jueves, 5 de febrero de 2026

Rue, la Narradora No Fiable: Personajes de Euforia

 


Un motivo para no ver Euphoria en sus días de apogeo fue oír que el show glorificaba las drogas y que su protagonista era una adicta. Aunque lo primero es cierto, Ruby “Rue” Bennett (Zendaya) es algo más que una simple narco dependiente. Sin ser un modelo para nadie, el personaje que convirtió a Zendaya en estrella, captura la imaginación y el corazón.

Tres Razones para Amar a Rue Bennett

Un trio de motivos me acercó a Rue, el primero que sea tan querida por otros personajes a pesar de que, como drogadicta, tiene un comportamiento errático y un nivel de discurso que alterna entre manipulación,  sarcasmo y violencia. Aun así su madre y hermanita la adoran y su proveedor de drogas, Fez (Angus Cloud), se niega a venderle productos que la han tenido bordeando la muerte. “Me caes bien,” le dice “y voy a echarte de menos”.



Fez es un gran sicólogo (es el único que se da cuenta que Nate está enamorado de Jules). Cuando Rue se disculpa por haberlo acusado de empujarla a la drogadicción, le responde que, como dealer sabe que no se puede tomar en serio lo que dice un cliente. Cuando Rue es obligada por “Mouse” a probar el fentanilo, Fez llama a Jules (Hunter Schafer), recién llegada al pueblo, para que la ayude a atender a la inconsciente Rue. Él sabe ya lo importante que es la nena trans en la vida de su amiga-cliente.

El cariño que Jules demuestra a Rue desde que se conoceny que me recuerda al afecto desarrollado entre Chiara y Ludovica en Baby es evidencia del aura benéfica que irradia la joven adicta y de cómo atrae a gente de buen corazón. Lástima que el cariño de Rue se convierta en un amor que Jules nunca podrá corresponder del todo.

El segundo motivo para quererla es que Rue es creyente . Aunque no es tan devota como su madre, cree en D-s, se encomienda a El cada vez que tiene problemas e ,incluso en el tráiler de la secuela, la vemos , ya adulta, arrodillada en una iglesia.



El tercer motivo y que hace a Rue un personaje novedoso, es que es la narradora de este cuento. Yendo más allá del relato en primera persona, el personaje de Zendaya se convierte en una voz narrativa omnipresente describiendo a cada personaje de su mundo. La serie dedica cada capítulo a describir la biografía de un personaje y lo hace desde la perspectiva de Rue.

La explicación de su omnipresencia también es curiosa.  Según la cronista, cuando está muy drogada tiene la capacidad de desdoblarse y ver cosas que no tiene otra manera de conocer. Aunque esto la hace una narradora no-fiable, también dota al relato de un punto de vista adolescente, incluso cuando emite juicios debatibles tales como que es obligatorio para una chica proveer al novio de fotos de ella desnuda ya que esa es la “moneda del amor” o cuando afirma que para un chico es imposible detectar si la novia es virgen o no.

En Pos de la Euforia

Por otro lado, la causa de drogadicción de Rue es explicada de manera torpe. Rue le cuenta a Fez que todo comenzó cuando le diagnosticaron cáncer a su padre. A sus once años, la niña reaccionó ante la noticia con un ataque de angustia que casi le provoca un paro respiratorio. Los paramédicos le administraron una inyección de Valium líquido que la presentó por vez primera con esa sensación de “bienestar” que la serie denomina ‘Euforia” y que es un nirvana que los personajes persiguen, no todos a través de la droga.



Mas adelante, Rue recuerda que volvió a experimentar esa deseada euforia a través de los analgésicos intensos que le recetaban al padre. Cuando Rue nos narra la vida familiar de Cassie señala que la drogadicción del padre se debió a fuertes medicamentos para el dolor provocado por lesiones tras un accidente automovilístico. Es como si la serie quisiese culpar de toda drogadicción a los médicos irresponsables, pero es una explicación pueril y falsa.

No todas las personas a las que les han recetado calmantes se han vuelto narcos dependientes. En cuanto al Valium (Diazepam), yo también probé uno a la misma edad que Rue. La noche del Terremoto del 71, Mi Ma nos dio Valium a mi hermano y a mí para que durmiéramos sin sentir las fuertes replicas. Aparte de roncar plácidamente (y eso que dormimos sobre la alfombra del living) ni mi hermano ni yo nos volvimos adictos al Valium

Cuando me diagnosticaron bruxismo en 1986, me recetaron Valium que yo solo tomé una semana. Gracias a Jacquline Susann yo sabía del impacto de la droga y no quería vivir en El Valle de las Muñecas. En 1996,provocado por el estrés de dejar mi mundo en Usa y trasladarme a un Chile desconocido, tuve un ataque de ansiedad idéntico al de Rue. Nuevamente, me recetaron Valium, nuevamente no lo tome más allá de tres días. A diferencia de Rue, odio perder control y no tengo ganas de gastar mi poco dinero en estupefacientes.



El calmante más fuerte que se me ha administrado en mi vidapor cólicos y cálculos renalesha sido Demerol. Aparte del alivio que provoca el cese del dolor, lo más que ha hecho es ayudarme a dormir. En resumen, yo nunca he experimentado esa euforia que tiene a Rue caminando por las paredes. Nunca la he buscado.



No es que desconozca la euforia que produce la champaña y un buen orgasmo, pero no son cosas que se encuentren fácilmente. Yo sé que puedo beber con limites, una cuarta copa de champaña me pondrá a decir disparates y a vomitar más que la nena de El Exorcista. Un buen orgasmo va ligado a un buen amante, algo difícil de encontrar. Aparte que tanto la champaña como el placer sexual me colocan en un sitio donde, tras la euforia, viene una gran paz y claridad de mente. Justamente lo que no consigues con las drogas. Por eso me es difícil compenetrarme con los personajes de Euforia, ya que no solo Rue consume, aunque es la única adicta.

Chicas Drogadas

Aunque Kat pierde su virginidad borracha, no es alcohólica ni toma drogas. Su euforia le llega gracias al poder y no solo el financiero que descubre cuando revierte la vergüenza de haber sido filmada teniendo sexo. En cambio, Maddy (Alexa Demie) y Cassie (Sidney Sweeney), muchachas que no catalogaría como centradas, parecen acudir al Molly (éxtasis en polvo) cuando están deprimidas y con resultados aviesos.



