Mostrando entradas con la etiqueta Años 40. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Años 40. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de mayo de 2026

Los Adolescentes en la Posguerra: Shirley, Liz Taylor y la Sinatramania (Teen Culture V)

 


El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó con un suspiro de alivio a los jóvenes que ya no tendrían que formar parte del conflicto, pero entre los cambios sociales aparecerían, como una nueva fuerza,  los adolescentes que habían crecido durante la guerra. Criados en un ambiente de independencia económica, de libertad sexual (algunos hablarían de “libertinaje”) y conciencia de su propia importancia, esta llamada Generación Silenciosa iba a dar voz con su aportación cultural de la posguerra.

Ese tiempo vería diversos cambios sociales en los Estados Unidos que comenzó a llevar su cultura popular al resto de Occidente a la vez que rechazaba influencias extranjeras como el New Look de Dior que tomó años-y protestas públicas en su contra para ser aceptado por las americanas. Por otro lado,  se escuchaba música BeBop en Paris y el cine de Hollywood rivalizaba con nuevas corrientes europeas como el neorrealismo italiano.

En el cine de Hollywood los otrora actores adolescentes habían crecido. Mickey Rooney regresó de la guerra condecorado, pero con dos divorcios a su espalda. Su compinche, Judy Garland, también se había divorciado y vuelto a casar. Su nuevo esposo, el director Vincent Minelly sabría explotar la voz y el carisma de su mujer en musicales retros como  Meet Me In St Louis, The Good Old Summertime y The Pirate.

                                  Mickey Rooney retorna de la guerra

Shirley Ha Crecido

Inclusive Shirley Temple se había casado con el Sargento John Agar y había dejado atrás su imagen de nena prodigio que había enamorado a America. Sin embargo, seria esa primera etapa de la posguerra en donde Shirley buscaría reinventarse como protagonista juvenil. Durante la guerra había filmado dos Homefront dramas, Sincé You Went Away (desde que te fuiste) y I’ll be Seeing You, en roles secundarios. En 1945 había tenido el exitoso protagónico de Kiss and Tell del que hablamos en la entrada anterior.



Es una ironía que el ultimo protagónico de la entonces Mrs. Agar fuese encarnando a Corliss en 1949 donde se le inventaba un romance con David Niven. No había química entre ellos porque el gran error del libreto era mantener (después de cuatro años) a Corliss como la eterna adolescente. Para entonces, Shirley había interpretado otros protagónicos más adultos, incluso participado en Fort Apache, un western de John Ford. En 1951, Corliss Archer pasó a la televisión, sin Shirley en el rol principal  no duro más de 39 episodios.



A pesar de que siempre se ha hablado del retiro de la más famosa estrella infantil de la historia y de cómo no dio la talla como actriz adulta, yo discrepo con esa aseveración. Si Shirley se retiró fue porque su vida personal (esposo abusivo, maternidad y divorcio) era un caos, y porque por suerte conoció al que iba a ser su compañero por el resto de su vida. Su objetivo ahora era formar una familia estable junto a Charles Black y Hollywood no la iba a ayudar.

Aunque sabemos que eventualmente Shirley Temple Black se convirtió en exitosa diplomática y política, no abandonó la actuación por completo. A fines de Los 50 tuvo, por tres años, un programa de antología The Shirley Temple’s Storybook , una serie de dramatizaciones de famosos libros de la literatura infantil donde dio vida desde La Sirenita de Andersen hasta Jo March.

                        Fernando Lamas y Shirley como Fritz y Jo Baher

En cuanto a las actuaciones de Miss Temple, hay dos justamente de 1947 que definen lo buena actriz que pudo llegar a ser. Son dos historias muy diferentes. La primera que estrenó en el verano de 1947 es la exitosa The Bachelor and the Bobbysoxer que es un mini homenaje a la Teen Culture a pesar de que Shirley no es la protagonista.

La jueza Margaret Turner (Myrna Loy) es una mujer camino a ser solterona ya que todo su tiempo libre lo ha dedicado a criar a su hermanita Susan (S. Temple). En el camino de la jueza aparece Richard (Cary Grant), un reconocido y muy mujeriego pintor. Richard da una charla sobre arte en la escuela de Susan y la chica se enamora de él. Simultáneamente,  Richard vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados debido a un delito menor.




El tío de Las Turner, que es siquiatra, se le ocurre una solución, que Margaret imponga como sentencia que Richard se haga novio de Susan y la desilusione. Esto da motivo a situaciones muy jocosas (como el famoso dialogo del Judoo). A medida que Richard busca convertirse en un jovenzuelo adoptando modismos y modas de adolescente, él y Margaret terminan enamorados y hasta la misma Susan aprueba el romance.




Un Romance Prohibido

El próximo paso de Shirley sería un filme controversial para la actriz, pero ella lo consideraría el trabajo más difícil de su vida y yo añado, el mejor. That Hagen Girl estaba basada en un superventas de Edith Knelpple Roberts quien se había inspirado en la historia real de una joven que había sido enclaustrada por sus padres millonarios para ocultar su embarazo. Libro y filme describen la vida de Mary Hagen una adolescente que habita uno de esos pueblos chicos, infiernos grandes del Medio Oeste americano.

Aunque Mary es feliz, buena estudiante y tiene amigos, siempre ha sentido que el pueblo la trata de manera extraña. Ni se imagina que la creen la nieta ilegitima de unos millonarios que fueron los patrones de sus padrea adoptivos. Mary tiene muchos motivos para estar alegre, le ha llegado una nueva maestra, Julia (Lois Maxwell) que se convierte en su favorita; ha conseguido rol principal en una producción escolar de Romeo y Julieta y es cortejada por Ken Freneau (Rory Calhoun) , hijo de una de las mandamases del pueblo.

                                     Shirley y Rory Calhoun

Tanta felicidad se nubla cuando regresa al pueblo, el coronel Tom Bates, tras una ausencia de dieciocho años. Bates vuelve como un héroe de guerra (al parecer estuvo involucrado en el proyecto Manhattan) y quiere comenzar su vida de civil, y su práctica de abogado en el lugar que lo vio nacer. Corteja a Julia, pero al ver a Mary ensayando su papel de Julieta queda muy impresionado y más aún al conocer los rumores que lo ligan a la chica. ¡Medio pueblo cree que es su padre!

La situación empeora para Mary. Le quitan el papel de Julieta y Mrs. Freneau, al intentar desbaratar el romance con su hijo, le cuenta a la chica sus orígenes. La desesperada Mary se lanza a un rio y es rescatada por Tom quien intenta explicarle que Edith (la supuesta madre de la chica) y él solo eran amigos ya que él estaba muy metido en un romance con otra muchacha. Eso no es consuelo para Mary cuyo panorama empeora cuando Ken se casa con otra.



Mary entonces se va en una de escapadas rebeldes de las chicas buenas de estas películas, acaba en una pelea de bar y en manos de la policía. A pesar de que Mary ya ha pasado sus exámenes finales y con buenas notas, el director de su escuela se niega a dejarla graduarse. Julia obliga a Tom a aceptar que ama a Mary y que es posible que ella le corresponda. La última escena tiene a la pareja abandonando el pueblo juntos y bendecidos por el padre de Mary.



Injustamente, este filme ha sido catalogado uno de los peores del siglo. La realidad es que sufrió muchas ediciones, hay escenas que se le cortaron dejando sin explicación el romance final. En una, después de rescatarla del rio, Tom confiesa a Mary que la ama y por eso sabe que no es su hija. Esa escena fue amputada por petición de Ronald Reagan quien odiaba el filme y que se las arregló para que desaparecieran casi todas las copias de lo que consideraba su actuación más infame.

