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martes, 16 de agosto de 2022

¿Fue La Reina Virgen Víctima de Abuso Sexual? De Como las Sensibilidades Modernas Arruinaron a Becoming Elizabeth.

 


Enrique, El Gordo estira la pata en una noche oscura. Sus tres hijos sobrevivientes son llevados de prisa a un lugar que no se sabe si es refugio o mazmorra. Maria, Isabel y Eduardito se abrazan aterrorizados. Será la última vez que los veamos unidos porque Becoming Elizabeth nos deja en claro que los Tudor pueden ser más disfuncionales de lo que ya creíamos.  Mientras esté trio anda de las greñas, Inglaterra vivirá las últimas décadas antes de volverse una potencia.



Un Spoiler Histórico: Esto es lo que Pasó

Volvamos un poco a la historia, retomando el último episodio de Los Tudor. El obeso muere dejando como heredero a una criaturita de frágil salud, pero de férrea fe protestante. También deja una viuda y un país insatisfecho. La viuda, Catalina Parruna de las mente más brillantes de la corte Enriqueta bastante agotada por el matrimonio con un tirano loco y sádico todavía posee sueños románticos. Sin esperar al paso del luto,  se casa con su viejo amor, El Almirante Sir Thomas Seymour.

Primer Problema: El Almirante es tío del rey. Segundo problema, Catalina es la única madre que Eduardito ha conocido. Este matrimonio huele mal sobre todo para el Lord Protector, Edward Seymour, hermano de Thomas y tutor de Eduardo VI.

Para protegerse, Los Seymour se llevan a vivir con ellos a Isabel. Por un lado, Catalina quiere a su hijastra, por otro ambas comparten “la verdadera fe”, pero también hay algo más. El Matrimonio Seymour necesita de una pieza para entrarle al juego de tronos de esta nueva Era Tudor. El problema es que el almirante, muy juguetón el, tiene otros intereses en Isabel que van más allá de hacerle cosquillas en la cama o cortarle el vestido, a lo Zorro, con su espada.



Es solo cuando Catalina,  embarazada , descubre a su marido besándose con la hijastra que se pone las pilas y envía a Isabel lejos de su casa. Catalina muere de parto, El Rey Eduardo está camino a seguirla, la ambición del viudo Thomas aumenta. Se ve derrocando al hermano, coronando a Isabel y el convertido en rey consorte.



La ambición desmesurada tiene castigo. Se descubren los planes del Almirante, pierde el apoyo de su sobrino, pierde la cabeza. Para no perder la suya, Isabel hablará pestes de su “padrastro”. Su nana Kat Ashley declarará bajo juramento que Sir Thomas acosaba a la princesa, que intentó violentarla. Estas declaraciones confundirán a los historiadores por siglos. Solo los muertos conocen la verdad.

No he dado spoilers, lo que cuento no es más que lo que se enseña en clases de historia (o se enseñaba) y que la serie ha recreado de manera apegada a la historia oficial. A los troneros nos es más fácil ver a Eduardito como un Joffrey Baratheon cuando es más Tommen (el del libro) y al triangulo romántico principal como Meñique-Sansa-Tía Lyssa Arryn, pero Sir Thomas es menos hábil que LIttlefinger,  Catalina meno boba que Lyssa,  y ciertamente Elisabeth supera en todo a la niña Stark. Esto lo notamos gracias a muy buenas actuaciones de Tom Cullen que deja atrás series bochornosas como Knightfall, Jessica Raine que nos sorprende nuevamente con su versatilidad y Alicia von Ritterberg que ya había atraído mi atención en Charité.



Voy a dejar de lado, por un instante,  en mi repaso de la serie,  este triangulo que es la comidilla de críticos y paso a otros temas de importancia en la Era Tudor como política y religión. El primer problema y del cual hablan ya en la primera entrega,  es Escocia. Cuando dejamos al país de las gaitas en The Spanish Princess teníamos un rey muerto, una reina casquivana, Meg, hermana de Enrique VIII, y unos pequeños, uno de los cuales reinó como Jacobo VI. Casado con la francesa María de Guisa, a su prematura muerte,  el rey deja varios bastardos, pero solo una heredera legitima, Maria Estuardo. A la muerte de Tío Harry, Maria de cinco años anda medio comprometida con Eduardito, pero sus parientes franceses no la quieren casada con un reyecito con ínfulas luteranas.



Enojados,  los ingleses mandan un ejército capitaneado por el Duque de Somerset que arma una guerra conocida como el Rough Wooing (cortejo brutal) . Todo en vano. Aunque Somerset les da una paliza a los escoceses, Los Guisa logran capturar a la reinita y llevársela a Francia donde algún día se casará con el heredero al trono, Francisco de Valois. Si , todos lo vimos en Reign.

Lady Jane Gray y María antes de ser “Bloody”

Escocia se les ha escapado de las manos a los Tudor, y Francia se ha convertido en su enemiga. A Lord Somerset se le ocurre que mejor que el sobrino se case con alguna chica inglesa fácil de manejar. La elección cae en Lady Jane Grey, nieta de Charlie Brandon y sobrina nieta de Enrique VIII. Aquí es interpretada por Bella “Lyanna Mormont” Ramsey

Apenas Catita y Tomasito Seymour se enteran de los planes del Lord Protector, se llevan a Jane a vivir con ellos, a tomar lecciones de griego con Isabel, mientras los dueños de casa follan sonoramente en el cuarto contiguo. A Isabel no le hace ni pizca de gracia que su prima venga a quitarle espacio. En su primer encuentro, se lo hace saber de la peor manera. La pobre Jane no encuentra nada peor que decirle algo así como “ya que tú y Maria son bastardas, yo soy la próxima heredera del trono si Eduardo se nos muere”.



Hablando de Maria, me temo que es la mejor actuación , mi personaje favorito,  y que por primera vez le veo el atractivo a Romola Garai. Es triste que el público (a menos que haya coincidido con la excelente visión de Michael Hirst de esta desdeñada figura histórica) solo la vea como solterona beata. Lord Somerset se refiere a ella y a Eduardo como “fanáticos”. Una definición fácil en la boca de un hombre cuyo único fanatismo es la ambición de poder.

Debemos comprender, primero, que Eduardo es apenas un niño de nueve años. Segundo que fue criado por Catalina, quien antes de tener a Seymour en su cama, fue devota defensora de la Nueva Fe lo que casi le costó la cabeza. Tercero, y la serie no hace hincapié en esto, el reyecito está muy enfermo. Es común en los enfermos apegarse más a su fe, si la tienen.

