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jueves, 2 de enero de 2025

La Guerra, Fin del Protectorado y la “Keniamania” de Los 80

 


Para Los 30, el perfil de la población blanca de Kenia iba a cambiar. Llegarían Hemingway, refugiados de Hitler y hasta prisioneros de guerra. Todos escribirían sobre sus experiencias al pie (y en la cima) del Kilimanjaro. Happy Valley cerraría sus puertas con un misterioso asesinato y Kenia dejaría de ser inglesa. Pero Hollywood, en los 80, volvió sus ojos a su ex colonia y convirtió al Protectorado en un espacio mítico poblado de excéntricos personajes que capturarían la imaginación popular.

Los Años de la Langosta

En muchos sentidos, 1931 fue un año clave para la comunidad inglesa del Protectorado.  En junio fallecía en Nairobi su fundador, Hugh Delamere, dejando atrás un sueño semi inconcluso, una familia que hasta hoy reside en África, y Gwladys Markham,  su segunda esposa. Lady Delamere seria elegida alcaldesa de Nairobi en dos ocasiones en los años siguientes. Gwladys, nieta del Marques de Anglesey,  reafirmando los lazos casi “incestuosos” de la comunidad,  había sido concuñada de Beryl Markham.

                                Susan Fleetwood como Gwladys en White Mischief

Para Beryl, 1931 sería un año doloroso. No solo perdería a su figura paterna. En abril, Denys Finch Hatton perdería la vida cuando su avión se estrelló en la jungla. A pesar de que Finch Hatton dejaría atrás toda una leyenda, más dos “viudas”, no dejaría descendencia. Durante su relación, Karen Blixen sufriría dos abortos espontáneos posiblemente debido al tratamiento de mercurio al que fue sometida para curar su sífilis. Al menos uno de sus biógrafos cree que al morir Denys, Beryl Markham estaba embarazada.



No se sabe qué pasó con ese embarazo, si sabemos que, a diferencia de La Baronesa Blixen, Beryl se consoló rápido. Había cerrado su granja equina y obtenido una licencia de piloto comercial. En su vida sentimental también hubo cambios, al iniciar un affaire con su instructor y mentor Tom Campbell Black. Esta relación duró un par de años. Eventualmente Campbell Black se casó con la actriz Florence Desmond . Para su temprana muerte en un accidente de aviación en 1936, Beryl estaba con otro amante, Hubert Ouder, hijo de Lord Manton. Le gustaban los aristócratas a la chica.

El amor no le quitaba tiempo a Beryl para hacer otras cosas. En 1936 realizó un hito en la historia de la aviación, al cruzar en vuelo solitario el Atlántico desde Southampton hasta Nueva Escocia.  Beryl estaba en su mejor época. Fue poco después de ese famoso vuelo que Beryl se divorció. Mansfield Markham estaba harto de que le pusieran los cuernos y solicitó el divorcio por infidelidad aportando el nombre de Hubert Ouder como causal de la ruptura matrimonial. No que fuese Oudertambien aviadorimportante en la vida de Beryl. Es que era el último en una larga lista de amores en la que las malas lenguas incluyen a Bror Blixen y hasta el mismísimo Príncipe de Gales.



Quien no fue amante de Beryl, pero si su gran admirador fue Ernest Hemingway. Papa vino a Kenia a cazar leones en 1933 y regresó al año siguiente. Obvio que la cacería mayor estaba en la lista de cosas que un Mr. Macho debía hacer antes de morir. Hem llegó arrastrando a Pauline su pobre segunda esposa,  y alternó con muchas de las personalidades que conocimos en mi anterior recorrido por la excéntrica colonia de Kenia.

                                    La verdadera Pauline




Stacey Keach como Papa y Marisa Berenson como Pauline en Hemingway

De ese viaje, Hemingway sacaría material para Green Hills of Africa, y una serie de cuentos como “ The Short and Happy Life of Francis Macomber” y “The Snows of the Kilimanjaro”. Aunque “Las nieves…” es la que contiene más detalles autobiográficos se dice que el personaje de Robert Wilson, el guía de Macomber, está basado en el Barón Bror Blixen que participó en el safari del escritor.  En ese mismo safari, Hemingway conocería a Beryl. Años más tarde después de la publicación de West with the Night, Papa describiría a la aviadora como alguien tan diestra que “nos avergüenza a otros escritores”. 

                           Gregory Peck como Wilson en The Macomber Affair

Una lástima que Hemingway no hubiese alcanzado a conocer a las otras trovadoras de Kenia quienes ya estaban vendiendo libros. En 1935, Elspeth Huxley había publicado en Londres una biografía de Lord Delamere A Dreamer of Empires. Lo seguirían varios relatos policiales, a lo M.M. Kayes, todos situados en Kenia y en 1939 publicaría una novela , Red Strangers, que hoy se consideraría políticamente incorrecta sobre cuatro generaciones de una familia de Kikuyos. A sus obras más conocidas, sus memorias del Protectorado, todavía les faltaban un par de décadas antes de salir a la luz.

Desde la muerte de Denys Finch-Hatton que Karen Blixen había estado batallando varios demonios, como su soledad y plagas de langostas que arruinaron las cosechas de café. La Baronesa mantenía a flote la plantación a punta de dinero de su familia, pero el golpe mortífero lo recibirían todos los agricultores del Protectorado cuando en 1931, a causa de la Depresión, el precio del café se fue al suelo. Hora era de partir. La Baronesa Blixen abandonó Kenia con una despedida gigante que los miembros más importantes de la región le hicieron en la estación de tren de Mombasa. Ninguno sabía que isak Dinesen estaba a punto de nacer.



De soltera y en su natal Dinamarca, Karen había publicado relatos bajo el seudónimo de “Osceola”. Su talento natural de narradora de cuentos la llevaría en 1934 a publicar. Seven Gothic Tales (Siete Relatos Góticos) que seguiría en 1937 con su obra más famosa : Out of Africa (Memorias de África), todas bajo el nombre de pluma de Isak Dinesen y escritas en inglés. El entrar a través del mercado anglo dio más difusión al trabajo de Karen Blixen. Pronto seria conocida en todo el mundo hasta el punto que en la posguerra, y tras mas libros publicados, se barajó su nombre para un Premio Nobel.




