jueves, 23 de mayo de 2019

Muchacha Española Viene a Casarse: The Spanish Princess en Starz



En esta década, la Tudormania se ha mantenido gracias a precuelas de la saga de Enrique VIII y su harem. En España, en la magnífica “Isabel”, presenciamos el nacimiento de Catalina de Aragón, pieza clave en el ajedrez de Los Tudor. En Inglaterra se apoyaron en las novelas históricas de Philippa Gregory para mostrarnos el origen de la dinastía: primero con “La Reina Blanca”, luego “La Princesa Blanca” y ahora con” La Princesa Española”. SPOILERS de los primeros tres capítulos.

Lo cierto es que de los libros de Doña Pippa solo se han quedado con los títulos y Gregory, de por sí ya no era muy histórica. Como dijo la Gatita Bah Dom, las novelas son fanfic y Emma Frost ha hecho fanfic de las novelas ¿Y la historia? Que siga su camino, muchas gracias. Pero nosotros tenemos la obligación de recordarla.

Tal como vimos en “Isabel”, Catalina fue la menor de las hijas de los Reyes Católicos. Se crió con sus padres en Granada y como nos muestra la serie “the Spanish Princess” fue muy querida y consentida. Isabel y Fernando tras cimentar su imperio y la unificación de la península Ibérica comenzaron a buscar aliados para defenderse de Francia. Gracias a los matrimonios de sus hijos se aliaron con Portugal y el Imperio Habsburgo. Inglaterra era otro país con quien les interesaba establecer vínculos, sobre todo porque Francia era un enemigo común. Así en 1488 cuando Catalina tenía tres años la comprometieron con Arturo, el Príncipe de Gales.

Recordarán ese vergonzoso capítulo de “La Princesa Blanca” donde los Tudor van como mendigos a la corte española. Vergonzoso porque, además de falso, fue disparatado. Los Tudor nunca viajaron a España, nunca Catalina bailó para ellos, todo se arregló por medio de embajadores. Sin embargo, es cierto que los Reyes Católicos exigieron que antes que su hija viajase, los Tudor deberían probar que estaban firmes en el trono. Después de todo eran una dinastía nacida en un campo de batalla. No tenían realmente la sangre real ni el derecho divino que se creía entonces necesarios para ocupar un trono.

Irónicamente, Catalina si tenía esa sangre real puesto que por parte de su abuela materna era una Lancaster, descendiente de Juan de Gante y de los Plantagenet. Además de la dote, de emparentar con la poderosa dinastía de los Trastámara y de tener un aliado en contra de Francia, para Enrique VII era imperativo tener a Catalina de reina ya que ella apuntalaba la legitimidad de los Tudor como reyes de Gran Bretaña.

Por eso, en la vida real, Henry Tudor decidió dar un golpe maestro para convencer a sus consuegros de lo firme que estaba su bamboleante trono: mandó ejecutar al Perkins Waebeck que andaba diciendo era uno de los Príncipes de la Torre, y también al Conde de Warwick (Teddy para los amigos) un niño medio loco que llevaba años encerrado en la Torre de Londres ya que era el último Plantagenet.

Es posible que Henry los hubiese ajusticiado aun sin existir esa exigencia de los Reyes Católicos, pero cuando se enteró Catalina se sintió muy culpable. Años más tarde llegaría a creer que su desdicha se debía a haber sido parte de un complot para derramar sangre real que en ese entonces era el peor de los crímenes.

En “The White Princess” Philippa Gregory usa como voz narrativa la de la Reina Elizabeth “Lizzie”de York y deja claro tres factores: las ejecuciones son ordenadas por el Rey, Lizzie no esta segura que Perkin no sea un impostor; la tragedia no destruye su amistad con su prima Margaret “Maggie” Pole, hermana de Teddy.

Como recordaran Emma Frost se inventa su propio cuento para resaltar la agenda y lo badass que es su heroína, interpretada por Jodie Comer. Sin consultar al marido, Lizzie (ayudada por el futuro cardenal Wolsey) le tiende una trampa a Teddy cuya mente es frágil y lo hace firmar una confesión de estar complotando con Perkin. Lizzie ordena una ejecución secreta aun sabiendo que Perkin es su hermano y amenaza a Maggie. No la ha mandado decapitar solo porque Sir Richard Pole, esposo de Maggie, ha suplicado por la vida de su mujer.

La Princesa Española continua en esa línea. Han pasado doce años dsde ese viaje a Andalucia. Lizzie (ahora interpretada por Alexandra Moen) se ha vuelto un personaje gris sin gran poder que se la pasa rezando y teniendo visiones de la muerte de su hermano. Aun así, tiene el corazón duro y amargado sobre todo en lo que le recuerda su crimen; léase Maggie Pole y la Princesa Española.
Henry y Lizzie, 12 años más tarde

Un placer ver a Laura Carmichael, nuestra querida Lady Edith de “Downton Abbey”, encarnando a Maggie. Aparte de que existe un parecido físico entre ambas actrices, Laura ha copiado gestos y expresiones faciales de Rebecca Benson por lo que es muy fácil verla como Maggie madura. Tal como en la vida real, Los Pole están encargados de la educación y cuidado de Arturo, el primogénito de los Tudor.

Aunque para Maggie, El Príncipe de Gales es como un hijo, eso no la hace perdonar a Lizzie, Cuando la reina le pide a su prima que la acompañe en sus últimos meses de embarazo, Maggie se rehúsa argumentado que está ocupada atendiendo a Arthur y a su nueva esposa. Esto provoca un ataque de ira paranoica en Lizzie quien acusa su prima de complotar en contra de los Tudor y de predisponerla con su hijo. La irracionalidad de esas acusaciones no tiene validez y son contraproducentes para cualquier esfuerzo de reconciliación con Maggie.

Lizzie obtiene los mismos resultados con Arthur quien no entiende porque su madre cree que la Tía Maggie, a quien el adora, quiera hacerle daño a su familia. Es en este estado de disfuncionalidad que Catalina conocerá a los Tudor, y será uno más de los muchos shocks que la Infanta encontrará en Inglaterra.

En 1501, Catalina que todavía no cumplía los dieciséis años viajó a Inglaterra a conocer a quien ya era su marido por poderes. Arturo, de quince años, había estado intercambiando cartas con su prometida por un largo tiempo y ansiaba conocerla. Debido a que tenían que manejar un reino, Los Reyes Católicos no acompañaron a su hija, pero no se la envió sola sino con una comitiva de sesenta personas capitaneadas por la formidable Doña Elvira Manuel quien había sido el ama (la “dueña) de la Infanta desde que Catalina era niña.

Elvira gozaba de toda la confianza de Isabel (aunque detestaba a Fernando) e iba con las ordenes de su reina de hacerse cargo de todo lo referente a la nueva Princesa de Gales que por su juventud e inexperiencia era incapaz de tomar decisiones importantes. Además de Doña Elvira iban varias damas principales como Doña Maria de Salinas, que tristemente no han incluido en ninguna serie (si aparece en el libro The Constant Princess) y Doña Catalina de Cardones (o Cárdenas) que era de familia aristocrática y … ¡blanca!

Este fragmento de información puede hacernos pensar que otra vez la televisión se esmera en convertir a personajes caucásicos en africanos, pero por una vez el caso es especial. Al parecer desde fines del Siglo XIX que ha habido una confusión histórica en la que Catalina de Cardones se ha fusionada con otra mujer del mismo nombre que también fue parte del sequito de la Princesa Española. 

Se trata de una esclava mora de tez oscura que al ser bautizada tomó el nombre de su señora. Se sabe hoy que mucha impresión causó en Inglaterra que Catalina trajera en su cortejo a varias personas de raza negra. Los ingleses comenzaron a llamarles blackamoors para diferenciarlos de otros moros de piel más clara. Santo Tomas Moro en su repaso de la comitiva de la Infanta los llama “etíopes”.

