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miércoles, 19 de octubre de 2022

Gossip Girl en El Schonbrunn o La AntiSisi: ¿Que nos trae de nuevo Netflix en The Empress?



En un año en que hemos tenido tres visiones del cuento de Sisi Emperatriz, ya no se vale determinar si The Empress es buena ( no lo es) o mejor que versiones anteriores (tampoco lo es). Lo que importa es qué novedades, por locochonas que sean, se han embutido en la historia de otra de esas “perpetuas víctimas del patriarcado”:  Isabel de Baviera, alias Sisi.

Ese es el primer cambio. Sisi quiere que la llamen “Elisabeth”. No hay ninguna fuente histórica que diga que exigió ese cambio de nombre al convertirse en emperatriz. Un estúpido artículo de Elle dice que “detestaba” el apodo. ¿De dónde sacaron eso?  ¿Saben por qué es mentira? Porque “Sisi” es una invención de la Sisimania. A Elisabeth en famille se la llamaba “Lisi”



Es una más de las invenciones de este relato escrito por una semi novata de 39 años llamada Katherina Eyssen, cuyo currículo incluye un poco de experiencia actoral, algunos cortos y el haber escrito un par de episodios de series policiales como Tartot. Hija de la directora Vivian Naeffe y del libretista Remy Eyssen, más conocido por sus novelas de detective,  Kati tiene buenos contactos. En dos ocasiones ha colaborado con su madre en proyectos que Vivian ha dirigido.

{NOTA: Andan diciendo que está basada en una novela de Gigi Griffis. Si miran la página de Amazon  verán que la novela fue publicada apenas dos días antes de salir el show al aire. ¿Que vino primero, entonces? ¿Novela o libreto?}

Cambiando la Historia de “Lisi”

El Equipo Eyssen conserva lo básico del suceso histórico. Francisco José, imperator de un vasto imperio,  que va desde Lombardía hasta Polonia, está por casarse con su prima Helena “Nene” von Wittelsbach, pero al ver a la hermana pequeña de la novia se encapricha con Sisi y acaba casándose con ella. Desde el primer instante,  Sisi tiene problemas con el protocolo real y con sus estrictas mentoras: la Condesa Esterhazy y su suegra, Sophie. La rebelión de Sisi consiste en escaparse de noche, treparse a los árboles a fumar; regalarle sus zapatos a una obrera y andar descalza por el lodo. Cuando la molestan ocorre a esconderse o se quita la ropa en las escaleras del Palacio de Schonbrunn.

                  Sisi escondiendose para no casarse.

Ahora vienen los cambios. Franzi es un idealista lleno de ideas de progreso. Quiere pacificar a su pueblo a punta de traerles modernidad, como trenes. No quiere guerra, quiere a todos felices. No se entiende entonces por que todo su pueblo lo odia, al punto que el hoi polloi se saluda con un ”Revolución” que huele a “Heil Hitler” (recordamos que los Nazis eran revolucionarios socialistas anti-monarquía y anti-elites).

El más descontento es Maximiliano, el envidioso hermano del emperador, quien quiere el trono para convertirse en un tirano déspota que gobernará apoyado por la iglesia y la aristocracia. Cuando no está seduciendo mujeres (incluso le hace la corte a Sisi que le sigue el juego peligrosamente), Maxi anda complotando en contra de su hermano.

Este envidioso, consigue boicotear los esfuerzos de Franzi de evitar la Guerra de Crimea (que ya llevaba un año en curso para cuando el emperador se casó) .  Todos culpan a Sisi que no encuentra nada mejor que irse de juega con Maxi, pero cuando la revolución llega al palacio ella se porta como una heroína marcha entre el pueblo y,  a punta de contarles que está preñada,  los envía a todos a su casa. Creo que WTF es muy poco para definir este Deus Ex Machina.

           ¡ Que abran las puertas que aqui viene Sisi-Hulk a pacificar los ánimos!

