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martes, 10 de octubre de 2023

Segunda Parte Si Fue Buena: Temporada 2 de Club Estambul

 


Cuando terminaba de publicar mi reseña final de Club Estambul, el año pasado,  no me imaginaba que tendría Temporada 2,  tal como no me imaginaba que llegaría a un gran nivel de excelencia. No tiene desperdicio. En términos de contenido, escenografía y diálogos supera a la primer parte. Es un trabajo tan fino que no parece de Netflix

Su primer logro es que han reparado su yerro cronológico. Han pasado cinco años desde la Septemvriana y estamos en 1960. Turquía está convulsa, crisis económica, crisis de desempleo, estudiantes que protestan por las calles. Escasean los alimentos, la gente se intoxica comiendo carne de camello y..¡ No hay café! En Estambul nadie puede tomarse su café turco.

Como suele ocurrir en épocas de crisis, la censura se endurece. “Masal” el famoso primer éxito de Selim Songur (esa canción que habla de los que nacen “prohibidos”) ha sido vetado por la radio. Eso no hace mella en el éxito del cantante cuyos espectáculos tienen abarrotadas las noches del Club Estambul. El establecimiento ahora es manejado por Celebi y Matilda. Haci ocupa el antiguo puesto de Celebi y Tasula, que ahora es su mujer,  ocupa el antiguo puesto de Matilda.



Aunque no se han casado,  todos saben que Matilda y Celebi son pareja. Ella vive en el Barrio Griego en compañía de su hija y su nieta. El renta un piso adyacente y se saludan por la ventana, todo muy romántico.  Estamos al final de la década de gobierno del General Menderes que solo siendo Primer Ministro (y ministro de relaciones exteriores) mandaba más que el presidente. Recordemos que Menderes fue el provocador de la Septemvriana,  razón que motivaría su ejecución cuando fue derrocado por los militares.

No nos adelantemos a los hechos. La acción tiene lugar en los meses perecederos al golpe militar de 1960.El club tiene vatios problemas. Se cumplen cinco años desde la desaparición de Orhan. Una vez declarado oficialmente muerto, el club pasa a subasta pública. Antes de eso,  Celebi tiene un problema con Hacienda, una deuda exorbitante. Todo el personal del club pone sus ahorros a su disposición y él declara que de ahora en adelante el local les pertenece porque son una gran familia.

Quien no es parte de esa familia es la solapada Keriman, una rubia platinada a la que Selim sacó de lavandera para colocarla de vedette. Keriman tiene un espectáculo en que,  semi desnuda,  nada en una copa de champan mientras canta con voz orgásmica letras traducidas de éxitos en inglés. Keriman se cree cantante, se cree símbolo sexual,  y acaba pisándole los callos a Selim que la saca del espectáculo. La rubia planea venganza: ocupará el sitio de Selim, será la estrella del club y despedirá a Tasula,  entre otras medidas nocivas para “los buenos” de esta historia.



Para adquirir poder, la rubia se hace amante de Fikret, un junior metido a gánster, que anda matando gente y comprando propiedades baratas. Fikret tiene puestos sus ojos en el Club Estambul, pero también los tiene su padre. Voy a contar un mini Spoiler por si la gente no reconoce a Kursat bajo un maquillaje que simula quemaduras. Es el mismo que ayudó a Mumtaz a destruir a la Familia Aseo, el mismo que chantajeó a Orhan y que creímos que el griego había matado al final de la primera temporada.



Kursat quiere echar abajo el Club Estambul para construir un edificio de departamento. Su hijo quiere evitar eso ya que pretende convertir el club en el centro de la vida nocturna bizantina y poner como estrella a su vedette-amante. Keriman tiene una aliada dentro de la gran familia de Celebi y Matilda: Rasel.



La maternidad no ha mejorado a la hija de Matilda. Lo que una vez fuese visto como comportamiento antisocial ahora bordea en psicopatía. Vive obsesionada con el retorno de Ismet a quien le escribe casi a diario. El ex taxista ahora trabaja para una compañía de transportes y conduce camiones de carga hacia otros puntos de Europa. Ni responde,  ni lee las cartas.

En su locura, Rasel abandona a su hija un día en la oficina de la compañía donde trabaja Ismet quien ni siquiera está en el país. Es Matilda quien debe ir a retirar a su “Chikitika” como si fuese un paraguas que alguien olvidó en la antesala. Si no fuese por Matilda, ¿qué sería de la pequeña Rana?  Aunque la niña adora a su Mamika, le tiene miedo y se siente más a salvo en el reino de su abuela, el Club Estambul donde están Matilda, Tasula, Celebi y otros que la quieren y protegen

NOTA: Rana es un nombre común en el mundo árabe, no piensen que le pusieron nombre de batracio.  Pero en Ladino significa lo mismo que en castellano, así que cuando Matilda se refiere a su nieta como Ranika, realmente la llama “sapito”.



Es Matilda quien cuida y educa a Rana, A pesar de que las enseñanzas de la Granmamika son un poco esnobs (el jurel es “comida de pobres”, la niña no debe jugar con “niños de la calle”) Rana aprende cosas buenas de su abuela como hablar ladino. Matilda está preocupada porque las nuevas leyes de Menderes proclaman que quien no tiene un certificado de nacimiento no puede trabajar, ni viajar, ni casarse ni siquiera estudiar. Ese certificado solo es válido si lo ha firmado el padre. Rana va a cumplir cinco años y no puede ir a la escuela.



La solución la trae una antigua amiga de Rasel. Nissim , un chico de la comunidad judía ha visto a Rasel, le gusta y está dispuesto a casarse con ella y a adoptar a Rana. Esta oferta aumenta la depresión de Rasel que involucra a su hijita en sus locuras sean estas ir a poner piedritas en la tumba (los judíos no ponemos flores) del padre que no conoció,  hasta cometer hurtos en tiendas elegantes. No solo Rana se convierte en su cómplice, además también aprende a robar. ¿Su botín? Un labial de Keriman.

Rana, que es tremendamente precoz, entiende que su situación es precaria y se lo confiesa a Celebi quien decide tomar cartas en el asunto. Contacta a Ali Seker, el despreciable padre de Ismet. El mafioso, a su vez, llama a su hijo al que encuentra bailando en una taberna griega y le anuncia que adoptará a Rana. Ismet parte volando a Estambul e irrumpe en casa de su padre al que encuentra en una de sus acostumbradas francachelas con mujerzuelas. “¡No te metas en mis asuntos!” le grita Ismet quien al salir descubre que su madre también vive en esa casa.



Ismet le reprocha aceptar ayuda de un hombre despreciable. Por una vez Sukriye deja su dulzura de lado. Si vive con Ali Seker es porque es su esposo, el padre de su hijo, y que jamás la dejará desamparada. Ismet cae en cuenta que hace cinco años que no se ocupa de su madre. Sukriye,  con cierto sarcasmo,  le recuerda que un hombre que no se responsabiliza por su hija menos se encargará de su madre.

Ismet va a conocer a Rana lo que implica un choque emocional. Ha venido a Estambul a inscribir a su hija y a marcharse, pero la niña le ha robado el corazón. Esto complica las cosas. Ismet consigue empleo en el club y se va a vivir a con Rasel, a la que insiste en llamar “Aysel”. Rasel quiere ser una buena esposa musulmana lo que provoca alejamiento de su madre. De quien no se aleja es de Keriman que,  amparada por Fikret,  ahora está empeñada en ser la reina del escenario.





