sábado, 7 de mayo de 2016

Compromiso, boda y un cuasi suicidio: Downton Abbey 6x08


Mary y Barrow eran bombas de tiempo y esta semana estallaron ambos. Mary destruyendo las posibilidades de Edith de casarse (segunda vez que lo hace) y de ser marquesa. Barrow que siempre buscó hacer daño, esta vez, se hizo daño a sí mismo.  El gran fínale de “Downton Abbey” tuvo escándalos a granel, La Abadía fue candela pura, y acabó con una boda como la gran telenovela que fue.

Si vamos a hablar de candela, digamos que el toque picante esta noche lo puso precisamente Mrs. Patmore y no con sus condimentos. El hombre que la espiaba era un detective contratado por el esposo de una adultera que usaba la posada de la cocinera para escarceos ilícitos. El infaltable Sargento Willis llega a la Abadía a darle esa mala noticia la pobre mujer. En esa época tan moralista ese era el fin de cualquier establecimiento.

Al enterarse, se cancelan todas las reservaciones y la buena de Mrs. Patmore está en boca de todos. Curiosamente, tanto el servicio como Los Crowley,  lo encuentran todo muy chistoso. No sé por qué. Es la Tía Rosemonde, siempre la más generosa, a quien se le ocurra una solución. Ella y Los Condes irán a tomar el té al establecimiento y de esa manera volverá la respetabilidad a la hostería.

Curiosamente, será Carson quien se oponga. Se enfurece al imaginarse a sus señores en un lugar de mala reputación. Reprende a Mrs. Patmore y acusa a Mrs. Hughes de ser inescrupulosa como todas las mujeres. Elsie se muere de la risa ante este tardío despliegué de misoginia. Así hay que tratar a los viejos tontos (a ver si aprendo yo con el mío).


Aun así, Carson obliga a Mrs. Patmore a agradecer a Milord, pero también debe rechazar  la amable oferta. Robert inmediatamente se da cuenta de donde viene  todo. Con voz firme declara que la cocinera ha sido muy leal y es hora que la Familia Crowley la  recompense. Cuando Carson intenta reclamar, muy sutilmente El Conde lo pone en su lugar.

Otra a la que pusieron en su lugar fue Miss Cruishanks. Isobel la visitó, y en su estilo directo habitual le dijo que si Larry no le pide disculpas personalmente ella no va a ir a ninguna boda ni considerará ser  la futura Lady Merton. Amelia es todo un estudio de muecas, pero no puede negarse.

Daisy pasa sus exámenes y Moseley tiene un primer día de clases, un poco defraudante. Todos los docentes hemos tenido ese primer día en que nada sale como esperábamos. Los chicos no le hacen caso, hasta dibujan una caricatura del nuevo maestro. Yo hubiera hecho una de Dawes que anda para todos lados con un birrete que parece el sobrino de Tribilín.

El lacayo le comenta a Baxter que no sabe cómo ganarse el respeto de su alumnado. Su mayor temor es que lo desprecien al descubrir que es un criado. Baxter lo insta a  decirles la verdad. Todo el capítulo giró alrededor del tema de la verdad: La verdad de Barrow, la verdad de Edith, la verdad de Mary.

A diferencia de los anteriores, Moseley se atreve a ser sincero. Revela su origen y su otro  empleo a sus estudiantes. Ante su sorpresa, esto lo ayuda a ganarse el respeto y atención de los niños. La mayoría son hijos de sirvientes y el ver que uno de su grupo ha logrado llegar a un puesto respetable los llena de esperanzas. Daisy, que ha venido a darle ánimos a su mentor, llega y escucha tras bambalinas

Más tarde en el comedor de criados, Daisy  anuncia que Mr. Moseley ha hipnotizado a su clase y que se ve que es un maestro nato. Moseley recibe un coro de aplausos por parte de sus pares y Bates le dice que está bien que al fin la vida lo recompense ya que es un buen hombre. Eso viniendo de quien una vez fuera rival de amores de Moseley, le sienta muy bien al lacayo. Pongo dos fotos para que se vea cuanto ha avanzado el nuevo maestro en un par de temporadas.


