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jueves, 29 de noviembre de 2018

Diario de Netflix de Noviembre (Oferta Continental)



The Road to Calvary
Estos capítulos han sido una gran cascada de tragedias que realmente rompen el corazón. Lo único bueno, Vadim y Katya se casan, pero San Petersburgo es una anarquía total. Vadim teme a los Bolcheviques. Cree que o deberán luchar contra de ellos o huir de ellos. Dasha, protesta, no quiere que su ‘Vanoshka” vuelva a ser soldado. Tampoco quiere seguir el consejo de la hermana de irse a Samara con el padre.

La anarquía da paso al robo. Arkady se ha convertido en ladrón profesional. Liza lo secunda. Asaltan una joyería. Arkady mata a un hombre y huye con los bolsillos llenos de joyas. La policía los persigue, van al rio a buscar un bote, pero los encuentran. Se ven obligados a lanzarse desde un acantilado. Los creen muertos, pero la pareja sobrevive y las joyas también.

Es un invierno helado en la futura Leningrado. Telegin se ve obligado air a  mendigar por leña. La consigue de un noble que se ha visto forzado a abandonar su palacete. El noble le advierte que tenga cuidado, hay una banda de asaltantes que usan resortes en los pies para poder huir saltando vallas.

Vadim y Katia se han buscado un piso. Mala idea, con ese frio y tanto maleante, deberían vivir todos juntos. Y aquí ocurre una de esas situaciones tan melodramáticas que irritan en algunas telenovelas: una serie de eventos desafortunados que pudo evitarse. Dasha va a visitar a Katya. Se hace de noche, está nevando. Telegin no llega. Resulta que entre el frio y un reloj descompuesto a Ivan Ilich se le pasa la hora. En vez de esperarlo o llamarlo por teléfono, a Dasha se le antoja salir en medio de la helada noche.

Por supuesto que la encuentran estos asaltantes que visten de blanco como fantasmas. La golpean, le roban el abrigo y el bolso y gracias a sus resortes saltan una reja, dejándola tendida en la calle. Telegin la encuentra, la lleva a casa. se le adelanta el parto. Llaman a su antiguo jefe, parece que no hay más médicos. Nace un varoncito, pero el doctor le dice a Katia que el bebé no vivirá por mucho tiempo.

A la mañana siguiente, Dasha encuentra el cuerpecito helado de su hijo a su lado. Enloquece, culpa al marido. Lo entiendo, en el primer momento de dolor se dice cualquier cosa, pero pasan los días y Dasha no reacciona. Convence a Katia que se lleve a Vadim a Samara, pero le pide a su hermana las llaves del piso porque quiere “estar sola”.

En la estación de tren, Telegin se encuentra con un antiguo obrero, el agitador de su ultimo empleo que le dice que hay que prepararse para una guerra civil entre el pueblo y el “Enemigo del Pueblo”. Le dice a Telegin que vaya enrolarse con Sergey.

Este resulta ser el último de los huéspedes del ingeniero (el que encontró instalado en su casa cuando regresó del frente). Lo recibe muy bien, le da té y cigarrillos, y le dice que necesitan recobrar todo lo que destruyeron. Telegin pregunta por qué destruyeron todas las fábricas, los trenes, las maquinas. Sergei sale con las máximas que hemos oído desde el primer capítulo, que hay que destruir lo viejo para tener lo nuevo.

Le dice a Telegin que Rusia es ahora su pueblo, no la tierra, que los bolcheviques no quieren guerras opresoras, que buscan la igualdad. Juiciosamente, Telegin admite que son buenas ideas, pero que pueden ser distorsionadas en manos equivocadas. Sergei juiciosamente dice que para evitarlo quiere hombres honestos como el ingeniero cerca. Telegin pide tiempo.

La que no le da tiempo es su mujer, Vadim llega a casa y se encuentra Dasha con las maletas hechas. le anuncia que lo abandona. Lo culpa de la muerte de su hijo. este sería el momento para ‘”Vanoshka” de culparla ella, pero es demasiado noble. Me alegra saber que, en el libro, Dasha abandona a su marido por verlo indeciso y débil en un momento que requiere hombres de acción, no por culparlo de algo que sí tuvo un culpable, fue ella. Telegin se une a Los Rojos. La bruta de Dasha se va a casa de la hermana y se dedica a leer poemas de Bessonov.

¿Y qué ha pasado con nuestro poeta en residencia?  ¿Recuerdan a Hanna, la mujer que rescató a Iván Illich? Se ha vuelto rescatadora profesional, ya parece San Bernardo. Encuentra al desertor casi moribundo, se lo lleva a su casa, lo cura.

En estos meses, Bessonov, afeitado y limpio, recobra su galanura, incluso vuelve a escribir. Cubre las paredes de la choza con poemas de amor que Hanna no puede leer, pero que la hacen llorar cuando su amante se los lee.

Este idilio acaba cuando llega el marido de Hanna. Saber que su hijo murió y su mujer ha traído un amante lo descoloca. Exige que Bessonov salga al patio para no manchar la casa con sangre. Hannah se interpone y su marido la mata. Horrorizado, el poeta cobarde se llena de inesperado coraje. Mata a culatazos al asesino y luego los entierra a ‘él y a Hanna.

