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jueves, 19 de febrero de 2026

Bookish: Los Misterios de un Librero

 



Amo los libros y extraño las viejas librerías,  sean de libros usados o un sitio como los viejos locales de Dalton’s y Barnes &Nobles. También me he acostumbrado a los relatos de misterios con detectives amateurs en marcos de época. Por eso me alegra que la PBS nos haya traído un cozy que combina todos esos elementos.



El término “Bookish” se usa para definir a gente adicta a la lectura y conocedora de la escena literaria al igual que receptora del conocimiento que se adquiere leyendo. En este caso, ambas características se aplican a Gabriel Book (noten el juego de palabras),  dueño de una librería de viejos situada en la Calle Arcangel del Londres de la posguerra.

Mark Gatiss vuelve a emplear su agudeza en estos cuentos de su autoría y que además protagoniza. Gabriel Book es un librero, pero su hobby es resolver misterios policiacos y eso que él es portador de varios misterios. ¿Qué contiene esa carta de Churchill que permite que Book se inmiscuya en el trabajo de la policía? ¿Qué favor le hizo al Inspector Bliss que lo consulta como si fuese un experto criminólogo? ¿Quién es el hombre con un parche en el ojo con el que se cita en las riberas del Támesis? ¿Y qué quiere este señor del librero a cambio de haberle encontrado algo o alguien?




Sabemos por las descripciones de la serie que Book es gay  (en una época que la homosexualidad era un crimen penado por la ley británica)  y que comparte con Trottie―su amiga de la infancia― un “matrimonio lavanda”. Sabemos que cada vez que Los Book anuncian una salida nocturna, en realidad cada uno parte por su lado y a mí me intriga saber dónde van.  Y por supuesto queremos saber qué misterio une a Gabriel Book, con su nuevo dependiente (Jack, solo, Jack) un ex presidiario.



Sin embargo, los seis episodios (tres casos diferentes) de esta primera temporada se enfocan en otro tipo de misterios. El primero es el supuesto suicidio del químico, vecino de Los Book. Tras un somero examen del cadáver y su entorno, Book nota que el muerto tiene un golpe en el cráneo que no fue causado por una caída y que hay sangre que no proviene de ninguna herida en el cuerpo del suicida. Luego nota que falta una pieza del valioso set de figuras de jade ¿Y por qué, un químico, con tanto veneno mejor a su alcance, iba a escoger morir ingiriendo acido prúsico que le proporcionaría una dolorosa agonía?

Hay varios candidatos para el asesinato. La hija que el químico desheredó por casarse con un mecánico/traficante de mercado negro; la criada que ha quedado de heredera la fortuna del químico y el mismo yerno desairado. Book descubre que fue el mecánico quien escamoteó la figura de jade, ¿pero eso lo convierte automáticamente en sospechoso del asesinato?

Para descubrir el robo y al ladrón, Book recluta un equipo compuesto por Nora, que tras quedar huérfana en el Blitz, ayuda en el restaurante de su tío; el perro “Dog”; y la propia Trottie (Polly Walker de Bridgerton) quien debe contratar los servicios del mecánico y como no tiene vehículo debe pedir prestado el Daimler del carnicero. Para el segundo episodio, hay sospechosos descartados y el verdadero asesino es una sorpresa total.



Mas sorprendente es como Gabriel Books ha estado siguiendo su pista, en silencio, desde la primera escena. Tan sorprendente como que el descubrimiento de una fosa común que data de la Gran Plaga de 1666, contiene un nuevo cadáver y como esto se relaciona con el falso suicidio del químico.

Bookish es una serie simpática en la que vemos a Book combinar sus investigaciones de Sherlock Holmes con su amor por los libros y sus esfuerzos por organizar una serie de secretos personales que serán el leitmotiv de la serie que ya anuncia segunda temporada. Filmada en Bélgica, “Bookish” ha logrado recrear la atmosfera y paisaje de un barrio londinense de 1946 los antiguos barrios de Namur y otras ciudades belgas.

Sin meterme mucho en los otros episodios, la serie se la arregla para abarcar más que crímenes de barrio con una exploración del cine de la época gracias a una filmación en la calle Arcangel. En el último episodio, nos adentramos en el terreno de Agatha Christie con uno de esos hoteles elegantes de Londres, y sus clientes que abarcan realeza destronada.

                    Joely Richardson y Jacob Fortune-Lloyd en cuento de cine y asesinatos
Una cita de Trottie acaba en el Walsingham y sospechosa de asesinato

Bookish tiene una cortinilla muy vistosa, buenos actores y ha venido a llenar el espacio que dejó vacío Vienna Blood. El único defecto es en el desequilibrio de las actuaciones.  Los actores jóvenes se ven amateurs al lado del sobrio (no confundir con serio) histrionismo de Mark Gatiss y Polly Walker.

Me refiero principalmente a la sobreactuación de Buket Komur(Nora)  quien se esmera en hacer muecas y aspavientos exagerados. Sin llegar a ese nivel de exageración actoral, Connor Finch (Jack) también es dado a contorsiones faciales. Tal vez se deba a que ambos son novatos y el tiempo los hará madurar como actores.




 Contenido Violento o Gory: Aunque los crímenes son violentos, no llegamos a ver nada muy gráfico, después de todo es un cozy.

