Mis ultimas reseñas
respecto al tema de la diversidad han sonado un poco amargas. Que critique el
mal uso del woke en una trama de ficción no significa que me oponga al
empleo de actores negros. Sucede que otros países saben tratar el tema mejor. Francia,
por ejemplo. Aquí les traigo mis impresiones de dos telefilmes galos en la que,
sin menospreciar la tragedia de los
afro-franceses, nos ofrecen period dramas
muy emotivos y bonitos.
Ambas obras
buscan reconocer la contribución de los afro franceses en los grandes
conflictos del siglo XX y ambos se cifran en romances interraciales. “La
Permission” del 2014 tiene lugar en la Francia de 1917 y es una tragedia
romántica. “Rose et le soldat”, a pesar de su final agridulce, es una historia de
triunfo en la Martinica de la Segunda Guerra Mundial que supera el cliché del
amor de tiempos de guerra que acaba en el blanco regresando a su esposa dejando
a la mujer de color con un bebé en brazos.
La Permission
Comencemos con
“La Permission”. Gran Guerra, en el frente, el Capitán Charles Perreau ordena
al Teniente Adrián de Volnay, su paisano y amigo, que se prepare para una
ofensiva alemana. Seguro que esa maniobra provocará una masacre, de Volnay se niega y cuando su superior lo
amenaza con una corte marcial, le dispara. Perreau muere en brazos de su fiel
ordenanza, el soldado senegalés Bakir.
Los alemanes
atacan el puesto con gas mostaza. Bakir y De Volnay son llevados a un hospital.
El cadáver de Charles no es encontrado lo que atormenta a su madre y a su
hermana Jeanne. Los Perreau son dueños de una importante fundición. Sin la
presencia de un hombre la fábrica no trabaja y las deudas se acumulan. De
Volnay es dado de baja debido a sus heridas.
En una velada ,
De Volnay se reencuentra con Jeanne y al verla convertida en una mujer, se enamora de ella. Paga las deudas de Las
Perreau y se ofrece a hacerse cargo del negocio. Es obvio que Jeanne es parte
del paquete de recate. Por el bien de su familia, la muchacha debe aceptar. En
eso aparece Bakir en su puerta. Trae una carta de Charles. En ella, el capitán Perreau
cuenta como el senegalés le salvó la vida, como ha llegado a considerarlo su
amigo, y ruega a su familia que reciba
al cabo si este viene de permiso.
Bakir está convaleciente,
no recuerda nada del ataque, casi no habla. En deferencia al último deseo de Charles,
las Perreau lo atienden como si fuera una visita más. Bakir está obviamente
traumatizado y suele volverse agresivo cuando oye el tañido de las campanas.
Para de Volnay, el tener al africano cerca es una tortura. Sabe que apenas el
cabo recobre la memoria, su crimen será expuesto.
La solución de De
Volnay es siniestra, acusar a Bakir del asesinato de Charles, pero ni esa vil
acusación puede evitar que la verdad salga a la luz o que Jeanne y el africano
se enamoren. Aunque el final es trágico, la justicia llega para todos. Es un
filme muy triste, pero que demuestra dos cosas, el mérito de la contribución de
las tropas coloniales a las guerras de Francia y el fin del mito de que los
franceses no son racistas. Eso se ve cuando campesinos blancos que le están
huyendo a servir den el ejército se burlan de un veterano como Bakir llamándolo
simio y otras cosas peores.
Mi mayor problema
fue con Bakir, un personaje tipo que representa a todos los soldados africanos,
y no parece tener personalidad propia. A pesar de ser físicamente violento, me
pareció un personaje pasivo. Me hubiese gustado que hubiese llegado con la
misión de vengar a su capitán, que hubiese ayudado a exponer las mentiras de De
Volnay.
Tampoco entendí
mucho de donde nació la atracción entre una mujer sensible y refinada como
Jeanne por alguien que casi no hablaba. Parece que fue solo atracción física.
Hasta Madame Perreau reconoció que Bakir era atractivo. Tampoco supimos mucho
de la vida de Bakir en Senegal. Solo que deseaba ser enterrado en su suelo
natal bajo un baobab. Las Ferreau pagaran para que se cumpla ese último deseo.
Rose et le
Soldat
Es diferente el
caso de la protagonista de “Rose et le Soldat”. Este filme ha sido una
revelación de lo poco que sabía de la historia del Caribe durante la Segunda
Guerra Mundial. Al final hay un letrero diciendo que el filme pretende
homenajear a la población afro francesa de la región y su apoyo a De Gaulle. Descubrí
que en Martinica fueron ellos quienes se alzaron y lograron liberar la isla en
1943. Algo que los diferencia y coloca por encima de los colaboracionistas
blancos.
