martes, 21 de enero de 2020

El Cuento de la Criada: Lo Único Decente del Bazar de la Charite



Tanta esperanza en “ Le Bazar de la Charite”  y que chasco me he llevado.  Presentismos, guerra de los sexos mituteras, luchas de clase marxistas y tan poca visión de lo que el incendio fue y como repercutió en la sociedad francesa. ” The Bonfire of Destiny “(título en inglés) sigue los caminos de tres mujeres para mostrar como las impacta el siniestro, pero solo el camino de mas humilde tiene desarrollo y final dignos.

Mas Telenovela que Historia
Sobre un trasfondo histórico inadecuado y falaz, se desarrollan tres cuentos: el de la dama de sociedad y esposa maltratada, Adrienne de Lernvenpré (Audrey Fleuriot);  su sobrina la burguesita Alice de Jeanzin (Camille Lou) y su criada/confidente Rose (Julie de Bona). Toda esta historia rocambolesca que combina crímenes políticos, desigualdad económica y liberación femenina,  sirve para que Adrienne finja su muerte, Alice consiga amante y Rose se vea forzada a adoptar otra identidad.

Lo hemos visto en cien telenovelas. Hemos visto a Saby Kamalich, Lupita Ferrer, Jeannette Rodríguez y hasta Thalía interpretar roles parecidos. Pero en Le Bazar se permiten además hacer acusaciones sobre el gobierno, la clase política y la policía de la Francia de los 1890. Hasta ponen una guillotina en la plaza. Ni había ejecuciones públicas en ese entonces ni nadie involucrado en los hechos fue amenazado con la pena capital.

Antes que me salgan con “es ficción” o “licencias dramáticas” les recuerdo que hay un límite y que la difamación es todavía considerada un delito penado por la ley. Tergiversar y falsear los hechos es una ofensa a las víctimas, a los rescatistas y hasta a los pobres anarquista. Hubiese sido mejor inventarse una catástrofe y situarla en una Francia alternativa. O escribir un libreto más sofisticado que al final los cuentos de las señoras son risibles, clichés y el único que destaca es el cuento de la criada.

El incendio del bazar que tuvo lugar en la Rue Jean Guyon, el 4 de mayo de 1897, estuvo poblado de anécdotas fascinantes, personajes heroicos, moralejas y lecciones de sobrevivencia en crisis y de cómo construir espacios seguros para sus habitantes. Con todo ese material pudimos ver un espectáculo al nivel de las tragedias del Hindenburg o del Titanic sin necesidad de sacrificar romances ficticios.

Comencemos por la realidad. En 1897,  hubo un horrible incendio en un bazar de caridad parisino cobrando 126 víctimas, la mayoría mujeres, la mayoría de clase alta. Debido a esto último, este siniestro es poco conocido. Para marxistas y socialistas la caridad privada es mala puesto que no elimina la injusticia social por lo que un bazar de caridad es una abominación y que hayan muerto representantes de una clase abominable e injusta… ¡se lo tienen merecido! La misma serie pone esto último en boca de un anarquista.


Aparte de que me repugnan esos absolutismos, yo sí creo en la caridad privada, no como reemplazo sino como complemento de un estado de bienestar. Me parece necesaria la caridad privada (y esta se practica de muchas maneras) porque recuerda a quienes tienen dinero sus obligaciones hacia los que no lo tienen. Tal como en los impuestos los ricos deben pagar  más que los demás,  también deben compartir con los más necesitados. La caridad, ejercida en mayor o menor escala, nos hace mejores personas, nos enseña disciplina, desprendimiento, solidaridad con el prójimo.

Monjas Ciegas y Princesas Achicharradas
Sin embargo, entiendo que detenerse a detallar un evento creado por la clase alta, peor aún la clase alta católica, no sea del agrado de Netflix-Soros.  Este bazar era un suceso anual que tenía lugar en la primavera y era organizado por “gente bien “con ayuda del clero. En mayo de 1897, el bazar había sido organizado por el aristócrata católico británico Harry Blount y estaba dedicado a recaudar fondos para los huérfanos y para los ciegos.

Presentes había varias representantes de órdenes religiosas, muchas de las cuales perecieron. Entre ellas la Hermana Marie Madeleine, miembro de la Orden de las Cieguitas de San Pablo, una cofradía que admitía novicias invidentes y que estaba dedicada a la atención y cuidado de niños privados de la vista. También murió Valerie Verhasselt, una huerfanita adolescente que ayudaba las monjitas. 
Ninguna de estas personas ha ameritado mención en la serie de Netflix como tampoco la han merecido los dos sacerdotes que acudieron de una parroquia cercana a ayudar con la evacuación de las victimas.

