jueves, 16 de marzo de 2017

Guerrera vs Madre: La subversión de roles femeninos en Vikingos



¡Atención, Spoilers de la Cuarta Temporada!

La muerte de Helga, al final de la cuarta temporada de “Vikingos”, me dejó con sentimientos encontrados. Cada vez que me cae bien una mujer en esta serie, la matan. Helga, Aslaug, Siggy, tres amigas, tres madres, tres mujeres que representan Lo Femenino en una sociedad donde priman valores de Macho Alfa. Tres mujeres que son la antítesis de la mujer perfecta,  (según la serie) la shield-maiden Lagertha.   ¿Que nos trata de decir “Vikingos” con estas muertes? ¿Son Lagertha, y sus clones guerreros, superiores o más felices que las difuntas?


Aparentemente, la falla trágica de Helga estaba en su corazón de abuelita. Murió por ser compasiva, porque sus sentimientos maternales la cegaron a la realidad. Nunca entendió que Tanaruz odiaba a los vikingos y siempre vio en su madre adoptiva a un enemigo. Sin embargo, al elegir a Tanaruz  como instrumento de violencia y venganza, la serie está reafirmando esa imagen de la mujer que ejerce la violencia como los varones.

Desde sus inicios, que “Vikingos” propone la tesis de que esa sociedad escandinava primitiva es más libre y tolerante que la del resto de Europa, sobre todo en la igualdad de géneros. Por aquí y por allá, nos ofrecen atisbos de la esa igualdad. Las vikingas pueden acompañar a sus hombres en esas incursiones piratas que los hicieron tan temidos, pueden ser guerreras, pueden administrar propiedades, reinar y hasta practicar sacrificios humamos. Pero es en el terreno sexual donde la serie hace hincapié en la libertad de las mujeres que tienen matrimonios abiertos, pueden participar en tríos, y  explorar su lado homosexual.

Contrasta esto con la sociedad inglesa donde las mujeres son dominadas por sus parientes masculinos y por una iglesia que las reprime y explota. Fuimos testigo de cómo Judith, por el mero pecadillo de tener amores adúlteros con un monje y de tratar de pasar al fruto de ese amor como nieto del rey, fue torturada públicamente y hasta perdió una oreja.

Sin embargo, la misma serie ha demostrado más de una vez que las reglas sociales vikingas también reprimen. Tal como a Judith y a Gisla, a Thirry la casan en contra de su voluntad. Ragnar puede acostarse con cuanta fémina se le cruza por el camino, pero no le cae nada bien que Aslaug le haya sido infiel.  Lagertha, Thirry y Torvi sufrieron a manos de maridos abusivos.  El noble Ragnar le suelta su buen sopapo a Aslaug cuando ella intenta defender a Floki, y Bjorn abusa verbalmente de su esposa Torvi, enfrente de los niños pequeños. Para colmo, sale dando un portazo y antes de llegar a la taberna de la esquina,  ya la engaña con otra.
Aslaug golpeada por su marido
Lagertha apaleada por órdenes del suyo

Cada temporada nos demuestra que el doble estándar goza de buena salud en esa supuestamente abierta y tolerante sociedad incluso con la protagonista femenina de esta historia. Cuando conocimos a Lagertha era la reina del multitasking; manejaba la granja, criaba los hijos, se defendía de asaltantes y del acoso del cuñado, le daba su paliza al marido cuando andaba enojada, y hasta fungía de juez de paz de la aldea. Obviamente era una mujer fuerte que vivía en igualdad con su marido.
Lagettha fingiendo como juez de paz


Se cuenta que previo a su matrimonio, Lagertha era una de esas legendarias mujeres guerreras (shield-maiden o skoldmo). Por eso, Ragnar se la lleva consigo en su raid a las costas inglesas. Ahí Lagertha demuestra ser totalmente badass, se enfrenta al cuñado del Jarl Haraldsonque está violando a una sajona y cuando Knut intenta violarl a ella, la mujer de Ragnar lo mata. No es de sorprender que el público abrace la idea de esta poderosa mujer como la gran heroína del cuento.
Lagertha mata a Knut

Por eso resulta trágico e irónico que la felicidad de Lagertha se acabe por algo tan machista como una falla en su capacidad de reproducción.  A Ragnar  le baja un prurito de Enrique VIII  y desea tener muchos herederos.  Lagertha pierde un bebé, y queda la impresión de que no es el primer aborto espontaneo que sufre la guerrera. 

Ragnar mentalmente planifica buscarse otra esposa. En Suecia,  se encuentra con la Princesa Aslaug que lo impresiona con su belleza, su pedigrí (es hija de Sigfrido y la valkiria Brunilda) su ingenio, su aura mística y su cuerpazo. Le es muy fácil serle infiel a Lagertha y cuando Aslaug se le aparece en Kattegat con tremenda barriga, Ragnar anuncia que quiere tener dos esposas. Aquí comienzan los problemas.

Aslaug llega a Kattegat (Daily.co.uk)


Aslaug, y eso que es princesa, no tiene reparos en ser segundo plato. Lagertha, en cambio, no quiere compartir a su hombre. Suena raro en esa sociedad donde nadie parece ser dueño de las parejas, donde todo se comparte hasta el sexo. A Lagertha no le parecía mal la idea de tener cama redonda con Ragnar y Athelstane, pero Aslaug representa el límite de su liberalismo.


