Como suele
ocurrir con toda serie de culto, Euforia ha creado estrellas y personajes que poseen su
propio fandom. Jacob Elordi ya tenía fama antes de entrar en el universo eufórico,
pero su interpretación de Nathaniel “Nate” Jacobs lo hizo reconocible a
directores, productores y público. Lo extraordinario es que Nate no es
precisamente un héroe, a menos que lo coloquemos en la categoría de “antihéroe gótico”
que es donde pertenece. ¿Pero cómo un adolescente californiano puede
convertirse en la encarnación del mal, sobre todo en su trato de las mujeres?
Mas importante ¿Qué hace a alguien tan negativo tan atractivo para la
audiencia?
De como Cal
Jacobs Fabricó un Hijo-Monstruo
No hay mañana
este invierno que no pasase por YouTube sin encontrarme con imágenes de Elordi
(no me quejo) fuese en los promos para la Tercera Temporada o los promos para
su nuevo filme, una adaptación de Cumbres Borrascosas de Emily Bronte.
Mas allá de ser ambos proyectos del nuevo galán australiano, existía un factor
común. Tanto Nate como Heathclieff son protagonistas de sus propias tragedias, pero
ambos son también monstruos humanos.
No es de
sorprender entonces que YT también me brinde antiguos videos sobre Euforia donde
hasta psiquiatras intentan explicar la oscuridad de un adolescente que oculta,
tras la fachada de un triunfador, a un bully, machista, violento e incapaz de
controlar su furia, siendo esos solo los mayores defectos de un individuo
que tiene a su favor nada más que su buena
apariencia física (y no lo digo yo solita, pero Elordi… İAyy!)
El consenso es
que Nate es una fabricación de su padre, Cal Jacobs (el recientemente
desaparecido Eric Dane),uno de los hombres más importantes del pueblo. Entonces
Cal sería el gran villano, el Dr. Frankenstein creador de un hijo-monstruo.
Solo que , a mediados de la Segunda Temporada, el contradictorio guion nos
cuenta que Cal también es víctima ya que a punto de ir a una buena universidad (Duke),
justo cuando descubre que se ha enamorado de su mejor amigo y que cabe la
posibilidad de salir del closet, su noviecita lo atrapa con el viejo cuento de
estar embarazada.
Cal culpa a su esposa de haberle arruinado la vida. A lo mejor un segmento de la audiencia le cree, pero eso no tiene sentido. Si se casó obligado bien pudo haberse divorciado después de nacer el bebé . En cambio tuvo más hijos (el tercer niño de la fotografía familiar nunca ha sido explicado). Culpa a su esposa de haber destruido su vida y sueños y sin embargo ella es el mayor soporte de la vida prospera y respetable que Cal (y Nate) tanto goza como protege.
Cal descubrió que
para llegar alto y ser poderoso e influyente, no solo debía ser dominante y
agresivo en los negocios, también debía cultivar la imagen de devoto esposo y
ejemplar padre de familia. Sus gustos sexuales, los podía seguir disfrutando en
el anonimato. Lo importante era la fachada. Ese concepto retorcido de la
existencia es lo que le ha legado a Nate. Debe ser y parecer un triunfador, no permitir
que afectos o emociones lo dominen (considera a Maddy como “una distracción” en
la vida de su hijo) y sobre todo no debe confiar en nadie porque nadie lo apoyará
en su momento de necesidad.
Esta filosofía
casi espartana de como un hombre debe dominar sus emociones y vivir en
constante campaña para superarse, la comparte el padre de McKay. Solo que el
joven atleta no puede desvincularse ni de sus debilidades/emociones ni de una
realidad que su padre se niega a ver. Lo más importante, McKay no es el
monstruo que es su amigo. Entonces hay algo más que dicta la conducta criminal
de Nate, el miedo y odio que siente por su padre.