La Guerra Llega a Kenia

En 1937, otra niñita llegaría al Protectorado. Aunque sus orígenes e historia eran muy diferentes a los de Beryl Markham y Elspeth Huxley,  como ellas, Stefanie Zweig se enamoraría de esa tierra y habitantes. Hija de un joven abogado judío de Silesia cuya carrera había sido interrumpida por Hitler, Stefanie y su madre viajaron al Protectorado en pos del padre que había conseguido empleo en una granja cuidando ganado. Para Los Zweig, ese alejamiento de la vida acomodada de Europa, fue más que un shock cultural. En cambio,  la pequeña Stefanie se adaptó gracias a su amistad con los niños masái de quienes aprendió el swahili.

Lord Delamere se había negado a convertir su terruño en refugio de judíos. El ascenso de Hitler y la Segunda Guerra Mundial vería un influjo de refugiados de origen hebreo que, como los Zweig, dejarían el mundo civilizado para trabajar en granjas haciendo tareas que en Europa cumplían sus sirvientes. En 1939, Los Zweig fueron internados como enemigos por haber nacido en Alemania.

Para probar su lealtad, muchos, entre ellos el padre de Regina, se unieron al Ejército Británico lo que permitió a sus familias salir en libertad. Acabada la guerra, muchos de estos inmigrantes decidieron quedarse en Kenia. Los Zweig retornaron a Alemania donde Stefanie se haría conocida por escribir libros para niños. En 1990,  publicaría sus recuerdos del Protectorado bajo el título de  En algun lugar de Africa (Nowhere in Africa).



Mientras europeos trasplantados vivían experiencias que cristalizarán en futuros libros, las escritoras que asociamos con Kenia pasarían la guerra fuera de África. Elspeth Huxley pondría en receso su carrera literaria, convirtiéndose en locutora de la BBC. Karen Blixen quedó atrapada en una Dinamarca ocupada por los nazis y Beryl Markham se marchó a América, a ver si en Hollywood se interesaban en filmar su vuelo épico. En 1942, publicaría su elogiada West by the Night. Para entonces ya habría encontrado un tercer marido, Roul Shumacher, un libretista alcohólico que muchos creen fue el verdadero autor del libro que combina proezas de aviación con recuerdos de Kenia.

Mientras Beryl pasaba por nuevas experiencias en Estados Unidos, Happy Valley pasaba por una menos agradable: un asesinato. En la década anterior a la guerra, el Conde de Errol se había divorciado de su condesa Idina y retornado a Inglaterra. Alla se había unido a la Unión de Fascistas Ingleses de Sir Oswald Mosley. A pesar de sus simpatías nazis, Errol ingresó al ejército al comienzo de las hostilidades y consiguió un puesto en la retaguardia, precisamente en Nairobi donde lo esperaban sus amigos, especialmente una mujer que nunca había dejado de amarlo. A pesar de que el Protectorado había expulsado a la Condesa, la guerra había permitido el retorno de Alice de Janze.

       Raymond de Trafford, Alice y Errol

En Nairobi, Errol conoció a Lady Diana Boughton, esposa de Sir Jock Boughton quien había regresado a Kenia a tratar de cubrir sus deudas con los productos de sus granjas. Diana era hermosa, mucho más joven que su marido,  y “ carne fresca” para el león Errol. Pronto eran amantes. Nada sorpresivo sobre eso, pero hubo una variación en la fórmula a la que Happy Valley estaba acostumbrada. Errol y Diana anunciaron que se amaban y querían casarse.



Boughton, aparentemente, tuvo la cortesía de aceptar un divorcio, pero antes de llevarse a cabo, el Conde fue asesinado una noche cuando conducía de regreso a Nairobi.  Se sospechó de Alice quien acalló las dudas suicidándose,  incapaz de vivir en un mundo sin Errol.

Todas las pruebas señalaban a Sir Jock. El protectorado fue sacudido por el oprobio de ver que uno de los miembros de su aristocracia era puesto en el banquillo de los acusados. Los periódicos de Kenia y del Reino Unido gozaron exponiendo el background de orgias y excesos de Happy Valley. Sir Jock fue exonerado, pero su reputación había quedado manchada para siempre. Retornó a Inglaterra donde se suicidó.

                Sir Jock en el banquillo

Refugiados a la Fuerza

Entretanto, el Protectorado se había convertido en destino forzado de prisioneros de guerraalemanes e italianos que eran encerrados en campos de detenciones en Nanyuki. Uno de esos prisioneros era un burócrata de la administración civil de Abisinia llamado Felice Benuzzi. En la vida real, este abogado triestino había sido alpinista y representado a Italia en competencias de natación. Para combatir el tedio y la humillación de su condición de derrotado, Felice comenzó a maquinar un plan: organizar una fuga que lo llevaría a escalar el Monte Kenia y retornar al campo.

 La idea no era huir sino demostrar que el espíritu nacional no estaba aplastado y que los italianos eran capaces de hacer cosas positivas. Felice convenció a Giovanni Balletto, un médico militar, y al marino Enzo Barzotti de seguirlo en su descabellada idea. En su libro Fuga al Kenia, publicado en 1946, narra los preparativos de la expedición , la creatividad para hacerse de un equipo de alpinismo y la huida. La parte más peligrosa para estos hombres desarmados fue cruzar la sabana donde los esperaban animales salvajes.

Al comienzo de la escalada, Enzo presentó problemas cardiacos y debió ser abandonado. Felice y su compañero no alcanzaron la cima del Kenia, pero si la de un pico cercano donde plantaron la bandera italiana. Su regreso al campo fue recibido con asombro por sus carcelarios. El castigo que les esperaba era un mes en solitaria, pero el espíritu deportista británico prevaleció y se les redujo a una semana de confinamiento. Después de la guerra, Felice ingresó al cuerpo diplomático italiano. Su libro fue traducido al inglés bajo el título de No Picnic at Mt. Kenya en 1952.



Hoy considerado un clásico sobre el alpinismo y la literatura de aventuras, el libro representa la actitud de Occidente hacia Kenia como un espacio exótico, bueno para safaris y otros deportes. El cine de Hollywood continuó esa imagen escapista, incluso situando o filmando en Kenia títulos como Beyond Mombasa, West of Zanzíbar, Las Minas del Rey Salomón y la famosa Mogambo

Una ironía es que en Los 50 estallaría en el Protectorado una terrible revuelta entre nativos. Lo que se conoce como La Revuelta de los Mau Mau adquirió carices tan brutales que fue aplastada con métodos igualmente sanguinarios por las autoridades inglesas. Que yo sepa solo se ha hecho un filme sobre esa rebelión, Simba con Dame Virginia Mackenna y Sir Dirk Bogarde.



