jueves, 23 de agosto de 2018

La Beltraneja: Olvidada por la historia, calumniada por “Isabel”



Siempre me imaginé a La Beltraneja como una solterona amargada y vieja. Tuvo que venir “Isabel” para yo  descubrir que era mucho más joven que su prima. Entre las grandezas de la serie ha estado la de humanizarnos a Juanita de Trastámara  y dotarla de personalidad. Una personalidad difícil porque entenderla nos obliga a liberarnos de prejuicios y entrar en ese mundo medieval donde las niñas eran esposas y donde quienes debían estar jugando a las muñecas,  tenían que desarrollar su astucia para poder sobrevivir.

Isabel de Castilla es un personaje polémico por una docena de razones, por eso la serie “Isabel” intenta ser lo más objetiva posible respecto a su protagonista. Es uno de los grandes logros , pero aun para quienes militamos en el Team Chabela, nos resulta incómodo tener que entender sus motivos para expulsar a los judíos o para quitarle el trono a la legitima heredera, Juana de Trastámara.

También gran logro es el cariño que sentimos por Juanita. Aquí tenemos que culpar un poco a Carmencita Sánchez, que es una actriz muy tierna y muy profesional. Pero en la vida real, Juanita también debe haber tenido su encanto puesto que se ganó a cortesanos y al pueblo portugués.
Carmen Sánchez ahora, una señorita de 18 años.

Lo controversial es ver a la actriz de solo 13 años mostrar a la Beltraneja ( de solo 13 años)  pasar de novia virgen a , como diría la Bolena de Philippa Gregory,  mujer “casada y encamada”. Para nuestra época eso es chocante, a pesar de que yo, y muchos que me leen, conocemos nenas de 13 años que son sexualmente activas y sin haber sido obligadas por la necesidad de recuperar un trono.

El Medievo tenía otras reglas. 13 años y menstruando era todo lo que se necesitaba para consumar un matrimonio, eso debido a la búsqueda incesante de herederos. Recordemos lo que le pasó a Lady Sansa Stark apenas “floreció”. Puede haber resultado un poco chocante ver a una nena de trece casándose con un tío treinta años mayor, pero tampoco era poco común. Así que antes de gritar  “pedofilia”,  revisemos esta lista de novias treceañeras.

La primera es la más trágica. Cuando nos horrorizamos ante una niñita arrastrada al altar pensamos en Margaret Beaufort casada con Owen Tudor a los doce años, y casi perdiendo la vida nueves meses más tarde al alumbrar al futuro Enrique IV. El parto dejó a Mi Señora,  la Madre del Rey imposibilitada de tener más hijos.

Pero, en Inglaterra las novias de 12 años no eran novedad. La Mujer de Bath, del poema de Geoffrey Chaucer Los Cuentos de Canterbury, se ufana de haber tenido cinco maridos y que el primero le llegó cuando tenía 12 años.

13 años tenía la Loba de Francia cuando la enviaron a la corte inglesa a desposar con el rey Eduardo II en 1308. Pero su primer hijo nació en 1312 cuando la reina tenía 17 años. Es que Eduardito tenía más problemas que Enrique,  El Impotente para consumar su matrimonio.

La Loba de Francia y Sophie Marceau interpretándola en "Braveheart"

¿Se acuerdan del primer matrimonio de Lucrezia en “Los Borgia”?  La novia se quedó dormida en el banquete y Cesare tuvo que llevarla en brazos a la cama, avisándole al marido que no la molestara. No me sorprendería que eso hubiera ocurrido en la vida real puesto que Lucre solo tenía 13 años.
La novia se quedó dormida

El hermano tiene que llevarla a la cama.

Pero no solo reinas y nobles se han casado tan jóvenes. En 1834,  el poeta Edgar Allan Poe se casó con su prima de 13 años,  Virginia Clemm. En su breve vida matrimonial fueron muy felices y la muerte de la tísica Virginia seria la gran inspiración tras la obra de su viudo.