La única excusaaparte de que es de Netflix es que The Empress es creada por gente sin más experiencia que cortos y series policiacas. Nadie en el equipo de Kati Eyssen ha escrito un drama de época o serie importante. Además de acumular los clichés de lo que ya debemos llamar “La Fórmula de Las Reinas,  este libreto consiste en copiar de otras sagas de la desdichada emperatriz, pero prohibición absoluta de seguir algún detalle realmente histórico.

¿Qué les parecería si les contara que a verdadera Sisi sufría de una timidez patológica?  ¿Qué odiaba las ocasiones sociales y que a su joven edad pasaba por periodos de gran melancolía? La razón por la cual su madre la llevó al cumpleaños del Emperador en Bad Ischl, fue precisamente para obligarla a relacionarse con otra gente y superar su depresión. También se esperaba un reencuentro de Lisi con el Archiduque Carlos (invisible en The Empress) que realmente estaba enamorado de la primita pequeña.

Aunque con el tiempo, Sisi despreciaría las exigencias de la vida cortesana y abrazaría algunos ideales republicanos, nunca fue amiga del pueblo. Las multitudes que se aglomeraban afuera del Schonbrunn para verla, la asustaban y sofocaban.

                     La verdadera Sisi en epoca de su boda. Tímida, ingenua un poco infantil.

           


                                     Sisi de la serie,  frívola y borracha



El Culto a La Fealdad

No quiero parecer superficial, pero la serie me ha resultado un asalto a la vista. La oscuridad,  que en Netflix es el nuevo sepia, domina todo este drama de época. Mejor,  así no vemos ni el mobiliario antiestético, ni el horrible vestuario, ni las caracterizaciones de un elenco que parece estar reflejado en espejos cóncavos de feria. ¿Quién hizo esta serie?  ¿Valle Inclán?  Todo en The Empress es un esperpento coronado por la Sisi más fea que he visto en mi historia de Sisifreak.

Turquía se ufana de tener actrices hermosísimas, pues se han traído el equivalente a la pinche de cocina de las bellas. Devrim Lingnau es tosca, mal encarada y posee una mirada tan dura que a ratos parece turnia.  No es buena actriz, no proyecta simpatía. Si la subimos al estrado con Romy, La Capotondi y Dominique Devenport va a aparecer como la repartidora que vino a dejar un paquete. Se tenía que decir y se dijo.

                          Espejito, Espejito ¿quien es la más fea?

Lo singular es que el elenco la acompaña en su fealdad , como si hubiesen querido hacerle un sequito de espantapájaros. Solo se salva el Philippe Froissant que tiene aspecto humano. {Otra burrada que Begoña Alonso ha dicho en Elle es que Philippe Froissant interpreta a Sophie. “También está bajo la presión de su madre, Sophia (Philip Froissan)” ¡Señora, el transgénero aquí es Luzi! A Sophie la interpreta la actriz persa Melika Foroutan}.

Tanta fealdad hace que Elisa “Ojos saltones” Schlott se vea la más guapa. Mis Gatos Seriefilos saben que he tenido mi guerra con Fraulein Schlott. La odié en Nuestros Años Milagrosos y creo que la voy a odiar más en la segunda temporada de esa serie, pero la amé en la tercera temporada de Das Boot. Me entristece pensar que prefirió quedarse en este bodrio y no retornar al cuento del submarino.

Elisa Schlott también tiene el triste honor de ser el único personaje con semblanza de humanidad en este cuento parra adolescentes. Es mi personaje preferido, en términos de que no me molesta que esté en escena. Los demás me repelen. Eso me deja con otro personaje que me caería bien, al menos tiene buenos diálogos-pero es feíto por dentro y por fuera. Me refiero a Maxi de Habsburgo.



