domingo, 17 de junio de 2018

Una Historia de Dos Cenas: Las Mujeres de Patrick Melrose (I)



Tras terminar de ver la serie (y leer la última novela) me quedó la pregunta de si había  personajes decentes en este relato,  o solo víctimas, verdugos y cómplices. Aunque  tenemos un único “bueno”, Johnny, en este cuento “las buenas” son una presencia constante: Marianne: Anne; Mary,  la sufrida esposa de Patrick; la madre de Bridget, ect. Pero como contraparte tenemos a la Princesa Margarita,  que en un momento parece ser la reencarnación del diabólico David Melrose, y por sobre todo tenemos a Eleanor quien de tanto ponerse en el sitial de las victimas pasa a ser la más monstruosa de las encubridoras. Donde más se evidencia esta dicotomía entre personajes femeninos es en las cenas del primer y tercer libro (Segundo y Tercer episodio de la serie) .

En la obra de Edward St. Aubyn , las similitudes entre las cenas de Never Mind y Some Hope pueden ser casi  imperceptibles, más David Nicholl y Edward Berger,  adaptador y director de la serie,  dejaron a un lado toda sutileza. Al traducir los libros en episodios back-to-back  nos abrieron los ojos a los paralelismos y evoluciones de los personajes.

Ambas novelas tienen lugar en el transcurso de un día y una noche. Ambas culminan en una cena para la cual los personajes han estado atareados en preparaciones durante el día. Ambas mesas son presididas por personajes malévolos semi omnipotentes,  que se complacen en humillar a los presentes, principalmente a la dueña de casa. Ambas anfitrionas están al borde de una crisis ante la sensación de haber cumplido inadecuadamente sus roles de castellanas y esposas. Ambas cenas son interrumpidas por la presencia de un niño que exige que la atención de la madre vire de sus deberes de ama  hacia su rol materno. En ambas cenas, los invitados son obligados a participar en este drama con reacciones muy diferentes,  y ambas culminan con un personaje intentando huir, y lográndolo en solo una de esas instancias.

Never Mind abre cuando el protagonista tiene ocho años y está pasando el verano, en St. Nazaire,  la villa de sus padres en Lacoste, en Provenza. No recuerdo que St. Aubyn lo haya dicho, pero esa es la tierra ancestral del Marqués de Sade lo que podría explicar el sadismo de David Melrose, alcohólico, pedófilo, violador, asesino y padre del pequeño Patrick.

 Sade tuvo el poder que su rango y fortuna le daban en las postrimerías del Ancien Regime. Melrose, aunque viene de buena familia y tiene ese pedigrí anglosajón que confiere la educación en escuelas prestigiosas y un servicio honroso en la clase de oficiales, tiene poder solo porque se casó con una millonaria . La pregunta es por qué motivo, Eleanor soporta un marido abusador en todos los sentidos de la palabra. Mas importante ¿por qué permite que David abuse de su hijo?

A pesar de que Eleanor merece un post para ella sola, es su incomprensible  indolencia la  detonadora de toda la acción de esta novela. En la mañana, Eleanor emprende un viaje hacia el aeropuerto para recoger a Sir Nicholas Pratt, padrino de su hijo.  La acompaña, su huésped,  Anne Moore, un poco por solidaridad por ser ambas americanas, pero en realidad es para ver a Patrick. Aparte de la vieja Yvette, sirvienta de los Melrose, Anne es el único personaje que demuestra afecto y preocupación por el niño. Su deseo no es satisfecho. Eleanor se niega terminantemente a llevar a su hijo en su excursión. Lo deja a cargo del padre, lo que en si ya tiene matices siniestros. Durante la excursión,  Anne se da cuenta que Eleanor le teme al marido. Entretanto, David viola a Patrick.

Es ahora cuando entra en escena otro personaje femenino. Bridget Watson-Scott. A pesar del doble apellido, Bridget es la  hija de un simple vendedor de autos usados, pero tiene el aura declasse de las chicas sesenteras que no se dejaban amilanar ni por el lujo ni por el rango ajenos. Bridget es un himno a los Sesentas. Con su minivestido floreado, sus gafas ahumadas, su amor por los accesorios de gamuza, parece escapada de un anuncio de Carnaby Street, el tipo de nena a la que le cantan los Beatles y Los Stones, que consume drogas y practica el amor libre.

Sin embargo, Bridget y Anne tienen algo en común, ambas están emparejadas (pero no matrimoniadas) con hombres mayores,  y ninguna entiende la dependencia servil de David por parte de sus parejas. La gran diferencia es que Anne ama a Sir Víctor y no desea verlo humillado por un hombre despreciable. En cambio,  Bridget y su Sir Nicholas comparten una relación basada en un desprecio mutuo que es más patente en el libro donde St. Aubyn  nos presenta el punto de vista de ambos.

En cuanto a David, ambas mujeres deciden provocarlo, pero usando diferentes estrategias. Si bien, Anne ataca de frente y  con argumentos, Bridget intenta seducirlo con toda su sensualidad juvenil, pero para los gustos pedófilos de su anfitrión es demasiado “madura”.

La cena es un campo de batalla. Harta de como David humilla a Eleanor, y de cómo Nicholas lo secunda, Anne pregunta a este último  qué lo lleva a pensar que la crueldad lo hace superior. Nicholas responde que solo intenta evitar ser aburrido o puritano. Molesta, Anne se va al corredor a ventilar su furia. Ahí se encuentra a Patrick acurrucado al pie de la escalera. La compasiva mujer nota que el niño está aterrorizado. Le promete ir a buscar a la madre para calmarlo. Pero Patrick,  que ha dejado de confiar en los adultos,  no le cree.


Anne entra al comedor e intenta convencer a Eleanor que venga a atender a su hijo, pero David se lo impide. Se entabla una lucha por Eleanor, que pareciera una lucha entre ángeles y demonios por el alma de la mujer. Anne usa como argumentos que el niño necesita de su madre, David arguye que el niño necesita disciplina. Con tono pedante y gran cinismo,  el depravado expone en su mesa sus ideas pedagógicas que se reducen a que si un niño sobrevive una educación brutal entonces estará equipado para soportar lo que la vida le tenga deparado.

Anne ( espero el público también) está horrorizada. Aún más cuando los varones presentes se adhieren a la causa de su anfitrión. Esto tiene que ver con la diferencia de edades y épocas. El mismo Nicholas acusa a Anna de representar a “la joven  izquierda americana”.  Anne pierde el control y los insulta acusando a Nicholas de ser un farsante “pomposo” y a David de tener un solo merito : aterrorizar al “pomposo”.

Risueña, Bridget agrega su granito de arena burlándose de su amante, hasta que David la silencia metiéndole el cuchillo de la fruta debajo de la falda. Ahí nos damos cuenta de lo letal que es este engendro.  Creo que me será imposible volver a ver a Hugo Weaving sin sentir repulsión y miedo, el elfo se ha convertido en un orco.