Más polémico fue el matrimonio del cantante Jerry Lee Lewis  con su prima Myra  en 1957 cuando ella solo contaba  13 años. El escándalo casi arruinó la carrera del cantante, que ya llevaba dos matrimonios.
Jerry Lee y Myra Gale Brown en la vida real
Y en la ficción encarnados por Dennis Quaid y Winona Ryder en "Gret Balls of Fire"

Bueno, y no debo olvidar que mi bisabuela materna se casó a los 13 años . Esto ocurrió en Italia a comienzos del siglo XX . Lo único extraño es que tomó como un año la consumación, porque en su noche de bodas mi bisabuelo (que también era primo hermano de la novia) no la pudo encontrar. ¡Fiorella (o Florinda como se puso en Chile) se había escondido en un armario!

Ya con esto, tengo que aceptar  que  el matrimonio de La Beltraneja  era parte del contexto histórico. Pero todavía tengo el problema con Carmencita que realmente tenía trece años y los representaba. Sophie  Turner y  Michelle Jenner han interpretado a niñas de trece años, pero uno sabe que son un poco mayores en la vida real. Con Carmen no tenemos esa excusa. Por eso su actuación es más que elogiosa. Lo mismo el modo en que se ha llevado la historia que  pudo pecar de pacata o  de mal gusto.

“Isabel” ha sido muy  histórica en lo que se refiere a la trayectoria de Juanita. Y donde no hay información ha especulado apegándose a los pocos datos que existen. El nacimiento de la Beltraneja es  planeado y fabricado como si fuera el monstruo de Frankenstein. Enrique es incapaz de hacerle los honores a su guapachosa consorte, Juana de Avis. De común acuerdo,  deciden someterse a un tratamiento experimental ofrecido por su médico judío el Maestre Zamaya que en lo de experimentos locochones le gana al Maestre Qyburn.

Lo que hoy conoceríamos como inseminación artificial le es practicada a la reina.  A propósito, este no era un método desconocido para los judíos quienes lo utilizaban ya para inseminar a las reses. Pero la Reina Juana fue la primera humana en ser sometida (y exitosamente) a ese tratamiento. Zamaya está dando gritos de albricias, hablando de que se ha hecho historia en la medicina, que tal vez le den el Nobel… Enrique lo agarra de un ala y lo saca a empellones del palacio. ¡Ya te pagué con creces,  judío hocicón,  ándate a la porra!

No es ingratitud. Enrique quiere mantener en secreto el modo en que se ha concebido su hija. No solo le da pena contar sus asuntos de alcoba. También sabe que con lo supersticiosos que son en su corteni hablar de la plebe se murmurará de brujerías hebreas, de pactos demoniacos, de como dice mi amigo el Dr. Ernesto Medalla, “palabras secretas que solo conocen los judíos”. Mejor que ni sepan de cánulas ni del Maestre Zamaya.

Tristemente, la ignorancia y la maledicencia andan por el brazo por la calle y no conocer este secreto ayuda a que se acrecentaran las calumnias sobre la pobre bebita. La verdad solo aparece en este siglo. Almudena de Arteaga, Marquesa de Cea, famosa escritora  de novelas histórica  desenterró unos legajos en la Biblioteca Nacional de Madrid escritos por  un médico alemán llamado Munzer quien en su día atendió al Rey Enrique. Su  dictamen fue que era imposible que el rey procrease un hijo de manera normal por lo que se le aconsejó este método primitivo de inseminación artificial.

