jueves, 26 de marzo de 2020

Un Paseo por las Noches del Berlin de Weimar. Babylon Berlin 3x04






Helga recibe una visita de Nyssen. Es muy caballero, todavía se tratan formalmente de “Herr” y “Frau”. Helga confiesa que no sabe que será de su futuro. Nyssen la tranquiliza. El hotel es el sitio perfecto para una persona en transición. Puede quedarse el tiempo que quiera.


En este episodio descubrimos que Gereon no funciona bien. No sabe elegir sus prioridades. Da evidencia de desorden mental. Recordemos que abandonó el set y a Lotte. Al día siguiente, sin saber que ha ocurrido durante la filmación, se va directamente a tribunales olvidándose de su verdadero empleo.

Fiel a su promesa, Greta se retracta. Dice que no está segura de que era Fritz quien vio en la estación ni de que su uniforme fuese el de los Nacional Socialista. Los comunistas en la sala rugen. En el patio de la cárcel, Greta siente las miradas de odio de sus compañeras comunistas.


 Al final de la comida. Stalina le pasa un dinero a la guardia para que deje a Greta solas con sus secuaces. Agarran a la pobre pelirroja y la torturan exigiendo saber por qué cambio su declaración. Greta resulta resistente. Finalmente la arrojan a un rincón como si fuera una muñeca de trapo. ¡Estúpidas! si se hubiesen mostrado solidarias, si le hubiesen preguntado sin violencia, tal vez la pobre Greta hubiese conesado.

Gereon corre a la Fortaleza Roja. En vez de ponerse al día, o ir a la reunión con Gennant, va a importunar a Graf quien ya está sudando la gota gorda porque las fotos del cadáver de Tilly Brooks han salido borrosas. Gereon se entera de la muerte de su amiguita. No le interesa. Casi le exige a Graf que fotografíe los documentos sellados ya que el fotógrafo tiene acceso a ellos.

Llegan a la reunión con Gennant. Presentes están Ulrich, Bohm y los Fanboys. Lotte está haciendo la presentación con beneplácito del Buda quela distingue a pesar de los rebuznos misóginos de Bohm. Gennat está de mal humor, carga contra todo el mundo, pero principalmente contra Graf por la mala calidad de las fotos y contra Gereon por impuntual. Lo castiga, y de paso a Lotte, obligándolos a trabajar con Bohm.


Lotte acaba de relatar lo sucedido en el set (a través de flashbacks). Tristán Rot ha desaparecido, Lotte descubre a Water Weintraub y al Armenio en las inmediaciones. Pretenden interrogarlos, pero ambos la ignoran con gran altanería. Weintraub dice que quiere ser interrogado por “un verdadero policía”. El Armenio es peor.  “Lárgate!” le escupe. Al salir, Lotte se encuentra con una Vera llorosa que confiesa que encerró a Tilly. Lotte la convence de que venga rendir declaración.


Gereon alcanza a contarle a Lotte, ya a solas, sobre lo ocurrido con Greta. Al Inspector recién le cayó la chaucha que Helga lo abandonó. Se atreve a poner una llamada a su padre en Colonia. Helga no está con el suegro. Gereon cuelga sin despedirse y le encarga a uno de los fanboys que investigue si la Frau Helga Rath está hospedándose en algún hotel de Berlín.

Entretanto, la policía ha registrado el apartamento de Félix Krempin. Además de encontrar explosivos y otros objetos que indican que el electricista estaba saboteando la producción, descubren un arcón con un pentagrama en la tapa. Adentro hay parafernalia esotérica y una invitación a una ceremonia con la Fraternidad de Saturno, una asociación ocultista. La invitación viene de parte de Tristán Rot. Se decide que Gereon y Lotte asistirán a la ceremonia y arrestarán a Rot, pero Gennat insiste en que Bohm vaya con ellos.

Herr Graff va a los archivos. Lo detiene en la puerta uno de esos polizontes viejos que ya solo sirven para estar en subterráneos y llenarse de polvo como los papeles. Quiere saber qué hace el fotógrafo ahí. Graff apurado, le responde con arrogancia.