Una de esas etíopes era una esclava mora de Granada. En el inventario de la Infanta está escrito que esta Catalina de Motril estaba a cargo del lecho de su tocaya. No solo hacia la cama, también cambiaba las sabanas. Algo que la haría importante más adelante.

Al enviudar, la Princesa de Gales pasó años de penuria económica. Su sequito disminuyó por no poder mantenerlo. Como en Inglaterra no había esclavitud. Catalina, la mora de Motril, quedó libre. Se casó con otro moro, un arquero llamado Oviedo, y apodado el “hace ballestas”, así que este personaje también es real.

Los Oviedo volvieron a España y se instalaron en Granada. Años mas tarde, en la época del Gran Asunto del Rey, agentes de la corona española visitaron a la exesclava para saber si realmente el matrimonio de los Príncipes de Gales había sido consumado. Como encargada de las sabanas, Lina era quien mejor conocería la respuesta a una pregunta que se hacían en todas las cortes de Europa. Tristemente no hay récords de tal respuesta lo que ha hecho a muchos historiadores y Tudormaniacos creer que Catalina de Aragón mintió sobre su virginidad.

Por lo menos tanto Philippa Gregory como Emma Frost creen que Catalina mintió al jurar ser viuda virgen. En el libro es Arturo quien, en su lecho de muerte convence a su mujer que mienta para poder casarse con su hermano y quedarse en Inglaterra. Lo cierto es que Catalina viuda virgen o no fue mantenida secuestrada por el suegro para obligar a Fernando a pagarle la dote, pero de no ser así hubiese vuelto a España y hubiese sido usada por su padre o su cuñado, tal como vimos en “Carlos, Rey Emperador” para cimentar alianzas.
Los felices esposos

Yo si creo que el primer matrimonio de Catalina no fue consumado. Catalina, a diferencia de la de la serie y la del libro tan inclinada hacia lo moro y hacia el islam (WTF?), era una mujer sumamente religiosa, católica ortodoxa, incapaz de mentir en algo tan serio. Además, algo que muchos creadores de ficción histórica parecen no saber ni entender, el lazo entre cuñados era igual al de hermanos. Su matrimonio estaba prohibido por considerárselo incestuoso.

The Spanish Princess es descrita como una joven ambiciosa cuyo sueño es ser Reina de Inglaterra. La verdadera Catalina era mujer de temperamento fuerte y decidida, pero nunca le dio por el juego de tronos. ¿Así que por qué motivo iba a arriesgar su alma inmortal?  Si se casó con su cuñado es porque estaba segura de que su primer matrimonio (al no ser consumado) nunca existió.

En la serie todos dan por contado que el matrimonio se consumó, Maggie escucha tras la puerta los retozos de la pareja; Mi Señora la Madre del Rey recibe un cuervo anunciando que ya la pareja tuvo sexo y Enrique VII en el funeral de su hijo habla de un posible embarazo de la viuda. ¿Como van a creerse entonces lo de la virginidad de Catalina?

En la vida real fue diferente puesto que no era tan obvio que el matrimonio se hubiera consumado. La costumbre de examinar la sábana de la novia parece que era continental. La noche de bodas tuvo testigos de que los novios durmieron juntos, pero nada más. Catalina y Arturo no compartían cama. A través del medio año que duró su matrimonio, una vez al mes, los cortesanos escoltaban a la Princesa de Gales a los aposentos del marido, pero lo que ocurría ahí solo lo sabía la pareja.

Aparte que Catalina era muy ignorante en cuestiones de cama. Ni ella ni Arturo sabrían como hacer las cosas. En cambio, La Princesa Española parece terapeuta sexual y ya comienza metiéndole la mano en la entrepierna al marido que reacciona con justa sorpresa. Para colmo, Catalina ha estado escribiendo cartas atrevidas a Arturo y recibiendo misivas similares, sin saber que con quien se cartea es con su cuñado Harry.

He aquí el cambio mayor que la serie de Emma Frost hace con el libro. En la vida real, apenas llegada a la corte inglesa, la princesa española hizo amistad inmediata con sus cuñados Margarita, de doce años, y Enrique de diez. Estuvo especialmente unida a Enrique después de la muerte de Lizzie, pero como una hermana mayor.

En la serie se han traído para interpretar a Enrique a un irlandés veinteañero y pelirrojo llamado Ruari O’Connor que es un dechado de testosterona y arrogancia. Lo muestran lleno de envidia hacia su hermano, algo imposible en la vida real donde había bastante diferencia de edad entre ambos. En la serie, a pesar de que nos dicen que es menor que el quinceañero Arturo (por lo que Harry como lo apodaban no puede tener más de catorce años) se ve experto en todo, hasta en el terreno sexual y bastante inescrupuloso.

Para fastidiar al hermano le escribe a Catalina una carta de amor que ella cree viene del Príncipe de Gales. Según nos cuentan, desde hace un par de años que Catalina le ha escrito apasionadas (y gráficas) cartas a Arturo. Misivas leídas y respondidas por un Harry entusiasmado ante la precocidad sexual de su cuñadita. Por muchas y evidentes razones este episodio no solo es históricamente falso, es además imposible.

Aunque Catita se enoja y escandaliza al saber la verdad, sigue caliente con el cuñado y se la pasa lanzándole miraditas incendiarias incluso cuando ya se ha consumado su matrimonio con Arturo. De todos los personajes de la serie (y ninguno es muy simpático) Harry es el mas repelente, aun para los Tudormaniacos que sabemos que se trata de un psicópata con sangre real.

El problema es que O’Connor lo interpreta como si fuera un chico moderno tanto en actitud como en lenguaje. Me recuerda a Billy, el bully de “Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina”.  Y es que es un típico colegial deportista y machista que dice “¡whoa!” a cada rato, anda a empujones con el hermano y manosea a la cuñada y todo a vista y paciencia de su consentidor padre.

Hora es de hablar de Charlotte Hope as quien solo conociera yo como Miranda de GOT y una prostituta que interpretó en “Endeavour”. Aunque físicamente se acerca bastante a la verdadera Catalina, sus desesperados intentos de parecer española la hacen verse poco natural. Algo caricaturesco es que a ratos fuerza el acento y en otros se olvida que interpreta a una extranjera.

La actriz ha hecho declaraciones de que intenta acercar a su personaje al de Scarlet O’Hara. Ok, pero es que es una Scarlett un poco moderna: una especie de Chica Almodóvar con los modales de la Infanta Leonor. Aunque lo que me provoca acidez es un prurito pro-islam totalmente fuera de época y contexto. Esto viene del libro, pero Frost ha elegido continuarlo puesto que representa algo cercano a la sensibilidad británica moderna.

En libro y serie, Catalina afirma que en su corazón tiene un gran respeto por islam, que la corte española sigue costumbres moras, que hay médicos y músicos moros cercanos a sus padres. ¿De qué siglo habla?  Esto fue cierto en la España medieval, pero no en 1501, un año antes de la expulsión de los moriscos del territorio, cuando la corte castellana estaba empeñada en una campaña de conversión forzosa, los textos sagrados del islam eran condenados a la hoguera, y las costumbres moras eran repudiadas viéndoselas como una manera de perpetuar una cultura y religión que no entraban en el programa de homogenización de los Reyes Católicos.

Además, si recordamos “Isabel”, una razón por la que el pueblo no confiaba en Enrique de Castilla era precisamente por su afición a costumbres árabes y a tener moros en la corte. Si algo aprendió Isabel fue a no cometer los errores de su hermano. Como nos mostró la serie, la corte de los Reyes Católicos estuvo colmada de judíos y luego de conversos, pero no vimos ningún morisco por ahí, aparte de la renegada Isabel de Solís.

