apaleaban tanto como a Anne, que sufría acoso violento en la escuela, y a la que le rompían y quemaban sus libros, creo que puedo afirmar que el trauma que sobreviene te hace más introvertido, no lo contrario.

Te vuelves silenciosa, retraída, fallas en la escuela, exactamente lo contrario al comportamiento de Anne en el libro. Lucy Maud la dotó de armas para evitar el trauma: su imaginación, su optimismo, su espiritualidad. Con la excepción de la imaginación, los demás mecanismos de supervivencia desaparecen en la serie.

Sin embargo, nos cuentan que Anne es una chica super poderosa que salva a una niña del crup (eso es canon), salva a la granja de un incendio; escribe editoriales promoviendo derechos civiles, etc.. Aun así, al final de la serie, nos quitan lo mejor del libro. Aunque Marilla ya está perdiendo la vista, Anne no se queda de maestra, Gilbert no se sacrifica por ella. ¿La razón? Nadie se creería a Anne como maestra, nadie creería en una maestra adolescente. WTF?
En otras versiones, Anne si es maestra adolescente


Em cambio si nos creemos lo del partero quinceañero y todos los actos heroicos de Anne, nos creemos su necesidad de avergonzar al pueblo por su racismo con discursos tipo Greta Thunberg, ¿pero verla ejercer su intelecto y ganarse la vida con ello es demasiado inverosímil?

Hay otra teoría sobre la cancelación de “Anne with an E”. Los fans han notado que Netflix suele cancelar sus series al cabo de una tercera temporada si no ha conseguido el nivel de suscripción deseado. La idea es que nadie se subscribe en una tercera temporada. Tema discutible, sobre todo viniendo de una plataforma de distribución que confía en el hábito del binging de sus subscriptores. Una razón para yo adquirir los servicios de Netflix fue ver “Peaky Blinders”, entonces en su cuarta temporada.

Aun así, esas obsesiones oportunistas de Netflix le están costando subscriptores que se cansan de que sus necesidades no sean atendidas sea porque les cortan sus series favoritas o porque las adaptaciones no cumplen con sus expectativas. Ohhh y sobre esa famosa campaña convocada por Moira de conseguir firmas para una cuartas temporada, ya se descubrió que es falsa.

¿Leíste alguna vez los libros de la saga? ¿Te parece esta una adaptación respetable? ¿Cuáles, según tú, serían las fallas y virtudes de Anne with an E”?


martes, 4 de febrero de 2020

Ana la Postergada: Lo que no vimos en la Tercera Temporada de “The Crown”



En la Tercera Temporada de “The Crown” conocemos a los hijos mayores de la princesa Isabel, pero tanto amigos de la historia como fans de la realeza británica están descontentos con el retrato de la Princesa Ana a la que la serie nos muestra como raisonneur u objeto sexual, sin darle la importancia merecida. Peter Morgan ha situado la acción de la última temporada entre los años 1964-1977. Durante esos años, Anne fue soltera cotizada, novia de ensueño, equitadora olímpica, esposa y madre,  y protagonista de un sonado intento de secuestro. ¿Por qué “The Crown” no nos cuenta estos hechos?

La Más Difícil de la Familia
Siempre se ha hablado de la Princesa Ana como la más “difícil” de La Familia Real. Sir Cecil Beaton, en sus diarios, confesaría que lo más agotador de fotografiar a los Windsor-Mountbatten era lidiar on la pequeña Ana que nunca obedecía órdenes. Ana ha sido acusada de muchas cosas, principalmente de rebelde, de hosca y de llevarse muy mal con la prensa. Lo cierto es que es la más dedicada y trabajadora de los hijos de la Reina Isabel. Es franca, independiente y ama su privacidad. Con eso se entiende que ni anda con zalamerías ni le gustan las entrevistas.
Carlos besando a su hermanita. Fotografía de Sir Cecil Beaton
Ana en sus "años dificiles"(fotografía de Sir Cecil Beaton)

Sabido es que es la niña de los ojos de su padre, pero su relación con Carlos ha sido compleja desde su infancia. La esposa de Michael Adeane contaba que vacacionando en Balmoral fue al bosque en busca de hongos comestibles. Se le ocurrió dárselos a los principitos, Carlos y Ana, para que se los regalaran a su madre. Inmediatamente comenzó una discusión entre los hermanos que acabó con bolsa y hongos en el suelo.

