En el mundo de
las series juveniles siempre se incluye el lugar común de dos amigas intimas
cuya amistad acaba cuando se interpone un hombre. En la Segunda Temporada de Euphoria, Sam Levinson decidió jugar con ese cliché
y crear un triángulo romántico entre Maddy (Alexa Demia), Cassie (Sidney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi). Solo que el cliché
suele concentrarse en que una es mejor que la otra, o más virtuosa, o más seria
y aquí ambas chicas son igualmente insufribles. Sin embargo, me desconsuela que
el público prefiera a Maddy antes que a Cassie.
Entre la Rubia
y la Morena
Desde las tiras cómicas de Archie que el héroe
adolescente se debatía entre dos chicas, la sensual morena Verónica y Betty, la
niña buena. Para los 90, la dicotomía había variado en looks. En Beverly
Hills 90210, la del cabello oscuro era la virtuosa Brenda (Shannen Doherty)
y la rubia despampanante y descarada era Kelly (Jennie Garth). En medio de
ambas, el chico malo y melancólico , Dylan McKay (Luke Perry).
Recuerdo un
episodio en que Dylan fantaseaba con casarse con ambas y si Kelly lo dejaba en
la ruina haciendo saltar las tarjetas de crédito, Brenda lo sofocaba con
preocupaciones sobre como decorar el cuarto de los niños. Ahí quedaba en claro
que ninguna era la novia ideal y que Dylan mejor se buscaba otra. Sobre todo,
porque cuando no estaban peleando por Dylan, Kelly y Brenda eran grandes
amigas.
Fue Gossip Girl donde se varió el tema del trio de la
rubia y la castaña y de la amistad traicionada. Serena retornaba al Alto Manhattan
después de autoexiliarse por varias causas, incluyendo el haberse acostado con
Nate Achibald, prometido de Blair Waldorf, la mejor amiga de la rubia. El
descubrimiento de esta traición resquebrajaba la amistad de ambas chicas y las empujaba
a los brazos y camas de otros hombres .
Lo interesante es
que salía a colación una regla de las muchas inventadas por Blair , en su rol
de Queen Bee, líder de su escuela: una estudiante no podía enredarse con el
novio de una amiga aun cuando hayan terminado. Blair se lo hacía saber a una
incauta que estaba saliendo con Dan Humphrey quien ya llevaba la marca de haber
sido pareja de Serena. Esta regla tan extraña ya se había percibido en el
manual de la proto Reina Abeja, Regina (Rachel McAddams) en la versión original
de Mean Girls.
Maddy y
Estereotipos sobre las Latinas
En Euphoria,
Sam Levinson tenía muy claro que el romance Nate-Maddy era frágil por su misma
toxicidad y planeaba una relación entre el playboy psicópata y la bella trans Jules. Como creo que Maddy y Jules no intercambiaron
escena sino hasta el final de la Primera Temporada, no habría el conflicto de
intereses que se presentó en la segunda cuando Cassie comenzó a follar con Nate.
Antes de llegar a ese punto habría que hablar de quien era Maddy y por qué no debía
estar con Nate.
Rue nos cuenta, en el cuarto episodio, que Madeleine Pérez
es hispana, hija única de una manicurista y de un padre desobligado que vive
echado en el sofá de la sala. Es aquí que comienzan los clichés negativos que
deleitarían a los antinmigrantes. Maddy es morenita, bajita, putita,
interesada, mentirosa, ladina, infiel, perezosa…Resumiendo, es un compendio de
características nefastas asociadas con la hembra latina.
Rue nos cuenta
que de pequeña, Maddy era graciosilla y suelta de cuerpo por lo que su madre la
inscribió en varios concursos de belleza que ganó fácilmente. Iba camino a competencias
más adultas, cuando la madre la retiró del circuito, temiendo que los
escándalos que asociaban esos certámenes con pedófilos, empujasen a su amada
hija a una tragedia como la de JonBenet Ramsey.
Desempleada, Maddy
se dedicó a pasar el tiempo libre en la peluquería donde trabajaba su madre. Así
descubrió que existían dos tipos de personas: las como su madre que servían y
las que eran servidas. También notó que las que eran servidas no le trabajaban
un día a nadie. No hacían NADA, y la niña decidió ser una de ellas.
Para eso
necesitaba de un marido rico e influyente. Usando su pericia en concursos de
belleza Maddy se volvió reina de porristas y así capturó el interés del capitán
del equipo, o sea Nate Jacobs. Ser novia de Nate ,que la cubría de regalos desde
flores hasta un abrigo de piel, tenía sus ventajas a pesar de que era una
relación basada en mentiras. Nate la buscó porque creía, que al ser latina, Maddy era sumisa y virgen. Ni lo uno ni lo otro.