Los Miedos de
Nate
A través de la serie,
diversos personajes nos ilustran sobre el cambio de carácter de Nate que ocurre
a sus once años cuando descubre la colección secreta de grabaciones de los
encuentros sexuales de su padre. Algo que provocaría miedo y escándalo en un
adulto es un doble shock para un niño que todavía no comprende las mecánicas de
la sexualidad humana.
Nate sabe que su padre tiene dinero e influencia gracias a su fachada respetable. Él también se crea una falsa imagen que, como dije anteriormente, está compuesta de las virtudes que la cultura estadounidense exige del chico perfecto: buen deportista, hetero, buen hijo, novio fiel, simpático y sociable. Nate sabe que basta un error y las apariencias se desploman. Lo descubre cuando es acusado de agredir a Maddy. Es entonces cuando lo expulsan del equipo de futbol, cuchichean a sus espaldas y no lo aceptan en un buen restaurant. Todo esto lo empuja a un acto criminal en el que arrastra a dos cómplices: Maddy y Jules.
Nate sabe que si
cae la fachada de su padre, las consecuencias serán peores. De ahí su necesidad
de enamorar y chantajear a Jules. Un hilo conductor en el deshilvanado
argumento de Euforia es la necesidad de Nate de proteger al padre y protegerse
él. Al final lo manda todo al caray y será Nate quien denuncie a Cal. Se lo
dice a Jules en su último encuentro. “estaba protegiendo a alguien que no vale
la pena”. Ahí no solo habla del padre sino de sí mismo.
Antes de pasar a
Nate Don Juan/Héroe Byroniano quiero decir que yo no me voy por las simplezas
de críticos que creen que Nate tema ser bisexual como su padre. No veo ninguna
señal de ello. No tiene amigos íntimos, no lo vemos tratando de acercarse a
otros varones. Por el contrario, odia la camaradería exhibicionista de los
camerinos. Levinson se burla un poco de esta idea de Nate gay con los
discursetes woke de Maddy sobre el que todos somos homosexuales puesto que las
fotos que encontró en el cache del móvil
del novio son para estimular a Jules, no para solaz sexual de Nate.
Lo que si veo es
miedo de Nate a una agresión física del padre. Lo vemos cuando se golpean. Luego
que Cal lo vence, Nate se pega en el pecho gritando iracundo ante su debilidad.
Sin embargo hay algo más y lo descubrimos al final de la serie, en su pesadilla
y última conversación con Cal, Nate se atreve a decir que creía a su padre
capaz de abusar sexualmente de él. Por eso debe destruirlo.
Nate y sus
Mujeres
Si aceptamos que
Nate es tóxicamente hetero, podemos saber más de él examinando su relación con
el sexo opuesto. Ya he hablado en otros posts sobre su relación toxica con
Maddy, a la que ha escogido por creerla virgen y porque hay una errada creencia
entre los Anglos de que las Latinas somos sumisas y aguantadoras. Aunque su
orgullo sufriría si supiera que Maddy ya traía experiencia sexual a su cama,
pasa la humillación de tener que confesarle a la policía que Maddy le ha sido
infiel en el pasado.
Para el final de
la primera Temporada, Nate y Maddy han cruzado la raya que se impusieron al
comienzo de su relación. Ella ha descubierto que no lo domina y que él es capaz
de agredirla físicamente. Curiosamente, Maddy no encuentra traumático el haber
llegado al crimen para proteger a Nate. Ese detalle y el que Maddy se apodere
del video de Cal teniendo sexo con Jules son mal explicados y explorados en la Segunda
Temporada.
Lo importante es
que Maddy no ha cambiado sus metas (sigue soñando con adquirir ropa cara como
la de su nueva patrona), pero no piensa que Nate sea el vehículo para
satisfacer su consumismo. En el caso de Nate, lo que ocurrió la noche de la
feria fue crucial. El comportamiento de Maddy con su familia demostró que nunca
va a poder encajar con sus padres ni con las metas fantásticas que Nate tiene
para su futura familia.