La cena se convierte en una estampida general. Anne se marcha indignada. Ante su sorpresa , Víctor la sigue. En el pasillo le dice que si no puede uno oponerse a la maldad, tampoco debe ser cómplice de ella. Buscan a Patrick, pero este también ha huido a la planta alta. Apenas puede,  Bridget también abandona el comedor dejando a los canallas felicitándose por serlo e intercambiado ideas infames. Bridget  llama a un amigo, le suplica que la rescate, hace su equipaje y escapa. Al salir por el portón ve a Eleanor fumando en su Buick (o Cadillac, creo que es un Cadillac en la serie).


El amigo nunca aparece, Bridget debe regresar a la villa con la colita entre las piernas. Al pasar, Eleanor le grita “Viste? Y creías que era tan fácil.” El capitulo acaba con David yendo a ver a Patrick y amenazándolo:  “si alguna vez le cuentas a tu madre o a otra persona lo que pasó, te partiré en dos”. El mensaje es sartriano, nadie puede escapar de la maldad. Y nadie puede defendernos de ella.

El tercer capítulo está basado en Some Hope que significa “Alguna esperanza” y queda muy bien en la serie luego del anterior en el cual dejamos a Patrick y a Bridget atrapados en la tela de araña de David. Ahora todo es diferente. Es 1990, David ha muerto. Patrick,  tras un arduo camino de rehabilitación, está limpio de drogas y alcohol,  y se prepara para ganarse la vida como cualquier ciudadano.

Bridget es ahora lo que siempre deseó ser, Condesa de Gravesend y castellana de Cheatley, el palacete ancestral de la familia de su esposo. La acción del capítulo también tiene lugar en un día y una noche. Como Eleanor, Bridget se prepara para celebrar una gran cena, seguida por una fiesta monumental, para homenajear el cumpleaños de Sonny , su esposo. El toque maestro de la cena lo dará la presencia de la Princesa Margarita.
(Showtime)

A diferencia de Eleanor, Bridget está totalmente involucrada en los preparativos, incluso solicita la asesoría de su amigo Tony, un decorador profesional. Para Bridget la ocasión no solo representa su triunfo social, sino que también le tiene sincero afecto al marido. Esta Bridget es una sombra de la hippie de Carnaby Street. Ahora, aun en bata de levantarse,  es elegante, serena, una gran dama. Por eso será un gran golpe para ella, descubrir accidentalmente esa misma mañana que su esposo la engaña con una tal Cindy.

Patrick es casi arrastrado a la fiesta por Nicholas Pratt, que por supuesto,  también está invitado. A la fiesta también asiste su amigo Johnny. En el libro, Patrick y Johnny no están presentes en la cena, solo en la fiesta. Otro logro de Nicholls es integrarlos a  la mesa. Aunque Patrick comete el gafe social de sentarse antes que Margarita Rosa, una desubicación que es rápidamente remediada.

Bridget está feliz de recibir a Patrick. Tal como el de verla. Le dice que la recuerda como alguien”amable”de su infancia. Bridget en agradecimiento lo empareja con su prima Mary. Otro excelente detalle de Nicholls es convertir a la futura Mrs. Patrick Melrose en un personaje de esta etapa y hacerla pariente de Bridget. En la serie, Bridget es uno de los personajes femeninos más simpáticos y Mary es el personaje más bueno y sacrificado de toda la saga.

La cena comienza. Margarita está un poco irritada de que no le permitieron sentarse junto al decorador, cuya conversación la entretenía más que la de Sonny, ahora a su izquierda. Ignora al embajador francés a su derecha y se queja de la salsa del venado. Me recuerda a David Melrose burlándose de la elección de menú de Eleanor. Sonny pide cien disculpas, por suerte no culpa a Bridget. El embajador que no parece diplomático, le lleva la contraria alabando el platillo, en especial la salsa. En un alarde de ramplonería, el embajador sacude sus cubiertos y avienta un pocotón de salsa sobre el vestido azul pavo de la princesa.

El mundo se detiene, nadie respira. Finalmente se escucha la voz de hielo de la hermana de la reina. “¡Limpia! “Al principio el embajador se hace el sordo. La princesa lo apremia y el diplomático comienza a frotar la mancha. A propósito, esa es la mejor manera de joder un vestido. lo que se hace es con un cubierto raspar la comida, y luego mojar la mancha con Seltzer (agua mineral con gas);quitarse el vestido y mandarlo a la tintorería lo más rápido posible. Pero a Margarita no le importa el vestido, ella como David,  quiere imponer su voluntad. El pobre embajador suda la gota gorda y se pone en cuatro patas.
(SHOWTIME) 

Exasperada, Jaqueline, su esposa, se acerca y ofrece limpiar ella la mancha. “El me ensució, que él limpie” sentencia Margarita que para mayor oprobio recuerda  al embajador que el sirve a la Corte de St. James. ¿Y qué? ¿Lo van a enviar de regreso a Francia por manchar la falda de una princesa vieja y olvidada? Parece que volvemos a los días de Enrique VIII y Chapuys.

Pero tal como ocurriera en el episodio anterior, la fuerza catalizadora de esa noche no la trae la macabra saña del poderoso sino el reclamo nocente de un niño.  En la serie se utiliza a Belinda más que en el libro para precisamente crear el vínculo entre ambas cenas. En el libro (y serie) nos cuentan que aunque Belinda sufre de cierta negligencia por parte de sus padres, ambos la quieren. Lady Belinda odiará a su institutriz, pero tiene una aliada en su abuela materna, Virginia. Una relación que  contrasta positivamente con la relación que los hijos de Patrick tendrán con sus abuelas. 

Incluso Bridget que le tiene pavor a Nanny, defiende a su hija de las acusaciones de la institutriz, no castiga a Belinda por burlarse de las reglas de Nanny y el autor nos dice que la Condesa fomenta el espíritu rebelde de la niña.
Showtime

En el libro, Patrick encuentra a Belinda acurrucada en la escalera. La niña le cuenta del incidente con la Princesa Margarita, pero la relación acaba cuando llega Bridget que se lleva la niña. En la serie, todo el evento es mucho más dramático. En la cena con los Melrose, Anne, harta de ver humillado a su hombre, se levanta de la mesa y se va a bufar en el pasillo donde se encuentra a Patrick acurrucado en la escalera. Ahora, Jacqueline, abandona la mesa incapaz de soportar un segundo más la humillación de su hombre. Se va al pasillo a bufar y ve enroscada en la escalera a Belinda. La niña le dice que quiere conocer a la Princesa.  La diferencia es que , como dirá Nicholas más tarde, Jaqueline es una mujer verdaderamente malévola. No la motiva la compasión de Anne.

