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jueves, 27 de febrero de 2025

Dickens en Australia: The Artful Dodger en Disney/Hulu

 


En mi anterior entrada hablé de mi fascinación con las novelas de Charles Dickens y como el Artful Dodger de Oliver Twist era mi personaje favorito. Grande fue mi sorpresa saber que Disney había trasladado al pequeño carterista, ahora convertido en un cirujano naval,  a la colonia penitenciaria que era Australia a mediados del Siglo XIX. Parecía descabellado, pero un capítulo me hizo ver que, aunque siguiendo lo inverosímil como buena comedia negra que es, la serie presentaba personajes interesantes a la par de un serio examen de la vida en Las Antípodas y de la medicina de la época.

De Carterista a Cirujano

Volvamos a Dickens. Al final de Oliver Twist, El Artful Dodger (por alguna razón en mi edición infantil se llamaba “Ardilla”) , ha caído en la cárcel por un robo menor. Su destino es la colonia penal de Australia. En la serie de Disney nos cuentanvía flashback que el mismo oficial de marina que fue víctima del robo saca al pequeño delincuente de la cárcel, se lo lleva en su barco y lo entrena para ser, (como él) cirujano naval. No solo Jack Dawkins (verdadero nombre de Ardilla) se convierte en un maestro cirujano,  además destaca por su valentía en el Sitio de Sebastopol durante la Guerra de Crimea.

Si creemos que esos méritos merecerían un puesto en algún gran hospital londinense nos equivocamos. Esto tiene que ver con la rígida escala social victoriana, donde se miraba, con un desprecio digno de Sancho Panza a quien trabajaba con las manos. La medicina era ejercida por dos individuos, el Físico (physician), que diagnosticaba enfermedades, indicaba tratamientos,  recetaba medicinas y que era considerado un caballero. El otro era el Cirujano (surgeon) que extraía molares, amputaba miembros y suturaba pacientes de operaciones. En suma, un trabajador manual.



Por sus esfuerzos, el Dr. Dawkins es enviado a trabajar al hospital de la colonia penitenciaria de Port Victory en la isla continente. Ahí pronto se hace famoso en la pequeña población de hombres libres como alguien que practica amputaciones express. Esto no es chiste. En Port Victory no se conoce el cloroformo. Sin anestesia, el dolor provoca la muerte del paciente durante la operación. La destreza y prontitud de Dawkins salva vidas y es admirada hasta el punto que cada cirugía es atendida por fans que hacen apuestas y actúan como si el drama médico fuese un circo. Eso es lo que le ha conseguido a la serie el rótulo de comedia negra.

Esa admiración popular es el único consuelo de un empleo miserable. Dawkins trabaja junto al fatuo Reinford Sneed, de clase superior y que no se cansa de recordárselo a Ardilla. Ambos están a las órdenes del alcohólico profesor McGregor que es un peligro para todos los pacientes. El Dr. Dawkins recibe como bono un sueldo miserable, un cuartucho en la azotea, comida y una calienta-camas en la persona de Hetty Baggets, jefa de enfermeras,  quien ofrece consuelo sexual al joven cirujano.

                  El Dodger deja la cama de Hetty

Para poder mantenerse, Jack recurre a la mesa de juego. La serie comienza con el médico amenazado por un inspector de aduanas  mafioso llamado Darius que ha hecho trampa para ganarle y ahora exige el pago de una gran suma. Si no la paga para determinado plazo, este individuo le cortará la mano. El Dr. Dawkins se pasa varios capítulos tratando de conseguir la suma; tratando de defenderse de Lucien Gaines, encargado de la policía de la colonia; de Lady Belle, hija del gobernador que está empeñada en ser médico; y, para colmo, llega a la vida de Jack, su antiguo mentor y némesis, el habilidoso y criminal Fagin.

El Reencuentro Con Fagin

Es que Dawkins también está a cargo de la salud de los presidiarios y, en una fila de transportados, se encuentra a Fagin. Jack odia al que una vez fue su benefactor,  acusándolo de no haberlo sacado de la cárcel. Un odio inconsecuente, puesto que poco después de ser encarcelado el Dodger, Fagin también fue arrestado y supuestamente ahorcado. El maestro de ladrones no gasta palabras en contar su odisea. Pretende (y su alegría no es tan falsa) estar encantado de encontrarse on su mejor alumno y rápido se encarga de convertirse en preso-criado del cirujano.



Cuando Fagin descubre que Jack está en problemas de deudas, busca una manera de pagarle la cuenta a Darius. Entretanto, el Doctor Dawkins está atendiendo a un niño atropellado por el carruaje de Lady Belle. Cree que debe amputar, Belle lo interrumpe recordándole que hay un tipo de cirugía que puede salvar la pierna. Exasperado, Jack le recuerda que es una operación larga y que el niño no resistirá el dolor. Aunque el cloroformo ha sido prohibido en la colonia por el gobernador (nunca sabemos el motivo) Belle tiene en su palacete un frasco.

Mientras Jack opera al pequeño, a vista y paciencia de los invitados de Lord Fox,  Fagin le roba un collar de rubies a la propia esposa de Darius. Belle lo descubre y chantajea a Jack. Si no quiere que ella lo acuse de robo, el doctor tendrá que entrenarla en el arte de la cirugía. Así comienza una relación a regañadientes que eventualmente deriva en romance, a pesar de que Belle guarda un trágico secreto.



Los nueve episodios de la Primera Temporada, están llenos de suspenso, acción y romance. Yo sería más cautelosa al hablar del humor ácido que puede no sea del gusto de todo el público. No es que sea de mal gusto es que a veces choca con tonos más serios y profundos de la trama. Los grandes méritos de la serie, según mi juicio, son la vinculación con la novela de Dickens, el trasfondo histórico, y el reporte de como operaba la medicina de a mediados del Siglo XIX.

En el 2001, en  Australia se les ocurrió contar las desventuras del carterista luego de su deportación a la colonia penal. Sin haberla visto, solo por la descripción creo que Escape of the Artful Dodger es inferior a la producción de Disney. Mas allá de si es posible que la trama pueda verse como secuela de la novela, el que tengamos un Jack Dawkins adulto que ya vivió varias vidas como marino, como médico naval, como héroe, es magnífico. Aún más el verlo atrapado en un mundo miserable, demasiado estrecho para sus sueños y ambiciones.

