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martes, 26 de agosto de 2025

María Antonieta: Primera y Segunda Temporada

 


La primera temporada me dio urticaria y le hice la cruz, pero necesitando algo que llenase mi espacio de series de los martes, me puse a ver la segunda etapa. Aunque no carente de falsedades históricas, es menos sexualizada y menos estrambótica que los primeros episodios. Incluso me hizo retroceder y descubrir que a partir del quinto episodio, la serie se vuelve coherente y digestible. Marie Antoinette puede verse en EStados Unidos via PBS Amazon y en América Latina por Disney+

De Delfina a Reina

Los primeros episodios daban grima con una creación de escenarios imposibles. ¿Cómo Luis XV (¡qué repugnante estuvo James Purefoy en ese papel!), por mucho que le gustasen las muchachitas,  iba a poner en peligro su alianza con Austria abusando de la esposa de su nieto? ¿Como en Austria iban a mandar a Francia una princesa impúber? ¿Como María Antonieta no iba a saber lo que era menstruar e iba a manchar las escaleras de Versalles con la sangre de su primera regla? ¿Acaso no usaba calzones? ¿Y cómo la famosa enemistad entre la Delfina y Madame Du Barry aquí la convierten en una relación con ribetes lésbicos?

                          Luis XV y Du Barry, par de cochinos

Con esa presentación,  yo me alejé de la serie anglo-francesa (combinación de la BBC y de Banijay), pero por falta de material de esparcimiento, se me ocurrió entrar en el episodio 6, justamente el que describe la provechosa visita del Emperador Jose, hermano de la reina. A mí siempre me ha caído bien este emperador liberal y sesudo y siento mucha lastima por la trágica vida personal que le tocó.



Jonas Bloquet lo interpreta magistralmente, opacando a Danny Huston en la versión de Sofia Coppola. El modo en que enfrenta los problemas conyugales de los monarcas y las intrigas cortesanas es sabio y divertido a la vez. Al final del episodio, los reyes están camino de escribirle a la cigüeña. Al final de la temporada ya tienen dos hijos, uno de ellos el anhelado Delfín.

Antes de esto, hemos tenido varios altibajos emocionales de nuestra heroína. Finalmente le cayó el veinte que primo Chartres no era su aliado incondicional, sino un hombre obsesionado con hacerla su amante. El Duque de Chartres, envidioso y libidinoso,  inspira un poco de lastima, pero el libreto escogió una manera simplista de explicar la traición del futuro Philippe-Egalitė.



En la vida real, el Duque siempre sintió envidia de su primo. Luis XVI y su consorte le tenían tirria por intrigante y sinvergüenza. Lo que pasa es que por alguna razón la producción decidió prescindir del Conde de Artois, hermano del rey concentrándose solo en el man-child de Provenza. Artois (futuro Carlos X) si se llevó bien con Toinette, desde la llegada de la austriaca a Francia. Tanto que se les imputaron los amores que en la serie achacan a Chartres y a la reina.

Hablando del Conde de Provence, me divierte este niñato con ínfulas de rey que no sabe ni como preñar a su mujer. Me ha gustado más su retrato en Careme donde, quien se ha autonombrado Luis XVIII (que lo seria después del exilio de Napoleón) aparece como un hombre taciturno, desilusionado con la vida, pero dotado de la suficiente sabiduría para saber lo importante que es la buena mesa y el talento de Careme para llenarla.

               Provence con exceso de rouge en las mejillas

Quien me inspira lastima, aunque es amargada e intrigante, es su mujer María Josefina de Saboya. Debe haber sido casi imposible vivir con un marido que le expresaba el desprecio hasta con la mirada. Por suerte, la italiana se consiguió una amiga y compañera de cama en su lectora Madame de Grebillon que aparece en el episodio final de la primera temporada.



Lamballe vs Polignac

Otra razón por la cual me alejé de esta serie fue la caricaturización de María Teresa de Saboya-Carignano, Princesa de Lamballe, personaje histórico que siempre ha capturado mi imaginación. Después que Anita Louise y Mary Nighy me la habían presentado de manera atractiva y grata, la pobre Jasmine Blackborow ha sido convertida en un ser insignificante con su ridícula virtud y con el estigma de hacernos creer que estaba enamorada de su real patrona. Eso me resultó una ofensa a una mujer que es considerada casi mártir.



Pues la serie a partir del episodio siete nos muestra que la villana de este cuento es Yolanda de Polastron, personaje muy diferente al interpretado por Rose Byrne en la versión Coppola. No he podido encontrar antecedentes familiares que la hagan parienta del Conde de Maurepas ni históricos que la describan como espía del ministro. Lo que si es cierto es que era ambiciosa y oportunista. Se aprovechaba del cariño de la reina para conseguir puestos para su familia, honores para ellacomo el recibir el título de Duquesa de Polignac—y amasar una fortuna propia.

                      Toinette cambia de amiga

Obvio que esta preferencia de María Antonieta por la alegre y audaz Duquesa postergó a la seria y piadosa Lamballe, lo que puede haber hecho mella en un espíritu sensible y frágil como el de la Princesa. Por eso aplaudimos cuando Lamballe ya no aguanta más y se marcha de la Corte, pero regresa cuando recibe noticia de la muerte de la Emperatriz María Teresa para consolar a su amiga. Es un momento enternecedor cuando María Antonieta la abraza. Ahí se siente la devoción de Lamballe, una devoción que la llevará a la muerte.



La serie además es importante porque nos trae temas históricos como el perpetuo dilema de si la ruina económica de Francia (mayor factor para la Revolución) fue provocada por la ayuda de la nación gala a la independencia de los Estados Unidos. También conocemos personajes que la historia ha olvidado.

Me dio un poco de lata que pasaran tan rápido por encima de Rose Bertin, la primera gran modista de la historia y ni una mención de Madame Vigee-Lebrun. De hecho el retrato que Toinette envía a su moribunda madre no corresponde al suyo pero si es un cuadro de Yolanda de Polastron que Vigee-Lebrun pintó.



Es interesante que pongan que Anton Mesmer mesmerizó a Lamballe y que la Princesa aconsejó a su reina que se pusiese en manos del genial germano. En realidad, Lamballe utilizó los servicios de un discípulo de Mesmer llamado Charles D’Eslon que había sido médico de cabecera del Conde de Artois.