Pasan cuatro años, Lagertha está casada con Jarl Sigvard, un patán que la maltrata a ella y a su hijo Bjorn. Aquí encuentro la primera discrepancia. ¿Por qué Lagertha se ha vuelto a casar, y con un hombre que no ama y que más encima le falta el respeto? Creo que la respuesta es que sin un hombre que la represente, Lagertha no puede sobrevivir en ese mundo. Decir que la gran Lagertha, la guerrera, no puede valerse sola es anatema. Pero no hemos visto a ninguna mujer manejarse sola en el mundo vikingo. Aslaug tuvo que cruzar el mar para solicitar la protección del padre de su hijo;  Siggy tuvo que convertirse en la criada de Lagertha y acostarse con otros para poder salir adelante.




Inclusive en su primer matrimonio, Lagertha necesitaba del apoyo de su marido. Pudo muy bien matar a Knut solita, pero Ragnar tuvo que echarse la culpa de esa muerte para proteger a su mujer de la ira del rey.  Cuando  la guerrera deja tuerto al segundo marido, es Einar quien decapita a Sigvard y solo tras ese gesto, los vikingos reconocen a Lagertha como su reina. Cuando Einar alborota a los súbditos de Lagertha y se decide desterrar a la reina guerrera, es el oportunista Kalf quien la salva. Y aunque se convierte en dueña de Kattegat gracias a Torvi, Astrid y hasta Margarethe, es Bjorn quien la rescata de Ivar cuando el hijastro pretende vengar a su madre. 

Es como si Lagertha no pudiera realmente ser poderosa sino tuviera un varón que la socorriera. Hasta solicitó la ayuda Ragnar para recuperar su antiguo reino, y el que su ex marido se la haya negado debe de haber sido humillante.

Hay quien ve que la castración del agónico Einar como una manera de Lagertha de reafirmar su poder. Rara manera eso de ser poderosa por castrar a un hombre moribundo, inmovilizado y que ni siquiera era violador. El caso es que Lagertha desde ese día ha ido escalando el poder ya no como guerrera, ya no como mujer, sino como varón.

Lagertha lleva el juego de tronos hasta su cama, asesinando a Kalf el día de la boda de ambos. Tiene uno de esos affaires sin compromisos con el gran Ecbert. Mantiene relaciones con otra mujer a la que trata con la misma displicencia que tratan los demás varones a las suyas. Eso de andar llorando por Ragnar delante de Astrid, no demuestra mucho respeto por la pareja. Incluso un rechazo a su feminidad, fue el poco cuidado que tuvo con su ultimo embarazo. Si yo tengo un embarazo de alto riesgo no me voy a dar de espadazos con los francos. De fijo que pierdo al bebé.

Lagettha y Ecbert
Lagertha y Astrid son amantes guerreras


Lagettha pierde a su bebé 


Lagertha se ha vuelto más violenta que la mayoría de los guerreros y guerreras. Esta temporada hasta la hemos visto ser la ejecutora de un sacrificio humano. A los Lagertha-fans los enloquece lo sanguinaria que se ha puesto. El otro día, mi hermano, que se había perdido la cuarta temporada (ya se puso al día), me preguntaba: “¿Qué anda haciendo Lagertha últimamente?” “Ahí anda,  asando a un prisionero “le respondo desabrida y él se frota las manos exclamando entusiasmado” ¡Esa es mi Lagertha!”😖
Lagertha rostizando a Egil, El Bastardo


Pero la violencia más gratuita e incongruente cometida por la primera esposa de Ragnar fue el asesinato público y a sangre fría de su rival. En una serie que aprecia el espectáculo de mujeres que matan mujeres (Judith mató a Kwenthrith, Tanaruz mató a Helga, Lagertha derrotó a Gunhild) este homicidio fue toda   una sorpresa. Era imposible  que a Lagertha después de dos temporadas en las que no demostró ni celos ni animosidad en contra de Aslaug, repentinamente le subieran las ansias de revancha.





Ese “me lo quitaste todo” que Lagertha le espeta a Aslaug suena anacrónico en una cultura que se precia de practicar poligamia y poliandria a granel. Los hijos de Ragnar comparten la misma esposa, Borunn envió a Bjorn a la cama de Torvi, y a la misma Lagertha no le parece mal que su amante se acueste con su hijo.  Resulta extraño ver a Lagertha en plan de celosa e insegura. Sobre todo, porque para Ragnar nunca Aslaug tuvo el atractivo que ejerciera sobre él  su primera mujer.




Los celos de Lagertha nacen de una conciencia de que Aslaug es superior a ella.” ¿En qué? “aullarán indignados los miembros del Team Lagertha que incluso tildan a Aslaug de “fea”.  Ciertamente no es por ser princesa. El pedigrí no funciona en un mundo donde las hijas de emperadores chinos son esclavas, las reinas sajonas son asesinadas y la esposas de jarls pasan a ser cenicientas apenas matan a los maridos. Lagertha, por muy granjera que fuera su cuna, hoy es reina de Kattegat y aun antes de casarse con Ragnar, era legendaria como Sköld. Todas las guerreras de la serie (Astrid, Torvi, Pörunn) quieren imitarla; en la lejana Francia, la Princesa Gisla sueña con conocerla; hasta la misma Aslaug dijo admirarla.


Por largo tiempo pensé que la rivalidad entre la princesa y la guerrera estaba vinculada a la dicotomía Volva-Sköldmö. Aunque en la sociedad vikinga una mujer como Aslaug que tiene sueños premonitorios seria respetada por considerarla volva (una mezcla de chamán y vidente) en la serie sus atributos eran despreciados, principalmente por Ragnar quien no le hizo caso a su última profecía de que el líder vikingo encontraría su muerte en tierras inglesas.