Lo bueno es que no lo han puesto gay. Un rumor sin base que,  me decía un profe de historia mexicano hace unos días, fue pura calumnia de los juaristas y que sigue siendo repetida por un segmento de la población del país azteca que no saben que Maximiliano fue un rey muy progresista y liberal. Aquí el liberal es Franzi que en la vida real era ultraconservador y a sus 23 años ya actuaba como un viejito

Volviendo a Maxi, lo ponen como un garañón que preña dos hermanas de un tiro y le planta un chupón en el cogote a una dama de Sisi que la deja más marcas que un mordisco de Lestat. No hay necesidad de ponerlo gay, aunque llegue a sus fiestas con los ojos con más mascara que la que usaba el Floki de Vikingos, y que los marineros que sirven el absintio en dichas fiestas anden disfrazados de camareros de bar gay de Marsella. Ya en su comportamiento nos muestra que es un pobre niño tico que se aburre y busca sensaciones extremas. Eso nos lo hace muy contemporáneo.



En Elle han dicho que The Empress es más Bridgerton que The Crown. Con eso quiere decir que es poco seria y tiene mucho sexo. Pero las fiestas de Maxi me hicieron recordar a otra serie. Llegué a la conclusión de que Netflix le encargó a Kati Eyssen darle un vuelco “coppoliano” a su SisiSaga. Hacer lo que Sophia logró con la ya clásica Marie Antoinette. Tomar un episodio histórico y convertirlo en un retrato de disipación y angst adolescente (léase adolescentes del siglo 21) .

Lo logrado fue una especie de Gossip Girl. Lo noté en el intercambio de Las Chicas Wittelsbach con el non sequitur de Sisi “te has vuelto nuestra madre”. ¡Guau! Serena van der Woodsen no lo pudo decir mejor y la pobre Nene quedó tan corrida como mi amada Blair Waldorf. Pero cuando Nené fue a rescatar a su hermana escondida bajo una mesa me recordó la reconciliación de Blair y Serena en Central Park bajo la lluvia. Bueno si ya tenemos alter egos de la It Girl y de la María Antonieta de Manhattan, nos queda aceptar que Maxi es Chuck Bass. ¡Ya espero oírle decir “Soy Max de Habsburgo!”





Vale recordar que Blair vivió un año como Princesa de Mónaco, que era buena para huirle a lo que la asustaba (recordemos la escapada de su boda principesca ) y que tuvo problemas de etiqueta y otras cosa con su suegra. Hey! la suegra se llamaba Sophie también.


   Los peligros de tener una suegra llamada Sophie
                              Blair huyendo de su boda

Un Vestuario Estrambótico

En donde no hay comparación con la elegancia sartorial de Reina Cotilla, es el vestuario de esta serie. ¿Por dónde comenzar? ¿Los colores? Sisi en blusa naranja y falda morada. ¡Ayyy, mis ojos! Sisi yendo a su baile de compromiso en un traje color…¿caca? ¿Nos atrevemos a hablar de las telas? Las Wittelsbach eran pobres, pero llegaron al palacio todas andrajosas. Parecían vestidas con retazos de disfraces de Halloween, cretonas de cortina y hasta tapices de alfombra.

                       Mostaza con morado. No pegan ni con cola

                      Ese color, ese color y ese escote anacrónico

                       ¿ En que tianguis compraron esos hárapos?



                       Si creiamos que Blair exageró con su vestido del prom...

             ¿Qué les parece el look "alfombrado"de Sisi?

Lo más estrafalario que los diseñadores siguen una versión New Look con colores ochenteros y faldas con crinolinas. Todas parecen estar desfilando por una pasarela envueltas en parodias de modelos Dior para la noche. El vestido con el que la Emperatriz Sofía recibe a su futura nuera pudiese haber sido diseñado por El Maestro Balenciaga…¡pero después de una noche de copas!

                  Un cencerro con cascabeles y el New Look de 1854

Ni hablar de las joyas. Sofia tiene en el pescuezo una especie de cencerro de vaca con cascabeles. Casi tan grotesca como la corona de vidrio y cartón que luce su nuera en su baile de esponsales En cuanto a las transparencias del  vestido de novia de Sisi, dejémoselas a Las Kardashian, pero no a la futura emperatriz. 


                            Sisi y su coronita de cartón

¿Y de dónde sacaron esa burrada que Leontine le cuenta a Egon que las damas de la corte no usan ropa interior? Lo vemos cuando Sisi (tan fina ella) se pone de cuclillas en el empedrado y se mete la mano en la entrepierna para descubrir que le ha llegado el periodo.