Encuentra los documentos y los está fotografiando cuando llega el vejete. Lo ha reconocido. Lo recuerda de hace años cuando no se llamaba Graf y cuando lo detenía el escuadrón del vicio. Lo llama “muñequito”, lo golpea con una barra de hierro y lo obliga a arrodillarse y a” atenderlo” (¡asqueroso!). Para que no vea lo que ha fotografiado, Graf debe aceptar.




Mas tarde vemos al fotógrafo ante un espejo de tres lunas llorando y abofeteándose. No es culpa de él. ¡Pobrecito! Llama Gereon a su apartamento para darle las fotos. Le cuenta (evitando los detalles escabrosos) lo que ocurrió. Rath dice que Graf es “un héroe”. Cierto.

Van al bar de la esquina, un lugar lleno de humo, donde no cabe ni un alfiler, donde los parroquianos bailan con mujeres u otros hombres. Gereon le pregunta su amigo como acabó siendo fotógrafo de la policía. Graf le cuenta que a los catorce años abandonó su pueblito para venir a Berlín. Que primero vendía periódicos, pero que su verdadero trabajo era la prostitución. Que le debe todo a Gennant. El Buda lo sacó de la calle, lo hizo estudiar y le dio un empleo. Por eso Graf no se molesta con los exabruptos de su patrón.

“¿Y tú otra vida?” pregunta Gereon aludiendo al travestismo del fotógrafo. “Ambas son una sola” responde cándidamente Graf. Gereon se atreve a preguntar a su amigo si tiene un amante. Graf, siempre muy honesto, confiesa estar enamorado, pero que el objeto de su amor aun no lo sabe. Spoiler para los shiperos de este par, ya conocemos al amor de Graf y no es el Inspector Rath.

Como ambos son eximios bailarines, salen a la pista y bailan juntos. Es una coreografía magnifica que más que homoerotismo se siente como camaradería. Parecen Alan Bates y Tony Quinn en” Zorba, el Griego”. O mejor Astaire y Gene Kelly.



Volvamos atrás al Cuento de Lotte, que en manos de Bohm ya parece el Cuento de la Criada. El infame la mandó a recoger unas pruebas forenses, pero se le adelantó recogiéndolas el mismo. Humillada, Lotte se retira del anfiteatro, pero la sigue (¿Rudi?) el estudiante de medicina que fue su amante intermitente la temporada pasada. Quiere volver con ella. Lotte es exquisita para despedirlo.  “Tienes cierto encanto y eres inigualable en la cama” le dice agregando que no está ni para sexo ni relaciones.

Lotte otra vez casi deja plantada a Toni quien, con razón, está molesta por la falta de atención de su hermana. Toni se ha encargado de hacerle una cita a Ilse con el oftalmólogo y quiere que Lotte la acompañe. Lotte no alcanza a explicarle porque no quiere/puede hacerlo porque aparece Vera y corre a chismear con su amiga. Quedan de irse a divertir esa noche. A Toni no le agrada.

Quiero hacer un aparte, y tal vez molesté a alguna moderna de esas que no creen que la mujer debe ser responsable, autorespetarse y darse a respetar (ahora descubrí que lo último también es anatema para las feminazis). Lotte necesita de alguien que la cuide, está muy desprotegida, transita un mundo peligroso (ya lo vimos la temporada pasada cuando cayó en las garras del Armenio). Es inteligente, discreta, educada, pero le faltan elementos de autodefensa que poseemos quienes nos criamos en un entorno “normal”, familiar (incluso con familias disfuncionales como la mía), elementos que tanto Helga como la hija de Bohm poseen.

En resumen, Lotte no debió hacerse cargo de Toni, porque si le preguntamos a la chica lo está haciendo mal. Hacerse cargo de una persona es más que pagar su almuerzo y darle cama en la noche. Toni no es una mascota, es una adolescente que necesita mucha atención. Lotte no puede dársela, no sabe lo que hace y el modo en que Toni le recalca lo que va a hacer en el día es el modo en que pretende llamar la atención de la hermana, pero Lotte prefiere irse a chismea con una desconocida. El peligro es que Toni pasa todo el día sola y ni siquiera dentro de una casa. Es normal que gravite hacia el espacio escuálido y escabroso de su otra hermana. Eso va a traer consecuencias funestas.