El caso de Maria es casi tan patético. A sus 31 años ha sido despojada de todo: estatus, familia, agencia. Solo le quedan la fe y su virtud. Vio a su madre morir por la religión católica, vio amigos y parientes (los Pole) ser torturados y masacrados por su credo. Es imposible pensar que una persona que haya pasado por lo que ha pasado no encuentre identidad en sus prácticas religiosas.



Tristemente, la persecución de Eduardo y sus amenazas son rigurosamente históricas. El niño-rey insiste en que su hermana renuncie a la Iglesia de Roma, y deje de oír misa aun en sus aposentos. Maria huye a un castillo lejano y hasta allá llegan los esbirros de hermano que también es su ahijado. Maria es muy astuta y se da cuenta que necesita estar unida a Isabel, pero también se da cuenta del juego de su madrastra y como este aleja a su hermana.



La serie nos pone a Maria con solo dos apoyos. uno es el embajador español el otro es el enigmático Sir Pedro. Ambos son interpretados por actores de color. Aunque es imposible que el embajador hubiese sido un negro (entonces se les conocía como blackamoors), el caso de Sir Pedro es más cercano la realidad.

Lo conocemos como mercenario al servicio de Ned Somerset en su guerra escocesa. De vuelta a la vida civil, Pedro parece no tener cabida en una corte blanca y protestante, hasta que tiene un encuentro con una desconocida en una capilla católica. Descubrir que su correligionaria es la nieta de Los Reyes Católicos hace que Pedro transfiera su lealtad a una princesa que representa los intereses de su fe y los de su tierra natal,  España.



Una Controversia Innecesaria

Una lástima que no nos detengamos más en esta singular amistad o en el personaje de Maria. Para bien o para mal, la serie se llama Becoming Elizabeth y se enfoca en la futura Reina Virgen….y he ahí el problema. Desde el comienzo que es notorio que más que retratar la historia de ese periodo y a sus personaje,  el cuento se apoya en los amores de Isabel con su padrastro.

El tomar una anécdota que puede o no haber ocurrido en la vida real, y dárnosla como un hecho consumado demanda cierta seriedad y compromiso. Exige que se describan los hechos como una violación de facto, con Isabel atrapada en una red tendida por un hombre de mundo, empujada por las circunstancias a ser la amante de un hombre casado y atormentada por lo sucedido. La otra opción es describir una jovencita que se enamora casi a primera vista y hace lo imposible por conseguir al hombre que ama.

Anya Reiss ha elegido este último camino, algo que a los críticos les ha repugnado. Las primeras semanas de la serie al aire yo ya estaba agotada de leer titulares que hablaban de abuso sexual, de conductas inapropiadas,  hasta de pedofilia.  Entretanto el público veía en pantalla una pareja que derramaba química a raudales. Isabel y Seymour parecían muy enamorados, o al menos felices de estar juntos. En resumen, aquí no veíamos ni víctimas ni victimarios.



 Lamentablemente, Anya Reiss comenzó con muchos bríos y luego se acobardo. La actitud de Decider y de otras publicaciones de rebuscar en el pasado de la escritora para encontrar en su obra indicios de romances (en tiempos modernos) entre niñas al inicio de su adolescencia con hombres mayores,  puso a la guionista en el banquillo de los acusados.  Sintiendo la espada de la cancelación pendiente sobre su cabeza, llevó a Reiss a hacer declaraciones de que era consciente que se trataba de un abuso sexual, pero culpó a los actores de creerse los papeles. WTF?

No voy a darme el trabajo de comentar cada paso de la escandalosa polémica. No se cual artículo es más hipócrita, ignorante y poco profesional. Pero me han demostrado que, si hasta yo con mi edad y experiencias,  puedo ser manipulada por los medios, cuan peligrosos será el efecto de estas cancelaciones en mentes más ingenuas.

Becoming Elizabeth pasará a la historia como una serie controversial. Cualquier otro merito o defecto ocupará un espacio terciario. Se la verá como algo que debe ser combatido o disfrutado como placer culpable, como cuando las parejas de antaño se escabullían a ver un filme porno. Mi duda quedará en si siempre se la quiso publicitar desde ese ángulo.



No es la primera vez que estos amores trágicos llegan a la pantalla. En la hermosa Young Bess, Jean Simmons vivía un amor romántico, pero platónico,  con Stewart Granger, un amor imposible debido a él estar casado con la madrastra de la princesa.



No recuerdo que se mencionase la diferencia de edades o la extrema juventud de la princesa, tal vez porque Granger además de ser catorce años mayor que su coestrella era su esposo en la vida real. Fue en Elizabeth R. donde creo que se exploró de la manera más adulta esta historia. Sin tener que llegar al término “pedofilia”, vimos en flashbacks los acosos de Seymour a su hijastra, pero también vimos a la futura reina llorando la muerte del almirante.

El tema no ha vuelto a ser tratado en ninguna de las series y filmes concernientes a la juventud de Isabel. Es solo ahora que Anya Reiss ha querido causar controversia con su fanfiction sobre lo que pudo realmente suceder entre Isabel y el marido de su madrastra. Valga decir que lo ha logrado y que le compro sus teorías. Una lástima que las sensibilidades modernas de sitios como MarySue y Vulture, tan woke que caen en la mediocridad, se hayan olvidado del contexto histórico y anden con soponcios puritanos de ser obligados a ver escenas (ningún desnudo) que los escandalizan.

A mí no me provocan asco. Lo que me da es mucha tristeza porque sé que ese romance nunca tuvo muchas chances de sobrevivir. No me parece escandaloso que Isabel se enamorase de un hombre como Seymour que a pesar de su edad era un Don Juan reconocido. Tampoco me parece mal que ella,  desde el primer día, planeara casarse con él, puesto que las chicas de su clase se casaban a esa edad. Su tía, Margarita Tudor se casó a los 13 años. Julieta Capuleto se casó a los 13 años. Lucrezia Borgia se casó a los 13 años.



Tampoco la culpo por seguir amando e incluso entregándose a un hombre casado. No es que esté exonerando al puerco de Seymour. Es tan bruto que lo hace todo mal y acaba poniéndose en peligro él y peor aún, poniendo en peligro la vida de Isabel. Lo que me niego es a quitarle agencia a Isabel y menospreciar sus sentimientos.