En Jack existe un sincero deseo de prosperar, de ser un buen ciudadano, ¿pero cómo serlo en una colonia cancelaria? ¿Como serlo si su pasado se le aparece en la forma de Fagin que mefistofélicamente insiste en llevarlo de nuevo a la senda del mal? A medida que la situación del Dr. Dawkins se vuelve más precaria, que pierde la oportunidad de un ascenso debido a su dislexia, que Lady Jane le prohíbe acercarse a su hija, que ve como Oliver Twist (al que detesta) tiene todo lo que la vida le ha negado,  ocurre una involución en el personaje. Las involuciones a veces pueden ser más interesantes que una evolución. Jack deja atrás su altruismo y vuelve a ser Ardilla, un delincuente.



Algo que dejé afuera de mi nota sobre el personaje, es que siento que Dickens no lo quería. Aunque lo hace un personaje jocoso, no lo aprecia, tal como desprecia el modo en que se gana la vida. Para el autor, Dodger es una versión infantil de Bill Sikes y se convertirá en se maleante si no se le ataja. La idea de rehabilitar a un delincuente no le entraba en la cabeza a Dickens por lo que no le pareció mala idea deportarlo a Las Antípodas.

Hoy en día nos parece un castigo horrendo para un crimen tan pequeño sobre todo cuando el criminal solo tiene trece años Hay que entender el contexto histórico sobre todo para ver cuan diferente es que un delincuente como el Dodger llegue a una prisión en ultramar bajo el estigma de su crimen y el arribo de un médico naval reconocido y condecorado como lo es el Dr. Jack Dawkins.

La Isla-Prisión

Australia tiene el raro honor de ser el último continente en ser descubierto y colonizado. Esto le llevaría el mote de ser “un nuevo continente” a lo largo de la Era Victoriana. Así lo describe la Duquesa de Berwick en El abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde. “¿Pero no todos los continentes fueron creados al mismo tiempo?” pregunta su futuro yerno, el millonario australiano James Hopper.

                           Un mapa de Australia de a mediados del Siglo XIX

Lo que la Duquesa no sabe contestar es que Australia solo llega a aparecer en los mapas del siglo XVII como una masa nebulosa y desconocida, simplemente definida como Terra Australis. En 1606, el español Luis Vaz de Torres, al cruzar el estrecho que lleva su nombre entre Australia y Nueva Guinea, avista la costa de Queensland. Ese mismo año, marineros holandeses recorren las costas de esa terra ignota. A través del Siglo XVII,  holandeses como Abel Tasman explorarían las costas de la Terra Australis, incluyendo la isla de Tasmania.

                           Un mapa holandés  del Siglo XVII

Gracias a esos viajes, Australia sería considerada propiedad de la Casa de Orange. Hasta comienzos del Siglo XIX se llamaría “Nueva Holanda”. Un naufragio a mediado de siglo XVII,  permitió el primer establecimiento de europeos en donde hoy está el puerto de Perth. Un motín acabó con las esperanzas de colonización,  por lo que el próximo imperio en poner sus ojos en la Nueva Holanda fue el Reino Unido. En 1780, el navío de Su Majestad Británica, el Endeavor, calaba en lo que se iba conocer como la Bahía de Botany (Botany Bay).

Su capitán, James Cook, notó que el clima era favorable, que había abundante vegetación, agua dulce y los nativos no se veían hostiles. Por todo eso,  reclamó esa tierra llamándola Nueva Gales del Sur. Como los viajes marítimos en ese entonces podían durar años, la noticia de un nuevo territorio para su corona le llego a Jorge IV tiempo después. Tomaría más tiempo volver a enviar representantes del gobierno británico tal como hallarle un propósito a Botany Bay.



Seria en 1798 cuando arribaron a la bahía de lo que hoy es Sídney, unos navíos cargando personal militar inglés y 300 civiles, todos convictos de crímenes menores. Ante los admirados ojos de los aborígenes, pisaron esa tierra guiñapos humanos extraídos de las más tenebrosas pasiones del Reino Unido. Gran Bretaña había encontrado una solución a su gran problema: el exceso de delincuentes.



Por razones socio históricas, y políticas. Inglaterra llevaba casi doscientos años manteniendo delincuentes que, por razones humanitarias , ya no se podían colgar de la primera horca en el camino. Agreguémosles disidentes políticos de Irlanda y Escocia y entenderemos que las cárceles británicas no se daban abasto. Se intentó primero enviarlos como esclavos blancos a cortar caña en Las Antillas. Desplazados por la población africana, se les envió a las 13 Colonias donde incluso podían comprar su libertad y establecerse como colonos.

La Independencia de los Estados Unidos cambió ese plan de traslado de criminales así es que la Terra Australis les vino de perillas como basurero del Imperio. Por más de medio siglo, los delincuentes británicos (más los irlandeses) fueron deportados a la isla-prisión. Las fechas exactas son 1798 a 1868. Se puede decir que los sucesos de The Artful Dodger se desarrollan casi al final de ese periodo, a mitad del Siglo XIX.

Durante esos setenta años, Australia sufrió cambios que la transformarían de un continente-cárcel en un país pujante y con una sociedad que se parecía (y era diferente a la dejada en Europa. Al comienzo se fueron estableciendo más asentamientos carcelarios, en Moretón Bay, Queensland (1823) , en Tasmania (Port Arthur, 1804), en lo que más tarde seria Melbourne y que inicialmente se llamaría Port Phillips (1834). En 1857, comenzaron a enviar presos al otro lado del continente, en la costa bañada por el Océano Indico.



Simultánea a la población de convictos creció una comunidad de militares y guardias quienes trajeron a sus familias a establecerse en lo que hoy es Sídney. Muchos convictos, sobre todo los presos políticos, eran profesionales, (médicos, ingenieros y arquitectos) y durante su condena pusieron sus conocimientos al servicio de su nueva tierra. El resultado es que, purgadas sus penas, muchos prefirieron quedarse en Australia creando una sociedad bastante menos estratificada y más libre que la inglesa, pero fundamentalmente blanca y europea.

