jueves, 21 de junio de 2018

Una Segunda Oportunidad; La Otra Mirada Capítulo 6



Este capitulo si que fue la guinda del pastel .  No sé qué es más grotesco , el que un simple test de orientación vocacional cause tanto revuelo, o el que Candela quiera ser bióloga si no le entra ni la evolución de los anfibios,  o que Manuelita esté tan empeñada en que Teresa se quede cuando es obvio que solo causa problemas.

El examen de la discordia
A Manuelita se le ocurre pasarles a las que parecen ser las únicas alumnas del plantel, un test vocacional. A ver, estos no existían en esa época. Primero,  porque la carreras abiertas, aun para varones, eran mínimas (mi padre en los 50s entró a Economía, porque odiaba la medicina, lo aburría el derecho,  y no le apetecían carreras físicamente exigentes como agronomía o ingeniería civil o de minas).

Segundo,  porque la mujer española apenas hacia una década que tenia abiertas oficialmente las puertas de la universidad y de la educación superior. Eso quiere decir que si alguna chica iba la universidad, para haber llegado hasta ahí, tenía que tener muy claro lo que quería estudiar. Porque yo nunca he visto un test de esos que te diga  lo que  no debes estudiar o para que eres malo.

 Por eso es por lo que este test que es visto por Margarita ( en su mejor actitud Draco Malfoy)  como un eliminador  que separará a las que valen de las que no, me pareció extrañísimo. La misma Teresa que parece estar familiarizada con todos los adelantos (incluso los futuristas. ¿Será que tiene un Tardis en la mochila?) se escandaliza y se opone a la idea de obligar a las niñas a vivir bajo el estigma de que “no son buenas para algo”.

Lo cierto es que en USA estos tests son opcionales, y  jamás son vistos como determinantes. Incluso hay detractores que consideran que  pasárselos a estudiantes de secundaria ( y menos a los que tienen ya bajas calificaciones)  es prematuro.¿ Acaso en España es diferente?  Porque ya me he dado cuenta de que “La Otra Mirada”  se enfoca nada más que en lo presente y lo disfraza con modas de los 20s.

Pero todo el capítulo se sintió que hablaban de una sociedad totalmente ajena.  Algo como la China moderna o la saga de Divergent. Para más remate, a Teresa,  que no puede estarse quieta, se le ocurre hacer un taller bastante anarquista en el que les enseña a las chicas a oponerse a las figuras de autoridad (WTF?) y así no hacerle caso a quienes quieren imponerle ideas. ¿No hubiera sido mejor, siendo que el test no es obligatorio, negarse a tomarlo?

En toda mi vida solo he tomado un test vocacional. Lo hice por curiosidad, en mi último año de College cuando ya había sido aceptada en un programa de posgrado de Literatura Hispánica. Lo chistoso es que me dio una larga lista de posibles profesiones entre las que no estaba ni la docencia ni las Letras.  En cambio decía que seria excelente jardinera (hasta hoy planto una semilla y al rato se seca), periodista y bibliotecaria. Lo último lo recordé cuando cambié de carreras en medio de un doctorado , y lo de periodista solo vine a acordarme en este siglo cuando me encontré metida hasta las narices en el periodismo de farándula. Yo creo que estos tests hay que verlos como recomendación , pero no como factores concluyentes.

Bueno, los resultados son deschavetados, más por la reacción de las niñas que por ellos mismos. Maria Jesús, que es la estrella de la clase de ciencias de Luisa,  descubre que tiene talento para el arte (a propósito, si una niña,  incluso de once años,  mostraba aptitudes para el arte podía postular a la Escuela de Artes y Oficios sin tener que pasar el bachillerato). Maria Jesús no se preocupa porque ha decidido casarse (con un hombre al que ni conoce).

Flavia se sorprende porque le ha salido que debe ser abogado (la mas callada en clase y la que no quiso votar), pero sus padres desean que estudie Farmacia. A ver, yo quisiera hablar con los libretistas porque no los entiendo. Todo indica que los padres de Flavia lo único que quieren es que se case pronto y comience a tener hijos que hereden el negocio y puedan compensar lo que habrá costado montar un laboratorio. Margarita está muy contenta porque le ha salido que su carrera debe ser la medicina. Yo creo que esa chica está pintada para las tablas. Pero la que se pone peor es Candela. Le ha salido que busque carrera en “Cultura General” (¿??) y ella quiere ser bióloga.

¿Qué quiere decir bióloga en 1920? ¿Qué carrera es esa? ¿A qué bióloga Candela conoce y admira y ve como modelo?  ¿En qué planea trabajar? Mas importante, ¿que la hace pensar que está capacitada? ¿Qué hace en su tiempo libre que pueda hacerla pensar que ese es su camino? Para colmo resulta que su peor ramo son las ciencias, que no da pie en bola ahí. Es como si yo hubiese querido ser escultora o maestra de gimnasia.

Respeto y aplaudo a quien supera obstáculos para cumplir sus sueños, pero hay una diferencia entre fantasías y objetivos. Muchas maestras, como lo hará Luisa con Candela eventualmente, me ayudaron a pasar los requisitos de matemáticas que me persiguieron hasta la universidad, pero ninguna me recomendó (ni a mi se me hubiera ocurrido) ser ingeniero matemático. Mi discalculia lo impedía.

Teresa niega que existan los dones o la vocación. Si fuera por eso, Tere,  el Fuhrer hubiera podido entrar y graduarse de la Academia de Arte de Viena y otro gallo hubiera cantado en Europa. Zelda Fitzgerald se empeñó en ser una Prima Ballerina cuando ya contaba como 30 años, tenía una hija y nunca había tomado una clase de ballet en su vida. Hizo el loco y se volvió más loca que lo que estaba. Para ser bailarina de ballet hay que comenzar muy joven, cuando el cuerpo todavía es elástico.

En fin a Candela no le parece y carga con las maestras. Irrumpe sin golpear,  en el claustro,  las apostrofa a gritos y se porta más grosera que Harry Potter en su últimos años en Hogwarts. En esta escuela, las maestras no tienen autoridad,  no inspiran respeto, esto es un circo. Temblorosa,  Angela le recuerda a Candela que puede ser maestra. 