En” Vikingos” hay un cierto resquemor contra las mujeres que practican la magia. Lo vimos con Yidu que fue ahogada por Ragnar por bruja y narcotraficante. No es coincidencia que el odio de Lagertha se despierte y manifieste cuando ve a Aslaug practicar un ritual mágico para asegurar un viaje prospero para Bjorn. Lagertha desprecia los dones sobrenaturales de Aslaug que la hacen inferior a una guerrera como ella que consigue las cosas por  la fuerza bruta.  Pero también le teme. Antes de matarla la acusa de “ser bruja”. Solo así explica la shield-maiden que Ragnar haya caído en las redes de Aslaug. Pero la magia verdadera de Aslaug no tiene que ver con sus visiones sino con su útero.


 Ragnar buscó otra mujer no porque Lagertha le pareciera menos atractiva o antipática. La falla de la guerrera fue su esterilidad.  Esa es la verdadera razón por la cual Lagertha odia a su rival. Aslaug trae con ella lo que Ragnar desea y Lagertha no puede darle. Una ironía de la serie es que la mujer perfecta no puede ser madre. Como para compensar, el guion se ensaña con la maternidad. Por un lado, muestra lo peligroso que es amar a los hijos, aun a los ajenos, por otro, mata criaturas a destajo. Es como si quisieran refutar la importancia que le dio Ragnar a la fertilidad o infertilidad de sus parejas.

En la serie la maternidad es una tarea ingrata. Hemos visto a los personajes femeninos llorar la muerte de sus hijas (Siggy, Helga, la misma Lagertha); hemos visto a Aslaug luchar por su hijo deforme, un pecado en esa sociedad de guerrero; hemos visto a Helga encariñarse con una niña de otra sociedad y cultura,  y vimos a Siggy dar su vida por salvar a los hijos de Aslaug. Sin embargo, lo que en otro cuento sería considerado una virtud en esta historia es visto como una flaqueza. Helga y Siggy provocan sus propias muertes y los hijos de Aslaug nunca le perdonan el favoritismo que   le demuestra a Ivar. Una verdadera guerrera no se encoge por tonterías como sentimientos maternales.
Antes de morir, Siggy tuvo una visión de su difunta hija.

Lagertha lloró a Gynda, pero se recuperó inmediatamente. Nunca más le hemos visto quebrantada. Cuando pierde a su hijo, exige a Ragnar ay Bjorn que la dejen llorar sola. Ella no puede demostrar debilidad y eso lo vemos en su relación con su único hijo, el que siempre le ha sido fiel. Nunca la vemos preocupada por Bjorn ni por su bienestar. Incluso cuando él la rescata de los otros hijos de Ragnar que pretenden matarla, no le muestra agradecimiento. ¿Y cómo calificar que alcahuetee los amores de Bjorn con su propia amante? No piensa en Torvi, no se da cuenta que fomenta en el hijo las mismas fallas que repudió Ragnar.

Por el contrario, Aslaug si se ha preocupado de Bjorn. Ella fue la que organizó el ritual mágico para asegurarle un buen viaje al hijastro. Ella fue quien liberó a Porunn para que pudiera casarse con Bjorn: ella fue quien trató de convencer a Ragnar para que tratara mejor a su hijo mayor. incluso, el que considero su mayor pecado, haber descuidado a la pequeña Siggy y haberse mostrado insensible ante la muerte de la hija de Bjorn, tuvo sus atenuantes.


Primero, que estaba totalmente borracha cuando Sigurd vino a darle la noticia: segundo que se supone que Aslaug es una princesa incapaz de freír un huevo. ¿Por qué siempre la culpan cuando a sus niños les pasa algo? ¿Acaso no tiene esclavos para cuidarlos? Si mal no recuerdo lo primero que dice Aslaug al saber de la muerte de Siggy es “Creí que alguien la estaba cuidando”.

(project fanddom)
 El hecho es que Aslaug se hizo cargo de una niña que no era de su sangre, que tenía padres y abuela vivos. Fue Aslaug quien ayudó a Pörunn en su parto y trató de convencerla de que no rechazara a su hija. Después trató de convencer a Bjorn de que se hiciera cargo de la niña. Por suerte, no intentó que Lagertha se hiciera cargo de la bebita. Aslaug actuó como si ella fuera la abuela de Siggy.




 Por años, Aslaug cuida de la niña, pero está pasando un mal momento, sufre de malos amores, bebe como cosaco, está al borde del colapso, lo descuida todo, incluso a Siggy. La niña muere y la audiencia la culpa solamente a ella. Por suerte ni a Bjorn ni a Lagertha les importaba Siggy y no cargaron contra Aslaug.

La tesis parece ser que Pörunn no hizo mal al rechazar a su hija: Lagertha actuó de igual manera al no preocuparse por la nieta, es Aslaug quien hizo mal en cargar con una cría ajena, tal como lo hizo Helga. Ser madre va en contra del ideal femenino de esta historia:  una guerrera sin las flaquezas de su sexo. Por algo, Bjorn le pone los cuernos a Torvi, porque ella no se comporta como la Sköld que es, sino como una ama de casa rodeada de niños llorones y que se atreve a andar reclamando al marido.

Helga era la mujer más co,mprensiva y dulce del mundo, pero Loki se sentía atrapado por esa felicidad incomprensible que ella le brindaba. Da la impresión que a los vikingos les temen a esas esposas tan perfectas y domésticas.

Y aquí entra la pregunta del millón. ¿Son las guerreras las mujeres felices y realizadas de la serie? No lo creo. No creo que ninguna de nosotras quisiera ser Pörunn, la que fracasó en su carrera, la insatisfecha con su aspecto físico, la que dejó que una depresión posparto le costara marido e hija.