Fikret entrega a Keriman una bolsa de cocaína para que la esconda en la oficina de Celebi, pero la rubia tiene otros planes. La policía, alertada por Fikret, encuentra la droga en el camerino de Selim. Este va preso. Para sacarlo y evitar un escándalo, Fikret exige de Celebi que lo haga socio del Club Estambul.  Esa sociedad debe ser secreta.

Fikret cree que con sus juegos sadomasoquistas domina a Keriman, pero ella es imparable. Ismet la compara con una gata ladrona, Selim la define como “víbora” y para Rana es “la reina mala”(la madrastra de Blanca Nieves), pero ni Matilda ni Rasel reconocen la maldad de Keriman que puede llegar a matar para conseguir lo que quiere…y matará.



La serie es un lujo para los sentidos. Bellísima en diálogos, en paisaje, decorados y los actores son tan bellos como talentosos. Gocke Bahadir (Matilda)  y Firat Tanis (Celebi) están más viejos, pero hacen una hermosa pareja. Asude Kalebek (Rasel) ha crecido en belleza y curvas,  tiene un cuerpo antiguo, el que yo desprecié cuando tuve uno parecido entre mi 20 y 30 años. Baris Arduc (Ismet),   ahora con barba,  está a punto de caramelo, pero es la pequeña Ada Erma la que se devora cámara e historia.  No había visto tanto talento desde Andrea del Boca en su etapa infantil.




Como saben, Raza Denazir existe en realidad. Es la guionista y Kulup es su historia. Junto a su familia real ha creado personajes ficticios y con ellos subtramas ficticias, pero la relación de Rana y su madre es tristemente verdadera.

Ha sido un acierto que la guionista haya convertido a su versión infantil en narradora de su propio cuento. El contraste entre el tono elegiaco que le da la voz de la Rana madura con las viñetas de una infancia manipulada por los adultos es sumamente efectivo. Es sobrecogedor ver que alguien tan pequeño ya se vea atrapado por el dilema de proteger a una madre que adora, pero cuya disfuncionalidad manifiesta desequilibrio mental.

Si en la primera parte asociábamos el comportamiento antisocial de Rasel con sus traumas adolescentes, ahora se ha vuelto una sociópata, con reacciones descontroladas, sus robos compulsivos e innecesarios y con la agresión verbal y física de su única aliada, su hijita. Solo los que hemos vivido el calvario de una madre trastornada,  sabemos del sentimiento de culpa que experimentamos, de la vergüenza y miedo de que el resto del mundo descubra nuestra situación y de la necesidad de mentir para proteger la unión familiar.



En una entrevista,  Rana Denazir ha hablado francamente de su infancia marcada por lo que eufemísticamente describe como las “fluctuaciones mentales” de su madre afectaron su vida. La guionista llama a esos cambios  “aterradores” o “entretenidos”. Así que es como yo describiría mi vida con mi madre. Con eso se entiende lo que la niña dice que vivir con Rasel “es entrar en las oscuras fauces de un león” para desembocar en un parque temático.

En su reseña en BirGun, Tugce Madayanti Sen se queja que Rasel se ha vuelto un personaje anfipático que ya no provoca empatía. Eso ocurre con quienes sufren de desórdenes psicológicos, no los entendemos, no podemos confiar en ellos y terminan fastidiándonos. Para poder tratarlos necesitamos nosotros de terapia de apoyo. Algo que no entra en juego con los personajes ficticios a los que simplemente dejamos de querer. Es lo que me ocurre con Lila en My Brilliant Friend y por lo que me incomoda el sesgo que los Sherman -Palladino le dan a Mrs. Maisel a partir de la Tercera Temporada

Tugce dice que no se entiende el motivo para que Rasel sea tan negativa puesto que todos viven pendientes de ella. En comparación con la de Keriman, la vida de Rasel ha sido mucho mejor. La única razón para no sentirse querida o insegura es atribuir su insatisfacción a un problema psicológico que arrastra desde su infancia. Quizás desde el útero. La gestación debe haber sido un periodo tenebroso para Matilda y aún más para él bebe que llevaba adentro.



Otra queja del mismo artículo es lo acelerada que va la trama lo que a ratos confunde o hace ver como inverosímiles sucesos y acciones de los personajes. El viejo problema de la cronología resurge. Sabemos que Rana nació en la Septemvriana , o sea en septiembre de 1955. Sabemos que estamos en 1960 porque Fikret invita a una de sus víctimas a ver la premier de La Dolce Vita y porque el golpe militar contra Menderes ocurrió en mayo de ese año. Matilda y su hija visten a la usanza del comienzo de la década. En cambio, Keriman se pone faldas sobre la rodilla y prendas del ‘65. Y ese micro mini hecho de cuentas de metal, lo diseñó Paco Rabanne en 1967.


                                         Vestido diseñado por Paco Rabanne en 1967

La lápida de Mumtaz dice que murió en 1942. Lo que coloca el nacimiento de Rasel en 1943. ¿Entonces como escribe en el dorso de una foto que cumplió 18 años en 1956? Sin embargo, estos errores matemáticos y cronológicos son perdonables en tan buena serie. No así la prisa en que ocurren cosas en un tiempo tan corto. Se supone que la acción tiene lugar entre marzo y mayo de 1960. Poco tiempo para que a Tasula le crezca tanto la barriga o que Rasel, pronto reanudar su vida sexual con Ismet,  descubra que está nuevamente embarazada.

Suceden cosas entre episodio y episodio que dan la impresión de que han pasado meses lo que no es cierto. El espectador apenas se entera de algo y ya le han puesto solución o han cambiado los hechos en un abrir y cerrar de ojos. Hay cosas que nunca llegan a explicarse, como el supuesto hijo de Keriman, la muerte de la madre de Fikret,  y algo que me hizo pensar que se comieron un episodio. ¿Como es que de un capítulo a otro Fikret acabó de prisionero de su padre? ¿Y cómo Keriman pasó del hotel a nadar en la piscina del suegro?

En el trasfondo histórico también puede resultar confusa la serie. Por un artículo de Tugce Yilmaz me entero de que el vínculo de esta temporada con la anteriores es que tanto Ali Seker como Fikret se hicieron millonarios gracias a la Septemvriana. La pista está en que los edificios que Fikret ha comprado a precio de huevo fueron propiedades de griegos y armenios.



Esta confusión es la única falla que encuentro en una magnifica serie. Siempre en lo del trasfondo histórico, entra una interesante ambigüedad en él guion. A pesar de los esfuerzos de gobierno de Erdogan por limpiar la figura de Menderes, el general sigue siendo el gran villano en la ficción.

La serie introduce a un nuevo personaje, Cemil,  un universitario que oculta panfletos en contra del gobierno en el Club Estambul, con beneplácito de Celebi. Tras el asesinato de un estudiante, el ejército se rebela contra el gobierno. Se trata de militares kemalistas, hoy siguen siendo los enemigos de Erdogan. Al final Ismet pregunta a Cemil si su revolución se logrará con tanques en las calles. Para los latinos acostumbrados a ver golpes militares como preludios de dictaduras, nos es obvio que la respuesta es negativa, pero no fue así.

A un poco más de un año en el poder,  los militares llamaron a elecciones y se retiraron. Los siguieron gobiernos tan débiles que cargaron contra las minorías. En 1964 hubo una expulsión general de griegos, se cerraron sus escuelas y el gobierno se apropió de sus bienes. No fue suficiente para estabilizar al país y el ejercito volvió a ponerse en marcha en 1971, creando un ciclo de mal gobierno seguido por pronunciamientos militares que solo acabaría en Los 80.



