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lunes, 5 de noviembre de 2018

Mi Prima Raquel: Ni asesina ni feminista



My Cousin Rachel es la tercera novela más leída de Daphne Du Maurier, pero también la mas incomprendida. Esta roman a clef ha sido dramatizada en tres ocasiones: dos como filme y una como miniserie. Es su última versión fílmica (2017)  la que ,me motiva a escribir sobre ella precisamente por su lectura feminista que no tiene mucha base ni en el texto ni en las intenciones de la autora al escribirlo.

Voy a resumir la sinopsis. La acción tiene lugar en Cornualles en 1840. Philip Ashley es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose Ashley. Para Philip , Ambrose ha sido un padre y lo quiere como tal. Debido a problemas de salud, Ambrose pasa parte del año en climas mediterráneos. Philip resiente esas ausencias a pesar de que se comunican por cartas. Una de ellas anuncia el encuentro de Ambrose con Raquel Sangalleti en Italia. La Condesa Sangalletti es prima de Ambrose y Philip, ha enviudado hace poco y se ha establecido en Florencia.

Para sorpresa de Philip, Ambrose se casa con Raquel y se quedan a vivir en Italia, pero las cartas del primo  van cambiando de tono. Ambrose se queja e su mujer, de sus hábitos despilfarradores y de unos terribles dolores de cabeza.  Nicholas Kendall,  padrino de Philip, le dice que es posible que Ambrose sufra de un tumor cerebral, mal que aqueja a la familia Ashley. Poco después de esta conversación reciben noticia de la muerte de Ambrose. Philip parte para Florencia. A su llegada descubre que Raquel se ha marchado llevándose todo lo de valor.

Philip la considera culpable de la muerte de Ambrose y jura vengarse. Sus planes de venganza duran hasta que Raquel llega a Cornualles. Subyugado por la belleza de su prima, Philip olvida su rencor. Además el parte médico que certifica la muerte de Ambrose. Indica que fue provocada por un tumor cerebral. Mas importante aún, Ambrose nunca  cambió el testamento. Philip es el único heredero de la fortuna Ashley.

Obsesionado con la viuda, Philip decide entregarle todo su capital (luego que Rachel le muestra un testamento de Ambrose que él nunca llegó a firmar en que le dejaba a ella su herencia), le entrega las joyas familiares y terminan en la cama. Aparte de ser virgen, Philip no ha tenido contacto con mujer alguna excepto Louise, la hija de su padrino. Para él, lo sucedido con Rachel los compromete. Al día siguiente, anuncia públicamente su compromiso con la Prima Raquel. La viuda está estupefacta, para ella lo sucedido no tiene ningún significado. Rechaza a Philip delante del padrino y de Louise. Este la sigue al cuarto, discuten y el  joven la agrede.

Acto seguido, Philip cae enfermo , tal como su primo. Es Raquel quien lo cuida devotamente. Ahí Philip se da cuenta de los conocimientos herbolarios de su prima y que ya conoce las plantas de la región, tanto  las curativas como  las toxicas. Nuevamente crecen sus sospechas que aumentan al encontrar una carta de Ambrose en una vieja levita que era parte del guardarropa italiano del difunto. En ella,  su primo poco menos que acusa a su mujer de estar envenenándolo.

Cuando Rachel le prepara a Philip una tisana “especial” que solo él debe beber, Philip la rechaza. Nerviosa, Rachel va a dar un paseo por el jardín y se sube a un puente en construcción. Este se derrumba. Rachel muere en brazos de Philip y sus últimas palabras son “Ambrose” (supuestamente Philip y su primo tenían un gran parecido físico).
Geraldine Chaplin y Dominic Guard (BBC)

My Cousin Rachel es otro gran éxito literario de Dame Daphne Du Maurier quien pronto vende los derechos a Hollywood. En 1952 llega al cine la versión fílmica con Sir Richard Burton como Philip y Olivia de Havilland como Raquel. Aunque la adaptación es adecuada, y la autora gusta de Burton, no soporta a Olivia. La encuentra demasiado vieja  para interpretar a una mujer esplendorosa, vivaz,  que deslumbra.

No sé qué habrá opinado Dame Daphne de Geraldine Chaplin en la adaptación para el Mistery de 1983. Yo la encuentro demasiado pálida y flaca y Dominic Guard como Philip se ve demasiado  tonto. Su relacion parece la de una austera institutriz y su alumno retrasado.. 

Cuando supe que Rachel Weisz, una de mis actrices favoritas, interpretaría a la viuda negra, en una nueva versión fílmica, me gustó la idea. Ella es lo suficientemente intensa y seductora, amen que tiene esa belleza mediterránea (su madre es italiana),  para dar vida a la Condesa Sangalletti.

