martes, 21 de junio de 2022

El Culto al Delator en la Órbita Comunista: A Besugo (El Informante) de HBO

 


En abril, HBO trajo un núcleo de series de la Europa Oriental. Entre ellas mi primera serie húngara. No es de época, pero situar la trama en Budapest en 1985, un par de años antes que la caída del Muro de Berlín ya la traslada a la Edad de las Tinieblas de un estado policía, con represiones de libertad y delatores en cada esquina, muchos de ellos extorsionados por el régimen. Aunque no muy apegada a la historia real, es una fábula sobre la degradación humana bajo un gobierno totalitario,  y bien pudo pasar.

Lo que más me impresionó de El Informante (la voy a llamar Besugo para no confundirla con la serie checa del mimo nombre) es un lugar común en historias que tienen lugar en la órbita comunista durante la Guerra Fría. Como justamente estoy viendo otras series que tocan el tema, aprovecho de explorar y comparar los leitmotivs que reaparecen en Besugo.

La delación no es única del mundo comunista, pero cuando es acompañada de chantajes,  se vuelve una actividad idónea en estados policía y regímenes totalitarios. Hay gente que delata para salvar su vida, a su familia o parejas; hay otros que lo hacen por creerlo su deber patriótico; y los hay que lo hacen por dinero o maldad gratuita.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Henri-George Clouzot comenzó su carrera en el cine francés con la perturbadora El cuervo, una crónica de un pueblecito done el hobby común era espiar y delatar a sus vecinos. Los alemanes estaban encantados, veían el filme como una muestra de la corrupción gala que sin siquiera un poquito de presión, ayudaba al invasor acusando a su propia gente.



Aunque todo cuerpo de policía tiene sus soplones e informantes, no entran en esa dinámica dos elementos que caracterizan a la delación bajo gobiernos totalitarios: la corrupción de los funcionarios que obligan a alguien a espiar a sus amigos y conocidos,  y la cruel coacción que ejercen sobre un chivato al que amenazan, pero no protegen,  tal como ocurre en Besugo.

Así se Construye un Delator

Geri Demeter es un joven provinciano que va a estudiar en la gran ciudad. Aunque la trama tiene lugar en 1985, Geri se ve más cercano en look y vestuario a los chicos de Happy Days que a los que conocerá en Budapest. Esto ayuda a crear una imagen de un protagonista tímido y poco mundano.

Para cuando Geri sube al tren ya sabemos algo de él, que es introvertido, teme a los conflictos, es hijo de un mecánico, viene de una familia bien avenida, y tiene un hermano menor asmático al que quiere mucho. Agreguémosle que la gran contribución de Geri al mundo ha sido ser campeón de ajedrez, pero las autoridades comunistas destruyeron su carrera.

                                            Geri se despide de su familia

El viaje de Geri es interrumpido por dos agentes de la policía que lo arrastran hasta un vagón donde conocerá al Coronel Imre Kiss. Este repelente individuo le comenta a Geri que compartirá programa de estudios (economía) y hospedaje con Stolz Szava. Resulta que Szava,  que fue compañero de Geri en la primaria,  ahora es el líder de un grupo disidente que tiene mucho arraigo entre el estudiantado.

                                         Geri se despide de su libertad

La idea es que Geri se haga amigo de Stolz e informe a Kuss de los planes del díscolo líder. Si no lo hace, Kiss impedirá que su hermanito reciba una indispensable medicina para el asma. Apenas se apea del tren, Geri llama a su padre. El aterrorizado mecánico aconseja a su hijo obedecer en todo a sus superiores y no volver a hablar del tema en un teléfono público. Al salir de la cabina telefónica, Geri se tropieza con una guapa jovencita. Se trata de Kata, hija del famoso escritor Josta Szabo , y pareja de Stolzl.



Josta y Kiss fueron en su juventud grandes amigos. Mientras que Kiss ascendía en el Partido, a Josta lo expulsaban por haber escrito algo que disgustó al régimen. Tenemos un flashback a cuando las hijas de ambos eran pequeñas. Josta se queja de que, debido a su caída en desgracia, solo se le permite publicar libros infantiles. Kiss le aconseja escribir algo que guste al Partido. Aparentemente Josta le hizo caso, puesto que cuando lo vemos en 1985 es un escritor reconocido, ha ganado el premio nacional de literatura, vive en un holgado departamento,  y tiene a su hija en la universidad.

