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miércoles, 26 de marzo de 2025

Disney reinventa a Cristobal Balenciaga y lo Hace muy Mal



Finalmente, Disney/Hulu ha traído a Estados Unidos esta biopia de quien Christian Dior llamaría “el maestro de todos”. Una entrada obligatoria en las series de la moda, el mejor modisto de toda la historia es parte de un relato en que el hermetismo y amor a la privacidad de Cristóbal Balenciaga sirven para crear un couturier que nunca existió: vanidoso, ególatra y neurótico En un afán de ocultar la relación del Maestro con el régimen franquista, la serie recae en mentiras e invenciones peores que las del New Look.

El primer episodio no comienza con el nacimiento, infancia ni juventud de Balenciaga. Lo conocemos ya cuarentón, en 1937. Huyendo de la Guerra Civil Española, el apolítico couturier viene a abrir, en compañía de su amante el Conde Wladzio Jaworowski D’Attainville, una casa de modas en Paris. Ya comenzamos bien. Balenciaga no tenía posturas políticas, él vivía para su arte. Presentarlo de otra manera fue uno de los muchos errores de The New Look.

Quien sí es político es su socio, un ingeniero vasco republicano llamado Nicolas Bizcarrondo. El primer desfile, sin ser un fracaso, es anodino. Los críticos no ven novedad en el nuevo modisto. Solo Coco Chanel (pero no públicamente) reconoce el genio de Balenciaga. En su desesperación, el modisto vira sus ojos hacia su herencia española, pintura barroca y trajes típicos iberos.

                    Bizcarrondo, Wladzio y Balenciaga

Sombreros, Republicanos y Homosexuales

Toda la trama está enmarcada en el degastado recurso de una entrevista años después de lo sucedido. En vida, Balenciaga solo dio dos entrevistas. La serie se centra en la otorgada, en 1972, a Prudence Glynn (Gemma “Asha Greyjoy” Whelan), del Times de Londres. La periodista ha llegado hasta Getaria, hasta el retirado maestro Balenciaga (Alberto San Juan)para interrogarlo sobre un pasado que él no quiere revelar. El segundo episodio consiste en la entrevistadora sacándole con tirabuzón a Balenciaga sus memorias de la Ocupación Alemana. Un desastre total que deja al espectador lego muy confundido.

                 Lady Prudenc Glynn entevista al Mestro

¿Era Balenciaga tan apolítico que no le importaba lo que ocurría a su alrededor? ¿Hacia vestidos para las mujeres de los nazis para proteger sus intereses o los de Nicolás? ¿Le hizo regalos a Coco Chanel porque la sabía en la cama con un oficial alemán y creía que ella los iba a proteger a él y a Wladzio en peligro por ser gays? Nuevamente se pierde en ambigüedades ese capítulo tan importante de la moda durante la Ocupación Alemana . Y permanece sin respuesta la pregunta que hoy muchos nos hacemos. ¿Se vale más remar con la corriente que enfrentar un diluvio?

Este capítulo reprimido, falseador de hechos reales y muy confuso deja que el espectador haga sus propias interpretaciones, erradas la mayoría. Nicolás Bizcarrondo y su mujer eran republicanos vascos, habían estado involucrados en política (por llamarlas de izquierda) antes de la guerra. Se le abrió un expediente acabado el conflicto y se le exigió una multa por una fuerte cantidad, pero nunca estuvo en peligro de ser extraditado. No fue la razón por la cual Balenciaga permaneció en Paris, y Nicolas no se dio vuelta la chaqueta renegando de su pasado político por temor a represalias nazis.

Cientos de refugiados republicanos fueron devueltos a España o arrastrados hasta Mauthausen y otros campos de la muerte. Bizcarrondo nunca estuvo entre esas categorías amenazadas. Se retractó de su pasado republicano públicamente en Los 60 y retornó a su patria en 1965.

                                           Los Bizcarrondo

La serie está empeñada en evitar mostrar el lado político de Balenciaga, sea o bajándole el tono a su sólida reputación de modisto de la alta sociedad española― antes y después de la Guerra Civil― o excusando el que hiciese vestidos a nazis y simpatizantes. Desacierta en ambos esfuerzos. Antes de ir a Paris, Balenciaga tenía fama como el mejor modisto de España, vestía a la aristocracia, habiendo sido apadrinado desde muy joven por la Marquesa de Casa-Torres. Gracias a su relación con la modista Madeleine Vionnet entró con buen pie en el mundo de la alta costura parisina.

Si se marchó de España y cerró sus tres casas de moda, una en Madrid, otra en Barcelona y la tercera en Madrid,  fue porque caían bombas por doquier y nadie estaba para comprar vestidos de marca.  Por eso es absurdo hablar de exilio como lo hace Fabiola de Mora y Aragón en el episodio 6. Si Balenciaga se hubiese exiliado seria huyendo de los republicanos que bien pudieron haberle dado un “paseo” fatal por haber vestido a la nobleza como la abuela de Fabiola.

Acabada la Guerra Civil, Cristóbal pudo regresar a España sin problemas. Así es como reabrió su tienda en Madrid. Para él las casas de moda en ambos lados de la frontera eran igualmente importantes, tal como su clientela. Nos dice la serie (Disney al fin) que al Maestro le importaban los desfiles en Madrid porque ahí asistían periodistas americanos y que su mayor mercado eran los Estados Unidos. Falso. La casa de modas de Madrid servía a una clientela de los poderosos en la España Franquista, a la aristocracia incluyendo a la musa de Cristóbal, Sonsoles de Icaza.

