martes, 2 de septiembre de 2014

Downton Abbey (Glamur Televisivo III)


Si tuviéramos que escoger una serie que fuese el emblema del glamur televisivo, sin duda que sería “Downton Abbey”. Tal es su aura de sofisticación que otros se han colgado de ella para vender sus artículos. Y asi hay líneas de productos de belleza, decoradores y diseñadores de moda que ofrecen lleva el glamur del programa de la BBC a su devoto publico sea en un sombrero, un mueble o un perfume. ¿Pero qué distingue a la saga de la familia  Crawley de otros period pieces o historias de ricos y famosos?

Enterarme de que Lord Fellowes planea un inicio incendiario de la quinta temporada de su serie-éxito me dejó un poco asustada. Los incendios en los castillos ingleses eran ocurrencias comunes en los años de la posguerra,  a causa de instalaciones recientes de electricidad y la proliferación de aparatos nuevos como los que tanto incomodan a Mrs. Patmore. Aun asi ver Downton Abbey a punto de perecer en las llamas es un sacrilegio, porque lo más glamoroso de esta serie no es ni el pedigrí de La Condesa Viuda ni el vestuario de sus nietas, es su mansión ancestral, La Abadía de Downton.

Highclare  Castle es el marco de la historia de Lady Mary y Anna

Aunque muchas escenas sean filmadas en sets artificiales o  en los exteriores de una bucólica Yorkshire, gran parte de esta historia transcurre en el vetusto y linajudo Castillo de Highclere que  les aporta a Los Crawley de un marco de glamur. Yo siempre ando comparando a “Downton Abbey” con su predecesora “Upstairs Downstairs”. Y donde la vence la producción de Julian Fellowes es en el ambiente. Debido a la estética y limitaciones presupuestarias de su época, UD fue filmada casi en su 80% en foros, algo que la distancia totalmente de la estética cinematográfica y de los opulentos espacios donde es filmada la saga de la familia Crawley.

Un detalle significativo, es que aunque limpia y funcional el área menos glamorosa de la Abadía es donde viven y trabajan los empleados de los Condes de Grantham. Esto se debe a que los criados no son glamorosos porque son los grandes utileros de este descomunal espectáculo. Son ellos quienes encienden chimeneas, lavan la ropa, vacían orinales y se esmeran para que la vida de los señores esté libre de incomodidades, para que siempre puedan los Condes, sus parientes y amigos verse exquisitos.
La cocina de Downton Abbey


Cuando su primer amante murió en su cama, Lady Mary corrió a buscar a su doncella Anna para que la sacara del apuro, pero años más tarde cuando es violada en la cocina de la Abadía, Anna no busca la ayuda de su señora. Tomarán meses, antes que el ama de llaves, Mrs. Hughes, relate lo ocurrido a Mary y solicite que intervenga. Los señores no deben ser molestados, los criados están para servirlos y para solucionar sus problemas.

En la última temporada hemos visto a Anna y Jimmy ayudar a Lady Rose con sus novios inconvenientes  y a Barrows alertando a la Condesa sobre una mala niñera. Incluso en el especial de Navidad, la ayuda del servicio se extendió hasta el propio Príncipe de Gales a quien saca de un peligroso atolladero nada menos que Bates, el ayuda de cámara de Lord Grantham. Asi el futuro Duque de Windsor y Lady Rose pueden bailar serenamente en el salón de "arriba" seguros de que su glamur es salvaguardado bajo las escaleras por fixers mejores que Olivia Pope y Ray Donovan.
(digitalspy.com)


 Julian Fellowes ha recreado una era de buen gusto, lujo y belleza, pero a la vez homenajea a quienes contribuyeron a que existiera ese ámbito glamoroso , ese círculo distinguido y una mentalidad nacida de un concepto de que el mundo es perfecto mientras otros se encarguen de mermar las imperfecciones.