El chorro de sarcasmos y ofensas que sale del hocico de la alumna merecería una pateadura. Primero que en la España de entonces, ser maestra era el sueño de la gran mayoría de mujeres que soñaban con ser profesionales. Segundo, más respeto, señorita. Después del trabajo doméstico y la prostitución, la enseñanza es la labor más ardua e ingrata que puede emprender una mujer (o un hombre) y realmente se necesita vocación para llevarla a cabo.

Luisa se apiada de Candela y decide darle clases particulares para que pase ciencias. Y eso que Luisa tiene muchos problemas en sus manos.  María Jesús se ha pasado la mañana comprando vestidos para conocer al novio. Estas niñas salen cuando quieren, tienen poder comprador, Guau!

Luisa se vuelve totalmente inoperante. Solo recuerda el problema cuando llega a su casa y se encuentra a Arcadio y a Maria Jesús en el sofá pimplando vino (pensar que en la liberal NY , la edad legal para beber son los 21). Aunque todos están cortados, ni la Avestruz ni Arcadas tienen la intención de romper. A Maria Jesús poco menos que hay que traerla a rastras a la escuela. Perdón, ¿no hay conflicto de interés aquí?  ¿No van los padres de MJ a sospechar (sobre todo si es de familia pudiente) que la maestra arregló este noviazgo?

Después de todos los líos con Roberta, Luisa debería informar a los padres de la alumna y que ellos arreglen el asunto, pero ni se lo cuenta a Manuelita (ni a Doña Manuela. ¿No eran tan compinches?) Se lo cuenta a Angela que es como contárselo al refrigerador. En cambio,  le cree el verso al hijo de que se ha reformado y que hasta trabaja en una fábrica gracias a la recomendación  de Javier (alias “el Pollo”). Luisa cae en la credulidad, aunque trata de convencer a Ma.  Jesús de que tiene muchas esperanzas en que continúe sus estudios.

El aparente cambio de Arcadio es eso, aparente. No hay tal trabajo, no hay tal Pollo. El simpático saca a comer a Maria Jesús y le juega el viejo truco de “se me quedó la cartera en casa”. Luego que la dama paga, el patán la hace quitarse los zapatos (más encima es enano) para darle su primer beso.

Nostalgia de Roberta

Teresa no ceja en su empeño de que Roberta regrese a la Academia y va hasta la finca de los Luna. Los padres de Roberta se niegan a reintegrarla a la escuela. Maria Antonia dice que “necesita” a su hija para que la ayude en las labores domésticas. ¡Si tiene como cien sirvientas! Pero si le permiten hablar con Roberta.

Teresa encuentra a su alumna echada en una silla, bordando. Se ve que harto ayuda en el trabajo doméstico. Roberta no está feliz de ver a Teresa a quien culpa por su retiro de la escuela. Teresa intenta convencerla de que regrese. El problema con Teresa es que ella todo lo ve fácil. Se niega a ver las repercusiones que tienen las acciones que ella y los demás toman.

Roberta le dice que en la finca se siente protegida, que ahí nadie sabe lo ocurrido. “Aquí sigo siendo la cría de mis padres”. Teresa le recuerda que en La Academia ella era “Roberta Luna”. ¿Pero quien era Roberta Luna? ¿Y querrá/podrá Roberta volver a serlo?

Teresa chantajista
Teresa se acuerda de su investigación y se va a buscar al Viejo Peralta. No lo encuentra, pero conocemos a su secretaria. No se ve muy seductora y mira con cara de limón agrio a la de pantalones. Teresa comienza con el cuento de la periodista que quiere saber si el patrón fue a la fiesta, etc. La secretaria se niega a responderle y entonces Teresa lanza todas sus cartas sobre la mesa. Le dice a la secretaria que sabe que se acuesta con el patrón,  que si no le da información le contará todo (con pruebas) a la Señora Peralta.

Me quedo tan estupefacta como la secretaria. Teresa, además de chantajista y chismosa, vuelve a pecar de arrogante. No tiene pruebas, no está ni segura de que sea cierto lo que dice. ¿Qué tal si a la Señora Peralta no le importa o qué tal si la Guardia Civil con la que amenaza la secretaria, si se interese en saber que anda husmeando Teresa y sus motivos para hacerlo? Teresa trata de convencer a la secre que Peralta no la quiere. ¿Qué sabe? ¿Por qué se mete? Teresita, a ti te encanta inmiscuirte en la vida de los demás y dejar todo destartalado y sin más motivo que tu propia vanidad. La secretaria, un poco tonta, le dice a Teresa que Peralta no fue a Portugal,  sino a Canarias con ella. Entonces Peralta fue La Pistola de Chejov.

Teresa no ha conseguido nada, y se ha echado enemigos encima, porque la secretaria se pasaría de tonta si no le avisa al amante del chantaje de la maestra. La pelirroja hace lo que mejor sabe: destruir y luego huir. Se auto-despide y le dice a Manuelita que busque un reemplazo . Manuelita se sorprende que tanta rata abandone su barco y pregunta si es culpa de ella.

Teresa se despide de Nildo, pero no de Ramón, pobre iluso, quien se entera por Nildo. Lo que si hace Teresa es regalarle al conserje su pitillera que compró en México. ¿Cuándo estuvo en México?  Porque desde 1908, México estaba en revolución. ¿Ahora nos van a decir que Teresa fue una Adelita?

Manuelita no puede y no quiere un reemplazo para Teresa que en tantos líos la ha metido. Le pide a Teresa que le de un plan de estudios para su sucesora. Por supuesto que Teresa no lo tiene. En cambio le da una descripción de cada alumna y como se relaciona con sus materias. Manuelita conmovida le dice a Teresa que se nota el cariño que le tiene a las alumnas y que no le permitirá irse.

