lunes, 20 de abril de 2026

Los Locos 20 y la Cultura “Collegiate” (Teen Culture I)



 

Esta investigación que voy a presentarlesnació de mi interés (fustigado por recientes encuentros con Gilmore Girls, Freaks and Geeks y Euphoria) con series de televisión dirigidas hacia un público adolescente. Solo que en mi búsqueda comprendí que antes de los Teen Sitcoms y Teen Dramas, existía un cine enfocado en los problemas y cultura de los jóvenes. Yendo más allá, descubrí que hubo un momento en que la pubertad pasó a ser una etapa intermedia lo que abrió toda una industria de consumo que veía a los teenagers como clientes. Quisiera remontarme en el tiempo y llegar al inicio del Siglo XX para ver cómo nació la Teen Culture (Cultura Juvenil), sus ramificaciones y sus subproductos.

NOTA: Para efectos de esta nota me concentraré en material angloparlante, refiriéndome a otros países cuando sea pertinente.

Cuando no Existía la Adolescencia

Uno de los mayores problemas del públicoincluso de los investigadores modernos es aplicar reglas relativamente nuevas a esos años que hoy llamamos “adolescencia” cuando esta se desarrolla en contextos preteriros. Creemos en una etapa intermedia que el ser humano vive durante la pubertad y que define sus gustos, sus problemas y su personalidad futura. Una sorpresa es descubrir que antes del Siglo XX, no se conocía tal etapa y los humanos dividían sus vidas entre niñez, edad adulta y vejez.

“Joven” era más usado como adjetivo que como sustantivo y se aplicaba, en el caso del varón, a la salud, vigor y energía necesarios para el trabajo pesado y en las mujeres para definir un periodo de fertilidad. En suma, aunque existían en las clases altas ritos de pasaje como el uso de la toga para los jóvenes romanos, el Bar Mitzvah de los judíos o la “puesta de largo” que marcaba el fin de la niñez para las chicas de los países hispano parlantes, el salto de la infancia empujaba a los varoncitos a trabajar como adultos y a las mujercitas a casarse y tener hijos.

                                   Modas para jovencitas de Los 20

A comienzos del Siglo XX, el termino Adolescence era empleado en la literatura científica como la medicina, la sociología y la pedagogía, pero no definía un espacio de experimentación y maduración como lo vemos hoy que prepara al púber a alcanzar la madurez. Eso se debe a que una gran mayoría de adolescentes eran explotados en labores que hoy consideramos solo para adultos. Cuando el historiador Alexis de Toqueville menciona que en America (circa 1840s) no existe la adolescencia se refiere a que niños y jóvenes son parte de la fuerza laboral de la joven nación.

Si revisamos la literatura infantil decimonónica vemos este triste caso desde los niños obreros de Dickens hasta el arquetipo de la institutriz como único destino decente de la chica sin dote. Lo vemos en Louisa May Alcott y recordamos que la autora, debido a los malos manejos y proyectos insensatos del padre, tuvo que emplearse para ayudar a su familia desde una edad temprana.

Al principio de Mujercitas, vemos que a sus dieciséis años Meg ya es institutriz, que antes de los dieciocho, Jo ha sido dama de compañía y vendido (además de su cabello) cuentos a revistas. En cambio las amigas con dinero de las March, solo viven para casarse. Louisa May hace esfuerzos para mostrarnos que las opciones de las March son más loables, pero no es una campeona de la educación formal femenina.

Las March han abandonado la escuela para trabajar o estudiar en casa, como Beth. Solo Amy va a una institución de donde Marmee la retira luego que un maestro la maltrata físicamente. Aunque yoque odiaba la escuelaaplaudí esa decisión, con el tiempo me sorprendí que Alcott no abogase, a pesar de su feminismo, por la educación de la mujer. Las “mujercitas” son autodidactas, cada una en su talento. Meg ama el teatro, Jo se vuelve novelista profesional, Beth es pianista y Amy se interesa por las artes plásticas.

