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lunes, 5 de febrero de 2018

Los Momentos más Tiernos: Lo Mejor del Drama de Época del 2017.



Pero no todo ha de ser tragedia o absurdo en los period pieces. También destacan los momentos conmovedores que nos dejan un buen sabor de boca y aportan su granito de optimismo. Estas son las situaciones más tiernas que vi en el drama de época este año. Reitero que, aunque muchos de estos programas se vieron en Inglaterra en el 2016, yo me atengo a su debut en televisión abierta(PBS) para el público estadounidense.

El fecundo final de la Segunda Temporada (The Durrells in Corfú)

La segunda entrega de Los Durrells me tenía hasta la corona con esa familia a la que los adjetivos de “excéntrica” o “disfuncional” ya no bastaban para califirla. Louisa y su hija Margo competían en ver cual conseguía pretendiente más estrafalario, Larry y Leslie eran cada vez más inútiles. Ni los animales de Gerry conseguían evitar que uno coincidiese con Vasilia que era hora que los advenedizos ingleses abandonasen la isla. Pero los escritores se las arreglaron para crear un final tan enternecedor y optimista que compensó la mala calidad de los episodios anteriores.

Leonora 

La fiel Lugatetzia trajo una hija (“My best daughter”) para que la ayudase en la cocina, pero a Leonora se le ocurrió la idea de parir en casa de los Durrell, precisamente al lado del fogón. Larry fue en busca del Dr. Petrides, pero este estaba ocupado atendiendo el parto de su propio hijo. Si, a Florence también le vinieron los dolores el mismo día que a Leonora, pero su marido no pudo asistirla porque llegó una llorosa Louisa a buscarlo. Vasilia acababa de apuñalar a su ex amante, Hugh. Petrides tuvo que ir a atender al herido dejando a su pobre esposa en las ineptas manos de Louisa, que por una vez sirvió de algo y ayudó a traer al mundo a un sano bebé.

Vasilia ataca a Hugh
Louisa hace de partera

Pero sin Petrides, con Theo ocupado vigilando el parto de la nutria de Gerry (parece maldición, pero todas las hembras escogieron ese día para cumpleaños de sus hijos) ¿quién iba a atender el parto de Leonora? Ni se imaginan. El pobre Leslie, armado (no de un rifle como era su costumbre) de un antediluviano manual de obstetricia tuvo que hacerse cargo.

A pesar de los alaridos de la parturienta, (bien observó Gerry que las nutrias paren a sus crías en “digno silencio), Leslie manejó la situación impecablemente demostrando que Lugaretzia siempre ha tenido la razón al considerarlo el mejor de Los Durrell. Ya para el final, el comadrón improvisado tuvo un poco de ayuda en Larry que cargó el manual para que su hermano siguiese las instrucciones. También después que la nutria diera a luz gemelos, Gerry y Theo se unieron a la función de la cocina y alcanzaron a alertar al alarmado Leslie que la placenta no era un mellizo de la pequeña Angeliki.


Aunque uno de los cachorros de nutria falleció, el final del día encontró a la familia unida y contenta, con Louisa y Leslie sintiéndose revalidados como personas útiles. Leonora y su marido escogieron a Leslie como padrino de la niña. En la iglesia, Leslie hizo un conmovedor discurso en el que se comprometía a velar por su ahijada. Acto seguido, y siendo Leslie quien es, casi dejó caer a la beba. Eso no impidió que las chicas de la aldea lo persiguieran. El ser partero dotó a Leslie de un nuevo atractivo.

No sé si este episodio ocurrió en la vida real, pero es novedoso y positivo mostrar que un hombre no solo es heroico al rescatar y proteger a las mujeres, sino que también puede serlo a la hora de atender un parto.

Parto de Shelagh (Call the Midwife)

“Call the Midwife” se ha hecho famosa por presentar en cada episodio partos conmovedores que les acaecen a madres dotadas de historias espeluznantes y que traen al mundo a sus hijos en circunstancias extraordinarias. Aunque el 2017 cerró con un especial navideño espectacular con un bebé resucitado, la reunión de una madre y de una hija abusadas por el mismo hombre, y una nevada histórica, he decidido escoger como uno de los momentos más tiernos del año el alumbramiento de la ex hermana Bernadette.

