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martes, 31 de octubre de 2023

The Knick: El lado oscuro de The Gilded Age

 


Después de mi sorpresa con Mrs. Maisel,  decidí continuar en peregrinación de humildad revisando despreciadas series del pasado y viéndolas con óptica de vieja sesentera,  más tolerante que su predecesora. Así me di de bruces con The Knick (2014) y me cubrí de cenizas en un acto de arrepentimiento y de admiración ante un duro drama de época que combina el atraso/progreso de la medicina con un cruel retrato de una Nueva York que sigue sufriendo de muchos de esos males que la aquejaron en La Edad Dorada.

Mi primera impresión de The Knick fue de gran desagrado. Clive Owen dejó de gustarme en una interpretación que vi como una versión 1900 del Dr.  House. Un drogadicto que se pasa la noche en fumaderos de opio, y los días sintiéndose la última limonada del desierto en un hospital donde todos le rinden pleitesía y donde se da el lujo de ser racista.

En el 2013 yo sabía cero de wokismo,  Black Lives Matter y fragilidades blancas. Yo solo sabía lo que se me había enseñado desde pequeña,  que la gente se diferenciaba por modales, código moral e instrucción, no por el color de la piel. Aun así, tampoco me cayó muy bien el Dr.  Edwards (Andre Holland) que era agresivo cuando debía ser humilde y llorón cuando debía mostrarse firme y digno.



En el campo de personajes femeninos tampoco encontré nada atractivo. Lucy Nelkins (Eve Hewson, Hija de Bono de U2), la enfermerita recién llegada del campo,  me dio un poco de lástima, pero de ahí a caerme bien… Tampoco me impresionó la respondona y fumadora Sor Harriet  (Cara Seymour) y ciertamente me desagradó Juliet Rylance (McMafia, Perry Mason) como Cornelia Robertson, una ricachona que, en representación de su padre, mantiene económicamente al hospital.



El Verdadero John Thackeray

Casi una década más tarde le eché una mirada y supe reconocer que me había equivocado. No se trata de una imitación House. Clive Owen da vida a un médico que está inspirado en el célebre John Stewart Halsted. Como John Thackeray, Halsted utilizó las drogas en experimentos en los que él fue la cobaya (tal como hizo Freud). Debemos recordar que hasta entrado el siglo 20 no se entendía el fenómeno de la drogadicción; la cocaína y la morfina se vendían sin recetas; y ningún médico experimentaba con ellas para placer propio.

Halsted, como Thackeray, fue un médico brillante e innovador. Fue uno de los cuatro fundadores de John Hopkins, la mejor Facultad de Medicina de los Estados Unidos, y una de las mejores del mundo. Fue un campeón de los antisépticos, inventó la mastectomía radical, cambió el perfil de la cirugía e introdujo el uso de guantes de goma en el quirófano.

La fama y respeto que genera Thackeray, medico maverick, creador de nuevas piezas quirúrgicas, y abierto a nuevas ideas, es merecida. Eso lo hace altanero y terco. La única autoridad que reconoce y respeta es la del jefe del hospital, Julius Mannering. Cuando Julius se suicida ( deprimido después de la muerte de una paciente en el quirófano), Thackeray se convierte en jefe de cirugía.



Es ahí cuando descubre que su título es inútil, quien lo organiza todo es el “civil” Barrows (Jeremy Bobb), corrupto como el solo y económicamente quien da las ordenes es el Capitán Robertson (Grainger Hines), un ex filibustero al que Thackeray conociera en Nicaragua. Para mayor ofensa, Robertson ha delegado el poder en su hija. Es Cornelia quien obliga a Thackeray (so pena de no instalar y costear la instalación electica del hospital) a aceptar como su ayudante al Dr. Algernon Edwards. 

Junto con  ser protegido ( es hijo del cochero) de los Robertson, Edwards es un graduado de la Facultad de Medicina de Harvard y ha estado trabajando bajo las órdenes de prestigiosos médicos en Londres y País. Su gran problema es el color de su piel,  y Thackeray, altanero y racista,  no quiere un hospital inclusivo. El Knick (inspirado en el verdadero Knickerbocker Hospital de Harlem) acepta pacientes blancos solamente.

Edwards es perseguido por burlas, insultos y humillaciones por parte de su jefe, del personal médico del hospital y hasta de los pacientes. Elige quedarse porque se da cuenta que Thackeray es un genio y quiere aprender de él.  La última burla es poner al nuevo medico en una “oficina” en el sótano. Ahí con trastos viejos , el Dr. Edwards instala un dispensario clandestino para atender pacientes afroamericano.



Secretos de Hospital

Algernon Edwards pasa ser otro miembro del Knick que esconde un secreto. ¿Por ejemplo como es que Barrow sobrevive a sus tratos con mafiosos que lo endeudan hasta el punto de que como dice “robo a Pedro para pagar a Pablo”? Cuando Pedro y Pablo vienen a cobrar,  la vida de Barrow corre peligro. La mano derecha de Barrows es el camillero y cochero de ambulancia Tom Cleary (Chris Sullivan)que anda literalmente a la caza de heridos, incluso disputándoselos a otros enfermeros para traerlos al Knick. Por esa actividad extracurricular, el irlandés recibe una comisión de Barrow.

Es un secreto a voces que Cleary es a quien llamar cuando se necesita cometer algún delito. Cuando el equipo de Thackeray necesita introducirse ilícitamente en la biblioteca de Columbia en busca de un artículo de un médico francés , es a Cleary y sus ganzúas a quienes solicitan ayuda.

Será Leary quien descubra las andanzas nocturnas de la Hermana Harriet, la monja partera que trabaja a domicilio ayudando a mujeres sin recursos. El descubrimiento de las actividades, entonces delictivas, de la monja que debe ir de civil , crea una extraña sinergia entre estos inmigrantes de la Isla Esmeralda,  que combina chantaje y romance.



Por supuesto que el gran secreto es la drogadicción de Thackeray solo conocida por la tímida Lucy una enfermera que acaba de llegar a la gran ciudad desde el viejo Sur y que debe atender al mal educado medico durante una crisis. Poco a poco, Lucy se hará indispensable para el drogadicto, en el quirófano, en la cama,  y como recaudadora de drogas cuando la Guerra del ’98 acabe con el suplemento de cocaína y opio del Oriente.



Hasta Cornelia guarda secretos bajo sus corses, el de tela y varillas,  y el mental que la agobia con dudas sobre porque su padre confía más que en ella que en su hermano. Son los secretos los que crean una atmosfera opresiva y oscura de lo que debería ser un espacio de luz y progreso. 



Tras una exitosísima carrera en el cine (Erin Brockovich, Traffic y las saga de los Ocean’s Eleven ) y de convertir a su actor fetiche George Clooney en ganador dos veces del Oscar, Steven Soderbergh decidió meter mano en la televisión. The Knick es un retrato de una Nueva York que se aleja de la glamorosa imagen de la Gilded Age que nos dan las novelas de Edith Wharton y la serie de Lord Julian Fellowes.

Este retrato naturalista de la Gran Manzana nos muestra el contraste entre gente adinerada y poderosa como los Robertson y la pobreza de los pacientes del hospital. Se trata de una sociedad asfixiada por la miseria, el racismo, la criminalidad, los inmigrantes, las ratas. ¿Hablamos del 1900 o del 2023?

Jack Amiel y Michael Begler que nos regalaran la excelente primera temporada de Perry Mason, han sabido crear un relato naturalista y hasta cierto punto sórdido sin llegar al tremendismo de The Alienist que después de todo trataba de los crímenes de depredadores sexuales.