En cambio, Kiss está comprimido en un pisito miserable donde se la pasa peleando con su mujer y una hija que de día está a punto de ser expulsada de la escuela pública por andarse besando con muchachos,  y en la noche canta en un barucho. Kiss cree que con un apartamento más grande su vida cambiará. Toda esta desubicada faramalla es para volver a caerle en gracia a las autoridades y conseguir un mejor sitio para vivir. Kiss comete varios errores, el primero es trabajar al margen de sus superiores, el segundo reclutar a alguien tan ingenuo y poco ocurrente como lo es Geri.

                   Kiss se enfrenta al desprecio de su hija

Geri, El Improvisador

El chico no sabe ni dónde empezar la misión que le han encomendado, pero corre con suerte. Su compañero de cuarto es Matte, el gran proveedor de la universidad. Hijo del capitán de una barcaza del Danubio,  tiene a su alcance productos de Occidente imposibles de conseguir en Hungría. Matte está a cargo de traer cervezas para una de las fiestas de Stolzl y lleva a su compañero de cuarto a ella.

En la fiesta, Geri reconoce a Kata y se acerca a sonsacarla. A la chica no le gustan los preguntones y menos los desconocidos. Alerta a Barnabas, un ex astro de futbol amateur que ahora se ha convertido en mano derecha y guardaespaldas de Szava. Barna expulsa violentamente a Geri de la reunión.

Desesperado por salvar a su hermanito, Geri toma medidas extremas.  Comienza a seguir a Stolzl y descubre que ha mandado imprimir cientos de panfletos anti-gobierno que él y sus secuaces planean lanzar por las ventanas desde diferentes puntos de la universidad. Geri alerta a Kiss quien se frota las manos ya viéndose dueño de un gran piso.

                            Kiss atrapado en su miseria

Solo que Geri sufre un súbito ataque de conciencia y cuando ve llegar las patrullas de policía avisa a Stolzl y a Kata. Los tres son arrestados. No solo Kiss pierde la oportunidad de un nuevo domicilio, se convierte en el hazmerreír de sus colegas. Va a la cárcel y golpea a Geri. Este se defiende diciendo que ahora ha conseguido la confianza del grupo, pero se equivoca. La intuitiva Kata cree que hay un espía dentro de su organización y Barna desconfía del “nuevo”.

Kiss proporciona a su “topo” una grabadora propia. Una Supraphon imposible de conseguir en Hungría. A pesar de que la torpe instalación de Geri provoca una caída del implemento, logra grabar conversaciones peligrosa del grupo en un bar. Para convencer a Stolzl de su adhesión, les cuenta que su sueño fue competir en el extranjero, pero el gobierno se lo impidió. Stolzl le cree, y Kata,  que está enojada con el líder, también se le acerca a Geri. Solo Barna sigue sospechando.



Geri todavía es descuidado e inexperto. Se pone a escuchar la grabación en su dormitorio, entra Matte con su pareja de turno. Se extasía ante la grabadora que ni su padre tiene. Geri dice que se la ganó en una competencia internacional de ajedrez y ofrece vendérsela a su compañero de cuarto a cambio de medicamentos para su hermano.

Matte se lleva a su compañera y a su grabadora al cuarto de Barna. Este llega y los encuentra teniendo sexo en su cama. Enfurecido,  golpea a Matte y descubre la grabadora. Matte le cuenta donde la consiguió y Barna cae en que el nuevo es un mentiroso. Avisado, Stolz se lleva al sospechoso a un descampado donde,  tras expulsarlo del grupo,  lo abandona. Cuando Geri repara el auto de su líder (el taxi del hermano de Barna) y le confiesa la historia de su hermano, Szava lo vuelve a admitir en su organización.



