lunes, 26 de marzo de 2018

La Otra Bolena: Mary Boleyn entre la realidad y la ficción



El apellido “Bolena” (Boleyn en inglés) es reconocible para todos los Tudormaniacos. A través de textos históricos, biografías, novelas, óperas y filmes y series de televisión, hemos asistido al auge de esta familia. Hemos también asistido a su estrepitosa caída que acabó con tres miembros del clan Bolena en el cadalso. Lo curioso es que después de haber sonado tanto durante el siglo XVI, los Bolena desaparecen de la historia. La muerte de la Reina Virgen acaba con su estirpe y, sin embargo, hoy en día todavía hay quien desciende de ellos y gracias a la mas humilde de la familia: Maria Bolena.

Acabo de ver por segunda vez “Wolf Hall”.  Desligándome del feo y falso retrato de Tomas Moro del que ya he hablado anteriormente, me he gozado la serie como no lo esperaba. ¡Qué buena actriz es Claire Foy! ¿Como es posible que la adore en “The Crown” y la aborrezca en “Wolf Hall”?  Foy nos hace detestar a Ana Bolena, pero un imán para la vista y la mente es el retrato que la serie hace de la mini corte de la segunda esposa de Enrique Octavo.

 Ahí están esos pobres mozalbetes que pagarán con sus cabezas el juego de “amor galante” que mantienen con su reina; el vanidoso musiquillo Mark Smeaton quien fácilmente cae en la trampa de Cromwell; la enana-bufona que Ana cruelmente bautiza como “Maria” en memoria de su hijastra, hasta el defenestrado perrito “Purkoy”. Pero las que más atraen mi atención son las damas.


A muchas las conocemos por otras fuentes; ahí está la prima Madge, menos rolliza e imponente que en “los Tudors”; la ahora omnipresente Kate Phillips que encarna a una Jane Seymour más pasiva y solapada que la dinámica y generosa reina que nos inventó Michael Hirst. 

No tengo quejas de Jessica Reines y su sobresaliente interpretación de una amargada y rencorosa Lady Rochford (Bolena por matrimonio), pero mi mayor aplauso es para Charity Wakefield que nos regala una sensual, aunque simpática, Maria Bolena. Lastima que nos la quitan a la mitad de la serie. Harta de los desplantes de su reina-hermana, Maria abandona la corte y se va con William Stafford, librándose así de la debacle que destruirá su familia.

Scarlett Johansson en "La Otra Bolena"

Este retrato de Maria, segun Charity y Dame Hilari Mantel,  choca con la imagen que Philippa Gregory (y Scarlett Johansson) ha propagado de “La Otra Bolena” . Siempre he sentido curiosidad por esta mujer Tudor tan despreciada por la historia, pero tan apreciada por las escritoras de romances históricos. Por eso, esta primavera nevada, me he dado el trabajo de investigarla y ver como su realidad es comparable a su leyenda (rosa o negra, dependiendo del autor) y como a veces la supera.

Mi primer encuentro con Maria fue un 8 de diciembre, de 1970. Después de conocerla encarnada en una silenciosa,  pero sexy Vanessa Redgrave, en “A Man for All Seasons”, me interesaba ver otra visión de Ana Bolena. Así me encontré, a los once años, en el cine Rialto de Viña del Mar, ante Genevieve Bujold encarnada en “Ana de los mil días”. En esta adaptación del drama de Maxwell Anderson, donde Ana es vista como víctima de las ambiciones familiares y de la lujuria de su rey, descubrí varias novedades.

Una de ellas fue que, en una escena de Ana y su madre, se ve en el trasfondo a una mujer en avanzado estado de gestación. Se trata de Maria, hermana de Ana. La sorpresa me afectó la vejiga y tuve que ir al tocador de señoras. Ya en el baño me esperaba una sorpresa mayor. Me había llegado mi primera regl, . me empacaron a casa y Las Bolena desaparecieron de mi mente por un tiempo.
Valerie Gearon como Mary Boleyn en "Anne of the Thousand Days"

Poco después una de las muchas revistas femeninas que se compraban en mi casa, comenzó a serializar “Ana de los mil días “. Ahí me enteré de que Maria había sido amante de Enrique, que Ana se lo había robado a pesar de la hermana estar embarazada. Inmediatamente, me asaltaron dudas propias de Tudormaniacos fascinados por esta amistad-rivalidad. ¿Cómo pudo haberse Ana entrometido en la relación de su hermana y del rey? ¿Qué paso con el hijo de Maria?

En una época pre-Internet, pre-Google, pre Wikipedia, me tomarían casi quince años descubrir lo que había ocurrido con La Otra Bolena. Fue en 1984,  cuando pasaba por en la peor etapa de ami adicción a los bodice rippers,  que me tropecé con Passion’s Reign (El reino de la pasión) de Karen Harper. 

