jueves, 13 de junio de 2019

Adiós, Santa Mónica: Edith González (1964-2019)



Es como Deja Vu. Hace 16 años escribía, llorando y con dedos temblorosos el obituario de Eduardo Palomo, El Juan del Diablo por antonomasia. Hoy intento hacer una semblanza mortuoria de su compañera en esa versión inolvidable de “Corazón Salvaje” Edith Gonzales siempre será nuestra única Santa Mónica, nunca eclipsada por otras, ni siquiera por sus grandes roles como La Güera Salome, Doña Barbara, o el haber sido la primera Aventurera en el escenario. Su larga y fecunda carrera acabó hoy, 13 de junio, cuando el cáncer la venció a sus 55 años. Mi más sentido pésame a su madre, a su marido y a su Constanza de solo quince años.

Una Infancia en las Telenovelas
La gente piensa que Edith González nace como actriz hace cuarenta años en” Los Ricos también lloran” Se equivocan, desde su infancia, desde que llegó al DF desde Monterrey, desde sus seis añitos que estaba en cine y telenovelas. Su carrera cinematográfica nunca despuntó realmente, a pesar de que en el 2010 fue nominada a una Diosa de Plata por “Deseo”. Fueron las telenovelas su gran nicho aun cuando interpretaba protagonistas en su niñez.
Edith con Blanca Sánchez en "Los Miserables"

Así la recuerdo dando vida la amargada Erika (Susana Alexander) en su niñez en “Lucia Sombras” (1971); a Cosette (Diana Bracho) en “Los Miserables” (1975) y a Gloria (Susana Dosamantes) en “Lo Imperdonable (1976). En las dos últimas lucía el cabello oscuro tal como aparecería en “Los Ricos también lloran”. Tengo la impresión por las fotografías de su infancia que Edith es de cabello claro de nacimiento. Por algo Constanza salió tan rubia.
Con Costanza

Su salto a la fama es en 1979 cuando encarna a Maria Isabel Salvatierra, la hija adoptiva de Verónica Castro en “Los Ricos”. Ahí luce cabello negro retinto. Obsesionada (aun sin saber que es su madre) con su maestra (Christian Bach) se tiñe de un rubio casi albino. Así nacerá una imagen legendaria. Disculpen la digresión, pero me parece increíble que dos joyas de la telenovela, Christian Bach y Edith González nos hayan dejado el mismo año.
Con Christian Bach en "Los ricos también lloran"

Los Años del Rat Pack
El éxito de “Los Ricos” convierte a Edith en toda una promesa de telenovelas y del teatro de Los 80. Aunque ha incursionado en drama infantil, pronto es la estrella de las tablas con papeles como el de Gigi (1982), la Johanna de la adaptación mexicana de Sweeney Todd, El barbero asesino de la Calle de la Horca (1983) y Shelby, rol que interpretó Julia Roberts en la versión fílmica de Magnolias de Acero (1987).

Estos triunfos y su carrera en las telenovelas la convierten en parte de un grupo de actores prometedores (Erika Buenfil, Humberto Zurita, Las Hermanas Ruffo, Guillermo Capetillo, Laura Flores y Sergio Goyri) que yo apodé “El Rat Pack de Televisa”.  Edith es la compañera de internado de Erika Buenfil en “Ambición” y la menor de los hijastros de Doña Libertad Lamarque en “Soledad” antes de que en 1982 le llegue su primer estelar en la afamada “Bianca Vidal”.
Con Vicky Ruffo y Erika Buenfil

Dos años más tarde vuelve a protagonizar esta vez en “Si,Mi Amor” una cursilería de época (la única de época que hizo, aparte Corazón Salvaje”) junto a Leonardo Daniel. Mejor le fue en su versión moderna “El Niño que vino del Mar”. En 1986, Edith es Ana Rosa, la esposa desdichada de la versión original de “Monte Calvario” (que conocimos en esta década como “La que no podía amar”), pero todavía se siente que puede dar más en términos histriónicos.
Con Leonardo Daniel en "Si, Mi Amor"


Así se impone el reto de interpretar a una villana, Leonela, la rival de La Vero en “Rosa Salvaje” (1987). A pesar de que este papel la reúne con Memo Capetillo, quien fuera su pareja en “Los Ricos”, Edith tiene miedo, cree que puede perder a su público con este papel, también hablará de humillaciones en el set,  y se retira siendo reemplazada por Felicia Mercado.

Al año siguiente Edith acepta ser Florentina en una adaptación de Marianela de Benito Pérez Galdós. Trasladada la acción a la Veracruz rural de tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la trama se hace más compleja y los personajes exigen más a los actores. De “Flor y Canela”, que seguí religiosamente, hay referencias contradictorias. Se dice que fue un fracaso, sin embargo, la estiraron hasta los cien capítulos. La protagonista Mariana Garza abandonó el rodaje siendo reemplazada por Daniela Leites. Sin embargo, se sigue considerando como una de las mejores actuaciones de Ernesto Laguardia quien ganaría su segundo TVyNovelas por su interpretación del ciego Pablo.
Con Ernesto Laguardia

El rol de Edith era difícil, el de una chica que tras años de estar encerrada en un convento por órdenes del padre regresa a su pueblo donde se convierte en rival y amiga de la desarrapada Marianela, aunándose esto al conflicto de descubrir que ella tan católica es hija de una judía.