                                                Balenciaga y Sonsoles

Es cierto que hubo durante la Ocupación una escasez de telas (una escasez de todo) y que Balenciaga puede haberlas importado de España. Se sabe que se le multó por usar más material textil del aprobado por las autoridades nazis y que al menos en una ocasión le cerraron su tienda, pero se abrió eventualmente. Todo esto ocurrió en 1940. El couturier siempre se negó a trasladar su negocio a Berlín, pero la serie enfatiza su “colaboracionismo” y da una explicación pedestre de por qué lo hizo.

¿Fue Balenciaga un “Colabo”?

El Balenciaga de la serie le insiste a Prudence que él es apolítico y que fueron tiempos duros los de la Ocupación. Luego tenemos un flashback. Cecile, una francesa, llega a Maison Balenciaga acompañada de su amante, un alto oficial de la SS. Quiere que Cristóbal le haga una copia del vestido “Menina” con mangas largas y con una tela que heredó de su abuela. A Balenciaga no le molesta confeccionar ese vestido―le faltan clientes―pero insiste que ese material no sirve para esa hechura. Hay una pequeña batalla entre clienta y diseñador y la gana el Maestro. Con esto nos queda claro que al modisto no le importan las políticas de su clientela, siempre y cuando no se entrometan en su arte.

No volvemos a ver a Cecile sino hasta el final de la Ocupación (1944). Ella tiene la cortesía de despedirse, de traerle un regalo y de expresar con tristeza el miedo que les espera a quienes colaboraron con el ocupante. Balenciaga es frio y brusco. Rechaza el regalo, no acepta que sean iguales, emite un juicio moral al considerarla una colaboradora y cuando Cecile se marcha, arroja el regalo a la basura. íQué feo retrato del Maestro! La cortesía debe demostrarse tanto en derrota como en triunfo y Balenciaga era muy educado. También revela hipocresía ya que al parecer siempre ha despreciado a Cecile, pero la ha tenido de clienta porque le convenía.

          Un diseño  de Balenciaga de los 40 es usado para un comercial de perfume.

Como que el guionista se da cuenta que Balenciaga está quedando muy mal y le proporciona una excusa implausible, Balenciaga todo lo hace para protegerlos a él y a Wladzio. Esto ocurre a causa de una escena que nunca tuvo lugar en la cual, en Hendaya, el modisto es detenido por la policía de Vichy, vejado (se le hace desnudarse) y amenazado con hacer pública su condición de homosexual y someterse a las medidas que los nazis tenían para el colectivo LGTB.

En Lo que escondían sus ojos, hasta ahora el mejor retrato de Balenciaga en la ficción, Javier Rey (que lo interpreta) le dice a Sonsoles, en 1942, que si no regresa a España es porque en la atmosfera homófoba del franquismo le sería imposible continuar con su relación con Wladzio. Me dejó una duda. ¿Es que la serie pretendía decir que  era más fácil ser gay en la París Ocupada que en el Madrid franquista?

                          Balenciaga (Javier Rey) y Sonsoles (Blanca Suárez )

La verdad está entre ambos extremos. Efectivamente, muchos homosexuales fueron arrestados en Francia y deportados a campos de exterminio, pero o eran muy abiertos en su orientación o no tenían a alguien que les protegiese. Nunca el fantasma del arresto persiguió a homosexuales reconocidos como Jean Cocteau, al cantante Charles Trenet, y a una docena de actores. Si hasta hubo homosexuales en el gobierno de Vichy. Es cierto que la Gestapo comisionó a Coco Chanel para que redactara una lista de los gais en el gremio de la alta costura gala y ella dejó fuera a su amigo Cristóbal.

Por otro lado, Cristóbal Balenciaga siempre fue un hombre muy discreto. No le gustaba que lo fotografiaran. Solo los allegados sabían que su relación con Wladzio era romántica. Para mayor discreción, la madre de Balenciaga vivía con ellos en Paris. Una señora vasca a la antigua y devota católica (igual que Cristóbal) no iba a andar apañando relaciones pecaminosas por lo que la orientación sexual del hijo quedaba en meras sospechas.

                             Wladzio y Cristóbal 

En varias páginas de moda leo que Cristóbal Balenciaga no fue incomodado por los alemanes debido a que gozaba de la protección del Caudillo. Algo de eso hay, a pesar que la serie torpe e ingenuamente intente barrerlo bajo la alfombra. El couturier vistió a Doña Carmen Polo antes y después de que su esposo se convirtiese en el dictador de España.

No se puede acusar al Maestro de ser colaboracionista por hacerle vestidos a las mujeres de los alemanes puesto que él era ciudadano, y bien visto, de la España Franquista. Al ser extranjero no se le puede imponer rótulos y menos cuando la alta cultura francesa si colaboró y de manera despreciable desde Louis Vuitton que se apropió de negocios judíos, hasta Coco Chanel, mejor conocida como la “Agente Wertheimer” , que trabajó para los servicios de inteligencia alemanes.

Otro triste error de la serie ha sido mostrar a Cristóbal envidioso de la fama de los sombreros diseñados por Wladzio. Aparte de ser una calumnia que afea a un generoso individuo, resta importancia al gran amor de la vida de Balenciaga. Tanto que, en la serie, la repentina muerte de Wladzio no causa el impacto que tuvo en la vida del modisto. Acaso una escena al pasar donde Balenciaga habla de retirarse o el desfile de modelos enlutadas que no llegan a crear en la mente del espectador un vínculo con la inmensa tragedia―la mayor de su vida― que experimenta el Maestro.




