miércoles, 6 de mayo de 2026

Iconos de la Masculinidad Adolescente de Los 50 (Teen Culture VII)

 


Aunque Elvis sería un gran referente del look masculino de los jóvenes de los 50, otras figuras habían, desde la pantalla grande,  enseñado a esa juventud a vestirse y a comportarse como lo que los beatnicks denominaban cool. Solo que a fines de la década, el primer show televisivo enfocado en un protagonista en sus teens, nos trajo algo que el lenguaje de entonces era un “square” (cuadrado).

El Chico de la Motocicleta

Marlon Brando nunca fue un actor adolescente, tal vez porque pertenecía a otra generación. Su adolescencia la pasó en la academia militar de su padre y no fue a la guerra por causa de una rodilla fracturada que lo eximió de servicio activo. A los veinte años se fue a Nueva York a estudiar drama bajo la guía de la legendaria Stella Adler quien lo entrenó en el método Stanislavsky de actuación. De ahí pasaría a Broadway donde (en 1947) asombró a los críticos con su impecable interpretación de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo.



Para cuando se filma la obra de Tennessee Williams, Brando ya ha tenido un protagónico en The Men (1950) encarnando a un soldado parapléjico. Tranvía le consigue su primera nominación al Oscar. La seguirá dando vida al famoso guerrillero mexicano en Zapata y a Marco Antonio en Julio Cesar. A nadie se le ocurre que ,quien se perfila como mejor actor de su generación, se rebaje a interpretar a un delincuente juvenil.

The Wild One (El Salvaje, 1953) estaba basada en un cuento de Frank Rooney, y se inspiraba en un nuevo tipo de criminales, los miembros de pandillas motociclistas. Esta tribu urbana, que sigue existiendo aunque de manera más discreta,  se había hecho infamosa por provocar disturbios y cometer delitos en comunidades pequeñas que tenían la mala suerte de existir a lo largo de la ruta de los motociclistas.

El cuento es muy simple y narra la incursión de una de esas pandillas a un pueblito donde provocan la muerte de una chica. Su padre, en venganza, ataca los pandilleros centrándose en el más decente de ellos: Johnny. El filme quiso suavizar el cuento, creando un motorista malo (Lee Marvin) y uno bueno (Brando). Kathie, no muere, tiene un romance con Johnny, y su padre, el sheriff del pueblo, tiene un doble motivo para crucificar al joven de la motocicleta.



Por buena persona que fuese Johnny, lo que atrajo a espectadores juveniles fue su rebeldía. Su lema era “a mí nadie me obliga a hacer lo que no quiero”. El que la moto que Johnny usaba en el filme perteneciese en la vida real al actor ayudaba a crear un vínculo entre el personaje y Brando.

Los muchachos comenzaron a copiar el atuendo del “Salvaje”: jeans, camisetas de franela, gorra con visera y la infaltable chamarra de cuero que treinta años más tarde luciría El Fonz (Henry Winkler) en Happy Days y Danny Zucco (John Travolta) de Grease. Tanto Elvis como James Dean copiarían las patillas de Johnny.



El Santo Martir de los Jóvenes

Marlon Brando no volvería a interpretar un personaje juvenil, pero dejaría la puerta abierta al más grande Teen Idol del cine de los 50. Es extraordinario que quien sería el mártir de su generación solo protagonizó tres películas, pero James Dean fue leyenda,  antes y después de su prematura muerte en 1957, y el máximo ídolo de una joven America.

Np voy a ponerme a contar de la vida de James Dean, ya hay bastantes biografías. No voy a hablar ni de su bisexualidad ni de la trágica pasión que le inspiró la actriz  Pier Angeli y como el matrimonio de la italiana puede haberlo empujado a buscar la muerte estrellando su Porsche en un árbol. Lo que importa es la imagen que proyectaba desde la pantalla . Primero como el mellizo despreciado en Al Este del Eden, basada en la novela de John Steinbeck. La seguirá en 1956, Rebelde sin causa, el titulo lo dice todo.



Lo que enloquece a los jóvenes es que es tan identificable. No es un delincuente como El Salvaje, ni un colegial revoltoso como los de The Blackboard Jungle. Aunque Judy (Natalie Wood), Platón (Sal Mineo) y Jim (James Dean) se conozcan en una comisaría,  son chicos de buena familia, podrían ser como los personajes que Pat Boone interpreta en el cine, pero son incomprendidos.