Las mujeres que murieron en ese horrible incendio pertenecían a diferentes estratos de la sociedad. Había entre ellas señoras y criadas, aristócratas y burguesas, esposas de diplomáticos (murieron las esposas de los cónsules de Dinamarca y de España), y miembros de la realeza como la Duquesa de Alenzón, de la Casa Real de Francia, nacida Princesa de Baviera y hermana de la Emperatriz Sissi.
Sofía de Baviera, Duquesa de Alenzón

Las mujeres presentes estaban ahí en calidad de compradoras y vendedoras. La serie no se ha detenido en ninguno de estos aspectos. No aparecen las monjas ni para remedio. No nos cuentan que murieron niños. El único que aparece es rescatado gracias a los esfuerzos de Rose, nuestra heroica criada.

Muchos varones ilustres perecieron entre las llamas como fue el caso del Dr. Henri Feulard, el más famoso dermatólogo de la Francia de la Belle Epoque. A pesar de que había logrado salir del edificio, regresó para rescatar a su hija de diez años. Ambos murieron.

A pesar de que, en otro filme sobre el hecho, “La Kermesse Rouge” (1954) si incluye una aparición de Sophie D’Alençon, Netflix, que ya nos ha demostrado su desprecio por la realeza, no nos presenta la historia de esta valerosa mujer. La princesa no permitió que se la evacuara sino hasta que la última de las mujeres que trabajaba bajo su cargo escapara.
Monumento sobre la tumba de la Duquesa

Dicen los testigos que lo que se incendió primero fue su vestido negro.  Se encontró a la Duquesa carbonizada abrazada al cuerpo quemado de su amiga la Condesa de Beauchamps. El rictus en el rostro de Sophie indica que murió de una manera dolorosa. La noticia de su muerte provocaría otra víctima, la del Duque de Aumale, su suegro, que fue fulminado por un infarto al saber la pérdida de su amada nuera.

El cadáver achicharrado de la duquesa hubo de ser identificado, como otros cuerpos, por la dentadura. Ese fue una novedad en el caso. Una de las primeras veces que la dentadura era usada como método de identificación. Otro detalle que las escritoras obvian. Se dice que la serie es feminista porque son mujeres quienes la dirigen, producen y escriben. ¿Entonces porque no mostrar casos de mujeres heroicas como la Duquesa o Jeanne de Kergorlay, Condesa de Sainte Perier?
Jeanne de Kergorlay, Condesa de Sainte Perier por Singer Sargent

Esta noble dama de la rancia nobleza bretona se convirtió literalmente en un taburete humano prestando su espalda para que otras más afortunadas escalasen hasta una claraboya y escapasen. ¿Y porque no incluyeron, ya que no se vale elogiar a la alta sociedad, a Madame Roche-Sautier, gobernanta del vecino Hotel Du Palais, quien junto al cocinero Jules Gaumery (el si aparece en la serie) fueron los principales rescatistas?

Algunos desdichados asistentes del Bazar lograron salir del edificio solo para encontrarse atrapados en un patio rodeado de altos muros. A pesar de que el Padre Amboise, de un convento cercano, los auxilió con una escalera, era un proceso lento y estrecho escalar el muro. Entonces notaron un ventanuco que daba al Hotel du Palais, un establecimiento vecino. El problema lo presentaban unos barrotes de hierro. La intrépida conserje del hotel, Madame Roche, con ayuda del cocinero arrancó los barrotes para darles otra vía de escape a las víctimas del incendio. Nada de eso nos muestra “The Bonfire of the Destiny”

En cambio, la serie nos cuenta que el gran héroe es un anarquista metido a ladrón (o viceversa). Ni una palabra de los verdaderos héroes, de los bomberos, de los curas o de las mujeres proletarias que, a riesgo de sus vidas, se lanzaron a desnudar a damas cuyas ropas de seda y encaje habían convertido en antorchas humanas.

Solo Bastó un Fosforito
Ha llegado el momento de hablar de las causas del incendio y de los presuntos culpables. En la serie el gran villano es el cinematógrafo y el individuo que lo trae al bazar, Monsieur de Jeanzin (Antoine Dulery). Este individuo, padre de Alice, una de las protagonistas, se ha gastado la fortuna familiar en el nuevo negocio de la cinematografía. Ahora está empeñado en casar a su hija para conseguirse un yerno rico.

Nuestra heroica Rose ve como el incendio comienza en la sala de proyección, pero por azares de la novela no puede testificar. Hay un camarógrafo, pero es asesinado por el archicriminal Marc-Antoine de Lervenpré (político tenía que ser) quien quiere culpar a los anarquistas del siniestro. Lo chistoso es que de acuerdo con la trama los anarquistas si planeaban poner una bomba en el bazar y así aprovechar de robar a los hambreadores del pueblo. ¡Qué manera de ofender a los seguidores de Bakunin!

Si bien es cierto que los anarquistas italianos eran los terroristas de su época (acababan de asesinar a Marie-Francois Sadi-Carnot, presidente de Francia) nunca se les asoció con el incendió. Si bien es cierto que uno de los proyeccionistas era de origen ruso y se sospechó de algún atentado, pronto se descartó tal sospecha. 