Si, muy bonito, pero Teresa no se está yendo porque la echen o porque no la quieran en la escuela, es una decisión propia que recuerda a la de Julia Roberts en “La Sonrisa de Mona Lisa”. Ella vino buscando algo que no encontró, de paso creo cien líos y armo cien desastres, y ahora tal como la noche en que murió su padre, huye porque es más fácil.

Teresa acepta quedarse porque ya encontró otra campaña para provocar mas desaguisados. Se va en busca de Roberta y le dice que juntas denunciaran a Rafita. Ayyy, me das miedo Teresa. Tiemblo por lo que le vaya a pasar a Roberta.


Vestidos de la noche
Factor pantalones: Otra vez impresiona Teresa con blusa tejida color marfil con gran cuello mariposa y lacitos. La combina con palazzos amplísimos color gris azulado.


Lastima que para visitar la finca de Los Luna se cubra con esto que mas tapado parece tapiz de silla.

En cuanto a vestidos gana Maria de Jesús que está de estreno con este vestido “Gatsby” en chiffon tono amarillo pálido de falda acampanada.

Vista de enfrente, noten el escote redondo y las mangas capa.

No soy amiga de los clochés, pero este me gusta. Confeccionado de paja con banda de encaje y ramillete de flores.

Hay algo sobre la moda que quería decir hace rato. Mi interés por la veracidad histórica en los period pieces nació precisamente de tanto notar anacronismos de vestuario y seria injusta si no los notara en “La Otra Mirada”. La ropa de esta serie es preciosa, pero no corresponde a 1920. Si se fijan en una foto de Maria de Jesús hay una señora paseándose con un tailleur celeste que casi le cubre el zapato. Eso es correcto.

En 1920, las mujeres volvieron a usar faldas largas precisamente porque al acabar la Gran Guerra ya no hubo restricciones de tela. La moda de ese año siguió las líneas de la ropa usada en años anteriores, por eso los vestidos Gatsby, las cinturas bajas, los sesgos en la cadera,  y sobre todo las faldas cortas pertenecen al futuro. Las faldas  fueron subiendo a lo largo de la década hasta llegar a la rodilla en 1925. Por eso, aunque elegantes estos trajes no son fidedignos.


En cuanto a sombreros.  El 1920 se usaron sombreros de ala ancha (como el de Doña Manuela), boinas, tricornios pero el famoso cloché , tocado típico de los Locos Veintes no entraría en el vestuario femenino sino hasta más tarde. Fue creado por Madeleine Reboux en 1908, pero nunca tuvo acogida sino hasta que lo reciclaron en 1922.

domingo, 17 de junio de 2018

Una Historia de Dos Cenas: Las Mujeres de Patrick Melrose (I)



Tras terminar de ver la serie (y leer la última novela) me quedó la pregunta de si había  personajes decentes en este relato,  o solo víctimas, verdugos y cómplices. Aunque  tenemos un único “bueno”, Johnny, en este cuento “las buenas” son una presencia constante: Marianne: Anne; Mary,  la sufrida esposa de Patrick; la madre de Bridget, ect. Pero como contraparte tenemos a la Princesa Margarita,  que en un momento parece ser la reencarnación del diabólico David Melrose, y por sobre todo tenemos a Eleanor quien de tanto ponerse en el sitial de las victimas pasa a ser la más monstruosa de las encubridoras. Donde más se evidencia esta dicotomía entre personajes femeninos es en las cenas del primer y tercer libro (Segundo y Tercer episodio de la serie) .

En la obra de Edward St. Aubyn , las similitudes entre las cenas de Never Mind y Some Hope pueden ser casi  imperceptibles, más David Nicholl y Edward Berger,  adaptador y director de la serie,  dejaron a un lado toda sutileza. Al traducir los libros en episodios back-to-back  nos abrieron los ojos a los paralelismos y evoluciones de los personajes.

Ambas novelas tienen lugar en el transcurso de un día y una noche. Ambas culminan en una cena para la cual los personajes han estado atareados en preparaciones durante el día. Ambas mesas son presididas por personajes malévolos semi omnipotentes,  que se complacen en humillar a los presentes, principalmente a la dueña de casa. Ambas anfitrionas están al borde de una crisis ante la sensación de haber cumplido inadecuadamente sus roles de castellanas y esposas. Ambas cenas son interrumpidas por la presencia de un niño que exige que la atención de la madre vire de sus deberes de ama  hacia su rol materno. En ambas cenas, los invitados son obligados a participar en este drama con reacciones muy diferentes,  y ambas culminan con un personaje intentando huir, y lográndolo en solo una de esas instancias.

Never Mind abre cuando el protagonista tiene ocho años y está pasando el verano, en St. Nazaire,  la villa de sus padres en Lacoste, en Provenza. No recuerdo que St. Aubyn lo haya dicho, pero esa es la tierra ancestral del Marqués de Sade lo que podría explicar el sadismo de David Melrose, alcohólico, pedófilo, violador, asesino y padre del pequeño Patrick.

 Sade tuvo el poder que su rango y fortuna le daban en las postrimerías del Ancien Regime. Melrose, aunque viene de buena familia y tiene ese pedigrí anglosajón que confiere la educación en escuelas prestigiosas y un servicio honroso en la clase de oficiales, tiene poder solo porque se casó con una millonaria . La pregunta es por qué motivo, Eleanor soporta un marido abusador en todos los sentidos de la palabra. Mas importante ¿por qué permite que David abuse de su hijo?

A pesar de que Eleanor merece un post para ella sola, es su incomprensible  indolencia la  detonadora de toda la acción de esta novela. En la mañana, Eleanor emprende un viaje hacia el aeropuerto para recoger a Sir Nicholas Pratt, padrino de su hijo.  La acompaña, su huésped,  Anne Moore, un poco por solidaridad por ser ambas americanas, pero en realidad es para ver a Patrick. Aparte de la vieja Yvette, sirvienta de los Melrose, Anne es el único personaje que demuestra afecto y preocupación por el niño. Su deseo no es satisfecho. Eleanor se niega terminantemente a llevar a su hijo en su excursión. Lo deja a cargo del padre, lo que en si ya tiene matices siniestros. Durante la excursión,  Anne se da cuenta que Eleanor le teme al marido. Entretanto, David viola a Patrick.