Enfurecida, Anita agarró un látigo y azotó a Carlitos que lloraba a gritos. Atraída por el ruido, llegó Isabel que solucionó todo dándoles una cachetada a cada uno de sus hijos y enviándolos a buscar una escoba para limpiar los hongos. Este cuento muestra la fragilidad de Carlos en contraste con una hermana más impaciente y agresiva. A diferencia de Carlos, Ana nunca sintió que se la trataba con negligencia. Las pullas del padre le hacían coquillas y desarrolló un estilo de conversación acentuada por un humor caustico heredado del Duque de Edimburgo.
Ana y Carlos com su Tía Margarita

En otro sitio relaté esta anécdota como también que Margarita, que entonces servía de algo, se ocupó de la educación básica de su sobrina, vigiló sus deberes, la integró a las Girl Guides, y trajo amiguitas de su edad a jugar con Ana.. El resultado de esta etapa preadolescente es que la princesa creció libre de complejos y de las dudas que atormentaron a su hermano mayor.
La Reina Isabel y la Princesa Margarita con Ana.

Cuando llegó el momento de ir a la escuela, Felipe eligió el internado de Benenden para su hija, pero Ana le dejó claro que no pensaba ir a la universidad. Su sueño era ser una gran equitadora y el Príncipe Consorte decidió ayudarla contratándole los mejores maestros.

Ana se graduó de la secundaria en 1968, pero ya antes los shiperos del corazón la estaban emparejando. A pesar de que, hasta los 18 años, no se le permitió tener citas, solo salir en grupo, la prensa ya hablaba de su cercanía con los Príncipes Hanover, hijos de su tía Sophie, y de las muchas visitas que el heredero al trono sueco hacia a Inglaterra. Por años yo creí que se casaría con Carlos Gustavo. Me alegro de que no lo hiciera, porque él es un mal marido.

A “Good Sport”
A los 18 años, Ana comienza a representar a sus padres y a salir en fotografías de la prensa del corazón. Nunca ha sido bonita, los genes germanos del duque de Edimburgo son más evidentes en su hija que en los hermanos de la princesa. Pero a los 18 años Ana posee una hermosa cabellera, una estupenda figura y se viste de acuerdo con la moda, pero con un estilo propio.

A pesar de sus desplantes es considerada entretenida, deportista, sin melindres ni sensibilidades femeninas. Es lo que los ingleses llaman “a good sport”, alguien que amaba los caballos, hablar de deportes y reírse un rato. Ana prefiere la compañía de hombres que compartan su amor por la equitación y que pertenezcan a la casta militar.

Sin embargo, muchos de los ‘noviazgos” que hoy le adjudican son falsos. Por ejemplo, se dice que su primer novio fue Gerald Ward. En 1968, Mr. Ward, padrino del Príncipe Harry, ya está casado. En cuanto a Sandy Harper solo fue un gran amigo de Ana. Hijo de un criador de ponis, Sandy es el compañero de juego de la princesa. Van a bailar, a comer, a ver carreras. En una ocasión, ambos se dedican a volar a balazos limpio los faroles de la calle. La amistad dura hasta la boda de Sandy en 1971.
Ana y Sandy Harper

