domingo, 15 de junio de 2014

Cenicienta, Mugrosita y Condesa de Montecristo: ¿Por qué La Gata siempre engancha?


Que “Lo que la vida me robó”, con su heroína promiscua y violada, sea el nuevo hit de Televisa, no me sorprende. La pasan en horario peak y tiene una pareja idola conformada por  la muñeca gala Angelique Boyer y Sebastián (Slurp!) Rulli.  Pero que “La Gata” con su argumento recontra visto, casi increíble para la mentalidad contemporánea y en el peor horario haya alcanzado una sintonía de 19.7 puntos es remarcable y sorprendente. Me tuve que sentar a revisar la historia para darme cuenta por qué ese cuento de Inés Rodena siempre gozará del cariño del público.



Yo fui niña sin televisión. La gente todavía se asombra de que haya pasado mi octavo cumpleaños sin ser esclava de la tele. No era por falta de dinero, simplemente a mis padres no les atraía el medio. Eran cinéfilos, gustaban de obras de teatro, opera, y otros espectáculos de música clásica. Compaginaban su vida social con lecturas, y mi hermano y yo salimos lectores voraces. De vez en cuando nos preguntábamos que tal sería ser seguidores de “Batman” o “Rin tintín” como nuestros condiscípulos, pero no  extrañábamos un televisor que solo vinimos a conoce en 1968. Teníamos nuestros amigos, nuestros juegos, nuestros libros y comics, y teníamos radio.

La radio estaba en la inmensa cocina, en lo que entonces se conocía como “repostero” y hoy como “comedor de diario”. Ahí almorzábamos con el servicio,  y hacíamos las tareas escolares, todo al son de la radio que presentaba, a la par de música, programas dramatizados desde el terrorífico Doctor Mortis hasta radioteatros, los que los chilenos elitistas denominaban despectivamente “comedias” y eso que no tenían nada de cómico.

Como desde niña fui romántica empedernida, yo gozaba con estos predecesores de la telenovela, principalmente con uno de sobremesa que comenzaba con unos acordes de piano seguido por una voz que anunciaba dramáticamente: “¡Esmeralda, La Hija del Rio!” Qué sabía yo entonces  que se trataba del primer radioteatro escrito por una enfermera cubana llamada Inés Rodena.

Por muchos años creí que era obra del mejor guionista de Chile, Arturo Moya Grau (“Colorina”, “La Madrastra”). En realidad, Don Arturo se había limitado a trasladar la historia a las riberas de nuestro criollo Mapocho. Por mucho tiempo, al mirar por la ventana del auto a los niños mendigos del Mapocho, creía reconocer en ellos a La Esmeralda, alias “La Gata”, la heroína de este cuento.


Fue a fines de 1973, que TVN comenzó a pasar una historia llamada “La Gata”. Me bastó un solo capítulo para reconocer mi viejo y querido radioteatro. “La Gata” no fue la primera versión televisada de este dramón. Se la hizo primero en Venezuela, en 1968, luego en la Argentina donde se llamó “Ella, La Gata”.
En México la han filmado cinco veces: “La Gata (1970); “La Fiera “(1983); “Por un Beso” (2000) y ahora “La Gata” de Nathalie Lartilleux. Una versión libre se hizo hace poco en TV Azteca llamada “Pobre Diabla” que no tenía nada que ver con la historia homónima de Delia Fiallo, sino con una niña mendiga apodada “Diabla”...y ya conocen el relato.


En Venezuela se han hecho dos versiones, “Cara Sucia”  y  “Muñeca de Trapo”. Carla Regina se encargó de darle  vida a  la salvajita en “Seus Olhos”,  la versión brasileña. Es una historia inmortal y a La Gata, o La Fiera o La Diabla la han interpretado Victoria Ruffo, Natalia Esperón, Sonya Smith y ahora, Maite Perroni.
Sonya Smith y Guillermo Davila


En “La Gata” del 70, Esmeralda se llamó Renata Santa Cruz,  y le dio vida la española Maria Rivas (fallecida el año pasado) quien ya había sido la estrella mimada de las telenovelas de los 60’s protagonizando grandes éxitos como “Rosario”, “El Derecho de Nacer” y “Maximiliano y Carlota”. Mi único problema con la catalana era que se le notaban sus 39 años y que se veía bastante mayor que su pareja, Juan Ferrara  que por aquel entonces solo contaba con 27 años de edad. Pero el poder de la historia, el talento de Maria Rivas, y el placer de por fin ponerles rostros a personajes tan queridos, me atraparon.