Tras años de que la ex monjita intentara embarazarse sin éxito, de creerse estéril y consolarse adoptando una niña, pudo Shelag finalmente anunciarle a su esposo el Dr. Turner que esperaban un hijo. Pero ha sido un embarazoso embarazo, un caminar por la cuerda floja toda una temporada. Shelag logró sobrevivir una explosión en los muelles, y superar una serie de alarmas de aborto espontaneo para por fin llegar al noveno mes.

La Enfermera Crane se sintió un poco ofendida cuando Shelag no le solicitó que fuese su ayudante de parto, pero es comprensible que la antes hermana Bernadette pidiera la ayuda de la Hermana Julienne. Desde que era postulante, Shelag ha visto a la monja como su figura materna. Trabajaron juntas en San Ramon Nonato hasta que Shelag decidió colgar sus hábitos, pero eso no ha impedido que sigan siendo amigas. Para Shelag, La Hermana Julienne es mas parienta que los de su sangre y, tal como quería que la entregara al altar, quiso tenerla su lado al momento de dar a luz.

Fue un parto largo, pero simpático. Shelag, una comadrona veterana, se sorprendió al experimentar por primera vez los dolores que había presenciado en sus pacientes. La Hermana Julienne fue una excelente, aunque firme, partera. Consiguió que Shelag se mantuviese de pie el mayor tiempo posible, abrazándola y sosteniéndola, y no dejando que se recostase a hasta que las contracciones se hicieron más frecuentes.

Shelag había exigido que su marido no estuviera presente, y el pobre Dr. Turner se la pasó al otro lado de la puerta ofreciendo apoyo moral a base de canciones. Únicamente, lo admitieron en la última etapa del parto para que viera nacer a su primogénito.

Tete a Tete con Leopoldo (Victoria)

La Primera Temporada de “Victoria” acabó con la reina dando a luz a su primera hija. Aunque toda esa escena fue muy simpática (Alberto, por una vez, se portó como gente expulsando a los mirones que según la tradición debían ser testigos del alumbramiento real) he preferido elegir una escena anterior.

El embarazo de Victoria está lleno de sobresaltos. Dos locos asaltaron a la reina en diferentes ocasiones.  Las náuseas matinales, incomodidad y otros achaques propios del momento aumentan por el simple hecho de que Victoria no quiere ser madre. Y no solo por la memoria de su prima Charlotte muerta en el parto.

Sin embargo, el fantasma de Charlotte ronda el palacio. Desde la estricta Baronesa Lehzen hasta la brigada de la cocina viven con terror que la patrona se les muera. El Parlamento exige que Victoria nombre un regente en caso de fallecer, y el tío Cumberland viene de Hanover, como buitre, y frotándose las manos, a la espera que la sobrina muera para él hacerse del trono.

Ne es el único visitante. También llega Tío Leopoldo a dar fortaleza moral a su hermana. La Duquesa de Kent y sus ponches anti-nausea, y sus consejos de mujer que ha parido no le sirven a su hija que ya no la soporta.  Victoria amenaza montar a su madre “en un burro y mandarla a Carlisle”.

 Leopoldo es un personaje ambiguo. Hay ratos en que como Victoria también desearía empacarlo a Carlisle. Alex Jenning tiene esa virtud de proyectar una dualidad moral. Sin embargo, hay un momento de intimidad con la sobrina que resultó muy tierno.

Victoria está descansando, como yo lo hubiera hecho si hubiera sido bendecida con la maternidad, vestida de organza, echada ahí panza y todo en un canapé, con las patitas en alto, y zampándose una fuente de marrón glasés. Llega el rey de los belgas, se sienta su lado y recuerda a Charlotte. Ese recuerdo que persigue a Vicky suena diferente en los labios de un viudo que amó a su mujer. El Tío Leo se conduele de haber seguido los consejos de los médicos y haberle prohibido a su esposa los dulces durante el embarazo. ¿De que sirvió si ella murió igual? Le dice a Victoria que el reza por ella, porque Alberto y la reina le recuerdan su propia historia de amor.