Telegin parte para el frente, antes va a despedirse de su mujer. “Cuídate” es la fría despedida de Dasha.

El Ministerio del Tiempo
Acercándose al final de su primera temporada, “El Ministerio” enfrenta varias crisis que poco tienen que ver con la historia oficial. Aunque los viajeros rescatan al Lazarillo de Tormes de ser ejecutado en una plaza pública y a otra Reina Isabel (La Castiza) de un atentado, los problemas personales predominan.
El Lazarillo de Tormes

Isabel II y la Infanta Luisa Fernanda

El tal Paul Wescott resulta ser un empleado de una compañía gringa que busca explorar las posibilidades ‘turísticas” de los viajes en el tiempo. Al ir a interrogarlo en la mazmorra medieval, Irene contraria las ordenes de Salvador y visita a Armando Leiva, el agente que la reclutó tras salvarla de un intento de suicido.

Leiva, un militar del Siglo XIX, indignado ante la prohibición de traer a su hijo leucémico al siglo 21 donde su salud podría salvarse, consiguió alborotar a otros empleados del Ministerio. La revuelta acabó con Leiva encerrado en ese Guantánamo medieval. Leiva logra huir, está obsesionado con saber quién lo delató.

Tras intentar un magnicidio que pondría a Don Carlos en el trono, herir a Alonso y apalear a Salvador, Leiva descubre que fue Irene quien lo traicionó. Su castigo es terrible, secuestra a Nuria la esposa de Irene. Antes de lanzarse al vacío, Leiva obliga a Irene a contarle a Nuria toda su verdad ¡incluyendo el hecho que tiene 85 años! 

Nuria abandona a su mujer. Entretanto, Julián sigue jugando con tiempo e historia y viviendo más aventuras con su esposa para aprovechar lo poco que falta antes de la muerte de Maite.

Cosas que estuvieron de más. Alonso escandalizado porque le han hecho una transfusión de sangre de Amelia. Desde que existen los conceptos de familias extendidas y herencias que los hombres saben que llevan sangre de mujer en las venas, las de las madres que los parieron. Lo normal es que Alonso hubiese dicho a Amelia “ahora somos hermanos”.  Lo que dijo me dio vergüenza ajena…no por el personaje sino por el escritor.

Mas vergüenza ajena fue el modelito que Irene usó para intentar suicidarse. Enorme el cartelito de “1960” y ella muy de minifalda, cinco años antes que Mary Quant la inventase. ¿Y esos zapatos de punta cuadrada, último grito del’68? ¿Ya viajaba en el tiempo Irene?


Entiendo que en “Los Tudors” usen ropas isabelinas o que en “Versalles” se peinen a lo Fontages, antes que La Fontanges naciese, pero para saber lo que una española usaba en 1960 era cuestión de ir a una hemeroteca y ver los Hola de ese año o verse en “Cine de Barrio” una peli de Marisol o Rocío Dúrcal. Ese tipo de descuidos es pura pereza.

Babylon Berlin (Fotos cortesia de Netflix)
El pobre Krajewicz está como el Renfeld de Drácula, acurrucado en su celda mirando con ojos atemorizados la luna llena. Pronto comerá cucarachas.

El Dr. Schmidt da una charla, quiere hacer públicos los resultados de sus experimentos con veteranos de guerra traumatizados, pero su audiencia (con la excepción de Rudi que diligentemente toma notas) se muestra escéptica. Para ellos estos veteranos drogadictos son una escoria, un lumpen, una vergüenza para Alemania. ¡Matarlos a todos!

Schmidt habla de lo que ha conseguido gracias a una combinación de drogas (ácido barbitúrico, terapia en grupo e hipnosis). Su auditorio se mofa de esos métodos que consideran poco científicos. Cuando Schmidt presenta el Test Rorschach, ya lo acusan de charlatán. A mí me sorprende que, en el auge de la psiquiatría, haya esta reacción, pero me doy cuenta de que los asistentes son los adherentes a la famosa “ciencia aria” y que lo que Schmidt propone huele a fringe science o peor “ciencia judía”

Entretanto, Gereon hace una visita a la farmacia y solicita una receta, no de morfina, sino de un jarabe para la tos. Descubro que es un preparado que en esa era ingenua contenía una alta dosis de heroína. Con razón Rath lo toma con tanto gusto. Sale el inspector y entra San José. ¿Se acuerdan del sicario del Armenio? Exige que de ahora en adelante a Gereon se le dé, en vez del jarabe, un preparado de ácido barbitúrico. Como sabemos, el sicario tiene una capacidad hipnótica de obligar a la gente a cumplir su voluntad. ¿Pero qué espera ganar El Armenio? Es como si ingresaran a Rath al tratamiento del Dr. Schmid, ¿pero por qué motivo?

Greta de criada lo está pasando bien. Frau Benda es exigente, pero justa y no hay tanto trabajo, es cuestión de acostumbrarse y coger el ritmo. El cuarto de Greta es más bonito que el mío. Benda le recuerda a la nueva criada (a la que llama “señorita”) que no debe comentar con nadie lo que ve en casa. Greta limpiando observa la colección de menorot (candelabros rituales judíos) en el gabinete de la casa.