En 1959,  Elspeth Huxley escribiría la primera parte de sus memorias Los Flamboyanes de Thika, a la que la seguiría una secuela, The Mottled Lizard, en 1962. Para entonces la “leomania” se había apoderado de la imaginación popular de Occidente y todos preferíamos pensar en Kenia como el hogar de simpáticos felinos como el bizco Clarence y la dulce Elsa. Kenia era un santuario de animales, donde los humanos debían velar por ellos. El cazador blanco había sido reemplazado como héroe por los guardabosques, veterinarios y protectores de la vida salvaje.

Uno de ellos sería el actor William Holden. Envejecido, alcohólico y un poco deprimido, encontró como otros un refugio en el Protectorado y una causa en el medioambiente y protección de la fauna africana. Para cuando, en 1964, Kenia pasó a ser un país independiente, Bill Holden ya había establecido santuarios, un club de safari donde se hacía turismo sin cacerías, y una propiedad donde como león viejo podía ir a lamerse las heridas que le dejaba Hollywood.  Ahí se le uniría su última pareja, la actriz Stefanie Powers, pero de ellos he de hablar cuando comente el renacimiento de Kenia en la imaginación popular

                 El rifle es solo de protección. William Holden y una gacela.

La Keniamania de Los 80.

No sé exactamente cuándo comenzó. Tal vez fuese, como ocurriese con la india, una nostalgia del Imperio. A diferencia de la Indomanía, la fascinación con Kenia no era una denuncia sino un espectáculo único de un mundo magnifico que ya no existía.

Fue en 1980 que Elspeth Huxley publicaría la correspondencia de su madre. Letters From Africa no solo tuvo buenas ventas. Lo próximo es que Elspeth firmaba un contrato con la ITV para que filmasen The Flame Trees of Thika que debutaría en Inglaterra y en la PBS en 1981 (está en Acorn). Inmediatamente comenzó a aparecer la palabra “Kenia” en todas las formas de entretenimiento. En 1982, después de tres años de investigación, James Fox publicaba White Mischief, una historia completísima de Happy Valley y de las circunstancias que llevaron al asesinato de Lord Errol en 1941.



Mientras veíamos la infancia de Elspeth Huxley en la pantalla, y leíamos sobre las escapadas del Club Muthaiga, en Los Ángeles un dueño de restauran llamado George Gutekunst descubría un puñado de cartas de Ernest Hemingway concernientes a sus viajes por África. La publicación de esas cartas traería a la luz el nombre de Beryl Markham. Gutekunst financió el viaje de Barry Schlachter a Nairobi a entrevistar a la octogenaria. Schlachter la encontró vieja y pobre, pero todavía criando caballos de raza y enojándose ante la calumnia de que su tercer (y ya descartado) esposo había escrito su libro.

Esta visita obtendría varios resultados como el que West with the Night fuese republicada; y que Beryl volviese a tener dinero para llevar una vida digna en los tres años que le quedaban en este mundo. Durante ese tiempo, la anciana estaría en la luz pública. El material de Schlachter comenzó a ser expandido para trocarse en un documental World Without Walls y la escritora Mary. S. Lovell viajó a Nairobi a entrevistar a la aviadora para una biografía.

Entretanto, Hollywood viendo la fascinación que la industria del entretenimiento había cogido con las trovadoras del protectorado se enfocó en la tercera del trio. Sídney Pollack se embarcó en un proyecto para llevar las memorias de Karen Blixen a la pantalla. Así nacía Out of Africa (ahora gratis en Tubi) que, en 1985,  recibiría nominaciones y galardones, acoplados a los elogios por el nuevo acento que añadiría Meryl Street a su colección, gracias a su impecable interpretación de Karen Blixen. Tal vez Robert Redford no era el mejor actor para dar vida Denys Finch Hutton, pero se vio guapísimo.



El filme sigue mucho de las memorias de la Baronesa, su interés en los Kikuyu, su amor por Kenia, el fracaso de su matrimonio y la sífilis. Es en su descripción del romance con Finch Hatton que se peca de color rosa. No hay mención de Beryl Markham (ni de otros habitantes de la comunidad británica), ni de los abortos espontáneos que sufrió Isak Dinesen durante su relación con el cazador ni del poco interés que Finch Hatton tenia en ser padre. Lo importante fue que la escritora resucitó en la imaginación popular hasta el punto que se llevó al cine, en 1987, una adaptación de su cuento “El festín de Babette” que obtendría el Oscar por Mejor Película Extranjera.

Beryl y Stefanie: Dos enamoradas de Kenia

En 1986, Beryl Markham murió en la tierra que sentiría como suya. Un año más tarde saldría la venta Straight till Morning, la biografía de Lovell. En ella, la autora desmiente la teoría de que Schumacher fue el verdadero autor de West with the Night. En cambio, esboza otra teoría, que quien asesoró a Beryl en la edición de su obra fue otro de sus amantes, el escritor-aviador Antoine de St. Exupery. ¡Esta mujer no dejaba títere con cabeza!

Otro que no dejó títere con cabeza, hasta que perdió la suya de un tiro en la noche, era Jocelyn Errol. En 1987, llegaba a los cines la versión novelada de White Mischief. Un filme visualmente precioso, comenzando con un elenco exquisito encabezado por Greta Scacchi y Charles Dance como Diana y Errol. Con desnudos integrales (y  una de las escenas más sensuales que yo haya visto en el cine), una estupenda banda sonora de John Fenton, vestuario esplendoroso casi tanto como el paisaje de Kenia, era un agasajo para los sentidos.



Donde falló fue en verosimilitud. Greta retrata a Diana como una esposa aburrida que encuentra el verdadero amor, tal como el Errol del filme es un Casanova que se redime al encontrar la mujer de su vida. Ni una mención de las ambiciones que llevaron a Diana a contraer varios matrimonios, ni del oscuro pasado del Conde de Errol. En cuanto a Happy Valley, no pasa de ser descrita como una coterie de ociosos swingers que gustan del chisme y de fiestas cross-dressing.