                 Muy buena manera de constatar si nos ha llegado la regla

Hasta en el modo en que Lisi se relacionaba con la ropa inventan cosas. Como en Sisi, la muestran incomoda con los corses. En la vida real (algo que si incluyen en The Corsage) la emperatriz se obsesionaría con lucir una figura muy espigada. La costumbre en la corte vienesa era que la emperatriz solo debía usar zapatos una vez. Una de las rebeldías de Sisi fue ir contra esa norma. Ella quiso conservar su calzado. Así que esa escena extravagante en que Sisi regala sus zapatos a una mendiga y luego chapotea descalza en el fango, es el colmo de lo improbable.

Para Reírnos un Poco

A diferencia de The Serpent Queen, The Empress no pretende ser una sátira, pero a mí me ha sacado risas accidentales precisamente cuando quiere ser más seria. Esa amenaza de Ludovika de meter a Sisi en un manicomio es impagable. ¡Si toda la Familia Wittelsbach era más demente que Los Targaryen!  Hubieran tenido que construir un asilo para ellos solos.

Ha valido la pena aguantarse este bodrio solo por ver a Jordis Triebel embutida en una crinolina. ¿La Dra. Stalina de Babylon Berlin la madre bestia de Dark convertida en una duquesa?  Eso es más cómico que Dave Chapelle y Chris Rock juntos. Más cómico que el peinadito que le hicieron al pobre Johann Strauss Jr.



El episodio de Strauss, con el desprecio de Sisi al gran compositor (y pensar que en las Sisiliteratura ella es su protectora) denota esnobismo de parte de Katerina Eyssen.  Strauss es visto solo como el Manzanero del Imperio: un señor que hace músicas para viejos. Diferente el caso de Liszt que lo muestran como el Bad Bunny de la época.

                            Yo creo que Straus si se peinaba

Conclusión, la realidad de la Emperatriz Isabel es tan prosaica e inexplicable para Millenials y Zeta (me dicen que son el nuevo público de Netflix) que hay que inventarle locuras que la acerquen a esas generaciones. Mas divertido es ver a Sisi toqueteando al pueblo a lo Diana, o matando jabalíes o cayéndose al suelo de borracha,  que presentarnos con la verdadera emperatriz cuyo mayor pecado fue aceptar un empleo que le quedó grande y huir de sus obligaciones laborales. Eso sí gozando de un excelente sueldo para cumplirse todos sus caprichos.

Lo Inexplicable: El baile de esponsales. En medio de un vals los bailarines se ponen a interpretar una combinación de mambo, ballet de Dhiagilev, y una volta isabelina. Casi tan inexplicable como el corte de pelo de Nene (¿que ganó con esa peluca de Velaryon? ) o ese postizo que Esterhazy pidió prestado a Gary Oldman que lo usó (en plateado) en Drácula.

                         Un corte de pelo incoherente como todo en la serie

                             ¡Qué rico el mambo!

Contenido Violento y Gore: Un par de palos que la policía les da a los facciosos. Francamente, si todos son como el Egon se merecen palizas. Ser revolucionario y dispuesto a cometer magnicidio no necesariamente significa ser buena persona o perseguir una causa justa.

Desnudos y Situaciones Sexuales. Muchos y bastantes gratuitos, pero esto me lleva a un par de clichés falsos, sobre todo en la Viena de 1854 que ya había adquirido el puritanismo burgués de un siglo victoriano. Me refiero a todo lo que rodea al comportamiento sexual de los soberanos.

Para comenzar el absurdo del “sagrado ritual”. No he encontrado pruebas históricas de que esa “prueba de virginidad” haya sido practicada en Europa,  ni siquiera en la medieval. Se sabe que se practica en países africanos, entre los gitanos, y es una condición a la que deben someterse la candidatas a ser policías en Indonesia, pero no ha sido un ceremonia de la realeza ni ayer ni hoy.