Lotte lleva a Ilse al oculista. Su hermana tiene glaucoma y la única manera de salvar su vida es una operación que cuesta seiscientos marcos, una fortuna. Lotte promete conseguirlos. Ya sabemos cómo, pobrecita, no hay manera de salir de esa vida.

Tras escoltar a Ilse a su departamento, Lotte pasa por casa de su vecina y recibe un paquete de viejas cartas, la herencia que le legó su madre. Las lee en el tranvía. Ahí se entera que no tiene el mismo padre que sus hermanas, que las cartas son del amante de la madre. Perturbada, alza la vista a la ventanilla y ve a Helga entrando en un hotel. .


Vuelve a casa y en vez de meditar en paz, o de platicar lo descubierto on Toni, se pone su vestido de coctel y en el espacio bajo las tablas del piso donde guarda sus ahorros esconde las cartas y saca un dinero. Bueno en vista de lo que va a ocurrir, me parece triste que Lotte que necesita plata, se la vaya a gastar en champagne y cocaína. Vera es actriz,  gana más, tiene un amante rico, debería ella invitar a Lotte. Apenas se va su hermana, Toni, que ha fingido dormir, se levanta va al escondite y lee las cartas. Me imagino el golpe que será para ella. No me sorprendería que huyera con los ahorros.


En el bar, entre pimplar champaña y meterse coca, Lotte le cuenta a Vera lo ocurrido. Esta confundida, no sabe si quiere buscar a su padre, dice que quisiera ser alguien diferente. Vera la invita a bailar. Esta escena es alternada de manera paralela al baile Grath-Graf. Son dos escenas totalmente diferentes. Vera tiene otras intenciones con Lotte. Comienza a piropearla y de pronto le exige un beso. Lotte se niega, Vera insiste, Lotte se niega mas veces que Daenerys antes de ser violada por Khal Drogo. Vera le recuerda a la detective que quería ser alguien diferente y Lotte se rinde.



Ok, muchos (muchas, muches) deben estar de plácemes, pero piensen como hubiese sido esa escena si Vera hubiese sido hombre. Estarían todas chillando “violación”. No solo Vera se aprovecha de una chica borracha y drogada, además no le hace caso a la negativa de su amiga. Por menos, Junot Díaz perdió su empleo. En fin. No lo encontré ni erótico, ni simpático, ni me cae bien Vera. Contrasten su actitud con el modo en que Gereon solicitó permiso antes de alisarle el flequillo a Lotte.

Después de andar borrachas por la calle, Lotte y Vera acaban en el piso de la detective. Meten tanta bulla que despiertan a la niña. Más encima se le meten en la cama. Toni, muy cortes, llama a Vera “Madame” y le pregunta si vendrá más a menudo. Las otras ebrias y drogadas se mueren de la risa.

Un detalle, para quienes crean que esto fue presentismo. Las diferentes orientaciones sexuales estaban bien representadas en la Alemania de Weimar y eran parte de la vida nocturna berlinesa.  La homosexualidad, aunque técnicamente era un delito, era tolerada en bares, burdeles e incluso en calles donde se podía encontrar personas de todos los sexos ejerciendo la prostitución.

 La cocaína era una droga legal (no así la heroína, morfina y el opio) aunque cara. La androginia estaba de moda sobre todo entre los adolescentes, y hasta su fallecimiento en 1928 (antes de cumplir 30 años), la Teen Idol oficial era la actriz y bailarina Anita Berber. Drogadicta, alcohólica, Anita, aunque se casó tres veces, era abiertamente bisexual.

Una última palabra sobre la música en este capítulo. En “El Holandés”,  el club que frecuentan Lotte y Vera, ambas bailan al son de “Heut'Nacht en Perú”. Noten que ni el cantante ni sus coristas visten nada típico peruano, todo es parte de una fantasía que llegaría hasta la Era Nazi de como se vivía en Latinoamérica.