Rue nos cuenta
que Maddy, a los catorce años perdió su virginidad con un desconocido bastante
mayor que ella. Siguiendo con la mentira, Maddy estudiaba videos pornográficos
para aprender, no solo artes amatorias sino también a fingir orgasmos. Así hacía
creer a Nate que era un gran amante. El problema es que Maddy manipulaba las
inseguridades del novio para calmarlas o para exagerarlas. Una de las peores
escenas ocurría en el capítulo 8 cuando Maddy, en medio del coito, recriminaba
a Nate por no lograr una erección.
Siguiendo los clichés asociados con las mujeres latinas, Maddy era vulgar en expresión y vestuario, lo que provocaba riñas constantes con su pareja. Durante estos quiebres, Maddy buscaba amantes, todos mayores y con poder monetario. Ante la policía, Nate confesará conocer esas infidelidades. Dirá que Maddy no es buena , pero que la ama. Solo nosotros sabemos que está tramando una manera de librarse de un prontuario y también de Maddy.
El vestuario de MaddySucedió una
Noche de Feria
La noche de la feria es un momento de revelaciones para Nate. El semi desnudo traje (“onda matambre” la llamaría la vedette argentina Moria Casan) en el que Maddy aparece en la feria , su desafío de presentarse en esas fachas ante los futuros suegros serán una alerta para Nate de que ella no tiene cabida en el futuro que él visualiza. Maddy empeora todo drogándose, vandalizando el stand donde Cal Jacobs mercadea su afamado chile con carne y, sin provocación, llama “puta” a su futura suegra.
Nate la sigue rugiéndole “Haz muerto para mi” y casi la estrangula. En ese momento emerge el reptil venenoso de Maddy encarándolo con lo que ella cree es una señal de bisexualidad de su pareja: las fotos “ peniles” que encontró en el celular . De ahí surge el temor de Nate que ahora se siente amenazado por las dos mujeres de su vida. Neutraliza a Maddy reconciliándose con ella, pero ya no por amor sino por miedo.
La situación se
les escapa a Nate y a Maddy de las manos cuando las marcas en el cuello de la
chica se hacen públicas. La Señora Pérez denuncia al agresor de su hija y Nate
cae en desgracia. Ahora es otra vez el turno de Jules y Tyler de ser
chantajeados. Maddy colabora con el plan de su novio sin ningún reparo moral.
Ella denuncia a Tyler como su agresor y Jules testifica que lo vio agrediendo a
una chica que ni es su amiga. Maddy y Nate se presentan triunfantes en la
fiesta de Halloween y son recibidos como si fuesen de la realeza.
¿Qué paso con el video?
Hay dos cosas
importantes aquí. La relación Nate y Mady ha quedado irreparablemente
fracturada y llega a un cierre final en el último episodio de la temporada. Sin
embargo, la última escena de Maddy la muestra con una expresión de extrema
maldad al ver el contenido del disco que le ha robado a su ex novio: la grabación
del encuentro sexual entre Jules y Cal Jacobs. Ahí entran en juego muchas
posibilidades que fueron olvidadas por Sam Levinson.
En la Segunda
Temporada, nadie se acuerda de ese video. Maddy parece haberse encontrado a sí
misma en un empleo de au-pair. No es que le haya tomado amor al trabajo.
Lo que ha encontrado es otra mujer a la que quiere imitar. En el closet de su
nueva patrona, Maddy haya su sueño futuro de ser rica, elegante, importante,
pero sabe que Nate― que sigue mosqueando alrededor de ella―no se
lo va a dar.
En su nueva vida,
Maddy hace amistad con Jules quien en un momento le dice que no vuelva con Nate
puesto que él no sabe lo que vale su ex novia. A mí me gustaría que Jules
supiera que su “amiga” fue cómplice del chantaje de Nate y que posee un filme
que podría destruir no solo a los Jacobs sino a la Lolita trans también.
Como a todo “eufórico”,
los cambios drásticos de los personajes y sus interactuaciones me han dejado
perpleja. No podía creer que Maddy planease regresar con Nate y creo que no
pensaba hacerlo. La única razón por la que entra en colera al saberlo con
Cassie es porque percibe a su ex amiga como alguien inferior a ella. Lo que le
molesta es una combinación de enojo ante la mentira, de humillación por haber
sido reemplazada por alguien tan indigno, y tal vez el viejo tropo de género juvenil
de que las amigas no pueden recoger las sobras que deja la Reina Abeja.