Para alegría de sus padres, Juanita nace normal y muy mona. Su tía Isabel, de trece años, será su madrina. Más adelante se hinca ante la bebe y le jura pleitesía. ¿Cómo se entiende entonces que Isabel , tercera en línea del trono, de pronto alce la cola y decida que ella quiere ser reina de Castilla,  olvidando sus juramentos?  
Isabel se hinca ante su primita

El libro de Almudena de Arteaga se titula La Beltraneja: El pecado de Isabel La Católica y se publica en el 2001. Tres años más tarde,  José Carrillo de Albornoz publica otra novela histórica: Yo, La Beltraneja, la reina traicionada. Los subtítulos lo dicen todo.  Isabel  traicionó a su sobrina contraviniendo leyes humanas y divinas.


Si nos vamos por lo telenovelero, a Isabel le sobran razones para tenerle fastidio a su hermano y cuñada. Enrique los ha hecho vivir a ella y a su familia como pordioseros y la ha separado de su madre. Juana de Avis la ha humillado y hasta golpeado. Pero eso no basta. La realidad es que Isabel puede haberse creído las calumnias que Pacheco esparcía sobre el origen de su sobrinita. También que Enrique haya tenido algo que ver con la muerte de su hermano  Alfonso.

 Para mí la verdadera razón yace en la inusitada sagacidad de Isabel, su erudición poco común en las nobles de la época, su poquito de ambición y su tremenda visión histórica. Para ser tan joven ya capta que Enrique es un rey débil, que Alfonsito hizo bien en morirse porque no servía de mucho, y que ella, Isabel, podía ser una mejor reina, siempre y cuando la dejen gobernar.

La infancia de Juanita está sometida a los caprichos y debilidades de su padre que a los dos años de nacida, la deshereda y nombra como su heredero al pusilánime de Alfonso. Más encima,  la mamá de Juana se preña de mellizos de un biznieto de Pedro el Cruel. Destierran a Las Juanas a las propiedades de los Mendoza, la poderosa familia que ahora lo es de don Beltrán de la Cueva a quien Pacheco y el vulgo creen  padre de la princesita. En la serie vemos que los Mendoza para alegrar al rey Enrique le traen a la niña de visita.


En 1470, cuando la pajarita tiene ocho años,  al veleta de Enrique le viene un cambio de opinión. Hace venir a Las Juanas a la corte, y  que la reina públicamente jure que su hijita fue hecha con los espermatozoides de Enrique. Acto seguido, la pitufita es restaurada en su posición de princesa heredera y casada por poder con el Duque de Guyena, hermano del Rey de Francia.

Es una escena magnifica. Carmencita tendría como once o doce años cuando la filmó, pero realmente se ve como de ocho. Ahí está,  como una muñequita al lado de un desconocido  con turbante. Se trata del Conde de Boulogne, que está representando al novio.

El Arzobispo pregunta a Juanita si quiere casarse con este señor. Hay duda en la cara de la princesita, mira a su madre. Juana le hace un gesto de que dé respuesta afirmativa. Con un hilito de voz la Beltraneja consiente casarse con un extraño. El Arzobispo no la oye, vuelve a preguntar y es el entrometido de Pacheco, que, con su vozarrón da el “si “de la princesa. ¡Bravo, Pacheco, te acabas de casar con el Duque de Guyena!

El tal Duque nunca conocerá a su esposa. Muere al poco tiempo, y a Juanita la mandan a vivir con Pacheco. ¡Pobrecita! A la muerte de Pacheco, la niña es ‘heredada “por su hijo Diego. Juana vivirá en el Castillo de Alcatraba, pero estará con su padre a la hora de morir Enrique.

La serie se ha tomado un par de licencias necesarias para aumentar el dramatismo. A la muerte de Enrique, su viuda estaba enclaustrada en el Convento de San Francisco en lo que hoy es Madrid. Fueron Diego Pacheco y el infaltable Arzobispo Carrillo quienes enarbolaron la bandera de La Beltraneja. Es también cierto que antes de morir, Enrique solicitó de su cuñado que cuidase de su hija y la mejor manera era casarse con ella.