 Tampoco quisiera yo ser Torvi que se pasa el día dividida entre cuidarle las espaldas a suegra y cuidar los críos. ¿Y qué es eso de que en la noche tenga que dormir con Lagertha? ¿Con quién deja a los niños? Está peor que Aslaug. ¿Y quién quiere ser Astrid?  Si, muy guerrera, muy liberada, pero es amante de una jefa que ni le da su lugar ni la quiere, y por darse su revolcón con Bjorn termina engañando a la amante y a la amiga. ¡Qué bonito!


El cuarteto Bjorn, Lagertha, Astrid y Torvi. Todo es mejor en familia.


Yo quise y admiré a Helga. Era el personaje más tierno de la serie y mucho mérito tenía para que un loco como Floki la haya amado tanto. Y me gustaría ser Judith, porque a pesar de lo de la oreja, es quien mejor lo ha pasado. Tiene vestidos bonitos; hijos a los que puede querer sin avergonzarse por ello; ha sido amante los dos hombres más interesantes y menos machistas de la serie; y ahora hasta es reina. Eso es mejor que andar cargando escudos pesados y dándole palos al prójimo.

¿Les gustaría ser mujer en una sociedad vikinga? ¿Cuál es su preferida en la serie? Y si estuvieran en la serie, ¿en la piel de cual personaje femenino les gustaría habitar?


miércoles, 1 de marzo de 2017

Entre Stevenson y Los Piratas del Caribe ¿Cuál será el final de Black Sails?


Acercándose el final de la cuarta temporada, que también es la última, entra la interrogante ¿cuál será el destino de los personajes de “Black Sails”? Es el momento de recordar que este cuento de piratas es una precuela de la famosa Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson. ¿Tendrá el final algo que ver con la novela? ¿Significará esto que tanto Flint (Toby Stephens) como su lugarteniente John Long Silver (Luke Arnold) sobrevivirán?

Hace casi cuatro años que “Black Sails” es mi placer culpable. Como “Spartacus”, es un muestrario de misoginia (todas las mujeres son malas, complicadas o provocan la desdicha de los hombres) y de violencia machista, pero sus excelentes actores han logrado retratar personajes profundos que nos conquistan a pesar de sus pecados y defectos. De ahí  la preocupación por saber quiénes quedarán vivos, quienes al menos tendrán un final semi” feliz.”

“Black Sails” sufre de esa falla trágica de “Juego de Tronos”.  Todos los hombres mueren, aunque sean héroes, aunque sean simpáticos, aunque sean bonitos.  O como nos recuerda Ileane Rudolphs en su nota para TV Insider “, En el último viaje de Black Sails “Nadie es intocable


El Valar Marghulies se aplica también a la escasa presencia femenina. Todavía no sabemos si Anne (Lady Clara Paget. Si es una "lady"real, hija del Marqués de Anglesey) murió desangrada.  ¡Imposible! Anne Bonny, una de las pocas damas  que incluyen los anales de piratería, murió anciana y con ocho hijos.   Su marido, Calicó Jack (Toby Schmitz) fue colgado antes que Charles Vane (Zach McGowan) subiera al cadalso y Barbanegra (Ray Stevenson) tuvo un noble final en batalla (o sobrevivió como nos quisieron hacer creer los productores de “Crossbones”). En cambio, en “Black Sails” recibe una ejecución brutal e ignominiosa a manos del Gobernador Rogers (Luke Roberts).
El verdadero Woodes Rogers y familia.


El verdadero Woodes Rogers pasó un tiempo en prisión por deudor moroso, escribió un bestseller, regresó al Caribe como gobernador por segundo término, y acabó sus días con tanta celebridad, que en Nassau hay estatuas y calles con su nombre.  A pesar de los antecedentes históricos, no le auguro un buen fin al Gobernador. Su tortura y asesinato de Barbanegra no serán perdonados por los hombres de este último, tal como nadie le perdonará a Eleanor (Hannah News) la ejecución de Charles Vane.

 Debo ser la única fan  que quiere a Eleanor, por eso no creo que  ni haberla embarazado en la serie le salvará la vida.  Sobre todo porque ni es un personaje real ni la inventó Robert Louis Stevenson. Y eso provoca otra pregunta. ¿Sera el final de “Black Sails” un puente que nos lleve al comienzo de La Isla del Tesoro? El guionista Jonathan Steinberg, en la ya mencionada nota del TV Insider, ha dicho que “le guiñará un ojo “al relato de Stevenson.  Eso me da mala espina.

A mí nunca me preocupó la suerte de mi otro personaje favorito: El Capitán Flint. Siempre supuse que tanto él cómo Long John Silver sobrevivirían para reaparecer en La Isla del Tesoro, junto a Israel Hands, Billy Bones y la mujer “de color”, esposa de Long John. Por mucho tiempo sospechamos que Max (Jessica Parker Kennedy), sería la enigmática Mrs. Silver que en la novela el cocinero/pirata deja a cargo de sus negocios mientras él va en busca del deseado tesoro del Capitán Flint. Ahora, sin embargo, sabemos que esa mujer, que Silver espera reencontrar luego se convierta en millonario, podría ser la valerosa guerrillera Madi (Zethu Dlomo).


Leí la novela de Stevenson a los nueve años. Me la dieron cuando el sarampión, me mandó a la cama. No sabían que hacer para tenerme las manos ocupadas y evitar que me rascara. A una chica del servicio se le ocurrió comprarme una edición rustica que vendían en el almacén de la esquina. Recuerdo que me dijo como excusándose, “Dicen que es lectura para niños hombres”. ¡ Niños hombres, indeed! Me olvidé de la comezón apenas comencé a leerla. No la pude soltar sino hasta ese final donde Jim Hawkins, el protagonista, nos cuenta lo que ocurrió con los sobrevivientes de la expedición para recobrar el tesoro de Flint, que ahora sabemos es el cargo de la Urca de Lima.