Esa fue mi
primera revelación. Siempre creí que las colonias franco-americanas se habían
unido a la Francia Libre como lo habían hecho el Chad y la Polinesia Francesa.
Lo cierto es que el imperio no fue muy dado a marchar bajo la Cruz de Lorena.
Gran parte de esa reacción es explicada por la tragedia de Mers-el-Kebir que
argumenta el capitán Jacques Mayer (el “soldat”del título) como una excusa para
ser leal a Vichy
Esta historia
tiene lugar en la Martinica. Comenzamos en 1942 con un duelo de submarinos en
las costas de la isla. Y si, me encantó ese detalle. Gracias a “Das Boot” he
descubierto toda esa actividad de U-Boats en el Atlántico americano. Se rescata
de las aguas a un joven oficial de la Kriegsmarine, está mal herido.
La próxima escena
es en una escuelita de niñas negras. Todas entonan “Marechal, Nous Voila” que
se había convertido en el himno nacional de la Francia de Vichy. Aun así, vemos
en el entusiasmo de las niñas, la esperanza
de que la educación les ameritará un mejor futuro. Vemos ese mismo entusiasmo
en la joven maestra (Rose) que está dispuesta a llevar a esas niñas a un mejor
futuro.
No cuenta con la
traición del Mariscal. Pétain ha ordenado que todas las solteras francesas—del
color que sean-—regresen a sus hogares, se casen y tengan hijos. Es
lo que exige la patria de ellas, no que estén quitándole empleos a los varones.
Rose está desolada, toda su vida está cifrada en la superación de ser una
profesional.
Es lo importante para
una muchacha negra sin apellido. La madre de Rose la tuvo con Hyppolite, un
mulato casado que es capataz de una gran plantación de caña de azúcar. Hyppolite
se niega a reconocer a la hija. Rose es criada por Marcel, un veterano de
guerra que se ha casado con la madre de la chica y que le ha dado un hermano
menor, Semion.
La familia de Rose
vive en la costa . La maestra se queda en Fort de France en casa de una amiga
enfermera. Rose se rebela en contra de su destino. A diferencia de los blancos
que están felices bajo el gobierno del Almirante Robert, Rose es gaullista. Su sueño
es huir a la cercana isla de Santa Lucia, colonia inglesa, desde donde podrá unirse a las Fuerzas Francesa
Libres.
Una noche, Rose y su amiga se emperifollan y van a un elegante establecimiento que frecuentan los oficiales franceses. Ahí Rose conoce al Capitán Jaques Mayer. Rose acepta cenar con él y durante la cena se entera de varias cosas como que hace tres años que él no pisa su Alsacia natal, que es casado y tiene una hija que nació en su ausencia.
Mas importante, Mayer, que es parte del alto mando de Robert, está a cargo del cuidado de Dietrich el joven
marino que recogieron del mar . Mientras planean como repatriarlo, Dietrich está
viviendo en una cabaña fuera del capital.
Mayer queda
impactado con la belleza e inteligencia de Rose, pero ella no anda en busca de
romance sino de un empleo. Así consigue entrar a trabajar para Dietrich. A
pesar de su juventud, Dietrich , hijo de un almirante de la Kriegsmarine, esta
amargado por la lesión en la pierna que sabe ha acabado con su carrera en la
marina. Como todo joven alemán de entonces, está lleno de prejuicios y trata a Rose con
desprecio.
La maestra
concibe un plan, huirá a Santa Lucia, pero llevándose a Dietrich. Los ingleses
estarán contentos de recibir tan importante prisionero. El plan se desbarata
cuando en el camino esperando a su hermano, Rose es atacada por un marino
francés. El intento de violación es interrumpido por el hermano que mata al
marino.
Simeón, con un
precio en la cabeza, debe huir con ayuda
del Capitán Mayer. Rose le confiesa a Dietrich su plan de secuestrarlo. La
relación de Rose con estos dos hombres cambia. Con Jaques comienza un romance
prohibido. Con Dietrich una amistad que va desde ella interrumpir un intento de
suicidio del muchacho hasta él darle refugio cuando la persigue la policía de Blandine.
Este individuo es
el villano de la historia, y representa
lo peor de la Francia de la época. Furioso porque no ha podido encontrar al
asesino de un blanco, se descarga contra la familia de Simeón. Primero le quita
la pensión de veterano a Marcel, luego delata los amores de Mayer con Rose. Ahí
vemos el racismo del gobierno de Vichy que incluso contempló imponer a la
población de portadores de caña un “servicio de trabajo obligatorio” que era un
equivalente al retorno de la esclavitud.