The Knick que recibió un Emmy y varios premios Satélite,  aparte de varias nominaciones a otros galardones, nos recuerda la excelente serie inglesa Casualty 1900 y representa como dice mi título el lado más oscuro de La Edad Dorada. Puede verse en HBO/Max. 

Contenido Violento y Gory: Cada operación es para cerrar los ojos o vomitar. Casi tanto como las heridas o los métodos de los hampones para cobrar.  La peor escena para mi es cuando un cobrador le arranca una muela a Barrow diciendo que la guarda como “colateral “hasta que le pague su deuda.

Contenido Sexual y Desnudos:  Muchos cadáveres desnudos y azulencos, nada muy sexy. En el tercer episodio vemos un topless de una prostituta y más adelante un desnudo total de Rylance. Varias situaciones sexuales, pero ninguna de al gusto o muy gráfica.

Factor Feminista: Las mujeres de la obra están divididas entre víctimas y las que intentan salir de la esfera patriarcal. Al comienzo creí a Thackeray un misógino, pero pronto su delicadeza al tratar a Abby, su gentileza con la pequeña Cora,  y el respeto a regañadientes que les da a Peggy y a Cornelia,  me hizo ver mi error. Vemos a las mujeres ser víctimas de sus esposos que les contagian enfermedades silenciosas como la sífilis que destruye el rostro de Abby,  o de sistemas psiquiátricos que también las destruyen en vez de curarlas como ocurre con la esposa de Everett. Incluso vemos que la Hermana Harriet,  con sus abortos clandestinos,  y Cornelia,  que supuestamente representa el poder patriarcal de su padre,  caen presas de las trampas de su sexo y del juicio de hombres que quieren someterlas.



Factor Diversidad: Creo que de todos los drama de época estadounidenses de este siglo, The Knick se lleva el premio del más diverso. No solo tenemos un retrato del racismo que debe enfrentar un profesional afroamericano a principios del siglo XX. El libreto además sabe alejar a Edwards de esquema de víctima y crear un personaje de carne y hueso capaz de escribir artículos en francés para publicaciones médicas, serle infiel a su esposa negra con una mujer blanca;  y de defenderse con sus puños cuando la oratoria no es suficiente.

En el dispensario para gente de color que Edwards instala en el sótano del Knick vemos pasar a varios ejemplos de la clase humilde afro-neoyorquina, incluso a un cubano. Vemos como Edwards entrena un par de lavanderas negras y las convierte en enfermeras de cirugía,  y vemos como el talento de un hombre trasciende su color y consigue el respeto y protección de un Robber Baron como el Capitán Robertson.

El segundo grupo étnico más representado es el irlandés. Como nos han mostrado The Alienist y Warrior, en la USA del siglo XX y comienzos del XX,  los irlandeses servían solo para dos profesiones:  maleantes y policías. Aquí tenemos gánsteres irlandeses, pero dos personajes superan estereotipos: la monja Harriet y Tom Cleary que, aunque dado a ganarse unas monedas de mala manera es buen ejemplo de las pocas oportunidades que tuvo su gente.



Aparte de los Hijos de Erin, tenemos también judíos. Los vemos de pacientes del Knick y como Bertie (Michael Angarano)  le cuenta a su padre,  el idioma que ahora deben aprender los médicos es el yiddish. En la primera temporada tuvimos apariciones esporádicas del Dr. Levi Zinberg,  cirujano del Hospital Mount Sinaí,  uno de los hospitales más antiguos de USA. Mount Sinaí fue fundado en 1852 por un judío ortodoxo llamado Sampson Simpson,  como un espacio donde se podía atender pacientes de origen hebreo que eran rechazados por hospitales “para blancos”.

Zinberg se convierte en enemigo del cada vez mas paranoico Thackeray que lo ve como su rival. El médico judío atrae a Bertie Chittering a Mount Sinai, donde el joven interno no solo encuentra otra manera de ejercer la medicina, también consigue novia judía ante el asombro de su familia.

El Lejano Oriente está representado por pacientes del fumadero de opio de Ping Wu, al que Thackeray es asiduo y las prostitutas de las cuales es cliente. Aparte, la clientela del Knick incluye italianos, y eslavos de diversos puntos de la Europa Oriental.

 

 

lunes, 31 de enero de 2022

“Nunca lo Nuevo…”: The Gilded Age, 01x01

 


Me preguntaba cómo traducirían The Gilded Age. El titulo exacto de este intento de Lord Julien Fellowes de crear una Downton Abbey a la americana debería ser “La Edad Dorada”. Hay quien dice que esa sería la traducción de Golden Age. No, Golden” es “de oro”. “Dorada” en cambio indica la ilusión de una capa de barniz, porque el periodo de tiempo entre 1870 y 1900 se caracterizó tanto por falsas ilusiones de riqueza como por un código de valores falsos. Un mundo que chocó con la tradicional aristocracia estadounidense con moral y fortunas sólidas,  y acabó por vencerla. Ese es el tema detrás de esta fábula sobre un par de jovencitas (una blanca y otra afroamericana)  que llegan a una Nueva York sumida en un conflicto entre lo viejo y lo nuevo.

No Todo lo que Brilla es Oro

“The Gilded Age” es un término acuñado por el famoso Mark Twain que,  en su novela de ese nombre (1873),  se refiere a la época en que vive como una aparente Edad de Oro pero que bajo la pintura dorada esconde corrupción y codicia. En la década que antecedió a la Guerra de Secesión, la Unión Americana se amplió en territorio gracias a lo arrebatado a México y a exploraciones en el centro y noreste del país. Para poblar esos territorios se necesitaban colonos a los que había que transportar,  al igual que a los millares que iban hacia el Oeste afectados por la Fiebre del Oro de California.

Para ese transporte se tendieron líneas de ferrocarril, a la par que se exterminaba o sometía a los pueblos autóctonos que vivían en las tierra necesarias para los rieles. Muchos hombres blancos hicieron fortuna en la construcción de trenes al igual que en la minería tanto de oro y otros metales preciosos,  como la del carbón necesario para empujar los trenes. La Guerra Civil contribuyó a un desarrollo de la industria y la construcción de nuevas fábricas en el Norte. Para 1865, el final del conflicto vio un país unido, pero en expansión,  donde había fuentes ilimitadas de trabajo y posibilidades de enriquecerse. Ese fue el comienzo del Sueño Americano.



Los hombres que manejaban los trenes, las minas, los capitanes de industria y los especuladores de Wall Street no pertenecían a la antigua aristocracia colonial . La mayoría eran inmigrantes de Irlanda, Escocia hasta de Alemania. Por eso no tenían ni límites ni escrúpulos. La historia los ha apodado “Robber Barons” en alusión a los señores feudales alemanes que vivían del bandidaje. The Gilded Age nos va a presentar a este tipo de nuevos ricos y su agrio recibimiento por parte de la alta y vetusta aristocracia neoyorquina.

Las nuevas de la movilidad social y el fácil acceso al enriquecimiento de la sociedad estadounidense hicieron a muchos europeos inmigrar a America. El resultado fue que las ciudades se expandieron para recibir a estos nuevos ciudadanos, pero también se crearon barriadas donde vivían hacinados los inmigrantes y sus hijos. Aunque era cierto que trabajo no escaseaba, las condiciones laborales y los sueldos eran paupérrimos. Por eso esta Edad Dorada, es recordada como un momento de agitación obrera, huelgas y la creación de sindicatos.