Stolz confía su máximo proyecto a Geri. Planea hacer un gran festival campestre donde vendrán a dar charlas poetas disidentes, sobrevivientes de la Revolución del 56,  y otros que experimentaron tortura. La idea es exponer a la gente a otra visión y descubrir entre ellos a elementos útiles. Se ha dado cuenta de las dotes de observación de Geri y lo quiere para que detecte esos elementos.

Budapest 1985

Me sorprendió saber que Besugo ha sido comisionada especialmente por HBO. Lo que tal vez explique su calidad estética, su escenografía de interiores, su buen uso de cámara.  La visión de  la universidad nos encandila tal como le ocurre a Geri. Es como entrar en otro mundo.

Contrasta el aspecto provinciano del joven delator con la larga melena de Stolz o el look semi punk de Matte. Vemos esta aura cosmopolita en el vestuario de la chicas, combinación de modas teenagers de filme de John Hughes con toques de Cyndi Lauper y Madonna. También en la música que escuchan y los filmes (todo contrabandeado por Matte)  que ven.



Matte es el mejor ejemplo del nene ochentero trasladado a una sociedad represiva. No sabemos qué es lo que prima en él, ganar dinero, consumir lo Occidental o satisfacer su libido. Ya parece escapado de la saga Porky’s. Y, sin embargo, sabemos que no vive en una sociedad normal, que los ojos del Gran Hermano Comunista rondan por todos lados. (noten el cuarto-bodega de Matte en este video)



En Besugo vemos un comité comunista de estudiantes liderado por Andal, cuyo vestuario y corte de cabello son diametralmente opuestos a los de quienes persiguen. Me ha recordado el Konmosol que dominaba la vida universitaria en la USSR postestalinista de La Reina Roja y que determinaba hasta como debían vestirse las “camaradas”. Lo interesante de Besugo,  que tiene lugar tres décadas más tarde,  es que ya no se les hace caso, incluso se intenta aislarlos. Cuando Andal invita a bailar a Judith, rápidamente una amiga le hace saber a la chica quien es su compañero y ella lo planta en medio de la pista.

         Jovenes comunistas cantan a coro en una excursión campestre

El Deporte como Escalera Social

Otro detalle que reaparece en series parecidas es la hipocresía de un régimen que asegura ser igualitario, pero siempre alberga una elite sea de funcionarios privilegiados o artistas y sobre todo deportistas. Geri,  sencillo,  apocado y sin grandes ambiciones,  nunca pensó que podría haber llegado alto como ajedrecista, pero si lo supo Barna quien casi llegó a ser parte de esa elite al ser la estrella de la selección de futbol nacional. Un jugador contrario lo acusó de faul. La acusación era falsa, pero el acusador, hijo de alguien prominente en el partido, consiguió destruir la carrera futbolística de Barna empujándolo hacia las huestes de Stolz Szava.

Esta obsesión de destacar en el deporte como una forma de movilidad social adquiere toques siniestros en dos series alemanas. Weissensee fue todo un éxito en Alemania llegando hasta cuatro temporadas y cubriendo la última década del comunismo germano del Este. Apodada “la telenovela de la Stasi”, la serie sigue las pautas del culebrón más añejo con malentendidos, secretos, interferencia familiar y hasta el robo de una bebé.

La variedad es que el típico romance joven rico-niña pobre aquí se reinventa con los amores entre Martin, hijo de Hans Kupfer, alto funcionario de la policía secreta y Julia Hausmann, hija de una cantante disidente. El gran villano de esta saga es Falk Kupfer que, como Imre Kiss, se mueve no por ideologías sino por ambición y oportunismo. Así Falk llega a desplazar a su padre en la Stasi, atrayendo la atención positiva de sus superiores con su motivación implacable y total falta de escrúpulos.

                     Martin y Julia
                         Falk Kupfer, el intocable

En la Segunda Temporada, le llega el escarmiento a Falk cuando su único hijo, un campeón olímpico de gimnasia , colapsa con una extraña enfermedad que está acabando con sus órganos vitales. La diálisis casi lo mata. Hans Kupfer cree que se trata de una droga que se rumora les administran a los atletas. Tan secreto es el experimento que el cobarde Falk no se atreve a investigar temeroso de las consecuencias que pueda tener sobre su carrera. Es su padre quien descubre que la droga y la diálisis son incompatibles.