La reina se da cuenta que Charlotte no es un fantasma, fue una mujer como ella, joven, amada, golosa.  Ella siente como un permiso de Leopoldo de ser libre, de calmarse, de tomar las cosas día a día y de hacer lo que le plazca. En medio de un mar de pesados que le exigen que se comporte así, que coma esto, que no haga esto, que no beba esto otro, es un alivio saber que alguien le permite gozar de lo poco que le da placer. En un gesto de paz le extiende la caja de castañas confitadas al tío, y lo coge de la mano.

La despedida de Jamie de su hijo (Outlander)

Cuando Claire se queja de que Frank quiere separarla de su hija o que le impidió acercarse a Brianna cuando esta crecía, ni sabe lo que significa separarse de su hijo. Jamie si lo sabe y la despedida de Willie es uno de los momentos mas emotivos y tiernos de la tercera temporada de “Outlander. En los primeros siete capítulos, Jamie protagoniza muchos momentos conmovedores (su despedida de Rupert, la perdida de la mano de Fergus, su arresto, sus momentos con Sir John, y el reencuentro con Claire y su sorpresa al ver las primeras fotos de su hija) que le añaden nuevas dimensiones al personaje.

La relación de Willie y su padre ha sido delineada de la manera más enternecedora posible. Después de rescatar al recién nacido de brazos del padrastro, Jamie se dedica totalmente a él. Sacrifica su oportunidad de se libre y volver con los suyos para poder ayudar en la crianza de su hijo. ¡Es tan bonita esa escena en que Jamie observa sonriente al bebé en su cunita y dice “You are so wee!” (Eres tan pequeñito).

A pesar de ser solo un caballerizo, la confianza que se ha ganado por parte de los Dunsany permite a Jamie fungir como figura paterna de su hijo. Solo cuando el parecido físico entre padre e hijo puede delatarlo, Jamie elige partir a sabiendas que Willie quedará en las expertas manos de Isobel, tía del niño, y del prometido de esta, el indispensable John Gray.

Pero nadie cuenta con los sentimientos de Willie que al saber que su amado Mackenzie lo abandonaba monta un berrinche digno de su difunta madre. Le grita a Mackenzie que es solo un criado y debe obedecerlo. Por supuesto que Jamie no se queda callado.

Esa noche un arrepentido Willie visita su padre a en el cuarto del caballerizo. Willie nota la estatua de San Antonio, descubre que ese es el patrón de las cosas perdidas, y que su amigo es un “Papista” (católico), algo totalmente prohibido en la Inglaterra de entonces. “Quiero ser como tú, Mac” dice el pequeño y Jaime lo bautiza como “William James”.



Jamie le pide a su hijo que no le cuente a nadie que ahora es católico y le da un ultimo regalo, una culebra que ha tallado en madera. Un poco feíto el regalo, sobre todo porque en el libro, Jamie le da un rosario, pero los de Starz se asustaron. Creyendo que los iban a acusar de promover el catolicismo, cambiaron ese detalle.

La escena final rompe el corazón. Jamie se aleja de Helwater, Willie corre tras el caballo de su padre, ambos lloran. Ayyy, el único consuelo es que (si leyeron la saga saben) volverán a encontrarse.

La Noche de Bodas de Maggie (The White Princess)

” The White Princess" fue una gran desilusión, una historia de mujeres que ejercían su poder abusando de otras mujeres. El único personaje decente fue el de Maggie Pole, mejor conocida por historiadores como Beata Margaret Pole o la Princesa Margaret Plantagenet.

En su serie de novelas, Philippa Gregory ha hecho un excelente retrato de esta desdichada mujer, que nació marcada por la ejecución de su padre condenado por conspirar contra su rey-hermano a ser ahogado en una barrica de vino. A pesar de esto, Maggie seguía siendo princesa de sangre real, y su hermanito Teddy, tras la muerte de los Hijos de Eduardo, era el indicado para heredar el trono.
Los soldsdos de Henry Tudor se llevan a Teddy

Obvio que eso no le parecía bien ni al Tudor histórico ni al de Gregory ni al de Starz. Si en algo “The White Princess” es fidedigna a historia y ficción “gregoriana” es en el martirio de Maggie. No solo cae prisionera de los Tudor, no solo tiene que ver que a su hermanito lo encierran en la Torre de Londres, todavía falta un último sacrificio. Para neutralizar a quienes quieran usar a Maggie como un medio para retornar a los York al trono, Mi Señora, la Madre del Rey inventa una estratagema: casar a la princesita de solo catorce años, con un gañan.