El relato de Stevenson despertó en mi un apetito insaciable por el género pirata y por las muchas versiones fílmicas y televisivas de La Isla del Tesoro, la última de las cuales se llama “Black Sails”. Aunque Flint (llamado Jonathan, no James como en la serie) es una figura omnipresente y fundamental en el relato, el pirata lleva casi una década muerto. Sucumbió, alcohólico, a una cirrosis y al deliriuns tremens en un cuartucho de Savannah. Antes de morir, cuentan Silver y otros, Flint compuso la famosa canción esa que habla de los quince hombres en el baúl del muerto y entregó el mapa de su tesoro a Billy Bones.

Los que amamos la novela, sabemos que Flint en algún momento enterró su tesoro en La Isla del Esqueleto, por eso no puede morir en la serie. Es como si muriera Billy Bones.  ¿Entonces a quién, veinte años más tarde, Jim Hawkins le robaría el mapa del tesoro? Es como si muriera John Silver.  ¿Quién regentaría la Taberna del Catalejo antes de servir de cocinero en la expedición del Caballero Trelawney?

Sin embargo, hay señales de que el final de” Black Sails” no necesariamente dejará un escenario idóneo para que ocurran los sucesos que Stevenson describe en su novela. Me refiero específicamente a Flint. Desde el comienzo de esta historia, el personaje de Toby Stephens está tan obsesionado con su tragedia interior que actúa impulsivamente y muchas veces en contra de los intereses de su tripulación por lo que los desconfiados marineros prefieren el liderazgo del más sensato Billy Bones (Tom Hopper).

En esta temporada los papeles se han trocado. Billy Bones ha perdido la confianza de los esclavos y de John Silver quien ahora es totalmente devoto de Flint. La alianza Flint-Silver es muy frágil y no hay nadie fuera o dentro de la pantalla que no lo sepa. Eso suscita un fascinante Juego de Tronos bucanero en los que Billy e Israel Hands (David Wilmot) juegan a ser Meñique y susurran respectivamente en los oídos de Long John y el Capitán que no deben confiar en la lealtad de su nuevo amigo. Hasta Madi entra en el juego, aconsejándole a su amante que descarte a Billy de su lista de amistades.

Stevenson cuenta que Flint era temido por su tripulación, pero que el Capitán le temía a Long John. ¿Qué puede ocurrir en estos seis capítulos que faltan para que el respeto y confianza de Flint se conviertan en temor? Tal vez algo relacionado con Madi, el gran amor del pirata de la pata de palo. Espero que no, Madi puede ser la futura Señora Silver. Un personaje femenino en una novela donde no hay mujeres (una exigencia que el hijastro de Stevenson le hiciera al escritor) pero cuya presencia es un constante en los labios de su esposo.

En el episodio 4 de la serie, Silver se entera, por boca de Max, de la existencia en las Doce Colonias de campos donde las familias aristocráticas inglesas destierran a sus parientes indeseables. Inmediatamente se le ocurre (sin nunca decirlo, todo está en la expresión de Luke Arnold) que ahí puede estar Thomas Hamilton. Aunque los románticos suspiramos por un reencuentro entre Flint y su gran amor, esto podría acabar, como con la reaparición de Miranda, en otro velorio. Ya es sabido que todos los que Flint ama tienen un mal final. He ahí también la preocupación de Silver de que su amistad con el ex James McGraw lo pueda llevar a la tumba.

Y para rematar, tenemos los famosos spoilers sobre el final. Toby Stephens en una entrevista telefónica con Collider contó que un personaje, hasta ahora secundario, será quien demuestre su lealtad a Flint y lo acompañe en ese trágico descenso que lo puede llevar a una muerte que no tenga lugar en un camastro de Savannah, o tal vez a esa escaramuza en La Isla del Esqueleto. Stephens ha dejado claro en todas sus entrevistas que el final de Flint será trágico porque su sueño de crear una república pirata en el Caribe nunca se logrará y porque su relación con Silver llegará a un quiebre fatal.

Esos factores, un último sueño fracasado y una última amistad perdida,  pueden desencadenar muchas cosas. Aún más si reaparece Thomas solo para un último adiós. Con tanta tragedia, no me sorprendería que Flint se dedicara a ahogarse en la proverbial botella de ron. No necesariamente tenemos que verlo muerto, al menos que la serie nos lleve a su cabecera cuando agónico le entregue el mapa a Billy Bones. El mismo Steinberg ha dicho que, aunque nuestros personajes favoritos estén a salvo siempre hay suertes peores que la muerte.


¿Saben lo que me gustaría? Que dedicaran un par de capítulos a empalmar el final con el comienzo de The Treasure Island. Que viéramos a Billy Bones en La Posada del Almirante Benbow, montando vigilia como Burt Lancaster en “The Killers”; que viéramos al sacristán ciego llevándole la mota negra y sobre todo,  me gustaría ver a un Luke Arnold envejecido y doméstico junto a su mujer, su loro y sus parroquianos de la Taberna del Catalejo. A propósito, el loro se llama Capitán Flint, así que tan mal recuerdo no dejó el trágico pirata en Long John Silver.
 