Esta novela romántica (con mucho sexo, como buen bodice-ripper) me instruyó sobre verdades históricas como que antes de Enrique, Maria había sido amante de Francisco I de Francia, y que su único amor fue su ultimo marido, William Stafford. Pero esta novela quiero discutirla dentro de su contexto en la Tudormania. Así que voy a comenzar a revisar la ficción histórica y su tratamiento de Maria Bolena.

Aunque por siglos, Ana Bolena ameritó espacio en el teatro, opera y filmes, María solo comenzaría a aparecer en historias escritas en torno a su más famosa hermana casi en la mitad del Siglo XX. En 1949 Margaret Barnes Campbell en Brief Gaudy Hour establecía ciertos clichés que reencontraremos en los retratos ficticios de La Otra Bolena. Primero, el mito de que Maria era menor que Ana. Como Philippa Gregory, MCB, describe a una Maria humilde y sumisa, muy encariñada con Ana quien esta determinada a que no la trate el Rey como ha tratado a su hermana. La novela se toma licencias extraordinarias: Mary nunca sirve en la corte francesa, sus hijos nacen cuando ya no es amante de Enrique, y las Bolena tienen una madrastra que nadie sabe de dónde salió.


En 1957, Evelyn Anthony en su Anne Boleyn, nos muestra a Mary, de nuevo una hermana menor, quien ya es la amante descartada de Enrique, y que ha sido desterrada de la corte junto a su hijo bastardo y obligada a casarse con un noble campesino. En, 1963, Nohra Lofts, una acreditada novelista de romances publicó La Concubina, en la cual Ana es la menor de las Bolena, una chica decente y tímida que se horroriza ante la idea de servir en la corte donde su hermana fue la querida oficial del rey.

Para Ana, Maria es un mal ejemplo, una mujer con la que no quiere ser asociada. Maria es hecha a un lado por Enrique y termina casada con William Carey. Solo ahí, y luego que el rey demuestra interés por su “cuñada “, es que Maria reaparece ahora aconsejándole a su hermana profesar puesto que un convento es la única salida para quien atraiga la atención del sátiro monarca.

En 1971, y aprovechando la primera ola de Tudormania, Ailieen Armitage publicó Las Hermanas Tudor, que en realidad debería llamarse “Las Hermanas Bolena”. Es la primera novela en darle un sitio protagónico a Maria. Como personaje, La Otra Bolena hubiera hecho las delicias de las “Mituteras”. Es la típica mujer que nunca sabe por que se le caen los calzones, que se arrepiente tras cada revolcón, y que termina sintiéndose ‘violada”.

La historia comienza con la madre de Maria que en su lecho de muerte le pide que aprenda a ser mas asertiva y a no dejar que los demás controlen su vida. La huerfanita demuestra su veleidad casi encamándose con Rafe, el caballerizo. No alcanza a ocurrir nada grave, pero Tomas Bolena, para alejar la tentación, envía a su hija a Francia como dama de Maria Tudor que se va a casar con Luis XIII. En Francia, la chica Bolena atrae la atención de Francisco, yerno del rey, quien la seduce. Aquí no hay amor, solo atracción sexual que para nuestra protagonista es muy importante.

Llega Ana a la corte francesa. También se acuesta con Francisco y luego con Henry Percy con el que se cree comprometida. Las hermanas regresan a Inglaterra y Maria se casa con William Carey del que parece enamorada. Los Bolena desprecian a Carey por pobretón y a Mary por ser tan boba e incapaz de atrapar un buen marido.

Maria y su marido regresan a Francia acompañando al rey Enrique VIII. Francisco ahora reina en Francia y retoma su relación con María quien también recibe visitas nocturnas de Enrique, y de su marido. Lo divertido es que la autora no emite juicios morales en contra de su protagonista, que es presentada como una inocente total.

Regresan a Inglaterra, Enrique es amante de Maria, pero Ana se le atraviesa y las cosas cambian. Ana ha aprendido su lección, y mantiene al rey a raya, fingiendo ser virgen. Obvio que Enrique se interesa más en Ana, y Maria sigue en Bavia. Finalmente, la hermana se lo explica con dibujitos y todo (hasta le dice “simplona” en su cara). Para mayor shock de Maria que parece sufrir de alguna deficiencia mental, es Ana quien debe informarla de que esta embarazada. Por fin, la preñez le alumbra la bombilla a La Otra Bolena.

Maria decide hacer pasar a su hijo como producto de su matrimonio. Para que nadie sospeche de que Enrique (¿entonces para qué le pone ese nombre?) es hijo del rey, Maria decide criarlo lejos de la corte y nunca revelarle la verdad. Así la dejamos semi feliz junto a William Carey.