No solo los inmigrantes y obreros eran menospreciados. El final de la Reconstrucción del Sur en 1870 acabó con las esperanzas de crear en esa región una sólida clase media profesional de color . El nuevo Sur miraba con rencor a los ex esclavos que ahora buscaban igualdad y educación. Eso llevó a la imposición de las infames leyes de Jim Crow. Grandes segmentos de la población negra se trasladaron al Norte o al Oeste de la nación.

El libreto original de The Gilded Age tenía como protagonista a Marian Brooks, hija de un general Confederado, que viaja del Sur a Nueva York en compañía de su criada negra. Por suerte obviaron este controversial escenario. Ahora Marian (Louisa Jacobson, la menor de las hijas de Meryl Streep)  es hija de un general de la Unión, viene de Pennsylvania y Peggy Scott  (Denee Benton) es su amiga quien viene a Manhattan a probar suerte en el mundo de las letras.



Marion, huérfana sin fortuna,  pasa a formar parte de la familia de un par de aristocráticas tías solteronas espantadas ante el aluvión de nuevos ricos que han venido a perturbar su tradicional estilo de vida. ¿Existieron personas como Las Brook? ¿O familias con apellidos aristocráticos de origen holandés como el van Rhijn que orgullosamente porta la Tía Agnes (Christine Baranski)?

La más antigua aristocracia neoyorquina se remonta a esos contrabandistas piratas que estafaron a los indios iroqueses dándoles a cambio de la Gran Manzana un puñado de collares de cuentas y botellas de whisky. De ellos descienden nombres respetadísimos como los van Deusen, los van Buren que dieron un presidente a la nación,  Los Schuyler, Los Stuyvesant y Los Roosevelt.

La importancia de tener ancestros del país de los tulipanes fue rescatada por esa enciclopedia de la clase alta neoyorquina,  La Edad de la Inocencia de Edith Wharton donde tanto Archers como Mingotts y Welland se inclinan ante la autoridad de los van der Luyden. Y en esa respetuosa imitación de Wharton, Gossip Girl (la única e inigualable) no es coincidencia que la rebelde IT Girl se llame van der Woodsen.

                     Los Archer buscan el consejo de los influyentes van der Luyden
                                        Serena van der Woodsen.

Ya para el Siglo XVIII, el conglomerado holandés se había ampliado gracias a elementos anglos venidos del continente o descendiente de los pasajeros del Mayflower. Así tenemos a los Fish,  a Los Livingstone (de los que descienden Las Brook) y, por supuesto a los reyes de la alta sociedad neoyorquina (que entonces era solo Manhattan, los otros condados eran un puñado de granjas y granjeros) Los Astor. Ya vimos a Caroline y sus hijas aparecer en The Gilded Age.



Entre Lo Pasado y el Presente

Parte importante del argumento, y así se lo hacen saber a Marian desde su llegada, es que la sociedad neoyorquina está bajo asedio de una parva de nuevos ricos como Los Russel que han tenido el descaro de comprar una mansión vecina a la de Agnes y Ada (Cynthia Nixon). George Russel (Morgan Spector) es insufriblemente millonario. Pero como dice Agnes,  “No nos movemos en los mismos círculos”.

En la vida real, la llegada de los Carnegie, los Morgan y, sobre todo, los Vanderbilt , representó una crisis social para el Old Money. irónicamente, los Vanderbilt,  a pesar de su apellido,  no eran aristócratas. Su tatarabuelo habría llegado casi en calidad de esclavo a Nueva Ámsterdam. El famoso Cornelius era hijo de un capitán de barcaza (ferry) de Staten Island. El padre del Comodoro era hijo de un humilde campesino holandés llegado a comienzos del siglo XIX. Su hijo, se hizo a la mar (de ahí su apodo “comodoro”)  y construyó una fortuna en transporte marítimo y ferrocarriles. Aun así, ni él ni sus 13 hijos eran admitidos entre Los Knickerbocker, que así se llamaban las grandes familias neoyorquinas.



Otra ironía, es que estos Knickerbokers (o “400”) eran liderados por Caroline Astor, pero los Astor venían de un pedigrí tan modesto como los Vanderbilt. El primer Astor fue un granjero suizo que vino a hacerse la America. Ese primer Astor ( y sus hijos)  se enriqueció comprándoles pieles a los indios del noreste del Pacifico. Tal vez porque sus negocios tenían lugar en espacios exótico (también contrabandeaban opio de China) o porque hicieron fortuna medio siglo antes que los Vanderbilt, que los Astor pasaban por Old Money.

La historia del jet set neoyorquino está intrínsicamente ligada a este producto que,  sin tener los grandes méritos de “Downton Abbey”,  representa un desafío que Lord Fellowes ha enfrentado con valor y sensatez. No tendremos Highclare Castle, y el Central Park con CGI parecía una acuarela infantil, pero se han buscado buenos escenarios en Newport, Nassau County y en la ciudad de Troy en Upstate New York.

Los interiores son fantásticos y si algo sé un poco son de casonas de la Edad Dorada. He visitado un par en Nueva York (ciudad y estado) y veo que en la serie han conseguido el efecto deseado, incluyendo ese elefante blanco que los “pobres ricos” Russell han confeccionado y que lleva el sello de Stanford White. Es a una brownstone en la 61 con la Quinta Avenida (lo que hoy se considera Upper East Side, territorio de Gossip Girl)  adonde llega Marian Brooks.

                          Bertha y su arquitecto fetiche

Las Excelentes Aventuras de Marian y Peggy

Comenzamos la serie con una Marian enlutada en Pennsylvania oyendo de boca de su abogado, Mr. Rikers (Thomas Coquerel) que su padre, el General Brooks (Marian es la única que lo llama así) la ha dejado en la ruina. El solicito abogado, ni siquiera quiere cobrar, ya que Marian solo tiene $30 en el mundo (como 300 de los dólares de ahora. Lo que pagaría entonces tres meses de renta en el barrio peor de Manhattan). La aconseja buscar refugio con las hermanas de su padre en Nueva York.



Marian les escribe a las tías, que no se llevaban con el difunto Henry, y tiene la suerte de que la carta la reciba la solterona Tía Ada quien inmediatamente le envía a la sobrina pasaje de tren y ferry hasta Manhattan. Rikers lleva a Marian hasta la estación de tren.



Miss Brooks que ya ha notado que el abogado (que es joven y guapo) la pretende, corta las cosa por lo sano. Exige que no le escriba y le pide que la deje esperando el tren sola. Irónicamente la neoyorquina victoriana y la de hoy le tenían el mismo terror a los machos hetero. La de hoy cree que van a violarla, la de la Era Dorada sentía que dejar a un cortejante que no le interesaba mosquease cerca la comprometía y ponía en una situación en que estaría obligada a aceptar su galanteos.

Aunque admiro y respeto la actitud de Marian, me parece que pecó de incauta al preferir quedarse sola en un sitio público cuando es obvio que no sabe cuidarse. Deja sus maletas y su bolso a un lado. Hay una trifulca entre un par de borrachos. Empujan a Marian que cae encima de una chica de color que también espera el tren,  y le rompe el vestido.