Lo mejor del alargamiento de la trama es que Florentina cambia de novios cada semana, hasta que sienta cabeza al final casándose con Pablo. En una ocasión, Flor se enamora de un ingeniero casado (Edgardo Gazcón) ¡e intenta comprárselo a la esposa! 
Con Edgardo Gazcón

Fue en esa época que se habló de un romance real entre la rubia y su coprotagonista Ernesto Laguardia.  Los paparazzi estaban de plácemes persiguiéndolos.

En 1990, Edith es Natalia de Jesús en la telenovela Noir “En Carne Propia” El rol la tiene de cieguita de largos cabellos, a despercudida heroína que puede ver, puede tener sexo sin embarazarse y luce un favorecedor y muy imitado corte de cabello. 
Con Eduardo Yáñez en Ën carne propia"

Para demostrar su cambio de imagen, Edith posa ligerita de ropas para la edición de enero del ’91 de TvyNovelas.

Santa Mónica
Edith ha estado maravillosa como Florentina y Natalia, pero su mejor rol le llega en 1993, el más legendario, el más rutilante. Si, Angelica Maria fue una Mónica maravillosa, Julissa le dio vida magistralmente por primera vez a la monjita obligada a casarse con un pirata, pero Edith fue y es la gran Santa Mónica. Curioso, pero originalmente la güera iba a hacer de Aimee. Un problema de vestuario y Erika Buenfil abandonó la producción, Edith pasó a ser protagonista y el resto es historia.

Gracias a la adaptación de la recientemente desaparecida Maria Zarattini, La Mónica de Edith deja atrás la imagen de la novicia-victima que le había creado Caridad Bravo Adams y pasa a ser un personaje con agencia. Ella es quien decide, cuando el novio la planta por la hermana, irse a un convento y quien decide dejarlo para casarse con un pirata. Es decisión de ella casarse con un hombre que la sorprende y seduce. 


Al revés de otras versiones, aquí no hay matrimonio blanco. Les dejo las escenas de la noche de bodas de Juan y Mónica que siguen siendo para mí las más eróticas de las telenovelas.

Mónica es quien se defiende de las intrigas de su hermana, quien apoya a Juan en sus intentos de convertirse en un hombre de bien, quien con machete en mano se enfrenta a un capataz corrupto, quien a gritos expulsa un notario y otros encargados de embargar los muebles de su casa y finalmente embarazada, se lanza al mar a rescatar al marido que se ahoga. Para mí es la heroína más badass de las telenovelas mexicanas.  Los Premios TvyNovelas estuvieron de acuerdo puesto que le otorgó a Edith su primera estatuilla.

Se dijo que iba a ser difícil para Edith superar la imagen creada en “Corazón Salvaje” Y algo de eso hay. Ciertamente no ayudaron sus próximos proyectos telenoveleros “La sombra del otro” y “La jaula de Oro”. Mas interesante fue su interpretación en Televideteatro de la solterona heredera en la adaptación de la Washington Square de Henry James.

De Monja a Cabaretera
Terminaba el siglo y Edith no encontraba una manera de hacer olvidar a Santa Mónica. Fue el teatro donde lo logró. Cuando Carmen Salinas decidió llevar a escena la mas famosa del ciclo de cine de rumberas, la aventurera de Ninon Sevilla escogió a Edith para protagonizar la obra. En este drama musical, Edith es Elena una chica inocente que se ve obligada a ser bailarina exótica. No solo Edith actuaba además aparecía en deslumbrantes y sofisticadas coreografías.
En Aventurera

A pesar de que Edith retornó a su imagen de niña inocente en " Nunca te olvidare” (1999), cuando Juan Osorio, el productor de esa telenovela buscaba su nueva Colorina cayo en cuenta que también podía ser rubia. Así nació La Güera Salome, la cabaretera que se convierte en madre de alquiler y termina criando tres hijos, uno propio y dos ajenos. “Salomé” con todos sus bemoles (propios de producciones osorianas) será recordada para siempre por sus bailes exóticos y por la mega química entre la güera mexicana y el güero brasileño, Guy Ecker, quien da vida al millonario que en su afán de tener un hijo termina enamorado de Salomé.

