miércoles, 13 de septiembre de 2017

Monsieur y Chevalier: El círculo gay de Versalles (I)


En días de corrección política, exigencias multiculturalistas y respeto por diversidad sexual, racial y cultural, la ficción histórica se ve limitada. Se establece una batalla entre lo que realmente sucedió y la rescritura de la historia en la que se favorecen agendas. Se acaba cayendo en revisionismos falsos puesto que nacen de ópticas y sensibilidades modernas más que en hechos verdaderos. Por ejemplo, se parte de la base, al ver “Versalles”, que la corte del Rey Sol era un centro de tolerancia sexual y uno de los primeros ejemplos de una cultura gay que se expresaba libremente. Nada más lejos de la realidad.

La trama de “Versalles” intenta demostrar que Louis Catorce construyó su palacio versallesco para obligar a la nobleza (la serie nos quiere hacer creer que el gran problema del rey eran estos nobles levantiscos) a estar donde él pudiese vigilarlos y así evitar intrigas cortesanas. Lo cierto es que “Versalles" se basa más en sexo, escándalos y violencia que en detalles históricos. Y lo más escandaloso, hablando de sexo, lo pone el Duque de Orleans, hermano menor del soberano.


Hay una escena fantástica en el Episodio 3 en que Philippe, Duque de Orleans aparece colgándose de los techos de las carrozas, haciéndoles muecas a su regio hermano y a su estirada cuñada española.  Ahí nos damos cuenta de que se trata de un rebelde, poco amigo de convenciones sociales, pero muy simpático. Sin embargo, “Monsieur”,  como se le conocía en la Corte, es mucho más, y la serie nos lo confirma como personaje multifacético.


Philippe es un héroe militar, que gasta demasiado en zapatos, que está totalmente dominado por su amante varón, pero que los celos de saber que su mujer le pinta el cuerno con su propio hermano lo obligan a tomarla por la fuerza. Lo más fascinante es que, a “Monsieur” se le antoja presentarse en las fiestas versallescas en bata de cola, con rouge en las mejillas y peinado alto. Aparte de risitas y murmuraciones, nadie lo censura, nadie lo lleva a la cárcel, nadie exige que se comporte. Al que se atreve, el príncipe travesti le administra una real paliza. ¿Es esta otra desviación histórica o realmente la sociedad francesa era tan permisiva?

No hay sociedad pre-siglo XX (incluso debemos hablar aquí de finales de siglo y solo en Occidente) que haya legalizado la homosexualidad o lo que hoy llamaríamos un estilo de vida homosexual.  La idea de comunidades LGBT toleradas y aceptadas, de derechos gais, y Lobby “rosa” son conceptos totalmente contemporáneos. Cualquier intento de retratarlos como parte del mundo cotidiano antiguo es falso. Las relaciones sexuales con personas del mismo sexo fueron, en Occidente y hasta el siglo XIX, un crimen merecedor de pena capital.

La pena de muerte para las relaciones homosexuales ya aparece en los códigos asirios. En el Siglo Séptimo, los visigodos intuyen la pena de muerte para los sodomitas (el termino homosexual aparece en el siglo XX).  Francia fijará esa misma ley en el Siglo XIII, los estados italianos en el Siglo XIV, y Enrique VIII impone la Buggery Law en 1633. El castigo normal es la hoguera, aunque en Inglaterra será la horca. Y hubo castigos más crueles aún.

 En las Partidas de Alfonso V se establece que al sodomita ha de castrársele para luego colgársele boca abajo hasta que se desangre. En algunas ciudades del Sacro Imperio Romano a la pareja culpable se la suspendía de una jaula, y se la dejaba morir de inanición. En la Nueva York Colonial se ensacaba a los sodomitas y se les lanzaba a la bahía. Hay que ver entonces como “progresista” la propuesta de Thomas Jefferson de abolir la pena de muerte a cambio de castrar al reo. Curiosamente, Jefferson recetaba que para castigar a las lesbianas había que abrirles un orificio en el tabique nasal (¿WTF?) Mm, ya hizo méritos, Tom para que echen abajo el Jefferson Memorial.

