El fin de la
Segunda Guerra Mundial dejó con un suspiro de alivio a los jóvenes que ya no
tendrían que formar parte del conflicto, pero entre los cambios sociales
aparecerían, como una nueva fuerza, los
adolescentes que habían crecido durante la guerra. Criados en un ambiente de
independencia económica, de libertad sexual (algunos hablarían de
“libertinaje”) y conciencia de su propia importancia, esta llamada Generación
Silenciosa iba a dar voz con su aportación cultural de la posguerra.
Ese tiempo vería
diversos cambios sociales en los Estados Unidos que comenzó a llevar su cultura
popular al resto de Occidente a la vez que rechazaba influencias extranjeras
como el New Look de Dior que tomó años-y protestas públicas en su contra para
ser aceptado por las americanas. Por otro lado, se escuchaba música BeBop en Paris y el cine
de Hollywood rivalizaba con nuevas corrientes europeas como el neorrealismo
italiano.
En el cine de
Hollywood los otrora actores adolescentes habían crecido. Mickey Rooney regresó
de la guerra condecorado, pero con dos divorcios a su espalda. Su compinche,
Judy Garland, también se había divorciado y vuelto a casar. Su nuevo esposo, el
director Vincent Minelly sabría explotar la voz y el carisma de su mujer en
musicales retros como Meet Me In St
Louis, The Good Old Summertime y The Pirate.
Shirley Ha
Crecido
Inclusive Shirley
Temple se había casado con el Sargento John Agar y había dejado atrás su imagen
de nena prodigio que había enamorado a America. Sin embargo, seria esa primera
etapa de la posguerra en donde Shirley buscaría reinventarse como protagonista
juvenil. Durante la guerra había filmado dos Homefront dramas, Sincé You
Went Away (desde que te fuiste) y I’ll be Seeing You, en roles
secundarios. En 1945 había tenido el exitoso protagónico de Kiss and Tell
del que hablamos en la entrada anterior.
Es una ironía que
el ultimo protagónico de la entonces Mrs. Agar fuese encarnando a Corliss en
1949 donde se le inventaba un romance con David Niven. No había química entre
ellos porque el gran error del libreto era mantener (después de cuatro años) a Corliss
como la eterna adolescente. Para entonces, Shirley había interpretado otros
protagónicos más adultos, incluso participado en Fort Apache, un western
de John Ford. En 1951, Corliss Archer pasó a la televisión, sin Shirley en el
rol principal no duro más de 39
episodios.
A pesar de que
siempre se ha hablado del retiro de la más famosa estrella infantil de la
historia y de cómo no dio la talla como actriz adulta, yo discrepo con esa
aseveración. Si Shirley se retiró fue porque su vida personal (esposo abusivo, maternidad
y divorcio) era un caos, y porque por suerte conoció al que iba a ser su
compañero por el resto de su vida. Su objetivo ahora era formar una familia
estable junto a Charles Black y Hollywood no la iba a ayudar.
Aunque sabemos
que eventualmente Shirley Temple Black se convirtió en exitosa diplomática y
política, no abandonó la actuación por completo. A fines de Los 50 tuvo, por
tres años, un programa de antología The Shirley Temple’s Storybook , una
serie de dramatizaciones de famosos libros de la literatura infantil donde dio
vida desde La Sirenita de Andersen hasta Jo March.
En cuanto a las
actuaciones de Miss Temple, hay dos justamente de 1947 que definen lo buena
actriz que pudo llegar a ser. Son dos historias muy diferentes. La primera que estrenó
en el verano de 1947 es la exitosa The Bachelor and the Bobbysoxer que
es un mini homenaje a la Teen Culture a pesar de que Shirley no es la
protagonista.
La jueza Margaret
Turner (Myrna Loy) es una mujer camino a ser solterona ya que todo su tiempo
libre lo ha dedicado a criar a su hermanita Susan (S. Temple). En el camino de
la jueza aparece Richard (Cary Grant), un reconocido y muy mujeriego pintor.