El que no se siente un buen hombre ni cree  que la vida pueda recompensarlo es el pobre Barrow, Se encierra en el baño y se abre las venas como Cayo Petronio  dentro de la tina. Entre Baxter y Andy derriban a puerta y le salvan la vida. Se  les une Mrs. Hughes y entre todos lo llevan  a la cama y llaman al Dr. Clarkson. Informado Carson, y con Thomas fuera de peligro, se decide manejar todo con mucha discreción y aparte de los ya mencionados solo la Familia y Anna sabrán que Thomas quiso quitarse la vida. Para  los demás, el ayudante de mayordomo está en cama muy agripado.


Y por fin llegamos a lo mejor, por de la noche. Me detengo para hacer un comentario antes de que me linchen las Mary-fans. Edith estuvo totalmente en falta. Tanto su madre como su tía la intimaron a sincerarse con su futuro marido y por cobardía, ella no lo hizo. El rechazo de Bertie no se debió a saberla madre soltera, sino a su falta de confianza que la hace indigna de confianza.

Dicho esto, agrego que por muy culpable que fuera Edith no es asunto de Mary  que si se involucró en la intimidad de su hermana fue por cruel, envidiosa y mala leche.


Sabemos que desde pequeñas ha existido una rivalidad patológica entre Mary e Edith. Sabemos que Edith amaba al primo Patrick y que sufría al saber que aun comprometida con él, Mary  nunca  lo haría feliz. La venganza de Edith fue obscenamente horrible. Arrastró el nombre de su hermana por el fango de Inglaterra y de Turquía. No le importó que la vergüenza cayera sobre la noble casa de Grantham con tal de exhibir a Mary ante el mundo como una perdida. Mary no se quedó atrás. Se las arregló para arruinar las posibilidades de Edith de casare con Sir Anthony. Estaban a  mano.

Aun así, años más tarde, cuando Mary felizmente casada y embarazada descubrió que su hermana ya solterona tenía un pretendiente también se opuso .Nunca entendí por  que le desagradaba tanto Michael. Ya viuda resentía que Edith fuera feliz junto a su jefe.  Ni siquiera sintió lástima de Edith cuando Michael murió.

Mary tiene un empleo y ha tenido una serie de pretendientes y aun así le molesta que Edith triunfe en su empresa, que trabaje, que sea independiente y que tenga dinero propio, heredado y ganado. Siempre habla con sorna de todo lo que hace la hermana, sea trabajo o romance.

Este episodio comienza con Mary enterada que ha muerto el Marqués de Exham, primo de Bertie. En un despliegue de mezquindad, Mary  se alegra ya que el nuevo marqués despedirá a Bertie y no podrá casarse con Edith. Ya comenzaron mis nauseas. Edith telefonea Bertie para ofrecerle su pésame e invitarlo a pasar unos días en La Abadía. Vuelve con un noticion para su familia: ¡Bertie ES EL NUEVO MARQUES!

Mary se atraganta mientras todos felicitan a Edith (eso estuvo un poco de mal gusto. Nadie pensó en el pobre y frágil Peter muriendo en Marruecos solito). Resulta que Edith será Marquesa, eso sí se casa con Bertie y marques es más que conde.

Mary pone cara de hermana de Cenicienta, pero se consuela pensando que el ahora marqués buscará una esposa más rutilante que la sosa Edith. Equivocada está Lady Mary, Bertie realmente triste por la muerte del primo, está decidido a convertir a Edith en Marquesa de Exham.

Como si las cosas no estuvieran bastante tensas, llega a Downton un tal Henry Talbot, invitado por Tom. Mayr se porta como mocosa malcriada. Se niega a servirle te a Henry, se niega a hablarle, se sienta en un rincón, bufando, y fingiendo leer una revista. Ya solo falta que esconda sus juguetes. Más encima le monta una pataleta al cuñado. Los irlandeses no gozan de mucha paciencia. Tom no es una excepción y  se la encaja a Henry.

