Mostrando entradas con la etiqueta telefilmes franceses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta telefilmes franceses. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de septiembre de 2021

Diversidad a la francesa: Telefilmes del MHz veraniego

 


Mis ultimas reseñas respecto al tema de la diversidad han sonado un poco amargas. Que critique el mal uso del woke en una trama de ficción no significa que me oponga al empleo de actores negros. Sucede que otros países saben tratar el tema mejor. Francia, por ejemplo. Aquí les traigo mis impresiones de dos telefilmes galos en la que,  sin menospreciar la tragedia de los afro-franceses,  nos ofrecen period dramas muy emotivos y bonitos.

Ambas obras buscan reconocer la contribución de los afro franceses en los grandes conflictos del siglo XX y ambos se cifran en romances interraciales. “La Permission” del 2014 tiene lugar en la Francia de 1917 y es una tragedia romántica. “Rose et le soldat”, a pesar de su final agridulce, es una historia de triunfo en la Martinica de la Segunda Guerra Mundial que supera el cliché del amor de tiempos de guerra que acaba en el blanco regresando a su esposa dejando a la mujer de color con un bebé en brazos.



La Permission

Comencemos con “La Permission”. Gran Guerra, en el frente, el Capitán Charles Perreau ordena al Teniente Adrián de Volnay, su paisano y amigo, que se prepare para una ofensiva alemana. Seguro que esa maniobra provocará una masacre,  de Volnay se niega y cuando su superior lo amenaza con una corte marcial, le dispara. Perreau muere en brazos de su fiel ordenanza, el soldado senegalés Bakir.

Los alemanes atacan el puesto con gas mostaza. Bakir y De Volnay son llevados a un hospital. El cadáver de Charles no es encontrado lo que atormenta a su madre y a su hermana Jeanne. Los Perreau son dueños de una importante fundición. Sin la presencia de un hombre la fábrica no trabaja y las deudas se acumulan. De Volnay es dado de baja debido a sus heridas.

En una velada , De Volnay se reencuentra con Jeanne y al verla convertida en una mujer,  se enamora de ella. Paga las deudas de Las Perreau y se ofrece a hacerse cargo del negocio. Es obvio que Jeanne es parte del paquete de recate. Por el bien de su familia, la muchacha debe aceptar. En eso aparece Bakir en su puerta. Trae una carta de Charles. En ella, el capitán Perreau cuenta como el senegalés le salvó la vida, como ha llegado a considerarlo su amigo,  y ruega a su familia que reciba al cabo si este viene de permiso.



Bakir está convaleciente, no recuerda nada del ataque, casi no habla. En deferencia al último deseo de Charles, las Perreau lo atienden como si fuera una visita más. Bakir está obviamente traumatizado y suele volverse agresivo cuando oye el tañido de las campanas. Para de Volnay, el tener al africano cerca es una tortura. Sabe que apenas el cabo recobre la memoria,  su crimen será expuesto.



La solución de De Volnay es siniestra, acusar a Bakir del asesinato de Charles, pero ni esa vil acusación puede evitar que la verdad salga a la luz o que Jeanne y el africano se enamoren. Aunque el final es trágico, la justicia llega para todos. Es un filme muy triste, pero que demuestra dos cosas, el mérito de la contribución de las tropas coloniales a las guerras de Francia y el fin del mito de que los franceses no son racistas. Eso se ve cuando campesinos blancos que le están huyendo a servir den el ejército se burlan de un veterano como Bakir llamándolo simio y otras cosas peores.

Mi mayor problema fue con Bakir, un personaje tipo que representa a todos los soldados africanos, y no parece tener personalidad propia. A pesar de ser físicamente violento, me pareció un personaje pasivo. Me hubiese gustado que hubiese llegado con la misión de vengar a su capitán, que hubiese ayudado a exponer las mentiras de De Volnay.

Tampoco entendí mucho de donde nació la atracción entre una mujer sensible y refinada como Jeanne por alguien que casi no hablaba. Parece que fue solo atracción física. Hasta Madame Perreau reconoció que Bakir era atractivo. Tampoco supimos mucho de la vida de Bakir en Senegal. Solo que deseaba ser enterrado en su suelo natal bajo un baobab. Las Ferreau pagaran para que se cumpla ese último deseo.



Rose et le Soldat

Es diferente el caso de la protagonista de “Rose et le Soldat”. Este filme ha sido una revelación de lo poco que sabía de la historia del Caribe durante la Segunda Guerra Mundial. Al final hay un letrero diciendo que el filme pretende homenajear a la población afro francesa de la región y su apoyo a De Gaulle. Descubrí que en Martinica fueron ellos quienes se alzaron y lograron liberar la isla en 1943. Algo que los diferencia y coloca por encima de los colaboracionistas blancos.

