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jueves, 27 de agosto de 2026

Los Australianos y la Música de los 80 (Teen Culture XXV)

 



No puedo terminar de hablar de la influencia australiana sin mencionar la música pop. Ya en Los 70 habíamos tenido encuentros con el sonido de Down Under (literalmente “allá abajo” que es como se llama a la isla continente). Recuerdo a Little River Band con una de mis 50 canciones favoritas de todos los tiempos:  “Reminiscing”.

De Olivia a Men at Work

Sin duda la mayor estrella musical que nos brindó Australia era Dame Olivia Newton John. En los 70 había hecho carrera en USA alternando éxitos de Country con música pop,  para luego volverse un referente de la Teen Culture con Grease. En los 70, y aun antes de Vaselina había colocado dos álbumes en el primer lugar de Billboard y tres canciones entre las diez más vendidas del país.



En los 80, siguió haciendo cine sin mayor éxito con filmes inocuos como Xanadu y Two of a Kind en la que repitió pareja protagónica con John Travolta. Lo exitoso de estos filmes es que de ellos salían singles como “Magic”  y “Xanadu “que cosechaban fans para la australianita. “Magic” estuvo en el primer lugar de Billboard, “Xanadu” en el dos, “Take a Chance” (dúo con Travolta de 1984) en el cuarto espacio. Además Dame Olivia , en 1981, grabó el himno de los aérobicos “Physical”



Muchos grupos australianos me pasaron por el lado sin yo darme cuenta. A pesar de los esfuerzos de mi hermano, no puedo recordar ningún tema de INXX tengo un vago recuerdo de Air Supply, pero la invasión australiana para mi llegó en la voz de Men at Work. Fue en septiembre de 1983 que oí el nombre del conjunto australiano por primera vez.

Mis tíos estaban de visita en Nueva York y traían una larga lista de compras que les habían dado mis primos, entre ellos varios casetes de Men at Work. Yo ni sabía que existían, pero mi hermano me informó que se trataba de una banda australiano que estaba sonando mucho. Esa era una simplificación, Men at Work, creado en 1979, era más que la contribución Antípodea al New Wave, era un exitazo mundial, aun en ese año en que todos los músicos angloparlantes parecían gozar de la suerte de Bugs Bunny.



Lamentablemente, y no debe ser coincidencia ya que ocurrió con otros grupos que hemos mencionado, Men at Work se desbandó en 1984. Su magnífica carrera no pasó de tres años. Duró menos que otros conjuntos que sufrieron el mismo destino: éxito inesperado, cinco minutos de gloria y debacle. Los australianos alcanzaron el récord de tener un álbum (“Business as Usual”) y un single “Down Under” en primer lugar de Billboard en 1981. “ Down Under” nos dio una lección de “strine” y se convirtió en (ni tan chiste) una especie de himno nacional de Australia.



En 1983 sacaron otro LP que correría suerte similar,  “Cargo” con “It’s a Mistake” a la vez que su mayor éxito ‘Down Under” continuaba liderando listas de los más vendidos en todo el mundo. Su último LP fue “Two Hearts”  en 1985, cuando ya la banda tenía sus días contados y pasó sin pena ni gloria.



La Tragedia de Ser Andy Gibb

 Los grandes ídolos adolescentes que llegaron de Down Under son hoy objeto de nostalgia para algunos que todavía recuerdan “esos tiempos”. Uno es un ejemplo de la gran tragedia de la música ochentera y el otro ha sabido reinventarse.

Es que Andy Gibb, con el que comenzamos, nos ofreció una fábula con amarga moraleja. Nacido en Lancashire,  fue llevado a Oz en pañales, por lo que nos lo vendieron como Aussie. Era el hermanito de los fabulosos Bee Gees y me pregunto (Sorry si sueno cruel) si hubiese llegado a alguna parte si no se hubiese colgado de sus parientes y del apellido Gibb.



Ea que nada en  su discografía  me asombre. Hablamos de alguien que en su breve vida sacó tres álbumes al mercado―solo uno en Los 80―en los cuales no encuentro nada rescatable, a pesar de que tres canciones de esos álbumes llegaron al primer sitial de Billboard. El segundo LP “Shadow Dancing” ni siquiera está en el mercado. Para poder recordar al pobre Andy hay que ir a alguna de las tres compilaciones que se han hecho en este siglo.



Se dice que por ser el menor, Andy fue malcriado por padres y hermanos. Otros dicen que fueron los constantes cambios ya que aun antes de cumplir de cumplir quince años, Andy había vivido en Australia, Ibiza y la Isla de Man. Lo cierto es que su personalidad no iba a soportar las presiones de una carrera artística. Tal carrera fue iniciada y promovida por sus hermanos quienes le regalaron su primera guitarra y lo animaron a regresar a Australia donde toda la familia esperaba buscar fortuna en la música. A los 17 años, Andy volvió a Australia y de ahí a Hollywood.

A los 19 años, Andy grabó su primer disco Long Play. Pronto tres de esas canciones escalaban las listas de los más vendidos y los más escuchados. Los Bee Ges ya eran famosos gracias a Saturday Night Fever. E Influyó eso en el éxito de su hermanito o fue que Andy era bonitillo y simpático? Pronto Andy estaba en las portadas de las revistas para jóvenes y en el corazón de las lectoras.



Esas publicaciones estimulaban las hormonas de las fans, olvidándose que Andy había llegado a Hollywood con esposa a la zaga y que se divorció poco después de nacida su hija, Peta. Alguna revista por ahí usó el divorcio como excusa para la pasión que el menor de Los Gibb inspiraba en las adolescentes.



En tres años y con tres álbumes, Andy se convertiría en un fenómeno, pero más que nada entre los más jóvenes. A pesar de sus afirmaciones de que no era cierto, toda su música estaba guida por la de los Bee Gibbs, incluso sus mejores canciones fueron escritas por Barry Gibb. Otros artistas también le echaban una mano. Dame Olivia Newton John grabaría dos canciones junto a Andy en el último álbum del cantante.



En 1981, Andy estaba teniendo problemas así que decidió utilizar su voz para el teatro musical, apareciendo con éxito en la pieza de Gilbert&Sullivan Los Piratas de Penzance. A fines de ese año conoció a la que sería la mujer de su vida. Victoria Principal era la estrella de Dallas, el mega éxito televisivo . Aunque mayor que Andy (creo que fue la primera cougar que recibió criticas por andar con un chico menor) aportó equilibrio a la vida caótica del cantante.



