lunes, 9 de marzo de 2026

Maddy Y Cassie de Euphoria: Las dos caras de la misma moneda

 


En el mundo de las series juveniles siempre se incluye el lugar común de dos amigas intimas cuya amistad acaba cuando se interpone un hombre. En la Segunda Temporada de Euphoria, Sam Levinson decidió jugar con ese cliché y crear un triángulo romántico entre Maddy (Alexa Demia), Cassie (Sidney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi). Solo que el cliché suele concentrarse en que una es mejor que la otra, o más virtuosa, o más seria y aquí ambas chicas son igualmente insufribles. Sin embargo, me desconsuela que el público prefiera a Maddy antes que a Cassie.

Entre la Rubia y la Morena

 Desde las tiras cómicas de Archie que el héroe adolescente se debatía entre dos chicas, la sensual morena Verónica y Betty, la niña buena. Para los 90, la dicotomía había variado en looks. En Beverly Hills 90210, la del cabello oscuro era la virtuosa Brenda (Shannen Doherty) y la rubia despampanante y descarada era Kelly (Jennie Garth). En medio de ambas, el chico malo y melancólico , Dylan McKay (Luke Perry).

                                     Dylan y su rubia y su pelirroja

Recuerdo un episodio en que Dylan fantaseaba con casarse con ambas y si Kelly lo dejaba en la ruina haciendo saltar las tarjetas de crédito, Brenda lo sofocaba con preocupaciones sobre como decorar el cuarto de los niños. Ahí quedaba en claro que ninguna era la novia ideal y que Dylan mejor se buscaba otra. Sobre todo, porque cuando no estaban peleando por Dylan, Kelly y Brenda eran grandes amigas.

Fue Gossip Girl donde se varió el tema del trio de la rubia y la castaña y de la amistad traicionada. Serena retornaba al Alto Manhattan después de autoexiliarse por varias causas, incluyendo el haberse acostado con Nate Achibald, prometido de Blair Waldorf, la mejor amiga de la rubia. El descubrimiento de esta traición resquebrajaba la amistad de ambas chicas y las empujaba a los brazos y camas de otros hombres .

                                   nate entre rubia y castaña 

Lo interesante es que salía a colación una regla de las muchas inventadas por Blair , en su rol de Queen Bee, líder de su escuela: una estudiante no podía enredarse con el novio de una amiga aun cuando hayan terminado. Blair se lo hacía saber a una incauta que estaba saliendo con Dan Humphrey quien ya llevaba la marca de haber sido pareja de Serena. Esta regla tan extraña ya se había percibido en el manual de la proto Reina Abeja, Regina (Rachel McAddams) en la versión original de Mean Girls.

                            Las Mean Girls originales

Maddy y Estereotipos sobre las Latinas

En Euphoria, Sam Levinson tenía muy claro que el romance Nate-Maddy era frágil por su misma toxicidad y planeaba una relación entre el playboy psicópata y la bella trans Jules. Como creo que Maddy y Jules no intercambiaron escena sino hasta el final de la Primera Temporada, no habría el conflicto de intereses que se presentó en la segunda cuando Cassie comenzó a follar con Nate. Antes de llegar a ese punto habría que hablar de quien era Maddy y por qué no debía estar con Nate.

Rue nos cuenta, en el cuarto episodio, que Madeleine Pérez es hispana, hija única de una manicurista y de un padre desobligado que vive echado en el sofá de la sala. Es aquí que comienzan los clichés negativos que deleitarían a los antinmigrantes. Maddy es morenita, bajita, putita, interesada, mentirosa, ladina, infiel, perezosa…Resumiendo, es un compendio de características nefastas asociadas con la hembra latina.

Rue nos cuenta que de pequeña, Maddy era graciosilla y suelta de cuerpo por lo que su madre la inscribió en varios concursos de belleza que ganó fácilmente. Iba camino a competencias más adultas, cuando la madre la retiró del circuito, temiendo que los escándalos que asociaban esos certámenes con pedófilos, empujasen a su amada hija a una tragedia como la de JonBenet Ramsey.



Desempleada, Maddy se dedicó a pasar el tiempo libre en la peluquería donde trabajaba su madre. Así descubrió que existían dos tipos de personas: las como su madre que servían y las que eran servidas. También notó que las que eran servidas no le trabajaban un día a nadie. No hacían NADA, y la niña decidió ser una de ellas.