Mas sórdida es la historia de la pequeña Clara en El Mismo Cielo. Esta historia que tiene lugar en la Alemania del Este en 1974 se centra en Lars, un “agente Romeo” entrenado por el estado para seducir mujeres para sonsacarles información. Lars es enviado a Berlín Occidental en su primera misión, pero la trama se enfoca también en la familia que dejó atrás, entre ellos su primita Clara.

Una excelente nadadora, Clara puede integrar el equipo olímpico, una posibilidad que entusiasma a su ambiciosa madre que ya se ve gozando de insospechados privilegios. Algo sospechoso es que el entrenador convoca a los padres de las nadadoras y los hace recitar,  como si fuesen nenes de primaria,  que no interferirán en su trabajo.

                            Clara quiere ser campeona olimpica de natación

Lo próximo que vemos es a este individuo haciendo que sus alumnas se traguen unas pildoritas azules que no serán Viagra, pero ciertamente contienen hormonas. En unas semanas,  el vello corporal comienza a crecerle a Clara que pronto tiene una espalda y una pancita peluditas como las de un osito de peluche.

                      Su horrorizada madre ve la metamórfosis de su hija

Al lado de este horror de filme de licántropos, hasta parece más sana la agonía de Klavda de Los Optimistas, la serie rusa que nos mostró que para ser deportista elite en la Unión Soviética había que acostarse con el coach. Al menos en la vida real, la famosa Nadia Comaneci tuvo que acostarse con el hijo del dictador de Rumania.

El Alto Precio de Huir

Si vemos que el ingreso a las elites rojas tiene un precio tan alto, se entiende que haya tanta disidencia entre los jóvenes y tanta añoranza por el mundo del otro lado de la Cortina de Hierro. Su revolución comienza con un sueño de huida. En Besugo, Stolz confiesa a Geri que su sueño es ir a Austria a reunirse con el hermano que logró cruzar la frontera.

 Tan conscientes de lo peligrosa que era esa rebeldía,  que las autoridades comunistas castigaban duramente la defección al Occidente. Recordemos que, en Bohema, Milos Havel es condenado a ocho años de cárcel por haber intentado huir a Alemania. En cambio, el hombre que lo ayudó recibió cadena perpetua.

En Weissensee, Julia Hausmann atrae la atención de la Stasi cuando planea huir al otro lado de Berlín. Los túneles y redes secretas de excavadores que ayudan a ese peligroso cruce del muro es un tema que hemos visto en series de otros países desde la española Dime quien soy hasta la comedia negra de Netflix Muñeca Rusa.

               Julia es detenida por la policia. Lo próximo será la Stasi

En The Same Sky, la red que cava un túnel con la tenacidad de osos hormigueros,  está compuesta por gente vulnerable, miembros de la comunidad LGBTQ. Como explica Axel,  maestro de biología y tío de Clara, a su nuevo amante, el inglés Duncan, la supuesta tolerancia del socialismo germano es un mito. No se persigue a los homosexuales,  ni se les encarcela, pero son vistos con sospecha y vigilados constantemente. Un paso en falso explica Axel,  “ý acabamos en el manicomio”.

                    Axel se prepara para ayudar a cavar el tunel de la libertad.

Duncan ha venido al  “otro Berlín” a ofrecer tours para los turistas libres. Como si los alemanes del Este fueran animales dignos de ser exhibidos. Solo que Duncan también ha notado el apetito de los ciudadanos socialistas por los productos occidentales. Algo que el Matte de Besugo explotará en Budapest once años más tarde mercadeando lo occidental sean videos, tangas o música.

La música juega un rol en el listado de actividades subversivas de las autoridades soviética. Por algo en Besugo, Judith encuentra respiro a la estrechez y aislamiento de ser hija de policía,  cantando música rock en un tugurio. En Weissensee la música es vista como enemiga del estado. En la primera temporada,  el tena principal es “silenciar” a la famosa Dunja Hausmann que insiste en cantar temas prohibidos sea en tours por Occidente o en el funeral de su hija. Al final de la temporada,  la policía hace una redada en una fiesta punk clandestina y arresta a los festejantes acusándolos de ser reaccionarios por escuchar esa música anárquica.



