jueves, 1 de marzo de 2018

Nazis en el Palacio: The Crown y las Enigmáticas Hermanas del Duque de Edimburgo



Hace unas semanas,  el comediante John Oliver le comentaba a Stephen Colbert que sería aconsejable que Meghan Markle viera “The Crown” antes de casarse para saber lo que le esperaba junto a una familia disfuncional y emocionalmente estancada. Aunque hay que pensarlo bien antes de casarse dentro de la realeza, la aristocracia, o incluso unirse a una familia política o militar, no creo que los Windsor sean más disfuncionales que los Markle, y ciertamente, “The Crown”, con sus ambigüedades y ficciones fantásticas no es buena guía para ninguna novia real. La segunda temporada ha sido un ensayo en la falsedad y exageración. El mejor ejemplo es el capítulo “Paterfamilias” donde lo único verdadero era que dos hermanas del Duque de Edimburgo fueron miembros del Partido Nazi.

Cuatro Princesas a la Deriva

Felipe de Grecia tuvo cuatro hermanas mayores, mucho mayores que él: Margarita, Teodora, Cecilia y Sofía. Entre 1930 y 1931, coincidiendo con la reclusión de su madre en un sanatorio suizo, las cuatro hermanas se casaron. Sofia, la más pequeña, se casó en diciembre de 1930 con el príncipe Christoph de Hesse. Su hermana Cecilia se casó en febrero del año siguiente, con el Príncipe Donato de Hesse, primo de Cristoph. En abril de 1931, Margarita, la mayor se casó con su primo Gottfried su Hohenlohe y cuatro meses más tarde, Teodora, la última hermana soltera, se casaba con Bertoldo, Margrave de Baden.

¿No les parece extraño, que cuatro hermanas, de edades entre 26 y 16 años, se comprometan y casen en tan breve espacio de tiempo? Uno conoce mujeres que se pasan la vida buscando a la pareja ideal y estas niñas las encontraron en menos de doce meses. Es cierto que los novios eran todos primos de sus novias y se conocían de antes, pero yo tengo otra explicación. Ante la debacle familiar, las hermanas de Felipe optaron por rápidamente formar sus propias familias. 

La decisión de las princesas de casarse con alemanes puede haber sido una manera de poder vivir cerca una de la otra. A pesar de que Cecilia murió antes de cumplir una década de casada, y Sofía enviudó durante la guerra, ni ellas ni sus hermanas evidenciaron nunca haberse arrepentido de su elección.

Entretanto, Felipe había seguido sus estudios en un colegio inglés (Cheam donde también estudiaría el Príncipe Carlos) y mal vivido con los Mountbatten, aunque también alternaba con viajes a Alemania para las bodas de las hermanas e incluso una estadía en Bucarest como invitado de la familia real rumana. Algo que me acabo de enterar es que el Duque de Edimburgo fue muy amigo del recientemente fallecido Rey Miguel de Rumania.
Felipe y su primo, Miguel de Rumania

Hay mucho que no se sabe todavía de la familia del Duque ni de sus hermanas. Aparte de cartas familiares, casi no hay documentación sobre la vida de las princesas antes de contraer matrimonio. Se sabe que las dos mayores fueron educadas en Grecia por institutrices y que el énfasis de su currículo fueron idiomas, de las pequeñas se sabe menos.  Podemos imaginarnos que el vínculo en común entre ellas fueron guerras, revoluciones y exilio con la consabida pobreza que acompaña al último.

Las hermanas en París, después de su exilio

 En sus memorias no publicadas, Sofia recuerda que su casa de Saint Cloud en Paris siempre era visitada por cobradores y que el servicio domestico era abigarrado y escaso. De hecho, las princesas menores y Felipe no tuvieron institutriz, solo nanas.

Como toda madre de la época, la Princesa Alicia quería ver a sus hijas bien casadas y se llevó a las mayores a Londres, a aprovechar la Season que era cuando las aristócratas inglesas pescaban marido. Pero, aunque Edwinna Mountbatten se encargó de vestir a las princesas, que eran bonitas de acuerdo de los cánones de la época, y que Alicia las exhibía en fiesta en fiesta desde la de los Vanderbilt hasta las ofrecidas por sus primos los Duques de York (futuros reyes y suegros de Felipe), la pobreza de Margarita y Teodora les arruinó cualquier plan de casarse con ingleses. Si eso hubiera ocurrido otro gallo cantaría.

Margarita, la Arrepentida
Margarita, de soltera, pintura de Philip de Lazlo

Margarita, la mayor, fue la primera en conseguir novio. En 1928 inició una relación seria con Franz Ferdinand von Isembourg, pero el novio era católico y la princesa se negó a cambiar de religión. En 1931, Margarita se casó con Gottfried zu Hohenloe. La Familia Zu Hohenlohe ya hacía rato que apoyaba al Partido Nacional Socialista.

