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martes, 18 de noviembre de 2025

Cuando la Codicia Rompe el Saco: El robo de Brinks-Mast y The Gold (PBS y Paramount +)



Cada vez que leo algún artículo sobre el decaimiento del producto Netflix y sobre sus posibles motivos encuentro la repuesta en una comparación con series como Slow Horses, Blood of My Blood o esta estupenda serie británica. Usando un caso de un espectacular robo que sacudió a Inglaterra en los 80, The Gold nos muestra no solo el despliegue policial por encontrar a los ladrones sino también como el elemento criminal va descubriendo los peligros de robarse tres toneladas de lingotes de oro.

Con mínimos cambios (y advertidos) la serie narra los sucesos ocurridos en 1983, cuando una pandilla de ladrones intentó robar un botín de pesetas españolas en un hangar, cercano a Heathrow.  Surgió un problema con la combinación de la caja fuerte, pero los ladrones descubrieron que había una fortuna escondida que no presentaba dificultades para ser sustraída. Se trataba de una valiosísima carga de oro puro que iba camino a Hong Kong y dio la casualidad de que lo habían dejado ahí y sin resguardo por una noche.

Tras el robo masivo, mientras el reino veía consternado lo fácil que era hurtar tamaña fortuna, los ladrones enfrentaban el problema de como vender su tesoro. Para eso debieron salir de la órbita del hampa y recurrir a gente de la alta sociedad. Esto llevaría a un traslado del oro a bancos extranjeros y a traslado de los criminales. A algunos de los cuales la policía echó el guante enseguida y otros  huyeron al continente. De eso se trata esta historia.



En las primeras escenas vemos como una banda de ladrones de poca monta planean robar una fuerte cantidad encerrada en una gigantesca caja fuerte situada en una bodega de la compañía aseguradora Brink. Los lidera Micky McAvoy (Adam Nagaitis  de Chernóbil y The Terror) El problema surge cuando al aterrorizado guardiael único que conoce la combinación le viene un bloqueo mental y no la recuerda. A punto de literalmente quemarlo vivo, McAvoy hace otro descubrimiento: el edificio alberga una riqueza mayor.

Boyce y su Equipo

Efectuado el robo y avisadas las autoridades, se presenta un dúo de detectives compuesto por Nikki Jennings(Charlotte Spencer de Sanditon y The Living and the Dead) y Tony Brightwell  (Emun Elliott el Moray de The Paradise). Sin embargo, el robo es demasiado importante para la policía local. Se llama a Brian Boyce (Hugh Bonneville de Downton Abbey), un legendario individuo , veterano de la  insurrección de Chipre,  y que estuvo a cargo de investigaciones durante el conflicto con Irlanda. Un poco por ambición, otro por deseo de trabajar con Boyce, la detective Jennings arrastra a su timorato compañero a convencer a Boyce de  que los haga parte de su equipo.



Sucede que la pareja ha visto discrepancias en el relato de los hechos por parte de Anthony Black (Josef Astlin el Pyp de GOT), quien custodiaba la puerta de entrada de la bodega. Boyce permite, estando él presente, que los policías interroguen a Black.

Es una escena deliciosa. Entre Nikki y sorprendentemente Boyce, descubren, solo por su conocimiento del hampa de donde viene Black, que es cuñado de uno de los ladrones. Sin decir una palabra, solo con su expresión facial ,el guardia se ha delatado. Pronto ya la policía arresta a McAvoy, y Boyce, tras exigir un entrenamiento físico (casi pierden al ladrón por ser este mejor corredor) acepta trabajar con la dupla Jennings-Robinson.



Los Peligros de Robar Oro

Antes de su arresto, McAvoy ha contactado a dos delincuentes (Interpretados por los guapérrimos Tom Cullen y Jack Lowden) quienes, a pesar de sus honestas fachadas, tienen prontuario más largo que la guía de teléfonos.  John Palmer (Cullen) es un comerciante de oro, Kenneth Noye (Jack Lowden) ha hecho fortuna con un negocio de transporte, pero en realidad ambos trafican con propiedad robada. Ahora Noye se dedicará a sacarle el sello a los lingotes robados para luego derretirlos y que Palmer los venda en sus joyerías.

                              Palmer y su señora en Tenerife

 Hay un contraste entre el humilde piso del ratero McAvoy, la casa de Palmer y la mansión de Noye, situada en un elegante vecindario en las afueras de Londres. Hay un contraste entre las abnegadas cónyuges cockneys de Mc Avoy y Palmer con la despampanante Mrs. Noyce que se pasea a caballo por su propiedad como si fuese la Princesa Ana.

                            McAvoy y una de sus muchas mujeres

A medida que Noye trabaja en los lingotes en un hangar especial que tiene en su propiedad, se da cuenta de que es un trabajo que lo supera y necesita de la ayuda de alguien más importante, de alguien que se mueva en el mundo del poder. Usando como puente a Gordon Perry  (Sean Harris, me costó reconocer al Micheletto de Los Borgia) llega hasta Edwin Cooper (Dominic Cooper), un abogado de la alta sociedad.



Un Villano de la Clase Alta

Antes de continuar el laberintico camino que recorren paralelamente los policías y los “villanos” (así se llaman los bandidos entre ellos), debo describir esta historia como una fábula social que retrata tanto el sistema de castas del Reino Unido como su movilidad social .

A pesar de que Cooper vive en una mansión más grande que la de Noye, le debe todo al suegro que se lo recuerda cada rato. En su afán de independizarse, Cooper ya ha incursionado en el delito y no teme involucrarse con criminales si la paga es grande.