Bagrachow no murió atropellado por un carruaje como lo muestra la serie. Debido a que su comportamiento durante el incendio fue heroico, solo se le condenó a ocho meses de prisión y a una multa de 200 francos. El Barón de Mac Kay encargado de las condiciones de seguridad del edificio fue multado por 500 francos. ¿Pero de que se les acusó realmente?

Aunque el celuloide es conocido como material inflamable, el verdadero motivo del incendio fue más simple. Para hacer más atractivo el bazar se permitió una exhibición de este nuevo y curioso invento, el de las películas animadas que se colocó casi a la entrada. En 1897, los Hermanos Lumiere llevaban apenas cuatro años de su extraordinario trabajo de cámaras. En el bazar muchos verían por primera vez cortos como “La llegada de un tren” que, tal como nos muestra la serie, provocaban terror en la audiencia que ya creía que la locomotora los atropellaba.

La cámara de proyección de este cinematógrafo no funcionaba con electricidad sino con un elaborado sistema de éter y oxígeno. A mediados de la función se acabó el éter del proyector. Hubo que rellenarlo y como estaba oscuro, el camarógrafo se alumbró con un fosforito.  Al comienzo debido a que el espacio de los técnicos estaba aislado del teatro los gritos de fuego y los esfuerzos de los proyeccionistas por apagar llamas que habían alcanzado los cortinajes no se oyeron, pero no es cierto lo que la serie muestra que, para no crear pánico, se dilataron las alertas y el proceso de evacuación.

Algo muy logrado en la serie es la atmosfera “Titanic”, el horror que experimentan los presentes ante la muerte inminente, los torpes esfuerzos de evacuación, la sensación de que la tragedia era evitable. Pero mucho de lo que muestran es falso. “Le Bazar de la Charite” se merece un siete en efectos especiales, bellísima cinematografía y vestuario (aunque el traje de montar de Alice de Jeanzin parece de comercial de perfumes de los 70).

Los actores que interpretan a los “buenos” son hermosos. Los que hacen de “malos” parecen beodos. Un intermedio es el controversial comediante Stephane Guillon que da vida al polizonte Celestine Hennion que siempre mantiene el mismo aspecto de aguilucho empapado y como dijo El Gatito Memo “siempre trae la misma cara”. 

Sin embargo, el mayor defecto de la serie de Netflix es inventarse un cuento a costa de una realidad mucho más intensa y cruda que lo que se inventaron. Una protesta escrita en Le Figaro ha venido de parte de Marie Beatrice du Cray, que hoy preside la Asociación del Bazar de la Charité, y que desciende de la Condesa de Haward de La Blotterie, una dama que murió en el incendio. Le sorprende que hayan mentido hasta en la recreación del edificio.  El verdadero bazar no era en forma de herradura como muestra la serie, no había una sola salida, etc..

Vestidos Peligrosos
El verdadero edificio, construido especialmente para la ocasión, consistía en una serie de casitas que imitaban un pueblo medieval. Esos eran los quioscos desde donde atendían las encopetadas damas.  En medio había un largo pasadizo que simulaba ser una calle de aldea.  Todo el espacio estaba hecho de material combustible.. L os quioscos eran de madera y cartón forrado en tela con adornos de papier maché. Todo altamente inflamable.
El verdadero Bazar de la Caridad

La construcción estaba cubierta con un tejado de pino, la madera que arde con más facilidad. Cuando el techo en llamas se desplomó se imposibilitó toda labor de rescates. pero el material más peligroso en el sitio no era ni el éter del cinematógrafo ni el pino del tejado sino la ropa de las damas.

Debido a que era época primaveral, las señoras vestían ropa ligera de seda o muselina con festones de satén y encaje, telas que ardían fácilmente. Sus sombreros de paja de Italia, sus tocados de plumas y flores artificiales de cera. atraían las llamas como si fueran hechos de aceite.

Las descripciones más aterradoras de testigos es haber visto mujeres salir del edificio convertidas en hogueras ambulantes. Un caso curioso fue el de una dama que gritaba que se quemaba a pesar de que no se veían llamas en su ropa. Resulta que lo encendido eran sus enaguas de encaje, por lo que estaba ardiendo dentro de la armadura de su vestido.

Otro descuido de los encargados de la seguridad del sitio fue no marcar debidamente las salidas de emergencia del bazar. En la serie solo hay una y con una puerta de torno como las de un hotel, para colmo, la puerta se atranca dejando a los evacuados atrapados en el interior. Tampoco eso corresponde a la realidad. Aparte de la entrada principal, había ocho salidas de emergencia, pero ni tenían señales ni los encargados de la evacuación sabían dónde estaban. Más encima las puertas eran de madera pesada y se abrían hacia adentro lo que dificultaba la salida. Esa sería la principal razón de las 126 muertes y los doscientos heridos.