Ya pasada la Era Napoleónica, comenzaron a llegar inmigrantes libres interesados en dedicarse a la agricultura o al ganado lanar. Nuevas ciudades fueron fundadas como Hobart (1804) Newcastle (1822) y Brisbane (1840). Para mediados del siglo XIX, había nietos de convictos viviendo prósperamente y muy reacios a que les recordaran el pasado familiar, tal como las nuevas generaciones hacían hincapié que descendían de inmigrantes trabajadores y sin récords criminales.



La urbanización de Sídney y Newcastle ayudó a constituir una colonia en Nueva Gales del Sur dominada por un estrato político que dependía del Reino Unido, pero que funcionaba con cierta independencia bajo un gobernador nombrado por la reina, tal como en Canadá. Para hacerla más respetable se dejó de enviar convictos a esa área.

Es por eso que, aunque The Artful Dodger haya sido filmada en la zona histórica de Sídney, no tiene lugar en Nueva Gales del Sur. Como todos andan vestidos un poco abrigados en la serie no puede ser Queensland, y como la exportación de presos a la zona occidental de la isla solo comenzó en 1857, la descartamos también. Todo indica que se trata de la provincia de Victoria que en 1850 se separó de Nueva Gales del Sur pasando a ser otra colonia con su propio gobernador lo que explicaría la presencia de Lord Fox y su familia.

Los Fox gobiernan desde Port Victory (Victoria) que por las señas ha de ser la actual Melbourne. En Victoria ocurrieron los primeros despojos de tierras de los aborígenes, por lo que se entiende que en la serie la bandolera Red acuse a Lady Belle de ser parte de una familia de ladrones. Por último, en Port Philips, los deportados vivían en relativa libertad, pudiendo ejercer trabajos e incluso siendo sirvientes que es lo que ocurre con Fagin.



Médicos de Antaño

Otros datos que nos permiten situar a The Artful Dodger en un espacio cronológico particular son los que más me fascinan de la serie. Más allá de comedia negra es un preciso retrato de la medicina histórica. El primer episodio se titula “Yankee Dodge” queme vine recién a enterar era el sobrenombre para el cloroformo en sus primeros años de vida. Aunque el uso definitivo del anestésico ocurrió durante la cirugía del médico escoses McPherson en 1848, antes la profesión médica se burlaba del éter considerándolo una artimaña experimental de los cirujanos estadounidenses.

Lady Belle menciona las experiencias del dentista Morton en Boston y de Robert Liston en Londres. Ella es una ávida lectora de The Lancet, la revista médica más antigua del mundo.  Por eso sabe que John Dix practicó una exitosa cirugía para corregir el estrabismo,  en Massachussets en 1845.

Otra mención constante es la del gran cirujano Sir Astley Cooper. El Profesor McGregor fue su alumno, el ligamento de la carótida de Rotty es acompañado por la lectura de Lady Belle de las notas del gran cirujano. El interés de la heroína de este cuento en la trayectoria de Cooper es que, antes de morir, el practicó una operación que podría salvar la vida de Lady Belle.



Aunque las condiciones antisépticas y el concepto de gérmenes trasmisores de enfermedades son cosas de Lister y Pasteur que publicarían los resultados de su investigación entre 1858 y 1867, ya antes había voces que hablaban de la obligación del cirujano de lavarse las manos, de mantener a los pacientes en cuartos aireados y aunque el ácido carbólico como antiséptico no entraría en uso sino hasta después de la Guerra de Secesión,  ya existía desde 1835 bajo el nombre de ‘Fenil”

Podemos argumentar que Lady Belle es una adelantada en el uso de medidas antisépticas, tal como el que mencione a Louis Pasteur cuando las investigaciones del médico francés no saldrían a la luz sino hasta 1858. Se puede ser una legítima licencia histórica, pero esperen…Hay algo que no cuadra, Jack Dawkins participó en la Guerra de Crimea y destacó por valentía en el sitio de Balaclava (1854). La guerra acabó en 1856.



El que el Dodger haya sido dado de baja honorable, recibido un nombramiento, viajado a las Antípodas y establecido en Port Victory nos daría una fecha para la serie de 1858 y la edad de Ardilla subiría de 28 años como imaginé al comienzo,  a 33. Aunque Jack dice que hace quince años que no veía a Fagin eso demostraría que su caída en la cárcel tuvo lugar en 1843, cinco años después que Oliver Twist fue publicada. Bueno, las licencias históricas en menor escala son permisibles y no restan merito a una serie excelente que recomiendo sin reparos.

Contenido Violento y Gory: Se trata de una serie médica y devota de una medicina primitiva. Sangre y vísceras son un espectáculo común. Hay tiroteos, golpizas y Darius casi degüella a la prostituta aborigen Rotty. Lo más Gory para mí es la imagen de un gato comiéndose un dedo amputado.

Contenido Sexual y Desnudos: Aunque hay prostitutas y una esposa adúltera, no vemos desnudos ni sexo gráfico. Apenas de una escena de Jack y Hetty levantándose de la cama que nos indica que son amantes. Casi al final, Dodger y Belle hacen el amor en una escena muy romántica y de buen gusto.



Factor Feminista: Sin presentar la usual colección de viragos, The Artful Dodger abarca hembras interesantes de todas las clases, edades y colores. Desde la bandolera (las llamaban bushrangers) aborigen Red hasta Lady Jane Fox que ,todos en Port Victory saben,  es quien manda en la colonia.

                         Lady Jane y Lady Belle

El caso de su hija, Lady Belle es más curioso puesto que sus ansias de independencia y falta de respeto por los convencionalismos de su clase se deben a algo más que rebeldías de pionera feminista. Viendo nuevamente el primer episodio, descubro que ya desde el primer instante en que la conocemos Belle nos da pistas sobre su enfermedad. Desde la hoja clínica que mantiene sobre su estado hasta el malestar que la aqueja, se entiende que su interés en la medicina se debe a una búsqueda de una cura que prolongue su vida.



En medio de las multi tramas y de la acelerada velocidad en que se dan, nos perdemos dos personajes que son mis favoritos. Uno es Lady Anne. Al comienzo parece la típica hermana pesada y boba que quiere que la mayor se case para ella casarse. Poco a poco descubrimos que es la única que conoce el secreto de Belle, que es su paño de lágrimas y que ambas se quieren mucho.