                           

McAvoy es un “villano” común y rupestre, Noye es un bandido de alta escuela, pero a pesar de su casona, sigue faltándole el roce social.  Esto es evidente cuando él y Perry van a almorzar con Cooper en el club del abogado. Gordon lleva puesta una gabardina. Es lo que entendió por la orden de su anfitrión de “¡Ven de chaqueta!” y el traje de Noye está todo arrugado,  denotando su baja calidad. Cooper los sorprende al revelar que él también es de baja estofa. Ha necesitado casarse con tres mujeres ricas para poder llegar hasta donde está.


                  Noye con sus simbolos de estatus, sus perros y su mansión 

El mundo de The Gold es un ensayo de revelaciones del pasado de los personajes que determina sus acciones futuras. Durante el interrogatorio de McAvoy, este reconoce a Niki. “Eres la hija de Bill Jennings. ¿Qué diría tu padre de ver a su nena convertida en polizonte?” Después, Boyce le explica (casi se disculpa) a la detective  que una vez arrestó a Papa Jennings. La misma Nikki le revelará a su partner que el ser hija de un poderoso gánster la empujó a buscar amparo en lo legal y legítimo.



Extraordinariamente, eso no la hace diferente de los “Villanos”. Ellos también quieren ser legítimos, alejarse de la sombra de parientes malandrines y vivir con la seguridad de los de “arriba”. Diferente es la meta de Cooper quien quiere cambiar “el sistema”, pasarle por encima con un bulldozer. Solo que,  como su esposa le escupe en la cara,  el sistema está siempre dispuesto a aplastar a quienes lo desafían.

Otro tema importante de la serie es el cuerpo policial que a ratos presenta tantos problemas como los “villanos”. La razón por la cual Boyce no quería incluir miembros de la fuerza policiaca es que la mitad está recibiendo coimas de parte del bajo mundo y la otra le debe más lealtad a la masonería que a la ley. El tema de la influencia masónica sobre la policía inglesa de la segunda mitad del Siglo XX ya ha sido tratado en series como El Inspector Gently y Dalgliesh.

Lo curioso es que los bandidos en su escalamiento social también entran en esa sociedad tan secreta. Vemos a Noye acompañar a su contacto en la policía a una asamblea masónica. A eso se refiere Boyce cuando dice que Noye “está protegido”.



Aparte de una muy interesante trama que muestra a la sociedad británica en el primer periodo del thatcherismo, todavía imbuida de privilegios de clase y recuerdos de un imperio perdido, la serie está llena de otras virtudes. A medida que villanos y policías se persiguen por diferentes espacios del globo terráqueo, la cinematografía se hace más espectacular.

La atmosfera de época también está bien reconstruida, más allá de la obvia ausencia de la tecnología a la que estamos acostumbrados. La música, tal  como el vestuario femenino con pantalones que se hacían bolsa en la cintura, minis resucitadas, blusas de seda con hombreras,  y vestidos de ensueño de Laura Ashley, nos recuerdan una de las décadas más culturalmente abigarradas y creativas de fines de siglo XX.




Con todas estas alabanzas más que recomiendo esta serie que me temo sea un último ejemplo de la grandeza que una vez caracterizó a la televisión británica. Una lástima que, como todo lo bueno, no esté disponible en una plataforma con mayor distribución. PBS ha comprado las dos temporadas para presentarlas en Estados Unidos. En el resto del globo terráqueo, incluyendo los países hispanoparlantes, se la puede encontrar en Paramount+



Contenido Violento o Gory: Muy poco. A lo más, el que McAvoy amenaza con quemar vivo al guardia que no recuerda la combinación de la bóveda.

Contenido Sexual y Desnudos: Cero.

Factor Feminista: Después de ver la burrada de The New Force,  el personaje de Charlotte Spencer  pasa a ser un monumento a la mujer policía. No necesita ser la experta criminóloga, ni ser hija de representante de la ley. Al contrario. Nikki Jennings viene del mundo del hampa, es hija de un gánster,  y ha superado ese estigma y el machismo del sistema policiaco para avanzar en su carrera e incluso impresionar al mismísimo Boyce.




Factor Diversidad
: A pesar de que se ven actores de color de vez en cuando, el elenco principal es totalmente blanco. Bueno Emun Elliott es mitad persa. Tenemos a Sienna, la corredora de propiedades india que luego se convierte en amante de Cooper . Y hay un episodio en el que la dupla Jennings-Brightwater viaja a Sierra Leona.





martes, 16 de septiembre de 2025

Y D-s creó a BB: Bardot

 



Un recuerdo de mi infancia es la idolatría que sentían mis padres por BB. Me tenían chata con lo bella y buena actriz que era. Nunca compartí esa admiración. La encontraba vulgar, mala actriz, de facciones ordinarias. Es ahora está exquisita bioserie francesa la que me ha hecho admirarla, aun cuando mientan sobre la diva.

Los Inicios de un Símbolo Sexual

La serie solo cubre la primera década de la carrera actoral de Brigitte Bardot, sus amores, sus primeros matrimonios, desde sus quince años hasta 1960 en que el filme de Clouzot La Verite demostró que podía actuar y no ser el sex symbol que había sido desde sus inicios.

Me sentí un poco defraudada que cortasen ahí ,que no cubriesen su mejor etapa, sus últimos esposos y amantes, su retiro del cine, su activismo a favor de animales y su rechazo hacia el feminismo MeToo. No creo que haya una segunda parte (es del 2023) sino posiblemente la hagan cuando la diva ya no esté entre nosotros.