Debemos verla con mayor madurez que una adolescente de hoy. Lo entendemos cuando sabe reconocer los síntomas de un posible embarazo tal como sabe que llegado el caso existen curanderas que la pueden ayudar a abortar. Si no apreciamos la gran capacidad intelectual de Isabel,  y su tal vez precoz sabiduría y poder de supervivencia,  no entenderemos su primer momento de gloria, cuando se defiende brillantemente de la corte inquisitorial que quiere convertirla en cómplice de Seymour en el supuesto rapto/regicidio de Eduardito.



Lo Mejor de la Serie

Se ha hablado mucho de como la relación con Seymour afectó a Elizabeth. Lo creo,  todo primer gran romance afecta nuestros amores futuros. En el caso de la Reina-no-tan-virgen la predispuso a enamorarse de ambiciosillos fatuos: Robert Dudley, Sir Walter Raleigh y el Conde de Essex. De hecho, ella más tarde explicaría su atracción por Raleigh con un “me recuerda al Almirante Seymour”.

Incluso en el último episodio cuando, Somerset,  camino al cadalso, le pide perdón a la princesa por lo que le hiciese su hermano, Isabel, muy entera le dice,  “yo era una mujer adulta”. Acaba suplicándole que no odie al Almirante. 



No quiero dar más Spoilers, pero terminé llorando. Es lo triste de ver una serie que trata de serle fiel a la historia. Hay momentos en que uno quisiese el indulto para Somerset o que Elisabeth se case ahí con Robin Dudley, pero sería negar los textos de historia,  seria negar la vida real.

Ya he hablado de las excelentes actuaciones,  de Jessica Raines que me ha conmovido y de Tom Cullen mucho menos perdido y más sexy que en Knightfall.  Se ha hablado mucho de sí Alicia von Ritterberg se ve muy mayor para hacer de Isabel. Es mejor una actriz veinteañera que una criatura que realmente nos haga pensar en el tema pedófilo. Bella Ramsey está excelente como la desdichada Jane Grey retratándola como lo que era:  una niña ingenua, sin glamur, sin la labia y el intelecto de Isabel, y que fue utilizada por su repulsivo padre para propósitos que acabaron con su familia.

La estética es apropiada, muy sombría con muchos claroscuros que se cifran en la ropa opaca y cabello cobrizo de la protagonista haciéndola parecer un cuadro de Lucas Cranach o un grabado de Durero. Aun en el exterior predominan los verdes bosque y grises azulados. Tenemos claro que este es un mundo triste, peligroso y siniestro sobre todo para los pobres hijos de Enrique VIII. 



Contenido Violento y Gory: Curiosamente la mayor violencia pareciera ir dirigida en contra de los animales. Dolido por la traición de su hermana y tío, el Reyecito manda desplumar un halcón.

Cuando el bruto de Seymour se le ocurre ir a secuestrar al sobrino mata de un balazo al cachorro favorito del rey . Ver a Eduardito llorando mostrarles a su consejeros el cadáver del perrito Arrow me rompió el corazón.



Mas desagradable fue la escena de cacería. En compañía de Dudley y otros caballeros de la corte, Isabel persigue un ciervo . al encontrarlo malherido se abalanza sobre el animal y lo degüella con su daga. Seymour, que está presente, se da cuenta que la princesa lo ha visto a él en el ciervo y que le ha hecho lo que le gustaría hacer al esposo de su madrastra en castigo por su traición. Creo que los productores querían mostrarnos que Isabel no era una criatura tímida, delicada sino una mujer fuerte de armas tomar. Lo único que consiguieron fue mostrarla como una mujer dura, cegada por los celos, lejos de ser una víctima ingenua.

Contenido Sexual y Desnudos: Muchas situaciones sexuales, pero no hay desnudos.

Contenido Feminista: A pesar de que el centro de atención del guion es Isabel, no hay desperdicio en los otros personajes femeninos. Mujeres fuertes, pero que deben someterse a los dictados de hombres que se creen superiores a ellas. El uso/abuso de la mujer como peón en un juego de trono que también lo es en el juego de las alianzas matrimoniales es evidente y vemos cómo afecta a todas desde la solterona María Tudor hasta la pequeña Jane Gray.



Factor Diversidad: Aunque no me creo el cuento de que el embajador español ante la corte de Eduardo VI fuese un ‘blackamoor” como les llamaban en las cortes Tudor, si acepto que Sir Pedro el Mercenario fuese de origen africano.

 

lunes, 25 de junio de 2018

Una Historia de Dos Madres: Las Mujeres de Patrick Melrose (II)



Aunque “Patrick Melrose” es la crónica de un niño abusado por su padre, la complicidad de la madre es determinante en la evolución del personaje. Serie y novelas describen como Eleanor es odiada y amada por un hijo que pasa a ser víctima del egoísmo y masoquismo maternos. Sin embargo, Patrick busca la felicidad uniéndose a una mujer que es lo opuesto a la madre, pero precisamente porque Mary no va a cometer los errores de su suegra, es  que esa relación peligra.

Es imposible en Este Año del  Señor del 2018, reseñar cualquier serie de televisión sin buscar en ella rasgos feministas o ausencia de tales, o ver si trama y personajes no se adhieren a las estridentes reglas mituteras. Yo creo que “Patrick Melrose” pasa los tests más exigentes de ese tipo. Sus personajes femeninos son potentes y están en primera fila. Incluso se les ha otorgado mayor realce sin pasar a llevar la línea argumental de Edward St. Aubyn.

Yendo aun mas lejos, la serie carece de escenas graficas de sexo donde se objetice a la mujer. En una entrevista,  Jessica Raine, que interpreta a Julie, la amante de Patrick,  ha dicho que para una escena en particular tuvo que quitarse el brasierre. Luego el director la llamó y le pidió que revisaran juntos el resultado final para asegurarse que ella estaba contenta y que la filmación no mostraba mas de lo que la actriz deseaba enseñar (nada). 

Eso para mi es indicación de una producción respetuosa tanto de sus actores como de su público. Después de todo,  la productora ejecutiva es una mujer,  Rachael Horowitz, y su equipo de producción que incluye a su marido y a Benedict Cumberbatch, también incluye una cuarta socia, Helen Flint.

Aun así, no creo que el MeToo considere a “Patrick Melrose” como una obra feminista, no con el personaje de Eleanor cumpliendo tan bien su rol de madre negligente y  de cómplice de los excesos  pedófilos de su esposo (y no solo en contra de Patrick). Aun después de muerto David,  Eleanor seguirá siendo un verdugo para su hijo. La agenda Mitutera reprueba cualquier intento de mostrar a las mujeres como capaces de cometer actos negativos. Probablemente verán en la actuación de Jennifer Jason Leigh un ejemplo del culpar a la víctima, puesto que Eleanor se ve como tal. Esa es su tarjeta de presentación ante todos los que intenten hurgar bajo esa imagen de bienhechora que se ha esmerado en construir.

