Esta investigación que voy a presentarlesnació de mi interés (fustigado por
recientes encuentros con Gilmore Girls, Freaks and Geeks y Euphoria)
con series de televisión dirigidas hacia un público adolescente. Solo que en mi
búsqueda comprendí que antes de los Teen Sitcoms y Teen Dramas,
existía un cine enfocado en los problemas y cultura de los jóvenes. Yendo más
allá, descubrí que hubo un momento en que la pubertad pasó a ser una etapa
intermedia lo que abrió toda una industria de consumo que veía a los teenagers
como clientes. Quisiera remontarme en el tiempo y llegar al inicio del Siglo XX
para ver cómo nació la Teen Culture (Cultura Juvenil), sus
ramificaciones y sus subproductos.
NOTA: Para efectos de esta nota me concentraré
en material angloparlante, refiriéndome a otros países cuando sea pertinente.
Cuando no Existía
la Adolescencia
Uno de los
mayores problemas del público―incluso de los investigadores modernos― es
aplicar reglas relativamente nuevas a esos años que hoy llamamos “adolescencia”
cuando esta se desarrolla en contextos preteriros. Creemos en una etapa
intermedia que el ser humano vive durante la pubertad y que define sus gustos,
sus problemas y su personalidad futura. Una sorpresa es descubrir que antes del
Siglo XX, no se conocía tal etapa y los humanos dividían sus vidas entre niñez,
edad adulta y vejez.
“Joven” era más
usado como adjetivo que como sustantivo y se aplicaba, en el caso del varón, a
la salud, vigor y energía necesarios para el trabajo pesado y en las mujeres
para definir un periodo de fertilidad. En suma, aunque existían en las clases
altas ritos de pasaje como el uso de la toga para los jóvenes romanos, el Bar
Mitzvah de los judíos o la “puesta de largo” que marcaba el fin de la niñez
para las chicas de los países hispano parlantes, el salto de la infancia
empujaba a los varoncitos a trabajar como adultos y a las mujercitas a casarse
y tener hijos.
A comienzos del
Siglo XX, el termino Adolescence era empleado en la literatura
científica como la medicina, la sociología y la pedagogía, pero no definía un
espacio de experimentación y maduración como lo vemos hoy que prepara al púber
a alcanzar la madurez. Eso se debe a que una gran mayoría de adolescentes eran
explotados en labores que hoy consideramos solo para adultos. Cuando el
historiador Alexis de Toqueville menciona que en America (circa 1840s) no
existe la adolescencia se refiere a que niños y jóvenes son parte de la fuerza
laboral de la joven nación.
Si revisamos la
literatura infantil decimonónica vemos este triste caso desde los niños obreros
de Dickens hasta el arquetipo de la institutriz como único destino decente de
la chica sin dote. Lo vemos en Louisa May Alcott y recordamos que la autora, debido a los
malos manejos y proyectos insensatos del padre, tuvo que emplearse para ayudar
a su familia desde una edad temprana.
Al principio de Mujercitas, vemos que a sus dieciséis años Meg ya es institutriz, que antes de los dieciocho, Jo ha sido dama de compañía y vendido (además de su cabello) cuentos a revistas. En cambio las amigas con dinero de las March, solo viven para casarse. Louisa May hace esfuerzos para mostrarnos que las opciones de las March son más loables, pero no es una campeona de la educación formal femenina.
Las March han
abandonado la escuela para trabajar o estudiar en casa, como Beth. Solo Amy va
a una institución de donde Marmee la retira luego que un maestro la maltrata
físicamente. Aunque yo―que odiaba la escuela―aplaudí esa decisión,
con el tiempo me sorprendí que Alcott no abogase, a pesar de su feminismo, por
la educación de la mujer. Las “mujercitas” son autodidactas, cada una en su
talento. Meg ama el teatro, Jo se vuelve novelista profesional, Beth es
pianista y Amy se interesa por las artes plásticas.
En Los Muchachos de Jo, vemos que las adolescentes Josie y Bess,
son como sus madres. Sueña la primera con ser actriz y la segunda con ser
escultora, pero ninguna estudia. La única en hacerlo es Nan que ya está
haciendo un internado de medicina, pero queda claro que para convertirse en
profesional, la futura doctora deberá sacrificar el amor, el matrimonio y los
hijos. Mas o menos la idea que circulaba en Occidente en una época (1880s) en
que algunas jóvenes iniciaban carreras universitarias.
La ironía es que
las adolescentes de USA trabajaban, fuera sirviendo cervezas en tabernas del Viejo
Oeste, ayudando en las tareas agrícolas de las granjas de sus padres, en fábricas
y el servicio doméstico donde iban a parar valientes jovencitas que cruzaban el
charco. Si en la Canada de Lucy Maud Montgomery, Ana de las Tejas Verdes está enseñando sin estudios pedagógicos, lo mismo
ocurrió en la vida real con Laura Ingalls Wilder ,aun antes de cumplir los dieciocho años.
Seventeen y el Adolescente en la Literatura
Por eso es
absurdo aplicar nuestras reglas sobre matrimonios tempranos o edad de
consentimiento a un mundo que seguiría sin saber lo que era ser adolescente (Teen
en inglés) sino hasta la Segunda Guerra Mundial. Por eso sorprende que un año
antes de que Estados Unidos entre en la Gran Guerra (1916), un escritor
reconocido como lo era Booth Tarkington publicase una novela con un
protagonista adolescente.
Seventeen, que bajo el título de Edad Florida
seria parte de una pila de libros que encontré al lado de mi cama al despertarme
en mi decimo cumpleaños, era exactamente lo que me faltaba. Una visión de la
tragicomedia de la adolescencia que me esperaba a la vuelta de la esquina y
como mayor bono, desde una óptica masculina.