A pesar de que “Perú” es usado como rima de “tabú” (un chiste siendo que Perú hoy sigue siendo uno de los países más conservadores de America Latina) es un reflejo de la influencia de la música latina en la Europa de los 20 y 30. No solo el tango era muy popular. 

A estas alturas ya se empezaban a oírse ritmos más tropicales (voy a tener que escribir algo sobre eso) como en este tema de 1931 que tiene dejos del Manisero.

martes, 24 de marzo de 2020

¿Será Vera la Próxima Víctima de El Fantasma? Babylon Berlin: 3x03



Este es el primer capítulo que me supera. Demasiadas historias y detalles. BB se ha vuelto una serie tan deliciosa como llenadora, se parece a la Selva Negra que se estaba zampando el Buda Gennat. Ahora comprendo porque los bingers no entienden nada y salen con cada cosa. Obvio que es una serie que no se puede beber de un solo trago. Yo estoy viendo cada cap. tres veces, y no seguidas. Y ahora hasta tomo notas.
¡Que rica torta!

Pero veamos las nuevas subtramas. La primera es de Nyssen quien le ha pedido a su abogado que finja hacer una encuesta para averiguar qué gente está invirtiendo en la faramalla bursátil de Ahrensen. El resultado es pasmoso: están involucrados viudas maduras, carniceros, el farmacéutico que preparaba la medicina de Gereon,  y Boehm, ¿lo recuerdan? El policía odioso que intentó vincular a Gereon con el asesinato del sicario San José.

Como explica Seelib a su patrón, son gente de todas las clases. El vínculo en común es que han invertido gracias un oportuno préstamo que están convencidos cubrirán cuando su inversión de frutos. Da casi lástima Bohm que vive con su mujer e hijos y que sueña con conseguir un apartamento carísimo en un primer piso para que su hijo invalido pueda circular sin escaleras que lo limiten.

Nyssen se da cuenta que en algún momento la burbuja estallará y que ninguno de estos inversionistas podrá pagar el préstamo. Eso traerá la ruina. He investigado, y creo que esta es una licencia histórica. La economía alemana, aunque se estaba recuperando de la inflación, siempre estaba agobiada por las reparaciones monetarias que le debía pagar a los Aliados y eso ayudó a que el crack de Wall Street la abatiera totalmente.

Hay mucha gente que sabe cosas y no las cuenta. Ulrich encuentra una bala (también usada en un asesinato) que es igual al calibre de la que mató al electricista. Comete el error de interrumpir a Gennant en una reunión. El Buda lo insulta. Humillado, Ulrich tortura un escarabajo y oculta la evidencia.

Otra subtrama surrealista nos recuerda la existencia de Samuel Katelbach (Karl Marcovics), el periodista vienes. Lo vemos en la oficina del Tempo, el periódico para el cual trabaja. Quiere exponer a Lufthansa que está trayendo pertrechos militares para la Reischwer lo que va en contra de las imposiciones de Versalles. Pero el director (cuya manera de congraciarse con sus empleados es arrojarles huevos duros) está más interesado en lo que le presenta Jacoby (Peter Jordan), el reportero encargado de la muerte de Betty Winter. Jacoby es un reportero moderno, aporta fotos, hasta un croquis del enmascarado y mucho picante e intriga, lo que él denomina “el toque shakesperiano”.


El jefe anuncia que el nuevo periodismo debe darle al público lo que quiere: “sexo y dinero”. Le exige a Katelbach que traiga fotos sino nadie creerá en el artículo. Katelbach está furioso, se queja de la ‘tiranía de las masas” “Teníamos un público de lectores” exclama” ahora son mirones” Y espérate, Sammy, hoy el público exige material audiovisual, con sonido y video.

Helga le da un ultimátum a Gereon. O hablan de su relación o se marchan. Gereon se queda en silencio. Su cuñada agarra maletas e hijo y se marcha a la elegante suite de hotel. Moritz está encantado, casi tanto como cuando en el cap. anterior reemplazó el recoger hojas como parte de un club católico con aprender tiro al blanco con sus amigos de la Hitlerjugend.