La atolondrada Cecily, hermana de Elizabeth de York, le cuenta a la prima que el futuro marido, Sir Richard Pole, es un bruto zafio, un guerrero feroz y que más encima es manco. Maggie está aterrorizada. Arrepentida, Cecily le pide a su hermana Lizzie que la ayude a poner en el tálamo nupcial a la primita “porque no tiene madre” que le explique a Maggie sus deberes conyugales.

Todos vemos esta escena (que no aparece en el libro) con mucho temor. Sobre todo, porque recordamos la horrible pre-noche de bodas de Lizzie, y los que vimos “The White Queen” recordamos lo pavorosa experiencia de la tía de Maggie, Anne Neville.

Efectivamente, Richard Pole es mocho, le falta un brazo, pero le sobra el corazón. En vez de saltar sobre la atemorizada Maggie, se para al pie de la cama y la tranquiliza. Le dice que sabe que es humillante para una princesa como ella casarse con un hombre como él. La respuesta de Maggie rompe el corazón. “Repudio mi nombre. Plantagenet me es odioso.” Ese apellido solo le ha traído desgracias. Richard humildemente le ofrece el suyo y ella acepta. Por eso es por lo que para la historia (y para el santoral) ella será Margaret Pole.











El resto de la serie nos muestra que Maggie no pudo encontrar mejor marido-apoyo-amigo-cómplice. Una se pregunta si Richard Pole se habrá arrepentido de casarse con ella y verse inmerso en cien líos palaciegos y cien veces tener que rescatar a su mujer incluso de si misma.



Al final, cuando la soberbia Lizzie con falsa magnamidad perdona la vida de su prima, le dice que solo lo hace porque “tu marido suplicó por ti. ¡Suplicó por ti, Maggie!” En esa repetición encierra la sorpresa de Lizzie ante la devoción conyugal de Sir Richard.

Gracias a todas estas escenas es que puedo disfrutar de los period drama sin sentir que son solo tragedia.


miércoles, 31 de enero de 2018

Los Momentos Kleenex del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Epoca del 2017



Con contadas excepciones, el drama de época es, valga la redundancia, dramático. Como la vida real está salpicado de momentos duros y difíciles que devienen en tragedias infinitas e irremediables. En el 2017 estos fueron los momentos, para mí, más estremecedores, los que me hicieron gastar en cajones de Kleenex para secar mis lágrimas.

Comencemos con el conteo de cadáveres:

Muerte de Helga (Vikings)

Michael Hirst es un femicida total. Más mujeres que hombres mueren en su cuento, y ni su propia hija se libró. Interpretada por Maud Hirst, Helga era uno de los personajes más nobles y dulces en esta historia de machos agrios. Todo el mundo la quería, su marido la adoraba, y hasta su asesinato fue provocado por su buen corazón. 

La muerte de Helga acabó con el mito de que la sociedad vikinga era un paraíso de mujeres. y reafirmó la certeza de que en el mundo vikingo la generosidad es peligrosa. Para mí, las muertes de Aslaug, Ragnar, Ecbert y Helga establecieron un antes y un después, un parteaguas entre una primera generación de vikingos y sajones razonables, y la nueva representada por seres ambiciosos y brutales.

En la cuarta temporada, Helga se destacó por ser la antítesis del mundo que la rodeaba. Todavía enlutada por la muerte de su hija, acompañó a su marido y a Bjorn en la expedición al Al -Andalus. Allá rescató a una niña mora cuya familia había sido masacrada por los escandinavos. A pesar de las presiones recibidas y los consejos de abandonar, matar o vender como esclava a Tanaruz, Helga se aferró a la niña que obviamente había quedado muy traumatizada.


Luego, Helga insistió en acompañar a Floki a Inglaterra a la saga del Gran Ejercito Pagano y, por supuesto, se llevo a “su hija”. Aunque como espectadores teníamos claro que Tanaruz les tenía pavor a los vikingos y no deseaba vivir entre ellos, nunca se nos ocurrió que odiase a Helga. Pues en medio de la carnicería de sajones, Tanaruz enloqueció y apuñaló a Helga. Acto seguido, se suicidó.