Belinda en camisón, e impulsada por Jacqueline, llega hasta la puerta de comedor y la abre. Mary la reconoce y se asusta pensando que van a regañar a la niña. Y este es el momento de gloria de Patrick Melrose. De un salto,  llega la puerta y comienza en susurros a comunicarse con Belinda, tratando de convencerla que no es buena idea conocer a la princesa ahora. Es una escena preciosa, me recuerda los intercambios entre Ser Davos y Shireen. La razón por la que odio a los pedófilos, además del daño que hacen a sus víctimas, es que eliminan las posibilidades de estos encuentros entre niños y adultos. No hay nada más lindo (y sexy) que un hhombre que se muestra protector de los más debiles.
Ok, con esa carita entiendo a las Cumberbitches

En ese momento,  Nicholas nota la escena de la puerta. Con voz de trueno anuncia “parece que hay una personita que no puede dormir”.  La Princesa voltea la cabeza molesta y pregunta qué sucede. Sonny explica que es su hija. Bridget corre a la puerta. Sin regañar a la niña trata de llevársela, pero no cuenta con la implacable Jaqueline decidida a vengarse en Bridget de la humillación pasada.


Showtime
 La embajadora le susurra a Belinda que ahora pueden presentarla con Margarita. “Sí, Mamita, si” suplica Belinda. Bridget no puede negarse. Después de todo, siempre se ha dicho que a Margarita le gustan los niños. Se acerca tranquila y sonriente, Belinda está ilusionada. Detrás vemos el cruel triunfo en el rostro de Jaqueline y la preocupación en el de Patrick. Ambos saben lo que va a ocurrir.
Showtime

“Señora, puedo presentarle a” comienza Bridget. “¡No ahora! “ruge Margarita apenas volteando la cabeza e ignorando a la niña. Enseguida, tal como David Melrose, comienza a dar catedra sobre educación infantil y sobre los efectos del trasnoche en el desarrollo emocional de las criaturas. ¿Y el efecto de una humillación innecesaria?
Showtime

Después de la fiesta, Nicholas (por si queda una duda) compara a Margarita con David Melrose. “¡Imagínate si se hubieran conocido!” dice jocosamente. “ ¡Imagínate! Replica Patrick sarcástico. Nicholas habla mal de los embajadores justo cuando se le acercan. Cambia el discurso cínicamente y felicita al embajador por su manera de manejar a la Princesa. Esta se les acerca. Los embajadores huyen. Margarita reprocha a Nicholas por confraternizar con sus enemigos. Como David Melrose, Margarita divide al mundo entre amigos y enemigos. Nicholas rechaza calurosamente el reproche. El se ha negado a mostrar simpatía por lo ocurrido. La embajadora es ridículamente vulgar, etc.

 Se les acerca una jovencita de la que solo sabemos se llama Amanda y es compañera de Johnny en su grupo de rehabilitación. Saluda a Nicholas y se deja caer en una diáfana y grácil reverencia a Margarita. Indignado Nicholas le ordena que se marche “¡te buscare , más tarde!” Sin mirar a la chica que se aleja, Margarita pregunta desinteresada de quién se trata. Es mi hija.  “responde Nicholas triunfante. A el no lo van a humillar negándose a saludar a su hija.

Patrick deambula por la fiesta hasta que se encuentra con Julia , su ex amante, que le está huyendo a su tacaño marido. Julia le ofrece sexo a Patrick en la planta alta y “sin compromiso ”Patrick acepta, pero al subir escuchan una discusión entre los dueños de casa. Julia se ríe y le cuenta a Patrick que Bridget, al fin se ha enterado de la infidelidad de Sonny, y está molesta por la presencia de Cyndi en la fiesta.

“Espera que se pone mejor “hipa Julie. Cindy espera un bebé. Los exámenes han dado como resultado que se trata del heredero que Sonny tanto ha ansiado y que Bridget nunca ha podido darle. Patrick se conduele ante lo injusto de la situación.  “¡Pobre Bridget!” Julia dice que la condesa se lo merece por trepadora social. Este indicio de brutal esnobismo exaspera a Patrick. Le dice a Julia que cese de medir a todos con su persona y que es cruel burlarse de la desdicha ajena. Aun así tiene sexo con Julia en la nursery de Belinda.

Todo va bien hasta que Julia le revela que también es amante de Johnny. Patrick,  incomodo,  dice que prefiere tener a Johnny de amigo que a Julia de amante. Julia molesta se marcha. Patrick recoge las copas que han traído con ellos. Al ver una quebrada,  recuerda ese día fatal en Lacoste. Busca a Johnny y por primera vez,  se atreve a relatarle a otra persona que fue violado por el padre.

Entretanto, Bridget, tal como esa noche en St. Nazaire, está empacando, pero las circunstancias son diferentes. Tiene una aliada, su madre. Bridget se disculpa con Virginia del desprecio con que la ha tratado todos estos años. Ambas, cargando equipaje, y con una Belinda feliz de no tener que aguantar a Nanny nunca más,  bajan al salón. En el vestíbulo se encuentran con la Princesa Margarita quien está buscando a Sonyt. Le pregunta a  “nuestra anfitriona” donde está el marido. Con su mejor sonrisa, Bridget le responde “francamente, Señora, ¡me importa un pito!”

Showtime

Tras vengar la humillación a la que ella y Belinda han sido sometidas. Bridget mete a sus parientas en su auto y se dispone a salir, no a huir. Ahora no tiene que esperar el socorro de otros. Ahora ella conduce, no se queda en el asiento de invitados,  rumiando su tristeza como  Eleanor. Sonny,  que justamente le está contando a Nicholas que en realidad no quiere divorciarse de Bridget y teme que a Cindy solo le interese su dinero, la ve y corre tras su esposa, pero Bridget no se detiene.

No será ella la única que comience a rehacer su vida esa noche. Después de confesar su tragedia, Patrick va a pedirle  disculpas a un camarero al que trató mal,  y a saludar a Chilly Willie, su ex vendedor de heroína, ahora convertido en respetable músico. Chilly comenta que es un milagro que ambos estén vivos. Son sobrevivientes.

Esta noche, Patrick ha confirmado que es un sobreviviente. El siguiente paso es dejar de sobrevivir y vivir. Johnny le ha aconsejado buscar a alguien con quien formar una familia. Patrick se despide de Mary invitándola a desayunar al día siguiente. 

En la cara de Mary se reflejan todos los matices de emociones. Sorpresa, duda, finalmente esperanza que la lleva a aceptar. Muy buena actriz,  Anna Madeley y de su fantástico personaje hablaremos más en la próxima entrada sobre las mujeres de Patrick Melrose.

jueves, 14 de junio de 2018

La Vida que Quiero Vivir: La Otra Mirada Capitulo 5



Este es el capítulo que más me ha confundido,  en el cual presentismo histórico y reglas anticuadas se yuxtaponen, donde ya no entiendo qué tipo de escuela es la academia,  y donde Teresa sigue metiendo las patas en lo que respecta a Roberta.