Ahora nos toca examinar la novela de Karen Harper que por primera vez me dio la pista de que Maria Bolena era el personaje mas interesante de su extravagante familia. Cuando leí The Other Boleyn Girl de Philippa Gregory me di cuenta de como la novela de Harper había influido en la pluma de Doña Pippa. Ambas acaban con la ejecución de Ana; Harper si acepta el veredicto histórico de que Maria era la hermana mayor, pero da como fecha de su nacimiento 1504, convirtiendo a las Hermanas Bolena en casi niñas metidas en el juego de tronos y alcobas que será su vida.

La gran diferencia es como Harper opta por relatarnos la vida sexual y amorosa de Maria pre-Enrique VIII. A diferencia de la novela de Armitage, Reign’s Pasión (ahora retitulada La Ultima Bolena) nos muestra una Maria obligada por la familia a entregar su virginidad al libidinoso Francisco. La relación es degradante y huele a ratos a violación, sobre todo en el idioma “Ahora te voy a enseñar como domo a mis yeguas” dice el reyezuelo.  Cuando se aburre de Maria, Francisco se la pasa a sus amigos, lo que (si hubiera ocurrido) podría explicar la mala fama de La Otra Bolena.

Aunque los historiadores dudan todavía de la veracidad de la relación de Maria y el futuro rey de Francia, es cierto que Francisco se refería a ella como “Mi yegua inglesa”. Mas adelante, tal vez para limpiar su propia imagen, Francisco (que Los Tudor” y “Carlos Emperador” nos han mostrado como un hocicón, arrogante y falso) llamaría a Maria “La puta mas grande y la mas infame de todas” (Grandissima ribalda e infame sopra tutte).

El libro sigue a Maria de regreso a la corte inglesa, su matrimonio con William Carey, y su eventual caída en otro lecho real. No recuerdo mucho del cuento de Maria y Enrique. Tal vez no me interesaba porque sabia que acababa mal. Carey es retratado como lo que era, no un miembro de la pequeña nobleza campesina, sino un pariente del rey y elemento importante de la corte de Enrique. Carey es un personaje negativo, un ave de rapiña que no le importa prostituir a la mujer. por suerte, se muere pronto. En la vida de Maria entra William Stafford, un soldado, hombre de confianza de Enrique, y un cínico que es regenerado por el amor de la concubina real.

El resto de la novela describe la boda secreta de Maria, su alejamiento de la corte, y su idílica vida familiar como Lady Stafford y madre de dos hijos más. Harper parte de la base que, de los niños Carey, solo Catalina era hija de Enrique. La novela acaba con una última reunión entre las Hermanas Bolena en la Torre de Londres. Ana le entrega a su hermana el contenido de su joyero para que se las de a su hija. Su ultimo deseo es que María se encargue de educar a Isabel y despejar rumores falsos sobre la relación de los padres de la niña.

La pobre Karen Harper quería escribir un libro serio sobre un personaje olvidado de la historia, pero al caer en las trampas del bodice ripper, pasó a ser parte del género. Incluso ese nombre tan cliché (El Reino de la Pasión) la predestinaban al menosprecio que siempre reciben las muestras de cultura popular. En mi biblioteca de barrio, yo no la encontré en la sección de ficción donde estaban los libros de tapa dura, sino en los escaparates de alambre que sostenían ese tipo de novelitas en ediciones de bolsillo.

Por suerte, el retorno de la Tudormania hizo que la novela de Karen Harper, ahora titulada The Last Boleyn, tuviese un merecido renacimiento. Pero el mejor homenaje se lo daría Philippa Gregory en el 2001, cuando iniciaría la mas reciente ola de Tudormania y con ella, un renovado interés por La Otra Bolena, pero de eso hablaremos en mi próximo post.

A proposito "La Otra Reina" que es como se llama "The Other Boleyn Girl " en español,  estará disponible hasta fin de mes en Netflix.



2 comentarios:

  1. Es increíble como los Tudor siempre dan que hablar. Ana, Enrique, sus familias y vivencias. Aún hoy sigue el debate en internet sobre ellos, mas ahora que estamos próximos a la boda entre Meghan Markle y Enrique, el hijo de Diana.

    Nunca oí de esa novela del reino de la pasión. Parece La otra Bolena pero mejor escrita (ya me dirás). También me ha tocado encontrar esas novelitas de bolsillo, recuerdo que un día encontré varias obras de Dante, Boccaccio y Petrarca en un puestito en la calle, eran esos libritos pequeños y delgados, de hecho compré algunas cuando era adolescente, siempre me pregunté como le hacían para meter tanto texto en hojas tan diminutas. Ah, tiempos más simples. Quisiera volver.