Aunque Nate (Jacob Elordi) declarará ante la policía que Maddy suele consumir, solo la vemos recurrir al estupefaciente durante la feria. Vemos a Maddy y a Cassie darse sus toques para luego ir a meter las patas . Cassie protagoniza un bochornoso espectáculo teniendo un orgasmo público montada en un caballito de carrusel. En cambio Maddy desencadena toda una tragedia, atacando a sus “suegros” verbalmente lo que provoca una agresión física por parte del airado Nate. Como para no meterse más drogas, chicas.




(Spoilers para quien no haya terminado la primera temporada)

El caso de Jules es más complejo. En el imperdible especial sobre la Lolita trans, descubrimos que la madre de Jules es drogadicta, que ha recaído en su adicción tantas veces que su hija no quiere volver a verla. Aun así, en el primer episodio, Jules y Rue consumen tachas. A pesar de que es Jules quien exige de Rue sobriedad , bebe como cosaco delante de su pobre amiga en la fiesta de Halloween. Por primera vez, Rue siente que debe proteger a su novia.

Cuando Jules cargada de miedos, remordimientos y dudas escapa a Nueva York a encontrarse con su amiga TC, acaba en una disco en compañía de la seductora Anna. Beben, jalan cocaína y la rubia despierta en la cama con sus dos compañeras. Algo que la deja incomoda.

 Volviendo al especial, cuando Jules confiesa a la siquiatra que el amor de Rue es una carga ya que la convierte en custodia y sostén de una adicta, establece un rechazo a esa responsabilidad no requerida. No solo debe impedir que Rue no recaiga evitando problemas entre ambas, además no puede beber ni drogarse cuando se le antoje y ahí está el mensaje errado de la serie. (Fin de los spoilers)



Las Drogas como Rito de Pasaje

Sabemos que Rue estuvo a punto de morir de una sobredosis, que hay un cierto estigma sobre ella por ser una adicta. Sin embargo, sus mismas criticas creen poder controlar sus propios usos de drogas y alcohol y la serie no los desmiente.

No hay un mensaje fuerte antidroga ( que esperaríamos de parte de un rehabilitado como Levinson), no hay una advertencia sobre los peligros de perder el control. Me recuerda la estúpida frase de Marina en Elite¿si no me pierdo a los 16 años cuándo me voy a perder?” Pues Marina no llegó a los 17 años, así que se perdió a tiempo.

A diferencia de Baby, donde Damiano aparece en la vida de Ludovica y Chiara, vendiendo drogas y que involucrar a las chicas en ese mundo las empuja a la prostitución, al crimen y al descredito social, en Euphoria el uso de drogas es visto como un rito de pasaje. Una adicción fuerte como la de Rue es una falla personal (como el sobrepeso de Kat) no como un peligro que puede acaecerle a cualquiera y deba ser evitado.





El Lado Heroico del Narcotraficante

Por otro lado tenemos el tema del vendedor de drogas.  Si en Gossip Girl, Damien Dalgaard es un ser despreciable que quiere involucrar a Jenny en su negocio, Fezco es uno de los personajes más queribles de Euforia. Si Omar en Elite renuncia a su empleo de ‘Camello” y acaba exponiendo a la escuela Las Encinas como un antro de perdición que incluye uso y tráfico de estupefacientes, Fezco nunca reniega de su trabajo aunque intenta proteger a Rue de las drogas y a Jules de Nate.

(Spoilers para quien no haya visto el primer episodio de la Segunda Temporada)

“Fez” que abandonó la escuela para cuidar y mantener a su abuela invalida y a su hermanito, es una caja de sorpresas que hace o dice cosas positivas que no se les ocurriría a otros personajes masculinos de la serie. Es quien le niega las drogas a Rue por temor a otra sobredosis. Le dice que si muere la va a extrañar. Es quien intenta protegerla de otros traficantes, “Ella es de mi familia” le dice a Laurie cuando las presenta y es el único que se le enfrenta a Nate para pedirle que dejé en paz a Rue y a “Jewel” (joya) como llama a Jules.

El momento máximo de Fez es la fiesta de Año Nuevo con la que inicia la Segunda Temporada. Nos referimos a un capítulo de altos y bajos que aparte de ver a Rue drogada y el relleno cómico del baño donde sexo y escatología se dan la mano, está dedicado al poder del personaje del narcotraficante. Primero con su nueva sociedad con Laurie vemos su poder laboral; con Lexi en cambio nos revela su vulnerabilidad y se transforma en galán; y finalmente es el héroe vengador que le administra la paliza a Nate que todos deseaban darle.



En un episodio donde Nate ha hecho el ridículosin dejar de ser un gusano y donde McCay se muestra como un cobarde moral, es Fez el gran héroe y con eso anula el estigma de su letal empleo. Agreguémosle que en el episodio vemos dos mujeres convertidas en lideres del narcotráfico. La abuela de Fez que se las arregla para criar dos niños y manejar un negocio masculino, y Laurie, la ex maestra, que ahora domina el negocio con el poder y respeto que ejercería un capo de mafia. La misma Rue expresa su admiración por estas mujeres que controlan sus destinos y los ajenos. (Fin de los spoilers)

A pesar de que la Segunda Temporada incluye muchos ejemplos de lo peligroso que es el narco mundo, muchas situaciones son jocosas y eso evita notar la gravedad del flagelo. Es como si la serie quisiese describir la tragedia de Rue como algo light que le ocurre solo a alguien que antes de ser adicta ya evidenciaba problemas mentales. Otra queja sobre la obra de Levinson es la manera superficial en que describe el estado mental del personaje de Zendaya.

Rue en el Espectro

En el primer episodio describen los diagnósticos médicos sobre los trastornos que Rue exhibe desde pequeña. Es como un listado de una sitcom y tal como  La Extraordinaria Abogada Woo Euphoria podía equilibrar humor y seriedad para tratar un problema tan serio como el estar en el Espectro. Solo sabemos que ya desde una tierna edad, Rue  consumía píldoras recetadas tal como otros nenes mascan caramelos.



Nunca vemos a Rue en terapia ni hospitalizada por alguna crisis provocada por su desequilibrio psicológico. Sin embargo, ella se sabe enferma. Cree ser bipolar, googlea los síntomas en internet y reconoce estar viviendo (y sin drogas) etapas alternativas de excesiva energía y depresión.