Mas complejo y controversial es el personaje de Hetty. Sabemos poco de ella aparte de que Dawkins la usa para ahorrarse los servicios de las chicas de Rotty. Sabemos que es católica, por lo que podría ser irlandesa. Lo que la serie nos muestra es que Hetty es muy eficiente y más responsable que los médicos a los que trata con la paciencia y firmeza de una baby sitter.



Sabemos que, para ella, Jack no es un mero acostón y muchas veces se saltará las reglas para socorrerlo. Lady Belle es obviamente competencia, pero la devoción a sus enfermos hace que Hetty la apoye puesto que es consciente de que la aprendiz de cirujana viene a mejorar las condiciones del hospital.



El problema con Hetty es que es interpretada por la guapa Vivienne Awosoga cuyo padre es nigeriano. Su color de piel la coloca a la par de Rotty y Red. Sin embargo, no hay mención de eso en la serie por lo que debemos asumir que, en el libreto, Hetty es blanca. Mejor, porque el modo en que la usa y descarta el Dr. Dawkins ya parecería abuso de la mujer de color que tanto afeara a Beecham House.

Factor Diversidad: Australia (y principalmente Victoria)era un país diverso a mediados del siglo XIX. Convictos e inmigrantes de todo el Reino Unido se entremezclaban en las zonas urbanas. Los yacimientos de oro descubiertos en Ballarat (Victoria) en 1851 habían atraído otro tipo de inmigrantes y no solo europeos. Eso explicaría la presencia del filipino Flashbag en la banda que arma Fagin en Port Victory. Los primeros australianos también están presentes en la serie en los personajes de la bandida Red, de su pareja Tim, y de Rotty quien maneja la taberna y el prostíbulo. Agreguémosle al ex ballenero Aputi que parece ser maorí o samoano, y ya hay un crisol de razas.



                            Red, la bandolera aborigen 

Un detalle que agregar a la diversidad racial, en la novela Dickens hace que The Artful Dodger sesee . Un cambio más moderno de las series que el Dr. Dawkins sea disléxico, un siglo antes de que se descubriese este trastorno de aprendizaje. Esto ha impedido que Jack pueda leer lo que soluciona con otros leyéndole y el doctor memorizando. Así compensa desarrollando una excelente memoria, pero no es suficiente para que lo elijan medico en jefe. La humillación de que su TDA se descubra ante el gobernador y sus enemigos empuja al ex carterista a volver a una vida de crimen.

Factor Moda: Aunque los colores chillones (rojo y amarillo), las rayas y el genero escoses (tartan)estuviesen en boga a mediados del Siglo XIX, el vestuario de Lady Belle no me gusta, prefiero el de su hermana.



 Lady Belle en tartan y Lady Anne en estampado. Cual prefieres?

jueves, 10 de junio de 2021

Anzac Girls: Enfermeras de la Gran Guerra

 




Esta primavera decidí aprovechar que esta serie estaba gratis en Tubi para verla. Ya en el pasado hablé de ella dos veces en este blog, en una ocasión a raíz de las miniseries creadas para recordar el centenario de la Primera Guerra Mundial. Un par de capítulos y me doy cuenta de que los australianos rara vez se equivocan son sus series y que es el mejor ejemplo del género, solamente eclipsada por la emotiva “China Beach” hecha en los 90 cuando Estados Unidos todavía sabía hacer series.

Cuatro Niñas de Las Antipodas

“Anzac Girl” s cuenta la epopeya de jóvenes de Australia y Nueva Zelandia (de ahí el acrónimo Anzac que se refiere al Australia and New Zealand Army Corps) que partieron con las fuerzas de su país a pelear por Rey e Imperio. Es conmovedor no solo ver las privaciones que sufrieron estas jóvenes de buena familia, los prejuicios que debieron batallar por su sexo y su nacionalidad, pero también ver la lealtad de los habitantes de Las Antípodas al Reino Unido ya que siempre han peleado sus guerras.

Basada en diarios y cartas conservadas por las enfermeras, y el libro de Peter Rees The Other Anzacs, a través de seis episodios, “Anzac Girls” escolta a esta Band of Sisters por dos continentes y varios sangrientos campos de batalla. Los capítulos finales tienen a las cuatro principales en Francia, un escenario conocido gracias varias novelas y filmes, principalmente Testament of Youth de Vera Brittain.



Una novedad, es que las enfermeras hacen su práctica en un escenario poco común, Egipto desde donde transitan a islas y aguas griegas para asistir a los heridos de la trágica epopeya del Desembarco en Gallipoli. Lo prodigioso es que toda la serie fue filmada en Australia, aprovechando la abigarrada geografía de la isla-continente y obviamente echando mano al CGI. Los efectos especiales son tan buenos que yo realmente creía que veía a las chicas en la Isa de Lemnos o en Alejandría.

Es fantástico saber que Elsie, Hilda, Alice y Olive existieron en la realidad, a pesar de que hay conciencia de que se han tomado licencias al relatar sus aventuras. La verdadera Alice Ross-King estaba cercana a los treinta años cuando llegó al Norte de África, no creo que se hubiese desmayado al recibir su primer beso. Tampoco la creo tan coquetuela.


                                   Alice Ross-King en Egipto

Sucede que, sin desperdiciar lo novedoso de sus experiencias reales, cada personaje es adaptado para cumplir con un estereotipo. Hilda Steele, que acaba sirviendo en un barco hospital en los Dardanelos, es la neozelandesa tímida e insegura sostenida solo por su fe religiosa. Alice es la sofisticada chica de Melbourne que viene en busca de aventuras, atrae hombres como si fuera hecha de miel y ellos moscas, pero también representa la que sufre al perder un amor en el campo de batalla.



Confieso que nunca sentí mucha lástima de Alice ni aplaudí sus opciones románticas. Yo la quería aceptando las múltiples propuestas románticas del Mayor Leopold, el oficial médico que es el mejor partido, no solo por ser un hombre de posición y establecido, pero también por compartir con la Hermana (así se llamaban a las enfermeras) Ross King el amor por la poesía y la astronomía además de respetar la inteligencia de la australiana.