Es un atrevimiento de la serie comenzar con un cartel de “basado en hechos reales”. El “hecho real” muy falseado ocupa solo media hora del primer capítulo. Debido a que no hay ni un personaje real en este cuento, todo lo que ocurre después es ficción. Incluso la desenfrenada búsqueda del anarquista que creen inició el incendio, los juicios secretos, la guillotina en la plaza, parecen sucesos ocurridos en otro país y en otra época. Oh, y tampoco es cierto que se hayan robado las joyas de los cadáveres de la morgue. Sino no hubiesen identificado tantos cuerpos gracias a las joyas que portaban.

Adrienne: Victima del Patriarcado
El primer cuento de esta serie “basada en hechos ficticios” es el de Adrienne de Levenpebré, la esposa del político corrupto Marc-Antoine. Antes del incendio Adrienne quiere divorciarse. En vez de buscar el consejo discreto de un abogado que no sea de su círculo, va a hablar con el abogado del marido. El político se entera, la golpea, acusa de tener otro hombre y la separa de Camille, su hijita, a la que envía a un internado.

Marc Antoine manda a Adrienne, cargada de billetes de cien francos, al bazar a que haga compras ostentosas que le conseguirán a los más votos.  No sé porque van a votar más por un candidato que se gasta fortunas en chucherías, pero esta serie fue escrita con las patas. Adrienne que realmente tiene un amante, Hughes (Francois-David Cardonnel), un joven periodista, se va con él a darse su revolcada. Cuando regresa se encuentran ante el espectáculo del bazar en llamas.

A Adrienne se le ocurre hacerse pasar por muerta. Así al enterrar a algún cadáver sin identificación su marido tendrá que traer a Camile del internado para el funeral. Ahí, Adrienne planea raptar a la niña y huir a Inglaterra. Es un buen plan, el problema es que Adrienne es tonta y cae en esas trampas mituteras de no confiar en ningún hombre de más de trece años.

Lo gracioso es que busca refugio con Hughes, deja que la mantenga, lo pone en peligro y se come su comida, sabiendo que el periodista no tiene dinero. No le hace caso cuando Hughes le pide que no salga y que no contacte a nadie para que todos la crean muerta. Apenas su amante se va a trabajar, Adrienne agarra calle y se va a ver a su hermana, a Camille, le deja mensajes a su hija en el jardín de la casa de su marido. Hace amistad con un vivaracho gamín llamado Leo quien la lleva con unos contrabandistas que le compran las joyas.

La policía arresta a los ladrones, obtienen un retrato hablado de Adrienne, descubren que está viva. Leo se roba el dinero. Adrienne, histérica, le revela la verdad a Hughes quien le exige que haga lo que él le pide para evitarse más problemas. Indignada, Adrienne lo compara con su marido. ¿Ósea cuan bruta puede ser?

Enseguida se pone a hacer cien burradas que acaban con ella de vuelta en casa del marido y con Hughes muerto por haber ayudado a una atolondrada. El final es totalmente caricaturesco estilo Super Ratón y que recuerda esos filmes silentes de Fantomas con villanos ultra avispados que eluden a la policía y heroínas maniatadas en espera de muertes horribles.

Alice en el País de los Anarquistas
Por suerte el segundo cuento no es tan truculento. Alice de Jeanzin es una chica de familia burguesa que va a casarse con el millonario Julián de La Ferté (Theo Fernandez) y que tiene gran amistad con su mucama Rose. Alice siente un poco de envidia por la pasión que une a Rose con su esposo, Jean (Aurelien Wik), el cochero de los Jeanzin.

Alice solo siente amistad por Julián e ignora que su novio va a casarse con ella aun sabiéndola arruinada. También ignora que Rose y Jean planean dejar el servicio doméstico e inmigrar a Estados Unidos. Todo eso pasa a segundo plano cuando ama y criada se ven atrapadas en el incendio.

Alice, en compañía de Rose, llega al bazar a suplir a su madre enferma en uno de los quioscos. Las mujeres se encuentran con Odette de Tremoille, una joven dama de sociedad, amiga los Jeanzin. Odette desearía atender un quiosco, pero su hijito Thomas quiere ver el cinematógrafo. Alice hace un cambalache, le cede a Odette su puesto en el quiosco y ella lleva al niño a ver el espectáculo. Aparece Julián y se van a dar un paseo, dejando a Thomas con Rose.

Comienza el incendio. Con gran presencia de ánimo, la criada saca al niño a la calle y lo deja al amparo de una mucama amiga. Rose vuelve al interior del edificio y avisa a Odette de lo que ocurre y que Thomas la espera afuera. Rose se pone a buscar a Alice en un edificio en llamas.

Odette intenta salir y ahí ocurre la escena más macabra (y bien lograda) de la serie en que el público entra en pánico y ocurre una estampida. Es ahí donde elegantes señores se abren camino a bastonazo limpio. De acuerdo con testigos e historiadores estos fueron sucesos aislados. Para mala suerte de Odette a ella le ocurre uno de esos encuentros. Es derribada y pisoteada por el equivalente a una manada de elefantes.