¡Que desilusión!  Tanto productores como actriz se han empeñado en crear una historia “Me Too”sobre una esposa abusada, convaleciente de la pérdida de un bebé, que se ve calumniada, agredida incluso físicamente,  y obligada actuar en contra de su voluntad. Philip (Sam Claflin) no solo es el villano, además es retratado como un demente obsesivo, que no sabe ni comprender ni amar a una mujer y termina matándola. ¿Qué novela leyeron?

En una entrevista a Rachel Weisz,  ella dijo dos cosas. La primera que  ella eligió retratar al personaje desde un solo ángulo (calumniada) y que parece que hay una historia tras el libro, pero que no se ha molestado en investigarla. WTF? creo que no se necesita mucha investigación, solo leer el texto para ver que Raquel (la voy a llamar así para diferenciarla de la actriz) es una mujer alegre, aguda, extrovertida. Efectivamente, Philip no conoce a muchas mujeres, pero aunque fuera conocedor, notaria que esta sobresale  por su inteligencia, su simpatía,  su joie de vivre.

¿Pero cómo la interpreta Weisz?  Como una bipolar que alterna momentos de intensidad con los de victima compungida y asustada. Daphne Du Maurier fue enfática al decir que su novela es un estudio de celos. Philip es el celoso, el confundido. No necesitamos que su pareja también  sea un personaje traumatizado y confuso.
(Fox Searchlight Pictures)

Rachel Weisz también ha dicho que Raquel es castigada por ser  sexualmente liberada. No lo creo así, es cierto que tiene mala reputación, pero la mayor preocupación parece ser con sus despilfarros,  con su necesidad de conseguir dinero a costa de hombres que seduce. Y si fuera una mujer de mundo, con experiencia, sabría como tratar a un mocoso. No caería en el rol de “ Ay pobre de mí, déjame en paz”.

En el filme nunca sentimos que Rachel se sienta atraída por Philip. A pesar de que en el libro se habla de lo mucho que se parece este al primo Ambrose, la escena de sexo en el bosque no nos hace pensar que haya en ella algún atisbo de interés en él. Solo se le ocurre darle tisanas y cuidarlo cuando se enferma. Es una copia del comportamiento que tuvo con su difunto marido. O sufre de Munchausen en reversa, y le gusta crear enfermos para luego cuidarlos,  o realmente es una envenenadora. (acabo de leer esta excelente reseña en la que se especula si no serán las pociones mágicas de Raquel las que enloquecen a Philip).

Cundo (en el filme) Raquel insiste en que Philip pruebe su tisana  y este con brusquedad se niega, vemos miedo en el rostro de la mujer. A lo mejor Raquel no es una auto viuda, pero definitivamente se ha dado cuenta que para Philip lo es. Yo sentí que fue el miedo a una acusación formal, a lo que esta acarrearía,  lo que la empujó a suicidarse.

 Cuando (y esto no es parte del libro) Philip aconseja a su “prima” ir a caballo por un sendero que ambos saben es peligroso, le está dando la oportunidad de matarse y evitar ser ajusticiada. Eso corroboraría la impresión que la autora nos deja al comienzo de la novela. cuando Philip es llevado por su primo a un sitio donde antes ajusticiaban a los criminales.

Nunca entendí el vínculo de esa escena con el resto de la historia. Después de ver esta ultima versión qué cambia el final de Raquel, llegué a la conclusión que Dame Daphne nos está diciendo que algún día Philip se verá obligado a hacer justicia y que es Ambrose quien le señala el camino. Philip es el vengador de su primo, pero también  el destino de Raquel es la horca.

DDM siempre dijo que Philip era un narrador poco confiable, uno cegado por la pasión y los celos. ¿Pero nos dejo ella una pista en su primera página?  La grandeza de la novela radica en sus recovecos argumentales, en la cantidad de pistas, muchas falsas, que nos da la autora. Esta última versión en cambio nos deja con la impresión de que todo es un fragmento de la imaginación del joven Ashley que bien  puede estar loco. Esos dolores de cabeza  pueden indicar que como su padre y su primo, sufre de un tumor cerebral.

Esa es la interpretación que nos quiere dar el director. No es la que nos da la autora, porque Philip es DDM, y ni ella estaba desequilibrada ni describió a Philip como un demente. Simplemente es un joven arrebatado e inexperto qué pierde la perspectiva debido al deseo frustrado y a los celos que le provoca su prima Raquel

En 1947, Daphne Du Maurier, en el pináculo de su carrera, fue acusada de plagio. Como la acusación involucraba también a su editor en Estados Unidos, Nelson Doubleday, el juicio tuvo lugar en Nueva York. Dame Daphne viajó a USA en compañía de sus hijos y fue recibida por Ellen Doubleday, esposa de su editor. Para hacerla corta, Daphne se enamoró locamente de su sofisticada, instruida y bella anfitriona.