 Long John Silver (Charlton Heston) y el Capitán Flint 
Preguntas para los fans de “Back Sails. ¿Qué esperan ocurra al final de la serie?  ¿Quién creen que sobrevivirá esta última batalla en New Providence? ¿Qué dudas desean que se resuelvan al final?  La mía sigue siendo la identidad de la futura Mrs. Silver. Todo me hace creer que se trata de Madi, pero también podría ser Max.  La otra es sobre ese personaje que acompañara a Flint hasta el final. No sé porque creo que se trata de Mrs. Hudson, la criada de Eleanor. Tal vez porque la interpreta Anna Louise Plowman, esposa de Toby Stephen en la vida real.




miércoles, 15 de febrero de 2017

Rompiendo tabúes: una serie que se atreve a ser politicamente incorrecta




Este año, Tom Hardy nos ha traído “Taboo”, un period piece que es también un thriller político. Situada en el Londres de la Regencia, “Taboo” se aleja mucho de la visión de esa época que nos proporcionara Jane Austen. Como se ha convertido en mi serie favorita, me ha sorprendido ingratamente leer las criticas despiadadas que le han caído encima.  Lo más desconcertante es que las censuras no aluden ni a actuaciones, ni a escenografía, ni siquiera a errores de libreto. Todas las quejas giran en torno a demostraciones, en la trama de lo que hoy pasa por incorrección política.

El consenso entre los admiradores y detractores de “Taboo” es que no es para todos los gustos. ¿Qué serie está hecha para todo público? No creo que los Hardy (Tom y su padre Chips) hayan planeado esta aventura macabra de un Londres pre-victoriano para un público determinado. Basta ver una sinopsis del argumento para saberlo.

Un hombre que no le teme a lo prohibido
Tras una ausencia tan larga en la que se le ha creído muerto, James Keziah Delaney (Tom Hardy) regresa a Inglaterra a luchar por su herencia contra los villanos que pretenden robársela y para recuperar a la mujer que ama, a la que encuentra casada con otro. ¿Suena a Poldark verdad? Pero como lo han descrito los críticos, James es el “anti-Poldark”. La mujer que ama es su medio hermana; Delaney no se enfrenta a villanos locales sino a poderes inmensos como lo son La East India Company, el gobierno de los Estados Unidos, y la mismísima Corona; y a Ross Poldark, Delaney se lo comería al desayuno…literalmente.


Durante su estadía en África, James cosechó una reputación de ser un salvaje, sin ley ni D-s, que hasta ha practicado el canibalismo. Con ese hábito de matar/mutilar enemigos, a veces con sus propios dientes. James nos confirma que los rumores no son calumnias. El que intente convencer a su hermana de huir con él y vivir en pecado, y el negarse a vender su herencia (un territorio entre Vancouver y Oregón llamado Nootka Sound) demuestra que no es un buen caballero inglés.

Para colmo, Delaney parece inmortal, Los asesinos enviados por distintas facciones para acabar con él han encontrado en su víctima una indestructibilidad digna de héroe de comic. Eso ha llevado a más de un espectador a especular que se trata un zombi. James Delaney es un fantasma que busca destruir a sus enemigos, vengarse de quienes le quitaron todo (tal vez la vida), y de paso, descubrir sus verdaderos orígenes y quienes mataron a su padre. Para eso crea un grupo de asistentes que nombra “La Liga de los Malditos".

Esta tribu abigarrada comprende a Brace (David Hayman) , fiel criado de James; a su madrastra, la actriz Lorna Bow (Jessie Buckley) ; a la prostituta alemana Helga (Franca Potente) ; a un ex compañero de escuela,(Edward Hogg)  que trabaja de escribano de día y de travesti de noche;  y al delincuente Atticus(Stephen Graham)  quien trae consigo a su ayudante French Bill ( Scroobius Pip)y a su cuñado (Danny Ligairi) , un maorí gigante que responde al nombre de Martínez y que también tiene fama de caníbal.
Lorna Bow y su hijastro

“Taboo” me ha reconciliado con Tom Hardy, un actor que me caía gordo. Su interpretación de Delaney es una caracterización total que el actor describe como un cruce entre Bill Sykes y Heathclieff. Con ese abollado sombrero de copa y ese abrigo, que algún crítico describiera como donado por la Guardia Nocturna, parece escapado de novela gótica. Tan lacónico que a ratos solo se comunica con gruñidos de jabalí, James en un personaje que muchos llaman El Diablo Africano”.




Sea o no un espíritu maligno es un ente con poderes sobrenaturales de los que ya he hablado en otro blog. Está cubierto de tatuajes, se comunica con muertos y animales y practica ritos extraños. Sin embargo, el personaje tiene en si destellos de humanidad; un sentido personal de justicia que lo lleva utilizar, pero a ratos también a proteger, a otros. Sobre todo, sabe reconocer quien es malo y quien no lo es. “Hay bondad en tus ojos” le dice al personaje de Franca Potente.


Un elenco de lujo
 La actriz alemana es solo uno de los muchos nombres conocidos en el elenco. Es un placer volver a ver a Stephen Graham en un personaje tan delincuente y tan simpático como su Al Capone de “Boardwalk Empire”. Jonathan Pryce aparentemente quedó borracho de poder después de dar vida al Gorrión Supremo en “Game of Thrones”. Ahora como Sir Stuart Strange, el mandamás, de la East India Company, es un tirano muy urbano hasta que le llevan la contraria que ahí lanza más palabrotas y más  rugidos que ninguno de los habitantes de los bajos fondos.


Otro rostro conocido de “GOT” es el de Jefferson Hall que ha envejecido un poco desde que diera vida a Ser Hugh del Valle. En “Taboo hace de Thorne Geary, cuñado de James. Aun antes de aparecer Delaney en su vida, Thorne demuestra ser un bully tacaño que se niega soltar unas monedas para darle un mejor entierro al suegro. En los siguientes capítulos, lo vemos abusar física y verbalmente de su mujer, visitar al cuñado para ufanarse de como castiga sexualmente a Zilpha y hasta contratar a un clérigo charlatán para que la exorcice. Es un personaje tan repelente que ya deseamos que llegue La Montaña a ensartarlo con su lanza.


