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jueves, 10 de mayo de 2018

La Edad de Oro de la Country House: Una lista para Downties necesitados



Después de establecer que  “Downton Abbey” pertenece a un género que llamaremos  Horse&Manor, y señalar  las características de tal género,  puedo elaborar un listado de obras-consuelo para  Downties necesitados. Aquí les traigo otras casas, otras familias, otras historias parecidas para llenar para ese vacío que nos han dejado Los Crawley de la Abadía. Como recordaran la primera temporada de DA estuvo enmarcada en esas dos fechas claves, abril 1912 a agosto de 1914, desde el hundimiento del Titanic, hasta la declaración y guerra por parte de la Gran Bretaña a Alemania. Por eso comienzo con la Golden Age de la Country House (1901-1914), la época entre el fallecimiento de la Reina Victoria y el inicio de la Gran Guerra.

Upstairs Downstairs

No se puede hablar de este género sin referirnos a la obra seminal creación de Jean Marsh y Dame Eileen Atkins.  En una entrada anterior ya he hablado de las similitudes entre “Upstairs, Downstairs” y “Downton Abbey”.  UD cubrió mucho mas que DA en términos de historia inglesa, puesto que comenzaba en 1908 y acababa en 1929. Sin embargo, ambas muestran el impacto de sucesos foráneos en la vida de las familias que retrata, tales como el hundimiento del Titanic y la Gran Guerra.

Vamos a ver algunos rasgos en común que no puse en mi anterior ensayo.  Las familias de  ambas series(Richard Bellamy y Lady Marjorie ; Cora  y Robert Crowley , Condes de Grantham) nacen de una messalliance. Lady Marjorie (Rachel Gurney) , hija del Conde de Southold escandalizó a su sociedad y familia casándose con un joven sin nombre ni dinero, hijo de un clérigo,  pero que prometía  mucho en la arena política.  
Richard y Lady Marjorie

Los Condes de Grantham

Para salvar la Abadía, Robert Crawley (Hugh Bonneville) se casó con la millonaria americana (y medio judía) Cora Levinson (Elizabeth McGovern). Que con el tiempo, Robert haya acabado enamorado de su mujer, no borra sus mercenarios motivos para traerla a Downton.

En ambas series, el pasar del tiempo exigió la introducción de personajes más jóvenes que reflejasen modas y gustos de su época. Así en UD se trajo a Georgina Worsley (Lesley Anne Down)y  Lady Rose McClure (Lily James)  en  DU. 

Ambas series son tan tradicionales,  que acaban con la boda de una de las hijas de la casa con un marqués (Georgina en UD y Lady Edith en DA). 

En ambas series, la familia principal se ve obligada a encubrir relaciones entre sus hijos y criados (Sarah y James en UD, Tom y Lady Sibyl en DA) e incluso los embarazos fuera del matrimonio de las hijas (Elizabeth y Lady Edith).
Cuando los hijos se enredan con el servicio


Y cuando las hijas tienen bebés fuera del matrimonio

Aunque los Bellamy viven en una mansión en Belgravia, cuando pueden se van al campo a cazar en casas de amigos. En dos ocasiones, James Bellamy (Simon Williams) va en compañía de fieles criados a Sommersby Hall, la casa de su amigo el marqués de Newbery. En una ocasión,  y tal como ocurrió con Miss O’Brien (Siobhan Finneran)  en DA, el mayordomo Hudson (Gordon Jackson) es tentado para abandonar el servicio de los Bellamy. A diferencia de la mercenaria O’Brien, Hudson es leal a sus amos. 
Mientras James mata pajaritos

Casi le roban a Hudson

Como cubrí dos temporadas de Downton Abbey (la Cuarta y la Sexta) pueden revisar mis recaps donde suelo comparar ambas series en secciones tituladas “Factor Upstairs Downstairs”. Youtube tiene casi completas las dos primeras temporadas de esta serie.

The Shooting Party

Esta es la novela que Julian Fellowes reconoce como su gran inspiración (Milord ha escrito una introducción a la nueva edición). Para cuando La partida de caza fue publicada en 1980, su autora Isabel Colegate ya llevaba siete novelas publicadas y era , desde sus veintiún años, codueña de una importante agencia literaria. A pesar de que la novela tiene lugar en el otoño de 1913solo unos meses antes del comienzo de La Gran Guerra y Colegate había nacido en 1931, provenía ella de una acaudalada y aristocrática familia (su padre era Sir Arthur Colegate) lo que le permitía recrear perfectamente una cacería en  una finca señorial.

