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lunes, 26 de noviembre de 2018

Diario de Netflix de Noviembre 2018



Peaky Blinders
¿Segunda temporada y que tenemos? La rucia le dio un balazo a Campbell. Ósea así delante de medio mundo y se fue tan tranquila. Grace desapareció, pero Campbell no murió, anda cojo, con un empleo importante y sigue más malo que nunca.

Estamos en 1921. El Sargento Moss anda de civil y trabaja para Tommy. Dos mujeres enlutadas, y empujando carritos de bebé, llegan al Garrison y dejan bombas. El único muerto es Freddie Thorne. Como siempre, Ada culpa a los hermanos y se aleja de ellos.  ¡No se puede, niña! No si te llamas Shelby. Además, la estética de las asesinas recuerda al disfraz de Ada para interrumpir el duelo Shelby-Kimble. Ósea, es irónico que la imiten para dejarla viuda.

Otra que descubre el peso de su apellido es Polly que ha tenido una serie de sueños recurrentes con su hija. Va a ver a una médium (el negocio del espiritismo fue muy lucrativo después La Gran Guerra). La espiritista, al saber que tiene una Shelby en la mesa le miente más que Whoppie Goldberg al comienzo de “Ghost”. Es Esme quien descubre en la lavandería, como se han reído de su tía. Polly carga con la pobre Esme, la amenaza de que si cuenta lo ocurrido.. a ver, si lo están cuchicheado en la lavandería, ya es vox populi.

Las bombas fueron un regalo del nuevo ERI.  Irlanda es ahora libre, pero una facción del Ejército Revolucionario nunca aprobó la partición de la Isla Esmeralda y hasta hoy siguen batallando. Tommy se entrevista con Irene O’Donnell quien le dice que sabe que ‘el mató a unos irlandeses y quiere que mate a otro, un tal Duggan. Tommy no tiene problemas en matar gente, pero se burla de O’Donnell y de como lo llama “el Elegido” Si supiera que ha sido elegido por Campbell y Churchill.

A pesar de que ni Esme ni Polly aprueban su plan, Tommy quiere expandirse hasta Londres donde todo es “humo y problemas” como le dice su cuñada, traducción: los gánsteres italianos pelean con los judíos Deberían aprender de USA donde Lucky Luciano y Meyer Lansky instituyeron un crimen organizado donde todas las etnias podían participar.

Los Shelby van a Londres y quedan boquiabiertos en su primera visita a un night-club, pero es territorio de Los Sabini. Los Peaky Blinders dejan la tendalada. Sobre todo, Arthur al que Tommy le ha quitado una medicina que lo calma. Vuelven a Birmingham y Tommy, en toda su arrogancia gitana, cree que no le pasará nada.

Primero, Sabini manda que secuestren a Ada. Luego el mismísimo Sabini… ¡Guacala es Noah “Locke” Taylor!... manda que le den una paliza a Tommy.  No le corta la mano, pero si hace que le arranquen una muela. Va a matarlo cuando … ¡Llega la caballería al rescate con el Mayor Campbell a la cabeza!

En vez de hacer recaps, que ya hay muchos y buenos en Internet, voy a tratar de ver la evolución de los personajes y sus arcos.

El Mayor Campbell: No parece haber cambiado mucho, sigue enamorado de Grace, a pesar de ella haberlo dejado cojo. Quiere hacer un trato con Tommy, aunque sábenos que cuando no le sirva lo va a matar. Igual, en esa visita al hospital de Campbell, Tommy estuvo demasiado arrogante, su soberbia sorprendió incluso en él. Nadie dice que bese a Campbell y le agradezca haberle salvado la vida, pero pudo por una vez escuchar y así enterarse de cosas importantes.

En cambio, se dedica burlarse de Campbell de que dejó que una mujer le disparara (misoginia) y que al menos a él le dieron medallas, pero por esa herida Campbell no recibió ni las gracias. Cansa un poco ese orgullo de haber servido en una guerra injusta, es como si Tommy creyera que así pagó el derecho de ser un antisocial.

 También se ha vuelto un leitmotiv de la serie que cada vez que dos personas se enfrenten, estén ambos muy informados de lo que el contrario cree es secreto. Ahora es la vida de Grace de la cual ambos parecen saberlo todo. Rucia de mierda, ¿qué le ven a la esqueleto esa?

Grace: Como nos cuentan los dos hombres cuyos corazones destrozó, Grace se fue a America, se casó con un banquero de Wall Street y vive en Poughkeepsie, aquí en el Estado de Nueva York. Sin embargo, ninguno de los dos, puede olvidarla. En el caso de Tommy porque Grace le sigue escribiendo. Espérate, la mustia cruzó el Charco, se casó con millonario ¿y sigue carteándose con el maleante? Es una zorra, pero también demuestra que no es feliz. Eso significa que volverá.

Ada: Decididamente el personaje más irreal de la serie. Los Sabini Boys, la secuestraron, la están violando y la salvan hombres de los Peaky. ¿Qué hace Ada? Les da golpes, se enoja por que le dicen “Miss Shelby”, y se va muy oronda. Realmente, ese no es el comportamiento de una mujer rescatada de un intento de violación.

Para demostrar su independencia, la Viuda Thorne parte a Londres y consigue casa y empleo, pero como le explica Tommy, se ha instalado justo en el territorio de los Sabini. ¡Chica Lista! Tommy le compra una casota la hermana, y las ínfulas de Ada se vienen abajo.

Polly: Ok, entiendo que la preocupación por la incursión de su familia en la jungla londinense y las visitas de ultratumba de su hija hayan desestabilizado a Polly, pero es triste que la única hembra sensata del cuento pierda el Norte. Primero, me molestó ese ataque a Esme. La gitana, en vez de asustarse, decide ayudar a su tía política. Va donde Tommy y le cuenta lo que aflige a Polly. Para el cumpleaños de su tía, Tommy le regala una casa, le dice que es para que viva con sus hijos.