Richard da una charla sobre arte en la escuela de Susan y la chica se enamora
de él. Simultáneamente, Richard vuelve a
sentarse en el banquillo de los acusados debido a un delito menor.
El tío de Las
Turner, que es siquiatra, se le ocurre una solución, que Margaret imponga como
sentencia que Richard se haga novio de Susan y la desilusione. Esto da motivo a
situaciones muy jocosas (como el famoso dialogo del Judoo). A medida que
Richard busca convertirse en un jovenzuelo adoptando modismos y modas de
adolescente, él y Margaret terminan enamorados y hasta la misma Susan aprueba
el romance.
Un Romance
Prohibido
El próximo paso
de Shirley sería un filme controversial para la actriz, pero ella lo
consideraría el trabajo más difícil de su vida y yo añado, el mejor. That
Hagen Girl estaba basada en un superventas de Edith Knelpple Roberts quien
se había inspirado en la historia real de una joven que había sido enclaustrada
por sus padres millonarios para ocultar su embarazo. Libro y filme describen la
vida de Mary Hagen una adolescente que habita uno de esos pueblos chicos,
infiernos grandes del Medio Oeste americano.
Aunque Mary es
feliz, buena estudiante y tiene amigos, siempre ha sentido que el pueblo la
trata de manera extraña. Ni se imagina que la creen la nieta ilegitima de unos
millonarios que fueron los patrones de sus padrea adoptivos. Mary tiene muchos
motivos para estar alegre, le ha llegado una nueva maestra, Julia (Lois
Maxwell) que se convierte en su favorita; ha conseguido rol principal en una
producción escolar de Romeo y Julieta y es cortejada por Ken Freneau (Rory
Calhoun) , hijo de una de las mandamases del pueblo.
Tanta felicidad
se nubla cuando regresa al pueblo, el coronel Tom Bates, tras una ausencia de
dieciocho años. Bates vuelve como un héroe de guerra (al parecer estuvo
involucrado en el proyecto Manhattan) y quiere comenzar su vida de civil, y su práctica
de abogado en el lugar que lo vio nacer. Corteja a Julia, pero al ver a Mary
ensayando su papel de Julieta queda muy impresionado y más aún al conocer los rumores
que lo ligan a la chica. ¡Medio pueblo cree que es su padre!
La situación
empeora para Mary. Le quitan el papel de Julieta y Mrs. Freneau, al intentar desbaratar
el romance con su hijo, le cuenta a la chica sus orígenes. La desesperada Mary
se lanza a un rio y es rescatada por Tom quien intenta explicarle que Edith (la
supuesta madre de la chica) y él solo eran amigos ya que él estaba muy metido
en un romance con otra muchacha. Eso no es consuelo para Mary cuyo panorama
empeora cuando Ken se casa con otra.
Mary entonces se
va en una de escapadas rebeldes de las chicas buenas de estas películas, acaba
en una pelea de bar y en manos de la policía. A pesar de que Mary ya ha pasado
sus exámenes finales y con buenas notas, el director de su escuela se niega a
dejarla graduarse. Julia obliga a Tom a aceptar que ama a Mary y que es posible
que ella le corresponda. La última escena tiene a la pareja abandonando el
pueblo juntos y bendecidos por el padre de Mary.
Injustamente,
este filme ha sido catalogado uno de los peores del siglo. La realidad es que
sufrió muchas ediciones, hay escenas que se le cortaron dejando sin explicación
el romance final. En una, después de rescatarla del rio, Tom confiesa a Mary
que la ama y por eso sabe que no es su hija. Esa escena fue amputada por
petición de Ronald Reagan quien odiaba el filme y que se las arregló para que
desaparecieran casi todas las copias de lo que consideraba su actuación más
infame.
El futuro
presidente fue obligado por la Warner a filmar That Hagen Girl y se
nota. Aunque Shirley, a sus diecinueve años, estaba casada (y embarazada), y
ese mismo año había tenido romances de pantalla con actores maduros (Cary Grant
en The Bachelor and the Bobby Soxer y Franchot Tone en Honeymoon),
a Reagan le parecía obsceno tener escenas románticas con una chica casi veinte años
menor que él.