Es ahora cuando entra en escena otro personaje femenino. Bridget Watson-Scott. A pesar del doble apellido, Bridget es la  hija de un simple vendedor de autos usados, pero tiene el aura declasse de las chicas sesenteras que no se dejaban amilanar ni por el lujo ni por el rango ajenos. Bridget es un himno a los Sesentas. Con su minivestido floreado, sus gafas ahumadas, su amor por los accesorios de gamuza, parece escapada de un anuncio de Carnaby Street, el tipo de nena a la que le cantan los Beatles y Los Stones, que consume drogas y practica el amor libre.

Sin embargo, Bridget y Anne tienen algo en común, ambas están emparejadas (pero no matrimoniadas) con hombres mayores,  y ninguna entiende la dependencia servil de David por parte de sus parejas. La gran diferencia es que Anne ama a Sir Víctor y no desea verlo humillado por un hombre despreciable. En cambio,  Bridget y su Sir Nicholas comparten una relación basada en un desprecio mutuo que es más patente en el libro donde St. Aubyn  nos presenta el punto de vista de ambos.

En cuanto a David, ambas mujeres deciden provocarlo, pero usando diferentes estrategias. Si bien, Anne ataca de frente y  con argumentos, Bridget intenta seducirlo con toda su sensualidad juvenil, pero para los gustos pedófilos de su anfitrión es demasiado “madura”.

La cena es un campo de batalla. Harta de como David humilla a Eleanor, y de cómo Nicholas lo secunda, Anne pregunta a este último  qué lo lleva a pensar que la crueldad lo hace superior. Nicholas responde que solo intenta evitar ser aburrido o puritano. Molesta, Anne se va al corredor a ventilar su furia. Ahí se encuentra a Patrick acurrucado al pie de la escalera. La compasiva mujer nota que el niño está aterrorizado. Le promete ir a buscar a la madre para calmarlo. Pero Patrick,  que ha dejado de confiar en los adultos,  no le cree.


Anne entra al comedor e intenta convencer a Eleanor que venga a atender a su hijo, pero David se lo impide. Se entabla una lucha por Eleanor, que pareciera una lucha entre ángeles y demonios por el alma de la mujer. Anne usa como argumentos que el niño necesita de su madre, David arguye que el niño necesita disciplina. Con tono pedante y gran cinismo,  el depravado expone en su mesa sus ideas pedagógicas que se reducen a que si un niño sobrevive una educación brutal entonces estará equipado para soportar lo que la vida le tenga deparado.

Anne ( espero el público también) está horrorizada. Aún más cuando los varones presentes se adhieren a la causa de su anfitrión. Esto tiene que ver con la diferencia de edades y épocas. El mismo Nicholas acusa a Anna de representar a “la joven  izquierda americana”.  Anne pierde el control y los insulta acusando a Nicholas de ser un farsante “pomposo” y a David de tener un solo merito : aterrorizar al “pomposo”.

Risueña, Bridget agrega su granito de arena burlándose de su amante, hasta que David la silencia metiéndole el cuchillo de la fruta debajo de la falda. Ahí nos damos cuenta de lo letal que es este engendro.  Creo que me será imposible volver a ver a Hugo Weaving sin sentir repulsión y miedo, el elfo se ha convertido en un orco.


La cena se convierte en una estampida general. Anne se marcha indignada. Ante su sorpresa , Víctor la sigue. En el pasillo le dice que si no puede uno oponerse a la maldad, tampoco debe ser cómplice de ella. Buscan a Patrick, pero este también ha huido a la planta alta. Apenas puede,  Bridget también abandona el comedor dejando a los canallas felicitándose por serlo e intercambiado ideas infames. Bridget  llama a un amigo, le suplica que la rescate, hace su equipaje y escapa. Al salir por el portón ve a Eleanor fumando en su Buick (o Cadillac, creo que es un Cadillac en la serie).


El amigo nunca aparece, Bridget debe regresar a la villa con la colita entre las piernas. Al pasar, Eleanor le grita “Viste? Y creías que era tan fácil.” El capitulo acaba con David yendo a ver a Patrick y amenazándolo:  “si alguna vez le cuentas a tu madre o a otra persona lo que pasó, te partiré en dos”. El mensaje es sartriano, nadie puede escapar de la maldad. Y nadie puede defendernos de ella.

El tercer capítulo está basado en Some Hope que significa “Alguna esperanza” y queda muy bien en la serie luego del anterior en el cual dejamos a Patrick y a Bridget atrapados en la tela de araña de David. Ahora todo es diferente. Es 1990, David ha muerto. Patrick,  tras un arduo camino de rehabilitación, está limpio de drogas y alcohol,  y se prepara para ganarse la vida como cualquier ciudadano.

Bridget es ahora lo que siempre deseó ser, Condesa de Gravesend y castellana de Cheatley, el palacete ancestral de la familia de su esposo. La acción del capítulo también tiene lugar en un día y una noche. Como Eleanor, Bridget se prepara para celebrar una gran cena, seguida por una fiesta monumental, para homenajear el cumpleaños de Sonny , su esposo. El toque maestro de la cena lo dará la presencia de la Princesa Margarita.
(Showtime)

A diferencia de Eleanor, Bridget está totalmente involucrada en los preparativos, incluso solicita la asesoría de su amigo Tony, un decorador profesional. Para Bridget la ocasión no solo representa su triunfo social, sino que también le tiene sincero afecto al marido. Esta Bridget es una sombra de la hippie de Carnaby Street. Ahora, aun en bata de levantarse,  es elegante, serena, una gran dama. Por eso será un gran golpe para ella, descubrir accidentalmente esa misma mañana que su esposo la engaña con una tal Cindy.

Patrick es casi arrastrado a la fiesta por Nicholas Pratt, que por supuesto,  también está invitado. A la fiesta también asiste su amigo Johnny. En el libro, Patrick y Johnny no están presentes en la cena, solo en la fiesta. Otro logro de Nicholls es integrarlos a  la mesa. Aunque Patrick comete el gafe social de sentarse antes que Margarita Rosa, una desubicación que es rápidamente remediada.