Frau Benda está tan confiada en la nueva criada que la deja a cargo de la casa y se va de vacaciones con los niños. Greta corresponde a tanta confianza, escapándose con Fritz y “se pide prestado” un vestido de la patrona. Fritz la lleva en un paseo en bote por el rio. Todo es muy bonito, romántico y casto. Lo único malo es como Fritz insiste en tratar de poner a la novia en contra de los Benda solo porque pertenecen a la clase patronal.


Greta regresa de su paseo justo a tiempo de devolver el vestido y dar de cenar al patrón. A pesar de que ha recibido órdenes de Frau Benda de que el Comisario no puede comer carne, Greta asa los salchichones que ha traído el patrón y cenan juntos en la cocina.

Las hermanitas Ritter repasan los datos y pistas que Lotte ha recolectado. En medio del brainstorming, Lotte transforma su credencial de policía por una de prensa. Disfrazada de periodista se va a la estación de tren donde encanta a un maquinista y a su jefe. Aun así, no la dejan entrar. El área donde está el tren es un hervidero de personal de la embajada y hombres de Nyssen.

Lotte se entera que el gas fosgeno pertenece al industrial, que están revisando a ver si todos los vagones contienen el mismo veneno. Los soviéticos están ahí porque el tren salió de su tierra. En eso, Lotte ve llegar a un piquete de policías capitaneados por el Comisario Benda. Lotte llama a Gereon para que venga. A Benda lo ha alertado el patólogo oficial que le practicó la autopsia al guardia asfixiado. Benda ordena la incautación de los vagones, despide a los rusos, esto ahora es asunto de la policía berlinesa.

Llega Gereon con Lotte pegada los talones. Benda se sorprende al verlos. Rath le cuenta a su superior sobre la conexión del gas, el tren y el ruso torturado. Ambos hacen lo imposible por ignorar a la pobre Lotte. Benda se lleva al inspector en su auto. Lotte alcanza a gritarle a Gereon que lo esperará en el restaurante.

Dentro del auto, Benda le encarga a Gereon la investigación. Le cuenta de la existencia del Schwarze Reichswehr, un grupo paramilitar de derecha que está empeñado en rearmar a Alemania, aunque esto contraríe las estipulaciones del Tratado de Versalles. Los Schwarze son anti Weimar, anti izquierda, antisemitas. Esto es lo mejor, les compran armas a los soviéticos, incluso tienen galpones en Rusia. Solo que hasta ahora contrabandeaban armas, nunca algo tan leal como gas.

Gereon va a la cita con Lotte, pero Wolter lo detiene. Quiere llevarlo a conocer unos amigos. Lo deja que vaya a cambiarse de ropa y le da la dirección. Al llegar a la pensión, Gereon se encuentra con Elizabeth, muy acicalada. La casera también está invitada y espera que Rath la escolte. Llegan un poco tarde a una casa, donde Elizabeth se va con las mujeres y el inspector entra a un salón donde están reunidos los hombres. Vemos al General Seeger y al Oberts Wendt.

Todos están reunidos alrededor de una mesa. El maestro de ceremonias es un niñito con facha de futuro hitlerjugend que les recuerda que es el aniversario de La Batalla de Ypres. Ha organizado, con un tren eléctrico y soldaditos de plomo, una maqueta de la batalla y procede a narrar los hechos. Al acabar los aplausos hay un rollcall (un listado en voz alta de los caídos) y acaban entonando “Yo tenía una camarada”. Gereon se une al coro.

Entretanto, las damas están convenciendo a Elizabeth que conquiste al bávaro, que Rath es un buen partido. Los hombres bajan a comer. Solo los más importantes se sientan a la mesa. Wolter va en busca de Gereon. El General Seeger quiere conocerlo. Resulta que Seeger conoció a Anno (que nombre tan feo) Rath. Lo recuerda como un tipo que caía bien y que tenía un gran arrastre con las mujeres. Gereon se emociona. El General quiere saber qué pasó con el Rath mayor.

Flashback al Frente Occidental, a mediados de 1918,. Los alemanes se baten en retirada. Gereon va a seguir a sus camaradas cuando oye que alguien lo llama por su nombre. Se asoma de la trinchera y ve al caballito Yucatán con máscara antigás. De la Tierra de Nadie (No Man’s Land) oye que su hermano lo llama. Corre a rescatarlo, vuelve con él a la trinchera (¿y Yucatán?) pero le caen encima los poilus que se lo llevan, abandonando al hermano mal herido.

Gereon acaba su narración diciendo que pasó a ser prisionero de los franceses hasta el Armisticio, que el rastro de su hermano se perdió. Para consolarlo, Seeger le dice que, en espíritu, los caídos los estarán esperando en el triunfo sobre la Republica.

Lotte está cansada de esperar a Gereon, ya casi la echan del restaurante, cuando aparece Stefan. Juntos van donde debió ir con el Inspector Rath a “La Fortaleza Roja”. El lugar está super aseado y tranquilo, muy diferente a como lo vio Kardakov por última vez. Se dan cuenta de que ha sido limpiado a propósito, incluso la masilla de los vidrios está fresca, entran y Lotte encuentra un formulario de ferrocarriles para describir el tipo de cargo que llevan los vagones.

Benda acude a sus superiores y consigue una orden de arresto para Nyssen. A pesar de que el industrial se muestra bravucón, lo descoloca la presencia de los periodistas a los que Benda ha convocado para que sepan de la caída de Nyssen. El pobre tras el examen obligatorio a todos los presos (otro desnudo masculino frontal) queda más descolocado cuando lo visite Sorokina. “Te traicioné” le informa la cantante.