Contenido Sexual y Desnudos: Es un cozy

Factor Feminista: En una época en que las mujeres eran hijas, esposas y madres, no vemos mucha libertad entre las féminas de estos misterios. El caso de Trottie es el más interesante. El matrimonio le ha dado esa libertad, tanto sexual con esas salidas nocturnas, como en el poder compartir las actividades detectivescas del marido. Ademas es dueña de una tienda de papel mural adyacente a la librería de su esposo.



Factor Diversidad: Para sr un producto inglés, no vemos mucha gente de color en roles importantes. A lo más, la chica que hace de Nora es de origen turco. El Inspector Bliss es judío y el misterio final tiene como sospechosos a realeza y plebeyos de Scutari (un disfraz de Albania).

La homosexualidad de Gabriel Book es tratada con delicadeza. Lo vemos seguir a un hombre que le ha hecho una invitación en la calle de noche. En la segunda historia, vemos en un flashback, como es llevado al corte acusado de actividades homosexuales y como es salvado por Trottie que se presenta como “su prometida”. Incluso la reacción negativa y puritana de Jack, al enterarse del arreglo matrimonial de sus patrones, es creíble en alguien de su tiempo y estatus social.



Bookish puede verse en PBS en Estados Unidos, Filmin en España y en Film&Arts en America Latina

miércoles, 29 de octubre de 2025

El Antisemitismo Cultural Polaco: ¿Se manifiesta en The Breslau Murders?

 


Acabado de ver el cuarto episodio, Gato Rafael me preguntó por qué le había recomendado una serie donde todos los judíos eran malos . Ahí caí que cada judío de este cuento encarna un estereotipo antisemita. Con este leitmotiv se disminuye la tragedia judía y da una impresión de que las víctimas eran unos rufianes. Ese negativismo sutil está muy de moda en las series angloparlantes, fomenta la judeofobia y es, tristemente, un dejo del pasado que resurge en el antisemitismo presente. Revisemos la galería de los miseros representantes de la raza hebrea en The Breslau Murders:

Jugadores, Lascivos y Mendigos

La primera en aparecer es la niñita de las trenzas cuya presencia motiva a Podolsky a matar al “Monstruo de Breslau”. Luego vemos que mendiga por las calles de la ciudad. Ejemplo 1: judía mendiga=lumpen.



Nuestro segundo ejemplo es Leon Rosenblum, el atleta polaco que se mofa de la superioridad deportiva aria y exhibe una arrogancia impertinente. Para colmo se lleva a una prostituta aria al cuarto del hotel donde los sorprende el serial killer: Ejemplo 2: Rosenblum arrogante y putero=lascivia y soberbia judía.



Quería detenerme en una omisión importante de la serie sobre las políticas del Tercer Reich.  A partir de las Leyes de Nuremberg (1935), se prohibieron terminantemente no solo los matrimonios sino también las relaciones heterosexuales entre judíos y arios. En el caso del hombre no había mucho castigo, pero la mujer aria que sostenía una relación con un judío era considerada “impura”, contaminada para siempre y por lo tanto inadecuada para ser esposa/ amante de un ario y madre de sus hijos.

Por muy prostituta que fuese, Zelda no hubiese arriesgado sus posibilidades de trabajo, ya que ningún burdel la admitiría. Hablando de lupanares, el dueño del sitio donde trabajaba Zelda y que frecuenta Podolsky, se llamaba Leviakov, un apellido judío. Aunque los prostíbulos pulularon durante el Tercer Reich  (el famoso Salón Kitty) no había empleo para prostitutas judías ni para sus padrotes. Ninguna campaña de blanqueamiento del ‘36 cambió esa situación. Así que Leviakov está ahí solo para recordarnos que… Ejemplo 3 : judíos=trata de blancas

Casi al final del episodio, Podolsky se encuentra con su ex forense, Otto Kracauer, en el casino. El médico está feliz porque se ha levantado la prohibición de que los judíos no puedan entrar en casas de juego. Aunque el Dr. Kracauer es el judío más simpático y benévolo de la serie, lo que primero vemos es su afición a la ruleta. Ejemplo 4: Judío Jugador= gente viciosa aficionada al dinero fácil y a los juegos de azar.




La Pornografía Judía

Pasamos a la tercera víctima, otro judío. Bruno Blumenstein. A este lo vemos antes y después de muerto. Lo vemos en su estudio de fotografía quemando fotos. Aparece un hombre, solo lo vemos de espalda que le dispara. A la mañana siguiente, Abram Niepold, el joven asistente del fotógrafo,  encuentra a su patrón asesinado y sin ojos. Curiosamente, el cadáver está rodeado de fotos que el chico se apresura a ocultar.





Cuando llega Podolsky comienza registrando el local y descubre en un doble fondo de un buffet varias fotos de tipo erótico. Cuando interroga a Abram, este niega saber de qué se trata. Podolsky le toma un extraño fastidio y, sin tener motivo, hace que lo encierren en una celda con criminales comunes.

Como no hay récords criminales de Blumenstein, Podolsky va a la comunidad hebrea de la ciudad a entrevistarse con Herzog, el rabino en jefe. A pesar de que Herzog le da un cumulo de datos sobre el fotógrafo y, sin hacerse la víctima, revela el pésimo estado de los judíos de Breslau, durante toda la entrevista Podolsky no dice una palabra, pero fija una mirada despectiva en el rabino.