La Investigación de Teresa
Teresa sigue empeñada en saber qué tuvo que hacer Peralta en la fiesta de la Embajada. En un flashback descubrimos que el Embajador era el padre de la maestra. Ahora se entiende su interés en esclarecer el asesinato. Por Ramón, Teresa se entera que Los Peralta tienen en jaque a la región. Aunque prepotentes y déspotas, su fábrica genera empleos y por eso todos les temen y rinden pleitesía.

Teresa se presenta en la Fabrica Peralta y pide hablar con la secretaria. Un confianzudo obrero le impide el paso y le susurra que la secretaria y el patrón están encamados. Inmediatamente le  ofrece sacarla a pasear. Esta vez culpo a Teresa. En un mundo de varones atrevidos y de clases sociales, ella comete un error al tutear de entrada al obrero.

En ese contexto ( y vengo de un país,  que aunque finja no serlo, es inherentemente clasista) el tuteo por parte de la mujer es o para rebajar (Como cuando Teresa tuteó al piropero que la abordó en la calle) o para igualar. En este caso la actitud despercudida de Teresa y la falsa camaradería que emana de su tuteo han dado la impresión al obrero de que es abordable y disponible.

La Importancia del Anger Management
Roberta sigue armando alharacas, para luego quedarse mustia en un rincón. Le cae a golpes a Tomás apenas lo ve, acusándolo de ser el que envía las fotitos. El niño Peralta jura inocencia y dice que las fotos las tiene Rafita. Otra cosa, en los 80s a mi me chocó que en los programas españoles infantiles todos dijeran palabrotas, hasta los niños. Pronto me enteré de que era parte de la apertura social (el destape) de la era post franquista. Muy bien, pero recuerden que hace cien años ninguna señorita de bien soltaba ternos, y que un caballero como Tomás pretende ser,  no diría groserías delante de una dama.

Roberta ahora descarga su ira contra sus compañeras al descubrir que le llenaron el cuarto de calzones.  ¿Qué le habrán querido decir?  Margarita aprovecha de vengarse por lo de su ropa en la basura y la llama ‘golfa”. No es Roberta sino Macarena quien se abalanza sobre Margarita,  la tumba en el suelo, le casca la cabeza, corre la sangre, Margarita aúlla, corren con ella a la enfermería donde Madame Pomfret le pone una venda de turbante. Ahora Margarita pasa a ser la Draco Malfoy de la Academia.

La que paga el pato es la pobre Macarena. La quieren expulsar. Llega Paula muy compungida. Le confiesa a Manuelita y a Angela, a quien la presencia de la pintora altera, que es madre soltera. Macarena ha crecido viendo y oyendo a la gente insultar a su madre. Por eso al oír que a la amiga le dicen “golfa” ha reaccionado con ira.

Angela aboga por Macarena, ante el claustro y Manuelita la apoya. Mal que mal, Macarena es una alumna adorable. Pero necesita una lección. A Manuelita se le ocurre que asista a unas tutorías con Angela y con su madre para superar su trauma. Angela no tiene ganas, Paula pone reparos. Manuelita se exaspera. Le está dando una oportunidad a la hija, lo menos que puede hacer la madre es cooperar.

Roberta le agradece su defensa a Macarena. Esta le confiesa que no tiene padre, que no lo conoce, que no sabe su nombre ni si vive ni dónde. La historia de Roberta es diferente. Su padre la adoraba, hasta que sorpresivamente cambió con ella y la encerró en el internado. Pienso que el padre se enteró que Roberta no era hija suya, que debe ser hija del Embajador y hermana de Teresa.

Las tutorías son un desastre. Paula y Angela se sienten incomodas juntas y el intento de Angela de crear una situación en la que Macarena ve a su madre insultada fracasa. Es un poco forzada la situación.

Al Maestro con Cariño

A Manuelita se le ocurre que David debería venir a dar una charla sobre los prejuicios para solucionar el problema de Roberta. No me pregunten por que David es el indicado. Al menos nos enteramos de algunas cosas sobre David, que está estudiando para maestro, que su sueño es enseñar, que por sus estudios ha optado quedarse en casa ocupándose del frente doméstico,  mientras la mujer trabaja.

David hace una charla amena en la que comienza enseñándoles unas fotografías a las niñas,  ellas hacen comentarios sobre las apariencias. El hombre parece un mendigo borracho, la mujer tiene facha de solterona. David les dice que el hombre es el químico Dimitri Mendeleev, inventor de la TAbla Periodica;  y la solterona es Emma Goldman,  anarquista y feminista. Enseguida les pasa la foto de Roberta y les demuestra que tal como las primeras opiniones son erradas no pueden juzgar a su compañera.

Aunque la  actividad es un poco simplista para erradicar los prejuicios (yo hubiera tomado otro ángulo, como por que motivar hay que despreciar a una mujer por no tener marido y luego explicar que Goldman se casó dos veces, y que vivió en unión libre con otros caballeros)  cumple su cometido, las alumnas están impresionadas y Macarena queda encantada. Le solicita al nuevo maestro que participe en la tutoría.

David se desempeña ahí estupendamente. Consigue que Macarena reviva un momento doloroso en que ante ella, su madre no solo fue asaltada verbalmente, sino apedreada con vegetales podridos. Lo que más recuerda Macarena es haber sido, por su corta edad, incapaz de defender a Angela, de ahí su necesidad de defender a Roberts.

Cuando la sesión acaba,  Paula le dice a Angela que ya Macarena ha sufrido mucho por su culpa y que no quiere avergonzarla más, por lo que de ellas ha acabado antes de comenzar. Angela tiene otra crisis, se siente avergonzada por su propia incompetencia y toma una decisión drástica, deja la academia y pide que su marido ocupe su puesto. ¿David va a enseñar etiqueta? WTF?

Manuelita intenta convencer a Angela de no abandonar su puesto, pero cuando no lo consigue acepta feliz a David. La que no está feliz es Luisa,  sobre todo cuando ve que David ganara más que ella, y todo por tener un par de… Le reclama a Manuelita que se escuda tras una ley injusta. Luisa parte a buscar a Angela y se la encuentra tratando de ordena su casar, pero desordenándolo todo.

Luisa le dice que es un absurdo abandonar su trabajo, que la academia no puede prescindirse una  maestra de su categoría (¿Qué categoría? ¿De que hablan?).  Pero Luisa toca un punto que sin decirlo en esas palabras es cierto. Ambas tienen la suerte de tener un empleo, un refugio, un lugar a donde pueden huir de familias que,  por diferentes razones,  las perturban. En realidad, es muy triste que ni Luisa ni Angela tengan vocación, pero que amen el sitio donde trabajan por las mismas razones que hacían a Sybil Trelawney tan dependiente de Hogwarts. Angela termina llorando,  abrazada a Luisa.