Lamentablemente las visitas de Anne tenían un propósito. La hija de Polly murió en Australia. Su hijo vive, pero ha sido adoptado. Hasta que no cumpla la mayoría de edad, mejor que Polly no se le acerque. Eso descoloca a Polly que apunta al sobrino con su revólver y exige saber la dirección de su hijo.

Tommy suspira y dice que por eso no se la da. La convicción de Tommy, la serie y Steven Knight (lo vimos en “Tabú”) es de que las mujeres son inteligentes, intuitivas, creativas, buenas y útiles, pero dejan que sean sus emociones, no la razón, las que rijan su vida. Si fuera mitutera hablaría ya de misoginia.

Sobre todo, porque el berrinche le sigue a Polly por días y semanas. Ni Ada consigue que haga las paces con Tommy. Y luego Polly toma una decisión que según la serie es errada ya que solo la motiva vengarse de Tommy, un pensamiento totalmente infantil puesto que, aunque la veamos solo en casa, en el trabajo o en la iglesia, eso no implica que Pollysana, joven, medianamente atractiva lleve una vida de abstinencia desde que enviudó. Pero desde el momento en que la vemos bailando en la inauguración del Garrison con un jovencito, y a juzgar por las miradas de reproche de sus sobrinos, sabemos que esto es malo y terminará mal.

Efectivamente, a la mañana siguiente, Polly todavía beoda, trastabillando y muy desastrada, llega a su casa y se encuentra su hijo esperándola. La mirada de vergüenza de Polly, la mirada de vergüenza de Michael. ¿Era necesario castigar a Polly por una canita al aire?


Bueno, lo importante es que Michael es un amor de personaje, se incorpora rápidamente a la familia, a pesar de que Tommy intenta devolverlo a sus padres. Me gustó que Tommy le diese una oportunidad de llevar una vida normal (“lo que hacemos no es bueno”). Me gustó que Michael fuese capaz de tomar sus propias decisiones. Se ve un chico inteligente. Ay que lindo cuando le dice “Mum” a Polly, y ella es tan cariñosa y preocupada, parece gallina con pollitos.

También me gusta que Michael aporta cierta gentileza, refinamiento, no encuentro la palabra exacta, a la historia. Es alguien que ha llevado una vida más respetable y la conoce. Eso es lo que quiere Tommy para su familia, a pesar de los gruñidos del Tío Charlie de que ahora tiene que trabajar.

Me refiero a cuando Michael es quien le ordena a la criada servir el té y le dice a su madre “ya te acostumbrarás “o cuando convence a sus primos de comerse los sándwiches y beber el té que ha mandado Polly (“El Picnic de los Ositos “como gruñe Arthur”). Pero también me gusta cuando Michael conserva la cabeza fría después del atentado a Tommy. Me encantó como Tommy gritaba. “¡No toquen al niño! ¡No lo manchen de sangre!” Era para que Polly no se enterara.

Arthur: Tommy le quita la medicina y Arthur enloquece y termina matando a un contrincante en el ring. Tommy no solo no le tiene lastima, sino que no reconoce que es culpa suya. Él quiere que Arthur mate gente, pero solo a los que él le señale.



Arthur necesita ayuda médica y Tommy (cuyo mayor pecado es ser soberbio) se cree capacitado para dársela mandando a Finn a que le enseñe a Arthur a inhalar coca. ¡Qué bonita familia! Arthur mata al hombre que atentó contra su hermano. Tal vez en su situación, yo hiciera lo mismo, pero no es normal y él lo sabe. Se notó en su enfrentamiento con la madre que dejó huérfana de hijo.

Sabini: A mí no me gusta Noah Taylor. No es porque haya dejado manco al Matarreyes, es el actor. Lo encuentro teatral, no me gusta como abre la boca como bostezo de perro. ¿Será por eso que Sabini no me cuadra?  Es muy escandaloso, me recuerda a Gyp Rosetti de “Boardwalk Empire”, parece psicópata. El verdadero Sabini era mucho más controlado.

Alfie: Ok, ¿qué puedo decir?  Era mi momento más esperado de esta temporada. Es difícil ser objetiva…Aquí voy. Me encantó. Ósea, me caen bien los Shelby, pero la petulancia de Tommy me exaspera, así que sus enemigos bien pueden ser mis amigos. Sabini … ¡Guacala! Pero Alfie… ¡Chanchito precioso! Ok, orden y decoro, me reprimo.

Existió un verdadero Alfred Solomon (tal como existió un verdadero “Derby” Sabini) que fue líder de la banda de gánster judíos “The Yiddishers” que fue crucial en La Batalla de Cable Street (1935) cuando los nazis ingleses asaltaron el Barrio Judío de Londres, y les fue como en feria, gracias precisamente a que había judíos que sabían empuñar armas.

A pesar de ser un personaje real, Alfie viene a ocupar un espacio estereotípico de gánster judío, y recuerda al Munya Horowitz de “Boardwalk Empire” aunque más joven. Alfie es panadero no carnicero, pero se mueve con ese andar cansado, un poco avejentado, que se asocia en la ficción de época con los judíos de la Europa Oriental (así como Topol en “El violinista en el tejado”).


Me dicen que Alfie es violento, traicionero e imprevisible. Será, pero por algo nos gusta. Me preguntan si no lo veo tan desequilibrado como Sabini. Hasta he leído comentarios que creen que Alfie sufre de sífilis (deben estar confundiéndose con Al Capone que Tom Hardy nos va a traer en el 2019). Para mí, Sabini es un histérico, pero la bipolaridad o cambios repentinos de ánimo de Alfie me parecen orquestados para causar mayor impresión y hacen entender a la gente que hay que obedecerlo.