Pero el mayor ejemplo de la guerra soviética en contra de la música lo vemos en el triste pero bello filme checo Rytmus v Patach o Notas de Libertad o The Sound of Freedom  (está en Eurochannel y en IMDB).  Inspirado en un relato de Josef Skovercky , cuenta la historia semiautobiográfica de Danny, un joven musico integrante de una orquesta de swing en la Praga de 1950. Esta orquesta atrae la atención de los funcionarios de la recién comunista Checoeslovaquia quienes los califican de capitalistas y occidentalistas. La razón es que muchos de los integrantes vienen de familias burguesas.

La policía secreta ataca al miembro más débil. La cantante Marcela Razumovska, hija de un conde, ha quedado atrapada junto a su hermano en un país comunista mientras que sus padres han logrado llegar a Viena. Por intentar seguirlos, el hermano ha cometido el imperdonable crimen de querer huir del paraíso comunista y acaba en trabajos forzados en una mina de carbón. Marcela es manipulada con la amenaza de aumentar el tormento del hermano y la promesa de liberarlo si colabora. Así se la convierte en una informante.







Chantajeando a los más Débiles

Ese es un patrón que vemos repetirse en estas fábulas: personas vulnerables que son torturadas mentalmente por funcionarios corruptos, ambiciosos e implacables que explotan sus puntos débiles. ”¿Acaso no sois humanos? ”gime Marcela a sus verdugos. “Somos comunistas, Condesa” es la simple respuesta.



En Besugo vemos como Kiss, por conseguir un mejor apartamento, crea un plan lateral, fuera de sus deberes normales, para atrapar a Szava y a su organización. Para eso utiliza a un amateur sin entrenamiento. Demuestra eso la desesperación y estupidez del policía puesto que todo lo que le importa de Geri es que tiene un hermanito asmático, un punto débil que explotar.

Si he usado el nombre de “Besugo” es para no confundirla con El Informante (Herec) , serie checa (está en Eurochannel y en Freevie/IMDB) que nos muestra las razones que convierten a Standa Lanik en informante de la policía secreta en la Praga de 1953. Standa y su hermana Anezka son parias sociales, no tienen derecho a estudiar y para ellos solo existen los trabajos más bajos. La causa de su desdicha es casi absurda. Hijos de un alemán de las Sudeten que murió peleando en el Africa Korps,  su madre fue violada por un SS. Vecinas envidiosas esparcieron el rumor de que su atacante era en realidad su amante. La mujer fue arrestada,  acusada de colaboracionismo. murió en la cárcel y sus hijos serán, por eso, estigmatizados para siempre en una sociedad que no perdona.



Standa cree encontrar una liberación en el trabajo de delator que lo convierte en cebo sexual para atrapar a un catedrático gay, pero se lleva una sorpresa cuando acude a sus jefes en busca de ayuda. Anezka ha sido violada por su casero que tiene buen puesto en el Partido. Los policías lo consideran intocable y le dicen a Standa que no se crea que por trabajar para ellos es uno de ellos, y que puede compartir sus privilegios.

La oda al culto de la delación la pone Weissensee donde Falk Hupfner hace carrera en la Stasi produciendo lo más necesario en un estado policial: denunciantes. La obsesión de Falk es Dunja Hausmann cuya vozmuy admirada en Occidente es considerada un arma en contra de la Alemania “democrática”.  En la primera temporada,  vemos una lucha del policía para doblegar a la cantante. Alcoholizada y suicida, Dunja sucumbe cuando su hija es arrestada. Tras la muerte de Julia, la Hausmann es un guiñapo humano al que ni la Stasi quiere tocar.



Falk no tiene escrúpulos. En tres temporadas lo vemos secuestrar una bebé, provocar la muerte de Julia, hacer golpear a un niño invalido y empujar a su propia esposa a convertirse en espía. Ya solo falta que patee un perro.  Su hipocresía y cinismo alcanzan su máximo nivel en su labor de extorsionar y torturar a todos los cómplices y posibles informantes. Consigue que la jefa de Julia la delate amenazándola con quitarle a sus hijos. ¿Qué crimen ha cometido la pobre mujer por el cual arriesga ir presa? Asistir a una fiesta punk.