Ese desprecio no lo reserva para un muy buen sospechoso. Fischnell, un jefe nazi local que amenazaba al fotógrafo para que le vendiera su local a un precio mínimo . Como explica el Rabino Herzog, esa es la costumbre de los nazis, obligar a los comerciantes a venderles sus negocios por mucho menos de los que valen. Este nazi que amenazaba a Blumenstein lo hizo apalear en varias ocasiones. Es un ex proxeneta que una vez fue acusado de matar una prostituta.



A estas alturas, ya Podolsky sabe que el verdadero objetivo del Quemador de Ojos era Zelda, no Rosenblum. Aparte de todos estos factores, Fischnell tiene vasto acceso a la clorina que el asesino en serie usa para quemar los ojos de sus víctimas. Aun así, Podolsky gasta poco tiempo en Fischnell, no lo obsequia con más sarcasmo o brutalidad que a otros, y deja caer ese sospechoso sin siquiera gastar tiempo en investigarlo.

Mientras interroga a sus amigas prostitutas, Podolsky accidentalmente se tropieza con un dato importantísimo. El fotógrafo era el otrora famoso “Budo Blumenstein”  creador de películas “artísticas” (léase filmes eróticos). Armado con este conocimiento, el comisario vuelve a interrogar a Abram Niepold, sabedor de que el chico ha sido brutalizado en la celda común.

Ahora amenazándolo con la Gestapo, y mirándolo con el mismo desprecio con el que miró al Rabino Herzog, consigue confirmación de que el fotógrafo y Zelda eran cómplices que creaban filmes y fotografías con contenido sexual y que posiblemente chantajeaban clientes para conseguir dinero y huir juntos a América. Ejemplo 5: Blumenstein, fotógrafo de encueradas a las que chantajeaba= judío extorsionador y pornógrafo.



Era una creencia de los antisemitas, y no solo en Alemania de que la industria pornográfica era manejada por judíos cuya intención era pervertir a los jóvenes. Lo que se llamaba “pornografía” entonces no es lo que conocemos hoy, filmes en los que se retratan simulacros (y no tan simulacros) de actos sexuales para excitar a determinado público.

La República de Weimar se conoció por su liberalismo de costumbres o libertinaje como lo llamaron sus detractores. Existía un gran interés por enfermedades y desviaciones sexuales. Como expliqué y vimos en el documental de Netflix,  El Dorado, en conjunto con bares gays, espectáculos desnudistas en cabarets y revistas pornográficas, existía el instituto de Magnus Hirshfield dedicado a estudios sexuales y donde se efectuaron las primeras operaciones de cambio de sexo.

El cine no se abstuvo de participar en ese zeitgeist. Las temáticas eran muchísimo más fuertes que en Hollywood. Recordemos los filmes de la escandalosa Anita Berber y joyas como Tres Páginas de un Diario de Pabst o la famosa Metrópolis.  También fue el nacimiento del cine queer que era considerado como “concientizador” y “educativo”. A lo que voy es que un director de filmes eróticos que en la progresista” sociedad de Weimar sería considerado un artista más, en el Tercer Reich seria visto como un corrupto, y más siendo judío.





   
                                                   Afiche de un filme de Anita Bereber

Polonia y El Antisemitismo Sistémico

Quizás The Breslau Murders no sea una representación ni completa ni veraz de la vida en Silesia en 1936, pero es una ironía que si nos brinda un retrato negativo de los polacos (Podolsky) y ejemplariza una característica de su cultura. Desde la Partición de Polonia, en días de Catalina la Grande, que esa gran nación ha sufrido de un sistémico antisemitismo cultural.

Algo en lo que no erró Krol fue en mostrar esa judeofobia en los ‘30, tanto en el auge del nacionalismo fascista como en el socialismo gubernamental. Hoy en día, un partido como Corona tiene muchísimos adherentes y su líder,  Grzegorz Braun, bajo la máscara del antisionimo, fustiga a sus compatriotas a desarrollar sentimientos que van más allá del repudio a Israel. Como ejemplo recordemos que el ultimo diciembre, Brun protagonizó un incidente durante las celebraciones de Janucá llegando a apagar con un extinguidor el menorah que habian encndido en el parlamento polaco.



Esto no significa que exista en mi un sentimiento antipolaco. Seria renegar de una gran y sufrida tierra donde se recibió a los judíos en un tiempo en que monarcas medievales y renacentistas los habían expulsado de sus reinos. En ningún momento he querido ofender al país mártir de los nazis, al pueblo más perseguido y maltratado por el gobierno hitleriano, después de los judíos. Según Keith Lowe en su Savage Continent, 6 millones de polacos (160.000 judíos entre ellos) perecieron durante la Segunda Guerra Mundial.

No olvido que la mayor cantidad de rescatistas que Yad Vashem ha homenajeado como “Justos Entre las Naciones” está compuesto por ciudadanos de esa nación eslava,  y tampoco olvido que Polonia fue uno de los países que votó en la ONU a favor de la creación de Israel.

Es mi sentir que esa generosidad coexistió con un antisemitismo sutil que permeó las relaciones judeo-polacas a través del Siglo XX durante gobiernos― en su mayoría de izquierda― y que sigue existiendo hoy. Es mi sentir que se manifiesta sutilmente en su representación de judíos en la ficción como lo demuestran Los Crímenes de Breslavia. Sigo recomendando la serie por entretenida, por ser visualmente atractiva, pero para quien se da el trabajo de verla un par de veces (como Gato Ernesto y yo) da mucho que pensar sobre esos tiempos y se vale compararlos con los de ahora.