La novela ha sido traducida al castellano y puede conseguirse en Amazon. Pero también recomiendo la excelente versión fílmica de 1983. El ultimo filme protagonizado por el gran James Mason, quien encarna a Sir Randolph, “The Shooting Party” reúne a lo mas granado del cine ingles de entonces desde Sir John Gielgud (como un manifestante anti-cacería que irrumpe en medio de la batida) hasta Daniel Chatto que unos años más tarde se convertiría en el yerno de la Princesa Margarita.


Veamos los elementos ‘Downton” en “The Shooting Party”.  La acción tiene lugar en Nettleby Park, en Oxfordshire, propiedad de Sir Randolph y Lady Minnie Nettleby (Dorothy Tutin). Sir Randoph es,  como Robert Crawley, un hombre sosegado, hogareño, chapado a la antigua,  que le teme a los inevitables cambios que el siglo le depara. Lady Minnie  es la frívola y amiga de la vida social (se rumora que en su día fue amante del Rey Eduardo VII). Es ella la de la idea de dar una inmensa partida de caza que sirva también para reunir a sus amigos.

En Nettleby Park viven además, de un ejercito de sirvientes, los nietos de Sir Randolph. La más importante es la joven Cicely (Rebecca Saire) , que aunque más ingenua que Mary, es su equivalente en la  relación estrecha que tiene con la mucama Ellen (Deborah Miles) y en su fascinación por uno de los invitados,  un conde húngaro, que recuerda al curioso romance de Mary y el diplomático turco. Ellen está en amores con el lacayo John (D. Chatto), pero en la novela su mayor preocupación es el pequeño Osbert, un niño delicado también nieto de Sir Randolph. Osbert está preocupado porque su pato mascota ha huido y teme que pueda ser víctima de los cazadores.

Rebecca Saire como Cicely

La cacería es una metáfora para la guerra que se avecina por lo que tiene que acabar en un hecho de sangre (no, por suerte no es el pato). Uno de los momentos mas conmovedores del filme es al final, cuando antes de los créditos vemos un listado de algunos de los personajes masculinos y las batallas donde caerán en un futuro cercano.

La novela y filme  sirven para retratar un mundo agonizante  y  toda la elegancia e irresponsabilidad de una clase de altivos cazadores,  sus esposas, los amantes de las esposas, y las mujeres que desean como amantes. Sus conversaciones, en las cenas o los picnics campestres donde comparten champan y langosta, cubren los temas del momento desde las agitación en Irlanda hasta el movimiento sufragista. Increíble que lo que Downton cubrió en diez episodios, Colegate resume en doscientas páginas. Si no pueden leerlo, vean el filme que está completo en YouTube.

Flambards

En 1967, la novelista K.M Peyton sacó al mercado  el primer volumen de su serie de Flambards. Debido a que al comienzo la heroína tiene doce años, el libro obligadamente fue vendido como literatura infantil. Eso causo cierto escándalo en los padres que encontraban en el texto temas adultos y profundidades filosóficas en una historia donde como en Downton se ve lo que ocurre cuando el mundo del pasado (aquí representado por caballos y cacería) puede afectar negativamente a una familia y su propiedad. También como en Downton,  vemos como las leyes machistas impedían a una mujer manejar su fortuna, heredarla,  y la obligaban a depender de los hombres de su familia.

Desde que quedó huérfana a los cinco años, Christina Parsons(Christine Mackenna) ha sido criada por diferentes parientes y no sabe lo que es un hogar estable, eso a pesar de ser heredera de una cuantiosa fortuna. Si herencia es manejada, por el único hermano varón de su madre, “El Tío Russell” (Edward Judd) .  Es un secreto a voces que él  tío quiere quedarse con el dinero. Para conseguirlo planea casar a Christina con uno de sus hijos. Cuando la chica cumple los doce años la envían a vivir con Los  Russell en la dilapidada mansión de Flambards en Essex.

Christina llega el día más importante del año para la familia, el de la gran cacería, pero acaba de ocurrir  una tragedia, William (Alan Parnaby)  el hijo menor del Tío Russell ha sufrido una caída que le ha fracturado una pierna. Pronto Christina aprende a conocer las singularidades de su nueva familia. Desde que un accidente lo imposibilitó de volver a montar, su tío vive bebiendo y gruñéndole a los pocos criados que le quedan y a sus hijos, a los que golpea a menudo sobre todo al frágil William.
Los Russel

Mark (Steven Grives) , el hijo mayor, es la hechura del padre, pero William el pequeño es delicado, , sonador y odia la caza. Cuando se entera que si su fractura no saba bien puede quedar cojo de por vida, William, ante el horror de Christina,  vuelve a romperse el hueso prefiriendo que ser un lisiado que seguir participando en un deporte que desprecia.