Bridget está feliz de recibir a Patrick. Tal como el de verla. Le dice que la recuerda como alguien”amable”de su infancia. Bridget en agradecimiento lo empareja con su prima Mary. Otro excelente detalle de Nicholls es convertir a la futura Mrs. Patrick Melrose en un personaje de esta etapa y hacerla pariente de Bridget. En la serie, Bridget es uno de los personajes femeninos más simpáticos y Mary es el personaje más bueno y sacrificado de toda la saga.

La cena comienza. Margarita está un poco irritada de que no le permitieron sentarse junto al decorador, cuya conversación la entretenía más que la de Sonny, ahora a su izquierda. Ignora al embajador francés a su derecha y se queja de la salsa del venado. Me recuerda a David Melrose burlándose de la elección de menú de Eleanor. Sonny pide cien disculpas, por suerte no culpa a Bridget. El embajador que no parece diplomático, le lleva la contraria alabando el platillo, en especial la salsa. En un alarde de ramplonería, el embajador sacude sus cubiertos y avienta un pocotón de salsa sobre el vestido azul pavo de la princesa.

El mundo se detiene, nadie respira. Finalmente se escucha la voz de hielo de la hermana de la reina. “¡Limpia! “Al principio el embajador se hace el sordo. La princesa lo apremia y el diplomático comienza a frotar la mancha. A propósito, esa es la mejor manera de joder un vestido. lo que se hace es con un cubierto raspar la comida, y luego mojar la mancha con Seltzer (agua mineral con gas);quitarse el vestido y mandarlo a la tintorería lo más rápido posible. Pero a Margarita no le importa el vestido, ella como David,  quiere imponer su voluntad. El pobre embajador suda la gota gorda y se pone en cuatro patas.
(SHOWTIME) 

Exasperada, Jaqueline, su esposa, se acerca y ofrece limpiar ella la mancha. “El me ensució, que él limpie” sentencia Margarita que para mayor oprobio recuerda  al embajador que el sirve a la Corte de St. James. ¿Y qué? ¿Lo van a enviar de regreso a Francia por manchar la falda de una princesa vieja y olvidada? Parece que volvemos a los días de Enrique VIII y Chapuys.

Pero tal como ocurriera en el episodio anterior, la fuerza catalizadora de esa noche no la trae la macabra saña del poderoso sino el reclamo inocente de un niño.  En la serie se utiliza a Belinda más que en el libro para precisamente crear el vínculo entre ambas cenas. En el libro (y serie) nos cuentan que aunque Belinda sufre de cierta negligencia por parte de sus padres, ambos la quieren. Lady Belinda odiará a su institutriz, pero tiene una aliada en su abuela materna, Virginia. Una relación que  contrasta positivamente con la relación que los hijos de Patrick tendrán con sus abuelas. 

Incluso Bridget que le tiene pavor a Nanny, defiende a su hija de las acusaciones de la institutriz, no castiga a Belinda por burlarse de las reglas de Nanny y el autor nos dice que la Condesa fomenta el espíritu rebelde de la niña.
Showtime

En el libro, Patrick encuentra a Belinda acurrucada en la escalera. La niña le cuenta del incidente con la Princesa Margarita, pero la relación acaba cuando llega Bridget que se lleva la niña. En la serie, todo el evento es mucho más dramático. En la cena con los Melrose, Anne, harta de ver humillado a su hombre, se levanta de la mesa y se va a bufar en el pasillo donde se encuentra a Patrick acurrucado en la escalera. Ahora, Jacqueline, abandona la mesa incapaz de soportar un segundo más la humillación de su hombre. Se va al pasillo a bufar y ve enroscada en la escalera a Belinda. La niña le dice que quiere conocer a la Princesa.  La diferencia es que , como dirá Nicholas más tarde, Jaqueline es una mujer verdaderamente malévola. No la motiva la compasión de Anne.

Belinda en camisón, e impulsada por Jacqueline, llega hasta la puerta de comedor y la abre. Mary la reconoce y se asusta pensando que van a regañar a la niña. Y este es el momento de gloria de Patrick Melrose. De un salto,  llega la puerta y comienza en susurros a comunicarse con Belinda, tratando de convencerla que no es buena idea conocer a la princesa ahora. Es una escena preciosa, me recuerda los intercambios entre Ser Davos y Shireen. La razón por la que odio a los pedófilos, además del daño que hacen a sus víctimas, es que eliminan las posibilidades de estos encuentros entre niños y adultos. No hay nada más lindo (y sexy) que un hombre que se muestra protector de los más debiles.
Ok, con esa carita entiendo a las Cumberbitches

En ese momento,  Nicholas nota la escena de la puerta. Con voz de trueno anuncia “parece que hay una personita que no puede dormir”.  La Princesa voltea la cabeza molesta y pregunta qué sucede. Sonny explica que es su hija. Bridget corre a la puerta. Sin regañar a la niña trata de llevársela, pero no cuenta con la implacable Jaqueline decidida a vengarse en Bridget de la humillación pasada.


Showtime
 La embajadora le susurra a Belinda que ahora pueden presentarla con Margarita. “Sí, Mamita, si” suplica Belinda. Bridget no puede negarse. Después de todo, siempre se ha dicho que a Margarita le gustan los niños. Se acerca tranquila y sonriente, Belinda está ilusionada. Detrás vemos el cruel triunfo en el rostro de Jaqueline y la preocupación en el de Patrick. Ambos saben lo que va a ocurrir.
Showtime

“Señora, puedo presentarle a” comienza Bridget. “¡No ahora! “ruge Margarita apenas volteando la cabeza e ignorando a la niña. Enseguida, tal como David Melrose, comienza a dar catedra sobre educación infantil y sobre los efectos del trasnoche en el desarrollo emocional de las criaturas. ¿Y el efecto de una humillación innecesaria?
Showtime

Después de la fiesta, Nicholas (por si queda una duda) compara a Margarita con David Melrose. “¡Imagínate si se hubieran conocido!” dice jocosamente. “ ¡Imagínate!" Replica Patrick sarcástico. Nicholas habla mal de los embajadores justo cuando se le acercan. Cambia el discurso cínicamente y felicita al embajador por su manera de manejar a la Princesa. Esta se les acerca. Los embajadores huyen. Margarita reprocha a Nicholas por confraternizar con sus enemigos. Como David Melrose, Margarita divide al mundo entre amigos y enemigos. Nicholas rechaza calurosamente el reproche. El se ha negado a mostrar simpatía por lo ocurrido. La embajadora es ridículamente vulgar, etc.