Ya en  el primer capítulo de la serie vemos la obsesión filantrópica de Eleanor. Cuando llama a Patrick para comentar la muerte de David, ella está en Sudan cuidando de huérfanos. En el tercer episodio, Patrick le cuenta a Nicholas que su madre va rumbo a Polonia con una caravana de medicinas. Y en la cuarta entrega, descubrimos que en su vejez, y tras un infarto, Eleanor se ha involucrado con charlatanes de la Nueva Era a los que les hereda St. Nazaire que debería  pertenecerles a  Patrick y a sus hijos.


Para el espectador es un enigma que una mujer tan generosa con el prójimo  sea tan apática con su hijo. Es cierto que la serie nos muestra que durante su matrimonio, y para cuando David comienza a abusar de su hijo, Eleanor es narcodependiente y alcohólica. Es obvio que el estar casada con un monstruo la ha llevado  a ese extremo  Durante su excursión a un parque de diversiones, Eleanor se confiesa con Anne y le dice que David no fue siempre una mala persona y que ambos soñaron con hacer grandes cosas. Luego Eleanor le dirá a Bridget que cuando compró Sainte Nazaire, David y ella soñaron con fundar un hogar para alcohólicos, para luego murmurar irónica “y creo que lo hicimos”.


En Chile tenemos un dicho, “candil en la calle, oscuridad en la casa”,  para referirnos a quien es mezquino con su familia y altruista con extraños. Como Eleanor , muchos pretenden comprar el cariño y admiración ajena con actos de beneficencia. Estos se vuelven  una manera de ocultar sus flaquezas y falta de empatía con los suyos. Uno de los momentos mas crueles de la serie se da cuando Patrick, recién asaltado por el padre, busca el apoyo de su madre y la encuentra haciendo cheques para obras de caridad. Eleanor le dice a su hijo que siempre debe recordar ser caritativo con los no tan privilegiados como ellos. No creo que Patrick se sienta muy privilegiado en ese momento.

Cuando a Patrick le toca casarse elige una mujer totalmente diferente a Eleanor. Si uno escarba un poco en Patrick Melrose se encuentra con un drama victoriano a lo David Copperfield. David Melrose es un villano mas demoniaco que Mr. Murdstone, pero que domina totalmente a  Eleanor, quien como Clara Copperfield, es frágil y torpe. Eventualmente, David Copperfield se casa con una mujer tan débil e inoperante como su madre y solo al enviudar logra su estabilidad junto a la sensata y noble Agnes.

Mary Melrose es equilibrada, buena y maternal como Agnes.  La ironía es que son esas virtudes las que  destruirán  su matrimonio. Mary se vuelca en sus hijos, principalmente el pequeño Thomas. Tal como su padre, Patrick cae en celos infantiles y se refiere a Thomas como “el amante” de su esposa. Resiente que duerma en su cama y acaba acusando a su mujer de abandonarlo por los niños. Precisamente lo que su madre no hizo.

El mayor propósito de Mary, quien ha sufrido por la negligencia de Kettle, su egoísta madre, es darles a sus hijos un entorno familiar y una vida normales. Cree que eso también beneficiará a Patrick, pero comete el error de intentar acercarlo a Eleanor, incluso atendiéndola y tratando que sus hijos la vean como una abuela cariñosa. 
Mary y la egoísta Kettle

Cuando Mary ve que el conflicto entre su marido y su suegra (aunado al alcoholismo e infidelidad de Patrick) está afectando su matrimonio, le da un ultimátum, o cambia o se va. Mary no es Eleanor, ella no va a aceptar sumisamente que Patrick la destruya  y en su campaña de autodestrucción,  arrastre a sus hijos.

Volviendo al caso Eleanor, en sus novelas Edward St. Aubyn nos ofrece amplia información sobre ella, sus padres y hasta sus abuelos, pero toma tiempo comprender que esta mujer que hará de su vida un espectáculo de altruismo es incapaz de afectos personales. La negligencia de sus padres, el control de su dominante madre, incluso la mezquindad de su padrastro,  la han llevado a verse como una víctima que puede rescatar a otros, pero que no desea ser rescatada.

Finalmente Patrick, y Mary que se ha convertido en la confidente de su suegra,  comienzan a entender la dinámica de la relación de Eleanor con su marido. David,  con la sagacidad de un criminal,  ve  en Eleanor la presa perfecta. El necesita del dinero de la mujer y por eso estimula sus sueños de crear centros de ayuda en los que él colaborará. Aprovechándose de las inseguridades y credulidad de Eleanor la enamora y la consigue como esposa usando el truco más viejo del mundo, embarazándola.

Después de una boda clandestina, Eleanor es encerrada por su marido en la última posesión de los Melrose en Cornualles. Y ahí se desarrolla una novela gótica en el mejor estilo de Daphne Du Maurier. Eleanor es aislada del mundo. David no le permite ni la asistencia de un médico, alardeando que como doctor,  él puede atenderla. Por supuesto su atención es brutal y provoca la muerte de Georgina, su primera hija.

David se lleva el cadáver de su hija en su yate y lo arroja al mar ni siquiera darle a Eleanor el consuelo de una tumba donde llorar a Georgina.  Eleanor relata que es entonces que comienza a planear su separación. Sin embargo, dilata su huida hasta que una noche su borracho marido la persigue por las escaleras, la derriba, golpea, le mete la cabeza entre los barrotes y la viola, embarazándola de Patrick.

Ahí tenemos la imagen más patética de Eleanor,  victima de un marido golpeador y violador, y de un hijo no deseado. Sin embargo, quienes la conocen y escuchan este cuento comienzan a sospechar que Eleanor es una masoquista, que parte de su calvario también tiene connotaciones de sumisión sexual. Así lo describe Nicholas cuando le cuenta a Bridget como fue testigo de una escena en la cual, y siguiendo las ordenes de David, Eleanor, en cuatro patas y con la boca,  recogió todos los higos desperdigados por la terraza. Bridget inmediatamente nota las connotaciones sexuales de la escena que remeda para beneficio de Nicholas y de David.