Cuando Marian se levanta descubre que le han robado el bolso con su dinero y sus pasajes. Se pone a gimotear.  Peggy, la chica negra,  se apiada y le paga el viaje. Solo que, Peggy puede ofrecerle a su nueva conocida, un pasaje en la incómoda tercera clase. Al llegar a Manhattan, a Marian la espera el carruaje de sus tías. Insiste en darle a Peggy un aventón hasta el ferry de Brooklyn  (no había puente todavía) y cuando descubre que está cerrado por el mal tiempo, insiste en llevarla a la Mansión van Rhijn a cobrar su deuda y a pasar la noche

Hora es de hablar de las tías de Marian. A esta le molestará que las hermanas de su padre tengan tan mal recuerdo del General Brook. Será la dulce Ada quien informe a su sobrina que, tras la temprana muerte de sus padres, las hermanas quedaron bajo el amparo de Henry quien se gastó toda la herencia y propiedades de los Brooks dejándolas en la calle (más o menos lo que ha hecho con Marian).



Lo que Ada se guarda es que el General se gastó su fortuna y la de sus hermanas en francachelas y mujeres de dudosa reputación.  Agnes tuvo como una única salida aceptar la propuesta de matrimonio de van Rhijn lo que le permitió encargarse de Ada y darle “la dulce tranquilidad de ser una solterona”.  Fue un matrimonio difícil. Como explica Ada a Marian, su cuñado “no era un hombre con el que te gustaría estar a solas”.



Agnes acepta recibir a Peggy bajo su techo, siempre y cuando le de la dirección de sus padres en Brooklyn por si algo ocurre, ya que la joven está ahora bajo su responsabilidad. Me parece algo muy sensato (es lo que hubiera hecho cualquier mamá de mi época) y espero no se construya algún tipo de racismo en las interpretaciones de los críticos. Aunque ya han notado microagresiones por todos lados.



Sin embargo, las tías quedan encantadas al saber que Peggy se ha graduado de una escuela para niñas de color de la cual el difunto padre fue benefactor. Agnes se admira ante la fina caligrafía de Miss Scott. Ella está teniendo problemas con falta de tiempo para atender su correspondencia y contrata los servicios de Peggy como secretaria privada. Eso sí,  insiste en que debe comunicarles su paradero a sus padres. Para entonces es obvio que Peggy no desea volver a vivir con sus padres.

Peggy manda recado a su madre y se entrevistan en un café para afroamericanos. Aunque el lugar se ve discreto y hasta casi elegante, Mrs. Scott ( Audra McDonald) lo mira con desprecio. Le ha traído a su hija ropa y algún dinero. Insiste en que Peggy debe volver al hogar y hacer las paces con el padre. Por la conversación dedujimos que el Señor Scott impidió un romance de su hija y Peggy no lo ha perdonado. Tampoco perdona Peggy que su padre ningunee sus aspiraciones de tener una carrera literaria.



Peggy entonces se instala en la Brownstone de las Brooke. Algo que me agrada es que ni Peggy ni la serie se muestran incomodos conque la secretaria coma con el servicio o que duerma en un cuarto para mucamas (privado y bastante decente).  Es lo que se hubiera hecho aun si ella fuese blanca.

Como le explica a Marian, Peggy es bien recibida por el escuadrón de sirvientes “con un par de excepciones”. Se refiere a la doncella de Agnes, una especie de Miss O’Brien y la pinche de cocina, una inmigrante irlandesa que cree que los afroamericanos,  que ahora son libres,  van a quitarles empleos a los inmigrantes (hoy la situación es en reversa).  Peggy se convierte en la cómplice de las escapadas de Marian (“mi compinche conspiradora” la apoda la Niña Brooks) como cuando esta decide ser la única de la familia en aceptar la invitación a una velada con los Russell. Hora es de hablar de esta infamosa familia.

                          Los de Abajo en la Mansión van Rhijn

Los Infames Russel

Un motivo de ira para Agnes es que al lado de su mansión han estado construyendo otra más grande y lujosa. Aparte del bullicio, le molesta a Mrs. Van Rhijn que sus nuevos vecinos sean los parvenú Russell. George Russell es el epitome del Robber Baron. Ha hecho una fortuna en ferrocarriles y otros medios. Su modus operandi es a base de someter o desbancar rivales vía soborno o chantaje. Es este arte laboral,  basado en la intimidación,  que funciona en contra de su mujer, Bertha Russel, (Carrie Coon)  y sus sueños de trepadora social.



Para cumplir esos sueños, Bertha se hace construir un palacete diseñado por el joven (y entonces desconocido) Stamford White (John Sanders) . Se va a Europa y desvalija palacios(incluyendo el castillo de Lafayette) de muebles, pinturas y chucherías con las que decora su casa. Encarga la confección de un vestuario tan ostentoso como el que Peggy Mitchell inventa para Scarlett después de su boda con Rhett Butler.



La diferencia es que Scarlett fue criada para ser una dama y ahora actúa como nueva rica.  Bertha es una arribista que quiere ser una gran dama. Para eso contrata una doncella, Miss Turner (Kelly Curran), que conoce todos los trucos y reglas de la alta sociedad. Esta doncella era su peor enemigo. Desprecia a Bertha e intenta quitarle el marido.

                                   Miss Turner, la Nemesis de Bertha

Cuando no está acumulando objetos, Bertha trata a sus hijos como objetos. Esta Mama Tigre caucásica dice hacerlo todo por el bien de su prole . Su hijo mayor, Larry (Harry Richardson, el hermano de Demelza Poldark) se ha librado de ella en sus años en Harvard. Ahora,  acabados sus estudios,  llega al palacete a descubrir que su madre tiene a su hermanita Gladys(Taissa Farmiga)  semi prisionera en un estado de niñez perpetua, a pesar de que la despierta jovencita ya tiene 17 años.



La sociedad Knickerboker toma dos acritudes hacia Los Russel. Una es la de Agnes de ignorarlos olímpicamente. Otra es la de prestar atención a los más jóvenes. Larry es invitado a un fin de semana en la mansión de Mamie Fish en Newport donde conoce a Oscar van Rhijn (Blake Ritson el George de Kent de la nueva versión de Upstairs Downstairs), único hijo de Agnes; y a Carrie Astor hija de la reina de la sociedad neoyorquina. Larry también conocerá accidentalmente a Marian cuando rescata a Pumpkin , el perrito de la Tía Ada.

                         Mamie Fish obliga Larry y a Carrie a jugar croquet

Existe un tercer segmento de la alta sociedad que le encuentra utilidad al dinero de Bertha. La clase alta neoyorquina fue famosa en el siglo XIX por su filantropía. Berta es invitada a “colaborar” en un evento recaudador de fondos para el entrenamiento de huerfanitas. Marian,  que está desperada por hacer algo útil recibe permiso de Agnes para acompañar a Ada al evento. Ahí son presentadas a Bertha y Gladys. Todas las damas son amables con Las Russell, mucho más que con la misteriosa Mrs. Chamberlain, que parece ser una paria social.

  Gladys consigue que su madre la lleve a un evento de caridad
                           La misteriosa Mrs. Chamberlain

Bertha, Vestida,  Alborotada y Abandonada

También las presentes expresan admiración por el palacete Russell y curiosidad por conocerlo. Malinterpretando esa curiosidad, Bertha lanza una soiree invitando a Le Tout New York, encargando a su chef francés una cena para alimentar un pueblo, y poniéndose el más extravagante de sus vestidos. Todo para quedar como novia de pueblo, vestida y alborotada, y abandonada. Apenas aparecen cinco invitados. Cuatro de ellos, incluyendo a Marian que ha venido a escondidas de sus tías, escapan furtivamente. Nadie quiere ser asociado con Los Russell. Solo Stamford White permanece hasta el final.