Balenciaga vs Dior

Ahora viene la guinda del pastel: Christian Dior. La serie quiere hacernos creer que Balenciaga odiaba a Dior, que su envidia lo llevaba a burlarse del pobre diseñador, que la superioridad de Balenciaga sobre el creador del New Look se debía a que era más guapo, etc.

Balenciaga y Dior se conocían de antes del Teatro de la Moda. Ambos participaron en esa novedosa idea de Lucien Lelong. En cambio, la serie de Disney nos muestra a Balenciaga llegando como invitado a la exposición y recién conociendo a un Dior viejito y calvo. İ Sí Christian solo tenía cuarenta años! De pronto prefiero The New Look, La serie de Apple tv+ mintió menos.

Dior y Balenciaga nunca fueron rivales. Balenciaga tenía una casa instalada y una clientela asegurada cuando Marcel Boussac recién apadrinó a Christian. Balenciaga abrazó inmediatamente el largo de faldas impuesto por Dior quien no le robó clientes ni opacó los diseños del Maestro. De hecho, a fines de los 40, Balenciaga siguió imponiendo tendencias como la famosa chaqueta bolero que imitaba la usada por los toreros. Y no perdió clientes, al contrario adquirió más en Francia y en España, puesto que cuando Aline Griffith se convirtió en Condesa de Romanones su vestido lo confeccionó el Maestro.

                                     La Condesa de Romanones

Lo que denota influencia española en la serie, puesto que en Disney no saben ni J de historia ibera, es la ausencia del nombre “Franco” en la serie. La realidad es que Doña Carmen Polo era clienta de la casa Balenciaga (malas lenguas dicen que no pagaba); su hija Nenuca vistió un Balenciaga para su boda con el Marqués de Villaverde en 1950; y fue su insistencia la que sacaría de su retiro al Maestro, en 1972, para vestir a la hija de los Marqueses en ocasión de su boda con el Duque de Cádiz.

                                         Nenuca en Balenciaga

El Vestido de una Reina

Esos vestidos son tan icónicos como el de la Reina Fabiola de Bélgica. Este último se menciona en la serie como si hubiese sido la única gran creación del Maestro. La biopia de un diseñador debe concentrarse en su contribución a la historia de la moda, a sus diseños más célebres, a sus clientas más famosas y a su vida privada,  si esta afecta su arte. Ocultar que vistió a princesas como Grace Kelly, a esposas de políticos como Jackie, y a las grandes damas de la alta sociedad española, incluyendo a las parientas del Caudillo, es cortar más de la mitad de la trayectoria de Balenciaga.

                     Grace de Monaco en Balenciaga
                      Jackie Kennedy en Balenciaga

A propósito, la serie en típico humor antimonárquico hace un pobre retrato de la Reina de Bélgica. Tengamos en cuenta que para mantener el misterio del vestido, todas las medidas, diseño, pruebas del traje de novia fueron llevados a cabo en el departamento que el Maestro tenía en Madrid. Como él era tan discreto, nunca hemos sabido que se dijo así que todo lo que aparece en la serie es invento y conjetura. Fabiola de Mora y Aragón era una mujer muy reservada, por eso escogió a Balenciaga como modisto.

Lo único que alguna vez comentaron en público ambos fue que Fabiola rechazó modelos por ser “demasiado regios”. Balenciaga tuvo que recordarle que estaba vistiendo a una reina. Esta anécdota refleja la modestia de una mujer que era hija de un marqués y que por parte de su madre descendía del rey Sancho de Castilla.

He visto muchas fotos de Doña Fabiola, he leído mucho sobre ella. En ninguna parte dicen que fuese contrahecha, jorobada o con hombros aupados. Belén Cuesta la retrata como una mujer histórica, incómoda con el asedio de la prensa, obsesionada con la importancia del secreto, con miedos de como cambiará su vida una vez se case. O sea, es una Lady Di más vieja.

                La verdadera Fabiola no tenia un hombro mas alto que el otro

Fabiola de Mora y Aragón pertenecía a la alta nobleza española. Tenía 32 años cuando robó el corazón de Balduino de Bélgica que no era un Príncipe Azul común. Desde joven, Balduino había sido muy devoto y había estado a un tris de pasarle el cetro a su hermano y encerrarse en un monasterio. Su sentido de deber se sobrepuso a su vocación, pero le tomó diez años de su reinado encontrar a quien compartiese su trono.

Ni la serie ni artículos de Vanity Fair han sabido revelar su fascinante personalidad. Es triste que VT se apoye en la chismografía de Jaime Peñafiel que describe a la reina como una beata, una tía solterona, una mujer sin oficio, recluida en su casa. Tampoco podemos culparlo tanto si la misma revista Time describió a Fabiola, en ocasión de su boda, como “la chica que no podía atrapar hombres”. También el régimen franquista hizo lo suyo convirtiendo a la novia en  el ideal de la mujer de su casa, muy religiosa, virtuosa y sumisa.

Todo eso es verdad, pero opaca lo que hacía a Fabiola una mujer de carne y hueso, ya que la joroba y ataques histéricos de Belén Rueda no fueron más que inventos de un mal libretista. También el hermetismo que rodeó al noviazgo ayuda a falsificar datos. Eso es lo único cierto que dice la serie, la Reina de Bélgica y el Rey de la Alta Costura se caracterizaban por su amor a la privacidad.