Al enterarse de
la relación de su subalterno con Rose, El Almirante Robert indignado exige que
Mayer abandone a su amante y cuando este se rehúsa , lo expulsa de su alto
mando. Pero esos amores acaban por las diferencias ideológicas. Mayer puede
oponerse a las injusticias de Vichy, pero nunca se unirá a la Francia
Libre. Rose, en cambio, cada vez está más
activa en la resistencia manejada por la gente de color de la isla y cuya
contribución solo fue reconocida por el gobierno francés el 2013, dos años
antes d hacerse esta película.
Cuando Blandine, descubre que Rose anda repartiendo propaganda
gaullista, emprende una cacería para apresarla. Rose se oculta primero con su patrón
Dietrich y luego es amparada por Hyppolyte quien dará su vida por la hija que nunca
reconoció. Hay un levantamiento por
parte de la población de la isla. Mayer se niega a disparar sobre los
insurgentes y es encarcelado.
Llega un final agridulce. Martinica ahora es
parte de la Francia Libre, Mayer regresa a Francia, Dietrich es finalmente
llevado a un campo de prisioneros lo que lo salva de la corte marcial que lo
espera en Alemania. Rose tiene una hija a la que llama “Francia”, recupera su
empleo, pero recibe noticias de que Simeón ha muerto en el campo de batalla,
tal como muchos jóvenes caribeños a los que el telefilme busca recordar.
Hay muchas cosas
por las cuales “Rose et le soldat” destaca sobre “La permission”. una es el
exuberante paisaje de Martinica. Otra es la oportunidad de revisar un periodo
histórico casi desconocido que muestra como el Caribe también jugó su parte en
la Segunda Guerra Mundial. Vemos la opresión y el racismo de la clase blanca
que colabora con Vichy, vemos como los resultados del bloqueo aliado están
matando de hambre a la población.
Mi escena
favorita es cuando Dietrich, que como invitado “privilegiado de Vichy” tiene
acceso a viandas como mermelada y pan blanco, invita a Rose a sentarse a su
mesa. Compartir su comida con una mujer negra, llamarla “Madeimoselle Rose”
demuestra el respeto que le tiene, pero
es la sonrisa, rara en el joven marino, con la que observa a la maestra comer
con placer que demuestra el cariño que ha nacido entre ambos.
Sin embargo, el
mayor mérito del filme es su protagonista, enérgica, dinámica, combatiente. A
pesar de la rabia y rebeldía que lleva dentro, Rose está llena de optimismo, de planes de
superación y hasta es capaz de sentir compasión por su enemigo. Aunque su
experiencia está vinculada al color de su piel, es capaz de superar las
barreras del color y adquirir una visión amplia del momento histórico que vive.
Parte del encanto
de Rose es su universalidad. Ella es negra, pero también es mujer y enfrenta el
amor con los ojos de cualquier otra mujer del país que ella ama: Francia.
Cuando la madre le recuerda que los amores interraciales siempre acaban mal, la
pegunta de Rose es “ ¿ y qué debo hacer entonces? ¿Dejar de vivir?”. Es que el
amor para la francesa es una experiencia vital.
En otro momento,
Rose confiesa que su romance es” la primera vez que he sido feliz”. Obvio que
es una exageración, pero nuevamente la felicidad que viene con el amor correspondido
trasciende toda otra alegría. Curioso, pero nieta de francesa y criada con las
novelas francesas que mi padre amaba, yo crecí con esa fe en el amor, y me temo
que nunca me ha abandonado.
Una última palabra
sobre la excelente actriz que da vida a Rose. Zita Hanrot es una joven promesa
del cine francés donde ya ha recibido un Cesar por su protagónico en “Fátima”
donde encarna a una estudiante marroquí. Hija de un diseñador gráfico blanco y
galo y de una pintora jamaiquina, Zita cuenta a Telerama que fue
considerada demasiado clara de piel para el papel, lo que demuestra que el cuento
del colorismo ha llegado también a Francia.
Al hablar del
momento histórico que narra el filme, Zita comenta que la vida en el Caribe
francés era más difícil para la gente de color que en las colonias británicas. Una
sorpresa que destruye el mito de la carencia de racismo en el mundo francés.
Junto con resaltar el aporte de los habitantes de las colonias, creo que ese es
el otro tema que los filmes reseñados comparten, el menosprecio que sufrían los
franceses de piel oscura. Sin embargo, el modo en que lo enfocan los franceses
es más efectivo y menos estridente u ofensivo que como lo pintan en los filmes
y series “woke” del mundo anglo-parante.