Quema de sodomitas

Incluso si no se aplicaba la pena de muerte, el sodomita enfrentaba otro tipo de penas igualmente terribles. En Francia, la hoguera se aplicaba solo si existían otras circunstancias agravantes como el que fuera tercera ofensa. El culpable de un primer delito era condenado a que se le cortaran los testículos. Una segunda ofensa exigía la amputación del miembro, y si el sodomita era recalcitrante, entonces acababa achicharrado.

Muchas veces me encuentro con gente que habla de las libertades sexuales de una antigüedad en la que se permitían culturas homosexuales. Al examinar tales culturas vemos que en realidad eran grupos que practicaban la pederastia y que a nuestros ojos serían más abusadores sexuales que gente celebrando su orientación sexual. En la Antigua Roma, por ejemplo, un patricio podía tener relaciones homosexuales siempre y cuando a) él adoptase la posición dominante b) se buscase un compañero más joven, pero ojo que seducir a un patricio menor de edad se consideraba violación (estuprum) y también era penado por la ley y c) el compañero perteneciera a un rango social menor, fuera parte del mundo de la farándula (actor, musico, bailarín) o esclavo.

A pesar de que el cristianismo agregaría aspectos morales y espirituales al repudio de la sodomía, muchos de los convencionalismos de la antigüedad, sobre todo el de la dicotomía pasivo-dominante, seguirían aplicándose a la óptica con la que se medía la relación homosexual. Ciertamente eso ocurría en la Francia de Luis XIV. Comencemos con este monarca que “Versalles” nos muestra como un mujeriego adultero. Con la vejez, y bajo la influencia de su puritana segunda esposa, Luis se volvió cada vez más estrecho de mente y se obsesionó con erradicar el vicio en su Paris. Por vicio se entendía delitos sexuales, sobre todo “el vicio italiano” el eufemismo barroco para la sodomía.

Pero aun en su juventud, Luis era un homófobo total, tal vez como reacción a la homosexualidad de su padre. A Luis XIII había que llevarlo a rastras a la cama de Ana de Austria para que cumpliera sus deberes conyugales. Él hubiese preferido pasarse las noches con su favorito el Marqués de Cinq-Mars. Luis no fue el primer rey homosexual. Ya Enrique III, y tal como nos lo mostró “Reign”, le gustaba ponerse corsés y ropa femenina en su juventud. Cuando se sentó en el trono impuso el cross dressing, puso de moda los pendientes masculinos (para los que creían que esa moda nació con los punks de los 80s) y se rodeó de una corte de guapérrimos apodados “mignons” que muchas veces compartieron su cama.
Enrique III

Los monarcas homosexuales han existido desde la Antigüedad, y el cristianismo los ha tolerado desde Ricardo, Corazón de León hasta Umberto, último Rey de Italia, siempre y cuando se guardasen las apariencias. Ese es un factor determinante para explicar la “tolerancia” con la que la corte versallesca acoge las excentricidades de Monsieur. Primero, él está demasiado alto para que lo alcance la justicia común. Segundo, a través de su vida Philippe conjugó su verdadera orientación sexual con sus obligaciones de esposo y padre.

 El gran pecado del sodomita ante los ojos de la ley no era tener relaciones con gente de su mismo sexo, sino negarse a vivir de acuerdo con los roles establecidos para los varones. Entre las circunstancias agravantes que llevaban a la hoguera estaban la práctica de la prostitución masculina, el rechazo de roles masculinos, y la promoción de ideas tales como las que hoy conoceríamos como “derechos gays”.

Philippe de Orleans supo vivir de acuerdo con las reglas de su época, se casó dos veces. Tal como nos muestra “Versalles”, procreó varios hijos de los cuales cuatro llegaron a la vida adulta y convirtieron a Monsieur en abuelo, bisabuelo y tatarabuelo de la realeza europea. Sus descendientes directos hoy en día siguen reinando en Bélgica y España.   

El Duque mantuvo relaciones solo con nobles y equilibró sus gustos travestis con una conducta ejemplar y valerosa en el campo de batalla. De hecho, su fama como militar llegó a opacar a su real hermano, provocando preocupación en el Rey Sol. Es momento de hablar de la rivalidad entre hermanos que mucho tendría que ver con el estilo de vida de Monsieur.