Después de” Los Piratas”, en 1982 Andy siguió en Broadway con una producción de Jose y el manto multicolor, a la vez que era el presentador del programa de variedades Solid Gold en la NBC. Lamentablemente la cocaína dominaba a Andy Gibbs y fue despedido de la pieza teatral por incumplimiento. Mas adelante los productores hablarían del talento y simpatía del menor de los Bee Gees, pero recalcarían que cada vez que caía en la droga, simplemente desaparecía.

La situación se fue poniendo peor. En 1982, Victoria lo puso en la disyuntiva: o ella o las drogas. Andy fue incapaz de abandonar su narcodependencia y el quiebre con su pareja lo afectaría hasta el fin de su vida. En 1983, fue despedido de Solid Gold. Lo peor es que la cocaína afectaba su estado físico incluso sus cuerdas vocales. Aun así a Andy le tomaría dos años buscar ayuda. En 1985 ingreso en el centro Betty Ford.



Hoy cuando los medios se acuerdan de Andy Gibb lo describen como un mártir de la fama y de la industria. Yo tengo otra memoria, las portadas de los tabloides llenas de declaraciones (ciertas y falsas) de Victoria y de Los Bee Gees quejándose de Andy y su mal comportamiento. Lo cierto es que hasta sus fans le comenzaron a dar la espalda.

Para 1987, la carrera de Andy parecía terminada. La drogadicción había sido reemplazada por el alcoholismo y tuvo que declarase en bancarrota. Un año más tarde, cuando se hablaba de que estaba recuperado, los malos hábitos le pasaron la cuenta. Su miocardio le fallo y Andy Gibb en un hospital de Londres dejo de existir. Su historia es una fábula de como el éxito debe vivirse con cuidado.



Un Cuento con Buen Final

Una historia con paralelos es la de Rick Springfield que supo reinventarse y sobrevivir hasta hoy en día. Su historia es el revés de Andy Gibb, el inglesito trasplantado a la isla-continente. Richard Lewis Springthorpe nació en Sídney, pero fue llevado por su padre, un oficial de alto rango del ejercito australiano, a Inglaterra cuando era pequeño. La familia retornó a Australia en 1956.

Desde joven ,Rick se interesó en la música, e inicio con un conjunto junto al cual fue de tour a Vietnam a entretener a las tropas australianas. Acabado el conflicto, y como Andy Gibb, decidió que el mejor sitio para explorar su carrera  era California adonde se trasladó en 1972.

Yo y muchos vinimos a saber de su existencia en Los 80, por lo que me ha asombrado saber―y ver fotos que lo prueban―que fue un ídolo juvenil aun antes de yo pisar suelo americano. Como era bonitillo, lo quisieron vender como el Donny Osmond o David Cassidy australiano. Las nenitas se compraron el cuento. A pesar de ese apoyo,  la carrera musical de Rick no tomaba vuelo.



En su autobiografía del 2010, Rick ha hablado de esos años difíciles en que decidió ser musico. La oposición de su padre a su carrera. La depresión que lo llevó a intentar suicidarse. El trabajar en sitios de mala calidad , la constante tentación de las drogas. Cuando el lector ya está secándose un lagrimón, nos sale la bomba de que Rick cándidamente admite haber sido amante de Linda Blair cuando ella tenía 15 años y el 25. ¡Eso no lo arregla ni un exorcista! Por suerte los lectores somos fans de hueso colorado y no pasó a mayores que por menos se han cancelado estrellas.

                                                Rick y Linda, hoy seria un romance prohibido

Rick Springfield, a diferencia de Andy Gibbs, solo alcanzó el estatus de estrella en Los 80. A comienzos de la década, regresó a su patria y cargó pilas. Su nuevo LP “Working Class Dog” contenía una canción “Jessie’s Girl”, basada en la experiencia de un amigo del cantante. La canción llegó al primer lugar de Billboard y el disco lo siguió en la lista de superventas. De pronto , el éxito de Rick Springfield parecía asegurado. Lo confirmaba un Grammy como el cantante del año. La imagen del australiano, y su perro (un pitbull llamado Ron) estaban en todos lados.




El Dr. Noah Drake

Como si esto fuera poco, Rick Springfield se había convertido en un rostro constante de la sobremesa televisiva. En 1981, General Hospital era la soap opera más vista de la nación americana gracias a esa magnética dupla Luke y Laura, pero esta super pareja vivía aventuras que se desvinculaban del mundo del Hospital de Port Charles. Para colmo el único medico joven Jeff Webber (interpretado por Richard Dean Anderson, años antes de convertirse en Macgyver) también se había marchado.

Un añadido al universo Luke&Laura era Robert Scorpio interpretado por el carismático Tristan Rogers cuyo acento Aussie arrebató la imaginación popular mucho antes que lo hiciera Crocodile Dundee. A Gloria Monty se le ocurrió una idea. ¿Qué tal tener otro australiano, de galán joven, pero que anduviese en bata blanca con estetoscopio al cuello? ¿Quién mejor que el nuevo teen Idol musical, Rick Springfield? Así nacía el Dr. Noah Drake.



Mi recuerdo era que se la pasaba más coqueteando con las féminas que en la sala de cirugía, pero a las fans eso nos tenía sin cuidado. Ese fue el momento en que General Hospital tuvo su mayor sintonía y Rick Springfield sus días de gloria. Para demostrar que los humos no se le habían ido a la cabeza, el cantante llamó a su álbum de 1982 “Success Hasn’t Spoiled Me Yet” (El éxito no me ha malcriado todavía).

De ahí saldría la que considero su mejor canción, “Don’t Talk to Strangers” que llegaría al segundo sitial de Billboard. Rick nuevamente fue nominado a un Grammy. El poster de Mr. Eastwood en la puerta de mi close fue reemplazado por Rick y su guitarra eléctrica.


                   El infamoso poster que por una década decoró la puerta de mi closet

En 1983, Rick se cansó de su personaje que fluctuaba entre la actriz Tiffany y la enfermera Babbie Spencer (que para retenerlo hasta fingió haber quedado ciega). Noah Drake abandonó Port Charles para irse a un hospital en Atlanta.  Ese año  Rick había sacado al mercado otro álbum “Living in Oz” con un éxito que alcanzo el noveno puesto en Billboard. En 1984 volvió a recibir una nominación al Grammy. Era el punto más alto de la carrera del cantante, pero Rick tuvo la arrogancia de echarlo todo por la borda con la manía de que ya estaba listo para conquistar Hollywood. Su error fue escoger un pésimo material.