Christina y Mark

 Cristina se da cuenta que la decadencia de  Flambards refleja la de sus habitantes. El Tío Russel dilapidó su fortuna y la de su difunta esposa. Ya ni siquiera puede costearse el servicio. Solo le queda para pagarle al fiel Fowler que se encarga de los establos, a Mary (Rosalie Williams)  que se encarga de la casa y a la mucama Violet, cuya familia es inquilina de los Russell. Será Dick (sebastian Abineri) , el hermano de Violet y ayudante de Fowler, quien se encoge de enseñarle a montar a Christina porque su tío no respeta nadie que no se suba a un caballo.
Christina y Dick

 Dick resulta buen maestro, y, a pesar de los reproches de William, Christina aprende a amar a los caballos y a ser buena amazona desempeñándose elegantemente en la cacería. Aunque el amor a los caballos la acerca a Mark, William pasa a ser el primo favorito de Christina quien descubre su pasión secreta: la aeronáutica. Ahora que su padre ha perdido interés en él, Will se la pasa con su vecino, el Señor Dermot (Antón Diffring)t, quien posee un avión y enseña a William a manejarlo  y también su automóvil.

Salvando a Sweetbriar
Pasa el tiempo, cuando Sweetbriar,  el viejo garañón de Christina, es condenado por su tío a ser sacrificado, Will y Dick se inventan un cuento para rescatar al caballo.  El Tío Russell se entera, despide a Dick, golpea a Christina e intenta golpear a William, pero su hijo rompe el bastón con el que suele ser castigado.  Antes de irse,  Christina y Dick comparten un beso en los establos. William le dice a su prima que Dick se ha enamorado de ella.


 Poco después Violet es despedida al descubrirse su embarazo y que Mark es el padre. Christina siente que nunca podrá casarse con Mark. Dick, que ha ingresado al ejército, regresa y casi mata a golpes al seductor de su hermana. Finalmente, el Tío Russell descubre el secreto de William cuando su hijo montado en un avión interrumpe la cacería anual. Después que  su padre decide exiliarlo a Canadá, William huye, pero antes le promete a su prima que regresará para escoltarla al Baile de la Cacería.

Christina ya tiene diecisiete años. Mark escoge ese momento para pedirle matrimonio. Horrorizada, Christina no responde. Fiel a su promesa, William regresa y la escolta al baile a pesar de la ira de su padre y hermano. William le dice a Christina que si no se casa con Mark, no recibirá nunca su fortuna y el Tío Russel le hará la vida imposible. La única salvación es que “las ovejas negras de la familia” se emparejen. Christina se conmueve ya que solo entonces se da cuenta que ama a William. Ambos huyen a Londres en el automóvil del Señor Dermott.

El segundo libro transcurre en Londres y describe la vida de Will  con Christina, sus empleos y los amigos que hacen, incluyendo la malcriada Dorothy. Wil, l que esta dando clases de aviación,  recibe noticia de que Mr.  Dermott ha muerto y le ha heredado “Emma”,  su máquina voladora. Con ella, Will y Christina cruzan el Atlántico en imitación de su ídolo Bleriot. Christina regresa a Flambards para el funeral del Tío Russell. Con rumores de guerra cerca, Mark se alista en el ejército, hace las paces con su hermano y entrega a Christina en la boda.

El que por mucho tiempo fue el cierre de la trilogía (Flambards en verano) fue publicado en 1970 y es el más sombrío y adulto de los libros. Comienza a mitad de la guerra, el avión de Will ha sido derribado y él ha muerto. Mark se cree que murió en Palestina. Viuda y embarazada, Christina regresa a Flambards dispuesta ahora a hacer lo que siempre quiso, renovar la casona que tanto ama. Es un poco como Mary tras la muerte de Mathew, pero Christina tiene menos recursos y está sola con la única compañía de los ancianos Fowler y Mary.