 Se les acerca una jovencita de la que solo sabemos se llama Amanda y es compañera de Johnny en su grupo de rehabilitación. Saluda a Nicholas y se deja caer en una  grácil reverencia a Margarita. Indignado Nicholas le ordena que se marche “¡te buscaré , más tarde!” Sin mirar a la chica que se aleja, Margarita pregunta desinteresada de quién se trata. Es mi hija.  “responde Nicholas triunfante. A él no lo van a humillar negándose a saludar a su hija.

Patrick deambula por la fiesta hasta que se encuentra con Julia , su ex amante, que le está huyendo a su tacaño marido. Julia le ofrece sexo a Patrick en la planta alta y “sin compromiso ”Patrick acepta, pero al subir escuchan una discusión entre los dueños de casa. Julia se ríe y le cuenta a Patrick que Bridget, al fin se ha enterado de la infidelidad de Sonny, y está molesta por la presencia de Cyndi en la fiesta.

“Espera que se pone mejor “hipa Julia. Cindy espera un bebé. Los exámenes han dado como resultado que se trata del heredero que Sonny tanto ha ansiado y que Bridget nunca ha podido darle. Patrick se conduele ante lo injusto de la situación.  “¡Pobre Bridget!” Julia dice que la condesa se lo merece por trepadora social. Este indicio de brutal esnobismo exaspera a Patrick. Le dice a Julia que cese de medir a todos con su persona y que es cruel burlarse de la desdicha ajena. Aun así tiene sexo con Julia en la nursery de Belinda.

Todo va bien hasta que Julia le revela que también es amante de Johnny. Patrick,  incomodo,  dice que prefiere tener a Johnny de amigo que a Julia de amante. Julia molesta se marcha. Patrick recoge las copas que han traído con ellos. Al ver una quebrada,  recuerda ese día fatal en Lacoste. Busca a Johnny y por primera vez,  se atreve a relatarle a otra persona que fue violado por el padre.

Entretanto, Bridget, tal como esa noche en St. Nazaire, está empacando, pero las circunstancias son diferentes. Tiene una aliada, su madre. Bridget se disculpa con Virginia del desprecio con que la ha tratado todos estos años. Ambas, cargando equipaje, y con una Belinda feliz de no tener que aguantar a Nanny nunca más,  bajan al salón. En el vestíbulo se encuentran con la Princesa Margarita quien está buscando a Sonny. Le pregunta a  “nuestra anfitriona” donde está el marido. Con su mejor sonrisa, Bridget le responde “francamente, Señora, ¡me importa un pito!”

Showtime

Tras vengar la humillación a la que ella y Belinda han sido sometidas. Bridget mete a sus parientas en su auto y se dispone a salir, no a huir. Ahora no tiene que esperar el socorro de otros. Ahora ella conduce, no se queda en el asiento de invitados,  rumiando su tristeza como  Eleanor. Sonny,  que justamente le está contando a Nicholas que en realidad no quiere divorciarse  y teme que a Cindy solo le interese su dinero, la ve y corre tras su esposa, pero Bridget no se detiene.

No será ella la única que comience a rehacer su vida esa noche. Después de confesar su tragedia, Patrick va a pedirle  disculpas a un camarero al que trató mal,  y a saludar a Chilly Willie, su ex vendedor de heroína, ahora convertido en respetable músico. Chilly comenta que es un milagro que ambos estén vivos. Son sobrevivientes.

Esta noche, Patrick ha confirmado que es un sobreviviente. El siguiente paso es dejar de sobrevivir y vivir. Johnny le ha aconsejado buscar a alguien con quien formar una familia. Patrick se despide de Mary invitándola a desayunar al día siguiente. 

En la cara de Mary se reflejan todos los matices de emociones. Sorpresa, duda, finalmente esperanza que la lleva a aceptar. Muy buena actriz,  Anna Madeley y de su fantástico personaje hablaremos más en la próxima entrada sobre las mujeres de Patrick Melrose.

jueves, 14 de junio de 2018

La Vida que Quiero Vivir: La Otra Mirada Capitulo 5



Este es el capítulo que más me ha confundido,  en el cual presentismo histórico y reglas anticuadas se yuxtaponen, donde ya no entiendo qué tipo de escuela es la academia,  y donde Teresa sigue metiendo las patas en lo que respecta a Roberta.

La Investigación de Teresa
Teresa sigue empeñada en saber qué tuvo que hacer Peralta en la fiesta de la Embajada. En un flashback descubrimos que el Embajador era el padre de la maestra. Ahora se entiende su interés en esclarecer el asesinato. Por Ramón, Teresa se entera que Los Peralta tienen en jaque a la región. Aunque prepotentes y déspotas, su fábrica genera empleos y por eso todos les temen y rinden pleitesía.

Teresa se presenta en la Fabrica Peralta y pide hablar con la secretaria. Un confianzudo obrero le impide el paso y le susurra que la secretaria y el patrón están encamados. Inmediatamente le  ofrece sacarla a pasear. Esta vez culpo a Teresa. En un mundo de varones atrevidos y de clases sociales, ella comete un error al tutear de entrada al obrero.

En ese contexto ( y vengo de un país,  que aunque finja no serlo, es inherentemente clasista) el tuteo por parte de la mujer es o para rebajar (Como cuando Teresa tuteó al piropero que la abordó en la calle) o para igualar. En este caso la actitud despercudida de Teresa y la falsa camaradería que emana de su tuteo han dado la impresión al obrero de que es abordable y disponible.