Tarkington crea
en William Sylvester Baxter un arquetipo de lo que serán los adolescentes
masculinos en cine y televisión del Siglo XX, inseguro, empeñado en parecer sofisticado,
derrotado por las flechas de Cupido, un niño que se viste con el smoking del
padre y cree que eso lo hará más adulto.
Tan novedosa y
popular resultó esta novela que inmediatamente se la adaptó al teatro con Jack
Pickford (hermano de Mary) y Ruth Gordon en su etapa de ingenue (años
antes de convertirse en actriz de carácter y un arquetipo de vecina
chismosa/bruja satánica como nos deleitó en El bebe de Rosemary).
Los Peligros de Ir a la Universidad
Seventeen tenía lugar en el verano y en un pueblo
del Medio Oeste, pero la cultura juvenil se estaba creando en otro milieu, y gracias al advenimiento de la educación
superior femenina. Las chicas de clase media y alta ya no se casaban apenas
terminada la secundaria. Para las primeras décadas del siglo XX, se había
constituido en el Noreste de US, un conjunto de universidades dedicadas a
educar jovencitas en las artes liberales: Barnard, Mount Holyhoke, Smith, Vassar,
Wellesley, Brynn Mawr, y Radcliffe.
Estos colleges
estaban localizados en los alrededores de los centros de la Ivy League. A pesar
de la segregación de sexos, había muchas oportunidades para entretenimiento y
romance entre los alumnados de esas instituciones.
Así fue que para Los
Locos 20, existía un tipo de cultura juvenil con bailes alocados como el Charleston, música
propia con orquestas universitarias como Los Warring Pensylvanians y The
Triangle Jazz Club Band (Princeton), donde hasta un estudiante de arquitectura
llamado James Stewart entonó un par de canciones antes de irse a Hollywood.
Esta cultura
apodada “Collegiate Style” traía también sus propios vestuarios
imponiendo modas como los voluminosos abrigos de piel de mapache (racoon
coats) que inspirarían una canción de George Olsen. Las chicas
universitarias tenían un aura un poco pecaminosa con su habito de fumar en público
y frecuentar bares ilegales
(speakeasies) en plena era de la Prohibición y su guardarropa de sombreros
cloches y faldas cada vez más cortas que se alzaban en medio del frenético Charleston.
La cultura collegiate
tenía su idioma (Cat’s Pajamas, copacetic, etc) y hasta sus fiestas como
las infames Necking Parties. Necking era un eufemismo para caricias
profundas que no llegaban al coito.
A pesar de que
todavía no existía la televisión y el cine no creó Teen Idols en Los 20,
era en la pantalla de plata donde las muchachas modernas o flappers buscaban iconos para copiar vestuario y
actitudes. Si bien Greta Garbo era demasiado sofisticada para las adolescentes,
el cine les ofrecía imágenes de lo que podían imitar, desde los largos cabellos
de Mary Pickford y Lilian Gish que se especializaban en encarnar jovencitas
virtuosas (hasta que un desliz las enviaba a la Calle de la Deshonra) hasta las
atrevidas melenas cortas de Colleen Moore, Joan Crawford y de Clara Bow, la
primera It Girl de la pantalla.
Faulkner y las
Universitarias Alocadas
Tan mala fama
tenía los universitarios que el mejor escritor estadounidense, William
Faulkner, usaría una college girl como la protagonista de su novela más
controversial. Faulkner escribió Santuario en 1929, pero solo fue en
1932 que un editor se atreviese a publicarla, así de escandalosa era la novela
de quien ya había cosechado fama con El Sonido y la Furia y Mientras
Agonizo.
Sanctuary es la historia de Temple Drake, una chica
de buena familia que estudia/vive en una universidad de Mississippi y que ya ha
cosechado fama de ser ligera de cascos. Una noche, Temple se escapa de la residencia
universitaria con su amigo Gowan, un alcohólico. En busca de una destilería
ilegal de whisky, Gowan choca su automóvil contra un árbol.
La pareja encuentra
refugio en la destilería que está colmada de gánsteres. Temple y Gowan son
secuestrados. Durante la noche, Popeye, uno de los maleantes, asalta sexualmente a Temple. Al día siguiente,
Gowan se marcha, pero Temple queda prisionera de Popeye quien se la lleva un
burdel donde la convierte en su esclava sexual
Sin ser gráfica,
se trata de una novela chocante, difícil de digerir. Las dos adaptaciones al
cine The Story of Temple Drake (1932) y Sanctuary (1960) han sido
incapaces de traducir lo corrupto y horroroso del relato. La primera versión causó
tanto escándalo que provocó el nacimiento del Código Hays que ejercería censura
sobre el cine por décadas. Hoy se la
considera como un gótico sureño, incluso mezcla de drama legal e historia
policial. Pocos entienden que se trataba de una fábula con moraleja, de
advertencia sobre los peligros de la vida alocada de una flapper universitaria.
La Depresión acabaría
con la Collegiate Culture, pero a fines de los Años Treinta surgiría una nueva
cultura adolescente que crearía sus propios
sitios de esparcimiento, nuevas modas y la primera serie de estrellas de cine
para que los jóvenes se identificarán con ellas.
BIBLIOGRAFIA
Alcott, Louisa May: Little
Women
Faulkner, William: Sanctuary
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Schrum, Kerry. Some
Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)
Tarkington, Booth: Seventeen.



.jpg)


.jpg)


.jpg)
.jpg)


An interesting historia de teen cultura. I hate teen culture with passion LOL especially as I see the making of YA into mainstream the downfall of our society. For me the teen culture started with BH90210 before that we did not really have any teen programmes in my country.
ResponderEliminar