Vale recordar que la versatilidad de Edith no solo nacía de su talento sino del modo en que lo aprovechaba y cultivaba. Edith siempre se estuvo preparando, estudiando actuación en la legendaria academia de Lee Strasberg, baile de jazz en Londres, ballet en Paris, historia del arte en la Sorbona. Edith hablaba perfectamente el francés y el inglés. Durante las filmaciones de Salome, para que no los entendieran Los Güeros se comunicaban en inglés.
Con Guy Ecker

Terminadas las grabaciones de “Salome”, Edith se embarca en otro proyecto “Mujer de Madera” de Emilio Larrosa, pero se ve obligada a abandonar la telenovela. Casi a los 40 años la güera regiomontana está embarazada. El embarazo se le nota y debe ser reemplazada por Ana Patricia Rojo. Lo que no se nota es el nombre del padre del bebe. Se rumora que es un importante político. Se barajan nombres. ¡se llega a sospechar del Peje! Solo después del nacimiento de Constanza se sabrá que la niña es hija del senador panista Santiago Creel que fuera Ministro del Interior en el gabinete de Vicente Fox. .

Recuperada de su embarazo, Edith estrena figura regresando a sus vestuarios mínimos para interpretar a Elena nuevamente en Aventurera. Estará tres años en la pieza. Después de casi veinte años desde que abandonará su rol de villana en “Rosa Salvaje”, Edith esta lista para hacer maldades y vaya que su Jocelyn de “Mundo de Fieras” es maldadosa: asesina, estafadora, mentirosa, auto viuda y hasta infanticida. Pero es tan sexy, tan divertida que el público pide que además de que se le otorgue un TVyNovelas como Villana del Año también le regalen otro trofeo como la Favorita del Público.

Más Allá de Televisa
Edith combina su trabajo en telenovelas, sus obligaciones de madre, sus bailes en Aventurera con una nueva faceta. Poco más de un año escribirá la columna El ombligo de Venus para el periódico. A pesar de todos sus ahíncos, su telenovela “Palabra de Mujer” no tiene éxito. Edith siente que Televisa se ha vuelto un espacio que debe superar. 

Por primera vez se atreve a alejarse de su casa productora y se marcha a Colombia filmar su proyecto mas ambicioso. Coproducción de Telemundo y Sony Entertainment, “Doña Bárbara” es una telenovela basada en la novela clásica de Rómulo Gallegos. El desafío de trasladarla un marco rural del siglo XXI recae en nuestra Gatita Seriefila honoraria, Valentina Párraga.
La Doña

Entre la guionista y la protagonista se fabrica una Bárbara con dimensiones humanas que Gallegos, por la brevedad de su novela, insinúa, pero no llega desarrollar. Así Edith retrata como el trauma de una violación transforma a una adolescente ingenua en una criminal endurecida; como una mujer puede vengarse del genero masculino usando sus mismas armas hasta que el amor la debilita y como la maternidad puede vivirse de manera diferente cuando la hija es producto del ultraje.
Con Christian Meier y Génesis Rodríguez

Se dice que ha sido el rol mas exigente de Edith González y lo desempeñó de maravilla, recibiendo un Premio People por Mejor Actriz del 2009. Tras “Doña Barbara”, Edith regresó a su país para incursionar en la exitosa serie “Mujeres asesinas”. Por su “Clara Fantasiosa”, una mujer tan celosa que acaba matando a una inocente vecina, Edith recibió otro Premio People.

Edith volvió a Televisa en la olvidable serie juvenil “Camaleones”. Pero la gran sorpresa del 2010 fue que SantaMonica-Guera Salomé-Doña Barbara se casaba. En septiembre de ese año, Edith se unía en matrimonio con el empresario Lorenzo Lazo. Tras su boda Edith firmó un contrato de tres años con la productora del Ajusco. Para TV Azteca, Edith González hizo tres telenovelas, más una actuación especial en “A Corazón Abierto” la versión mexicana de “Grey’s Anatomy”.

En el 2016, Edith González regresó a Telemundo nuevamente en un guion de Valentina Párraga. “Eva, La Trailera” fue la ultima telenovela de Edith González. Ese año se le diagnosticó cáncer en los ovarios. Edith luchó hasta el final, hasta se dejó fotografiar calva por los efectos de la quimioterapia, y en bikini 

Tanto ella como nosotros creímos que había vencido su mal. Volvió al teatro en el 2017 como Antonieta en Un dia particular, papel que cosechara aplausos para Sofia Loren en el cine. En el 2018 hizo una aparición especial en la comedia “Tres familias” y este año fue jurado del reality show “Este es mi estilo” Solo la muerte pudo detener su trabajólico entusiasmo por estar ante las cámaras dando lo mejor de sí.
Como Antonieta en "Un Día Particular"

Hacer esta semblanza ha sido un duro esfuerzo, por razones personales que todavía no puedo compartir, pero también porque Edith es parte de mi vida personal y profesional. Yo la vi por primera vez en “Lucia Sombras” y por último en “Clara fantasiosa”. Supe de su cáncer, pero no lo tomé en serio. Uno cree que las enfermedades solo matan a los viejos, a los feos, no a mujeres sanas que se conservan como diosas. Ahora ella es realmente una diosa en el Cielo donde van las Divas de la Telenovela donde en la puerta la espera Christian Bach.

jueves, 23 de mayo de 2019

Muchacha Española Viene a Casarse: The Spanish Princess en Starz



En esta década, la Tudormania se ha mantenido gracias a precuelas de la saga de Enrique VIII y su harem. En España, en la magnífica “Isabel”, presenciamos el nacimiento de Catalina de Aragón, pieza clave en el ajedrez de Los Tudor. En Inglaterra se apoyaron en las novelas históricas de Philippa Gregory para mostrarnos el origen de la dinastía: primero con “La Reina Blanca”, luego “La Princesa Blanca” y ahora con” La Princesa Española”. SPOILERS de los primeros tres capítulos.