Angela decide volver a la academia, pero antes se presenta en casa de Paula y le anuncia que quiere que tengan un romance. se besan. Muy lindo, ¿pero y David? ¿Y sus ilusiones? Es que aquí todo es tan unilateral. Todos en la vida,  hombres, mujeres, transgéneros, etc. somos responsables de nuestros actos. No podemos tomar decisiones y luego retroceder si vamos a atropellar a alguien en el proceso.

El Secreto de Doña Manuela
Todas las alumnas (pareciera que hubiera un solo curso) son invitadas a una fiesta secreta dada por los padres de Flavia. Hasta Margarita (con sombrero sobre las vendas) va colgada del brazo de Tomasito, que ha pasado a ser su novio oficial. Resulta que la fiesta es para anunciar el compromiso de Flavia con Enrique, hijo de una importante familia sevillana.

 Enrique aunque parece un poco bobo, no es ni más viejo ni más feo que Tomasito. Si Flavia no estuviera ya encaprichada, a lo mejor no le haría ascos. Le pregunta al novio si no le molesta casarse con una desconocida. Campechano, Enrique responde que al verla tan linda y tan fina se siente afortunado. Las alumnas se sorprende ante el secreto guardado por Flavia. Todas se quedan de una pieza., pero felicitan a Flavia. Hasta Tomas, quien luego rompe con Margarita y recibe otro bofetón.

Doña Manuela, que estaba sentada en la mesa de los novios, va a la Academia y reprocha a su hija no haber asistido. Le recuerda (y esto es cierto hoy también) que si manejas una escuela debes llevarte bien con los padres. Manuelita quiere saber qué interés motivó a su madre a ser la casamentera de Flavia. Doña Manuela dice que convenció a las familias de que una unión entre sus hijos seria buena para los negocios. Su hija la apremia ¿y que ha ganado con eso? Dona Manuela,  oronda,  dice que la academia ha ganado…¡un laboratorio! Y ahí si que siento que el escritor sufre de gases cerebrales.

Primero,  que quien arregla matrimonios y anda con curas, no le puede interesar menos un laboratorio. ¿A quien les va a servir si en esa escuela todas las alumnas viven pensando en machos? No las culpo, yo era así a esa edad, pero entonces  no se entienden esos planes de doña Manuela de ampliar el currículo, de convertir la academia…¿en qué? Es que en toda España no había  escuelas de señoritas, ni una secundaria femenina. Lo más cercano era el Instituto Internacional que era una escuela para chicas gringas que querían estudiar en España y también para chicas de la comunidad angloparlante,  y que funcionaba como los colleges femeninos  de USA.

Lo otro era la Residencia de Señoritas de Maria de Maeztu, que estaba recién fundada y que era el equivalente a La Residencia de Estudiantes (donde vivían García Lorca, Buñuel y Dalí) y que estaba a años luz de esta academia tan rara. No solo en la Residencia,  que originalmente fue para dar albergue a estudiantes universitarias (sobre todo e provincia),   no hubiera existido una Hora Peralta, ni clases de etiqueta, sino que además tenía estrictos estándares de comportamiento y de calificaciones. Pero ya hablaremos mas de eso la próxima semana cuando Maria de Maeztu visite la Academia.

Lo importante es que una academia como la pretende Manuelita (y ni siquiera como la sueña Doña Manuela) era un imposible en Sevilla en 1920. Hasta el 1910, en España no se permitía (a menos que se obtuviese un permiso especial del gobierno) que una mujer accediese, ni a la secundaria ni a la universidad. La Real Orden de 1910 que permitiría a la española el acceso a la educación superior también subió el nivel de educación obligatoria para las niñas de los 9 a los 12 años. En 1923 se subiría hasta los catorce años. Pero a pesar de que las mujeres podían continuar sus estudios después de los doce, no había ni escuelas ni maestros para ellas. Eran obligadas a asistir a institutos de varones donde muchas veces los profesores se negaban a recibirlas en sus clases.

Teresa Vuelve a Meter las Patas

La maestra intenta hablar con Roberta sobre lo ocurrido, pero esta llora y se culpa por haber bebido en exceso. Teresa transmite su preocupación a Manuelita quien tampoco puede ayudar, solo Roberta puede hacer una denuncia. Le pide a Teresa que no interfiera. La porfiada pelirroja toma una decisión desesperada. Llama a los padres de Roberta.

En el patio de la academia, sin dar aviso ni al claustro ni a Manuela, se entrevista con Los Señores Luna. Teresa se muestra muy desubicada e incoherente. Llama a la madre de Roberta por el nombre, casi los tutea, ellos la miran como si fuera un piojo. Comienza informándolos que Roberta ha sido abusada, o que Teresa cree que lo ha sido. Maria Antonia, madre de Roberta, se sorprende que su hija confié en una extraña antes que en ella.

Teresa sigue dejando la escoba contándoles que el violador es el novio de Roberta. Luna pega un respingo, se vuelve a la esposa y en típica actitud machista la acusa de ocultarle que Roberta anda en amores. Maria Antonia se defiende, ella nada sabia. Realmente Teresa, como dicen ustedes, la bordas.

Y yo entiendo la ira de los Luna. Si están pagando una matricula (que barata no es) en tan prestigiosa institución, lo menos que esperan es que le cuiden la niña (y la honra que acordémonos que esta es la Sevilla de a principios de siglo) y que al menos los informen si le sale un pretendiente.

Los Luna, hacen lo mas sensato, sacan a Roberta de la cama y se la llevan. Teresa, que parece que se crio en la jungla, no entiende como Manuelita no pudo detenerlos. Por una vez, Manuelita está en contra de su maestra fetiche. Aquí la única culpable es Teresa que ha pasado por sobe todos, incluyendo sobre Roberta, y ahí tiene el resultado.

La única contenta en la Academia esa mañana es María Jesús. Arcadio ha logrado burlar la vigilancia de su madre y hace llegar una carta a la novia.
Mejor Vestido

Voy a escoger este lila de Angela, porque tuve uno parecido. Claro este debe ser de seda y no de tricot como el mío, es tono violeta, cintura baja , camisero y el detalle está en el canesú.