 Michael Hirst ha dicho que el asesinato era necesario porque Helga estaba “loca”. Parte de su locura había sido secuestrar a Tanaruz para reemplazar a su hija. No me sorprende que Hirst quien en” Vikings” se ha mostrado tan contrario a las mujeres que siguen roles tradicionales castigara a Helga por sus sentimientos maternales.

 Si me sorprende que un hombre tan celoso de la atmosfera histórica imponga ese concepto de ‘secuestro” a la relación Helga y Tanaruz. Es como decir que Ragnar “secuestró “a Athelstane. No es como si Helga se hubiese robado a Tanaruz del parque más cercano. Los vikingos mataban niños, robaban niños y luego los vendían como esclavos. Helga pretendió cambiar esa inhumanidad, dándole protección y cariño a Tanaruz El error de Helga, entonces fue adoptar a una niña extranjera (me recordó a “La hija del Rey del Pantano” de Andersen) y eso magnifica su tragedia.

Leer en Quora y Reddita a gente que dice que no era sano que Helga quisiera criar a Tanaruz me irrita. ¿Por qué no? Tengo amigas que solo han superado la muerte de sus hijos adoptando o teniendo otras criaturas. Otros dicen que Helga “aterrorizaba” a Tanaruz. ¿Querer a un niño, cuidarlo,  es aterrorizarlo? Si los niños de ahora son así, prefiero criar gatos que si reconocen la diferencia entre cariño y lo opuesto.


Otros dicen que había que separar a Helga de Tanaruz,  que nunca debió llevársela. ¿Qué debió hacer? ¿Dejar que la mataran?  ¿Convertirla en esclava como le aconsejó Ivar? ¿Dejarla abandonada a su suerte para que mendigara por las calles de Algeciras?  Creo que lo más deplorable de la muerte de Helga son estas faltas de respeto a su memoria.

Muerte de Eleanor (Black Sails)

Si la hija adoptiva de Helga le encajó una puñalada fatal, un cuchillo en el vientre acabó con el hijo de Eleanor y con ella en una serie de sucesos que me rompieron el corazón y que estremecieron aun a los odia-Eleanor más acérrimos. ¡Pobre Eleanor! Toda su vida fue una tragedia. “¡Demasiados hombres malditos!” como ella misma se quejó, y uno de ellos la mató.

Como buen cuento de perros de mar, “Black Sails” gozaba de poca presencia femenina. Las pocas mujeres que aparecían por las tabernas eran vistas con desconfianza, pero ninguna más odiada que Eleanor Guthrie. Nunca entendí el motivo, pero ella y el Capitán Flint eran los seres mas incomprendidos de esta saga bucanera. Comparada con los piratas brutales y traidores, Eleanor no era peor que ellos. Ni sus sueños de independencia valían menos que los de Flint, Long John Silver o de los esclavos. Ella era prisionera de su propio sexo y me resultó misógino que solo Flint reconociese que ambos compartían una quimera de libertad.

Sin embargo, el personaje de Hannah New firmó su sentencia de muerte al ordenar la ejecución de Charles Vane. De pronto Charles Vane pasó a ser un justo como Juan Bautista y Eleanor fue vista como una Salome insidiosa. Si mal no recuerdo, Vane era un golpeador, violador, trató a Eleanor a sopapo limpio, sin respeto ninguno y hasta le mató al padre.
Antes de morir, Eleanor hizo las paces con Max..

Aun así, para hacer el final de Eleanor mas dramático, no acabó con ella un pirata. La apuñaló un  soldado español reclutado por el gobernador/ marido de Eleanor para acabar con los insurrectos. Fue un momento de gran patetismo porque Eleanor tenía todo para vivir. Estaba casada con Woode Rogers, un hombre que amaba; esperaba un hijo; se había reencontrado con Madi, su hermana adoptiva; y hasta había comenzado a creer con Flint que su sueño se cumpliría, que tal vez podrían librar a Nassau y volverla un reino independiente.
y se reencontró con su hermana adoptiva Madi.