Temiendo que su hijo crezca solo, Christina busca a Violet que ahora ha vuelto a casarse. Christina le “compra” a Tizzy el hijo de Mark y lo adopta legalmente. Descubre que Dick está convaleciente de sus heridas de guerra y lo convence de que vuelva a trabajar para ella. Pronto convierten la propiedad en una granja y Christina invierte su recién heredada fortuna en reparar la casa. Hasta se consiguen un prisionero de guerra alemán que los ayuda (en la serie hasta ayuda a Christina a traer al mundo a su hija Isobel). Todo parece perfecto, Christina incluso comienza a corresponder el amor de  Dick. Es entonces cuando Mark resucita (estaba en una prisión turca) y reclama Flambards y a Christina.



Tan aclamada serie tenía que tener una versión fílmica, en 1979 la BBC la convirtió en miniserie. yo la vi en el verano de 1981 me enamoré de Flambards y de William, me encantó Christina, lloré a mares con la muerte de Will. La serie que tuvo un muy competente reparto (lástima que ninguno volvió a hacer algo tan celebre como “Flambards”) reparó todos los gaps en el original que habían dejado descontentos a los lectores.

 La serie hace que Christina venga vivir a Flambards cuando tiene ya 16 años lo que agiliza la historia. A diferencia de los libros es bastante evidente la lucha que Christina tiene con los sentimientos que los tres hombres en su vida despiertan en ella. Hay muchas más escenas románticas (incluso nos muestran a Christina y a Will en la cama). También incluyen un espacio para describir la vida matrimonial de Christina y su primo (ejem, hasta el día de hoy la literatura inglesa no tiene reparos en mostrar matrimonios entre primos) por lo que la muerte de Will no resulta tan abrupta y nos es más comprensible la depresión y nostalgia de su viuda.


Ups , disculpen por contarles todo el cuento, pero a la que embargó la nostalgia fue a mí.  Recuerdo que los libros estaban tan bien escritos que me hicieron llorar, que los esfuerzos de Christina por levantar FLambards de nuevo me  recordaron a Scarlett y Tara. Los libros merecen ser leídos (no he podido averiguar si han sido traducidos) la serie es maravillosa y realmente, aunque no lo parezca, es una historia que los Downties podemos apreciar.

He encontrado un dato curiosísimo. El éxito de libros y miniseries infundieron a Peyton de una energía que ya quisiéramos tuviera ser George R.R. Martin. A fines del 81,  la autora sacó un cuarto libro Flambards Divided  al mercado. Casi la linchan los lectores, porque como suele ocurrir,  la escritora  había cambiado de actitud respecto a su cuento y sus protagonistas. Me he leído partes en Google Books y aunque encuentro que no está tan bien escrito como los anteriores, no me ha escandalizado tanto. El libro describe el segundo matrimonio de Christina. La crisis matrimonial que se agrava con la perdida de un hijo y como Christina reencuentra el amor en un personaje que en un momento vimos como villano.

Siguiendo el esquema downtniano, el libro suena bastante realista. Algo que Branson (Allen Leech) y Lady Sibil (Jessica Brown Findlay) descubrieron es que para que un matrimonio de personas separadas por clases sociales funcione, tienen que ambos poner de su parte. Sybil forzó a su familia y amigos a aceptar a su marido. Inclusive después de enviudar, Tom siguió apoyando a su familia política y aprendió a respetar su modo de vida. Por otro lado, Flambards Divided alude a algo que Downton Abbey eligió ignorar (me quejé sobre eso) el tremendo impacto que la Gran Guerra tuvo sobre los que la pelearon y eso ayuda entender las decisiones que toman Christina y otros personajes.

La Primera Guerra Mundial cambiaria totalmente la sociedad inglesa. Las grandes casas de campo pasaron a ser obsoletas y a proporcionar gastos y pocos beneficios. Downton Abbey nos mostró que solo reinventándose , sacrificando servicio y aceptando cambios que imponían la era moderna. Pero no todas las familias patricias estaban dispuestas a aceptar esos cambios. Fue al final de la Segunda Guerra mundial que dos escritores afamados escribirían un ultimo homenaje a este mundo en ocaso.

domingo, 10 de agosto de 2014

1914-2014: La Gran Guerra en la televisión


El 28 de julio pasado se cumplía el Centenario de La Primera Guerra Mundial, conflicto que dio origen a nuestro mundo moderno y uno los episodios bélicos más cruentos de la humanidad. Sin embargo, la que recibiera el apodo de “La guerra que iba a acabar con todas las guerras” no ha tenido una presencia fuerte en la televisión, ni antes ni después de cumplir 100 años.