El ultimo capítulo de la primera temporada comienza como el primero, con Gereon secuestrado, drogado e hipnotizado por el Dr. Schmidt que lo obliga a revivir recuerdos desagradables que incluyen los vividos ese día.

Krajewicz decide confesar. Wolter y Rath lo meten en un auto y parten para el Mocha Efti, donde el drogadicto asegura están escondidas las cintas. Mientras Krajewicz entretiene al Armenio, Gereon registra su caja fuerte. Hay como una docena de filmes y hasta una buena cantidad de dinero. Aparece Edgard, el inspector, a punta de pistola, lo obliga a envolver el contenido de una caja fuerte en una cortina y usándolo de escudo, intenta salir del restaurante.


Todo va bien, hasta que un cliente nervioso se cae de la silla. Los guardaespaldas comienzan a disparar. Gereon le dispara al Armenio en la palma de la mano. Este ordena que paren la balacera.  Salen a la calle y Rath le ordena su rehén que vuelva su establecimiento. Qué ingenuo es, no solo se ha saltado las normas de la policía, cree que Edgard lo va a dejar en paz.

Gereon le entrega a Krajewicz las drogas y el dinero y le aconseja que se vaya de Berlin. Wolter y Gereon van a revisar las películas. Todas son iguales, todas describen a algún señor importante en juegos sexuales que, sin ser ilícitos, causarían bastante bochorno si se hicieran públicos.

Bruno se descose de la risa. Los conoce a todos. “¡Conozco hasta la mujer de este!” señala a uno al que una prostituta le mete un dildo por el trasero. La risa se acaba cuando encuentran la cinta buscada. El hombre que es azotado por una dominatrix no es Konrad Adenauer, futuro alcalde de Colonia, es el padre de Gereon.

El Inspector llama a su padre. Con voz cortante le dice que tiene el filme, que lo destruirá y que no volverá a Colonia. Luego cuelga. Wolter y Gereon queman las cintas. Wolter quiere celebrar ese día tan estresante. Antes, Rath le pregunta cómo se enteró que era drogadicto. Wolter, en tono casual, le dice que Lotte lo delató. Vemos la tristeza y el dolor en la cara de Gereon.

Van a un bar diferente, el Pepita. Este tiene músicos de blues que parecen recién bajados del Delta, marineros borrachos y un par de embriones de Sally Bowles con las que los policías practican su inglés. Wolter se agarra a la más gorda, se esposan y se van a bailar. Gereon se lleva a la otra a un saloncito donde en una especie de plasma hay otra peli porno. No quiero sonar puritana, pero hay algo decadente (y que pregona un rápido fin) en una sociedad tan adicta a la pornografía.

Gereon es un ingenuo. creyó que El Armenio se iba a quedar tan tranquilo. El Pepita como muchos otros está bajo la protección del gánster. La patrona le mete un somnífero en el coctel al inspector y este es secuestrado por San José sin que nadie se dé cuenta. Gereon despierta, drogado, atado y a punto de ser hipnotizado por el Dr. Schmidt.

Entonces ocurre una escena psicodélica en la cual Gereon alterna recuerdos del pasado remoto y cercano con él mismo vagando por un túnel. Lo vemos correr por pasillos y escaleras del U-Bahn perseguido por un San José que se mueve muy lentamente. Finalmente, Rath logra salir de la estación del metro.

Corte, próxima escena es Lotte encontrando a Rath tirado en la calle como un pordiosero. Todavía está drogado y anda como los chilenos tras un terremoto, tapado de polvo de yeso (en el del 2010, me tomó tres duchas sacármelo de las mechas). Lotte le habla, pero él no le entiende.



 La chica lo ayuda a llegar a la casa. Para entonces, Gereon está más sobrio y recuerda la traición de Lotte. Le grita que se largue, que no quiere verla más. Lotte está sorprendida, pero se marcha.


La última escena muestra a un Gereon, más compuesto, en piyama, escribiéndole a Helga. Le dice que no volverá a Colonia, que está harto de vivir de mentiras. Eso incluye su relación que da por terminada.

Aunque encuentro “The Road to Calvary” hermosa y lírica, tengo conciencia de que es una obra finita, que al final de temporada (y estoy estirando la llegada del final) ya no tendré más Telegin ni paisaje ruso. En cambio, tras acabar de ver la primera temporada de El Ministerio y un par de caps. de la segunda, me cansé. La decisión de Rodolfo Sancho de abandonar la serie fue un error. Destruyó toda su historia con Amalia y su reemplazo, el tal Pacino, me es vomitivo.

En cambio, el final de temporada de “Babylon Berlin” me ha dejado con apetito de más, y más, y mucho más. Por suerte ya están grabando la tercera temporada. Me quedé satisfecha con el gran final, amo a los personajes, y el modo en que la historia se ha desarrollado. Lo del papá de Gereon, lo sospeché desde un comienzo. Solo espero que Lotte pueda reparar su error y ella y el inspector vuelvan a ser un ítem.


lunes, 29 de octubre de 2018

Diario de Netflix de Octubre: la oferta continental (2)




The Road to Calvary
Después de dos capítulos donde no pasa casi nada, el cuarto es el más movido. Por fin Ivan Ilich Telegin consigue huir del campo de prisioneros, ayuda a una refugiada a enterrar a su hijo, la salva de una violación y antes de volver a las líneas rusas, ¡se encuentra con Bessonov! El muy bandido sobrevivió, y vive como ermitaño, rodeado de botellas de vodka. No quiere acompañar a Telegin (que no lo reconoce) ya que se sabe  desertor.