 

 

martes, 13 de febrero de 2024

Only Murders in the Building: ¿Supera la brecha generacional?

 



Parte de la guerra cultural que baten los Woke es promover un miedo a lo antiguo, miedo a ser dominados por una gerontocracia de viejos blancos. Esto ha aumentado la brecha generacional hasta combinar desprecio y desconfianza de parte de los menores de treinta años por todo el que sobrepase el medio siglo en este mundo. Es por eso por lo que, a mi parecer, el mayor mérito de la aclamada Only Murders in the Building es vencer esa desconfianza, ¿pero realmente la supera?  

En el 2021 iniciaba esta comedia de situación que ya lleva tres temporadas. Aunque contiene más drama que comedia, su formato de media hora la hace ideal para ser una entretención ligera. Only Murders… no solo es una favorita del publico sino también de los críticos lo que le ha ameritado premios y nominaciones.  Sin contar que ha revitalizado la carrera de dos dinosaurios de la comedia estadounidense como lo son Steve Martin y Martin Short y marcado una nueva etapa en la carrera de Selena Gómez. ¿De qué se trata este mini fenómeno?

Tres Perfectos Extraños

Una noche en que una alarma de incendios los ha desalojado de sus lujosos apartamentos del Alto Manhattan, tres extraños (aunque son vecinos) se encuentran en un ciber restaurante. Charles Haden Stewart (Steve Martin) es un sesentón que un día protagonizó una taquillera serie policiaca llamada Brazzos que duró nueve temporadas. Tras el cierre de Brazzos, Charles no ha vuelto a actuar, su ultimo romance fracasó y desde entonces lleva una vida solitaria y uniforme en la que todos los días hace lo mismo, incluyendo una omelette para la cena.



Oliver Putnam (Martin Short) fue un día un famoso productor de Broadway, pero su comportamiento irresponsable lo dejó sin familia y sin fortuna. Hoy vive atrincherado en un apartamento carísimo, pero cuya renta debe hace varios meses. Su única compañía es su bulldog Winnie.

Mabel Mora (Selena Gómez) es una veinteañera de Long Island que está acampando en el pent-house de su tía con la excusa de decorarlo. Aunque este trio no tiene nada en común, por unas horas los une la pasión por un mismo podcast. Al regresar al Arconia descubren que ha ocurrido una muerte durante su ausencia.



La victima es el joven corredor de bolsa,  Tim Kono. Aunque la policía determina que Kono se suicidó (hay una carta del suicida),  el trio de detectives amateur sospecha que se trató de un asesinato. Los tres coincidieron con Tim ese día en el elevador y el comportamiento del difunto no indicaba planes de quitarse la vida.



El trio irrumpe en el departamento de Kono y encuentra más señales de que hubo juego sucio en el falso suicidio. Una supuesta junta de vecinos que pretende ser un velorio arroja un gran resultado: Tim era un vecino infernal que con su asma impedía el uso de chimeneas y que antagonizaba tanto a fumadores como dueños de mascotas. No tenía amigos, nadie lo quería y hay muchos sospechosos de querer sacarlo del medio desde una vecina que deseaba agrandar su apartamento apoderándose del de Kono,  hasta el neurótico Howard cuya gata había sido amenazada por el supuesto suicida.



Entremedio a Oliver se le ocurre un modo de continuar la investigación, crear su propio podcast alrededor de la incógnita “¿Quién mató a Tim Kono? ”“. Consigue que Teddy Dimas (Nathan Lane), dueño de una cadena de restaurantes al paso,  los patrocine y bajo consejo de Cinda (Tina Fey), la doyenne de podcasters de misterio,  se ponen en marcha.

Only Murders in The Building cifra su trama en un recurso utilizado en el género de misterios modernos: el crear innumerables pistas falsas (los red herrings) que llevan a diversos sospechosos, desde el dueño de la gata hasta Sting. En un cameo, la estrella del rock resulta haber perdido dinero por los manejos de Tim lo que lo convierte en sospechoso. Sin Spoiler, pero el asesino resulta ser un personaje que nos simpatiza a todos y por eso no me gusta este recurso. Para mí lo importante no es la identidad de un asesino sino sus motivos.



El Secreto de Mabel

La mayor fuente de conflicto de la serie radica en la relación de los protagonistas. Como se rebasan el desprecio mutuo— basado en sus experiencias en el mundo artístico— que existe entre Oliver y Charles,  y la brecha generacional que debe separarlos de Mabel. Mas allá de aprender nueva jerga y de escuchar como Mabel destroza la cultura popular de generaciones anteriores, se establece algo así como confianza entre ellos y eso que el personaje de Selena Gómez es naturalmente desconfiado.

Aparte de sincera curiosidad por saber a quién mato a Tim Kono, me quedé viendo la serie porque me gustaba ver como la dinámica del trio evolucionaba y como Mabel iba, a pesar de sí misma y del manual de Los MIllennials, desarrollando cariño por sus colegas. Su misma retorica sarcástica lo revela.



Cuando descubre que ni Charles ni Oliver cierran sus puertas con llave comenta ácidamente “ustedes los viejos blancos solo temen a dos cosas: cáncer de colon y cambios sociales”. Cuando ve que Charles sufre de hemorragias nasales pregunta inmediatamente si sufre de alguna enfermedad terminal:  “así me evito invertir emocionalmente en ti”. Aunque estas palabras parezcan crueles, es el modo en que los jóvenes intentan ocultar su vulnerabilidad y lo que Mabel realmente expresa es el cariño que les está tomando a sus nuevos amigos.