Entretanto, a Ana se le ha visto con otros galanes: el Conde Caithnes, el futuro Lord Halifax, Brian Alexander y el Barón Cameron al que ella describe como simpático, pero “húmedo” (“wet” en slang británico significa “aburrido”). El que no es para nada aburrido es Richard Meade, campeón olímpico de equitación. Cuando se les ve demasiado junto, la Reina Isabel interviene. No es bueno para la reputación de Ana ser vista con un plebeyo que le lleva doce años. Isabel prohíbe esa relación y Ana obedece. No es tan rebelde como parece.
Ana y Richard Meade

Sin embargo, el próximo galán es más peligroso y nadie impone prohibiciones. ¿Será porque Andrew Parker Bowles es hijo de amigos de la Queen Mom? ¿O porque como católico no tiene posibilidades de entrar a “la firma”?
Ana y Andrew 

Yo recuerdo fotos, el romance fue público. Pero la prensa era más discreta entonces. Morgan nos ha dado una visión de Ana como una descarada que se acuesta con Andrew para pasar el rato y divertirse un poco. Y así se lo lanza en la cara su familia.

Eso es otra invención. No hay manera de saber si Ana tuvo intimidad con el Mayor Parker Bowles, pero ciertamente no lo anunciaría con ese desparpajo. Ninguna hija de familia lo hubiese hecho en esa época. Sally Badell Smith en su biografía del Príncipe Carlos considera que la relación Ana-Andrew fue breve y sin esperanzas, por lo que no cree que haya sido física.

Tina Brown, periodista de Vanity Fair, discrepa. Según lo que vio y oyó como periodista, Ana si estuvo muy enamorada de Andrew Parker Bowles. Una lástima, porque más allá de la religión, él era un hombre sin escrúpulos y si sedujo a una jovencita inexperta, más encima hija de su soberana, entonces era un canalla.
Diosa Ecuestre
Lo bueno es que, en 1971, Ana está demasiado ocupada para andar llorando por los rincones por un individuo tan poco recomendable. En ese año, y montando el caballo Doublet, regalo de la reina, Ana participa y gana la Medalla de Oro del Campeonato Europeo de Equitación. Es un caso inaudito. Nunca un miembro de la familia real ha alcanzado distinción en los deportes. La BBC nombra a Ana “Figura Deportiva del Año”.
Ana y Doublet

Ahora acapara portadas no por rebelde o por los pretendientes, sino por sus propios méritos. Las chicas la admiran y le copian el vestuario. Comienza a sentar tendencias y a acaparar portadas.  Parker-Bowles es el pasado. 

En los próximos años, Ana seguirá entrenando y compitiendo. En 1975 volverá a ganar medallas en el Campeonato Europeo, estas veces dos de platas.Con tan buena reputación, Ana es incluida en el equipo británico para participar en las Olimpiadas de Montreal en 1976. Es la primera vez que un miembro de la Familia Real participa en ese tipo de eventos. 
Ana y Goodwill en las Olimpiadas de Montreal

Para mucha gente lo principal de Ana ha sido su labor deportiva. nunca la ha abandonado y su mejor logro ha sido criar a su hija Zara para reemplazarla. En el 2006 Zara Phillips (hoy Tyndall) ganó el Campeonato Europeo de Equitación y fue nombrada Personalidad Deportiva del Año por la BBC. Pero Zara ha llegado más lejos que su madre, ganando la Medalla de Plata en las Olimpiadas de Londres.

Ana ajustando la medalla olímpica a su hija.

1972 es un año curioso. La prensa que tiene un olfato especial para esas cosas siente que, aunque a la princesa no se la ve con ningún pretendiente en especial, anda enamorada y esta vez va en serio. A cada rato los periodistas van a importunar al Palacio de Buckingham a preguntar si ya se anuncia un compromiso. A cada rato se les despide con cajas destempladas.

Finalmente, en mayo de 1973, se termina el misterio. La Reina y el Duque anuncian oficialmente la boda de su única hija con el Capitán Mark Phillips. Aunque Ana y Mark se conocen desde 1968, y el corresponde al perfil de hombre (militar equitador) que gusta a Ana, no se les ha visto juntos en público. ¿Como lo han conseguido?