También es el estereotipo del gánster judío que siempre es más Bugsy, Lepke o Durch Schultz que Meyer Lansky. Lo cierto es que no me preocupa cuando Alfie cae en esos estados de ánimo sea cuando amenaza con dispararle a Tommy o cuando le vuela los dientes de un fierrazo a un pobre empleado.

Estoy demasiado ocupada admirando la caracterización y no me había dado cuenta de lo verdes que son los ojos de Tom Hardy. Igual me encantó cuando el pobre Tommy, todavía convaleciente de la paliza Sabini comienza sangrar por la nariz y Alfie, en medio de su discurso, le lanza un trapo para que se limpie.

Solo dos cosas me dejaron marcando ocupado, una fue la referencia bélica de Alfie. Dijo que le había incrustado un clavo en la nariz a un italiano. Por supuesto que los fans, que, como los televidentes de todo el mundo, saben 0 de historia, parten de la base que se trataba del enemigo, de un soldado fascista.

No, en La Gran Guerra, Italia peleó en el bando Aliado en contra del Imperio Austro-Húngaro. Les fue tan mal que, en 1917, Inglaterra envió una fuerza expedicionaria a ayudarlos (ahí es donde murió el hermano de Vera Brittanny). Esto significaría que Alfie fue parte de esos destacamentos y que atacó a alguien de su propio bando. Ok.

Por último, en la escena en que junto a Tommy examina a los “nuevos panaderos”, antes de exigir que no molesten a las judías del barrio sale con una extraña declaración “Because like you I’m a complete fucking sodomite!” El modo casual de esa frase me hizo inmediatamente pensar “Ohhh ya me pasó como con el Capitán Flint”. Digamos que creí que Alfie era el gay en residencia, ya estaba faltando uno. Pero cuando lo comenté con otros Peaky Blinders frikis me salieron con un WTF? Gigante.

 Entonces hice un Google, aparte de encontrar una buena cantidad de slash Alfie/Tommy, no encontré ningún vestigio de que el personaje de mi marranito fuera homosexual. ¿Entonces cómo se explica esa frase?  creo que se les cayó un “no” por ahí. “Because like you, I’m no complete fucking sodomite” y que decidieron quitar el negativo para no sonar homófobos y para dejar abierta la posibilidad de que Alfie no sea heterosexual.

Sin embargo, hay tres factores que me hacen pensar lo contrario. Primero, aparte de la banda sonora, PB es rigurosamente histórica con buena atmosfera de época. En ese contexto, y tratando con hombres de esa clase social y esa calaña, no hubiera sido común o normal que Alfie saliera del closet de esa manera. Segundo, está el “like you” ósea, Alfie dice “soy tan sodomita como ustedes”. Aparte de sonar a sarcasmo, eso hubiese sido un insulto entonces.

Por último, ¿Alfie no anda con una alianza matrimonial en el dedo? Además, usó el talit en la falsa cena de Pascua. Entre los judíos askenazi, solo los casados, viudos o divorciados usan ese manto para las oraciones
May Carleton: Curioso ver a Mrs. Tom Hardy en la misma serie con su marido. Otro personaje cliché, aunque me cae mejor que Grace. No es culpa de la serie .es un lugar común del género, la niña bien que anda buscando gánsteres para su cama. Hasta existe en la literatura (La Temple Drake de Faulkner) y Abel Santacruz la ingresó, con el personaje de “La Niña Cecilia Bazán” a la telenovela en "El Oriental": su examen del mundo del hampa bonaerense en los 20s.


Me hizo gracia que en la exagerada identificación con La Gran Guerra que ha hecho Steven Knight, la tarjeta de presentación de May sea “soy viuda de guerra. Mi marido cayó en la Batalla de Ypres”.  Me cae bien May, pero no tiene oportunidad si Grace sigue mosqueando por ahí.

Mad Men
Les dije que esta primera temporada es toda sobre competencia. La familia de Roger se va de vacaciones, él hace planes para pasar unos días con Joan, pero esta se va con una amiga. Roger bebe demasiado y se invita solo a comer con los Draper. Eso no le hace gracia a Betty, pero como buena esposa lo trata súper, le ríe los chistes, le presta atención.

Resultado, Roger la arrincona en la cocina y la acusa de estar haciéndole ojitos. Don los sorprende y también culpa a la víctima. ¡Pobre Betty! ¿Se imaginan si Larry Tate le hubiese hecho eso a Samantjha?  Seguro la bruja lo convertiría en sapo, pero ahí se acabarían las esperanzas de Darren de ser vicepresidente de la agencia.

Al día siguiente, Roger se disculpa, pero típico de él y su época, le pide excusas a Don, no a Betty. Don finge aceptarlas, pero prepara su venganza. Le paga al ascensorista para que finja que el elevador no funciona, luego se lleva a Roger a almorzar. Otra competencia, cada uno se toma como diez Martinis, se zampan dos docenas de ostras cada uno; y encima cheesecake. Cuando vuelven, creyendo que el ascensor no funciona, deben subir veinte pisos. Don, más joven y sin ulcera, sube más rápido y con menos quejas. Roger llega y les vomita encima a los clientes.

El pobre Pete Campbell es humillado tres veces. Una cuando su mujer lo manda a devolver una regalo de bodas. En la tienda se encuentra con un amigo, todavía soltero, que lo humilla delante de la dependienta y finalmente cuando con el dinero de la devolución se compra un rifle de caza, recibe una humillante gritadera de su esposa.

Betty no solo es humillada por Roger y Don. Mas encima en el mercado, Helen la ofende por haberle dado un rizo a Glenn. Esta vez, Betty no se deja y le suelta una cachetada. Por supuesto, todo el barrio se entera. Qué horror, vivir así, pero “Birdie” se vuelve una heroína. A nadie le cae bien Helen y Betty, por fin, se quita de encima la fama de enclenque y asustadiza.