Debido a eso es risible que el sequito de damas de Catalina esté compuesto por una mora y una gitana. Los gitanos habían llegado a España en el siglo XV y aunque algunos habían servido en el ejercito de Fernando, eran nómadas (se los conocía como “peregrinos”) No se entiende por qué Isabela iba escoger a una de esa etnia para servir a su hija. Sobre todo, porque la tal Rosa de Vargas, además de atolondrada es bastante inútil y casquivana, lo que pone en entredicho a la mujer gitana que hasta hoy debe presentar la sabana manchada ante la tribu como prueba de virginidad.

Entiendo que se quiera mostrar la cultura ibera como superior a la inglesa, es posible que lo sea, pero se cae en situaciones un poco exageradas como presentar a los Trastámara como gente tolerante y sofisticada. La historia comienza on Catalina en marcha a Inglaterra. La acompaña su madre que va disfrazada de Juana de Arco. Aunque Alicia Borrachero no tiene ningún parecido físico con Isabel, la Reina católica si llevaba armadura completa para protegerse en el campo de batalla.
Espada de Isabel la Católica

Armadura de Isabel la Católica

Bueno, a mitad de camino aparecen unos moros levantiscos e Isabel se despide de su hija y se va a decapitar infieles. No nos explican, pero la España Cristiana estaba entonces ante la primera Rebelión de las Alpujarras que acabó ese año de la boda de Catita. Esta revuelta de moriscos fue castigada duramente, pueblos enteros fueron arrasados, los hombres pasados por la espada y las mujeres y los niños vendidos como esclavos. Los moros de piel oscura que viajaron con Catalina eran esclavos, era la única manera de permitirles estar cerca de la Infanta.

Así que lo de mostrar (y esto es invención de Frost) a toda la comitiva española bajo las ordenes de una mora es tan absurdo como que la Reina Madre hubiese enviado, en plena guerra mundial, a sus hijas de viaje con una nana nazi. Entiendo que Frost busca empoderar a un personaje de piel negra, pero es falso desde una óptica histórica.

Eso no quita que Lina (Stephanie John-Levi) no sea un gran personaje. Es quien apoya a su señora durante un viaje horrible por un mar tormentoso tal como fuera el verdadero viaje. Vomitada, mareada y agotada Catalina se rehúsa a desembarcar en Southampton donde la espera Margaret Beaufort. Desembarca en una caleta de pescadores y emprende el camino a pie por un país desconocido. Por suerte, Catita y sus chicas super-poderosas son angloparlante (¡falso! En el libro se comunicaba en francés. En la vida real en latín que no creo ningún pescador entendería)

Así es como se encuentran con Edward Stafford, Duque de Buckingham (al que vimos perder la cabeza en “Los Tudors”) que les da un aventón. Stafford, entonces joven, guapetón, y muy casado, es espía de Mi Señora la Madre del Rey y rápidamente nota que Rosa, la gitana, es alocada y calentona. Le hace ojitos y en el segundo capítulo ya la está follando en el pasillo.  Lina, en cambio, es orgullosa, virtuosa y se cree el cuento de que la Infanta le conseguirá un marido en la corte. Por eso trata con desprecio a Oviedo que la salva de un violador y la cuida cuando Lina enferma de la aterradora sweating sickness que dejará viuda a la otra Catalina.

Las Catalinas no les caen bien a los ingleses. La Infanta exige dormir su siesta y antes darse un baño, que el Rey y el pueblo se esperen. Lina se pone al brinco con la escandalizada Margaret Beaufort exigiendo que los soldados españoles sean hospedados en algo mejor que el pesebre asignado, puesto que nadie quiere que “huelan a caca”.


¿Como fueron las cosas en la vida real? Catalina y su sequito fueron recibidos en Southampton por el Obispo de Bath. Luego, la Infanta fue escoltada al Castillo de Dogmersfield donde conoció a Arturo. El único inconveniente es que los novios encontraron que no se entendían porque hablaban latín con acentos distintos. No hubo tiempo para siestas, porque había mucha fiesta.

Se han escrito volúmenes sobre la entrada de la Infanta a Londres, de lo admirados que quedaron los ingleses con la princesa española y su cortejo. La boda fue fastuosa, pero aquí todo es reducido a) para mostrar el pobre recibimiento en términos de recurso y de afecto que acoge a la nueva Princesa de Gales y b) El estado de animo de Catalina que ha quedado turulata al enterarse que sus fantasías sexuales son conocidas por el cuñadito acosador.



Quería detenerme en lo más risible del intento de exagerar la superioridad española sobre Inglaterra: la higiene. Ni los españoles eran tan poco aseados como nos cuenta La Leyenda Negra ni de baño diario como nos quieren hacer creer Gregory-Frost. La aristocracia y la nobleza se bañaban una vez al mes, tanto en el Reino Unido como en el Continente. La gente pobre que no tenia acceso a agua caliente, y menos a agua potable se bañaba con menos frecuencia.

La idea de Catalina de Aragón dándose chapuzones constantes (y desnuda) y usando hierbas aromáticas y perfumes es un anacronismo total. En el siglo XV y XVI el jabón no existía, el uso de perfumes para cubrir malos olores corporales solo aparece en las cortes europeas con Catalina de Medici, bien avanzado los 1500s. Lina habla de perfumar el baño de su señora con vainilla. ¡Ups! Faltan 24 años para que Hernán Cortes sea el primer europeo en oler vainilla en la corte azteca.

Más allá de anacronismos, la serie continua su retrato de Lizzie como una mujer odiosa y ahora mas paranoica que el marido. En la vida real, Catalina se llevaba bien con su suegra y sabemos que pasaron juntas el día antes de la boda de la primera. ¿Habrán hablado de la muerte del Conde de Warwick? A lo mejor. Sabemos que era algo que pesaba en la conciencia Tudor. Cuando, tras la muerte de su padre, Enrique VIII devolvió títulos y tierras a la tía Maggie exigió que ella públicamente exonerara a su familia del crimen cometido en la persona de Teddy.

Debido a que Lizzie nunca ha sido un personaje simpático en el imaginario de esta saga y ya ni siquiera es interpretada por la fantástica Jodie Comer, es la que peor me cae. Alexandra Moen parece un fantasma albino y la secundan dos damas tan siniestras y lúgubres como ellas. Las damas serán quienes escolten a Catalina a su primera reunión con la suegra. A pesar de que Catita se muestra humilde y amable (le trae un piropo de parte de su madre), la suegra es un puercoespín que inmediatamente culpa a los Trastámara de convertirla en una asesina.

A ver, no necesitamos del síndrome Weiss&Benioff de personajes amnésicos, ya tenemos bastante con Richard Pole que se olvidó que tenía un brazo inútil. Lizzie hizo decapitar a primo y hermano porque temía que se hiciesen del trono y mataran a su esposo e hijos.

Con justa razón, Catalina se niega cargar con esa culpa. Esto enfurece a Lizzie que, sin motivo aparente pasa de la agresión verbal a la física. Parece creer que Catalina viene a hacerle daño a su hijo. “Yo haría lo que fuera por mis hijos” ruge clavando sus uñas en el rostro de la niña. Señora, si ni siquiera ha criado a sus hijos, no los conoce, no sabe que Harry y Arturo se odian.

Además de retorcerle la boca con las garras, Lizzie le escupe en el rostro “¡no te interpongas en mi camino!’ para acabar plantándole un beso en la trompa a la nuera. Mas allá de cualquier desubicada interpretación lésbica, el beso es lo que parece ser, una agresión y una humillación. Yo que Catalina tomo el primer barco de regreso a España, pero la serie nos cuenta que como Maergery Tyrrell, Catalina quiere, por sobre todas las cosas, ser reina.

