El héroe-violador no fue un invento latinoamericano. Las soap operas estadounidense también lo
dieron a conocer. Tal individuo sigue existiendo,
aunque bajo antifaz, en la ficción
femenina porque el auge de Christian y Anastasia de 50 Shades of Grey es el equivalente al furor
desatado en los 80’s por Luke y Laura de “General Hospital”.
“General Hospital”, invierno
de 1979. A sus dieciocho años, Laura Weber es todo un personaje. A los catorce
huyó de casa para vivir en una secta; a los 15 perdió su virginidad con Scottie
Baldwin, y mas encima lo impulsó a robarse la Master Card del padrastro para pagar
el motel; a los 16 años es acusada de homicidio luego que accidentalmente mata
a su amante, un hombre mayor. Sus padres respiran aliviados cuando, en el
verano de 1978, Laura se casa con Scottie y se inscribe en la universidad de
Port Charles.
![]() |
Scottie y Laura(oocities.org) |
Pero Laura pronto se siente frustrada en su rol de esposa de un
pobre abogadito. Para ayudar con los gastos de la casa busca empleo como camarera
en la discoteca del campus de su universidad.
La disco es propiedad del enigmático Luke Spencer. Luke
tiene vínculos con el crimen organizado y está locamente enamorado de Laura. Ciega a los
sentimientos de su patrón, la chica confía
en él, le cuenta sus cuitas y termina viéndolo como su mejor amigo. La mafia
llega a cobrarle los favores que Luke le debe y exige que mate a Mitch Williams,
un político local. Luke no es un asesino, pero tampoco puede discutir las órdenes
de la mafia. Sabe que lo matarán los
mafiosos o los guardaespaldas de Williams.
Luke vuelve de la reunión con los mafiosos a su disco y comienza
a beber. Entonces nota que Laura está sentada en una de las mesas. Está
alterada porque es tarde y su marido no vino a buscarla. Comienza con sus
quejas plañideras. Luke la manda de paseo, esa noche no está para jugar al confidente.
Le grita que en un mes, su vida se habrá acabado. Estará muerto.
Laura, preocupada, cambia de actitud. Como amiga se siente obligada
a acompañarlo y a interrogarlo sobre sus extrañas palabras. La respuesta del
patrón es confesarle su amor. La sorprendida Laura intenta irse, pero Luke pone
música (hasta hoy asocio “Rise” de Herp Alpert con esa escena) y la lleva a la
pista de baile. El baile acaba con Laura en el suelo y Luke arriba de ella. Corte
comercial.
La próxima escena muestra a Laura llorando con la ropa desordenada,
y la blusa hecha jirones. Se las arregla para huir, pero se desploma en un
parque cercano. Para cuando la encuentra la policía, resulta obvio que ha sido
victima de un agresor sexual. Un examen en General Hospital, donde trabajan los
padres de Laura, confirma el ataque.
Inicialmente, Laura
finge estar amnésica, luego reconoce haber sido atacada por un desconocido en
el parque. Los próximos meses tienen a Laura fingiendo ante familia, marido,
policía y psiquiatras, mientras se empeña en proteger a su atacante. Muchos (comenzando
por Scottie) sospechan que oculta algo. Entretanto, Laura sigue trabajando para
Luke y están constantemente en contacto.
La relación es
ambigua. Luke se muestra arrepentido y se siente culpable, pero lo descoloca la
actitud de su victima. Laura alterna entre el rechazo y el afecto por su
violador. Lo insulta, lo acusa, amenaza con delatarlo, pero también hay
resabios de su cariño y amistad pasadas y a la legua se ve que quiere protégelo.
De hecho la noche en que Luke debe ir a matar al político, Laura lo lleva a un descampado
y arroja las llaves del auto por un acantilado.
En esos días en que todavía no se conocía el termino de “Síndrome
de Estocolmo”, la actitud de Laura era inexplicable para sus fans y provocaba ,aun
en una era pre Internet, una gran polémica. En las aulas o la cafetería de mi
universidad, nos reuníamos a tratar de encontrar una respuesta a la actitud de
Laura. Las hipótesis volaban: “Laura se
siente culpable. Cree que ella atrajo ese ataque”; “Ella quería con Luke”;
“Laura se siente culpable porque llegó al orgasmo”; “Laura se ha enamorado de
Luke”; “Laura siempre estuvo enamorada de Luke” Etc.