James Dean crea un estilo de actuación que lo hace reconocible a su joven audiencia. Todo en él es difícil, cada movimiento pareciera que le doliera, las palabras no le salen y sin embargo no tiene empacho en llorar, gemir y reclamar contra las injusticias que le ocurren, la incomprensión de los padres, el rechazo de su madre, las burlas y el bullying de sus pares y el amor que lo elude. Jim encarna la angustia adolescente de Holden Caulfield que J. D.  Salinger expresa en su Cátcher in the Rye publicada en 1951.



Rebelde sin causa se convierte en un rito funerario, pero también en un despertar de un público joven a los problemas que los afectan. Es el filme que define Los 50 en términos de Teen Culture y será remedado en la ficción que busca revivir las vivencias de la juventud de entonces.  La carrera de autos es copiada en Grease y Richie Cunningham intenta conquistar a una chica, en Happy Days retorciéndose como James Dean, pero acaba gimiendo de dolor cuando alguien se sienta sobre su mano.

Y viendo el segundo episodio de The O.C. cuando Marissa y Seth arreglan un refugio para Ryan en una casa abandonada es como ver a JIm, Platón y Judy en Rebelde sin Causa. Cada uno representa un arquetipo que dejó la película: Ryan es el rebelde sin causa y sin casa; Marissa es la chica de buena familia, audaz y al borde de la delincuencia pero que quiere cambiar ,y Seth, el incomprendido niño que le teme a la vida adulta.





El Blob y un Hombre Lobo Juvenil

Tal como The Blackboard Jungle, Rebel Without a Cause inició una conversación entre padres, maestros y psicólogos sobre los problemas de la adolescencia y sobre la realidad que vivián los jóvenes. Hollywood  aprovechó para crear una cantidad de cintas baratas, tipo B, sobre delincuentes, a la vez que intentaba encontrar un reemplazo a James Dean.

No lo pudieron encontrar ni en Ricky Nelson que tenía poco rango actoral, ni en Brandon de Wilde ni en Troy Donahue que en 1959 ganaban fama como adolescentes confusos ante el embarazo de sus novias en Blue Denim y A Summer Place.  Lo más cercano a un rebelde seria Steve McQueen que inició su carrera como un adolescente que se convierte en el salvador de su comunidad luchando contra una masa gelatinosa en el hoy clásico de la ciencia ficción, The Blob.

                                      Steve McQueen vs El Blob

Hubo adolescentes, medio nerds, que no bailaban el rock ni soñaban con poseer motocicletas. Desde la posguerra que la ciencia ficción fascinaba a muchachos que eran buenos en la escuelas y amigos de la lectura. Para ellos también existirían filmes de ciencia ficción y terror. El Blob llega unos años después del estreno de La Criatura de la Laguna Negra y de una serie de filmes que metaforizaban la furia juvenil convirtiendo a los adolescentes  en monstruos.

Me refiero a I was a Teenage Frankenstein, Monster in Campus, Blood of Drácula y la iniciadora llamada apropiadamente I Was a Teenage Werewolf. Un chico de mi barrio Forest Hills llamado Eugene Orowitz había comenzado una carrera actoral con pequeños roles en series de televisión cuando lo llamaron para interpretar a Tony Rivers. Al borde de la delincuencia por no saber manejar su ira, Tony visita a un psiquiatra que lo hipnotiza y le inyecta una droga que empeora su situación. Ahora cada vez que Tony se enoja se convierte en un hombre lobo adolescente.



En 1959 se decidió que el adolescente ya no sería el monstruo sino el héroe. Steve McQueen (tan poco conocido que en los créditos aparece como “Steven”)  es un típico adolescente que una noche en las afueras de su pueblito de Pensilvania está besuqueándose con la novia en su carro, cuando ven caer un meteorito.



Al ir a investigar , Steve descubre que se trata de una nave espacial de la cual emerge una masa gelatinosa que devora a las personas. El resto del filme, Steve se la va a pasar tratando de alertar a un pueblo incrédulo y cuando ya el “blob” causa estragos, de salvar a sus vecinos. Una imagen positiva del adolescente, un tema musical muy pegajoso con toques de calipso y una estrella prometedora, convirtieron a The Blob en un éxito de taquilla y un filme de culto.