    Bueno...I'M BACK! En realidad pensaba volver antes para hablar de series y películas (y compartir con usted las que estoy viendo yo, mi lady). Mi vida sufrió algunos cambios desde la última vez que estuve por aquí: algunas pérdidas y problemas personales. He estado triste, me desconecté del mundo por un tiempo. Pero bueno, basta de esto, hablemos de María.

    Es interesante lo poco que sabemos sobre la hermana mayor de Ana (yo le doy más validez a 1501 como fecha de nacimiento de esta famosa reina). Irónico es, también, que María fue la única que sobrevivió al final y, como dices, hasta hoy tiene descendencia. El hecho de que no sepamos mucho es lo que aprovechó Philippa Gregory para hacerse millonaria escribiendo fanfictions. En la otra Bolena, vemos una María angelical, perfecta, no se nos menciona su posible idilio con Francisco y su relación con Enrique es el gran amor. Ana, por supuesto, es su roomate universitaria que le roba el novio, nunca habla de la reforma y comete incesto estúpidamente.

    Al mirar el registro histórico, la única prueba que tenemos de que la relación Enrique/María, es una simple mención del tema en una carta en 1523. Eso es todo. No sabemos cuánto duró, cuándo empezó ni cuándo terminó. Personalmente, me gusta la teoría de Michael Hirst de que Enrique sólo estuvo con ella para quitársela a Francisco.

    Otra cosa que tenemos es el comentario del rey francés, que nos hace pensar que María no era la rubia inocente y recatada de Scarlet Johansson. Michael Hirst, por otro lado, nos pone un retrato más cercano a los hechos (y se aprovecha del comentario de Francisco para mostrarnos el lado sexual de la rubia). María tiene un fugaz romance con Enrique. No aparecen los niños Carey ni su segundo esposo pero se mencionan. En la segunda temporada, María los acompaña a Francia en 1532 y es echada de la corte en 1534. Todo acorde.

    Sin embargo, hubo un intento de reconciliación. Luego de ser desterrada y pasar penurias económicas, María volvió a la corte para hablar con Cromwell y pedirle que interceda por ella con el rey, con su hermano Jorge y con la misma Ana, la cual la apoyó pero sin dejarla regresar. Aunque no lo creas, en su intento por apegarse a los hechos, Michael Hirst escribió una última conversación entre María y Cromwell, que lamentablemente fue eliminada de la edición final, y le da un sentido mucho más amplio al personaje "Confieso sinceramente que, en mi andar por el mundo, el amor pudo más que la razón. Ese es mi defecto", le revela la hermana del buen corazón al señor secretario. Si la María de Wolf Hall me agradó, esta con este Cromwell me gusta mucho más! "Preferiría tener mil hijos con mi actual esposo, antes que ser la reina más grande de este mundo". ¡Dan ganas de matar al editor por haber quitado esta escena! James Frain y Perditta Weeks, gran pareja.

    En algo coinciden los historiadores: María era buena y posiblemente se casó por amor. No volvió a ver a toda su familia y se alejó de ellos. Luego hablamos sobre mi tocayo Jorge y sus líos maritales (parece que también era buena persona como María, reformista y extrovertido, pero no le gustó que lo casaran por conveniencia). Otros dicen que era un womanizer y no trataba bien a su esposa, Jane Parker, posible detonante de las falsas acusaciones

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    1. Gatito George, si tuviera trompetas te haría una fanfarria de bienvenida. Siento mucho lo de tus perdidas. Yo también he pasado un mes muy duro. Perdí a mi perro Nene y recién mi padre salió del hospital.
      Enrique el hijo de Diana…descendiente directa de Maria Bolena. Esa pobre mujer creo una estirpe de hembras escandalosas. Sera por eso que le pusieron Henry al futuro marido de Meghan?
      Como versas ya he posteado un blog sobre lo que Dame Hilary, Doña Pippa y nuestro Michael hacen con La Otra Bolena, y de paso con Ana. Parece que Gregory odia a Ana, casi tanto como Dame Hilary. Qué suerte que Los Tudors la reivindicaron.
      Sabia lo de Cromwell (en Wolf Hall Maria casi tiene un affaire con el Lord Canciller), pero gracias por el video lo voy a incluir en la próxima entrada.
      Yo si creo que la relación Maria-Enrique fue mas larga y que al menos, Catalina, era hija del rey.
      Como te decía en Facebook, un di ade estos voy a escribir algo sobre Jane Parker, me dio mucha prensa su ejecución en “Los Tudor” Hay una mujer, Retha Wernicke, se llama que inventó que George era gay e incestuoso y Gregory se lo creyó. Michael Hirst se guardó el cuento de que era gay, pero no le del incesto. Wolf Hall no hace eco de esas teorías sin fundamento.
      Por favor, no te despegues de aquí y si cuentame que has visto, que te gusta, que quieres ver.

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