De vuelta en “General Hospital”, Mr. Smith, jefe del crimen organizado,
perdona la rebeldía de Luke, pero exige que a cambio se case con su bella hija
Jennifer. Luke acepta encantado. La que no está encantada es Laura, pero se
niega a confesarle a Luke que lo ama. Opta por contarle la verdad al marido el
mismo día de la boda. Scottie, furioso, se aparece en el yate donde se celebra
la ceremonia, golpea al violador y lo arroja por la borda. Cuando no encuentran
el cuerpo, lo creen muerto. En realidad, Luke y Laura se han dado a la fuga y
han emprendido un road trip que les
tomará todo el verano del ‘79 y los convertirá en lo que en jerga de soap opera se conoce como “Supercouple”
(súper pareja).
A fines del verano, cuando la súper pareja retorna a Port
Charles a desenmascarar a la mafia, ya nadie los ve como violador y victima. Si
ya hasta han hecho el amor en un establo. Sin embargo, Tony Geary, interprete
de Luke, que se ha convertido en una especie de símbolo sexual cuenta como las
mujeres lo persiguieron en una ocasión en un mall gritándole “¡Viólame Luke!”.
La famosa violación tiene repercusiones excelentes para la
serie. “General Hospital” se vuelve la soap
opera mas popular de Estados Unidos. El género adquiere respetabilidad
gracias a Luke y Laura. Se descubre que no solo lo siguen amas de casas
aburridas, sino profesionales y universitarios que se identifican con la extraña
pareja. La boda de Luke y Laura, en el otoño de 1981, alcanza un record de sintonía,
el más alto alcanzado por un programa de sobremesa. Desde entonces Tony y Genie
Francis han acumulado una serie de Emmys. Hasta hoy, Tony Geary lleva el record
de ser el actor con más Emmys a su haber (7 en total). Y Luke y Laura siguen
siendo una leyenda del Daytime.
Luke no fue el único héroe violador de las soap-operas, los hubo antes y los hubo
después. El público no se cansaba de ellos. En los 90’s tuvimos a Jack Deveraux
en “Days of Our Lives”.El pobre Jack parecía
estar predestinado a ser violador. Su padre biológico había violado a su
hermana. Por suerte para el almita esnob
de Jack, él creía ser hijo del poderoso senador Harper Deveraux y ni se imaginaba
que era adoptado y que su verdadera familia eran los miserables Johnson.
Jack ama a Kayla, su enfermera.
Kayla ama a Steve Johnson (apodado “Patch” debido a un parche que cubre su ojo derecho). Steve descubre que Jack es su hermanito perdido, el que dieron en adopción
cuando su familia se descalabró. Patch obliga a Kayla a casarse con Jack porque
quiere hacerlo feliz. Eventualmente, Kayla y Patch vuelven a ser amantes. Jack
los descubre e iracundo viola a Kayla y comienza una campaña para destruir a
Steve. Eso se detiene cuando Jack descubre que él es un Johnson. Ahí inicia su campaña
de “rehabilitación”.
Es entonces que Jennifer Rose, la niña bonita de Llanview, miembro del respetable Clan Horton, y la virgen más cotizada del pueblo, se encapricha con Jack. A pesar de que todos le advierten que es un violador, estafador, etc., etc. la enamorada chica lo persigue hasta finalmente entregarle su virginidad en una isla desierta después de un naufragio.
Jack y Jennifer iban camino a ser Supercouple, cuando
de la teleaudiencia se elevaron voces de
protesta. ¡”Ya basta de glorificar a los violadores!” Los productores no sabían
que hacer y al final encontraron una solución casi tan grotesca como la
glamurizacion del violador. Hicieron que otro villano violara a Jennifer. Solo
entrando en la piel de la victima podía Jennifer comprender la magnitud del
crimen cometido por su amante. Jennifer rechazaba a Jack, lo golpeaba, le gritaba “sucio violador” y se separaban…pero
no por mucho tiempo. Jennifer y Jack se casaron, tuvieron una hija y siguieron
juntos intermitentemente hasta el 2012, cuando él finalmente murió.
Lo asombroso de este caso es que los guionistas de “Days of Our
Lives” optaron por convertir la violación
en un castigo. Jennifer debía se castigada por inconsciente al no darse cuenta
de que su hombre era un criminal, y Jack debía ser castigado con el rechazo de
la mujer que amaba. ¿Con eso se arregla todo?