                                         La escena amputada

El futuro presidente fue obligado por la Warner a filmar That Hagen Girl y se nota. Aunque Shirley, a sus diecinueve años, estaba casada (y embarazada), y ese mismo año había tenido romances de pantalla con actores maduros (Cary Grant en The Bachelor and the Bobby Soxer y Franchot Tone en Honeymoon), a Reagan le parecía obsceno tener escenas románticas con una chica casi veinte años menor que él.



El Gipper suplicó que cambiasen el final permitiendo que Mary y Ken fuesen felices, pero los ejecutivos querían el final del libro donde Tom y Mary se van del pueblo ya casados. Para Reagan este era un tiempo difícil. Su matrimonio con Jane Wyman pendía de un hilo. Ese hilo era un embarazo de alto riesgo que tenía en cama a la actriz. Durante la filmación, Ronald contrajo neumonía lo que provocó un malparto de Jane y la muerte de la hija prematura que esperaba. Eso acabo con el matrimonio. Es una lástima que tantas tragedias personales arruinasen lo que pudo ser un gran filme de Shirley Temple.

                     Ronald Reagan y Jane Wyman el día de su boda

Jane Powell vs Liz Taylor

Los 40 no solo habían sido una época de filmes de guerra que explotaban actores que interpretaban jóvenes soldados y sus parejas, también serian un paraíso de musicales. Con Deanna Durbin semi retirada y Judy Garland en musicales de alto presupuesto, se buscaba una chica joven dotada de buena voz que recordase a sus congéneres que había una carrera en la cantada. Así nació Jane Powell cuya historia ilustra la explotación hollywoodense y la necesidad de fabricar estrellas juveniles.

Suzanne Burce nació en 1929 y ya a los doce años mantenía su familia trabajando en la radio. Sin esperanzas de continuar sus estudios, a los catorce años fue reclutada por la MGM más que nada por su prodigiosa voz. De ahí hasta su matrimonio en 1949, la ahora Jane Powell, actuó en media docena de filmes donde interpretaba el mismo rol: adolescente que se inmiscuía en los romances de su hermana mayor o de sus padres.



 Para variar, se hacía viajar al personaje a lugares exóticos como México o a Brazil y el atractivo de estos filmes, que parecían hechos con el mismo molde, eran la belleza de la voz de Powell y la de su vestuario que las adolescentes copiaban. Entre estas películas destaca A Date with Judy basada en un exitoso  programa radial.



Judy era la chica típica de familia de clase acomodada, un poco alocada, pero bien intencionada. En este filme trata de barajar varios problemas: su relación con su novó Oogie; un programa radial que quiere crear y la sospecha de que su muy casado padre anda en amores con una bailarina de rumba (Camen Miranda).



La fuente de problemas es Carol, la frenemy y casi cuñada de Judy. En este rol la ya estrellita de Hollywood Elizabeth Taylor daba vida a otro tipo de adolescente: una más sofisticada, más maquillada, más audaz. En fin, la futura Dame Liz ya destacaba como una vampiresa adolescente que no solo le arrebata un nuevo romance (con Robert Stak) a Judy, además crea una imagen más sexualizada de las quinceañeras.



Si le creemos a los biógrafos chismosos, Elizabeth, a sus quince años, ya era sexualmente activa, Otros historiadores insisten en que llegó virgen a su primera noche de bodas con el heredero hotelero Conrad Hilton. Lo que sí es un hecho histórico es que aun en su etapa preadolescente , fuese junto a la perra Lassie o en un rol menor en Jane Eyre, Liz ya asombraba con su belleza.



A los doce años tuvo su primer protagónico en la tierna National Velvet junto a Mickey Rooney. En este filme de 1944, basado en el clásico juvenil de Enid Bagnold, Liz es una niña irlandesa que sueña conque su caballo gane una gran carrera. Cuando su amigo (Rooney) se niega, debido a un trauma, a ser el jockey, será Velvet quien se disfrace de varón y monte al “pie”.



Tres años más tarde Liz tendría su primer protagónico, ya no como una niña sino como una quinceañera, en Cynthia. Desde su nacimiento que Cynthia ha sido protegida, cuidada, amada en exceso por sus padres debido a su mala salud. Los padres de Cynthia han debido abandonar sus sueños para dedicarse totalmente a una hija que vive como si fuese un pececito en una pecera. Eso la hace muy infeliz y su madre empieza a sospechar que esa no es vida para una adolescente.



A la clase de Cynthia llega Richie, que dejó la escuela para unirse a la marina. Terminada la guerra, viene a acabar sus estudios secundarios. Richie se interesa en Cynthia, el interés es reciproco y el ex marino invita a la chica a ser su pareja en el famoso prom. A pesar de la oposición del padre, la madre le da permiso a Cynthia y hasta le hace un precioso vestido que su hija “reforma” abriéndole un gran escote. ¿Podrá Cynthia sobrevivir la noche de baile extenuante que acaba en una conga a la intemperie con adolescentes chapoteando en la nieve?




A pesar de su sencilla trama, el filme es tan encantador como su estrella y las chicas se compenetraron con ese filme tanto como yo a los doce años cuando lo vi en la tele. Cynthia afirmo la importancia de Liz Taylor en Hollywood. En A Date with Judy, muestra su versatilidad actoral opacando a Jean Powell. En Julia Misbehaves opaca hasta a Greer Garson en la historia de una jovencita que ,a punto de casarse, decide invitar a su boda a la madre que la abandonó cuando era bebé.

El ultimo rol adolescente de Elizabeth Taylor fue como Amy en la versión de Mujercitas de 1949. Opino que La futura Dame Liz dio la talla  ante una actriz más experimentada como June Allyson (Jo) e impresiona más que otra novata, Janet Leigh (Meg). Tanta emoción causó Liz Taylor que ese mismo año la pusieron a protagonizar su primer rol adulto como la esposa de Robert Taylor en Conspirator.



Curiosamente Robert , que volvería a ser pareja de Dame Liz en Ivanhoe (1951), no tuvo los escrúpulos de Ronald Reagan de interpretar escenas de amor con una chica de diecisiete años. “Otro día de filmar con la lengua de Robert Taylor en mi garganta” seria como Liz describiría la filmación.



Sinatra: Los Primeros Años

Elizabeth Taylor podría ser la pasión secreta de más de un jovenzuelo de la posguerra, pero la adoración de sus contrapartes femeninas era alguien conocido ya como “La Voz”. Desde 1942 que las mujeres de todas las edades de Estados Unidos eran víctimas de la “Sinatramania” un fenómeno de fandom que hoy conocemos bien, pero entonces era insólito.

Todo comienza con un flacuchento de 28 años, oriundo de Hoboken e hijo de inmigrantes italianos. Su padre, un boxeador siciliano de poca monta y semi analfabeto, solo quería una cosa de su hijo, que fuese ingeniero. Por suerte para Francis Albert quien mandaba en su casa era Dolly, su madre, una genovesa pragmática e inteligente que sabía que América era tierra de promesas y milagros. Enfermera (se dice que se ganaba su dinerillo con abortos clandestinos) era muy activa en los asuntos de comunidad, tenía claras sus ideas políticas y le inculcó a su hijo tres cosas: amor por el partido Demócrata, buen gusto para vestir y a tener confianza en sí mismo.