Resumiendo, la serie no necesita contarnos más. Lo que la hace interesante no es como una pobre niña rica encuentra una salida a sus impulsos y frustraciones. En eso se parece a Cuba Libre, pero (tal como esa producción portuguesa) la hace única la vibrante cinematografía tan alejada de las oscuridades que el cine anglo impone a los period pieces.

Vale agregar que posee apropiada atmosfera de época, vistoso vestuario, banda sonora perfecta e insuperable actuaciones, sobre todo de Julia de Núñez puesto que la actriz franco-argentina está divina como BB. Hablaré con más detalle de cada uno de estos aspectos. Otro actor que sobresale es Nicolas Belmondo, que ha heredado el look y el sex appeal del abuelito Jean Paul, en su interpretación de Roger Vadim.



La historia comienza en 1949. Brigitte es una quinceañera, presa de la insatisfacción que parece haber afectado a toda la juventud gala de la posguerra. Su padre, un hombre maduro, es dueño de fábricas y puede ofrecer a su familia ,que incluye a Brigitte y su hermanita Mijanou, un muy buen pasar. A cambio exige que se adhieran a estrechas reglas de conducta.

En un flashback ,se recuerda que jugando, las Hermanitas Bardot, todavía niñas, rompieron un valioso jarrón. No solo fueron azotadas por el padre, además se les exigió que desde ese momento debían tratar a sus progenitores como seres superiores, dirigirse a ellos usando el formal Vous (usted) como si las nenas fueran criadas y recordándoles que eran casi huéspedes en casa de sus padres. Es increíble como solo esa anécdota sirve para explicar el trauma de BB y su vida futura.



BB encuentra una extraña aliada en su madre. A pesar de que Yvonne es una tremenda snob y que (Brigitte cree) ama más a Mijanou,  es la madre la que consigue que el padre permita a su primogénita estudiar danza. El sueño inicial de BB es ser prima ballerina, pero su madre va más allá. A pesar de que su esnobismo la hace despreciar el mundo bohemio de la farándula, Yvonne quiere que su hija brille en algún sitio. Primero permite que Helene Gordon Lazareff fotografíe a la quinceañera y publique sus fotos en la revista Elle. Luego lleva a Brigitte con una entrevista con Marc Allegret, en ese momento uno de los directores de cine más famosos de Francia.



El Primer Amor

Lo importante de esa cita es que Brigitte conoce al joven asistente de Allegret, Roger Vadim Plemiannikov,  que pasaría a la historia como simplemente Roger Vadim. Si la serie no miente, es pasión a primera vista entre la adolescente y Vadim. La madre lo nota y no le agrada, pero al guionista se le ocurre darle lecciones particulares en el mismo piso de los Bardot. Hasta el padre se da cuenta que ahí hay romance y les advierte a ambos que deben comportarse, pero BB siempre lo admitió es una mujer de carácter ardiente.




Pronto la colegiala, en vez de ir a clases ,se presenta en el cuartucho que Vadim comparte con Christian Marquand. Lo que debería ser un affaire sórdido se convierte en encuentros apasionados, imagen que se consigue con música y sin desnudos. Solo ver a Brigitte encumbrarse por las escalinatas que llevan a la buhardilla al son de “Quand Je Montez Chez Toi” (Cuando subo a tu piso) de Henri Salvador o ver sus prendas amontonarse en el suelo, crea una atmosfera erótica que llega a ser romántica.





Solo que un día el romance se acaba cuando Monsieur Bardot encuentra los calzones de su hija en el sofá de su casa. Los amantes han sido descuidados. La ira del padre es épica. Va donde Vadim y lo amenaza con matarlo si lo ve cerca de su hija. A BB la van a embarcar a un internado inglés, pero el futuro símbolo sexual galo recurre a una solución extrema, a la que recurrirá en otras ocasiones. Intenta suicidarse. La salva la madre.



Los consternados padres crean un plan. BB debe terminar su bachillerato. Entretanto podrá ver a Vadim dos veces al mes. Una vez que ella cumpla dieciocho, y haya egresado de la escuela, podrán comprometerse y casarse. Los Bardot se han tragado el cuento de que su hija sigue virgo intacta.

Pasa el tiempo, Brigitte es una joven de dieciocho y se casa con Vadim, pero los padres le dicen, mientras celebran el matrimonio civil, que hasta su boda religiosa no podrán dormir juntos. Harta de tanta hipocresía, Brigitte arrastra una silla, se sienta y anuncia sus padres que perdió su virginidad hace tres años y que planea pasar la noche con su marido que es la única persona que la ha hecho sentirse amada y valorada.


             Boda civil en ficción  y boda religiosa en la vida real

Entre Vadim y Trintignant

La serie pega un salto a 1955. Vadim y BB siguen felizmente casados. El sigue escribiendo guiones para Allegret, ellaahora teñida de rubio ha hecho media docena de filmes, junto a grandes estrellas como Danielle Darrieux, Jean Gabin y los galanes del momento Jean Marais y Gerard Philippe.

Incluso se ha internacionalizado, filmando en Inglaterra Doctor at Sea con Sir Dirk Bogarde. Sin embargo falta algo por hacer y la pareja está lista para hacerlo. Vadim ha escrito un libreto audaz titulado Y D-s creó a la mujer, sobre una joven que vive su sexualidad desinhibidamente provocando la desdicha de cuanto hombre se le acerca.  

Invita al productor Raoul Levy a una cena en una taberna. A Levy le gustan el libreto, el director y que Christian Marquand sea uno del trio de víctimas de Juliette, ¿pero dónde encontrar a una actriz que la interprete? La respuesta le llega cuando aparece Brigitte que se sube a una mesa y baila un desenfrenado mambo de Tito Puente.