En su día se inventó un cuento de hadas alrededor de ese romance real. Se dijo que Sor Verónica, la monja mentora del rey había ido a España en busca de una cónyuge perfecta, poco menos que cargando el zapato de Cenicienta y que solo Fabiola había dado la talla. Otros hablaban de un enlace arreglado por la propia reina Victoria Eugenia quien era madrina de la novia. Lo más cercano a la realidad es que Doña Ena si andaba en animo casamentero, pero quería que quien ciñese la corona belga fuese su nieta, Doña Pilar de Borbón (hermana del rey emérito Juan Carlos).

El caso es que ni Pilar (que más tarde se casaría con el concuñado del rey Simeón de Bulgaria) ni Balduino congeniaron. En cambio conocer a Fabiola fue un flechazo instantáneo. Se cree que para el segundo encuentro en la Gruta de Lourdes, ya estaban enamorados. Es que Balduino vio más allá que la periodista del Time o el aparato de publicidad franquista.

El monarca vio una mujer moderna e independiente, no una solterona beata. Vio una mujer sencilla, pero preparada para ser reina. Vio una mujer que conjugaba su fe y su apostolado con lo mundano. Fabiola era enfermera diplomada y trabajaba en el hospital militar Gómez Ulla. Fabiola era refinada y hablaba cuatro idiomas. Por último, si era tía soltera, pero su capacidad para amar y atender a la niñez de un país se revelaba en la publicación de un libro de cuentos de su autoría que demostraba que tenía imaginación, pero también conciencia de los gustos infantiles.

                             Fabiola en la portada de Semana

La tragedia de Fabiola fue que, después de cinco embarazos malogrados, sería incapaz de dar un heredero a su reino. Su triunfo fue mantener un amor y un romance que acabaría con la muerte del rey en 1993 y también el haberse hecho amar por un pueblo. Si me he explayado tanto es para hacer notar como la serie ni siquiera supo aprovechar este personaje y sus paralelos con un modisto que como Fabiola era amante de su privacidad, pero supo alcanzar la fama en un país que no era el suyo.

Contenido Violento o Gory: Ninguno

Contenido sexual y desnudos: Un par de besos y escenas de Wladzio y Balenciaga en la cama, ambos vestidos.

Aprovecho este momento para corregir un bulo muy desagradable y absurdo que, por suerte, no está muy desperdigado por las redes, pero que inició en Instagram. El cuento es que Coco Chanel, necesitada de publicidad, en 1960, consiguió que John Fairchild , editor del Women’s Wear Daily, la invitase a cenar en Paris. La zanahoria que la modista esgrimió ante la nariz de Fairchild fue que traería a Cristóbal y que se sacarían una foto juntos. Foto que Fairchild podría publicar en su revista.

Coco invitó a Balenciaga quien estuvo de acuerdo en dejarse fotografiar, pero no en que la foto fuese publicada en WWD. Hubo un distanciamiento y Coco enojada le habría revelado a Fairchild la homosexualidad del Maestro y que el editor habría hecho pública esa noticia en su revista. En la serie no llegan hasta tanto. Las ‘revelaciones” de Chanel se supone fueron hechas en fiestas y cocteles y se reducen a que la falla de los diseños de Balenciaga es que no siguen el contorno natural de la figura femenina, lo que puede esperarse de un hombre que no ha tocado mujeres en su vida.




Yo sabía que Chanel había dicho eso de Dior y es posible, chismosa y toxica como era, que lo haya dicho borracha en alguna fiesta, pero no era noticia. Para entonces se sabía que todos los diseñadores del momento: Givenchy, Cardin, Lanvin, Saint Laurent, etc. eran gays. Lo que importaba es que se quedasen en el closet.

Desde su fundación en 1919,  Women’s Wear Daily había sido una publicación dedicada a la moda no a las hablillas. Fairchild fue el artífice del buen recibimiento que Balenciaga tuvo en América. Jamás hubiese publicado una murmuración que no iba con su línea editorial, pero que además hubiese convertido a Balenciaga en un delincuente puesto que en USA la homosexualidad se castigó con cárcel hasta la mitad de Los 60.

Aun en Francia, donde ser gay no era un delito, el escándalo y estigma social que hubiese conllevado una revelación publica hubiesen arruinado al modisto. Ni hablar de la España franquista donde El Maestro hubiese perdido clientela, negocio, incluso su libertad . De hecho hubiese estado realmente exiliado e imposibilitado de comunicarse con su familia española. El libretista parece no conocer estos datos.

Cuando Balenciaga expresa su miedo e indignación ante Ramón Esparza,  este lo hace sonar como si fuese un cobarde que se avergüenza de ser homosexual y quiere permanecer en el closet. Tanto los idiotas de Disney como sus malos investigadores españoles―inútiles como todos los profesionales pedrosanchistas― olvidan que en 1960 no existía tal cosa como Orgullo Gay y salir del closet, en muchos países  invitaba a cárcel o a peores castigos.

Factor Feminista: Cero, ninguna de las mujeres importantes en la vida del modisto, ni sus parientas, ni sus colaboradoras, ni sus musas, merecen ser destacadas en este relato.

Factor Diversidad: Tampoco hay mucho aquí, apenas la relación gay de Balenciaga y Wladzio.

Factor Moda: Tristemente, es peor que The New Look en postergar la narrativa visual de los diseños Balenciaga. No hay mención de sus vestidos de novia, con la excepción del de Fabiola de Bélgica. Se ha gastado dinero en copiar diseños y presentarlos en colecciones abstractas sin contextuarlos. Se han dedicado a hablar del azgar, la tela que El Maestro mandó fabricar cuando es uno de los detalles menos importante de su obra. No hablan de la importante clientela que usó sus prendas. Por eso voy a poner algunas fotos para que sea vea lo innovador que fue Cristóbal Balenciaga.