                    Con ese monoculo el médico pretende encontrar un himen

Solía utilizarse para demostrar que un matrimonio no había sido consumado o si había dudas sobre la virtud de la novia (lo vimos en Velikaya ), o como ocurriese con Juana de Arco que fue solicitado para demostrar que no era una mujerzuela que venía a estafar al rey. Sin embargo, se ha vuelto un faux cliché de muchas series de época: Ekaterina, Versalles,  The Great, La Reina Serpiente y ahora The Empress.



Ningún biógrafo de la emperatriz jamás ha mencionado tal acto. La ironía es que, en María Teresa, también hecha por la televisión austriaca y que tiene lugar cien años antes de la boda de Sisi, ni hay sagrado ritual ni reglas para la copula matrimonial .

Tampoco tuvimos lo del sagrado ritual en La María Antonieta de Coppola, ni en Victoria, ni en Reign. ¿Se imaginan que de problemas se hubiese evitado con lo del divorcio de Enrique VIII si hubiese existido el sagrado ritual?  Este invento woke que acaba siendo un proceso invasivo y una forma de violencia sexual en The Empress, sirve también para degradar a la iglesia con Monseñor Rauscher presente y orquestando todo el proceso.

                             El Equipo Ginecológico

Toda esa acelerada clase de Esterhazy sobre etiqueta sexual también estuvo fuera de lugar. Casi tanto como la bata de esclava tártara que debía usar Sisi durante la consumación. En realidad, acompañaron al tálamo nupcial a la real pareja solo Ludovica y Sophie. Ambas se retiraron discretamente. Sisi solo fue desflorada en su tercera noche y parió  a su primera hija diez meses después. No creo que la hayan temido a punta de huevos crudos por mucho tiempo.

Contenido Feminista: ¿Quién es poderosa en este cuento?  ¿Leontine, la revolucionaria?  ¿Sophie, la tirana?  ¿Sisi que es egoísta, maleducada, antipática y más encima tan boba que anda creyéndole el cuento al conspirador Maxi? Ni siquiera le sienta el rotulo de víctima.

Factor Diversidad: Esterhazy es lesbiana y no es un personaje positivo. Luzi es gay y transgénero (¿cómo saberlo a los seis años?) Mas encima caen en un cliche homofobo, Luzi es gay porque juega con muñecas (WTF?)



Los rusos son malos. Interesante la reunión de Franzi con los banqueros judíos (El Barón von Eskeles) y griegos fanariotas (Los Barones von Sina). El primero le niega un préstamo para construir un ferrocarril. Los segundos le retiran el apoyo económico luego que fracasan los esfuerzos de Franzi por evitar una guerra con Rusia.  La aparición de estos personajes evidencia la diversidad étnica (y la movilidad social dentro de ella) en el Imperio. 

martes, 30 de agosto de 2022

Otra vez La Princesa Disney: Una nueva visión de Sisi

 


Como ya saben este otoño será un homenaje a las reinas de antaño. Por antimonárquicos que sean los productores del momento, el Jubileo de Isabel II les habrá demostrado que en la plebe siempre buscamos cuentos de hadas y de príncipes y reinas. De toda las elegidas, la que ha generado más ficción es Isabel Wittelsbach, con dos miniseries y un filme, lo que precipita una nueva ola de Sisimanía. Ya en otros blogs hablé de la Emperatriz Sisi, su verdadera historia, y como pasó a ser una leyenda y una franquicia, pues la Sisimanía resurge en esta tercera década del Siglo XXI para perpetuar un mito que esconde oscuras verdades.

El Retorno de la Sisimanía

La primera producción es la más cercana a la verdadera historia de Sisi. Se trata el filme The Corsage que recoge una anécdota de la madurez de la emperatriz de Austria. Llegados sus cuarenta años, Sisi, en la cúspide de su rol de icono de elegancia, sabe que ya es una mujer madura y decide antes de perder su encanto,  hacer un viaje; reencontrarse con viejos amigos y amores;  y buscar un modo de proteger y conservar su legado.