Para eso necesitaba de un marido rico e influyente. Usando su pericia en concursos de belleza Maddy se volvió reina de porristas y así capturó el interés del capitán del equipo, o sea Nate Jacobs. Ser novia de Nate ,que la cubría de regalos desde flores hasta un abrigo de piel, tenía sus ventajas a pesar de que era una relación basada en mentiras. Nate la buscó porque creía,  que al ser latina, Maddy era sumisa y virgen.  Ni lo uno ni lo otro.

Rue nos cuenta que Maddy, a los catorce años perdió su virginidad con un desconocido bastante mayor que ella. Siguiendo con la mentira, Maddy estudiaba videos pornográficos para aprender, no solo artes amatorias sino también a fingir orgasmos. Así hacía creer a Nate que era un gran amante. El problema es que Maddy manipulaba las inseguridades del novio para calmarlas o para exagerarlas. Una de las peores escenas ocurría en el capítulo 8 cuando Maddy, en medio del coito, recriminaba a Nate por no lograr una erección.

Siguiendo los clichés asociados con las mujeres latinas, Maddy era vulgar en expresión y vestuario, lo que provocaba riñas constantes con su pareja. Durante estos quiebres, Maddy buscaba amantes, todos mayores y con poder monetario. Ante la policía, Nate confesará conocer esas infidelidades. Dirá que Maddy no es buena , pero que la ama. Solo nosotros sabemos que está tramando una manera de librarse de un prontuario y también de Maddy.

                                      El vestuario de Maddy

Sucedió una Noche de Feria

La noche de la feria es un momento de revelaciones para Nate. El semi desnudo traje (“onda matambre” la llamaría la vedette argentina Moria Casan) en el que Maddy aparece en la feria , su desafío de presentarse en esas fachas ante los futuros suegros serán una alerta para Nate de que ella no tiene cabida en el futuro que él visualiza. Maddy empeora todo drogándose, vandalizando el stand donde Cal Jacobs mercadea su afamado chile con carne y, sin provocación, llama “puta” a su futura suegra.

Asi hay que vestirse para caerles bien a los suegros.

Nate la sigue rugiéndole “Haz muerto para mi” y casi la estrangula. En ese momento emerge el reptil venenoso de Maddy encarándolo con lo que ella cree es una señal de bisexualidad de su pareja: las fotos “ peniles” que encontró en el celular . De ahí surge el temor de Nate que ahora se siente amenazado por las dos mujeres de su vida. Neutraliza a Maddy reconciliándose con ella, pero ya no por amor sino por miedo.

La situación se les escapa a Nate y a Maddy de las manos cuando las marcas en el cuello de la chica se hacen públicas. La Señora Pérez denuncia al agresor de su hija y Nate cae en desgracia. Ahora es otra vez el turno de Jules y Tyler de ser chantajeados. Maddy colabora con el plan de su novio sin ningún reparo moral. Ella denuncia a Tyler como su agresor y Jules testifica que lo vio agrediendo a una chica que ni es su amiga. Maddy y Nate se presentan triunfantes en la fiesta de Halloween y son recibidos como si fuesen de la realeza.



¿Qué paso con el video?

Hay dos cosas importantes aquí. La relación Nate y Mady ha quedado irreparablemente fracturada y llega a un cierre final en el último episodio de la temporada. Sin embargo, la última escena de Maddy la muestra con una expresión de extrema maldad al ver el contenido del disco que le ha robado a su ex novio: la grabación del encuentro sexual entre Jules y Cal Jacobs. Ahí entran en juego muchas posibilidades que fueron olvidadas por Sam Levinson.

En la Segunda Temporada, nadie se acuerda de ese video. Maddy parece haberse encontrado a sí misma en un empleo de au-pair. No es que le haya tomado amor al trabajo. Lo que ha encontrado es otra mujer a la que quiere imitar. En el closet de su nueva patrona, Maddy haya su sueño futuro de ser rica, elegante, importante, pero sabe que Nate que sigue mosqueando alrededor de ellano se lo va a dar.



En su nueva vida, Maddy hace amistad con Jules quien en un momento le dice que no vuelva con Nate puesto que él no sabe lo que vale su ex novia. A mí me gustaría que Jules supiera que su “amiga” fue cómplice del chantaje de Nate y que posee un filme que podría destruir no solo a los Jacobs sino a la Lolita trans también.

Como a todo “eufórico”, los cambios drásticos de los personajes y sus interactuaciones me han dejado perpleja. No podía creer que Maddy planease regresar con Nate y creo que no pensaba hacerlo. La única razón por la que entra en colera al saberlo con Cassie es porque percibe a su ex amiga como alguien inferior a ella. Lo que le molesta es una combinación de enojo ante la mentira, de humillación por haber sido reemplazada por alguien tan indigno, y tal vez el viejo tropo de género juvenil de que las amigas no pueden recoger las sobras que deja la Reina Abeja.