Sin embargo, Falk no es único en su familia. A pesar de que Hans Kupfner está desilusionado con su país y la Stasi, él también recurre al chantaje o se convierte en delator cuando le conviene. Para evitar que su hijo menor, el idealista Martin, sea castigado,  Hans amenaza al superior de Martin con hacer público que tiene una “casa chica”. 

Cuando Hans , que ha sido degradado y reducido a dar clases, va en busca de información sobre las drogas que le suministraron a su nieto, su descarado superior le pregunta “¿Y qué tienes para mí? “ Ahí Hans debe entregarle al mejor de sus alumnos. Para saber el paradero de su nieta, Hans no titubeará en chantajear a Falk quien, acercándose el fin de la Era Comunista se ve extorsionado por colegas envidiosos, superiores cobardes,  y hasta por la CIA.

                              La Familia Kupfner: el rostro humano de la Stasi

Una curiosidad de algunas de estas series es que no llegamos realmente a sentir mucha lástima por las víctimas del chantaje. Dunja Hausmann es arrogante, cobarde y siempre culpa a los demás (principalmente a su hija) de sus desdichas. La pobre Julia es torpe e impulsiva, y tanto Martin como Vera pecan de ingenuos, Aunque vienen de una familia de Stasis,  nunca se esperan las trampas, la injusticia y la represión que experimentarán ellos y la gente que aman.

Al inicio de Besugo, Geri es demasiado timorato, demasiando introvertido para caer bien, pero es un encanto comparado con el controlador, prepotente y muy machista Szava Stolz. El descubrir que no es idealismo lo que lo motiva sino la búsqueda de inmortalidad no lo hace buena persona. Pero Geri también descubrirá que el hermano por el que se ha sacrificado se ha vuelto un adolescente indolente e insolente.

Lo más extraordinario de A Besugo y que la hace diferente a otras series parecidas es que no es un himno de libertad, no es una promesa de que la caída del comunismo traerá felicidad para todos. No sabemos quiénes tomarán las riendas. No vemos nada preparado para ese momento. La organización juvenil que Szava lidera es inmadura e ingenua. Sus miembros tienen una visión bucólica del campo y su gente que creen es mejor que la corrupción urbana y saben más de cantar viejas canciones folclóricas que invocan un rancio nacionalismoque de crear leyes para cambiar la sociedad. Al final huelen un poco a Blut und Boden y al gobierno de Orban.





Aunque A Besugo es la primera de sus producciones húngaras, HBO ha dejado todo en manos magyares y eso le da un sello distintivo, menos occidental y libre de prejuicios woke.  Visualmente,  en términos de exteriores, lo único que impresiona son las vistas de la llanura húngara. Todo lo demás es un reflejo de una sociedad que gustaría ser más rica y más occidental y más consumista, pero se queda en mediocre, inacabada y estropeada con edificios feos y mal tenidos. Las actuaciones son buenas, pero los actores se ven muy viejos para representar universitarios y tampoco corresponden a estándares de belleza de Hollywood con la excepción de Julia Szasz  (Kata).



No voy a dar spoilers, pero el final es interesantísimo. Los revolucionarios se dividirán entre los que sigan corrientes medioambientalistas (como ocurre en Weissensee ) que parece que fue la mejor avenida para derrocar al comunismo; otros juran lealtad a USA y Occidente;  y otros simplemente sobreviven balanceándose como surfistas en una ola esperando llegar a la orilla sin ahogarse.

¿En ese caso qué hacemos con el tema del informante?  ¿Debemos admirar al Besugo puesto que Geri ha madurado, desarrollado mecanismos de defensa y adquirido autorrespeto gracias a su sórdido empleo? ¿Debemos desearle un castigo a él y a otros que vemos en otras series,  obligados a arriesgar vida y convicciones para proteger a terceros?  Creo que la respuesta se la da Geri a Kata:  “La libertad es magnífica, pero no a costa de los que amas”. En un mundo totalitario todo pasa a ser cuestión de prioridades.