Esta producción austro-germana ya fue presentada en Cannes donde le consiguió un premio a Vicky Krieps. No es el único filme sobre la Emperatriz que verá este año. Hay otro producción alemana titulada Yo y la Emperatriz donde la leyenda será narrada desde la óptica de una de las damas de Sisi.



Estas películas optan por mostrarnos a Sisi en su apogeo, en cambio las dos miniseries regresan al cliché de la princesa lozana que roba el corazón de su primo en un primer encuentro. Podemos decir que el mito Disney de los enamorados eternos continua.

Este mito ni se acerca a lo que ocurrió en la vida real donde el único enamorado era Francisco José. Su primita era demasiado joven e inexperta para poder interesarse en un desconocido, por muy emperador que fuese. Sin embargo, su familia no iba a desperdiciar una oportunidad como esa y empujó a Sisi a aceptar el compromiso, ignorando que así labraba una desgracia.



Una Princesa Porfiada y Calentona

Sisi puede verse por el canal Disney, dentro y fuera de USA. He notado que las series austriacas tienden a tener mucho más contenido sexual.  que las alemanas, lo que es ya mucho decir. En los casos de Freud, Hotel Sacher y Maria Theresa, lo sexual es como un intento de opacar la falta de calidad de la obra. En Sisi no se hace una excepción. Comenzamos con una escena de la princesa bávara de quince años,  en su retiro rural masturbándose (WTF?).

Sisi es rebelde, pero sus rebeldías,  que siempre han sido parte del imaginario popular,  ahora superan lo infantil. Está encaprichada con un maestro de equitación. En represalia,  porque se lo niegan,,  acompaña a regañadientes a su madre y hermana a Bad Ischl donde se espera que Helene “Nene” se comprometa con su primo Francisco José (Jannik Schumann el simpático Otto de Charité at War).

Desde el comienzo, Sisi sabotea este enlace. No se entiende bien la razón. Al parecer solo busca llamar la atención, por ejemplo, presentándose ante su primo vestida de negro, supuestamente enlutada por su amor trunco. Lo consigue y el emperador se prenda de ella. Aun así, Francisco José se niega a comprometerse con la prima pequeña. Sabiamente ve que un espíritu libre como el de Sisi solo sufrirá en una corte tan estratificada y llena de reglas como la de los Habsburgo.





Sisi se encapricha y,  como es llevada de su idea de manera casi compulsiva, hasta recluta a su tía la Emperatriz Ludovika para que la ayude a conquistar al heredero. Sisi y FJ se casan, pero desde el primer día comienzan los problemas. A la archiconocida lucha entre la nueva emperatriz y el protocolo real, ahora se agrega una Sisi que vemos convertirse en abogada de los pobres, inmiscuirse en las decisiones de su marido,  y defender a los enemigos del imperio.

¿Como es posible que una chicuela recién llegada del campo,  se convierta en una poliglota consumada y experta en geopolítica en solo unas semanas? Si bien es cierto que Sisi colapsó (igual que Diana de Gales) ante las exigencias del manual de etiqueta de la corte, también es cierto que tenía un don para aprender idiomas y que apoyó la causa húngara. Todo eso ocurrió paulatinamente, no apenas recién casada.

Aunque me encanta lo que han hecho con la Princesa Esterhazy, esta era húngara solo por matrimonio y nunca complotó con su emperatriz para que esta apoyase al Conde Andrassy. La serie adelanta tanto esta relación que FJ llega a sospechar que Gisela,  su segunda hija,  es producto del adulterio. Un absurdo total. Nunca hubo sospecha sobre la paternidad de los hijos mayores de la pareja.



El rumor surgió solo después del nacimiento de Maria Valeria, la menor, de quien se dijo era hija de Goulya Andrassy. La razón fue que había un largo espacio de tiempo entre el nacimiento de la benjamina y su hermano mayor el Príncipe Rodolfo. También se rumoraba que el Emperador y su consorte no hacían vida marital.