Wendt no se anda con chiquitas. Cumple con su promesa al teniente nazi.  Manda a Sebald, su asistente,  al orfanato y encuentran al bebé de Greta. Se lo llevan a la cárcel. Solo ver a su hijito hace entender a Greta que hay fuerzas poderosas que lo dañarán si ella no se retracta. Realmente Wendt es tan asqueroso como eficaz.

En el set comienzan a hacer pruebas para reemplazar a Betty Winter. La primera es Tilly Brooks. Llega el esperado Tristan Rot (Sabine Tambrea). Es un individuo enjuto y larguirucho, vestido de negro, mitad Alice Cooper, mitad el Cesare del Gabinete del Dr. Caligari. Se retuerce horrorizado ante la idea de reemplazar a su amada esposa.

Llegan Gereon y Charlotte. Rath interroga al histrión y solo consigue de él que le comenté que compartía “intereses en común” con el electricista Félix Kemperin. Lotte tiene más suerte. Entre las coristas se encuentra una antigua colega, Vera Lomhan (la amante de Walter Weintraub).

Vera está encantada de ver a Lotte.  “Supe que te cambiaste de bando” y le pide ver sus credenciales de policía. Lotte le suplica que no comente con nadie que se conocen de un burdel. 

En busca de Gereon, Lotte se interna en el subterráneo y ve deslizándose por un pasillo al asesino enmascarado, lo sigue y se lo encuentra en la sección de vestuario. se trata de Adrián, el doble de Tristán, y el atuendo es para interpretar al Diablo. Hay dos trajes, pero uno ha desaparecido.

Adrian no es El Fantasma

Gisela, la vestidora, se echa a llorar. Ella se lo dio a Kemprin. Eran novios. Felix tenía siempre mucho dinero y le contó que lo habían contratado para sabotear la película, pero que quería salirse de ese trato. En el día que Betty fue asesinada, Kemprin se fue temprano y antes Gisela lo oyó discutir con alguien en el teléfono.

En la Mansión Kasabian las cosas no marchan bien. El Tempo ha anunciado al mundo que Betty Winter ha sido asesinada, la aseguradora se niega a pagar, Weintraub indignado acusa al Armenio de haber arruinado el negocio mientras él estaba a la sombra. Su socio lo derriba de un puñetazo y le recuerda que nunca deben desconfiar el uno del otro. Parten a la filmación.

Walter entra primero, se acerca a Gereon y le dice que alguien lo espera. Afuera el inspector Rath se encuentra con El Armenio. Edgard es muy humilde, le dice que sería bueno combinar esfuerzos ya que ambos buscan a la misma persona. Le recuerda que tanto Gereon como el eran drogadictos hasta que “nuestro mentor” los curó. Le dice que esa cura tiene un precio y le pasa una esquela que dice “28 de septiembre”.

Gereon se marcha sin despedirse de Lotte y se pierde cosas importantísimas. Walter le gruñe a Jo, el productor por gastar tiempo en pruebas. Le exige que elija un reemplazo ¡y ya! Tilly es la escogida. Vera indignada discute con su amante, Lotte es testigo.
La última escena de Tilly Brooks

Vera se marcha furiosa a su camerino. Alla la sigue Tilly que quiere disculparse. Vera la encierra. Como Tilly no aparece en el plató, Weintraub ordena que sea Vera la reemplazante. Vera graba la escena que Betty no alcanzó a terminar. No tiene gran voz, pero tiene presencia de escena y es buena bailarina. Les dejó el video de Vera y de la grabación de Betty Winter (Natalia Mateo) para que vean la coreografía, pero también la diferencia de voces.

Lotte se va a buscar a Tilly. Llega a un camerino lleno de retratos de Betty con veladoras encendidas em frente. De pronto, por la ventana, ve que desde la ventana del camerino de Vera salta el Fantasma atraviesa el patio y abre el portón para escapar. Lotte corre al camerino y encuentra a Tilly Brooks…degollada.

jueves, 19 de marzo de 2020

Babylon Berlin 3x02: El Fantasma de Tilly Brooks



Para el segundo capítulo, ya tenemos establecidas las líneas argumentales.