Pero llegó ese soldado que no la reconoció como la Primera Dama de la Isla,  golpeó a Madi e intentó violar a Eleanor . Cuando ella trató de defenderse, le clavó un puñal en la panza y prendió fuego a la cabaña. Para la llegada de Flint, Eleanor se había arrastrado (o la arrastró Madi, que nunca supimos qué paso ahí)  a desangrarse hasta el jardín.  

Flint tuvo un último gesto compasivo y caballeroso con ella ocultándole que la llegada de los españoles había sido propiciada por otra torpe maniobra de Woode Rogers y dejándola morir con un poco de paz y a nosotros haciendo uso de los pañuelos desechables.


La ejecución de los Escoceses (Outlander)

La Tercera Temporada de “Outlander” comenzó de manera dramática y brutal con Claire y Jamie separados. Ella intentando reincorporarse al siglo XX, y su segundo esposo atrapado en el siglo XVIII y en vísperas de la Batalla de Culloden. La dicha batalla fue colosal a pesar de terminar en derrota. Lo importante para los fans es que se cerró un capítulo en la vida de Jamie al poder por fin acabar con su Némesis, Black Jack Randall.

Mientras en 1949, Claire reiniciaba su vida con Frank Randall, descendiente del difunto, Jamie yacía a campo abierto malherido bajo la lluvia, delirante hasta el punto de alucinar a su mujer. Finalmente, Jamie es rescatado por el fiel Rupert, y llevado a una choza donde se refugian otros sobrevivientes, algunos tan malheridos como nuestro héroe. 

Llegan los ingleses, y todo el que conozca de historia Jacobista, sabe que no dejaban prisioneros. Comienzan los fusilamientos. No se sabe cuál es más trágico el de unos chicos adolescentes o el de los heridos. El honorable comandante, Lord Melton, exige que se les ayude a poner de pie. Le parece indigno fusilar a hombres postrados. Se decide que los mismos escoceses escojan el momento de su muerte. Tras una conmovedora despedida de Jamie, Rupert,  lleno de humor y dignidad, exige ser fusilado.


Aun los que leyeron Voyager y sabían que era imposible matar a Jamie, se alteraron cuando casi susurra que es su turno. Por suerte para él, Lord Melton reconoce nombre del individuo que salvó a su hermano y envía a Jaime de regreso a su hogar ancestral de Lallybroch. Un minuto para respirar aliviados; un minuto de silencio para honrar a los bravos caídos.

Muerte del Rey George VI (The Crown)
Ya en otro post hablé de las conmovedoras escenas que conformaron el arco de los últimos momentos de Jorge VI, la última canción que compartió con su hija preferida, la forma en que Isabel recibió la noticia, sus primeras reacciones y como cambió su vida el convertirse en reina, pero no he hablado del momento inmediato al fallecimiento del monarca.

 Para mi más conmovedora que la reacción de la esposa e hijas del rey, es la de la primera persona que lo ve muerto. Jorge falleció en el sueño, posiblemente de manera indolora,  por lo que su cadáver tenia la apariencia de estar dormido. Entra un valet que probablemente lleva años cumpliendo este ritual, corre las cortinas,  pone la bandeja en la mesa y se acerca al soberano. Le toma un rato notar que el rey ha muerto. Finalmente, antes de anunciar la noticia, se da un momento, se sienta en el lecho, coge la mano de su soberano y llora en silencio. Es una escena tan llena de patetismo, que siempre se me humedecen los ojos al verla.



 “New Hyde Park” es uno de mis capítulos preferidos, repleto de momentos memorables que culminan en Isabel siendo saludada por su abuela con una profunda reverencia. Jorge VI es uno de los pocos personajes históricos que siempre recibe buena prensa en la ficción histórica por lo que su muerte es muy dolorosa. También fue el último episodio en el que Morgan demostró respeto por la Familia Real y por la reina, principalmente. Quizás por eso me la pasé estirando la mano hacia la caja de Kleenex.