Es en esta última que aparece algo tan terrible como el modo en que el bipolar ejerce dominio sobre su cuerpo. En este caso es la vejiga. Rue es incapaz de orinar y termina con los riñones afectados y en el hospital. Es la única vez que sentimos que no son solo las drogas las que están destruyendo a la protagonista de Euforia.



¿Es Rue Asexual?

Antes de terminar, quería tocar el tema de la sexualidad de Rue. Solo porque es mi blog y porque debo sinceridad a mis Gatos Seriéfilos es que me atrevo a confesar que el tema de la orientación sexual y del transgenerismo es lo peor explicado de la obra Levinsoniana y que es lo que más me confunde. Hablaré de eso con más detalle en mi nota sobre Jules.



Para comenzar no hay nada que indique, ni en las palabras de Rue o la información biográfica que nos da, que sea lesbiana. Sabemos que tuvo una primera experiencia hetero con un mocoso a los quince años y no le gustó. ¿A quién le gustaría en esas circunstancias? Pero determinar que una inexperiencia temprana dicte la orientación sexual de un individuo es un poco exagerado.

Lo único bueno que hace Eliottun personaje totalmente inútiles definir a Rue como “asexual”. Yo diría que Rue se quedó en la preadolescencia y confunde el amor con su necesidad de tener una amiga que no la juzgue (como Lexi). Lamentablemente como amor y sexo son sinónimos en nuestra sociedad, Rue confunde admiración, confianza y cariño con actividad sexual.

Sin embargo, aparte de cambiar la dinámica de la relación al besar a Jules, Rue no intenta ir más allá de ese tipo de caricias. La misma Jules nota que los ósculos son infantiles no intensos como los que compartió con Anna. En la Segunda Temporada, la chica trans introduce a su novia al sexo oral solo para descubrir que Rue finge orgasmos.



En realidad Rue solo quiere alguien que la amé a pesar de su drogadicción, y por eso exime de esa categoría a su familia, a Lexi y a Ali (Colman Domingo), su mentor en Drogadictos Anónimos. Jules comienza siendo su drug buddy, pero en cuanto la rubia empieza a sermonearla, la relación con Rue, vuelve a cambiar. De ahí que Rue se aferre a Elliot con quien puede compartir drogas sin recibir lecciones morales.

Ali, ex bombero y adicto al crack, nota muchas cosas sobre Rue, más allá de las mentiras de su “colega”. Él le señala a Rue que ella es obsesiva en todo, en su uso de drogas y en sus relaciones y que va a crearse una dependencia de Jules que tal vez la chica trans no quiera compartir ni aceptar.

Este verano veremos a Zendaya dar vida a una diosa, Pallas Atenea, en La Odisea de Chrisopher Nolan, pero sin duda el rol que la hizo famosa fue el de una diosa de las drogas y a juzgar por el trailer de la Temporada 3 de Euphoria, lo seguirá siendo.

 

jueves, 29 de enero de 2026

Sexo, Drogas y Videos: El Fenómeno de Euforia

 


Revisando la escasa y mediocre oferta (sobre todo de drama de época) del 2026, decidí optar por series ya existentes y me encontré con el retorno tanto de Teherán como de Euforia y me puse a ver ambas. No tiene nada que ver el que las dos tengan orígenes israelíes. Más importante es la presencia de mi Sabor del Mes en la última. El caso es que ambas me han gustado por razones diferentes.  Ya ofrecí mis impresiones de Teherán, ahora toca el turno de Euforia.

(Nota: Aunque hablo de un show cuya Segunda Temporada, terminó en el 2022, no lo considero Televisión del Ayer, puesto que la Tercera Temporada viene en un par de meses más.)

De Oforia a Euforia

Yo sabía que Euforia, como Homeland y Your Honor, había nacido en Israel. Eso es cierto y no es cierto. En el 2011 (prehistoria después de todo lo que hemos vivido desde entonces), la televisión israelíque gusta de experimentar sacaba al aire Oforia, un retrato de adolescentes nihilistas y autodestructivos que seguía la fórmula de Pretty Little Liars y Riverdale de enfocarse en la muerte/desaparición de uno de ellos lo que llevaba a una mirada retrospectiva de las circunstancias que habían culminado en ese suceso.

La visión contada en flashback era penosa, casi bochornosa. Adolescentes totalmente inútiles que se la pasaban drogándose o teniendo sexo casual (en un caso, una gordita, por querer perder su virginidad, acababa con HIV). No había adultos que los controlaran o guiaran, y en típico humor semita, lanzaban dardos contra los enemigos del hedonismo israelí. Un vendedor de drogas era judío ortodoxo; el supuesto consejero del grupo era un desertor del ejército; y también metían otro ortodoxo que intentaba curar a un gay.



Tan sórdida y deprimente era la serie, que las autoridades que regulan el contenido televisivo en Israel obligaron a cancelarla. Lo extraordinario es que unos años después de cerrada la primera temporada, Sam Levinson de la HBO compró la idea y la convirtió en serie de culto, la más vista (después de GOT y House of the Dragon) en el canal en lo que va del siglo. Euforia convirtió a Zendaya en una estrella y los premios Emmy y Globo de Oro al galardonarla, le aportaron credibilidad actoral.

Lo extraordinario es que la serie solo ha tenido dos temporadas, muy espaciadas (2019 y 2022), y que la anunciada tercera ha sido tan postergada que cuando debute el 12 de abril de este año será vista más como como secuela que como continuación. Para quienes no la habíamos visto sonaba como otra más de las largas series juveniles que siguieron a Gossip Girl y que exploraban el angst y desorganización de los Millenial.

Saturada con los excesos de Elite, no me interesé, a pesar de que el 2021, Gato Steven Z. me la recomendó. Si la he visto ahora es porque no tengo nada que ver, se viene esta secuela en abril y…A mis Gatos Seriéfilos no les puedo mentir…Elordi, Elordi y Elordi. ¡Ayyy que me he vuelto una roba-cunas!



El Angst de la Generación Z

Lo que encontré es una historia que se equilibra entre la exquisitez de Gossip Girl y la sordidez de Elite y que le debe mucho a ese subgénero mal explorado del teen fiction. Hayo rastros en ella de Beverly Hills 90170, del cine de John Hughes y hasta de Baby, la fábula italiana producida por Netflix.