 Entretanto, Rose encuentra a Alice y su novio. Julián escolta a las mujeres hacia la salida, pero al alcanzar la puerta esta se traba (falso). Hay otro estallido de pánico. Julián y sus acompañantes buscan refugio bajo una gran mesa de roble. Ahí él pierde la cordura y comienza a gimotear.

Es entonces que entra en escena Víctor (Victor Meutelet), un ladronzuelo con ínfulas de anarquista, que temprano le había robado el reloj a Alice. Al ver el incendio, sufre un súbito ataque de conciencia y a martillazos rompe la claraboya permitiendo el acceso de los bomberos al edificio. Porque claro los cobardes bomberos necesitaban que un anarquista les mostrase el camino. ¡Qué serie tan ofensiva!

La entrada del cuerpo de bomberos hace que Julián salga de su escondrijo arrastrando a sus compañeras. En el camino a la claraboya, Alice cae al suelo. Rose intenta auxiliarla, pero Julián, totalmente histérico, la arrastra hasta la ventana. Cuando Rose intenta liberarse, Julien la empuja de cabeza a las llamas.

Alice es rescatada por Víctor de quien se enamora, pero la policía y la clase política necesita de un culpable. La presencia del anarquista en el lugar del siniestro lo hace el candidato perfecto para la guillotina. Alice intentará luchar por demostrar la inocencia de Víctor a la vez que se ve obligada a casarse con el cobarde Julián puesto que solo así salvará a su padre de la ruina.

De Criada a Señora
Y ahora viene lo mejor de esta historia, el cuento de la criada. Rose no ha muerto. Despierta en un hospital, con la mitad del rostro y cuerpo quemados y presa de terribles dolores. Intenta explicar a las atareadas enfermeras quien es. Quiere que contacten a Jean, su esposo. Pero no la oyen y la mantienen drogada para que soporte el dolor.

Un día, Rose despierta y se encuentra en la casa de Odette de La Tremoille. Madame Huchon, la madre de Odette se ha traído a la mucama y la mantiene secuestrada. No deja que se le acerquen ni los criados, ella misma le sirve de enfermera. Parece cuento de terror. ¿Se ha vuelto loca Madame Huchon? Pero le ha puesto las joyas de su hija a Rose y el basto brazalete de la criada está alrededor del carbonizado brazo de la difunta Odette.

Jean reconoce el cadáver, él y Alice llorando le dan sepultura a quien creen es Rose. Entretanto la criada se atreve a quitarse las vendas y ve lo horrible que ha quedado. Aun así, intenta escapar. Madame Huchon la hace encerrar. Ahí le habla con franqueza. Rose no tiene futuro. Su marido no la querrá toda desfigurada. Nadie le dará empleo. Caerá en la miseria. En cambio, fingiendo ser Odette tendrá acceso a una vida que nunca se imaginó.

Madame Huchon cuenta su verdad. Mujer de la burguesía adinerada cometió el error de comprarle un marido noble a su única hija. Jacques de La Tremoille siempre ha despreciado y maltratado a Odette. Es infiel, vive en viajes gastando la fortuna de su mujer. Si se entera de que es viudo despilfarrará la herencia del pequeño Thomas. Madame Husson está enferma de muerte. Necesita que Rose le prometa que velará por su nieto.

Después de una visita de Alice que no la reconoce, Rose se da cuenta de que, para sus seres queridos, ella ha muerto. Acepta la propuesta de Madame Huchon. Solo hay dos problemas. Thomas es el único que sabe que esa mujer velada y con mascara no es su madre. ¿Aceptará a Rose? Y la criada descubre que espera un hijo de su “viudo”.

De las tres historias, esta es la mejor y es una pena que le dediquen tan poco tiempo. Tiene un final feliz un poco inverosímil, pero es el único ejemplo de justicia y esperanza en esta serie tan despatarrada. Josiane Balasko es una buena actriz y su Madame Huchon es un personaje que me encantó.

Lloré cuando la vi ante la tumba de Rose-Odette pidiéndole perdón. Esta mujer que, consiente de su error pasado, sigue intentando proteger a los que ama y que a su muerte delega el poder en alguien que como ella sabe lo que es amar, fue el único personaje acaudalado que cayó simpático.

Otro tema que no se toca es la actitud hvcia los sobrevivientes, sobre todo los varones. Cuando Harry Blount, el organizador del Bazar regresó a su casa su padre le enrrostró estar vivo cuando docenas de mujeres no habian podido escapar: "¡Hubiese preferido saberte muerto en el bazar!".

Un almirante cuya hija habia perecido en el siniestro,  le escribió una dura carta al Barón de McKay, encargado de la seguridad del recinto recordandole que un capitán debe hundirse con su barco. En vez de mostrarnos al sobreviviente Julian complotando en contra de los anarquistas, bien nos pudieron mostrar las muestras de repudio públicas recibidas por estos hombres tildados de cobardes.