El triángulo poliándrico de Helga y Los Hermanitos Rath va de mal en peor. En la mañana, a pesar de que Gereon insiste en que va retrasado a tribunales, Helga insiste en tener sexo. Preocupado y apurado, Gereon la toma violentamente y le hace daño. Es Helga quien interrumpe la sesión y pregunta si van a casarse. Gereon murmura afirmativamente pero no la convence. Su cuñada nuevamente presiente que es el recuerdo del difunto el que se interpone.

A solas, Helga se pone su mejor vestido y cloché y hace una llamada. Pronto la vemos en un lobby de un solitario, pero elegante hotel bebiendo café. Llega un camarero la llama ‘Frau Schwartz” y le pasa un sobre con una llave. Helga sube y usa la llave para ingresar a una exquisita suite donde la espera una cama, escritorio y una mesa con cigarrillos, pastelitos y otras golosinas. No sabemos si se encuentra on alguien en esa garçonniere, pero más tarde la vemos descontenta, de regreso en su piso, arrojando vasos al suelo.

Lotte recibe una visita de su hermana mayor. Tiene un derrame en un ojo (posiblemente provocado por el puño del marido). Dice que no tiene dinero para ver un médico puesto que la Dra. Volcker “Stalina”, que atendía gratis, está presa.

Pero Ilse no ha venido por esa razón. Consiguió ingresar a la cuenta de ahorros de la madre y encontró “solo 40 marcos”. Se alegra de que ni Lotte ni Toni quieran compartir esa misera herencia. También avisa a su hermana que una vecina tiene una carta de su madre, pero que solo puede entregársela a Lotte. Apura a Lotte de ir a buscarla porque ahí puede haber más dinero. ¡Que mujercita tan repugnante! Yo que la asistente de inspectora le pongo el otro ojo en compota.

Novedades en Casa del Armenio. Descubrimos que se apellida Kasabian, que Esther es su esposa, los niñitos del primer capítulo son sus hijos, y Weintraub es el amante de su mujer. Esther es muy desdichada. Antes de casarse fue una gran actriz y cantante, pero su marido le prohíbe subirse al escenario y ni siquiera le permite escuchar sus viejos discos.

Para colmo fue ella quien convenció al marido de su hermana, un banquero, que financiase la filmación de la película de Betty Winter. El banquero y su mujer vienen almorzar. En la mesa, el invitado ofende al Armenio y a Walter. Les recuerda que todo lo ha hecho por su cuñada, porque ella quería a su marido en un negocio honesto, pero que, si se descubre que hubo un asesinato, las aseguradoras no pagarán un centavo y se perderán dos millones de marcos, uno de los cuales pertenece al banco.

Edgard lo echa de su casa. Esther ahoga sus penas con opio vemos fotos de sus días de fama. En una está abrazada a un torero. Es Tristán Rot, el viudo de Betty Winter.

Edgar y Walter van a ver a Jo Bellman, el productor y con un poco de fuerza bruta lo convencen de continuar la filmación con otra actriz. Esa es la segunda subtrama.

La tercera subtrama es Greta. Comenzamos el capítulo con una de esas escenas que, aunque parece superflua captura la atmosfera de la época y la irrealidad surrealista de Weimar. Es de mañana en la prisión. Llega Gennat vestido de negro y rodeado de otros funcionarios, todos de negro. Se reúnen en el patio sobre un cadalso. Los espera la alcaide también de luto. Abren un estuche que parece de instrumento musical, pero contiene un hacha como la usada para decapitar a Ned Stark. Se prepara una ejecución.

Las presas se asoman a las ventanas enrejadas. Lideradas por la Dra. Stalina (Jordis Triebel), se quitan los zapatos y golpean los barrotes. Es una protesta, pero también una marcha fúnebre.