                                Dolly y Salvatore Sinatra el dia de su boda

Frankie la necesitaba, había nacido enfermizo con la ayuda de fórceps que le dejaron cicatrices en el rostro y le perforaron un tímpano.  Era esmirriado y pequeño, muy apegado a la madre, pero también tozudo y bueno para repartir golpes. Sabía que la canción era lo suyo ,entretanto se defendía de los bullies de manera tan certera que fue expulsado de la secundaria por pendenciero. No le importó, ya sabía dónde quería ir.

 Dolly lo apoyó y consiguió que un trio de baladistas locales se cambiase el nombre a “Los 4 de Hoboken” incorporando a Frankie a su conjunto y convirtiéndolo en su vocalista. The Hoboken Four comenzaron a actuar en espacios locales y a aparecer en programas radiales. En 1939, la esposa de Harry James los escuchó en la radio y convenció a su marido que lo incorporase a su orquesta.



Esto fue bueno para el bolsillo de Sinatra que se acababa de casar con su novia de la infancia, Nancy Barbato, pero no para el cantante. Su único disco vendible fue el ahora famoso “Nothing at All”. Por suerte antes del año, Sinatra logró salirse del contrato e ingresar como vocalista de la famosa orquesta swing de Tommy Dorsey.

                                         Frank  Sinatra y Nancy en su boda

Su relación con TD le llego justo a tiempo para que cantante lo hiciese padrino de Nancy, su hija mayor, pero también para avanzar en su carrera. Dosey se convirtió en mentor de Francis, lo impulsó a tomar clases de canto e incluso lo dejó grabar canciones como solista (sin el coro de Los Pied Pipers), pero Sinatra quería más. Se estaba haciendo de fama, principalmente entre jovencitas que con los hombres en el frente, estaban bastante privadas de presencia masculina . Frankie , con su tímpano malo, había sido eximido de servicio activo y ya destacaba por su atractivo magnético que lo volvería un imán para el sexo femenino.




Tommy Dorsey no era Harry James, no iba a romper contrato tan fácilmente. Fue ahí donde , según el mito, apareció la “oferta que no se puede refutar”. Ya para entonces era secreto a voces que a Frank Sinatra lo apadrinaba la mafia. Dorsey rompió el contrato y le echó una maldición a su ingrato cantante: “¡espero te caigas de culo!”. Nunca volvieron a hacer las paces. Sinatra firmó contrato con la Columbia Records y se preparó para su debut como solista.

Nace la Sinatramania

La fecha fue diciembre de 1942, en el teatro Paramount, en Manhattan. Ese día ,que se ha convertido en una fecha celebre de la historia de la música estadounidense, el teatro estaba atestado de jovencitas que aullaban esperando ver a s u ídolo y que azotaban el piso con los pies. Los testigos más tarde dirían que creyeron que el edificio se vendría abajo.



Fue entonces que una chica (Manchester, dirá sarcásticamente, que posiblemente no había tomado desayuno) escogió desmayarse. El furor fue tal que casi era imposible oír cantar a Sinatra. Aun así el concierto fue un mega éxito. Después, y en cuestión de semanas, el correo al cantante superó el de las estrellas de Hollywood; 10.000 fan clubs de Sinatra fueron creados y las chicas se reunían para comentar y prepararse para el próximo concierto o la salida de un nuevo disco. Recuerden que no existían ni Internet ni redes sociales. Las ventas de singles y el primer álbum de Frank Sinatra excedieron sus expectativas de ventas y sus canciones subían a un nivel de velocidad inusitado en los Hit Parades.



El Magnetismo de Una Voz

¿Cuál era el atractivo de Frank Sinatra que lo hizo superar al ídolo del momento, Bing Crosby? Es difícil para mí dejar de lado la imagen glamorosa que heredé de mi madre quien conoció a Sinatra en su luna de miel en Brasil (la leyenda familiar cuenta que estaban en el mismo hotel en Rio). Años más tarde cada vez que le mencionaban a alguien muy guapo ella, repetía despectivamente: “¡No me lo vendan! ¡Que yo he conocido a Frank Sinatra!”

                                 "La Voz"  asediado por sus fans

 Sin embargo, en Los 40 Frankie no era guapo. Bajito, esmirriado, con un cuello de jirafa herencia de los fórceps usados en su parto, no se entiende que provocase tal alboroto hormonal en mujeres de todas las edades. Es cierto que sus ojos azules (que heredó Ronan Farrow) eran hermosos casi tanto como su mirada. Le ameritaron el apodo de por vida de “Ol’ Blue Eyes”, pero desde el balcón de un teatro no se podían ver.

Lo que caracterizaba a Francis Albert era un aura y su voz. Su segunda esposa, Ava Gardner diría que proyectaba simpatía y calidez. Eso si se sentía. Era genuino y genuinamente simpático. Sus hijos lo recordarían como un buen padre, fue cortes con sus mujeres, excelente amigo y un hombre sin prejuicios.



Su amistad con Sammy Davis Jr. lo llevó a involucrarse en la lucha por los derechos civiles; su relación positiva con los judíos daría para escribir un ensayo separado: era gentil aun con camareros latinos que lo atendían. En una ocasión evitó el despido de uno de ellos en el Copacabana de Nueva York, exigiendo que en el futuro fuese “Héctor” quien lo atendiese.

Aparte de su aura cálida que no excluía su autoconfianza y carácter firme de quien no se deja atropellar ,estaba su voz.  Por algo lo apodaron “The Voice”. En esa primera etapa de su carrera, la voz de Sinatra era perfecta, aterciopelada, acariciadora. Había aprendido a dominar su respiración y a alzar y bajar el tono a voluntad propia. Algún critico la habrá descrito como “hipnótica”. Escuchándolo yo diría que tiene un efecto calmante y a la vez afrodisiaco.



El sentido práctico heredado de Dolly, impedía que el chico de Hoboken se durmiese en los laureles. A la par de cantar quería actuar y Hollywood lo complació. Entre 1945 y 1950 filmaría siete filmes. los más famosos fueron junto a Gene Kelly, Anchors Away y On the Town donde interpretaban a marineros.  Con Gene y Esther Williams también incursionó en el musical de época en Take Me to the Ball Game, un homenaje a los primeros años del baseball.



Las fans no se amilanan ni de verlo como curita en El Milagro de las Campanas, ni siquiera ante el fracaso de un pseudo-western llamado The Kissing Bandit. Es que con ese nombrecito…¿ y quien se cree a Frankie haciendo de bandido mexicano? Solo una cosa podía romper el vínculo entre la estrella y sus admiradoras.

Ava Fue su Ruina

Las fans trataban de olvidar que Frankie estaba casado y era padre de tres hijos. Otra cosa era que Frankie lo olvidara. La leyenda de Sinatra ha dicho que desde el primer día, Francis Albert fue infiel con estrellitas y estrellotas como Lana Turner. Mientras fuese discreto nadie se quejaba, pero cuando las revistas comenzaron a chismear sobre el cantante y Marilyn Maxwell, Nancy no aguantó. Expulsó a Marilyn de su casa en plena fiesta y se dice que hasta abortó el bebé que esperaba. Para 1948, el matrimonio se había reconciliado. Entonces entró Ava Gardner en la vida de Los Sinatra.

                   Los Sinatra eran tan felices...hasta que llegó Ava

Ahora era Frankie el que no ocultaba lo que sería una obsesión. Tan fuerte era el escándalo que Nancy solicitó el divorcio. Ava partió a Europa y nadie se enteró que para consolarse Sinatra se fue a Las Hampton con Judy Garland iniciando un affaire y devota amistad que duraría hasta la muerte de la cantante.