A sus casi cuarenta años, Dame Daphne no era una ingenua inexperta. Casada, había tenido un amante antes de su matrimonio, y otro después. Además en su juventud había mantenido una relación intima con una de sus maestras. En lo más alto de su pasión por Ellen, volvería a tener un affaire lésbico, esta vez con la famosa actriz Dame Gertrude Lawrence. Sin embargo, Ellen la desarmaba, la confundía tanto como Raquel a Philip. Por eso decidió retratarse como un jovencito inocente.
Ellen Doubleday

Cuando Philip hace hincapié en que se siente extraño teniendo una mujer a su lado, es la autora quien expresa su sorpresa de desear tener una relación física con alguien de su mismo sexo. Cuando Philip se queja de que no le interesan las artes o la literatura que tanto apasionan a la viuda de su primo, la autora expresa su propia desazón y hasta celos de no poder compartir los placeres intelectuales de Ellen. Cuando Philip se siente traicionado ante el rechazo de Raquel de su propuesta de matrimonio, es Daphne irritada por la insistencia de Ellen de mantener una relación solamente en términos platónicos.

Es la negativa de Mrs. Doubleday de explorar su lado lésbico con quien siempre vera como una gran amiga, la que empuja a Daphne a escribir My Cousin Rachel. Ahí puede dar rienda suelta a su frustración, puede retratar a Ellen como una vampiresa seductora, una caza fortunas, una posible asesina, pero  el sentido común le dicta a DDM que Ellen también simplemente puede ser alguien decididamente heterosexual. Por eso deja abierta la puerta para que creamos que es una inocente calumniada por su ardiente, pero desengañado adorador.

El filme no nos muestra esta historia. Por el contrario, desde el primer encuentro Rachel Weisz es un sauce llorón, una mujer vulnerable, victima de hombres crueles, que lo ha perdido todo, esposo, hijo, fortuna. Se lamenta con Philip de que Ambrose pasó de ser su amado esposo a “un hombre que quería hacerme daño”.   Cuan diferente a Olivia Havilland que hechiza a Philip instantáneamente no con su frágil belleza, sino con su conversación ingeniosa, su simpatía, su cortesía, su conocimiento extraño de todo en la casa, por el modo es que desde el perro hasta los criados caen bajo su hechizo. Hasta su vestuario de luto es elegante y sensual.

Contrastémosla a esta escena de Rachel vestida de negro como un cuervo, bamboleándose como una vieja, con gestos nerviosos sin hacer contacto visual con el hombre al que va seducir. Realmente, uno queda con la impresión  de que toda la seducción ocurre en la cabeza de Philip, que él se ha pasado una película solo y que esta pobre viuda,  que ya viene con los nervios destrozados,  se encuentra con el tremendo problema de un acosador sexual en su misma casa.

En el libro,  Raquel es como Ellen,  intensa, comunicativa, atractiva. Hay momentos en los que se burla de Philip y Daphne los describe con humor,  con distancia,  articulando cuan patético y jocoso es el enamorado no correspondido.  Nada de eso aparece en el filme donde Weisz parece ser siempre  una mujer agobiada, de manos temblorosas, ojos siempre a punto de derramar lágrimas,  hasta su voz suena cansada.

En The Guardian, la escritora Julie Myerson ha hablado de una historia sobre el poder sexual de una mujer, ciertamente eso es evidente en el libro y en la primera versión fílmica, pero en esta última adaptación pareciera que Philip obra más por compasión que manejado como le dice Louise “por el dedo menique de tu prima. Cuando Rachel por fin saca voz, cuando se enoja ante lo que ve un intento de Philip de manipularla y “comprarla”, más parece una mujer histérica y  aterrorizada antes que alguien sinceramente ofendida. Cuando De Havilland ruge “¡no me toques!” es una orden, cuando Rachel dice esas últimas palabras es una súplica.

Ha llegado tal el punto de victimacion del personaje, que leo comentarios de espectadores que ven a Raquel-Weisz como víctima de una violación por parte de Philip, que ella no ha buscado tener sexo con él, y tras tenerlo ha quedado insatisfecha. Que no desea nada romántico con él y (esto es bueno)  son los celos de Louise los que envenenan a Philip en contra de su prima.
(Fox Searchlight Pictures)

Otros alaban que el filme evita mostrarnos una femme fatale. En cambio vuelve a Philip un personaje siniestro y agresivo que la envía por un sendero peligroso para matarla. Es diferente en el libro donde Phiip se abstiene de decirle a Rachel que un puente en el jardín en construcción  es peligroso. Las posibilidades de que Rachel cruce ese puente no son tantas y Philip actua insensatamente mas como niño contrariado que como alguien que planea un asesinato.