                                             Noah y Tiffanny
                                           Noah y Bobbie


En 1984 estrenaba en los cines Hard to Hold, su primer y único protagónico. No puedo creer que la vi dos veces, y que arrastré a mi pobre hermana hasta el Midway para verla una tercera. Es una comedia sin humor con una trama simplista en la que Rick interpreta a un cantante de moda que se enamora de una psiquiatra que odia el rock. La trama llegaba a un nivel payasesco que recordaba los primeros filmes de Enrique Guzman.



Hard to Hold vino acompañada de un LP con la banda sonora. El tema de la película era el azucarado “Love Somebody” que alcanzó el quinto espacio en Billboard. Un tema pegajoso que mi hermano odiaba ya que yo lo tarareaba todo el perro día. En realidad toda mi familia le tomo tirria al pobre Rick. Eso me tenía sin cuidado, cuando en septiembre de 1984 mi hermana y yo partimos al Radio City Hall a ver a Rick in the flesh por primera vez, estaba tan embrujada como la primera vez que lo oí.

                  La unica foto que sobrevive de las cincuenta que saqué en ese concierto

Vale decir que su matrimonio con Barbara Porter (en octubre de 1984) apaciguó mi pasión, al igual que el nacimiento de su primer hijo, Liam, un año más tarde. Aun así compré su disco de 1985, “Tao” . Una sola canción alcanzó las 30 más vendidas y ni siquiera era un original de Rick Springfield. Mientras John Gary cantaba “Eat Your Heart, Rick Springfield”, un tema donde se quejaba que su novia prefería al australiano, la suerte de Rick disminuía. Volvieron la depresión, los pensamientos suicidas y decidió retirarse de la farándula por cuatro años.



Una maniobra arriesgada que parecía destinarlo al olvido. En 1989, intentó un retorno con el piloto de la serie de vampiros Nick Knight, pero cuando los canadienses se quedaron con  la serie y la llamaron Forever Knight contrataron a otro actor para dar vida al detective chupasangre. Yo ahí tiré la toalla. Sin embargo, en cada década siguiente,  Rick Springfield ha probado otras maneras de seguir vigente.

En los 90s siguió haciendo música, sin mucha audiencia, incursionó en Broadway y tuvo una serie de televisión High Tide que consiguió tres temporadas. Pero fue su retorno a General Hospital lo que agitó la memoria de fans del pasado y creó un fandom en nuevas generaciones de amigos de las soap opera.

Se le trajo al famoso seriado con bombo y platillos. Robin Scorpio lo encuentra borracho en un bar y consigue despabilarlo puesto que se necesita de su experiencia quirúrgica para salvar la vida de Jason (hijo de Alan Quatermain). Rick se quedaría dos años en GH tras lo cuales permaneció un año más interpretando a otro personaje. Eli Roberts, un rockero y ex amante de Anna, la madre de Robin.



Como que ese rol atrajo la atención de los productores de Californication que lo llamaron para interpretar a…Rick Springfield! Pero una versión un poquito exagerada y degenerada del verdadero. Rick estuvo en una temporada de la famosa serie, lo suficiente para volver a aparecer en el radar y poder dar el golpe maestro de los artistas que viven de la nostalgia.



En el 2010 publicó su autobiografía Late, Late at Night. El que llegase a la lista de los más vendidos del New York Times era señal que había una audiencia esperando conocer los secretos del exaustraliano (en el 2005, Rich se convirtió en ciudadano estadounidense). Rolling Stone la considera una de las 50 Mejores Memorias del Rock and Roll.



En el 2014, Rick siguió con su carrera de autor publicando una novela que también se volvió bestseller. En el 2013 se reintegró a General Hospital con motivo del aniversario #50 de la soap opera. En la década pasada se hizo conocido por interpretar a personajes en seris conocidas como un psiquiatra en la segunda temporada de True Detective y en Supernatural encarnó mismísimo Lucifer.



En el 2021, contando ya 70 años, hizo un dúo llamado Morris&Springfield con el que grabo un DVD que no sé dónde habrá sonado. Mejor ha sido su última reinvención como disk jockey. Todos los viernes se le puede escuchar a las 8Pm en XSirius en su programa Working Class DJ.

A pesar de que una severa caída que tuvo en un escenario de Las Vegas en el 2000, y que scans recientes demuestran dejó serias lesiones en su cerebro, Rick no para de trabajar Este verano, tiene una serie de conciertos preparado para diferentes ciudades de Estados Unidos. A diferencia de lo ocurrido con  Andy Gibbs, el trabajo y su familia (Barbara y él tienen dos hijos Liam y Joshua) le impiden  a Rick Springfield caer en depresiones y vicios.

 

 

 

 

jueves, 25 de junio de 2026

Las Chica Mala de las Soap Operas: Laura Vining-Faulkner-Webber-Baldwin-Spencer (Teen Culture XIX)

 


Recordarán que una novedad de Peyton Place, aparte de su horario, fue que presentó la novedad de amores de adolescentes, pero las soap operas tradicionales no siguieron esa moda. En 1973, la CBS quiso modernizar el género creando una soap opera dedicada a un público que no fuese el de las abuelitas y las amas de casa. Así nacía the Young and the Restless que, como indica su nombre,  giraba en torno de una familia de cuatro hermanas…jóvenes.

El problema es que las Brooke eran veinteañeras, solo la menor estaba en la secundaria y ya al año siguiente entraba a la universidad. Yo intenté seguirla el verano de 1977, pero ninguna de las chicas ni sus historietas me interesaron. Yo había comenzado a seguir soap operas el verano anterior y me había instalado en el canal 7 (ABC) siguiendo One Life to Live, General Hospital y The Edge of Night, toda la barra de sobremesa.

La Saga de una Quinceañera

Con una excepción, esas series giraban en torno a mujeres maduras y sus conflictos con hijos, maridos y amantes. Solo en una había una quinceañera con la que yo (a los 17 años) pudiese identificarme, Un poquito nada más porque Laura Vining Faulkner Webber Baldwin Spencer hoy Collins, ha sido una mujer de vida prodigiosa desde su nacimiento.