Pues con gran astucia, Ana y Mark han evadido a los paparazis con un método bastante ingenioso. Se han encontrado siempre en lugares privados y las salidas del publico había sido una clase de sagacidad. A menudo, a la princesa se la veía paseando en su autito al que le ha enganchado una especie de casa rodante para transportar caballos. Solo que, en los últimos años, Ana la usa para transportar al novio. La prensa chasqueada nunca la perdonará.
La Boda del Año
Hubo muchas conjeturas de como Mark, totalmente plebeyo, se incorporaría la Familia Real. Un chistoso miembro del parlamento preguntó si se le daría al oficial un título nobiliario, como lo hicieran con Tony Armstrong-Jones y si acaso (aludiendo a como el padre de Mark hiciera su fortuna) se le nombraría “Lord Salchicha de Puerco”.

A todas estas muestras de desprecio Ana y Mark respondieron con gran dignidad. Se negaron a recibir títulos, rechazaron el derecho de sus hijos a llevarlos y costó mucho para que el Capitán Phillips aceptase entrar al servicio de su Soberana-Suegra.

La boda tuvo lugar el 25 de noviembre de 1973. y fue todo un espectáculo no visto desde la boda de Margarita. Una lástima que no la transmitieran en Chile en directo, aunque los noticieros la cubrieron en abundancia. Por eso puedo decir que fue preciosa. 

El vestido confeccionado por la firma de Susan Small era en estilo Tudor bordado con perlas. La novia lucia peinado edwardiano y la tiara de su bisabuela. Se veía realmente linda, y en la escala de novias reales solo es superada por su madre. Se veía más espectacular que Diana.

Un detalle interesante fue que a diferencia de la reina Isabel, Ana no tuvo damas de honor, solo su primita de 12 años, Lady Sarah Armstrong-Jones (quien ocho años más tarde sería dama de honor de Lady Diana) y un pajecito, su hermano Eduardo. El pastel de bodas estaba coronado con la figurita de una amazona en homenaje a la profesión de la novia.

Otra novedad fue que, en el registro civil del enlace, Ana firmó como “Anne Windsor-Mountbatten” siendo esta la primera vez que un miembro de la Familia Real firmaba con el polémico apellido. Perdón que me detenga en tanto detalle, pero me parece injusto que esta boda, que capturó la imaginación del pueblo británico ese año, haya sido menospreciada por “The Crown”.

El Secuestro de una Princesa
Aun así, hay otro episodio que el público encuentra que fue más injusto dejar fuera y ocurrió a menos de un año de la boda. Es la ocasión en que Ana como princesa de cuento tuvo un encontronazo con un dragón armado y ocurrió en marzo de 1974.

Regresando de un evento de caridad, el auto de la princesa fue interceptado por un Ford del cual descendió un demente llamado Ian Bell que se puso a dispararle al auto de la princesa. Jim Beaton, guardaespaldas de Ana, descendió del vehículo e intentó desarmar al asaltante, pero su revolver se trabó. Bell aprovecho de balear a Beaton en el pecho y también hirió al chofer, Alexander Callender.

Bell se acercó al auto y le comunicó a Ana que planeaba raptarla y pedir rescate por ella. Enseguida le ordenó que se bajara a lo que la princesa respondió con un Not Bloody Likely! (¡en buen chileno “¡ni ca…!”) Bell entonces amenazó con rematar a los heridos. Ante lo cual, Ana y su dama Rowena Brassey descendieron del vehículo.
Asi es como el Ford de Bell interceptó el auto de la princesa.

En eso llegó a la escena Brian McConnell, un paparazzi que andaba la zaga de la comitiva, e intentó desarmar a Bell siendo herido en la trifulca. Justo pasó Ron Russell, un boxeador retirado que derribó al secuestrador de un golpe en la cabeza y alcanzó a alejar a la princesa del lugar de los hechos. Atraídos por los tiros, llegaron dos policías. Aunque Bell hirió a uno, el otro consiguió desarmar al secuestrador.