Contenido Violento o Gory: La Segunda Temporada de Club Estambul es un ejercicio en violencia. Tenemos asesinatos, palizas, represión policial, un intento de suicidio, y un aborto provocado. Perturbadoras son las escenas de Rana siendo maltratada verbal y físicamente por su madre. Tan perturbadora como la relación de Fikret y Keriman, especialmente una escena en la que él introduce un cuchillo entre los muslos de la vedette.

Contenido Sexual y Desnudos: Toma cercana de las nalgas desnudas de Keriman mientras se viste. Una escena sexual semi grafica entre la rubia y su amante donde ella muestra un pezón. Otra escena que ha dado que hablar es cuando Fikret masturba a la vedette en un auto en movimiento.



Sin embargo, muy recatadas son la escenas de sexo de Ismet con Rasel y con Keriman y nunca sabremos si la relación Matilda-Celebi es física o solo se queda en besos y canciones de amor.



Factor Feminista: Una particularidad fascinante de esta segunda parte es su sutil mentalidad patriarcal que a veces ni es tan sutil. Aquí no hay mujeres empoderadas a pesar de que tanto Matilda como Tasula han aprendido a reinventarse (recordemos como dejamos a la griega al final de la última temporada). Yo diría que otra mujer empoderada o al menos sobrevienta nata es Sukriye que sabe arrimarse a árbol indicado y enrostrarle a su hijo su mal proceder. En cambio, Keriman en su ansias de subir se arrima un árbol retorcido y permite que su ambición la lleve por el camino más rápido a la cárcel.

No hay apoyo sino desconfianza entre mujeres. Rasel es injusta e ingrata con Tasula y su complicidad con Keriman dura hasta que un hombre se interpone entre ambas. Matilda peca de ingenua al no reconocer el peligro que representa Keriman,  y Rasel peca de desconfiada al ver tanto a su madre como a Tasula (y hasta a su hija) como enemigas de su felicidad.



Si las mujeres son torpes y descontroladas y no saben apoyarse entre ellas, queda en los hombres el protegerlas incluso de sí mismas. El MeToo luchará contra la imagen del hombre protector, ¡pero ¡cómo brillan estos señores que superan a su cultura machista en Club Estambul! Una ironía es que dos cuasi villanos de la temporada anterior (Celebi e Ismet) se convierten en los héroes de la segunda.

La sinergia entre ambos me encanta porque recuerda un fenómeno que el feminismo de mi época aprendió a respetar y que el moderno pretende erradicar . Hablo del male bonding de los 80 que ayuda a los hombres a abrirse y exponer su lado vulnerable al menos a su mejor amigo y a encontrar modos de evitar masculinidad toxica. Hoy ha quedado reducido solo a un modo en que lo hombres se unen para destruir a las mujeres, algo que no ocurre en esta serie.

Si hay un tema latente en esta Segunda Temporada es la paternidad responsable. Ismet logra por fin sacudirse de la imagen de su irresponsable padre y volverse lo opuesto de Ali Seker. En cambio, Fikret imita a su cruel padre. Celebi no solo se hace cargo de Matilda, también se convierte en protector y abuelo de la pequeña Rana,  además de ser el patriarca de su ‘”familia” del Club Estambul.

No es que esté de acuerdo con todo el machismo de la serie. No entiendo la idolatría de Rasel hacia un padre desconocido que era un buen cabrón, pero comprendo— no aplaudo— que Ismet caiga en la cama de Keriman. Como diría cualquier hombre latino no es de caballeros negarse a una mujer que se le ofrece en paños menores.. Pero también tomo el incidente como un ejemplo de que,  a pesar del cariño y compasión que Ismet siente por Rasel, ella no lo complementa como mujer, ni física ni emocionalmente.



Factor Diversidad: Nuevamente Kulup destaca por su retrato positivo de la vida y cultura de los sefarditas de Estambul a mediados del Siglo XX. Tres generaciones de mujeres Aseo hablan ladino entre ellas y con otros miembros de su comunidad. Selim ya se sabe proverbios en judezmo y hasta Ismet quiere aprender la lengua de su mujer porque,  como dice su hija,  quiere saber que cuchichean a sus espaldas.



La serie nos muestra una boda y un funeral judío. Vemos a Las Aseo compartir una cena de Shabbath que Rasel interrumpe groseramente para anunciar que se ha convertido al Islam. Curiosamente,  aun después de su conversión, Rasel no quita los mezuzot de los umbrales y en un momento de crisis retorna a costumbres judías que le son más cómodas y familiares.



A pesar de la insistencia en que Rasel se convierta al Islam, no vemos a ningún personaje turco practicar su religión. Se siente en todo que su sociedad es tan seglar como cuando Ataturk creó la república. Otra ironía es que se quiere darle impresión de que los judíos están totalmente integrados a la sociedad turca. Eso se nota en el saludo de la horrible Fisun a Matilda “tengo muchos amigos judíos. nos llevaremos bien”. Suena tan hipócrita como el “Shabbath Shalom” de Kursat a quien ha ido su víctima. Sin embargo, en el capítulo final un representante del gobierno militar le dice a Fikret “queremos tener buenas relaciones con los judíos”. Algo que,  a pesar de algunas maniobras de Erdogan,  ha sido la política de todos los gobiernos turcos de las últimas décadas.

Es extraño que la serie, a diferencia del Primera Temporada no nos hablen ni de los griegos ni de otras minorías cristinas que por aquel entonces no estaban en buenas relaciones ni con el gobierno ni con el pueblo turco. Su única representante es Tasula. A pesar de que es un personaje maravilloso (y mi favorito junto con Celebi y Rana)nos recuerdan que es cristiana cuando va a pintar los huevos de Pascua en la cocina de las Aseo. Ahí, Rana le pregunta si es verdad que en el Jueves Santo no pueden los cristianos ortodoxos griegos dirigirles la palabra a los judíos.

Tasula le explica que es una tradición puesto que Judas era judío . A la nena le parece una tradición estúpida. Rasel, amparada en el hecho de que ahora es musulmana, visita a Tasula el Jueves Santo para convencerla que vuelva a Club Estambul. Noten que Tasula igual no le habla, no cree en la conversión de su amiga. Sin embargo, la griega rompe con la tradición y regresa al club para hablar con Matilda.

jueves, 25 de agosto de 2022

Adiós Sefarad: Para ver después o en vez de la Beauty Queen of Jerusalem

 


Acabé de ver The Beauty Queen of Jerusalem. Un verdadero parto. Lo único que saqué en limpio fue que a los sefarditas nos retratan como  duchos en magia y maldiciones (lean un artículo sobre eso en Reinos de Fabula )  y que tenía que encontrar otras historias que presentasen a mi gente con mejor cara. Me concentré en una miniserie, un filme y una novela que también ha sido llevada a la pantalla.

Ninyas de Kasa Alta

He hablado extensivamente de Club Estambul de sus pequeñas fallas y de sus muchos méritos, pero esta vez quiero enfocarme en su descripción de los sefarditas y sus costumbres. Esta serie intenta mostrar como en un crisol de razas,  como lo era la Estambul de los 50,  podría tener lugar una masacre como la Septemvriana.

Mas allá de este fenómeno histórico, del micro-universo del club, del auge del cantante Selím, de los secretos de su patrón y de los amores de Rasel, todo el libreto se cifraba en un personaje:  Matilda Aseo. Conocemos a Matilda en la primera escena como una presidaria que celebra el Shabbath y luego en flashbacks vemos su paso de NInya de Kasa Alta a los sucesos que la llevaron a la cárcel.