Lo cierto es que de los libros de Doña Pippa solo se han quedado con los títulos y Gregory, de por sí ya no era muy histórica. Como dijo la Gatita Bah Dom, las novelas son fanfic y Emma Frost ha hecho fanfic de las novelas ¿Y la historia? Que siga su camino, muchas gracias. Pero nosotros tenemos la obligación de recordarla.

Tal como vimos en “Isabel”, Catalina fue la menor de las hijas de los Reyes Católicos. Se crió con sus padres en Granada y como nos muestra la serie “the Spanish Princess” fue muy querida y consentida. Isabel y Fernando tras cimentar su imperio y la unificación de la península Ibérica comenzaron a buscar aliados para defenderse de Francia. Gracias a los matrimonios de sus hijos se aliaron con Portugal y el Imperio Habsburgo. Inglaterra era otro país con quien les interesaba establecer vínculos, sobre todo porque Francia era un enemigo común. Así en 1488 cuando Catalina tenía tres años la comprometieron con Arturo, el Príncipe de Gales.

Recordarán ese vergonzoso capítulo de “La Princesa Blanca” donde los Tudor van como mendigos a la corte española. Vergonzoso porque, además de falso, fue disparatado. Los Tudor nunca viajaron a España, nunca Catalina bailó para ellos, todo se arregló por medio de embajadores. Sin embargo, es cierto que los Reyes Católicos exigieron que antes que su hija viajase, los Tudor deberían probar que estaban firmes en el trono. Después de todo eran una dinastía nacida en un campo de batalla. No tenían realmente la sangre real ni el derecho divino que se creía entonces necesarios para ocupar un trono.

Irónicamente, Catalina si tenía esa sangre real puesto que por parte de su abuela materna era una Lancaster, descendiente de Juan de Gante y de los Plantagenet. Además de la dote, de emparentar con la poderosa dinastía de los Trastámara y de tener un aliado en contra de Francia, para Enrique VII era imperativo tener a Catalina de reina ya que ella apuntalaba la legitimidad de los Tudor como reyes de Gran Bretaña.

Por eso, en la vida real, Henry Tudor decidió dar un golpe maestro para convencer a sus consuegros de lo firme que estaba su bamboleante trono: mandó ejecutar al Perkins Waebeck que andaba diciendo era uno de los Príncipes de la Torre, y también al Conde de Warwick (Teddy para los amigos) un niño medio loco que llevaba años encerrado en la Torre de Londres ya que era el último Plantagenet.

Es posible que Henry los hubiese ajusticiado aun sin existir esa exigencia de los Reyes Católicos, pero cuando se enteró Catalina se sintió muy culpable. Años más tarde llegaría a creer que su desdicha se debía a haber sido parte de un complot para derramar sangre real que en ese entonces era el peor de los crímenes.

En “The White Princess” Philippa Gregory usa como voz narrativa la de la Reina Elizabeth “Lizzie”de York y deja claro tres factores: las ejecuciones son ordenadas por el Rey, Lizzie no esta segura que Perkin no sea un impostor; la tragedia no destruye su amistad con su prima Margaret “Maggie” Pole, hermana de Teddy.

Como recordaran Emma Frost se inventa su propio cuento para resaltar la agenda y lo badass que es su heroína, interpretada por Jodie Comer. Sin consultar al marido, Lizzie (ayudada por el futuro cardenal Wolsey) le tiende una trampa a Teddy cuya mente es frágil y lo hace firmar una confesión de estar complotando con Perkin. Lizzie ordena una ejecución secreta aun sabiendo que Perkin es su hermano y amenaza a Maggie. No la ha mandado decapitar solo porque Sir Richard Pole, esposo de Maggie, ha suplicado por la vida de su mujer.

La Princesa Española continua en esa línea. Han pasado doce años dsde ese viaje a Andalucia. Lizzie (ahora interpretada por Alexandra Moen) se ha vuelto un personaje gris sin gran poder que se la pasa rezando y teniendo visiones de la muerte de su hermano. Aun así, tiene el corazón duro y amargado sobre todo en lo que le recuerda su crimen; léase Maggie Pole y la Princesa Española.
Henry y Lizzie, 12 años más tarde

Un placer ver a Laura Carmichael, nuestra querida Lady Edith de “Downton Abbey”, encarnando a Maggie. Aparte de que existe un parecido físico entre ambas actrices, Laura ha copiado gestos y expresiones faciales de Rebecca Benson por lo que es muy fácil verla como Maggie madura. Tal como en la vida real, Los Pole están encargados de la educación y cuidado de Arturo, el primogénito de los Tudor.