Televisa entonces se llamaba Teleprogramas Acapulco y gozaba de un caudal actoral inmejorable, con lo mas granado del cine y las tablas mexicanos a su disposición. Asi pude apreciar talentos tan diversos como el de Doña Emma Roldán interpretando a Doña Tila (Rita en esta versión); Magda Guzmán como la amiga prostituta de la Gata, que en Chile se llamaba “La Gringa” y ahí era “La Jarocha. Mi compatriota Eduardo Arcaraz era “El Francés” y Norma Lazareno era la odiosa prima Mónica, rival de La Gata El recientemente desaparecido Sergio Bustamante daba vida a Mariano, el pedante hermano de Pablo, el protagonista. Y dos grandes de la actuación como lo fueron José Gálvez y Ofelia Guilmain (madre, en la vida real, de Juan Ferrara) encarnaban a los malévolos y arribistas Martínez Negrete, los suegros (a regañadientes) de La Gata.

Esa adaptación de “La Gata” era bastante fiel al radioteatro con algunos cambios que mejoraban la historia. Por ejemplo, había una serie de flashbacks que informaban al espectador de los orígenes de Renata, mostrándonos a su madre la cupletista Blanquita (interpretada por la misma Maria Rivas) en su romance y matrimonio con Femando, Marqués de Santa Cruz (Antonio Raxel) al que años más tarde conoceríamos como “El Silencioso” , ex presidiario y protector de La Gata. También veíamos como Las Martínez Negrete destruían la felicidad de la pareja, provocaban el encarcelamiento de Fernando y la muerte de Blanca.


Otra detalle que me pareció novedoso fue el romance entre Mariano y La Jarocha que redimía al soberbio cuñado de La Gata (en la comedia, él se casaba con la descartada Mónica). Debido a que era telenovela, la historia se alargó con  nuevas desdichas para la protagonista: le robaban a uno de sus gemelos, tenía un accidente, quedaba ciega, Pablo era acusado de asesinato, etc. En fin todos esos sucesos que solemos asociar con el culebrón fueron añadidos por la adaptadora, que recien me entero, era la misma Estela Calderón, autora de “Gutierritos” y “Pobre Clara”. Les quedó tan largo el cuento que no terminé de verla.

La versión más famosa de “La Gata”, que incluso eclipsaría a refritos posteriores fue “La Fiera” de 1983. Eso porque la protagonizaron VictoriaRuffo y Guillermo Capetillo, jovencitos y lindos como muñequitos de pastel de bodas. Fue en “La Fiera” donde mejor se distinguían los tres elementos que la han vuelto un clásico y que han inspirado a otros libretistas a imitarla.
Guillermo Capetillo y Vicky Ruffo


Sin “La Gata”, Inés Rodena no hubiese creado a otras mugrositas como “Maria la del Barrio” o “Marimar”. Sin La Gata, Carlos Romero no hubiera imaginado las tramas de “Rosa Salvaje” y de “Rubí Rebelde” cuyo argumento ha sido incorporado a esta versión actual. En la original, Doña Rita no tenía nieta ni Pablo tenía una hermana ciega. Un detalle novedoso de esta producción de Nathalie Lartilleux es la incorporación de la madre de La Gata que vive con ella en el jaral, solo que Esmerada ni se imagina que la loca Fela (Erika Buenfil) sea quien le dio el ser.
Fela y Esmeralda


Pero vamos a los tres factores que cimentan el éxito de la trama. Posee todos los atributos de un cuento de hadas; describe un amor muy puro y romántico, y por ultimo está la historia de venganza, de ese personaje émulo del Conde de Montecristo, el padre de La Gata. A todo esto se le añade un buen elenco, porque no ha habido versión que carezca de un excelente reparto de actores.

Dentro de la telenovela existen muchos subgéneros, pero el más popular siempre será el cuento de Cenicienta, la niña pobre que consigue casarse con el Príncipe Azul. En este caso entra una variante: Esmeralda es Cenicienta, peo también es la princesa heredera despojada de su reino.