No hay constancia de que Toinette haya sido mesmerizada, pero como toda la Francia importante, ella tenía conciencia del magnetismo animal y su influencia. La Reina le ofreció a Mesmer un sueldo y pensión, pero el científico se negó a aceptarlos ya que, a cambio, debía dejarse vigilar por colegas.

Así llegamos a 1783 en la Segunda Parte. La serie le baja el tono al sexo y a las escapadas de la reina. María Antonieta se ha vuelto una mujer seria, dedicada a ayudar a su pueblo en un invierno crudísimo, uno de los peores de la historia, pero su ayuda no es suficiente.

            Los soldados protegen a su reina y a Lamballe de una turba de mendigos

Luis, Toinette y Fersen: Un Triángulo Trágico

Esta segunda temporada nos permite conocer un Luis XVI que es la persona más decente de la Corte. Ya no lo asaltan las dudas de antaño, pero su tarea ,a la que le dedica casi todo el día, es titánica e imposible. El tesoro de la nación ya les llegó a las manos malgastado por los excesos del abuelo; los cofres han quedado vacíos por el esfuerzo de mantener una guerra con Inglaterra y de apoyar la independencia de los Estados Unidos.

Los americanos no están muy apurados en pagar la deuda y Luis necesita desesperadamente de un mago de las finanzas que saque al reino del atolladero. En cambio, la siempre entrometida Yolanda le encaja a su amiguito Calonne.

Históricamente se sabe que Calonne era cercano a la Duquesa de Polignac, pero no fue más inepto que otros ministros de finanza. La nación estaba empobrecida, el mal clima había acabado con las cosechas. Había hambre en la ciudad y en el campo, encima de eso se vino el escándalo por el famoso collar.

Vemos a Luis en su faceta de padre y esposo, labores que desempeña bien. Lo vemos atender al viejo e invalido Conde de Maurepas y hasta sofocar sus hormonas cuando está cerca de Polignac. Nos es difícil comprender porque María Antonieta no lo ama cuando es tan bueno. La reina sigue enamorada del Conde Fersen, al que no ha visto en años y al que le escribe cartas con tinta invisible que nunca envía.



Cuando las cartas desaparecen, Toinette sospecha de Yolanda y es que la reina está cobrando conciencia de que su mejor amiga es también su enemiga. Esto ocurre a raíz del mal parto de Toinette cuando Polignac no está su lado. Nosotros (y Lamballe) sabemos que Polignac la abandonó consciente que su soberana estaba mal, más preocupada de meterle a Calonne por los ojos al rey. Aun ignorando esto María Antonieta sabe que sus enemigos están muy cerca, en la corte.

Una Corte de Enemigos

Es cierto. El Cardenal de Rohan, mujeriego y libidinoso, será motivo de la destrucción de María Antonieta. En el palacio se ha introducido una alimaña que se unirá al repulsivo prelado. Jeanne de La Motta Valois era efectivamente una condesa, pero también ratera y estafadora. Una criminal ambiciosa muy alejada de la  interpretada por Hilary Swank en La intriga del collar. Cuando Jeanne se une a Rohan están claveteando juntos el ataúd de sus soberanos y de la monarquía francesa.



Otro enemigo es Chartres, que nunca le ha perdonado a la esposa de su primo su rechazo, Ahora vive semi exiliado bajo prohibición de acercarse a Versalles. Su palacio es lugar de reunión para intelectuales con ideas revolucionarias como Beaumarchais que como nos mostrase Franklin era un maestro del espionaje, pero también de la propaganda política. Su pieza de teatro Las Bodas de Fígaro seria instrumental para sembrar la idea de que los poderosos pueden ser derrotados por sus propios sirvientes.

Una aclaración. Vemos a Chartres, que, siempre fue mujeriego, cohabitando con la Condesa de Genlis. Efectivamente, Felicite era una escritora de ideas progresistas. Tuvo un affaire con su empleador, cuando fue gobernanta de los hijos del Duque de Chartres, Incluso tuvieron una hija, Pamela, pero para 1783, época en que inicia la Segunda Temporada, estaban ya separados.



1783, como vemos, fue una época difícil para María Antonieta quien estaba a mediados de su cuarto embarazo. Aparte de sus hijos mayores que vimos nacer en la Primera Temporada, Toinette había perdido un bebe en 1781. La serie no miente al describir el mal fin de este cuarto embarazo, aunque no fue culpa de Polignac.



Ese es el argumento, aparte de eso la serie no tiene mucho que ofrecer. Carece de vestuario esplendoroso, de hermosos paisajes y de buena cinematografía. En todo es inferior a la visión de Sofia Coppola de María Antonieta. A lo mejor la Toinette de Kirnst Dunst era menos mezquina, frívola, tonta que la de la vida real, pero caía mejor.

Contenido Violento o Gory: Increíble que un país que iba a presenciar el primer régimen sangriento de la historia moderna, parezca tan tranquilo. Hay muchos gritos, pero no vemos peleas. se oyen rumores de guerras lejanas, y una turba de mendigos acosa a María Antonieta cuando va a socorrerlos. ¿Lo más violento? El cierre de Las Bodas de Fígaro por la policía y un derechazo que el rey le propina a su hermano por andar calumniando a su mujer.


                      Los Reyes se disponen a ver Las Bodas de Figaro

Contenido Sexual y Desnudos: La primera temporada fue una orgia constante. A pesar de escenas grotescas como Toinette ensuciando las escaleras con sangre menstrual o bañándose con Dubarry o Luis XV (pobre Purefoy que papel tan degradante) manoseando a la mujer del nieto, casi no recuerdo desnudos. La segunda temporada le baja el tono a lo sexual, a pesar del adulterio de la reina y del romance lésbico (un detalle histórico) de la Condesa de Provenza con Marguerite de Grebillon.

Quien me ha incomodado es Fersen. No soy puritana ni pertenezco al gremio de los historiadores revisionistas que insisten en creer que la reina y el conde sueco solo sostuvieron una amistad platónica. Es que el actor no me entra. Prefiero pensar en Axel Fersen con el rostro de Tyrone Power o Jamie Dornan.

                                   Elijan a su Fersen preferido


Factor Feminista: Como buena obra woke nos cuentan constantemente como la pobrecita Toinette es víctima de reglas patriarcales que la sofocan. Me resulta difícil tenerle lástima a una shopaholica que ejerce su poder consumista a diestra y siniestra. Como en  la mayoría de estas series, las mujeres son víctimas de su propia inutilidad y quienes realmente fueron poderosas como la Emperatriz Maria Teresa, son vistas como las villanas del cuento por obligar a su hija a casarse con el rey de Francia, un destino que todas las nobles envidiaban.