Frank volvió a su persecución de Ava por dos continentes y las fans perdieron la paciencia. Tal como Nancy,  le cerraron la puerta. Ni siquiera la boda de Frank y Ava, en 1951, las hizo recapacitar. Mas encima, en 1952, Francis Albert sufrió una hemorragia en la garganta que afectó sus cuerdas vocales. Su magnífica voz lo abandonó siendo reemplazada por el tono más ronco por el que sería reconocible a varias generaciones posteriores.

                                      Ava y Frankie el dia de su boda

Esta historia tiene un final feliz. Frank Sinatra volvió a reinventarse como estrella de cine, como cantante innovador y siguió dando sorpresas hasta su muerte, tras la cual se ha vuelto una leyenda universal e inmortal, pero no debemos olvidarnos de lo que representó para la primera generación de teenagers de Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA

Jenkins, Alan. The Forties.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Zehne, Bill. The Way You Wear Your Hat: Sinatra and the Lost Art of Livin’

lunes, 27 de abril de 2026

La Segunda Guerra Mundial y el Auge de los Teenagers (Teen Culture III)

 


Llegamos a ese punto en que el fenómeno teenagers se hace más patente. Hay quien responsabiliza a la Segunda Guerra Mundial, otros a la mayor cantidad de chicos que cursan y se gradúan de la secundaria. El hecho es que los adolescentes son una presencia visible y su cultura atrae a los auspiciadores y a los cineastas. Ginger Rogers se disfraza de adolescente y Robert Wakker se convierte en el arquetipo del joven soldado que rompe corazones antes de ir a destrozar el Tercer Reich.

Una Juventud Independiente

Como vimos en la nota anterior, a fines de la década de la Depresión, más jóvenes estaban estudiando. Eso convirtió a la secundaria en un centro social donde los adolescentes podían crear y compartir su cultura. Sin embargo,  la gran partera de la cultura adolescente fue la Segunda Guerra Mundial.

Pocos conflictos de la historia han creado brechas generacionales como esa guerra, puesto que Estados Unidos instituyó el draft (reclutamiento obligatorio) a partir de 1940, aun antes de Pearl Harbor. Con padres y hermanos mayores en el frente de batalla, para los muchachos se volvía más intensa esa etapa en que todavía podían divertirse despreocupadamente.



William Manchester adjudica este estilo de vida a tres factores: mayor poder financiero, ausencia de los padres y aunque parezca contradicción, mayor cercanía con sus mayores. Por eso Manchester afirma que la ‘”adolescencia” emerge como un fenómeno de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia del padre que sirve a la patria y de la madre que estará empleada por la industria bélica u ocupada en bazares o la Cruz Roja, le otorga una independencia insospechada al adolescente de Los 40.

Por otro lado existe conciencia en los padres que los hijos son algo precioso que les puede ser arrebatado en cualquier momento. Se les consiente más y se aumentan sus mesadas. Agregando a esto que hay una cantidad de trabajos parte de tiempo como la jardinería y otros que permiten que la juventud estadounidense adquiera un poder de consumidor propio. Los padres pasan tiempo de calidad con sus hijos menores y comienzan a compartir hobbies.

El reclutamiento y problemas sindicales acabaron con las Big Bands (aunque algunas se unieron a las fuerzas armadas como la orquesta del Capitán Glenn Miller)  y la nueva juventud se desinteresó de la música swing prefiriendo a los cantantes de baladas. Eso tranquilizó a padres que nunca vieron con buenos ojos esa música y que también favorecían a los baladistas. Como los atletas profesionales ahora cargaban fusil―y eso incluía a los universitarios―el deporte lo practicaban los estudiantes de secundaria y los padres volcaron sus ojos a los equipos de las High Schools interesándose en las proezas de sus hijos deportistas.

                                      El Capitán  Glenn Miller

Cambios en la Moda y Cambios en la Moral

La moda de los ahora llamados teenagers también cambió . Aunque , si le creemos a Los Waltons, la mezclilla había sido la tela preferida para ropa infantil y juvenil del día a día de la juventud de las zonas rurales en USA, en Los 40 los jeans se volvieron la primera prenda unisex de las a zonas urbanas.

Las muchachas los usaban para juegos y labores al aire libre, enroscados hasta la rodilla y lo acompañaban con camisas de hombre , un par de tallas más grande que habían encontrado en los armarios de padres y hermanos ausentes. Aunque los zapatos Oxford o saddle shoes seguían en boga, chicos de ambos sexos comenzaron a usar mocasines (loafers) que no necesitaban de cordones.

                              Modas de jovencitas durante la guerra

A pesar de la onda unisex en el vestir, las chicas sabían cuando ser femeninas y atraer el interés del sexo opuesto, sobre todo si este veía envuelto en el uniforme de una de las tres ramas de las fuerzas armadas. Tan lejos llegaba el patriotismo de las muchachas que puede haber sido causa de un aumento de madres solteras adolescentes tal como matrimonios tempranos contraído en el ímpetu del momento.

Esos factores fueron la trama de la mejor comedia de Hollywood en ese entonces. Milagro en Morgan Creek de Preston Sturges (1944) reflejaba los cambios morales de la sociedad americana en tiempos de guerra. Marion Hutton era la hija del sheriff del pueblo de Morgan Creek. En una visita a las tropas para levantarles la moral (gran actividad de las chicas guapas de entonces) terminaba en una fiesta donde bebía tanto que solo recordaba que a alguien se le había ocurrido que el mejor final era buscar un juez de paz y casarse.



Marion volvía a su casa y se olvidaba del asunto hasta que unos meses después descubría su embarazo. Con la ayuda de su hermana adolescente y de su mejor amigo (que siempre había estado enamorado de ella) intentaba descubrir la identidad de “su marido” y ocultar su embarazo. Fracasaba en ambos intentos y ella y su familia experimentaban la vergüenza y el repudio del pueblo. Todo terminaba con un rápido matrimonio con el amigo y un parto de quíntuples que la convertía en celebridad nacional.



Una Mirada Retro a Los 40

Después de la guerra y en las décadas siguientes surgieron memorias, novelas y filmes que intentaban retratar la vida cotidiana en el frente domestico Para ver la vida de los adolescentes los mejores ejemplos son Los Walton que retrata como la Segunda Guerra Mundial afectó a esa familia de Las Apalaches. Añado The Last Convertible un superventas de Anton Myrer que describe el último año de paz (1940) en la vida de un grupo de novatos de Harvard.



El Ultimo Convertible es una novela narrada en flashbacks que cubren cuatro décadas en la vida de Los Fusileros, cinco estudiantes de Harvard de diferentes estratos sociales y con diferentes experiencias y metas. Es también un repertorio de la cultura adolescente de Estados Unidos antes de la guerra que abarca vestuario, música y hobbies incluyendo el amor a los autos ejemplarizado por La Emperatriz, el convertible del título. Es también un recuento de la vida amorosa de jóvenes universitarios describiendo sus actitudes hacia el sexo opuesto y hacia el sexo en general.



Los Walton no serán tan explícitos en lo que respecta al sexo, pero si al romance. Mary Ellen la primera de Los Walton en casarse queda viuda cuando el Dr. Curtis (aparentemente) muere en Pearl Harbor. Su hermano el rebelde Ben, se une a la marina y parte a ultramar dejando atrás a Cindy, con quien ha contraído un matrimonio impulsivo, y a la recién nacida Virginia. El sensible Jason, tras un periodo de pacifismo, sirve honrosamente en el teatro europeo y retorna a Walton’s Mountain con una esposa judía.

incluso el adolescente Jim Bob que ha conseguido su sueño de ser aviador se encuentra con un Domingo 7 como les ocurriría a muchos jóvenes conscriptos. Tras una noche de copas de la cual no recuerda nada, Jim Bob y su familia reciben la visita de Kathy Seals ( Jennifer Jason Leigh) quien anuncia que habrá una adición a Los Walton. Ni Jim Bob es el padre ni Kathy está embarazada, por suerte para el chico que no sería el único soldado adolescente atrapado en matrimonios y paternidades imprevistas.