Aun dentro del subgénero Cenicienta, existe una diversidad. Hay cenicientas criadas, obreras, campesinas y la mas popular “La Mugrosita”. Esmeralda fue creada por su autora como una mendiga desarrapada. Una de las causas de que “Por un Beso” no fuese tan popular, es que Natalia Esperón interpretaba a una chica limpia y menos primitiva. La Gata solo funciona siendo salvaje y puerca.
Natalia Esperón en "Por un Beso"


Para muchos críticos de la telenovela, es ofensivo tener, en estos tiempos, una heroína tan poco presentable. Es poco creíble que un “niño bien” se enamore de una cochinita que seguramente ha de oler mal. También se ve a estas Mugrositas, que ya existían en el cine de la Era de Oro y en el radioteatro, como una glorificación de la miseria de nuestra América Latina.

En realidad La Mugrosita tiene una vasta carrera literaria en idioma español. La vemos como Marisela en Doña Bárbara de Rómulo Gallegos y en la Marianela de Galdós. No la inventaron ni Inés Rodena, ni Yolanda Vargas Dulche en “Ladronzuela”, ni Delia Fiallo en Esmeralda”. En realidad, nace en el mundo anglo en la novela victoriana.  Esmeralda acusa un fuerte parecido con los huérfanos de Dickens.



Otra gran virtud de la historia es el romance. En la telenovela casi siempre el protagonista revela un comportamiento anti heroico, principalmente si es rico. Suele ser prepotente, machista y busca seducir ala a heroína. No es el caso de Pablo (Daniel Arenas) quien ama a Esmeralda con un amor inocente precisamente porque nace en la infancia.


Desde chico, Pablo es un héroe ideal, muy diferente a su esnob familia. Desconoce los prejuicios sociales, ve a La Gata como su igual, la protege de las ofensas de su hermano, se enfrenta a su madre empeñado en continuar su amistad con la pordiosera,  y hasta le enseña a Esmeralda a leer y escribir. Pablo acepta lo que los demás rechazan, quiere pulir a Esmeralda, pero no cambiarla totalmente.


A pesar del entorno materialista de Pablo, a pesar de las miserias que vive Esmeralda, ambos son puros e ingenuos Me atrevo a aventurar que  son vírgenes. De hecho, hacen el amor solo después de casados, un matrimonio que los padres de Pablo rápidamente anulan. Por su misma ingenuidad es que Pablo es tan fácil de manipular. Cuando regresa del extranjero, no pone en duda que Esmeralda se casó con “El Italiano” (Carlos Bonavides) y  que es amante de "El Silencioso".

Finalmente llegamos a este personaje, el más complejo en un cuento de personajes-tipo. Don Fernando de La Santa Cruz, como Edmond Dantes, lo perdió todo: buen nombre, familia, fortuna y libertad. A medida que desaparece en el laberinto carcelario, donde pierde su identidad llegando  a ser conocido nada más que por el apodo “El Silencioso”, sus enemigos, Los Martínez Negrete, se apoderan de todo lo suyo incluyendo su prestigio social.

Años más tarde, El Silencioso sale en libertad y se entera que su familia ha desaparecido, pero por otro lado, una herencia imprevista le da las armas para vengarse. La venganza de este Conde de Montecristo moderno no es sanguinaria como la de la Emily Thorne de “Revenge”. Quiere la justicia más básica: limpiar su nombre, y desenmascarar a los que provocaron su desgracia. Para vigilarlos, se compra una casa enfrente de Los Martínez Negrete.
El Silencoso se enfrenta a Agustín Martinez Negrete


Don Fernando conoce a La Gata, se conduele de su desdicha y la ampara, motivando todo tipo de rumores maliciosos. Cuando descubre que Esmeralda ha sido también victima de la insidia de sus enemigos, la integra a su plan de venganza que debería ser compartido por la ex mendiga, pero no es asi y ahí viene mi único reparo con el personaje.

Esmeralda es muy buena y eso la hace aburrida. No es una Marimar, ni una Betty, La Fea.  Con ella no van las venganzas y la justicia la deja en las manos divinas. Eventualmente, el personaje reprochará su padre su rencor y pasará a ser el punto débil de Femando, por donde Lorenza intentará debilitar a su enemigo. Bueno, eso en versiones anteriores, aquí siempre puede haber cambios.

Una ultima palabra sobre el más que apropiado elenco. Daniel Arenas sigue siendo el galán de las tardes mexicanas, con un rol un poco diferente al que hizo en “Corazón Indomable”. Erika Buenfil parece estar repitiendo papel, su “Fela” está muy similar a la loquita que interpretó en “Mar de Amor”. Destacan en el elenco, Manuel Ojeda y  Pilar Pellicer como Doña Rita. No asi Carlos Bonavides que ha hecho toda una caricatura (hasta la nacionalidad le cambiaron) de “El Francés”, un villano bastante oscuro.
Pilar Pellicer


A Laura Zapata le queda como anillo al dedo el rol de Lorenza simplemente porque se ha encasillado en ese papel. Siempre se la verá como la encarnación de la soberbia, parada al pie de una larga escalera de utilería, rechinando los dientes, escupiendo su odio contra “La Salvaje” llámese ésta Rosa, Maria Mercedes, Marichuy o Esmeralda.