Eso no significa que Los Crawley sean injustos, abusadores  o que ignoren los sentimientos de su servicio  domestico. En ese aspecto también son glamorosos. Como señores feudales tienen una manera refinada de acercarse a los de abajo para ayudarlos. Lord Grantham se niega a despedir a su valet, a pesar de que la cojera de Bates lo hace semi inútil, y paga las deudas de uno de sus arrendatarios para que no pierda su granja. Lady Grantham, por muy americana que sea, es siempre una gran dama, sea consiguiendo la mejor mesa para sus criados en un elegante restaurante, o despidiendo a una nana que maltrata a su nieta.
Lady Grantham y sus hijas


Las hijas de esta noble familia siguen su ejemplo. La altanera Mary consigue vacaciones para que un lacayo visite a su madre moribunda, sirve de Cupido en los amores de Bates y Anna y hasta les prepara el cuarto para su noche de bodas. Edith será odiosa con su hermana, pero es muy gentil con el servicio, y siempre colabora con la abuela para ayudar a encontrarle empleo a una mucama-madre soltera o para colocar al pobre Moseley en un buen puesto. En cuanto a la difunta Lady Sybil, comenzó sacando a una mucama de la cocina para convertirla en secretaria y terminó casándose con el chofer.

Edith, Sybil y Mary


Todo esto es muy emotivo y admirable, pero no siempre las clases altas han sido tan “democráticas”, ni han aceptado con tal facilidad que una hija se les case con un criado. Por eso “Downton Abbey” es un cuento de hadas y como tal está lleno de glamur.
El bautizo de la hija del chofer


Recientemente, hubo un gran alboroto en los medios cuando se filtró un detalle fuera de lugar en una de las fotos promocionales de la próxima temporada. El motivo del escándalo fue una prosaica botella de plástico que a algún extra se le habrá olvidado sobre la chimenea. La idea de que algo tan chabacano y moderno enturbiara esa atmosfera  lejana y seductora, fastuosa y artificial a la vez, resultaba discordante, casi tan discordante como si lo feo y vulgar manchase la pulcritud del mundo de Los Grantham.
La botella de agua



Por algo no tenemos escenas de sexo grafico. En cuatro temporadas  las hijas de la casa les han dado tres nietos a los Condes, pero jamás las vemos de parto. Ya comenté en otra nota la delicadeza y falsedad con la que se retrató el desastre de La Gran Guerra. Y el año pasado hubo furor entre los fans de la serie luego que la doncella Anna fuera violada. Ese tipo de cosas no se esperan de esta idealizada visión de la alta sociedad inglesa que cometerá pecadillos, pero nunca bordea el mundo del crimen.

Sin embargo desde el comienzo, “Downton Abbey” nos ha mostrado que la oscuridad  rodea la apacible y armoniosa Abadía, tal como los Morlock de H.G. Wells acechaban a los perfectos Eloi. Mucha gente detesta al pobre Mr. Bates, lo consideran un personaje superfluo, ridículo, quejoso. Pero es Bates quien trae la vida real a la fabulosa mansión con su pierna herida y  su pasado sórdido lleno de delitos. Es Bates quien es casi  ejecutado por el asesinato de su primera esposa y que bien puede haber matado al violador de la segunda.
Bates tras las rejas


Solo que Bates es un personaje de “abajo”. Arriba, la clase alta, ha entrado en una posguerra rutilante y alegre donde pueden seguir viviendo como si todo fuera un juego. Algo que observa Branson, el nuevo y plebeyo miembro de la familia. La aristocracia inglesa aparenta no tomar nada en serio, no exhibe grandes muestras de emoción ante nada, vive “jugando” mientras se sigan las reglas del juego. Eso es parte de su glamur.

El glamur de Downton Abbey resalta gracias al contraste con el mundo de los humildes y de los parias como la mucama-prostituta Ethel o el lacayo gay Thomas Barrows. La misma entrada de la serie nos muestra ese contraste, alternando imágenes de los triviales y útiles artefactos del servicio (las campanillas con las que los convocan los amos, las grandes teteras de cobre, los plumeros) con frascos de perfume de lalique,  y un jarrón de cristal lleno de rosas. Lo primero sirve para que exista lo segundo.