Luis XIV era tan contrario al vicio italiano que cuando se enteró que uno de sus muchos hijos ilegítimos lo practicaba, lo mandó a azotar. Sin embargo, toleró y fomentó la homosexualidad de su único hermano. No es tan errática la actitud si se toma en cuenta que el Rey Sol quería evitar que su hermano le hiciese sombra. Existía un oscuro precedente que marcaría las vidas de Louis y de Monsieur.

Como ya mencioné, Luis XIII era homosexual y casi incapaz de tener relaciones con una mujer. Le tomó años desflorar a su esposa. Eso ha creado dudas sobre la paternidad de sus hijos. Los historiadores sospechan del Cardenal Mazarino. Si le creemos a Dumas, habría que culpar al Duque de Buckingham, otro mignon bisexual, y hay quien dice que el pobre Hombre de la Máscara de Hierro fue el verdadero padre de los muchachos.

Toda su vida, Luis fue comparado desfavorablemente con Gastón, su hermano menor. Gastón (que también era Duque de Orleans) había sido el favorito de su madre, Maria de Médicis, y el favorito de todos. Hermoso, valiente, a cargo del ejército, era todo lo contrario a su timorato hermano. Decidido y varonil, Gastón siempre fue un rebelde, se casó en contra de los deseos de la corona y se pasó la vida conspirando en contra de su hermano y de su cuñada.

Ana de Austria y su mano derecha y amante, El Cardenal Mazarino, decidieron que la historia no se repetiría. Desde su infancia vigilaron y dominaron a Philippe para que nunca estuviese más alto que el hermano, para que fuese sumiso y no tuviera designios ni ambiciones propias. Ana lo llamaba “mi niñita”, lo vestía de mujer y le inculcaba gustos, entonces descritos como “femeninos”, por la moda y los afeites. Aunque es cierto que existía la costumbre de vestir a los niños como niñas hasta los tres años, a Philippe lo tuvieron en drag hasta mucho mayor. Hay incluso una foto con su hermano en el que el futuro Rey Sol ya viste de varoncito y al hermano menor lo siguen trayendo con vestido.

Cuando en el Episodio Dos, Luis está a punto de reprocharle a su hermano por el crossdressing, Philippe le lanza los zapatos de tacón a la cara junto con estas palabras: “me han vestido así desde que tenía tres meses. Mi ambición ha sido ser menos que tú. No lo elegí, era mi deber no ser nube que tapase el sol. ¿Crees que es difícil ser Rey? Intenta ser el hermano del rey, aunque sea por un día”.


En ese sentido, la serie no miente. La debilitación -feminización de Monsieur fue un trabajo elaborado y concienzudo. Cuando Philippe era un adolescente, Mazarino llevó las cosas más lejos, enviando a su propio sobrino, Julio Mancini, a seducir al príncipe. Desde entonces, Philippe solo mantuvo relaciones con varones. Para cuando su familia decidió que debía casarse con su prima hermana, Enriqueta de Inglaterra, Philippe ya tenía una relación estable con el conde de Guiche. La pobre Enriqueta (apodada “Minette”) tuvo que luchar con un marido no muy fogoso y con un amante ya instalado en la alcoba.

La corte sentía mucha lastima por Minette tal como la sentía el rey. De ahí nacieron rumores de que los cuñados eran amantes. Hay historiadores que lo creen, y eso es lo que “Versalles” nos describe. Pero hay que pensar que la Iglesia veía a los parientes políticos como si fueran parientes de sangre. Minette y Louis estarían cometiendo no solo adulterio sino también incesto. Con quien Minette si tuvo relaciones adulteras fue con Guiche. Lo hizo en un intento por controlar a su marido. Para el nacimiento de Maria Luisa, la hija mayor de los Orleans, no se sabía si la niña era hija del rey, de Monsieur, o de Guiche.  Curiosamente, Maria Luisa, más tarde Reina de España, sería la hija favorita de Philippe y físicamente se le parecía mucho.
Monsieur y...

su hija

Para los efectos de la serie, Guiche es el pasado. Ahora quien manda en la cama, corazón y casa de Monsieur es el gran amor de su vida. Philippe de Lorraine, Conde de Armagnac. Como miembro de la casa real de Lorena (y de la fastuosa familia de Guisa) y como descendiente directo de Carlomagno, El Caballero de Lorena era considerado “príncipe extranjero” en la Corte del Rey Sol y tenía derecho a que se le llamase “Alteza”. El alto nivel social de quien llamaremos Chevalier, lo colocaba junto a Monsieur, en una situación semi intocable. Eso les permitía vivir por encima de los mortales y sus reglas. En el Episodio 2, cuando alguien se burla del vestido de Monsieur, Philippe le cae encima con puños y daga y le recuerda que insultarlo a él es lo mismo que insultar al rey, un acto que es considerado traición y conlleva la pena de muerte. Es el Chevalier quien impide con un sonoro “¡basta!” que el otro Philippe cometa un asesinato.