Traen a la acusada a rastras. Viste un camisón blanco. se lee la sentencia. Ilse Kramer es condenada a perder su cabeza por haber matado a su marido y a su hijo. La mujer grita, pide piedad, se abraza a los pies de la única hembra.


presente. Es todo tan tenebroso, tan…patriarcal. Una mujer debería ser condenada y castigada por sus pares. La hacen tenderse boca abajo sobre una tabla, la sujetan y…¡pum! rueda su cabeza.

La decapitación fue la pena capital en Alemania hasta 1949 (En la Alemania del Este continuó siendo usada hasta 1966). Es un método más rápido e indoloro que la silla eléctrica, el fusilamiento, la horca y la cámara de gas, pero igual es un espectáculo macabro. Sobre todo, para Greta, que observa desde una ventana. Ya sabe que su juicio acabará ahí en el cadalso.

Gereon se las arregla para llegar a tribunales y aunque hace contacto visual con la enjuiciada no puede hablar con ella. Descubrimos que Greta si declaró la verdad. Como Fritz la había engañado para poner la bomba bajo el escritorio del Consejero Benda y como ella descubrió que era nazi y estaba vivo.

Llaman a declarar a Frau Benda quien llega enlutada y cubierta con un tupido velo. Cuando la interrogan sobre las convicciones políticas de la acusada. Irmgard acusa a Greta de ser “una enviada del Diablo” que abusó del cariño y de la confianza de los Benda.

Tras su declaración, Frau Benda y Gereon se encuentran a solas. La viuda le recuerda su promesa de encontrar a todos los culpables, pero está difícil. Todos los documentos sobre el caso Benda están sellados por orden del consejero Wendt (Benno Fuhrmann), el personaje más siniestro de la serie.

Gereon no quiere solicitar permiso de Wendt para ver los archivos así que pasa por encima del Oberst y se va a ver a Zorgieeil (Thomas Thieme). Pero ya Wendt está haciendo pasar a Zorgiebel un mal rato. El atentado contra Benda no ha calmado los ánimos de la izquierda que sigue clamando justicia por los abusos policiaco en las protestas de mayo 1. Ahora Hans Litten (un personaje real), un abogado comunista, ha puesto una querella en contra de Zorgiebel. Wendt le pide a su superior que renuncie para evitar más bochornos sobre el cuerpo de policía berlines.

Es inaudito, la izquierda y la derecha se hacen piña para acabar de patear en el trasero a un individuo poderoso, pero débil. ¿Me recuerda a…¿Estará Tatán Piñera recibiendo visitas como esta?

Cuando Rath consigue hablar con Zorgiebel, el anciano está al borde de la apoplejía. Pero a pesar de su odio por Wendt se rehúsa a pasar por encima de la autoridad del coronel para permitir que Gereon vuelva a interrogar a Greta. Weimar no solo cayó por culpa de los Nazis, también hicieron su parte los demócratas cobardes.

Finalmente, Rath va en busca de Wendt y lo encuentra con sus Minions tomando el postre al fresco. Wendt es muy cortes, le dice a Gereon que él cree (mentira) que Benda fue asesinado por los rojos, que a Greta se la vio en compañía de bolcheviques, que es mejor cerrar este caso. Le cuenta a Gereon que Hans Litten va a demandar (apoyado por la prensa) a Zorgiebel. Aconseja al inspector que no apueste al caballo perdedor.

Wendt tiene razón. En 1929, Zorgiebel y Weimar son caballos cojos, pero quince años más tarde las posturas que Wendt defiende serán caballos perdedores también.

Aunque existió un Hans Christian Wendt que en 1929 se encargó de crear células nazis en Berlín, no es en el que el Oberst está basado. A pesar de que sus métodos y antisemitismo lo acercan a los nazis, Wendt no un Nacional Socialista. Es importante recordarlo porque en este cuento hay muchos villanos y no todos llevan camisas pardas.

Sin embargo, en este episodio conocemos a un nazi bona fide. No una rata pichiruche como Fritz, sino uno que es dueño de caballos y usa chamarra de cuero y habla del Partido en términos de incipiente fuerza política. Además, tiene a Fritz (ahora se llama “Richard”) cuidando de sus caballitos. 