Para evidenciar la debilidad de estas mujeres veamos como acabaron en la vida real. Toinette sufrió escarnio público, prisión, y finalmente perdió la cabeza literalmente. Lamballe fue despedazada por una turba luego que se negó a repudiar a sus soberanos. 

      Los muchos rostros de María Teresa de Lamballe




Polignac es vista como la gran perra manipuladora, pero trabaja para otros hombres, sus parientes y sus amantes. Consiguió huir de la guillotina, pero sucumbió a un cáncer uterino.


                              Polignac por Vigee-Lebrun

Parecería que Jeanne de La Motte es muy poderosa, pero terminó en el cadalso, azotada y marcada con un hierro candente. Escapó a Inglaterra donde recibió una muerte macabra al ser arrojada desde una ventana de hotel.

                      Muy condesa, pero una zorra delincuente

Las grandes sobrevivientes fueron las tías del rey. Victoire y Elizabeth lograron escapar del Terror y morir de viejas en el extranjero donde encontraron refugio con parientes que tuvieron que soportarlas. Llevaron vidas vacías y sus muertes no fueron recordadas.

María Giuseppina también sobrevivió al Terror. Acabó sus días viviendo en Alemania en compañía de su amante y del alcohol. La vimos en Careme, pero no vimos la subida al trono de Provenza quien volvió a Paris a reinar, pero no se molestó en llevarse a su odiada mujer consigo. Quien fungió como primera dama del reino, fue su sobrina, la pequeña “Mousseline” convertida en Duquesa de Angulema.

                        Los Delfines y Los Provenza en familia

En una velada del Duque de Chartres, Cagliostro predice que o su anfitrión o el Conde de Provenza reinarán después de Luis XVI. Sabemos que fue Provenza. En cuanto a Felipe Igualdad, ser un traidor a su estirpe y jugar a ser revolucionario le valió de poco. Fue guillotinado. Su esposa (que no aparece en la serie) logró huir. Felicite también huyó perdiendo toda su fortuna. Rebotó de corte en corte, a través de Europa, para regresar a Francia donde obtuvo pequeñas pensiones por parte de Napoleón y de su antiguo pupilo, Luis-Felipe, una vez que él reinó Francia.

Sin embargo, Madame de Genlis nos llega envuelta en brumas del tiempo por otro motivo. Era escritora fecunda y en vida publicó varios libros infantiles, dirigidos principalmente para niñas. Llenos de moralismos pero también de ideas liberales, hoy nos parecerán anticuados, pero en su día fueron traducidos a varios idiomas ya que su obra es mencionada por Balzac y Tolstoi y como escritora influyó en autoras inglesas de su época como Jane Austen. Lástima que la serie haga más hincapié en su faceta de amante que de literata. En resumen, Marie Antoinette no es una serie feminista.



Factor Diversidad: Es un gusto que incluyan en la trama a Chevalier de Saint- George, que fue importante en la corte de Luis XVI, amistó con la reina y era negro e hijo de esclavos, pero aparte de su interprete (Yoli Fuller) l no hay actores de color en la serie. Todos son europeos y caucásicos.



lunes, 16 de junio de 2025

¿Cómo era el verdadero Careme?: un poco de historia antes de ver la serie de Apple

 


Buscaba excusas para no ver el primer capítulo, no le tenía confianza, pero ni me di cuenta de cómo pasó la hora. Así de enganchada estaba. Alerta: cero semejanzas con la realidad; cero veracidades históricas; mucho sexo y mucho pastelito; entretenida, pero tan enredada que los mismos críticos no entendieron que pasaba. En resumen, esta producción de Apple tv+ tiene un protagonista que es cocinero y se llama Careme, pero es un mero alcance de nombres. Paso a carear al verdadero gran chef con el inventado y explicar el motivo por el que el libretista Davide Serino se volcó hacia la ficción en vez de la historia.

El Arquitecto de la Pastelería

Esta es la biografía genuina de Marie Antoine Careme, conocido como “Antonín”. Nacido en París en 1783 (6 años antes de la Revolución), su familia era tan pobre que su padre lo colocó de aprendiz de cocinero cuando el crio tenía diez años. Al menos ahí tenía algo que comer. El chico tenía buena mano para la cocina y fue trabajando en diferentes establecimientos, subiendo de categoría, hasta llegar donde Silvestre Bailly, uno de los mejores pasteleros del país.

Bailly notó que Careme tenía talento e ideas tales como convertir los pasteles en obras arquitectónicas, le fomentó ese habito y le daba permiso dos tardes semanales para que fuese a la biblioteca a examinar libros de arquitectura. Ya durante el Imperio, Careme se había trasladado a otra pastelería, la de Gendron y era famoso por sus postres en forma de pagodas y pirámides.


                         Careme y su croquenbouche


Es posible que en aquella época, el joven pastelero atrajese el interés de Talleyrand-Perigord, Ministro de Asuntos Exteriores. Una de las pocas verdades de la serie, es que a Napoleón la cocina le importaba poco (tal vez por sus ulceras), pero le dejaba todas las tareas diplomáticas a su ministro que consolidaba buenas relaciones exteriores usando la buena mesa como aliada. Napoleón permitió que Talleyrand adquiriese una mansión en las afueras de Paris donde agasajaba a altos dignatarios extranjeros y Careme se hacía cargo de esos banquetes.

Paso a proporcionar algunos detalles, porque los críticos no parecen entender el trasfondo de la serie. Se dice que están en el Consulado, periodo que inicio en 1799. En 1804, Napoleón se coronó emperador, por lo tanto la serie inicia a fines de 1801, cuando Careme tenía 18 años. El año clave de la vida del joven pastelero fue 1803 cuando puso su propia pastelería. Todo esto indica que para entonces Careme gozaba de una sólida posición económica y del mecenazgo de alguien importante ,en este caso Talleyrand.

La realidad desmiente a la serie, Careme nunca fue parte del servicio doméstico del ministro. Sus servicios en aquel entonces, eran estrictamente free-lance, aunque su mayor empleador era Talleyrand y es posible que haya cocinado para el Emperador. Se sabe que fue el encargado del catering de la boda de Jerónimo Bonaparte, y de las segundas nupcias de Napoleón en 1810. En sus memorias, Careme recuerda con mucho cariño haber trabajado en conjunto con Laguipere, el cocinero oficial de las Tullerías.