A diferencia de La Segunda, La Primera Guerra Mundial no ha ameritado series de televisión dedicadas a dramatizar su trayectoria. Muy presente en el cine y la literatura, principalmente los de los veinte años que la siguieron, La Gran Guerra no alcanzó a convertirse en un referente de mi generación, ni siquiera en mi historia personal. Eso, aunque mi abuelo paterno fue sargento en el ejercito belga.

A pesar de que Remarque, Hemingway y Scott Fitzgerald me dieran una probadita de lo que fue el conflicto y como afectó a los que combatieron en el, la televisión de mi infancia no hacia eco de ese evento aun hoy tan incomprendido. Para la década de Los 60, en la  que se cumplía el cincuentenario del conflicto, la televisión se había afianzado como un medio de entretenimiento masivo, pero no se plegó a las conmemoraciones. Curiosamente, esa década y la siguiente se caracterizaron por crear series sobre  cuanta guerra hubiese afectado a USA (que estaba ya involucrada en  Vietnam).

Los westerns que tuvieron su Edad de Oro en ese entonces no cesaban de aludir a La Guerra de Secesión.  En 1972, iniciaba “MASH” un hito en la historia de a televisión y que tenía de trasfondo  a la Guerra de Corea. En 1971 , Aaron Spelling probaba suerte con una guerra mas antigua en “Los Jóvenes Rebeldes” y a través de los 60, la Segunda Guerra Mundial era homenajeada con series, algunas  hoy de culto y otras olvidadas, como “Comando Aéreo”, “Combate” “The Gallant Men”, “Los Comandos de Garrison” y la comedia “Hogan´s Héroes”. Sin embargo,  la guerra que la precedió seguía siendo la gran ausente de la pantalla chica.

El primer gran conflicto moderno no hubiera pasado de ser una anécdota para llenar series de viajes en el tiempo como “Dr. Who”; “El Túnel del Tiempo” y “Highlander” de no ser por la serie-mito que en los 70 se dedicaría a recrear los primeros treinta años de la Inglaterra del Siglo XX. En su Cuarta Temporada, “Upstairs, Downstairs” puntualizó todo lo que les pasaba, entre 1914 y 1918, a Los Bellamy, a su servidumbre y al Imperio Británico.
Georgina y su fiel Daisy despiden a los soldados


Aunque el formato de la serie no dio espacio para cubrir la guerra de trincheras, si se hizo un esfuerzo de filmar exteriores que simulaban la Francia donde peleaba James Bellamy (Simón Williams)y donde curaba heridos su prima y gran amor, Georgina Wellesley (Lesley-Ann Down).
James y Georgina en el frente


A través de una temporada completa vimos los esfuerzos  del Capitán (luego Mayor) Bellamy por huir de un confortable puesto en el Ministerio de Guerra y lo seguimos hasta las campos de batalla donde era gravemente herido. También vimos al lacayo Edward (Christopher Beeney) sufrir de  shock de trinchera, al novio australiano de la mucama Rose (Jean Marsh) encontrar la muerte en combate, y a Hazel (Meg Wynn Owen), esposa de James, perder a su joven amante-aviador. Hasta el mayordomo Mr. Hudson (Gordon Jackson) era herido durante un bombardeo de Londres.

Hazel y su amante


Vimos como las inglesas superaban la pérdida de sus seres queridos hallando ocupaciones diversas: Ruby (Jenny Tomasin), la pinche de cocina, acababa trabajando en una fábrica de municiones; Rose se convertía en conductora de autobús, y Georgina recibía entrenamiento de enfermera y era trasladada al frente.
Ruby, Georgina y Rose: mujeres que sirvieron a su patria


“Upstairs, Downstairs” cubría  aspectos que otras series sobre La Guerra del ‘14 (Léase “Downton Abbey”) nunca tocan, tales como la histeria anti-alemana en Inglaterra que afectaba al carnicero de los Bellamy; el trauma de los refugiados belgas, y un juicio por supuesta cobardía en combate que llevaba a Lord Bellamy (David Langton) a conocer a Virginia (Hannah Gordon), madre del acusado, que se convertiría en su segunda mujer. El final de la guerra, tal como ocurrió en la realidad, no abandonaba a sus participantes Se sobrentendía que todas las decisiones que James y Georgina tomaban en el futuro eran dictadas por sus traumáticas experiencias en el frente.