 [Nota aparte: Aparentemente, Mark Philips viajaba con su esposa, pero la mayoría de los recuentos no lo incluyen. No sabemos qué rol jugó durante el intento de rapto. Sin embargo, esta editorial del Daily News habla de que escudó a su mujer del asalto. ¿Por qué hoy no se menciona la participación del Capitán Phillips en ninguno de esas remembranzas?
Algo que desmiente la teoría del “escudo” es que en un documental que pretendía recrear los hechos vemos que Ana está al lado de la puerta y su marido esta hecho un sándwich entre ella y Rowena. No hay modo en que pudiese proteger a Ana. En una entrevista dada una década después del intento de secuestro, Mark recordaría lo asustado que estaba y el shock que le produjo lo ocurrido. Uno no esperaría esas palabras de parte de un militar. ¿Es posible que se haya acobardado ante Bell y su revolver y su mujer haya sido la que tuvo que actuar heroicamente?]


Recreación del intento de secuestro

Ian Bell fue (y permanece) recluido en un hospital mental. Lo demás héroes inesperados recibieron medallas y hasta el día de hoy se admira el valor y presencia de ánimo de Ana que se convirtió en una heroína para muchos británicos aun los antimonárquicos. De ahí que se dice que es “el único hombre de la familia” y “Ana debería ser nuestra reina”. Una lástima que Peter Morgan en su misoginia y odio por la Familia Real, no se sintiese obligado a contarnos un evento tan importante en el momento histórico de la Inglaterra que el tan pobremente describe en su serie.
Ana visita a James Beaton en el hospital

La Princesa y el Guardaespaldas
A pesar de que Ana se merece todo, fue infeliz en su primer matrimonio y eso que desde el comienzo fue ella quien implantó reglas. En la primera entrevista dada después de su compromiso, Ana había prometido coserle los botones al marido, pero en otra ocasión Mark confesó que sería ella quien llevaría los pantalones en la familia.

En un Cosmopolitan de 1975 leí la siguiente anécdota. En una fiesta, Sir Peter Ustinov comentó a la princesa que aún no conocía a Mark. Ana se metió dos dedos en a boca y lanzó un largo silbido. Al segundo llego su marido trotando desde el otro lado del salón.

Mas allá del bochorno de ser convocado con chiflidos como un perro, Mark nunca se sintió a gusto dentro de la Familia Real. A pesar de ser un oficial y caballero, de provenir de una sólida familia militar (aunque su padre hizo fortuna como director de una fábrica de cecinas), y de haber ido a buenas escuelas, Mark nunca fue aceptado por sus parientes políticos. El Príncipe Carlos lo apodó Fog (bruma) por denso y aburrido.

Aun así, estuvieron juntos por más de una década y en 1977 Ana le dio su primer nieto a la reina Isabel. Otro detalle que a Morgan se le escapó. Aunque aquí acaba la parte de Ana que corresponde a la cronología de los Windsor abarcada en la Tercera Temporada de “The Crown”, me parece justo seguir con Ana hasta nuestros días, porque es obvio que a Morgan no le interesa como personaje.

El Capitán Phillips comenzó a pasar más tiempo lejos de su familia. En Nueva Zelanda inició un affaire con una maestra de escuela con quien tuvo una hija (aunque esta historia no se hizo pública sino hasta los 90).  Sola en casa, ocupada criando hijos y manejando su hacienda de Gatcombe Park, Ana también tuvo un romance con su guardaespaldas, el sargento Peter Cross.
Ana y Peter Cross

Aunque Ana nunca lo ha reconocido, hay bastante material y testimonios para asegurar que tal affaire existió.  Cuando Scotland Yard, que provee los guaruras de la Familia Real, se enteró (alguien vio al sargento y a la princesa besándose) retiró a Cross del servicio. Aun así, Ana y él siguieron viéndose.

