Viendo el inicio
de “Vikings” le decía mi hermano que haber estado expuesta a tanta calidad, en
lo que ficción histórica televisiva se refiere, me había hecho exigente con el género.
Y la mejor manera de poner a trabajar esa exigencia es reconocer lo mejor y lo
peor que me ofreció el 2017 en varias categorías. Para los propósitos de este
listado he elegido series que se vieron en USA este año, una excepción es “The
Crown” A pesar de que Netflix la lanzó al mercado en noviembre del 2016, la
mayoría de sus fans, incluyendo a servidora, la vimos en el 2017.
Comencemos con
las protagonistas y heroínas (que no siempre tienen que llevar el rol protagónico)
del año. Y la reina la mejor, la más hembra, la más generosa, la más fuerte,
fue sin duda:
Winston Graham solía
decir que para diseñar a Demelza se había inspirado en su propia esposa. O tuvo
mucha suerte el escritor o exageró al idealizar a su señora. Como su nombre,
Demelza es única, es perfecta, no comete errores. El único error que su marido
le achacó, con la brusquedad que lo caracteriza, fue cuando ayudó a la prima Verity
a huir con su novio. Ese, no fue un error a mis ojos. Demelza tenía dos opciones,
y escogió la que le pareció mejor.
Tan admirable es
la protagonista de esta saga que, de rapazuela mendiga, disfrazada de chico, y
con más pulgas que su perro Garrick, ha pasado a ser dama de sociedad que
brilla en las mansiones de toda la región. Eleanor Tomlison ha permitido que su
personaje evolucione sin que Demelza pierda ni su sabiduría ni su sagacidad innatas.
La mayor virtud de Mistress Poldark es su generosidad. Es buena esposa, buena
madre, buena hermana, buena patrona, buena amiga e, increíble, buena hasta con
su rival Elizabeth. ¿Qué otra mujer va a cuidar a la Otra (el marido de la
Otra, el hijo de La Otra y a la tía de la Otra) cuando se están muriendo de
difteria?
Es tanto el
altruismo de Demelza que incluso su adulterio es visto en términos de su buen
corazón. Ósea, se apiadó del pobre Hugh porque se estaba quedando ciego. Y
aunque parezca ironía, cuando Graham nos muestra a Demelza adultera en esta última
temporada, la muestra santa, la enaltece. Su falta no es tal. Si Demelza no se
hubiera acostado con el Teniente Armitage, la hubiéramos criticado, tachado de
egoísta, injusta. Es increíble, ni el pecado puede ensuciarla.
Es Ross Poldark
el desacreditado en esta situación. No solo por su porfía, por su inercia, por
su falta de honestidad. El mayor pecado de Ross fue casi haber empujado a su
esposa a los brazos de un amante y eso que el mismo le dijo que si estaba
desilusionada de su marido, se buscará otro. Y ella le respondió con la
franqueza que la caracteriza “Eso voy a hacer. Y no voy a tener que buscar muy
lejos”. Sin embargo, no podemos ver el affaire Demelza-Hugh como un acto revanchista
de parte de ella.
Demelza fue
clarísima (y se lo confeso al marido) en lo que respecta a los motivos que la
llevarían a faltarle. Como contrastó el candor de la ex pinche de cocina con la
incapacidad del Capitán Poldark de sincerarse con su mujer. Demelza dijo desear
ser otra, una libre que, al menos por un día, podría amar a otro. Que momento
desperdiciado para Ross de confesar sus sentimientos por Elizabeth, o de decir simplemente”
Demelza yo no soportaría saberte con otro”, o cualquier cosa que le indicara a
ella que todavía era importante para su marido. Pero no, Ross se la pasó la
temporada ofendiendo a Demelza. Acusándola de ser ambiciosa, o diciéndole groserías
como “No todos los hombres de Cornualles están locos por ti”. Pues bastó uno
para convertirte en cornudo, Ross Poldark.
Extraordinaria la
maestría de Winston Graham de enaltecer a su heroína aun a costa de su héroe y
de demostrar como un hombre por soberbia, egoísmo o dejadez, puede casi perder
a la mujer perfecta.