Esa fue mi primera revelación. Siempre creí que las colonias franco-americanas se habían unido a la Francia Libre como lo habían hecho el Chad y la Polinesia Francesa. Lo cierto es que el imperio no fue muy dado a marchar bajo la Cruz de Lorena. Gran parte de esa reacción es explicada por la tragedia de Mers-el-Kebir que argumenta el capitán Jacques Mayer (el “soldat”del título) como una excusa para ser leal a Vichy

Esta historia tiene lugar en la Martinica. Comenzamos en 1942 con un duelo de submarinos en las costas de la isla. Y si, me encantó ese detalle. Gracias a “Das Boot” he descubierto toda esa actividad de U-Boats en el Atlántico americano. Se rescata de las aguas a un joven oficial de la Kriegsmarine, está mal herido.



La próxima escena es en una escuelita de niñas negras. Todas entonan “Marechal, Nous Voila” que se había convertido en el himno nacional de la Francia de Vichy. Aun así, vemos en el entusiasmo de las niñas,  la esperanza de que la educación les ameritará un mejor futuro. Vemos ese mismo entusiasmo en la joven maestra (Rose) que está dispuesta a llevar a esas niñas a un mejor futuro.



No cuenta con la traición del Mariscal. Pétain ha ordenado que todas las solteras francesasdel color que sean-regresen a sus hogares, se casen y tengan hijos. Es lo que exige la patria de ellas, no que estén quitándole empleos a los varones. Rose está desolada, toda su vida está cifrada en la superación de ser una profesional.



Es lo importante para una muchacha negra sin apellido. La madre de Rose la tuvo con Hyppolite, un mulato casado que es capataz de una gran plantación de caña de azúcar. Hyppolite se niega a reconocer a la hija. Rose es criada por Marcel, un veterano de guerra que se ha casado con la madre de la chica y que le ha dado un hermano menor, Semion.



La familia de Rose vive en la costa . La maestra se queda en Fort de France en casa de una amiga enfermera. Rose se rebela en contra de su destino. A diferencia de los blancos que están felices bajo el gobierno del Almirante Robert, Rose es gaullista. Su sueño es huir a la cercana isla de Santa Lucia, colonia inglesa,  desde donde podrá unirse a las Fuerzas Francesa Libres.

Una noche,  Rose y su amiga se emperifollan y van a un elegante establecimiento que frecuentan los oficiales franceses. Ahí Rose conoce al Capitán Jaques Mayer. Rose acepta cenar con él y durante la cena se entera de varias cosas como que hace tres años que él no pisa su Alsacia natal, que es casado y tiene una hija que nació en su ausencia. 





Mas importante, Mayer,  que es parte del alto mando de Robert,  está a cargo del cuidado de Dietrich el joven marino que recogieron del mar . Mientras planean como repatriarlo, Dietrich está viviendo en una cabaña fuera del capital.



Mayer queda impactado con la belleza e inteligencia de Rose, pero ella no anda en busca de romance sino de un empleo. Así consigue entrar a trabajar para Dietrich. A pesar de su juventud, Dietrich , hijo de un almirante de la Kriegsmarine, esta amargado por la lesión en la pierna que sabe ha acabado con su carrera en la marina. Como todo joven alemán de entonces,  está lleno de prejuicios y trata a Rose con desprecio.



La maestra concibe un plan, huirá a Santa Lucia, pero llevándose a Dietrich. Los ingleses estarán contentos de recibir tan importante prisionero. El plan se desbarata cuando en el camino esperando a su hermano, Rose es atacada por un marino francés. El intento de violación es interrumpido por el hermano que mata al marino.



Simeón, con un precio en la cabeza,  debe huir con ayuda del Capitán Mayer. Rose le confiesa a Dietrich su plan de secuestrarlo. La relación de Rose con estos dos hombres cambia. Con Jaques comienza un romance prohibido. Con Dietrich una amistad que va desde ella interrumpir un intento de suicidio del muchacho hasta él darle refugio cuando la persigue la policía de Blandine.



Este individuo es el villano de la historia,  y representa lo peor de la Francia de la época. Furioso porque no ha podido encontrar al asesino de un blanco, se descarga contra la familia de Simeón. Primero le quita la pensión de veterano a Marcel, luego delata los amores de Mayer con Rose. Ahí vemos el racismo del gobierno de Vichy que incluso contempló imponer a la población de portadores de caña un “servicio de trabajo obligatorio” que era un equivalente al retorno de la esclavitud.