Según la esposa de Crosse, y otra dama que compartió casa con el mujeriego sargento, Ana lo llamaba casi a diario y dejaba mensajes de parte de “Mrs. Wallis”. Lo más grave fue que la princesa llamó a Cross el día del nacimiento de Zara para anunciarle que ella había tenido una hija. El hecho de que fuese el primero a quien llamaba para dar la noticia ha creado el rumor de que Zara no es hija de Mark Phillips.

En 1984, Cross en un acto muy poco caballeroso, vendió a News of the Worldpor una suma millonaria su versión de los hechos. Dijo que si no había hablado antes era para no afectar su matrimonio, pero ahora que se había divorciado… ¡Yaaa! Confesó haber tenido trato sexual con Ana en un chalet en Sussex que le había prestado un amigo, en la biblioteca de la casa de Ana, ¡y hasta en un camerino de una piscina!

Sin embargo, la imagen que emerge del relato es la de un romance domestico a la antigua. Lo que más hacían era compartir un café en la cocina o pasarse horas abrazados en el sofá viendo tele. Es obvio que Ana necesitaba compañía masculina, no sexo.  Pero la prensa, que nunca la ha perdonado, la hizo picadillos.

Aprovechando que Ana nunca ha dejado de ser amiga de Andrew Parker Bowles se les volvió a relacionar como pareja. También se dijo que Ana había tenido amores con su compadre, el actor Anthony Andrews. Si los tuvo. … ¡Suertuda ella porque estaba guapísimo!
Ana y Anthony Andrews

Ana sobrevivió a toda esa campaña de calumnias con la gran entereza que ha tenido siempre. La necesitaría para el próximo escándalo. En 1989 se hicieron públicas unas cartas que se le había robado a la princesa.

Eran cartas de amor (Ohhh esos tiempos antes del email) escritas por el comandante Timothy Laurence, uno de los asistentes de la Reina Isabel. Aparte de muestras de devoción y promesas de amor eterno, las cartas no contenían nada pecaminoso. Eran solo la revelación de que Ana tenía un amante con el que había iniciado una relación hacía unos meses

En 1992, finalmente Ana y Mark se divorciaron. Ocho meses más tarde, la princesa y su marinero se casaron en Escocia. Esto fue debido a que la iglesia presbiteriana escocesa permite el matrimonio de divorciados y Ana quería boda religiosa. A la boda asistieron los padres, la abuela y el hermano menor de la novia. Zara Phillips fue dama de honor de su madre.

A pesar de que la prensa vive divorciándolos. Timothy y Ana van a cumplir 38 años de casados. El continuó con su carrera naval, alcanzando el grado de vicealmirante. En el 2011, la reina lo nombró caballero por sus servicios en la marina, no por ser su yerno.
Ana y el Almirante Sir Timothy Laurence

Ana y su marido viven en departamentos reales en el palacio de St. James, aunque ella conserva y mantiene la propiedad de Gatcombe Park que es su fuente de ingresos. Aparte de un yate, los Laurence no tienen lujos. Hace años que Ana, aun con su título de Princess Royale, y con todo el trabajo que desempeña para la corona, no recibe dinero del fisco. Todo se lo paga con lo que obtiene de las granjas de Gatcombe Park, y de los campeonatos de equitación y ferias que arriendan parte de la propiedad.

A pesar de que fue víctima de un intento de secuestro, Ana se niega a tener guardaespaldas y solo los acepta en ocasiones en que debe representar a su madre en algún evento público. Es un ejemplo de cómo un miembro de la realeza puede vivir sin gastar la plata de los contribuyentes. A ver si Meghan aprende de “ese ejemplo”.

Como ven Ana, aunque ha dado que hablar, también ha contribuido a La Firma de manera positiva. Lástima que Peter Morgan no lo vea así