Yo entré en GH porque estaba interesada en el Dr. Jeff Webber (Richard Dean Anderson en su etapa pre-McGiver) que había caído en el alcohol y la manía suicida al descubrir que su amada esposa Mónica andaba en amores con su hermano mayor Rick Webber. Entremedio, Jeff se acostaba con Heather (Georganne Lapiere, hermana de Cher). Para cuando Jeff regresaba con Monica, Heather estaba embarazada y el Dr. Rick (como la serie ocurría en un hospital todos los personajes importantes eran médicos o enfermeras) se había enamorado de la Dra. Lesly Faulkner.

Lesley tenía sus propios problemas. Después de una violación marital quedaba embarazada, su esposo tenía la cortesía de morirse, pero Lesley andaba también buscando a su hija perdida. Sucede que en su primer año universitario, Lesley había salido encinta de su profesor (mm el tropo del “Hombre mayor”). El padre de Lesley la había hecho creer que la nena había muerto, pero Lesley descubría que vivía, se llamaba Laura y su madre era Barbara Vining.

A Barbara la interpretaba Judy Lewis, otra hija secreta que era también producto de una violación perpetrada por nada menos que Clark Gable. La víctima había sido Loretta Young , y había ocurrido mientras ambos filmaban La llamada de la selva. Loretta ocultó su embarazo, entregó a su hija a un orfanato y más tarde la adoptó. Ante el mundo hizo pasar a su hija biológica como adoptiva. ¡Cosas de Hollywood!

                             Judy Lewis como Barbara Vining

Lesley vive en otra época y planea hacer pública la existencia de su hija, pero encuentra a Laura viviendo en un culto. Así tenemos el primer vinculo de Laura, de quince años, con las adolescentes de la época. Las chicas que huían de su casa para unirse a movimientos, comunas hippies y cultos. Lesley rescata a su hija,  se la lleva a Port Charles y ahí ocurre una catástrofe.

Monica quiere impedir la boda de Lesley y Rick y provoca una caída de su rival. Lesley sufre un mal parto, su hijo muere y ella se marcha de la ciudad abandonando a Rick y a la perpleja Laura que siente que su madre  no la quiere. Lo curioso es que quien más apoya a Laura ¡es Monica!. Aunque Lesley vuelve, se casa con Rick y el Dr. Webber adopta a Laura (y le cambia el nombre), las cosas siguen mal. El trauma ha dejado a Laura, una sobreviviente nata, desconfiando de los adultos y buscando modos de salir adelante sin ellos, aunque sea de manera inescrupulosa.





Entre Scottie y David Hamilton

Ahí llega Scotty Baldwn (Kin Shriner), veinteañero, estudiante de leyes, hijo del abogado del hospital. Laura lo seduce, el chico se enamora de la chica de dieciséis años,  y consuman su relación en un hotel de Port Charles donde son descubiertos cuando Scott paga la cuenta con la tarjeta de crédito de su padre. El hecho es que los Webber enfrentan un problema de muchos padres americanos: la realidad de que su hija es un ente sexual que les oculta su vida privada. Le prohíben a Laura seguir con su noviazgo.




Para colmo, Laura ha tomado la precaución de conseguir la píldora anticonceptiva ¿y quién se la dio? ¡Monica! Lesley se siente doblemente traicionada. Laura no tiene ni tiempo ni interés en los problemas de una madre a la que desprecia. Ya ha descubierto que Scott es un pelele que le hace caso a sus mayores.

 Han ocurrido varios cambios. Monica se ha casado con el millonario Alan Quatermain (Dear Stuart Damon alav-ha-shalom). El actor que hacía de Rick―cuya única virtud era haber sido guardaespaldas de Dean Martin―se fue de la serie. Fue reemplazado por Chris Robinson de quien yo había estado enamorada cundo él era parte del elenco de Twelve O’Clock High (Comando Aéreo). Y en la escena aparece David Hamilton. El “hombre mayor”, otro lugar común de las ficciones sobre adolescentes.

David es un pintor, antiguo amigo de Rick. Ha perdido a su familia y necesita convalecer en alguna parte. Rick se lo trae a vivir a su casa a pesar de que Leley desconfía del pintor y de sus motivos. Tiene razón, David odia a Rick, quiere destruir su felicidad y cuando no puede seducir a Lesley, lo hace con Laura. Mientras Laura se siente “adulta” por vestirse como mujer madura y tener un affaire con un hombre de mundo, Scottie cae en las redes de Bobbie (Jackie Zeman alava-ha-shalom)), la nueva enfermera. Bobbie, una ex prostituta juvenil, es más ducha en trucos de alcoba que Laura.

                               Bobbie y Scottie

Lesley comienza a tener sospechas. ¿Por qué su hija ya no se interesa en Scottie? ¿Por qué se viste y arregla de manera más sofisticada? Finalmente descubre la verdad,  incluyendo algo peor. David hasta ha tenido tiempo de estafar al hospital con unos terrenos fraudulentos. David quiere huir de Port Charles. Laura quiere acompañarlo. David la desengaña de una manera tan cruel que ella le da un empujón, David se golpea con la chimenea de piedra y muere.



Laura Fuera de la Ley

Llega Lesley que ha seguido a su hija y se la lleva. Laura busca refugio en la panacea de la gente atormentada de telenovelas, pierde la memoria. Lesley se entrega a la policía acusándose de ser amante de David y haberlo matado en un arranque de celos. La historia de Lesley tiene tantas contradicciones y agujeros que ni el marido le cree. Laura recobra la memoria y ahí hace aparición su  mayor defecto, la cobardía.

Laura huye a casa de su madre adoptiva. Scottie la encuentra y convence de regresar y entregarse a la policía. Para entonces, Scottie se ha dado cuenta que ama a Laura y decide apoyarla. Esto enfurece a Bobbie. El  dictamen del juez es que Laura (menor de edad) no tiene que ir al reformatorio. Se ha determinado (a pesar de la campaña mediática en contra de la chica) que Laura provocó la muerte de David accidentalmente.



El juez le da a Laura un año de plazo que cumplirá bajo la custodia de sus padres. Si se comporta como debe, quedará libre, sino irá al reformatorio y enfrentará , cumplidos los 18 años, un juicio que puede llevarla a años de cárcel. Entretanto, Laura está bajo vigilancia constante de un agente, Mr. Higgins,  que no solo la visitará sin aviso, además hablará con gente que trata con la acusada diariamente, gente como Bobbie. Ahora, la vida de Laura se parece a esas películas de la NBC y la ABC que retrataban lo que les sucede a las adolescentes atolondradas.