Todo creador tiene derecho a incluir sus ideas en su obra, pero de manera sutil. En cambio,  los mensajes femimarxistas de Le Bazar convirtieron la serie en un panfleto mediocre. Como ha dicho Marie Beatrice Du Cray: “Hay anacronismos. Es una ficción para Marlene Schiappa (la Ministra de Igualdad) para que los espectadores de hoy puedan sentirse cómodos…No veo ningún vínculo entre las heroínas y los personajes reales”.O como ha dicho la animadora de television Christine Bravo: "debieron cambiarle el titulo por "Tres chicas en un bazar".

¿Tras leer esta nota que historia o que personaje te hubiese gustado que incluyesen en "Bonfire of Destiny". 




9 comentarios:

  1. Desde FB
    George Eduardo Llerena Torrico Bueno...y yo que estaba a punto de maratonearla este fin de semana porque a cada rato me sale en recomendados. Tenía vanas esperanzas de que cuando menos respetaran los hechos y personajes reales. Si de plano nos cuentas que no lo hicieron pues ya que, ni caso verla entonces. No me molestan los cambios siempre y cuando sirvan para dar un sentido global de los hechos, pero cuando empiezan con sus sensibilidades (ideologías) modernas ya me pierden como espectador.
    Lástima, tenía mucho entusiasmo por verla

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  2. María Elena Venant George Eduardo Llerena Torrico Sir George veala si no tiene nada que ver y para que se haga su propia idea. Pero sabiendo que su Merced anda escaso de tiempo, no se la puedo recomendar con la conciencia tranquila.

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  3. Desde FB
    Alfonso Velasco Sendra Hola, muy buen artículo. El problema es que mientras las teles estén en manos de quiénes están el rigor será imposible. El tema de la mujer maltratada es una de las señas de la izquierda y una de las razones para inmiscuirse en la vida privada de la gente. Curiosamente no solucionan el problema a día de hoy mueren más mujeres a manos de sus parejas con la ley en vigor. Lo que hacen es enfrentarse y enviscar a los sexos y por desgracia (al menos en España) las mujeres se lo creen, ya sean de derechas o de izquierdas. Lo curioso es que las asociaciones feministas pertenecen a los partidos de izquierda de tal forma que muy poco dinero llega a las víctimas. La mayoría va a la ONG y a los partidos de izquierdas y así van a las elecciones superdopados de dinero. Esto se soluciona haciendo una ley que persiga todo tipo de violencia intrafamiliar. Acabar con los corrillos de linchadores que se reúnen y castigando duramente a los culpables. Así disminuiría la violencia contra la mujer considerablemente. Pero esto no se aplicará nunca porque a la izquierda le interesa que haya tensión para mantenerse en el poder. Esto ocurre en España, pero podría extenderse a Sudamérica o Europa. El caso francés no nos engañemos esto es una miniserie francesa y quién gobierne Francia es Macron, que por mucho que lo quieran defender como un centrista. Es de centro izquierda y no nos engañemos el enfoque de esta serie a quien favorece al equivalente de podemos en Francia a Melenchon que está creciendo y el tito Soros lo que hace es echarle una manita con esta miniserie. Pronto Francia va a quedar en una situación terrible. Polarizada en dos extremos la extrema derecha y la extrema izquierda con lo cual la convivencia será insoportable y se enracera más cuando haya partidos islamistas como ya vaticinó Houllebecq en su novela "Sumisión". La verdad es que en aquella época se impone una visión secular y laicista, porque aunque en un principio la tercera República Francesa es filomonarquica y de derechas con Alphonse Thiers y Macmahon. Es la izquierda no marxista y marxista la que se acaba imponiendo pienso en los Gambetta, los Ferry, los Clenenceau, los bonapartistas de Cassagnac. Está el socialismo de Guesdes de la segunda internacional. Hay una persecución feroz contra la Iglesia en 1904-1905. La sociedad está dividida y prueba de ello es el Affaire Dreyfus que dividió a la sociedad francesa en dos. A partir de ahí nacerá Action Francais. Lo curioso es que crece el antisemitismo y el racismo de la mano de Gobineau y en esta época de Drumond. Es una sociedad muy positivista, que cree en la ciencia y en el progreso. Muy lejos de lo que nos quiere dar a entender esta serie. En cuanto a lo del anarquista no es creíble y choca con su actitud. El fin del anarquista es esto cuanto peor mejor. Si quieren ver cómo se hubieran comportado lean a Dostoyevski "Los demonios" "Padres e hijos" de Turgueniev o a Zola (nada sospechoso de ser un católico reaccionario) como trata al anarquista en "La germinal". Yo creo que esto es un intento de Soros de hacerle un guiño a Melenchon.

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    1. María Elena Venant Alfonso Velasco Sendra Gracias por señalarme mi error discalcúlico. Ya lo edité. Macron, Pedrito y otros están calentando la silla en espera del final de la civilización, amparados con el oro de Soros. Entretanto, animan a las bacantes mituteras. Un día, ellas y todas nos vamos a encontrar embutidas en burkas, solo que algunas sabremos quien nos llevó a ese estado.
      No me molesta que hayan incluido historias ficticias, me molesta el que para privilegiarlas se haya faltado a la verdad y ninguneado la memoria de mujeres realmente superpoderosas, valientes y solidarias.
      No me molesta que hayan incluido un marido golpeador. Los había entonces, los hay ahora. Me molesta que Adrienne no note la diferencia entre el bribón del marido y la nobleza de su amante que la protege, se arriesga por ella y muere por ella.