Como si “Upstairs, Downstairs” no hubiese educado a su audiencia los suficiente sobre las repercusiones de la  conflagración, el próximo proyecto de John Hawkesworth (director de UD) la soberbia “Duchess of Duque Street”, también trataría el tema. En los años de la Gran Guerra, La ultra patriota protagonista Louisa Trotter (Gemma Jones) convertía al Bentinck,  su hotel de lujo, en un centro para atender y agasajar a oficiales y sus parientes, entre ellos su socio y amante, Lord Charles Hazelemere (Christoher Cazenove).

En “La Duquesa” se exponían otros aspectos  de la Primera Guerra como el espionaje, y los pacifistas que se rehusaban a servir en el frente. Eventualmente, Louisa cerraba el hotel y trasladaba a su staff a Francia para estar cerca de Charlie Hazelmere quien finalmente le pedía matrimonio. Una boda que no llegaba a ocurrir. Gravemente herido, el oficial era enviado al Bentinck donde moría poco después.
Charlie malherido regresa al Bentinck


El cese de las hostilidades encontraba a una Louisa destrozada y desorientada. Un viaje a las propiedades de su difunto amante servía para develar uno de los innumerables monumentos que surgieron tras un conflicto que diezmó a la población masculina de las Islas Británicas. Ese evento empujaba a Louisa a reconocer y recuperar lo único que le quedaba de Charlie, Lottie la hija de ambos.
                                              A Louisa solo le queda la foto del difunto

Estas dos series  pusieron de moda el tema Gran Guerra en la BBC. Moda que culminó en una adaptación del “Masterpiece Theater” de A Testament of Youth, la autobiografía de Vera Brittain. Cheryl Campbell dio un tour de forçe en su retrato de la feminista y pacifista que se convirtió en ambas cosas tras servir de VAD (enfermera de campaña) y perder en el espacio de cuatro años, a su novio, su hermano, y dos de sus amigos más íntimos.
Cheryl Campbell como Vera Brittain


El tema de pérdida y muertes gratuitas y constantes fueron las características más prominentes del tratamiento de La Gran Guerra en la televisión. Como “chonguera” profesional yo lo sentía en carne propia ya que cada vez que me enamoraba de alguien en estos programas, de fijo que se me moría. Asi me ocurrió con Christopher Cazenove en “The Duchess of Duke Street”; Nigel Havers en “A Horseman Riding By” y hasta con Sam Neill en “Reilly, Ace of Spies” que tenía al legendario espía sirviendo en la Rusia Revolucionaria donde  encontraba un triste final.

Mis lágrimas mas amargas fueron provocadas por la miniserie “Flambards”. En esta adaptación del clásico infantil de K.M. Payton, Christina Parsons (Christine McKenna) es rica en fortuna y pobre en familia inmediata. Acaba viviendo con un tío siniestro que espera que se case con su hijo mayor Christina se enamora de su primo menor, el aviador Wiliam (Alan Parnaby), quien la convierte en madre y viuda al estrellarse su avión durante la guerra. Christina y su hija heredan Flambards, logran alejar al primo Mark casándolo con una amiga de la viuda. Christina termina casada con su fiel criado Dick, otro veterano de la Gran Guerra.


Tanto furor causaban estas series que al otro lado del Atlántico se acordaron que también habían participado en la Primera Guerra Mundial. Asi, en 1976, tuvimos una miniserie basada en el clásico bélico de Anton Myrer Once an Eagle. En la continuación de “Raíces” “Roots. The Next Generation”, Dorian Harewood daba vida al padre del autor Alex Haley quien sirvió en la Francia de 1917. Su experiencia era todo un catalogo de las condiciones y prejuicios que afectaron a los combatientes afro-americanos. Y en 1979, Richard Thomas, el actor juvenil más popular de la television de esa época, protagonizaba una versión del clásico de Erich María Remarque, Sin Novedad en el Frente.


Este auge no duró mucho. Para Los Ochenta, el tema de La Gran Guerra estaba agotado, resurgiendo brevemente en la televisión australiana en series como la tristísima “1915” y “Anzac” que se compró en Usa solo después que su protagonista Paul Hogan alcanzase la fama como “Crocodile Dundee”.


La televisión del fin de siglo ni se acordaba de la Guerra del '14. Notables excepciones fue  “Las Aventuras del Joven Indiana Jones” que eran toda una  clase de historia y algún que otro dramatizado como el fascinante “Un hombre peligroso: Lawrence después de Arabia” de 1990, donde por primera vez vi a un actor  llamado Ralph Fiennes.