Telegin herido cae en manos de Liza, tal como ella yo lo ha soñado. Es humillante como ella vuelve a declararle su amor, pero también es conmovedora. Contrasta con la actitud de Dasha y como lo va a tratar cuando vuelvan a encontrarse.


 No puedo creerlo, después de casi dos años de ausencia, el encuentro entre los novios es un fiasco. Llena de celos al saber que Iván Ilich estuvo con Liza, Dasha finge indiferencia. Por suerte, Katia le puede explicar al atónito ingeniero lo que ocurre.

Dasha no puede ser tan inmadura. No aporta a su vida sentimental ni un cuarto de  la compasión y valentía que muestra en el hospital. Sobre todo cuando cachetea al bolchevique Roskov que amenaza que cuando llegue la revolución, él y sus tovarich la violarán en manada. ¿Se han fijado que todos los comunistas son retratados de manera negativa?  Como los revolucionarios de pacotilla que Liza dejó instalarse en el piso de Telegin.

El romance de Vadim y Katya es conmovedor, sobre todo porque ella ha decidido que no volverá a ser una adultera. Se divorciará de Nikolái.

Y tuvimos boda. Liza,   en un acto impulsivo e irreflexivo,  se casa con Arkady que ha perdido un brazo, pero no su sarcasmo ni irreverencia. Veo esta relación de color de hormiga y como el pope que los casó,  hay que pedirle al Cielo que los salve.

Rusia se está yendo a las pailas. Telegin se mete a trabajar a una fabrica llena de pacifistas y rojos furibundos que rompen todo. En el hospital hay huelga de enfermeras, los enfermos se alborotan, Matyusha y Dasha no se dan abasto.

El Zar abdica y él y su familia son arrestados. La única que lo llora es la criada Marfusha. En el frente Vadim se encuentra ante un caos. Los soldados fraternizan con el enemigo, los otros se mueren de hambre o de enfermedad. El oficial en comando dice que no sabe ya por qué ideales pelea. Llega Nikolái,  es el comisario del Gobierno Provisional. Les viene a decir a los soldados que ya no tienen que tratar con respeto a sus superiores, todos son iguales, pero cuando les niega permisos, los soldados lo linchan.

En medio de toda este anarquía, Dasha y Telegin se casan. No sé si será porque me he enamorado de Ivan Ilich, pero siento que Dasha no sabe quererlo. Mas lo quería la loca de Liza.


Hablando de esa pobre mujer, ahora vive en un cuartucho. El marido tendrá un solo brazo, pero le sirve para empinar el codo, tirar cenizas al suelo y (algo útil) asaltar y robar a un borracho a la salida de una taberna. Al menos ahora tienen para comer.

A otra a la que asaltan es a Katia, le roban 45 rublos que consiguió por unos aretes que valían más. Katia vende el departamento y se va a vivir con los Telegin. Dasha está embarazada. Vadim renuncia a su comisión,  vuelve a San Petersburgo y le pide matrimonio a Katia.

Me gusta muchísimo esta serie, a pesar de que las protagonistas son más inmaduras que Servidora a su edad.

El Ministerio del Tiempo.

El episodio de Lope de Vega me encantó. Siempre es un gusto ver a Víctor Clavijo y el humor le quedó bien. Sobre todo en su intercambio con Julián seguido de un cabezazo de enfermero. Esta vez, Julián salvó la virginidad de Amelia, y Alonso salvó al hijo que no conocía. Como siempre,  buen equilibrio de humor y emotividad.



El episodio de Hendaya que era el que había yo visto,  no acabó de gustarme. Siento que les va a ser más fácil visitar épocas donde no necesiten de corrección política.

El episodio cuatro es interesante aunque un poco disparatado. Ben Temple,  quien hiciera de Alan Hillgarth en “el Tiempo entre Costuras”,  da vida  a Aaron Stein,  tinterillo judío y gringo que viene representando los intereses de los descendientes de Abraham Levy el primero en encontrar las Puertas del Tiempo.

Resulta que se enteraron (me huelo a Lola por ahí) que Isabel la Católica no cumplió su palabra, por lo tanto exigen una suma millonaria si no desean que expongan las traiciones que forman las bases del Ministerio del Tiempo. Ok, tenemos una panda de judíos codiciosos, pero también la revelación de la existencia del Ministerio es un peligro que Marty  no desea correr.

Se hará lo imposible, hay que rescatar al Rabino Levy de las manos de Torquemada. Para mayor inconveniente, ese portal solo les permite 24 horas para hacerlo. Si se pasan, quedarán atrapados en el pasado. Tal eventualidad es evitada a punta de todos los días inventarse un plan diferente. Todos fallan. Martí se rehúsa a seguir el plan de Alonso que quiere hacer un rescate a lo Entebbe. El director le sale con sensibilidades modernas, se puede morir algún campesino inocente que resulte ser el tatarabuelo de Ramón Cajal, etc.