El nazi al que solo conocemos como “El Teniente” (Hanno Koffler) tiene una amistosa competencia ecuestre con Wendt, hay un intercambio jocoso entre ellos propio de  esa camaradería entre oficiales tan común en el mundo prusiano, pero a solas El Teniente es todo business.Le molesta que Greta siga acusando,  desde el estrado,  a los nazis de haber matado a Benda. No quiere que El Partido sea ensuciado públicamente. “No vamos a permitir que una criadita necia sea un obstáculo”.

 De ahí pasa a la amenaza, si Wendt no la ataja, los nazis no volverán a ayudar a los extremistas que el coronel representa. “Una mano lava a la otra” dice con sonrisa de tiburón. Esa es la cuarta línea argumental.

La quinta subtrama es por supuesto el crimen de Betty Winter. Revisando la grabación del asesinato, Gereon nota que una de las coristas de la víctima mira hacia arriba en vez de al cadáver como las demás. Se trata de Tilly Brooks (Gloria Endres de Oliveira), una bostoniana cuyo verdadero nombre es Matilda Spielman. Se la manda a buscar y ahí la reconocemos o al menos ella reconoce a Gereon. Es la gringuita con la que se besuqueó en el Bar Pepita, la noche en que El Armenio secuestró a Rath.

Tilly parece más interesada en continuar su relación con el inspector que en rendir declaración así que Gereon se la encaja a Charlotte. Tilly dice haber visto un fantasma y hace un retrato hablado del asesino. Lo que hemos visto, un encapuchado con capa y una media en la cara. Tilly también le chismea a la detective Ritter que Betty y su marido peleaban mucho por causa de Hollywood. La actriz quería irse a USA y a su marido no le parecía. Una vez, según Tilly, se liaron a golpes en el camerino.

Entretanto se ha traído al electricista Peter Geller solo para descubrir que no es Peter Geller o peor que el electricista en realidad se llamaba Félix Kemprin. Esto se consigue gracias a los Fanboy policías que hasta tienen una foto del equipo de filmación. Es ahí donde Peter Geller reconoce a su colega Kemprin.

Gereon va em busca de Kemprin, pero este huye. Se desata una búsqueda frenética que nos recuerda que a la par de ser Noir y drama histórico, “Babylon Berlin” es una serie de acción. Mientras Kemprin corre por las calles de Berlín, Gereon lo persigue chocando con vehículos y aves de corral enjauladas. Finalmente se cuelga de un camión y lo ataja.

 Lleva al sujeto al auto y lo esposa. Inicia la interrogación. El electricista confiesa haber sido contratado por alguien para sabotear la producción, pero jura que nunca ha asesinado a nadie y que jamás hubiese matado a Betty (otro fanboy).Gereon no se da cuenta que otro auto ha estacionado a su costado (double parking, en NY lo harían picadillo). Rath pregunta la identidad de quien contrató a Félix. Este pone cara de terror. Ahí Gereon se da cuenta del vehículo a su costado.

 No alcanza a reaccionar porque una bala acaba con la vida de Kempirin. El inspector no puede salir del vehículo para perseguir al encapuchado que fue quien disparó. por un lado, Rath es bloqueado por el auto, por otro por el cadáver. Cuando por fin el auto se marcha, el encapuchado ha desaparecido.

En dos capítulos me queda claro, que el meollo de esta historia no es la muerte de Betty Winter, lo único que han conservado del libro The Silent Death, sino la atmosfera de época, la inclusión de personajes reales, la amena lección histórica,  sea sobre la política de Weimar o el cine expresionista. Todo eso enriquece la serie.

Estoy tan lista para el panegírico como Kathryn van Arendonk que en las muchas alabanzas al show en Vulture lo ha calificado como “políticamente resonante, pero históricamente distante”. Esa es la clave para un buen period piece: sentir que estamos en un pasado que ya no existe, aunque haya paralelos con políticas o ideologías presentes.

Nota Musical: El tema que Esther Kasabian escucha es cantado por Meret Becker, la actriz que interpreta a la mujer del Armenio. Yo creí que era un tema de los 30, pero es un original que ha sabido capturar el tono de las baladas Weill-Lenya a la perfección.