Matilda,  como el 80% de los judíos de Estambul,  es sefardita. La vemos salir de la cárcel y enfilar hacia el barrio judío de Gálata donde las tiendas tienen letreros en Ladino (el español arcaico que los judíos han conservado desde su expulsión de Sefarad, que así llamamos a la Península Ibérica). Las circunstancias hacen que Matilda se reencuentre con la hija que abandonó al nacer. A pesar de que Rasel es rebelde,  y tiene amiga griega y cabaretera a la que le quita el novio (un turco musulmán),   ella también es el producto del mundo sefardita.

                Mohina y casquivana, Rasel no deja de asistir a la sinagoga.

Mas allá del idioma y de las canciones, está la riqueza de una cultura que no solo se apoya en el recuerdo de Sefarad sino también en el arraigo en el Imperio Otomano que le dio refugio tras el Edicto de Expulsión de 1492. Se lo dice Davidko a Matilda cuando ella insiste en irse a Israel: “llevamos 400 años en esta tierra”. A través de la serie vemos el mundo de los sefardíes turcos, ricos y pobres, vemos su vida en familia y en el orfanato donde se ha criado Rasel. Todo es positivo, no hay judíos malos en este cuento. De hecho, la peor es Matilda.

Es la ironía del cuento. Matilda (tal como sucederá con su hija) se entrega a un hombre que no es de su fe,  que la empuja a traicionar a su familia y precipitar su propia tragedia. No es que sea una indirecta en contra de los turcos (la serie está llena de personajes turcos positivos) o de uniones mixtas, es una alerta a  no confiar en hombres que no comparten los valores de su cultura.



Por último, quería hablar de la religión judía, algo totalmente ausente en The Beauty Queen of Jerusalem En The Club, tanto la fiesta de Purim como el servicio sabatino en la sinagoga son representados como momentos alegres, con mucha luz, y coros y risas infantiles. Contrástenlos con las tinieblas tenebrosas de la sinagoga de Krol. Esto último ni siquiera  ocurre en The Beauty Queen donde no hay religión.

     Antigua sinagoga sefardita de Jerusalem. Nunca vimos un templo en La Reina de Belleza

Los Ermoza más parece que practicasen magia o folk religión. Incluso los askenazi que son jasídicos no parecen apegarse a la ética judaica. Rochel citará los textos bíblicos antes de cometer adulterio, eso no la hace menos pecadora. La acabose es el cabronazo de Gabriel que al enterarse que a su mujer la violaron se apoya en una regla talmúdica de que ahora puede repudiarla. La religión solo es recordada cuando es útil o en momentos de crisis.

En cuanto a Luna se comporta y viste como mujerzuela, no creo que eso la haga muy piadosa. No hay mención de fiestas aparte de bodas que,  como es común entre los sefarditas,  no se celebran en el templo, sino al aire libre. No vemos rabinos, no oímos oraciones. Solo cuando los árabes irrumpen en su casa es que Victoria recuerda decir el Shemá. Lo mismo ocurre con Rosa que lo recita antes de intentar abortar.

Incluso cuando se trata de asemejar a los sefarditas con los askenazi se cometen errores. Por ejemplo, vemos camas separadas, algo que los sefarditas no hacían. Si la mujer estaba en sus días, ella se trasladaba a un cuarto propio. Según lo contado por mi madre y lo que escuché de las tías-hadas, ese cuarto—dependiendo del estatus social de la esposa— podía ser o un boudoir o parte del nursery. incluso contaban que una antepasada adinerada de Livorno solía irse de vacaciones mensualmente. ¡Que lujo!

Tanto Club Estambul como La Reina de Belleza…nos quieren hacer creer que sus protagonistas son “Ninyas de Kaza Alta” como reza la canción que pone nostálgica a Matilda. Ambas son hijas mimadas de familias pudientes, pero ahí acaba el vínculo en común. A menos que agreguemos que ambas son tan clasistas que no saben reconocer el verdadero valor de las personas. Hasta el final, Matilda sigue depreciando a Celebi tal como lo despreció cuando era Aziz , el que le traía el té a las oficinas de su padre. Luna se hace odiosa lanzándole en cara de su madre que Rosa eran tan pobre que limpiaba baños y que es analfabeta.



¿Tom Hanks en Amores con una Sefardita?

En mi búsqueda de material me tropecé con varios filmes que retratan la vida sefardita dentro y fuera de Israel, pero mi preferida ha sido una oscura película del comienzo de la carrera de Tom Hanks. Every Time We Say Goodbye es una producción israelí de 1986 muy menospreciada tal vez por ser considerada la película de más bajo rating de la carrera de Hanks.

Aunque si bien es cierto que fue hecho con muy bajo presupuesto, el filme tiene varios méritos. Fue filmado en Israel con un reparto israelí (aparte de los principales) y es uno de los cinco filmes de la historia del cine en incluir diálogos en Ladino. Su gran problema, y lo dijeron los críticos, fue Tom Hanks.

Hoy cuando es un astro legendario nos puede parecer aberrante considerar que él sea el culpable del fracaso de una película, pero en 1986 era considerado un comediante. Faltaba una década para éxitos como Filadelfia, Forrest Gump y Salvando al Soldado Ryan. En su primera “película seria” Tom no encajaba, lo asociaban con Jon Candy con quien había colaborado en un par de proyectos. Una lástima porque viendo el filme en retrospectiva,  su actuación es impecable, aunque el personaje no sea muy simpático.





La acción tiene lugar en Jerusalén, en 1942. David Bradley es hijo de un pastor pacifista de Montana que ha contrariado a su padre enlistándose en la Real Fuerza Aérea mucho antes de Pearl Harbor. Herido en combate es enviado a convalecer en Jerusalén que en este momento es un hervidero de tropas británicas y del imperio.

Peter,  el mejor amigo de David,  está en amores con Victoria, una chica judía. Victoria debe eludir la vigilancia de sus padres que no verían con buenos ojos un romance con un gentil, por lo que le pide a Sarah, su compañera de oficina,  que la acompañe a una cita donde se espera sea la pareja de David. Ni Sarah ni David aprueban el romance de sus amigos que están planeando casarse. Sarah es muy vocal en su rechazo y David se sorprende al oírla hablar en español con Victoria. Mas cuando descubre que las familias de las chicas salieron de España hace cuatro siglos y aún conservan la lengua de sus antepasados.



Sarah se rehúsa a seguir encubriendo los amores de Victoria, pero David ha quedado deslumbrado con ella. Luego que la rescata a ella, y a su primo Nissim, de un australiano borracho, el aviador pasa a ser parte del grupo social de Sarah. Primero Nissim en agradecimiento, lo lleva a comer y le cuenta que ha amado a su infancia desde su infancia, pero ella no le hace caso. Luego, Nissim invita a David a una cena de Shabbath. El americano se sorprende ante lo extendida que es la familia de Sarah ya que abuelos, tíos y sobrinos se reúnen en la misma mesa.



Aquí ocurre un suceso interesante puesto que la acción tiene lugar en 1942, el mismo año en que acaba la primera temporada de Beauty Queen… Los hermanos de Sarah se burlan del uniforme británico de David. Amoscado, este pregunta qué tienen en contra de los ingleses. Uno, el boxeador,  responde, que algún día expulsarán a los ingleses de su tierra.

Me pareció un poco extraño que nadie en la familia vistiera el uniforme inglés, ya que más de la mitad de la población judía con edad para hacerlo se enroló en diferentes ramas del ejército británico como una manera de luchar contra Hitler. Lo vimos en el caso de David Franco en  The Beauty Queen…Nissim dice que a él lo ha rechazado el comité medico por ser muy flaco, pero no es excusa para sus primos saludables.