“The Hobo Code” (el código de vagabundos) es uno de mis capítulos predilectos. El titulo se refiere a un tipo de jeroglífico que el enjambre de vagabundos provocado por la Depresión dejaba en casas donde pernoctaban para indicar al siguiente Hobo qué podía esperar ahí. Un poco drogado, Don tiene un flashback a su infancia cuando su madrastra admite a un transeúnte, pero el padre se niega a pagarle luego que éste lo ayuda en el trabajo de la granja. El Hobo pone una marca que se traduce como “aquí vive un hombre poco honesto” en el cerco de los Whitman.

El capítulo es sobre falta de honestidad, obviamente Don es el más deshonesto de todos, usurpador de identidades, adúltero, y más encima, como le dicen los beatnik, trabaja en un negocio de mentiras. Pero también el tema se aplica a la deshonestidad obligada de Sal que oculta su homosexualidad, y la de Pete que no acaba de definirse y termina engañando a su mujer y haciéndole daño a Peggy.

Pete y Peggy llegan temprano a trabajar. Tan temprano que deben compartir el elevador con gente de servicio de limpieza. Obvio que son negros, ¡pero qué exageración! Ya mi hermano me hizo notar que se extreman los prejuicios en esta, serie olvidándose que los prejuicios convivían con lo que hoy nos parecería excesiva cortesía. Pete actúa muy molesto e incómodo como si compartiera espacio con un lagarto. Ni él ni Peggy saludan o se despiden de los barrenderos.

Para resumir, porque Pete está enojado con su mujer y porque Peggy está nerviosa (hoy es el día en que viene el cliente de Bel Jolie) terminan temiendo sexo en la oficina de Pete. Sus gemidos y siluetas son vistos a través del cristal, pero el único testigo es el humilde barrendero que, para ellos, es invisible.

Gracias a la teatralidad de Don, consiguen el contrato de Bel Jolie.  Peggy es invitada a la oficina del patrón, le dan la buena noticia y le sirven un trago. Aunque condescendientes, son simpáticos y hasta cariñosos, como si fueran maestros premiando a una buena alumna.

Peggy está feliz, comparte su triunfo con el pool de secretarias. Joan casi hace estallar las costuras de su vestido de tanta envidia, pero las demás se alegran por Peggy y deciden llevarla a celebrar. Peggy, que se ha pasado la película que será la amante de Pete, va a invitarlo a su fiesta. Tras recibir una visita de su esposa, Pete anda malhumorado y acepta a regañadientes.

Después de los cocteles, baile. Como para demostrar que es más que Peggy, Joan baila un sexy chachachá. Peggy está tan contenta de que no se da cuenta de la competencia unilateral de Joan. Todos lo están pasando muy bien con excepción de Pete Campbell que esta amurrado como niño chiquito. Mientras todos bailan, él, como saco de basura que es, esta desparramado en un rincón.

Peggy, a lo Ann Margaret, se le acerca bailando el twist y lo invita a bailar con ella. “No me gustas así” dice el petulante de Pete. ¿Así cómo? ¿Sexi? ¿Contenta? ¿Exitosa? Pete se marcha y Peggy sigue bailando, aunque está llorando. ¡Pobre!  He estado en su situación. Es triste tener un hombre que nos quiere siempre tristes, sin voz, en el suelo.

Otra que no está feliz en la fiesta, y por culpa de un hombre, es Lois, la telefonista. Acabamos de conocerla y ya nos cae bien. Como en las comedias románticas de entonces, Lois se ha enamorado de la voz de Sal. Se ha enamorado de escucharlo todas las mañanas hablando en italiano con La Mamma.

 Como en toda esa sofisticada empresa nadie ha caído en que Sal es gay (a pesar de que el actor, con gestos y modo de hablar, nos ha hecho conocer su orientación sexual) Lois puede desarrollar tranquilamente su fantasía platónica.

Joan, que cree que se las sabe todas todas, le describe a Lois un Sal atractivo, distinguido, que usa colonia europea. Esto es demasiado para la ilusionada telefonista que se inventa una excusa de estar perdida para llegar al departamento de arte. Ahí todos, incluyendo Sal, se dan cuenta a lo que viene, pero el dibujante la trata con tanta cortesía que la pobre se va mas enamorada aun. En la tarde, Lois va donde Sal y lo invita a la fiesta de Peggy. Él le dice que irá. En realidad, tiene una cita más importante.

Recordando que un cliente de Belle Jolie ha dicho que se hospeda en el Roosevelt, Sal va al bar del hotel y se encuentra con un individuo que parece tan enclosetado como él. Un par de tragos y es obvia, no solo la atracción física sino también la compenetración intelectual y emocional. Cenan juntos, pero a última hora, Sal se arrepiente y prefiere seguir siendo Virgen a los 40. Es muy triste, casi tanto como la cara de Lois que lo espera en vano.

Don Draper ni se ha molestado en ir a la fiesta. Recibió del viejo Cooper un bono de $2,500 (una millonada entonces) y decide ir a gastárselo a Paris con Midge. Ni se le ocurre avisarle Betty.  ¡Qué patán! Por no avisarle a Midge la encuentra con los amigos beatniks. Uno ha traído mariguana de Juárez, fuman mientras escuchan a Miles Davis. Llega la policía al edificio, aunque vienen a otro departamento, están atrapados, porque si salen los arrestarán por andar drogados. Don marihuanado se va al baño y tiene el flashback del Hobo.

Sale y comienza a tomarles fotografías al grupo con una cámara instantánea (me acuerdo de esas Kodaks, uno tenía que despegar la foto como si fuera una bandita adhesiva).  Al revelar la foto de Midge y su amigote, se da cuenta de que son una pareja. MIdge no se lo confirma, pero le dice que no irá a Paris con él. Don le mete el cheque en el escote y se marcha. Los drogados le recuerdan que la policía está en el edificio. Don se ríe.  Que los marginales le teman a la policía, él en su disfraz de ejecutivo pasa desapercibido.