Pero volviendo al tema feminista,  no entiendo como un filme que muestra a una mujer como víctima puede también tratar sobre el poder sexual femenino.Tengo los ovarios hinchados escuchando a críticos, productores y a la actriz describir “Colette” el ultimo period piece de Keira Knightley como “feminista” o que trata sobre “una pionera del feminismo”. Colette odiaba a las sufragistas, siempre dijo que una mujer realmente inteligente no buscaría la igualdad sexual. El que haya cometido transgresiones en su vida, no significa que desease que la imitaran o que abogara para que otras siguieran su ejemplo.

Lo mismo ocurre con “Mi Prima Raquel" todo el que ve esta versión  crea que es otro ejemplo del “Me Too”. Un relato de una mujer abusada (y asesinada) por hombres que profesan amarla no la hace un filme feminista.  DDM no estaba escribiendo sobre el poder masculino o la imposibilidad de una mujer de ser independiente en la Inglaterra victoriana. El libro es sobre la impotencia de una mujer que busca una relación con otra que no solo no le corresponde,  sino que se burla de ella.

Es triste que incluso después que Tatiana de Rosnay le cuente la historia de Ellen Doubleday y su importancia en la génesis de My Cousin Rachel, el crítico Simón Lesser siga hablando del ángulo feminista de la novela.  Es tanta la necesidad de vender la historia coincidiendola con el movimiento de moda, que la verdad importa poco.

Otro problema que veo en el filme es el que el director Roger Michell  convirtiese a su Philip en un junior malcriado que abusa de  los privilegios de su rango para atormentar a una viuda desposeída que económicamente está a su merced. En la vida real, Ellen tenía más dinero que DDM,  y esta no era el tipo de persona que se quejase de los privilegios de una clase pudiente a la que pertenecía. 

Tampoco es una novela que se conmisera sobre la imposibilidad de una mujer que vive atropellando reglas. Recordemos el desprecio que DDM sentía por su sexo, su miedo a ser vista como transgresora o ‘veneciana” (léase lesbiana) y  su homofobia heredada de su padre.


Irónicamente, tampoco la autora desea ver a Ellen-Raquel liberada. Si de algo se quejó DDM en su relación fue de la libertad de Ellen. Los celos de Daphne se acrecentaban al ver que no podía controlar a la mujer que amaba. Cuando Roger Michell insiste en que DDM ha incluido feminismo en su novela tal como ha incluido anacrónicos arboles de Navidad, nos cabe preguntar si el que se cayó del árbol fue el director.

Mas cercana a la realidad son los comentartiosde de Rosnay que DDM castiga a Raquel por querer vivir su vida de acuerdo con sus reglas Esta es una novela sobre celos y Dame Daphne los sufrió agudamente. Tuvo celos de Nelson, el esposo invalido de Ellen. Por eso en la novela lo convierte en Ambrose y deja abierta la posibilidad de que Ellen-Raquel , harta de sus achaques y quejas,  lo mate.

 Tras la muerte de Nelson en 1949, las cosas se pusieron peor. Los celos de la escritora empeoraron y sus sospechas de que Ellen mantuviera amores heterosexuales la torturaban. En una ocasión al verla coquetear con un hombre en una fiesta, Daphne escribirá llena de sarcasmo y rabia:  “La dama si puede flirtear”. Esa es la voz de Philip, una voz llena de petulancia y frustración. Tanto para Daphne como para Philip, el objeto de su pasión es  un tormento, no una pobre mujer vulnerada por prejuicios sociales y pobres niños ricos.

A través de esta nota he insertado portadas de la novela en diferentes traducciones. El vínculo en común es la imagen de Rachel como una mujer seductira. Asi es como la percibe el narrador, asi es como la percibe la autora, así es como la percibe la imaginación popular. Darle a la historia otra lectura solo por perseguir las ideas en boga,  no me parece muy legítimo.

jueves, 20 de septiembre de 2018

De Poldark a Patrick Melrose: Cornualles en la imaginación popular (I)



Decir “Cornualles” evoca la imagen de un Capitán Poldark,  al galope desenfrenado,  con un ánimo tan encrespado como el mar a sus pies. O nos recuerda a la pobre segunda Señora de Winter perseguida por el fantasma de “Rebecca”, o alguna ingenua a merced de villanos en las mansiones góticas de Victoria Holt. Pero desde que leí a Edward St. Aubyn que Cornualles me hace pensar en la pobre Eleanor Melrose,  y su  bebé Patrick,  sometidos a un marido cruel en los páramos córnicos. ¿Qué tiene Cornualles que tanto inspira a autores de novelas históricas y suspenso romántico?