                        El verdadero Marie-Antoine

Un Cojo que Caía Parado

La caída de Bonaparte no hizo mella en el cocinero porque Talleyrand seguía siendo poderoso. Como decía mi padre: “Para ser cojo, Talleyrand caía siempre parado”. Hora de hablar un poco del personaje de Jeremie Renier que es mi favorito en la serie, a pesar de que a ratos lo calumnian para que parezca villano. Hasta lo ponen detrás del atentado de la Calle San Nicasio y del asesinato del Duque de Enghien.

Carlos Mauricio, Príncipe de Talleyrand-Perigord nació en el seno de una antigua familia de la nobleza, pero la deformidad de su pie le cerró las puertas a las oportunidades abiertas para esa clase, solo el clero lo aceptó. En poco tiempo,  Talleyrand ascendía a la mitra de obispo, no por mérito de su virtud, ya que era librepensador y mujeriego. La Revolución lo liberó de sus cadenas eclesiásticas.

Pronto ponía su sagacidad al servicio de los mandamases revolucionarios, destacando en labor diplomática. Ser excomulgado por el Papa le valió madre, más preocupación le daba el inicio de las masacres que caracterizarían la caída de Luis XVI. Huyó a Inglaterra de donde fue expulsado. Cruzó el Atlántico hasta la nueva nación americana donde hizo amistad con Alexander Hamilton y con Aaron Burr.

                                     El verdadero Talleyrand

Acabado El Terror, Talleyrand retorna a Francia. El Directorio lo nombra encargado de relaciones extranjeras. Notando las habilidades militares del joven General Bonaparte, Talleyrand lo apoya para que, tras el golpe de estado de Fructidor, Napoleón se erija en Primer Cónsul de la nación gala. En agradecimiento, Bonaparte nombra al ex obispo su ministro de relaciones exteriores, cargo que Talleyrand seguirá ocupando durante el imperio. Eso de andar congraciándose con Bonaparte porque quiere ese puesto, como aparece en Careme, es falso.

Lo que si es cierto, es que Napoleón permite que su ministro adquiera el Chateau de Valenҫay para agasajar a los diplomáticos extranjeros. Es ahí donde creará su fama el joven Careme. Eso ayuda a su patrón a hacer buenas migas fuera de Francia lo que le acarrea suerte cuando le llega su Waterloo a Napoleón.  Talleyrand Perigord, rápidamente, cambia de acera política. Colabora activa y eficazmente en el Congreso de Viena y recibe triunfalmente al Zar Alejandro a su llegada a París, por supuesto con un banquete de Careme.

Los Patrones de Antonin

El Emperador de todas las Rusias se enamora de la comida del joven chef hasta el punto de que querrá llevárselo a San Petersburgo, pero Careme acepta antes ser el cocinero oficial del Príncipe Regente de Gran Bretaña . Ha sido un error, el clima londinense no va con los pulmones ya maltrechos de Antonin. Marie Antoine preferirá irse a cocinar para Lord Stewart, embajador británico en Viena. Desde Rusia lo llama el Zar, pero a Careme le disgusta el clima ruso. Vuelve a París donde se ocupará de las cocinas de la Princesa Bagration, una adinerada aristócrata georgiana.



Sus últimos años de vida, los pasará Antonín como chef del hombre más rico de Francia, el banquero James de Rothschild. Para entonces, Careme era un hombre muy rico y famoso gracias a su excelsa clientela y a sus numerosos libros de cocina que influirían por más de un siglo la cocina de reconocidos cocineros como James Beard y Julia Child.

Antoine Careme es acreditado con haber impuesto en Francia el servicio “ a la rusa” . Bajo la influencia de su patrono Zar Alejandro, Careme desterró la costumbre de apilar platillos sobre la mesa de un banquete virándola por la más cómoda de tener camareros acercando bandejas de vituallas a los comensales. Él fue quien inventó el sombrero blanco alto de los cocineros y también el título “chef” (jefe) para ellos.

En la pastelería, Careme no solo impuso sus croquembouches, las fantásticas obras arquitectónicas construidas con obleas y nougat. También creó los repollitos (choux), los famosos vol-au-vents, las mil hojas, e incluso platillos salados como los Tournedós Rossini.



Pasados los cuarenta años era obvio para el cocinero y para sus íntimos que su salud era precaria. Rothschild le ofreció trasladarlo a su mansión para ser atendido por buenos médicos, pero Antonín prefería la independencia de su propia casa. Murió a los 49 años. Incluso la causa de su muerte es desconocida.

Se cree que sus pulmones fueron afectados por el carbón de sus hornos. Otros creen que fue una sinusitis que se unió a una enfermedad de su maxilar provocada por la ingesta de azúcar, obligación de un buen pastelero. O sea murió de una infección a los dientes que alcanzó sus sinus, letal en días pre-antibioticos. De cualquier forma, se puede decir que la gastronomía lo mató

Se sabe poco de los últimos días del gran chef, solo que vivía con su única hija Marie-Agathe. Fue ella quien, por razones personales, quemó las ultimas notas y diarios de su padre. Se cree que hubo un desacuerdo entre el chef y su hija, pero no se conocen detalles.



Como verán, la vida de Marie-Antoine  Careme fue rica en creatividad, en viajes, en tener importantes patronos, pero no hubo grandes escándalos. Por eso Apple+ ha decidido crearle una biografía alternativa convirtiéndolosiendo apenas un adolescente en espía, casanova y maestro de la intriga. Tengan eso en mente cuando vean y disfruten la serie.

Algunos datos antes de pasar a reseñar Careme.  Como ya dije inicia en 1801 y acaba en 1804 con la llegada del Imperio. Los episodios 3 y 4 ocurren en 1802 gracias a la mención de fechas claves: matrimonio de Hortensia de Beauharnais y consecuente primer embarazo, y matrimonio de Talleyrand-Perigord y su querida Catherine. Ambos hechos son parte de la trama.

                                          La verdadera Catherine

El Atentado de la Calle Sainte Nicaise

Este suceso tuvo lugar en Nochebuena de 1800, pero la serie lo traslada un año más tarde, en otra fecha y de día. El episodio de ese atentado es otro aspecto de la historia alternativa confeccionada por David Serino. En la vida real fue parte de varios complots de la chouannerie, los rebeldes bretones que eran partidarios de un regreso a la monarquía y al catolicismo en Francia.