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  4. Ojo que me parece que la serie no es un producto de Netflix, sino del canal TF1 de Francia, Netflix la distribuyo mundialmente. Es verdad que Netflix pone que es una serie original de ellos pero acá hay una publicidad anterior (del 2019) donde dice ser una creación de TF1

    https://www.youtube.com/watch?v=N_m2YDBCRcY

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    1. Hola Francisco. Gracias por pasar. Es complicado lo de Netflix porque originalmente iba ser solo una distribuidora sin lo que podríamos llamar línea original. Todavía ofrece programas antiguos que no tienen nada que ver con su firma como Gossip Girl, The Tudors, etc.. O incluso series nuevas como “You” o “Babylon Berlin”. Hoy la gente mira Netflix por programas con su sello, pero no es una productora. Aun lo que se conoce como “producto Netflix” como Las Chicas del Cable o The Crown son producidas por compañías externas. Incluso pueden ser proyectos conjuntos que en sus países son presentadas por cabales locales y distribuidos al exterior por Netflix. Eso ocurrió con “Anne with an E” y con “Le Bazar”. Se habla de una partnership, en la cual Netflix pone el financiamiento y determina la orientación ideológica. Te paso un articulo donde explica esta sociedad entre TF1 y Netflix
      https://variety.com/2019/tv/global/netflix-tf1-enter-milestone-partnership-on-french-period-series-bazar-de-la-charite-exclusive-1203172886/
      Tu video es de noviembre del 19, el articulo es de marzo Como veras, Netflix contrató a TF1 y a Quad para producir la serie, y se comprometió a ofrecerla una semana después que el canal la ofreciese al publico francés. Aunque es obvio que el equipo de producción sigue una ideología feminista en boga en el país galo (de ahí mi cita de Madame Du Cray) es la misma corriente que ahora rige los productos financiados por Netflix. De ahí que en muchos países se rechacen sus servicios y se les acuse de practicar “imperialismo cultural”

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  5. Hum... no estoy demasiado de acuerdo, aunque por lo menos encontré esta crítica un poco más coherente que otras. En lo personal, yo no sabía que era un hecho real así que lo vi como una ficción por lo cual no me molestó para nada todo eso que mencionas. A ver, me gusta la ficción histórica bien hecha pero es de esperarse que siempre haya licencias dramáticas. Escribir la vida tal cual es trabajo de historiadores y periodistas (que tampoco lo hacen), no de novelas. Entiendo que se podría haber hecho referencia a ciertas figuras importantes, pero viendo que emocinó tanto a Francia quizás los familiares de esas personas no quisieron prestar sus nombres a la novela.. o vaya a saber. esa es la razón por la que en la Argentina no se escriben novelas del siglo XIX, porque empiezan las familias de unos y otros a armar bardo... Es claro que se inspiraron en algunas personas y más bien los personajes son arquetipos de la época, sin representar a nadie real. Igual, arquitipos mediados por nuestra visión modernas de las cosas, por eso la historia tiene final feliz... Yo creo que con interesar al publico a saber más ha cumplido su proposito y su deuda con la realidad, el que quiera saber más que se ponga a leer libros de historia. La ficción tiene un fin: entretener, no educar. En todo caso al que hay que educar es al espectador a que no ande mirando todo como espejo de la realidad, ya que el cine no lo es en ningun caso aunque encontremos verosimilitud.
    Por otro lado la critica a las actitudes de los personajes, si, a veces las chicas me parecen algo tontas pero no esperaba menos de mujeres de esa época...