Cassie, La Patética

Lo sucedido con Cassie no solo rebaja más al personaje de Sídney Sweeney ante un público que goza con un slut shaming que yo creía políticamente incorrecto. También refleja el desprecio que Maddy siente por sus amigas de quienes solo espera sean una corte de confidentes y aduladoras.

Lo vimos cuando Cassie le recuerda su confidencia de las fotos que Nate guarda en su móvil. La indignada Maddy la acusa de tener el cerebro corroído por las drogas y la amenaza con matarla si repite esta confidencia. Así no se le habla a una amiga a pesar de que Cassie, incapaz de guardar un secreto, haya compartido lo de las fotos con su hermana y con McKay.

 A mí me incomoda que los mismos espectadores que desprecian a Cassie admiren a Maddy sin darse cuenta de que se trata de una manipuladora, oportunista y rencorosa. Nate le dice en la Segunda Temporada que lo que recuerda de ella es que era una persona cruel. Basta comparar esa descripción con la enumeración de virtudes que suele hacer de Jules para darnos cuenta que Nate sabe de lo que Maddy es capaz. De ahí esa faramalla terrible que debe crear para recuperar el video.



En cuanto a Cassie no la veo muy diferente de Jules. Ambas son promiscuas, ambas se enamoran fácilmente, ambas son atrapadas por la cultura del porno video. Solo que Jules cae parada y sigue cosechando amor y respeto. Cassie, en cambio, se estrella en un mundo de desprecio y escarnio público. Eso porque la pobre Cassie es tonta de capirote, lo que no quita que merezca compasión y comprensión.

Antes que todo nunca me creí el cuento de que la cadena de malas decisiones del personaje de Sidney Sweeney se deban al abandono del padre , el alcoholismo de la madre o el sueño incumplido de ser estrella del patinaje. Lexi vivió las mismas experiencias y es la más centrada de su grupo. El problema es que Cassie sufre de pereza mental lo que la lleva a tenerse poco respeto, lo que la lleva tener relaciones con chicos que no la respetan y solo quieren filmarla en situaciones obscenas, inclusive sentada en el inodoro.



A diferencia de Jules que sabe llevar una doble vida, se mete solo con hombres que no quieren volver a verla y que, como ella, prefieren lo casual y secreto, Cassie ve en cada relación un encuentro con lo duradero, con un amor eterno. De ahí su sumisión, su incapacidad de defender su intimidad o de salvaguardar un mínimo de dignidad. Cuando descubre que su imagen en diferentes estados de desnudez rueda por en internet se consuela filosóficamente creyendo que en un futuro todos los humanos habrán intercambiado fotos de ellos encuerados.

Esa manera de pensar, su incapacidad de comprender que para McCay sea vergonzoso tener una novia a la que le queda perfecto el titulo anticuado de “mujer pública”, demuestra la falta de neuronas del personaje de Sydney Sweeney. Agreguémosle que Levinson desprecia a Cassie, casi tanto como a Maddy y a Kat, pero a las latinas les otorga un poco de astucia que les permite controlar sus vidas de mala manera, pero mucho más que la pobre Cassie siempre víctima de su insensatez.

                                      Cassie McKay, otra relacion tóxica 

Levinson gusta de colocar a Cassie en situaciones bochornosas como el orgasmo del carrusel o el episodio del baño en el primer capítulo de la segunda temporada. Después de haberse quitado las bragas mojadas con cerveza,  Cassie tiene sexo de pie con Nate en el único baño de una casa donde han sido invitados. ¿Quién viene a golpear la puerta con una vejiga inflada? Maddy ,que cuando descubre que su ex esta adentro cree que su demora se debe a que está defecando. La inclusión del factor escatológico trasciende el vulgar humor de baño ya que demuestra que, como otras veces, Maddy no conoce a Nate.

La escena humilla a los tres, pero más a Cassie quien queda atrapada ya que debe esconderse en la bañera y ver, oír y oler a toda una villa de gente aquejada por necesidades naturales. Para colmo, no hay papel de baño y Maddy se seca las pudendas con una toalla que descuidadamente lanza dentro de la tina y que le cae en la cara a la rubia. Yo no me reí ni una vez con todo ese escabroso espectáculo.



El Trauma del Aborto

En las series juveniles quedan encinta los personajes más negativos, la gordita (Rebelde) o la villana (Georgina en Gossip Girl). Obvio que en esta serie la única en escribirle a la cigüeña es la descuidada Cassie.  Extraordinariamentey creo que a pesar de Levinsoneste episodio nos presenta a Cassie como alguien digno de compasión.