Bobbie inicia una campaña de acoso buscando ser atacada físicamente por Laura que finalmente le arroja un libro por la cabeza. Eso no es suficiente y Bobbie debe solicitar la ayuda de su hermano Luke Specer… Oh the plot thickens! Luke (Antony Geary QEPD), un delincuente vinculado con la mafia, llega de Miami y se inscribe en la universidad donde estudia Laura.



De ahí comienza a hacer todo tipo de travesuras malévolas. Echa a perder el carburador del carro de Scottie, para que Laura llegue tarde a su casa y transgreda el toque de queda que ha establecido el juez; hace una reservación en un motel a nombre de Laura y Scottie y con engaños hace ir a Laura a un bar del muelle donde la descubren con un individuo que creen es su amante. Para estas alturas, Laura ha pasado  de chica manipuladora y mentirosa a víctima total. Sin embargo, aunque sentíamos lástima por ella, se estaba volviendo aburrida y semi cursi.

Por suerte para los actores y el público entró Gloria Monty a hacerse cargo de la soap opera justo cuando el rating de General Hospital estaba por los suelos. Monty se dio cuenta de que las únicas subtramas que atraían algún interés eran las desventuras de Laura. Hacía dos años que Genie Francis―que entonces solo contaba 14 años―había ingresado en la soap opera. Antes solo había aparecido en un episodio de Family como una rival de Buddy. En su tiempo en GH, la joven actriz había desplegado una gama de emociones en pantalla.

                      Genie en "Family"

Gloria decidió dos cosas, darle mayor preponderancia Laura y atraer a un público juvenil. Para eso le creó amigas a la chica Webber, Claudia la token afroamericana y Beverly, la token gordita. Ninguna llegó a ser un personaje importante a pesar de que el sobrepeso de Beverly sirvió para una subtrama en la que se involucró Richard Simmons, el gurú de las dietas y ejercicios del momento.

                      Beverly y Richard Simmons

En la primavera de 1979, los problemas de Laura con la ley acabaron. Quedó libre, las mentiras de Babbie se desbarataron y en el último intento de los hermanitos Spencer, Laura sufrió un accidente automovilístico que casi le costó la vida. Los Spencer se arrepintieron, Los Webber dieron permiso a Laura y a Scottie a casarse. En Julio de 1979, Lara le daba el “Si” ante el altar a Scottie.



Diario de una Esposa Joven e Insatisfecha

Entretanto, Tony Geary que solo había sido contratado por unos meses recibió la noticia de que “Mother”, como apodaban a Gloria Monty, tenía planes para Luke. Para comenzar Luke, con dinero de la mafia, puso una discoteca en el campus universitario. Ahí contrató a Richard Simmons para que diese clases de aeróbicos. La serie comenzó a enfocarse en los más jóvenes y los que tenían problemas de jóvenes.

Como cualquier esposa de dieciocho años sin recursos económicos, Laura se sentía superada. Odiaba el trabajo doméstico, no podía conjugar sus clases con atender una casa, además de mantener un presupuesto. Scottie ganaba poco y su mujercita extrañaba la jugosa mesada de sus padres. La llegada de su hermana adoptiva, Amy, provocó en Laura la nostalgia de ser libre para jaranear y no preocuparse de tanta responsabilidad.

                    Laura y Amy

La solución era buscar un empleo que pagase bien y ese era como camarera en la disco de Luke. Scottie rugió de rabia porque Laura debía usar un traje muy pequeño, pero ella insistió y se salió con la suya.

                               El micro uniforme que enfurecio a Scottie

Para esas alturas, Laura y Scottie pelean a diario, Laura usa a su patrón de paño de lágrimas y Luke termina enamorándose de ella. Entra la mafia que quiere que Luke sea su sicario y todo esto desencadena en la noche en la disco donde a solas, Luke y Laura bailan al ritmo de “Rise” de Herb Albert y de vertical pasan a horizontal.



En otra entrada he dado detalles sobre una relación que inexplicablemente devino en uno de los grandes―y más largos―romances de las soap operas. Hoy hay más reproches sobre esa premisa de que lo que empieza mal puede acabar bien. Como fantasía, como romance prohibido funciona en la ficción, tengo mis dudas si funcionaria más allá de ese escenario de terapia lacaniana.

El caso es que si fue violación. Laura podría ya haberse sentido atraída por Luke, ella misma confesaba que sexualmente la experiencia fue gratificante (más que sexo con Scottie), pero igual fue sexo a la fuerza y el trauma aumentaba por el sentimiento de culpa de la víctima.

                       Laura confiesa a Luke que le gustó lo que tuvieron

Que la audiencia excusara este detalle y se enamorara de Luke-y-Laura habla de la época (sin critica) y de la evasión de la realidad que produce un argumento bien narrado aunque los detalles ya lo asemejen a un cuento de hadas. Agreguémosle la química entre Tony y Genie y sus dotes histriónicas. Lo cierto es que General Hospital, gracias a la super pareja, trascendió su rol de soap opera atrayendo al público más exigente, los jóvenes.



En los dormitorios universitarios, las chicas se juntaban en grupos para ver que nueva aventura emprenderían Luke y Laura.30 millones de espectadores vieron la boda de Luke y Laura a fines de 1981. Dame Liz Taylor, tan fan de la serie, llegó a exigir que la incluyeran y así hizo su aparición en Port Charles como la mega villana Helena Cassadine.

                                Dame Liz, Tony y Genie

Aun antes de la llegada de Luke, Laura, que ha tenido más evoluciones que un Pokemon, experimentaba toda la gama de los problemas que enfrentaban las adolescentes con sus padres, con su novio, con su sexualidad.  Incluso los matices menos comunes como el romance con un hombre mayor, el roce con la ley, la violación y hasta un miedo a un embarazo indeseado, eran temas que la convertían en un referente con el que era fácil identificarse..



Laura cambió la cultura televisiva y dio respetabilidad, precisamente con sus transgresiones, al menospreciado genero al que pertenecía General Hospital. Abrió paso a personajes adolescentes cuyas interpretes se volverían estrellas de Hollywood como Lori Loughlin en The Edge of Night y Meg Ryan en As the World Turns. La misma Demi Moore hizo sus pininos en General Hospital justo cuando Genie Francis se retiró en 1981.



Por último, aun la chica seria que no se metería en líos con la ley o protegería a su violador no podía menos que admirar el vestuario de Laura que―como su personaje ―evolucionó a través de las modas del final de la década. Desde los gauchos hasta la onda “vaquera” de la cual hablaré más cuando discuta la moda “country”, incluso el cabello lacio de los quince años se volvió una cascada de ondas o un peinado alto para el ’79.