En el ultimo capitulo, Mary recuerda que un día estando en la villa de Lacoste, su suegra le  mostró una carta de la hija de unos antiguos amigos que solían pasar sus vacaciones con ellos. La niña (ahora mujer) acusa a David de haber abusado sexualmente de ella (y probablemente de otros también). Eleanor está indignada ante lo que considera viles calumnias.

Confusa, Mary le pide a su marido que le confiese a Eleanor lo ocurrido. Ella espera que eso obligue a su suegra a enfrentar la verdad. Pero el momento en que David revela “mi padre me violó” solo obtiene de su madre la fría respuesta (sin siquiera mirarlo a los ojos)”a mí también”. De esa manera Eleanor se aferra a su rol de victima para evadir responsabilidades que la convertirían en cómplice de su marido. Es ahí que Mary pierde empatía con su suegra y se da cuenta de lo diferentes que son.

Lo inexplicable entonces no es que Eleanor permanezca junto a un hombre al que le teme tanto que camina en puntillas para que no la oiga. Lo inexplicable es lo fácilmente que puede huir . En la serie, Patrick tiene un flashback de como Eleanor lo despierta una mañana para despedirse de él. Le dice que debe quedarse con el padre hasta que sus abogados puedan otorgarle la patria potestad del niño. Es cierto que  es injusta y enredada en estos casos, pero el pobre Patrick tiene razón para sentirse abandonado.

No sé porque inventaron esa escena cuando la del libro es mas apetitosa. Eleanor ha recibido otra herencia estando en Lacoste. Su errático marido en vez de ponerse contento, amenaza con matarla. David comienza a estrangular su esposa que de pronto recuerda que tiene rodillas y le planta una en la entrepierna. 

Eleanor huye en su auto y regresa más tarde en compañía de dos gendarmes que vigilan que David no interfiera mientras su mujer hace su equipaje. Por supuesto, Patrick debe quedarse en St. Nazaire. Las leyes de entonces (y las de hoy en muchos países) impedían a una mujer sacar a los hijos del hogar familiar sin permiso del marido.

Aunque St. Aubyn no nos cuenta,  nos imaginamos lo fácil que será para Eleanor con todo su dinero conseguir la patria potestad. Sin embargo, Eleanor nunca acusa a David de pedofilia o de ningún tipo de abuso por lo que el pobre Patrick tiene que seguir pasando temporadas con el padre, pero David sin el dinero de su mujer se ve disminuido. Incluso sus amigos se alejan. Es ahí donde Patrick tiene el valor de negarse a tener sexo con el padre. Antes su sorpresa, David acepta. 

Ha habido una confusión en la forma en la que la serie ha planteado esa escena y muchos espectadores creyeron que era una fantasía del protagonista. Esa escena tiene lugar no solo en la novela sino también en el mundo real. El autor ha confesado que así fue como acabaron los ataques de su padre.

Entretanto,  Eleanor ha montado su espectáculo de Buena Samaritana, y a su vez se ha alejado de su hijo cuando éste más la necesita. Al mismo tiempo,  busca más hombres que la estafen. En un momento, Patrick intenta vender la colección de arte de su madre y descubre que la mayoría de los cuadros son falsos. Eleanor sigue siendo una victima de embaucadores que quieren su dinero.

El último de ellos será Seamus, un enfermero al que conoce en Irlanda después de que Eleanor sufre un infarto. Aprovechándose de la fragilidad y credulidad de la anciana, Seamus la hace legarle a él y a su secta de místicos de la Nueva Era, la villa de Lacoste. Para Patrick esto es un golpe mortal. St. Nazaire, a pesar de los malos recuerdos que encierra, se ha convertido en un refugio y un hogar tanto para l como para sus hijos.  El ser desheredado es  otra traición de su madre, lo que  significará para Patrick una caída en adulterio y el alcoholismo que casi destruirán a su familia.
Patrick discutiendo con Seamus

Antes de morir, Eleanor tiene una última tortura reservada para su único hijo. Le exige que la ayude a acabar con su vida. Patrick se ve obligado a buscar un lugar en el mundo donde la eutanasia sea legal. No es por venganza. Realmente cree que si cumple su último deseo, su madre al fin le demostrará amor.

 Aunque no esté de acuerdo, Mary lo secunda.  Después de mil tramites , exámenes y gastos, la Familia Melrose se prepara para llevar a Eleanor a Suiza, es ahí cuando la matriarca se niega. Es su última burla, el último escupitajo que recibe Patrick de su madre. Aun así, hay quien se sorprende cuando Patrick es incapaz de hacer un panegírico sobre el ataúd de su madre y huye de la capilla.

Mary lo sigue y Patrick grita que aunque ha sido mal esposo y padre mataría a quien quisiera dañar a sus hijos. ¿Cómo es posible que Eleanor que debería amarlo no lo haya protegido? El problema es que Eleanor no quería a nadie, ni siquiera a sí misma.

St. Aubyn acaba su quinteto en una nota esperanzadora. Varias cosas ocurren en la recepción post-funeral que ayudan a Patrick, quien recientemente ha salido de una clínica de rehabilitación para alcohólicos, a comenzar una nueva vida.

 La muerte de Nicholas quien sufre de un ataque de apoplejía en la recepción libera a Patrick de la presencia del ultimo cómplice de su padre. Mary enfrentándose a Kettle y acusándola de haber sido una madre desalmada, es un reproche público al abuso de los padres. Finalmente, Patrick en el cuartucho donde vive, se enfrenta a tres opciones encerradas en  tres mujeres, su  ex amante Julia, Mary, y una guapa camarera que ha conocido en la recepción. 

Patrick coge el teléfono, llama a Mary y acepta su invitación para cenar con ella y sus hijos. Podemos entonces pensar que finalmente ha comprendido que el amor se encierra en una madre, aunque no sea la suya.

domingo, 17 de junio de 2018

Una Historia de Dos Cenas: Las Mujeres de Patrick Melrose (I)



Tras terminar de ver la serie (y leer la última novela) me quedó la pregunta de si había  personajes decentes en este relato,  o solo víctimas, verdugos y cómplices. Aunque  tenemos un único “bueno”, Johnny, en este cuento “las buenas” son una presencia constante: Marianne: Anne; Mary,  la sufrida esposa de Patrick; la madre de Bridget, ect. Pero como contraparte tenemos a la Princesa Margarita,  que en un momento parece ser la reencarnación del diabólico David Melrose, y por sobre todo tenemos a Eleanor quien de tanto ponerse en el sitial de las victimas pasa a ser la más monstruosa de las encubridoras. Donde más se evidencia esta dicotomía entre personajes femeninos es en las cenas del primer y tercer libro (Segundo y Tercer episodio de la serie) .