Como no se le ha pasado el efecto de la mota, Don llega a su casa y no se le ocurre nada mejor que despertar a su hijo para decirle que nunca le mentirá. Aparte de egoísta, es mentiroso. Si hasta el apellido que le ha dado a Bobby es falso.

jueves, 25 de octubre de 2018

Diario de Netflix : Octubre (I parte)



Finalmente me decidí por seguir cinco series en Netflix, pero son tan buenas, dan tanto para comentar, que he decidido hacer estos diarios mensuales para que compartamos opiniones. Comienzo con dos series: “Peaky Blinders” que sigue sufriendo por  la ausencia de personajes femeninos interesantes, con la excepción de la tía Pol. Sigo con “Mad Men” y viéndola, una década más tarde, no sé qué me sorprende más, la velada misoginia del mundo de la publicidad, o  como un antihéroe tan repelente pudo sostener toda la serie, o  como si pudiera ser algún personaje preferiría ser Joan antes que Betty.

Peaky Blinders
Decir que le tengo lástima a Tommy Shelby es como patético. Pero es cierto, es el más digno de compasión de su familia. Todos lo acusan de haber delatado al cuñado; le cayó el ERI encima:  le robaron sus pistolitas y todo por culpa de la rucia traidora. Al menos consiguió darse un revolcón con ella. ¡Y entremedio le llegó el papa tunante! Con razón no lo quería en casa. Aquí “ Peaky Blinders “ se convierte en ”  Ray Donovan”  con un patriarca que regresa solo para dividir a los hermanos.

Yo creí que la más tonta de este cuento era la Lizzie que aceptó ir a acostarse con Tommy sin darse cuenta de que era una prueba y que sacó un uno. ¿Ósea, acostarte con tu futuro cuñado y por ocho libras? Hay que ser bien puta y bien bruta. En vez de enfrentar su error trató de poner mal a Tommy con John. ¿Ven lo que digo? Es digno de lastima.

Bueno, pero  la más tonta resultó ser Grace. ¿De veras creyó que Campbell iba soltar a Tommy?  Aún menos todavía cuando ella dejó claro que  rechazaba al inspector (no por viejo, ni por marrano)  sino porque le gustaba más el alíen.  Ahora lo que no me trago es que Campbell haya detenido el operativo, olvidado su venganza y abandonado Birmingham solo porque le contaron que Tommy y Grace huyeron juntos.

¿Y qué va a pasar con Freddie?  ¿Va a seguir en la cárcel apaleado? ¿Y Ada, va seguir encerrada con el crio en brazos esperando que la familia le traiga cestos de comida?  Bueno en el capítulo final de temporada, ya ha dejado a la Tía Pol entrar y atender al bebé. Nada más porque el crio no llora cuando está en brazos de su tía.

Este episodio final comienza con Tommy despertando a  Arthur, sacando de la cama a John e interrumpiendo las oraciones de Pol. “Hoy es el día”. ¿Será que van a rescatar a Freddy?  No, es el día en que aplastarán a KImber y se volverán legales y respetables.

Nos enteramos de que Polly tuvo dos hijos y que las autoridades se los quitaron. “Porque yo era débil” le cuenta a Ada y le asegura que a ella no le quitarán a su hijo porque Tommy los protegerá. Él se ha vuelto duro para proteger a su familia y Ada debe perdonar su hermano.

Campbell va a la sastrería china y pide “un servicio”. Se trata de una chinita adorable y amable, pero él la trata con brutalidad. Obviamente  desahoga en ella de su rabia contra Grace. Esta recibe un mensaje de Campbell y va al museo. Allá se encuentra con el Sargento Moss que le escupe “puta”en la cara y le da una carta del Inspector. En ella Campbell le dice a Grace que ella es a) una traidora b) una asquerosa y c) ha deshonrado la memoria de su padre. ¿Y todo por qué?  “Por amor “susurra Grace.

Tommy va a pagar por sus trajes y descubre que Campbell está usando los servicios del prostíbulo. Tienen un intercambio fascinante, sobre todo porque Campbell nunca le dice que Grace fue su agente. Le anuncia a Tommy que al final del día “tu corazón se romperá como se ha roto el mío”. Que ambos son las dos caras de un mismo espejo.  “Odiamos a la gente y ellos nos odian y nos temen. Si queremos amor debemos pagar por él”.  ¿Olvidas que tengo familia? “pregunta Tommy. Campbell sonríe socarrón y se marcha.

Sacan a Freddie de la cárcel para llevarlo a otra peor, pero el policía que lo acompaña ha sido “reclutado“ por los Peaky Blinders. Danny llega y se lleva a Freddy a Londres, o eso creemos. Ada, advertida por la tía,  aparece en la reunión familiar con la nueva adición a la Familia Shelby, el pequeño Karl (por Marx ) Thorne. Arthur corre a cargar en brazos al sobrino. Ada y Tommy se abrazan.

Todo está listo. Tommy quiere formalizar las cosas con Grace, pero ella llorando le dice que le ha hecho “algo terrible”. Llegan a avisar que los Kimber armados vienen en camino. Tommy va casa a advertirle a las mujeres. Todo ha sido una trampa, entre él y Tía Pol comienzan a sumar 2+2. Aparte de lo dicho por Campbell, todo indica que  Grace es la traidora. Pol le pide a su sobrino que se le da deje a ella. ¡ Brrr!

Pol encuentra a Grace a punto de cerrar el bar. Le dice que ya saben quién es ella. Ahora la capta: niña de buena familia, protestante de Ulster, para Grace fenianos, comunistas y gánsteres son la misma escoria. Se quita el alfiler del cabello. Grace la apunta con el revólver, la tía se quita el punzón del cabello. Ya parece Villanelle, pero Pol se ha dado cuenta que Grace está enamorada de Tommy.