Terminan en una especie de “Día de la Marmota” donde los planes fracasan y todos los días repiten las mismas acciones, hasta el punto de que Julián se sabe de memoria los insultos que el populacho le endilga al pobre Abraham cuando lo pasean con sambenito. ¡Entremedio descubren que Ernesto es Torquemada! 

Este es el episodio en que Michelle Jenner repitió su interpretación de Isabel la Católica Sin Fernando obviamente y Julián sale con que la reina le parece cara conocida.

Finalmente Ernesto debe viajar y ocupar el lugar del Gran Inquisidor. Por supuesto el verdadero Torquemada aparece, todos deben huir menos Ernesto. En su celda Ernesto confiesa a Fray Tomas que es su padre, pero eso no lo salva de la hoguera. ¡El que lo salva, y en motocicleta, es Alonso!

Queda el problema de haber cambiado la historia, pero el Rabino Levy los tranquiliza. Sufre de cáncer terminal, igual morirá. Marti se da el gusto de refregarle al rabino en la cara al abogado chantajista. Abraham Levy además, y en hebreo,  le mete en cabeza al leguleyo el miedo a D-s y a los fantasmas. Stein sale huyendo, no vaya ser que se le instale un dybbuk en el cuerpo.

El relleno cómico estuvo a cargo de un teatro en el que Amelia, para librarse de su casamentera madre, trae “un pretendiente” a casa. El pretendiente es Julián. Lo serio es que Amelia ha descubierto que en algún momento se casó y tuvo una hija. También ve su tumba que le indica que murió joven puesto que la lápida  la pusieron su esposo e hija junto con los padres de ella.

El capítulo sexto fue un poco aburrido aunque movido. El MOMA (Museum of Modern Art) de Nueva York anda diciendo que la venta del “Guernica” no fue de trigos limpios y quieren que se lo devuelvan. Los viajeros del tiempo necesitan recobrar el recibo de venta de Picasso. Para eso deben ir primero a la Barcelona de La Guerra Civil. Cuando esa misión falla,  deben llegar al Madrid del 81 y recoger el recibo en el aeropuerto.

En las dos ocasiones un viajero del tiempo llamado Paul Wescott se les adelanta. Sera Velásquez quien rescate la situación yendo al 1899 a conocer a su ídolo Picasso y a conseguir un autógrafo. Con eso y una máquina de escribir de los 30, Amelia falsifica el recibo.

En el Madrid de su infancia, Julián va a  un concierto, compra discos, conoce a una Mayte de tres años (ya esto parece The Time Traveler’s Wife) y aleja a su padre de la mujer de la vida de éste. Hay padres egoístas e hijos egoístas.

Alonso se escandaliza ante el matrimonio entre el mismo sexo y el voto femenino. Comienza a hablar de brujería y (a pedido mío parece) se pregunta si estará trabajando para El Diablo. Eso no se sabe en vida, amigo mío.

Berlín Babilón
Es una tortura tener que verla una vez por semana, pero como con el chocolate, tengo que racionármela. Cada vez mejor. Entiendo que Sorokina quiera recobrar el dinero de su familia y que no le importe cuantos estalinista y troscos tenga que llevarse por delante, pero Kardakov me da penita. Eso si es duro de matar. Sobrevivió a la bala de Sorokina y a una caída de cuarto piso. Ahora el cuento del oro Sorokin ha quedado en manos del Armenio.

El espectáculo de la policía confrontando a los comunistas el Primero de Mayo  fue monumental y esas muchedumbres se ven mucho mas peligrosas que el mísero grupo de Freddie Thorne de “Peaky Blinders”. Cuando Gereon y Wolter corrían, buscando refugio de las balas y de las bombas Molotov , me recordó el año en que trabajé en la Católica de Valparaíso y para llegar a la parada de bus,  tenia que refugiarme,  del gas lacrimógeno, los ladrillazos y los chorros del guanaco, en portales parecidos.

Seguimos viendo a la doctora “stalina”ahora atendiendo a la pobre señora baleada por una ventana. Que escena tan bonita de la moribunda mirando a Gereon y diciendo “eres tan lindo”. Ohhh y el “tú también eres muy linda”. Me gustaría morir en los brazos del Inspector Rath. Pero la pobre señora fallece en brazos de Wolter (Gereon fue a buscar a Stalina que tanto atiende heridos de bala, señoras sifilíticas,  como hace discursos callejeros).

También Wolter se portó muy romántico, pero lo arruinó todo con eso de presentarse en el Mocha Efti a chantajear a Lotte con denunciarla por practicar la prostitución sin estar inscrita. Ayyy no solo la ha convertido en su espía ¿también tuvo que obligarla tener sexo con él?  El espectáculo de Wolter encuerado me dio agruras.

Tal vez no me había dado cuenta de que el trabajo de Lotte no solo era darle latigazos a clientes masoquistas, pero me dio mucha pena. Una niña tan brillante. Nada de esto ocurre en los libros donde ella es estudiante de leyes, pero la serie la hace más conmovedora.