Como personaje histórico, Liselotte fue fascinante.
En una época en que las crueles uniones dinásticas eran muchas veces desastrosas,
ella supo sobrevivir en una corte llena de traiciones como la del Rey Sol,
embarazarse tres veces de un marido homosexual, ser ella la que dijo “¡basta!” a una intimidad que la humillaba (y también
humillaba al Duque), y dejar un buen recuerdo en la historia. Aún más, su
abundante correspondencia nos legó una crónica duradera sobre como era vivir en
la Francia de Luis XIV.
Jessica Clark ha
sabido capturar la esencia de Liselotte, una mujer más moderna de lo que convenía
en esa época. La historia ha descrito a la segunda esposa de Monsieur como poco
femenina y eso ha dado a pensar que tenía aspecto “hombruno” Nada de eso, lo
que pasa es que como nos lo muestra la serie, Liselotte está muy lejos del
ideal femenino artificial y sofisticado que representan las maiteesses oficiales de Luis XIV, La
Valliere y Montespan. La alemana es gordita, un poco desgarbada, no sabe
vestirse, es muy franca y honesta. Es deportista y se gana al cuñado acompañándolo
de cacería.
Lo más importante
es la buena influencia que tiene sobre el Duque y como consigue interesarlo en
compartir su cama, pero la grandeza de Madame es que nunca se engaña. Ella sabe
que en esa cama hay tres personas y su compasión abarca hasta el incorregible Chevalier
de Lorena, el verdadero amor de su marido. Aunque eso no ocurrió en la vida real,
la serie nos hace querer más a Liselotte por como intenta entender a Chevalier
y aconsejarlo para que no pierda el cariño de Philippe.
Al mismo tiempo, la Duquesa de Orleans lucha por elevar la autoestima de Monsieur y convertirlo en un hombre que no tenga que vivir a la saga de su hermano. Sin Liselotte, Philippe nunca hubiera aceptado fingir ser Luis ante el sultán de la India.
Al mismo tiempo, la Duquesa de Orleans lucha por elevar la autoestima de Monsieur y convertirlo en un hombre que no tenga que vivir a la saga de su hermano. Sin Liselotte, Philippe nunca hubiera aceptado fingir ser Luis ante el sultán de la India.
Poco importa si eres monárquico o republicano
furibundo, el espectáculo de “The Crown” no te puede dejar indiferente y es
casi imposible que en algún momento no sientas empatía, e incluso cariño por su
protagonista, Isabel II. Al final se termina uno poniéndose de parte de la reina
pesar de que Peter Morgan (que si odia la monarquía) intente falsear la
historia y mostrarnos una Isabel mezquina y rencorosa que como un jefe del
Yakuza envía a su sicario, Tommy Lascelles, a expulsar del reino al osado
caballerizo que pretende a la hermana.
Hice las paces
con Claire Foy, quien fuera mi Amy Dorrit definitiva, pero que detesté como Ana
Bolena en “Wolf Hall”. Su interpretación de Isabel II desde que era una
jovencita recién casada hasta esa mujer que puede lidiar con ministros díscolos,
con el tío siniestro, y hasta con su propia ignorancia, pero que descubre que
su talón de Aquiles está en los que mas ama, demostró que no todas las reinas son como Cersei o Daenerys.
Entre Morgan y Foy construyeron una reina moderna que en realidad es un poco Daenerys, vulnerable pero sagaz, consiente de sus limitaciones, pero también de su sentido de deber, dispuesta a sacrificarlo todo en el Juego de Tronos. Sacrificarlo todo para descubrir que el primer sacrificio es su felicidad. Yo he llegado a aborrecer a Daenerys, pero adoro a Isabel, casi tanto como admiro a la reina que Claire Foy encarna.
Entre Morgan y Foy construyeron una reina moderna que en realidad es un poco Daenerys, vulnerable pero sagaz, consiente de sus limitaciones, pero también de su sentido de deber, dispuesta a sacrificarlo todo en el Juego de Tronos. Sacrificarlo todo para descubrir que el primer sacrificio es su felicidad. Yo he llegado a aborrecer a Daenerys, pero adoro a Isabel, casi tanto como admiro a la reina que Claire Foy encarna.