“Donde voy suelo formar manadas” le dice a Charles. El intérprete de Brazzos y Oliver son sus nuevos “Chicos Hardy”, pero lo que Mabel les oculta es que antes , años atrás, ella capitaneó otro cuarteto de Hardy Boys y que Tim Kono era uno de ellos.



Desde el final del primer episodio que sabemos que Tim y Mabel fueron amigos de la infancia. Mabel pasaba los veranos con su tía y así creció con Tim, Zoé, otra chica rica, y el novio de esta, Oscar, hijo del super. Su manera de divertirse era meterse en departamentos ajenos, cuando los dueños estaban fuera, registrarlo todo y ponerse la ropa y joyas que no les pertenecían.

Todo acabó hace como diez años, cuando Zoé cayó de la azotea y se acusó a Oscar de empujarla. Sin embargo, Tim confesó a Mabel que alcanzó a ver otra persona huir de la escena del crimen. Han pasado diez años desde aquella noche.  Sabiendo que Oscar (de quien está enamorada) está a punto de salir de la cárcel, Mabel se traslada al Arconia y se sorprende al encontrarse con Tim. Este es muy poco amistoso y le exige que no le revele a nadie su pasado.



Todo esto nos es revelado en flashbacks durante la investigación que Mabel emprende por su cuenta. Sus nuevos amigos descubren su duplicidad cuando la siguen a ella y a Oscar a Long Island donde conocen a la madre de Mabel. Es aquí donde ocurre algo extraordinario. La madre reclama a Mabel, no andar con un ex presidiario ,sino haberse ido a meter al Arconia. Peor aún,  les reclama a “los viejitos” haberle sonsacado a la nena (¡!!) La misma Mabel se indigna cuando su madre se lamenta (“No debí haberte dejado volver”) recordándole que es una adulta.

Mamá Mora no está convencida y sigue cargando en contra de Charles y Oliver quienes se deshacen en disculpas “no sabíamos…” ¿No sabían qué? ¿Es Mabel una enferma mental? Su madre menciona “temores nocturnos”.  ¿Está en tratamiento médico? ¿Toma medicamentos? Nunca lo sabemos y no entendemos entonces porque Mamá Mora quiere sobreproteger a su cachorra y que vea a estos ancianos inofensivos como un peligro para su hija.



Fue ahí donde entendí un par de cosas. Lo osado de este cuento es atreverse a retratar una simple amistad entre gente de edades dispares. Cuando Mabel le dice a su madre que los viejitos son las primeras personas con las que se ha abierto desde la muerte de Zoé, la madre exclama escandalizada “¡Pero si son octogenarios!” ¿Y? No es que vayan a violar a su nena.

A pesar de que Mamá Mora le ha prohibido a Charles y a Oliver la amistad con su hija, Mabel continua con el podcast. A la vez mantiene una relación con Oscar que no tiene muchas ganas de investigar, pero acepta ser incluido en las discusiones. Algo que también hace Jan, la nueva novia de Charles lo que inspira un fastidio celoso en Mabel y el más grosero sarcasmo por parte de Oliver.



Este comportamiento lleva a un quiebre del trio. Charles ha recobrado su vida y teme perderla nuevamente por causa de las intromisiones y torpezas de sus colegas, principalmente Mabel. Charles le dice a Oliver que Mabel no es una niña, si la ven como tal es porque ellos son viejos. Es ahí cuando Mabel salta con la revelación de que tiene 28 años.



Me quedé de una pieza. Aun en estos tiempos en que se prolonga la edad infantil hasta los años de universidad, veintiocho años corresponden a una mujer hecha y derecha. A los 28 años, mi madre estaba casada, tenía dos hijos en edad escolar, y era dueña de una tienda. A los 28 años,  yo enseñaba a nivel universitario y estaba sacando un doctorado.

Es ahí donde caigo en cuenta de la diferencia entre Mabel y sus nuevos amigos. Oliver y Charles viven añorando glorias de su pasado. ¿Cuáles son los logros de Mabel, ahora acercándose a la treintena? Su madre lo explica con un “se quedó pegada en su pasado”,  refiriéndose a la adolescencia que acaba con el asesinato de Zoé.

Desde entonces según Mamá Mora, su hija ha sido incapaz de enfocarse en nada o de terminar algún proyecto. Todo esto es muy vago y pudo ser explotado mejor.  A solas, Mabel, resume su vida pasada a Oscar con una mínima explicación de “sus años depresivos”. Le dice que lo ha estado esperando, pero que “no se ha guardado” para él (léase no es virgen). “Fui a fiestas y trabajé”. ¿En qué? ¿Estudió algo? Su madre habla de “una carrera en diseño” pero solo vemos a Mabel dibujando a Tim y apenas en el penúltimo capítulo la vemos trabajar en el decorado del piso de su tía.



Todo sobre Mabel es ambiguo y es por lo que ella me resulta insufrible. Incluso sus sentimientos. Ha estado enamorada de Oscar desde que él era novio de Zoé, pero nunca lo visitó en la cárcel, nunca le escribió. Por algo el padre de Oscar la mira con rencor y le pide que se aleje de su hijo. Sin embargo, apenas Oscar sale, él y Mabel comienzan una relación romántica que dura un par de capítulos. 



