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lunes, 1 de enero de 2018

Las Heroínas del Period Drama: Lo Mejor del Drama de Epoca 2017


Viendo el inicio de “Vikings” le decía mi hermano que haber estado expuesta a tanta calidad, en lo que ficción histórica televisiva se refiere, me había hecho exigente con el género. Y la mejor manera de poner a trabajar esa exigencia es reconocer lo mejor y lo peor que me ofreció el 2017 en varias categorías. Para los propósitos de este listado he elegido series que se vieron en USA este año, una excepción es “The Crown” A pesar de que Netflix la lanzó al mercado en noviembre del 2016, la mayoría de sus fans, incluyendo a servidora, la vimos en el 2017.

Comencemos con las protagonistas y heroínas (que no siempre tienen que llevar el rol protagónico) del año. Y la reina la mejor, la más hembra, la más generosa, la más fuerte, fue sin duda:

Demelza Carne Poldark (Poldark)

Winston Graham solía decir que para diseñar a Demelza se había inspirado en su propia esposa. O tuvo mucha suerte el escritor o exageró al idealizar a su señora. Como su nombre, Demelza es única, es perfecta, no comete errores. El único error que su marido le achacó, con la brusquedad que lo caracteriza, fue cuando ayudó a la prima Verity a huir con su novio. Ese, no fue un error a mis ojos. Demelza tenía dos opciones, y escogió la que le pareció mejor.

Tan admirable es la protagonista de esta saga que, de rapazuela mendiga, disfrazada de chico, y con más pulgas que su perro Garrick, ha pasado a ser dama de sociedad que brilla en las mansiones de toda la región. Eleanor Tomlison ha permitido que su personaje evolucione sin que Demelza pierda ni su sabiduría ni su sagacidad innatas. La mayor virtud de Mistress Poldark es su generosidad. Es buena esposa, buena madre, buena hermana, buena patrona, buena amiga e, increíble, buena hasta con su rival Elizabeth. ¿Qué otra mujer va a cuidar a la Otra (el marido de la Otra, el hijo de La Otra y a la tía de la Otra) cuando se están muriendo de difteria?

Es tanto el altruismo de Demelza que incluso su adulterio es visto en términos de su buen corazón. Ósea, se apiadó del pobre Hugh porque se estaba quedando ciego. Y aunque parezca ironía, cuando Graham nos muestra a Demelza adultera en esta última temporada, la muestra santa, la enaltece. Su falta no es tal. Si Demelza no se hubiera acostado con el Teniente Armitage, la hubiéramos criticado, tachado de egoísta, injusta. Es increíble, ni el pecado puede ensuciarla.

Es Ross Poldark el desacreditado en esta situación. No solo por su porfía, por su inercia, por su falta de honestidad. El mayor pecado de Ross fue casi haber empujado a su esposa a los brazos de un amante y eso que el mismo le dijo que si estaba desilusionada de su marido,  se buscará otro. Y ella le respondió con la franqueza que la caracteriza “Eso voy a hacer. Y no voy a tener que buscar muy lejos”. Sin embargo, no podemos ver el affaire Demelza-Hugh como un acto revanchista de parte de ella.
Demelza fue clarísima (y se lo confeso al marido) en lo que respecta a los motivos que la llevarían a faltarle. Como contrastó el candor de la ex pinche de cocina con la incapacidad del Capitán Poldark de sincerarse con su mujer. Demelza dijo desear ser otra, una libre que, al menos por un día, podría amar a otro. Que momento desperdiciado para Ross de confesar sus sentimientos por Elizabeth, o de decir simplemente” Demelza yo no soportaría saberte con otro”, o cualquier cosa que le indicara a ella que todavía era importante para su marido. Pero no, Ross se la pasó la temporada ofendiendo a Demelza. Acusándola de ser ambiciosa, o diciéndole groserías como “No todos los hombres de Cornualles están locos por ti”. Pues bastó uno para convertirte en cornudo, Ross Poldark.

Extraordinaria la maestría de Winston Graham de enaltecer a su heroína aun a costa de su héroe y de demostrar como un hombre por soberbia, egoísmo o dejadez, puede casi perder a la mujer perfecta.

2. Charlotte-Elizabeth del Palatinado (Versalles).

 Como personaje histórico, Liselotte fue fascinante. En una época en que las crueles uniones dinásticas eran muchas veces desastrosas, ella supo sobrevivir en una corte llena de traiciones como la del Rey Sol, embarazarse tres veces de un marido homosexual, ser ella la que dijo “¡basta!”  a una intimidad que la humillaba (y también humillaba al Duque), y dejar un buen recuerdo en la historia. Aún más, su abundante correspondencia nos legó una crónica duradera sobre como era vivir en la Francia de Luis XIV.

Jessica Clark ha sabido capturar la esencia de Liselotte, una mujer más moderna de lo que convenía en esa época. La historia ha descrito a la segunda esposa de Monsieur como poco femenina y eso ha dado a pensar que tenía aspecto “hombruno” Nada de eso, lo que pasa es que como nos lo muestra la serie, Liselotte está muy lejos del ideal femenino artificial y sofisticado que representan las maiteesses oficiales de Luis XIV, La Valliere y Montespan. La alemana es gordita, un poco desgarbada, no sabe vestirse, es muy franca y honesta. Es deportista y se gana al cuñado acompañándolo de cacería.

Lo más importante es la buena influencia que tiene sobre el Duque y como consigue interesarlo en compartir su cama, pero la grandeza de Madame es que nunca se engaña. Ella sabe que en esa cama hay tres personas y su compasión abarca hasta el incorregible Chevalier de Lorena, el verdadero amor de su marido. Aunque eso no ocurrió en la vida real, la serie nos hace querer más a Liselotte por como intenta entender a Chevalier y aconsejarlo para que no pierda el cariño de Philippe. 