                                Baile en la serie y en el filme

Vadim ha traído a la producción a un joven principiante llamado Jean Louis Trintignan. El da vida al marido de Juliette. Se cree el rol y BB se lo cree también. Sus escenas de amor son muy verídicas. Vadim finge no interesarse, dice que no es celoso.

Trintignan y BB en la serie. Ellos en la vida real en "Y D-s creó  a la mujer" 

A los periodistas, Bardot les dice que su marido también es su amigo, el hermano que nunca tuvo, pero Trintignan no está de acuerdo con ser parte de ese matrimonio incestuoso. Abandona a Stephane Audran, entonces su esposa, y exige que BB se divorcie.  Y paro aquí…

La serie es estupenda en todo: cinematografía, vestuario, banda sonora y actuaciones. Sin embargo, pareciera que más que enfocarse en la carrera de BB, busca describir sus correrías amorosas. Según sus biógrafos, entre 1949 y 1960, Brigitte Bardot tuvo seis amantes y dos esposos. La serie nos los presenta a todos, pero exagerando ciertas relaciones.



Roger Vadim fue fundamental en la carrera de su mujer y no solo por escribir y dirigirla en Y D-s creo a la mujer. Ambos seguirían siendo amigos después del divorcio y seguirían trabajando juntos. BB asistió al entierro de Vadim junto con las otras ex esposas. Nada nos impide creer que ella fue una esposa fiel antes de conocer a Trintignan, pero tampoco nos explican por qué de pronto, ella se siente atraída por el joven y tímido actor.


                Vadim y BB en la vida real y en ficción 

La serie es un poco desnivelada. El primer capítulo es estupendo arrebatador, sexi. Entendemos las motivaciones de la joven Brigitte, pero seguimos a ese con episodios cada vez más inclinados a retratarla como víctima, algo que ella siempre ha negado ser. En onda mitutera se culpa a los hombres en su vida desde el padre hasta el “monstruo” Jacques Charriere ( Oscar Lesage el Duque de Chartres de Marie Antoinette) que quiere imponerle una maternidad que B.B. no desea.


                      Charrier y Bardot, vida real y ficción 

Contenido Violento y Gory: Ninguno, más que Monsieur Bardot que al descubrir que su hija ha sido seducida va en busca de Vadim, lo vapulea y amenaza con meterle un tiro en la cabeza. Lo más violento son las manías suicidas de la diva.

Contenido Sexual y Desnudos. Curiosamente esta es una historia sobre un símbolo sexual, pero hay más énfasis en la tensión erótica y el romance que en desnudos o escenas de alcoba. En un momento hay un primer plano del trasero de Belmondo, pero lo cubren con un filtro, como lo mismo ocurriera en Cuba Libre es posible que sea la marca de Walter Presents.

Factor Feminista: Es costumbre en estos tiempos retratar a cualquier mujer protagonista como víctima, pero BB sobrevuela el estereotipo. Solo en dos ocasiones sentimos que el patriarcado la domina. Primero su padre y, años más tarde, su liberación sexual y su independencia son coartadas por un embrazo que la obliga a casarse.

                  Todo el matrimonio y embarazo de BB pasó ante las cámaras 

La serie nos muestra en un flashback a BB abortando un bebé de Vadim (con apoyo de este). No nos dice que, en dos ocasiones, Bardot quedó encinta de Vadim, una antes y otra después del matrimonio y que las dos veces interrumpió el embarazo. La historia cambia cuando se embaraza de Charriere, un tradicionalista, que se casa con ella forzándola a una preñez que ella detesta, que le afecta los nervios y que acaba con el matrimonio.

                             Nicolas Charrier recien nacido. Falsa sonrisa de la madre

En sus memorias, Bardot habló a calzón quitado sobre esta etapa de su vida contándonos que tanto odiaba estar encinta que se golpeaba el vientre periódicamente rechazando al feto en su útero. Años más tarde, Jacques y Nicolas Charriere demandaron a la autora por calumnias y ganaron ese juicio. Creo que el juez sintió que era terrible que un hijo leyese que su madre lo repudiaba antes de nacer.

                      En la serie vemos el desagrado de BB y la tension en los ojos del marido

En las últimas décadas, la diva ha intentado acercarse a su hijo, pero Nicolas no la invitó a su boda. Fue después del nacimiento de su hija que le permitió a BB entrar en su vida. La serie al acabar cada capítulo nos cuenta del juicio como excusándose por el retrato negativo que hace de Jacques Charriere o por repetir lo que la ley consideró calumnias.

                                                            BB y Nicolas

Factor Diversidad: Increíble que este hermoso y moderno trabajo no  caiga en estúpidas inclusividades forzadas. Tenemos personajes gays porque BB se apoyó mucho en asistentes de ese grupo y eso la diva ha esgrimido cuando la acusan de homófoba.

Me ha sorprendido ver la cantidad de actores judíos en la serie. No me ha sorprendido la cantidad de judíos involucrados en la vida de Brigitte Bardot. Me recuerda la frase de un antisemita en Les Juifs de Roger de Peyrrefitte que dice que no soporta a BB porque “siempre trae un judío encima”. Es una exageración, la serie nos la muestra con Sacha Distel y Samy Frey, pero no hubo tantos. El carioca marroquí Bob Kudary y Serge Gainsborough están todavía en el futuro, pero lo cierto es que la carrera de la diva estuvo desde el comienzo en manos de judíos. 