Lo último es cierto, pero Sisi para conseguir que su esposo crease un reino autónomo en el país magyar, acepto volver a compartir cama con FJ. De ahí el nacimiento de quien Sisi llamaría “mi princesita húngara”.  La primera temporada de Sisi acaba poco después del nacimiento de Gisela así que no sabemos que irán a inventar con esto de sexualizar a quien hoy llamaríamos una mujer asexual.

A diferencia de otras versiones Sisi,  se acerca a la verdad al describir como el Emperador esperó un par de noches después de su boda para consumar su unión. Las razonessegún biógrafos de la real pareja eran la juventud e inexperiencia de Sisi que hacían que el esposo postergara la intimidad conyugal hasta que hubiese más confianza entre ambos. En la serie nos dicen que FJ,  acostumbrado a tratar con prostitutas,  se cohíbe ante la “inocencia” de su mujer.



Sisi decide espiarlo y lo sigue hasta un burdel donde da rienda suelta a su voyerismo observándolo en plena faena con una tal Fanny. Sisi contrata a la ramera para que le dé “lecciones” y así satisfacer al emperador. No contenta con este ángulo que recuerda a Daenerys Targaryen, Sisi se obsesiona con la tal Fanny y hasta la mete en el palacio, bajo el alias de “Condesa von Lotty”.

Buscando Desesperadamente a Fanny

La astuta Esterhazy reconoce que debajo de la condesa hay mucha mujerzuela y la pone de patitas en la calle. Esto no detiene a Sisi que anda deambulando por los callejones y bajos fondos de Viena con una capucha a lo Monje Loco y un síndrome de Haroun al Raschid, aunque a ella le vale saber lo que su pueblo opina de ella. Ella solo busca a Fanny. Es increíble que una afuerina sin mapa,  ni Baedeker,  pueda moverse con tanta facilidad por zonas que la misma policía vienesa temía infiltrar. Pero ya saben…estos cuentos de Disney.

La obsesión de Sisi por Fanny llega al punto de exigir que la prostituta la asista en el parto. Y se lo conceden ¡inaudito! La tal Fanny se revelará como una conspiradora ingrata,  acabará en el cadalso,  encajándole a la hija a su benefactora.



Paremos aquí. Isabel de Baviera tuvo por muchos años una peluquera llamada Fanny que no era ni conspiradora ni prostituta. La Emperatriz tuvo criados, damas, gente de la nobleza muy allegados a ella y en quienes tenía plena confianza, pero no se buscaba las amistades en el demi-monde. A lo más la amistad que formó con Katharina Schratt, actriz y maitresse du roi oficial.



Se sabe que ya en su madurez, las pocas veces que paraba en Viena, Sisi se dio algunas escapadas de incognito. Famosa es la de un carnaval donde coqueteó con un joven oficial que ignoraba su verdadera identidad y a quien ella dio el nombre de ‘Gabrielle”.  Pero ella nunca lo hizo sola ni anduvo vagabundeando por los barriales vieneses.

Otra cosa que es parte de la sexualización de la protagonista es que se insinúa que su obsesión con Fanny puede tener toques lésbicos. Hora es de silenciar sospechas. Solo en una ocasión en la larga historia de la Sisimanía se insinuó lo del lesbianismo de la emperatriz. Como la biógrafa (ya ni recuerdo el nombre) se basó en una tontería, fue fácil para historiadores y otros expertos refutar su tesis.

Hoy donde es más comprendido el término “asexual”, podemos tranquilamente calificar a Sisi como tal. A ella no le gustaba el sexo, no le interesaba el sexo, no le gustaba siquiera hablar del tema. Detestó desde el comienzo el aspecto físico de su matrimonio, apenas nació Rodolfo se alejó del lecho matrimonial y abrazó la idea de que su marido tomase una amante oficial.



Ahora, y esto puede parecer difícil de entender, pero es totalmente posible, Sisi era una romántica, le encantaba el aspecto sentimental y espiritual del amor. Eso la llevó a sostener intensas,  pero castas,  amistades con admiradores como el Conde Andrassy y Bay Middleton. Consciente de que era un poco freak, Sisi sufría de sentimientos de inseguridad e inferioridad.