También le debe que la camarera le haya salvado la vida al sobrino. “Por eso no nos estamos peleando” se sirven un trago. Pol le dice que a los hombres los manejan sus gónadas y  tal vez, Tommy perdone a Grace. “Pero yo no te perdonaré nunca. No te aceptaré nunca” dice Pol recordándole a Grace que ella es quien realmente maneja la familia. Le ordena irse de la ciudad, o sino la matará.

Los Peaky Blinders son organizados por Tommy para una batalla defensiva en contra de los KImber. El Sargento Moss informa a Campbell que va haber una guerra de pandillas, pero Campbell quiere que los perros se devoren entre sí. Moss no está muy convencido porque faltan dos ametralladoras de las armas recobradas. Tiene razón en preocuparse. Tommy y su banda marchan al duelo en el Birmingham Corral. KImber cree ganado el showdown cuando Freddie y Danny aparecen con las ametralladoras y entonces…Ayyy.

Aparece Ada empujando el carrito del bebé y toda melodramática (va enlutada)  anuncia que no se moverá de en medio  hasta que desistan porque todos ellos tienen familias que sufrirán si algo les pasa. Ok, digamos que el discurso Lisístrata de Ada funciona con los suyos, ¿ pero qué les va a importar a los Kimber?  Con dos balazos la sacan de en medio y siguen con sus asuntos de machos.

Sin embargo, Kimber le presta atención, concuerda en que nadie debe morir sino los culpables dispara dos veces. Hiere a Tommy en un hombro y mata a Danny. Tommy le mete a KImber una bala entre los ojos, y ahí acaba la pelea. Freddie besa a su mujer cuando debía darle un palo.


Grace, que sigue metiéndose en la boca del lobo,  va a regañar a Campbell por haberla delatado. El Inspector le dice textualmente lo  dicho a Tommy. “Hoy has roto dos corazones, Grace”.  “Y el mío tambien”murmura ella. Lo cierto es que Campbell se ha portado muy correcto con ella, hasta dejó su récord limpio y abrió el camino para que Churchill le dé una medallita.

Grace,  que es lenta para todo,  es atrapada por Tommy justo cuando iba a huir. Ella le dice que lo ama,  él le pone ojos de muerto. Ella le dice que se va a Londres y que la busque en una semana más. Hasta le da la dirección. Faltan cinco minutos para que acabe el episodio y la temporada. No sé ustedes, pero hubiera querido que la matara.

El final es un poco tonto. Tommy mecanografía una carta (las cartas de amor,  con mala letra y faltas de ortografía,  se escriben a mano) a la camarera. Al parecer a Grace se le ocurrió irse a Nueva York. ¡Meeh! Mejor a Paris. Él le dice que es la primera vez que ama a su enemigo, que la Tía Polly le contó que ella (Grace) lo amaba, que en tres días le hará saber su decisión. Vemos a Grace en la estación de tren esperando, pero lo único que aparece es el revolver de Campbell encañonándola.  Y oímos un balazo. BIG SPOILER La rucia no murió. ¡Qué lástima!

“Peaky Blinders ”es una gran serie, pero la afea la ausencia de personajes femeninos vigorosos y cuerdos como el de la Tía Pol. El acto de Ada fue totalmente ridículo e imposible. ¿Qué madre arrastra a su bebé a  un lugar donde se están enfrentando hombres armados? Fue un gesto inmaduro y melodratico de quien se la pasa en el cine. Y Grace, por favor,  es tan lánguida que parece que hasta sus emociones están en cámara lenta. Es buena para matar gente sí, pero su sosería alcanza hasta su moral. ¿Y cuándo se va a peinar? Siempre parece que la atrapó un aguacero. Debería ir al barbero de los Shelby.

Mad Men
Me rehusé a ver el capítulo 5, para mí el más doloroso de la serie. Es cuando descubrimos la falsedad detrás de Don Draper cuyo verdadero nombre es Dick Whitman. Su hermanastro viene a buscarlo a  Stirling -Cooper. Al comienzo, Don intenta convencerlo de que él no es Dick Whiteman, pero cuando no puede, acepta encontrarse con Adam en otro sitio y termina agrediéndolo, humillándolo y rechazándolo. Esto provoca el suicidio del joven.

Aun sin ver ese capítulo, me queda claro que Don es repulsivo, su comportamiento en el cumpleaños de su hija  fue intolerable. Su falta de cooperación con la esposa, el desprecio por la vida social de su barrio (como si él fuera mejo que sus vecinos) y su irresponsabilidad como padre es inconcebible.  Al menos sus vecinos,  que cachetean a sus hijos ya  los ajenos, intentan involucrarse en la educación de los niños.

Don desaparece de la fiesta, nunca regresa con el pastel, priva a los niños de ese placer y humilla y abochorna a su esposa. Pareciera que odiara lo que ha construido. Realmente, me repugna como persona. Así que en esta tercera vuelta de la serie, voy a tener que encontrarme algún hombre que me simpatice, porque Don Draper es como el Dr. Masters de “Masters of Sex”, un hombre que no amaba a las mujeres.

Pero no sé, Pete Campbell, aunque va a evolucionar, siempre me pareció inmaduro y arrogante. Roger Stirling es atractivo, y más genuino que Don, pero es tan retrogrado y no sabe tratar a las damas, por eso pierde a Joan. Yo creo que me quedo con Ken Cosgrove.

El asunto de la vecina divorciada y Glenn, su pequeño, que la primera vez que vi la serie, me daba susto, ahora lo entiendo perfectamente. Glenn, sin quitar que está traumatizado por el divorcio de los padres, se ha enamorado de Betty. Vivirá enamorado de ella hasta ese último encuentro, con él camino a Vietnam y ella a la muerte. También cuando pienso que ese niñito que pide un mechón de cabello a la rubia que lo ha deslumbrado, va a ser uno de los mejores  personajes de la serie (y un gran amigo de Sally) me hace verlo con simpatía.

“Babylon”es uno de mis episodios favoritos. Tenemos sexo a granel, se mencionan dos bestseller de 1960 y Don Draper rueda por las escales en su torpe esfuerzo por llevarle el desayuno a la cama a Betty. ¿Qué más se puede pedir?