La Importancia del Anger Management
Roberta sigue armando alharacas, para luego quedarse mustia en un rincón. Le cae a golpes a Tomás apenas lo ve, acusándolo de ser el que envía las fotitos. El niño Peralta jura inocencia y dice que las fotos las tiene Rafita. Otra cosa, en los 80s a mi me chocó que en los programas españoles infantiles todos dijeran palabrotas, hasta los niños. Pronto me enteré de que era parte de la apertura social (el destape) de la era post franquista. Muy bien, pero recuerden que hace cien años ninguna señorita de bien soltaba ternos, y que un caballero como Tomás pretende ser,  no diría groserías delante de una dama.

Roberta ahora descarga su ira contra sus compañeras al descubrir que le llenaron el cuarto de calzones.  ¿Qué le habrán querido decir?  Margarita aprovecha de vengarse por lo de su ropa en la basura y la llama ‘golfa”. No es Roberta sino Macarena quien se abalanza sobre Margarita,  la tumba en el suelo, le casca la cabeza, corre la sangre, Margarita aúlla, corren con ella a la enfermería donde Madame Pomfret le pone una venda de turbante. Ahora Margarita pasa a ser la Draco Malfoy de la Academia.

La que paga el pato es la pobre Macarena. La quieren expulsar. Llega Paula muy compungida. Le confiesa a Manuelita y a Angela, a quien la presencia de la pintora altera, que es madre soltera. Macarena ha crecido viendo y oyendo a la gente insultar a su madre. Por eso al oír que a la amiga le dicen “golfa” ha reaccionado con ira.

Angela aboga por Macarena, ante el claustro y Manuelita la apoya. Mal que mal, Macarena es una alumna adorable. Pero necesita una lección. A Manuelita se le ocurre que asista a unas tutorías con Angela y con su madre para superar su trauma. Angela no tiene ganas, Paula pone reparos. Manuelita se exaspera. Le está dando una oportunidad a la hija, lo menos que puede hacer la madre es cooperar.

Roberta le agradece su defensa a Macarena. Esta le confiesa que no tiene padre, que no lo conoce, que no sabe su nombre ni si vive ni dónde. La historia de Roberta es diferente. Su padre la adoraba, hasta que sorpresivamente cambió con ella y la encerró en el internado. Pienso que el padre se enteró que Roberta no era hija suya, que debe ser hija del Embajador y hermana de Teresa.

Las tutorías son un desastre. Paula y Angela se sienten incomodas juntas y el intento de Angela de crear una situación en la que Macarena ve a su madre insultada fracasa. Es un poco forzada la situación.

Al Maestro con Cariño

A Manuelita se le ocurre que David debería venir a dar una charla sobre los prejuicios para solucionar el problema de Roberta. No me pregunten por que David es el indicado. Al menos nos enteramos de algunas cosas sobre David, que está estudiando para maestro, que su sueño es enseñar, que por sus estudios ha optado quedarse en casa ocupándose del frente doméstico,  mientras la mujer trabaja.

David hace una charla amena en la que comienza enseñándoles unas fotografías a las niñas,  ellas hacen comentarios sobre las apariencias. El hombre parece un mendigo borracho, la mujer tiene facha de solterona. David les dice que el hombre es el químico Dimitri Mendeleev, inventor de la TAbla Periodica;  y la solterona es Emma Goldman,  anarquista y feminista. Enseguida les pasa la foto de Roberta y les demuestra que tal como las primeras opiniones son erradas no pueden juzgar a su compañera.

Aunque la  actividad es un poco simplista para erradicar los prejuicios (yo hubiera tomado otro ángulo, como por que motivar hay que despreciar a una mujer por no tener marido y luego explicar que Goldman se casó dos veces, y que vivió en unión libre con otros caballeros)  cumple su cometido, las alumnas están impresionadas y Macarena queda encantada. Le solicita al nuevo maestro que participe en la tutoría.

David se desempeña ahí estupendamente. Consigue que Macarena reviva un momento doloroso en que ante ella, su madre no solo fue asaltada verbalmente, sino apedreada con vegetales podridos. Lo que más recuerda Macarena es haber sido, por su corta edad, incapaz de defender a Angela, de ahí su necesidad de defender a Roberts.

Cuando la sesión acaba,  Paula le dice a Angela que ya Macarena ha sufrido mucho por su culpa y que no quiere avergonzarla más, por lo que de ellas ha acabado antes de comenzar. Angela tiene otra crisis, se siente avergonzada por su propia incompetencia y toma una decisión drástica, deja la academia y pide que su marido ocupe su puesto. ¿David va a enseñar etiqueta? WTF?

Manuelita intenta convencer a Angela de no abandonar su puesto, pero cuando no lo consigue acepta feliz a David. La que no está feliz es Luisa,  sobre todo cuando ve que David ganara más que ella, y todo por tener un par de… Le reclama a Manuelita que se escuda tras una ley injusta. Luisa parte a buscar a Angela y se la encuentra tratando de ordena su casar, pero desordenándolo todo.

Luisa le dice que es un absurdo abandonar su trabajo, que la academia no puede prescindirse una  maestra de su categoría (¿Qué categoría? ¿De que hablan?).  Pero Luisa toca un punto que sin decirlo en esas palabras es cierto. Ambas tienen la suerte de tener un empleo, un refugio, un lugar a donde pueden huir de familias que,  por diferentes razones,  las perturban. En realidad, es muy triste que ni Luisa ni Angela tengan vocación, pero que amen el sitio donde trabajan por las mismas razones que hacían a Sybil Trelawney tan dependiente de Hogwarts. Angela termina llorando,  abrazada a Luisa.

Angela decide volver a la academia, pero antes se presenta en casa de Paula y le anuncia que quiere que tengan un romance. se besan. Muy lindo, ¿pero y David? ¿Y sus ilusiones? Es que aquí todo es tan unilateral. Todos en la vida,  hombres, mujeres, transgéneros, etc. somos responsables de nuestros actos. No podemos tomar decisiones y luego retroceder si vamos a atropellar a alguien en el proceso.