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    1. Hola Vicky, gracias por tomarte tu tiempo en escribir. Me has hecho pensar en muchas cosas y trataré de responderte en orden de importancia. Un problema que se corre con hacer críticas de ficción es que uno ofende al que tiene opiniones contrarias. No debería ser, cada uno con sus gustos. Desde el momento en que dices que lo tomaste todo como ficción, estoy tranquila. Otra cosa seria que me dijeras que realmente creíste que en la vida real había solo una puerta en el bazar, que los bomberos entraron solo porque un ladrón-anarquista les abrió la pared, y que a ese ladrón lo iban a guillotinar.
      No sabia que en la Argentina había tanto problema con la ficción histórica. Lo cierto es que la última novela histórica argentina que leí fue Lucia Miranda y fue escrita en el Siglo XIX. Pero aquí ese no es el problema. En otras recreaciones ficticias se ha incluido a personajes históricos como a la Duquesa d’Alencon en La Kermesse Rouge y ya ves que los descendientes de las personas que murieron en el Bazar protestan por la falta de datos históricos, no por incluir a sus parientes en el relato de Netflix.
      No es que me moleste que se cree un cuento sobre un suceso histórico o que lo protagonicen personajes que no existieron. De hecho, lo prefiero a la ficción que gira en torno a un personaje real que es cuando se presta para interpretaciones ofensivas o difamaciones (Attia y Octavia en “Roma” por ejemplo).
      Sobre licencias, hay cuatro maneras de enfocar el hecho histórico en la ficción: fantasías alegóricas como “JoJo Rabbit” o “Abraham Lincoln, Cazador de Vampiros”; historia alternativa donde se especula que hubiera ocurrido si ciertos momentos históricos hubiesen tenido otros desenlaces, por ejemplo, toda esa literatura que surge de las posibilidades de que Hitler hubiese ganado la guerra. Finalmente tenemos las ucronías en donde el cambio permite soluciones idóneas para evitar grandes tragedias. Tarentino es el campeón de las ucronías sea matando a todos los lideres nazis en “The Inglorious Basterds” o evitando la muerte de Sharon Tate en “Once Upon a Time in Hollywood”. El problema es que “Le Bazar” no corresponde a ninguna de esas categorías. La vendieron como basada en hechos reales, ósea llanamente ficción histórica.
      El problema de El Bazar no es que una criada se haga pasar por una muerta o que una dama se haga pasar por muerta. El problema es la descripción falsa del incendio, de la investigación, de la identidad de los culpables y de su castigo. Lo feo es que inventen un complot manejado por millonarios mafiosos, autoridades y aparato legal para castigar a inocentes y oscurecer los hechos.
      Precisamente en esta era de fake news es cuando la ficción histórica tiene mayor obligación de ser al menos 80% fidedigna porque la gente la ve y dice ‘esto es real” sobre todo si ofrece presentismos o una realidad que se asemeja a lo que la agenda de turno combate. Ya no existe ese animo de ir a leer libros de historia. La mayor parte del público no lee, por eso hay estudios que demuestran que se creen lo que ven en alguna pantalla por eso se creen que un filme que se dice “histórico” es historia y lo que leen en Twitter corresponde a una noticia fidedigna y actual.
      Por otro lado, a lo mejor el público francés tiene acceso a literatura sobre Le Bazar en alguna biblioteca pública. Yo, en Internet no encontré nada en castellano, poco en ingles y la mayor parte de lo que leí estaba en francés. Por lo tanto, incluso si tienes la inclinación de buscar información (y tiempo para ello) no tienes donde comenzar.
      Me está quedando largo así que te voy a seguir contestando en otro segmento.

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    2. No es la obligación de la ficción histórica mostrar las cosas tal cual fueron, pero si acercarse lo más posible a la recreación histórica, ¿sino para que molestarse en hablar de dramas de época o ficción

      histórica?. Bastaría llamarlos dramas o ficción sin apellido. La ficción histórica en forma de cine o serie de tv con su empeño en crear paralelos con nuestra realidad presente, o de mostrar el mundo antiguo (principalmente los ricos y los hombres) como perversos o de imponer “diversidad” donde no existía está haciendo lo contrario de lo que solicitas. Ya no educa, lava el cerebro.
      Mas allá de licencias históricas que nace de la necesidad de hacer el relato más dramático o ameno y que muchas veces son debatibles puesto que son innecesarias (la realidad siempre es más dramática e interesante), está la verdad no escrita que en la ficción histórica pretende traer el momento histórico a públicos de épocas posteriores.
      Dices que la ficción solo sirve para entretener. Falso, solo la muy baratieri la que se conoce como “basura” o pulp fiction tiene ese propósito y te aseguro que en la campaña de promoción de le Bazar en Francia nunca se la vendió como basura sino como un ejemplo de mujeres empoderadas luchando contra el patriarcado.
      La ficción histórica nunca ha sido considerada ni barata ni metro entretenimiento. Por algo en España en este siglo se la ha utilizado para su campaña de “recuperación de la memoria histórica”. Por algo las bibliotecarias nos esmeramos en reconocer mensajes negativos en la literatura infantil. Por algo la industria literaria estadounidense ha sido sacudida en los últimos meses por escándalos, uno provocado por una fantasía histórica que aparentemente propaga estereotipos negativos sobre las mujeres chinas y ahora esta toda la controversia sobre el bestseller American Dirt que hace lo mismo con las inmigrantes mexicanas. Como ves la ficción tiene un mayor impacto que la simple obligación de entretener.
      Ayayay, lo que dijiste al final duele. Por que si partes de la base de que las protas eran tontas porque así eran las mujeres de ese entonces cometes un error de juicio. Mujeres tontas existen hoy también, no tiene nada que ver con la época. Sobre todo, porque la más inteligente de la serie es la mas pobre, la menos instruida. Pero que sea esa la explicación de una espectadora con un nivel alto de educación e Inteligencia (lo deduzco por cómo te expresas) demuestra que la serie fracasó totalmente en su intento de presentar “mujeres empoderadas”.
      Reitero mi agradecimiento por hacerme recapacitar sobre el tema.

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