Al enterarse de la relación de su subalterno con Rose, El Almirante Robert indignado exige que Mayer abandone a su amante y cuando este se rehúsa , lo expulsa de su alto mando. Pero esos amores acaban por las diferencias ideológicas. Mayer puede oponerse a las injusticias de Vichy, pero nunca se unirá a la Francia Libre.  Rose, en cambio, cada vez está más activa en la resistencia manejada por la gente de color de la isla y cuya contribución solo fue reconocida por el gobierno francés el 2013, dos años antes d hacerse esta película.

Cuando Blandine,  descubre que Rose anda repartiendo propaganda gaullista, emprende una cacería para apresarla. Rose se oculta primero con su patrón Dietrich y luego es amparada por Hyppolyte quien dará su vida por la hija que nunca reconoció.  Hay un levantamiento por parte de la población de la isla. Mayer se niega a disparar sobre los insurgentes y es encarcelado.



 Llega un final agridulce. Martinica ahora es parte de la Francia Libre, Mayer regresa a Francia, Dietrich es finalmente llevado a un campo de prisioneros lo que lo salva de la corte marcial que lo espera en Alemania. Rose tiene una hija a la que llama “Francia”, recupera su empleo, pero recibe noticias de que Simeón ha muerto en el campo de batalla, tal como muchos jóvenes caribeños a los que el telefilme busca recordar.



Hay muchas cosas por las cuales “Rose et le soldat” destaca sobre “La permission”. una es el exuberante paisaje de Martinica. Otra es la oportunidad de revisar un periodo histórico casi desconocido que muestra como el Caribe también jugó su parte en la Segunda Guerra Mundial. Vemos la opresión y el racismo de la clase blanca que colabora con Vichy, vemos como los resultados del bloqueo aliado están matando de hambre a la población.

Mi escena favorita es cuando Dietrich, que como invitado “privilegiado de Vichy” tiene acceso a viandas como mermelada y pan blanco, invita a Rose a sentarse a su mesa. Compartir su comida con una mujer negra, llamarla “Madeimoselle Rose” demuestra el respeto que le tiene,  pero es la sonrisa, rara en el joven marino, con la que observa a la maestra comer con placer que demuestra el cariño que ha nacido entre ambos.



Sin embargo, el mayor mérito del filme es su protagonista, enérgica, dinámica, combatiente. A pesar de la rabia y rebeldía que lleva dentro,  Rose está llena de optimismo, de planes de superación y hasta es capaz de sentir compasión por su enemigo. Aunque su experiencia está vinculada al color de su piel, es capaz de superar las barreras del color y adquirir una visión amplia del momento histórico que vive.



Parte del encanto de Rose es su universalidad. Ella es negra, pero también es mujer y enfrenta el amor con los ojos de cualquier otra mujer del país que ella ama: Francia. Cuando la madre le recuerda que los amores interraciales siempre acaban mal, la pegunta de Rose es “ ¿ y qué debo hacer entonces? ¿Dejar de vivir?”. Es que el amor para la francesa es una experiencia vital.



En otro momento, Rose confiesa que su romance es” la primera vez que he sido feliz”. Obvio que es una exageración, pero nuevamente la felicidad que viene con el amor correspondido trasciende toda otra alegría. Curioso, pero nieta de francesa y criada con las novelas francesas que mi padre amaba, yo crecí con esa fe en el amor, y me temo que nunca me ha abandonado.

Una última palabra sobre la excelente actriz que da vida a Rose. Zita Hanrot es una joven promesa del cine francés donde ya ha recibido un Cesar por su protagónico en “Fátima” donde encarna a una estudiante marroquí. Hija de un diseñador gráfico blanco y galo y de una pintora jamaiquina, Zita cuenta a Telerama  que fue considerada demasiado clara de piel para el papel, lo que demuestra que el cuento del colorismo ha llegado también a Francia.



Al hablar del momento histórico que narra el filme, Zita comenta que la vida en el Caribe francés era más difícil para la gente de color que en las colonias británicas. Una sorpresa que destruye el mito de la carencia de racismo en el mundo francés. Junto con resaltar el aporte de los habitantes de las colonias, creo que ese es el otro tema que los filmes reseñados comparten, el menosprecio que sufrían los franceses de piel oscura. Sin embargo, el modo en que lo enfocan los franceses es más efectivo y menos estridente u ofensivo que como lo pintan en los filmes y series “woke” del mundo anglo-parante.