Se puede decir
que los músicos de Los 70 y 80 incluyeron figuras excéntricas que querían
desafiar la apariencia humana como Alice Cooper, Iggy Op, Marilyn Manson y Gene
Simmons y sus Kiss, pero quien realmente transgredió toda imagen tradicional de
genero fue el gran y único David Bowie. ¿Como se comportó en Los 80 cuando ídolos
como Boy George lo consideraban su mayor influencia? Como siempre, Bowie
sorprendería y explicaría por que se le ha llamado “El Camaleón de la Música”.
La Androginia
en el Siglo XX
Históricamente, hay periodos en que la moda ha fluctuado hacia
estilos andróginos . El más famoso ocurrió en la Alemania de Weimar. La
magnitud de la catástrofe provocada por la Gran Guerra estimuló un rechazo a la
maternidad que solo servía para proveer al nacimiento de más soldados. De ahí
que se rechazó el canon de belleza imperante de mujeres robustas con curvas voluptuosas.
El nuevo ideal de
belleza presentaba chicas delgadas, de pecho plano, cabellos cortos y actitudes
liberadas que podían considerarse masculinas. En Hollywood el caso más
reconocido fue Louise Brooks quien cruzó el Atlántico y se convirtió en un
símbolo sexual en Alemania pre-Hitler donde existía también una actitud más
liberal para orientaciones sexuales diversas.
La llegada de
Hitler al poder acabó con esas libertades y la gran estrella de cine alemán, y
promotora del cross dressing , Marlene Dietrich huyó hacia Hollywood. En 1930,
en Morocco, Dietrich, vestida de frac varonil, besaba a otra mujer en
los labios. Esto provocó un escándalo que invitaría a la implantación del Código
Hayes.
Marlene y Louise
Brooks fueron influencers en su día pero no eternas. Fue en Los 60, la era de
las revoluciones, que aparecieron iconos de la cultura pop que promovían lo
andrógino o como se le llamaba entonces “unisex”.
Twiggy con su extremada delgadez ,que no daba espacio a curvas, y su peinado Pixie
retornaba a la moda “Flapper” de parecer chico, de no reflejar una sensualidad
netamente femenina.
Los Beatles con
su característico largo y corte de cabello también fueron tildados de “afeminados”.
A medida que aparecía el movimiento hippie se imponía el look unisex con
prendas como botines, joyería, y camisas con grandes estampados para ambos
sexos. La prenda unisex por antonomasia eran los jeans o vaqueros o tejanos en
castizo. Ahora hasta las mujeres
llevaban la cremallera en la parte delantera de los jeans.
El canon de
belleza masculino también sufrió tremendas variaciones. Los jóvenes cantantes
eran muy delgados, sin la musculatura asociada con la belleza masculina. La
moda Peacock, que así se llamaba al estilo de vestir de Carnaby Street , con su énfasis en ropa entallada y adornos
victorianos con camisas con volantes en los puños y chorreras de encaje,
ayudaba a crear esa impresión. Y cuando en 1967, se diseñó un Man’s Dress
(un vestido de varón) para Sir Mick Jagger se alcanzó un pináculo en la carrera
de la androginia. ¿O no?
El famoso
‘vestido” era en realidad una camisa larga con una especie de tutú de
ballerina que el incorregible vocalista de los Stones usó sobre pantalones
blancos y que recordaba a los evsones, los soldados del ejército griego. Sin
embargo eso ni se comparaba a la caratula de “The Man That Sold the World “ en la
cual David Bowie se ve exquisite con crenchas rapunzelicas, botas altas y un vestido.
Creo que hasta que Hunter Schaefer no me presentó a Jules Vaughn no había imaginado tal perfección
andrógina que ya recuerda a los modelos del barroco italiano.
Los Años de
Ziggy Stardust
Davy Jones, alias
“Bowie”, fue un artista que se usaba como lienzo y mármol para reinventarse
físicamente. Bowie fue un producto de esa era del unisex. Viendo fotos del
recientemente desaparecido Tim Curry entiendo que fue el momento perfecto para
interpretar al científico loco y travesti del Rocky Horror Show (1974) y el
momento perfecto para que Bowie presentase una imagen “diferente”..