La Boda de Morwenna (Poldark)

Uno no se imagina una boda como un suceso trágico (a menos que sea la Boda Roja), pero aun sin hechos sangrientos, un matrimonio puede ser la muerte del amor y de la inocencia. Eso ocurrió en la boda de Morwenna y el repelente Reverendo Withworth. Todo parecía indicar que Morwenna se había librado de ese enlace de convencía. El escandalizado George Warleggan iba a devolver a la prima a su casa, tras descubrir que ella prefería al herrero Carne antes que al aristocrático clérigo Osborne Withworth. Pero, pero Geoffrey -Charles cambió las cosas al regalarle a Drake Carne una biblia familiar.

Ya sé que no había mala intención, pero ¿por qué será que cada vez que ocurre alguna desgracia en “Poldark”, la ha propiciado  algún bien intencionadoergo  torpe miembro de esa familia? Warleggan no iba perderse esa oportunidad. Como juez local, George inmediatamente arrestó al herrero  y lo condenó a la horca. Morwenna tuvo que ceder al chantaje de su primo político.

Poco le duró la alegría a Drake de verse en libertad. Alcanzó a llegar a la iglesia justo para ver a los novios retirarse. Fue una escena tan emotiva. Morwenna vestida de ropa de calle (no hubo tiempo de hacerle un vestido de novia), con una cara que parecía cualquier cosa menos la de una feliz recién casada, y del brazo del porcino Ossie. Pobre ‘Wenna ni se imaginaba lo que le esperaba, un año de soledad, tristeza y abuso sexual.  He gastado mucho en Kleenex (en realidad uso marca Scottie) por ella.


La despedida de Lord Moray (Reign)

Una libertad histórica (otra más) que se tomaron en “Reign” fue inventarse un fuerte lazo de cariño entre Maria y su medio hermano, James Stuart, Conde de Moray. Tan unidos son que James secunda los planes de su hermana y seduce a Emily, esposa de John Knox, para conocer que conspiración monta el clérigo en contra de la reina.

Desafortunadamente, Emily descubre la verdad, jura venganza, su marido se entera de todo y para librar a Maria de sospechas, James debe cargar con toda la culpa. Maria públicamente lo deshereda, lo repudia y lo exilia de Escocia. Es una escena muy triste. Sobre todo porque ambos están al borde del llanto. María no resiste y antes de su hermano montar a caballo, lo llama y le da un último abrazo. Y yo llorando con la Reina de los Escoceses.

Martirio y Muerte de Lady Flora (Victoria)

Algo que aprendí con “Victoria” fue como el trágico “Affaire Flora Hastings'  ensombreció la reputación de la joven reina. Para entender lo ocurrido hay que ir atrás en el tiempo y ver como el “Kensington System” afectó la psiquis de Victoria. 

Cuando ya estaba claro que su hija sería la heredera al trono, a la Duquesa de Kent le entró una paranoia de que sus cuñados intentarían matar a la pequeña Alejandrina Victoria.
Viuda, sin amigos ni parientes, y en un país extranjero, la Duquesa se apoyó en el edecán de su difunto marido, Sir John Conroy, quien se convertiría en su mayordomo, y dicen que también su amante. Entre ambos organizaron un “sistema” para “proteger a la princesita El sistema consistía en mantenerla alejada de todo el mundo, sobre todo de sus parientes, educarla lo mínimo, para así poder manipularla mejor, y tratarla como si fuera una niñita. Ya vimos que, a sus 18 años, Vicky dormía con su madre y no podía bajar la escalera sin ayuda de otros.

Sin embargo, gracias a los desvelos de su institutriz, la Baronesa Lehzen, Victoria se fue dando cuenta de como eran las cosas. Ayudó mucho el que Conroy la tratara con gran altanería y brusquedad. El se burlaba de todo lo que ella hacía, le exigía que le rindiera pleitesía, hasta se reía de la baja estatura de la heredera al trono. Todo eso lo mostró la serie.
El Trio Kensington vs Vicky, Lehzen y Dash

Victoria desarrolló un gran odio por un hombre que dominaba a su madre, y desconfió de él, de la Duquesa y de otros (los hijos de Conroy que no aparecen en la serie) que estuviesen a favor del intruso. Parte de ese grupo era Lady Flora Hastings, dama de honor de la Duquesa. En la serie y la vida real, Victoria la veía como un apéndice de Sir John y trataba de mantenerla lejos. Hay veces en la serie que Flora da un poco de lastima, porque sus consejos son sensatos, pero ya la reina tiene una idea preconcebida sobre todos los que rodean a un hombre que la h humillado y separado de su madre.