Tierra de duendes y hadas
Cornualles es ya en si tierra exótica, bastante diferente al resto de Inglaterra.  Es una de las muchas Finisterre del mundo céltico, y aunque el idioma córnico sea considerado una lengua muerta, la cultura y el empaque genético de su gente es totalmente celta. Los romanos tuvieron poco que hacer ahí en una reino de seres sobrenaturales.
Tintagel: ruinas del Castillo y entrada a la Caverna de Merlín

En el lado norte de la región quedan las ruinas de Tintagel, el castillo donde nació  el Rey Arturo;  en algún lugar de Cornualles está la laguna de la Dama del Lago; y en Bossiney Mound se cree que está enterrada la fabulosa Mesa Redonda. Desde las costas de Cornualles se pueden divisar islas mágicas como la mítica Avalon, o las muy reales Scylly con su clima mediterráneo,  o Lyonesse de donde vino Tristán, el amado de Isolda. Lyonesse , como otra ciudad de fábula bretona  Is,  fue tragada por un tsunami prehistórico.
Lyonesse

Cornualles es la tierra de los knockers, duendecitos de las minas;  de los pixies que conocimos en Harry Potter;  de hadas y sirenas. También es tierra de santos mágicos como Santa Senara que  es representada con cola de pez, o San Carantoc que vencía dragones, o San Mellor al que su tío cortó una mano y luego reemplazó con una de plata que creció junto con su dueño (ya la quisiera Jaime Lannister).

Santa Senara representada como sirena

Pero ni santos ni pixies pudieron evitar que la historia aplastase a Cornualles. Incomodos con los constantes impuestos de Enrique VII, los habitantes de la región se levantaron en dos ocasiones en 1497. Enrique castigó duramente a la comarca por su imprudencia. Su hijo haría otro tanto, medio siglo más tarde,  abusando de los cornicos que se negaron a rezar con los textos que la nueva religión les imponía.

El único sitio donde la Armada Española pudo poner el pie en Inglaterra fue en Cornualles. Winston Graham escribió una novela histórica sobre ese episodio A Grove of Eagles. El siglo XVI vio el suelo córnico convertido en campo de batalla de la Guerra Civil, y en 1714 hubo un alzamiento  jacobista que rápidamente fue aplastado.

La decadencia de Cornualles
Para fines del siglo XVIII, y tal como nos lo ha contado la saga de Poldark, Cornualles está convertida en tierra de hambruna y pobreza. Las costas están siempre abiertas para invasiones o para un nuevo tipo de piratería, el contrabando en el cual hasta el Capitán Poldark meterá la pata y que será el tema principal de La Posada de Jamaica de Daphne Du Maurier.


Para el siglo XIX, Cornualles está casi deshabitada y sus habitantes sumidos en la miseria. La minería ha colapsado y la gente joven ha preferido emigrar a las Antípodas, a Estados Unidos,  y hasta a México donde en la zona minera de Hidalgo dejarán su marca implantando el futbol y sus famosas Cornish Pasties (las pastes de Pachuca).

El siglo XX verá un resurgimiento de Cornualles como spot turístico, un sitio donde pintores y escritores podrán encontrar inspiración, pero también habrá un renacimiento del espíritu celta que culminará en la creación de un  movimiento separatista y nacionalista que, a propósito, Daphne Du Maurier apoyó calurosamente. Es una ironía que escritores cornicos de nacimiento como John Le Carré y William Golding, autor de El Señor de las Moscas, no hayan convertido a su  tierra natal en parte de su obra. En cambio escritores de fuera de Cornualles hayan hecho de su patria adoptiva el centro de la suya.

Segunda patria de  escritores
Daphne Du Maurier vino a Ferrypoint , cuando recién había cumplido su mayoría de edad, en busca de un sitio tranquilo para escribir. NI se imaginaba que Cornualles seria el escenario de gran parte de su obra, que en este Finisterre encontraría la mansión de sus sueños, que en su vejez , ayudada por las fotografías de su hijo Christian Browning, publicaría un bestseller Vanishing Cornwall (Cornualles desapareciendo), que no era ficción sino su homenaje a espacio que la hizo  feliz.

Winston Graham nacido en Manchester,  llegó a Perronporth (Hendrawna en sus novelas) cuando tenía solo diecisiete años y se instalaría allí por los próximos 34 años. Aunque llevaba casi una docena de novelas publicadas, la fama le llegaría con Poldark publicada en 1945. Es en ella donde despliega el conocimiento de su tierra adoptiva, de la historia y folclore del pueblo córnico.

 En total la saga de Poldark cubre desde 1774 hasta 1820 y son 12 volúmenes, publicados entre 1945 y el 2002.  En 1983, tal como Daphne Du Maurier, Graham publicó un libro-homenaje al país que le había ayudado a conseguir fama y fortuna:  Poldak’s Cornwall (La Cornualles de Poldark).

Otra escritora atraída por el hechizo de Cornualles fue Eleanor Burford. ¿No les suena el nombre? A ver si les parece mas reconocible como Philippa Carr, Victoria Holt o Jean Plaidy, algunos de los muchos seudónimos que usó en su longeva carrea literaria. Burford nació en Londres, pero durante la guerra rentó una cabaña en la playa córnica de Plaidy.
Playa de Plaidy

Más adelante usaría el nombre de la playa como un nuevo alias para escribir series de novelas históricas que solo superan las de Walter Scott. Yo creo que Jean Plaidy , quien escribiría series sobre los Reyes Católicos, Catalina de Medici y su prole, Los Borgia y la Reina Victoria, sin olvidarnos de sus magníficas novelas sobre Los Tudors, es la mejor exponente de la literatura histórica que haya existido en el siglo XX.