Es extraño que, en la serie, Lizzie le cobre tanto odio a la nuera, cuando Maggie que tiene mayores motivos para resentir la presencia de la Infanta se muestre amable con ella. Margaret Pole es un personaje importantísimo en esta historia, debido a que la trama está basada en dos novelas “gregorianas”, The Constant Princess y The King’s Curse que es uno de los pocos intentos de examinar la vida de la beata mártir. Como Maggie fue mi personaje favorito en “The White Princess” y Beata Margarita Pole es uno de mis actores predilectos en el drama Tudor esa es mi mayor razón para ver y recomendar “The Spanish Princess”

Otros méritos están en el vestuario espectacular y en la escenografía que presenta mayor iluminación que las oscuras precuelas “The White Queen” y “The White Princess”. A pesar de algunos errores anacrónicos como que Meg Tudor había estado semi comprometida con Jacobo de Escocia desde su infancia y que el no era un viejo decrepito (solo tenia 30 anos cuando se casaron, claro 16 más que la novia) o que Arturo recuerde a Teddy, que fuera encerrado en La Torre antes de que el Príncipe de Gales naciese, existe la suficiente atmosfera de época para desarrollar este intricado juego de tronos.
Maggie no puede evitar que se lleven a Teddy

Charlotte Hope todavía no da la talla, y creo que será mas recordada por sus escenas de cama, pero también hay destellos de talento histriónico, como en mi escena favorita, en que, agradecida a Maggie por haberla salvado de un bochorno, se arroja a sus pies y suplica el perdón de Lady Pole por la participación de su familia en el asesinato de Lord Warwick.

Tudormaniacos, esta es una serie que no pueden perderse. Eso no significa que no tengamos la obligación de criticarla objetivamente




jueves, 16 de mayo de 2019

Malena en Forest Hills y la TV Primaveral (2019)



¡Hola! Hora de sacar de la portada de este blog el rótulo de “Malena Homeless”. Primero porque, aunque las vueltas de la vida pueden cambiarlo todo, ya tengo casa. Segundo, porque si compartí con ustedes mi noche oscura llena de terrores (¡oh, Melisandre requiescat in lux!), también tengo que compartir cuando se prendió la luz y, por último, porque es un ejercicio para la memoria recordar cada ladrillo amarillo que esta Dorothy ha recorrido antes de llegar a Oz. Pero como este blog es un confesionario de adictos a las series, también les contaré que ha estado la Gata Seriefila viendo este tiempo.

Pues antes de dejar el departamento, entregar mi servicio Spectrum, y embalar mi tele de dos mil canales, terminé de ver la tercera temporada de “True Detective”, sin duda la mejor y las más diferente a las anteriores. Aquí no hubo crímenes asquerosos, ni villanos psicópatas, ni detectives medio locos, a pesar de que el protagonista, que comienza la historia como un veterano de Vietnam cargado de traumas, la acaba luchando contra el Alzheimer.

Si vieron a Mahershala Ali en “The Green Book” todavía puede impresionarlos más en el rol del detective Wayne Hays que, aun marcado por sus experiencias en las junglas de Indochina, en 1980 se obsesiona con solucionar el crimen de dos hermanitos. Si alguien se pregunta como un actor que recientemente ha aparecido en la escena puede ganarse dos Oscares en menos de cinco años, después de verlo como Hays, un hombre que gracias a su investigación crea una familia y forja una amistad para luego casi perder ambas por su obsesión, se preguntarán como alguien podría negarle a Mahershala un Emmy por este trabajo.


En la Posada del Ancla
Volviendo a mi saga, el 28 de marzo, una semana antes de que acabase el caos en mi casa, y creyendo que mi hermano se reuniría conmigo en un par de días, partí con un equipaje de dos maletas, dos bolsones y mi notebook al Anchor Inn en Bayside. Un tip para quien venga a Nueva York, no desee gastar mucho y busque un lugar tranquilo carca de todo, Bayside queda a mitad de camino entre Manhattan y las playas de Long Island. El transporte público está al alcance de la mano. El Anchor Inn es tranquilo y seguro, a pesar de que está a un par de cuadras de Bell Boulevard, una arteria comercial llena de tiendas y restaurantes de todos los tipos.

Por menos de cien dólares (si viajan solos o en pareja, un cuarto doble les cuesta unos $30 más) los huéspedes reciben un cuarto grandemás grande que los de los hoteles de custro estrellas y en Queens no hay de cincocon un decorado muy bonito,  tipo shabby chic, un baño privado con ducha, todo muy limpio, desayuno gratis, televisión, estacionamiento gratis y bajo techo, y la mejor señal de wifi que he tenido desde que llegué a USA.

La diferencia está en que el Anchor es una inn (posada) entonces no tiene piscina (aunque si un bien equipado gimnasio), ni salas de conferencias, ni salón de baile, ni cafetería, ni restaurante, ni te traen la comida a la pieza, pero a mis ojos, era un lugar muy completo. Sobre todo, tenía lo que yo necesitaba tranquilidad y gente amable y cariñosa a mi alrededor.

Entre las referencias sobre la posada encontré un comentario despectivo de que el sitio es una parada para homeless. Es cierto que las primeras dos semanas, conocí gente que estaba a mitad de camino, o buscando casa, o esperando les tuvieran lista la suya, o a la espera (la mayoría eran adultos mayores) de ser admitidos en asilos o lo que se llama aquí “assisted living facilities” que son departamentitos dentro de comunidades para gente de la tercera edad. Todos compartieron su historia conmigo, todos me dejaron contar la mía, y todos me dieron buenos y sabios consejos.

Nuestro punto de encuentro era el desayuno que servían en una sala común. Me dicen “en el Best Western te dan fruta; ¡en el Adria te dan todo tipo de zumos, en el Hotel de Point te sirven huevos con tocino!” Bleeeh! Este desayuno tipo continental era abundante y sabroso. Tenían muffins de arándanos, dos tipos de pan (bollos y bagels), una tostadora eléctrica, mantequilla, queso crema y dos tipos de mermelada. También había yogures variados, tres tipos de cereal, más avena que te preparabas con leche caliente. Es cierto que solo servían jugo de naranja Tropicana (mi úlcera me prohíbe los cítricos), pero a cambio, tenían una máquina que servia té, chocolate y hasta café descafeinado y… ¡oh maravilla! una waflera. ¡Gatos seriefilos, Malena aprendió a hacer wafles!

Yo pronto me hice un régimen diario. Levantarme temprano, desayunar en compañía, trabajar un poquito (en el cuarto había una mesa grande y cómoda para instalar un laptop e incluso mi teclado).  A la hora de la limpieza, me iba al lobby a leer. Aunque en el Anchor tenía cable (una gracia que no tienen muchos hoteles de 4 estrellas es que tenía canales satelitales) vi poca tele. Lo que si vi fue “Mrs. Wilson”. ¡Que fiasco!  Pobre Iain Glen, fue lo único decente de esa historia.

Me he dado cuenta de que las series de la BBC, con su empeño en ser políticamente correctas, están haciendo los argumentos densos y tortuosos no por lo que sucede, sino por el modo en que las protagonistas actúan y reaccionan: Me ha ocurrido con tres series inglesas este mes: “Mrs. Wilson”; “Traitors” y “Gentleman Jack”.  Ni hablar de “Killing Eve” que solo la veo por Villanelle que, como es psicópata, arrasa con todas las sensibilidades modernas.
Reunion de Señoras Wilson en el funeral del poligamo

La pobre Ruth Wilson interpretó a su abuela de manera tan enigmática que nunca pude sentir lástima ni cariño por un ama de casa que,  tras perder a su adorado marido,  descubre que es solo una más en la larga lista de “Señoras Wilson” Nunca llegué a saber si Alec Wilson (“Ser Jora” Glenn) tenía tantas familias porque eso ayudaba a su labor de espionaje, o por que precisamente el ser espía le daba carta blanca para coleccionar esposas. Una serie que no voy a recomendar.