Mis enfermeras favoritas fueron Olivé y Elsie. Olivé, hija de un pastor de Adelaide, es la chica del campo, optimista, alegre, resistente, la única que se atreve a matar una rata. En su empeño por servir a su patria y a sus soldados, Olivé se ofrece de voluntaria para atender un hospital de campaña en la isla de Lemnos. Se supone que solo atenderán casos ligeros, pero la realidad es otra.

La llegada de la Matrona Wilson y sus chicas es recibida con desprecio y acritud por el coronel Fiaschi, jefe del destacamento de la isla, quien no cree que las mujeres tengan lugar en el campo de batalla. No hay tal hospital. Los heridos despedazados languidecen en el suelo a la intemperie. No hay agua, no hay vendas, las enfermeras deben usar su propia ropa interior para vendar heridas. Lo único que abunda es muerte, escorpiones y disentería.

                              Olive en Lemnos

Algunas enfermeras mueren, otras huyen a lugares más hospitalarios. Ese no es el caso de Olive quien aún enferma se consigue dos pretendientes. Uno es el mayor Sherwin, el oficial médico que la atiende, el otro es un joven ordenanza llamado Norval Dooley, que se sabe la Biblia de memoria y le regala cajitas de dulces turcos.

Me encantó saber que este personaje realmente existió .. Norval “Pat” Dooley era un graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Melbourne y reconocido atleta. Viajó a Inglaterra para seguir cursos de teología con la esperanza de convertirse en pastor, pero la guerra interrumpió su carrera. Se le rechazó del servicio activo debido a su miopía, pero el joven abogado insistió hasta que le permitieron servir como camillero.

                                  Olive y Pat

No todo es romance en Lemnos, Olive, además de la disentería y de tener que dormir en el suelo los primeros días, sufre una desilusión cuando su mejor amiga abandona el servicio harta de privaciones: sufre por la falta de correspondencia de su casa donde no le perdonan haberse enlistado y sufre por los soldados que atiende y pierde. Otro espectáculo de la resistencia femenina y de la devoción a la labor de enfermera es la Matrona Wilson que además de enterrar enfermeras y heridos, de luchar contra la discriminación del alto mando, tiene que tragarse las lágrimas cuando recibe noticia de la muerte de su hermano.

El ultimo personaje femenino importante es el de Elsie Cook, nee Sheppard. Cuando aparece primero en Egipto es la Hermana Sheppard, un poco enigmática, un poco misteriosa.  Para su compañera de cuarto Alice Ross-King, Elsie es un incógnita. Está segura de conocerla de otra parte y ¿por qué la Sister Shepperd acosa a los soldados con preguntas sobre cómo viven los oficiales y cuanta privacidad tienen? Pronto descubrimos el secreto de la inquisitiva enfermera.



 Elsie es una chica de sociedad de Brisbane. Unos días antes del novio embarcarse, se casó con el teniente Sídney Cook, hijo del Primer Ministro. Ha seguido a su esposo hasta África, pero al hacerlo a atropellado la orden de que ninguna mujer casada debe servir en el frente de batalla. Dotada de una increíble determinación y poder de persuasión, Elsie convence a sus superiores para hacer una excepción con ella y así nace la Hermana Cook, única mujer casada en el servicio de enfermeras.

Por casi un año, Elsie atiende heridos en un hospital de El Cairo, arreglándoselas para atender a su marido que es bueno para recibir heridas. La peor le llega al ahora Capitán Cook en la batalla de Pino Solitario. Cuando su esposa se entera que Syd languidece corre en medio de la noche a Alejandría. Alla su devoción marital consigue doblegar las inflexibles reglas del servicio médico británico. Primero logra ser admitida como enfermera en el pabellón donde está su esposo inconsciente y luego un permiso especial para atenderlo solamente a él.

                               Elsie y Syd

Con una mezcla de suplicas y amenazas, esta joven recién salida de los Antípodas soporta humillaciones, se enfrenta a médicos arrogante y hasta saca a relucir el pedigrí político de su familia para obtener mejor servicio para su marido. Cuando Syd convaleciente es retornado a Australia, Elsie hace el sacrificio de acompañarlo aun sabiendo que no podrá volver a servir como enfermera o ver a sus amigas. Sin embargo, cuando un año más tarde, Syd es enviado a Francia, su imparable esposa descubre que la Cruz Roja francesa permite el servicio de mujeres casadas. Esto llevará a una feliz reunión de las Anzac Girls.



Shabby Sisters, Coloniales o Simplemente Mujeres en un Mundo Masculino

La serie explora la camaradería (y rivalidades) entre un grupo de jóvenes de diversos orígenes, pero que comparten el denominador común de venir del otro lado del mundo, a un espacio desconocido y peligroso. No se sabe que es más peligroso las enfermedades, el fuego enemigo, los soldados depredadores o el sexismo del alto mando.

A pesar del ejemplo de Florence Nightingale, 60 años después de la Guerra de Crimea, tanto oficiales como el Cuerpo Médico veían con recelo el rol de la mujer en hospitales de campaña, sobre todo si se trataba de jóvenes bonitas. La manera en que las “Shabby Sisters”de Lemnos consiguen ganarse el respeto de; gruñón coronel Fiaschi está bellamente delineada. Y eso que Olive describe como los militares las tratan “como si fuéramos mugre”. 



Aparte de la discriminación de género, las enfermeras enfrentaban otro tipo de prejuicio. Ellas y los soldados que cuidaban eran menospreciados por los ingleses por ser “Coloniales”, un término que ya huele a racismo. Hasta el día de hoy se ha dicho de las tropas australianas que son indisciplinados e irrespetuosos. Lo que nunca se ha podido decir de ellos es que sean cobardes. 

Esta desconfianza también afectaba la percepción de los oficiales británicos por las enfermeras Anzac. Incluso Elsie, fue humillada por las matronas británicas que la obligaron a quitarse la capita de franela roja puesto que solo las enfermeras inglesas podían usarla.

Pero no crean que la serie es deprimente. Hay un gran equilibrio entre los horrores de la guerra y las miserias que sufren las Anzac Girls, con sus momentos feliz, sus romances, la amistad entre ellas que es su mayor punto de apoyo, y sus pequeñas vanidades. Hay mucho humor como por ejemplo la clase que dicta Alice acompañada de su eterno enamorado, el Mayor Leopold para prevenir las enfermedades venéreas.