            Marian parece un cosplay de La Bella y la Bestia
    A Bertha no le gustaran los crisantemos, pero se los puso todos en el vestido.

Bertha esta desolada al pasar algo que era un leitmotiv de las novelas sobre la Gilded Age. El no aceptar una invitaciónMrs. Astor la arroja al fuego era un modo de Cut Down (cortar socialmente, el equivalente a nuestro moderno “cancelar”)  que podía afectar hasta nuevos ricos como el esposo de la Mrs. Parkington de Louis Bromfield, o a viejos miembros del clan Knickerboker como la Mrs. Mingott de La Edad de la Inocencia.

¡Qué salón tan grante y tan vacio!
                       Esto es lo que hizo Mrs. Astor con la invitación de Bertha

Marian se da cuenta que nunca va a congeniar ni con la tía Agnes ni con sus reglas. Eso la pone en un aprieto porque ha aceptado de su parienta un precioso guardarropa y una pequeña mesada. Marian no entiende que todo eso es una inversión. Así se lo explica Agnes a su hijo Oscar. La idea es casar a Marian rápido,  y casarla bien. No es un acto mercenario. Es lo que las madres querían para sus hijas entonces. Es lo que quiere Mrs. Astor para todas sus hijas. Para 1882, las tres mayores ya estaban casadas. Ahora le tocaba el turno a Carrie. Es lo que espera, pero en menor escala, la Señora Brooks para Peggy y es definitivamente lo que espera Bertha para Gladys.

Oscar viene de visita (vive en lo que se conocía como ‘digs”, un piso de soltero) a su madre y trae el primer pretendiente para Marian, un tal Adams (bisnieto de John Quincy Adams). A pesar de que Marian es cordial, Adams es tan cortante como lo fue ella con el abogadito.






Al final descubrimos el motivo: ¡Adams es amante de Oscar!  OHHHHH! Y este quiere ir a meterse en casa de los Russel, pero Bertha no lo invitó porque ni sabe que existe. Me temo que la urgencia de George por ir a meterse en esa casa es porque quiere una esposa con “nuevo dinero”, léase la pequeña Gladys.

Me detengo para dar mi critica de la serie. Subjetivamente: ¡Me encantooo! Como dijo algún critico es una combinación de Bridgerton y Gossip Girl. Es Edith Wharton,  más light y con más humor, pero no deja de ser profunda. Me encanta el milieu, me encanta esa guerra entre Knickerbokers y Robber Barons. Las actuaciones de las tres mujeres maduras son impresionantes, obvio que por eso sus historias interesan más,  y que son las verdaderas protagonistas.



Me gusta mucho el personaje de Peggy. Quiero saber más de ella, sobre todo de esa clase media de afroamericanos de la Gilded Age de la que se sabe tan poco. Marian no se me hace tan interesante y Louisa Jacobson es guapa, pero no es Mammy Meryl. Cuando habla parece que no moviera los labios.

                       Lo que le falta de experiencia actoral lo compensa con el vestuario.

La escenografía y el manejo de cámaras es impecable, el vestuario muy de la época. Con clara diferencia entre los trajes de las tías y los de Marian y Gladys a las que visten con tonos pastel. El vestuario de Bertha merece nota aparte porque es un estudio de extravagancia y vulgaridad.




A ver si el próximo episodio, donde esperamos más de Peggy y los criados, me deja tan satisfecha como este. Para los que la vieron. ¿Qué les gustó? ¿Que no les pareció? ¿Quiénes son sus personajes favoritos?

Contenido Violento y Gore: Una pelea en la estación de tren que sirve para desvalijar a Marian.

Contenido Sexual: Besos gays entre George y Adams

Contenido Feminista: Aunque la serie quiere que nos enfoquemos en la lucha de Marian y Peggy que creen que por estar en Nueva York (You are a New Yorker)  van a ser independientes y lograr sus sueños, el verdadero contenido feminista es como las esposasla casta más oprimida y sumisa del mundo patriarcalejercen el poder social en las clases altas.



Factor Diversidad: Vimos a Peggy Scott ser obligada a subirse al final al tren solo por el color de piel. Vimos el desprecio de dos criadas que la miraron con menos respeto que sus patronas. Pero también vemos una chica instruida, bien vestida y con una madre que tiene los mismos anhelos y prejuicios que cualquier señora blanca. Y me gustó mucho el café (y los pastelitos) para afroamericanos. La diversidad sexual, por supuesto, la ponen Oscar y su novio Adams.

 

jueves, 27 de mayo de 2021

Detectives a la italiana: Drama de Época Continental (II)

 


Un género cuya apreciación hermana a la humanidad es el relato detectivesco. Los misterios apasionan tanto en el Primero como en el Tercer Mundo, e incluso gustan más si ocurren en marco de época. Ya hemos visto como la televisión inglesa, y su contraparte gala, les han entrado a las adaptaciones de la obra de Agatha Christie, pero en a Italia del comienzos del siglo XXI el interés lo provocaban unos policías nacidos de la literatura policial autóctona, más uno salido de los anales policiacos reales.

Una ironía es que el policía ficticio siga de moda en este momento que en Estados Unidos hay un sentimiento tan en contra de las fuerzas de la ley que hasta en el senado se habla de abolir por completo a de policía (y de paso las cárceles, y el ejército de yapa) y se han retirado programas tipo reality sobre el quehacer policial.

El Comisario Montalbano

Si le preguntamos a los Gatos Seriefilos cuál es el programa de televisión italiano más conocido dirán sin duda que es El Comisario Montalbano. El policía siciliano ha conquistado públicos de todos los idiomas. Salido de las páginas de la exitosa serie de novelas de Andrea Camilleri, Salvo Montalbano, con el rostro de Luca Zingarelli, aparecía por primera vez en la RAI en 1999, cinco años después de la publicación de la primera novela. Gracias a que Camilleri ha seguido escribiendo (en pandemia se publicó su ultimo misterio Riccardino) la serie no tiene ganas de jubilarse.



Las quince temporadas nos han permitido conocer a fondo a este poco convencional inspector quien imparte la ley en la villa ficticia de Vigata, en la costa de Sicilia.  La serie nos ha permitido saber de sus intereses, la buena literatura y el gusto por la buena comida y sobre las mujeres de su vida, la madre cuya muerte marcó su infancia; Adelina su cocinera, y Livia, la genovesa, a la que Montalbano ama, pero nunca lleva al altar,.

Aunque Montalbano labora en el Siglo XXI, el interés por la nostalgia y la influencia de otras series internacionales de misterio como “El Joven Wallander” y “Endeavor” (conocida también como el Joven Morse), llevaron a la creación de” Ïl Giovane Montalbano”. Michele Riondino interpreta a un Montalbano de 30 años que llega a Vigata a ocuparse de la policía local y conoce a todos los personajes que formarán su equipo en el futuro.



El joven Montalbano es lo que hoy llamamos un drama “retro” que tiene lugar en los 80 en una época sin celulares, sin Internet, sin redes sociales, pero el interés por detectives del pasado ha causado la creación de ficción televisiva en eras más pretéritas, léase el periodo fascista.

El Comisario de Luca

En el 2008, la RAI se interesó en las series de misterios de otro novelista. A fines de los 90, Carlo Lucarelli había publicado una trilogía que giraba en torno al inspector Acchille De Luca (Alessandro Preziosi), un policía que operaba durante el final del fascismo y en los primeros años de la postguerra. De Luca, a pesar de vivir en tiempos revueltos, insiste en que no es fascista ni comunista. “Sono solo un polizziotto”. A pesar de lo controversial de la obra, las tres novelas alcanzaron un éxito tal que ameritaron una miniserie.