              El vestido que Balenciaga diseñó  para la Duquesa de Cádiz 
                   El vestido "BabyDoll" uno de los muchos inventos del maestro
                     Dolores del Rio y Balenciaga

En la vida real Balenciaga aprendió a compartir clientela con Dior. Enviar a Audrey Hepburn a Givenchy tampoco le hizo perder pie en el cine. El vistió a Dame Liz Taylor y a Romy Schneider, además de diseñar el vestuario de Ava Gardner en The Angel Wore Red y el de Ingrid Bergman en Anastasia. ¿No era mejor contarnos esto que pasarse capítulos mostrando al modisto babeando por Givenchy? Es cierto que Hubert fue su protegido, pero también lo fueron Ungaro, Paco Rabanne y hasta Oscar de la Renta.

                       Ava Gardner en Balenciaga
                        Romy Schneider en Balenciaga
                             Dame Liz Taylor en Balenciaga

Si no recomiendo esta serie no es porque falsea datos sino por ocultar lo que realmente hizo a Cristóbal Balenciaga el mejor modisto de la historia. Gracias a ese ese ocultamiento solo nos queda un cuento tedioso mal contado y mal terminado.

 

lunes, 22 de abril de 2024

Coco, Criminal de Guerra: Lo que The New Look no nos contó de Chanel

 


A pesar de que The New Look intente colocarla en el sitial de víctima, hemos visto que Coco Chanel era una sobreviviente nata . Lo demostró durante la guerra, pero su astucia la ayudó a evadir la justicia que castigaba a los colaboradores de los nazis, a recuperar su fortuna e incluso a volver a ser la reina de la costura mundial. Vamos a ver como lo consiguió.

Una Colabo Horizontal

El fin de la ocupación alemana de Paris colocaba a muchas mujeres en peligro, solo por haber sido amantes de alemanes. ¿Por qué Coco Chanel sería una excepción?  Muchos habían visto a la modista muy amartelada con su Boche en Maxim’s y en la ópera. Su amiga Arletty,  culpable del mismo crimen,  fue condenada a prisión. Nunca raparon a Arletty,  si quieren pueden leer su historia que he contado en otro lado.

                             Arletty pide ayuda a Chanel

Tal como muestra The New Look,  Chanel fue arrestada e interrogada por Fifís. Anne Sebbas cuenta que Chanel se mostró altanera con sus captores, se indignó que tutearan a su portero, negó todos los cargos y exigió que solicitaran referencias de su buena conducta a su “amigo Winston Churchill”.

                        Chanel  es interrogada                                                                                                                     

Parece que Winston si mandó tales referencias porque Chanel salió libre. Desde hace una década que los biógrafos de la couturier han buscado razones para explicar el que el Primer Ministro interviniera a favor de ella. La respuesta es simple y no tiene nada que ver con viejas amistades. A Churchill y a los ingleses no les convenia que Coco se fuese de boca y públicamente recitase una lista de los ingleses que conocía con simpatías nazis y en altos cargos (comenzando por los Duques de Windsor).

                                   Chanel  y Winston Churchill

Por esa misma razón,  el General De Gaulle también intervino para que no hubiera cargos en contra de Coco Chanel. Estaba harto de que se publicitase que todas las grandes personalidades francesas habían colaborado de alguna manera con el invasor. Fue en este entonces que Chanel accedió a dar una entrevista al (hoy famoso) periodista Malcolm Muggeridge. Es cierto que Muggeridge era agente encubierto del MI6 , pero todo el cuento del suicidio del agente doble, amigo de universidad de André, es falso.

La entrevista que nunca se publicó fue hallada entre los papeles de Muggeridge a su muerte en 1982,  y es clave para definir la postura política de la modista y sus actividades durante La Ocupación. Con gran candor y soberbia,  Coco habla de su desprecio por la causa aliada . Solo Churchill sale limpio de sus exabruptos (claro, si la acababa de rescatar). 

Se refiere a la Resistencia como “rufianes” y “enanos”. Del General De Gaulle dice “demasiado alto para ser enano”.  Alude a su anticomunismo como una de las razones para despreciar la causa aliada. Sobre el patriotismo,  dice que es “el último refugio del canalla”.

                       Malcolm Muggeridge conoce a Chanel

Lo importante es que Chanel confiesa su relación con los nazis solo que explicando que si se acercó a ellos fue para salvar a Andre (al que llama “mi hijo”). Insiste que lo de Spatz fue estrictamente romántico y tiene el descaro de decir que su acercamiento a los nazis fue para evitar   que la vinculasen a sus socios Wertheimer,  que eran abiertamente gaullistas.

Incluso habla de sus viajes a Berlín,  de su asociación con Schellenberg y admite el viaje a Madrid, pero solo como un subterfugio para poder huir de la Francia Ocupada. No se sabe que es más increíble al leer sus declaraciones, si su cinismo o estupidez de pensar que alguien va a creer que su colaboración con el enemigo nació de motivos puros.

Aunque no se publicó la entrevista, su contenido si se “likeó”.  Ya era secreto a voces que Chanel era más que una çolabo horizontal:. La diseñadora entendió que su estadía en París era peligrosa. Hasta el Duque de Westminster, su ex amante, le escribió urgiéndola a salir de Francia. La modista hizo las maletas y huyó a Suiza.