Ginger Rogers Entre Menores de Edad

Durante la Segunda Guerra Mundial el cine seguía siendo el pasatiempo favorito sobre todo las cintas bélicas. Entre ellas surgiría un nuevo género: los dramas domésticos o Homefront Drama en los cuales los adolescentes jugaban un papel importante. Curiosamente, y a pesar de ser de 1942, el mejor retrato (aunque satírico) de los muchachos de entonces no estaría dirigido a ellos

Me refiero a la comedia de Billy Wyler (su primer trabajo en Hollywood)The Major and the Minor. Tras terminar su mancuerna con Fred Astaire y de ganarse un Oscar por el drama Kitty Foyle, Ginger-hacía gala de sus dotes de comediante.

Susan (G. Rogers) acaba de renunciar a su empleo. Sin dinero para pagarse el boleto de tren de regreso a su pueblo, opta por fingir ser una niña de doce años y así solo pagar medio pasaje. Por supuesto que los inspectores ferroviarios no le creen, pero Susan (ahora llamada “Susu”) encuentra la protección del Mayor Philip Kirby (Ray Milland)que, por problemas de vista, no nota que se trata de una mujer adulta.



Susu acaba en la academia militar donde el Mayor es instructor. Ahí también viven las hijas del comandante, Pamela que es la novia del Mayor Kirby y la adolescente Lucy. Diana Lynn hizo tan buena interpretación de teenager que es casi una lástima que haya dejado atrás esos roles para dedicarse a Noir y dramas románticos.

Lucy inmediatamente reconoce que Susu es una adulta disfrazada no solo no la delata, le presta ropa y le da consejos para protegerse de los cadetes casanovas. Tal como Andy Hardy, los estudiantes de la academia solo quieren una cosa de las chicas: besos.



Mas que el romance (insinuado) entre Kirby y Susan, más que las sospechas de Pamela que finalmente desenmascara a la “menor”, el humor del filme se centra en los chicos, su angst hormonal y el efecto que Susu ejerce sobre ellos. También es un retrato de la desilusión de Lucy de los hombres debido a la vacuidad de estos que la empujan a interesarse más en sus estudios.

Finalmente El Mayor y la Menor refleja los gustos de esa cultura que incluyen una visión hilarante de un grupo de colegialas invitadas a un baile de la academia y que tienen la mitad del rostro cubierto con su cabello a lo Emo del Siglo XXI. Un cadete le explica a Susu que intentan copiar el look de Verónica Lake.



Esa señal de querer parecerse a la actriz del momento demuestra la tremenda influencia que el cine tenía en las jovencitas de entonces. Sorprendentemente , no surgió un galán juvenil para hacerlas soñar. Los sueños de las mujeres de todas las edades venían vestidos de informe. Hasta Mickey Rooney se alistó en 1944 sirviendo en ultramar.

1944 está unido a la carrera de otro actor cuya tragedia fue que, después de encarnar al soldado romántico que sería el sueño de adolescentes en tres filmes de ese año, vio su vida y trabajo actoral tocar fondo. Hablo de Robert Walker.

Walker y El Soldado Soñado

La historia de Walker es una tragedia de Hollywood. Cuando estudiaba drama se enamoró y se casó con una compañera llamada Phylis Isley, en 1939. Tres años y dos hijos más tarde, los Walker no habían conseguido abrirse camino en Hollywood. Para mantener a su familia, Robert hacia programas de radio y Phyllis modelaba. Tras una fallida audición en la MGM, Phyllis atrajo el interés del productor David O. Selznick quien le vio madera de actriz.

                                Los Walker en familia

Selznick la hizo firmar un contrato de 7 años, le cambió el nombre a Jennifer Jones y la comenzó a preparar para un rol perfecto. Entretanto, para no separar a la Familia Walker le consiguió un contrato a Robert en la MGM. A sus 24 años, y con su atractivo físico, Robert no demoró en destacar en roles menores y hacerse un favorito entre el público, sobre todo las jovencitas.

Conscientes de eso, los productores lo pusieron en roles de soldado incluyendo su primer protagónico (y en el que me enamoré de el a los diez años y eso que el filme era viejito y el actor estaba retemuerto). El filme se llamaba See Herere, Private Hargrove y estaba basado en las memorias de Marion Hargrove sobre su entrenamiento militar en el Fuerte Bragg. El filme fue todo un éxito sobre todo porque los chicos veían a Hargrove como lo que podían ser una vez que los reclutasen y las chicas se identificaban con Donna Reed que encarnaba a Carol, la novia del soldado.

                                  Donna Reed y Robert Walker

Sin embargo, el éxito de ese filme no superaba el de la ahora Jennifer Jones quien en 1943 había ganado el más ambicionado rol en Hollywood, el de Santa Bernardita Soubirous en La Canción de Bernadette que le ameritaría un Oscar como Mejor Actriz. Aprovechando el éxito del matrimonio. Selznick decidido pedir prestado a Walker para que fuesen la pareja juvenil de su próximo proyecto Since You Went Away (Desde que te fuiste, 1944), posiblemente el mejor Homefront Drama de ese subgénero.

En esa película, Claudette Colbert da vida a Cora, una dama de clase media acomodada cuyo marido parte a la guerra dejándola a cargo de una casona y dos hijas adolescentes (Jennifer Jones y Shirley Temple). Para generar algún ingreso, Cora renta un cuarto a un viejo gruñón (Monty Woolley). Un día llega a  visitar al viejito su nieto, el Cabo Bill Smallet (Robert Walker). Jane (J. Jones) la hija mayor se interesa en Bill e inician un romance.

(Nota: Este filme gratis y doblado al español  esta en YT)

Al final de su permiso, Bill entrega su reloj de bolsillo a Jane, se comprometen y deciden casarse apenas acabe la guerra. Jane comienza su espera, ofreciendo servicios en la Cruz Roja, y esperando cada carta del novio que está en Italia. Hasta que un día las cartas acaban y llega el fatídico telegrama, el sufrimiento de Jane era un reflejo de lo que vivián muchas jovencitas en America que perdían a su primer amor en el campo de batalla.



Hace un día vi este filme (completo y gratis en YT) y recordé cuando lo vi por primera vez a los 13 años cuando creí que no había romance más intenso que el de Jane y Bill. Ahora esas escenas me resultaron más tristes debido a que se lo que ocurría fuera de pantalla.

Para esa época un secreto a voces era que Selznick y Jennifer eran amantes. Fue un acto sádico de parte del productor tener a la adúltera y el esposo engañado en pantalla. incluso obligó a Walker―quien  ya sabía que su matrimonio había acabado―a filmar varias veces las escenas de amor.



En diciembre de 1943, Jenifer abandonó a su marido, obtuvo el divorcio en 1945 y se casó en 1949 con Selznick. Robert Wakker nunca se recuperó y comenzó a beber. Aun así filmo una secuela de las aventuras del soldado Hargrove que también tuvo éxito y el bellísimo drama domestico The Clock (Campanas del destino) junto a Judy Garland.