En “Isabel”, Carrillo va en busca de Juana de Avis y la convence (no necesita apremiarla mucho) que la mejor manera de poner a su hija en el trono será solicitando la ayuda de Alfonso Lo próximo es que vemos a las Juanas cenando con Alfonso. Al parecer el rey portugués ha cruzado la frontera para visitar a las parientas. Llegan Carrillo y Pacheco a anunciar que Isabel Y Fernando ya se sienten reyes de Castilla. La única solución será que Alfonso se case con Juanita.

Otra vez La Beltraneja se viste de novia. Parece una niñita disfrazada. Al novio le da vergüenza besarla en los labios y la besa en la frente. Esa noche, Juana se encarga de acostar a su hija. Le recuerda que para afianzar su posición como reina de Portugal debe tener un hijo.  “Dejaros hacer, ” aconseja “y acabará pronto”. Vaya consejo.


Entra el Rey, Juanita coge la manga de su madre. ¡Oh, cómo no sentir lástima de ella! Alfonso expulsa a todos del cuarto. Cuando su hermana pasa por su lado,  le lanza mirada enojada. Alfonso se acerca a la cama. Juanita tirita como los perritos cuando están asustados.

El monarca la tranquiliza. Le dice que no tema y que duerma tranquila. Juanita voltea y se duerme, pero su carita sigue preocupada. Y el Rey, supongo, hará como Tyrion Lannister, se servirá una copa de vino y dirá “y ahora comienza mi guardia”.

Unos meses más tarde, fallece Juana de Avis. Juanita vela el cadáver.  La Beltraneja, en ese entonces,  vivía en la corte que su marido le hizo en Toro (cerca de Zamora) donde la reinita desplegó dotes de soberana que dejaron a todos boquiabiertos porque se trataba de una cría de trece años. En la serie nos la tienen dando gritos. Es que a lo mejor la imaginación popular española tiene esa imagen de reina con mal genio, gritona,  que empuja a las niñas para que no salgan en la foto con la abuela.

Juanita es práctica, su madre ha muerto, su único apoyo es el tío-marido. Si tuviera un hijo afianzaría su posición en la corte portuguesa. Si fuera varón sería un golpe contra Isabel que solo tiene una niña. Vemos a la pequeña empezar una campaña muy inocente, muy torpe para seducir al marido.  Carrillo la aconseja ser obediente con el rey.

Los vemos regresando  de una velada. Se les ve contentos, Alfonso está deslumbrado,  alaba a su esposa por lo bien que canta, lo guapa que se ve con su nueva ropa, elogia su peinado. Este no necesita de mucho para enamorarse. Juana se queja de que pasan poco tiempo juntos, pero ya en la alcoba cuando el rey busca besarla,  voltea la cara.

El paciente Alfonso se dispone a retirarse, pero la reinita lo detiene, comienza a desvestirse. Alfonso se acerca y nota que tiembla. Tiene dudas, como todo hombre decente no le interesa violar a una criatura. Pero Juana le ruega, en memoria de su madre,  que consumen el matrimonio.


Me hubiera gustado que hubieran puesto a Alfonso más galán, pero en las crónicas se le describe como corpulento, calvo y avejentado prematuramente por sus campañas africanas. También me hubiese gustado que La Beltraneja  hubiese tenido una linda noche de bodas como la de la tía Isabel y Fernando o la primera vez de Isabel de Solís y Muley Hacem, pero también hubiese sido poco verídico. Los reyes de entonces no sabían mucho del arte amatorio y La Beltraneja era realmente inocente.

El problema con la inocencia de La Beltraneja es que estaba eclipsando a la tía y para los espectadores, el personaje  estaba quedado como víctima. Entonces hubo que ensuciarla con un episodio tan descabellado, y tan alejado de la verdad histórica,  que se parecía a esas pesadillas que sufría Isabel.