                Amantes de los alemanes son rapadas, Chanel no quería ese destino para ella.

Fugitiva en Suiza

Ni André ni sus hijas la acompañaron, pero allá la esperaba Spatz quien había cruzado la frontera. The New Look miente al hacernos ver una Chanel humillada hasta por camareros de hotel, necesitada de dinero, asaltada por el chofer. La diseñadora salió de Francia con los bolsillos llenos. Spatz le trajo dinero que ella le había dado a guardar y Chanel tenía cuentas en bancos de Zúrich. De esa manera logró reabrir su negocio en Suiza sin problemas.

                                   Spatz y Chanel en Suiza, 1946

Ni Los Wertheimer fueron a Suiza a entrevistarse con ella el ’45, ni lo hizo su abogado. Los judíos estaban ocupados recuperando sus perfumerías en Francia y Rene de Chambrun es otro caso interesante en este circo de colaboracionistas.

Hijo de una americana emparentada con Los Roosevelt y descendiente directo del Marques de Lafayette,  tenía automáticamente la ciudadanía americana. Tras pasar el examen de la Barra de Nueva York, podía practicar la abogacía en dos países, pero cometió un error que lo pondría para siempre en el lado de los colabos. En 1935, el mismo año en que Chanel lo contrató, se casó por amor con Josee Laval, hija única de un diputado por Auvernia.

         Boda de Chambrun y Josee. Los padres de los novios, el Conde de Chambrun y Pierre Laval, flanquean a los novios.

Pierre Laval iba a convertirse en el rostro más criminal de Francia cuando en 1940, el Mariscal Pétain lo nombró su primer ministro y ejecutor de los peores actos del gobierno de Vichy: deportación de judíos, represalias, creación de la Milicia para aplastar resistentes y secuestro de jóvenes para cumplir con el Servicio de Trabajo Obligatorio que los convirtiese en esclavos del Tercer Reich.

Acabada la guerra no solo Laval fue apresado, el nombre de Chambrunne apareció en listas de colaboracionistas. Aun así, representó legalmente a su suegro en un juicio que terminó con Laval en el paredón. Aunque Chambrunne se salvó de cárcel y ejecución, en 1945 tenía vetada la salida del país. No iba a ir a Suiza a visitar una cliente. Sin embargo, Chanel no cesaba en sus intentos por recuperar sus perfumes.



Rescatada por Los Wertheimer

Era tan escandalosa que Los Wertheimer finalmente le ofrecieron una solución. En 1947, compraron totalmente la perfumería Chanel . El precio fue extraordinario. Chanel exigió que se la mantuviera, a todo lujo, por el resto de su vida. ¿Por qué aceptaron Los Wertheimer? Porque todo lo que iban a gastar en Chanel ni se comparaba con lo que perderían si la firma quedaba enlodada por el pasado nazi de su creadora.

                               Chanel y Paul Wertheimer

Chanel y sus socios deseaban lo mismo, pero por motivos diferentes. A ella tampoco le convenia que se supiera de sus travesuras bélicas. Para eso había que hacer callar a los testigos. El primero era Spatz que ya estaba envejeciendo y no podía encontrar su nicho en Suiza. Chanel lo mandó a unas vacaciones de por vida, a Las Baleares. ¿Costeadas por quién? Los Wertheimer.

                Este Spatz, chantajista y violento, no apareció en la vida real.

Un caso diferente era Walter Schellenberg quien había sido arrestado por los aliados en Dinamarca. Enjuiciado,  fue condenado a seis años de prisión, pero se le liberó por razones humanitarias cuando se le diagnostico cáncer al hígado. Channel se hizo cargo de su tratamiento médico y cuando Schellenberg falleció en 1947, la modista se encargó económicamente, hasta su muerte, de Irene Schellenberg y su hijos. Hasta les compró una villa en Italia. Todo pagado por ..¡Los Wertheimer!

                                        Walter Schellenberg

El Fracaso de Chanel y la Revancha de Los Wertheimer

Aun así, Coco Chanel no estaba todavía libre de persecuciones. En 1946 le tocó al Barón de Vaufreland sentarse en el banquillo de los acusados e inmediatamente acusó a su antigua colega. Chanel fue obligada a regresar a Francia. En su testimonio la modista cometió perjurio descaradamente, pero también intentó liberar de cupas al acusado. Dijo haberse encontrado de casualidad con el Barón en el tren a Madrid y que de él solo sabia de “sus gustos” y que si Vaufreland tenía relaciones con los alemanes era unicamente con chicos guapos.

Sobre las acusaciones dio respuestas ”engañosas” o mintió. Spatz era su amante, lo conocía de antes de la guerra,  “estaba casado con una Israelita”. Si se acercó a los alemanes fue para liberar a su sobrino. Si fue a la Embajada Británica en Madrid fue para recibir noticias de su amado Bendor que estaba enfermito Cuando la interrogaron sobre si realmente era” la Agente Westminster” respondió indignada que eso era ”un absurdo”.

Revisando las notas del juicio se ve que para el juez era evidente que Chanel mentía, sin embargo, se la dejó en libertad y permitió volver a su negocio y villa en Lausana. Lo más sorprendente, como menciona Frame en su libro,  fue que los medios de comunicación se abstuvieron de cubrir el juicio.  Dejaron pasar una magnífica fuente de escándalo. Al parecer,  nuevamente los ángeles guardianes de la modista la protegieron.