Así fue el fenómeno del “héroe-violador” en la cultura
femenina de fines del Siglo XX ¿Pero cómo están las cosas en nuestro civilizado
y progresista siglo XXI? Or empezar, el héroe-violador desapareció totalmente
de las telenovelas. El curioso caso de “Cuidado con el ángel” lo ilustra. La última
consumación forzada ocurrió en “Amor Real” (2003) y ocasionó
un debate en la comunidad telenovelera equiparable al provocado entre “troneros”
por la violación de Cersei en “Juego de Tronos”. Los devotos de Fernando
Colunga, intérprete del Dr. Fuentes Guerra, juraban que no era ultraje puesto
que a la esposa le había gustado el “sexo rudo” y eso que la pobre Matilde
(Adela Noriega) lloró y suplicó antes y después del hecho.
![]() |
El "cariñoso" Dr. Fuentes Guerra |
A pesar de que ya no se celebra el ultraje sexual en las
telenovelas, sigue utilizándose como cliché sensacionalista que a veces causa
tanto daño como la glorificación, ya que denigra a la victima y desestima el
delito. Solo tres telenovelas, a mi parecer, han sabido retratar de manera
justa y respetuosa el tormento de una
mujer violada. Esas son “La Jaula de Oro” (1999) de María Zarattini; “El
Manantial” (2002) y “Mi Pecado” (2010). Las dos últimas escritas por la dupla Cuauhtémoc
Blanco-Maricarmen Peña.
En la primera vemos como una niñita victima de abuso en su
infancia se convierte en una mujer (Edith González) encerrada en un mundo de fantasía.
En “El Manantial”, la heroína (otra vez Adela Noriega) es violada en su adolescencia
por el padre del novio. Años más tarde regresa a su pueblo, no por venganza
sino para enfrentar sus miedos y recobrar lo suyo, incluyendo el derecho a ser
feliz en el amor. En la última, Lucrecia (Maite Perroni) vive perseguida por el
inexplicable odio de Rosario, su madre (Daniela Castro). Cuando Lucrecia, ya
casada, es violada por su marido, se sorprende al ver que Rosario la apoya por
primera vez en su vida.
![]() |
Madre-hija, pero también hermanas |
En estas tras historias se ven las terribles secuelas
(demencia, frigidez, incapacidad de ser feliz o hacer felices a los demás,) de
un ultraje. Los violadores no son figuras románticas sino hombres déspotas y
psicópatas. Se describe claramente la vergüenza, los sentimientos de culpa, y el estigma que cae sobre una violada.
En las soap operas
tampoco han surgido mas héroes violadores y la gran sorpresa fue que a
comienzos del Siglo XXI, “General Hospital” un poco tardíamente, decidió encarar
la violación de Laura y dejar de llamarla “seducción”. Durante una de las periódicas
separaciones de la pareja, un cincuentón Luke le cuenta a Lucky, su hijo mayor,
como empezó su romance con su madre.
Al regreso de Laura, Lucky la enfrenta. La acusa de muchas cosas; de ser mentirosa, de haberse casado con su violador, y termina diciendo burlonamente que a Laura le gusta que Luke haya comprado un club porque así revivirán su fantasía de violación.
Al regreso de Laura, Lucky la enfrenta. La acusa de muchas cosas; de ser mentirosa, de haberse casado con su violador, y termina diciendo burlonamente que a Laura le gusta que Luke haya comprado un club porque así revivirán su fantasía de violación.
La escena fue sumamente desagradable. Siendo que Luke y
Laura siempre han estado a lado de sus hijos y dado a la impresión de que, a pesar
de sus diferencias, se aman, resulta absurdo e impertinente que Lucky se
inmiscuya en algo que es parte dela intimidad de sus padres. Como ocurrió en
“Days of Our Lives, la torpe solución acaba
por hacer lo que siempre ocurre en estos casos, encajarle la culpa a la
victima.
El presentar sexo no consensual y disfrazarlo de otra cosa sigue
siendo parte de la televisión primetime
y va acompañado de otra fantasía: el incentivo de meterse con un hombre
peligroso. Después de todo, eso es o que
se oculta detrás los romances con vampiros y otras criaturas paranormales. La
idea de jugar con fuego resulta sexy en estos días de sexo aventurero. Y como vimos en Crepúsculo, puede ser un poco doloroso acostarse
con un vampiro.
La imagen erótica del sexo peligroso puede verse en “Buffy, Cazadora de Vampiros”
cuando Spike casi viola a la protagonista al salir de ella de la ducha. El que Spike
sea un vampiro presenta una excusa a su comportamiento y no lo desmedra como figura
romántica. En cambio, la ausencia de reproches por parte de Buffy y el
encubrimiento del incidente, vuelven a la cazadora de vampiros en cómplice de Spike.
