Los adolescentes
de los 50 tomaban de modelos a El Salvaje, o a los personajes de James
Dean en vestuario y actitudes, ¿pero qué pasaba con las chicas? Pues hubo
actrices que crearon patrones para ser imitadas por las chicas buenas y por las
que no querían serlo.
Debbie en su
Etapa Adolescente
A pesar de que
Debbie Reynolds comenzó su carrera en el cine a los 16 años, le tomaría un
tiempo irrumpir en la escena juvenil puesto que sus primeros y más famosos
roles serian en los musicales. A los 19 años fue nominada a un Globo de Oro al
interpretar a la cantante de Los 30 , Helen Kane en Three Little Words.
Ese mismo año cuando hacia un secundario en un filme de Jane Powell Two
Weeks of Love, interpreto una canción que llegaría a un puesto alto en el
hit parade.
Por supuesto que todos los conocedores del género musical saben que la fama le llegó a Debbie en su coprotagónico junto al legendario Gene Kelly en la icónica Cantando bajo la lluvia (1952) Al año siguiente Debbie ingresa en la comedia juvenil como Pansy, la novia del protagonista de The Affaires of Dobie Gills, de la que ya hablé anteriormente. Y al año siguiente será una atolondrada adolescente en una de mis 50 películas favoritas: Susan Slept Here (Aquí durmió Susan).
Evolucion del vestuario de Debbie en Susan Slept HereAunque tengo un
vago recuerdo de los posters que anunciaban la saga de la monja cantora
Dominique, no llegué a ver a Debbie Reynolds sino hasta que tuve once años y en
una comedia picaresca, Goodbye Charlie con Tony Curtis. Cuando se lo mencioné
a mi madre―ella siempre devota de Santa Liz Tylor―comentó despectivamente
“una rubia tonta que no supo cuidar a su marido”. Así me enteré del triángulo Debbie-Eddie-Liz.
Saqué mis propias conclusiones, Debbie me pareció una buena actriz, algo que se
confirmó cuando dos años más tarde vi Susan Slept Here.
Para la época y
aun para hoy, es una comedia risqué. Dick Powell
interpreta a Mark Christopher, héroe de guerra y galardonado guionista de
Hollywood que, en Nochebuena, recibe la visita de policías amigos. Le traen una
combinación de gata salvaje y marimacho y que obedece al nombre de “Susan”. Se
trata de una adolescente ,menor de edad, arrestada por vagancia y por defenderse
a botellazos de un borracho.
Los policías
sienten que es injusto que la chica, que debe presentarse ante el juez el 26 de
diciembre, pase las navidades en un calabozo y han recordado que Mark estaba
planeando escribir un guion sobre delincuencia juvenil. A regañadientes, el
escritor la admite en su pent-house. A la mañana siguiente, Susan revela su
lado femenino preparando el desayuno y haciendo karaoke con Don Cornell que en
la radio entona el tema de la película “Hold My Hand” (y que fue nominado a un Oscar).
Susan le cuenta a
su benefactor que la ha criado una madre soltera, que le ha aparecido un buen
novio a su madre, un ingeniero con un contrato para construir puentes en Perú,
Para no ser mal tercio , Susan ha convencido a su madre de irse a Sudamérica ya
que la chica también planea casarse con un compañero de clase. La madre le ha
dejado un permiso firmado para que se pueda casar, pero tal matrimonio nunca
tiene lugar y Susan es vista por la ley como una homeless y más encima
violenta.
Mark se da cuenta
de que la chica es buena y no merece ser encerrada en una correccional. Tiene
una idea, usar el permiso casarse con Susan y presentarse ante el juez como guardián
de su joven esposa. Susan, que se ha enamorado de Mark, se niega a entrar en un
falso matrimonio y el guionista debe convencerla que se ha enamorado de ella
también.
Después de una ceremonia
express en Las Vegas, Mark se pasa la noche de bodas bailando con su mujercita
hasta agotarla y quedarse dormida. Susan no entiende que su marido no quiera
consumar su unión, menos que se marche a un destino desconocido (una cabaña en
las montañas) dejándola en el pent-house al cuidado de Virgili, asistente de Mark,
de un abogado y de los policías.
Pasan los meses.