Así se fue pasando marzo y entramos en abril. Mi hermana me sacó a comer en la primera semana, y mi hermano se daba vueltas, y yo incluso, el primero de abril, me fui al departamento para ayudarlo y vi que estaba muy atrasado, y que no iba a poder con todo. Mas encima el cuarto de almacenaje (y es grande) se colmó, no cabía un alfiler.

Ahí mi hermano tomó una decisión inesperada, le pagó a un chico, que trabajaba en el edificio, cien dólares (+2 bicicletas estacionarias, un aparato de aire acondicionado, y todas sus pesas) para que lo ayudará a sacar los muebles que quedaban (incluso mi cama gigante) y los dejará en el basural. Yo alcancé a regalar a una vecina mi cómoda gigante colonial. Haciendo cuentas creo que con lo que se abandonó y lo que regalamos, si lo hubiéramos podido vender, se hubiera podido costear otro galpón (son $400 mensuales) y un camión de mudanzas. En fin, eran sus cosas y él decidió sobre ellas.
Mi comoda colonial, más alta que yo

Cuando se fue, estaba tan cansado que ni vació el refrigerador. Adentro quedaron una botella de tequila añejo que alguien le trajo de México y una botella nueva de champaña. Llegó muy cansado y gruñón al hotel y como se trajo sus dos computadoras se quedó con mi mesita. Yo termine escribiendo sobre una tablita en la cama. No le podía decir nada, porque él necesita las compu para trabajar. Además, venia todo adolorido porque en su ultimo traslado de muebles, le cayó un librero de caoba justo en la cara así que parecía que había estado boxeando. Para colmo, en abril, falleció nuestro rabino E. Rosenblat (alav-ha-shalom) que fue como un padre para JC, así que mi hermano estaba muy apesadumbrado.

Días de Stranger Things
Para distraerlo lo convencí de que viéramos “Stranger Things” en mi laptop. Yo había visto el primer capítulo y casi me mató de susto. Así en nuestra estadía en el Anchor Inn nos vimos entera la primera temporada y los primeros capítulos de la segunda. En términos de argumento y efectos especiales es soberbia. Tal como se ha dicho, es todo un homenaje a Stephen King y a Steven Spielberg. Tiene una buena atmosfera ochentera (no tan buena como “True Detective”). Se me hacen reconocibles las alusiones culturales, aunque a ratos salgan con algún vocablo moderno que todavía no se había inventado, pero se entiende que haya que usarlo para atraer al público juvenil.

Mi problemay recuerden que Malena es character oriented—son los personajes. Con los adultos no tengo reparos. Me encanta David Harbour como el Sheriff Hopper, me cae muy bien el profe de ciencias y a diferencia de sus hijos, si aprecio a Karen Wheeler (Cara Buono). Joyce no se si me cae bien porque es un buen personaje o porque la interpreta Winona Ryder. Pero los niños…
Joyce lista para "The Shining"

Con la excepción de Eleven (Millie Bobbie Brown) los mocosos esos son insoportables. Nunca me ocurrió con los niños de las pelis de Spielberg ni los de S. King, pero aquí me reventaban.  Nancy (Natalia Dyar) es una odiosa, a ratos me cae mejor Steve (Joe Keery) que ella, y su hermanito Mike (Finn Wolfhard) es un histérico gritón. Dustin (Gaten Matarazzo) es tolerable, pero cuando está con sus amiguitos…. ¡Que niños tan odiosos y egoístas! Aparte que su comportamiento con El, que tiene escrito “victima” en toda su anatomía, es machista y bordea en el bullying.
La pobre El y El Club de Toby

 Las injusticias de los niños con El eran la contraparte de lo injustos que eran Mike y Nancy con su madre que merecía un premio como mujer dedicada a sus hijos y tolerante de todas sus chifladuras. Si mi Ma se hubiese enterado de que, a esa edad en vez de irme a estudiar, me fui a una orgia, como hizo Nancy, me hubiera molido a palos. Karen trataba de comprender y Nancy le caía a rugidos. Mike tuvo escondida en el sótano a una niña, que él y sus amigos juzgaron peligrosa y poco confiable, y ni una disculpa dio a su madre cuando se supo la verdad.
Karen consolando a Mike

Cuando pienso en los Goonies o los niños de “It” que tenían padres terribles, me molesta que la serie trate de mostrarnos que está bien que los Wheeler sean tan ingratos, mucho mas que los hijos de Joyce con un padre ausente y una mamá que todos ven como la loca del pueblo. En Usa existe una gran preocupación por sus adolescentes criminales, asesinos en serie, e inadaptados socialmente. Sin embargo, en su ficción muestran como normal y positivo que los chicos sean rebeldes, desobedientes, insolentes e ingratos aun cuando sus padres intentan darles todo como ocurre con los Wheeler.
Hasta Steve me caía mejor que Nancy

De todos modos, recomiendo esta serie porque es imperdible como fantasía retro, como una buena historia de terror en la tradición de grandes escritores y cineastas como los ya mencionados. Agreguémosle una excelente banda sonora y actuaciones impecables.

El placer de compartir la serie no borraba que mi hermano y yo estábamos a punto de irnos de las greñas. No había compartido cuarto con él desde 1972 así que la cohabitación era muy tensa. Mas encima todo lo que me gustaba del hotel a él le parecía mal, incluso el baño. Era un baño pequeño con ducha, pero la ducha tenia cabeza grande, el agua era transparente. Mi placer mayor fue poder lavarme la cabeza sin tener tierra cayéndome junto con el agua (como ocurría en nuestro antiguo departamento).

En Busca del Departamento Perfecto
Otra cosa que nos tenia con los nervios de punta era que se acercaba la mitad de abril y no encontrábamos casa. Voy a tratar de abreviar esa odisea. Primero, para quien busca vivienda, hay que tener cuidado con las fotos de los deptos. que encontramos en anuncios online Siempre mienten. También cuidado con las medidas, suelen ser manos que lo que la descripción indica. Finalmente encontramos un piso inmenso, inmenso, 1,500 pies cuadrados, en un buen barrio, a media cuadra de Metropolitan Avenue. Estaba perfecto, volvimos al día siguiente a medir las paredes y la puerta estaba cerrada. ¡Desde adentro una voz femenina nos dijo que el departamento ya estaba arrendado!

La experiencia mas triste fue el primero de abril. Conocimos un chico al que solo llamaré D., un niño judío de una de las muchas provincias de la desmembrada Unión Soviética. Nos había mostrado algunos pisos, pero la mayoría nos ponía en contacto con la famosa “board” (comité) que, como los jueces de Hades, decidían quien podía vivir o no en sus edificios.

Debido a que mi hermano no tiene contrato de trabajo nuestra presencia era non grata para muchas boards. Entonces a D. se le ocurrió que otro amigo de alguna otra oscura república (Uzbekistán) podría rentarnos su apartamento a espaldas de su comité. Sonaba ilegal, pero estábamos muy desesperados.

El primero de abril nos encontramos en el lobby del edificio con D. y su amigo que nuestro guía insistía en recordarnos era un “hermano judío”. Ya eso olía mal. El amigo uzbekito era muy extraño, casi mudo. Desde el comienzo insistió en que debía marcharse. Nunca nos preguntó nada. ¿Hey Dude vamos a vivir en tu propiedad y no tienes curiosidad por saber quiénes somos?

La cosa se puso más bizarra aún. Nuestro supuesto casero no saludó a nadie ni en el elevador, ni en el pasillo. Ni siquiera al super. Era como si no conociera nadie. El depto. No estaba mal, aunque mi cuarto ocupado, por un camarote y una cunita, era muy pequeño y solo había un baño. Lo extraño es que el uzbeko no parecía conocer la casa, encontró un paquete en la puerta y lo corrió con el pie sin siquiera mirarlo. Había juguetes en el piso del living. casi los pisó y aunque en todas las puertas había mezuzot (unas cajitas que contienen versículos de la Torá y que los judíos ortodoxos clavan en los umbrales), el uzbekita (y anda a saber si era de Uzbekistán) nunca los besó. Estaba claro que no era su casa.