          La serie termina con BB en brazos de Samy Frey, pero habrian otros jud'ios y no judíos en su CV futuro

Su madre ya menciona en su primera entrevista a Marc Allegret que a la nena la ha fotografiado Helene Lazareff para la revista Elle. El esposo de ella, el magnate mediático Pierre Lazareff es visto como de manera periférica, contratando al paparazzi para que siga a la actriz y beneficiándose de la publicidad que ella invita con su comportamiento poco ortodoxo. Mas benévolos son los judíos cercanos a BB como el productor Roul Levy (Yvan Attal).



martes, 30 de mayo de 2023

Sanditon: Final y mejor temporada

 


Muy buen inicio de la Tercera Temporada. Acercándose a su cierre, Sanditon revela estar my apegada a la tradición Austen que gira toda en torno al amor y al matrimonio. Tenemos unas Charlotte y Georgiana más maduras, seguras de haber encontrado solución a sus problemas románticos, pero Cupido tiene una última palabra. Cupido anda suelto por el balneario e incluso una solterona como Miss Beatrice Hankins y una anciana gruñona como Lady Denham,  encuentran su media naranja.

Tom Parker está lleno de esperanzas: Sanditon se ha vuelto el concurrido balneario que siempre soñó: Acude cada verano más gente prestigiosa como Lady Montrose y su hijo el Duque de Buckinghamshire,  que corteja a Georgiana con permiso de la heredera. Mr. Parker ahora tiene un magnífico nuevo inversionista. Solo necesita de la aprobación de Lady Denham.



¿Pero qué sucede cuando Mr. Pryce resulta ser un antiguo pretendiente de la anciana a la que una vez le rompió el corazón? ¿Qué pasa si Georgina acepta los galanteos del Duque solo porque lo sabe gay? ¿Qué pasa si Miss Lamb ya no es millonaria? Esos serán algunos de los conflictos presentes en el final de esta serie.



Georgiana está a punto de cumplir 21 años, aunque sigue preocupada por descubrir el paradero de su madre, está contenta ante la posibilidad de independizarse. Convertirse en tapadera del Duque de Buckinghamshire les permite a ambos vivir tranquilos. Él que no está muy contento es Arthur Parker que ha preparado una gran fiesta para celebrar la mayoría de edad de su mejor amiga.

Por supuesto,  Georgiana ha invitado a su querida Charlotte, quien viaja en compañía de Ralph,  su prometido. Aunque Ralph es guapo y bueno, todos se dan cuenta que Miss Heywood es demasiado instruida e inteligente para ser la esposa de un granjero. Otra que se da cuenta es Augusta Markle quien ha venido a Sanditon a celebrar su debut en sociedad. La acompañan su primita Leo y Alexander Colbourne, su tío y tutor.



Alexander quiere casar a Augusta con un buen partido. Su sobrina lo quiere ver casado con su ex institutriz. Entremedio ocurre un choque cósmico cuando Augusta se enamora (y es correspondida) por nada memos que Sir Edward Denham. El pobre villano está siendo más que castigado por su tía que se lo ha encargado al Dr. Fuchs y al Pastor Hankins. Entre sermones morales del clérigo y duchas heladas del galeno germano, Edward está enloqueciendo, ¿pero será Augusta su cura?



Augusta y Leo planean unir a Alexander y a Charlotte en el baile de cumpleaños de Georgiana, pero tal baile se vuelve un desastre. Al enterare que Miss Haywood está comprometida, Mr. Colbourne se retira del campo de las lides del amor. Menos caballero es Mr. Pryce que se marcha bufando en contra de su antigua novia. Lady Denham prohíbe a Tom Parker aceptar dinero de ese canalla al que una vez amó. Y la guinda del pastel. Se presenta Lockhart a anunciarle a su ex novia que él es el verdadero dueño de su herencia, que la ha demandado ante tribunales,  y que mejor que Miss Lamb se vaya consiguiendo un abogado.



No es empresa fácil. Sabedores de que quien presidirá el tribunal es un juez anti-abolicionismo, los grandes abogados londinenses se niegan a tomar el caso. Es Alexander Colbourne quien rescata a Miss Lamb trayéndole a su hermano Samuel para que la represente. Samuel es franco y advierte a Georgiana que un juicio puede destruirla ya que se expondrá públicamente su vida privada,  desde sus ideas políticas hasta sus romances. Al comienzo, la heredera se muestra atemorizada,  pero luego acepta luchar por sus derechos.



Ese factor legal, y un excelente episodio,  aportan un nuevo giro a una trama que se quedaría en los romances de balneario,  y vaya que hay varios. Tras recordarle a Lady Denham que una vez antepusieron su ambición al amor,  Mr. Pryce consigue el beneplácito de la dama para construir un gran hotel.

El Reverendo Hankins también tiene problemas del corazón, pero no el suyo. Teme por su hermana que cada vez se ve más atraída por el Dr. Fuchs, romance que el clérigo no ve con buenos ojos. Mas encima el recalcitrante pecador que tiene bajo su cargo anda en persecución de otra heredera. Perspicaz y erudita, Augusta es todavía tan joven que puede caer en los brazos de Sir Edward. Preocupado,  Alexander impide el contacto entre ambos.




No es el único conflicto en esta entrega. Los Parker vuelven a tener un encontrón. Mary no aprueba que, para construir su hotel, su marido deba desalojar a una serie de pobres inquilinos. Nuevamente será la codicia impulsiva de Tom Parker la que ponga en peligro la armonía de su hogar.