Nuevamente Walker interpreta un estereotipo del joven soldado, El Cabo Joe Allen, antes de partir al frente, recibe un pase de 48 horas para gastarlas en Nueva York. El primer día conoce a Alice (J. Garland) que se ha roto un tacón en la escalera de la Estación Pennsylvania. Joe encuentra una zapatería que repara el tacón y en agradecimiento, Alce le da un tour de la ciudad. Para abreviar, pasan un día juntos al cabo del cual descubren que se han enamorado.



Se gastan varias horas tratando de saltarse las reglas de la burocracia. Finalmente se casan y tienen todavía tiempo para noche de bodas y su primer desayuno de casados antes que Alice acompañe al ahora su esposo a la estación de tren. Este filme aunque llegó a los cines cuando la guerra estaba en sus días finales, encantó al público, a chicas románticas y a jóvenes parejas que habían vivido situaciones parecidas a las de Joe y Alice.



Tristemente fue el punto máximo de la carrera de Robert Walker. El alcohol, al que cada vez era más aficionado, comenzó a afectar sus nervios e incluso lo hizo perder su atractivo físico. Estuvo recluido en hospitales, sus filmes eran un fracaso, se casó dos veces en menos de cinco años. A pesar de que su último filme, Extraños en un tren de Hitchcock, hoy es un clásico, un año más tarde, en 1951, Robert Walker moría a causa de un paro respiratorio.

BIBLIOGRAFIA

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

jueves, 9 de abril de 2020

The Plot Against America: La Serie de HBO no es un Reflejo de Nuestros Tiempos



Aunque vi la adaptación de la novela alternativa de Philip Roth con muchos reparos, la miniserie me aportó dos nuevas sorpresas, ninguna muy grata. Primer problema— me lo corroboró el Gatito Memo—los primeros capítulos son lentos y aburridos. La otra sorpresa ha sido la campaña del mercadeo. HBO y sus fan-críticos, venden la serie haciendo hincapié en falsos paralelismos entre su trama y la situación política actual en los Estados Unidos.

Érase una vez…en Newark
Para quienes no hayan visto la serie ni leído el libro, esta es una ucronía que especula que hubiese sucedido si Charles Lindbergh, el héroe de la aviación, hubiese vencido a Franklin Delano Roosevelt en las elecciones de 1940. Lindbergh, que en la vida real era antisemita y simpatizaba con los nazis (Hitler le dio una medallita), sigue una política de acercamiento con Alemania, empodera a los nazis locales e inicia una agresiva campaña antisemita.

Estos sucesos son vividos y vistos desde la perspectiva de Philip Levine (Azhy Robinson), un niño de nueve años que es el alter ego del autor. Philip vive en un barrio (predominantemente judío) en Newark, Nueva Jersey. Sus padres Hermann (Morgan Spector) y Bess (Zoe Kazan, nieta de Elia Kazan) son hijos de inmigrantes del Old Country, pero nacidos en USA.

Hermann, un próspero vendedor de seguros, nunca ha experimentado antisemitismo. Bess si—una variedad sutil—cuando fue la única alumna judía en su escuela de Elizabeth. Esto la hace más perspicaz que el marido a espacios peligrosos para los judíos. Cuando Hermann quiere comprar una casa más grande en Unión City, Bess se rehúsa puesto que nota que habrá nazis en el nuevo barrio.

Philip es demasiado pequeño para entender los peligros que lo acechan. Sus preguntas no son bien respondidas ni por su padre ni por Sandy (Caleb Malis), su hermano mayor, un talentoso dibujante que admira a Lindbergh. Philip tampoco entiende las rebeldías de su primo Alvin (Anthony Boyle) o la frustración de su tía Evelyn (Winona Ryder, exquisita en su primer rol de judía) que va camino a solterona mientras sostiene amores clandestinos con un italiano casado.

Ese primer episodio nos presenta a cada miembro de la familia, su función en su entorno, sus sueños y desafíos. Bess se preocupa por su hermana y a la vez la preocupa su madre que está entrando en la demencia. Herman quiere ser un americano más, que ama el beisbol y su país, pero no es ciego a las amenazas que se ciernen sobre su familia por el solo hecho de ser judíos. La amenaza la encierra la candidatura de Lindbergh a la presidencia y el auge de una forma de nazismo local que en la costa Noratlántica se conoce como el Bund (había otras organizaciones fascistas en USA como los Camisas Plateadas que operaban en ambos lados de la frontera con México)

David Simon, creador de “The Wire”, ha sabido componer una magnifica atmósfera de los 40, completa con vestuario de entonces (el de Winona es el más llamativo), con música de swing como banda sonora, con una iluminación difusa. Incluso los retratos antiguos que cuelgan en las paredes de la casa de los Levine son de los abuelos de Simón quien también se encargó de enseñarles a los actores como hablar con acento yiddish como hasta hoy hablan muchos abuelos judíos aquí en Nueva York.

Aun así, el primer capítulo se me hizo largo y latigudo. Solo me desperté cuando Alvin y sus amigos se fueron a darle una tunda a unos nazis que habían apaleado a un amigo. Con la excepción de Evelyn, y un poco Bess, los personajes no me atraparon. Es que sentía presenciar algo muy visto, muy reconocible.

Los Levine parecían escapados de alguna nostalgia de Woody Allen, de alguna pieza de Neil Simon, de algún relato de Mordechai Richtler. La Tía Evelyn se parecía la tía Bea (Diane Weist) en “Radio Days” o la tía Blanche (Judith Avey) de “Brighton Beach Memoirs”.  Y todos esos diálogos tan cliché, “eso no va a pasar aquí”, “este es nuestro país” sonaban tan sacados de la fórmula del cine del Holocausto.
Las tías judías


Después de leer las críticas, me di cuenta de que esta serie no va dirigida a los judíos, ni siquiera a mi generación. Por eso es por lo que se pueden reflotar clichés y estereotipos positivos porque hace como veinte años que no lo hacían y los Z de todos los colores tienen que aprender que no todos los judíos son tan nocivos como Harvey Weinstein, el “suicidado” Jeffrey Epstein, y Weiss&Benioff.

Es agradable ver a la Gran Familia Judía compartir cosa típicas como la mesa de Sabbath, y hablar de Joe Di Maggio, tras hacer la bendición sobre las challot (el pan trenzado) y el vino. Se siente nostálgico, a pesar de que tengan la radio prendida, eso sí con swing judío (Benny Goodman y Artie Shaw).

Fuera bromas, es importante mostrar que el mundo judío tradicional (sin ser ultraortodoxo) está unido por su fe, sus tradiciones y sus valores domésticos. Y como la persecución religiosa y las divisiones políticas pueden destabilizar a una familia.

Hubo solo dos cosa que me incomodaron. La primera es la única aparición de un ultraortodoxo en el primer episodio. Cuando Bess enciende las velas del Sabbath, (y todavía no ha oscurecido) aparece en su puerta un jasid (con los bucles trenzados propios de su secta) y solicita una contribución para establecer “un estado judío en Palestina.”

Esto es inclusión de Simon, no aparece en la novela. Si entonces los jasidim iban de puerta en puerta con sus pushkas (alcancías), erar para recolectar fondos para alguna institución (alguna yeshivá, un orfanato) no para crear el estado de Israel. Los judíos ultraortodoxos y los jasídicos creían (y algunos creen hasta hoy) que la patria judía solo puede fundarla el Mesías. Israel nació gracias a los esfuerzos de los judíos sionistas que básicamente eran socialistas y laicos.