Para los propósitos de esta entrada, debemos postergar a Jean Plaidy y concéntranos en Victoria Holt, quien en 1960 haría a  un lado la ficción histórica y se concentraría en el romance gótico con su primer bestseller:  The Mistress of Mellyn. Sus próximas cuatro novelas, todas éxitos de venta, tendrían como escenario la comarca córnica. Aunque después trasladaría sus historias a lugares exóticos como China, Australia y Egipto, retornaría a su espacio favorito en 1975 con El Señor de la Isla Lejana.

Antes de esa novela, Burford escogió otro seudónimo,  Philippa Carr,  para escribir una interminable saga (25 novelas) titulada Hijas de Inglaterra que cubre la historia de varias generaciones de la misma familia desde la reforma de Enrique VIII hasta mediados del Siglo XX. Ahí Carr fusionaba su talento para la ficción histórica con su maestría en el suspenso romántico. Al menos las primeras cinco novelas de esta serie estaban situadas en su amada Cornualles.

He escogido a estos tres autores por considerarlos como exponentes de una literatura regionalista. A pesar de tratarse de ficción histórica,  sus narrativas abarcan el paisaje, el pasado y las costumbres cornicas aunadas a un buen conocimiento de la población de Cornualles. 

Damiselas en peligro
Un punto en común en los tres escritores es su visión de mujeres luchadoras que constantemente se ven atrapadas por hombres,  o por su misma condición femenina , que intentan  dominarlas y quebrar sus espíritus. Eso es aplicable a la narrativa de Du Maurier y Holt-Carr, pero también lo encontramos en la saga de Poldark. Lo vemos en Demelza quien siempre tendrá que batallar con problemas económicos, domésticos, la muerte de un hijo,  y los líos en que se mete y la mete su marido. Mas claro ejemplo son los casos de Elizabeth y su prima Morwenna.

A primera vista, la saga de Patrick Melrose pareciera ser un intento de parodia (que como todo lo lúdico en la obra de St. Aubyn deviene en lo trágico)  de la damisela en peligro. Al situar a Eleanor Melrose en esa mansión en ruinas en Cornualles donde su marido la mantiene prisionera y la tortura física y mentalmente hasta el punto de hacerla insensible al sufrimiento de su hijo, el autor está reviviendo el lugar común de la heroína martirizada del gótico romántico. Eleanor se convierte en una hermana de Mary Yellan atrapada en La Posada de Jamaica; o  de Morwenna Chenowyth, esclava de su sádico marido,  en Poldark; o Linnet del suyo en  La bruja del mar de Philippa Carr.
Eleanor y Patrick Melrose

A diferencia de los autores ya mencionados, no solo St. Aubyn nació en Cornualles, además desciende de una noble familia córnica de origen normando asentada en la región desde el siglo XIV. Patrick Melrose comparte este pedigrí con su creador, aunque es obvio que ni para él ni para St.Aubyn Cornualles tiene connotaciones positivas. ¿Pero las tuvo para los otros escritores que usaron ese Finisterre como espacio geográfico para desplegar su imaginación?

Jamaica Inn
Daphne Du Maurier amó Cornualles, eso es innegable. Aun antes de su encuentro romántico con la mansión de Menabilly, ya estaba asentada en tierras cornicas. Su padre,  Sir Gerald Du Maurier,  solía llevar a su familia de vacaciones a Cornualles, pero fue en 1926 que sus hijas descubrieron Ferryside en Fowey que iba ser el hogar de la familia por varios años. Daphne se retiró a Ferryside a escribir sus primeras novelas (ambas ambientadas en ese contorno), ahí conocería al Mayor Browning que se convertiría en su marido.
Ferryside

Interior de Ferryside

Sin embargo, las cuatro “Cornish Novels ”por las que la autora es reconocida mundialmente, describen el paraje como lóbrego y desolado, incluso hostil, inseguro, y misterioso para las heroínas. Fue en 1936, justo antes de su traslado a Egipto, que Dame Daphne publica La Posada de Jamaica. A diferencia de sus otras novelas donde flirteaba con la ficción histórica, DDM se adentra en el gótico en la historia de Mary Yellan que en 1821, al quedar huérfana debe abandonar su tierra y viajar a Bodmin Moor en Cornualles, donde vive su Tía Patience,  su única pariente.


Patience y su marido Joss, un borracho bravucón, regentan la Posada de Jamaica, un sitio muy extraño porque casi nunca hay clientes.  Mary sospecha que hay gato encerrado, pero nadie quiere contarle la verdad, ni Jem, el hermano menor de Joss, un ladrón de caballos de quien la chica se enamora.