                                Alice  y su efectiva charla sobre las enfermedades venereas

La serie es feminista sin ser panfletaria, es patriótica sin ser nacionalista y es antiguerra sin llegar a pacifismos imposibles. Algo que las enfermeras notan antes que los soldados es que no hay nada glorioso en una guerra por necesaria que sea. Es cierto lo que dice Harry Moffit de que muchos australianos fueron a la guerra esperando sacudirse el rango de “coloniales” y pasar a ser una nación respetada y respetable. Por algo se dice que la identidad australiana nació en la Península de Gallipoli, pero en el caso de las Anzac Girls la identidad que obtuvieron como mujeres y profesionales de la salud, fue mucho más importante.



Los medios ingleses han sido malos críticos con esta serie. ¿Será porque les escuece la franqueza con que muestran como ejército y enfermeras británicos trataban a las “coloniales” con una mezcla de clasismo y racismo inesperada e injusta?  El hecho es que Anzac Girls” vale mucho más como relato histórico que la pestilente “Crimson Field” que hicieron en la BBC para homenajear a las enfermeras británicas.

Un detalle interesante fue que, al estallar la segunda Guerra Mundial, muchas de las Anzac Girls (los casos de Alice Ross-King y la Matrona Wilson) a pesar de ser mayores y madres de familia, volvieron a servir con la misma devoción y vigor que las caracterizó durante la Gran Guerra.  Alice Ross-King es considerada la mujer más decorada de Australia.

                                      La verdadera Alice Ross-King

Sin llegar al Spoiler, saber lo que hicieron las Anzac después de la guerra acaba de matizar este retrato de mujeres indómitas. Alice la muy condecorada, Hilda que se sobrepone a su divorcio y promueve los cuidados de tuberculosos en nueva Zelandia. Olive y Pat tuvieron cinco hijos. Uno de ellos sufrió del síndrome de Down. Olive se negó a ocultar a su criatura como se hacía entonces con los niños especiales y acabó abriendo la primera escuela australiana de niños con Down.


                                        La verdadera Olive Haynes

Como broche de una serie donde el romance es importante, vale recordar que Grace Wilson quien sirvió en dos guerras y coleccionó medallas, a sus 74 años encontró el amor y se casó. Todo un ejemplo de que las Anzac Girls eran mujeres fuera de lo común.

Anzac Girls puede verse con subtítulos en Acorn Tv, y en USA esta gratis (en inglés) en Tubi. No sé si estará con subtítulos en el Tubi mexicano.

 

martes, 24 de octubre de 2017

Una Colección de Marquesas: Tiempos de Guerra y el arquetipo de la enfermera de combate


Seguimos comentando “Tiempos de Guerra”,  la nueva serie histórica de Antena 3. En una entrada anterior, me referí a una fórmula que Bambú emplea como esquema para su serie histórica y en este esquema entran en juego lugares comunes y arquetipos. Las tres protagonistas corresponden a modelos ya empleados en otras producciones que giran en torno a enfermeras de combate.

La llegada de las “damas enfermeras” de “Tiempos de Guerra” a Melilla origina un comentario despectivo por parte de Verónica (Alicia Rubio), enfermera veterana. “Son una colección de marquesas”. Sus palabras reflejan un desprecio por la clase social e inexperiencia de las principiantes. A su vez esa frase expresa antiguos estereotipos a los que la ficción histórica echa mano cada vez que tiene que describir un grupo de novatas obligadas por las circunstancias a atender soldados heridos.

Dos miembros de la "colección de marquesas"

La enfermera de combate es un tópico de la ficción bélica e histórica y tenemos ejemplos reconocidos. Incluso hoy en día, ya son parte del universo fantástico, con Talisa de “Juego de Tronos” y Claire Randall de “Outlander”. Casi no hay novela o filme sobre algún conflicto bélico que no haya ameritado la aparición de la enfermera, aunque esta no sea una profesional y cumpla con su trabajo casi a regañadientes, como Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó.


En Scarlett y en su cuñada Melanie Hamilton, encontramos varios lugares comunes que irán formando parte del retrato de la enfermera de combate en la ficción. Mujer de clase alta, acostumbrada a que la sirvan y que de pronto, en aras del deber, está expuesta a trabajos indecentes y a espectáculos indecorosos y repugnantes.
Scarlett y Melly en el hospital de Atlanta

También, recordando la única labor de hospital que le resultaba agradable a Scarlett, está la imagen de la enfermera como vampiresa, que coquetea con los pacientes para elevarles la moral y, de paso, también coquetea con los médicos, tal vez por la misma razón. En el Hall de la Fama de las enfermeras de batalla las tenemos representadas desde la sublime Catherine Berkeley de Adiós a las armas de Hemingway, hasta la caricaturesca zorra Margaret Hooligan apodada “Labios Calientes” de “M.A.S.H”.

Ambos personajes personifican una realidad. En las memorias escritas por enfermeras en Vietnam hay dos puntos recurrentes: ordenes de usar perfume y maquillaje para cuando atiendan a pacientes en proceso de recuperación; y el acoso sexual por parte de las tropas que creían que las enfermeras estaban ahí para atenderlos en todos los aspectos. A pesar de que “Tiempos de Guerra” no tiene lugar ni en La Guerra de Secesión, ni en La Gran Guerra, ni en Corea ni en Vietnam (como las mencionadas) abarca estas imágenes de mujeres refinadas que desean servir a la patria en tiempos difíciles, pero cuyo servicio se les dificulta al tener que conjugarlo con atender heridos y asistir en operaciones cuando hay médicos, camilleros y soldados guapos por doquier.


Recordemos a Kate Beckinsdale en “Pearl Harbor”. Evelyn era una profesional cuya vocación de curar no le impedía ser el elemento más bonito de un triángulo amoroso y que acababa hasta embarazada. Aunque la literatura quisiera darnos enfermeras dedicadas y sacrificadas como la Vera Brittain que emerge de su autobiografía Testament of Youth, al final son más comúnmente “niñas bien” que no dan pie en bola como la Bryoni Tallis en Atonement. Digamos que las enfermeras de “Tiempos de Guerra” están a mitad de camino entre esos dos ejemplos.
Bryoni, Vera y Evelyn.

