Un motivo para no
ver Euphoria en sus días de apogeo fue oír que el show
glorificaba las drogas y que su protagonista era una adicta. Aunque lo primero
es cierto, Ruby “Rue” Bennett (Zendaya) es algo más que una simple narco
dependiente. Sin ser un modelo para nadie, el personaje que convirtió a Zendaya
en estrella, captura la imaginación y el corazón.
Tres Razones
para Amar a Rue Bennett
Un trio de
motivos me acercó a Rue, el primero que sea tan querida por otros personajes a
pesar de que, como drogadicta, tiene un comportamiento errático y un nivel de
discurso que alterna entre manipulación, sarcasmo y violencia. Aun así su madre y
hermanita la adoran y su proveedor de drogas, Fez (Angus Cloud), se niega a venderle
productos que la han tenido bordeando la muerte. “Me caes bien,” le dice “y voy
a echarte de menos”.
Fez es un gran sicólogo
(es el único que se da cuenta que Nate está enamorado de Jules). Cuando Rue se
disculpa por haberlo acusado de empujarla a la drogadicción, le responde que,
como dealer sabe que no se puede tomar en serio lo que dice un cliente. Cuando
Rue es obligada por “Mouse” a probar el fentanilo, Fez llama a Jules (Hunter Schafer), recién
llegada al pueblo, para que la ayude a atender a la inconsciente Rue. Él sabe
ya lo importante que es la nena trans en la vida de su amiga-cliente.
El cariño que
Jules demuestra a Rue desde que se conocen―y que me recuerda al
afecto desarrollado entre Chiara y Ludovica en Baby― es evidencia del aura benéfica
que irradia la joven adicta y de cómo atrae a gente de buen corazón. Lástima
que el cariño de Rue se convierta en un amor que Jules nunca podrá corresponder
del todo.
El segundo motivo
para quererla es que Rue es creyente . Aunque no es tan devota como su madre,
cree en D-s, se encomienda a El cada vez que tiene problemas e ,incluso en el tráiler
de la secuela, la vemos , ya adulta, arrodillada en una iglesia.
El tercer motivo
y que hace a Rue un personaje novedoso, es que es la narradora de este cuento.
Yendo más allá del relato en primera persona, el personaje de Zendaya se
convierte en una voz narrativa omnipresente describiendo a cada personaje de su
mundo. La serie dedica cada capítulo a describir la biografía de un personaje y
lo hace desde la perspectiva de Rue.
La explicación de
su omnipresencia también es curiosa. Según
la cronista, cuando está muy drogada tiene la capacidad de desdoblarse y ver
cosas que no tiene otra manera de conocer. Aunque esto la hace una narradora
no-fiable, también dota al relato de un punto de vista adolescente, incluso
cuando emite juicios debatibles tales como que es obligatorio para una chica proveer
al novio de fotos de ella desnuda ya que esa es la “moneda del amor” o cuando
afirma que para un chico es imposible detectar si la novia es virgen o no.
En Pos de la
Euforia
Por otro lado, la
causa de drogadicción de Rue es explicada de manera torpe. Rue le cuenta a Fez
que todo comenzó cuando le diagnosticaron cáncer a su padre. A sus once años, la
niña reaccionó ante la noticia con un ataque de angustia que casi le provoca un
paro respiratorio. Los paramédicos le administraron una inyección de Valium líquido
que la presentó por vez primera con esa sensación de “bienestar” que la serie
denomina ‘Euforia” y que es un nirvana que los personajes persiguen, no todos a
través de la droga.
Mas adelante, Rue
recuerda que volvió a experimentar esa deseada euforia a través de los
analgésicos intensos que le recetaban al padre. Cuando Rue nos narra la vida
familiar de Cassie señala que la drogadicción del padre se debió a fuertes
medicamentos para el dolor provocado por lesiones tras un accidente automovilístico.
Es como si la serie quisiese culpar de toda drogadicción a los médicos irresponsables,
pero es una explicación pueril y falsa.
No todas las
personas a las que les han recetado calmantes se han vuelto narcos dependientes.