También me ha gustado el celeste que tenía cuando la visitó Luisa. Muy sencillo, de lino, escote cuadrado con botones, el detalle aquí esta en el ribete de encaje que enfatiza el corte en la cadera.



lunes, 11 de junio de 2018

Patrick Melrose y la Dinámica Cronológica del Period Piece



Hace cinco semanas que estoy enganchadísima de “Patrick Melrose”, pero cada vez que intento escribir algo sobre ella, me aqueja una parálisis. El tema es tan fuerte y sobrecogedor, casi tanto como la actuación de Benedict Cumberbatch. Finalmente encontré una manera de acercarme, enfocándome en su calificaciones para ser drama de época. Lo es,  puesto que “Patrick Melrose” tiene lugar en el pasado remoto de los 60; en la nostalgia  de la Nueva York de los 80;  e incluso en una visión retrospectiva de los 90,  poblada de alusiones culturales de esa época,  y hasta de la presencia de un personaje histórico, la Princesa Margarita.

La serie está basada en el quinteto de novelas que Edward St. Aubyn publicó entre 1992 y el 2012. Yo no había oído hablar nunca ni del quinteto ni de su autor que es considerado como un literato serio. Debo admitir que la prosa es prolija y,  a ratos,  lirica. El hecho de que la historia sea febrilmente autobiográfica hace  más doloroso el contenido.

Antes que todo, aviso, no soy una Cumberbitch (así se autodenominan las fans de BC). Hasta hace poco consideraba al pobre Benedict un poquito repelente. Aunque sigo sin verle el sex-appeal (parece una zarigüeya sin mentón) le he tomado cariño gracias a esta serie,  como si fuera mi hermano perdido,  y creo que solo Sir Laurence Olivier lo ha superado en el ámbito actoral.

Entonces no me pregunten que me llevó a ver la serie de Showtime, donde cada capítulo corresponde a una novela. Sabía muy poco de la trama. Vi  el tráiler que es muy ambiguo, no da una idea real del argumento,  y leí en un pie de página algo como “millonario autodestructivo debido al abuso paterno” y  “aristócrata decadente dominado por las drogas” . No con esas palabras exactas, pero como diría el Chapulín “ ya me entiendes ”. Sonaba a “ Arthur”  y con esa idea me tragué el primer episodio.

Acabé mareada, agotada y con ganas de gritarle al personaje “¡pequeña mierda  engreída!” como lo hace el personaje de Alison Williams.  Desde la primera escena en que el protagonista atacado de risa (acaba de inyectarse heroína)  recibe,  por llamada trasatlántica,  la noticia de la muerte de su padre, hasta el final cuando telefonea a su mejor amigo para decirle que quiere rehabilitarse,  que presenciamos el torbellino de vivir dependiendo de drogas, el horror de no poder acceder a ellas, y lo difícil que es para el drogadicto comportarse como un ciudadano normal en un entorno normal.

El primer episodio sigue a Patrick  de 22 años, por una Nueva York de 1982. Curiosamente, yo que me pasé  ese año en Nueva York,  alternando como siempre entre Manhattan y Queens,  no la vi muy reconocible. Me di cuenta de la época por el vestido de Allison Williams, recordando que yo tuve cuatro parecidos, en distintos tonos pastel.

También el hecho de que nadie carga celular, ni tablet, ni BlackBerry ni laptop, ni siquiera esos relojes que ahora tienen Whatsapp, hace sentir que estamos en eras añejas. Lo que hoy en día se podría hacer desde la tina de baño o del restaurant de la esquina, Patrick debe hacerlo atraves de esos teléfonos públicos de entonces que eran como máquinas tragaperras,  manejados por monedas que nunca los satisfacían, que jamás te daban cambio, y que a cada rato escupían un mensaje robótico exigiendo,  cual Moloc,  más monedas conque alimentar su insaciable apetito.

Para Patrick Melrose el teléfono es indispensable. Ha llegado a Manhattan al sepelio del padre, sin drogas en la valija. Eso es una tragedia y lo vemos desesperado conducir transacciones con traficantes de mala catadura debajo de puentes en Central Park, en departamentuchos de la Décima Avenida,  mientras se las arregla para no ser acuchillado en un callejón del bajo Manhattan . Todo en pos de la heroína, de la cocaína, de los Quaaludes, que yo nunca me enteré de que existían (¿que eran? ¿Píldoras, supositorios?).

 Como nunca pasé de fumar un pito de yerba,  y eso en mi adolescencia, nunca he sentido mucha consideración o algo más que una lástima despectiva por el adicto. Mi gran adicción han sido los chongos y ver como este hombre malgastaba su fortuna, su tiempo,  su juventud,  en vivir una pesadilla, me pareció  un desperdicio total.

1982 fue un año especial en mi vida. Tenía 22años, me las arreglé para sacar notas sobresalientes, para publicar un par de poemas y comenzar a planificar mi graduación y mi futuro posgrado. Mis incesantes dietas me dejaron en 60 kilos, me compré un vestuario espectacular, y dejé a un lado mi chongo con Emmanuel, para enamorarme de un profesor de carne y hueso. ¿Como puedo empatizar con este hombre que deambula por un verano candente envuelto en un abrigo londinense;  que si come es a lo Gargantúa, zampándose todo sin apreciar nada;  que es mal educado, sarcástico y despectivo cuando él es  despreciable?

En medio de su frenética búsqueda de drogas, Patrick se las arregla para asistir al velorio  equivocado, para rescatar las cenizas de su padre y cargar la urna en una bolsa de supermercado en sus subsecuentes aventuras como una cena en un restaurante griego, con la amiga de una de las muchas mujeres que el drogadicto ha dejado en Londres. Será ella, un ser totalmente opuesto a Patrick, que note que él no necesita compañía. La tiene a su lado, en la urna.

Es ahí donde notamos la constante presencia de David Melrose. Interpretado por un Hugo Weaving,  que parece realmente un elfo maligno,  David es el centro  de las pesadillas de su hijo. Patrick que  vive en una dialogo constante consigo mismo, no puede evitar que la voz paterna interrumpa su cháchara,  aterrorizándolo.

Es ese terror el que explica la autodestrucción de Patrick Melrose. El necesita huir de su padre que aun muerto lo persigue. Se siente su presencia en el breve intercambio telefónico con su madre que está cuidando huérfanos en el Sudán, completamente ajena a la tragedia de su único hijo, y en la reunión de Patrick con Anna (Indira”Ellaria”Varna), amiga de su madre, que sobre martinis le pide disculpas por no haberlo ayudado en su infancia.

Donde finalmente tenemos una clara señal de la perversión de Melrose senior es en una reunión que Patrick tiene en Manhattan con su padrino Nicholas Pratt (Pip Torrens) quien también fue el mejor amigo del difunto. Con cierta socarronería , Patrick evoca una anécdota que su padre una vez contara a una concurrencia que incluía a Nicholas, sobre un episodio de la vida militar de David Melrose en la India del Raj.