Mi segundo reparo es lo poco que se comenta de la situación de los judíos en Alemania (o en Italia donde se llevaba dos años de leyes raciales). Cuando Philip pregunta qué es ese “hogar en Palestina” por el que el jasid pedía tzedaka, su padre se apresura en explicarle que se trata de un país para los refugiados alemanes. No es para los judíos estadounidenses puesto que ellos ya tienen un país. 

Luego, el patrón de Alvin comenta que hace dos años no sabe nada de sus parientes en Alemania. Eso es todo. Es como si el antisemitismo de Lindbergh y del Bund naciera súbitamente y sin motivación.
Para el final dejo lo mejor, la alusión al aniversario del St Louis el barco que anduvo, como los cruceros en tiempos de coronavirus, de puerto en puerto sin que nadie lo dejase anclar. El St Louis portaba un virus diferente: refugiados judíos.

Hablar del St. Louis seria hablar de como la administración Roosevelt negó el permiso al navío de bajar a sus pasajeros en tierra estadounidense. La serie desesperadamente evita hablar de nada que pueda ensuciar esa imagen de la America de Roosevelt como un paraíso para los judíos, porque eso quitaría poder a las noveles medidas antisemitas de la administración Lindbergh.

Lindbergh vs Trump
He dicho que dos cosas me sorprendieron de la adaptación de “The Plot Against America”. La segunda es el modo en que la han vendido. Tanto importantes medios como blogs y sitios webs dedicados a la crítica televisiva han hecho alusión al momento presente sacando semejanzas de donde no las hay. Estos son algunos titulares: “HBO’s Terrific The Plot Against America Hits Close to Home (Vanity Fair); “The Plot Against America has a Powerful Warning” (The New Republic); “Can it Happen Here? (New York Times); “The Plot Against America” Has a Strong Trump Parallel” (France24) etc.

Cuando Philip Roth escribió su libro en el 2004, se le preguntó si era una crítica del gobierno de George W. Bush y el autor lo negó calurosamente. Sería irónico que el libro tratase sobre un presidente que ha sido elegido por prometer que impedirá que los judíos lleven al país a la guerra cuando en la realidad al presidente Bush se le acusaba de ir a la guerra (Irak) empujado por los intereses sionistas de sus asesores.
Philip Roth recibiendo un galardón de Obama

HBO ha tenido en sus manos el manuscrito de Roth por casi una década, pero David Simon se negó a adaptarlo en días de Obama, puesto que le parecía contraproducente hacerlo en tiempos de un presidente tan liberal como Barak Hussein. Como casi todos los judíos seglares y progresistas, Simon creía en el liberalismo obamaniano.
David Simon

 Según relató al Times of Israel ,  su actitud cambió con la llegada al poder de Donald Trump, a pesar de que Roth, quien se pasó los últimos años de su vida ayudándolo a adaptar su obra, le recordó a Simon que había muchas diferencias entre el nuevo presidente y Lindbergh. “Trump es un estafador, Lindbergh era un héroe”. Con lo que quiso decir que si Lindbergh hubiese llegado a la presidencia hubiese tenido más poder sobre las masas que Trump. Ya vemos que los judíos en la obra desde Sandy el hermano del pequeño Philip hasta su tío político el Rabino Bengelsdorf(John Turturro) idolatran a quien apodaban “El Águila Solitaria”.

Donald Trump ha sido una figura mediática, conocida y celebrada por sus hazañas empresariales, por su chutzpah, por su fama de jet setter y mujeriego. Lindbergh era un héroe de la aviación, admirado por su valiente vuelo trasatlántico, un hombre de familia (hasta que se descubrió lo de su casa chica en Alemania) marcado por la tragedia del secuestro y asesinato de su hijito.
Lindbergh y el Espiritu del St. Louis

Lindbergh era un ídolo, un santo para las masas de estadounidenses. Trump ha cometido errores que afectan a toda la nación y si es apoyado es porque sus seguidores les tienen demasiado miedo o desconfianza a los demócratas. Por otro lado—y sería una ingrata al olvidarlo— desde Abraham Lincoln, que no había en USA un presidente tan filosemita. Que Trump se rodea de gente extremista y juedeofoba, no borra sus medidas pro-Israel ni el hecho de que su yerno, nietos e hija favorita sean judíos practicantes. Por eso establecer paralelismos entre novela y momento actual es un absurdo.

Es cierto que existe un auge de antisemitismo en Estados Unidos, pero no es culpa de Trump. El antisemitismo gringo existe desde que, en el siglo XVII, Peter Stuyvesant, gobernador de Nueva Ámsterdam (la actual New York), calificó al puñado de judíos portugueses que se habían establecido en su territorio de ser “embusteros, repugnantes y blasfemos”.  En cada siglo, en cada década, el antisemitismo ha aflorado en la Unión Americana, pero por diversas razones.

De acuerdo con Jaques Berlinerbrau en su reseña de la serie en Literary Hub, Roth estaba inspirándose en un tipo de antisemita, blanco y cristiano, que existía en el Estados Unidos de los 30 y 40. Charles Lindbergh era uno de ellos. Lindy creía que los judíos pertenecían a una raza inferior y que representaban un peligro. En el caso de Alemania, aplaudía las medidas nazis que limitaban el control que, según él, ejercían los judíos sobre la sociedad alemana.
Lindbergh recibiendo un regalo de Goering

Los críticos de la serie han comparado el aislacionismo de Lindbergh con el de Trump, pero son incomparables. El aislacionismo del aviador no nacía de un percepción de que USA no necesitaba de otros países u organizaciones, sino de un pacifismo que buscaba evitar que el país se involucrase en ‘guerras extranjeras”. Si miramos la historia del Siglo XXI, es una postura que han adoptado la mayoría de los demócratas estadounidenses.

Nace America First
Durante la Gran Depresión los estudiantes de importantes universidades a través de la nación eran ardientes pacifistas. Por eso esta organización conocida como America First nació en la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale. America First originalmente era un grupo que apoyaba la no-intervención y contaba como miembros a gente respetable como la actriz Lilian Gish, el arquitecto Frank Lloyd Wright, el diplomático Andrew Sergeant Shriver y dos jóvenes que acabarían en la Casa Blanca Gerald Ford y John F. Kennedy.

En menos de dos años, America First alcanzó 800.000 miembros, convirtiéndose en la organización aislacionista más grande de USA. Subvencionada por varios millonarios, también miembros, su mayor portavoz era Charles Lindbergh quien viajaba de un al otro extremo de la nación con su mensaje pacifista, mensaje que con el tiempo fue adquiriendo tonalidades fascistoides y antisemitas. Un ejemplo que nos muestra “Plot Against America” es el discurso dado en Des Moines, Iowa, donde acusó de empujar al país a la guerra a tres actores: Gran Bretaña, Los Judíos, y la Administración Roosevelt.

En enero de 1941, Lindbergh se presentó ante el senado para “sugerir” que Estados Unidos negociase un pacto de neutralidad con Alemania. Exasperado, Roosevelt lo atacó frontalmente y Lindbergh renunció a su rango de coronel de la reserva de la USAF (retornó durante la guerra y en 1954, Eisenhower lo nombró brigadier general).

En diciembre de 1941, tres días después de Pearl Harbor, America First fue desbandada, pero regresó en 1944 como un nuevo partido político. Irónicamente fue ese año cuando este novel partido quiso nominar a Charles Lindbergh, entonces sirviendo en la fuerza aérea en el Pacifico, como candidato. A raíz de la serie de HBO, Slate interrogó a cuatro reconocidos historiadores sobre las probabilidades de que Charles Lindbergh se hubiese convertido en presidente de los Estados Unidos. Todos dijeron que hubiese sido imposible.
Caricatura del America First

Se ha comparado The Plot Against America de Philip Roth con The Man in the High Castle de Philip H. Dick. En la novela de Dick, Roosevelt es asesinado en 1934. Su vicepresidente John Nance Garner, un tejano sin la conciencia social y liberal de FDR no consigue sacar al país de la Depresión. Al final, un Estados Unidos debilitado es invadió por japoneses y alemanes.