En el 2008, las tres novelas de la trilogía (Carta Blanca, El verano turbio y Via dell’Oche) fueron convertidas en tres capítulos de dos horas de duración cada uno. Los libros comienzan con el Comisario Di Luca, uno de los policías más famosos de la Italia de Mussolini, llegando a Boloña a resolver un crimen que deviene en una lucha de poder entre fascistas recalcitrantes y los que quieren hacer tratos con Los Aliados, ahora a las puertas de la ciudad.



El verano turbio describe como, tras ocultarse un tempo en el Norte, De Luca parte hacia Roma por territorios liberados, pero todavía salvajes. Con el temor de ser reconocido como funcionario fascista, De Luca se inventa una identidad falsa, pero es descubierto por un policía partisano que lo chantajea para que lo ayude a resolver un asesinato local.

En Via dell Ócche, De Luca vuelve a Boloña y ve como la posguerra ha cambiado tanto a la ciudad como a la gente. Es degradado a ser un simple policía del Ëcuadrón del Vicio” Sin embargo, al investigar un suicidio en un burdel en la calle del título de la novela, nota que se trata de un asesinato con complejas ramificaciones.

No he leído las novelas que han sido publicadas en español en un solo volumen titulado El Comisario de Luca, pero la serie me ha encantado y me ha dejado con apetito por más. Aplaudo entonces que los productores se sacaron de la manga un cuarto “misterio” que inicia la miniserie. Titulado “Indagine non autorizatta” tiene lugar en un balneario cercano a Rimini en 1938 y es una plataforma para que conozcamos tanto a los personajes de la serie como las circunstancias históricas que definieron a la Italia Fascista.



La atmosfera histórica es lo que hace diferente a una trama que sigue las reglas típicas del Noir, el asesinato de una prostituta cuyos principales sospechosos son un conde que era su protector y cliente, y la esposa de este una femme fatale extranjera interpretada por la polaca Kasia Smutniak a la que pronto veremos como la Emperatriz Livia en “Domina”.

                                    De Luca siempre se consigue a la más guapa

Incluso logra equilibrar (y eso que es del 2008) el tema de la diversidad con una prostituta africana, cuyo apodo “La Tripolitana” indica que es parte de imperio colonial italiano. La cuñada de la condesa es lesbiana y De Luca tiene un informante homosexual que recién ha regresado del confino (el exilio a inhóspitos sitios de la península que era el castigo reservado por los fascistas para los disidentes políticos y los gay).

La presencia fascista es evidente. El cadáver de la prostituta es encontrado por un grupo de Ballila (el equivalente italiano de los Hitlerjugend) en una playa cercana a una villa que IL Duce renta por el verano. He ahí la urgencia de la policía de solucionar el caso. En un momento la coartada de la Condesa es hacer creer que es amante de Mussolini, pero en realidad le sirve de tapadera a los amores de Benito con La Petacci.

Si “Lo que escondían sus ojos” nos muestra las divisiones del franquismo y luchas entre serranistas, falangistas, militares y monárquicos, “Una investigación no autorizada” nos recuerda las divisiones de la alta cúpula del fascismo dividido entre los seguidores del Conde Ciano, yerno de Mussolini, y los de Roberto Farinacci que representaban un ala más extremista (y antisemita) y cercana al nazismo.  Estos últimos son encapsulados por Silvestri, interpretado por un Richard Semmel que un año antes de” Un Village Francaise” ya nos muestra su diabólico encanto.



Silvestri es el encargado de darle palizones a De Luca que muchas veces no sabe por qué lo golpean. Se establecen dos leitmotivs de la saga. En cada caso, De Luca es apaleado por bandidos y siempre está dispuesto a revolcarse con la sospechosa más guapa. Algo que hará en esta introducción con la Condesa Laura.

Este episodio sirve también para presentar a personajes que serán parte del entourage de De Luca. Uno es Razetto, el fascista bona fide que sin embargo proporciona consejos e información al comisario. Aquí conocemos a Pugliese, un jovencito que ha llegado a Rimini del Sur a unirse a la fuerza policiaca. Pugliese, que idolatra a De Luca, comparte con él las delicias culinarias que le envía su madre.

En el segundo episodio hacemos un salto cronológico de ocho años. El Comisario De Luca, tras salvar la vida de Il Duce, se ha convertido en el policía más famoso de Italia. Su llegada a Boloña es recibida con alfombra roja y carta blanca por parte de las autoridades fascistas y eso que los Aliados ya cercan la ciudad.



Hermes, un importante miembro de la alta sociedad boloñesa y reconocido fascista, ha sido asesinado. Se trata de un crimen pasional (la víctima fue apuñalado y castrada). Las autoridades precisan encontrar al asesino. De Luca descubre que el difunto era un casanova y la lista de sospechosas es larga.

Ahí está Valeria la bella adivina que le leía el futuro al muerto en la cama e intenta hacer lo mismo con De Luca. Y la elegante Silvia Armieri (una Assumpta Serna que se niega a envejecer) esposa de un importante catedrático fascista y cuyo hijo es miembro de la SS Italiana (me había olvidado de que durante la Republica di Salo, se formó un batallón italiano de la SS. ¡Que oxímoron!). Por último, esta Sonia la hija del Conte Zuccari, otro afamado fascista boloñes.

                           De Lucca y la Contessina sospechosa

De Luca descubre que la Contessina es drogadicta y que la víctima era su proveedor además de su amante, pero el asunto es más enmarañado de lo que parece. Pronto De Luca comprende que los fascistas no quieren justicia sino un ajuste de cuentas con elementos tibios que pretenden cambiar de bando a última hora.

En ayuda del policía vienen viejos conocidos: Pugliese, ahora un inspector, con novia y (se implica) que colabora con los partisanos y Razetto, ahora jefe de la OVRA (la Gestapo italiana) a quien De Lucca encuentra apaleando a un partisano. Sera Razetto quien rescate a De Luca y se lo lleve en el éxodo germano-fascista que tiene lugar ante la embestida aliada, pero no sin que de Luca haya descubierto y arrestado a la asesina.

” El verano turbio” tiene lugar en los primeras semanas de la Italia liberada. De Luca emprende el camino a Roma desde el norte donde ha estado oculto con Razetto y su banda.  Viaja con documentos falsos y teme ser reconocido en esa campiña donde no hay ley ni orden, ya que Los Aliados no tienen suficientes tropas para imponer orden y donde la ley que imponen los partisanos es una combinación de bandidaje y vendettas personales. Ese el caso de “La Tedeschina” una cínica jovencita rapada por sus compatriotas por haberse enamorado de un soldado alemán.

                          La Tedeschina ha dejado de creer en los hombres

De Luca es reconocido por Bruno, un comunista a quien los partisanos han puesto a cargo de la policía. Bruno tiene un problema, se le exige que resuelva el asesinato de un ex partisano, muy querido por la comunidad. Bruno sospecha que se trata de un conocido de la víctima, alguien del pueblo, pero él tiene el problema de Mare de Easttown, todos los conocen y él conoce a todos en la región. Necesita de un afuerino para poder investigar sin pisar los callos de vecinos y amigos, y alguien con la experiencia de De Luca.