![]() |
Los vampiros no solo apetecen sangre |
El estrafalario Adam, gran amor de la protagonista de “Girls”
ni siquiera tenía la excusa de ser vampiro cuando protagonizó (la temporada pasada)
un incidente que muchos vimos como agresión sexual. Tratando de olvidar a Hannah,
Adam entra en una relación con Natalia, hija de una compañera de Alcohólicos Anónimos.
La relación parece perfecta. Ambos se gustan y Adam hasta comienza a parecer
“normal”. Sin embargo, hay señales de peligro que Natalia no reconoce.
A pesar de ser hija
de una alcohólica, Natalia vive la cultura de los bares y le insinúa al novio
que le incomoda que él no pueda beber y divertirse con ella. Adam hace un esfuerzo
y la acompaña a un bar. Esa misma noche se reencuentra con Hannah y descubre
que la gordita todavía le importa. Entra en el bar y frustrado comienza a
beber. Natalia, en vez de detenerlo o mandarlo a casa en un taxi, acepta
regresar con él al departamento de Adam (hasta ahora siempre han hecho el amor
en casa de ella).
![]() |
Adam borracho |
Natalia se sorprende (y con razón) ante lo sucio y desordenado
del departamento y lo comenta en voz
alta. La reacción de Adam es inesperada. Le ordena ponerse en cuatro patas y gatear por el inmundo (y lleno de astillas)
parquet hasta el dormitorio. Lo más extraordinario es que Natalia obedece. En medio
de su ingrato trayecto, Adam alza a
Natalia del suelo y como si fuera un saco de papas la lanza sobre la cama. Acto seguido tienen un sexo
bizarro y bochornoso para ella (no voy a entrar en detalles, pero este es el individuo
que encontraba sexy orinarse sobre Hannah en la ducha).
Aunque el publicó sabe que Natalia no disfruta y no quiere
esa relación, ella es incapaz de rechazarla. Solo usa excusas fútiles (“No me
duché hoy”) o le pide a Adam que no eyacule sobre el vestido. A finalizar,
Natalia dice “no me gustó nada esto” y la reacción de Adam es “¿Quieres
terminar conmigo?”. La impresión que me quedó es que Adam buscó finalizar un rmance que le era pesado. Solo que en
vez de hablar las cosas con Natalia, prefirió castigarla con humillación
sexual.
Poco después, Adam regresa
con Hannah y Natalia desaparece sin que nadie levante la voz por ella. El modo
en que la ha presentado la serie es que se “lo buscó” por andar con un hombre
poco confiable, por ir a su departamento cuando estaba ebrio, por no hablar
claramente. De nuevo, la mujer es la culpable, algo que no me sorprende de
“Girls”, un show que bajo su aparente mensaje feminista, oculta una profunda
misoginia.
Según las estadísticas, el 57% de las mujeres sigue
disfrutando de fantasías de violación y las vive a través de juegos de alcoba. Aunque
haya quien no crea que una fantasía deba ser vivida, o que a todas las mujeres les guste incluir
“un poquito” de sumisión y dolor en su vida sexual, se sigue creyendo que el
sexo forzado en la ficción es caso diferente ¿No? ¿Al final que son las 50 Sombras de Grey sino fantasías de violación
consentidas? ¿La ingenua (por no llamarla idiota) de Anastasia, al firmarle un papelito
a Christian Grey que le da poder sobre su vida, su cuerpo y su sexualidad, no está actuando un
poco un poco como Clarissa Harlowe al confiar su persona al violador potencial
Lovelace?
Mientras hacia mi investigación descubrí que existe un
subgénero literario llamado “Dark Erotica” que frecuentemente abarca la violación de la protagonista. Con lo dicho
arriba no es de sorprender que tenga un gran público y que se puedan comprar en
cualquier librería. En un artículo, una autora de ese tipo de literatura se
refería a su obra como “inocente”, agregando “no le hago daño a nadie”. No
puedo opinar puesto que desconozco el subgénero, pero como fan en el pasado de
otras obras de ficción que glorifican al violador, debo preguntarme cuán
nocivas son estas imágenes idealizadas o distorsionadas de un delito criminal.
De acuerdo a la National Health and Social Life Survey, solo
el 4% de las mujeres violadas en los Estados Unidos son atacadas por extraños.
El 96% de las violaciones son perpetradas por gente que la violada conoce, y el
46% de los atacantes son alguien que la victima una vez amó. Estas
alarmantes estadísticas, parecen indicar
que nuestras parejas son todas violadores en potencia. ¿Tendrá la industria del
entretenimiento y sus retorcidas visiones
del sexo algo que ver con esas cifras?