La diferencia es que la mayoría de la ficción juvenil de este siglo gira en torno a la lucha de clases. En cambio,  el tema principal de Euphoria es un escepticismo desesperanzado que se manifiesta en un consumo de drogas (cada vez más fuertes) y un sexo que no satisface y que recae en un exhibicionismo de porn casero y sexting que muchas veces acarrea desgracias.



El angst de los filmes de Hughes siempre brindaba alguna esperanza aunque fuese en un amor adolescente. Era la esperanza que permitió que la generación X formase familias, procrease hijos y viviese como los adultos de siempre, pero ya en el ennui de Gossip Girl y sus imitaciones hallábamos el desaliento de los Millenial.

En Euphoria, Zendaya nos muestra la indiferencia y casi la deshumanización de la Gen Z. Su personaje de Rue, la protagonista-narradora, nos dice en el primer episodio que no va a parar su desenfreno puesto que el mundo igual se va a acabar. Eso suena a Greta Thurnberg, y el pesimismo que dicta la vida de los personajes de Euforia es un eco del icono sueco. Sus protagonistas son Greta sin causa por la cual luchar.



Euforia ha sido admirada, criticada y acusada de promover y glorificar el mal comportamiento de un grupo de adolescentes que abarca promiscuidad sexual, acciones criminales y el uso de todo tipo de drogas. El que la protagonista sea una drogadicta que no siente vergüenza de su comportamiento apoya esta acusación.

En tres palabras, esta es la saga de Ruby “Rue” Bennett y de su entorno el ficticio pueblo californiano de East Highland, su escuela y sus amigos y enemigos. Como en Gossip Girl, la historia inicia con un regreso, pero si en la mencionada serie, Serena van der Woodsen (Blake Lively), vuelve después de medio año de ausencia, generando muchos rumores asociados con el uso de alcohol y drogas (unos creen que ha estado en una clínica rehabilitándose), Rue regresa precisamente de un centro de rehabilitación donde se la internó después de casi morir de una sobredosis.



Si Serena retorna de un internado es porque su hermanito ha intentado suicidarse. Aunque nunca se explican las razones de Eric para intentar contra su vida, los fans creemos que tenía que ver con su homosexualidad oculta. El caso de Rue es diferente, su sobredosis y los esfuerzos de los paramédicos para revivirla son presenciados por su hermanita que queda traumatizada por el espectáculo. Aquí Rue es la gay, no su hermana.

La gran diferencia entre ese retorno misterioso, elegante, semi romántico de Serena con el estrepitoso regreso de Rue es que la rubia viene “limpia”, dispuesta a no volver a caer en excesos, Rue no se ha rehabilitado para nada. Su aparente regeneración es un cuento para engañar a su madre y lo primero que hace es contactar a su proveedor, Fez (el difunto Angus Cloud). 



Su segundo acto es ir en busca de Lexi (Maud Apatow), su amiga de la infancia. Solo que Lexilo más cercano a “la niña buena” en esta panda de diablos encarnados ya no tiene nada en común con Rue y la razón por la que la drogadicta la busca es para pedirle una muestra de orina y así pasar los obligatorios exámenes que prueban que no se narcotiza.

Como todos en esta historia, Lexi viene de una familia disfuncional. Su padre era un drogadicto que abandonó a su mujer y a sus hijas. La madre vive borracha y Cassie (Sidney Sweeney), hermana mayor de Lexi, tiene “cartel”. Se sabe de su promiscuidad porque está bien documentada en internet. Este es un tema más importante que las drogas en este relato. La importancia de videos sexuales tomados con o sin el consentimiento de los participantes es un constante en Euforia.



Lo que Ocurrió Chez McKay

En el primer episodio, Rue busca la orina de Lexi y descubre que Cassie ha conseguido un novio-trofeo. Christopher McKay es lo más cercano a “un chico bueno” de este cuento, además es rico, universitario y tiene padres que le dejan la casona (con piscina) por el fin de semana. Por lo que sus amigos deciden celebrar una fiesta de fin de verano. Como ocurriera en Sixteen Candles, y como temía McKay (nadie le dice “Christopher) los invitados dejan la casa patas p’arriba.

Todo es culpa del mejor amigo de McKay, Nate Jacobs, hijo de Cal Jacobs (Eric Dane), el hombre más rico del pueblo. Además de eso, Nate es guapísimo (Elordi Slurp), capitán del equipo de futbol, el más popular de la escuela y…un cabronazo mayúsculo.  Se ha tomado un arquetipo que desde los 40s ha sido el héroe, el protagonista, el sueño de la chica en este subgénero y se le ha convertido en un ser peligroso, destructivo, cruel y controlador. Nate es el villano en residencia y esa noche lo demostrará.

Nate es novio de Maddy Pérez (Alexa Demie) y ambos forman una Power Couple muy envidiada. Para Nate, Maddy es importante porque llegó a su cama virgen y se depila totalmente. Para Maddy, el chico rico es un símbolo de estatus, sin embargo pelean constantemente y por motivos frívolos. Para vengarse en esta última pelea, Maddy decide tener sexo publico dentro de la piscina McKay con Tyler, un chico de 22 años que nadie sabe qué hace en la fiesta.



En vez de detenerlos y darle una golpiza a Tyler que es lo que se esperaría, Nate carga con los más débiles. Entra como Hulk en la cocina, rompe vajilla y expulsa de la casaque no es suyaa los invitados. Todos lo obedecen, menos Jules (Hunter Schafer) que se paraliza de susto. Aunque ha venido invitada por Kat (Barbie Ferreira), una miembro del grupo de Maddy, Jules no recuerda el nombre de su amiga.

Nate ruge que si nadie admite ser amigo de la extraña, “I’m going to fuck her up!” Y yo, tan asustada como Jules, creí que iba a violarla en medio de la cocina y nadie haría nada. Luego entendí que amenazaba con golpearla. Es lo que pasa cuando se reduce el lenguaje a groserías. Se limita el idioma y una misma palabrota se vuelve bisemántica.

Dándose cuenta que solo ella podrá defenderse de este grandulón, Nate agarra un cuchillo y lo amenaza. Como todo bully, Nate es cobarde, retrocede balbucea disculpas. Jules se hace un corte en el brazo y ruge “¡Soy invencible!” para luego añadir ante el asombrado auditorio “Mi nombre es Jules y acabo de mudarme”. Acto seguido, se marcha. Rue que ha sido testigo de la escena, la sigue, se sube a su bicicleta . Juntas se van a casa de Rue para ser grandes amigas.