Don está leyendo The Best of Everything de Rona Jaffe. Betty dice que es mejor que la versión fílmica (estoy de acuerdo) y se queja de lo vieja que se ve Joan Crawford y como teme envejecer. Recuerda que su madre envejeció con gracia. A Don le parece morboso hablar de su difunta suegra, Bets dice que su siquiatra cree que el luto es necesario. Don dice que el luto es autocompasión alargada y se burla del siquiatra que con lo que le paga se está construyendo una casa de verano.

Hasta Betty lo regaña, le dice que el siquiatra la está ayudando. Don se pone cariñoso, Betty pudorosa pide que apague la luz, pero en la oscuridad lo escandaliza diciéndole que le gusta hacer el amor con él. Mi hermano dice que eso es una exageración, que los hombres no eran tan atrasados entonces. Según mi mamá, mi padre era igualito a Don en ese aspecto. Aparte que hay que pensar cómo se crio Don, el estigma de una madre prostituta, etc.

En este episodio vemos a la esposa de Roger y a Margaret,  su problemática hija. Margaret trata al padre con desprecio pero le babea encima a Don. Joan la trata de maravilla, le consigue una peluquería y la compara con Brigitte Bardot. Yo me carcajeo, la chica es bonita, pero típico de las amantes (bueno algunas) de congraciarse con los hijos de la pareja. Se supone que no sabemos que Joan y Roger son amantes ¿Verdad? Por lo que es un shock cuando en la próxima escena los vemos en la cama de un hotel.
(AMC)

Ahora me doy cuenta porque me repele Roger. No es porque se queje de su hija con Joan. Eso hacen los casados con sus amantes. Es porque le dice descaradamente a la pelirroja que antes de iniciar sus revolcones con ella , estaba tan desesperado que quería divorciarse. ¿ Ósea Joan salvó su matrimonio? Luego quiere ponerle un departamento para que la pechugona le cocine. Joan le recuerda que ella tiene otra vida, una vida propia con amigos, que su relación durará hasta que él la reemplace o ella  se case con otro. Eso es lo que me gusta de Joan le dice las cosas como son.

Entretanto Stirling-Cooper tiene tiempo de trabajar. Les llega un gordito al que ayudaron a promover su negocio de cruceros. Ahora viene con dos judíos a la zaga. La Dra. Lily Myers y Yoram representante de la sección de Turismo de la Embajada Israelí. Uff,  Francine, si estuviera ahí, se quejaría de que hay más “narices” que en Florida, pero la agencia ya ha aprendido y les sirve blinis con caviar. Yo soy judía, pero me sirven blinis con caviar y vomito, aunque esos Mai Tai se veían ricos.

Los judíos quieren convertir Haifa en la Roma del Medio Oriente, quieren que haya cruceros,  que el turismo entre en Tierra Santa. Le  pasan  a Don el  Éxodo de Leon Uris. Es el libro más vendido en USA, las Hijas d la Revolución Americana lo están promoviendo, la mamá de Sal lloró leyéndolo. “América está enamorada de nosotros” dice la Dra. Myers alborozada. Es el mejor momento para vender a Israel.

Pero a solas el equipo no está muy seguro. Se les ha prohibido usar la religión como tema . ¿Qué les queda?  A  Pete Campbell no le parece promover “un país comunista”.  Don resume Israel en un país comunista, lleno de judíos,  donde las mujeres portan armas, “ y no nos olvidemos de los árabes…”

Don se va a su casa a leerse Éxodo Está tan metido en su lectura que no quiere limpiar las canaletas ni hacer el amor con Betty que rememora su primer beso que fue con un chico judío y que las niñas judías,  de puro envidiosas,  se tiñeron el pelo de rubio como el de ella. Este es un capítulo de envidias y competencias, pero en realidad toda la serie gira alrededor de la competencia. Don compite con sus colegas, sus jefes y sus vecinos. Y ahora vemos a Joan perder su compostura por los celos, unos celos absurdos.

Conocemos a Freddie, uno de mis personajes favoritos. Lo vemos tomando su jugo de naranja mañanero  (con vodka por supuesto); apenas entra en la oficina de Don y se va derecho al bar, “al menos consíguete un vaso” le advierte Sal,; y Joan,  cuando erradamente cree que Freddie está interesado en Peggy (¿y si fuera así qué le importa?) , le dice “te gustaría echarla en un vaso y bebértela ¿ verdad?”.  No necesitamos más para saber que Freddie es el borracho en residencia.

Freddie tiene un problema, su cliente Belle Jolie fabrica lápices labiales y ni él ni sus compañeros saben nada de maquillaje. Deciden dejar el trabajo en manos de “las pollitas ”. Joan encierra a todas las secretarias en un cuartito donde una pared es un espejo. Solo ella sabe que el espejo es una ventana a una oficina, donde todos menos Cooper y Don,  se han arremolinado para ver un equivalente a un filme porno.
(AMC)

A las chicas se les presenta la colección de colores de Belle Jolie para que los prueben. Ahí nos damos cuenta,  por la reacción de los machos,  que ellos encuentran  lo sexi y lo erótico en cosas que no tienen que ver con desnudos. Aunque hacen los comentarios más repelentes sobre las mujeres feas, los excita ver a las chicas dando grititos, peleándose por un lápiz de labios y aplicándoselo. Ya sé, ya sé, la barra de carmín es un símbolo fálico, pero a Paul le parece sexi hasta el modo en que se quitan el exceso con una toallita,  y chasquean los labios como pececitos.

De pronto uno nota que  “orejitas de ratón” (así le han puesto a Peggy)  está en un rincón sin pintarse mirando a las otras con su poquito de desprecio. Al terminar, una viejita con acento de Europa Oriental (más judíos) interroga a las secretarias sobre sus hábitos de maquillaje. Las chicas (que parece que realmente tienen sesos de pollo) se turban,  no saben que responder,  preguntas como “¿Te gusta que  tu labial haga juego con tu ropa?” les parecen difíciles.