El que Maddy
saque lo peor de Nate y que esto conlleve una semi destrucción de todo lo que él
ama y anhela también lo ve como una traición. Nate sigue necesitándola porque
lleva años teniendo sexo monógamo con ella, porque Maddy conoce o cree conocer
sus secretos y porque la considera como de su propiedad. Para la Segunda
Temporada, la relación ha cambiado de cariz. Nate ya no busca satisfacer sus
caprichos ni sueña con protegerla.
Es así que le es
fácil entrar en un romance clandestino con Cassie a la que encuentra en una
situación vulnerable: Acaba de romper con McKay, no se ha recuperado de su
aborto y se siente sola e incomprendida. Nate la ve llorando, le ofrece
llevarla a la fiesta de Año Nuevo. ¿Tiene ya la intención de seducirla? Creo
que si. Por algo la desequilibra con su
manera frenética de conducir, por algo le da cerveza. Ya Cassie ha comenzado a
beber antes. Todo lleva a que lleguen a la fiesta (Cassie ya se quitó los calzones)
y tengan sexo en el baño.
No voy a entrar
en detalles de esa situación que más que jocosa es repugnante con Maddy que
necesita orinar y sabe que Nate está en el baño, pero no se le ocurre que está
teniendo sexo. Mas tarde llega McKay que se sorprende ante la interrogación de Nate
sobre si ha venido a acostarse con Cassie. ¿Se ha puesto Nate celoso?
¿Acaso siente, como toda personalidad posesiva y controladora, que Cassie ya lleva su marca? Lo próximo es la
paliza que le planta Fezco.
Camino al
hospital y, en coma, Nate tiene un sueño en el que se ha enamorado de Cassie
(wtf?) que esperan un hijo y que viene Cal y destruye sus sueños manoseando a
la nuera. Yo siempre vi ese sueño como una manera de combinar a dos mujeres:
Cassie la nueva sumisa y Jules, a la que solo puede Nate dominar con amenazas.
Y ahí entra un tema espinoso que un puñado
de valientes abrazamos.
¿Es Jules el Gran Amor de Nate?
En algún momento,
Sam Levinson declaró que siempre planeó un romance entre su héroe gotico y la Lolita
Trans. El que no haya cuajado se debe a motivos todavía no esclarecidos, pero
para los conocedores de romances pre-wokismo, ese encuentro violento en la
cocina entre los personajes de Jacob Elordi y Hunter Schafer iba a acabar en
amor. Aunque vaya en contra de todas las leyes feministas (que prefieren el meet
cute) este cruce― que más parece combate― es un ejemplo exagerado
de la lucha de sexos que era el inicio de toda comedia romántica desde el
Hollywood de la Depresión.
Esto fue lo que
pasó. Nate descarga la humillación y frustración que le provoca la publica
infidelidad de Maddy en quien ve como la más vulnerable de la fiesta. Y aquí
entra un tema importante, Nate no sabe que Jules acaba de acostarse con su
padre, pero si sabe que es trans y la acusa de estar llamando la atención. Solo
cuando ella se defiende con un cuchillo que Nate descubre que hay algo
admirable en la chica, algo que el no posee: valentía. De ahí surgirá un
proceso de catfishing, en el que Nate, bajo otra identidad, corteja a
Jules en -línea.
El que la busque
y reencuentre en una app para gays que sabe usa su padre y que Jules siga
usando esa vía para sus citas clandestinas, indica que Nate ya sabe que Jules y
Cal se han conocido bíblicamente. ¿Entonces esto es parte de un plan de
venganza? ¿Es por eso que le pide fotos desnudas para luego chantajearla? Eso no nos
lo explican, lo que sí sabemos es que en las semanas que dura el cortejo, Jules
se ha enamorado de “Tyler” al que le ha contado todo sobre ella incluso sus
ilusiones. Lo irónico es que también él le ha revelado un lado vulnerable que
nunca muestra ni a su familia y ciertamente no a Maddy.
En la noche de la
feria donde tanto Cal como Jules han pasado por una terrible experiencia al
reencontrarse y reconocerse, Nate tiene
una crisis que desencadena en un enfrentamiento verbal y físico con Maddy.