Steve McQueen continuó su carrera filmando éxito tras éxito, pero nunca más volvió a ser un adolescente. Después de todo ya estaba cerca de la treintena cuando luchó contra el Blob. Nadie reemplazó a James Dean, pero a fines de los 50 apareció en el firmamento otro actor joven, guapo y carismático que capturó la imaginación de las jovencitas. Warren Beatty llegó al estrellato,  un poco colgándose de las faldas de su famosa hermana, Shirley McClaine, pero también pegó un salto a la fama desde la pantalla chica. Hora es de hablar de las series de televisión.



La Televisión de Los 50 y Los adolescentes

Si el cine enfrentaba el reto de mostrar los problemas de los jóvenes y como la juventud era un problemafuesen delincuentes u hombres-lobos la televisión propagaba una imagen fantasiosa de los adolescentes como apéndices de sus padres, traviesos, pero obedientes e inocentes.

Las primeras series en enfocarse en los chicos fueron continuaciones de populares programas radiales como A Date with Judy y Corliss Archer. Digamos que las historias ñoñas y anejas no tuvieron éxito con ningún espectador de la edad que fuese.



Sin embargo, hubo programas radiales que hicieron una exitosa transición. El primero fue The Adventures of Ozzie and Harriet. Ozzie Nelson había sido director de una orquesta menor de swing. Se había casado con su vocalista Harriet Hiliard y cuando llegaron a la radio ya eran padres de dos varoncitos: David y Ricky.



Después de haber saltado de emisora en emisora, Ozzie consiguió en 1952 que la ABC aceptase transmitir su programa por televisión. Al público le encantó verle los rostros a la pareja que ya conocía por radio. Había otro motivo para que el show perdurase. En las emisoras radiales los hijos de Los Nelson eran interpretados por actores, en la pantalla chica aparecían los verdaderos David y Ricky. Esto le otorgaba realismo a la sitcom que ya parecía reality show.

Las aventuras de Ozzie y Harriet se convirtió en un exitazo y duró por más de una década, acabando en 1966. El verdadero motivo no fueron ni los chistes ni la Familia Nelson sino Ricky.  Ya en su adolescencia,  el benjamín de la familia se le ocurrió que quería cantar también. Su primer Long Play llegó al tope de los más vendidos. Lo siguió una carrera en Hollywood y de pronto Ricky Nelson era un ídolo de la masa juvenil.



Las chicas reemplazaban  (o acompañaban)  los posters de Elvis en los muros de sus cuartos con las fotos de Ricky que en algún momento pasó a llamarse solo “Rick”. Aun así no abandonó la serie y cuando se casó con Kirstie Harmon, ella fue incluida en la versión televisiva de la Familia Nelson.



No todas las series familiares tenían la suerte de contar con un ídolo juvenil en su elenco. Shelley Fabares quien interpretó a la hija mayor de Donna Reed en The Donna Reed Show, solo alcanzó momentánea fama en la década siguiente como Chica Presley y con un single exitoso “Johnny Angel”.



En cuanto a los hijos de Robert Young en Father Knows Best, ninguno era muy atractivo ni cantaba, aun así la serie duró seis temporadas en las que todos interpretaban roles estereotipados (padre sabio, madre excelente ama de casa, hijos bobitos). Sin embargo mereció más aprobación que The Donna Reed Show donde como dijeron las Gilmore Girls nunca pasaba nada.



El primer tropo de serie juvenil de “Father” es que los tres chicos (un varón y dos nenas) siempre están enamorados de quien no debían, fuese el objeto un cowboy o la maestra. Esto último , que por décadas fue un motivo para reírse, en este siglo evolucionaria hasta convertirse en otra instancia de adultos nocivos y empeñados en dañar a los chicos.

Aun así, la serie tenía toques que le faltaban a otros programas familiares. La hija mayor, Betty, era un poco feminista y se metía en un club de esgrima donde no admitían mujeres. Otra novedad es que no era una serie muy blanca. Como I Love Lucy, que presentaba un matrimonio entre gringa y latino, en “Father” había un personaje recurrente, el jardinero mexicano Fronk (Natividad Vacio). Era un personaje simpático, que la familia quería mucho y siempre le estaban buscando esposa. Aunque estereotipado fue uno de los pocos ejemplos de diversidad racial de Los 50.