Nosotros no quisimos decir nada ahí. Pero ya en e;l hotel, llamamos a D. y exigimos ver una copia del carné de conducir de Robert (¿y que ruso se llama Robert?) y una copia del documento de compra del piso. Ni tengo que contarles que nunca los recibimos. Me imagino que como el Dia de los Inocentes en Gringolandia cae en abril primero (April’s Fools) esta fue la idea de D. de una inocentada.

Fue en esa semana que caímos en manos de un joven corredor de propiedades muy hip que nos llevó a un departamento ultra trendy donde tenían hasta peluquería de mascotas, pero los departamentos eran del porte de una mascota…pequeñita. Ya para entonces yo descubrí que existen sitios donde puedes encontrar reviews de edificios donde los habitantes, y los que huyeron de ahí, te cuentan la firme sobre ese espacio. Así me enteré de que hay ratas en el Bruselas que a mi hermano enloqueció por la vista. En un piso once siempre habrá vista, pero imagínate como bajas esas escaleras si falla el elevador. Y con roedores atropellandote...¡Peor!

Gracias a esas recomendaciones descubrí que Lefrak City es considerado el Cuartel de las Cucarachas de Queens y que Queens Woods es la parada obligatoria para los recién egresados de manicomios. No es broma, aquí la municipalidad se encarga de encontrarles casa a los ex pacientes de instituciones psiquiátricas y terminan ahí en ese edificio tan lindo en Corona.

Ronica al rescate
Otra preocupación es que nuestra estadía en el Anchor Inn llegaba a su fin el 15. Habíamos hecho reservaciones en el Best Western Gold Coast, un poco más caro, pero mas prestigioso. Solo que mirando las fotos del cuarto noté que se veía mucho más pequeño, no tenía mesas, ¿dónde iba a poner sus ordenadores mi hermano?

Para entonces yo había comenzado una especie de amistad con la maravillosa y formidable, Ronica D.  la camarera. Cuando le conté sobre mis reparos, inmediatamente se puso en campaña. Ahí entró en juego, Rashid, el conserje mágico. A pesar de que Booking decía que no había cuartos, ellos nos encontraron uno y al mismo precio, pero cuando yo comenté que sabia de la existencia de un par de suites en el hotel, rápidamente nos habilitaron una y por cincuenta dólares menos que el precio normal.

Las suites del Anchor Inn son un secreto muy guardado. Incluso los huéspedes normales no saben que existen.  Están en un anexo contiguo al hotel, para llegar ahí no se puede utilizar el elevador, o se entra por la calle o se baja por una escalera muy empinada interrumpida a mitad de camino por una tinaja porque se llueve y desde abril que aquí no para de llover. La suite está al nivel de la calle por lo que mantuvimos la ventana cerrada todo el tiempo. A mí no me importó porque tenía aire acondicionado y calefacción con termostato. Incluso había ambos por separado en el baño.  ¡Que lujo!

Los que recuerdan mi dormitorio en Recreo, la mayor parte de la suite era del porte de esa pieza tamaño de potero. La mitad estaba ocupada por un mullido sofá y muchas mesitas. Con ellas le instalamos un escritorio para las computadoras de mi hermano y hasta para su gabinete de archivos.
 El resto estaba ocupado por las dos camas, un velador gigante y el mueble de la tele. luego venia un espacio largo y vacío con dos espejos, yo escamoteé una de las mesas y me hice un escritorio en ese sitio.

Al final había un closet gigante. Por primera vez desde que dejé Chile pude colgar mi ropa. El baño era parecido al de arriba solo que tenía tina y una maravillosa barra de hierro que me recordó a la de mi clase de ballet de mi infancia. Prestaba el mismo servicio, permitirme flexionar las rodillas y llegar hasta el suelo, ahora para lavarme los piecitos.

 Pero lo mejor era una kitchenette con horno normal y microondas, platos eléctricos y un refrigerador más grande que el de arriba. También había una mesita y dos sillas. Gracias a Ronica, el hada guyanesa, conseguí sartén y una olla. Tal vez no kosher le pesaj, pero me permitieron celebrar Passover con huevos duros, fritos y revueltos. Con servicio de plástico y varias cajas de matzah pudimos intentar tener una pascua judía aun sin tener casa. Complementamos nuestras comidas de huevo, matzah y queso crema con lechuga y fruta.

Para mayor milagro, mi hermano le comentó nuestro problema a uno de los abogados con los que trabaja. Él nos recomendó un corredor que en tres días nos encontró un depto. Este, en Forest Hills,  de donde les escribo. Lo tomamos con todas las de la ley. Aquí no hubo board sino un señor que es dueño de todo el edificio Solo que la operación nos dejó con los bolsillos planchados. Mas encima el piso no iba estar listo sino hasta el primero de mayo. Nuevamente Rashid se hizo cargo extendiéndonos nuestra estadía (en el mismo sitio y precio) por cinco días más.

Fue entonces que, por primera vez, desde el 2012, me sentí un poco en calma. Había preocupación e incertidumbre, pero dormir (y eso que mi hermano y yo roncamos) en un cuarto donde nadie podía entrar a sacarnos, en una cama que no necesitaba de escaleras, tener un escritorio para mi sola, no tenía precio.  Fue ahí que pude escribirles las primeras reseñas de “Juego de Tronos”, que veía a cachitos por YT.

Killing Eve
Le di la tele a mi hermano. El veía noticias dos veces al día y lunes y martes seguía “The Voice”, pero un domingo aprovechando que teníamos AMC quiso ver si todavía seguía “The Walking Dead”. Se había terminado.  En cambio, nos encontramos con la segunda temporada de “Killing Eve”. Se las voy a recomendar, aunque Eve se me hace insoportable con esa bipolaridad psicótica que se manifiesta en su locura por las compras y en su casi inhumana insensibilidad y cinismo con los que traiciona a todo el mundo: Carolíne, Kenny, y, sobre todo, el pobre Niko. A medida que la serie avanza, Eve pierde contacto con la realidad, con su humanidad, con el bien y el mal, con la verdad y la mentira.

En cambio, Villanelle ha sido una sorpresa este año. A diferencia de Eve, ella, en su demente estilo, intenta ayudar a los demás: ahorcando a su nuevo amigo un huerfanito que ha quedado destrozado físicamente por un accidente; liberando a una anciana senil cuyo hijo la tenía secuestrada, asesinando a un holandés que le era infiel a su esposa y, lo mejor, convenciendo a una colega de Niko que él no es feliz con Eve y merece una mujer que lo ame. Ese encuentro con Niko fue genial. Sonócruel, pero el profesor de matemáticas tiene que aceptar que su mujer no lo quiere.

Los dos primeros episodios de esta temporada son imperdibles porque vemos a Villanelle en su aspecto mas vulnerable; debiendo huir de un hospital a lo Umma Thurman en “Kill Bill”; vagar por la campiña inglesa sin dinero y con una herida infectada en el abdomen; hasta ser secuestrada por un maniático sexual. Y lo peor, ella tan fashionista se ve obligada a vestirse en andrajos. Solo por eso recomiendo ver esta temporada.

Los últimos días de abril nos enfrentaron a varias realidades. La primera es que habíamos firmado contrato y pagado más de $8,000 (+ $220 por garaje) por un departamento que solo habíamos visto una vez y que estaba lleno de muebles y maletas ajenas. Agregándole los $4000 de estadía en hotel, no teníamos un peso (yo en ese momento tenia $500 que hoy se han reducido a $200) y…” ¡No teníamos muebles!