1988 fue el año en que el documental “World Without Walls” sobre Beryl Markham salió al aire. Poco después, la NBC presentaba la miniserie Shadow on the Sun: The Beryl Markham Story. Fue un éxito gracias a su popular estrella Stefanie Powers que, con una melena platinada y un extraño acento (de ninguna manera británico), logró transmitir la esencia de la aviadora-escritora.



Powers tenía un vínculo interesante con Kenia. Había hecho carrera en la televisión gracias a dos exitosas series: La Chica de CIPOL (Girl From UNCLE) en Los 60, y Hart to Hart en Los 80. Antes de ser celebridad, cuando era una adolescente, Stephanie   (como cientos de adolescentes americanas)  estaba enamorada platónicamente del actor William Holden . Lo vino a conocer cuando ya ella tenía fama en 1979. A pesar de las diferencias en edades y la ingesta de alcohol diaria de Bill, se convirtieron en pareja.

                              Bill y Stefanie

Holden la llevó a su reino de Kenia y Stefanie abrazó el proyecto de su amante de proteger la fauna local. Tras el fallecimiento de William Holden, Stefanie Powers y otros amigos del actor crearon La Fundación William Holden Para la Protección de la Vida Salvaje de la cual fue directora, además de seguir a cargo de las reservas que dejase el actor.   Con eso, la actriz certificaba sus vínculos con Kenia.



Shadow on the Sun comenzaba con Barry Schlachter (John Rubinstein) llegando a Nairobi a entrevistar a la anciana Beryl Markham. Astutamente,  la escritora se da cuenta que lo que quiere saber el periodista es si ella es la verdadera autora de West by Night. De esa premisa surge un relato narrado a punta de flashbacks que se concentra más en la vida amorosa de la protagonista que en su literatura y hazañas aéreas. Brian Cox (cien años antes de Succession) encarna a Jock Purves, primer marido de Beryl; James Fox es Mansfield Markham; Trevor Eve (de Discovery of Wilches) es Denys Finch Hatton, Jack Thompson es Tom Campbell Black, Rupert Frazier interpreta al Duque de Gloucester y Frederic Forrest da vida a Raoul Schumacher. Puede verse esa serie completa en Tubi.



El éxito de la “kenyomania” convenció a Stefanie Zweig quien se había convertido en autora de libros para niños de publicar sus recuerdos de refugiada en el Protectorado durante la Segunda Guerra Mundial. Bajo el título de Ingwendo mit Afrika se convirtió en un superventas que pronto seria traducido a varios idiomas, pero el libro de 1990 sería el final de la fascinación que Kenia ejercía en la cultura popular.

Tal como ocurrió con la Indomanía, su fenecimiento se debió a que, para fines del siglo XX, las visiones del imperio habían cambiado, y ver a ingleses decadentes matando leones o celebrando orgias a costa de una población nativa ignorada y sometida, ya no eran atractivas. Esto afectaría las obras sobre Kenia de esa última década, aunque tendrían un breve resurgimiento a comienzos del Tercer Milenio.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Adamson, Joy. Born Free (traducida como Nacida libre)

Barnes, Juliet. Ghosts of Happy Valley (traducida como Los fantasmas de Happy Valley)

Benuzzi, Felice. No Picnic at Mount Kenya. (traducida como Evasión en el Monte Kenia)

Best, Nicholas. Happy Valley: The Life of the British in Kenya

Blixen, Karen Out of Africa (traducida como Memorias de Africa)

Dinsen, Isak. Letters from Africa 1914-1931 (traducida como Cartas de África)

Fox, James. White Mischief.

Hemingway, Ernest. The Snows of Kilimanjaro and other Stories (traducida como Las nieves del Kilimanjaro)

Huxley, Elspeth. The Flame Tress of Thika (traducida como Los flamboyanes de Thika)

Kessel, Joseph. The Lion

Lovell, Mary S. Straight on till Morning: The Briography of Beryl Markham

Markham, Beryl. West with the Night (traducida como Al oeste con la noche).

Patterson, John Henry. The Man-Eaters of Tsavo (traducida como Los devoradores de hombres de Tsavo)

Spicer, Paul The Temptress: The Scandalous Life of Alice, Countess of Janze.

Zweig, Stephanie. Nowhere in Africa (Traducida como En algún lugar de África)

 

 

 

 

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lunes, 30 de diciembre de 2024

Leones, Cazadores Blancos y una Baronesa: Kenia en la realidad y en la imaginación popular

 


La India no fue la única colonia británica en inspirar nostalgias del imperio en Los 80. Cine y televisión pintaron a Kenia como un espacio donde blancos, de todas partes del mundo, hallaban una nueva oportunidad cuando la civilización los rechazaba. Desde aristócratas empobrecidos hasta refugiados de Hitler han sido descritos en el cine,  llegando a opacar a los nativos y dando la impresión de que el colonialismo era un antídoto para los prejuicios y convencionalismos del mundo civilizado. Sin embargo, los leones , autóctonos de Kenia, también han tenido espacio en la cultura popular.

A pesar de ser ambas colonias del Reino Unido, Kenia y la India tienen historias diferentes. La colonización del país africano comenzó en 1880 y aunque estuvo a cargo de una compañía , similar a la East India Company,  esta duró hasta 1895. Lo amistoso de las tribus locales (Masái y Kikuyus),  la belleza y fertilidad del terreno, la hicieron una joya codiciada, por lo que a fines del Siglo XIX se la convirtió en protectorado del imperio británico (oficialmente en 1920).

Eso atraería a colonos ingleses. Anteriormente los únicos europeos en la zona eran administradores, misioneros, exploradores y cazadores, como el ficticio Allan Quatermain cuyas aventuras creadas por H. R. Haggard, encantarían a niños de todo el mundo, incluyendo a Servidora. Quatermain era un “cazador blanco”, término acuñado por Lord Delamere,  uno de los primeros refugiados en Kenia.



El Sueño de Lord Delamere

Hugh Cholmondley era un producto de la aristocracia inglesa, pero el tipo de noble que no encuentra su espacio en su sociedad. Abandonó Eton para ingresar a Sandhurst, pero tampoco se hallaba en el ejército. Habiendo heredado fortuna, titulo y tierras,  tras la muerte de su padre, el flamante nuevo Lord Delamere comenzó a pasar temporadas en África, en la Somalia Británica, cazando leones. Uno de ellos casi le comió una pierna dejándole una cojera de por vida. A pesar de su herida, en 1896, Hugh Delamere, acompañado de algunos valientes, emprendió un trayecto a pie hasta lo que hoy conocemos como Kenia.