La Primera Guerra Mundial solo reaparecía en la televisión del nuevo siglo como un trasfondo histórico de biografías de famosos fueran Scott Fitzgerald en “Zelda”; Agatha Christie o dictadores como en “Il Giovane Mussolini” donde Antonio Banderas mostraba las experiencias bélicas del Duce o “HitlerThe Rise of Evil” donde Robert Carlyle hacia otro tanto con el Fuhrer.

El Cabo Hitler

Seria" Downton Abbey" en su inexorable imitación de “Upstairs Downstairs”, la que volvería a convertir a “La guerra que acabaría con todas las guerras” en un tema romántico. Tan romántico que esa segunda temporada me resultó un poco empalagosa y falsa. Sobre todo si la comparaba con la emotiva y realista visión que nos legara su predecesora.


Si bien es cierto, que el presupuesto de Julian  Fellowes y la ITV permitieron una incursión a los campos de Flandes, no nos sirvió más que para ver a Matthew ser herido y a Barrows darse un balazo en la mano para poder ser retirado del frente. No niego que fue conmovedor ver al joven Crawley creer que quedaría invalido, tal como me ganó Lady Mary en su devoción por el herido,, pero   disminuía el dramatismo   una sensación de que la Gran Guerra no fue realmente traumática para Los Crawley ni para su servicio domestico.
Barrows y Matthew:  criado y amo en las trincheras


En "UD" Hazel inicia un affaire empujada por la soledad de las esposas que esperan al soldado que tal vez nunca regrese. En DA, Lord Grantham casi se encama con una criada/viuda de guerra por mero capricho. La experiencia de enfermera de Lady Sybil fue como todo lo de ella, linda, fina, pero anodina. Sybil sirvió en un hospital para oficiales instalado en su propio castillo y antes inició su entrenamiento junto a su medico de cabecera en el hospital de su pueblo. Sybil nunca sufrió las humillaciones  y percances de novata que experimentó Georgina en su entrenamiento en Guy´s Hospital, ni nunca atendió todo tipo de heridas como la susodicha en hospitales de campaña en zonas de guerra.
Sybil, enfermera impecable en impecable mansión
Georgina atiende a un herido en una estación de tren


Anteriormente, las series de la BBC nos habían mostrado mujeres enlutadas con el corazón destrozado como Louisa Trotter, Rose Parks de UD y Vera Brittain. Muy diferentes a la única “viuda” de DA, la criadita Daisy. Todos ( hasta Daisy) nos sentimos aliviados cuando murió William sabiendo que su mujer no lo amaba y se había casado con él por lástima. 
Daisy y su marido


Al final, el único personaje de “Downton Abbey” que realmente sufrió cambios con la Gran Guerra fue como siempre, la más menospreciada. Fue Edith quien aceptó ayudar a un granjero que se había quedado sin hombres para la labranza y casi terminó en la cama de su “patrón”. Fue Edith a quien se le rompió el corazón cuando creyó haber recobrado al difunto Patrick, y fue Edith a quien le agradecían los mismos oficiales que la Oveja Negra de Las Crawley había cuidado, considerándola la más meritoria de su familia.
Edith y el supuesto Patrick


Si me explayo sobre las fallas de “Downton Abbey” al retratar al evento más impactante de su generación es por ser esta un ejemplo de cómo la imaginación colectiva del  Siglo XXI percibe La Gran Guerra. Aproximándose la fecha del Centenario, la BBC se ha enfocado en el conflicto sacándose de la manga todo tipo de documentales y hasta programas radiales. Es en la sección “drama” donde cojea. Se han hecho algunos dramatizados un poco melifluos como “Birdsong” o la aclamada versión del clásico bélico de Fod Maddox Ford “Parade´s End”. Ahí el omnipresente Benedict Cumberbatch interpreta a un oficial de clase alta que tiene más problemas con su esposa y con su amante que con el enemigo.


Este año crucial la BBC ha sacado al aire “The Crimson Field” una exploración de la medicina en campaña protagonizada por Oona “Talisa” Castilla-Chaplin. El hecho de que lo que iba a ser serie se haya quedado en miniserie es significativo de la calidad del producto. Lo mismo ha ocurrido con “Deadline  Gallipoli” que también ha quedado en miniserie, a pesar de un elenco que encabeza Sam Worthington, y que abarca nombres como Anna Torv, Hugh Dancy,  Bryan Brown y Charles Dance. El desastre de Gallipoli es un tema siempre fascinante para quienes buscan dramatizar La Primera Guerra Mundial. Para el aniversario de esa masacre, los australianos tienen ya preparada también su miniserie sobre enfermeras titulada “Anzac Girls”.