Chanel no volvería a Francia sino hasta 1954. Se dice que la convenció su clienta la Baronesa Marie-Helene de Rothschild y que contaba con el apoyo de Carmel Snow de Vogue. El regreso no fue para nada triunfal. La prensa estadounidense elogió la colección, pero la francesa la hizo pedazos. Mas grave aún, Chanel perdió el equivalente a $500.000 y su arcones quedaron vacíos.

                                   Diseño del Desfile Chanel de 1954

                         La Casa Chanel revivió el modelo en 1975


Fue entonces que Los Wertheimer golpearon a su puerta,   dispuestos a pasar la cuenta por años de humillaciones, persecuciones y calumnias. Chanel, ni corta ni perezosa, les vendió toda su brand, modas, diseños, perfumes, accesorios etc.. Siempre a cambio de ser mantenida a todo lujo  (ella y sus cómplices) por el resto de su vida.

                          Chanel y Paul Wertheimer en Los 50

Chanel se quedó en Paris,  siguió diseñando y siguió acumulando clientas,  antiguas como la Duquesa de Windsor y nuevas como Jackie Kennedy.  Frame enfatiza la soledad que acompañaría sus últimos años. Su ultimo amante fue su mayordomo, Francois Mironnet, aunque Frame dice que también “probaba” a sus jóvenes modelos. La bisexualidad de Coco Chanel es un tema que los biógrafos no exploran mucho. Que tuvo amores lésbicos, los tuvo, pero siempre prefirió a los varones. ¿Más fáciles de manipular?

                          Jackie en Chanel en ese fatídico día en Dallas

Chanel murió en 1971. Hasta su muerte la persiguieron rumores de sus fechorías pasadas. Cuando Madame Pompidou, Primera Dama de Francia y clienta de Chanel,  quiso homenajear su fallecimiento con un duelo nacional, la disuadieron recordándole la pésima actuación de la modista durante la guerra. Sin embargo, faltaban décadas para que se hiciese público su mal proceder.

A medida que acababa el siglo se abrían nuevos documentos en diferentes países. Estos traerían a la luz pública secretos que Chanel creyó comprar con dinero en vida para llevárselos a la tumba. El primer libro en documentar las aventuras de Coco durante la Ocupación lo escribió Pierre Galante, ex Resistente, editor de Paris-Match y esposo de Dame Olivia de Havilland. Se tituló Mademoiselle Chanel y salió al mercado en 1973. Aun así, biógrafas como Lisa Chaney y Justine Picardie preferían seguir idolatrando a su modista fetiche.



Fue en el 2012 que Hal Vaughan finalmente arrastraría a Chanel por la calle, exponiéndola a ese escarnio que tanto temía la modista. Documentos en francés, inglés, alemán y hasta polacos,  consultados por el autor desmentían cualquier inocencia que los Chanel fans habían adjudicado a su ídolo.



¿Chanel en La Resistencia?

Desde entonces Chanel ha pasado a portar un estigma difícil de borrar, a pesar de que Justine Picardie ha intentado hacerlo de la manera más burda. En el 2023, el Museo Victoria y Alberto de Londres presentó una exposición sobre Chanel. Entre los objetos exhibidos se encontraban dos documentos que acreditaban que Gabrielle Chanel había sido miembro de la Resistencia (¡!!)

Las autoridades del museo afirmaron haber recibido confirmación de la autenticidad de tales documentos por parte del gobierno galo. Ni Macron ni su camarilla dijeron nada al respecto, pero Justine Picardie salió al escenario a darse crédito por el documento que exoneraba a Chanel de todos su delitos.


                   Documento que "prueba" que Chanel "temporalmente" ayudó a la Resistencia

Picardie sacó a relucir una combinación de mitos y medias verdades como que Robert Spreitz había utilizado los sótanos de La Pausa para transmisiones clandestinas a Londres, que la villa era una parada para judíos que buscaban cruzar a la zona Italiana, que Coco colaboró con Pierre Reverdy. Ninguno de estos factores prueba que Chanel estuviese al tanto de la actividad resistente en una propiedad que visitaba de vez en cuando. Y hasta la serie muestra como Chanel manipuló su relación con el Coronel Reverdy para “vender” a Vaufreland.

En cuanto a los “documentos” ha sido el historiador de la Resistencia, Guillaume Pollack quien ha demostrado su poco valor como pruebas del heroísmo de la cutourier durante la guerra. Al enterarse de las revelaciones de Picardie, Pollak mostró gran sorpresa porque en su carrera de investigación histórica nunca se había tropezado ni con un rumor que vinculase a la gran diseñadora con la Francia combatiente.

Fue en los Archivos Militares en Vincennes que Pollack halló,  en los registros de los miembros de la Resistencia,   una carpeta con el nombre de Gabrielle Chanel. La primera sorpresa es que la carpeta estaba semi vacía. Normalmente ese tipo de fichero es abultado ya que debe contener toda una crónica de la actividad del resistente,  más testimonios,  de mínimo tres personas,  que verifiquen tal actividad. Nada de eso se encontraba ahí. Únicamente los dos papeluchos presentados por Picardie.

Uno de ellos era una tarjeta que confirmaba la militancia de Chanel por el espacio de más de un año entre 1943 y 1944 (enero). La segunda certificaba que había sido agente activa (con el apodo de “Coco”) en un grupo conocido por las siglas de ERIC.



Más investigación arrojó los siguientes resultados. ERIC era un grupo de la Resistencia que operó mayormente en los Balcanes. En la tarjetita el nombre de “Eric” estaba sobrepuesto sobre otro nombre que había sido borrado con whiteout. Los documentos habían sido solicitados en 1957. Si ya todo esto no olía a inventado,  el sentido común dictaba algunas preguntas.