Aunque nunca tan patética como Greta, pobrecita parece una niñita y ahí muerta de hambre en la calle casi como pordiosera arrastrando su maleta que otros le quieren robar. En todo Greta esta peor que Lotte. Ni siquiera puede prostituirse porque tiene esa cicatriz (¿es de cesárea?) en el bajo vientre. ¡Ya sé quién es Greta! Es Leonie Benesh, la que interpretó a Cecilia, la hermana del duque de Edimburgo en “The Crown:”

Bueno ese primer almuerzo de las amigas con Lotte dándose tono de cuán importante es su trabajo en el cuerpo de la policía, pero cuando aparece Wolter casi se esconde bajo la mesa. La pobre Greta casi lamiendo su plato y quedándose con la propina. Pero Lotte también pasa hambre. Casi le arrebató el plato de puré a Gereon.

Me encantó esa primera cita en un nuevo bar, ahora vimos la cultura travesti. ¿Herr Graff es el fotógrafo de la policía? Y Tcherkoff el artista trans disfrazado de Robert Preston en Victor/Victoria que,  a propósito,  fue un filme alemán de esa época.

Hablando de cine. Gereon y Lotte,  paralelamente,  se entrometen donde no deben. Ella se mete al departamento de Sorokina, descubre la bala que Svetlana disparó  a su amante y acaba presa. Gereon en su búsqueda del filme porn, irrumpe en la sala donde Sternberg revisa un corto de “El Ángel Azul” que debutaría un año más tarde. Gereon pregunta quien es la actriz.  “¡Marlene Dietrich, cretino!” le responde Joseph von.

Curioso que Lotte y Stefan (el hijo de la pareja sordomuda) estén involucrados ambos en espiar, uno a Wolter , la otra a Gereon. Por suerte Lotte no le ha dado a Wolter la ampolla de morfina del inspector Rath. Lo único que Wolter ha averiguado es que Rath dejo un amor en Baviera. A ver si la tal Helga  viene a Berlín. Pero yo quiero a Gereon con Lotte.

En su investigación sobre el filme, Gereon encuentra una desagradable sorpresa. En el trasfondo de la foto  está el retrato de Yucatán, el caballo de su hermano.

Llegamos al episodio 6, la mitad de la primera temporada. Es un domingo soleado y nos toca ver como lo celebran cada personaje, cada facción. Gereon despierta con su casera en la cama. ¡Pero este muchacho no deja títere con cabeza! Como es un buen católico va a misa, a la misma iglesia donde el Comisario Benda toca el órgano.

Benda presenta al bávaro con su esposa Irmgard, ferviente católica, pero cuando Rath ofrece su  turno al confesionario, el comisario lo rechaza. “No es mi club” dice. Le toca a Irmgard explicar que su esposo es judío y se niega a bautizarse. Gereon tampoco tiene ganas de confesarse, finalmente le suelta al curita que hace diez años que se acuesta con su cuñada y que es posible que su hermano esté vivo.

Lotte ha ido al Wannsee a nadar con Greta y Stefan. Parece que el sitio es un club privado, el Akademischer Ruderclub. Unas chicas presumidas se burlan de la ropa de Greta y la llaman a ella y a Lotte “proletarias”. 

Llega Rudi, que se cree muy chulo. Decide demostrarlo bañándose desnudo. Como es serie alemana enseña lo que le cuelga, pero las esnobs encuentran a Stefan mas interesante porque sabe leer los labios.

Vemos a dos jóvenes discutiendo política. Uno menciona a Hitler, por primera vez es la serie. El otro es Fritz, al que vimos unirse al Partido Comunista en el episodio pasado. Ambos deciden robarse el bote de las esnobs. De paso secuestran a Greta que está encantada con Fritz. 

Lotte le da entender a Rudi, después de un beso, que pasarán la noche juntos. En realidad más le interesa que su pretendiente,  como estudiante de medicina que es, sepa de anatomía.

Me encanta la música de fondo. Pensar que "Dance Away” era una cancioncita más y Bryan Ferry la ha transformado con ritmo de jazz. Me gusta más lo que han hecho aquí con la banda sonora que la de “Peaky Blinders” Aquí es como en “Boardwalk Empire”, hay un intento de recrear la música de entonces aunque suena más moderna.

Volvemos a ver al General Seeger que ahora ha ido a pasar un domingo de cacería en las extensas propiedades de Nyssen (quítenle la “n” cámbienla por una ‘t” y ya saben quién es). Nyssen y su madre permiten que Seeger y el Oberts Wend (seco para matar venados) usen sus tierras como campo de entrenamiento para su ejército de 4,000 hombres. Aunque no lo explican, me imagino que esta organización busca el regreso del Kaiser y para eso deben derrocar a la República de Weimar.

El oro de Sorokina, no nos olvidemos de eso. El Armenio lleva a Kardakov a que el Dr. Schmidt (que es psiquiatra, hipnotista y ahora traumatólogo) le arregle el pie luxado. El violinista ofrece pagarle opíparamente al gánster si lo ayuda a recobrar el oro.   Kardakov y  El Armenio  acompañado de sus propios Peaky Blinders parten para la estación a asaltar el tren.

Someten a los guardias, solo uno consigue ocultarse y ser testigo. Kardakov se sube al vagón que tiene el numero que le dio su amante, abre la válvula y ssssssssss. El gas se escapa. Recordemos que Sorokina cambió los rótulos.  El Amenio y sus hombres huyen cargando al violinista. Llegan guardias con mascaras de gases, pero el único testigo ha muerto.