La sofisticación alcanza el lenguaje. Por algo nadie usa palabrotas y muy rara vez se levanta la voz de alguien. El glamur del lenguaje es mas notorio  en los parlamentos de la Condesa Viuda y en sus duelos verbales con Mrs. Crawley, la suegra de Mary. Son tan ingeniosos esos diálogos que ya parecen escritos por Oscar Wilde.



No se puede hablar de elementos de glamur  sin mencionar el aclamado vestuario de “Downton Abbey”. A pesar de que hombres y mujeres, criados y señores luzcan ropa fantástica y de acuerdo a su época, son las jóvenes castellanas de la Abadía las que sirven de maniquí para presentar la última moda de las primeras décadas del siglo XX.


A través de cuatro temporadas hemos visto como el vestuario evolucionó entre 1912 y 1922. La serie nos ha dado una cátedra sobre el tema  gracias a las tenidas, trajes de novia, vestidos de  baile y hasta batas maternales que lucen Las Hermanas Crawley.
Mary embarazada


Solo nos queda hablar de los personajes. ¿Cuál es más glamoroso?  Aunque parezca lo contrario, la respuesta es simple y nace de un proceso de descarte. Obviamente, ningún sirviente de “Downton Abbey” puede serlo, y por ingeniosa y bien vestida tampoco lo es Lady Violet. A pesar de que esta temporada, Edith  se ha convertido en una reina de la moda de Los Locos 20, es demasiado trágica, tiene demasiadas y obvias falencias,  para ser considerada glamorosa.  No asi sus hermanas.


Lady Mary es elegante, súper aristocrática hasta el punto de la soberbia. Su esnobismo es fantástico. “No voy a casarme  con un hombre que apenas sabe usar el tenedor”, dice de su primo (y eventual marido) Matthew, y en la ultima temporada solo baja la guardia con el socialista Charles cuando descubre que es sobrino, y heredero, de un baronet irlandés.

Pero más allá de su impecable pedigrí, el glamur de Mary reside en su contención y misterio. Sabe esconder muy bien lo que siente y debido a eso es imprevisible. Nunca me imaginé que quemaría el boleto de tren que podía delatar el posible crimen de Bates. Tal como todos nos quedamos en shock, cuando, al sospechar que Matthew no heredará un titulo, Mary rompe su compromiso con él.

Resulta curioso verla sufrir tanto con su viudez, cuando al comienzo sabíamos tan poco de lo que pasaba en el interior de la mayor de las hijas de Robert. Nunca nos enteramos que sentía por Kemal Pamuk, su primer amante. ¿Realmente la desfloró? ¿Fue placentera esa primera experiencia sexual?


Desde el comienzo, Mary juega a ser indescifrable. Su hermana Sybil le dice que sabe que en su anterior siente las cosas, pero más adelante, Mary confirma ácidamente que “no tiene corazón”. Es la imagen que quiere proyectar, la de una mujer hermosa, altiva, pero sin sentimientos que la aten o dobleguen. Si las circunstancias la obligan a ser un a mercancía en el mercado matrimonial de la aristocracia británica, ella se aprovechará de las circunstancias para convertirse en un objeto de deseo. El porte de Mary le atrae múltiples y diferentes pretendientes aun después de ser viuda y madre, y ella sabe ejercer su hechizo que puede cautivar tanto a futuros maridos como a su leal y cariñoso mayordomo, Mr. Carson.


Aunque esta última temporada tuvo al personaje de Michelle Dockery desenmascarándose en su dolor de viuda, y hasta la hicieron enlodarse dando de beber a unos cerdos,  su subyugante poder permanece intacto. La vimos pedirle a  su padre que no llevase a Mr. Bates de viaje y luego las vimos  solicitándole a Lord Illingham que despidiera a su valet, el violador de Anna. En ambas ocasiones, Mary formuló sus deseos sin sonar exigente, pero sin explicar los motivos de sus extrañas peticiones. Y el que los hombres aceptaran como vasallos deseosos de  satisfacer los caprichos de una reina es una demostración de su poderoso glamur.