Por ejemplo, Julia Ballester (Amaia Salamanca) ha usado el servicio médico como excusa para venir a África a averiguar el paradero de su hermano y de su prometido. Es por eso por lo que no ha desarrollado un sentido del deber. A cada rato abandona su puesto. Y cuando no está involucrada en asuntos personales, se va a meditar a la orilla del mar o a suspirar por los rincones. Encontrar a su hermano Pedro, solo añade más caos a su vida.

¡Julia, que te necesitan en el quirófano!

Pronto descubrimos que Julia es impulsiva e irreflexiva. Le dicen que no se vaya meter al zoco a contratar maleantes para ayudar al hermano a desertar. Y ahí va rubia, bonita,  refinada. Termina golpeada y robada, por suerte no la violan.
No es por culpar a la víctima, pero...¡Mujer, en qué cabeza cabe!

A Julia se le ocurre disfrazar al hermano de cadáver y escamotearlo del hospital. Para eso se roba una ambulancia. Pero…Oh, ¡Cielos! Julia no sabe conducir. Debe ayudarla el camillero Larbi (Daniel Lundh), uno de los pocos sensatos en este cuento.  Todo acaba con Larbi (que tiene que mantener a su familia) despedido y a Julia, por un rato, le quitan el uniforme. Conclusión, Julia es egoísta y arrastra a los demás en su locura.

 Sin embargo, ese rasgo del personaje de Amaia Salamanca sirve para demostrar la camaradería de las enfermeras. Desinteresadamente, Magdalena y Pilar ayudan a Julia en todas sus locuras. En suma, Julia corresponde a los siguientes estereotipos asociados con enfermeras de combate: la mujer que viene en busca de un hombre, la rebelde a la que hay que ayudar en sus disparatadas empresas, y el eje que da unidad al trio de amigas. Agreguémosle, la peor característica de Julia. Después de doblarle el brazo al mundo para llegar a África y de dar vuelta las piedras en busca de su Andrés (Alex Gadea), ahora le hace ojitos al doctor Fidel (Alex García) que está más que comprometido con Susana Márquez (Silvia Alonso), la hija del Jefe de Sanidad.  ¿Y qué va a pasar ahora que Andrés fue liberado de esa prisión donde lo tenían los rifeños?
Julia abraza a Andrés, pero los ojos los tiene en Fidel.

 Los líos amorosos de Julia ni se acercan a los de sus compinches. Comencemos con Pilar de Soraluce (Verónica Sánchez), la viuda, la diestra, la circunspecta, la que hace las cosas de acuerdo con el manual. En realidad, es una mujer marcada por la soledad, lleva su esposo dos años de difunto, y ella no encuentra propósito ni paz. La guerra le ofrece una salida, la posibilidad de hacer algo útil y de dejar el pasado atrás. Pilar es tan eficiente que La Duquesa de la Victoria (Alicia Borrachero) la coloca de enfermera jefa, a la par con Verónica que lleva tiempo en África, y que es una profesional.


El lio se arma cuando descubrimos que el pasado del que huye Pilar abarca más que un marido atropellado por un tranvía. En Melilla, Pilar se encuentra con Luís (Cristóbal Suarez), el médico militar que hace ocho años la dejó vestida y alborotada en la puerta de la iglesia. A pesar de que ambos se quieren, a pesar de que Pilar ahora sabe que fue su familia quien los separó, Luis está casado y espera un hijo.  El problema mayor es que Pilar en vez de hacer lo cuerdo, ósea volverse a España, insiste en quedarse y esto no va a tener buen fin.
Donde hubo fuego..se juega con fuego ¿Verdad, Pilar?

Médico casado-enfermera guapa es otro cliché del drama médico-bélico. Incluso en los pacatos 40s se tenía conciencia, y especialmente en la mente de las esposas que los médicos militares dejaban atrás, que ellos estarían expuestos a muchas tentaciones principalmente por parte de quienes los asistirían en el quirófano. En 1948, Hollywood delinearía esta situación en “Homecoming” uno de los muchos filmes protagonizados por Lana Turner y Clark Gable. El Rey interpretaba a un médico que volvía a casa solo para relatarle a su esposa (Anna Baxter) que en Francia había caído bajo el embrujo de una enfermerita (Turner) que había tenido la decencia de dejarse matar por los alemanes para que el doctor pudiera regresar con su mujer legal.

El romance enfermera-medico es un trope tan archiconocido que incluso en Outlander cuando Claire se reúne con su marido después de años de servicio militar que los ha separado, él le pregunta si le ha sido infiel.  Parte de la hipocresía de “Hot Lips” en “M.A.S.H”es que, aunque quiere parecer formal y competente (puesto que como Pilar es jefa de enfermeras),  mantenga un affaire clandestino con el muy casado Mayor Frank Burns.
Margaret y Frank en la versión televisiva de "M.A.S.H"

En un momento, Hollywood cansado del lugar común decidió castigar a estas enfermeras tan ladinas. En “5 puertasal infierno”, escrita, producida y dirigida por James Clavell mucho antes de convertirse en autor de bestseller, Dolores Michaels interpreta a Athena,  chica estadounidense de buena familia que se ha unido a un contingente de enfermeras que bajo la bandera de la ONU sirven en la Primera Guerra de Indochina. A pesar de sus escrúpulos, Athena se enamora del médico casado de turno. Clavell entonces hace que un grupo de guerrilleros asalte el hospital de campaña. El medico muere y Athena es violada por el líder de la guerrilla. Ese fue el escarmiento al estereotipo.



Aun así, el cliché regresó en uno de los mejores dramas médico-bélicos de la televisión, “China Beach”. Allí tuvimos chicas rebeldes (la prostituta KC),  chicas que buscaban al hermano perdido (Cherry, la auxiliar de la Cruz Roja) y enfermeras prudentes y seguidoras de su deber como Colleen Mc Murphy, la protagonista. Como Pilar, McMurphy ha llegado a Vietnam con un sentido de misión, pero también para alejarse un poco del provincialismo de su Kansas natal. Valiente, compasiva y excelente enfermera pronto se acarrea el respeto de toda la base de China Beach, un cruce entre hospital y sitio de recreación para soldados convalecientes. Incluso consigue el reconocimiento del Dr. Richards su superior y, por supuesto, casado.