Aunque para Maggie, El Príncipe de Gales es como un hijo, eso no la hace perdonar a Lizzie, Cuando la reina le pide a su prima que la acompañe en sus últimos meses de embarazo, Maggie se rehúsa argumentado que está ocupada atendiendo a Arthur y a su nueva esposa. Esto provoca un ataque de ira paranoica en Lizzie quien acusa su prima de complotar en contra de los Tudor y de predisponerla con su hijo. La irracionalidad de esas acusaciones no tiene validez y son contraproducentes para cualquier esfuerzo de reconciliación con Maggie.

Lizzie obtiene los mismos resultados con Arthur quien no entiende porque su madre cree que la Tía Maggie, a quien el adora, quiera hacerle daño a su familia. Es en este estado de disfuncionalidad que Catalina conocerá a los Tudor, y será uno más de los muchos shocks que la Infanta encontrará en Inglaterra.

En 1501, Catalina que todavía no cumplía los dieciséis años viajó a Inglaterra a conocer a quien ya era su marido por poderes. Arturo, de quince años, había estado intercambiando cartas con su prometida por un largo tiempo y ansiaba conocerla. Debido a que tenían que manejar un reino, Los Reyes Católicos no acompañaron a su hija, pero no se la envió sola sino con una comitiva de sesenta personas capitaneadas por la formidable Doña Elvira Manuel quien había sido el ama (la “dueña) de la Infanta desde que Catalina era niña.

Elvira gozaba de toda la confianza de Isabel (aunque detestaba a Fernando) e iba con las ordenes de su reina de hacerse cargo de todo lo referente a la nueva Princesa de Gales que por su juventud e inexperiencia era incapaz de tomar decisiones importantes. Además de Doña Elvira iban varias damas principales como Doña Maria de Salinas, que tristemente no han incluido en ninguna serie (si aparece en el libro The Constant Princess) y Doña Catalina de Cardones (o Cárdenas) que era de familia aristocrática y … ¡blanca!

Este fragmento de información puede hacernos pensar que otra vez la televisión se esmera en convertir a personajes caucásicos en africanos, pero por una vez el caso es especial. Al parecer desde fines del Siglo XIX que ha habido una confusión histórica en la que Catalina de Cardones se ha fusionada con otra mujer del mismo nombre que también fue parte del sequito de la Princesa Española. 

Se trata de una esclava mora de tez oscura que al ser bautizada tomó el nombre de su señora. Se sabe hoy que mucha impresión causó en Inglaterra que Catalina trajera en su cortejo a varias personas de raza negra. Los ingleses comenzaron a llamarles blackamoors para diferenciarlos de otros moros de piel más clara. Santo Tomas Moro en su repaso de la comitiva de la Infanta los llama “etíopes”.

Una de esas etíopes era una esclava mora de Granada. En el inventario de la Infanta está escrito que esta Catalina de Motril estaba a cargo del lecho de su tocaya. No solo hacia la cama, también cambiaba las sabanas. Algo que la haría importante más adelante.

Al enviudar, la Princesa de Gales pasó años de penuria económica. Su sequito disminuyó por no poder mantenerlo. Como en Inglaterra no había esclavitud. Catalina, la mora de Motril, quedó libre. Se casó con otro moro, un arquero llamado Oviedo, y apodado el “hace ballestas”, así que este personaje también es real.

Los Oviedo volvieron a España y se instalaron en Granada. Años mas tarde, en la época del Gran Asunto del Rey, agentes de la corona española visitaron a la exesclava para saber si realmente el matrimonio de los Príncipes de Gales había sido consumado. Como encargada de las sabanas, Lina era quien mejor conocería la respuesta a una pregunta que se hacían en todas las cortes de Europa. Tristemente no hay récords de tal respuesta lo que ha hecho a muchos historiadores y Tudormaniacos creer que Catalina de Aragón mintió sobre su virginidad.

Por lo menos tanto Philippa Gregory como Emma Frost creen que Catalina mintió al jurar ser viuda virgen. En el libro es Arturo quien, en su lecho de muerte convence a su mujer que mienta para poder casarse con su hermano y quedarse en Inglaterra. Lo cierto es que Catalina viuda virgen o no fue mantenida secuestrada por el suegro para obligar a Fernando a pagarle la dote, pero de no ser así hubiese vuelto a España y hubiese sido usada por su padre o su cuñado, tal como vimos en “Carlos, Rey Emperador” para cimentar alianzas.
Los felices esposos

Yo si creo que el primer matrimonio de Catalina no fue consumado. Catalina, a diferencia de la de la serie y la del libro tan inclinada hacia lo moro y hacia el islam (WTF?), era una mujer sumamente religiosa, católica ortodoxa, incapaz de mentir en algo tan serio. Además, algo que muchos creadores de ficción histórica parecen no saber ni entender, el lazo entre cuñados era igual al de hermanos. Su matrimonio estaba prohibido por considerárselo incestuoso.