En la serie, aunque se han apegado a muchos detalles históricos, han variado en lo que respecta a la caracterización de los amantes. Alex Vlahos encarna a un Philippe de Orleans alto, vigoroso y enérgico, capaz de sacar a Chevalier de su cama y reemplazarlo con una criada. En la vida real, Chevalier era el alto y forzudo, y era quien tenía un dominio total sobre su amante al que había poco menos que hechizar para que cumpliera con sus deberes conyugales. Su segunda esposa, Lieselotte del Palatinado en su copiosa correspondencia con su familia, narra como Monsieur para intentar embarazarla llegaba a la cama cargado de medallas religiosas y oraciones. ¡Y que en una ocasión ella lo descubrió aplicándose reliquias sacras a sus genitales en un esfuerzo por conseguir una erección!


Chevalier, en cambio, gustaba más de la compañía del sexo opuesto, y le fue infiel al Duque de Orleans con muchas mujeres. En la serie, él se encarga de hacer despedir a una dama de Minette, para que su sobrina ocupe ese lugar. ¡En la vida real, Minette tuvo que despedir a una de sus damas más queridas, Claude de Fiennes, porque Chevalier la había embarazado!

En el primer capítulo, vemos a Chevalier susurrando al oído del amante que él, Monsieur debería tener el poder, no Louis. Mas adelante lo oímos decirle a Philippe que es más simpático y tiene más arrastre con el pueblo y la corte que su hermano que tiene la personalidad de una langosta. Upss, perdón, pero es que apenas vi a ese par y escuché a Chevalier que me di cuenta de donde George R.R. Martin sacó su inspiración para crear a Renly Baratheon y a Ser Loras (Lorraine).


Versalles consigue explicarnos como Philippe, Duque de Orleans pudo, amparándose en su sangre real, y con la protección-bendición del rey, vivir abiertamente su orientación sexual y sus hábitos travestis.  A cambio se convirtió en una figura grotesca ridiculizada por sus pares (menos en el campo de batalla) y considerado totalmente incapaz de ocupar un trono o de gobernar. Se espera que sintamos cariño y compasión por Monsieur tan feamente manipulado por su propia familia y que ni siquiera puede confiar en un amante al que mueve más la ambición que el amor.



¿Pero eran realmente Philippe y Chevalier dignos de compasión?  ¿Se trataba simplemente de una pareja gay atrapada por las convenciones de una época que nada sabia de teorías de género o identidades sexuales?  En mis próximos blogs voy a mostrar que, de acuerdo con muchas pruebas históricas, esta pareja no era tan inocente, que los celos y la ambición pudieron haberlos llevado al crimen y que lo que hoy llamamos diversidad sexual entonces podía encubrir comportamientos patológicos e incluso perversiones.

13 comentarios:

  1. excelente análisis sin duda, mientras veia la serie mi padre se asomo y me dijo mira ya desde antes aceptaban eso, después de pensarlo le dije, bueno eso es lo que quieren que pienses. y ahora me topo con esto y en resumen es excelente.

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    1. A proposito este es el primero de un trio de entradas sobre el mismo tema. Haz clic en la etiqueta "Versalles" al final del articulo y te saldran

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  2. Hola Hiperboreo, bienvenido. Exacto, esacuestion de g'eneros y orientaciones sexuales pertenecen a una lista de calificativos inventada ahora. Siempre hubo homosexuales, pero se esperaba de ellos que vivieran como "hombres" ya cumplido su deber de maridos y padres, a quien llevaban a la cama poco importaba. Eso si, Philippe y Chevalier son adorables, y se han vuelto mis personajes favoritos.