Este escenario no existía en 1940. Era una elección prácticamente ganada por FDR, su contrincante era débil y a pesar de la pujante militancia del America First, los intervencionistas seguían siendo mayoría, incluso entre los jóvenes. Roth nos describe al joven Alvin primo del pequeño Philip quien se enrola en el ejercito canadiense “para matar Nazis” y pierde una pierna. En la vida real eso es lo que le sucedió a Chuck Bolte, que recién graduado de Darmouth, se alistó en el ejercito canadiense y perdió una pierna en El Alamein.
Una última palabra sobre el antisemitismo de Estados Unidos en vísperas de Pearl Harbor. Fue un fenómeno tan fuerte que necesitaré de otro artículo para describirlo. Pero para que quede claro de porque no se parece al de hoy, debemos volver a ese arquetipo al que temía Roth, el hombre blanco y cristiano. A pesar de que los judíos seguimos, siendo el objetivo de neonazis y otros supremacistas, y de muchas iglesias fundamentalistas (exceptuando a Cristianos Sionistas), el perfil del antisemita estadounidense ha variado.

El Nuevo Antisemitismo
Hoy el antisemitismo es esgrimido por grupos radicales desde islamistas hasta feministas. Por primera vez los demócratas más progresistas ven con malos ojos a los judíos sea por su apoyo a Israel, o porque su religión y estilo de vida chocan con valores “progres”. En “Plot Against America” el Rabino Bengelsdorff se ufana de haber convencido a Lindbergh de la lealtad de los judíos y de “su americanismo”.

Hoy el mundo progresista ve en los judíos sionistas y en los no asimilados (léase los que se adhieren al judaísmo ortodoxo) como “traidores”. Tristemente es una postura que adoptan las figuras públicas judías (léase Bernie Sanders) y son estas figuras totalmente asimiladas los únicos judíos digestibles para la progresía.

He dejado para el final al nuevo antisemita que ya no es blanco. Una ironía es que la campaña por los derechos civiles fue el momento más armónico en la historia americana de negros y judíos.  Durante el auge de ese movimiento hubo ataques del Klan en contra de sinagogas y asesinatos de activistas judíos como Michael Schwerner y Andrew Goodman cuando intentaban ayudar a la población de color en las votaciones de 1965, en Mississippi. El Dr. Martin Luther King tuvo entre sus colaboradores a rabinos como Joshua Herschel quien estaba junto a él en la icónica marcha en Selma en 1965.
Dr. King entre rabinos

Tras el asesinato del Dr. King y el florecimiento del nacionalismo negro (vinculado al islam) esa armonía se quebró. Movimientos supremacistas de color, desde los Black Israelites hasta la Nación del Islam del Reverendo Farrakhan, han fomentado rechazo y rencor antisemitas en segmentos de la población afroamericana. Hoy en día se considera a los judíos como otra rama de la población “blanca” (¿qué diría el Fuhrer?) y por lo tanto enemigos de la gente de color.


Louis Farrahkhan

 Lo vemos tanto en los insultos racistas de la congresista Ilhan Omar como en el slip freudiano de la periodista afroamericana Abby Philips al dirigirse a Bernie Sanders como “Senador SanJew (san judío)”. Y ese racimo de agresiones verbales y físicas que decoró la semana de Janucá 2019 fue practicado por miembros del colectivo afroamericano tal como el hombre de color que irrumpió en una sinagoga de Monsey armado con un hacha con la que agredió a los presentes.

Como esperando que el eslogan de “ayer como hoy” no funcionase en su vinculación al antisemitismo, el mismo Simon ha dicho en The Times of Israel que la relevancia de su serie es que la persecución de los judíos presenta similitudes con las políticas anti-imigrantes de la administración Trump, con la islamofobia y con el racismo imperante en USA. “No hice esta obra como una narrativa en torno de tropos antisemitas. La hice sobre el odio dirigido hacia todos los objetivos.”

Si “The Plot Against America” tratase sobre refugiados judíos de la Europa de Hitler siendo separados de sus familia y sobre niños encerrados en jaulas, podríamos hablar de paralelismos. Pero la serie se enfoca en agresiones contra una primera y una segunda generación de judíos que son ciudadanos de los Estados Unidos y que son parte de la cultura del país.

Tampoco hay similitudes con la islamofobia. En ningún momento Lindbergh acusa a los judíos de cometer actos terroristas contra los americanos ni dentro ni fuera de las fronteras del país. En cuanto a la población afroamericana, que yo sepa nunca se la ha acusado de provocar guerras o de impulsar a la nación a entrar en conflictos bélicos.

La lapida sobre esta incongruente y falaz campaña de mercadeo la han puesto los críticos afroamericanos que han imputado tanto a Roth, como su libro y la serie, de racismo y me temo que tienen razón. Racismo no es solo atacar a un grupo étnico sino también olvidarlo, hacerlo a un lado.

 Como ha dicho Noah Berlatsky en Think en el sitio web de la NBC,  la llegada de un presidente partidario de las medidas de limpieza étnica de los nazis hubiese comenzado con ataques a los negros. Peor aún, se comete un olvido imperdonable en el libro cuando se habla de ataques antisemitas del KuKlux Klan, sin mencionar el primer objetivo de los encapuchados, la población de color.” ¿Debemos creer que no hay un auge paralelo de ataques a negros y otras gentes de color en esta era alternativa de Lindbergh?” pregunta Berlartsky.

La adaptación de La conjura  contra  America (el título del libro en español) es primorosa y ciertamente ha superado al libro en aspectos como el engrandecimiento de los personajes femeninos, pero también se ha encargado de embutir en la trama,  como ha dicho Marcelo Stiletano en La Nación de Buenos Aires, “deliberadas y explicitas alusiones a la situación actual de Estados Unidos” incluso llegando a copiar,  (algo que no existe en el original)  la certeza de muchos de que el país jamás elegiría a alguien tan racista como Lindbergh. Un tema circulante durante la campaña de Trump.

¿Pero si estos paralelos son tan forzados de dónde sacó Roth esta opresiva sensación de que Estados Unidos era un país donde los judíos no eran bienvenidos?  La respuesta está en lo que nadie se atreve a hacer, revisar el periodo entre la ascensión de Hitler al poder y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hay que ver como repercutieron estos eventos en la sociedad estadounidense y sobre todo en el gobierno de Franklin Delano Roosevelt que, en privado, miraba a los judíos con tanto desprecio como Charles Lindbergh.

También habría que ver de dónde sacó Roth al oportunista pero ingenuo Rabino Bengelsdorf. De eso hablaremos pronto. Entretanto recomiendo “The Plot Against America” por su estética, sus excelentes actuaciones y trama, pero tengan en cuenta que no representa nada del presente, quizás porque el presente es peor.

NOTA: Normalmente no pongo bibliografía, pero este articulo amerita. Además de los artículos mencionados (y enlazados) para el texto he consultado tres libros.

Breitman, Richard.  FDR and the Jews.
Madoff, Rafael.  The Jews Should Keep Quiet: Franklin D. Roosevelt, Rabbi Stephen S. Wise and the Holocaust
Manchester, William.  The Glory and the Dream: a narrative history of United States 1932-1972