En vísperas de Navidad, y creyendo a sus enemigos neutralizados, Bonaparte accedió asistir a un oratorio de Haydn en la Opera. Estaba cansado y se quedó dormido despertando con la explosión. No hubo ni un cambio de ruta, ni la escolta militar fue advertida, ni Careme ni Talleyrand fueron parte del complot. Si este fracasó fue por un atraso al encender las mechas.

                           El atentado de la Rue Saint Nicasie

Fouché, el siniestro ministro de la Policía,  ahora temía que en su odio por los jacobinos Napoleón cargase contra él así que se empeñó en descubrir a los verdaderos culpables de la muerte de no se sabe cuántas personas ya que los historiadores discrepan sobre la cifra. Aunque Fouché eventualmente descubriría el plan de los chuanes, Napoleón exigió una redada de jacobinos que, por una vez, eran inocentes.

Cuatro fueron guillotinados, 130 fueron deportados, algunos a la Guayana Francesa. A Fouché, Napoleón lo despidió por andar contradiciéndolo y de esa manera acabó con el poder jacobino. El grupo no levantaría cabeza sino hasta 1873 con la Comunne.

Detesto a los jacobinos como detesto a toda la izquierda desbocada. Hegel y Marx los llamaron “los primeros comunistas”. Fueron los jacobinos los que convirtieron a la Revolución en un baño de sangre, torturando y matando de maneras horribles no solo a la nobleza y la realeza, sino también a campesinos, artesanos e intelectuales. De eso he hablado ya en otra entrada. Me incomoda que pongan a Careme de jacobino porque se supone que debemos admirarlos ya que el cocinero los sigue.

La serie muestra a los franceses odiando a Napoleón. Falso. La noche del atentado, el público de la Opera lo recibió con ovación de pie. Madame de Stael si escribía panfletos, pero era moderada, la serie nos quiere hacer creer que era jacobina. Falso. Ella se exilió, al igual que Talleyrand al comienzo del Terror. Después de todo, era baronesa. La lucha en contra de Bonaparte, a quien Germaine veía como un futuro tirano, se volvió casi personal y el cónsul exilió a la Baronesa de Stael de Francia. Fouché nunca fue a arrestarla en su propia fiesta.

                                Talleyrand  y Madame de Stael
                                    La verdadera Germaine de Stael


Hablando de Fouché, realmente era un jacobino de lo peor. Lo vemos torturar al pastelero Bailly y a Étienne y no miente cuando recuerda que fue el “Carnicero de Lyon”. Se ganó esa fama cuando, para ahorrar municiones, despedazó a sus prisioneros con balas de cañón. Aunque enemigo de Talleyrand, en más de una ocasión se unieron en contra de Napoleón.

                                     El verdadero  Fouché 

Sobre Napoleón y el Divorcio.

El Código Napoleón deja abierta la posibilidad de que el marido pueda solicitar el divorcio por varias razones, y de común acuerdo. También hay causales que permiten el fin del vínculo matrimonial, pero la esposa solo puede pedir el divorcio si el marido le ha metido a una concubina en casa (aunque sorprenda esto ocurría mucho en ese entonces, sobre todo si la amante era una criada).

Napoleón nunca se opuso al divorcio puesto que Josefina le fue infiel desde su primer día de casados. La relación de La Beauharnais con el joven oficial (menor que ella) Hyppolite Charles trascendía la cama, ya que ambos se enriquecieron con unos negocios turbios. En varias ocasiones, Napoleón intentó divorciarse de una mujer que no solo le pintaba el cuerno además era más manirrota que María Antonieta.  No fue la infertilidad de Josefina, la única ni la mayor causa del divorcio (1809).

Careme en Varsovia

No quiero meterme en esa divertida escapada de Careme a Polonia a tratar de convencer a Luis XVIII de renunciar al trono francés, aunque fue chistoso ver al cocinero dándoles órdenes a sus pinches de cocina (Henriette, Catherine de Talleyrand y Charles de Flahut). El espacio lúgubre y medieval donde cocinan no se parece ni al Castillo de Jelgava en Letonia, ni al Palacio Lazinski en Varsovia donde el Conde de Provenza (como lo conocemos en María Antonieta) y su corte se trasladaron a fines de 1801.

                                    El Palacio Lazinski

Interesante que nos ponen a Madame Royal (María Teresa) como una demente que juega con guillotinas como si fuera Wednesday Adams. En 1802, María Teresa, única hija sobreviviente de María Antonieta, ya estaba casada con su primo el Duque de Angulema y era muy devota de su tío Luis XVIII.  Incluso fue quien consiguió que la Reina Luisa de Prusia les proporsionara alojo en Varsovia luego que el Zar Pablo hizo salir a la corte francesa del territorio ruso.



                              Madame Royale, la Duquesa de Angulema




La presencia de Giuseppina de Saboya (muy joven para tener 60 años)tampoco es verosímil. Ella vivía en Alemania-separada de su esposo y junto a su amante Marguerite de Grebillon. Catherine no miente cuando dice que a la  Condesa de Provenza solo le interesa el vino y una mujer. La relación lésbica de Giuseppina con su lectora, una mujer de clase humilde, había causado escandalo aun antes de la Revolución.

                      Maria Josefina de Saboya, Condesa de Provenza

El Gran Bake-Off del Hotel Galliffet

No puedo terminar sin reírme del absurdo concurso de cocina que ocupa el capitulo cinco. Grimod de la Reyniere era un abogado de clase alta y amigo de la buena mesa que antes de la Revolución invitaba a cenar a sus amigos a su casa. Mandaba traer platillos de diferentes restaurantes y hacía que sus comensales los juzgasen y escogiesen el mejor. Pues la serie lo ha convertido en el inventor de un concurso de cocina anual. Todo el episodio se convierte en el Great Bakeoff en el cual los jueces son todos abogados, Josefina, a medio vestir,  llega a chantajear a los jueces y bueno... tienen que ver para creerlo.

Las competencias de cocina son una invención del siglo XX. Las famosas cenas de La Reyniere acabaron antes de la Revolución. El abogado, que no era ni afeminado, ni esnob, ni sarcástico, al retornar del exilio siguió ejerciendo un poco más profesionalmente sus facetas de gourmet y gourmand. En 1803 publicó la primera edición del Almanach des Gourmandsuna guía gastronómicalo que lo convierte en el primer critico de cocina de la historia.