Susan ya se acerca a la mayoría de edad, entretanto se ha deshecho de isabella,
la esnob novia de Mark; ha aprendido a hacer un perfecto Martini y a ser la
anfitriona perfecta, además de adquirir un vestuario glamoroso. Lo importante
es que la distancia aviva su amor y cuando ,cumplida la mayoría de edad, se
niega firmar los papeles del divorcio, Mark debe aceptar que Susan es la mujer
con quien quiere compartir su vida.
Para quien ve
este filme por primera vez hoy en día se ve escandaloso. No solo aparecen los
factores “Eeew, Eeek! Gross!” motivados
por el rechazo a los romances mayo-diciembre. Lo cierto es que Dick Powell, a
sus 50 y tantos años no representaba los 38 que decía tener Mark Christopher.
Mi sorpresa es que hayan buscado un actor tan mayor. Sin embargo, cuando vi el filme (1972) no me pareció chocante ni
impropio. De hecho, me enamoré del personaje de Susan. Era quien yo quería ser
y lo que consiguió era lo que yo quería tener para ser feliz.
NOTA: Dick Powell
tenía el cáncer avanzado y este sería su último film.
Nos parecerá rara
esta historia de amor después de saber los dilemas que asaltaron a Ronald
Reagan en That Hagen Girl, pero en Los 50, la norma en comedias
románticas era el mayo-diciembre. Basta ver a la veinteañera Audrey Hepburn
emparejada con viejas glorias de Hollywood (énfasis en “viejas”) como Fred
Astaire, Gary Cooper, Humphrey Bogart y Cary Grant.
Dos años más
tarde, Debbie volvería a ser una adolescente, aun ya casada con Eddie Fisher y
madre de Carrie. La protagonista de Tammy and the Bachelor, como la Miranda
shakesperiana vive alejada de la civilización, junto a su abuelo, en un bayou
de Luisiana. Un día rescata a un piloto de su avión estrellado. Lo cuida y cura
y se enamora de él, pero Peter (Leslie Nielsen) debe regresar a su mundo. Antes
le ofrece a Tammy que lo visite y le deja su dirección.
Por un
malentendido el abuelo de Tammy es arrestado. Tammy debe internarse en la
civilización y buscar a Peter que se la lleva a vivir con su estirada familia.
Sus parientes están horrorizados ante los modales campesinos e ingenua
ignorancia de Tammy. El filme tiene un final feliz cuando Peter declara su amor
a Tammy. Sin embargo el éxito de la película y de su tema (interpretado por
Debbie Reynolds) invitó a una franquicia.
El futuro de
Debbie Reynolds fue tan lleno de escándalos y situaciones adultas que no se le
podía exigir que interpretase a despreocupadas adolescentes. El ultimo rol
parecido lo hizo en The Pleasure of His Company. En una trama muy similar
a Julia Misbehaves, Debbie es una jovencita que ―a punto de casarse―
decide reunir a su madre (Lily Palmer) con el padre ausente (Fred Astaire), un simpático delincuente que le cambia la
vida.
Debbie Reynolds
siguió haciendo comedias, pero nunca más hizo de jovencita incluso negándose a
volver a interpretar a Tammy. Este rol quedo en manos de la “eterna
adolescente”, la más famosa estrella juvenil de Los 50, Sandra Dee
“Look at Me, I’m
Sandra Dee”
La Famosa canción
que Rizzo entona en el musical Vaselina es una sátira no solo del
personaje de Sandy, sino de una actriz que se caracterizó por interpretar
ingenuas virginales. A diferencia de Doris Day que también jugaba con ese
estereotipo en pantalla, Sandra Dee era una adolescente inocente, pura, con ese
look rubio heredado de sus ancestros ucranianos.
Hoy no es difícil
entender esa caracterización ya que sabemos que Alexandra Duk fue violada por
su padrastro, que ya convertida en “Sandra Dee” sufrió un tormentoso matrimonio
con el cantante Bobby Darin y luchó de por vida en contra de la depresión, la
anorexia y el alcoholismo. Yo la vi por primera vez en su etapa adulta como la
sobrina de Rosalind Rusell en Rosie. Pero cuando a los once años tuve el
placer de conocer a Gidget, esa imagen de niña-mujer se incrustó en mi
mente y me tomaron años y biografías despegarla de la actriz.