Según Melrose, la razón que lo llevaría a estudiar medicina fue ver a un compañero sufrir de los efectos de la hidrofobia. El meollo del cuento es que Melrose mató al afligido porque lo tenían harto sus gritos. Aún ese cuento no logra explicarnos por que Patrick es  hostigado por reminiscencias traumáticas que lo llevan a drogarse,  a intentar saltar por una ventana del hotel,  y a romper la cubierta de loza del inodoro en un esfuerzo por destruir la urna de su padre.

Acabado de ver el primer capítulo, me fui a la Wikipedia a develar el misterio. Descubrí que tanto Patrick,  como su creador Edward St.  Aubyn,  fueron sexualmente abusados por sus progenitores. Yo me creía familiarizada  con la mayoría de las formas en que el abuso y negligencia paternas se manifiestan. Gracias al cielo, el abuso sexual no forma parte de mis recuerdos. Precisamente por ajena,  es que la experiencia se me hace aberrante y no solo comprendo el trauma de Patrick, me sorprende que siga vivo.
Edward St. Aubyn a los tres años, edad en que comenzó a ser abusado por su padre.

David Nicholls,  quien ha adaptado el quinteto de St. Aubyn, ha hecho un trabajo muy diestro. Son textos difíciles llenos de personajes que aparecen un segundo, de voces diferentes  y de una cacofonía de perspectivas. Nicholls se las ha arreglado para conservar lo primordial , a la vez que hace cambios pertinentes y eficaces. El mayor ha sido comenzar con el segundo libro para dejar ya a un Patrick adulto super bien presentado y reconocible a la audiencia. Solo así puede  desaparecer en el segundo episodio y ser reemplazado por el pequeño Sebastián Maltz quien dará vida al protagonista en su infancia.

El segundo episodio abre con Patrick luchando por dejar las drogas. A través del capítulo veremos su ordalía de necesidad, dolor y degradación , casi atado a una cama,  siendo atendido por su fiel amigo Johnny ( Prasanna Puwanarajah) y por Julia (Jessica Raine). Otra sagaz movida de Nicholls ha sido convertir a Laura y Julia en un solo personaje, una especie de femme fatale omnipresente en la vida del joven Melrose. Solo tendremos atisbos fugaces a la trágica rehabilitación de Patrick. La acción principal tiene lugar en el verano de 1968, cuando Patrick,  de ocho años,  pasa la temporada junto a sus padres en la villa provenzal que es propiedad de su madre.

Este es el primer detalle importante sobre  el diabólico David Melrose, un hombre que ha fracasado como militar, médico y musico y que encuentra ahora en su rol de padre y esposo,  una manera de ejercer su autoridad y desahogar su sevicia. Un detalle que nunca olvida es que todo lo que le rodea le pertenece a su mujer Eleanor (Jennifer Jason Leigh), una millonaria estadounidense quien lo “compro”. A pesar de que Eleanor es guapa, refinada y más joven que él, David no le perdona su dinero y ha buscado(y logrado)  a lo largo de su matrimonio  subyugar a su esposa física y emocionalmente.

Aunque hablaré más de Eleanor en un post dedicado a las mujeres de esta serie,  baste decir que vive en un estupor provocado por alcohol y tranquilizantes. Una de las grandes dudas de las novelas es el motivo por el que Eleanor ha permitido que su marido la destruya empujándola a un mundo de ofuscación e inoperancia. La otra es su incapacidad para entender que la indolencia que exhibe hacia su único hijo la hace cómplice de los delitos de su marido.

La acción tiene lugar en un día y una noche en que la villa se prepara para recibir invitados y celebrar una cena formal. Los invitados son los vecinos de los Melrose, el distinguido historiador Sir Víctor Einsen (James Fleet) y su pareja americana, Anna. También se espera la llegada de Nicholas Pratt y su última adquisición, una jovencísima amante llamada Bridget Watson-Scott (Holiday Grainger).

Eleanor está encargada de ir a recoger a sus huéspedes del aeropuerto, Anna la acompaña. Patrick también quiere ir, pero su madre lo obliga a quedarse, a portarse bien y  a  “ser bueno” con el padre. Acto seguido, Eleanor arrastra a Anna hasta la taberna del pueblo , bebe y come a destajo y luego insiste en ir a un parque de diversiones. Es solo cuando se da cuenta del paso del tiempo, que Eleanor entra en pánico temiendo la reacción de su marido al ver que no ha cumplido su encargo.

Mientras Eleanor satisface apetitos básicos, David se pasea por la casa y por el día,  en un pijama raído, bebiendo, tocando el piano,  espantando a la sirvienta, y renovando fuerzas para la noche. Tras un día agitado,  llega a la mesa listo para abusar de  su audiencia.  Ofende a Víctor, humilla a su esposa, y agrede a Bridget metiéndole un cuchillo bajo la falda durante la cena. Pero su mayor hazaña ese día ha consistido  en maltratar a su hijoverbal, física y emocionalmente culminando en una violación de facto en la propia cama de David.

En un esfuerzo por proteger al pequeño actor nadie del elenco ni de la producción le comunicó nunca de que se trataba el “castigo” que se le infligía al personaje, por lo que no hay ningún detalle gráfico que nos de pistas de lo que ocurre. Sin embargo, para el adulto (y lo confirma el personaje de Benedict Cumberbatch en el tercer episodio) es evidente lo ocurrido y Maltz consigue expresar tal terror, angustia y confusión que sufrimos con él.

Es una gran ironía que la tragedia de Patrick, la autodestrucción a la que lo lleva el trauma, y el duro camino de la rehabilitación ocurran en un marco de lujo y privilegio. Es casi imposible pensar que alguien tan favorecido pueda sufrir.

Los amigos del period piece sabemos que rango y fortuna no son escudos para evitar desdichas dickensianas. En “Downton Abbey” vimos el sufrimiento de Edith por ocultar su condición de madre soltera, pero a la vez tratar de mantener a su hija junto a ella. Y si hablamos de abuso infantil, hemos oído a la Reina Victoria llorar por su infancia disfuncional  y vimos al Príncipe Carlos ser torturado en Gordonstoun, en  “The Crown”. Pero esto es tan brutal, repugnante y vil que uno se pregunta qué tipo de padre puede cometer tal acto y qué madre puede ignorarlo. Tal como St. Aubyn ha dicho de su propia madre, es evidente que Eleanor es consciente de que el maltrato de David hacia el niño ha sobrepasado los estándares  “disciplinarios” que su marido abraza.

En el libro , David no solo se muestra complacido con lo hecho a Patrick. Lo  ve como  parte de la educación espartana con la que quiere prepararlo para el mundo exterior. Además se siente molesto de no poder compartir con nadie lo hecho que considera que no es mas de lo que Patrick sufrirá en su escuela. Estas consideraciones del Dr. Melrose, dignas del Marqués de Sade,  nacen de esa tradición  aristocrática inglesa que obligó por cientos de años a los hijos varones a sufrir desinterés y abuso de parte de sus padres,  para luego refinar esos excesos “educativos” en escuelas que parecían prisiones.