Sabía que no era la esposa ideal, no acababa de parir el deseado heredero, la maternidad se le hacía pesada y era consciente de que como emperatriz era un fracaso. Solo le quedaban dos cosas:  su belleza y estilo. Eso la llevó a convertirse en lo que los romanos definían como arbiter elegantiarum, un icono de elegancia.

Influencer Asexual

Los daguerrotipos alcanzaron a capturar su belleza cuando aún era lozana, pero su gran publicista fue Xavier Winterhalter. El pintor suizo se encargó de retratar la belleza de Sissi, enfatizando sus mejores rasgos tales como su frondosa cabellera. También se hizo cargo de hacerle propaganda a los preciosos vestidos de la emperatriz. La incipiente industria de las revistas de moda copiaba esos diseños y daba detalles sobre los regímenes de belleza de Sisi, sus recetas para mantener el cutis y el pelo, su programa de ejercicios, etc..



Las mujeres de la burguesía y de la clase alta buscaban imitar a la reina de Hungría, pero también seguían con fruición las andanza de esa emperatriz errante y su rivalidad con otro icono de la moda, Eugenia, Emperatriz de los Franceses. Es en esas rivalidades que la biógrafa distraída encontró una mínima señal de lesbianismo.

Lo cierto es que Sisi quería ser la influencer más importante de su tiempo, la más guapa, la mejor vestida, la que imponía modas. Para eso debía derrotar a todas las que le hiciesen sombras, fuesen reinas o plebeyas. Sisi les encargaba a sus embajadores que le enviasen regularmente álbumes con fotografías o retratos de las mujeres más bellas de otros países.



Se la pasaba horas examinando estas imágenes viendo que tenían ellas que le faltase o en que las superaba. Como las fotografías no eran de mujeres desnudas o en posturas lubricas, mal se puede confundir la envidia y el recelo narcisista con pasión sáfica. Además, a Sisi no la unió nunca ningún lazo fuerte con ninguna mujer ni con sus parientas, ni sus hijas ( se llevaba muy mal con Gisela y sofocaba a la pobre Valeria) ni con sus damas ni sirvientas. Su única intimidad fue siempre con varones, los ya mencionados,  y su primo el errático Ludwig de Baviera.

La serie no me ha disgustado, pero tampoco me ha fascinado. Mi Sisimanía acabó a fines de los Sesentas, pero si voy a escoger princesas Disney me quedó con Romy Schneider y Cristiana Capotondi, que, aunque no son históricas,  al menos caen simpáticas.

Dominique Devenport es una excelente actriz y físicamente hay un parecido con la Emperatriz, pero también existe en ella una dureza que nos impide verla como lo que fue:  una adolescente ofendida. Como a pesar de que todos le aconsejan no casarse (hasta el novio) y ella impone esa terquedad casi psicótica, no podemos verla como víctima.



Tampoco me ha gustado la estética de la serie. La iluminación es terrible y no hace lucir ni el paisaje ni el vestuario. Han usado un sepia tan oscuro que parece que han enlodado los lentes de la cámara. Recomiendo con reparos esta serie que ya tiene comisionada una segunda temporada. La prueba de calidad será el compararla con The Empress, la versión Netflix del inmortal cuento de Sisi-Disney y que comienza el 29 de septiembre.





Contenido Violento o Gory: Tenemos ejecuciones gráficas,, atentados políticos y una tanda de azotes que el emperador ordena para su general más querido.

Contenido Sexual y Desnudos: El 40% de la serie son desnudos y situaciones sexuales.

Contenido Feminista: Los productores creyeron estar haciendo una serie feminista con una heroína fuerte que no teme a su sexualidad y que hace amistad con prostitutas y enemigos del estado. Lo que consiguieron fue una mocosa voluntariosa que mete las narices donde no debe y en lo que no sabe, pero como es totalmente Mary Sue aprende húngaro en una semana y en menos tiempo está navegando por las calles de una ciudad desconocida y tomando decisiones políticas que no le corresponden.

Factor Diversidad: Creo que los húngaros por despreciados son “lo diverso” en este cuento.