Hace rato que nos dan pistas de que el noble Arthur Parker es gay. Esta temporada encuentra apoyo y amistad en el Duque de Buckinghamshire, ¿pero hasta donde llegará esa relación? Esas son las respuesta que esperamos ver resueltas al final. Ya para el tercer episodio, Charlotte y Alex reconocen amarse. ¿Tendrá Miss Haywood valor para romper su compromiso? ¿Se convertirá Georgiana en duquesa?  ¿Dejará Charlotte a su ex patrón en las codiciosas garras de Lady Lidia, la hermana del Duque de Buckinghamshire?



En esta temporada retorna el personaje de Lady Susan de Clement,  ex amante del Rey,  quien hiciese amistad en Londres con Miss Haywood. En esta temporada, Lady Susan adquiere estatus de confidente y raisonneur, pero también tiene su propio romance. Gracias a Gattocito Miroslav, he descubierto que la actriz que la interpreta es una “Lady” de verdad y de la realeza. Se trata de Sophie Winkelman, casada con Lord Frederick Windsor, hijo del Duque de Kent y primo del Rey Carlos III. ¡Bravo por Andrew Davis que ha sabido trabajar con personajes diversos, pero siempre dentro del marco Regency que le legó Jane Austen.!



Contenido Violento o Gory: Ninguno

Contenido Sexual y Desnudos: Ninguno, aunque Augusta casi cae en la cama con Sir Edward.



Contenido Feminista: “¡Una mujer puede ser silenciada hasta que le toca rugir!” le espeta Mary a su marido y es ella quien demuestra que una mujer puede/podía ser esposa y madre perfecta, pero también tomar parte activa en los asuntos de su comunidad.

Una sola cosa que me provocó un poco de risa. Sin spoilers, pero al final, Charlotte les dice a Augusta y a Leonora que una mujer puede ser lo que se proponga, incluso estudiar abogacía. Es un viejo mensaje feminista que se mete en las series para motivar a la mujer a seguir una carrera, pero hoy está un poco obsoleto. Las chicas modernas no quieren ser abogados, ni ir a la universidad, ni estudiar. ¡Quieren ser influencers!

Factor Diversidad: Aparte de ver como la sociedad inglesa seguía siendo racista, nos enteramos de que aun en los 1820s existía esclavitud en el Caribe británico. En el juicio de Georgina se ve cuan racista era el sistema legal. Aparecen varios personajes de color como una famosa soprano, la madre de Georgiana y reaparece Otis, el antiguo novio de la heredera

jueves, 19 de mayo de 2022

Diversidad y Feminismo en Julia: ¿Cuan Woke era la Gran Chef? (II)

 


Al ser una producción de la HBO, Julia debía, por fuerza,  adherirse a las reglas de la Era Woke. Me interesaba ver como las manejaría Daniel Goldfarb quien ha estado involucrado en la popular serie The Marvelous Mrs. Maisel. Aunque ahí el mal uso de la diversidad tiene como mayor culpable a Amy Sherman Palladino,  en Julia Goldfarb es quien lleva la batuta y la lleva mal. En lo que se refiere a rumores tales como la homofobia de los Child o el supuesto lesbianismo de la chef, Danielito vuelve a hacer de las suyas respondiendo dudas con mentirijillas dignas de Weiss&Benioff.

¿Fue Julia Injusta y Racista con Alice?

Comenzaremos con el tema de la diversidad racial. Tal como era Cambridge en ese entonces, la serie es inmaculadamente blanca, con la excepción/inserción del personaje de Alice Neman, graduada de Oberlin, franco parlante, y que, como Julia Child, ¡ha estado en Paree!

Alice es el gran apoyo de Julia en la WGBH. Ella representa un arquetipo de estos dramas culinarios, el personaje que impulsa a la cocinera mágica a crear y termina convirtiendo la gastronomía en una religión de la cual la chef es la gran sacerdotisa. El problema, y ya se han elevado críticas, es que Alice es una mujer afroamericana y no lo parece. 



Su condición femenina la hace objetivo de machismo accidental e intencional, algo que entienden Julia y sus seguidoras, pero su color pasa desapercibido.  Lo cual es irreal en el Estados Unidos, de comienzos de los 60, enfrascado en la batalla de los Derechos Civiles.





Sin embargo, en el quinto episodio (el peor de la serie) ocurre algo inaudito en esta Era Woke, de Black Lives Matter y ataques contra la “Fragilidad Blanca”.  The French Chef ha recibido un alza de presupuesto y Alice una mínima promoción que le otorga un poco de poder. Su primer paso es contratar ayudantes profesionales que reemplacen a señoras de buena voluntad como Avis y Dorothy. Recordemos que, en el mismo episodio, Dorothy abandona el plató y Mrs. De Soto, que detesta las mollejas, se las encaja a la productora para que las lave. Alice tiene sobrada razón para buscar auxiliares más responsable, pero Avis resiente la medida y va a quejarse con Julia.

                    Avis le hace asco a las mollejas

Esta se aparece en la oficina de Alice y,  con la sutileza de un mastodonte,  le lanza un regaño que hace llorar a Miss Naman, recordándole quien es la puta ama ahí y como la productora se está tomando atribuciones que no le pertenecen. Solo faltó que le gritara “¡Ya negra atrevida, vuélvete a tu fogón!”. Que Julia (cuyo corazón era de mantequilla) acabe consolando a su productora, y en un gesto de “Gran Salvadora Blanca” le otorgue a Alice el puesto que otros le niegan,  no borra esa imperdonable escena. Es extraño que Alice Burton, en su recap de Vulture note el racismo de un carnicero que atiende a las blancas ante que, a Alice, pero no repara en este intercambio Child vs Naman.