Mala idea porque el piloto no entiende por qué Mary lo rechaza y llega a la conclusión de que tiene que ver con sus bolsillos parchados. Mary se indigna. ¿A ver por qué se siente insultada? Ha gritado a los cuatro vientos que no quiere casarse con alguien “inferior” económicamente. Se ha pasado la noche quejándose porque la hermana se va a casar con alguien más rico e importante. Ha tenido la bajeza de decir que Bertie “no parece Marqués” y que si Henry acabara de heredar el titulo todas las mujeres del reino lo perseguirían ¿Incluyéndola a ella?

Y ahora vienen los dos errores de Edith. Esa noche, Edith acepta convertirse  en marquesa, pero no explica quien es Marigold. A la mañana siguiente al desayuno, Bertie les cuenta  a sus futuros cuñados que va a casarse con  Edith. Mary pone cara de monstruo y su hermana comete otro error. Le cuenta a Bertie que Mary no la quiere, no la quiere ver feliz y menos ahora que se ha quedado sin pretendiente. Mary estalla. Elogia a Bertie por aceptar “el pasado” de Edith. Bertie descubre de quien es hija Marigold y rompe su compromiso porque, y no lo culpo, la mentira es peor que la verdad.

Mary se refugia en su oficina. Hasta allá la persigue su cuñado. Mary se muestra impenitente. Finge haber creído que Bertie “sabia”. Al hablar de Henry lo acusa de ser arrogante, manipulador e  incapaz de disculparse. ¿Queee? Si esos son los defectos de Mary. Tom reacciona indignado y le grita que ella es la mentirosa, cobarde y bully en este cuento donde destruye su vida y la de los demás.

Mary va en busca de su hermana.  La encuentra empacando. Intenta convencerla de su inocencia, pero Edith le lanza tres verdades. Ella no es Cora ni Anna, ella conoce a su hermana, ella  sabe que Mary  es… ¡Una perra! Mary es incapaz de defenderse ante la ira sagrada de Edith quien acaba con cierta decencia diciéndole que es una tonta al expulsar a Henry de su vida. Sin embargo, Henry debe agradecer haberse librado de esta “bitch”.


A la hora del té, la familia se ha enterado de la maldad de Mary y le cae a reproches de los que ella intenta defenderse petulantemente con un “no ahora”. Lo que la salva es la llegada de Carson con noticias de la última hazaña de Barrow. En vez de quedarse calladita en su rincón de penitente, Mary se lanza sobre su padre y le pregunta si ahora sigue creyendo que es buena idea despedir al ayudante de mayordomo. Robert entra en shock. La acusa de darle un golpe bajo. Ahora Mary sabe lo que su familia piensa de ella. Tom la ve como una bully cobarde, Edith como una perra egoísta y su padre como una mujer capaz de lo más bajo.

Esa noche,  Mary aburre a Ana con un discurso pedante y fingido sobre lo arrepentida que está, pero cuando Anna mete la cuchara, su ama casi la muerde. Al día siguiente, Mary tiene un gesto decente y lleva a Master George a ver a su criado favorito. Thomas se conmueve ante la visita de “su único amigo”. Mary y el suicida descubren que tienen algo en común se están quedando solos debido a sus bocazas.  Carson y El Conde llenos de remordimientos llegan a la conclusión de que deben dejar que Barrow permanezca en la Abadía por un tiempo más.

Los últimos 20 minutos de este final se sintieron como carrera de galgos, acelerada, atolondrada, confusa y solo se veían colas de historias que deberían haber tenido más tiempo para acabar como se merece.

Tom le manda un telegrama a la Condesa Viuda. Lady Violet llega a Downton a ordenar la cabeza de su nieta predilecta. Que se deje de tonterías. El hombre perfecto era Tony Illingham y Mary  le dio la bota. La Viuda Crowley se desenmascara. No quiere volver a perder un marido en un accidente, pero si le pide a Henry que abandone las carreras,  él terminara odiándola. La Dowager le da un solo consejo. Las mejores vidas, las carreras más exitosas solo se consiguen si abarcan un poco de amor.

Tras la partida de su abuela y aprovechando que su familia se ha ido a tomar el te  con Mrs. Patmore, Mary envía un telegrama a Henry.  Luego va a la tumba de su difunto esposo.