En la obra de Edward St. Aubyn , las similitudes entre las cenas de Never Mind y Some Hope pueden ser casi  imperceptibles, más David Nicholl y Edward Berger,  adaptador y director de la serie,  dejaron a un lado toda sutileza. Al traducir los libros en episodios back-to-back  nos abrieron los ojos a los paralelismos y evoluciones de los personajes.

Ambas novelas tienen lugar en el transcurso de un día y una noche. Ambas culminan en una cena para la cual los personajes han estado atareados en preparaciones durante el día. Ambas mesas son presididas por personajes malévolos semi omnipotentes,  que se complacen en humillar a los presentes, principalmente a la dueña de casa. Ambas anfitrionas están al borde de una crisis ante la sensación de haber cumplido inadecuadamente sus roles de castellanas y esposas. Ambas cenas son interrumpidas por la presencia de un niño que exige que la atención de la madre vire de sus deberes de ama  hacia su rol materno. En ambas cenas, los invitados son obligados a participar en este drama con reacciones muy diferentes,  y ambas culminan con un personaje intentando huir, y lográndolo en solo una de esas instancias.

Never Mind abre cuando el protagonista tiene ocho años y está pasando el verano, en St. Nazaire,  la villa de sus padres en Lacoste, en Provenza. No recuerdo que St. Aubyn lo haya dicho, pero esa es la tierra ancestral del Marqués de Sade lo que podría explicar el sadismo de David Melrose, alcohólico, pedófilo, violador, asesino y padre del pequeño Patrick.

 Sade tuvo el poder que su rango y fortuna le daban en las postrimerías del Ancien Regime. Melrose, aunque viene de buena familia y tiene ese pedigrí anglosajón que confiere la educación en escuelas prestigiosas y un servicio honroso en la clase de oficiales, tiene poder solo porque se casó con una millonaria . La pregunta es por qué motivo, Eleanor soporta un marido abusador en todos los sentidos de la palabra. Mas importante ¿por qué permite que David abuse de su hijo?

A pesar de que Eleanor merece un post para ella sola, es su incomprensible  indolencia la  detonadora de toda la acción de esta novela. En la mañana, Eleanor emprende un viaje hacia el aeropuerto para recoger a Sir Nicholas Pratt, padrino de su hijo.  La acompaña, su huésped,  Anne Moore, un poco por solidaridad por ser ambas americanas, pero en realidad es para ver a Patrick. Aparte de la vieja Yvette, sirvienta de los Melrose, Anne es el único personaje que demuestra afecto y preocupación por el niño. Su deseo no es satisfecho. Eleanor se niega terminantemente a llevar a su hijo en su excursión. Lo deja a cargo del padre, lo que en si ya tiene matices siniestros. Durante la excursión,  Anne se da cuenta que Eleanor le teme al marido. Entretanto, David viola a Patrick.

Es ahora cuando entra en escena otro personaje femenino. Bridget Watson-Scott. A pesar del doble apellido, Bridget es la  hija de un simple vendedor de autos usados, pero tiene el aura declasse de las chicas sesenteras que no se dejaban amilanar ni por el lujo ni por el rango ajenos. Bridget es un himno a los Sesentas. Con su minivestido floreado, sus gafas ahumadas, su amor por los accesorios de gamuza, parece escapada de un anuncio de Carnaby Street, el tipo de nena a la que le cantan los Beatles y Los Stones, que consume drogas y practica el amor libre.

Sin embargo, Bridget y Anne tienen algo en común, ambas están emparejadas (pero no matrimoniadas) con hombres mayores,  y ninguna entiende la dependencia servil de David por parte de sus parejas. La gran diferencia es que Anne ama a Sir Víctor y no desea verlo humillado por un hombre despreciable. En cambio,  Bridget y su Sir Nicholas comparten una relación basada en un desprecio mutuo que es más patente en el libro donde St. Aubyn  nos presenta el punto de vista de ambos.

En cuanto a David, ambas mujeres deciden provocarlo, pero usando diferentes estrategias. Si bien, Anne ataca de frente y  con argumentos, Bridget intenta seducirlo con toda su sensualidad juvenil, pero para los gustos pedófilos de su anfitrión es demasiado “madura”.

La cena es un campo de batalla. Harta de como David humilla a Eleanor, y de cómo Nicholas lo secunda, Anne pregunta a este último  qué lo lleva a pensar que la crueldad lo hace superior. Nicholas responde que solo intenta evitar ser aburrido o puritano. Molesta, Anne se va al corredor a ventilar su furia. Ahí se encuentra a Patrick acurrucado al pie de la escalera. La compasiva mujer nota que el niño está aterrorizado. Le promete ir a buscar a la madre para calmarlo. Pero Patrick,  que ha dejado de confiar en los adultos,  no le cree.


Anne entra al comedor e intenta convencer a Eleanor que venga a atender a su hijo, pero David se lo impide. Se entabla una lucha por Eleanor, que pareciera una lucha entre ángeles y demonios por el alma de la mujer. Anne usa como argumentos que el niño necesita de su madre, David arguye que el niño necesita disciplina. Con tono pedante y gran cinismo,  el depravado expone en su mesa sus ideas pedagógicas que se reducen a que si un niño sobrevive una educación brutal entonces estará equipado para soportar lo que la vida le tenga deparado.

Anne ( espero el público también) está horrorizada. Aún más cuando los varones presentes se adhieren a la causa de su anfitrión. Esto tiene que ver con la diferencia de edades y épocas. El mismo Nicholas acusa a Anna de representar a “la joven  izquierda americana”.  Anne pierde el control y los insulta acusando a Nicholas de ser un farsante “pomposo” y a David de tener un solo merito : aterrorizar al “pomposo”.

Risueña, Bridget agrega su granito de arena burlándose de su amante, hasta que David la silencia metiéndole el cuchillo de la fruta debajo de la falda. Ahí nos damos cuenta de lo letal que es este engendro.  Creo que me será imposible volver a ver a Hugo Weaving sin sentir repulsión y miedo, el elfo se ha convertido en un orco.


La cena se convierte en una estampida general. Anne se marcha indignada. Ante su sorpresa , Víctor la sigue. En el pasillo le dice que si no puede uno oponerse a la maldad, tampoco debe ser cómplice de ella. Buscan a Patrick, pero este también ha huido a la planta alta. Apenas puede,  Bridget también abandona el comedor dejando a los canallas felicitándose por serlo e intercambiado ideas infames. Bridget  llama a un amigo, le suplica que la rescate, hace su equipaje y escapa. Al salir por el portón ve a Eleanor fumando en su Buick (o Cadillac, creo que es un Cadillac en la serie).