Alla encontraría un paraje exquisito, un valle rodeado de montes coronados con nieve que le recordó a Inglaterra. Ahí nacería lo que parecía una idea peregrina: crear un paraíso, similar a la campiña inglesa, pero lo suficientemente lejano como para ser exótico. El Protectorado estaba rentando grandes hectáreas de terreno para desarrollar granjas y ranchos. A pesar de su título, a Delamere le fue negado el permiso de arriendo en dos ocasiones. Finalmente, en 1904,  consiguió rentar por un siglo (99 años) una propiedad de hectáreas en la que intentaría criar ganado vacuno y lanar y cultivar trigo.



Entretanto,  su esposa Florence Anne, hija del Conde de Ellinkinen, atendía la casa, el servicio, algunos animales domésticos como cerdos y pollos , y plantaba hermosas rosas en su jardín. Entretanto su esposo adquiría prestigio y voz de mando en el Protectorado lo que le permitió ser rey sin corona de esa sociedad de británicos en exilio. Otros nobles lo seguirían, como sus cuñados, Los Hermanos Cole. Otro fue el empobrecido Denys Finch Hatton, hijo segundón del Conde de Winchilsea.


                                Denys Finch Hatton

Delamere se llevaba estupendamente con los masáis, incluso aprendió a hablar swahili, pero su mente de supremacista no concebía que Kenia fuese dominada por gente que no fuese blanca. A comienzos del Siglo XX y a raíz de los terribles pogromos en Rusia, se le ocurrió al gobierno británico construir, en Kenia, un refugio para los judíos. Delamere se opuso tenazmente. Kenia seria solo un refugio para los blancos.

Tres Escritoras

Así muchas familias de Gran Bretaña emigrarían a esa tierra salvaje a probar fortuna.  Los Grant eran una de esas familias. Robin,  Nellie y la pequeña Elspeth dejarían su nativa Escocia para manejar una granja en Thika, algo que harían hasta la Gran Guerra. De regreso en Inglaterra, Elspeth, bajo su nombre de casada Huxley, publicaría sus memorias The Flame Trees of Thika.  En ese libro relataría una historia que sería eco de los recuerdos de muchas niñitas inglesas que aprenderían a amar la llanura de Kenia y sus habitantes, tanto los estrambóticos emigrados blancos como los nativos, puesto que para los niños no hay prejuicios de color. Menos con gente que conoce más de su medio ambiente que estos blancos desorientados.

Holly Bird como Elspeh y Hailey Mills como su madre en Los Flamboyanes de Thika

Otra niñita que tendría experiencias parecidas seria Beryl Clutterbuck quien emigraría a Kenia con padres y un hermano menor en 1906. Rose Clutterbuck no poseía el vigor escoses de Nellie Grant y no resistiría la vida primitiva en el Protectorado. Escudándose con la enfermedad pulmonar de su hijo, regresaría a Inglaterra dejando atrás marido e hija. Beryl se criaría entre los masáis con un interludio en el que tuvo una institutriz inglesa que eventualmente se convirtió en la compañera del padre de su discípula.

 Niamh Cusack como Clara y Alix Dayken como Beryl en A Shadow on the Sun

Emma no fue la única influencia femenina en la vida de Beryl. Lady Florence Delamere pasó a ser una figura materna influyente en la vida de la niña, asegurándose que no se volviese una salvaje, o lo que los ingleses llamarían “going native”. Años más tarde, y ya en su segundo matrimonio, Beryl se convertiría en una celebre aviadora y escritora, alabada aun por Hemingway. En sus memorias West with the Night, Beryl recuerda que otra influencia en su educacióny quien le dio una apreciación de Shakespeare fue Denys Finch Hatton al que conoció de adolescente.

                  Claire Bloom como Lady Delamere en A Shadow on the Sun

Finch Hatton ha quedado vinculado, en la imaginación popular, a la tercera y más importante de las cronistas de esa primera etapa de la Kenia británica. Lord Delamere tendría reparos en traer judíos a su paraíso inglés, pero no a otros extranjeros y menos a quienes traían dinero. En 1914, el noble danés Bror Blixen compró (con la dote de su esposa) suficientes hectáreas al pie de las Colinas Ngong para iniciar una plantación de café. Seria ahí donde su esposa Karen llegaría unos meses más tarde. A diferencia de Clara Clutterbuck, la Baronesa se enamoraría de ese paisaje y de ese país, pero como ella y como Nellie Grant, venia buscando una nueva oportunidad que Europa no le había concedido.



Hoy Karen Blixen goza de una merecida fama como cuentista. Bajo el seudónimo de Isak Dinesen publicó varias colecciones de cuentos, más unas memorias sobre su estadía en Kenia. Sus biógrafos han agregado detalles sobre las razones que llevaron a una joven escandinava a trasladarse a un espacio primitivo y salvaje. Karen Dinesen había nacido en una familia de terratenientes de Jutlandia. Había recibido una esmerada educación, aunque como todas las jóvenes de la burguesía danesa, su destino esperado era el matrimonio.



Karen se enamoró del Barón Hans Blixen-Finecken, un noble sueco que además era su primo. Hans la rechazó y Karen, casi por despecho, se casó con el mellizo de Hans, el Barón Bror Blixen y se preparó para iniciar una nueva vida en el Protectorado de Kenia. Por años, Karen luchó por sacar adelante una plantación de café y de conocer el territorio y su gente, blancos y negros. Entretanto,  su marido gastaba a manos llenas el dinero y se la pasaba en Nairobi emborrachándose y frecuentando prostitutas de las cuales contrajo sífilis que le contagió a su mujer.

Tras un tratamiento con mercurio que casi la envenena, la Baronesa Blixen regresó a Europa donde fue tratada con nuevas drogas que medio la curaron, pero para su regreso a África en 1921, su matrimonio había acabado. Keren viviría otra década en Kenia, pero junto al amor de su vida, Denys Finch Hatton. Fue entonces que comenzó a escribir más en serio, tanto cuentos como sus memorias que publicaría en inglés como Out of África. Mas allá de su visión personal, otras escritoras hablarían de la Baronesa en sus memorias.