Al mismo tiempo, la Duquesa de Orleans lucha por elevar la autoestima de Monsieur y convertirlo en un hombre que no tenga que vivir a la saga de su hermano. Sin Liselotte, Philippe nunca hubiera aceptado fingir ser Luis ante el sultán de la India.

3. Elizabeth Mountbatten (The Crown)

 Poco importa si eres monárquico o republicano furibundo, el espectáculo de “The Crown” no te puede dejar indiferente y es casi imposible que en algún momento no sientas empatía, e incluso cariño por su protagonista, Isabel II. Al final se termina uno poniéndose de parte de la reina pesar de que Peter Morgan (que si odia la monarquía) intente falsear la historia y mostrarnos una Isabel mezquina y rencorosa que como un jefe del Yakuza envía a su sicario, Tommy Lascelles, a expulsar del reino al osado caballerizo que pretende a la hermana.

Hice las paces con Claire Foy, quien fuera mi Amy Dorrit definitiva, pero que detesté como Ana Bolena en “Wolf Hall”. Su interpretación de Isabel II desde que era una jovencita recién casada hasta esa mujer que puede lidiar con ministros díscolos, con el tío siniestro, y hasta con su propia ignorancia, pero que descubre que su talón de Aquiles está en los que mas ama,  demostró que no todas las reinas son como Cersei o Daenerys.

Entre Morgan y Foy construyeron una reina moderna que en realidad es un poco Daenerys, vulnerable pero sagaz, consiente de sus limitaciones, pero también de su sentido de deber, dispuesta a sacrificarlo todo en el Juego de Tronos. Sacrificarlo todo para descubrir que el primer sacrificio es su felicidad. Yo he llegado a aborrecer a Daenerys, pero adoro a Isabel, casi tanto como admiro a la reina que Claire Foy encarna.

4. Lorna Bow (Taboo)

Cuando apareció este personaje por primera vez en la serie, le tuve fastidio inmediato.  Sonaba a trepadora con ese cuento de ser la viuda desconocida del padre de James, el protagonista. Como si no tuviera suficientes problemas y le cae una madrastra que viene a pelearle la magra herencia. Pronto me di cuenta de que a la que le acarreaba problemas esta asociación con uno de los hombres más buscados del Londres de la Regencia era a la pobre Lorna. Por culpa de James, la han encarcelado y casi violado y, sin embargo, ella rápidamente ha encontrado su espacio en la disfuncional Liga de Malditos y se mimetiza con todos los locos que rodean al hijastro.

Jessie Buckley ha traído su experiencia de actriz shakesperiana para encarnar a una mujer compleja. Como buena irlandesa, Lorna es frágil y resuelta la vez. Puede defender su virtud cuchillo en mano, pero ha entregado su corazón al hijastro y hará de todo por protegerlo. Es intuitiva, enseguida reconoce a Robert como hijo de James, a Zilpha como algo mas que la hermana del susodicho, y al marido de Zilpha como un golpeador. 

Nos da lástima que Lorna le cierre la puerta de la casa (y la de su corazón) al genial Cholmondeley, pero ya sabemos que es devota del caníbal desde que vadeó el rio y llegó empapada a la isla para secundar a James en su duelo con el cuñado.

5. Catalina de Médici (Reign)

¿Quién dijo que para ser la heroína del año había que tener corazón de abuelita? Warner dejó claro que la última temporada de “Reign” tendría tres protagonistas. A la par de Isabel I y de Maria Estuardo, Catalina de Medici jugó un rol importante, y confesémoslo, fue lo más entretenido de la serie. Buena, buena, no la podemos acusar de serlo. Hacia muchas pillerías y hasta brujerías. Cuando no pudo ya confiar más en su grimorio, se fue a buscar una bruja mas perversa para que acabara con una nuera indeseada. Pero para ser francos, todo lo que hacía la reina de Francia era por su prole de ingratos e inútiles hijos.

¿Cómo lidiar con una hija calzón suelto como Claude? ¿Y con una rencorosa que, armada del poder de las Españas, venía a cobrarle a la madre su indiferencia? ¿O con las ambiciones de un hijo protestante y otro que usaba corsé? Y conmovedor fue ver a Catalina irse vagando cono una Deméter por la campiña francesa en busca del hijo perdido que, a ratos era necrófilo otrora parecía vampiro. Esos mismos hijos que al final se referían a ella como la “vieja” y la acusaban de borracha, nunca repararon en lo mucho que hacia la madre por ellos. Si hasta con lo ocupada que andaba se tomaba el tiempo para ir a representar a Francia en la Boda Darnley y darle buenos consejos a su ex nuera.

Megan Fellowes se lució esta última temporada. No sé cual fue mi escena favorita o cuando abrazaba a su nieto (el hijo de Lola y Francisco) o esa escena semi final en que la bruja peor la obliga a hacer un trio con Narcisse. La pobre Catalina trataba de eludir los besos lésbicos de la bruja, pero cuando se dio cuenta que su rival quería preñarse de Narcisse, cobró fuerzas y demostró que reina de Francia también puede ser poderosa hechicera.


Estas fueron las mujeres fuertes del drama de época 2017, las que sacrificaban todo para vivir de acuerdo con sus reglas y códigos morales. Las que luchaban por su felicidad, intentando no atropellar la de los seres amados, y las que muchas veces antepusieron el bienestar de los suyos a propias necesidades.

¿Concuerdan con mi elección? ¿Cuáles fueron sus heroínas favoritas del 2017? No necesariamente tienen que ser de época.