Esa es entonces la verdad detrás del “drama erótico”  que la televisión francesa y Apple tv han creado para que conozcamos a un hombre que más se la pasó en la cocina que en intrigas políticas y románticas. ¡Ahora a ver Careme!

jueves, 24 de octubre de 2024

El Héroe Contrarrevolucionario: Pimpinela Escarlata

 


Elegí de toda la ficción sobre la Revolución Francesa esta, que hoy llamaríamos, franquicia de la Baronesa Orczy, por ser una de las obras más populares sobre el tema y que ha trascendido la literatura popular para pasar al cine y la televisión. Aparte de crear tropos literarios, es un fiel retrato del Terror y de sus fallas.

La Baronesa-Escritora

Emma “Emmuska” Orczy nació en el imperio Austro-húngaro. Su padre el Barón Orczy era un patrón de la música clásica, su madre pertenecía la antigua nobleza magyar. Los Orczy eran millonarios, dueños de tierras y fábricas, pero las violentas revueltas que azotaron Hungría durante el Siglo XIX, hicieron que la familia se exiliase primero en Bruselas y luego en Paris, donde Emmuska estudió música.

                                                  Emmuska cuando nina

Finalmente, la familia se instaló en Inglaterra, La joven baronesa estudió arte y en una escuela de pintura conoció a Henry Montague Barstow con quien se casaría en 1897. Aunque fue un matrimonio feliz, en sus inicios les faltaba el dinero. Para ayudar a mantener su casa y a su hijito John Montague,  Emmuska comenzó a trabajar como ilustradora y editora para pasar a escribir cuentos cortos que publicaba en revistas. Eligió un género poco común para una mujer, el relato de misterio. De hecho, en 1910, la Baronesa Orczy crearía a la primera mujer detective de ficción con “Lady Molly of Scotland Yard”.



En 1905, se les ocurrió a Emmuska y a su esposo dramatizar un cuento de ella para ponerlo en escena. Esta pieza sería el inicio de una franquicia que gira sobre él enigmático Pimpinela Escarlata, un inglés que se dedica a rescatar aristócratas condenados a la guillotina. La obra fue un exitazo y estuvo cuatro años en cartelera.

Fue entonces que la Baronesa concibió la idea de extender el cuento y convertirlo en una serie de novelas que alcanzarían, con la llegada del cine, el nivel de franquicia. Para crear a Sir Percy Blakeney, Emmuska se inspiró en El Caballero de la Casa Roja―un personaje real― quien también enviaba mensajes secretos a María Antonieta escondidos en una flor, y en convencionalismos de otras obras sobre la Revolución.

La Baronesa Orczy era una mujer conservadora que creía en un sistema monárquico, militarista e imperialista. El advenimiento de la Unión Soviética la haría intensamente anticomunista. La saga de Pimpinela Escarlata,  escrita entre 1905 y 1940, refleja los valores de la autora, su rechazo por la Revolución y por quienes la sirven.



Nace el Héroe de Dos Caras

Su protagonista, Sir Percy, es un aristócrata, cercano al Príncipe de Gales. Su círculo de ayudantes incluye nobles ingleses que no solo rescatan a sus congéneres franceses,  también, en El Dorado,  intentan salvar al pequeño Delfín. En suma, desprecian la República, creen en monarquías parlamentarias, y consideran a los revolucionarios una turba de individuos violentos y sanguinarios.

La Baronesa escribiría más aventuras de Sir Percy y también de sus seguidores en la liga de rescatistas. Llegó incluso a escribir precuelas sobre un antepasado de Sir Percy que también sería héroe justiciero en días de Cromwell.  





Gran parte del éxito de los libros tenía que ver con algo que era novedad entonces: el héroe con doble identidad. Por primera vez el público se encontraba ante un individuo débil, fatuo,  frívolo, casi afeminado y más preocupado de su vestuario que de las realidades del mundo. Solo el lector sabía que esa personalidad era una máscara para esconder al arriesgado y justiciero salvador de vidas.

Sin Pimpinela Escarlata no existirían los héroes de comic como Clark Kent, Bruce Wayne y Peter Parker cuyas naturalezas grises e inocuas desaparecen una vez que se ponen la capa y máscara de Superman, Batman y El Hombre Araña. Quien es definitivamente un emulo de Sir Percy es Don Diego de La Vega, alias El Zorro. Fue esta fórmula la que convertiría a Emmuska en millonaria. Se compró una villa en Mónaco donde pasó la Segunda Guerra Mundial y donde murió su esposo.



Leslie Howard: Pimpinela en Pantalla

Antes de su fallecimiento, La Baronesa alcanzó a ver a su héroe navegar por la pantalla de plata. Las primeras adaptaciones de Pimpinela Escarlata fueron en el cine silente, pero la más recordada y reconocida es la de 1934. Es un producto de los Korda, y Alexander Korda lo usó como vehículo para resaltar la belleza eurasiana de su protegida (más adelante, esposa) Merle Oberon en el rol de Lady Marguerite Blakeney.



El rol principal recayó en Leslie Howard quien ya se había hecho de un nombre en el cine de Hollywood. La producción es majestuosa, típica de Los Korda. No se había implantado todavía el cine a colores, pero aun en blanco y negro se nota que es una producción de lujo. Muchas tomas de exteriores y de edificios reales, interiores amplios, de techos altos, mobiliario elegante y vestuario adecuado.

El problema es la dirección que todavía debe mucho al cine mudo. Tiene diálogos y posturas estáticas, exceso de close ups, y es un poco lenta. Comenzamos con unos ejercicios militares en el patio de un palacio. Algo innecesario, de ahí vemos que son observados por el Príncipe de Gales quien comenta con un amigo la terrible situación de Francia donde están guillotinando a todo el mundo. Se lamenta que Inglaterra no puede hacer nada por ayudarlos, para luego pasar al tema del misterioso Pimpinela Escarlata que si anda rescatando nobles (los “aristos”) encarcelados. Solo se sabe de este héroe que es inglés y de noble cuna.



Pasamos a Francia, una vieja detiene su carretela ante una banda de sans-culottes. Cuando intentan ver que lleva en el vehículo, la vieja les alerta de que lleva apestados. Los soldados se retiran. Más adelante, en el camino, la vieja se quita la peluca. Es Sir Percy, los apestados son la Condesa de Fontenay y su hija y los soldados que llegan son La Liga del Pimpinela Escarlata. Así nos presentan al héroe.