Cassie, La
Patética
Lo sucedido con
Cassie no solo rebaja más al personaje de Sídney Sweeney ante un público que goza
con un slut shaming que yo creía políticamente incorrecto. También
refleja el desprecio que Maddy siente por sus amigas de quienes solo espera
sean una corte de confidentes y aduladoras.
Lo vimos cuando
Cassie le recuerda su confidencia de las fotos que Nate guarda en su móvil. La indignada
Maddy la acusa de tener el cerebro corroído por las drogas y la amenaza con
matarla si repite esta confidencia. Así no se le habla a una amiga a pesar de
que Cassie, incapaz de guardar un secreto, haya compartido lo de las fotos con
su hermana y con McKay.
A mí me incomoda que los mismos espectadores
que desprecian a Cassie admiren a Maddy sin darse cuenta de que se trata de una
manipuladora, oportunista y rencorosa. Nate le dice en la Segunda Temporada que
lo que recuerda de ella es que era una persona cruel. Basta comparar esa
descripción con la enumeración de virtudes que suele hacer de Jules para darnos
cuenta que Nate sabe de lo que Maddy es capaz. De ahí esa faramalla terrible
que debe crear para recuperar el video.
En cuanto a
Cassie no la veo muy diferente de Jules. Ambas son promiscuas, ambas se
enamoran fácilmente, ambas son atrapadas por la cultura del porno video. Solo
que Jules cae parada y sigue cosechando amor y respeto. Cassie, en cambio, se
estrella en un mundo de desprecio y escarnio público. Eso porque la pobre Cassie
es tonta de capirote, lo que no quita que merezca compasión y comprensión.
Antes que todo
nunca me creí el cuento de que la cadena de malas decisiones del personaje de
Sidney Sweeney se deban al abandono del padre , el alcoholismo de la madre o el
sueño incumplido de ser estrella del patinaje. Lexi vivió las mismas
experiencias y es la más centrada de su grupo. El problema es que Cassie sufre
de pereza mental lo que la lleva a tenerse poco respeto, lo que la lleva tener
relaciones con chicos que no la respetan y solo quieren filmarla en situaciones
obscenas, inclusive sentada en el inodoro.
A diferencia de
Jules que sabe llevar una doble vida, se mete solo con hombres que no quieren
volver a verla y que, como ella, prefieren lo casual y secreto, Cassie ve en
cada relación un encuentro con lo duradero, con un amor eterno. De ahí su sumisión,
su incapacidad de defender su intimidad o de salvaguardar un mínimo de
dignidad. Cuando descubre que su imagen en diferentes estados de desnudez rueda
por en internet se consuela filosóficamente creyendo que en un futuro todos los
humanos habrán intercambiado fotos de ellos encuerados.
Esa manera de
pensar, su incapacidad de comprender que para McCay sea vergonzoso tener una novia
a la que le queda perfecto el titulo anticuado de “mujer pública”, demuestra la
falta de neuronas del personaje de Sydney Sweeney. Agreguémosle que Levinson
desprecia a Cassie, casi tanto como a Maddy y a Kat, pero a las latinas les
otorga un poco de astucia que les permite controlar sus vidas de mala manera,
pero mucho más que la pobre Cassie siempre víctima de su insensatez.
Levinson gusta de
colocar a Cassie en situaciones bochornosas como el orgasmo del carrusel o el
episodio del baño en el primer capítulo de la segunda temporada. Después de
haberse quitado las bragas mojadas con cerveza,
Cassie tiene sexo de pie con Nate en el único baño de una casa donde han
sido invitados. ¿Quién viene a golpear la puerta con una vejiga
inflada? Maddy ,que cuando descubre que su ex esta adentro cree que su demora se
debe a que está defecando. La inclusión del factor escatológico trasciende el
vulgar humor de baño ya que demuestra que, como otras veces, Maddy no conoce a Nate.
La escena humilla
a los tres, pero más a Cassie quien queda atrapada ya que debe esconderse en la
bañera y ver, oír y oler a toda una villa de gente aquejada por necesidades
naturales. Para colmo, no hay papel de baño y Maddy se seca las pudendas con
una toalla que descuidadamente lanza dentro de la tina y que le cae en la cara
a la rubia. Yo no me reí ni una vez con todo ese escabroso espectáculo.
El Trauma del
Aborto
En las series
juveniles quedan encinta los personajes más negativos, la gordita (Rebelde)
o la villana (Georgina en Gossip Girl). Obvio que en esta serie la única
en escribirle a la cigüeña es la descuidada Cassie. Extraordinariamente―y creo que a pesar de Levinson―este episodio
nos presenta a Cassie como alguien digno de compasión.