El elenco de GOT está presente por todos lados. Por ahí vemos a Salladhor San, y a Mark Gatiss (ex Tycho Nestoris) dando vida a un Príncipe Regente más gordo y repulsivo que el que interpretara Rupert Everett en “La Locura del Rey Jorge,” pero la más impresionante, es Oona “Talisa” Chaplin como Zilpha Delaney Geary   Para James y Thorney, Zilpha es la femme fatale, una súcubo que arrastra los hombres a su perdición. En cambio, el público reconoce en ella a una víctima de violencia doméstica y de una sociedad que reprime a las hembras.

Chaplin logra capturar esta dualidad creando un personaje conmovedor que vive de apariencias para poder sobrevivir. Zilpha es Sansa en la corte de Joffrey. Esa manera de mirar al marido con ojos de venado asustado sobre una sonrisa falsa, esa actitud de gran dama de solicitar al criado que le traiga naranjas para evitar que sea testigo del maltrato de Thorne, esas cartas tan circunspectas en la que le pide al hermano que se aleje de ella, incluso ese intento de controlarlo en esa curiosa cita en una iglesia, son formas en que La Ex Reina del Norte nos manifiesta la personalidad de Zilpha, a una mujer que se niega a aceptar su responsabilidad en el incesto y a la vez vive autocastigándose.

La serie es un trabajo personal y una obra de amor. Tom Hardy ha puesto su dinero en “Taboo” aparte de crear la historia, ayudado por su padre Edward “Chips” Hardy y de su antiguo colaborador en “Peaky Blinders”, Steven Knight. Agreguémosle a Sir Ridley Scott como director y tenemos una serie de lujo. Por eso entristece que le endilguen criticas tan mezquinas.

Sucia, oscura y falsa
Hay quien dice que la serie es un culto a la suciedad, a la miseria. ¿Más sucia que “The Knick”? Y rara censura es esa cuando “The Tudors”, “The Borgias” y “The White Queen” han sido culpadas por “higienizar” el pasado al exponer espacios limpios, gente bien vestida y con dentaduras intactas cuando sabemos que el Medievo, el Renacimiento y hasta la Inglaterra Victoriana eran paraísos de mugre y malos olores.

Hay reclamos de que es una serie oscura, tanto en trama como en iluminación. Hello? Yo llevo una década renegando de la iluminación de las series de época. Desde” Band of Brothers” donde tuve que ver la saga de la Compañía Easy dos veces antes de comenzar a reconocer (y a enamorarme) de los soldados. Pasó lo mismo con “Vikings”.  Me dicen que la oscuridad es un intento de recrear la iluminación de la época. ¿Entonces de qué reniegan?

También “Taboo” es atacada por falsear la historia.  ¿Ahí sí? ¿Y” Victoria” será muy genuina? No hay serie de época que no se tome sus licencias. Es cierto que Nootka Sound nunca perteneció a una familia llamada Delaney, pero el territorio fue muy disputado a fines del Siglo 18 y comienzos del siguiente.

Se han levantado voces para defender a la East India Company que en la serie es retratada como una nefasta mafia promotora de imperialismo, colonialismo, y corrupción. Sin embargo, el consenso de los historiadores es que la empresa fue causante de todas las tragedias de la India británica. Anteriormente, ya la cultura popular se hacía eco de esta mala reputación en “Los Piratas del Caribe”. Recordemos al ambicioso, inescrupuloso Lord Beckett que tanto daño provocaba en “El baúl del muerto “y “Hasta el fin del mundo”.  Becket (cuyo lema “No es nada personal, solo buenos negocios “parece ser el lema de la Compañía) también ha llegado a “Taboo” Su interprete, Tom Hollander, da vida al científico loco Cholmondeley, uno de los miembros de La Liga de Malditos.

Hay que decir a favor de la Compañía que sus contrincantes políticos, los espías norteamericanos enviados por el gobierno de James Madison,  y el repulsivo Salomón Coop, confidente del Príncipe Regente, no son mejores ni se valen de medios más albos que los secuaces de Sir Stuart Strange. Agreguemos que ni James ni sus secuaces son pilares de la sociedad ni gente que invitaríamos a cenar, y nos queda claro que no hay ángeles en este cuento de demonios de diversas tallas, géneros y razas.
Solomon Coop intentando abusar de Lorna

Otra acusación de inverisimilitud histórica es que dicen que el Londres de los Hardy es una imitación anacrónica del Londres victoriano. Acusación totalmente debatible puesto que el Londres de Dickens no nace de la nada. Previo a la Revolución Industrial, la ciudad ya era un antro de perdición, maleantes y basura tal como nos la presentan clásicos dieciochescos como Tom Jones, Moll Flanders y la Three Penny Opera de John Gay. Decir que la Inglaterra de la Regencia es únicamente ese espacio elegante de las novelas de Georgette Hayes y la Austen es como decir que si existe una Clarissa Harlowe no puede existir una Moll Flanders.

Parte de la acusación de distorsión histórica tiene que ver con la imposibilidad de encasillar a “Taboo” en un único género. He ahí la confusión de algunos críticos y espectadores que protestan de que hay demasiados elementos sobrenaturales en la historia El hecho de que aun antes de “Taboo” salir al aire, la BBC la haya marqueteado como “fantasía” no hace mella en los descontentos. Bueno, también hay quienes refunfuñan por la magia y dragones en “Game of Thrones”: el prototipo de serie fantástica.