                                   Amy March es golpeada por su maestro

En Los Muchachos de Jo, vemos que las adolescentes Josie y Bess, son como sus madres. Sueña la primera con ser actriz y la segunda con ser escultora, pero ninguna estudia. La única en hacerlo es Nan que ya está haciendo un internado de medicina, pero queda claro que para convertirse en profesional, la futura doctora deberá sacrificar el amor, el matrimonio y los hijos. Mas o menos la idea que circulaba en Occidente en una época (1880s) en que algunas jóvenes iniciaban carreras universitarias.

La ironía es que las adolescentes de USA trabajaban, fuera sirviendo cervezas en tabernas del Viejo Oeste, ayudando en las tareas agrícolas de las granjas de sus padres, en fábricas y el servicio doméstico donde iban a parar valientes jovencitas que cruzaban el charco. Si en la Canada de Lucy Maud Montgomery, Ana de las Tejas Verdes está enseñando sin estudios pedagógicos, lo mismo ocurrió en la vida real con Laura Ingalls Wilder ,aun antes de cumplir los dieciocho años.


                                       Laura y Anne, maestras adolescentes

Seventeen y el Adolescente en la Literatura

Por eso es absurdo aplicar nuestras reglas sobre matrimonios tempranos o edad de consentimiento a un mundo que seguiría sin saber lo que era ser adolescente (Teen en inglés) sino hasta la Segunda Guerra Mundial. Por eso sorprende que un año antes de que Estados Unidos entre en la Gran Guerra (1916), un escritor reconocido como lo era Booth Tarkington publicase una novela con un protagonista adolescente.

Seventeen, que bajo el título de Edad Florida seria parte de una pila de libros que encontré al lado de mi cama al despertarme en mi decimo cumpleaños, era exactamente lo que me faltaba. Una visión de la tragicomedia de la adolescencia que me esperaba a la vuelta de la esquina y como mayor bono, desde una óptica masculina.



Tarkington crea en William Sylvester Baxter un arquetipo de lo que serán los adolescentes masculinos en cine y televisión del Siglo XX, inseguro, empeñado en parecer sofisticado, derrotado por las flechas de Cupido, un niño que se viste con el smoking del padre y cree que eso lo hará más adulto.

                               Bill Baxter, la joven vampiresa Lola Pratt y el perrito Floppie

Tan novedosa y popular resultó esta novela que inmediatamente se la adaptó al teatro con Jack Pickford (hermano de Mary) y Ruth Gordon en su etapa de ingenue (años antes de convertirse en actriz de carácter y un arquetipo de vecina chismosa/bruja satánica como nos deleitó en El bebe de Rosemary).

                       Jack Pickford como Bill y Ruth Gordon como Lola

 Los Peligros de Ir a la Universidad

Seventeen tenía lugar en el verano y en un pueblo del Medio Oeste, pero la cultura juvenil se estaba creando en otro milieu,  y gracias al advenimiento de la educación superior femenina. Las chicas de clase media y alta ya no se casaban apenas terminada la secundaria. Para las primeras décadas del siglo XX, se había constituido en el Noreste de US, un conjunto de universidades dedicadas a educar jovencitas en las artes liberales: Barnard, Mount Holyhoke, Smith, Vassar, Wellesley, Brynn Mawr, y Radcliffe.

Estos colleges estaban localizados en los alrededores de los centros de la Ivy League. A pesar de la segregación de sexos, había muchas oportunidades para entretenimiento y romance entre los alumnados de esas instituciones.

Así fue que para Los Locos 20, existía un tipo de cultura juvenil  con bailes alocados como el Charleston, música propia con orquestas universitarias como Los Warring Pensylvanians y The Triangle Jazz Club Band (Princeton), donde hasta un estudiante de arquitectura llamado James Stewart entonó un par de canciones antes de irse a Hollywood.