Un día Jem lleva a Mary al pueblo, pero aunque la pasan muy bien y hay indicios de romance, el ladrón la abandona (el tema común de DDM de la traición de la pareja) y Mary se ve obligada a emprender el viaje de regreso en medio de una tormenta. Es en los paramos donde es rescatada por el Reverendo Davie, el pastor local,  quien la regresa la posada.

Esa noche, Mary se entera que Joss capitanea una banda de contrabandistas y wreckers que se dedican no solo a desvalijar navíos,  sino también a provocar naufragios para beneficiarse de ellos. La horrorizada Mary se ve obligada a ayudarlos a pesar de que su propio padre fuera asesinado por contrabandistas. El que Joss mate un hombre no lo hace muy simpático a la sobrina.
Maureen O'hara en La Posad de Jamaica (1939)

 Joss encierra a Mary en la posada, pero es rescatada por Jem. Mary logra avisar a las autoridades pero tanto Joss como la tía Patience son misteriosamente asesinados… me detengo aquí para no contar spoilers. Se trata de una novela fantástica llena de imprevistos y donde nada es lo que parece. Lo único claro es que tanto el terruño como sus habitantes,  son adversarios de la heroína.

La novela tuvo tanto éxito que inmediatamente hubo ofertas para adaptarla la pantalla grande. Daphne, inexperta en esas cosas, vendió los derechos sin exigir tener algún poder sobre el guion. En 1939 bajo la dirección de Alfred Hitchcock y marcando el debut de una joven irlandesa llamada Maureen O’Hara, llegaba a los cines “Jamaica Inn”. Un desastre, todo el filme se centró en Sir Charles Laughton quien interpretaba a Sir Humphrey, ¡un personaje que ni siquiera existía en la novela!

Dame Daphne odiaba esa adaptación. Me pregunto qué pensaría si hubiese visto la miniserie del 2014. Jessica Findlay Brown, recién egresada de “Downton Abbey” , se veía irreconocible (muy lejos de Lady Sybil)  en una adaptación que provocó mucha queja y mucha befa porque por un problema técnico, los primeros episodios fueron casi inaudibles. Yo he visto una versión de sonido más limpio e igual los personajes parecen el Murmullos de Dick Tracy.
Jessica Findlay Brown como Mary Yellan


Jessica anda con una bemba hinchada, tal vez de tanto susurrar;  con cara de malas pulgas, tal vez por el esfuerzo de entender a sus compañeros;  y bamboleándose como si estuviera drogada. Como Jem pusieron a Matthew McNultey. Ese muchachito me revienta desde “ Lark Rise to Candleford”. Recién me ha caído bien ahora en “The Terror”.  Con esa pareja protagónicani tengo que decir que cero química entre ellos no hay buen actor que valga.

El pobre  Sean Harris (mi querido Micheletto de “Los Borgia”) que interpreta al Tío Josh y Joanne Whalley, incapaz de perderse un period piece, como la tía Patience están a la deriva. Ben Daniels del momento en que entra en escena  ya se sabe que es el villano.  El libreto no tiene misterio no tiene chispa, no tiene romance y más encima  la serie se filmó en Yorkshire. ¿Ayyy qué se puede  esperar de una adaptación de Emma Frost?

Si quieren una buena adaptación de La Posada de Jamaica, tienen que irse a YouTube y bajar la versión de 1983 (me temo que sin subtítulos en castellano). A pesar de las quejas, que si era muy vieja, que si estaba muy maquillada, que si su cabello era muy largo, Jane Seymour ES Mary Yellan. 
Jane Seymour como Mary Yellan

Filmada rigurosamente en Cornualles, el paisaje es un eco del miedo e incertidumbre de la chica. Trevor Eves, que me pareció insignificante como Jonathan Harker (solo tenía yo ojos para Langella) en el Dracula de 1979, es un más que respetable Jem Merlyn, y Patrick McGoohan es definitivamente el malvado Tío Joss.

Rebecca
La próxima novela córnica de Daphne Du Maurier es la que la llevó a la fama. Nos es difícil asociar a Rebecca con Cornualles puesto que la mayor parte de su acción tiene lugar en el interior de Manderley, un disfraz para Menabilly, la casa soñada de DDM. Algo que nunca he entendido es que mientras Daphne escribe Rebecca ya tiene planes de rentar Menabilly puesto que la propiedad no está en venta. Sin embargo, en su obra,  esta casa soñada se convierte en la enemiga de la protagonista.

Manderley para la segunda Señora de Winter es lo que la Posada de Jamaica para Mary Yellan, una prisión. Aun así, está claro para el lector conocedor de la región que el entorno de la casona de los De Winter está situado en Cornualles. Una cosa que es apreciable en la narrativa de Du Maurier es su conocimiento del paisaje que describe.