                              David Franco en uniforme inglés

Para aliviar la tensión creada por las palabras del hermano de Sarah, la abuela lee el futuro del invitado en los pozos del café y le augura solo cosas buenas. Nuevamente tenemos esa asociación del mundo sefardita con un espacio de supersticiones .

A pesar de lo que ha visto y oído, David insiste en cortejar a Sarah, a pesar de las veces en que ella lo rechaza. En su torpeza se aparece con una caja de víveres en casa de los Perrera provocando el despectivo comentario de su suegra “creerá que somos menesterosos”. La señora ya ha notado que “ezte manzevo” anda detrás de los huesos de su hija y le prohíbe verlo. Mala idea, Sarah se rebela, se encapricha y acaba desafiando a su familia para ponerse en amores con David. Debido a que este filme puede verse gratis en muchos sitios (Tubi) no les cuento más para no crear spoilers. Basta decirles que su final es tan abierto que no podemos asegurar que sea feliz.

El filme ofrece muchas viñetas de la vida familiar sefardita sobre todo la femenina, desde mujeres cociendo ropa hasta depilándose con cera. Todo de manera grupal y abarcando varias generaciones. Es comprensible entonces el dilema de Sarah y que no quiera abandonar ese mundo. Otra queja del público ha sido esa. ¿Qué motiva a Sarah a dejar atrás toda esa cultura tan rica en tradiciones que ella abraza?



David no está interesado en conocer el mundo que ha fabricado a la mujer que ama. Ni desea compartirlo ni lo respeta. De hecho, no cree ya ni en la religión de su padre por lo que poco le vale la de Sarah. No se entiende como una relación que solo se basa en lo físico puede durar.  David comienza a parecerse al Ismet de Club Estambul.

Si en la serie turca, las protagonistas se definen por una cultura y una religión, Sarah de Every Time We Say Goodbye se define por tradición y familia. En nuestro último ejemplo, la unión entre hermanas, el recuerdo de los padres y el arraigo a esa lejana Sefarad son los factores que determinan a los sefarditas.

Las Rosas de Sarajevo

Un libro que perdí de mi colección llevaba el nombre de La Rosa de Sarajevo y tocaba el tema de la comunidad sefardita de Bosnia, la más importante en la Europa de entreguerras. Curiosamente no sabía yo entonces de la existencia de la maravillosa novela de Gordana Kuic cuya versión televisiva he tenido el privilegio de ver en MHzChoice. Debo agradecerle a la Beauty Queen… el hacerme ver esta historia de cinco rosas de Sarajevo, las Hermanas Salom (o Levy como se llamaban en la vida real) desde otra perspectiva.



Fue en 1988 que Gordana Kuic— en la todavía Yugoeslavia— publicaba El Olor de Lluvia en Los Balcanes. El libro fue un superventas y no solo en su país. Desde entonces se le ha traducido al inglés, al alemán, al italiano y al español. Se le convirtió en ballet y,  en el 2014,  la televisión serbia la convirtió en miniserie .

                                                            

Como Kuic también había escrito tres secuelas, se filmó en el 2011 la segunda temporada Olor a Flor de Tilo en Los Balcanes. No sé cuando haya de verla. Ya he tenido mucha suerte de conseguirla con subtítulos en inglés, a través de MHz Choice ( los que tienen Samsung TV prueben en ese canal que a veces la pasa aun sin subscripción).

                         Las Salom en El Olor al Tilo en Los Balcanes

La primera vez que la vi me disgustaron varias cosas: que las hermanas fuesen tan descuidadas a la hora de casarse; que la miniserie tuviese una estética de telenovela con muchos close-ups faciales y una iluminación poco común en esta era post HD. También me quejé de los estrechos de los interiores. Todo eso son pelillos de la cola, puesto que los vestuarios son llamativos, el elenco es atractivo, los exteriores son bonitos y los personajes son muy queribles.

Para recrear a la Familia Salom (Jacobo y Estera y sus hijos, un único varón y seis hermanas)  Kuic se inspiró en su familia materna: Las Levy. Conservó incluso algunos nombres siendo el más famoso el de Luna, luego llamada Laura Papo Bohoreta considerada una luz en la literatura bosnia y la escritora más reconocida del mundo sefardí.

                      Laura Papo y sus hijos. Ambos ejecutados por los nazis

¿Por qué nos gustan las historias de hermanas? ¿Por que Alcott y Austen cifraron lo mejor de su obra en familias donde amor, celos, envidia y competencia dividen y unen a tres o cuatro mujeres de la misma sangre? No podemos decir que sea porque nos ilusiona esta fantasía de armonía familia. Basta ver series como Ku’Damm o su emula  Nuestros Años Milagrosos (Unsere Wunderbaren Jahre), para ver que basta un pequeño incidente para que las hermanas tomen partido unas en contra de otras. Ni hablar de Las Crowley de Downton Abbey,  capaces de darse las peores puñaladas traperas.

Lo bueno es que Las Salom no son así. Lo que alterará sus vidas no será por culpa de ellas sino de la geopolítica de la región. La serie comienza en Sarajevo en 1914, en vísperas de la visita del Archiduque Francisco Fernando a la región que entonces era parte del imperio austrohúngaro. Un imperio sobre el que el archiduque pretendía reinar.

Sn embargo la noticia más importante del día es que Estera envía a  su hija menor Rebeka “Riki” por sal y la nena se olvida por estar admirando a las estudiantes de una escuela de ballet. Para cuando su padre y su único hermano Izak apodado “Atleta” llegan a cenar los espera un platillo soso. Riki es solo una más de las excéntricas hijas de Los Salom, las otras cuatro también son independientes de mente y cuerpo,  sin ser irresponsables ni libertinas.




Mientras cocinan —la cocina y lo que sale de ella es muy importante en la trama—Blanki, la penúltima hija , interroga a su madre. ¿Cuál es su hija predilecta?  Estera contesta en típica manera sefardita con una anécdota familiar.

Los Salom eran tan pobres que una vez tuvo que inmigrar toda la familia a Constantinopla en busca de fortuna. La belleza de la pequeña Blanka atrajo el interés de un hombre que quiso comprarla pensándola una muñeca. Aun a sabiendas que se trataba de una niña de carne y hueso, insistió en pagar por ella. La madre recuerda que, aunque se morían de hambre  ni ella ni el marido aceptaron la oferta. Sus hijas valen más que el oro. Por eso ella las ama a todas por igual, pero sabemos que Blanki es su favorita y la más hermosa.

Aunque, Jacobo y su hijo tienen una reparadora de calzado y los Salom poseen una quinta, que pertenece al abuelo, no son ricos. Las hijas mayores deben trabajar y eso explica su independencia. Nina y Klara han puesto una tienda de sombreros,  y Laura, la mayor y la más intelectual de la familia,  da lecciones particulares. Laura, apodada Buka, también se la pasa en la librería de David, no tanto por los libros como porque se ha encaprichado con un hombre que ya lleva el cabello blanco.



Aunque David se siente halagado,  sabe que serían infelices debido a las diferencia de edades así es que empuja a Buka a los brazos de Daniel Papo, joven, agraciado, de buena familia. Con el corazón destrozado, Buka acepta la oferta matrimonial de Daniel. Este episodio,  que no ocurre en el libro,  sirve para dar otra dimensión al personaje de Buka. Ahora la vemos como una mujer con un secreto que acepta hacer lo sensato y ocultar su pena de amor.

Daniel pide la mano de Buka y rápidamente es aceptado por la familia. Hasta tiene permiso de los padres de escoltar a su prometida a la llegada del archiduque. Las otras hermanas, muy engalanadas irán detrás de ellos.