The Spanish Princess es descrita como una joven ambiciosa cuyo sueño es ser Reina de Inglaterra. La verdadera Catalina era mujer de temperamento fuerte y decidida, pero nunca le dio por el juego de tronos. ¿Así que por qué motivo iba a arriesgar su alma inmortal?  Si se casó con su cuñado es porque estaba segura de que su primer matrimonio (al no ser consumado) nunca existió.

En la serie todos dan por contado que el matrimonio se consumó, Maggie escucha tras la puerta los retozos de la pareja; Mi Señora la Madre del Rey recibe un cuervo anunciando que ya la pareja tuvo sexo y Enrique VII en el funeral de su hijo habla de un posible embarazo de la viuda. ¿Como van a creerse entonces lo de la virginidad de Catalina?

En la vida real fue diferente puesto que no era tan obvio que el matrimonio se hubiera consumado. La costumbre de examinar la sábana de la novia parece que era continental. La noche de bodas tuvo testigos de que los novios durmieron juntos, pero nada más. Catalina y Arturo no compartían cama. A través del medio año que duró su matrimonio, una vez al mes, los cortesanos escoltaban a la Princesa de Gales a los aposentos del marido, pero lo que ocurría ahí solo lo sabía la pareja.

Aparte que Catalina era muy ignorante en cuestiones de cama. Ni ella ni Arturo sabrían como hacer las cosas. En cambio, La Princesa Española parece terapeuta sexual y ya comienza metiéndole la mano en la entrepierna al marido que reacciona con justa sorpresa. Para colmo, Catalina ha estado escribiendo cartas atrevidas a Arturo y recibiendo misivas similares, sin saber que con quien se cartea es con su cuñado Harry.

He aquí el cambio mayor que la serie de Emma Frost hace con el libro. En la vida real, apenas llegada a la corte inglesa, la princesa española hizo amistad inmediata con sus cuñados Margarita, de doce años, y Enrique de diez. Estuvo especialmente unida a Enrique después de la muerte de Lizzie, pero como una hermana mayor.

En la serie se han traído para interpretar a Enrique a un irlandés veinteañero y pelirrojo llamado Ruari O’Connor que es un dechado de testosterona y arrogancia. Lo muestran lleno de envidia hacia su hermano, algo imposible en la vida real donde había bastante diferencia de edad entre ambos. En la serie, a pesar de que nos dicen que es menor que el quinceañero Arturo (por lo que Harry como lo apodaban no puede tener más de catorce años) se ve experto en todo, hasta en el terreno sexual y bastante inescrupuloso.

Para fastidiar al hermano le escribe a Catalina una carta de amor que ella cree viene del Príncipe de Gales. Según nos cuentan, desde hace un par de años que Catalina le ha escrito apasionadas (y gráficas) cartas a Arturo. Misivas leídas y respondidas por un Harry entusiasmado ante la precocidad sexual de su cuñadita. Por muchas y evidentes razones este episodio no solo es históricamente falso, es además imposible.

Aunque Catita se enoja y escandaliza al saber la verdad, sigue caliente con el cuñado y se la pasa lanzándole miraditas incendiarias incluso cuando ya se ha consumado su matrimonio con Arturo. De todos los personajes de la serie (y ninguno es muy simpático) Harry es el mas repelente, aun para los Tudormaniacos que sabemos que se trata de un psicópata con sangre real.

El problema es que O’Connor lo interpreta como si fuera un chico moderno tanto en actitud como en lenguaje. Me recuerda a Billy, el bully de “Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina”.  Y es que es un típico colegial deportista y machista que dice “¡whoa!” a cada rato, anda a empujones con el hermano y manosea a la cuñada y todo a vista y paciencia de su consentidor padre.

Hora es de hablar de Charlotte Hope as quien solo conociera yo como Miranda de GOT y una prostituta que interpretó en “Endeavour”. Aunque físicamente se acerca bastante a la verdadera Catalina, sus desesperados intentos de parecer española la hacen verse poco natural. Algo caricaturesco es que a ratos fuerza el acento y en otros se olvida que interpreta a una extranjera.

La actriz ha hecho declaraciones de que intenta acercar a su personaje al de Scarlet O’Hara. Ok, pero es que es una Scarlett un poco moderna: una especie de Chica Almodóvar con los modales de la Infanta Leonor. Aunque lo que me provoca acidez es un prurito pro-islam totalmente fuera de época y contexto. Esto viene del libro, pero Frost ha elegido continuarlo puesto que representa algo cercano a la sensibilidad británica moderna.

En libro y serie, Catalina afirma que en su corazón tiene un gran respeto por islam, que la corte española sigue costumbres moras, que hay médicos y músicos moros cercanos a sus padres. ¿De qué siglo habla?  Esto fue cierto en la España medieval, pero no en 1501, un año antes de la expulsión de los moriscos del territorio, cuando la corte castellana estaba empeñada en una campaña de conversión forzosa, los textos sagrados del islam eran condenados a la hoguera, y las costumbres moras eran repudiadas viéndoselas como una manera de perpetuar una cultura y religión que no entraban en el programa de homogenización de los Reyes Católicos.