Saber que Maddy y Jules pueden chantajearlo facilita la necesidad de dar vuelta
la situación amenazando a la rubia con acusarla de enviar material pornográfico
por Internet.
Hay mucha discusión entre los shiperos de si Nate siempre planeó este chantaje o si en realidad quería algo con Jules y el verla con el padre le recordó que ella tenía el poder de destruir a toda la Familia Jacobs. Agreguémosle que el mal comportamiento de Maddy y el que ella sepa o crea saber el motivo por el que Nate conservaba imágenes obscenas en su teléfono (que enviaba a Jules) lo tiene atrapado entre dos personas que pueden destruirlo.
El problema es
que cuando se enoja o desespera, Nate se vuelve Hulk y su ira deja marcas en el
cuello de su novia. A pesar de que Maddy trata de cubrir las magulladuras con
base de maquillaje, una serie de circunstancias desafortunadas hace público el
haber sido atacada. De su escuela llaman a su madre, esta denuncia a Nate―a
pesar de las protestas de su hija― y este es arrestado e interrogado. Aunque
sale bajo fianza, es expulsado de su equipo, no lo quieren en restaurantes, y
pasa a ser un paria en su escuela.
Maddy y Nate hacen
las paces. Juntos elaboran un plan maquiavélico para restaurar el status quo:
denunciar al pobre Tyler como el atacante de Maddy. Nate chantajea a Tyler para
que se autodenuncie y a Jules para que diga que fue testigo de la agresión .
Esto empuja a Jules a cometer varios actos desatinados, a renunciar a su
feminidad, a explorar , con malos resultados, su lado queer. Para los
eufóricos este es el punto más vil de la carrera de villano de Nate. Para los
shiperos es un momento en que no podemos negar que la idea de emparejar a Jules
y Nate es un despropósito. ¿Lo es?
Nate: Un Héroe
Gótico
Si nos enfocamos
en que esto es un relato de ficción y no un manual didáctico para proteger
mujeres de relaciones y parejas peligrosas, un posible romance entre Jules y
Nate no sería tan improbable ni reprensible. Después de todo, la literatura
clásica está llena de romances trágicos precisamente porque son parejas
disparejas.
Nate es un típico
héroe byroniano tal como Heathclieff (al que el Elordi sabrosamente ha sabido interpretar
en la nueva versión de Cumbres Borrascosas), Rochester de Jane Eyre,
incluso Rhett Butler de GWTW. Una vez comparé a Rhett con Jaime Lannister y yo le veo a la larguirucha Jules un parecido con la
también inadaptada Doncella de Tarth.
Es cierto que no
podemos esperar un final feliz de este tipo de romance. los antihéroes góticos
suelen redimirse solo antes de o con su muerte (Valmont en Las Relaciones
Peligrosas; Tom Hiddleston en Crimson Peak). El caso de Mr. Rochester es que su
redención le cuesta quedar desfigurado y ciego en un incendio. Lo que importa
en este tipo de relación es que nunca deben salirse del texto o pantalla, que
no deben pasar de ser fantasía. Lo
importante son las causas por las que dos seres tan diferentes se han unido.
Para Jules
“Tyler” será un nombre falso, pero los sentimientos y confidencias de Nate
fueron reales. Ella llegó a conocer un Nate desconocido para Maddy, Cassie e
incluso Cal. En el caso de Nate , cómo Rochester y Jaime Lannister, él admira
aspectos de esta mujer que lo sorprende y de quien se enamora, pero sabe que no
puede poseer.
Sin embargo, y
aun teniendo a Nate y a Cassie juntos en la Segunda Temporada, aun cuando Jules
parece haberse olvidado de Nate, Levinson se las arregla para darles una escena
juntos en el antepenúltimo episodio que nos despertó a los shiperos el apetito
por un romance y la certeza que ese par todavía se ama.