El Gipper suplicó
que cambiasen el final permitiendo que Mary y Ken fuesen felices, pero los ejecutivos
querían el final del libro donde Tom y Mary se van del pueblo ya casados. Para
Reagan este era un tiempo difícil. Su matrimonio con Jane Wyman pendía de un
hilo. Ese hilo era un embarazo de alto riesgo que tenía en cama a la actriz.
Durante la filmación, Ronald contrajo neumonía lo que provocó un malparto de
Jane y la muerte de la hija prematura que esperaba. Eso acabo con el matrimonio.
Es una lástima que tantas tragedias personales arruinasen lo que pudo ser un
gran filme de Shirley Temple.
Jane Powell vs
Liz Taylor
Los 40 no solo
habían sido una época de filmes de guerra que explotaban actores que
interpretaban jóvenes soldados y sus parejas, también serian un paraíso de
musicales. Con Deanna Durbin semi retirada y Judy Garland en musicales de alto
presupuesto, se buscaba una chica joven dotada de buena voz que recordase a sus
congéneres que había una carrera en la cantada. Así nació Jane Powell cuya
historia ilustra la explotación hollywoodense y la necesidad de fabricar
estrellas juveniles.
Suzanne Burce nació
en 1929 y ya a los doce años mantenía su familia trabajando en la radio. Sin
esperanzas de continuar sus estudios, a los catorce años fue reclutada por la MGM
más que nada por su prodigiosa voz. De ahí hasta su matrimonio en 1949, la
ahora Jane Powell, actuó en media docena de filmes donde interpretaba el mismo
rol: adolescente que se inmiscuía en los romances de su hermana mayor o de sus padres.
Para variar, se hacía viajar al personaje a
lugares exóticos como México o a Brazil y el atractivo de estos filmes, que
parecían hechos con el mismo molde, eran la belleza de la voz de Powell y la de
su vestuario que las adolescentes copiaban. Entre estas películas destaca A
Date with Judy basada en un exitoso programa radial.
Judy era la chica
típica de familia de clase acomodada, un poco alocada, pero bien intencionada.
En este filme trata de barajar varios problemas: su relación con su novó Oogie;
un programa radial que quiere crear y la sospecha de que su muy casado padre
anda en amores con una bailarina de rumba (Camen Miranda).
La fuente de
problemas es Carol, la frenemy y casi cuñada de Judy. En este rol la ya
estrellita de Hollywood Elizabeth Taylor daba vida a otro tipo de adolescente:
una más sofisticada, más maquillada, más audaz. En fin, la futura Dame Liz ya
destacaba como una vampiresa adolescente que no solo le arrebata un nuevo
romance (con Robert Stak) a Judy, además crea una imagen más sexualizada de las
quinceañeras.
Si le creemos a
los biógrafos chismosos, Elizabeth, a sus quince años, ya era sexualmente activa,
Otros historiadores insisten en que llegó virgen a su primera noche de bodas
con el heredero hotelero Conrad Hilton. Lo que sí es un hecho histórico es que
aun en su etapa preadolescente , fuese junto a la perra Lassie o en un rol
menor en Jane Eyre, Liz ya asombraba con su belleza.
A los doce años
tuvo su primer protagónico en la tierna National Velvet junto a Mickey
Rooney. En este filme de 1944, basado en el clásico juvenil de Enid Bagnold, Liz
es una niña irlandesa que sueña conque su caballo gane una gran carrera. Cuando
su amigo (Rooney) se niega, debido a un trauma, a ser el jockey, será Velvet
quien se disfrace de varón y monte al “pie”.
Tres años más
tarde Liz tendría su primer protagónico, ya no como una niña sino como una
quinceañera, en Cynthia. Desde su nacimiento que Cynthia ha sido
protegida, cuidada, amada en exceso por sus padres debido a su mala salud. Los
padres de Cynthia han debido abandonar sus sueños para dedicarse totalmente a una
hija que vive como si fuese un pececito en una pecera. Eso la hace muy infeliz
y su madre empieza a sospechar que esa no es vida para una adolescente.