                             Bruno chantajea a De Luca

Llegan a un acuerdo y De Luca, bajo la falsa identidad del Ingeniero Morandi, inicia una investigación peligrosa y tortuosa que devela codicias campesinas, rivalidades amorosas, el ajusticiamiento de un aristócrata homosexual y hasta la desaparición de un oficial inglés. De Luca descubre al asesino, pero en medio de su investigación su identidad real queda al descubierto. Bruno no tiene más remedio que avisar a Boloña de donde envían a Pugliese a arrestar a su antiguo jefe.



“Via delle Oche” tiene lugar un año más tarde. De Luca se reintegra a la policía boloñesa, pero ya no es un héroe sino un hombre que vive bajo el estigma de haber servido al gobierno fascista. Parte de ese estigma es que se le degrade asignándolo al Escuadrón del Vicio que trabaja con lo más abyecto del mundo criminal.

En la comisaria, De Luca se reencuentra con Pugliese, ahora casado y a la espera de su primer hijo, y con Bruno convertido en un policía formal. Boloña está a la espera de sus primeras elecciones libres en décadas. Se cree que ganarán los comunistas, pero como le explica Bruno al comisario, la derecha (léase Democracia Cristiana) está apoyándose en antiguos elementos fascistas que siguen gozando de buena salud.

Estos elementos se están encargando de matar comunistas a diestra y siniestra. Cuando De Luca es enviado a investigar un suicidio en un burdel descubre que se trata de uno de estos asesinatos políticos. A pesar de que sus superiores le exigen archivar el caso como suicidio, De Luca continua una investigación que lo llevará a encontrarse con un rostro de su pasado: Valeria, ahora convertida en “La Eslava”, la regenta de un elegante burdel.



El Prefecto De Hierro

Cuatro años después del cierre de las aventuras policiacas del Comisario De Luca, se hizo una película para televisión en dos partes que giraba en torno a Cesare Mori, el “Prefecto de Hierro” que en las primera década del fascismo erradicó la Mafia siciliana.  La vi este fin de semana y todavía vomito. En su día le cayeron críticas a diestra y siniestra críticas de historiadores, políticos y parientes de gente calumniada en las tres horas y pico de esta bazofia-miniserie.



En la vida real, Cesare Mori fue un comisario de policía que en la Sicilia de la Primera Guerra Mundial se anotó un golpe importante en contra de la mafia. Su fama lo hizo ser trasladado a Florencia, luego a Roma finalmente a Boloña donde lo encontró el auge del Fascismo.

Entretanto la Mafia siciliana había adquirido un poder fabuloso. Del bandidaje rural se había convertido en un pulpo cuyos tentáculos asfixiaban a la Sicilia urbana e incluso se extendían hasta el continente americano. Lo que Mori descubrió en su breve lucha contra la mafia pre-fascismo es que eran una especie de secta conocida como la “Societa onorata” (más tarde sería La Cosa Nostra) a la que pertenecían importantes miembros de las clases altas. Bajo su protección, y la del pueblo que por extorsión o conveniencia servían a la Mafia, los bandidos eran realmente impunes.

Apenas unos años en el gobierno, y tras un viaje a Sicilia, Mussolini se dio cuenta que la situación necesitaba de un remedio. Llamó a Mori y le dio carta blanca para que acabara con la mafia. Utilizando astucia y medios poco ortodoxos (que hoy serian tildados de ‘brutalidad policiaca”) Mori decapitó a la hidra mafiosa. Algunos miembros de la Cosa Nostra (como Joe Bonanno) emigraron a USA donde seguirían dando que hacer a los servidores de la ley. Otros se escondieron en los montes y solo reaparecieron en 1943 cuando los americanos, en un esfuerzo por agilizar a invasión de Sicilia, y evitar pérdidas humanas, resucitaron a la Mafia creando un problema socio legal que perdura hasta hoy.



La serie empeñada en whitewash a Mori y quitare la membrecía en el Partido Fascista, se inventa un cuento lleno de cursilerías y melodramas telenoveleros. Mori y su esposa nunca adoptaron al huérfano de un mafioso y ciertamente no iban a adoptar un niño sin explicarle que su orfandad había sido provocada por su padre adoptivo. Así que yodo el cuento de Saro, el sicario dividido entre sus dos padres, la Mafia y El Prefecto de Hierro, es falso.

                                 Saro, el hijo que nunca existió

 Mori nunca anduvo en amores con baronesas sicilianas. Elena Chiaramonte nunca existió como tampoco el mafioso Gaetano Tuccia, némesis de Mori. Hubo un tal Don Ciccio Tuccia que tuvo la audacia de ofender al Duce en la visita de este a Sicilia, convirtiéndose en el catalizador de la mafiofobia de Mussolini, pero todo lo que muestra la serie es mentira.

 
                                     La Baronesa y el romance que nunca existió

Lo que más ha irritado a críticos (aun los antifascistas) es el ridículo retrato de Mussolini. En un intento de mostrarlo como otro Berlusconi o el inventar que Mussolini era membro de la Cosa Nostra, raya en la calumnia caricaturesca. Pero igualmente deplorable es el blanqueamiento de Mori,. No hay mención de sus métodos (que incluían tortura), y se minimiza su gran logro, el sitio del pueblo de Gagni donde por semanas privó a la población de alimentos y electricidad para que entregaran a sus compinches mafiosos. Lo más ridículo es mostramos como de un día para otro, Mori perseguido por los fascistas, se convierte en su “niño bonito” para que luego los mafiosos infiltrados en El Partido lo derroquen.

Vamos por partes. Como Prefecto de Boloña, Mori tuvo sus encontronazos con los fascistas que todavía no estaban en el poder. Sucede que fascistas y comunistas andaban de la greña por las calles y la gente de bien no podía transitar. De ahí a mostrar a los Camisa Negras orinando en el umbral de chez Mori, provocando tal terror en Donna Angelina que casi la lleva la tumba, es una exageración. A propósito, desde el comienzo de la serie nos cuentan que la esposa de Mori sufre del corazón y sin embargo la señora murió en 1942, aguantando todos los vaivenes que conllevaba ser la esposa de un policía,.

Según la serie, Mori acepta (en 1925) el cargo que le ofrece iL Duce e incluso se inscribe en el Partido. En la serie nos indican que es un trato con El Diablo, necesario para que Mori haga justicia. Lo cierto es que, en 1932, cuando Mori publica sus memoriasen una época en que ya estaba marginalizadose declara orgullosamente “fascista” y elogia en términos calurosos a Mussolini agradeciendo la confianza que le brindó.





Es innegable que el sometimiento de la Mafia, junto a lo de los trenes y la campaña antimalárica, son los grandes logros del Fascismo. Quitarle merito a Mussolini es injusto y representa un falseamiento cobarde de una verdad que no necesariamente busca glorificar un gobierno totalitario.

Es cierto que, durante su guerra, Mori descubrió fuertes vínculos entre el crimen organizado y los elementos fascistas lo que lo llevaría a hacer rodar las cabezas (en sentido figurado) de un centenar de altos funcionarios. Mussolini, por su lado, disolvió Il Fascio de Palermo y aprobó el arresto y juicio de Alfredo Cucco, un figurón fascista que tenía las manos bien metidas en los chanchullos de la Cosa Nostra.