Gottfried se había inscrito en 1931, el año de su matrimonio. Su padre, Ernesto, consiguió su tarjeta en 1933, y su esposa la princesa Sandra (otra nieta de la Reina Victoria) sería la más atrasada, convirtiéndose en flamante miembro en 1937. Jugando a ser abogado del diablo, podría decir que tener tarjeta del partido no te convierte en monstruo. Ozkar Schindler la tuvo siempre y le fue instrumental para rescatar a los judíos de su lista.
Margarita y Gotfried

Antes de la llegada de los Nazis al poder, Gottfried era más conocido como playboy, habiendo estado en 1928 comprometido con Gloria Morgan Vanderbilt (la mamá de la diseñadora). Durante el famoso juicio por la custodia de la Pequeña Gloria, los amoríos escandalosos de la señora Vanderbilt y su prometido habían sido sacados al sol (también se aireó la noticia de que Gloria madre había tenido amores lésbicos con Nada Torby, Marquesa de Milford Haven, y cuñada de Dickie Mountbatten. Todo queda en familia).

En un acto muy valiente, Margarita se fue al juicio a declarar y no solo dejó bien parados a Gloria y Gottfried, también despejó (por el momento) las dudas sobre la sexualidad de su tía Nada. Gottfried se recuperó pronto puesto que, en diciembre de 1931, el mismo mes en que Sofia se convertía en Princesa de Hesse, se comprometió con Margarita, casándose con ella cuatro meses más tarde. Tuvieron cinco hijos.
El día de su boda

En 1938, Gottfried que era oficial de la Wehrmacht fue parte del estado mayor nazi en Viena tras el Anchluss. Durante la guerra, peleó en el frente ruso y fue mal herido en Charkovo. Como muchos oficiales alemanes que habían visto acción en el Frente Oriental, Gottfried se desilusionó del Nazismo y en su convalecencia tuvo un acercamiento a los círculos de conspiradores que planeaban matar al Fuhrer. Aunque fue expulsado del ejército, nunca fue arrestado y salió mejor parado que otros aristócratas involucrados en el atentado del 24 de julio de 1944.

Dolla, la Sensata
Margarita y Teodora

Seguía a Margarita, Teodora “Dolla”, con la que, en 1933, Felipe viviría un tiempo. Fue la última en casarse, a pesar de que hizo un brillante matrimonio con su primo lejano, Bertoldo de Baden. Aunque  he encontrado páginas que acusan a Bertoldo de ser Nazi y de haber corrido a Kurt Hahn de su escuela de Salem, esas aseveración son totalmente falsas.
Dolla el día de su boda


No solo fue Bertoldo un entusiasta colaborador de Hahn, el Margrave intentó evitar tanto el despido del director como la infiltración Nazi a la escuela. En sus memorias, Paradise of Fools, la Princesa Tatiana von Metternich recuerda que Bertoldo pidió una entrevista con Hitler para suplicarle que dejase a Hahn como director de Salem. Adolf tuvo una de sus acostumbradas crisis de ira histérica y acusó a Bertoldo de estar protegiendo a su Hofjude (“judío de la corte” un término arcaico para referirse a judíos prominentes que eran protegidos por nobles). “¿Cuándo ustedes los aristócratas van a deshacerse de sus Hofjude?”, fueron las palabras exactas. 
Bettoldo de Baden y su familia en 1935

Tal vez si Bertoldo hubiese sido miembro del partido, Hitler lo hubiese tratado con más cortesía     El hecho es que el Margrave de Baden, luego que Kurth Hahn fuera liberado, sería quien ayudó al maestro a emigrar. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, Bertoldo sirvió en las fuerzas armadas como hizo todo alemán en edad de empuñar armas. En1940, durante La Batalla de Francia, Bertoldo fue gravemente herido y casi pierde una pierna. Dado de baja por invalidez, el Margrave regresó a Baden y se mantuvo, y mantuvo alejada a su familia, de la política y de los Nazis por el transcurso de la guerra.

A pesar de que Teodora siempre fue más unida a su tía Luisa (que luego seria Reina de Suecia), fue quien mas visitó a su madre, aun después que su abuela, Victoria Mountbatten, solicitara que le prohibieran las visitas a Alicia en el sanatorio, puesto que la descomponían. Fue Dolla quien llevaría a Felipe a Gordonstoun.