¿Un abuso de incorrección politica?
Aunque “Taboo” sepa bordar magia e intrigas políticas sobre un bastidor que combina la novela de aventuras con el period drama, el producto final resulta demasiado condimentado para muchos paladares.  Los que no la entienden le buscan la quinta pata al gato lo que se traduce en ver incorrección política a diestra y siniestra.

 Por ejemplo, les molesta que Tom Hardy, un actor caucásico, interprete a un mestizo.  Mi opinión es vivimos en un momento en que hay problemas mayores e incorreciones políticas más peligrosas. Preocuparse de minucias a este nivel solo ha servido para inflamar a grandes segmentos de la población que a través del mundo están votando a líderes que se limpian el trasero con la corrección política.

A este tipo de minucias corresponde otra crítica al show, la crítica de que no hay mujeres involucradas en la fabricación de “Taboo”. Totalmente falso, el diseño de vestuario, la decoración, el casting, el maquillaje y la edición están en manos de mujeres. La serie cuenta con tres productoras y una de las libretistas es la galardonada poeta y novelista australiana Emily Balloo.

Uno empieza a sentir vergüenza ajena ante la futilidad de las criticas cuando nos salen conque en la serie las féminas son personajes subalternos y que James es un misógino. A James habría que calificarlo como misántropo antes que misógino y su trato de las mujeres no es peor que el que les da a los hombres. En cuanto a personajes femeninos, son todos innegablemente fantásticos e importantes en su medio tales como la espía Lady Musgrave, la pequeña mulata Winter, la prostituta Helga, la simpática Lorna Bow, y por supuesto la sublime Zilpha, el objeto de pasión, obsesión y perdición de James. Pero es que Zilpha es lo más “tabú” de “Taboo”.

Comprendo la incomodidad y rechazo que el incesto provoca en la gran mayoría de la población, puesto que es un tipo de relación totalmente prohibida en las sociedades civilizadas. Lo curioso es la manía de los creadores de la ficción moderna de jugar con ese tipo de amores constantemente. Es como si quisieran malestar al público. ¡El que no quiera caldo, tres tazas!

En estos últimos años hemos visto incesto en “Los Borgia”, lo seguimos viendo en “Juego de Tronos”:  Guillermo del Toro lo incluyó en su” Crimson Peak “y ahora lo tenemos en “Taboo” ¿Podemos hablar de una conspiración que busca escandalizar para vender? ¿O acaso como James es un héroe (o antihéroe) byroniano tiene que compartir con Lord Byron esa costumbre de acostarse con la medio hermana?

En los 70s,  el tema del incesto en “Yo Claudio” causó controversia, pero al tratarse de un suceso histórico más que documentado, hubo que aceptarlo. Treinta años más tarde, su clon “Roma” volvió a sacar el tema al tapete. Famosa por sus inverisimilitudes históricas, la serie nos mostraba a una Octavia que seducía a su hermano Octavio, pero la única escandalizada, era su madre la liberal y libertina Attia.  Cuando levanté la voz en espacios donde los fans dela serie se congregaban, argumentando que históricamente no existía evidencia de que el futuro Augusto hubiera tenido amores con su hermana, me acusaron de retrograda.

Reitero, es respetable y comprensible que al grosso público lo incomoden estas visiones del incesto fraterno, pero o no vean la serie o no les sigan el juego a los publicistas que ciertamente se están cifrando más en lo controversial que en los verdaderos méritos de “Taboo” para venderla.

Un ejemplo lo trae el encabezado de este artículo. La escena en cuestión describe a Zilpha teniendo un vivido sueño erótico que bien puede ser provocado por un ritual mágico que James práctica muy lejos de ella. Para el público la escena tiene un doble factor” ¡Guacala!” El hecho de que los involucrados sean hermanos y el que, a pesar del evidente placer que Zilpha recibe, James haya invadido la intimidad de su hermana sin el consentimiento de esta. Por lo tanto, el acto recibe el calificativo de “violación”.

No encontré la escena molesta ni mucho menos controversial. He visto escenas más fuertes en “True Blood” y en “Spartacus”.  En cuanto a una “violación onírica” las ha habido en todas las versiones de “Rosemary’s “Baby”.  Y no sé cuánto hayan cambiado las sensibilidades, pero en los 90s nos pareció sexy que Gary Oldman se le apareciera bajo las sabanas a Winona Ryder en el “Drácula” de Coppola. Y la escena no es más chocante que Calígula destripando a su embarazada amante-hermana en “Yo Claudio” o Ser Jaime Lannister lanzando a Bran por la ventana después que el niño lo sorprendiera copulando con su melliza.

Tras toda la controversia provocada por la noche de bodas de Sansa en “Juego de Tronos “, tenemos que tener cuidado con el uso de la palabra “violación”. Zilpha disfruta de la visita nocturna, en ningún momento la vemos repudiar él supuesto ultraje o gritar “¡No!”  Muy diferente de sus encuentros diurnos con James donde el rechazo es su respuesta constante. El coito es interrumpido por el marido quien, enfurecido, la asalta sexualmente. Aunque a Zilpha no se la ve contenta al someterse a sus obligaciones conyugales, nadie ha hablado de violación ahí.

Resulta obvio que Zilpha prefiere tener sexo prohibido con el hermano antes que con su esposo. Eso es lo que perturba a la audiencia porque no se sabe qué orientación tomará la serie. ¿Acaso es Zilpha la heroína de este cuento? ¿La pareja futura de James? ¿Vivirán juntos un amor tabú?

¿Después de lo leído creen que estas críticas le resten méritos a la serie?  ¿Verían “Taboo”? ¿La han visto ya? ¿Qué les impresionó o escandalizó más de ella?