Diferente es el caso de la difunta Lady Sybil Branson, nee Crawley. Desde el primer instante, presentí que alguien tan noble, tan altruista, tan amiga de la justicia no era de este mundo. Como Melanie Hamilton y Beth March, Sybil era un personaje tan angelical que ya anunciaba una muerte temprana. Ese era el glamur de la menor de las hijas de Lord Grantham, el de un hada, un ángel,  una mujer de otra esfera.


A los dieciséis años ayudaba a una camarera a superarse; a los diecisiete participaba  en políticas como miembro del gremio de las sufragistas,; a los diecinueve ya atendía heridos de la Gran Guerra y a los veintidós, casada y esperando su primer hijo (del ex chofer de la Familia Grantham), luchaba por la causa irlandesa. Sin embargo, nunca dejó de ser Lady Sybil, siempre mantuvo su lugar, siempre hermosa, bien vestida, toda una damita aun luciendo los escandalosos pantalones “harem” que Poiret impusiera en la Era Edwardiana.


La serie nunca hizo perder a Sybil su glamur candoroso. Aunque también se cayó en el barro, y recibió una pedrada durante un mitin político, nunca la expusieron a cosas sucias o feas. Ya mencioné cuan “aseada” fue su experiencia de enfermera. No nos la mostraron en su huida de los Black and Tans para salir de una Irlanda sumida en guerra civil. Solo la vimos llegar de regreso a la abadía. Lo mas cercano a una experiencia degradante fue verla bañada en sudor, presa de la eclampsia que cobraría su vida en el parto.


Tan etérea y espiritual era Sybil que no la vimos compartir mas que castos besos con su marido. Como Mary, fue también un poco un enigma en lo que respecta sus verdaderos sentimientos. Nunca se desahogó con nadie. ¿Estuvo realmente enamorada del Primo Matthew como creyó Mary? ¿Fue realmente siempre tan segura de sus ideales? 

Sybil era un misterio hasta para sus hermanas. Por eso resultó tan conmovedora y reveladora esa confesión, antes de morir en que le cuenta a Mary, lo feliz que ha sido con Tom. Ni Mary estaba segura de que Sybil no se hubiese arrepentido de su matrimonio. Es que nunca se sabe con los personajes glamorosos, son expertos en ocultar contrariedades y fracasos.





Convencidos entonces de que “Downton Abbey” es la serie glamorosa por antonomasia, solo nos queda esperar su quinta temporada que estrena este 21 de septiembre en Inglaterra, en Estados Unidos estrena el 5 de febrero del 2015, y nosotros la tendremos en estas latitudes a fines de marzo del próximo año.

10 comentarios:

  1. Buenas tardes Malena

    Siempre resulta grata una miniserie de misterio y glamour británicos, con el contrastre de los De Arriba y los de Abajo.
    Los ingleses en general son muy peculiares y difíciles de comprender: adoran de forma especial a su monarquía y escalafón aristocrático.

    Felicitaciones por este detallado informe de esta miniserie que ha tenido éxito a nivel internacional. Esperaremos con paciencia hasta el 2015.

    Fred

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    1. Hola, Fred. Muchas gracias por leernos y dejar un comentario. Desde la primera Forsyte Saga que he sido adicta este tipo de seriados británicos y es un placer que aun en el mundo de hoy se sigan haciendo (y gustando). Con todos sus errores, adoro Downton Abbey y no quisiera que terminara nunca. Si, esperemos el 2015 y entretanto seguiré buscando información sobre esta temporada.

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  2. Ya ha empezado la quinta temporada :) Aquí os dejo mi homenaje a Violet Crawley, que le dediqué en mi blog el viernes ;)

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/09/person-of-interest-violet-crawley.html

    Saludos!

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    1. Ya dejé un comentario. Muchas gracias por pasar.