En las novelas, Patrick  menciona que su padre tuvo una relación horrorosa con su abuelo y que sufrió abuso sexual en su escuela, ¿pero es esa una excusa?  ¿Es esa la excusa de Eleanor que es americana? Pareciera que todos los que rodean a David, sin admitir que se trate de un pedófilo, están de acuerdo en que aunque duro,  está haciendo lo correcto al querer imprimir en su hijo firmeza de carácter. ¿No suena parecido a las excusas que el Príncipe Felipe esgrime para enviar a Carlos a Gordonstoun,  en “The Crown”?

¿En qué momento de la historia cambiaron los métodos de educación de las clases altas británicas? Ahora entendemos el afán de Carlos y Diana de Gales de darle otro tipo de crianza a sus hijos. La misma Bridget,  que eventualmente se convertirá en condesa, llegado el momento rescatará a su hija para impedirle ser parte de un mundo caduco y dañino.

Es importante enfatizar que la tragedia de Patrick tiene lugar en los 60s, la misma década que vio a Carlos ser torturado en Gordonstoun. Pero fue en esa misma década en que  comenzaron a promoverse ideas nuevas sobre la crianza infantil, las relaciones de padres e hijos, el rechazo a los castigos corporales y la necesidad de una educación escolar mas abierta y liberal. Por eso el abuso de Patrick es visto como un resabio de un pasado tiránico y sombrío. El presente es representado por Anna y sus ideas modernas sobre como criar los niños y sus intentos por liberar a Patrick y a Eleanor de David.

 David Nicholls tuvo una excelente idea al trabajar tres épocas distintas y presentarlas como  parte del pasado. Por algo él ha adquirido fama con dramas de época como Grandes Esperanzas, Lejos del mundanal ruido y Tess de Los D’Ubervilles.  “Patrick Melrose” comienza en 1982 en un mundo que para los Millenials y pre-Millenials es nostalgia pura. Un mundo que no vivieron, pero que fue mejor y es representado,  no por Patrick que es un personaje fuera del tiempo que vive en una estratosfera propia de traumas y adicciones, sino por Marianne(Allison Williams). En un rol totalmente diferente a su famoso personaje de ‘Girls”,  Allison encarna todas las virtudes que en los 80s se denominaban wholesome,  Ese término difícil de traducir abraza los conceptos de espontáneo, inocente, y sano.

 Los 80s fueron, al menos aquí en Nueva York, la época en que se instauró la moda de la ‘vida sana”, el culto del ejercicio, la manía por cultivar nuestros propios vegetales, de llevar vidas simples, de no usar productos que se probaban en animales de laboratorio. Fue la época en que  comenzó el auge de la “Nueva Era”,  del medio-ambientalismo,  e incluso se abogó (debido al flagelo del SIDA y otras enfermedades venéreas) por una vida sexual mas organizada. Como representante de ese mundo, Marianne no bebe, no se droga y se niega a pasar la noche con un desconocido en el que inmediatamente  reconoce hábitos despreciables.

En el tercer episodio, Patrick, de treinta años, convertido en abogado y rehabilitado de sus adicciones,  asiste a una cena en el castillo de Sonny,  Conde de Gravesend, marido de Bridget. Es una cena que representa lo más deficiente del conservadurismo de la era tatcheriana. Donde el pasado en sus peores aspectos  sigue manifestándose en la invitada de honor.

 Interpretada por Dame Harriet Walter, la Princesa Margarita  se comporta como si fuera Enrique VIII, humillando embajadores y niñitas de siete años, esperando ser recibida y atendida como si fuese una diosa,  con gente como Nicholas Pratt rindiéndole pleitesía .Es el sabor amargo de esa cena que Bridget ofrece para celebrar el cumpleaños de su marido infiel, y también para homenajear a la momificada Margarita, lo que provoca que ella abandone su castillo y que Patrick por fin se atreva a confesar su dolorosa verdad a su amigo Johnny.

La ficción histórica moderna, escrita y audiovisual, utiliza sin reconocerlas,  estas tres etapas que van cambiando de nombre y rubro en cada década. La primera gran ola de interés del pasado en la cultura popular  se generó en el cine de los 30s. En plena Depresión, Hollywood volcó la mirada hacía lo que se llamaba los Gays 90s (gay=feliz,  no homosexual como se usa hoy) y la Belle Epoque, o lo que también se conoce como The Gilded Age cuando primaban valores familiares, había dinero y empleo, menos crimen y menos inseguridad.
Mae West en "Belle of the Nineties"(1934)

Aun así, también el Hollywood de entonces, se enfocó en La Gran Guerra,  conflicto que había afectado a todos los hogares estadounidenses fuese porque el espectador era un ex doughboy o su padre hubiese servido en Francia. Cinismo, amargura y mucho pacifismo tiñeron esas cintas que eran una visión retrospectiva y negativa de  ese pasado inmediato que no debía repetirse. Eso es lo que hoy llamamos “retro”.
Primera y más famosa versión (1930) de Sin Novedad en el Frente

Por último, en los 30s,  hubo un interés en filmes situados en un pasado histórico idealizado y admirado con filmes de clásicos como Mujercitas, y visiones elegiacas del Viejo Sur como” Jezabel” y” Lo que el viento se llevó”. Hasta los 90s, hubo una cierta idealización del pasado remoto aun en textos críticos como la adaptación de Scorsese de La Edad de la Inocencia de Edith Wharton. Solo en el Siglo 21, el mundo pretérito comenzó a verse como inhóspito, incivilizado e inhumano.
Bette Davis en "Jezebel"(1938)

En el segundo episodio de Patrick Melrose, tenemos este espectáculo del pasado como un espacio donde el pater familias puede abusar libremente de su familia y de sus huéspedes,  y gozar del dinero de la esposa sin condena social ni legal. Pero también hay cierto dejo de añoranza por una época en que se usaban esas botas acordonadas como las de Bridget y peinados como el de Eleanor;  donde vivir en Francia era más barato y tranquilo; y donde no había drogas tan peligrosas como las de ahora.

Lo mismo ocurre en el primer episodio. Los 80s son peligrosos nada mas que para gente traumatizada como Patrick que quieren vivir la vida loca, contraria a la idea eco culturista de Anne. Y en el tercer episodio, se vuelve a un mundo más cercano cuya moraleja es “no repetir”. El consejo es  que hay que   huir de esa gente y de esos estándares inconcebibles tal como lo hará Bridget.

Además de ser un muestrario del uso del pasado en un period piece, además del tour de forcé actoral de Benedict Cumberbatch, recomiendo “Patrick Melrose” por su gran elenco, por su virtudes estéticas y por una historia que se enmascara de comedia negra para poder enfrentar una tragedia injustificable.