En la vida real,  La Batalla de Toro tuvo un desenlace incierto, porque si bien las tropas de Alfonso sufrieron una derrota, no pasó lo mismo con las otras tropas portuguesas lideradas por su hijo el Príncipe Juan. En la serie es una gran derrota. Juan regresa a Portugal. Juanita desmantela su corte en Toro. Alfonso ofrece entonces a Isabel la paz con la condición de que les deje las ciudades de Toro y de Zamora, más el Reino de Galicia que se había declarado a favor de La Beltraneja, pero Isabel se niega a ceder ni un solo palmo de lo que considera su territorio.

Alfonso decide ir a Francia y tratar de convencer al Rey Luis XII de apoyar su causa. Comete el error de dejar atrás a su mujercita, a pesar de las suplicas de La Beltraneja. Los que vimos “Borgoña” sabemos que Luis está embarcado en tremenda guerra con Carlos, El Temerario. Alfonso que es primo de Carlos intenta mediar sin resultados. Luis que es muy sagaz e inescrupuloso, mantiene a Alfonso en la corte, a pesar de que ya ha decido firmar la paz con Castilla y apoyar la causa isabelina.

Entretanto, en la serie, Juana está dando problemas. Por un lado se queja de que la tienen encerrada y no la dejan salir . ¿Quiere ir al mall? ¿O a la disco? Esta niña ha vivido encerrada en castillos toda la vida. Ese amor por la calle es un absurdo. Luego se queja del servicio al que maltrata. Por último,  se queja del marido. Que es un inútil, que le ha perdido su reino. Que al diablo con Francia, que ella puede buscar alianzas mejores.

 ¿Con quién, Mi Señora? ¿Con el Imperio Otomano? ¿Con el Gran Mugal de la India? Porque Francia es la única aliada viable, la que tiene fronteras con Aragón. De Italia nadie puede venir, porque Aragón domina el Mediterráneo. Inglaterra es un reino de cuarta y ya ha tenido sus encontronazos con Portugal por problemas con el comercio marítimo.

Todo este episodio es falso, incoherente y solo busca desacreditar a La Beltraneja inventándole situaciones inverosímiles. No es el único personaje que queda malparado en esta serie. Diego López Pacheco nunca fue un cobarde altanero. No se arrepintió en el cadalso. Era un erudito, un humanista, un erasmista amigo de poetas y conversos. Pero, bueno, es un personaje terciario. Juanita  es ya un personaje histórico al que se le ha intentado borrar de la historia. Representarla de manera falaz es desfigurar su verdad. Pero esperen que aún hay más.

Aparte de quejosa, descontentadiza y patrona explotadora, Juanita se nos revela como la zorra más grande de Portugal. La Beltraneja de solo catorce años que no quería que su madre la dejara sola con el marido, la que lloró después de su noche de bodas,  de pronto se convierte en una maestra de la intriga, una Mata Hari, una cortesana. WTF? Se le mete en el mate que su hijastro Juan es mejor candidato a ser su marido que el viejo pachucho de Alfonso.

También se ha calumniado en  “Isabel” a quien en vida ya llamaban “El Príncipe Perfecto’” precisamente por su nobleza, caballerosidad y odio por la intriga. En su reinado, Juan llegó a matar con su propia mano a conspiradores. ¿Y él iba a traicionar a su padre con una madrastra que apenas mide un palmo y solo le traerá problemas?

En la vida real, si Juan deseaba el trono era porque sentía que su padre prestaba más atención a la toma de Castilla que a asuntos portugueses. En la vida real nunca fue desleal ni a la corona ni a Alfonso. Estaba casado con su prima Leonor con quien se había criado y con quien se llevaba muy bien. Leonor era de linaje real, muy amada por el pueblo, de hecho cuando el marido y el suegro se fueron a la guerra, la dejaron de regente.