En cuanto al Valium (Diazepam), yo también probé uno a la misma edad que Rue. La noche del
Terremoto del 71, Mi Ma nos dio Valium a mi hermano y a mí para que durmiéramos
sin sentir las fuertes replicas. Aparte de roncar plácidamente (y eso que
dormimos sobre la alfombra del living) ni mi hermano ni yo nos volvimos adictos
al Valium
Cuando me
diagnosticaron bruxismo en 1986, me recetaron Valium que yo solo tomé una
semana. Gracias a Jacquline Susann yo sabía del impacto de la droga y no quería
vivir en El Valle de las Muñecas. En 1996,provocado por el estrés de dejar mi
mundo en Usa y trasladarme a un Chile desconocido, tuve un ataque de ansiedad
idéntico al de Rue. Nuevamente, me recetaron Valium, nuevamente no lo tome más
allá de tres días. A diferencia de Rue, odio perder control y no tengo ganas de
gastar mi poco dinero en estupefacientes.
El calmante más
fuerte que se me ha administrado en mi vida―por cólicos y cálculos
renales―ha sido Demerol. Aparte del alivio que provoca el cese del dolor, lo más
que ha hecho es ayudarme a dormir. En resumen, yo nunca he experimentado esa
euforia que tiene a Rue caminando por las paredes. Nunca la he buscado.
No es que
desconozca la euforia que produce la champaña y un buen orgasmo, pero no son
cosas que se encuentren fácilmente. Yo sé que puedo beber con limites, una
cuarta copa de champaña me pondrá a decir disparates y a vomitar más que la
nena de El Exorcista. Un buen orgasmo va ligado a un buen amante, algo
difícil de encontrar. Aparte que tanto la champaña como el placer sexual me
colocan en un sitio donde, tras la euforia, viene una gran paz y claridad de
mente. Justamente lo que no consigues con las drogas. Por eso me es difícil compenetrarme
con los personajes de Euforia, ya que no solo Rue consume, aunque es la
única adicta.
Chicas
Drogadas
Aunque Kat pierde su virginidad borracha, no es alcohólica ni toma drogas. Su euforia le llega gracias al poder y no solo el financiero que descubre cuando revierte la vergüenza de haber sido filmada teniendo sexo. En cambio, Maddy (Alexa Demie) y Cassie (Sidney Sweeney), muchachas que no catalogaría como centradas, parecen acudir al Molly (éxtasis en polvo) cuando están deprimidas y con resultados aviesos.
Aunque Nate (Jacob Elordi) declarará
ante la policía que Maddy suele consumir, solo la vemos recurrir al
estupefaciente durante la feria. Vemos a Maddy y a Cassie darse sus toques para
luego ir a meter las patas . Cassie protagoniza un bochornoso espectáculo
teniendo un orgasmo público montada en un caballito de carrusel. En cambio Maddy
desencadena toda una tragedia, atacando a sus “suegros” verbalmente lo que
provoca una agresión física por parte del airado Nate. Como para no meterse más
drogas, chicas.
(Spoilers para quien no haya terminado la primera temporada)
El caso de Jules
es más complejo. En el imperdible especial sobre la Lolita trans, descubrimos
que la madre de Jules es drogadicta, que ha recaído en su adicción tantas veces
que su hija no quiere volver a verla. Aun así, en el primer episodio, Jules y
Rue consumen tachas. A pesar de que es Jules quien exige de Rue sobriedad ,
bebe como cosaco delante de su pobre amiga en la fiesta de Halloween. Por
primera vez, Rue siente que debe proteger a su novia.
Cuando Jules―
cargada de miedos, remordimientos y dudas― escapa a Nueva York a encontrarse con su
amiga TC, acaba en una disco en compañía de la seductora Anna. Beben, jalan
cocaína y la rubia despierta en la cama con sus dos compañeras. Algo que la
deja incomoda.