En su primera noche en China Beach, tras una serie de shocks culturales y de sobrevivir juntos el ataque de un guerrillero, Mc Murphy y el medico casi terminan en la cama. Desde ese momento se crea una carga de tensión sexual que no llega a consumarse nunca entre ellos, a pesar de que devendrá en amor. A través de cuatro temporadas vemos a la Teniente McMurphy tener romances con varios hombres incluyendo a dos casados: el piloto Natch (que como Luis hasta tiene mujer embarazada) y el doctor Bernard,  un montagnard que tiene una esposa vietnamita demente (a lo Jane Eyre) escondida en un closet. Entremedio, la mujer del Doctor Richards le manda los papeles de divorcio y él inicia un affaire con una corresponsal de guerra.

 En la última temporada, a punto de regresar a Kansas, McMurphy descubre que realmente ama a Richards. Se comprometen, pero en vísperas de la boda, el médico recibe noticia de que su ex mujer acaba de morir y debe regresar a California a cuidar de sus hijos. No volverán a encontrarse hasta veinte años más tarde ( y ya casados con otros) en una reunión del ex personal de China Beach en Washington, en el último episodio. Es ahí donde la nueva Sra. Richards hace la pregunta del millón a su marido “¿Con cuantas de las mujeres presentes no te acóstate?”
Dana Delaney y Robert Picardo como McMurphy y su doctor.

A pesar de echar mano de ese recurso tan trillado, “China Beach” supo equilibrarlo dándole a Mc Murphy casi tantas dimensiones emocionales como las aventuras que vivió en Vietnam. Eso es lo que desearía para “Tiempos de Guerra”, que las damas enfermeras vivieran más sucesos personales y laborales que no tuvieran que ver con lo romántico. Que conociésemos mejor a las protagonistas desligándolas de esos triángulos amorosos que no parecen llevar a ninguna parte agradable. Y sin embargo es la tercera protagonista quien presenta más variedad tanto en lo personal como en el amor.

Al comienzo miramos un poco en menos a Magdalena (Anna Moliner),  personaje menor, quien parece ser el relleno cómico, la compinche y confidente de compañeras más guapas e interesantes que ella. Curiosamente, y ese es un logro de la serie, el estereotipo se trastoca y es Magdalena el personaje con más vida interior de “Tiempos de Guerra” y el que mejor conocemos. No es una rubia etérea y enigmática como Julia ni una Pilar que quiere vendernos esa fachada de mujer conservadora, sin sangre en las venas,  que vive para su trabajo.Magdalena es carne y hueso;  es la atolondrada que se tropieza con la gente en la calle y abre la boca de más. Sin embargo, es la custodia de los secretos de sus amigas.
Magdalena es quien consuela a Julia. 

Para Julia, para Pilar e incluso para Susana Márquez que se ha criado con ella, Magdalena es una chica simpática, buena persona que ha tenido la suerte de ser millonaria y de comprometerse con un buen partido. Parece haber cierta conciencia en su círculo de que Magdalena es un poco tonta           (" siempre has sido tan inocente” le dice la madre de Susana) y no tan atractiva como sus compañeras. La misma Magdalena lo sabe y al despedirse de Daniel, le pide que no la olvide ni se enamore de otra, aunque sea más bonita que ella.
El último beso de Daniel. 

¿Es Magdalena poco atractiva? Lo que se pasa es que se sale del molde en lo que respecta (aun hoy) a méritos para atraer un hombre. Magdalena es de buen diente, es una gourmand y le gusta su traguito. A Marruecos ha traído en su equipaje de vestidos elegantes,  una petaca de coñac que mucho ha ayudado a fortalecer el trio de damas enfermeras y hasta calma los sueños eróticos de la virginal Magdalena. Es además la reina del blablá. Se expresa de manera incoherente y atropellada y de igual manera transita por el mundo chocando con todo.

A diferencia de Julia que viene en busca de parientes y de Pilar que busca alejarse del pasado, Magdalena ha venido como si se embarcara en un crucero. Viene a cumplir un poquito con labor patriótica y a tener un par de experiencias exóticas antes de casarse. Se supone que será la primera en dejar Marruecos, que en Madrid la espera una boda, pero irónicamente es la única de la serie que está echando el ancla en África.
Magdalena descubre que Larbi es musulmán

De todo el grupo es la única interesada en el país y en sus habitantes. Demuestra curiosidad por la religión musulmana, intenta aprender el idioma, se va a revisar los productos que ofrece el zoco, amadrina a un huerfanito moro y hace amistad con el enfermero marroquí Larbi. Es Larbi quien hace sentir a Magdalena lo que el novio no ha conseguido. Y es porque él admira lo que  el mundo Occidental reprobaría; la gula de Magdalena que sabe apreciar los mazapanes de la madre del camillero; su interés por el país y sus costumbres; su franqueza y su misma inocencia. Cuando Larbi la sabe comprometida, dice que Daniel es un hombre afortunado. ¿Lo sabrá Daniel?
¡Qué ricos se ven esos mazapanes!

Magdalena es una desviación del tópico de la enfermera militar en la ficción. Ni siquiera en “China Beach” se atrevieron a tener romances entre blancos y nativos. El amor de Larbi y Magdalena es totalmente prohibido, los separan clase, raza y religión. No sé si se dieron casos en la Guerra de Marruecos de amores entre española y marroquíes. Si los hubo entre españolas y moros (y hablo de amor, no de violaciones) en la Guerra Civil, y las autoridades del Bando Nacional se opusieron vehementemente a ellos.


Magdalena pone el toque novedoso en una serie que ha intentado retratar cánones establecidos por la ficción medica-bélica e imponerlos en un setting histórico virgen. A pesar de que “Tiempos de Guerra” no tiene mal rating, todavía no sabremos si ha dado la talla y se convertirá en serie o no pasará de breve dramatizado. Ese será el momento de ver que méritos la han hecho sobresalir o la han hundido. Hasta entonces, comprendo y apruebo el uso de clichés asociados con su género, pero aconsejo expandirlos y refinarlos con detalles nuevos como el personaje de Magdalena.