                                                             Karen y Denys

Beryl, a pesar de la diferencia en edades, estuvo muy unida a Karen. En la dramatización de Out of Africa, es interpretada por Suzanna Hamilton y por alguna razón se la llama “Felicity”. En cambio, Elspeth Huxley tenía un mal recuerdo de Isak Dinesen a quien consideraba una histérica que una noche tuvo en pie a toda la comunidad de Nairobi (de todos los colores) buscando su perrito.

 "Felicity" que en realidad era Beryl Markham

Hoy Isak Dinesen es considerada una gran escritora que en vida mereció (pero nunca recibió)  el Nobel. Sin embargo, la imaginación popular se centra más en su romance con Finch Hatton. En la vida real,  Los Blixen conocerían al famoso cazador en una fiesta del infamoso Club Muthaiga en 1918. En el filme Out of Africa, Finch Hatton (Robert Redford) salva a la Baronesa (Meryl Streep) de una leona en el Bush. Mas romántico, cierto, pero también asociado a que tanto el amante y el marido de Karen Blixen fueron epitomes del cazador blanco. Convirtieron ese hobby en profesión y el resto de sus vidas (la de Finch-Hatton fue más breve)  se dedicaron a organizar safaris para turista ricos.



Leones y Cazadores Blancos

En esos safaris se cazaban cebras, antílopes, búfalos, pero la mayor presa eran leones. Los leones de Kenia han tenido más presencia en la imaginación popular que sus habitantes autóctonos. En mi infancia decir “Kenia”  era oír rugidos felinos. El cine y la televisión traían imágenes de una Kenia independiente gobernada por su gente, pero donde los blancos todavía iban a cazar, proteger o incluso a buscar leones para sus zoológicos.

Inolvidable la leona Elsa de Born Free, o Zamba el león y espíritu tutelar de Amanda (Pamela Franklin) en El León. Basada en la novela del francés Joseph Kessel (Belle de Jour), The Lion describía el despertar de una niña criada en la sabana de Kenia por su padre, un cazador blanco. Amanda no solo se siente parte del país y sigue costumbres nativas, además percibe un vínculo sobrenatural con su león que es más que una mascota. Esa existencia idílica es destruida por la llegada de su padre biológico (William Holden)que quiere llevarla a la civilización. Una ironía es que Bill Holden encontraría refugio para su depresión alcohólica en Kenia, pero hablaré de eso más adelante.

                              Amanda y Samba

En filmes posindependencia, los leones eran una metáfora para las víctimas de la colonización, criaturas que debían ser protegidas por científicos blancos como una manera de pagar la deuda con Kenia y sus nativos. Born Free está basada en las experiencias de George Adamson , otro hijo del Raj británico que llegó en 1924 a trabajar en la granja de café del padre, se volvió cazador blanco y en 1938 ingresó al Servicio de Guardabosques del Protectorado de Kenia. Ahí tenemos un ejemplo de los tres puestos del emigrante inglés: granjero, cazador y empleado del servicio colonial.

Sin embargo, la posguerra en Kenia vio evolucionar a Adamson, ahora casado con Joy Stressner. A fines de Los 50,  la pareja rescató una cachorra de león a la que llamaron Elsa. La criaron e intentaron devolverla a su hábitat. La vida de Elsa cambió, la de los Adamson también puesto que nació en ellos un respeto por la fauna local y una militancia en el área de derechos de los animales.

                          George Adamson y Elsa

Ya en Inglaterra, Joy escribiría Born Free la crónica de sus experiencias con Elsa.  Cinco años más tarde, cuando Kenia ya era una nación independiente, el libro,  se convertiría en filme y series de televisión. Se crearía otra imagen del país africano además de acabar con la demonización del león. Joseph Kessel se unió a esa nueva imagen en su novela The Lion que sería llevada al cine en 1966.



Ahí vemos a la esposa e hija (Capucine y Pamela Franklin) de un empresario yanqui (William Holden) caer bajo el embrujo de Kenia como había ocurrido con Karen Blixen y otras mujeres “civilizadas” gracias a un cazador blanco (Sir Trevor Howard) ,ahora convertido en guardabosques de una reservación del Protectorado. Aunque la aparición del empresario que viene a reclamar su familia enfrenta a ambos hombres en la dicotomía Civilization vs Naturaleza, también muestra que los blancos no solo servían para explotar a sus colonias. Aunque la civilización gana la batalla, el filme demuestra que personas de cierto calibre podían ayudar a proteger tanto a la fauna como el modo de vida nativo.

Mejor trabajo hizo Clarence: The Two-Eyed Lion que traía la novedad de ser narrada desde la perspectiva de un león bizco. La cámara utilizaba doble imagen para mostrar como percibía el mundo un animal que sufría de estrabismo. Clarence era el león mascota de Paula,  la hija de un veterinario que trabajaba en El Centro de Estudios Animales de Wameru, cerca de Nairobi. Tanto éxito tuvo este filme de Ivan Tors que el empresario lo convertiría en una exitosa serie de televisión que alcanzó tres temporadas.

              Nosotros vemos una Paula. Clarence ve dos

La diferencia es que, aunque todavía se conservaba la presencia bizca de Clarence y de su amiga, la chimpancé Judy, las tramas se volvían más adultas enfocándose en los quehaceres del “Daktari” (“doctor” en swahili), un veterinario americano interpretado por Marshal Thompson. No solo debía Lee Tracy (su verdadero nombre) conservar la fauna local sino también defenderla de peligros, muchas veces provocados por humanos como cazadores furtivos y traficantes de diamantes.



Los niños de todo el mundo aprendimos, gracias a Clarence y a Elsa,  que los leones eran dignos de admiración y protección y no debíamos temerles. Muy diferente de la imagen que otros niños en otra época tenían de esos felinos, principalmente los de Kenia.

 En 1923 ,Spencer Dutton (Brendon Sklenar) es reconocido por un grupo de arrobadas y aristocráticas flappers en Nairobi que saben que se trata de un héroe de guerra y de un cazador blanco especializado en acabar con leones asesinos. Una de ellas cita todos los animales (apodados man-eaters o devora-hombres) que han caído bajo las balas de Dutton, e incluye a los “Man-eaters de Tsavo”. El aburrido americano de Montana masculla que los Leones de Tsavo fueron destruidos cuando él tenía cinco años.