Las Princesas Nazis
Y ahora llega el momento de hablar de las hermanas menores, Cecilia y Sofía. Es un poco incomodo, porque por más que le dé vueltas, la verdad es que ambas fueron Nazis, siendo Sofia la más militante. La enfermedad de la princesa Alicia parece haber sido el detonante para que las muchachas buscasen su propia manera de sobrevivir, casándose con primos y estableciéndose en Alemania.
Cecilia, recién casada

Cecilia fue quien tuvo más prospectos. De pequeña, su madre soñó en casarla con su cuñado Cristopher (al parecer el matrimonio entre tío y sobrina no era mal mirado en la Familia Real Griega).  Christopher terminó casándose con una millonaria neoyorquina. Años después, cuando Cecilia había celebrado su debut en la sociedad londinense, su tía Luisa de Suecia intentó casarla con el príncipe heredero de Dinamarca.  Vale imaginarse como hubiera estado eso.

El Fin de una Familia

El caso es que, en junio de 1930, Cecilia y su hermana Sofia se comprometieron con los Príncipes de Hesse. Dos meses después de la boda de Sofia, su hermana Cecilia de 19 años se casaba con el Príncipe Donato de Hesse, primo de su cuñado. Tuvieron tres hijos y en 1937, Don y Cecilia se unieron al Partido Nazi. Los supersticiosos dirían que lo que les ocurriría luego fue un castigo divino.

En noviembre de 1937, la embarazada Cecilia, su esposo y sus hijos mayores subieron a un avión rumbo a Londres. Cecilia les tenía pavor a los viajes aéreos y solía vestirse de luto cada vez que emprendía uno de ellos El motivo del viaje era asistir al matrimonio del hermano de Don con Margaret Campbell Geddes. Los hijos de Cecilia iban a ser pajes en la boda del tío.  Con ellos también viajaba la Duquesa Eleonora de Hesse, madre de Don.

Nunca se han conocido los detalles del accidente. Pudo ser una falla de motor o el intento de aterrizar del piloto en medio de la bruma. Se cree que a Cecilia se le adelantó el parto lo que podría explicar el aterrizaje forzoso. El hecho es que el avión chocó con la torre de una fábrica belga. El avión ardió en llamas antes de caer en Ostende. Nadie sobrevivió. En eso “The Crown” no miente. Entre los restos se encontró el cadáver del bebé recién nacido de Cecilia. Los Hesse habían dejado a su hijita menor Johanna, de dos años, en Alemania. Fue la única sobreviviente.

 Dos años después de la tragedia, Johanna murió de meningitis. No quedó nadie de ese matrimonio. A pesar del grandioso funeral (que vimos en la serie) la memoria de Don, su mujer e hijos solo permaneció en la memoria de sus parientes. Irónicamente, hay que agradecerle a Morgan resucitar a Cecilia (interpretada por Leonie Bensche), lástima que le tuvo que agregar tantas barbaridades a un cuento que ya es trágico en sí mismo.

Sophie’s Choice
Sofía el día de su boda. Contaba con solo 16 años

Muy diferente a la de su desdichada hermana, fue la trayectoria de Sofia. Por haber sido (antes de que Felipe naciera cuando ella contaba siete años) la más pequeña,  se la apodó “Tiny” (pequeñita).  La ironía es que,” la Tía Tiny “(como la recuerda el Príncipe Carlos) llegó a ser la más alta de sus hermanas. Como sabemos,  se casó con su primo Christoph que le llevaba trece años. Conocido en su familia como “Cri”,  el novio, tras una juventud de playboy,  había conseguido empleo en una compañía de seguros, pero todavía no había encontrado su nicho.

Un año más tarde, la vida de los recién casados cambió el día en que Hermann Göring les hizo una visita. Göring representaba el “lado refinado” del nazismo. Héroe-aviador de la Gran Guerra, viudo de una condesa sueca que le había legado su inmensa fortuna, e hijo de un diplomático, no solo tenía el roce social para codearse de los aristócratas. Además, había convencido a Hitler de que para llegar al poder había que contar con el apoyo de la antigua realeza y de la elite nobiliaria.

La visita resultó un éxito y Cri y su esposa adolescente se unieron al partido. De hecho, toda la familia abrazo el nuevo movimiento. La suegra de Sofia, Margarita de Prusia (hermana del Kaiser), invitó al Fuhrer a tomar té con ella y ondeó la suástica desde la torre de su castillo en Kronberg. Cri llegó aún más lejos cuando se enlistó en las SS. Dentro de la organización fue subiendo como espuma, llegando al grado de coronel.

Además, fue nombrado jefe de la reserva aérea de la LUftwaffe, y director en el Ministerio de Aviación. Pero también Cri estuvo a cargo de otras actividades, más nefastas. Como parte de los servicios de inteligencia de Göring, estuvo encargado de instalar micrófonos en la suite de los Duques de Windsor cuando estos visitaron Alemania y también de espiar las conversaciones privadas del Duce.
En 1935, Göring invitó al joven príncipe y a Sofia su boda con la actriz Emmy Sonnemann. Ahí Sofia conocería a Hitler En una memoria, aun no publicada, que Sofia escribiera poco antes de morir, admite, que, aunque ella y Cri se desilusionaron eventualmente con el nazismo, tuvo la mejor impresión del dictador de Alemania. Tanta era su devoción por el Fuhrer, que a su primer hijo varón le puso Carlos Adolfo.
Hitler junto a Emmy Goring. Al frente con sombrero está sentada Tiny.