Para el final dejo a Maite Perroni. Mi actriz favorita es incapaz de hacer un mal papel, pero hubiese deseado que le hubieran dado un hueso con más carne. Cualquiera puede dar vida a Esmeralda, no es un personaje multifacético. Y tras un par de telenovelas-fracaso como “Cachito de Cielo” y “El Triunfo del Amor” desearía volver a ver a Maite en roles con más enjundia y recovecos como los de Marichuy o la Lucrecia de “Mi Pecado”.


Para quienes la vimos en “Mujeres Asesinas”, está claro que Maite todavía no ha enseñado en telenovela toda su faceta histriónica. Por eso deseo verla pronto (aun en horario de sobremesa) con roles más complejos como el de “Simplemente Maria” o “Muchacha Italiana viene a casarse”.

Con todo lo dicho se entiende que una historia que en su momento fue seminal, pero que hoy puede ser vista como  anacrónica,  inverosimil, y elemental (por no llamarla trivial) atrape al público y llegue a tener un rating digno de telenovelas del primetime

4 comentarios:

  1. Querida amiga,

    De la lista de versiones de La Gata, la unica que vi fue La Fiera. Pero que manera de atraparme tuvo esa novelita! (A mi y a todos en mi clase). Como dices, mis elementos favoritos fueron: el romance que surge desde la infancia, la personalidad de La Fiera (del comienzo) y la venganza de su padre. Es curioso (pero no me sorprende) que nuestra queja de La Fiera sea la misma: la protagonista. Yo la adoraba cuando era nina-adolescente porque era valiente y no se dejaba de nadie, pero despues que "Victor Alfonso" se va a estudiar al extranjero y ella queda embarazada, se vuelve tan pasiva y boba que me daban ganas de sacudirla diariamente! Era como si nos hubieran cambiado el personaje. Lo que si te aseguro es que no podria volver a ver esta misma historia una y otra vez, asi que francamente no entiendo como la gente no se cansa. :p

    Muy cierto lo de Laura Zapata. No se aburrira de haber interpretado el mismo personaje por mas de veinte anos? Me parece un desperdicio de su talento. Entiendo que no hay muchas opciones en Mexico fuera de las telenovelas, y la mujer tiene que vivir, pero me sorprende que siga en lo mismo.

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  2. Hola, Amiguis! La Fiera fue todo un fenómeno. Convirtió a La Ruffo en estrella, pero es una historia tan vista. Me pregunto si la ven por ver a Maite, por inercia, porque ya estan acostumbrados a ver una telenovela a esa hora o porque de verdad la historia es inmortal. Laura Zapata está muy tranquila haciendo otra versión de la Dulcina de "Rosa Salvaje". Hay actores que simplemente se sienten más cómodos en el mismo sitio. Laura no es la única, ahi están Chantal Andere, Sabine Moussier, Sergio Sendel. Todos talentosos, pero aceptan lo que les dan y siempre es lo mismo.

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  3. Creo que es una combinacion de todo lo que dices. Me acuerdo que durante una epoca (serian unos diez años?) mi mama veia cualquier novela en el horario que le gustaba, pero un dia dijo: BASTA! No veo mas novelas, y ha sido fiel a su palabra. Ahora ni loca ve novelas, esta dichosa con el cable porque tiene muchisimas opciones.

    El unico papel diferente que le vi hacer a Sergio Sendel es el de la novela con Yadhira Carrillo, la del piloto casado con la alcoholica. Como se llamaba?

    La que ha mostrado ser bastante multifacetica es Erika Buenfil, no?

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    Respuestas
    1. Amar fue mi Pecado se llamaba esa novela, y ahí la llevaban los secundarios, a pesar de que a LIliana Abud le quedó muy bien su libreto.
      El caso Erika es parecido al de Edith Gonzalez, Lety Calderón y Laura Flores. Con el "viejazo" decidieron probar nuevas facetas y les ha ido muy bien. Las aplaudo A ver cuando La Ruffo se atreve a seguirles los pasos.

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