Sin embargo, a veinte años de acabada con esa amenaza, la cultura popular seguía recordándolos como monstruos. Para hablar de estos leones tenemos que hablar del Ferrocarril de Uganda. El máximo proyecto de la administración británica, aun antes de declararse el Protectorado, era tender rieles desde la isla-puerto de Mombasa hasta el interior del continente africano. Había dinero, pero no había obreros. Las tribus africanas no tenían ningún interés en dejar su jungla para ir a trabajar en un proyecto de los blancos. Traer obreros europeos seria costoso y tomaría tiempo.

La solución fue traer a los pobres de la Joya de la Corona. Así las castas menores e indeseables de la India se convirtieron en los segundos inmigrantes de Kenia y ahí están hasta hoy día, a pesar de que han sido sometidos a racismo y discriminación. En la primera entrega de Heat of the Sun (1997)  que tiene lugar a mediados de Los 20,  vemos como el barrio hindú es quemado , tal vez por los mismos africanos.

Antes de eso, los primeros coolies de la India estaban contentos de tener trabajo, espacio y creían haber dejado la miseria atrás, pero al llegar la construcción de los rieles a la altura del Rio Tsavo, las cosas cambiaron. Los leones asesinos hicieron su aparición. El Mayor John Henry Patterson,  que estaba a cargo de la construcción,  traía experiencia de cazador de tigres de la India, pero estos leones (sin melena) parecían estar dotados de inteligencia y astucia sobrenaturales.  Evadían todas las trampas, atacaban de noche con mucho sigilo, secuestrando a sus víctimas de sus tiendas de campaña y dejando restos humanos sin devorar como señal de su presencia.

 Recreación  de los Leones de Tsavo

Como saben quiénes han visto el filme Ghost and the Darkness (Los demonios de la noche en español), los leones sembraron terror por casi un año, llegando a comerse a 35 personas y a atacar aun de día, hiriendo a un centenar más. Finalmente, en diciembre de 1898, Patterson consiguió matarlos.





En la imaginación popular, estos peligrosos animales debían ser erradicados y por eso la profesión de cazador se volvió tan popular y lucrativa en el Protectorado. Antes de ser guardabosques, George Adamson  fue cazador. Denys Finch Hatton y Bror Blixen organizaban cacerías para los ricos y famosos. Kenia había cambado su perfil después de la Primera Guerra Mundial. Ahora sus nuevos inmigrantes eran parias aristocráticos y turistas que venían por la caza mayor. También porque Kenia, especialmente un espacio conocido como Happy Valley,  era celebre ya que sus habitantes llevaban vidas disipadas irrespetando los convencionalismos de la burguesía inglesa.

“¿Eres casado o vives en Kenia?”

Esa era una pregunta chistosa que circulaba en Londres en los años que precedieron a la Segunda Guerra Mundial. Kenia era sinónimo de relaciones ilícitas y de vidas desinhibidas en sitios cuyos nombres sobrevivirían en la infamia cultural como El Club Muthaiga y Happy Valley. A diferencia de la India donde gobernaban valores imperialistas y la moral puritana de las memsahibs, en Kenia se vivía como en el imperio romano con un olvido completo de códigos éticos ahí asociados solo con clases medias y mediocres.

Esto había ocurrido desde el comienzo del protectorado. El padre de Beryl Clutterbach había convertido a Emma, la institutriz de su hija,  en su concubina y la comunidad lo aceptaba aun sabiendo que la esposa legitima seguía viva en Inglaterra. En sus memorias, Elspeth Huxley narra de una pareja que son vecinos y amigos de sus padres hasta que un día el verdadero marido de la mujer se aparece en Thika exigiendo valer sus derechos. Para el fin de la Gran Guerra, era sabido que en Kenia se vivía o amoral o inmoralmente y que las relaciones indebidas eran lo común.

                 Nicola Paget como Emma en Shadow on the Sun

En el periodo de entreguerras, el Protectorado ofrecía un refugio a todos los parias de clase alta británico. Si los primeros colonos eran ingleses que buscaban fortuna en la crianza de ganado y el cultivo del café, ahora las grandes familias británicas enviaban a sus hijos más problemáticos a vivir su desorden lejos de ellos.

¿Por qué no se va a Kenia?” pregunta Lady Julia en Brideshead Revisited. Se refiere a los bochornos que provoca su hermano,  Lord Sebastian con su alcoholismo. “¿Por qué habría de ser diferente en Kenia?” es la respuesta de Charles Ryder, protagonista de la novela de Waugh, pero es cierto en Kenia, los nuevos inmigrantes eran libres y no se debían a sus nombres ni a códigos de conducta reconocidos.



Hugh Delamere seguía con su sueño de reconstruir un modo de vida inglés en África, a pesar de que había voces de color amenazando ese sueño . Los nativos que habían servido en el ejército británico ya no sentían miedo/respeto por sus colonizadores,  tampoco los hindúes cuya esfera de influencia había aumentado hasta el punto en que se prohibió su inmigración en 1923.

Sin embargo, la comunidad inglesa aumentaba, aunque no lo mejor del imperio llegaba a las costas de Mombasa.  Los granjeros estaban construyendo casonas estilo ingles en Nairobi y sus alrededores con docenas de nativos en uniformes a su servicio. El estilo de vida de las clases altas se calcaba en Kenia con cacerías, carreras de caballos y  juegos de polo.

El Valle Feliz

Por esos años, los aristócratas exiliados crearon su propia imitación de la High Life londinense, un poco más liberada, en el valle de Wanhoji que sería apodado “Happy Valley”. Ahí llegarían personajes pintorescos como Alice de Janze. Esta princesa del dólar de Chicago había abandonado a su esposoun conde francés y a sus hijas para trasladarse a Kenia con su amante, Raymond de Trafford a quien en una ocasión balease en una estación de metro parisina.




Otra adúltera fue Lady Idina Erksine quien llegaría con su próximo esposo, el Conde de Errol, más joven, más pobre y más corrupto que ella. Menos pintoresco era John Carberry, un individuo alcohólico, pendenciero y maltratador de mujeres, que, para no pelear en la Gran Guerra, se había hecho ciudadano americano. Este grupo de desechados del imperio vivían en eterna francachela sino en el club Muthaiga en sus bungalós donde, en temporadas de lluvia, celebraban orgias que incluían consumo de drogas y promiscuidad sexual.