Ah, pero cuidado que, en la próxima temporada, Mabel actúa como soltera ¡y acaba teniendo un romance con Cara Delevingne! Podrían habernos avisado que era bisexual. Ah y en la última temporada vuelve al terreno hetero. ¿Es eso parte del encanto de la serie?



¿Qué Esconden Estos Bello Edificios?

Cuando no estoy segura de sí debo recomendar un producto o no, siempre me voy a IMDB a leer comentarios. Obviamente la mayor parte corresponde a comentarios positivos sobre Only Murders in the Building, pero en el terreno de quejas la principal es que “no hace reír”. Es cierto,  yo la veo con mi hermano y concordamos que cuesta mucho sacarnos una carcajada.

En la Primera Temporada, el humor residía en dos factores, lo patética que es la vejez y las mascotas como víctimas. Para un par de ancianos animalistas como lo somos mi hermano y yo, eso no es muy conductivo a hacer reír.  ¿Entonces qué nos llevó a verla?



Lo primero es el milieu. ¿A quién no le gusta ver los espacios donde habitan los ricos?  Estos edificios de departamentos del Alto Manhattan son legendarios por su opulencia y belleza arquitectónica. Pero nuestra envidia tan humana nos hace codiciarlos para luego agradecer no vivir en un lugar donde ocurren tragedias y oscuros crímenes.

El Arconia existe, se trata del Belnord  un complejo de departamentos del Lado Oeste de Manhattan. Ya uno oye “West Side” y arruga la nariz como Blair Waldorf. Por casi un siglo ahí vivía lo que Agnes van Rhijn llamaría “new money”. Gente que hacía fortuna con el comercio o,  peor aún, en la farándula. Bob Evans creció en uno de esos edificios y los Gatos Seriefilos hemos admirado estos inmensos pisos donde habitaban la Señora Maisel y sus padres.



Se entiende que el Arconia cobije gente del mundo de la música como la novia de Charles, o Sting; de Broadway como Oliver; y de la televisión como Charles. Curioso que nuca sabemos qué hacia la tía de Mabel.  Como todo en ella,  su historia es contada en fragmentos que nunca acaban

Lo importante que, por primera vez, un edificio del West Side entra en la galería de sitios donde los ricos cometen tropelías. Siempre lo peor ocurría en el Upper East Side, el cuarto de juegos de los adolescentes traviesos de Gossip Girl. Recordemos el elegante edificio donde Nicole Kidman descubre que nada en su glamorosa vida es real. Lo peor es que la heroína de The Undoing descubre que su glamoroso marido (Hugh Grant) es un asesino en serie, una de esas personalidades psicóticas que habitan en ambientes exquisitos y muy caros.

En la vida real, uno de esos bellos ejemplos de los primeros edificios de departamentos, el Bramford estará siempre vinculado al asesinato de John Lennon, ocurrido en su lobby. El Bramford fue la inspiración del Dakota donde Ira Levin sitúa su Rosemary’s Baby. En ese clásico del terror vemos como una ingenua recién casada llega a este elegante piso y hace amistad con sus vecinos, una pareja de ancianitos satánicos que la quieren de mamá de un hijo del Coludo.



Las Fallas de Mabel

Cuando vi Only Murders… pensé que estaban trastocando ese relato, al mostrarnos los efectos positivos de una amistad entre vecinos de diferentes generaciones, pero no fue así. Si Charles se atreve a salir de su caparazón es por el podcast y la investigación,  no porque sus compañeros lo hagan evolucionar. Por ejemplo, al comienzo, Mabel lo anima a acercarse a Jan la vecina, pero cuando los ve emparejados es ella la primera en ponerle cortapisos a esa relación .



Es Mabel la que se refiere a los “viejitos” como randos(personas sin importancia) y suele lanzarle más pullas a Charles que a Ollie que al final es tan infantil y antisocial como ella. Aunque Charles llega a ver a Mabel como un reemplazo de Lucy, su otra hija postiza, para las próximas temporadas la decoradora parece estar más cerca de Oliver. Yo comencé a verla por Mabel y por esa amistad tan sui generis y menospreciada hoy en día, pero es precisamente la ausencia de emociones en el personaje de Selena— y las pocas que provoca en mí— lo que me hizo dejar de ver Solo asesinatos en el edificio.

Esto no tiene nada que ver con que Selena sea Pro-Palestina. Yo la admiro porque es Latina y una persona que se sobrepone a su grave enfermedad. Aunque ha ganado y recibido nominaciones por su rol de Mabel Mora, siento que el personaje pudo ser mucho más que lo que es. Sin embargo, su falta de perseverancia en lo que se refiere a sus amores me incomoda,  y no solo a mí. En Collider se levantó una voz en contra de (en mis tiempos lo hubiéramos llamado promiscuidad, hoy le digo simplemente “veleta”) sus constantes cambios de pareja,  argumentando que no aportan nada la trama y que ni hacen crecer al personaje ni lo hacen más simpático.

Contenido Violento o Gory: Es una serie semi familiar, aunque el fantasma de Tim se le aparezca a Mabel con los sesos colgando. Y el episodio de la gata congelada de Howard fue bien Gory.



Contenido Sexual y Desnudos: Parejas en la cama, pero no hay sexo gráfico ni desnudos.