El amigo nunca aparece, Bridget debe regresar a la villa con la colita entre las piernas. Al pasar, Eleanor le grita “Viste? Y creías que era tan fácil.” El capitulo acaba con David yendo a ver a Patrick y amenazándolo:  “si alguna vez le cuentas a tu madre o a otra persona lo que pasó, te partiré en dos”. El mensaje es sartriano, nadie puede escapar de la maldad. Y nadie puede defendernos de ella.

El tercer capítulo está basado en Some Hope que significa “Alguna esperanza” y queda muy bien en la serie luego del anterior en el cual dejamos a Patrick y a Bridget atrapados en la tela de araña de David. Ahora todo es diferente. Es 1990, David ha muerto. Patrick,  tras un arduo camino de rehabilitación, está limpio de drogas y alcohol,  y se prepara para ganarse la vida como cualquier ciudadano.

Bridget es ahora lo que siempre deseó ser, Condesa de Gravesend y castellana de Cheatley, el palacete ancestral de la familia de su esposo. La acción del capítulo también tiene lugar en un día y una noche. Como Eleanor, Bridget se prepara para celebrar una gran cena, seguida por una fiesta monumental, para homenajear el cumpleaños de Sonny , su esposo. El toque maestro de la cena lo dará la presencia de la Princesa Margarita.
(Showtime)

A diferencia de Eleanor, Bridget está totalmente involucrada en los preparativos, incluso solicita la asesoría de su amigo Tony, un decorador profesional. Para Bridget la ocasión no solo representa su triunfo social, sino que también le tiene sincero afecto al marido. Esta Bridget es una sombra de la hippie de Carnaby Street. Ahora, aun en bata de levantarse,  es elegante, serena, una gran dama. Por eso será un gran golpe para ella, descubrir accidentalmente esa misma mañana que su esposo la engaña con una tal Cindy.

Patrick es casi arrastrado a la fiesta por Nicholas Pratt, que por supuesto,  también está invitado. A la fiesta también asiste su amigo Johnny. En el libro, Patrick y Johnny no están presentes en la cena, solo en la fiesta. Otro logro de Nicholls es integrarlos a  la mesa. Aunque Patrick comete el gafe social de sentarse antes que Margarita Rosa, una desubicación que es rápidamente remediada.

Bridget está feliz de recibir a Patrick. Tal como el de verla. Le dice que la recuerda como alguien”amable”de su infancia. Bridget en agradecimiento lo empareja con su prima Mary. Otro excelente detalle de Nicholls es convertir a la futura Mrs. Patrick Melrose en un personaje de esta etapa y hacerla pariente de Bridget. En la serie, Bridget es uno de los personajes femeninos más simpáticos y Mary es el personaje más bueno y sacrificado de toda la saga.

La cena comienza. Margarita está un poco irritada de que no le permitieron sentarse junto al decorador, cuya conversación la entretenía más que la de Sonny, ahora a su izquierda. Ignora al embajador francés a su derecha y se queja de la salsa del venado. Me recuerda a David Melrose burlándose de la elección de menú de Eleanor. Sonny pide cien disculpas, por suerte no culpa a Bridget. El embajador que no parece diplomático, le lleva la contraria alabando el platillo, en especial la salsa. En un alarde de ramplonería, el embajador sacude sus cubiertos y avienta un pocotón de salsa sobre el vestido azul pavo de la princesa.

El mundo se detiene, nadie respira. Finalmente se escucha la voz de hielo de la hermana de la reina. “¡Limpia! “Al principio el embajador se hace el sordo. La princesa lo apremia y el diplomático comienza a frotar la mancha. A propósito, esa es la mejor manera de joder un vestido. lo que se hace es con un cubierto raspar la comida, y luego mojar la mancha con Seltzer (agua mineral con gas);quitarse el vestido y mandarlo a la tintorería lo más rápido posible. Pero a Margarita no le importa el vestido, ella como David,  quiere imponer su voluntad. El pobre embajador suda la gota gorda y se pone en cuatro patas.
(SHOWTIME) 

Exasperada, Jaqueline, su esposa, se acerca y ofrece limpiar ella la mancha. “El me ensució, que él limpie” sentencia Margarita que para mayor oprobio recuerda  al embajador que el sirve a la Corte de St. James. ¿Y qué? ¿Lo van a enviar de regreso a Francia por manchar la falda de una princesa vieja y olvidada? Parece que volvemos a los días de Enrique VIII y Chapuys.

Pero tal como ocurriera en el episodio anterior, la fuerza catalizadora de esa noche no la trae la macabra saña del poderoso sino el reclamo inocente de un niño.  En la serie se utiliza a Belinda más que en el libro para precisamente crear el vínculo entre ambas cenas. En el libro (y serie) nos cuentan que aunque Belinda sufre de cierta negligencia por parte de sus padres, ambos la quieren. Lady Belinda odiará a su institutriz, pero tiene una aliada en su abuela materna, Virginia. Una relación que  contrasta positivamente con la relación que los hijos de Patrick tendrán con sus abuelas. 

Incluso Bridget que le tiene pavor a Nanny, defiende a su hija de las acusaciones de la institutriz, no castiga a Belinda por burlarse de las reglas de Nanny y el autor nos dice que la Condesa fomenta el espíritu rebelde de la niña.
Showtime

En el libro, Patrick encuentra a Belinda acurrucada en la escalera. La niña le cuenta del incidente con la Princesa Margarita, pero la relación acaba cuando llega Bridget que se lleva la niña. En la serie, todo el evento es mucho más dramático. En la cena con los Melrose, Anne, harta de ver humillado a su hombre, se levanta de la mesa y se va a bufar en el pasillo donde se encuentra a Patrick acurrucado en la escalera. Ahora, Jacqueline, abandona la mesa incapaz de soportar un segundo más la humillación de su hombre. Se va al pasillo a bufar y ve enroscada en la escalera a Belinda. La niña le dice que quiere conocer a la Princesa.  La diferencia es que , como dirá Nicholas más tarde, Jaqueline es una mujer verdaderamente malévola. No la motiva la compasión de Anne.