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  3. TENGO QUE RECONOCER QUE ESTE BLOG VALE TANTO COMO LA PROPIA SERIE.
    ES UN TRABAJO EXCELENTE, EXCERO UNA COSA QUE QUIZÁ LO HACE UN POCOFEO:" esa gata puesta de arriba abajo".
    ¿me podrias decir donde ver los capítulos emitidos ya de la 5º temporada, sin costes y sin tener que dar teléfonos?.
    GRACIAS.
    MI PÁGINA ES:
    http://www.aldonzafolk.blogspot.com

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    1. Bienvenida, María Luisa, gracias por los elogios. Siento que no te gusten los gatos, pero para mi son sagrados. AYy, yo no he visto todavía la Temporada 5, yo soy a la antigua, voy a esperar a que la pase el cable latino. A ver si alguien nos lee y te recomienda un sitio seguro.

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  4. http://www.seriesbang.net/serie/downton-abbey

    Todas las temporadas incluida la quinta. Tb en Series Pepito

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    1. Gracias, Abril, ojala María Luisa pase y lo vea

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  5. Hola Male, primera vez que paso por aquí!

    Me encantó esta nota, tan glamorosa como la serie.
    Si hay algo que me atrapó desde el primer momento fue la ambientación, hermosa.
    Todos los detalles, desde la banda sonora, los lugares que muestran y la ropa que usan.
    También se disfruta ese contraste entre los Crawley y los sirvientes, desde el primer capítulo amé los dos lados y tal como tu dices, el primero no podría existir sin el apoyo del segundo, esto está muy bien reflejado en la serie.

    Estoy de acuerdo en que Mary es la que más representa el gamour, ella es alguien que no se derrumba frente a los demás y obtiene lo que quiere, (y como le dije a una amiga, tiene los pretendientes más lindos jeje). A pesar de que siempre ha sido caprichosa, también puede ser amable y de buenas intenciones, me gustó por ejemplo como fue con Lavinia en la segunda temporada.

    Igual Cora no se queda atrás con el glamour, me encanta su mezcla de mujer moderna y dama aristocrática.

    Es verdad lo que dices, que nunca se muestra nada "feo", voy a leer después tu análisis de la segunda temporada. A mi me gustaron las escenas de la guerra, de hecho creí que no iban a mostrar nada. Pero es verdad que todo resulta demasiado "limpio" jeje.

    Otro comentario acerca del vestuario, para mí la mejor vestida es Lady Rose, cada vez que sale con un vestido nuevo mi reacción es "owwwwww que bonitooo". Y por cierto, que alegría que nos mostraron su presentación en la Corte, eso también fue digno de ver, nos lo habían quedado debiendo con Lady Sybil.

    Ahora tengo que seguir con la quinta temporada, anoche vi el inicio incendario, menos mal que no fue para tanto, ya creí que le pasaría algo a Edith, es tan sufrida la pobre :(

    Seguiré buscando tus otras notas, tengo mucho que comentar jaja

    Saludos

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    1. Uy Reina Any, que rico tenerte aquí y convertida en toda una gatita seriefila.
      El factor que explica el glamur de Mary es su misterio un misterio que oculta tras una máscara refinada y un poco flemática, pero también medio inhumana . Pors eso su madre, que es una gran dama, no es glamorosa. Es demasiado humana y terrena para serlo
      Ros tiene un vestuario fantástico, pero es que es otra época, otra moda. En la era de las flappers, Mary se matrona, no se puede poner cosas que una lola como Rose sis e atrevería a lucir. Aun así, mi vestuario favorito de estas últimas temporadas lo usa Edith.
      Uff para mí la Season y La Presentación son la esencia del glamur, tengo hasta una sección de mi biblioteca dedicado eso y hasta tengo una novela sin terminar sobre el tema. Por eso gocé con todo ese episodio navideño.
      Porfa comenta lo que quieras, a mi me encanta esta serie y otras parecidas. ¡Que lastima que sea tan difícil conseguir Upstairs/Downstairs!porque no se puede apreciar una sin ver la otra. Besos

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