Gereon abandona la casa del Comisario Benda donde todos lo pellizcan para que escriba un informe sobre como los Rojos mataron a la señora del balcón. El Inspector  Rath asiste al velorio de la víctima. Hay una fila de deudos en la escalera, Fritz entre ellos. Gereon nota por las marcas de las balas que tuvo que ser la policía la que mató a Frau Novak. Debe salir huyendo porque lo identifican como  policía y casi lo linchan.


Lotte y Rudi están en la morgue. Rudi abre al pobre ruso torturado y examina sus pulmones. Cree que o es minero o maquinista de tren. Lotte revisa las manos del muerto y decide que,  a pesar de las torturas,  son demasiado suaves para un minero. Debe ser maquinista. La autopsia es interrumpida cuando llegan a hacerle la autopsia al pobre guardia gaseado. Lotte escucha que hubo una fuga de gas en la estación. No sé cómo vincula ambos casos.

Gereon recibe una llamada extraña donde solo escucha a alguien silbando una melodía. Vuelve a la pensión y se encuentra a Bruno y a la casera cogiditos de las manos. Hoy es el aniversario de la muerte del marido de ella. A solas,  Gereon pide ayuda a Wolter. Necesita encontrar a Franz Krajewski.

Wolter lo lleva a un tugurio donde están apilados veteranos mutilados y drogadictos. Franz está raspando la pintura de la pared, la mezcla con raspadura de fosforo, y  agua que  calienta sobre una vela, pero aparecen los polizontes a interrumpirlo. Otro drogo le roba la jeringa y Krajewski acaba encerrado en una celda.

Como si le ofreciera una zanahoria al burro, Bruno le mete una ampolla bajo la nariz. Cuando quiera confesar que hizo con el film, entonces recibirá un regalo. El prisionero escupe que necesita algo más fuerte. Bruno se conduele “y  yo que creí que esto les bastaba a los pollos tiritones”. Le mete la ampolla en el bolsillo a Gereon. Este se da cuenta que su secreto ya no lo es.

Los inspectores se encuentran en el callejón, intercambian golpes e insultos. Al final terminan más o menos amigos. Yo decidí hacer trampa, me leí un spoiler y ahora estoy más tranquila. Wolter me descoloca, pero efectivamente es el villano del cuento. Ya no tengo que hacer esfuerzos para entenderlo o quererlo.

En mi nueva onda de “Bruno es una cucaracha” no me sorprende verlo aceptar un sobresueldo de la madame del Mocha Efti. Ahora sabemos que es coimero. ¿Están tratando de decirnos que la policía de Weimar era más corrupta que las anteriores y qué eso acabó con la República?

Vemos a Lotte y a Bruno consumir ajenjo. Al menos el gordo está vestido. Le cuenta a Lotte que Gereon ya sabe que él sabe que es drogadicto. Lotte le recuerda que a cambio de su delación, le prometió un certificado de buena conducta. Bruno cree que Gereon fue el que registró su gaveta. Le exige a Lotte averiguar si fue él.  De otro modo no tendrá su certificado y no podrá postularse  a inspectora. Lotte tiene la decencia de no delatar a Stefan.

El Armenio lleva a Kardakov donde el Dr. Schmidt que como buen curalotodo que es, le salva la vida. Ya les dije este trosco es duro de matar. Edgard y el médico van al atrio que está lleno de pacientes, veteranos, mutilados (a algunos les falta  media cara como a Richard Harrow). Al sonido de un gong, todos entonan la canción que Gereon escucho silbada en el teléfono.  Se trata de la conocida “Yo tenía un camarada”(Ich hatt einen kameraden) que era usada como marcha fúnebre del ejercito prusiano (y hoy de otros ejecitos, incluido el chileno).

Quiero dar una breve explicación política. Breve, porque estoy aprendiendo con la serie (lo mismo con la de Tolstoi). Weimar, el primer gobierno demócrata de Alemania, tras la caída del Kaiser era Social Demócrata, un partido de centro-izquierda.  Benda es Social Demócrata. Los Freikorps como el que están manteniendo los Nyssen son extrema derecha.

 Como sabemos, la extrema derecha termina cayendo en brazos del fascismo. así que estos son malos. Ya sabemos quienes son los comunistas alemanes, Fritz, la Doctora, etc. Los estalinistas (el embajador, el torturador, los sicarios que vinieron al departamento de Sorokina) y los trotskistas de los cuales solo Kardakov ha sobrevivido.

Segunda lección: En 1929, al gobierno de Weimar, prohibió las manifestaciones del Primero de Mayo. Como resultado, socialistas y comunistas marcharon igual. El gobierno les lanzó la policía encima. 200 personas resultaron lesionadas, 33 murieron. La más  grave consecuencia: un quiebre total entre extrema izquierda y gobierno. 


Sigo opinando que en Netflix es la oferta continental la que lleva las de ganar. El Ministerio es muy entretenida, pero todavía no me puedo enganchar con los personajes. “The Road to Calvary” tiene la sorpresa de que la historia sea el personaje principal. Generalmente el marco histórico sirve de trasfondo, aquí los personajes son movidos por los sucesos del día a  día. En cuanto a BB, ya no puedo ser objetiva. Amo a esa serie casi tanto como a Gereon, a Lotte y ahora a Fraulein Greta.