Ya casi al final,
comienzan a salir los secretos a flote. Tras una noche de borrachera y de
injurias a su familia, Cal Jacobs abandona el hogar. Es increíble como los que
deja atrás por fin pueden respirar con alivio y libertad. Entretanto a Rue se
le destapa la boca y, enfrente de Maddy, acusa a Cassie de acostarse con Nate. El
adivina lo ocurrido―tras un centenar de llamadas de Cassie que no responde―que Maddy sabe de su
relación. Conociéndola sabe que ella buscará vengarse.
Es entonces que
Nate toma varias decisiones. La primera, impedir que su padre regrese al hogar
y vuelva a dominarlo. La segunda acabar con la dependencia de Maddy y para lo
cual necesita evitar una venganza que
involucrará el disco robado y salpicará a Jules.
Nate, El Paladín
Rescata-Doncellas
Lo que ocurre
enseguida es tan extraordinario que para los shiperos de Nate y Jules compensó una
temporada donde el par no se dirigió la palabra. Pongo ambas escenas para que
las aprecien, pero basta decir que nos dejan claro que se cumple el sueño de Nate
de ser un caballero andante que protege a su dama. Yo veo ese rescate de Jules
como una secuela a las palabras de la
madre de Nate que lo exonera de la violencia ejercida contra Maddy, la noche de
la feria. Marcia vio ese acto delictivo como una forma de su hijo de protegerla
de la agresividad de la novia.
De ahí que Nate
vuelva a utilizar la violencia contra Maddy, pero ahora para proteger a Jules.
En un gesto de ironía cruel, utiliza el
mismo escenario con el que chantajeó y torturó mentalmente a Tyler. Un crimen del que Maddy
fue cómplice. Nate sabe que la humillación que Maddy siente al saberlo con Cassie
hace toda reconciliación o disculpa sean imposibles. Su romance ahora es
irreparable y no le importa. Lo urgente es recuperar un video que puede
destruir a Jules, su verdadero amor.
Ya Nate no teme
que la verdad sobre su padre salga a relucir, pero no quiere que en su caída arrastre a Jules.
El libreto sigue paso a paso un plan y Nate es el rey de los planes
maquiavélicos. Visita a Maddy y la aterroriza hasta que le devuelve el disco.
Acto seguido busca a Jules y se lo regresa (en una escena que para mí es la más
romántica/erótica de la serie), y tras la cual se lleva a Cassie a vivir con él.
Por unos momentos, Nate se ha convertido en el paladín que soñó ser. Vengó el honor de su madre, renegó de la mala mujer, rescató a Jules y también a Cassie que está siendo perseguida por Maddy y rechazada por su propia familia. Llevarse a Cassie es una declaración de que quiere formar una familia con ella. Lástima que Levinson decidió dedicar dos capítulos para la obra de Lexi y que la subsiguiente humillación borrase cualquier buena acción que hubiese cometido.
Mucha gente nos
cancela a los shiperos de Nate-Jules o condenan que Levinson haya quizás
insinuado un posible romance entre estos personajes acusándolo de promover relaciones
toxicas. Son las mismas quejas que asaltan a la adaptación de Cumbres
Borrascosas de Elordi-Robbie. Se olvidan los “eufóricos” que hace una
década se devoraban Las 50 Sombras de Gray y se agolpaban a ver
adaptaciones de tan deleznable franquicia. Se olvidan que todo gran romance
literario es problemático, poco recomendable y rara vez tiene un final feliz.
Nadie aboga para
que Nate y Jules se casen, adopten niños y mascotas, y planten tomates en su
huerta. Eso solo ocurre en las novelas rosa. Solo queremos que reconozcan las
emociones que experimentan cuando están juntos y como hacen aflorar lo mejor de
ambos. Es fácil definir a Nate como irredimible en un contexto realista, pero
tal como los shiperos del Jaimienne creíamos que el Matarreyes y la Doncella de
Tarth podrían ser felices para siempre, en esta fabula “eufórica”, el personaje
de Jacob Elordi puede ser feliz…por un tiempo, al menos.



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