Jules y Sus Secretos

Euphoria cubre la relación entre las dos chicas, que como saben acaba en romance, pero también la relación de Nate y Jules, mucho más compleja e interesante y que merece otra entrada. Para quien ve el primer episodio, es bueno informar que Nate sabe que Jules (porque es amiga de Kat que es amiga de Maddy) es trans.

Lo que Nate y Jules ignoran es que esa misma noche, la rubia ha tenido un encuentro casual con un desconocido en un motel. Ese desconocido es Cal, padre de Nate. Lo peor es que, sin permiso de Jules, Cal ha filmado su encuentro y lo ha agregado a una colección de porno. Esto va a provocar muchos trastornos en este ya trastornado escenario.

                               Jules sorprende a Cal al no lucir como otra drag queen

Sin embargo, lo que hace a Euphoria diferente de series de adolescentes más desfachatadas como Elite, Baby o el reboot de Gossip Girl,  es que no tiene lugar en un espacio reconocible como Roma o el Alto Manhattan, sino en un pueblo perdido tan alejado de la realidad californiana (no vemos el mar, no hay mención de desastres naturales, etc.)que podría ser Riverdale, Twin Peaks o Forks. Un espacio totalmente fantástico lo que convierte a la serie de Sam Levinson en una fábula con moraleja y todo.

El problema es cuando la moraleja se pierde en las razones que llevan a los personajes a este estado de euforia o por qué lo buscan. Comencemos con Rue y las drogas. Eso es parte de otras notas en la que podremos ver no solo la necesidad de Rue de evadirse de la realidad, pero también la inmensa necesidad de validación de las féminas de esta historia incluyendo a la más merecedora, la más linda, la más dulce, que solo tiene un mínimo problema, es una niña en el cuerpo de un varoncito.



Lo que Sam Levinson ha hecho es enfrentarnos a nuestros prejuicios y darnos cuenta que nadie es igual a otro, que son las experiencias y circunstancias las que nos llevan a consumir estupefacientes, a utilizar nuestros cuerpos para recibir el respeto que nuestra misma apariencia nos niega como en el caso de Kat, y a vivir en un mundo secreto de sueños como Jules.

No puedo terminar esta breve presentación de una serie que, a pesar de su corta trayectoria, se ha convertido en un referente cultural, sin mencionar su estilo fílmico. Se ha hablado de una estética “Euphoria” que va desde el manejo de cámaras hasta la iluminación en donde se privilegian los tonos de luces de neón y los claroscuros. Por primera vez , no me molesta la oscuridad que es necesaria en un relato tan sombrío. Mención aparte merece el vestuario que es un laboratorio de experimentos donde cada personaje explora un etilo de vestir que lo defina.

                           El vestuario de Jules. No me gusta, pero ha sido popular y copiado

Contenido Violento y Gory: Desde el primer episodio somos testigos de la furia que esconde Nate en su interior y que se manifiesta a través de toda la serie. En el segundo episodio vemos un espectáculo de brutalidad cuando Nate se mete en el piso de Tyler y lo golpea salvajemente intimidándolo con delatarlo a la policía por haber “violado” a “una menor”. Aunque es cierto que ante la ley Tyler es un “violador”, las circunstancias nos lo muestran como una víctima y es parte de la ambigüedad moral de la serie donde en las inmortales palabras de Dan Humphrey (alias “Gossip Girl”) “los niños se portaban como adultos. Los adultos como niños”

Lo más Gory es una sesión (pagada) de zoom en la que Kat atiende a un cliente que espera que ella lo insulte (por su minúsculo pene) mientras él se masturba en cámara.

Contenido Sexual y Desnudos: La serie es sumamente gráfica, con muchas escenas de actividad sexual: Jules y Cal en un motel; Nate y Maddy, y Cassie y Kat con diferentes hombres. Vemos a Jules fotografiándose desnuda para Nate y Kat bailando en ropas memores para sus clientes.  Vemos a Jules y Rue besándose. En realidad tenemos sexo y desnudos en cada episodio. Lo más escabroso y constante son imágenes de penes. Oh y el episodio escatológico de la Fiesta de Año Nuevo en la Segunda Temporada.

                           Kat en su identidad de KittenKween, dominatrix en-linea

Tratando de aceptar de manera objetiva el exceso de desnudos y sexo grafico en la serie, descubrí algo muy triste. Euphoria carece de erotismo. Es pornografía barata y torpe porque carece de la sutileza del buen porn. Si hasta ver a Elordi sin ropa me deja fría y no le encuentro química con ninguna de sus compañeras de cama (más la tiene con Jules) ¿cuál es el propósito de tanta obscenidad?

Factor Feminista: La serie ofrece un triste espectáculo de chicas que no se quieren, sin objetivos y cuya única validación es tener un hombre cerca. Sus madres son más dignas de lástima que las hijas. Una ironía es que la más trabajadora y asertiva es la madre de Maddy y su hija salió haragana e incapaz de tener más objetivo que casarse con un chico rico.

                                                        La madre de Maddy

La mayor discordancia es que la adulta con mayor poder en esta historia sea una vendedora de drogas y que pone a trabajar a Rue en ese rubro. Es como Kat que logra ser económicamente independiente usando su mayor falla, su cuerpo, como herramienta de trabajo. Ambas chicas adquieren dinero a través de medios ilegales. ¡Que buen mensaje! Yo comencé a trabajar en mi adolescencia, pero como asistente del psicólogo de mi escuela y luego en el mesón de circulación de bibliotecas escolares. Obvio que ganaba menos que vendiendo drogas o filmándome en pelota.

Factor Diversidad: Rue y McKay son afro-americanos, pero el color no parece influir en sus tragedias personales. De hecho, Rue es mixta, y ambos, ella y McCay, son vistos en relaciones con rubias despampanantes.



Diferente es el caso de Maddy Pérez que parece abarcar todos los clichés sobre latinas. Es mentirosa, ladina y perezosa. Su padre vive apoltronado y semi ebrio en sofá. El poder del hogar y su economía están a cargo de la madre que sostiene a su familia con su trabajo.