El Secreto de Doña Manuela
Todas las alumnas (pareciera que hubiera un solo curso) son invitadas a una fiesta secreta dada por los padres de Flavia. Hasta Margarita (con sombrero sobre las vendas) va colgada del brazo de Tomasito, que ha pasado a ser su novio oficial. Resulta que la fiesta es para anunciar el compromiso de Flavia con Enrique, hijo de una importante familia sevillana.

 Enrique aunque parece un poco bobo, no es ni más viejo ni más feo que Tomasito. Si Flavia no estuviera ya encaprichada, a lo mejor no le haría ascos. Le pregunta al novio si no le molesta casarse con una desconocida. Campechano, Enrique responde que al verla tan linda y tan fina se siente afortunado. Las alumnas se sorprende ante el secreto guardado por Flavia. Todas se quedan de una pieza., pero felicitan a Flavia. Hasta Tomas, quien luego rompe con Margarita y recibe otro bofetón.

Doña Manuela, que estaba sentada en la mesa de los novios, va a la Academia y reprocha a su hija no haber asistido. Le recuerda (y esto es cierto hoy también) que si manejas una escuela debes llevarte bien con los padres. Manuelita quiere saber qué interés motivó a su madre a ser la casamentera de Flavia. Doña Manuela dice que convenció a las familias de que una unión entre sus hijos seria buena para los negocios. Su hija la apremia ¿y que ha ganado con eso? Dona Manuela,  oronda,  dice que la academia ha ganado…¡un laboratorio! Y ahí si que siento que el escritor sufre de gases cerebrales.

Primero,  que quien arregla matrimonios y anda con curas, no le puede interesar menos un laboratorio. ¿A quien les va a servir si en esa escuela todas las alumnas viven pensando en machos? No las culpo, yo era así a esa edad, pero entonces  no se entienden esos planes de doña Manuela de ampliar el currículo, de convertir la academia…¿en qué? Es que en toda España no había  escuelas de señoritas, ni una secundaria femenina. Lo más cercano era el Instituto Internacional que era una escuela para chicas gringas que querían estudiar en España y también para chicas de la comunidad angloparlante,  y que funcionaba como los colleges femeninos  de USA.

Lo otro era la Residencia de Señoritas de Maria de Maeztu, que estaba recién fundada y que era el equivalente a La Residencia de Estudiantes (donde vivían García Lorca, Buñuel y Dalí) y que estaba a años luz de esta academia tan rara. No solo en la Residencia,  que originalmente fue para dar albergue a estudiantes universitarias (sobre todo e provincia),   no hubiera existido una Hora Peralta, ni clases de etiqueta, sino que además tenía estrictos estándares de comportamiento y de calificaciones. Pero ya hablaremos mas de eso la próxima semana cuando Maria de Maeztu visite la Academia.

Lo importante es que una academia como la pretende Manuelita (y ni siquiera como la sueña Doña Manuela) era un imposible en Sevilla en 1920. Hasta el 1910, en España no se permitía (a menos que se obtuviese un permiso especial del gobierno) que una mujer accediese, ni a la secundaria ni a la universidad. La Real Orden de 1910 que permitiría a la española el acceso a la educación superior también subió el nivel de educación obligatoria para las niñas de los 9 a los 12 años. En 1923 se subiría hasta los catorce años. Pero a pesar de que las mujeres podían continuar sus estudios después de los doce, no había ni escuelas ni maestros para ellas. Eran obligadas a asistir a institutos de varones donde muchas veces los profesores se negaban a recibirlas en sus clases.

Teresa Vuelve a Meter las Patas

La maestra intenta hablar con Roberta sobre lo ocurrido, pero esta llora y se culpa por haber bebido en exceso. Teresa transmite su preocupación a Manuelita quien tampoco puede ayudar, solo Roberta puede hacer una denuncia. Le pide a Teresa que no interfiera. La porfiada pelirroja toma una decisión desesperada. Llama a los padres de Roberta.

En el patio de la academia, sin dar aviso ni al claustro ni a Manuela, se entrevista con Los Señores Luna. Teresa se muestra muy desubicada e incoherente. Llama a la madre de Roberta por el nombre, casi los tutea, ellos la miran como si fuera un piojo. Comienza informándolos que Roberta ha sido abusada, o que Teresa cree que lo ha sido. Maria Antonia, madre de Roberta, se sorprende que su hija confié en una extraña antes que en ella.

Teresa sigue dejando la escoba contándoles que el violador es el novio de Roberta. Luna pega un respingo, se vuelve a la esposa y en típica actitud machista la acusa de ocultarle que Roberta anda en amores. Maria Antonia se defiende, ella nada sabia. Realmente Teresa, como dicen ustedes, la bordas.

Y yo entiendo la ira de los Luna. Si están pagando una matricula (que barata no es) en tan prestigiosa institución, lo menos que esperan es que le cuiden la niña (y la honra que acordémonos que esta es la Sevilla de a principios de siglo) y que al menos los informen si le sale un pretendiente.

Los Luna, hacen lo mas sensato, sacan a Roberta de la cama y se la llevan. Teresa, que parece que se crio en la jungla, no entiende como Manuelita no pudo detenerlos. Por una vez, Manuelita está en contra de su maestra fetiche. Aquí la única culpable es Teresa que ha pasado por sobe todos, incluyendo sobre Roberta, y ahí tiene el resultado.

La única contenta en la Academia esa mañana es María Jesús. Arcadio ha logrado burlar la vigilancia de su madre y hace llegar una carta a la novia.
Mejor Vestido

Voy a escoger este lila de Angela, porque tuve uno parecido. Claro este debe ser de seda y no de tricot como el mío, es tono violeta, cintura baja , camisero y el detalle está en el canesú.

También me ha gustado el celeste que tenía cuando la visitó Luisa. Muy sencillo, de lino, escote cuadrado con botones, el detalle aquí esta en el ribete de encaje que enfatiza el corte en la cadera.