Por primera vez comprendí
lo que abogan los Pro-Vida, más información y menos decisiones apresuradas para
la embarazada. La misma Cassie siente que debe haber una conversación antes de
precipitarse a una opción que no puede ser la única. Solo que McKay es el más
deseoso de un aborto sobre el cual no quiere conocer detalles. Se horroriza cuando
intuye que Cassie no está entusiasmada ante la idea de sacarse el feto de
encima.
Realmente, McKay
nunca me gustó. Nunca habló de frente con Cassie, siempre partió de la base que
era un trofeo por guapa y una desventaja por su cartel de estrella porno
amateur. En lo referente a la terminación del embarazo de su novia, se comportó
de manera vergonzosa. Primero expresa sorpresa indignación, luego cae en el rol
del niño chiquito (İ Mi papá me va a matar!) y termina con una
manipulación asquerosa “estoy seguro de que algún día serás la mejor madre del
mundo”. Nada de eso convence a Cassie
solo le da la certeza de que no puede contar con su novio.
Busca consejo con
sus supuestas amigas, pero se encuentra con Maddy y Kat enzarzadas en una
discusión pueril. Lo próximo es que Cassie busca apoyo en su madre. No sabemos
que se dijo, pero obvio que para Suze, y posiblemente Lexi, lo mejor para
Cassie es abortar. Por eso la acompañan a la cita médica, supuestamente para
darle apoyo, pero en realidad para asegurarse que no titubee. En cuanto a McCay,
ni se aparece por allá. Solo regresa en el primer episodio de la Segunda
Temporada para recoger los pedazos de Cassie y retomar una relación que el
mismo mató.
Volviendo al
aborto en sí, a pesar de que el preámbulo a la operación abarca preguntas personales
que nos muestran lo disfuncional que es la familia de Cassie, no es tan traumática
como suele ser en clínicas más burocratizadas e insensibles. Se puede decir que
todo el proceso está representado de manera considerada, compasiva y sutil
(“nuanced” se lo llamaría en inglés), pero nos es obvio que Cassie quisiera no estar
ahí y que el aborto es un trauma que explicará su comportamiento en la Segunda Temporada.
Parte del fin de
una ilusión de ser madre, está la desilusión con McKay quien reaparece en su
vida cuando Cassie se ha aferrado a otro sueño, Nate. Cuando McKay no comprende
por qué Cassie no quiere volver a ser su novia, ella responde llorosa “porque
no soy una buena persona” No hay manera de que McKay sepa que se acaba de
acostar con Nate, por lo que su furia contenida debe ser que asume que Cassie
no ha superado lo del aborto y lo culpa a él. Entonces se levanta y le dice con
tono enojado “no me digas una palabra más”.
Lo extraordinario
es que Cassie en medio de su falta de neuronas reconoce que McCay no era una
buena pareja. ¿Lo es Nate? Porque desde esa noche no solo Cassie continúa
su affaire. Nate, típico de él, la usa (a pesar de que estando en coma piensa que
la ama) mientras continúa persiguiendo a Maddy. Aunque esto último lo hace para
que Maddy le regrese el peligroso video que puede destruir a los Jacobs.
Cassie Ante un
Nuevo Amor
Aunque consumida
por la culpa de acostarse con el ex de su mejor amiga (¿es eso Maddy en la vida
de Cassie?) no quiere dejarlo ir. Incluso supera el miedo a la reacción que Maddy
tendrá al saber que ha contravenido una regla absurda de que no se puede ser
novia de un ex de una amiga. ¿Quién inventó esa regla y cuando se la
impuso? Sin embargo, el público ve en la ‘”traición” de Cassie, una prueba de
su vileza.
A pesar de que no
me parece que Cassie se enrede con alguien tan poco recomendable, admiro el que
ella reconozca que Maddy y Nate tienen una relación toxica y que declare que no
permitirá que regresen. Incluso cuando Nate la rechaza después de ver la obra
de teatro, ella acepta su rol de villana que le permite ser feliz.
Curiosamente,
Nate ha aceptado que son pareja, le otorga respetabilidad al llevársela a vivir
con a la casa de su madre. Se ha mostrado más hombre que McKay. Aunque Cassie
no lo sepa, Nate la quiere de madre de sus hijos. Y gracias al tráiler ,
sabemos que siguen juntos cinco años más tarde. En cambio Maddy sigue dando
tumbos, sin haber logrado sus sueños fantásticos.
Como todas las féminas
de Euphoria (menos Rue) Maddy y Cassie creen que la felicidad viene vestida
de Príncipe Azul. Ambas caen en las redes de Nate Jacobs. Maddy se cree
inteligente, pero comete errores tan patéticos como los de Cassie. Al final, no
son muy diferentes.




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