Cuando apareció
este personaje por primera vez en la serie, le tuve fastidio inmediato. Sonaba a trepadora con ese cuento de ser la
viuda desconocida del padre de James, el protagonista. Como si no tuviera
suficientes problemas y le cae una madrastra que viene a pelearle la magra
herencia. Pronto me di cuenta de que a la que le acarreaba problemas esta
asociación con uno de los hombres más buscados del Londres de la Regencia era a
la pobre Lorna. Por culpa de James, la han encarcelado y casi violado y, sin embargo,
ella rápidamente ha encontrado su espacio en la disfuncional Liga de Malditos y
se mimetiza con todos los locos que rodean al hijastro.
Jessie Buckley ha
traído su experiencia de actriz shakesperiana para encarnar a una mujer
compleja. Como buena irlandesa, Lorna es frágil y resuelta la vez. Puede
defender su virtud cuchillo en mano, pero ha entregado su corazón al hijastro y
hará de todo por protegerlo. Es intuitiva, enseguida reconoce a Robert como
hijo de James, a Zilpha como algo mas que la hermana del susodicho, y al marido
de Zilpha como un golpeador.
Nos da lástima que Lorna le cierre la puerta de la casa (y la de su corazón) al genial Cholmondeley, pero ya sabemos que es devota del caníbal desde que vadeó el rio y llegó empapada a la isla para secundar a James en su duelo con el cuñado.
Nos da lástima que Lorna le cierre la puerta de la casa (y la de su corazón) al genial Cholmondeley, pero ya sabemos que es devota del caníbal desde que vadeó el rio y llegó empapada a la isla para secundar a James en su duelo con el cuñado.
¿Quién dijo que
para ser la heroína del año había que tener corazón de abuelita? Warner dejó claro
que la última temporada de “Reign” tendría tres protagonistas. A la par de
Isabel I y de Maria Estuardo, Catalina de Medici jugó un rol importante, y
confesémoslo, fue lo más entretenido de la serie. Buena, buena, no la podemos acusar
de serlo. Hacia muchas pillerías y hasta brujerías. Cuando no pudo ya confiar más
en su grimorio, se fue a buscar una bruja mas perversa para que acabara con una
nuera indeseada. Pero para ser francos, todo lo que hacía la reina de Francia
era por su prole de ingratos e inútiles hijos.
¿Cómo lidiar con
una hija calzón suelto como Claude? ¿Y con una rencorosa que, armada del poder
de las Españas, venía a cobrarle a la madre su indiferencia? ¿O con las
ambiciones de un hijo protestante y otro que usaba corsé? Y conmovedor fue ver
a Catalina irse vagando cono una Deméter por la campiña francesa en busca del
hijo perdido que, a ratos era necrófilo otrora parecía vampiro. Esos mismos
hijos que al final se referían a ella como la “vieja” y la acusaban de borracha,
nunca repararon en lo mucho que hacia la madre por ellos. Si hasta con lo
ocupada que andaba se tomaba el tiempo para ir a representar a Francia en la
Boda Darnley y darle buenos consejos a su ex nuera.
Megan Fellowes se
lució esta última temporada. No sé cual fue mi escena favorita o cuando
abrazaba a su nieto (el hijo de Lola y Francisco) o esa escena semi final en
que la bruja peor la obliga a hacer un trio con Narcisse. La pobre Catalina trataba
de eludir los besos lésbicos de la bruja, pero cuando se dio cuenta que su
rival quería preñarse de Narcisse, cobró fuerzas y demostró que reina de
Francia también puede ser poderosa hechicera.
Estas fueron las mujeres
fuertes del drama de época 2017, las que sacrificaban todo para vivir de
acuerdo con sus reglas y códigos morales. Las que luchaban por su felicidad,
intentando no atropellar la de los seres amados, y las que muchas veces
antepusieron el bienestar de los suyos a propias necesidades.
¿Concuerdan con
mi elección? ¿Cuáles fueron sus heroínas favoritas del 2017? No necesariamente
tienen que ser de época.