No todos los ingleses aprobaban o frecuentaban a este círculo de parias. El Club Nairobi era donde se reunían administradores y burócratas. Aunque Karen Blixen era amiga de Alice de Janze y Lord Errol que ya habían iniciado sus amoressu granja era espacio de reunión para gente más burguesa e intelectual. Sin embargo, la Baronesa iba a aprovechar la permisiva atmosfera de la región para su propio pecadillo.

El infame Club Muthaiga había sido el lugar donde ella conocería al cazador (a ratos aviador) Denys Finch Hatton en 1918. En 1924, la futura escritora inició una abierta relación romántica con Finch-Hatton, y Kenia siendo Kenia, le dio un sello de aprobación.


                          Karen y Denys en Africa Mia


La Kenia que Karen había conocido había cambiado. Incluso los nativos peleaban entre ellos. La Baronesa se puso de parte de los Kikuyo cuya cultura es descrita en sus libros. Hoy su interés y la protección que brindó a la etnia son vistos como “ paternalistas”, pero en el mundo lleno de prejuicios del Protectorado, su actitud fue considerada como revolucionaria. Lord Delamere seguía ejerciendo autoridad en Kenia. Su esposa Florence había fallecido. Su cuñado Cole moriría antes de que terminase la década y hasta Beryl Clutterbuck había cambiado de estilo de vida.

           Claire Bloom y Frederick Treves como Los Delamere en Shadow on the Sun

En 1919, Beryl contrajo matrimonio con Jock Purvis, un hombre mayor, parte de la comunidad británica.  Beryl tenía 19 años y se casó para poder quedarse en el Protectorado y no seguir a su padre que se marchó a buscar fortuna en el Perú. Purvis era posesivo e intentó controlar a Beryl que era un manojo de pasión. Pronto lo abandonaba.  Con financiamiento de Hugh Delamere, Beryl inició su propia granja equina.

En 1924 se casó con Mansfield Markham, otro hombre mayor,  de buena familia y adinerado. El nuevo marido le cumplía todos los caprichos, pero pronto se aburrió de la restringida sociedad del Protectorado y decidió regresar a Londres, sobre todo cuando supo que Beryl estaba embarazada. Antes de ese viaje ocurrió uno de los sucesos trascendentales de la vida de la futura aviadora.

              Los Delamere presentan a Beryl con su segundo marido

El Príncipe de Gales llegó en visita oficial al Protectorado en compañía de su hermano, Henry, Duque de Gloucester. Este es el famoso viaje en que el futuro Duque de Windsor se la pasó más con los chicos de Happy Valley (donde hasta probó drogas), y persiguiendo mujeres, que en actos oficiales. Su secretario, mi adorado Tommy Lascelles,  renunció después de ese viaje,  harto de la mala vida del Príncipe al que hubo de llevar a la rastra a Londres donde su padre había enfermado.

El segundo episodio de Heat of the Sun muestra como  Nairobi está preparando un gran safari para entretener a su Alteza Real, pero no llega a ocurrir ya que Eduardito debe volver a Inglaterra. En Shadow on The Sun en cambio hay un safari-organizado por Finch Hatton y Bror Blixen, que es donde la embarazada Beryl conoce al Duque de Gloucester que se enamora de ella y le pide que lo busque si llega a ir a Londres.

Peter Sands como el Príncipe de Gales y Rupert Frazer como el Duque de Gloucester en Shadow on the Sun

Lo cierto es que Beryl pasó el resto de su embarazo en Inglaterra. Nacido su hijo Gervase, ya estaba harta de su existencia restringida y burguesa, en la casona de los Markham, vigilada por la suegra. Buscó al Príncipe Henry y se hicieron amantes, pero el Harry de ese entonces sufría del mal de Los Windsor. Se enamoró y quiso casarse con la desinhibida Beryl. Obvio que nadie estaba contento con este plan. La misma Beryl no estaba segura de querer un tercer matrimonio. Su esposo amenazaba hacer un escándalo. La solución la encontraron los fixers de la Corona.



Beryl recibió una pensión de por vida. A cambio prometió no ver más a Su Alteza y volverse a Kenia, dejando atrás a su marido y a su hijo. Allá se reinventaría con otra aventura. Bajo la guía de Denys Finch Hatton y Tom Campbell Black, se convertiría en una estupenda aviadora y eventual escritora.

Tanto Campbell Black como Finch Hatton pasaron por la cama de la aviadora . Por ahí algún biógrafo ha puesto en duda que Beryl tuviese amores con Finch Hatton,  debido a su estrecha amistad con Karen Blixen. Se olvidan de cómo era Kenia. A la Baronesa no le incomodó compartir a su amante con su joven protegida.

La llegada de los Años 30 cambiaria el estilo de vida hedonista de Happy Valley y de sus alrededores. La Depresión y plagas de langosta arruinarían a muchos granjeros. Varios de nuestros dramatis personae volverían al Viejo Mundo, pero para la Segunda Guerra Mundial, habría otro tipo de refugiados  que, a veces a la fuerza, se establecía en este exótico y mágico reino.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Adamson, Joy. Born Free (traducida como Nacida libre)

Barnes, Juliet. Ghosts of Happy Valley (traducida como Los fantasmas de Happy Valley)

Benuzzi, Felice. No Picnic at Mount Kenya. (traducida como Evasión en el Monte Kenia)

Best, Nicholas. Happy Valley: The Life of the British in Kenya

Blixen, Karen Out of Africa (traducida como Memorias de Africa)

Dinsen, Isak. Letters from Africa 1914-1931 (traducida como Cartas de África)

Fox, James. White Mischief.

Hemingway, Ernest. The Snows of Kilimanjaro and other Stories (traducida como Las nieves del Kilimanjaro)

Huxley, Elspeth. The Flame Tress of Thika (traducida como Los flamboyanes de Thika)

Kessel, Joseph. The Lion

Lovell, Mary S. Straight on till Morning: The Briography of Beryl Markham

Markham, Beryl. West with the Night (traducida como Al oeste con la noche).

Patterson, John Henry. The Man-Eaters of Tsavo (traducida como Los devoradores de hombres de Tsavo)

Spicer, Paul The Temptress: The Scandalous Life of Alice, Countess of Janze.

Zweig, Stephanie. Nowhere in Africa (Traducida como En algún lugar de África)

 

 Con esta nota doy punto final al 2024. Los espero en el 2025 y que sea un muy buen año para todos.