Volviendo al especial, cuando Jules confiesa a
la siquiatra que el amor de Rue es una carga ya que la convierte en custodia y sostén
de una adicta, establece un rechazo a esa responsabilidad no requerida. No solo
debe impedir que Rue no recaiga evitando problemas entre ambas, además no puede
beber ni drogarse cuando se le antoje y ahí está el mensaje errado de la serie. (Fin de los spoilers)
Las Drogas
como Rito de Pasaje
Sabemos que Rue
estuvo a punto de morir de una sobredosis, que hay un cierto estigma sobre ella
por ser una adicta. Sin embargo, sus mismas criticas creen poder controlar sus
propios usos de drogas y alcohol y la serie no los desmiente.
No hay un mensaje
fuerte antidroga ( que esperaríamos de parte de un rehabilitado como Levinson),
no hay una advertencia sobre los peligros de perder el control. Me recuerda la estúpida
frase de Marina en Elite “¿si no me pierdo a los 16 años cuándo me
voy a perder?” Pues Marina no llegó a los 17 años, así que se perdió a tiempo.
A diferencia de Baby,
donde Damiano aparece en la vida de Ludovica y Chiara, vendiendo drogas y que
involucrar a las chicas en ese mundo las empuja a la prostitución, al crimen y
al descredito social, en Euphoria el uso de drogas es visto como un rito
de pasaje. Una adicción fuerte como la de Rue es una falla personal (como el
sobrepeso de Kat) no como un peligro que puede acaecerle a cualquiera y deba
ser evitado.
El Lado
Heroico del Narcotraficante
Por otro lado tenemos
el tema del vendedor de drogas. Si en Gossip Girl, Damien Dalgaard es un ser despreciable
que quiere involucrar a Jenny en su negocio, Fezco es uno de los personajes más
queribles de Euforia. Si Omar en Elite renuncia a su empleo de
‘Camello” y acaba exponiendo a la escuela Las Encinas como un antro de
perdición que incluye uso y tráfico de estupefacientes, Fezco nunca reniega de
su trabajo aunque intenta proteger a Rue de las drogas y a Jules de Nate.
(Spoilers para quien no haya visto el primer episodio de la Segunda Temporada)
“Fez” que abandonó
la escuela para cuidar y mantener a su abuela invalida y a su hermanito, es una
caja de sorpresas que hace o dice cosas positivas que no se les ocurriría a
otros personajes masculinos de la serie. Es quien le niega las drogas a Rue por
temor a otra sobredosis. Le dice que si muere la va a extrañar. Es quien intenta
protegerla de otros traficantes, “Ella es de mi familia” le dice a Laurie
cuando las presenta y es el único que se le enfrenta a Nate para pedirle que dejé
en paz a Rue y a “Jewel” (joya) como llama a Jules.
El momento máximo
de Fez es la fiesta de Año Nuevo con la que inicia la Segunda Temporada. Nos referimos a un capítulo de altos y bajos
que aparte de ver a Rue drogada y el relleno cómico del baño donde sexo y escatología
se dan la mano, está dedicado al poder del personaje del narcotraficante.
Primero con su nueva sociedad con Laurie vemos su poder laboral; con Lexi en
cambio nos revela su vulnerabilidad y se transforma en galán; y finalmente es
el héroe vengador que le administra la paliza a Nate que todos deseaban darle.
En un episodio
donde Nate ha hecho el ridículo―sin dejar de ser un gusano― y
donde McCay se muestra como un cobarde moral, es Fez el gran héroe y con eso anula
el estigma de su letal empleo. Agreguémosle que en el episodio vemos dos
mujeres convertidas en lideres del narcotráfico. La abuela de Fez que se las
arregla para criar dos niños y manejar un negocio masculino, y Laurie, la ex
maestra, que ahora domina el negocio con el poder y respeto que ejercería un
capo de mafia. La misma Rue expresa su admiración por estas mujeres que controlan
sus destinos y los ajenos. (Fin de los spoilers)
A pesar de que la
Segunda Temporada incluye muchos ejemplos de lo peligroso que es el narco
mundo, muchas situaciones son jocosas y eso evita notar la gravedad del
flagelo. Es como si la serie quisiese describir la tragedia de Rue como algo
light que le ocurre solo a alguien que antes de ser adicta ya evidenciaba
problemas mentales. Otra queja sobre la obra de Levinson es la manera
superficial en que describe el estado mental del personaje de Zendaya.