Aun así, esta Juanita embargada en delirios de grandeza, le escribe a Carrillo para que convenza al Papa que la divorcie de Alfonzo y divorcie a Juan de Leonor. Y todo a espaldas de los interesados. Ahora , esta serie nos muestra al Papa como un gran casamentero, y también encargado de divorciar gente a diestra y siniestra. Ósea, los lazos matrimoniales de los reyes parecen tan frágiles como los de los actores de Hollywood.  Juanita acaba su carta con un toque malicioso, prometiendo dejar las puertas “de mis aposentos abiertas”  (y seguro que también tendrá las piernas abiertas ) para recibir al hijastro. ¿De dónde salió esta coscolina?
Nuria Caballero como Beatriz de Braganza

Por supuesto que tan obscena carta llega a manos de Juan quien envía a su suegra, la Duquesa de Braganza,  a darle entender a Juanita (tampoco sé cómo) que él no está disponible. Enseguida ocurre un cambio de argumento que no se entiende. Juanita les toma odio a las intrigas de su hijastro y lo acusa de perjuro con su padre. Es como si hubieran cambiado de escritor y el anterior hubiese vuelto y borrado todo lo escrito. Mejor para mí.

Juan se corona rey y se dispone a hacer las paces con Castilla. Su madrastrita que le ha tomado una tirria negra le grita traidor delante de la corte. El la manda a la cocina. Entra un monje franciscano que resulta ser Alfonso. Juanita cae de rodillas. Juan poco menos que le lanza la corona al padre  y huye. Juanita es nuevamente elevada al rango de reina consorte.


Juan complota con Beatriz de Braganza para que su padre vaya a una batalla perdida desde el principio. ¿Por qué mejor no le cuenta de los planes de Juana?  Alfonso sufre una horrenda derrota en Albuera, vuelve a Portugal para descubrir que el Papa (convencido por Isabel) ha disuelto su matrimonio con Juanita.

Paremos un momento para ver cuánto de esto es verdad. Cuando Alfonso en Francia se dio cuenta que Luis XII no pensaba ayudarlo,  cayó en una aguda depresión. Dudó entre  irse a un monasterio o a Jerusalén como peregrino. Entremedio,  escribió algo a su hijo que sonaba como abdicación. El Rey Luis se asustó. Le convenía más tener a los portugueses picaneando a los españoles antes que a Fernando se le ocurriese ir a robarle un pedazo de Francia. Los franceses buscaron al rey portugués , lo encontraron en Normandía y lo enviaron de regreso a Portugal.

Al saber a su padre de regreso, Juan pidió consejo a sus asesores. Fue aconsejado de retornar la corona. Alfonso, un poco avergonzado por su proceder, le ofreció dividir el reino para que ambos pudiesen reinar. “Portugal solo debe tener un rey” fue la respuesta de Juan. La Batalla de Albuera no fue una derrota tan grande ni representó el descredito de Alfonso. De hecho, la guerra continuó siete meses más y en las batallas marítimas iban ganando los portugueses.  Lo que realmente destruyó la causa de Juana fue el inesperado divorcio que les mandó el Papa.

Volviendo a la serie. Beatriz visita Castilla y ella e Isabel se dan besos y se elogian, mal que mal son parientas. A la Braganza se le ha ocurrido que esta guerra mejor se arregla con un bodorrio. Y Chabelita está ahí con tamaña sonrisa como si hubiera entrado por la puerta una vendedora de Avon con productos nuevos y grandes ofertas. 
Las casamenteras

A Isabel le parece maja idea casar a su Isabelita con Alfonsito,  hijo de Juan. ¿ Y no que no iba a obligar a ningún hijo de ella a casarse?  No importa,  porque lanza mugidos de becerra cuando Titi Beatriz le plantea la posibilidad de casar a La Beltraneja con Juanito, la luz de los ojos de Isabel.