Ya en Inglaterra vemos a Sir Percy jugar a ser el bufón de la corte, mostrarse displicente con el pintor Romney,  y tratar con burlona indiferencia a su esposa. Recién me enteré que el futuro Ashley Wilkes y la futura Lady Korda fueron amantes durante el rodaje de esta película, eso se manifiesta en la química, aun cuando distanciados, que emiten los protagonistas.



De Francia, llega a Londres, Armand de St. Just, hermano de Marguerite. Se sorprende al ver que la pareja no se lleva bien. A solas, su cuñado le explica las razones. No ha dejado de amar a Marguerite, pero el día de su boda descubrió que ella delató al Marqués de St. Cyr. Cuando la enfrentó, Lady Blakeney aceptó su culpa, pero no ofreció motivos para explicar por qué envió a toda La Familia St. Cyr a la guillotina.

Armand se marcha de regreso a París, pero de allá llega otro invitado. Chauvelin (Raymond Massey) es un miembro del Comité de Salud Pública, él fue quien arrestó a Los St. Cyr y considera a Marguerite su cómplice. Robespierre lo ha nombrado agregado de la embajada francesa en Londres. La idea es que Chauvelin se infiltre en la alta sociedad inglesa y descubra la identidad del elusivo Pimpinela.

Antes de partir, Chauvelin hace arrestar a Armand. En Londres se presenta ante Marguerite y le exige que lo ayude a encontrar a Pimpinela a menos que quiera que su hermano pierda la cabeza. La desesperada Marguerite recurre a su marido y le cuenta su verdadera historia.



  Cuando era joven tuvo un romance con el hijo de St. Cyr. Para separarlos, el Marqués la envió a una prisión para prostitutas. Años después, ya llegada la Revolución y convertida en actriz, Marguerite descubrió un complot entre St. Cyr y el Barón de Batz, un diplomático austriaco, para rescatar a la Familia Real. Sé lo hizo saber a Chauvelin sin imaginarse que toda la familia St. Cyr seria ejecutada. Aunque Percy comprende a su esposa, le dice que no puede hacer nada por ella. El rescate de Armand queda en manos de Pimpinela Escarlata. Si quieren saber el resto, esta con subtítulos en castellano en MAX.

Leslie Howard: Pimpinela en la Vida Real

El éxito de esta versión traería otros filmes ingleses basados en la singular creación de la Baronesa Orczy, tristemente ninguno tuvo mucho arrastre en taquilla. Diferente fue el caso de Pimpernel Smith que Leslie Howard, produjo y dirigió y protagonizó en 1941. Con mucha cautela para que Emmuska (entonces atrapada en Mónaco) no los demandase, la trama sabe utilizar la imagen de Pimpinela Escarlata, para construir la personalidad del Profesor Smith, un tímido y despistado arqueólogo que a la cabeza de un equipo de alumnos viaja al Tercer Reich en vísperas de la invasión de Polonia.

El propósito es una investigación para explicar por qué Alemania es la cuna de la raza aria. Con ese propósito, los nazis dan amplia libertad a Smith y sus estudiantes sin sospechar que son un grupo de rescatistas que vienen a liberar prisioneros políticos de campos de concentración.



Este filme encantó a la audiencia británica y revivió el interés en este tipo de héroe justiciero. Fue uno de los favoritos de Winston Churchill y creó un aura alrededor de Leslie Howard y sus alter egos llegando a considerársele como la mejor arma de la propaganda Britania. Se cree que fue la razón por la que la Luftwaffe derribó el avión del actor sobre el Golfo de Vizcaya,  provocando su muerte.



Pimpinela Escarlata: Inspiración de Rescatistas

Es que la idea de un héroe que salva víctimas de regímenes totalitarios estaba impulsando a muchos “pimpinelas” en ese tiempo. Ya durante la Guerra Civil se conoció como “The Spanish Pimpernel” al Capitán Edwin Christopher Lance, encargado de la Embajada Británica en Madrid que socorrió y rescató a cientos de personas en peligro de ser ejecutadas por el gobierno de la Republica.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Reverendo Donald Caskie que desde la Francia de Vichy propició la huida de miles de aviadores, soldados y marinos aliados fue llamado “The Tartan Pimpernel”. Al heroico Varian Fry (olvídense de las inmundas calumnias de Netflix en su Trasatlantic) que rescató artistas y escritores de los nazis se le apodó El Pimpinela Americano.

A Monseñor Hugh O ‘Flaherty, otro rescatista que echaba mano de disfraces para socorrer, desde el Vaticano, a prisioneros Aliados, judíos y resistentes en la Roma ocupada por los Nazis se le conoció como “El Pimpinela del Vaticano”. La historia más interesante se refiere a Pimpinela Smith que fue prohibida en Suecia por temor a ofender a los Nazis. Aun así, La Familia Real sueca ofreció una presentación privada para amistades selectas. Entre ellas se contaba a un joven hombre de negocios, un poco playboy.

                    Gregory Peck como Monseñor O'Flaherty disfrazado de soldado alemán 

Tanto impresionó el filme a Raoul Wallenberg que decidió que él debía imitar al personaje de Leslie Howard. En 1944, logró su sueño, cuando Suecia lo envió a Hungría, acabada de ser invadida por los alemanes, en un cargo diplomático. De esa manera, Wallenberg sería un Pimpinela en Budapest rescatando cientos de judíos.

Pimpinela en la Televisión

Aun acabada la guerra, la obra de la Baronesa Orczy seguía siendo parte del mundo del entretenimiento. David Niven daría vida a Sir Percy en The Elusive Pimpernel (1948),  la última vez que el cine se interesase en el héroe. Ahora importaba su existencia en el universo televisivo. Dos veces se dramatizaron las aventuras de Pimpinela Escarlata en la pantalla chica británica y a fines de los 50, la ITV convirtió a Sir Percy en el protagonista de su propia serie. Lo mismo haría la televisión noruega en Los 60, pero para los Baby Boomers el mejor encuentro con el Pimpinela Escarlata fue el telefilme de 1982,  tan largo que califica como miniserie limitada.



Clive Donner, uno de los miembros de la New Wave británica, dirigiría estupendamente este relato de capa y espada (SPOILER hay un duelo de esgrima al final que sigue siendo icónico). Para encarnar a Sir Percy/Pimpinela se trajo a quien estaba arrasando en la televisión británica. Desde su aparición,  en smoking vomitando la ventana de Jeremy Irons en la célebre Brideshead Revisited, que Anthony Andrews había causado un impacto en la pantalla chica.