Esta cultura apodada “Collegiate Style” traía también sus propios vestuarios imponiendo modas como los voluminosos abrigos de piel de mapache (racoon coats) que inspirarían una canción de George Olsen. Las chicas universitarias tenían un aura un poco pecaminosa con su habito de fumar en público y  frecuentar bares ilegales (speakeasies) en plena era de la Prohibición y su guardarropa de sombreros cloches y faldas cada vez más cortas que se alzaban en medio del frenético Charleston.



La cultura collegiate tenía su idioma (Cat’s Pajamas, copacetic, etc) y hasta sus fiestas como las infames Necking Parties. Necking era un eufemismo para caricias profundas que no llegaban al coito.




A pesar de que todavía no existía la televisión y el cine no creó Teen Idols en Los 20, era en la pantalla de plata donde las muchachas modernas o flappers  buscaban iconos para copiar vestuario y actitudes. Si bien Greta Garbo era demasiado sofisticada para las adolescentes, el cine les ofrecía imágenes de lo que podían imitar, desde los largos cabellos de Mary Pickford y Lilian Gish que se especializaban en encarnar jovencitas virtuosas (hasta que un desliz las enviaba a la Calle de la Deshonra) hasta las atrevidas melenas cortas de Colleen Moore, Joan Crawford y de Clara Bow, la primera It Girl de la pantalla.

                              Clara Bow como coqueta universitaria

Faulkner y las Universitarias Alocadas

Tan mala fama tenía los universitarios que el mejor escritor estadounidense, William Faulkner, usaría una college girl como la protagonista de su novela más controversial. Faulkner escribió Santuario en 1929, pero solo fue en 1932 que un editor se atreviese a publicarla, así de escandalosa era la novela de quien ya había cosechado fama con El Sonido y la Furia y Mientras Agonizo.



Sanctuary es la historia de Temple Drake, una chica de buena familia que estudia/vive en una universidad de Mississippi y que ya ha cosechado fama de ser ligera de cascos. Una noche,  Temple se escapa de la residencia universitaria con su amigo Gowan, un alcohólico. En busca de una destilería ilegal de whisky, Gowan choca su automóvil contra un árbol.



La pareja encuentra refugio en la destilería que está colmada de gánsteres. Temple y Gowan son secuestrados. Durante la noche, Popeye, uno de los maleantes,  asalta sexualmente a Temple. Al día siguiente, Gowan se marcha, pero Temple queda prisionera de Popeye quien se la lleva un burdel donde la convierte en su esclava sexual



Sin ser gráfica, se trata de una novela chocante, difícil de digerir. Las dos adaptaciones al cine The Story of Temple Drake (1932) y Sanctuary (1960) han sido incapaces de traducir lo corrupto y horroroso del relato. La primera versión causó tanto escándalo que provocó el nacimiento del Código Hays que ejercería censura sobre el cine por décadas.  Hoy se la considera como un gótico sureño, incluso mezcla de drama legal e historia policial. Pocos entienden que se trataba de una fábula con moraleja, de advertencia sobre los peligros de la vida alocada de una flapper universitaria.

                   Lee Remick como Temple Drake e Yves Montand como Popeye

La Depresión acabaría con la Collegiate Culture, pero a fines de los Años Treinta surgiría una nueva cultura adolescente  que crearía sus propios sitios de esparcimiento, nuevas modas y la primera serie de estrellas de cine para que los jóvenes se identificarán con ellas.

BIBLIOGRAFIA

Alcott, Louisa May: Little Women

Faulkner, William: Sanctuary

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

Tarkington, Booth: Seventeen.

1 comentario:

  1. An interesting historia de teen cultura. I hate teen culture with passion LOL especially as I see the making of YA into mainstream the downfall of our society. For me the teen culture started with BH90210 before that we did not really have any teen programmes in my country.

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