Antes de seguir con la saga voy a detenerme en algunos aspectos técnicos. Aunque se ha recreado cuidadosamente la atmosfera de la Sarajevo antigua, le falta un poco de manejo de cámara y de ahí mi incomodidad oficial con ese look de telenovela añeja. El vestuario es fastuoso, pero como ocurre con muchas series de televisión,  cae en anacronismos y caos en lo que respecta a la moda de diferentes épocas puesto que la serie abarca desde 1914 hasta el 44.



Compensan estas faltas,  la belleza y competencia de los actores, la intensidad de la trama, la simpatía y emotividad de los personajes y el placer de esta incursión a un mundo semi desconocido para muchos. Es tristísimo ver que con muchísimo menos presupuesto y recursos Aroma de lluvia le gana cien veces a La Reina de Belleza de Jerusalén.

De hecho, Beauty Queen… reprueba las asignaturas donde descuella la saga serbia: creación de personajes, descripción de la dinámica familiar, énfasis en la cultura sefardita y, por, sobre todo, la atención al detalle histórico con inclusiones de hechos puntuales.

Los Salom, a diferencia de los Ermoza, no solo son una familia armónica además están muy orgullosos de sus tradiciones que abarcan el idioma y la comida. Vemos a la madre y a Blanka cocinando platillos típicos de la cocina sefardí y esa noche, a solas viendo caer el crepúsculo los padres tocan la guitarra y cantan “Adyo Kerida”. Aunque se puede decir que son más sefarditas que la familia Ermoza lo que realmente las aparta es el recuerdo de la Spanya perdida. Spanya bella terible dice el padre.



Cuando las Salom reciben la visita de sus tías-abuelas—personajes de magna importancia en la familia—ellas le recuerdan que no basta hablar Ladino. Hay que vivir lo sefardita, nunca olvidar el modo de vida que sus ancestros llevaron en España. Cuan diferentes a los Ermoza que, según la novela, llegaron a Jerusalén de Toledo a fines del Siglo XV, pero cuya cultura parece única a la par de su soberbia que no nace de linajes sino de reglas de clan.



A medida que la familia Ermoza se adentra en el Siglo XX, va perdiendo ese eslabón al pasado europeo que es casi un tema de fondo, un desligamiento de la historia de los judíos exiliados. Cuando Mercada se siente expulsada por su familia se va a casa de una prima en Toledo. Gabriel dice que las cosas “están mal en España”. De nuevo ignorancia. 1931 es el año de la Republica y esta invita a los sefarditas a retornar a Sefarad (Ley Primo de Rivera de 1929). Mi bisabuela dejó Italia ese año y se instaló en Madrid a la espera de ser nacionalizada española.

Obviamente ni los Ermoza están pendientes de lo que pasa en Spanya, ni los creadores de la serie saben de historia.  Para mayor injuria, Mercada retorna a Jerusalén en 1941 y en vez de hablar de la situación en Europa o de la Guerra Civil, suelta tremenda paparrucha. ¡El gobierno de Franco esta arrestando a los judíos españoles y entregándolos a los alemanes para que los envíen a Polonia! Ni me molesto en comentar.

Por el contrario, en la saga de las Hermanas Salom hay un equilibrio entre su herencia española, su judaísmo y la historia contemporánea de la tierra que los ha acogido. En el primer capítulo ya tenemos mención de la llegada del heredero al trono, todos parecen entusiasmados con los festejos que acompañaran esa visita. Sin embargo, Daniel Papó le dice a su futuro suegro que sus amigos serbios consideran ese evento como una provocación en contra de Serbia y de las minorías bosnias. El parece compartir esa opinión que es un foreshadowing de lo que vendrá.



Los tiros de Gavrilo Princip provocan una estampida. En el tumulto,  las hermanas se separan y cada una por su lado, retornan a la casa, pero la traviesa Riki se ha perdido. Lo que entre los Ermoza sería un momento de recriminaciones y señalamientos de culpas aquí es manejado con gran presencia de ánimo y sentido práctico. Blanki se queda en casa con el abuelo, los demás se separarán para buscar a Riki. Esta regresa y el abuelo fallece de un infarto esa misma noche.

Vemos las consecuencias del atentado. Saqueos y malos tratos de la población serbia residente en Bosnia. Unos vecinos serbios ponen a recaudo sus pertenencia con los Salom. La declaración de guerra de Austria obliga a Atleta a enlistarse en el ejército. Incluso Skoro, amigo de Daniel y de origen serbio debe pelear por el bando imperial. Esto, aparte del ataque de conciencia,  le provoca contratiempos románticos ya que ha iniciado una relación con Nina. Los Salom se tranquilizan con su partida al frente, ya que no aprueban el romance de una de sus hijas con un cristiano. Nina está enamorada y no vacila en ir en busca de Skoro  a un hospital de campaña.

La muerte del patriarca durante la guerra dejará a Estera casi imposibilitada de impedir que tres de sus hijas se casen con cristianos o que Riki se marche a Belgrado (cuando ya pasé a existir Yugoeslavia) a ser bailarina de ballet. Para cuando Atleta se casa con una askenazia, nadie está para reprocharle puesto que al menos se trata de una judía.



La serie va describiendo la evolución de la familia a medida que pasan estos sucesos. Antes que todo,  deben responder a su comunidad. Cuando los otros sefarditas se enteran de la relación de Nina con un cristiano comienzan a hacerle el vacío a Jacobo en la sinagoga, nadie va al cumpleaños de Blanki y las tías se presentan en casa a exigir el fin de esos amores. Ante la sorpresa de todos, Jacobo y Estera apoyan a su hija. Las tías se marchan indignadas, pero antes lanzan una maldición sobre ellos “que todas tus hijas se casen con cristianos.”

La importancia de las maldiciones es conocida en el folklore judío universal. Luego que un sacerdote (“un rabino cristiano” como lo llaman las hermanas) bendice la boda de Skoro y Nina en el jardín de los Salom, las hermanas de la novia se casarán con cristianos. Blanki incluso se convertirá al catolicismo para escapar de la persecución nazi. Klara será infeliz, Nina muy feliz. Blanki encontrará prejuicios entre sus parientes políticos y Riki, embarcada en su carrera artística,  se enredará con hombres que no le convienen.



La obra retrata lo que realmente ocurrió con la madre y tías de la autora. No es un llamado a los matrimonios mixto, a pesar de que la única que se casa con un judío sea la más infeliz. en la vida real, Daniel Papo volvió de la Gran Guerra con un trastorno de los nervios que acabó con él internado en un sanatorio. En la serie él le ha ocultado a Laura un historial familiar de trastornos mentales que se manifestará en delirios , paranoia y horribles escenas de celos. Hay que ingresarlo a un sanatorio. Laura será el sostén de su familia y al serlo contribuirá a la literatura de su pueblo y al mantenimiento del Ladino.

A través de la serie vemos como las hermanas sobreviven malos matrimonios, romances fracasados y otros problemas. La pérdida de los padres las une más. Es en su unidad donde mantienen idioma, folclore, cocina y todo lo que significa la cultura judeoespañola. Sin embargo, Gordana Kuic está escribiendo sobre un mundo desaparecido. No será la asimilación ni los matrimonios mixtos los que acabarán con la civilización sefardita, sino el Holocausto que  puso fin a la presencia sefardita en Europa.