Factor Feminista: Aunque la serie es woke y Mabel está llena de exigencias mituteras sobre que se puede hacerse o decirle a una mujer, para mí no es ningún ideal feminista.

Factor Diversidad: Comencemos por la diversidad sexual: La detective a cargo de los casos está casada con otra mujer: Mabel se nos revela, en la segunda temporada, como bisexual: Howard es gay,  y la doble de Charles es trans (y le roba las novias), paro de contar.



Diversidad Física: Tenemos a Theo que es sordomudo y una de las fans del trio anda en silla de ruedas.

Diversidad Étnica: La detective, su pareja, dos habitantes del Arconia, la ex esposa y el hijo de Oliver,  son afroamericanos. Mabel, su madre, Oscar y su padre, el Primo Tavo son latinos (no se especifica su origen). Tim Kono tenía un padre japones. Teddy y Theo Dimas son de origen griego. Curiosamente, no hay judíos.

 

 

 





martes, 9 de mayo de 2023

El Que Mucho Abarca… Segunda Temporada de Perry Mason aburre con poca trama y mucho wokismo

 


Tras dos capítulos de esta segunda entrega, no sabía qué era más laborioso, si engancharme con una trama caótica o impedir que mi hermano se quedara dormido de aburrimiento. Con excelente reparto y una respetable atmosfera de época, Perry Mason sufre de un mal contagioso: libreto chapucero. Al menos ya para el segundo episodio, se sabe de qué se va a tratar este caso que el bufete Mason-Street ha tomado: el asesinato de un importante empresario del que acusan a los Hermanos Gallardo, un par de mexicanos marginales. El error es que el argumento se enfoca más en las vivencias personales de los personajes principales,  que en lo que ocurre en tribunales,  llegando a olvidarse que este es un noir legal.

Gato Rafa decía que tal vez el problema con esta serie,  lenta e inconexa,  es que se demoraron mucho en traernos una segunda parte y se perdió el hype que suscitara la Primera Temporada. Yo prefiero culpar a un libreto mediocre en donde se privilegia la diversidad antes que un cuento bien narrado.

Ya vemos eso en el primer episodio. Un Paul Drake desempleado celebra su fiesta de cumpleaños en la casa de su cuñado donde están de allegados Los Drake. Aparece Perry Mason que, cortésmente,  se queda en la calle como temeroso de acercarse a una festividad donde sería el único blanco. Clara le pregunta al marido porque no ha invitado a su ex jefe, pero Paul Drake es un personaje que representa los ideales de la nueva militancia BLM: no se Junta con los blancos, no recibe nada de los blancos, los deprecia. Finalmente,  va a la acera e interpela al abogado. Aquejado de lo que en wokismo se conoce como White Guilt (sentimiento blanco de culpa), el abogado intenta hacerle un préstamo que el ex policía rechaza.



Perry entonces le consigue un trabajo como espía y fotógrafo de Pete que ahora trabaja para el fiscal Hamilton Burger. Pete  sigue siendo mi personaje favorito porque, aunque oscuro,  es genuino. Necesita que Paul ingrese en un hotel de Perkins, un importante empresario afroamericano,  y documente con fotografías las actividades irregulares de este señor . Pues Drake descube que el empresario es un prestamista y traficante de licor (estamos en el último año de La Prohibición),  pero agrega que es buena persona ya que su dinero es empleado para ayudar a la gente de su comunidad.



Esto no impide que la Fiscalía arreste al empresario. Paul Drake monta en colera : acusa a Pete, acusa a Perry (que ni sabia en qué consistía el trabajo)  acusa al Establishment blanco de haberlo traicionado forzándolo a delatar a “uno de los míos”. . ¿A ver,  Paul Drake tiene ocho años?

Cuando aceptó el trabajo conocía las posibles consecuencias. ¿Acaso creyó que convencería a Pete  de no arrestar al empresario por ser este un pilar de la sociedad afroamericana? ¿Acaso se tomó en cuenta todo lo que Bill Cosby había hecho por su comunidad cuando lo declararon culpable? Si Perkins fuera una blanca paloma nadie lo hubiese arrestado. Por supuesto que era/es más fácil arrestar a una persona de color que a un blanco prominente y poderoso, pero eso no lo exonera de sus actividades delictivas.

Cuando Mason y Della solicitan los servicios de Drake este dice que no puede confiar en ellos y Perry humildemente concuerda en que no son dignos de confianza. Esto es tan estúpido como increíble. En medio de esa terrible Depresión, nadie iba rechazar un empleo legal y regular por militancias que desaparecen cuando no hay comida en la mesa familiar.



No sé qué sea más irritante si la acusaciones de Drake o los remordimientos de Mason. No solo es lo que ha hecho con Drake loque lo atormenta. Emily , su clienta de la primera temporada, se ha suicidado y Perry carga esa culpa innecesaria sobre sus hombros. El primer episodio lo trae borracho cayéndose de una motocicleta y yendo a llorarle a Lupe porque ha convertido la casa de sus padres en un bar.  No puedo tenerle lástima.  Le remuerde la conciencia debido a culpas que no le corresponden, pero no tiene empacho para envenenar innecesariamente a un inocente perro.