A ver, ¿qué le parece tan mal? Es cierto que en la vida real, Isabel ODIABA a ” La Muchacha” como la llamaba despectivamente. ¿Pero de dónde le nacía esa inquina? Por más que detestara a la madre, no podía detestar también a una cría inocente. Es cierto, que a lo mejor se creyó que la niña era hija de Don Beltrán (¿el que Beltrán fuese tan leal soldado isabelino no la haría pensar que los rumores eran infundados?), pero eso no quitaba que Juana fuera una princesa.
Juana, La Zorra

A lo mejor Juanita  era bastarda e hija de puta, pero Juana,  La Zorra era noble por los cuatro costados, hija de un rey y parienta de Isabel. Su sangre real corría por las venas de su cría.  No se podía despreciar tan fácilmente a La Beltraneja. Yo lo que creo es que Juanita era una espina para Isabel porque por un lado siempre la haría sentir una usurpadora y por otro le provocaría algún que otro remordimiento.

Juanita soluciona el asunto presentándose a su marido (que muy discreto la reconviene por venir en camisón a sus aposentos: ” Recordad que ante D -s ya no soy vuestro esposo”) y le anuncia que prefiere irse a un convento antes que ser nuera de su tía Chabela. Mucho he oído que fue un gesto revanchista. Yo lo vi como un gesto de sobreviviente. Con el odio que le tiene Isabel...

 Viendo las cosas como eran, un convento no era tan mala opción. Como señora principal, Juanita llevaría criados, tendría sus propios aposentos. Antes de fallecer Alfonso (de un infarto según la serie, de peste en la vida real) dejó destinados unos dineros para que a su ex esposa no le faltase nada en Coímbra donde se retiró.

A Isabel le viene un patatús. No sé por qué, es mejor no tener por nuera a La Muchacha. Ahí se acuerda de su promesa y habla de haber sacrificado a su hija. Un poco tarde. Luego pone cara de mala. Me encanta Michelle cuando se pone tóxica,  y dice que se encargará de que La Beltraneja sea monja de clausura y nunca salga del convento. ¡Muahaha! Cualquiera creería que la va a enterrar viva. lrónicamente, Juana será libre desde el convento, más  libre que su tía.


Isabel fue una mujer muy poderosa, muy privilegiada, que consiguió lo que quería, pero como el mundo es un sitio armónico, la balanza de la vida la pasó la cuenta en tragedias personales. Su hija Isabelita se casó con Alfonsito, el hijo del Rey Juan de Portugal. Fue un matrimonio por amor, a pesar de la novia llevarle cinco años al marido. Un día,  en 1591, paseando con el padre,  Alfonso cae del caballo y muere. Isabelita está transida de dolor. El Rey Juan no tiene más hijos legítimos. Deberá nombrar como heredero al trono a su cuñado Manuel, llamado el Afortunado,  porque se salva de ser muerto como sus hermanos.

Beatriz de Aveiro, Duquesa de Braganza,  que tanto entorpeció los planes de La Beltraneja morirá en su cama, su hijo será rey, pero los hermanos de Manuel  terminarán de vulgares conspiradores. Uno será ejecutado y el otro asesinado por su primo,  el rey. Los enemigos de Juanita irán cayendo. Mientras tanto,  ella cambia de convento, sale del convento, y en 1482 ¡hasta recibe una propuesta de matrimonio!

Fernando, libre del problema de Portugal,  mira con ojos  codiciosos el Rosellón francés. El Rey de Francia decide asustarlo. Volverá a proteger  los interés de La Beltraneja y para eso le ofrece como marido a Francisco Febo, heredero del trono de Navarra. No se sabe cómo toma  la oferta Juanita, porque el novio muere inesperadamente. Tal vez fue para mejor. Las vidas matrimoniales de las princesas de entonces eran muy desdichadas.

Veamos el caso de la viuda Isabelita obligada a casarse con Manuel, el nuevo rey de Portugal. Isabelita morirá de parto y su hijito solo la sobrevivirá dos años. Lo dicho, la vida le está pasando la cuenta  a la Reina de Castilla. Al viudo Manuel se le pasa por la cabeza que a lo mejor debería casarse con La Beltraneja. Cuando sus católicos suegros oyen tan peregrina idea, aterrorizados,  le envían una nueva hija María, para reina consorte.