                   Evolucion del cabello de Laura

Un detalle que indicaba el affaire secreto de Laura y David Hamilton fue el cambio de vestuario de la adolescente que dejó a los jeans de lado para preferir vestidos y faldas. Esto ocurrió justo cuando mi hermano y yo entramos a la escuela judía. Por falta de recursos propios, hasta que comencé a ganar un sueldo respetable (Los 80) mi ropa era comprada por mi madre y estrictamente a gusto de ella.

El saber que ya no me podía tener en vaqueros y camisas de franela o esconderme―en castigo―las pocas faldas que poseía,  la obligó a buscar un modelo para escoger prendas para mí. ¿Quién mejor que la Chica Mala de Port Charles? Y así , hasta la muerte (aparente) de Laura en 1981, tuve ropa bonita gracias al buen gusto de los encargados del guardarropa de General Hospital. Lástima no tener fotos de entonces, pero yo tuve estas faldas escocesas eco del New Look que, tal como Laura, combinaba con blazers de terciopelo.





Un episodio aparte fueron los abrigos. Los tuve todos. La chaqueta corta color canela, el Montgomery con bufanda y la tres-cuartos gris.



(NOTA: Un poco desgreñada y desastrada, pero ahí tengo puesta una de las faldas de Laura)



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

People Magazine Celebrates General Hospital: 50th Anniversary Special

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Soares, Manuela. The Soap Opera Book

 

 

 

 

viernes, 2 de mayo de 2014

Fantasías de violación: Un extraño fenómeno de la televisión de fin de siglo (II Parte)


El héroe-violador no fue un invento latinoamericano. Las soap operas estadounidense también lo dieron a conocer. Tal individuo  sigue existiendo, aunque bajo antifaz,  en la ficción femenina porque el auge de Christian y Anastasia de 50 Shades of Grey es el equivalente al furor desatado en los 80’s por Luke y Laura de “General Hospital”.

 “General Hospital”, invierno de 1979. A sus dieciocho años, Laura Weber es todo un personaje. A los catorce huyó de casa para vivir en una secta; a los 15 perdió su virginidad con Scottie Baldwin, y mas encima lo impulsó a robarse la Master Card del padrastro para pagar el motel; a los 16 años es acusada de homicidio luego que accidentalmente mata a su amante, un hombre mayor. Sus padres respiran aliviados cuando, en el verano de 1978, Laura se casa con Scottie y se inscribe en la universidad de Port Charles.
Scottie y Laura(oocities.org)


Pero Laura pronto se siente frustrada en su rol de esposa de un pobre abogadito. Para ayudar con los gastos de la casa busca empleo como camarera en la discoteca del campus de su universidad.
La disco es propiedad del enigmático Luke Spencer. Luke tiene vínculos con el crimen organizado y está locamente enamorado de Laura. Ciega a los sentimientos de su patrón, la chica  confía en él, le cuenta sus cuitas y termina viéndolo como su mejor amigo. La mafia llega a cobrarle los favores que Luke le debe y exige que mate a Mitch Williams, un político local. Luke no es un asesino, pero tampoco puede discutir las órdenes de la mafia. Sabe que  lo matarán los mafiosos o los guardaespaldas de Williams.

Luke vuelve de la reunión con los mafiosos a su disco y comienza a beber. Entonces nota que Laura está sentada en una de las mesas. Está alterada porque es tarde y su marido no vino a buscarla. Comienza con sus quejas plañideras. Luke la manda de paseo, esa noche no está para jugar al confidente. Le grita que en un mes, su vida se habrá acabado. Estará muerto.

Laura, preocupada,  cambia de actitud. Como amiga se siente obligada a acompañarlo y a interrogarlo sobre sus extrañas palabras. La respuesta del patrón es confesarle su amor. La sorprendida Laura intenta irse, pero Luke pone música (hasta hoy asocio “Rise” de Herp Alpert con esa escena) y la lleva a la pista de baile. El baile acaba con Laura en el suelo y Luke arriba de ella. Corte comercial.


La próxima escena muestra a Laura llorando con la ropa desordenada, y la blusa hecha jirones. Se las arregla para huir, pero se desploma en un parque cercano. Para cuando la encuentra la policía, resulta obvio que ha sido victima de un agresor sexual. Un examen en General Hospital, donde trabajan los padres de Laura, confirma el ataque.

Inicialmente,  Laura finge estar amnésica, luego reconoce haber sido atacada por un desconocido en el parque. Los próximos meses tienen a Laura fingiendo ante familia, marido, policía y psiquiatras, mientras se empeña en proteger a su atacante. Muchos (comenzando por Scottie) sospechan que oculta algo. Entretanto, Laura sigue trabajando para Luke y están constantemente en contacto.

 La relación es ambigua. Luke se muestra arrepentido y se siente culpable, pero lo descoloca la actitud de su victima. Laura alterna entre el rechazo y el afecto por su violador. Lo insulta, lo acusa, amenaza con delatarlo, pero también hay resabios de su cariño y amistad pasadas y a la legua se ve que quiere protégelo. De hecho la noche en que Luke debe ir a matar al político, Laura lo lleva a un descampado y arroja las llaves del auto por un acantilado.

En esos días en que todavía no se conocía el termino de “Síndrome de Estocolmo”, la actitud de Laura era inexplicable para sus fans y provocaba ,aun en una era pre Internet, una gran polémica. En las aulas o la cafetería de mi universidad, nos reuníamos a tratar de encontrar una respuesta a la actitud de Laura. Las hipótesis  volaban: “Laura se siente culpable. Cree que ella atrajo ese ataque”; “Ella quería con Luke”; “Laura se siente culpable porque llegó al orgasmo”; “Laura se ha enamorado de Luke”; “Laura siempre estuvo enamorada de Luke” Etc.


De vuelta en “General Hospital”, Mr. Smith, jefe del crimen organizado, perdona la rebeldía de Luke, pero exige que a cambio se case con su bella hija Jennifer. Luke acepta encantado. La que no está encantada es Laura, pero se niega a confesarle a Luke que lo ama. Opta por contarle la verdad al marido el mismo día de la boda. Scottie, furioso, se aparece en el yate donde se celebra la ceremonia, golpea al violador y lo arroja por la borda. Cuando no encuentran el cuerpo, lo creen muerto. En realidad, Luke y Laura se han dado a la fuga y han emprendido un road trip que les tomará todo el verano del ‘80 y los convertirá en lo que en jerga de soap opera se conoce como “Supercouple” (súper pareja).