Además, si recordamos “Isabel”, una razón por la que el pueblo no confiaba en Enrique de Castilla era precisamente por su afición a costumbres árabes y a tener moros en la corte. Si algo aprendió Isabel fue a no cometer los errores de su hermano. Como nos mostró la serie, la corte de los Reyes Católicos estuvo colmada de judíos y luego de conversos, pero no vimos ningún morisco por ahí, aparte de la renegada Isabel de Solís.

Debido a eso es risible que el sequito de damas de Catalina esté compuesto por una mora y una gitana. Los gitanos habían llegado a España en el siglo XV y aunque algunos habían servido en el ejercito de Fernando, eran nómadas (se los conocía como “peregrinos”) No se entiende por qué Isabela iba escoger a una de esa etnia para servir a su hija. Sobre todo, porque la tal Rosa de Vargas, además de atolondrada es bastante inútil y casquivana, lo que pone en entredicho a la mujer gitana que hasta hoy debe presentar la sabana manchada ante la tribu como prueba de virginidad.

Entiendo que se quiera mostrar la cultura ibera como superior a la inglesa, es posible que lo sea, pero se cae en situaciones un poco exageradas como presentar a los Trastámara como gente tolerante y sofisticada. La historia comienza on Catalina en marcha a Inglaterra. La acompaña su madre que va disfrazada de Juana de Arco. Aunque Alicia Borrachero no tiene ningún parecido físico con Isabel, la Reina católica si llevaba armadura completa para protegerse en el campo de batalla.
Espada de Isabel la Católica

Armadura de Isabel la Católica

Bueno, a mitad de camino aparecen unos moros levantiscos e Isabel se despide de su hija y se va a decapitar infieles. No nos explican, pero la España Cristiana estaba entonces ante la primera Rebelión de las Alpujarras que acabó ese año de la boda de Catita. Esta revuelta de moriscos fue castigada duramente, pueblos enteros fueron arrasados, los hombres pasados por la espada y las mujeres y los niños vendidos como esclavos. Los moros de piel oscura que viajaron con Catalina eran esclavos, era la única manera de permitirles estar cerca de la Infanta.

Así que lo de mostrar (y esto es invención de Frost) a toda la comitiva española bajo las ordenes de una mora es tan absurdo como que la Reina Madre hubiese enviado, en plena guerra mundial, a sus hijas de viaje con una nana nazi. Entiendo que Frost busca empoderar a un personaje de piel negra, pero es falso desde una óptica histórica.

Eso no quita que Lina (Stephanie John-Levi) no sea un gran personaje. Es quien apoya a su señora durante un viaje horrible por un mar tormentoso tal como fuera el verdadero viaje. Vomitada, mareada y agotada Catalina se rehúsa a desembarcar en Southampton donde la espera Margaret Beaufort. Desembarca en una caleta de pescadores y emprende el camino a pie por un país desconocido. Por suerte, Catita y sus chicas super-poderosas son angloparlante (¡falso! En el libro se comunicaba en francés. En la vida real en latín que no creo ningún pescador entendería)

Así es como se encuentran con Edward Stafford, Duque de Buckingham (al que vimos perder la cabeza en “Los Tudors”) que les da un aventón. Stafford, entonces joven, guapetón, y muy casado, es espía de Mi Señora la Madre del Rey y rápidamente nota que Rosa, la gitana, es alocada y calentona. Le hace ojitos y en el segundo capítulo ya la está follando en el pasillo.  Lina, en cambio, es orgullosa, virtuosa y se cree el cuento de que la Infanta le conseguirá un marido en la corte. Por eso trata con desprecio a Oviedo que la salva de un violador y la cuida cuando Lina enferma de la aterradora sweating sickness que dejará viuda a la otra Catalina.

Las Catalinas no les caen bien a los ingleses. La Infanta exige dormir su siesta y antes darse un baño, que el Rey y el pueblo se esperen. Lina se pone al brinco con la escandalizada Margaret Beaufort exigiendo que los soldados españoles sean hospedados en algo mejor que el pesebre asignado, puesto que nadie quiere que “huelan a caca”.


¿Como fueron las cosas en la vida real? Catalina y su sequito fueron recibidos en Southampton por el Obispo de Bath. Luego, la Infanta fue escoltada al Castillo de Dogmersfield donde conoció a Arturo. El único inconveniente es que los novios encontraron que no se entendían porque hablaban latín con acentos distintos. No hubo tiempo para siestas, porque había mucha fiesta.

Se han escrito volúmenes sobre la entrada de la Infanta a Londres, de lo admirados que quedaron los ingleses con la princesa española y su cortejo. La boda fue fastuosa, pero aquí todo es reducido a) para mostrar el pobre recibimiento en términos de recurso y de afecto que acoge a la nueva Princesa de Gales y b) El estado de animo de Catalina que ha quedado turulata al enterarse que sus fantasías sexuales son conocidas por el cuñadito acosador.