Saber que a los
doce años, Sandra ya modelaba, que se la consideraba regordeta y que su afán
por adelgazar la empujó a la anorexia, no resta la admiración por una chica que
inició su carrera actoral en los estudios Universal cuando tenía 16 años. Su
primer protagónico fue en The Reluctant Debutante (Mamá nos complica la vida)
en 1958.
Ahí es Jane Broadbent
que, a sus diecisiete años, está harta de la vida superficial de una debutante.
Parte a Londres a reunirse con su padre Lord Broadbent (Sir Rex Harrison) ,
pero su madrastra (Kay Kendall) le tiene una sorpresa, ¡quiere presentarla con
la reina Isabel! Jane trata de evitar una pelea familiar aunque empeora las
cosas su romance con un baterista americano interpretado por John Saxon que los
estudios vanamente intentaban convertir en un galán juvenil.
Por eso, el próximo filme de Debbie los tuvo juntos nuevamente. The Restless Years tenía una trama que recordaba a That Hagen Girl de Shirley Temple. Melinda vive en un pueblo sureño con su madre costurera (Teresa Wright) . Ambas son despreciadas y Melinda sufre acoso y burlas de sus compañeros por el hecho de que la chica es obviamente ilegitima. La vida le sonríe cuando atrae el interés de un recién llegado Will ( J. Saxon) y consigue el protagónico en una pieza escolar.
Para vengarse,
una de sus rivales, que deseaba a Will y el papel dramático, esparce el rumor
de que Melinda y el recién llegado son amantes. Esto desencadena una tragedia
que desemboca en un final abierto que no satisface. Sin llegar a ser un éxito The
Restless Years perdió importancia en 1959, cuando cuatro filmes de Sandra
Dee llegaron a los cines confirmando a la estrella como la reina del cine
juvenil. En orden cronológico Gidget llega en marzo y es una comedia
playera; Imitation of Life es un drama maternal y llega a fines de la
primavera; lo seguirá un western, The Wild and the Innocent, acabando en
diciembre con el drama romántico A Summer Place.
Será el año más
activo de la joven actriz, pero la primera y última película la convertirán en
la estrella juvenil más popular de Hollywood. Su carita de niña buena, su
vocecita ingenua la hacen desplegar una sensualidad diferente y las escenas de
amor con los actores juveniles del momento ,James Darren, John Gavin y Troy
Donahue ,certifican que es una adolescente que se está convirtiendo en mujer.
Cuando no se
Atrevían a Decir “Embarazada”
Comencemos con la
atrevida A Summer Place, que en castellano llevó el largo título de Un
lugar tranquilo en el Sur. Basada en el escandaloso superventas de Sloan Wilson,
se las arregló para desafiar al Código
Hayes con sus constantes menciones al sexo premarital y osando decir por
primera vez en pantalla la palabra “embarazada”. Sandra ,que se había convertido
en la adolescente que todos amaban gracias a Gidget, ahora personificaba
a la hija que todo padre temía tener.
Este filme fue
rodado en la península californiana de Monterrey y no en Maine donde se supone
que estaba la original Isla de los Pinos. Sylvia (Dorothy McGuire) maneja una
posada en el balneario de Pine Island. La posada es su antigua casa, pero
debido al alcoholismo del marido han perdido su fortuna. Una ironía puesto que
Sylvia abandonó a su amante Ken para casarse con un hombre rico.
Un verano llega Ken
(Richard Egan) a PIne Island. Es ahora millonario casado con Helen, una
dominante reprimida sexual que ve pecado en todos lados sobre todo en la
inocente Mollie (Sandra D) su única hija. El reencuentro de Ken y Silvia revive
su amor, para complicar más las cosas, Mollie inicia un inocente romance con Johnny
(Troy Donahue), el hijo de Sylvia. Esto despierta la ira de Helen.
Hay una escena
que todavía me altera ver. Mollie retorna de un paseo en la playa y se
encuentra un médico en su cuarto. ¡Su madre lo ha solicitado para que
certifique la virginidad de su hija! Y a pesar de las protestas y suplicas de
la aterrorizada chica, Mollie debe someterse a un examen ginecológico ahí mismo
en la posada.