A la clase de
Cynthia llega Richie, que dejó la escuela para unirse a la marina. Terminada la
guerra, viene a acabar sus estudios secundarios. Richie se interesa en Cynthia,
el interés es reciproco y el ex marino invita a la chica a ser su pareja en el
famoso prom. A pesar de la oposición del padre, la madre le da permiso a
Cynthia y hasta le hace un precioso vestido que su hija “reforma” abriéndole un
gran escote. ¿Podrá Cynthia sobrevivir la noche de baile
extenuante que acaba en una conga a la intemperie con adolescentes chapoteando
en la nieve?
A pesar de su
sencilla trama, el filme es tan encantador como su estrella y las chicas se
compenetraron con ese filme tanto como yo a los doce años cuando lo vi en la
tele. Cynthia afirmo la importancia de Liz Taylor en Hollywood. En A
Date with Judy, muestra su versatilidad actoral opacando a Jean Powell. En Julia
Misbehaves opaca hasta a Greer Garson en la historia de una jovencita que ,a
punto de casarse, decide invitar a su boda a la madre que la abandonó cuando
era bebé.
El ultimo rol
adolescente de Elizabeth Taylor fue como Amy en la versión de Mujercitas
de 1949. Opino que La futura Dame Liz dio la talla ante una actriz más experimentada como June
Allyson (Jo) e impresiona más que otra novata, Janet Leigh (Meg). Tanta emoción
causó Liz Taylor que ese mismo año la pusieron a protagonizar su primer rol adulto
como la esposa de Robert Taylor en Conspirator.
Curiosamente Robert
, que volvería a ser pareja de Dame Liz en Ivanhoe (1951), no tuvo los escrúpulos
de Ronald Reagan de interpretar escenas de amor con una chica de diecisiete años.
“Otro día de filmar con la lengua de Robert Taylor en mi garganta” seria como Liz
describiría la filmación.
Sinatra: Los
Primeros Años
Elizabeth Taylor
podría ser la pasión secreta de más de un jovenzuelo de la posguerra, pero la adoración
de sus contrapartes femeninas era alguien conocido ya como “La Voz”. Desde 1942
que las mujeres de todas las edades de Estados Unidos eran víctimas de la “Sinatramania”
un fenómeno de fandom que hoy conocemos bien, pero entonces era insólito.
Todo comienza con
un flacuchento de 28 años, oriundo de Hoboken e hijo de inmigrantes italianos.
Su padre, un boxeador siciliano de poca monta y semi analfabeto, solo quería
una cosa de su hijo, que fuese ingeniero. Por suerte para Francis Albert quien
mandaba en su casa era Dolly, su madre, una genovesa pragmática e inteligente
que sabía que América era tierra de promesas y milagros. Enfermera (se dice que
se ganaba su dinerillo con abortos clandestinos) era muy activa en los asuntos
de comunidad, tenía claras sus ideas políticas y le inculcó a su hijo tres
cosas: amor por el partido Demócrata, buen gusto para vestir y a tener
confianza en sí mismo.
Frankie la
necesitaba, había nacido enfermizo con la ayuda de fórceps que le dejaron
cicatrices en el rostro y le perforaron un tímpano. Era esmirriado y pequeño, muy apegado a la
madre, pero también tozudo y bueno para repartir golpes. Sabía que la canción
era lo suyo ,entretanto se defendía de los bullies de manera tan certera que
fue expulsado de la secundaria por pendenciero. No le importó, ya sabía dónde
quería ir.
Dolly lo apoyó y consiguió que un trio de
baladistas locales se cambiase el nombre a “Los 4 de Hoboken” incorporando a
Frankie a su conjunto y convirtiéndolo en su vocalista. The Hoboken Four
comenzaron a actuar en espacios locales y a aparecer en programas radiales. En
1939, la esposa de Harry James los escuchó en la radio y convenció a su marido
que lo incorporase a su orquesta.