¿Por qué lo tardío de los documentos cuando la gran mayoría de los resistentes solicitó su tarjeta de identidad inmediatamente acabada la guerra?  ¿Por qué nunca se había publicitado esta información ni Chanel la había presentado durante sus interrogatorios?  La respuesta es que la falsedad de los documentos es tan obvia que no hubiesen aguantado mucho escrutinio.

Si se crearon estos documentos en 1957 fue para tranquilizar a los jueces del Premio Nieman-Marcus (el Oscar de la perfumería) que Chanel recibiría en 1958. Tras superar el bache que impedía que la modista ganase su galardón, las tarjetitas fueron sepultadas en un viejo archivo solo para ser recuperadas por Picardie y presentadas en una exhibición que necesitaba acallar la mala prensa que siempre acompañaba a Coco Chanel.

                            Chanel recibe el Premio Nieman-Marcus en 1957

Picardie es casi infantil en su fanatismo por Chanel. Su admiración por iconos de la moda supera los sucios manejos de estos fuera de pasarelas y talleres. Tal como las Annes (Sebbas y De Courcy)  Picardie adora a otra ramera flacuchenta y oportunista que también jugó a ser nazi. Me refiero a la Duquesa de Winsor.

Mademoiselle Chanel: Un Perfume que Valía Hongo

Puedo perdonar a Picardie su veneración por Santa Chanel, pero es inexcusable que para defenderla llegue a condenar a otros con mentiras. Estoy hablando de Los Wertheimer. Obviamente estos hermanos eran buenos comerciantes y optaron mantener a Chanel y protegerla del vilipendio público porque le convenía a su negocio. Pero Picardie inventa una fábula, que Sebbas repite y The New Look perpetua.

Los Wertheimer aceptaron mantener de por vida a su socia para evitar un juicio en el que ella quedaría tan desprestigiada que su vergüenza ensuciaría a la marca Chanel. En cambio, Picardie-Sebbas-Kessler insisten que temían perder su mercado si Chanel les hacia la competencia con Madeimoselle Chanel.  Eso no es cierto. Los Wertheimer eran dueños de Chanel N° 5,  no de la perfumería entera. Por años,  Chanel había lanzado al mercado diversas fragancias. Incluso después de cerrar su taller y casa de modas, seguía trabajando con nuevas fórmulas de Ernest Beaux.

                        Un olvidado perfume de Chanel

He revisado Parfumo, Fragrantica y otros destacados listados de perfumes. Todos coinciden en que Mademoiselle Chanel (numero 1 y 2) salió al mercado en 1941. En esa época,  el gobierno de Vichy seguía manteniendo relaciones con Estados Unidos. Es más que posible que Chanel hubiese enviado muestras al otro lado del Atlántico.

                        Productos Chanel vendidos en América en 1941

Esa faramalla de que los Wertheimer querían impedir que Nieman-Marcus comprase este nuevo aroma y compitiese con N° 5 es absurda. ¿Saben por qué? Porque Mademoiselle nunca fue un éxito y pronto esa fragancia fue descontinuada y olvidada. La realidad es que, en vida,  Chanel sacó al mercado una veintena de perfumes de los cuales solo perduran dos:  Cuero de Rusia (1927) y Numero°5 (1921).  Los demás han pasado sin pena ni gloria.

La serie está tan cargada en contra de los socios judíos que,  antes de gritar “antisemitismo”,  decidí investigar y descubrí que, para escribir el libreto, los guionistas solicitaron acceso a los archivos de ambas casas de moda,  Dior y Chanel. Aunque la primera accedió gustosa, Maison Chanel negó el permiso. Me imaginó que por temor a volver a destapar la controversia que siempre amenaza a su firma cuando sale a relucir su fundadora.

                   Alain y Gerard Wertheimer, actuales dueños de Chanel. 

En castigo, la producción cargó,  no en contra de Coco, sino de Los Wertheimer que siguen manejando la Casa Chanel. Aunque infantil y mezquina,  es una decisión que puedo comprender . No así la de Picardie y menos la de Sebbas (que es judía,  a diferencia de Justine que es mischlinge). Leyendo Miss Dior me doy cuenta de que Justine Picardie no escribe bien, es una biógrafa poco confiable y, como investigadora,  deja mucho que desear.

Sobre su visión de Catherine Dior, espero hablar este jueves, pero en esa biografía los problemas surgen de falta de datos. En el caso de Chanel, la autora evita cubrir información que deje mal a su ídolo sin pensar que difama a inocentes para proteger a una culpable. Una lástima que Apple TV+ se haya apoyado en sus poco veraces afirmaciones.

Bibliografía Consultada

Chaney, Lisa. Coco Chanel: An Intimate Life: 2012

De Courcy, Anne: Chanel’s Riviera: Glamour, Decadence and Survival in Peace and War 1930-1944.2020

Fiemeyer, Isabelle: Chanel, The Enigma. 2016

Frame, Alan: Toto Koopman &Coco Chanel: Spies, Seduction, and the Fight for Survival.2020

Picardie, Justine: Coco Chanel, New Edition:  The Legend and the Life.2023

Riding, Alan: And the Show Went On: Cultural Life in Nazi-Occupied Paris. 2011

Sebbas, Anne: Les Parisiennes: How the Women of Paris Lived, Loved and Died Under the Nazis. 2016

Vaughan, Hal: Sleeping with the Enemy: Coco Chanel’s Secret War. 2011