Hoy casi no quedan comunidades sefardíes en el Mediterráneo. Se les encuentra más en Montreal que en Sarajevo. Lo que se llama sefardita en Israel consiste en inmigrantes marroquíes o argelinos que apenas conservan el idioma,  o descendientes tal vez de familias como los Perrera de Everytime We Say Goodbye o los Ermoza de The Beauty Queen of Jerusalem que, ya vemos, no son representativos de la grandeza de lo que fue la civilización sefardita

lunes, 17 de enero de 2022

La Septemvriana y un Mensaje de Armonía Dan un Gran Cierre al Club Estambul

 


No suelo hacer notas sobre finales, pero el de Club Estambul les quedó tan bonito, tan conmovedor,  que me voy a amparar en el bulo de que es “Segunda Parte”.  Chapeau a Zeynep Gunay Tam por su valentía al mostrar una historia oscura , triste y desconocida para la mayoría del pueblo turco. Chapeau por su llamado a la tolerancia en un momento en que la cultura woke considera “tolerancia” una grosería.  No lean esto si no han visto los capítulos finales de The Club en Netflix.

Un Septiembre Sangriento

Al final, Kulub tenía lugar en 1955 en un momento en que el gobierno y los hechos históricos predisponían a la población musulmana de Estambul en contra de sus vecinos griegos. Tal como nos muestra la serie, la crisis de Chipre y el rumor del bombardeo de la embajada en Grecia son los que provocaron la masacre de septiembre (Septemvriana se la llama en griego). Pero la aparición del pérfido Kursat nos demuestra que ya existía un plan para despojar a los griegos de su patrimonio, tal como se había hecho con el impuesto de la riqueza en contra de los judíos

La descripción pavorosa de las matanzas , saqueos, destrucción de propiedad,  que tuvieron lugar son presentadas en escenas comedidas en la serial para evitar mostrar los detalles más espeluznantes de los mismos. Hubo 30 muertos identificados (29 griegos y un armenio) más seis víctimas quemadas al punto que nunca se las ha podido identificar; 300 heridos y 400 mujeres violadas (ya vimos a Tasula ser ultrajada por una manada en la serie).




Dos futuros escritores de superventas, Noel Barber e Ian Fleming,  fungían como corresponsales extranjeros en Turquía y fueron testigos de los hechos. Ambos enviaron sendos reportes a sus periódicos detallando los crímenes. Los mayores blancos fueron los religiosos ortodoxos. A un pope viejito lo quemaron en su cama. A otros les arrancaban las barbas y el cuero cabelludo como lo hacían los apaches. Como el grito de guerra era “muerte a los Infieles”, apenas encontraban a alguien no circunciso le practicaban en el acto un crudo remedo de circuncisión que en muchos casos cobró las vidas de las victimas

Los daños materiales fueron cuantiosos. Mas de cuatro mil tiendas quemadas y saqueadas, 110 hoteles, 27 farmacias, 41 escuelas, 21 fábricas, dos mil casas particulares de griegos y 71 templos. El 90% de las iglesias ortodoxas de Estambul fueron destruidas. Como muestra The Club, se había de antemano marcado con pintura roja los edificios que había que atacar. Aunque eran los griegos el objetivo principal, debido a que griegos y judíos y armenios vivían casi juntos, las propiedades de estos últimos también fueron asaltadas. El 41 %de los daños correspondió a propiedades armenias y judías, incluyendo el incendio de una sinagoga.

Tal como lo muestra la serie, querían hacerlo parecer un estallido social espontaneo)  y siguieron las pautas de la Kristalnacht nazi. El gobierno quería azuzar el sentimiento anti griego de facciones conservadoras religiosas, pero también de los nacionalistas que no estaban contentos de que Chipre (recientemente independizada de Inglaterra)  no quedase en manos turcas.



Tal como el asesinato de un diplomático alemán fue el detonador de La Noche de los Cristales Rotos, aquí fue una bomba colocada en la Embajada Turca en Tesalónica, justamente la misma casa donde naciera Kemal Ataturk. La ironía es que la bomba la había colocado un turco, pero eso lo ocultaron los periódicos de Turquía, amordazados por el gobierno.

Los perpetradores como nos muestra la serie, fueron reclutados, incluso se les trajo de provincia. Aparte de matones profesionales, se les unieron miembros de organizaciones estudiantiles nacionalistas.  La Municipalidad de Estambul prestó camiones que se unieron a 40.000 taxis para traer una muchedumbre de 50.000 personas armadas con hachas, garrotes, y petróleo.

Todo comenzó a las 5pm y acabó en la madrugada cuando el gobierno intervino enviando tropas y declarando la ley marcial. Durante los disturbios tanto la policía como los bomberos se mantuvieron con los brazos cruzados. Tenían ordenes de intervenir únicamente si veían que se amenazaba propiedades turcas.



El gobierno actuó con gran cinismo. Acusó a los comunistas que por una vez no tenía nada que ver en el asunto y arrestó a varios de ellos. También ofreció reparaciones económicas (que nunca se cumplieron) a los damnificados. Los griegos siguieron siendo intimidados y en 1964 hubo una expulsión general de ciudadanos griegos en suelo turco que se negaran a convertirse al Islam.

Como Acabaron los Protagonistas del Club Estambul



Selim Songur: Como le pasó al Gato Accolon, el divismo del cantante me irritó y no pude sentir mucha lástima por el cuándo se vio obligado a bajarle el aire Liberace (o Juan Gabriel como comentó el Gato Rafa)  a su acto. Primero por órdenes/suplicas de Orhan, luego por proteger a Matilda. Pero no me gusta la gente que te hace un favor y luego te lo refriega en la cara. Al final no supimos que iba a pasar con él. Ni siquiera supimos que iba a pasar con el club de…



Orhan: Este es el personaje que me inspiró más lastima. No tuvo final feliz y se lo trató como si fuese villano cuando tal como Matilda era una víctima de la xenofobia. Su suicidio que siguió al asesinato/eutanasia de su madre senil fue muy triste. Mas triste que nadie lo recordase. Ese es un punto que me incomodó de la serie. Orhan y sus vivencias circulaban paralelas a los acontecimientos de otros personajes. nunca supimos realmente cuál era su historia y su muerte pasó totalmente desapercibida.



Tengo una teoría un poco cruel. Aunque su última guerra fue en 1923, los griegos y los turcos siempre se han llevado de la greña, antes y después de los acontecimientos de los 50.  Se pasaron décadas al borde del conflicto. Chipre no dejó de ser una manzana de discordia y la población griega que,  solo en Estambul contaba con 57.000 cabezas en 1955, hoy ni alcanza al centenar. Compárenlos con los tres millones de refugiados sirios que han hecho de Turquía su país.



Con eso en mente se entiende que, en el último capítulo, veamos a Orhan caer en la desesperación, cometer matricidio y luego incinerarse. Es un hombre que no tiene salida, y la moraleja es “los griegos que engañan a los turcos tienen mal final”. Otro retrato negativo de los griegos es cuando Tasula prefiere ser violada por una multitud antes que por el turco Batyar y más encima hace que la turba asesine a este haciéndoles creer que es un griego. Son sutilezas que a veces se le escapan al espectador.



Celebi: Desde el primer instante, yo supe que este hombre actuaba por amor, toxico como lo notó el gato Rafael, pero amor. Y cuando en la fiesta de Purím, el viejito en la misma habló bien de Celebi y le dijo a Matilda que en esa noche se descubrían las verdades ocultas, yo supe que Aziz no era tan villano como lo creía Matilda.



Si ella no hubiese estado obsesionada con tener la razón y con su auto lástima, hubiese podido averiguar antes que rol exactamente jugó Celebi en la destrucción de la Familia Aseo. Me conmovió que tal como Matilda, también fuese víctima de Mumtaz y hubiese purgado injusta cárcel.



El final encontró a Matilda dueña de la verdad y abierta a la amistad con quien la obligó a acercarse a su hija. ¿Habría romance ahí?  Me acuerdo cuando hace un mes el Gato Rafa decía “No la van a dejar con el viejo feo. ¿No?” Pero a veces los viejos feos son los más confiables.