Después de haber interpretado a Sir Wilfred de Ivanhoe ese mismo año, Andrews estaba en su punto para dar vida a otro héroe literario. Para su pareja se escogió a Jane Seymour, ya en camino de convertirse en la Reina de la Miniseries. Curiosamente, el año anterior, Jane había ganado un Globo de Oro por su trabajo en Al Este del Edén y Tony uno por su interpretación de Sebastián Flyte en Brideshead Revisited. Fue una super buena elección. La química entre ambos continuaría hasta 1988 cuando volvieron a ser pareja protagónica, él cómo el Príncipe de Gales y ella como Mrs. Simpson,  The Woman He Loved.



Otro acierto fue el modo en que el actor fabricó su personaje. No le dio la elegante languidez de Lord Sebastian, pero si el sarcasmo bullente y los modales exagerados de su amigo Anthony Blanche La serie tuvo también el buen ojo de comenzarla antes del matrimonio de Percy, lo que la hizo más interesante. En un viaje al Paris que todavía no ha decapitado a su rey, Sir Percy rescata al joven Armand de St. Just a quien apalean los esbirros del Marqués de St. Cyr.



En agradecimiento, Armand presenta a Sir Percy con su hermana Marguerite de St. Just, la actriz más famosa de la Comedie Franҫaise. Marguerite está en amores con Chauvelin (Sir Ian McKellen, divertido ver a Gandalf hacer de villano), un miembro de la policía y cercano a Robespierre. En el salón de Marguerite se reúnen personas de todo tipo incluyendo el Barón de Batz, un diplomático austriaco. La actriz intercepta una carta del Marqués de St. Cyr al Barón y descubre una conspiración para rescatar al pequeño Delfín que es prisionero del siniestro zapatero Simón.

Marguerite muestra la carta a su amante, pero le pide que no haga nada ya que sabe el castigo que espera a todos los St. Cyr.  Chauvelin rompe su promesa al saber que la actriz prefiere la compañía del petimetre ingles antes que la suya. Sir Percy, que ha venido a Francia a rescatar a “aristos” , aprovecha su cortejo para cumplir su misión. Aunque utiliza a Marguerite, se enamora de ella y le pide matrimonio, pero el mismo día de su boda descubre que la nueva Lady Blakeney ha sido culpable del ajusticiamiento de toda la Familia St. Cyr.



La pobre Marguerite, no entiende el cambio de su marido que desde la luna de miel es frio y sarcástico al tratarla. En Francia, Armand consigue empleo con el Comité de Salud Pública donde labora su ex cuñado Chauvelin. Se desata el Reino del Terror. Armand comienza a desilusionarse con sus ideales. Robespierre (que por alguna razón anda sin peluca) exige de Chauvelin que atrape a Pimpinela Escarlata que sigue haciendo de las suyas.

Chauvelin arresta a Armand, parte a Inglaterra y chantajea a Marguerite. La serie sigue las pautas del libro, Marguerite y Chauvelin llegan a la misma conclusión: Percy es Pimpinela. Chauvelin parte a Francia a arrestarlo y Marguerite lo sigue para salvar el marido. La razón por la cual el filme es tan largo es porque juntaron dos relatos de la colección. A partir de la llegada de Los Blakeney a suelo galo, se involucran en un plan para rescatar al Delfín. Este plan es la trama de Eldorado, otro relato de la serie de Pimpinela Escarlata.



¿Por Qué esta Miniserie fue un Fracaso?

Para muchos fans de la franquicia este telefilme sería el cierre de las adaptaciones de la obra de La Baronesa Orczy, pero en 1999 a la BBC se le ocurrió versionarla en formato de serie y no les fue bien. Estoy viéndola ahora en Tubi y no la encuentro tan terrible, a pesar de que su elenco no es tan llamativo como en las anteriores.

A mí me gusta mucho Richard E. Grant, pero en roles cómicos y de villano. A pesar de que destila un exquisito sarcasmo y sabe manejar sus escenas de acción, no es la imagen que los lectores tenían del gallardo rescatista. Elizabeth Mc Govern se ve un poco vieja y no tan glamorosa como otras actrices que encarnaron a Marguerite St. Just. A lo mejor por eso no apareció en la segunda temporada. Quien está soberbio es Martin Shaw como Chauvelin. El futuro Inspector George  Gently es mi Chauvelin favorito.



Hecha en los albores de un nuevo milenio, la serie sufre de la oscuridad brumosa que afligirá al period piece del Siglo XXI. Sin embargo, la serie presenta algunas novedades provechosas. Una es que inicia con el motivo por el que Los St. Just odian a Los St. Cyr y que data de la muerte de sus padres. Otra es la inclusión de una interesante villanita interpretada por Emilia Fox. Por último, nos dan un espectáculo de la sociedad durante El Terror.



Yo creo que debe existir, aunque aún no la haya encontrado, algún tratado sobre la vida social en el Paris Revolucionario. Sé por ejemplo que había un tipo de tribu urbana de adolescentes , hijos de personas guillotinadas,  que al vivir en la orfandad se juntaron y crearon una especie de contracultura. Una de sus costumbres era unas soirees “de luto”  tipo “Bailes del fin del mundo” del1999, en los que se bailaba (y me imagino harían otras cosas) desenfrenadamente para no pensar en el mañana.

Esta serie nos muestra uno, al igual que las modas. Las chicas de estos grupos estilaban lazos alrededor del cuello de terciopelo negro indicando el lugar donde caería la cuchilla de la máquina del D. Guillotin. Minette (Emilia Fox) luce un peinado a la victime. Un corte de cabello que simulaba al que el verdugo imponía a las mujeres que iban a ser guillotinadas.

                                 Peinado "a la víctima"

Una lástima que la serie no fuese un éxito, pero aparte de los protagonistas creo que el otro problema fue que el tema puede haber incomodado a la progresía del Tercer Milenio. Últimamente, Pimpinela Escarlata,  sigue gustando en sociedades tradicionales como el Japón donde el 2016 se la ha convertido en  musical o medios tradicionales como la radio donde James Purefoy (en 2017) prestó su voz para una versión radiofónica de la saga de La Baronesa  Orczy.

La pregunta persiste: ¿ una obra tan famosa y exitosa puede ser adaptada de acuerdo a las sensibilidades modernas? ¿Quisieran ver una nueva versión de Scarlet Pimpernel en pantalla?