La solución fue irnos a Long Island, a una mueblería llamada Raymour&Flanigan donde, en el pasado, mi hermano había tenido una línea de crédito. Nuevo milagro, como mi hermano había sido muy buen cliente (léase comprado mucho, pagado mucho y a tiempo) nos dieron un abundante crédito que nos permitió comprar algunos muebles, lámparas, y hasta almohadas. Nos trataron súper bien y eso que llegamos empapados por la lluvia, se quedaron casi tres horasatendiendonos  incluso hasta después de cerrada la tienda a las 10pm, y hasta nos dieron agua … ¡Y con marca de la tienda!

Así fue como el miércoles, primero de mayo, por fin recibimos las llaves y nos fuimos a la casa vacía. Fue un poco desalentador el primer vistazo. En Darrah Garden donde vivíamos antes, mi hermano tenía un garaje (y por $20 menos) techado y cerrado y aquí es una especie de estacionamiento totalmente a la intemperie. Eso significa que en invierno va a quedar tapado de nieve. 

El apartamento a pesar de estar recién pintada y con el parqué encerado (ni sé por qué tanto atado con el parqué, por ley hay que poner alfombras para no molestar a los vecinos) no se veía acogedor. Tal vez fue porque los antiguos dueños no nos dejaron ni una silla y se llevaron el aire acondicionado. Hasta se llevaron las persianas. La primera semana tuve que vestirme y desvestirme en el baño y tapar las ventanas con bolsones y peluches para defenderme de las miradas de los vecinos.

En el baño descubrí que se habían llevado lo que más me había gustado de la casa, las duchas de teléfono y nos encontramos con otra modernidad, los inodoros sin estanque. No les veo mucha utilidad aparte que cuesta harto tirar la cadena. Las tapas del estanque sirven para colocar cosas. Pero no importa mi hermano me prometió que iba a poner una ducha de teléfono en mi baño y ya vi en Walmart un mueblecito de menos de $15 para guardar servilletas, papel de baño y toallas, porque tengo un vanitorio, pero está atravesado por tubería así que ahí solo guardo productos de limpieza.

Lo bueno del piso son los closets, todos son walk-in, con mucho espacio incluso para cajoneras, y la cocina con tantas alacenas que yo, que no llegó al segundo estante, puedo colocarlo todo al alcance de la mano. También tiene muchos mesones, aunque mi hermano, que instaló su oficina en el antiguo comedor que colinda con la cocina, ya me quitó dos. Snif, snif.


Ese mismo miércoles y temprano, llegaron de la mueblería e instalaron los muebles incluyendo mi nueva cama.  También vino el hombre del gas para instalar la cocina. Volví a tener horno y aunque solo me ha servido para calentar comida, hacer sándwiches de queso caliente y tostadas (la tostadora estaba enterrada en el fondo del galpón) es divino poder volver a cocinar.
Sábanas nuevas de Bed, Bath and Beyond

El jueves 2 de mayo nos instalamos definitivamente y ese día vinieron de Spectrum a instalar cable e Internet. Volví a tener todos mis canales y + un paquete de canales latinos (tengo de Perú, Ecuador, Colombia hasta de Cuba), volví a tener la RAI y el canal francés. Lo mejor es que el nuevo sistema nos permite ver Netflix en la pantalla grande. Nunca más la oscuridad y pantalla limitada del laptop. Bueno nunca más es mucho tiempo, pero esperamos que Tata D-s nos ayude a seguir así.
Hablando de Netflix esto es lo que he visto en estos días:

TRAITORS:  Se ha vuelto una obsesión en el cine y la televisión el tema de los espías rusos (¿por qué será?) hoy y ayer. La Guerra Fría está en el cine en “Red Joan” y en la BBC con la todavía sin estrenar “Summer of Rockets” y en abril , Netflix presentó “Traitors”.

La historia comienza en Londres en 1945 y gira en torno a Fiona “Feef” Symonds (Emma Appleton) una “niña bien” con country house (un poco dilapidada) y padre en el Parlamento. Feef ha estado entrenando con las fuerzas especiales pata ser agente en la Europa Ocupada, pero la única guerra que conoce es en la cama con Peter (Matt Lauria), un oficial americano con esposa e hijos en los United.

La guerra se acaba, Peter debe volver a su país con su familia. Feef insiste en irse con él, adora América, adora a Peter, pero lo más bien que se quiere bañar desnuda con un amigo de su hermano, el escandalizado abogado Hugh Fenton (Luke Treadway, el Dr. Frankenstein de “Penny Dreadful”). El mundo de Feef está cambiando. No solo se le va el amante, Hugh, un devoto socialista, vence al hermano de Feef en las elecciones locales. Mas atroz le parece a Feef que los Torys sean vencidos y que Winston Churchill deba dejar el gobierno en manos del socialista Clement Attleee.

La salvación de Feef llega al entrar a trabajar al ministerio de relaciones exteriores (Foreign Office) y de ser reclutada por Rowe (Michael Sthulbarg de “Bordwalk Empire" y “The Shape of Water”) un americano que está creando, casi como un esfuerzo personal, un servicio de espionaje para una nueva guerra. Como Rowe le explica a Feef, la guerra no ha acabado, Solo han cambiado de enemigo. El necesita saber si entre los colegas de Feef puede haber un agente ruso. También la anima a cultivar la amistad (y el sexo) con Hugh.

¿Parece interesante no?  y sin embargo es (y este es un consenso con los recappers) aburridísima, aun con asesinatos y violencia con doquier. El problema es que los personajes son tediosos, pesados, antipáticos. A ratos intenta ser “The Little Drummer Girl” y cae en el mismo error de esa serie, nadie te simpatiza. Yo creo que, para ser un relato de espionaje, los personajes no son inteligentes. Rowe es brillante pero obviamente está desequilibrada, Feef es tonta de capirote y Hugh demasiado ingenuo para ser político. Definitivamente no la recomiendo.

LAS ESCALOFRIANTES AVENTURAS DE SABRINA: Me había prometido no verla más, pero es un imán, es muy entretenida y les he tomado cariño a los personajes. A pesar de que advierto, es una serie para gente de criterio formado.  Aguirre-Sacasa sigue con esa manía de escandalizar y ofender: desde tratar de convertir a Sabrina en una émula de Cristo (hay una escena en el primer cap. que la muestra naciendo en un pesebre) hasta que el demonio más feo que acosa a la brujita se llama …Asmodeo. A ver si las fuerzas ocultas no le dan al nicaragüense una leccioncita uno de estos días.

Tras acabar la primera temporada vendiendo su alma al Señor Oscuro, Sabrina decide cambiar su vida, abandonar su escuela, no ver mas a sus amigos y dedicarse totalmente a sus estudios en La Academia de las Artes Invisibles. Sabrina también ha cambiado de carácter, está mas agresiva y gritona y lo demuestra en su primer día de clases que coincide con la candidatura de Nick Scratch al puesto de Prefecto. A pesar de que es un puesto solo para varones, Sabrina insiste en ser candidata.

Galantemente, Nick la apoya, pero es el único. Hasta Tía Zelda no se ve entusiasmada con esta Sabrina rompe-tradiciones, el novio de Ambrose se revela como un gay machista que se opone a votar por Sabrina. También Ambrose está en contra de la candidatura de su prima.

Ambrose le dice a Sabrina que ella no merece ese puesto ya que desprecia las tradiciones y las reglas de la escuela que un prefecto debe cumplir y mantener. Sabrina, petulantemente, le dice que ella ha venido a destruir lo viejo y cambiarlo todo. Suena típico discurso del feminismo radical de hoy. Sin embargo, hay fuerzas ocultas empeñadas en impedir el acenso de la brujita.