              El carnicero atiende a las blancas e ignora a Alice

Julia en el País de los Gays

En el cuarto episodio, promoviendo su libro y programa en San Francisco, Julia se encuentra con su gran amigo y colega, el famoso James Beard. Se van de parranda y acaban en un bar gay donde Julia, un poco incomoda, conoce a Coco Van, un transformista que la idolatra hasta el punto de imitarla. La noche acaba con Julia, bastante achispada, en el escenario cantando a dúo con Coco.

                           ¿Cuál es la verdadera Julia Child?

Se ha hablado mucho de si tal suceso ocurrió o pudo ocurrir. Julia Child era un producto de su época, sabia de la existencia de los homosexuales, pero no era un tema que le interesase discutir ni en público ni en privado. Aunque consciente de que Beard era gay nunca lo reconoció ante el chef. 

Debido a eso, es casi imposible que la hubiese llevado a ese tipo de bar, no por ser un sitio impúdico, sino porque (algo que pocos saben o recuerdan)  la actividad homosexual en Los 60 estaba legalmente prohibida tanto en USA como en el resto del mundo. Estos bares clandestinos eran solo conocidos por sus clientes exclusivos y se tenía mucho cuidado sobre quienes sabían de su existencia y de qué tipo de gente venía a ellos.

Hablando de la heterosexualidad de la cocinera,  su tamaño, aspecto masculino y el haber perdido su virginidad después de los treinta años, hizo que los prejuicios de su época especulasen sobre su orientación sexual. Vale decir que las acusaciones de lesbianismo (y entonces eran acusaciones difamatorias)  siempre vinieron de sus contrarios homófobos. La serie, sin embargo, saca a relucir un suceso inventado.

                            La problemática Iris

En una reunión en Smith con ex condiscípulas, Julia se encuentra con una compañera la que le cuesta identificar. A solas, Iris admite ser lesbiana y agradece a Julia haberla ayudado a salir del closet. Julia está estupefacta y aún más cuando la amiga le recuerda una noche en su adolescencia y que estando borrachas,  se lanzaron al rio desnudas. Como Julia ha bloqueado totalmente la experiencia, y como Iris es muy imprecisa sobre lo que pasó, no sabemos exactamente cuál fue la participación de la chef en este despertar sexual de su ex compañera.

En esta época en que todos parecen (menos Servidora) haber tenido alguna experiencia homosexual, no veo esta invención intercalada como difamación. Por el contrario, creo que este episodio fue embutido para borrar la imagen de Los Child como “homófobos” que han adquirido gracias a entrevistas con amigos y libros y documentales.



 Lo cierto es que si bien (como casi todos los de su generación) el matrimonio no consideraba la homosexualidad un tema de conversación prioritario, el gran cambio ocurrió a mediados de los 80. Tras perder un amigo cercano debido al flagelo del SIDA, Julia Child se embarcó en una militancia que buscaba soluciones, cura y dar información sobre el HIV. En esa militancia abogaba también por los derechos de la Comunidad Gay.

El Club de La Misandria

He dejado para el final este tema puesto que es complicado asociar a vida de Julia con un feminismo militante, y la serie no nos ayuda. Por un lado, tenemos esa “Confederación de Mujeres” que intenta proteger a Julia, pero que a ratos se ve como una combinación de autoayuda con una adoración condicional de un ídolo que todas creen de su propiedad. Esta competencia lleva a la “red de estrógeno” a ser rivales entre ellas, y (¡horror!) ver a Paul como un rival que hay que sacar del camino.



Vemos a Avis gruñirle a Paul en cada encuentro, a Alice ponerle caras,  y hasta Judith se indigna al saber que tendrá que pasarse las vacaciones en la cocina con el marido de su amiga. En realidad, fueron Julia y Paul quienes efectuaron los experimentos para hornear pan. Judith no tuvo nada que ver. Irónicamente, ella escribió un libro de cocina The Book of Bread ydoble ironíalo escribió con su esposo (¡!!)

                         Paul y Judith intentan hornear baguettes

Por décadas he oído a machistas decir que “las amigas de una novia/esposa solo sirven para separar parejas”. Esta serie no desmiente ese prejuicio. Es una suerte que estos eventos no ocurrieron en la vida real porque no creo que ni un matrimonio tan bien avenido como el de Los Child hubiese soportado esos celos negativos.

                       A Judith no le gustó la idea de cocinar con Paul

Para ser francos, Julia no está dirigida ni a un público feminista ni a un público joven. No hay nada en ella para atraer a Millenials y Zetas. Entonces hay que aceptar que su público somos nosotros, los que crecimos con Julia Child en pantalla de viejos televisores, los que aprendimos a cocinar con ella, los que nos reímos de ella y con ella, y al final aprendimos a admirarla. En ese marco, reconozcamos que el argumento tiene pantanos de mentiras y absurdos. Evitemos caer en ellos.

¿Fue Julia Child un Obstáculo para el Movimiento Feminista?

No podría terminar de hablar sobre el ángulo feminista de Julia sin meterme en el penúltimo episodio.  Disculpen los spoilers. En este capítulo titulado “Foie Gras”, Julia viaja a Nueva York como invitada de honor de una cena de gala en el Waldorf Astoria para honrar a los achievers de la PBS

Antes la chef tiene un cena en Lutece con Judith y Blanche Knopf. Este es el primer round de la cocinera con un tipo de mujer de carrera, ejecutiva/empresaria,  que no la ve con buenos ojos.  Blanche,  molesta con la lentitud del libro de Julia y con el tiempo que Judith le dedica, aprovecha de humillar a su clienta dándole cocotazos donde más le duele: su cocina, su comida, su exuberante personalidad. Como si el bullying judío no fuese suficiente, llega el chef André y medio en broma, medio en serio suplica a Julia que no estimule a las mujeres a ser maestras de cocina ya que les quitarán el empleo a los hombres, además, la mujer francesa nunca llegará a ser chef.