Ismet: Cuando comencé el primer episodio estaba furiosa. Era como si nos quisieran vender al taxista como un noble enamorado al que Rasel había estafado ocultándole que iba a ser padre. Pero a medida que los capítulos se sucedían, íbamos tomando conciencia(  como Rasel) que este machista-nihilista no era buen material para construir una familia. Ese ha sido el mejor hilado del libreto de Rana Denizer (que de acuerdo con este articulo está basado en su historia familiar) .



Yo no veía esa pareja casada y menos en esa atmosfera xenófoba, a menos que Rasel se convirtiese al Islam, pero me gustó que se hiciese hincapié en lo peor de Ismet. Sus falsos prejuicios en contra del padre cuando esperaba de las mujeres también sumisión. El que estuviese dispuesto a ser el gigolo de Diana, el que rechazase todo lo sagrado para un turco(religión, familia, nación), pero invocase la ira de Allah sobre Rasel.



Mas importante aún, exigía honestidad de parte de Rasel, pero se negaba a aceptar quien era ella en realidad. Seguía llamándola “Aysel” y la hizo callar cuando ella se puso a contarle de su Bat Mitzvah. Mas grave que no ayudase a una mujer a punto de parir a abrir una ventana atascada y le fumase en la cara, fue lanzar un cenicero lleno de colillas al suelo a sabiendas que había dos mujeres para limpiar su desorden.





Rasel: Al menos, al final estuvo más controlada y resultó más madura que Ismet. Me gustó como se enteró que su madre había matado a Mumtaz y que no haya armado ningún escándalo. Hizo su maletita callada y se fue. Aun así, nunca me resultó un personaje simpático, pero creo que era algo genético. Rasel era una sobreviviente nata, pero no entendía lo que significaban ni la palabra amistad ni la gratitud.



Matilda: Un gran personaje, a pesar de que no era muy positiva. Selim tenía razón al decir que vivía hundida en la autocompasión o ‘Haciéndose la víctima” como dijo Rasel. Imposible acusar a Rasel de injusta y mentirosa si su madre era igual. Cuando corrió a chismearle a Orhan que Celebi complotaba con Kursat, sin una prueba, cometió uno de los peores pecados en el judaísmo, el equivalente a matar a una persona en vida.

En su terquedad de verse como víctima de Celebi se inventó una teoría tan descabellada cuando lo normal era asumir la verdad, que él siempre la había amado y que había cierto rencor social el verla tan sometida a a Mumtaz y mientras ignoraba a “Aziz, el chico que sirve él te”. Para colmo, Matilda, como toda semita, es una mandona. Incluso cuando pretende acercarse a Ismet es para darle órdenes. Esa es la diferencia con la dulce y sumisa Sukriye, la mamá de Ismet.



A través de la serie, me indignó que Matilda no se defendiese, no gritase su historia a   los cuatro vientos. Fue solo en su charla con su hermano que me di cuenta de que el rol de víctima era una máscara que usaba Matilda para ocultar su verdad. Ella había sido—cegada por el amor como dijo Celebi—cómplice de su amante en la destrucción de su familia.



 Aunque no concuerdo con el lapidario artículo de PopKultur, si concuerdo con Lisa Borch que el club era un espacio para personajes marginales que no eran honestos consigo mismos. Por eso, me gusta el final en el que el club se convierte en un refugio para los perseguidos, pero también un lugar donde los diferentes grupos étnicos pueden convivir en armonía. ¿Qué bonito, ¿no? Pero en aras de la justicia, tengo que admitir que hubo cosas que me desorientaron.

¿Tuvo Fallas Club Estambul?

Comienzo aludiendo a este excelente,  aunque largo artículo, escrito por un periodista turco, Serhan Halis para Bir Gun. Halis se sorprende ante el abrazo inmediato que sus colegas turcos hacen de la serie. No descarta los méritos de Kulub, pero lo irrita que no vean sus fallas y cita a William Faulkner (posiblemente el mejor novelista estadounidense) :”Un libro nunca fue tan bueno como pudo serlo”.

Comienza Halil quejándose de la licencia histórica que pretende que Club Estambul tenga lugar en 1955 cuando la edad de Rasel lo desmiente. Hay otros detalle que nos recuerdan que estamos en 1960, desde la amnistía que libera a Matilda hasta los filtros de los cigarrillos. Lo que puede ser solo un cambio cronológico necesario,  puede ser,  para quienes no desean que se conozcan estos errores históricos,  una prueba de la falsedad de hechos que incluso en la ficción son tergiversados.

Por último, se queja del personaje de Rasel, típica Generación Z,  que no corresponde a una adolescente en la Turquía de la época. Y como en eso también estoy de acuerdo, tomo la venia de Halil para ver las fallas que desmejoran el final de The Club.

Además del olvido en que se sume a Orhan, está la aparición tan inesperada e innecesaria del hermano de Matilda. La defino como innecesaria porque fue abrupta, subrepticia y desordenada. ¿Dónde estuvo Izhak todos estos años? ¿Como escapó de Askele? ¿Por qué no se ocupó de su hermana? ¿Por qué lo vemos en el hospital?  Luego, le dice a Matilda que sigue siendo un fugitivo de la justicia turca. ¿Con que papeles entró y cómo anda para todos lados sin ocultarse?





Entiendo que hace una década que Zeyneb escuchó esta historia de labios de Rana Denizar y que le tomó diez años encontrar quien subvencionara económicamente su producción, pero eso no excusa las lagunas de su final. Mi padre era un hombre muy instruido, sin embargo, muy fan de las telenovelas. El definía una mala novela como una con un “mal final”, uno que “dejaba cabos sueltos”, que no ofrecía closure.

Desde el comienzo de Club Estambul que sabemos que el conflicto mayor es entre Rasel y Matilda. La primera no perdona a la segunda su abandono, sus mentiras,  su incapacidad de responder a las preguntas de su hija. Como toda buena narrativa, el final de Kulup debió incluir un momento de sinceridad entre madre e hija. Sabemos que Matilda le envió una carta Rasel que ella dejó en un cajón en casa de Ismet sin leerla. ¿Qué tipo de Pistola de Chejov es esa?

El que la historia acabe sin que Rasel sepa la historia de su familia, o quien fue su padre,  simplemente invita a que el conflicto continue para siempre. Como ya ha quedado claro que no habrá tercera parte, el final abierto no satisface.

Sin embargo, Gato Rafa y Servidora apoyamos una teoría de que la serie ha sido editada. Gato Rafa encontró este clip en turco que nunca apareció en la serie y que corresponde a la Segunda Temporada. 

 


Yo encontré en un artículo de New Lines Magazine una cita de Matilda contándole a Rasel que a su padre y hermanos “Los hicieron trabajar hasta matarlos. Tal era su propósito”. ¿Escuchamos esa conversación en la serie ? Finalmente, en la Wikipedia turca dicen que The Club fue creada con 12 capítulos, seis por cada temporada. Aparentemente, se tragaron dos.

¿Es posible que en esos capítulos estuviesen las respuestas a todas las dudas de Rasel y nuestras? ¿Que en ellos se integrase mejor la historia de Orhan y la de los otros personajes?  ¿Que nos contasen que ocurrió con Itzhak en 17 años?  ¿O dónde quedó Mordo?  (Aunque según Gato Joan Manuel, Mordo permanece atrapado en la Friendzone.

¿Te gustó el final de Club Estambul? ¿Qué es lo que más te gustó? ¿Te quedó alguna duda?

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