                      El padre sabio (R. Young) y su jardinero (Natividsd Vacio)

En medio de estas series “familiares” a la ABC se le ocurrió variar la formula y crear una serie que se concentrase en un hijo en vez de los padres. Así nació The Many Loves of Dobie Gills,  basada en una serie de cuentos que ya había sido llevada la pantalla con poco éxito. Los productores decidieron cambiar al protagonista que ya no sería un universitario, sino un escolar. Eso permitió abarcar el universo de a secundaria el espacio predilecto de las series de adolescentes.

A diferencia de otros chicos en la televisión, Dobie era mal alumno, perezoso e incapaz de planear un futuro. A diferencia de los padres televisivos de esa época, el almacenero Herbert T. Gills no sentía ni cariño ni respeto por el hijo de la suerte le había deparado. Un veterano de la Segunda Guerra Mundial y sobreviviente de la depresión, este señor era un precursor de Archie Bunker, gruñón y quejándose siempre de Dobie que solo quería ser rico y popular, con el menor esfuerzo.

El gran sueño de Dobie era conquistar a la inconquistable Thalia (Tuesday Weld) tan ambiciosa y codiciosa como la maddy de Euphoria. El gran enemigo de Dobie en esta batalla por el corazón era el chico rico, Chatsworth. Dotado de lo que a Dobie le faltaba , dinero y atractivo, este personaje era interpretado por el guaperrimo Warren Beatty. Tan guapo era el hermano menor de Shirley McClaine que pronto le llovían las ofertas y tras cinco episodios, Warren dejó la serie para hacer carrera en Hollywood.



                              Dobie y la codiciosa Thalia

Algo parecido ocurrió con Tuesday Weld, pero no faltaban actrices para interpretar a chicas guapas que interesaban a Dobie. Otro detalle interesante y novedoso era Zelda, la amiga de la infancia que estaba enamorada de Dobie y era muy abierta para expresar tanto sus sentimientos como su meta de casarse con él. En un filme-reunión de Los 80 nos encontramos un Dobie maduro regentando el almacén del padre y casado con Zelda. Esa relación nos recuerda a la de Joy y Dawson en Dawson’s Creek e inclusive a Archie y Veronica en Riverdale.

                                 Dobie y Zelda

El toque cultural más novedoso de esta serie lo proporcionaba su mejor amigo Maynard (Bob Denver que luego protagonizaría La Isla de Gilligan). Maynard era el coro griego de Dobie a pesar de que despreciaba el amor casi tanto como el trabajo y el autoritarismo. No es que Maynard fuese un comunista precoz, es que era un representante de un fenómeno cultural del cual todavía no he hablado, el Movimiento Beatnik.

                                  Era Maynard realmente un beatnik?

El nombre abarca un grupo de poetas y escritores que formaron La Generación Beat cuyos miembros se llamarían Beatniks. El nombre iba asociado con el “golpe” o ritmo” del jazz que era su música predilecta. Inconformistas, anti materialismo, vestían de negro con sweaters de cuello de cisne, como imitando a los  existencialistas de la Rive Gauche.

                                 Una pareja con uniforme de beatnik

Los Beatniks  no  creían ni en tradición ni reglas sociales. Su meta era viajar constantemente como lo expresa Jack Kerouac en su On the Road, una de las biblias de los beatniks,  en busca de nuevas experiencias y relaciones lo que incluía uso de drogas y sexo de todo tipo. Este estilo de vida atrajo a los veinteañeros no a los escolares, por lo que Maynard vive una ilusión de ser beatnik sin serlo realmente.

Lo que si adoptaron los más jóvenes fue el slang. Los Beatnik introdujeron al inglés términos como “dig” que ya no significaba “cavar” sino gustar, “crazy” no como locura sino como algo espectacular y la dicotomía entre ser un tipo “cool”  o un anticuado “square” (cuadrado), lo que en mi época era ser ‘Nerd”. Hoy en día” nerd” es un experto en algo. Como cambian los idiomas.

Creo , y mis lecturas no me lo niegan, que era una vida tenebrosa y sin romance, no el tipo de existencia que soñaban aun los delincuentes juveniles. Tal vez por eso Kim  en Freaks and Geeks rechaza On the Road cuando se lo imponen como lectura en la secundaria. En cambio, al comienzo de The O.C.  Seth y Marissa deciden acompañar a Ryan en su viaje desde California a Texas comparando tal viaje con el de los protagonistas de On the Road, libro que ambos aman.




La inclusión de Maynard en The Many Loves of Dobie Gillis, la convirtió en un referente cultural adolescente que duraría hasta La Era de Camelot con la que inicio la década de Los 60.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

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