A pesar de que la autora quedó muy  contenta con la versión fímica de 1940, la “Rebecca” de Hitchcock tuvo que usar locaciones en el Big Sur californiano, un espacio geográfico bastante alejado de Cornualles. De las otras versiones de Rebecca la que mejor uso hizo del paisaje cornico es el “Mystery” de 1978 con Sir Jeremy Brett  y Joanna Davies en la cual se habilitó el castillo córnico de Caerhyls para que fungiera como Manderley.
Rebecca (1978) y el Castillo de Caerhyls

Frenchman’s Creek
En 1941, en plena guerra, Daphne du Maurier comienza a trabajar una nueva novela. Una farsa picaresca que tiene lugar en la Inglaterra de la Restauración. Lady Dona Saint Colombe abandona la corte de Carlos II para retornar a sus propiedades en Cornualles en Frenchman’s Creek  Allá se encuentra con la sorpresa de que sus criados han dado albergue a un pirata francés.  Dona no solo se hace amante del francés sino también lo acompaña en sus aventuras.

Daphne está pasando por un momento peculiar al escribir esta novela. Mientras su marido sirve en ultramar, ella ha instalado a su familia en las tierras de unos amigos, Los Puxley, em Hereford. Cuando su anfitriona la encuentra besándose con el marido, pone a Daphne y sus hijos en la calle. La incorregible escritora se lleva a su familia a Cornualles,  renta una propiedad, Readymoney Cottage, y continua su affaire con Puxley.
Readymoney Cottage

Es por eso por lo que escribe de manera tan impenitente y desinhibida sobre un adulterio que ella vive en la vida real. Mas adelante, DDM se referiría a La Cala del Frances como su única” novela romántica”. Irónicamente, Frenchman’s Creek  fue donde Daphne y su marido, el General Browning, habían pasado su luna de miel.
La verdadera Cala del Francés

Daphne rápidamente vende los derechos al cine . En 1943 Hollywood la lleva a la pantalla con Joan Fontaine como Dona y el galán mexicano (en una de sus escasas incursiones e Hollywood) Arturo de Córdova. A pesar de la suntuosa producción en colores, el haberla filmado en Mendocino, California,  le quita un poco de atmosfera.

En 1998, la BBC la adapta filmándola totalmente en Cornualles. Es una versión sombría, carente del humor de la original, pero a mi me ha encantado y está en YouTube con subtítulos en español.

En esta versión, Dona (Tara “Selyse”Fitzgerald) viene huyendo de la Revolución Gloriosa que derrocó a los Estuardo del trono inglés. Su condición de católica la hace sospechosa al bando del rey Guillermo, y su hija, una pequeña fanática religiosa, crea más problemas insospechados por Dame Daphne. Sin embargo, el paisaje sirve para ilustrar la dualidad de Dona dividida entre su pasión por el mar, la libertad y el pirata,  y sus deberes de madre y esposa.

My Cousin Rachel
 “Mi Prima Raquel” merece un post separado debido a que la última  adaptación fílmica ha hecho un enredo total de lo que el libro cuenta y lo que la autora piensa, imponiéndole ideas feministas que Daphne Du Maurier jamás sostuvo. Pero ahora  hablemos de Cornualles y como aparece en esta obra.


Es 1951 y Daphne ya es semi dueña de Menabilly. Uno de sus sueños se ha cumplido. Su matrimonio es solo de apariencias, se ha atrevido a consumar su relación lésbica con la actriz Gertrude Lawrence, pero no está tranquila. Se ha enamorado apasionadamente de su amiga Ellen Doubleday. El que  Ellen se rehuse a llevar su amistad al terreno físico , irrita a la escritora.

Para castigarla, la convierte en una mujer fatal, Rachel,  Contessa Sangalletti, Viuda de Ashley. Pero Rachel que deslumbra y se mueve con seguridad en los escenarios continentales comete el error de ir a Cornualles, la patria de su segundo esposo. Cornualles es territorio de Philip Ashley, su primo y el alter ego de Daphne. Es un turf desconocido para Rachel  que comienza a perder pie, a dejar huellas, pistas que la comprometen.
Rachel y Philip en una playa córnica

Aunque Philip no está seguro de que Rachel sea una asesina en serie, él la condena por no corresponder a su amor (tal como Daphne condena a Ellen). Rachel entiende que para Philip ella es una criminal,  eso la hace perder piso literalmente,  provocándole una caída fatal. A diferencia del filme donde se insinúa que Philip ha provocado la muerte de su prima, Rachel, en el libro,  es asesinada por un paisaje que la castiga por ser un elemento foráneo y perturbador.
Puente de donde se despeña Rachel

En mi próximo blog espero hablar de otros autores y ver que papel jugó la Finisterre de Cornualles en su obra.