En 1839, Flora de 36 años y soltera, visitó al médico de la corte, Sir James Clark. Se quejaba de dolores y de que su vientre se había inflamado de una manera grotesca, pero se negó a ser examinada. Clark, asumió que Lady Flora estaba en estado interesante. Se lo comunicó a Lehzen quien a su vez se lo comunicó a Lord Melbourne. Pronto toda la corte, incluyendo la reina, creía que Flora esperaba un hijo. Lady Emma Portman, dama predilecta de Su Majestad (y la Tommy Lascelles de su día) fue a casa de los Hastings a advertirle a Flora  que Victoria no la admitiría en el palacio si no se sometía a un examen.

Lady Flora aceptó, pero antes envió una carta a los periódicos, haciendo público el martirio y humillación al que se la sometía. El examen no solo sacó a luz que la hinchazón se debía a un tumor maligno, sino que, además, Lady Flora era virgen. El Marques de Hastings, hermano de Flora y un importante político Tory, exigió una  disculpa por parte de la soberana. Conroy lo apoyó esperando así  doblegar a la reina. Aunque Flora fue visitada por la reina antes de morir, Victoria se negó a disculparse públicamente.
Tipo de caricatura que suscitó el Affaire Flora Hastings

El escándalo se volvió político y alcanzó al pueblo. La familia Hastings escribió cartas a los periódicos, hizo publica la correspondencia sostenida alrededor del triste affaire y Vicky fue abucheada en la calle tal como muestra la serie. Sin embargo “Victoria” se toma algunas libertades que dramatizan la situación.

En una fiesta, la Baronesa Lehzen nota que a Lady Flora se le ha ensanchado la cintura. Corre a contarle a la reinita que la dama está encinta y que se sabe que viajó sola desde Escocia con Sir John. Vicky que se ha pasado de copas, se indigna ante lo que ve como una traición a su madre. Cuando Flora se le acerca para pedirle que no beba más, Vicky la insulta a gritos. Un rato después, Victoria totalmente borracha se encuentra con Conroy en el pasillo. Lo apostrofa, le ordena que deje en paz a su madre y que se vaya a bailar con Lady Flora.

Al día siguiente, la ya sobria soberana exige que Sir James Clark examine a Flora. Nos es difícil entender lo degradante que era para una mujer soltera someterse a un examen ginecológico en ese entonces, pero lo era. Flora acepta, pero solicita que también este presente su medico personal (en la vida real también exigió la presencia de “mi acusadora”, Lady Portman). Es muy dramático como la serie yuxtapone escenas de la Coronación de Victoria y el examen de Lady Flora. Mientras a la reina se le ponen vestiduras, a Flora se le van quitando prendas.

Da un poco de risa cuando la ignorante Victoria, tras oír de labios del Dr. Clark, que Flora es “virgo intacta”, todavía pregunta si está embarazada. Le toca a Melbourne explicarle a la inocente reina que no se puede ser virgen y estar preñada. Tras el examen, Flora cae en una depresión que agrava su estado de salud. El conspirador Duque de Cumberland une fuerzas con Conroy para desprestigiar a su sobrina y quitarle el trono.

Victoria visita a la moribunda Flora. Es una escena fantástica y muy triste. La reina adopta un tono frívolo y distante. Finge interesarse por la salud de la dama, pero minimiza el mal, asegura que volverán a verse y le ofrece mandarle melocotones (duraznos). Desde el lecho, y con voz cavernosa, Lady Flora dice que su mal no se cura con fruta. 

Victoria se quiebra, suplica el perdón de su víctima. Flora usa sus últimas fuerzas para regañar a la reina. La acusa de  haber jugado con su vida: “Ser reina no es solo ser una niñita con una corona en la cabeza.” 

Llorando, Vicky le besa las manos y huye. En la vida real, por años, la reina tuvo pesadillas provocadas por el recuerdo de su mal proceder. Curiosamente sentí más lástima por Flora que por Victoria.

¿Y ustedes pudieron presenciar estas escenas sin necesidad de una caja de Kleenex?