En 1504,  achacosa y pesarosa, fallece Isabel. Juanita es libre.  Los reyes portugueses le permiten salir del convento y le instalan una mini corte en el Catillo de San Jorge en Lisboa. Juanita vive sus  últimos años como la reina que no llegó ser. Aunque solo ostente el título de “Excelente Señora” es amada por todos, su gente, la corte y el pueblo.

Todavía le queda la última venganza. Fernando está escalando paredes enfurecido, no quiere cederle el trono al petimetre de su yerno,  Felipe El Hermoso. Como modelo del Príncipe de Maquiavelo que es, se le ocurre  un plan maquiavélico ¡:casarse con La Beltraneja y reclamar el trono de Castilla! Juanita se da el gusto de mandarle una sonora negativa. Hasta los gatos quieren zapatos.



Manuel morirá también. Su hijo Juan II casado con Catalina, nieta de los reyes Católicos, mucho aprecia a La Beltraneja quien le cederá los derechos al trono de Castilla que Juan nunca reclamará . Juanita fallecerá a  los 58 años, en 1530. Los reyes de Portugal la llorarán públicamente y la corte se vestirá de luto por ella como si fuera una de las reinas viudas. Su tumba fue arrasada por el terremoto y tsunami de 1755, por eso no hay manera de examinar las huellas de ADN que finalmente nos dirían de quien era hija. ¿Pero importa acaso?

Isael La Católica merecía reinar por enérgica, por visionaria, por hábil y por tener ovarios. Eso no la hace legitima, pero España no siempre ha sido gobernada por reyes legítimos. La Casa de Trastámara fue fundada por un bastardo que asesinó al verdadero rey. Los Borbones ganaron una guerra a los Austria y se hicieron del trono. No creo que Fernando el Deseado supiese quien era su padre biológico, con esa mamacita que tenía y siempre lo he dicho. En 1975,  el rey debió ser el Duque de Cádiz, nos hubiéramos evitado muchos bochornos si al Caudillo no le hubiera entrado el capricho de poner a Don Juan Carlos en La Zarzuela. A ver si lo estarían exhumando ahora

Aun ahí, la saña con la que Isabel persiguió a Juana; el odio personal que sintió por esa “Muchacha”, y como la secundaron reyes y Papas fue cruel e innecesario. Dice la Wikipedia en español que se destruyeron documentos,  incluso hasta en el siglo XX,  que probaban la ilegitimidad de Isabel.  ¡Que risa!  Como si alguien creyera o le importara sus verdaderos derechos. Pues a sus descendientes si les importaba.

La serie, al vilificar a Juana de Trastámara, se convierte en cómplice de una historia calumniadora y parcial que nace más de remordimientos que de verdades . “Isabel” nos mostró a Juanita escribiendo cartas conspiradoras. Nunca la mostró redactando su más famoso documento, el Manifiesto que envió a los castellanos antes de entrar a la guerra.

En él,  la princesa acusa a su tía de no haber obedecido al hermano mayor, de haberse casado en contra de la voluntad de Enrique y de haber roto sus juramentos de honrar y servir a su sobrina. También Juanita acusa a Isabel de mentirosa por perpetuar calumnias sobre el linaje de La Beltraneja y termina con una velada alusión al posible envenenamiento de su padre.

Enrique murió dando señales de haber sido envenenado. En el Siglo XX, cuando Gregorio Marañón practicó una autopsia a los restos del llamado Impotente, encontró señales de arsénico. Obviamente quien lo asesino quería a Isabel en el trono. ¿Sería eso lo que se ha intentado ocultar?

 No se olviden de seguir viendo” Isabel”. Como la página de RCTV ha cerrado la Tercera Temporada a la audiencia de Estados Unidos, la mejor manera de verla es subscribirse, por menos de tres dólares al mes, a UnivisionNow.

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