Quería detenerme en lo más risible del intento de exagerar la superioridad española sobre Inglaterra: la higiene. Ni los españoles eran tan poco aseados como nos cuenta La Leyenda Negra ni de baño diario como nos quieren hacer creer Gregory-Frost. La aristocracia y la nobleza se bañaban una vez al mes, tanto en el Reino Unido como en el Continente. La gente pobre que no tenia acceso a agua caliente, y menos a agua potable se bañaba con menos frecuencia.

La idea de Catalina de Aragón dándose chapuzones constantes (y desnuda) y usando hierbas aromáticas y perfumes es un anacronismo total. En el siglo XV y XVI el jabón no existía, el uso de perfumes para cubrir malos olores corporales solo aparece en las cortes europeas con Catalina de Medici, bien avanzado los 1500s. Lina habla de perfumar el baño de su señora con vainilla. ¡Ups! Faltan 24 años para que Hernán Cortes sea el primer europeo en oler vainilla en la corte azteca.

Más allá de anacronismos, la serie continua su retrato de Lizzie como una mujer odiosa y ahora mas paranoica que el marido. En la vida real, Catalina se llevaba bien con su suegra y sabemos que pasaron juntas el día antes de la boda de la primera. ¿Habrán hablado de la muerte del Conde de Warwick? A lo mejor. Sabemos que era algo que pesaba en la conciencia Tudor. Cuando, tras la muerte de su padre, Enrique VIII devolvió títulos y tierras a la tía Maggie exigió que ella públicamente exonerara a su familia del crimen cometido en la persona de Teddy.

Debido a que Lizzie nunca ha sido un personaje simpático en el imaginario de esta saga y ya ni siquiera es interpretada por la fantástica Jodie Comer, es la que peor me cae. Alexandra Moen parece un fantasma albino y la secundan dos damas tan siniestras y lúgubres como ellas. Las damas serán quienes escolten a Catalina a su primera reunión con la suegra. A pesar de que Catita se muestra humilde y amable (le trae un piropo de parte de su madre), la suegra es un puercoespín que inmediatamente culpa a los Trastámara de convertirla en una asesina.

A ver, no necesitamos del síndrome Weiss&Benioff de personajes amnésicos, ya tenemos bastante con Richard Pole que se olvidó que tenía un brazo inútil. Lizzie hizo decapitar a primo y hermano porque temía que se hiciesen del trono y mataran a su esposo e hijos.

Con justa razón, Catalina se niega a cargar con esa culpa. Esto enfurece a Lizzie que, sin motivo aparente pasa de la agresión verbal a la física. Parece creer que Catalina viene a hacerle daño a su hijo. “Yo haría lo que fuera por mis hijos” ruge clavando sus uñas en el rostro de la niña. Señora, si ni siquiera ha criado a sus hijos, no los conoce, no sabe que Harry y Arturo se odian.

Además de retorcerle la boca con las garras, Lizzie le escupe en el rostro “¡no te interpongas en mi camino!’ para acabar plantándole un beso en la trompa a la nuera. Mas allá de cualquier desubicada interpretación lésbica, el beso es lo que parece ser, una agresión y una humillación. Yo que Catalina tomo el primer barco de regreso a España, pero la serie nos cuenta que como Maergery Tyrrell, Catalina quiere, por sobre todas las cosas, ser reina.

Es extraño que, en la serie, Lizzie le cobre tanto odio a la nuera, cuando Maggie que tiene mayores motivos para resentir la presencia de la Infanta se muestre amable con ella. Margaret Pole es un personaje importantísimo en esta historia, debido a que la trama está basada en dos novelas “gregorianas”, The Constant Princess y The King’s Curse que es uno de los pocos intentos de examinar la vida de la beata mártir. Como Maggie fue mi personaje favorito en “The White Princess” y Beata Margarita Pole es uno de mis actores predilectos en el drama Tudor esa es mi mayor razón para ver y recomendar “The Spanish Princess”

Otros méritos están en el vestuario espectacular y en la escenografía que presenta mayor iluminación que las oscuras precuelas “The White Queen” y “The White Princess”. A pesar de algunos errores anacrónicos como que Meg Tudor había estado semi comprometida con Jacobo de Escocia desde su infancia y que 'el no era un viejo decrepito (solo tenia 30 años cuando se casaron, claro 16 más que la novia) o que Arturo recuerde a Teddy, que fuera encerrado en La Torre antes de que el Príncipe de Gales naciese, existe la suficiente atmosfera de época para desarrollar este intricado juego de tronos.
Maggie no puede evitar que se lleven a Teddy

Charlotte Hope todavía no da la talla, y creo que será mas recordada por sus escenas de cama, pero también hay destellos de talento histriónico, como en mi escena favorita, en que, agradecida a Maggie por haberla salvado de un bochorno, se arroja a sus pies y suplica el perdón de Lady Pole por la participación de su familia en el asesinato de Lord Warwick.

Tudormaniacos, esta es una serie que no pueden perderse. Eso no significa que no tengamos la obligación de criticarla objetivamente