A fines del verano, cuando la súper pareja retorna a Port Charles a desenmascarar a la mafia, ya nadie los ve como violador y victima. Si ya hasta han hecho el amor en un establo. Sin embargo, Tony Geary, interprete de Luke, que se ha convertido en una especie de símbolo sexual cuenta como las mujeres lo persiguieron en una ocasión en un mall gritándole “¡Viólame Luke!”.


La famosa violación tiene repercusiones excelentes para la serie. “General Hospital” se vuelve la soap opera mas popular de Estados Unidos. El género adquiere respetabilidad gracias a Luke y Laura. Se descubre que no solo lo siguen amas de casas aburridas, sino profesionales y universitarios que se identifican con la extraña pareja. La boda de Luke y Laura, en el otoño de 1981, alcanza un record de sintonía, el más alto alcanzado por un programa de sobremesa. Desde entonces Tony y Genie Francis han acumulado una serie de Emmys. Hasta hoy, Tony Geary lleva el record de ser el actor con más Emmys a su haber (7 en total). Y Luke y Laura siguen siendo una leyenda del Daytime.


Luke no fue el único héroe violador de las soap-operas, los hubo antes y los hubo después. El público no se cansaba de ellos. En los 90’s tuvimos a Jack Deveraux en “Days of Our Lives”.El pobre Jack parecía  estar predestinado a ser violador. Su padre biológico había violado a su hermana. Por suerte para el  almita esnob de Jack, él creía ser hijo del poderoso senador Harper Deveraux y ni se imaginaba que era adoptado y que su verdadera familia eran los miserables Johnson.


 Jack ama a Kayla, su enfermera. Kayla ama a Steve Johnson (apodado “Patch” debido a un parche que cubre su ojo derecho). Steve descubre que Jack es su hermanito perdido, el que dieron en adopción cuando su familia se descalabró. Patch obliga a Kayla a casarse con Jack porque quiere hacerlo feliz. Eventualmente, Kayla y Patch vuelven a ser amantes. Jack los descubre e iracundo viola a Kayla y comienza una campaña para destruir a Steve. Eso se detiene cuando Jack descubre que él es un Johnson. Ahí inicia su campaña de “rehabilitación”.


Es entonces que Jennifer Rose, la niña bonita de Llanview, miembro del respetable Clan Horton, y la virgen más cotizada del pueblo, se encapricha con Jack. A pesar de que todos le advierten que es un violador, estafador, etc., etc. la enamorada chica lo persigue hasta finalmente entregarle su virginidad en una isla desierta después de un naufragio.



Jack y Jennifer iban camino a ser Supercouple, cuando de  la teleaudiencia se elevaron voces de protesta. ¡”Ya basta de glorificar a los violadores!” Los productores no sabían que hacer y al final encontraron una solución casi tan grotesca como la glamurizacion del violador. Hicieron que otro villano violara a Jennifer. Solo entrando en la piel de la victima podía Jennifer comprender la magnitud del crimen cometido por su amante. Jennifer rechazaba a Jack, lo golpeaba,  le gritaba “sucio violador” y se separaban…pero no por mucho tiempo. Jennifer y Jack se casaron, tuvieron una hija y siguieron juntos intermitentemente hasta el 2012, cuando él finalmente murió.



Lo asombroso de este caso es que los guionistas de “Days of Our Lives” optaron por  convertir la violación en un castigo. Jennifer debía se castigada por inconsciente al no darse cuenta de que su hombre era un criminal, y Jack debía ser castigado con el rechazo de la mujer que amaba. ¿Con eso se arregla todo?

Así fue el fenómeno del “héroe-violador” en la cultura femenina de fines del Siglo XX ¿Pero cómo están las cosas en nuestro civilizado y progresista siglo XXI? Or empezar, el héroe-violador desapareció totalmente de las telenovelas. El curioso caso de “Cuidado con el ángel” lo ilustra. La última consumación forzada ocurrió en “Amor Real” (2003) y ocasionó un debate en la comunidad telenovelera equiparable al provocado entre “troneros” por la violación de Cersei en “Juego de Tronos”. Los devotos de Fernando Colunga, intérprete del Dr. Fuentes Guerra, juraban que no era ultraje puesto que a la esposa le había gustado el “sexo rudo” y eso que la pobre Matilde (Adela Noriega) lloró y suplicó antes y después del hecho.

El "cariñoso" Dr. Fuentes Guerra


A pesar de que ya no se celebra el ultraje sexual en las telenovelas, sigue utilizándose como cliché sensacionalista que a veces causa tanto daño como la glorificación, ya que denigra a la victima y desestima el delito. Solo tres telenovelas, a mi parecer, han sabido retratar de manera justa y respetuosa el  tormento de una mujer violada. Esas son “La Jaula de Oro” (1999) de María Zarattini; “El Manantial” (2002) y “Mi Pecado” (2010). Las dos últimas escritas por la dupla Cuauhtémoc Blanco-Maricarmen Peña.

En la primera vemos como una niñita victima de abuso en su infancia se convierte en una mujer (Edith González) encerrada en un mundo de fantasía. En “El Manantial”, la heroína (otra vez Adela Noriega) es violada en su adolescencia por el padre del novio. Años más tarde regresa a su pueblo, no por venganza sino para enfrentar sus miedos y recobrar lo suyo, incluyendo el derecho a ser feliz en el amor. En la última, Lucrecia (Maite Perroni) vive perseguida por el inexplicable odio de Rosario, su madre (Daniela Castro). Cuando Lucrecia, ya casada, es violada por su marido, se sorprende al ver que Rosario la apoya por primera vez en su vida.

Madre-hija, pero también hermanas
En el penúltimo capitulo, Lucrecia se atreve a preguntarle a su madre los motivos de su odio “Yo soy tu hija” le dice. “Además de ser mi hija” responde Rosario,  “¡Eres mi hermana!” La verdad que  ha ocultado toda su vida es que su hija es producto de un abuso y del incesto. La confesión traumatiza más a Rosario que acaba por suicidarse.

En estas tras historias se ven las terribles secuelas (demencia, frigidez, incapacidad de ser feliz o hacer felices a los demás,) de un ultraje. Los violadores no son figuras románticas sino hombres déspotas y psicópatas. Se describe claramente la vergüenza, los sentimientos de culpa,  y el estigma que cae sobre una violada.