Esto fue bueno
para el bolsillo de Sinatra que se acababa de casar con su novia de la
infancia, Nancy Barbato, pero no para el cantante. Su único disco vendible fue
el ahora famoso “Nothing at All”. Por suerte antes del año, Sinatra logró
salirse del contrato e ingresar como vocalista de la famosa orquesta swing de
Tommy Dorsey.
Su relación con
TD le llego justo a tiempo para que cantante lo hiciese padrino de Nancy, su
hija mayor, pero también para avanzar en su carrera. Dosey se convirtió en
mentor de Francis, lo impulsó a tomar clases de canto e incluso lo dejó grabar
canciones como solista (sin el coro de Los Pied Pipers), pero Sinatra quería más. Se estaba haciendo de fama,
principalmente entre jovencitas que con los hombres en el frente, estaban
bastante privadas de presencia masculina . Frankie , con su tímpano malo, había
sido eximido de servicio activo y ya destacaba por su atractivo magnético que
lo volvería un imán para el sexo femenino.
Tommy Dorsey no
era Harry James, no iba a romper contrato tan fácilmente. Fue ahí donde , según
el mito, apareció la “oferta que no se puede refutar”. Ya para entonces era
secreto a voces que a Frank Sinatra lo apadrinaba la mafia. Dorsey rompió el
contrato y le echó una maldición a su ingrato cantante: “¡espero te caigas de
culo!”. Nunca volvieron a hacer las paces. Sinatra firmó contrato con la
Columbia Records y se preparó para su debut como solista.
Nace la
Sinatramania
La fecha fue
diciembre de 1942, en el teatro Paramount, en Manhattan. Ese día ,que se ha
convertido en una fecha celebre de la historia de la música estadounidense, el
teatro estaba atestado de jovencitas que aullaban esperando ver a s u ídolo y
que azotaban el piso con los pies. Los testigos más tarde dirían que creyeron
que el edificio se vendría abajo.
Fue entonces que
una chica (Manchester, dirá sarcásticamente, que posiblemente no había tomado
desayuno) escogió desmayarse. El furor fue tal que casi era imposible oír
cantar a Sinatra. Aun así el concierto fue un mega éxito. Después, y en
cuestión de semanas, el correo al cantante superó el de las estrellas de
Hollywood; 10.000 fan clubs de Sinatra fueron creados y las chicas se reunían
para comentar y prepararse para el próximo concierto o la salida de un nuevo
disco. Recuerden que no existían ni Internet ni redes sociales. Las ventas de
singles y el primer álbum de Frank Sinatra excedieron sus expectativas de
ventas y sus canciones subían a un nivel de velocidad inusitado en los Hit
Parades.
El Magnetismo
de Una Voz
¿Cuál era el atractivo de Frank Sinatra que lo hizo
superar al ídolo del momento, Bing Crosby? Es difícil para mí dejar de lado la
imagen glamorosa que heredé de mi madre quien conoció a Sinatra en su luna de
miel en Brasil (la leyenda familiar cuenta que estaban en el mismo hotel en
Rio). Años más tarde cada vez que le mencionaban a alguien muy guapo ella, repetía
despectivamente: “¡No me lo vendan! ¡Que yo he conocido a
Frank Sinatra!”
Sin embargo, en Los 40 Frankie no era guapo.
Bajito, esmirriado, con un cuello de jirafa herencia de los fórceps usados en
su parto, no se entiende que provocase tal alboroto hormonal en mujeres de
todas las edades. Es cierto que sus ojos azules (que heredó Ronan Farrow) eran
hermosos casi tanto como su mirada. Le ameritaron el apodo de por vida de “Ol’
Blue Eyes”, pero desde el balcón de un teatro no se podían ver.