Tres demonios se le aparecen en determinadas ocasiones, justo antes de las tres pruebas de competencia que Brina debe superar, y la asustan impidiéndole prepararse. Aun así, Sabrina las supera gracias a la ayuda de Prudence y sus Hermanas, luego gracias a la Tía Hilda que es la única preocupada con el cambio de Sabrina y la única en pararle el carro cuando la sobrina se le encabrita

Sabrina le confiesa a su tía que se ha visto obligada a alejar a la gente que quiere (léase amigos humanos) porque no quiere dañarlos cuando el Diablo se ponga a exigirle hacer maldades. Ese es el miedo de Sabrina, por eso está de tan mal humor y tan apurada en cambiar cosas que ve erradas. Debe hacerlo antes de volverse mala.

En su último desafío es ayudada por Nick. Ambos conjuran a los tres reyes demoniacos, pero no llegan a saber su propósito puesto que son desterrados por el Padre Blackwood. El Sumo Sacerdote está tan indignado que acaba con la competencia nombrando a Ambrose, Top Boy. Mejor, Sabrina puede destruir la Iglesia de la Noche desde fuera. Nunca hubiera sido un buen prefecto y esto nos lleva a una pregunta ¿puede una mujer a aspirar al puesto de un hombre si no está preparada para este? ¿Puede una mujer sin estudios de medicina reemplazar a un médico solo porque no hay doctoras en su hospital? Y eso es lo que vemos en el caso de Susie.

La pequeña transgénero quiere ser parte del equipo de basquetbol de la escuela, pero en Baxter High no hay equipo femenino. Susie intenta ser parte del equipo de chicos y ya se imaginarán el bullying al que es sometida. Bufando, Susie irrumpe en la oficina de Miss Wardwell. La pobre Lilith está teniendo dificultades para conseguir el respeto que merece como nueva directora, pero no lo va a obtener si desde ya las alumnas pueden invadir su oficina como si fueran toros en San Fermín.

Wardwell va a hablar con el entrenador quien le explica que el mayor problema de Susie no es su vagina, sino que es enana (como yo también lo soy, puedo usar esa palabra) y no sabe jugar basquetbol.  WTF? Impertérrita, Lilith dice que en SU ESCUELA no permitirá actitudes sexistas. Susie es incorporada al team y está a punto de pasar tamaña vergüenza cuando aparece Sabrina ex machina y consigue que su amiguita haga más canastas que Michael Jordan en su vida

Pues qué bien, ¿no? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Sabrina siempre va a tener que apuntalar a Susie? ¿Como Susie no se sorprendió de sus milagrosas e inesperadas cualidades? En cambio, su inexplicable triunfo la orientó a salir del closet trans y a anunciar que es chico y se llama “Theo” Muy bien, pero en teoría ahora al definirse como varón, Susie no tiene impedimentos para estar en el equipo.

¿De que sirvió su esfuerzo? ¿Como ayuda en eso a chicas que si tienen aptitudes para el deporte y quieran tener su propio equipo? Por eso me gusta este programa porque te impone interrogantes y te hace meditar en cosas reales poniéndote ejemplos mágicos.

Eso es lo que he visto en Netflix. En la televisión normal estoy siguiendo “The Spanish Princess” de la que pronto espero escribir una reseña, pero abandoné “Chernóbil”. Mas allá del desastre y de la tragedia humana, no me gusta una historia que comienza con un suicidio para llevarnos en flashback a las circunstancias que llevan al Ingeniero nuclear Valery Legasov a quitarse la vida. Saber de antemano que un personaje (mas si lo interpreta Jared Harris) se va a morir de tan fea forma te quita las ganas de invertir emocionalmente en un relato de por si amargo y sombrío.


A veces los spoilers te ayudan a no perder tiempo con determinadas series. El saber del final agridulce del matrimonio de” las Annes” (Lister y Walker) fue un factor que me hizo dejar de ver “Gentleman Jack” Aunque en realidad fue que no me simpatizó la protagonista (Suranne Jones) y no por su condición de lesbiana. Anne Lister (apodada “Fred” por sus amantes y “El Caballero Jack” por el vulgo). fue toda una rareza del Yorkshire de comienzos del Siglo XIX. Latifundista independiente, viajera infatigable (falleció en las estepas rusas) y hasta alpinista, Lister documentó su vida, incluyendo sus affaires con varias mujeres, en diarios que escribió en un código mitad griego y mitad algebra.

Son esos diarios (hoy descifrados) los que proporcionan las bases de este cuento de una mujer que es mitad Capitán Poldark (intenta restaurar la mansión familiar, proteger sus minas de carbón y luchar contra los Rawson, tan implacables y corruptos como los Warleggen) y el Señor Darcy (anda en busca de esposa solo que esta debe ser rica). La candidata perfecta la encuentra Lister en su tocaya, la melancólica y frágil Anne Walker (Sophie Rundle, la Adah de “Peaky Blinders”).


La historia está bien contada, es dinámica, bien actuada y tiene un vestuario fenomenal. Lister no anda de pantalones, como la original prefiere un vestuario negro y severo, pero elegante. Aunque usa sombrero de copa se permite sus coqueterías. Al matrimonio de una de sus examantes, luce un tocado de plumas (a la última moda de 1832) que da la impresión de que se plantó un gallo negro en su cabeza.

Mi problema con la serie es que no soporté que Lister fuese tan arrogante, egoísta y pragmática con una mentalidad de propietario y llena de privilegios de clase. Trata bien a sus criados, empleados e inquilinos mientras le sirvan. De lo contrario, les da puerta. Aquí no entran las compasiones ni lealtades de un Poldark. Las mujeres en el libro de Lister son u objetos sexuales, o sirvientas u obstáculos como su hermana Marian (Gemma “Yara” Whelan).

Lo desagradable es que la serie toma el partido de Lister y coloca a Marian, que para mis ojos es una mujer mucho más reformista, compasiva y sensata que la mayoría de su época, como un personaje ridículo. Cuando Marian comenta con amistades lo contenta que está que en Inglaterra ahora puedan votar todos los hombres, su hermana burlona le dice que el voto la excluye a ella y por eso no lo alaba.

Marian le recuerda que antes el hoi polloi masculino no podía votar, pero eso a Lister la tiene sin cuidado. A ella no le importa que sus criados y criadas no puedan votar. Lo importante es que ella carece de ese derecho. Sin ser una mala persona, Lister nunca fue ni revolucionaria ni reformista, solo quería vivir a su manera y si le creemos a la serie lo consiguió, pero eso no la hace mejor que su hermana.
La criada está preñada.¿ La despedirá Lister?

Uff ya llevo diez páginas, mejor la corto aquí. Díganme si han visto algunas de estas series, si les han gustado y el porqué. Y si no les han gustado, también cuéntenme.

En cuanto a mi saga personal. Seguimos trayendo cosas del galpón de a poco. Nada hasta ahora parece haberse perdido ni roto con la excepción de la cubierta de una de las luces traseras del auto de mi hermano (doscientos dólares en repararla y por suerte no fue el foco que eso hubiera sido mas de $1,000) que por andar cargando muebles bajo la lluvia, se resbaló, casi se parte un dedo y dejó caer la mesa del comedor de mi madre sobre el foco. Pero ya tenemos comedor. (Por razones de espacio, la tenemos cerrada, pero tiene una hoja que le permite expandirse hasta acomodar seis comensales).

También Don Anselmoel super,  un señor peruano muy super gente nos instaló las persianas, los aparatos de aire acondicionado y en mi baño, una barra de protección ¡y la ducha flexible!




Yo creo que ahí vamos a tener que pararle al asunto de las compras. Eso significa no reemplazar los estantes de libros que se rompieron al desarmarlos. Eso significa que mis libros seguirán en sus cajitas, pero tiempo al tiempo. Nomás recen para que a mi hermano le terminen de pagar los $40,000 que todavía le deben y que haya salud. Por primera vez, en años, me siento serena. Espero que eso se traduzca en notas interesantes para seguir con este debate continuo sobre la calidad de nuestra televisión.