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  3. Los dos Philipps son "very nice " y realmente son mis personajes preferidos. No puedo dejar de verlos, una y otra vez veo "Versailles". el rey Louis is beautifull too . Son un trío que nos dá un total reflejo de las actitudes regias de esa corte ...maravillosos !!!!!

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    1. Hola Lucia, bienvenida. Yo adoro a ese par, sobre todo Monsieur. Creo que lo voy a poner en mi lista de protagonistas ideales. Es fantástico solo o en pareja, o mejor en trio con Lieselotte. Por una vez no me molesta que se falseen los hechos históricos. En la vida real, el hermano del rey era frágil; y solo le gustaban los varones, el dinámico y mujeriego ahí era MonChevy.
      No, yo a Louis lo detesto, hace sufrir a mucha gente. A su hermano, a su mujer, ahora su cuñada. Trata horrible a Marechal, a Claudine, a Bontemps y lo que le hizo a Sophie no tiene nombre. Aunque confieso que a mi me encantaba el duque de Cassel y lo voy a echar de menos. La segunda temporada fue mucho mejor que la primera y estoy ansiosa por ver la tercera. Me alegro de conocer otros fans “versallescos” sigue por aca que cada vez que pueda comentaré la serie y sus personajes

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  4. Los dos son tan absolutamente perfectos juntos y tan hermosos, esta vez para mi la ficción superó la realidad

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  5. Totalmente de acuerdo a Belén. Ahora si es por lindo, me quedó con Evan y eso que podria ser mi hijo, pero el personaje de Monsieur es tan maravilloso que me enamora. Yo quiero ser Liselotte ahi, me parece un trio fantástico. GRacias por pasar

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  6. Hello, aquí Accolon aprovechando mis vacaciones para por fin poder leer tus entradas.
    Recién hce un mes empecé a ver Versailles y terminé hace poco la primera tempo. Si dices que la segunda es mejor entonces comenzaré a verla hoy mismo.
    Me gusta tu análisis y me hizo recordar que cuando yo iba en educación media, allá a principios de los 90, nuestro profesor de historia nos contaba lo mismo que tú acerca de la diferencia entre la homosexualidad y la pederastia en la antigüedad, así como de las reglas de con quién podían y no involucrarse, de modo que puedo decir que sí se enseñaba la historia y se sabía al respecto al menos en esos años. También nos lo habían enseñado así en la básica, y yo estudié en un instituto salesiano. Claro que ahí lo condenaban, obviamente.
    Esta pareja en la serie me gusta, pero me pone nervioso, no sé en qué terminará. Y estoy de acuerdo en cuanto al rey, es muy dañino y manipulador, pero bello.
    Seguiré leyendo. Un abrazo desde Magallanes, vine al Carnaval de Invierno.

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    1. Gato Ramiro, bienvenido! Carnaval de invierno...y yo asandome. Me acuerdo que MI Pa me contaba que de cabro chico ten'ia un trineo en Punta Arenas. Oye, pero que avanzados los Salesianos. A nosotros y como mucho nos ense~naron como se hacían las guaguas. Lo que yo quería dejar en claro es que si en vErsalles nadie jodía a MOnsieur y a Chevalier era porque eran gallos importantes, pero que al gay de la esquina, bueno ya viste los castigos que le esperaban. Un mundo donde el homosexual pueda vivir libremente (y ni tanto recuedo a uno que lo pateaban a la salida de la disco) solo se da en este siglo, antes ser diferente era perseguido, estigmatizado, ect.
      El rey es un, como que al le queda mejor la palabra M., si es bonito, es el Athelstan de los Vikingos. Pero Monsieur y Chevalier son tan amorosos. Ohh yo robo cunas con el último. Oye, que escribí mas sobre los personajes reales.

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    2. cuando hablé mal de lUis XIV fue porque de verdad que es un desgraciado con todo el mundo. Solo Montespan es peor.

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  7. https://confesionesgataseriefila.blogspot.com/2017/09/la-santa-hermandad-de-los-gloriosos.html

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  8. Me encantan. No sé cuál de los dos meses cae mejor.

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    1. Obvio que quiero más a Monsieur. Sufrió tanto en la vida real y aun mas que en "Versalles", pero cada vez que veo una foto de Evan fuera del rol de Chevalier, me pongo mal. Es bellísimo!

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