Lo que
caracterizaba a Francis Albert era un aura y su voz. Su segunda esposa, Ava
Gardner diría que proyectaba simpatía y calidez. Eso si se sentía. Era genuino
y genuinamente simpático. Sus hijos lo recordarían como un buen padre, fue
cortes con sus mujeres, excelente amigo y un hombre sin prejuicios.
Su amistad con
Sammy Davis Jr. lo llevó a involucrarse en la lucha por los derechos civiles;
su relación positiva con los judíos daría para escribir un ensayo separado: era
gentil aun con camareros latinos que lo atendían. En una ocasión evitó el
despido de uno de ellos en el Copacabana de Nueva York, exigiendo que en el
futuro fuese “Héctor” quien lo atendiese.
Aparte de su aura
cálida que no excluía su autoconfianza y carácter firme de quien no se deja
atropellar ,estaba su voz. Por algo lo
apodaron “The Voice”. En esa primera etapa de su carrera, la voz de Sinatra era
perfecta, aterciopelada, acariciadora. Había aprendido a dominar su respiración
y a alzar y bajar el tono a voluntad propia. Algún critico la habrá descrito
como “hipnótica”. Escuchándolo yo diría que tiene un efecto calmante y a la vez
afrodisiaco.
El sentido práctico
heredado de Dolly, impedía que el chico de Hoboken se durmiese en los laureles.
A la par de cantar quería actuar y Hollywood lo complació. Entre 1945 y 1950 filmaría
siete filmes. los más famosos fueron junto a Gene Kelly, Anchors Away y On
the Town donde interpretaban a marineros. Con Gene y Esther Williams también incursionó en el
musical de época en Take Me to the Ball Game, un homenaje a los primeros
años del baseball.
Las fans no se
amilanan ni de verlo como curita en El Milagro de las Campanas, ni
siquiera ante el fracaso de un pseudo-western llamado The Kissing Bandit.
Es que con ese nombrecito…¿ y quien se cree a Frankie haciendo de
bandido mexicano? Solo una cosa podía romper el vínculo entre la estrella y sus
admiradoras.
Ava Fue su
Ruina
Las fans trataban
de olvidar que Frankie estaba casado y era padre de tres hijos. Otra cosa era
que Frankie lo olvidara. La leyenda de Sinatra ha dicho que desde el primer
día, Francis Albert fue infiel con estrellitas y estrellotas como Lana Turner.
Mientras fuese discreto nadie se quejaba, pero cuando las revistas comenzaron a
chismear sobre el cantante y Marilyn Maxwell, Nancy no aguantó. Expulsó a
Marilyn de su casa en plena fiesta y se dice que hasta abortó el bebé que
esperaba. Para 1948, el matrimonio se había reconciliado. Entonces entró Ava
Gardner en la vida de Los Sinatra.
Ahora era Frankie el que no ocultaba lo que sería una obsesión. Tan fuerte era el escándalo que Nancy solicitó el divorcio. Ava partió a Europa y nadie se enteró que para consolarse Sinatra se fue a Las Hampton con Judy Garland iniciando un affaire y devota amistad que duraría hasta la muerte de la cantante.
Frank volvió a su
persecución de Ava por dos continentes y las fans perdieron la paciencia. Tal
como Nancy, le cerraron la puerta. Ni
siquiera la boda de Frank y Ava, en 1951, las hizo recapacitar. Mas encima, en
1952, Francis Albert sufrió una hemorragia en la garganta que afectó sus
cuerdas vocales. Su magnífica voz lo abandonó siendo reemplazada por el tono más
ronco por el que sería reconocible a varias generaciones posteriores.
Esta historia
tiene un final feliz. Frank Sinatra volvió a reinventarse como estrella de
cine, como cantante innovador y siguió dando sorpresas hasta su muerte, tras la
cual se ha vuelto una leyenda universal e inmortal, pero no debemos olvidarnos
de lo que representó para la primera generación de teenagers de Estados Unidos.
BIBLIOGRAFIA
Jenkins, Alan. The
Forties.
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Zehne, Bill. The Way
You Wear Your Hat: Sinatra and the Lost Art of Livin’

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