El problema es que los métodos de Mori eran cuestionables aun en un estado-policial. Todos los días le caían al Duce en el escritorio cartas de quejas de sicilianos y no todos fascistas o mafiosos. Se describían las dinámicas de Mori como las de un torturador. La atmosfera creada por Il Prefetto di Ferro invitaba a vendettas personales y arrestos de inocentes. Peor aún, el fascismo estaba siendo asociado con una imagen de represión de gente de paz. Vale recordar que a fines de los 20s la mitad de Occidente (incluyendo a Churchill y Roosevelt) admiraban el gobierno de Mussolini.





Lo más importante, es que la Mafia parecía desaparecida. Era un buen momento para quitarle sus privilegios a Mori. Il Duce encontró un buen modo de neutralizar a su policía estrella sin ofenderlo. Lo nombró senador. Irónicamente esta elevación limitaba los poderes de Cesare Mori. Sin embargo, la imagen de la serie de como se le castiga impidiéndole regresar a Sicilia, es falsa.

Como senador, ahora establecido en Bari, siguió Mori preocupado de los asuntos sicilianos y de la mafia. Tampoco cayó en desgracia, puesto que siguió teniendo altos cargos solo que en otras regiones italianas. Fue en 1937 que presentó públicamente reparos ante la políticas de Mussolini debido a (algo que todo buen fascista debió reprochar) el acercamiento con la Alemania Nazi. Mori murió en 1942, cuatro meses después que su esposa. Es una lástima que los hayan resucitado para un esfuerzo tan despreciable como esta miniserie.


El Comisario Nardone

En el 2012, el mismo año de “Cesare Mori”, la RAI serializó los casos del inspector Mario Nardone, un policía de la vida real que se convirtió en leyenda en la Milán de la postguerra. A mí me ha gustado Sergio Asissi desde su debut en “Fernando y Carolina” de Lina Wertmuller y fue un placer verlo cargar el revolver de un policía napolitano que llegó a Milán a cambiar las reglas de las investigaciones policiales.

La serie es apegada a la realidad en el sentido de que Nardone realmente trajo su impetuosidad “mridional” para despertar un departamento de policía adormilado, acostumbrado a no incomodar a los poderosos y a no impartir justicia para los pobres. Entre los cambios impuestos por el napolitano estuvieron la creación de un número telefónico (777) para que la gente avisara de un crimen u ofreciese información anónima sobre criminales, y la formación de lo que Nardone llamó “la escuadra móvil” un grupo elite de detectives de toda su confianza que ayudasen en la investigación. Esto agilizaba el proceso y obligaba a usar cerebro e instinto antes que fuerza bruta.

                            La "Scuadra Mobile "de Nardone

La serie inicia en 1946. Después de un episodio con la policía de Monza (que acabó con el comisario golpeando a su superior), Nardone es enviado a Milán. Su superior, Ossola, le advierte que tendrá que someter su temperamento sureño si quiere adaptarse a trabajar en el Norte. Pronto, Nardone descubre que la advertencia es una indicación de que Ossola está al servicio de la oligarquía y que, para defender los intereses de esta, puede dejar pasar muchos crímenes e injusticias.

Para Nardone el mundo lombardo es ininteligible. Los milaneses son lentos, hipócritas y no saben hacer café. Aun así, el policía encuentra amor en Eliana, la directora de una firma de medicinas que eventualmente se convertirá en su esposa. A pesar de que Eliana, alegre, independiente y amiga del baile y el cine, no corresponde a la imagen de esposa que el napolitano tiene en mente, serán muy felices (en la ficción y la vida real).

                           Nardone y Eliana

 Nardone descubre que para sobrevivir en la policía y hacer bien su trabajo necesita de un equipo de confianza y lo construye poco a poco. El primer elegido es Muraro, un ex boxeador con puños de hierro, y corazón de mantequilla, que tiene buenos contactos en el bajo mudo. Mura’ trae a Rizzo, el siciliano estudiante de leyes que trabaja en los archivos. Nardone recluta del servicio forense a Spitz, el estudiante de farmacéutica cuya carrera fue interrumpida por una estadía en Mauthausen donde perdió a su familia. Finalmente, y a pesar de los reparos de Spitz, Nardone integra al escuadrón a Suderghi, un ex fascista que sabe mucho de automóviles y es un excelente conductor.

La escuadra tendrá también dos colaboradores invaluables, aunque informales. Una es Flo, la cortesana de lujo, cuyos contactos con la alta sociedad son útiles para las investigaciones de Nardone. El otro es el fotógrafo Trapani que se convierte en cronista de las andanzas del Comisario Nardone.


                               Flo y sus valiosos contactos

La RAI pudo hacer dos temporadas de seis capítulos cada una, pero prefirió filmar una sola de doce episodios. Los primeros seis tienen lugar entre 1948 y 1949, los últimos ocurren diez años más tarde. Debido a que la Milán moderna se parecía poco a la de los 40’s, se filmó en Serbia y muchos actores del elenco son talento local.

Sacados de los archivos de la policía milanesa, los casos presentados en cada episodio son los crímenes comunes de la posguerra (contrabando de penicilina, lavado de dinero), pero el más importantey que amerita dos episodioses el crimen de Rina Fort. Ese caso hizo famoso a Nardone en toda Italia, el horrible crimen de una madre embarazada y sus tres hijos que al final, como descubre Il Comisario fue obra de la amante del marido de la víctima.

Lo interesante del caso lo serie lo describees como Nardone siempre supo que era Rina, pero tuvo que desarrollar una confianza entre policía y sospechosa. Hizo caso a su instinto, pero también a la psicología para descubrir los detalles del crimen y el motivo que se encontraban en el desdichado pasado de Rina Fort.

                            Rina Font una peligrosa asesina

Sobre las investigaciones policiacas siempre se cierne la sombra de Bosso, el gánster, rey del bajo mundo milanés, y de su protector Barone el joyero de sociedad, y los esfuerzos de Nardone y su escuadra (muchas veces obstaculizados por sus mismos jefes) para atraparlos. Pero no se crean que la serie es el recuento de solo casos de la nota roja. Se ha logrado un fino hilvanado de la labor policiaca y las vidas personales de los policías.

Mientras Muraro ayuda a Rizzo a prepararse para sus exámenes de derecho, Spitz vive obsesionado con hacer justicia a sus padres asesinados encontrando a los fascistas que los delataron a los nazis. Cuando se entera que Suderghi es drogadicto, lo chantajea hasta conseguir al menos un nombre, pero eventualmente recapacita. Tras conocer a la madre del delator abandona sus ansias revanchistas.

El noviazgo de Mario Nardone y Eliana no es el único lio sentimental de la historia. Tenemos el amorque parece destinado al fracasode Suderghi por Flo. Un poco de farsa la impone el triángulo romántico de Rizzo, su casera, y Linda, la hija de esta. Mas patético es el amor perdido de Muraro, su relación con una mujer casada mientras el esposo estaba en el frente griego.



En el sexto episodio, cuando Bosso hiere a Muraro de gravedad, la Scuadra Mobile envía un telegrama a esta dama, pero ella ha fallecido. Quien aparece es su hija que resulta ser hija del policía. Todos estos elementos crean una combinación de misterios detectivescos y dramas de la vida real que hacen a “Il Comisario Nardone” una opción diferente para los amigos de la novela policial.  Eso se aplica a todas las series reseñadas en esta entrada

Amazon Prime las trae todas en italiano con subtítulos en inglés.  En castellano es más complicado encontrarlas. En America Latina, el canal Europa Europa se encarga de pasar “El Comisario Montalbano” con subtítulos en español. Pero YouTube también tiene gratis, la primera temporada del "Joven Montalbano" en castellano.