Rue en el Espectro
En el primer
episodio describen los diagnósticos médicos sobre los trastornos que Rue exhibe
desde pequeña. Es como un listado de una sitcom y tal como La Extraordinaria Abogada Woo Euphoria podía equilibrar humor y seriedad para tratar un
problema tan serio como el estar en el Espectro. Solo sabemos que ya desde una
tierna edad, Rue consumía píldoras
recetadas tal como otros nenes mascan caramelos.
Nunca vemos a Rue
en terapia ni hospitalizada por alguna crisis provocada por su desequilibrio psicológico.
Sin embargo, ella se sabe enferma. Cree ser bipolar, googlea los síntomas en
internet y reconoce estar viviendo (y sin drogas) etapas alternativas de
excesiva energía y depresión.
Es en esta última
que aparece algo tan terrible como el modo en que el bipolar ejerce dominio
sobre su cuerpo. En este caso es la vejiga. Rue es incapaz de orinar y termina
con los riñones afectados y en el hospital. Es la única vez que sentimos que no
son solo las drogas las que están destruyendo a la protagonista de Euforia.
¿Es Rue Asexual?
Antes de
terminar, quería tocar el tema de la sexualidad de Rue. Solo porque es mi blog
y porque debo sinceridad a mis Gatos Seriéfilos es que me atrevo a confesar que
el tema de la orientación sexual y del transgenerismo es lo peor explicado de
la obra Levinsoniana y que es lo que más me confunde. Hablaré de eso con más
detalle en mi nota sobre Jules.
Para comenzar no
hay nada que indique, ni en las palabras de Rue o la información biográfica que
nos da, que sea lesbiana. Sabemos que tuvo una primera experiencia hetero con
un mocoso a los quince años y no le gustó. ¿A quién le gustaría en
esas circunstancias? Pero determinar que una inexperiencia temprana dicte la
orientación sexual de un individuo es un poco exagerado.
Lo único bueno
que hace Eliott―un personaje totalmente inútil―es definir
a Rue como “asexual”. Yo diría que Rue se quedó en la preadolescencia y
confunde el amor con su necesidad de tener una amiga que no la juzgue (como Lexi).
Lamentablemente como amor y sexo son sinónimos en nuestra sociedad, Rue
confunde admiración, confianza y cariño con actividad sexual.
Sin embargo,
aparte de cambiar la dinámica de la relación al besar a Jules, Rue no intenta
ir más allá de ese tipo de caricias. La misma Jules nota que los ósculos son
infantiles no intensos como los que compartió con Anna. En la Segunda Temporada, la chica trans introduce a su novia al sexo oral solo para descubrir
que Rue finge orgasmos.
En realidad Rue solo
quiere alguien que la amé a pesar de su drogadicción, y por eso exime de esa
categoría a su familia, a Lexi y a Ali (Colman Domingo), su mentor en Drogadictos
Anónimos. Jules comienza siendo su drug buddy, pero en cuanto la rubia
empieza a sermonearla, la relación con Rue, vuelve a cambiar. De ahí que Rue se
aferre a Elliot con quien puede compartir drogas sin recibir lecciones morales.
Ali, ex bombero y
adicto al crack, nota muchas cosas sobre Rue, más allá de las mentiras de su “colega”.
Él le señala a Rue que ella es obsesiva en todo, en su uso de drogas y en sus
relaciones y que va a crearse una dependencia de Jules que tal vez la chica
trans no quiera compartir ni aceptar.
Este verano
veremos a Zendaya dar vida a una diosa, Pallas Atenea, en La Odisea de
Chrisopher Nolan, pero sin duda el rol que la hizo famosa fue el de una diosa
de las drogas y a juzgar por el trailer de la Temporada 3 de Euphoria,
lo seguirá siendo.


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