Le cuenta que se ha enamorado pero que nunca dejará de amar a Mathew.  Muy oportunamente aparece Isobel. Le dice a su nuera que no sabe si Mathew la perdona, pero ella bendice el nuevo matrimonio  de Mary. Si, Gatita Any, aquí ya empecé a sacar los pañuelos.



De vuelta en La Abadía, llega Henry. Mary Le declara su amor y él  produce del bolsillo una licencia matrimonial, un tío obispo y un padrino, el infaltable Tom. Ya solo faltaba que sacara un conejo de su chistera. Y eso que no venía preparado. Ese mismo sábado asistimos a la segunda boda de Mary.

A último minuto llega Edith. Le dice a Mary que siempre serán hermanas y que algún día las unirán los recuerdos compartidos que nadie mas conocerá. Aunque sonó forzadísimo, me convenció. Tal vez porque he llegado a la edad en que los recuerdos compartidos son muy importantes.

La historia acaba con todo el mundo despidiendo a los novios, mientras Edith observa a su hija y sobrinos jugar alrededor de la tumba de Sybil.



Ahh y antes, Edith y Laura descubrieron la verdadera identidad de su nueva y exitosa consejera sentimental. La columna de Miss Casandra Jones era escrita por… ¡Spratts!

A esperar el especial navideño.

Vestido de la noche


Normalmente es obligatorio elegir el de novia, pero en este finale, Mary me sorprendio con dos abrigos primaverales muy elgantes y bien combinados con la misma pamela.
El primero este de color marsala


Y el segundo, el marfil que usó para despedirse de Matthew.

viernes, 22 de abril de 2016

La decisión de Lady Mary: Downton Abbey 6x07


Todo romance encuentra un obstáculo en las fallas de uno de los integrantes de la pareja. Henry Talbot tiene dos defectos: es pobre y arriesga su vida como piloto de careras. Ahora ha llegado el momento  en que Mary descubre que no puede superar esa segunda flaqueza. ¿Qué más ocurrió en la Sexta Entrega de la última temporada de “Downton Abbey”?

Novedades domésticas
Comencemos por lo más simple. Mrs. Patmore abre su nueva casa de huéspedes, todo parece ir perfecto, pero hay un extraño, con bigote de villano de vaudeville, que le sigue los pasos y hace anotaciones en su librito.

Por fin, Daisy y su jefa tienen un cara a cara sobre Mr. Mason. Daisy confiesa temer que su suegro deje de quererla si se involucra con otra gente. Recuerda que nunca ha poseído nada y no quiere perder el cariño del padre de su marido. La cocinera es franca y sucinta. Daisy ha encontrado un padre sustituto y nuca lo perderá como también siempre podrá contar con ella. Sin usar la palabra “madre”, Mrs. Patmore deja establecido su puesto de mamá adoptiva de su pinche de cocina.


Aunque muy ocupada, Mrs. Patmore soluciona el problema del matrimonio Carson con un buen plan-consejo. Elsie finge haberse fracturado la mano. Le toca a Charlie cocinar y limpiar. Un excelente escarmiento ya que descubre lo agostador que es el trabajo domestico.

Un dia en las carreras

Henry está tan desesperado por convencer a Mary que él es su futuro que invita los Crowley a ver su próxima carrera. Allá llega Mary, llena de dudas, acompañada de Ana y Bates. Llegan los Grantham con Baxter Llega Edith con Bertie y con su editora Laura, llega la tía Rosemonde, ya solo falta el fantasma de Sybil.

Ni La Señora Bates ni Lady Cora cree que Talbot sea el mejor partido para una mujer como Mary. Ya es bastante que Sybil se haya casado con un chofer, no quieren hacer una colección de choferes en la familia.

Comienza la carrera. Tom está loco de entusiasmo, su suegro se contagia. Mary esta que casi vomita. Ocurre un aparatoso accidente. Mary corre histérica, todos creen que trata de Henry, pro es su amigo Charlie quien perece en las llamas de su auto. Henry esta destrozado y esa noche recibe una estocada de La Viuda Crowley. Mary ya sabe que no podrá casarse con un hombre que vive al borde del peligro.