                         Tenso almuerzo en Lutece

Blache compara el foie gras con el higado picado que su madre preparaba para Pesaj

Con esto en mente, en la gala, Julia hace un discurso en el que afirma no cocinar para los maestros de la Haute Cuisine, sino para amas de casa. Su meta es liberarlas llevándolas a un viaje de conocimiento que expandirá sus horizontes. Aunque todos aplauden, a Julia le llega un baldazo de agua de parte de nada menos que Betty Friedan. Aunque este es otro encuentro inventado, sabido es que esa ola de feminismo,  semi fundada por Friedan y sus cómplices,  odiaban la cocina viéndola como parte de la esclavitud a la que se sometía las mujeres.



Eso es lo que expresa la autora de The Feminine Mystique , quien con la famosa estridencia Friedan (Oy cuando las judías nos ponemos histéricas ...)  acusa a Julia de sabotear al movimiento feminista encarcelando a las mujeres en sus propias cocinas. Aunque tanto Paul como Russ defienden a la chef,  Julia, al borde de las lágrimas,  se refugia en el lobby donde es consolada por el mismísimo Mr. Rogers.

        Russ Morash defiende a Julia
             Y Mr. Rogers la consuela

No hay un récord histórico de que este encuentro haya tenido lugar, pero sabemos que Friedan detestaba tres cosas: lo burgués, el glamur (de ahí su eterna rivalidad con Gloria Steinen) y cosas de chicas (“girlish thngs”) .  Julia Child representaba las tres cosas. En otras palabra lo que hoy llamarían “privilegio de mujer blanca”; una actitud frívola hacia la opresión que sufrían las mujeres que carecían de padres millonarios, maridos comprensivos y redes de apoyo..

           Friedan al borde del ataque de nervios

En la miopía propia del faux feminismo, mujeres como Betty Friedan no tuvieron la visión para ver el alcance de la contribución de Julia Child. Una contribución francamente feminista. Aunque este artículo de Sadie Stein para Jezebel lo explica muy bien, hay cosas que quedaron en el tintero y merecen ser estresadas:

A)    Gracias a Julia Child, muchos (incluso las que odiamos el trabajo doméstico) encontramos terapia y empoderamiento en nuestros fogones. Hoy en día, pocas mujeres cocinan por obligación o porque deben alimentar a sus familias. Hoy cocinamos para amigos o para nosotras mísmas. Es una manera de   crear nuestro propio “arte” como quería la gran chef.

B)    Friedan,  ocupada en escuchar su propia voz estruendosa,  no repara que, para ser 1963, Julia Child es una pionera en la creación de programas femeninos, enfocados desde una óptica femenina y que generan empleo para otras mujeres, incluso de color como Alice . Algo que me gustó mucho fue cuando Russ se conecta con una documentalista sureña, la mujer (que es afroamericana) admite admirar a Julia y preparar sus platillos. Ese fue otro logro del Master Chef, superar las vallas de color que dividían al país e interesar a todas las mujeres (y a algunos hombres) en aprender a hacer estos platillos complicados, pero sabrosos. Además, tal como dice la chef, cocinar es una experiencia que nos adentra en otras culturas…



C)     Mrs. Child también inauguró caminos para nuevas profesiones en las que descollarían las mujeres desde abrir sus propios restaurantes hasta hacer carrera de nutricionistas; desde el catering hasta los programas de televisión, los libro de cocina, lo blogs como el de Amy Addams en Julie y Julia. Por sobre todo demostró que la gastronomía también es una arena donde pueden luchar las mujeres. Sin Julia Child no existirían Nigella, ni Padma, ni Martha Stewart, ni muchas otras famosas chefs.



D)      Betty Friedan siempre entró en conflicto con Gloria Steinen acusándola de ser una feminista “glamorosa”. Hizo declaraciones de haber sido apantallada por Gloria porque la Steinen era más guapa y lucia mejor en las portadas. ¿Entonces porque no reparó en que Julia, grande, torpe y cincuentona, era totalmente lo opuesto a las sexy y curvilíneas estrellas de televisión de la época?  Otro tabú que Julia Child destruyó fue ese. Su show abrió a puerta a programas presentados por mujeres mayores y que no representaban los cánones de belleza imperantes. Julia lo dice en su primera reunión con los ejecutivos de la WGBH: “sé cómo luzco. Me miro al espejo todas las mañanas”, pero agrega “la ventaja de lucir como yo es que desde temprana edad aprendí a no aceptar un ‘no’ como respuesta”.

 




Recuerdo haber visto desde mi ventana pasar a Betty Friedan. Ella tenía una amiga que vivía en Parkway VIllage,  la comunidad donde yo crecí. Un día mi hermano me dijo “esa es Betty Friedan”. Yo la miré,  avejentada, feúcha, mal arreglada y arrastrando las patas,  y le dije a mi gata Reyna que estaba fisgoneando como yo  “no quiero ser como ella”.  Es cierto, en cambio sí me hubiese gustado ser como Julia Child.

                                       Betty Friedan en su vejez

¿Antes de esta serie, habías oído hablar de Julia Child? ¿Cuál ha sido tu programa favorito de esta gran chef? ¿Qué aprendiste a cocinar con ella? Yo hasta hoy día hago un muy buen Boeuf Bourgognon (sin tocino) y un tarta de peras que descubrí en su show.