Acaba el verano,
Ken se divorcia de Helen que encierra a Mollie en un internado. Sylvia hace lo
propio y se casa con Ken. Llega el verano y una orden del juez, Mollie debe pasarlo con su
padre en Pine Island. Ni Johnnie ni Mollie están contentos con el matrimonio de
sus padres y un poco por revancha, tienen relaciones sexuales. Mollie queda
embarazada…
Gidget, Reina
del Surf
A Summer Place considerado “fuerte” para su época, consolidó
a Sandra Dee como una diosa juvenil, pero también como un símbolo sexual. Muy
diferente a su deliciosa interpretación de Gidget. Yo vine a ver A
Summer Place en TCM en Los 90s, pero Gidget fue mi segundo encuentro
con Sandra Dee cuando yo acababa de cumplir once años. Me identifiqué con el
personaje y eso que ni loca me subiría a una tabla hawaiana.
Frederick Kohner era
un guionista judío que huyó de la Alemania de Hitler y encontró refugio en
California. Escribió Gidget, a Little Girl with Big Ideas basándose en
las vivencias de su hija Kathy. El superventas fue adquirido por la Paramount
que pensó sería un buen vehículo para alguna joven actriz. Me asombra saber que
primero se pensó en Susan Strasberg para el papel, tal como querían a Elvis
para el rol de Moondoggie. No me puedo imaginar a una pareja más dispareja.
Sandra interpreta
a Frances, una adolescente californiana que, a sus 16 años, se siente
desplazada por sus amigas más desarrolladas de cuerpo y de mente que ella. A
Frances no le interesa el romance ni los chicos. Su sueño es el surf. Un día en
una playa solitaria de Malibu, la chica conoce a una tribu de surfistas
liderada por El Kahuna (Cliff Robertson), un piloto veterano de guerra que,
después de Corea, ha preferido esta vida semi salvaje y habita una choza en la
playa.
Los surfistas se
burlan de Frances, apodándola “Gidget”, un cruce entre “Girl” (niña) y “Midget
(enana). Sin embargo, y a pesar de las protestas de Moondoggie (James Darren),
Kahuna acepta darle clases de tabla a Gidget. Pasa el tiempo y Gidget se
enamora de Moondogie lo que lleva a una serie de malos entendidos. Aconsejo
verla ,es excelente, chistosa y a la vez conmovedora, aparte de ser un clásico
del surf.
Gidget se
convirtió en una sensación que las productoras no iban a desperdiciar. Se
volvió una franquicia con cinco filmes entre 1961 y 1972. En 1965 la ABC la
convirtió en serie de televisión protagonizada por Sally Field (que entonces se
llamaba Sally Anne Field). Sandra Dee no participó en ninguna de estas
secuelas. No tenía necesidad , ya era Teen Idol.
A lo largo de los
60 siguió cultivando esa imagen ingenua de la que se burlan en Grease. Protagonizó
dos secuelas de la franquicia Tammy, interpretó a un personaje inspirado en
Norah Ephron en su juventud en Take Her She is Mine y filmó dos cintas
junto a su marido, Bobby Darin. Lamentablemente los tiempos cambiaron, Sandra
Dee ya no era joven y su desdichada vida personal acabó con su carrera y su
imagen.
Las Rebeldes
Los 50s fue una época
en que el cine se cifró en rubias tontas, pero muy sexys como Marilyn Monroe y
Jayne Mansfield. Sandra Dee fue una variación adolescente. Recordemos que esa
fue la década de desmayos y rugidos revocados por Lolita, la escandalosa
novela de Vladimir Nabokov que destruyó la idea de que las adolescentes no son
peligrosas
Carol Linley
parecía camino a ser otra Sandra Dee, pero en Blue Denim llegaba hasta
el consultorio de un médico para hacerse un aborto, algo que Gidget jamás
haría. Carroll Baker fue peor. Después de un auspicioso comienzo como la hija
adolescente de Rock Hudson y Dame Elizabeth Taylor en Gigante (el último filme
de James Dean), protagonizó la polémica Baby Doll,
En esta sátira de
Tennessee Wiliams, un viejo se casa con una adolescente medio retrasada y
espera a la mayoría de edad de su esposa para consumar su matrimonio. ¡Entretanto
la hace dormir en una cuna! Como dijo un crítico del New York Times posiblemente
“sea la película más sucia que haya sido exhibida legalmente”.