Belinda en camisón, e impulsada por Jacqueline, llega hasta la puerta de comedor y la abre. Mary la reconoce y se asusta pensando que van a regañar a la niña. Y este es el momento de gloria de Patrick Melrose. De un salto,  llega la puerta y comienza en susurros a comunicarse con Belinda, tratando de convencerla que no es buena idea conocer a la princesa ahora. Es una escena preciosa, me recuerda los intercambios entre Ser Davos y Shireen. La razón por la que odio a los pedófilos, además del daño que hacen a sus víctimas, es que eliminan las posibilidades de estos encuentros entre niños y adultos. No hay nada más lindo (y sexy) que un hombre que se muestra protector de los más debiles.
Ok, con esa carita entiendo a las Cumberbitches

En ese momento,  Nicholas nota la escena de la puerta. Con voz de trueno anuncia “parece que hay una personita que no puede dormir”.  La Princesa voltea la cabeza molesta y pregunta qué sucede. Sonny explica que es su hija. Bridget corre a la puerta. Sin regañar a la niña trata de llevársela, pero no cuenta con la implacable Jaqueline decidida a vengarse en Bridget de la humillación pasada.


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 La embajadora le susurra a Belinda que ahora pueden presentarla con Margarita. “Sí, Mamita, si” suplica Belinda. Bridget no puede negarse. Después de todo, siempre se ha dicho que a Margarita le gustan los niños. Se acerca tranquila y sonriente, Belinda está ilusionada. Detrás vemos el cruel triunfo en el rostro de Jaqueline y la preocupación en el de Patrick. Ambos saben lo que va a ocurrir.
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“Señora, puedo presentarle a” comienza Bridget. “¡No ahora! “ruge Margarita apenas volteando la cabeza e ignorando a la niña. Enseguida, tal como David Melrose, comienza a dar catedra sobre educación infantil y sobre los efectos del trasnoche en el desarrollo emocional de las criaturas. ¿Y el efecto de una humillación innecesaria?
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Después de la fiesta, Nicholas (por si queda una duda) compara a Margarita con David Melrose. “¡Imagínate si se hubieran conocido!” dice jocosamente. “ ¡Imagínate!" Replica Patrick sarcástico. Nicholas habla mal de los embajadores justo cuando se le acercan. Cambia el discurso cínicamente y felicita al embajador por su manera de manejar a la Princesa. Esta se les acerca. Los embajadores huyen. Margarita reprocha a Nicholas por confraternizar con sus enemigos. Como David Melrose, Margarita divide al mundo entre amigos y enemigos. Nicholas rechaza calurosamente el reproche. El se ha negado a mostrar simpatía por lo ocurrido. La embajadora es ridículamente vulgar, etc.

 Se les acerca una jovencita de la que solo sabemos se llama Amanda y es compañera de Johnny en su grupo de rehabilitación. Saluda a Nicholas y se deja caer en una  grácil reverencia a Margarita. Indignado Nicholas le ordena que se marche “¡te buscaré , más tarde!” Sin mirar a la chica que se aleja, Margarita pregunta desinteresada de quién se trata. Es mi hija.  “responde Nicholas triunfante. A él no lo van a humillar negándose a saludar a su hija.

Patrick deambula por la fiesta hasta que se encuentra con Julia , su ex amante, que le está huyendo a su tacaño marido. Julia le ofrece sexo a Patrick en la planta alta y “sin compromiso ”Patrick acepta, pero al subir escuchan una discusión entre los dueños de casa. Julia se ríe y le cuenta a Patrick que Bridget, al fin se ha enterado de la infidelidad de Sonny, y está molesta por la presencia de Cyndi en la fiesta.

“Espera que se pone mejor “hipa Julia. Cindy espera un bebé. Los exámenes han dado como resultado que se trata del heredero que Sonny tanto ha ansiado y que Bridget nunca ha podido darle. Patrick se conduele ante lo injusto de la situación.  “¡Pobre Bridget!” Julia dice que la condesa se lo merece por trepadora social. Este indicio de brutal esnobismo exaspera a Patrick. Le dice a Julia que cese de medir a todos con su persona y que es cruel burlarse de la desdicha ajena. Aun así tiene sexo con Julia en la nursery de Belinda.

Todo va bien hasta que Julia le revela que también es amante de Johnny. Patrick,  incomodo,  dice que prefiere tener a Johnny de amigo que a Julia de amante. Julia molesta se marcha. Patrick recoge las copas que han traído con ellos. Al ver una quebrada,  recuerda ese día fatal en Lacoste. Busca a Johnny y por primera vez,  se atreve a relatarle a otra persona que fue violado por el padre.

Entretanto, Bridget, tal como esa noche en St. Nazaire, está empacando, pero las circunstancias son diferentes. Tiene una aliada, su madre. Bridget se disculpa con Virginia del desprecio con que la ha tratado todos estos años. Ambas, cargando equipaje, y con una Belinda feliz de no tener que aguantar a Nanny nunca más,  bajan al salón. En el vestíbulo se encuentran con la Princesa Margarita quien está buscando a Sonny. Le pregunta a  “nuestra anfitriona” donde está el marido. Con su mejor sonrisa, Bridget le responde “francamente, Señora, ¡me importa un pito!”

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Tras vengar la humillación a la que ella y Belinda han sido sometidas. Bridget mete a sus parientas en su auto y se dispone a salir, no a huir. Ahora no tiene que esperar el socorro de otros. Ahora ella conduce, no se queda en el asiento de invitados,  rumiando su tristeza como  Eleanor. Sonny,  que justamente le está contando a Nicholas que en realidad no quiere divorciarse  y teme que a Cindy solo le interese su dinero, la ve y corre tras su esposa, pero Bridget no se detiene.

No será ella la única que comience a rehacer su vida esa noche. Después de confesar su tragedia, Patrick va a pedirle  disculpas a un camarero al que trató mal,  y a saludar a Chilly Willie, su ex vendedor de heroína, ahora convertido en respetable músico. Chilly comenta que es un milagro que ambos estén vivos. Son sobrevivientes.

Esta noche, Patrick ha confirmado que es un sobreviviente. El siguiente paso es dejar de sobrevivir y vivir. Johnny le ha aconsejado buscar a alguien con quien formar una familia. Patrick se despide de Mary invitándola a desayunar al día siguiente. 

En la cara de Mary se reflejan todos los matices de emociones. Sorpresa, duda, finalmente esperanza que la lleva a aceptar. Muy buena actriz,  Anna Madeley y de su fantástico personaje hablaremos más en la próxima entrada sobre las mujeres de Patrick Melrose.