Una dama sabe cuando retirarse
En toda esta tragedia hubo una gran ausente. La Condesa Viuda ha quedado muy herida por la “traición” de su nuera. Consciente de que la cercanía solo traerá riñas y esas palabras que Luego no puede recogerse, aprovecha la ausencia de su familia para huir al Sur de Francia. Deja a Isobel como recadera. Se lleva a una Dankers estática ante la posibilidad de un bronceado en la Riviera.

Antes, Lady Violet hace una visita a Miss Cruishanks. La astuta anciana sabe que ahí hay un gato encerrado. Amelia no se siente gratamente sorprendida  ante el honor de la visita de la noble dama y menos cuando la Dowager comienza a interrogarla. La novia de Larry termina confesando que desea que Isobel se haga cargo de su suegro. No quiere ser enfermera de un viejo decrepito. Peor aún, apenas Lord Merton estire la pata, su nuera y Larricito se encargaran de correr a Isobel del castillo. Amelia es una culebrita, pero me gusta su peinado, una variación del de la Princesa Lea.

“Ahora estas en un dilema “anuncia Lady Violet a su eterna contrincante. O aceptar ser la enfermera, nana, criada de un viejo enfermo o acepta dejar al pobre Merton merced de una “Cool Little Miss” con garras como es la Cruishanks.

Unos celebran, Barrow sufre
Mientras los ricos y nobles sufren y se  preocupan en Londres, los ciados descansan un poco, menos Barrow al que Carson casi obliga al  a buscar empleo. Apiadada, Mrs. Hughes trata de consolar a Thomas diciéndole que en alguna parte lo espera el empleo perfecto y amigos que lo querrán. La respuesta de Barrow rompe el corazón “Este es rúnico lugar donde he echado raíces”.

El  examen de Daisy continúa. El examen de Moseley en cambio arroja resultados increíbles. Según Mr. Dawes, Moseley sabe más que muchos alumnos de Oxford (no me sorprende). Le ofrece un empleo de profesor. Moseley no cabe en su pellejo de tanta alegría a pesar de que todavía lo preocupan las ambigüedades Phyllis Baxter que no acaba de decidirse qué hacer con Coyle y su misteriosa carta.

Para celebrar, Moseley, Baxter, Dawes, Daisy y los padres postizos de la criada se van de picnic. Andy los sigue. Sorpresivamente, aparece Barrow con algo que a Mrs. Patmore se le quedó en la cocina. Sin muchas ganas lo dejan unirse al festejo. Daisy le pide a Andy que lea las preguntas de su examen. Avergonzado, Andy confiesa su analfabetismo y también la ayuda que le ha brindado Thomas. Conmovido, el Profesor Dawes loe ofrece clases privadas, pero le pide a Barrow que deje las suyas ya que no quiere confundir a Andy con dos métodos diferentes. Barrow esta súper deprimido.

El deprimente episodio acaba cuando regresan los Crowley en masa con cara de funerales y se encuentran a Isobel y la carta de La Condesa Viuda. Isobel también ha traído un regalo de despedida para Robert: de su madre una cachorrita.

Lo ubico bueno entre tanta mala notica es que Bertie le pide matrimonio a Edith. Ella pone como condición que Marigold viva con ellos. Bertie se sorprende pero acepta.

El vestido de la noche
En un capítulo dedicado a Mary es natural que el mejor vestido lo lleve ella. Sombrero y abrigo ligero (duster) en tono ecu sobre un túnica color burdeos con un interesante diseño en el cuello. Simplemente chic.


Ohh y los lentes de sol, ya parece Phryne Fisher.



No tengo la costumbre de fijarme en lo peor de la noche, pero Edith perdió clase en este atuendo. He leído que era costumbre los años 20 que cuando las flappers querían ponerse cómodas se quitaban las ligas y enrollaban las medias, pero Lady Edith se ve demasiado desprolija y ya no es una flapper. 



Aparte que está bien lucir así ante el hombre cuando ya llevan un año de casados, pero en esta etapa todavía debe seguir luciendo glamorosa no demasiado segura del poder que ejerce sobre él. Como le digo siempre a Lord H., una mujer debe conservar su misterio.