El detective-abogado llega sucio y sin afeitar a la corte y gana un caso de la manera más truculenta y aplastante, irritando a Della quien se ha pasado noches enteras preparando un alegato menos implacable, pero que no hubiese beneficiado a su cliente. Y es que, durante este periodo,  que trae a Mason en un purgatorio personal, es Della quien se ha hecho cargo del bufete. Ella es quien ha contratado una secretaria (china,  por supuesto) quien consigue clientes y los entrevista. Para ser francos, Della Street es la protagonista esta temporada, y posiblemente el personaje más interesante y mejor logrado.



Sabemos que es importante, porque se cambia cuatro veces de vestuario en cada episodio. La humilde secretaria del comienzo se ha vuelto una experta diplomática y mujer de sociedad porque consigue clientes, e información sin dejar de ser una dama. Es refinada tanto en una velada musical a la que acompaña a Hamilton Burger, como en un match de boxeo donde la lleva Anita, su nueva conquista. Increíblemente elegante es su primer encuentro con este espíritu libre inspirado por Anita Loos y eso que tiene lugar en un tocador de señoras. Aunque un estándar de la ficción gay son estos encuentros clandestinos en baños, aquí se la arreglan para hacerlo glamoroso y sensual sin que intercambien ni un apretón de manos.



Si me detengo en esta descripción porque es lo más claro en una oscurísima trama y tal vez lo único agradable,. A pesar de que hay comentarios del público que desaprueban que la recta Della le ponga los cuernos a Hazel. La famosa escena resultó un reverso del cliché, no solo porque la tensión sexual fue intensa haciendo innecesario un contacto físico, pero también porque como todo con el personaje de Juliet Rylance, fue elegante. La ropa, la conversación llena de doublé entendres y hasta la iluminación de las lamparitas del tocador con sus pantallas rosadas.



Eso aporta más  atmosfera de época que la banda sonora de jazz callejero o las visiones de una Los Ángeles poco atractiva y oscura aun a la luz del día. El problema de iluminación nos recuerda a City of Àngels con la que también comparte otra similitud: el mal uso del tema latino.

Curioso porque Tim van Patten se ha desligado de la dirección que ha caído en manos latinas: la Latinx Nina López Corrado, productora de El Mentalista, el brasileño Fernando Coímbra y mi compatriota Marily Rivas. Sin embargo, uno de los grandes problemas de esta temporada está en el libreto que ha caído en manos de Jack Amiel, autor de la infame The Knick.

Amiel y su equipo han llevado a la pantalla latinos miserables, incapaces de hablar el idioma y victimas del sistema. Aunque si bien es cierto que California tiene, hasta hoy, un récord de abusos en contra de la población hispanoparlante (que estaba ahí antes que los Anglos) cansa esta imagen de vagabundos siempre al borde de la delincuencia. Si hasta en Wednesday se describe a la Abuela Addams como una estafadora y a Tío Fester como un forajido fuera de la ley.



No soy la única descontenta con el rumbo que ha tomado la serie. Gato Rafa anunció que, si no se ponía mejor, más clara y específica,  para el cuarto capitulo,  la dejaba de ver. Mi hermano señaló que el gran problema está en un argumento incoherente cuya primera misión parece ser el espacio que ocupa cada actor en pantalla. Eso convierte a  Perry Mason en una serie de viñetas, muchas totalmente innecesarias que nos presentan personajes nuevos sin explicarnos su importancia.

Para el  tercer episodio sigo sin saber quién es Miss Lawson o porque le reventaron la cabeza a Harry Goldstein. Lo único invariable de este narración es que los ricos son sádicos perversos, que uno de ellos puede haber matado a McCutcheon, y que los pobres son oprimidos y patéticos, el más patético es , como siempre Perry Mason.



Contenido Violento o Gory: Un factor constante de la serie es que en cada episodio tendremos gore, sea un cadáver con un balazo en el ojo al final del primero;  Harry Goldstein con la cabeza prensada como una uva en el siguiente;  y en el tercero, Lidell McCutcheon le rebana la cara a un imprudente que vino a cobrarle una deuda .

Contenido Sexual y Desnudos: Curiosamente la woke Perry Mason tiene algo en común con las conservadoras series del Oeste de Taylor Sheridan. No hay sexo gráfico y muy pocos desnudos. Cuando Catherine Waterston, la nueva pareja de Perry va a su departamento por primera vez no los vemos ni besarse. Tenemos que adivinar (como en una novela victoriana) que han tenido un match en el ring de cuatro patas. En el próximo episodio los vemos en paños menores, escena muy poco atractiva. A Della y  Anita las vemos besarse—vestidas— con las colinas angelinas de fondo y luego Juliet Rylance se levanta totalmente desnuda de una cama para ir a encontrarse con su amante (ambas en bata) que hace Huevos Rancheros en la cocina.



Factor Feminista:  Toda la serie se centra en Della,  en su sentido común, su sentido de justicia, su lado practico y el diplomático que le permite conseguir clientes y tratar con ellos. Vemos también mujeres que surgen de la nada. Lupe que maneja su propio negocio y que es la contraparte de las vulnerables mujeres Gallardo. Anita,  espíritu libre que supera convencionalismos y tabúes para dedicarse a lo que le gusta,  y la millonaria Camilla Nyrgard que ha llegado alto sin necesidad de los hombres y que le señala a Della que no debería cargar a un lastre como lo es el temperamental Perry Mason.



Factor Diversidad: Mexicanos, negros, lesbianas, sus historias ocupan mucho tiempo en pantalla ¿pero avanzan realmente la trama? Hay una secretaria china que está ahí nada más que para llenar la cuota de asiáticos en la serie.