Aunque Euphoria explora a fondo el tema de la drogadicción, es superficial en su examen de las enfermedades mentales. Una falla en una serie donde todos parecen locos certificados y es público que Rue está en el Espectro. Mas sobre eso, la próxima semana.

jueves, 22 de enero de 2026

Persia, La Mossad y una Espía Rebelde: Teherán en Apple tv (Temporada 1)

 


Coincidiendo con la Tercera Temporada, me decidí a ver Teherán que mi Beta Lorena llevaba años recomendándome. Mi motivo es que si voy a ver algo moderno, me acojo al buen género de espionaje y hace rato que quería ver alguna serie que girase en torno a los quehaceres de la Mossad. El otro es que en días de esa campaña hollywoodense de boicotear toda forma de entretenimiento israelí, me siento obligada a dar mi apoyo a las pocas series hechas por la “pérfida nación sionista”.

Algo que me encanta de las buenas historias de espionaje es ver los manejos de las centrales de inteligencia, sobre todo conocer sus entretelones y sus falencias, desde los ambiciosos mentecatos de MI5 en Slow Horses hasta los torpes enajenados de la CIA en The Agency, y ese leitmotiv que parece un lema universal, el espía es dispensable, un mero peón en los juegos de poder de los superiores.

No me malinterpreten que no estoy criticando. Que estas organizaciones operen casi de la misma manera demuestra que es la única forma de cumplir con su deber. Me recuerda las amargas palabras que un agente de la CIA le espeta a Jack Lemmon en la Missing de Costa-Gavras: “Soy la persona que permite que gente como usted duerma tranquila”. Con esto en mente puedo respetar más el mundo de los “spook” como llaman los británicos a los agentes secretos cuyas vidas y misiones poco se parecen a las andanzas de James Bond.



Un Plan Descabellado

En mi universo del mundo Spook, me estaba faltando algo bien hecho y objetivo sobre la Mossad. Algo que superase  la visión negativa de John Le Carre que ha sido trasladada a las dos pantallas en su adaptación de La chica del tambor. Teherán ha llegado a llenar ese espacio. La serie ha tenido desde el 2020, tres temporadas que han sido transmitidas en Israel año por medio (2020, 2022 y 2024). Apple la compró a comienzos de la pandemia y tuvo tanto éxito que esa primera temporada mereció un Emmy como Mejor Serie Extranjera.

La trama se centra en Tamar, una agente de la Mossad, infiltrada en Irán para una operación que permitirá la destrucción de un reactor nuclear por parte de la aviación israelí. A pesar de que Meir Gorev, el jefe de la Mossad tiene un plan, se interpone su subalterna Yael Kaddosh con la oferta de enviar un hacker experto que destruya la electricidad de la planta nuclear. Como su plan cuesta menos fondos, se le da la luz verde.

                            Yael, la instigadora de un plan dificil de efectuar

El problema es que Tamar, quien nació en Persia y es una oficial con un récord brillante, es también joven e inexperta lo que la lleva a ser tan torpe como el plan que pretende ejecutar. Un plan que bordea en lo descabellado. La resistencia iraní, aliada del sionismo, ha sido contactada por Zillah, una joven empleada de la compañía eléctrica de Teherán. La idea es que la saquen del país, pero que antes, Tamar se disfrace de ella (ambas tienen un vago parecido físico), entre en su lugar de trabajo e inutilice temporalmente la central eléctrica. Luego vuelva a intercambiar disfraz con Zillah y regrese radiante a Israel.

El problemay eso solo lo descubrimos junto a Tamar es que Zillah no quiere regresar. Eso es solo la cola del conflicto que va desenredándose o enredándose más en un primer capítulo lleno de suspenso y sorpresas en el que nos toma un rato descubrir quién es la protagonista y qué pretende viajando de Israel a Jordania envuelta en un burka.

                              Zillah quiere salir de Persia a toda costa

Larry, Curly.. ¿Y dónde está Moe?

El comienzo es dentro de un avión en Amman que va directo a Nueva Delhi y el enfoque es en una pareja de israelíes chiflados (Shira y Yoni a los que les falta un Moe que los cachetee) que parecen relleno cómico porque como dice Yoni, ¿qué hace un israelí gay en un país musulmán? Pues todo es culpa de Shira quien cree que un trasbordo a un avión jordano les saldrá más barato que ir directamente a la India desde Tel Aviv. Como ocurre con el plan de Yael Kadosh, estos incautos descubrirán que lo barato cuesta caro.

Sucede que para que Tamar pueda llegar a Irán, la Mossad ha creado un desperfecto en el avión que debe realizar un aterrizaje forzado en Teherán. La Mossad desconoce la presencia de otros israelíes a bordo ya que los chiflados se subieron a última hora. Entretanto Shira y Yoni se han hecho fastidiosos y conspicuos con la tribulación con su atuendo chillón, su habito de hablar en hebreo y el gay le pega a un pasajero accidentalmente con su mochila.

Al enterarse que deben detenerse en Irán, los israelíes entran en pánico y dan un espectáculo de gritos, quejas, suplicas. El encargado les asegura que todos los tripulantes volverán a subirse al avión. Aun así, la pareja se niega a bajar con el resto de los tripulantes. Son obligados y su comportamiento ya ha atraído el interés de la policía.



Es entonces que Shira se descompone. Se le permite ir al baño, el mismo donde Zillah intercambia su disfraz de sobrecargo con Tamar. Esta, sin burka, sale del baño y se tropieza con Shira, y aquí hay una coincidencia fatal. Resulta que ambas mujeres sirvieron en la misma base. Shira reconoce a Tamar y le habla en hebreo. Cuando la agente de la Mossad finge no entenderle, la israelí sube la voz alertando a la policía.

                                         "Oye, a ti te conozco"

Tamar se zafa del asunto diciendo en farsi que no conoce a Shira y no sabe en qué idioma le habla. Shira se da cuenta que ha metido la pata, pero la sigue metiendo. Ya en el camino al cuarto donde la espera Yoni, debería haber captado que Tamar está ahí para algo secreto y algo más que hasta los nenes saben. Si te han arrestado y te dejan en un cuarto con otra persona, el entorno está de seguro salpicado de cámaras y micrófonos.

Pues nuestra Shira se pone a contarle a Yoni que en el baño se tropezó con una oficial israelí de su base. Este la hace callar, pero ella sigue alardeando que la ha reconocido ya que la ha visto un centenar de veces y que “es muy hermosa”.  Yoni se niega a oírla y la tonta Shira se pone mohína. ¿Dónde hay una grúa para colgarla?