En las soap operas tampoco han surgido mas héroes violadores y la gran sorpresa fue que a comienzos del Siglo XXI, “General Hospital” un poco tardíamente, decidió encarar la violación de Laura y dejar de llamarla “seducción”. Durante una de las periódicas separaciones de la pareja, un cincuentón Luke le cuenta a Lucky, su hijo mayor, como empezó su romance con su madre.


Al regreso de Laura, Lucky la enfrenta. La acusa de muchas cosas; de ser mentirosa, de haberse casado con su violador, y termina diciendo burlonamente que a Laura le gusta que Luke haya comprado un club porque así revivirán su fantasía de violación.


La escena fue sumamente desagradable. Siendo que Luke y Laura siempre han estado a lado de sus hijos y dado a la impresión de que, a pesar de sus diferencias, se aman, resulta absurdo e impertinente que Lucky se inmiscuya en algo que es parte dela intimidad de sus padres. Como ocurrió en “Days of Our Lives, la torpe solución  acaba por hacer lo que siempre ocurre en estos casos, encajarle la culpa a la victima.

El presentar sexo no consensual y disfrazarlo de otra cosa sigue siendo parte de la televisión primetime y va acompañado de otra fantasía: el incentivo de meterse con un hombre peligroso. Después de todo,  eso es o que se oculta detrás los romances con vampiros y otras criaturas paranormales. La idea de jugar con fuego resulta sexy en estos días de  sexo aventurero. Y como vimos en Crepúsculo, puede ser un poco doloroso acostarse  con un vampiro.

La imagen erótica del sexo peligroso  puede verse en “Buffy, Cazadora de Vampiros” cuando Spike casi viola a la protagonista al salir de ella de la ducha. El que Spike sea un vampiro presenta una excusa a su comportamiento y no lo desmedra como figura romántica. En cambio, la ausencia de reproches por parte de Buffy y el encubrimiento del incidente, vuelven a  la cazadora de vampiros en cómplice de Spike.

Los vampiros no solo apetecen sangre


El estrafalario Adam, gran amor de la protagonista de “Girls” ni siquiera tenía la excusa de ser vampiro cuando protagonizó (la temporada pasada) un incidente que muchos vimos como agresión sexual. Tratando de olvidar a Hannah, Adam entra en una relación con Natalia, hija de una compañera de Alcohólicos Anónimos. La relación parece perfecta. Ambos se gustan y Adam hasta comienza a parecer “normal”. Sin embargo, hay señales de peligro que Natalia no reconoce.

 A pesar de ser hija de una alcohólica, Natalia vive la cultura de los bares y le insinúa al novio que le incomoda que él no pueda beber y divertirse con ella. Adam hace un esfuerzo y la acompaña a un bar. Esa misma noche se reencuentra con Hannah y descubre que la gordita todavía le importa. Entra en el bar y frustrado comienza a beber. Natalia, en vez de detenerlo o mandarlo a casa en un taxi, acepta regresar con él al departamento de Adam (hasta ahora siempre han hecho el amor en casa de ella).
Adam borracho


Natalia se sorprende (y con razón) ante lo sucio y desordenado del departamento y  lo comenta en voz alta. La reacción de Adam es inesperada. Le ordena ponerse en cuatro patas  y gatear por el inmundo (y lleno de astillas) parquet hasta el dormitorio. Lo más extraordinario es que Natalia obedece. En medio de su ingrato trayecto, Adam  alza a Natalia del suelo y como si fuera un saco de papas la lanza  sobre la cama. Acto seguido tienen un sexo bizarro y bochornoso para ella (no voy a entrar en detalles, pero este es el individuo que encontraba sexy orinarse sobre Hannah en la ducha).



Aunque el publicó sabe que Natalia no disfruta y no quiere esa relación, ella es incapaz de rechazarla. Solo usa excusas fútiles (“No me duché hoy”) o le pide a Adam que no eyacule sobre el vestido. A finalizar, Natalia dice “no me gustó nada esto” y la reacción de Adam es “¿Quieres terminar conmigo?”. La impresión que me quedó es que Adam buscó finalizar  un rmance que le era pesado. Solo que en vez de hablar las cosas con Natalia, prefirió castigarla con humillación sexual.

Poco después,  Adam regresa con Hannah y Natalia desaparece sin que nadie levante la voz por ella. El modo en que la ha presentado la serie es que se “lo buscó” por andar con un hombre poco confiable, por ir a su departamento cuando estaba ebrio, por no hablar claramente. De nuevo, la mujer es la culpable, algo que no me sorprende de “Girls”, un show que bajo su aparente mensaje feminista, oculta una profunda misoginia.

Según las estadísticas, el 57% de las mujeres sigue disfrutando de fantasías de violación y las vive a través de juegos de alcoba. Aunque haya quien no crea que una fantasía deba ser vivida,  o que a todas las mujeres les guste incluir “un poquito” de sumisión y dolor en su vida sexual, se sigue creyendo que el sexo forzado en la ficción es caso diferente ¿No? ¿Al final que son las 50 Sombras de Grey sino fantasías de violación consentidas? ¿La ingenua (por no llamarla idiota) de Anastasia, al firmarle un papelito a Christian Grey que le da poder sobre su vida, su cuerpo y su sexualidad, no está actuando un poco un poco como Clarissa Harlowe al confiar su persona al violador potencial Lovelace?



Mientras hacia mi investigación descubrí que existe un subgénero literario llamado “Dark Erotica” que frecuentemente abarca la  violación de la protagonista. Con lo dicho arriba no es de sorprender que tenga un gran público y que se puedan comprar en cualquier librería. En un artículo, una autora de ese tipo de literatura se refería a su obra como “inocente”, agregando “no le hago daño a nadie”. No puedo opinar puesto que desconozco el subgénero, pero como fan en el pasado de otras obras de ficción que glorifican al violador, debo preguntarme cuán nocivas son estas imágenes idealizadas o distorsionadas de un delito criminal.

De acuerdo a la National Health and Social Life Survey, solo el 4% de las mujeres violadas en los Estados Unidos son atacadas por extraños. El 96% de las violaciones son perpetradas por gente que la violada conoce, y el 46% de los atacantes son alguien que la victima una vez amó. Estas alarmantes  estadísticas, parecen indicar que nuestras parejas son todas violadores en potencia. ¿Tendrá la industria del entretenimiento  y sus retorcidas visiones del sexo algo que ver con esas cifras?