Por primera vez comprendí lo que abogan los Pro-Vida, más información y menos decisiones apresuradas para la embarazada. La misma Cassie siente que debe haber una conversación antes de precipitarse a una opción que no puede ser la única. Solo que McKay es el más deseoso de un aborto sobre el cual no quiere conocer detalles. Se horroriza cuando intuye que Cassie no está entusiasmada ante la idea de sacarse el feto de encima.

Realmente, McKay nunca me gustó. Nunca habló de frente con Cassie, siempre partió de la base que era un trofeo por guapa y una desventaja por su cartel de estrella porno amateur. En lo referente a la terminación del embarazo de su novia, se comportó de manera vergonzosa. Primero expresa sorpresa indignación, luego cae en el rol del niño chiquito (İ Mi papá me va a matar!) y termina con una manipulación asquerosa “estoy seguro de que algún día serás la mejor madre del mundo”.  Nada de eso convence a Cassie solo le da la certeza de que no puede contar con su novio.



Busca consejo con sus supuestas amigas, pero se encuentra con Maddy y Kat enzarzadas en una discusión pueril. Lo próximo es que Cassie busca apoyo en su madre. No sabemos que se dijo, pero obvio que para Suze, y posiblemente Lexi, lo mejor para Cassie es abortar. Por eso la acompañan a la cita médica, supuestamente para darle apoyo, pero en realidad para asegurarse que no titubee. En cuanto a McCay, ni se aparece por allá. Solo regresa en el primer episodio de la Segunda Temporada para recoger los pedazos de Cassie y retomar una relación que el mismo mató.

Volviendo al aborto en sí, a pesar de que el preámbulo a la operación abarca preguntas personales que nos muestran lo disfuncional que es la familia de Cassie, no es tan traumática como suele ser en clínicas más burocratizadas e insensibles. Se puede decir que todo el proceso está representado de manera considerada, compasiva y sutil (“nuanced” se lo llamaría en inglés), pero nos es obvio que Cassie quisiera no estar ahí y que el aborto es un trauma que explicará su comportamiento en la Segunda Temporada.



Parte del fin de una ilusión de ser madre, está la desilusión con McKay quien reaparece en su vida cuando Cassie se ha aferrado a otro sueño, Nate. Cuando McKay no comprende por qué Cassie no quiere volver a ser su novia, ella responde llorosa “porque no soy una buena persona” No hay manera de que McKay sepa que se acaba de acostar con Nate, por lo que su furia contenida debe ser que asume que Cassie no ha superado lo del aborto y lo culpa a él. Entonces se levanta y le dice con tono enojado “no me digas una palabra más”.



Lo extraordinario es que Cassie en medio de su falta de neuronas reconoce que McCay no era una buena pareja. ¿Lo es Nate? Porque desde esa noche no solo Cassie continúa su affaire. Nate, típico de él, la usa (a pesar de que estando en coma piensa que la ama) mientras continúa persiguiendo a Maddy. Aunque esto último lo hace para que Maddy le regrese el peligroso video que puede destruir a los Jacobs.

Cassie Ante un Nuevo Amor

Aunque consumida por la culpa de acostarse con el ex de su mejor amiga (¿es eso Maddy en la vida de Cassie?) no quiere dejarlo ir. Incluso supera el miedo a la reacción que Maddy tendrá al saber que ha contravenido una regla absurda de que no se puede ser novia de un ex de una amiga. ¿Quién inventó esa regla y cuando se la impuso? Sin embargo, el público ve en la ‘”traición” de Cassie, una prueba de su vileza.

A pesar de que no me parece que Cassie se enrede con alguien tan poco recomendable, admiro el que ella reconozca que Maddy y Nate tienen una relación toxica y que declare que no permitirá que regresen. Incluso cuando Nate la rechaza después de ver la obra de teatro, ella acepta su rol de villana que le permite ser feliz.



Curiosamente, Nate ha aceptado que son pareja, le otorga respetabilidad al llevársela a vivir con a la casa de su madre. Se ha mostrado más hombre que McKay. Aunque Cassie no lo sepa, Nate la quiere de madre de sus hijos. Y gracias al tráiler , sabemos que siguen juntos cinco años más tarde. En cambio Maddy sigue dando tumbos, sin haber logrado sus sueños fantásticos.

Como todas las féminas de Euphoria (menos Rue) Maddy y Cassie creen que la felicidad viene vestida de Príncipe Azul. Ambas caen en las redes de Nate Jacobs. Maddy se cree inteligente, pero comete errores tan patéticos como los de Cassie. Al final, no son muy diferentes.

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