Me ha sido fácil amar a los personajes de la serie porque sé poco de la historia reciente de Hungría. Aun después de leer las quejas de personas que vivieron esa era y militaron en la oposición, yo puedo verla como una fábula. Dicen que la recreación de la atmosfera es casi impecable. Yo recuerdo esa ropa Ochentera como esa falda de mezclilla  de Kata que usé por casi tres años, muy útil para combinarla con todo tipo de prendas y ocasión.

                              Yo usé mucha de la ropa que se ve en la serie
                                 Malena y una falda como la de Kata, verano 1984

Por otro lado, aunque visualizo la historia como ocurriendo en un país inventado, con conciencia que la oposición húngara comenzó a fines de los 80 y que no tuvo realmente lideres, la sigo por el tema del delator y de su dilema moral y como este personaje surge bajo determinado regímenes políticos. Los expertos se han quejado de que es inconcebible ese reclutamiento de Geri puesto que no sigue el protocolo oficial del gobierno de Kadar en lo que se refiere a los informantes.

Lo que olvidan es que Imre Kiss es un fracasado que opera movido por la desesperación para no ser aplastado por su propia mediocridad. Eso lo lleva a una maniobra personal que no sigue reglas formales y que como todo en el Coronel Kiss devendrá en un fiasco. Cree que acosando y aterrorizando a Geri (tal como él funciona en medio de su propio terror de ser acosado por sus superiores) logrará su empeño. No actúa de manera racional. Es un bruto.



Los críticos han dicho que Geri pudo rehusarse. No lo creo, la personalidad retraída del campesinito, su desorientación en un mundo desconocido y el haberse ya tenido ya que doblegar ante el régimen al renunciar a un premio seguro de ajedrez,  lo predestinaban a trabajar para Kiss. La guinda del pastel fue el consejo del padre de obedecer en todo a la autoridad. Que Geri sobreviva, aprenda y eventualmente maneje la operación es en crédito a su inteligencia y conocimiento de estrategias de ajedrez que lo llevan a saltar al tablero político. Como le dice Kata al final,  todos los buenos consejos que le dio a Szava funcionaron a favor del movimiento.

Contenido Violento o Gory: Palizas de la policía y en una pelea, Geri cierra la boca de un bravucón incrustándole un anzuelo en la mejilla. Hay una escena de torturas en el capítulo final

Contenido Sexual: Muchas escenas de cama, pero no hay desnudos, con la excepción de Geri en la ducha y es de espaldas.

Contenido Feminista: Szava es un machista total. Trata con igual desdén a sus enemigos, subalternos y a Kata. Dice públicamente que no cree que las mujeres deban gobernar. En el debate público sobre las fallas del capitalismo vs las fallas del comunismo, Stolz vence a la comunista Adele Horvath para luego meterse en su cama. Sin embargo, al final vemos como Adele, Kata y hasta Judith,  demuestran ser más patriotas y buscar maneras más viables que la violencia para crear una Hungría mejor.

                                          Adele y Szava, rivales en el estrado
                             Pronto serán compañeros de cama

Factor Diversidad: En un flashback, vemos a Imre chantajeando y reclutando un sacerdote homosexual. Aparte de eso no hay otras expresiones de diversidad en este relato.

2 comentarios:

  1. Yes, we had them too, the informants, they would turn in even their family members but they mostly liked to spy on their neighbours LOL One of our most famous movies ever THE BALKAN SPY actually ridicules one such character and the depth of his paranoia and craziness in trying to dig out enemy elements around him. It is understandable in a way, but also sick. Hungary is now in a very deep poop as their president is an extreme right wing bigot and Europe cannot do anything about it. He is best friends with our own bozzo the president LOL

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    1. I wasn't able to find a Serbian film on tje subject. I found a Croatian series but it was dull as hell. I'm sad to hear that informants existed even in sensible Yugoeslavia. I thought Tito managed to keep his country free from Stalinist dementia. The Stalinist paranoia reached such crescendo that during the Prague Trials, the accused were branded Sionists and...Titoists! Contemporary Hungary is an interesting place. Liberal Jews here claim Orban's government encourages antisemitism, on the other hands Hungary is considered according to surveys is one of the safest countries for Jews to live in.

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