                            Shira, calladita te ves más bonita

Por supuesto, su conversación es oída por la policía que alerta a Faraz Kamali, un alto jefe del servicio de seguridad de la Guardia Islámica. Kamali está en el aeropuerto ,a punto de abordar un avión a Paris acompañando a su amada esposa que va a someterse a una cirugía delicada en Francia. Faraz interroga a Shira que comienza a balbucear mentiras, pero un moquete le suelta la lengua. ¡Moe ha llegado! La israelí admite haber servido en una unidad de inteligencia donde Tamar era una oficial muy respetada y condecorada. Dice no saber su nombre ni los méritos por los que fue condecorada.

Kamali quiere retenerla, pero el gobierno teme un incidente internacional y permite que los israelíes y el avión donde viaja Zillah partan rumbo a la India. Faraz, en cambio, debe dejar que su esposa viaje sola. Un vistazo al contenido de las cámaras le indica que una aeromoza entró al baño, pero que la que salió con el mismo uniforme era otra mujer. Sabe que hay una infiltrada israelí en Teherán y que no ha venido a hacer turismo.



Tamar en Peligro

Aunque Tamar comunica a sus superiores del incidente con Shira, se despreocupa de ese asunto. Va a casa de Zillah y conoce al esposo de esta que no le cree que Zillah va a volver y le dice que ha permitido que lo involucren en este enredo solo porque ama a su mujer. En vez de interrogarlo un poco más, la espía se contacta vía internet con un hacker al que solo conoce en línea y que usa del apodo de sick boy. A cambio de una cita para conocer a ‘Shakira” “Sick Boy” le da los códigos para poder entrar a la Central Eléctrica donde trabaja Zillah.

Tamar anda muy suelta de cuerpo y se va a pie al trabajo sin percatarse de que la sigue un automóvil. Para que no la reconozcan se ha puesto un vendaje sobre la nariz que se le cae a cada rato. Sin embargo, necesita más como saber un poco de la relación entre Zillah y su marido, entre Zillah y su vecina Salomé, entre Zillah y compañeras de trabajo, sobre todo de la relación con su jefe.



Esta última es la más importante y solo la descubre cuando, en medio de su hackeo, se le aparece el patrón que se abalanza sobre ella. Zillah huye pero el hombre la sigue hasta casi la entrada del edificio e intenta violarla. Forcejean, a la mujer se le cae el antifaz, el hombre se da cuenta que no es Zillah. Tamar, de una certera patada, lo derriba por las escaleras provocándole la muerte. Hace su aparición, Masoud (el que la seguía en auto). Se trata del dueño de una agencia de turismo y jefe de una red de resistencia que colabora con los israelíes.



Tamar está en shock. Solo atina a recriminar a Masoud por no informarla del acoso sexual que sufría Zillah. No se le ocurre que fue la misma mujer la que ocultó esos detalles que la empujaron a abandonar Irán. Masoud arrastra el cadáver hasta un basurero cercano. Tamar vuelve al cuarto de computadores a seguir su hackeo, pero se desencadena una serie de desafortunados y rápidos eventos.

Los basureros encuentran el cadáver, llaman a la policía, está ya se presenta en el edificio y toma detenidos a todos los empleados. A pesar de que Masoud avisa a Zillah y le dice que debe escapar, ella, demostrando la tozudez que la caracteriza, se niega a obedecerle y corta el teléfono. Llega la policía y la saca a rastras. La operación es abortada. Todo fue para nada.

Tamar consigue permiso para ir al baño. Ahí se comunica con Masoud y le dice que hay dos personas que saben del acoso: una compañera que la vio huyendo del patrón y el esposo de Zillah. Masoud solo puede ocuparse de este último. Tras recibir la orden de la Mossad (“ya sabes lo que tienes que hacer” le dice Yael) Masoud parte al departamento de Zillah.



Entretanto, Zarah, la compañera, cuenta lo que sabe a la policía. Tamar es considerada sospechosa y detenida toda una noche. Al amanecer, es llevada a su departamento. Ahí la esperan la vecina Salome, una visitadora social y el cadáver de su supuesto marido. Antes de suicidarse, el esposo ha dejado una carta acusándose de haber matado al patrón de su mujer.

Tamar y su Porfía

Entretanto, Kamil ha descubierto que la mujer del aeropuerto se llama Zillah y va a su piso. Alertada por Masoud, Tamar salta del balcón, pero se niega subirse al carro de su salvador. Huye por su lado y llama a Yael para decirle que no confía en Masoud, que es un asesino, que le ha ocultado información y la ha puesto en riesgo.

A pesar de que Yael le ordena seguir a las órdenes de Masoud, Tamar corta el teléfono y hace lo inconcebible, va en busca de su única pariente en Persia, la hermana de su madre. A punta de chantaje sentimental consigue que su tía Arezoo la reciba en su casa. Arezoo se ha pasado una vida ocultando que es judía. Su esposo es musulmán y juez, su hija, Raizeh,  es una fanática islamista.

                             A la Tía Arezoo le cayó una sobrina del infierno

Lo extraordinario, es que aun sabiéndolo, Tamar se instala muy cómoda en la vida de su tía. Aun sabiendo que Raizeh no está contenta con la intrusa, no se cree el cuento que Zillah sea ex alumna de su madre, y que no le gusta que la invitada esté usando su ropa sin permiso. La guinda del pastel es cuando Zilla-Tamar se niega a acompañar a Raizeh a una contra protesta contra estudiantes enemigos del régimen. Aun sabiendo que la guardia islámica está tras ella, Tamar, muy campante y con cara descubierta, va a su cita con Milad el hacker (sick-boy) y le pide sin explicaciones que le consiga un pasaporte.

Milad acepta a cambio de un módico precio,  que “Shakira” lo ayude a hackear el sistema de seguridad para permitir que los manifestantes alcancen a hacer público su mensaje antes que lleguen la policía y sus opositores. Tamar lo hace y, en vez de marcharse, se queda viendo la manifestación aun sabiendo que su prima viene con la contra protesta. Por supuesto Raizeh la ve y la reconoce.



Mientras tanto, la Mossad ha rastreado la actividad del laptop y envían a Masoud a buscarla. Mientras tanto, Kamil ha revisado el contenido de las cámaras de sitios de interés que muestran la presencia de Masoud afuera de la central eléctrica y del departamento de Zillah. La policía lo sigue y encuentra la yapa: Tamar en la protesta. Por proteger a Tamar, Masoud se interpone entre ella y la policía y nuevamente la agente se marcha sin darse cuenta de la destrucción que deja a su paso.