 La entrevistadora,  notando que Joan las turba, le ordena que se aleje.  Joan le  lanza una bocanada de humo en la cara. Consciente de que los hombres se estarán riendo de ellas, Joan decide darles una lección. Da la espalda al espejo , se inclina y pone delante del vidrio una pompa del tamaño, forma y color de una sombrerera que tenía mi abuela. Milagro que no  haya una eyaculación masiva al otro lado del espejo. Ken se pone de pie y le hace un saludo militar al imponente traste de Joan. El único que se ve incomodo es Roger, le molesta ver que lo suyo sea admirado.

Se les pide a las secretarias que dejen las muestras de sus labios (y pinta-labios) en unas toallitas que llenan el cubo de basuras. Freddie viene a recolectarlas y Peggy le pasa “tu canasto de besos”. Freddie queda  Impresionado por la imagen y porque Peggy (tendrá orejitas de ratón, pero su cerebro es grande)  la haya inventado sola. Vemos a Joan bufando de envidia.

Freddie pregunta por qué Peggy no probó las barras. Ella responde que su color favorito se lo quedó otra secretaria. Como es muy particular en sus gustos no quiso probar otro labial. “¿quién quiere ser uno más de entre cien colores?   Joan no aguanta más los celos (cree que Freddie está coqueteado) se acerca,  pone su brazo alrededor de Peggy y dice “ya basta de quejarte. Vuelve a tu trabajo”.


Freddie no olvida, y se lo cuenta a Don. Esta muy impresionado,  dice que fue “como ver ä un perro tocando el piano” . Lo próximo es que una enfurecida Joan le anuncia a Peggy que los jefes quien que la secretaria les traiga sus ideas. Tendrá que hacerlo en sus horas libres y no recibirá remuneración. Peggy está encantada.


Don sigue complicado con lo del turismo israelí,  Sal le trae una foto que creo que parece Claudia Cardinale (¿No pudieron conseguirse una de Daliah Lavi u otra actriz israeli de entonces?) y le dice que Israel solo tiene una cosa que vender, gente bonita. “Los judíos de allá no lucen como los de acá”. Es cierto, al menos entonces. Hoy aunque tenemos a Gal Gadot y Natlie Portman, lo masculino… Uff a juzgar por” Fauda” deja que desear…

Don llama a Rachel y le pide ayuda. Se citan en el Pierre. Uff yo fui al Pierre una vez. Mi hermana y yo tuvimos que volcar nuestros bolsos en la mesa y recoger hasta la ultima monedita para pagar no solo nuestro almuerzo (y yo comí un mísero platillo de tortellini que bien pude comer en casa) sino también para el enjambre de camareros que se pusieron en fila con la mano estirada para las propinas. Tal vez por eso Rachel solo pide un café.

La cita es una pérdida de tiempo. Rachel cree que lo de Israel es una excusa y no estoy muy segura de que esté equivocada. Dice saber poco de Israel, reafirma su condición de judía asimilada, pero dice que Israel para los judíos siempre será un ideal. “¿Utopía?” pregunta Don. Y ella le recuerda que utopía tiene un doble significado “ El buen lugar” “y “El lugar imposible” Aunque en realidad está hablando de su relación con un hombre casado, la definición es perfecta para Israel.

Don quedó  caliente con ese intercambio, se toma la tarde libre y se presenta como toro en celo en el departamento de Midge. Le rompe un florero, le quita la ropa y se dispone a servírsela de pie con ella apoyada en el caño de la calefacción cuando tocan la puerta . yeeeh!

Se trata de un amigo de Midge. Un beatnik arrogante que habla una ininteligible jerga de intelectual vanguardista e insiste en llevarse la mujer a un espectáculo más Avant Garde que él. Don no quiere ir, pero MIdge lo convence con el cuento de que irá con faldas ¡Y sin calzones! Don que sigue dejando que sus testículos le den ordenes, la sigue.

El espectáculo es digno de los espectadores. Primero vemos un individuo que lee en voz alta los anuncios de sociales en un periódico. Lo aplauden y se va. Lo sigue una loquilla que a voz en grito anuncia que soñó con ella y Fidel teniendo sexo en el Waldorf Astoria. “¡quítate el sweater!” le gritan. lo hace y aplauden el topless. Finalmente llega un trio que entonan el viejo spiritual “By the Waters of Babylon”. Apenas lo escucha, Don vuelve a pensar en Rachel.


Entretanto, Rachel tan agitada,  como Don llama a Barbara,  su hermana casada. Sin saber que Don es casado, Barbara le aconseja a Rachel olvidarse de bodas y concentrarse nada mas que en el romance.
 Al que le va bien en el romance es a Roger que se lleva a Joan al hotel de nuevo y le regala un canario.

Al final ambos salen (ella primero) del hotel y se paran en la misma acera esperando un taxi. Los separan apenas dos metros, sin embargo ni se miran ni admiten conocerse. Creo que quieren demostrar lo triste, deshumanizante  y solitario de una relación clandestina. Sobre todo para la mujer. Pero no me convence. Joan tiene puesto un abrigo de leopardo  se va a su casa hasta con un canario. Alla vive la vida que desee vivir. Es y será siempre una mujer libre.

Si repaso la carrera de Joan, lo mejor de su vida se lo brindará Stirling-Cooper. Al final será una mujer rica y tendrá lo que desee con solo estirar la mano. Cuando  pienso en lo humillante y frustrante que será  su matrimonio, creo que su relación con Roger no fue tan mala, y hasta tendrán un hijo.  A la luz de este 2018,  en qué términos como “familia tradicional ” y “amor romántico”,  alarman o son para la risa, la vida de Joan es cien veces mejor que la de Betty.