Natalie Wood
había sido una adorable actriz infantil, pero en su etapa de fines de los 50 decidió
variar su imagen y así apareció como Judy en Rebelde sin causa. Fue una
lucha por el rol ya que Nicholas Ray, el director del filme, no la quería. Ray
buscaba un cruce entre Jayne Mansfield y Debbie Reynolds y La Wood ni siquiera
era rubia. Natalie se encargó de convencerlo. Primero haciéndose su amante y
luego protagonizando un espectacular accidente automovilístico. Ya en el
hospital llamó a Ray y asiéndolo de la mano, le espetó. “ahora si parezco una
delincuente”.
El error de Ray
era querer una actriz con tipo de callejera. En realidad Judi es una chica que
quiere parecer mala. En su primera escena, vestida de rojo, con un labial que
hace juego con su abrigo, sabemos que es una nena desorientada que se rebela
contra su triste vida familiar. La policía la ha arrestado creyendo que buscaba
clientes, pero el generoso inspector nota que es una adolescente con problemas
en su hogar. El padre que la mimó de pequeña, no soporta verla convertirse
en mujer y la evita y abusa verbalmente de ella.
Natalie Wood
siguió una carrera de chicas y mujeres atormentada, pero el cine de Hollywood
encontró una mina de oro en esto de retratar adolescentes conflictivas.
Hoy conocemos ese subgénero como “teen
exploitation films” y se concentraban en pandilleros, estudiantes peleones y
vendedores de drogas. Se crearon ristras de filmes “B” que hoy han sido
totalmente enterrados, ni son de culto ni puedes hallarlos en TCM, y sus
actores han sido olvidados.
Pocos podemos
olvidar a la chicana Gloria Castillo en su inolvidable debut como la
conmovedora, Ruby, la huerfanita aspirante a prostituta en La noche del
cazador. Sin embargo, no recordamos su etapa de “chica mala” en Runaway Daughters (1956)o en Reform School Girl, ya los títulos
lo dicen todo. En 1959, fue la villanita en la extraña Teenage Monster,
una combinación de Teen Exploitation, filme de terror y western.
Como pareja de monstruos tenemos a Yvonne Lime que fue la novia de Michael Landon en I was a Teenage Wolf Man y que luego sería chica buena arrastrada al lado oscuro en otros teen exploitation films Dragstrip Riot y High School Hellcats . Tuvo un poco mas de realce como "Chica Presley" en Loving You (1957).
Ya nadie se acuerda de Gigi Perreau en The Cool and the Crazy (957) y en Girls Town. Tal vez no se fijaron en Gigi ya que la pantalla se humedecía de vapor al ver a Mamie van Doren en la ducha en su primer denudo fílmico.
El caso van Doren
es digno de mencionarse porque esta rubia despampanante―otro descubrimiento de
Howard Hughes-―había sido contrata da por RKO y Universal para
ser una rival de Marilyn Monroe y Jayne Mansfield. Las vueltas de la vida la
convirtieron en un símbolo sexual de estos filmes de chicos delincuentes.
Aunque interpretaba una adulta en High School Confidential, la historia
de un agente de narcóticos que se infiltra en una secundaria en pos de
traficantes, sería una joven alumna en College Confidential (1960)
La carrera adolescente
de la pechugona rubia comenzó con Running Wild (1956) y acabó con Sex
Kittens Go to College (1960), de ahí ya famosa por sus desnudos siguió
filmando, pero en cintas para otras edades. En su etapa de jovenzuela fue
delincuente, pero con buen corazón, aunque escondido en sus admirables
pectorales.
En Untamed
Youth, mostró que podía dar un do de pecho entonando el tema principal. En Girls
Town llega a un reformatorio desconociendo la falsa acusación que ya la ha
llevado ahí y venms a Gloria Talbot y Gigi Perreau queriendo establecer quien
dicta las reglas ahí.
Mamie van Doren y
sus colegas del Teen Exploitation filmes fueron rebeldes en una era que ensalzó
la rebeldía juvenil y eso las hace ídolos y referentes. Sin ellas, no
existirían ni Pinkie Tuscadero ni Betty Rizzo.
BIBLIOGRAFIA
Brash, Sarah. Rock and Roll Generation: Teen Life in the
50s.
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades


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