Para la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, ya la pareja estaba menos entusiasta. Cuando Reinhardt Heydrich jefe de la SS fue asesinado en Praga en 1942, Cri le dijo a su madre que estaba contento de saber que un hombre tan cruel había muerto. Un año más tarde, Cri moriría en un accidente de aviación.

Sofia y sus hijos se fueron a pasar el final de la guerra con su cuñada Margaret en el Castillo de Wolfsgarten. La Princesa Tatiana von Mettermnich cuenta en sus memorias muchas anécdotas referentes a esos días y a Sofia. Fue por entonces y a través de su hermana Theodora, que Sofia conoció a otro primo Jorge de Hanover. Aunque Jorge tenía solo 21 años (uno menos que la novia) decidieron casarse. Jorge en un gesto protocolario le escribió al Rey Jorge IV solicitándole la venia para la boda. Era una formalidad y una cortesía que no fue bien vista por el servicio diplomático, la Foreign Office.
Sofía y Jorge de Hanover

Tras comunicarse con los encargados de relaciones exteriores, cierta persona (adivinen quién) se encargó de convencer a Su Majestad que dar la aprobación a más uniones de nazis era desaconsejable (Uff ya hasta oigo la voz de Pip Torrens). El rey escribió una misiva oficial a los novios diciendo que le era imposible darles su aprobación puesto que sus países estaban en guerra. Primero hacia un año que Alemania se había rendido y segundo, no se trataba de un matrimonio entre ingleses y alemanes, pero así de retorcida es la diplomacia.

Aun sin permiso, Sofia se casó (Felipe fue casi clandestinamente a la boda). Como nos ha contado “The Crown”, ninguna de las hermanas del Duque de Edimburgo pudo asistir a la boda real. Lo aceptaron como un sacrificio por la felicidad del hermano, pero les dolió puesto que otras personas que también habían estado en el bando enemigo fueran invitadas como la Reina de Rumania y la Duquesa de Aosta. Acabo de enterarme por la biografía de Hugo Vickers Alice, Princess Andrew of Greece, que la Duquesa (de soltera Princesa Irene de Grecia) pudo viajar a Londres solo gracias a la intervención de Tommy Lascelles. ¿Cuál sería la razón por la que Sir Alan se involucró por una vez a favor del fascismo? Como diría El Bardo, Thereby hangs a tale.

La Redención de Tiny
 Aunque no la invitaron ni a ella ni a sus hermanas a la boda de Felipe, en 1948, Sofia realizó una visita fugaz y extra oficial a Gran Bretaña para conocer a la cuñada. Isabel y Sofía se cayeron muy bien. Tanto que, en 1954, Isabel fue madrina de Federica la hija menor de Tiny. Con eso se acabaron los problemas con la familia alemana de Felipe. Todas las hermanas del Duque fueron invitadas, junto a sus familias, a la Coronación de la cuñada. En 1964, Sofía se volvió a convertir en comadre de la reina, al ser elegida madrina del recién nacido Eduardo.
Tiny y su comadre, Isabel

Con el tiempo, otras conexiones Nazis resultaron más embarazosas para los Windsor, como el pasado del Tío Eduardo, o las simpatías fascistas del Duque de Kent, todavía no investigadas totalmente. El matrimonio del Príncipe Miguel de Kent en 1978 con la hija de un general de la SS también causó su revuelo y opacó las actividades de Sofía. Probablemente, su ‘redención” tuvo lugar en octubre 1994, en Israel. Tiny acompañó a su hermano a la ceremonia en Jerusalén donde su madre, Alicia de Battenberg, Princesa de Grecia fue homejeada por Yad Vashem, con su inclusión en la Avenida de los Justos, por haber salvado judíos griegos.
Felipe y Sofía en Yad Vashem.

He tratado de no emitir juicios sobre Sofia y su familia política. No sé qué hubiera hecho yo en su lugar, me refiero de haber sido aria en la Alemania de Hitler. Pero su madre, una mujer que sufrió tanto, no tuvo miedo de arriesgar su vida ofreciendo refugio a los que más lo necesitaron. Incluso antes de volver a Grecia, en su residencia en Alemania, la Princesa Alicia demostró desprecio por el régimen nazi e hizo amistad con disidentes, pero de esta mujer prodigiosa y poco comprendida (incluso la serie la caricaturiza) hablaremos en otra ocasión.



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