Fue al final del cuarto capitulo que hice un conteo del daño provocado por la desobediencia de Tamar. Para entonces, ella está en la cama con Milad, ha conseguido romperle un brazo a Raizeh; que Masoud y la vecina Salome (que también trabajaba para él)  hayan sido arrestados, Con eso se ha descalabrado una importante célula de resistencia que colaboraba con la Mossad.



Aún peor, la gente de Kamil ha llegado hasta Arezzou que, para salvar a su familia, debe confesar su verdad. Ahora Kamil sabe que la agente de la Mossad se llama Tamar. A pesar de todo, la Mossad le comunica a su díscola espía que van a sacarla de Teherán, pero Tamar ahora quiere unirse a Milad en una demente operación que planea dejar a Teherán a oscuras. ¿Dónde hay una grúa para colgarla????

                              Raizeh acaba delatando a su familia

La Mossad vs Kamil

Si me he extralimitado en un resumeny vaya que he dejado detalles fuera es para que sientan, como yo, la potencia del suspenso que tiene al espectador al borde de la silla a cada instante, y del tremendo elemento sorpresa. Suspenso y sorpresa ayudan a crear un buen relato de espionaje. Si bien es cierto que la protagonista es para lanzarla al canasto de papeles, nada en la narrativa nos obliga a quererla ya que aparte de que son otros los intereses del cuento, hay bastante personajes que nos llegan a interesar e importar más.

Tamar es un arquetipo, un ejemplo de lo importante que es contar con buenos elementos para misiones tan delicadas como la que se le ha encomendado a la novata. Al final, la primera temporada deja de girar en torno a la destrucción de un reactor nuclear, enfocándose, en cambio, en los esfuerzos por salvar a Tamar de sus propias chambonadas y de arreglar sus entuertos.

Discrepo con críticos que dicen que la serie pareciera ser anti Mossad ya que el mejor personaje es el enemigo de Israel, Faraz Kamali y el peor es la protagonista, pero ambos representan aspectos de un mismo síndrome. Ambos están al servicio de centrales de inteligencia, pero si bien ella desea actuar de manera independiente sin obligaciones ni con sus jefes ni con el manual, él es totalmente devoto de su régimen. Aun así, lo que lo convierte en un agente brillante y letal es que no permite que ni su vida personal ni su compasión sean sus prioridades…hasta que pasan a serlo.



Lo que me ha impresionado de la Mossad es lo que hace en momentos de crisis. El modus operandis del personal que se encarga de investigaciones desde su silla en Israel y el en tierra en Teherán que tanto rescata como mata. El problema mayor ahí es la confianza inmerecida que le otorgan a Yael Kadosh quien toma la voz de mando sin estar segura ni de su plan ni de su agente.

Por otro lado, me quito el sombrero ante la eficiencia, perseverancia e implacabilidad de los servicios iranies. Cierto que todas esas virtudes están encapsuladas en Faraz Kamili, lo que lo hace el personaje más interesante y tal vez el más admirable de la serie. Aun dado de baja por sus superiores, continúa ideando planes diabólicos y sagaces. Su excusa es el amor y el deseo de recuperar a su mujer. Eso es lo que le falta a Tamar a la que no le importa exponer a su familia y que parece no sentir lealtad ni por su país ni por la agencia a la que sirve.

                         El flanco débil de Kamil es su esposa

Otro detalle interesante es la vida en Teherán que, aparte de protestas, parece bastante normal. Las mujeres usan velo, pero van a la universidad y trabajan, aun casadas. Los departamentos y casas se ven amplios, iluminados y con plantas.

                               Protestas y contra protestas

Los disidentes se dividen en personas como Masoud que recuerdan otro país, más liberal, o los jóvenes que parecen escapados de Euforia. Son gays, bohemios, drogadictos, parranderos o venden drogas como Milad quien da como excusa a su hackerismo y narco-negocio el que el desempleo es altísimo. ¿Son esos quienes hoy arriesgan sus vidas para protestar contra el régimen? Creo que no.

Contenido Violento y Gory: Tenemos asesinatos, tortura, un intento de violación. Tamar hace una excelente demostración de su pericia en la Krav Maga , la legendaria arte marcial , pero la serie es honesta al demostrar que esas dotes no le sirven cuando está rodeada de enemigos

Contenido Sexual y Desnudos:  En la primera temporada, Tamar tiene sexo con Milad, ambos vestidos y en semi oscuridad

Factor Feminista: Es triste, pero el retrato de las mujeres israelíes es el peor que he visto. Shira, aunque ha tenido entrenamiento militar y trabaja para el ejército, reacciona como una boba cobarde en un momento de crisis que ella misma ha propiciado. Yael se ve una mujer inteligente y capaz, pero sea por porfía o ambición, es la culpable de todos los descalabros ocurridos con la operación. Su empeño de destacar la hace enviar a una misión delicadísima a una muy buen hacker, pero una chapucería con velo cuando se trata de espionaje. Hay un twist al final de la Primera Temporada que nunca he entendido ni creído, así que ni lo menciono.

                                                    Que se trae Yael?

Tamar ,aparte de saber jugar con computadoras y dar patadas, como que le faltan neuronas. A su arrogancia y egoísmo agreguemos poco ingenio y mucha torpeza mental. Hasta yo sé que en Persia se exige que las mujeres se cubran la cabeza y mantengan actitud discreta. Pues Tamar anda tapándose la cara con menos cuidado que Jacob Elordi en Frankenstein y se la descubre totalmente justo a tiempo para que Raizeh la reconozca. Es un gesto tan imbécil e irreflexivo como cuando se quita el velo delante de la policía.



Con todo lo dicho no puede sino calificarse a Tamar como una redomada imbécil y es comprensible que en el quinto episodio acabe enredada con un nido de narcos y vendiendo tachas, lo que provoca más líos y muertes.



Factor Diversidad: Aquí cabe hablar de la halagüeña descripción del pueblo y cultura persas. Aún bajo un régimen tirano los iranies siguen siendo un pueblo cortes, simpático y muy hospitalario. Sin embargo, con la excepción de la Tía Arezoo y Salome, la mujer persa (desde Zillah hasta Yael) es vista como retorcida y con Tamar y su prima Raizeh tenemos ejemplos de mujeres tontas e impulsivas. ¿Será que la serie no quiere a las mujeres?