Otro proyecto futuro de la BBC es “The Passing Bells”, pero uno se pregunta si tendrá la calidad y emotividad de retratos de La Guerra del ‘14 en la pantalla grande ejemplarizados en este siglo por proyectos tan variados como la francesa “Joyeux Noel” y la contribución de Steven Spielberg “War Horse”.

Volviendo a “Downton Abbey”, otra falla fue  que en la posguerra los personajes no parecían afectados por el conflicto reciente. Para La Cuarta Temporada, la guerra ya era un recuerdo vago y ultra lejano en al Abadía, algo imposible en la vida real donde el conflicto siguió repercutiendo en los sobrevivientes y sus hijos hasta el estallido de La Segunda Guerra Mundial.

Muy diferente es la posguerra de los personajes de  “Boardwalk Empire”. Lo vemos en la amistad de dos jóvenes veteranos llamados Jimmy Darmody (Michael Pitt)y Richard Harrow (Jack Huston). Jimmy huye de una relación incestuosa enlistándose en el Cuerpo Expedicionario y regresa medio cojo, amargado y con un solo camino por delante, el mundo del crimen. Su amigo Richard Harrow, tras perder la mitad del rostro en las trincheras, pone al servicio de gánsteres su estupenda puntería. Ambos son incapaces de reintegrarse a una sociedad normal y deben vivir al margen de ella lo que les costará la vida.
                                                Jimmy en su trinchera

No es casualidad que Richard y Jimmy se conozcan en un hospital a la espera de ser parte de un proyecto médico sobre veteranos. La experiencia vivida los une como si fueran hermanos. Jimmy “contrata” a Richard para vengar la muerte de su amante, pero antes del asesinato, Jimmy le cuente a la victima una horrorosa experiencia de batalla. Tan terrible fue la guerra para estos jóvenes delincuentes que en el aniversario del Armisticio, mientras Jimmy hace un emotivo e impromptu discurso en un homenaje público, en un bosque de New Jersey, Richard intenta suicidarse.


Incluso en una serie tan light como  “Miss Fisher´s Murder Mysteries” la guerra sigue batallándose dentro de los personajes. Cec y Bert son los representantes de millones de soldados australianos que pelearon por un Imperio que exigió de ellos el máximo  sacrificio. Las conversaciones de los ex diggers están plagadas de recuerdos de guerra ya que  parecen haber servido en todos los frentes (algo no totalmente imposible puesto que hubo divisiones de la Primera AIF que pelearon en el Medio Oriente para luego ser trasladadas a Francia).

En “Death at Victoria Dock”, la usualmente risueña Phryne (Essie Davis) recuerda con amargura sus experiencias como enfermera en Francia, y más tarde le dirá al Inspector Robinson (Nathan Page)que ha dejado de tomar la vida en serio desde 1918, señal de que la guerra transformó su carácter. En “Murder in Montparnasse” descubrimos lo desorientada y desilusionada que quedó la detective al cese de hostilidades y como esto la empujó a una desastroso y destructivo romance que marcaría su vida romántica y sexual futura. Pero el más cambiado por la guerra es Jack Robinson.
Miss Fisher en en el campo de batalla


Desde el momento en “Death at Victoria Dock” en que Jack y Hugh descubren el arsenal de los anarquistas que notamos como el espectro de las trincheras sigue persiguiendo al usualmente impertérrito Inspector. Al final de “Raisins and Almonds”, Jack le hace una confidencia a Phryne. La guerra le costó su matrimonio ya que regresó del frente convertido en un hombre totalmente diferente al que despidiera su mujer en 1914.

Aunque no he visto todavía la Segunda Temporada, sé que al menos en dos episodios, Jack volverá a interactuar con Rosie, su ex esposa. Ella nota que su marido se ha recuperado emocionalmentei(influencia de Miss. Fisher, obviamente) y alude a que será tal vez por haberse librado de “un matrimonio inconveniente”, a lo que su ex responde “era la guerra la que no me convenía”.



Como shipera creo que el hecho de que Jack y Phryne compartan esas “experiencias históricas” es un buen ingrediente para una romance con el que soñamos las seguidoras de Miss Fisher. En una visión mas amplia,  y tal como el bromance de Jimmy y Richard en “El Imperio del Contrabando", nos demuestra como los recuerdos  traumáticos de  “La Guerra que iba a acabar con todas las guerras” pueden crear vínculos positivos.