Me sorprende
saber que el primer éxito de Bowie, su perfecta “Space Oddity” data de 1969. ¿Tanto
tiempo ha pasado? De ese tema surgió el primero de sus alter egos, el Mayor
Tom, pero serían los 70s la época de sus identidades más controversiales. La
mayor es Ziggy Stardust, un alienígeno que podríamos llamar hoy no-binario.
Para crearlo,
Bowie se inspiró en el look del “Padrino del Punk”, Iggy Op, con un peinado de
‘Pajarraco” como lo llamaba mi padre, tiñéndose el cabello de color castaño
rojizo. Escogiendo un vestuario que desafiaba modas y géneros, llevó esta
personalidad al escenario. No voy a cubrir toda la carrera de Bowie en los 70s,
basta decir que el estilo que impuso fue copiado por los seguidores de la
cultura punk y por miembros de la colectividad LGTB.
Yo supe de la
existencia de Bowie por un numero de Vanidades de 1972, y lo consideré
un pájaro raro, un extravagante, pero no lo vi ni afeminado ni homosexual. La
breve nota decía que era casado y que tenía un hijo. Sin embargo fue por
entonces que Bowie anunció su bisexualidad en una época en que todavía no
estaba de moda hablar de la orientación sexual de un artista. Años más tarde,
David Bowie se desdeciría de esa declaración, comentando que había sido un
error. Aun así, hasta hoy se le sigue considerando un icono gay.
Lo importante
para mí es que no sé cómo me llego la música de Bowie aun en Chile, pero esas
navidades regalé su single junto con el de “Daniel” de Sir Elton John a todas
mis amistades. Me encantaron tanto “Space Oddity” como “Starman” otro hit muy
popular de entonces, tanto que se le incluyó en la banda sonora de The Crown
con la Princesa Ana cantándola camino a Balmoral.
Ziggy Stardust
fue muy bien recibido por fans en el Reino Unido, pero se convirtió en un arma
de doble filo. Un espíritu hipersensible como el de Bowie era vulnerable a esta
otra personalidad que comenzó a dominar su existencia como un doppelganger.
El cantante llegó a dar entrevistas como si fuese Ziggy y la realidad se mezcló
con la fantasía hasta el punto que Bowie sintió que perdía la razón.
No muchos saben
que las enfermedades mentales son parte del árbol familiar de David Jones. Su
hermano era esquizofrénico, su misma hija Lexi ha estado bajo tratamiento psiquiátrico.
Como ocurre en esos casos, el “sano” de
la familia vive atormentado ante la posibilidad de perder la cordura. En este
caso, David Bowie buscó refugio en las drogas y se volvió un adicto a la
cocaína. Esa drogadicción marcaria su vida hasta 1980. Por algo él se referiría
más adelante a mediados de Los 70 como “el peor día de mi vida”.
No estoy
intentando explicar la carrera musical de David Bowie, no poseo la competencia
para hacerlo, ni quiero ir más allá de los datos biográficos que incluí en su obituario. Lo que pretendo es demostrar que Bowie sentó
un precedente para otros cantantes agregar su vestuario, su maquillaje y su
estilo a su música. Sin Bowie no hubiese existido una trend de experimentar con
el aspecto físico de un cantante que en los 80 llevaría a romper las barreras
de genero no por orientación sexual, pero si por motivos artísticos y de
liberación creativa.
A David Bowie se
le ha conocido como “El Camaleón de la Música” por su constante reinvención en
look y estilo de vida. A fines de los 70 creó una interesante y poco conocida
versión de sí mismo a la que llamó “The Thin White Duke”. Curiosamente era la más
heterosexual de sus caracterizaciones, la más glamorosa, la más hermosa, pero
también la más controversial. El Duque era una especie de Doryan Gray,
exquisito, pero egoísta, cruel, insensible,
y lleno de ideas peligrosas que al
expresarlas públicamente hacían parecer a David Bowie―su ventrílocuo― como
fascista y racista.
Mas adelante,
Bowie acusaría a las drogas de esas poco afortunadas declaraciones y también a
su estadía en Los Ángeles, ciudad que denunció públicamente. De ahí, David
partiría a Alemania donde se rehabilitaría, se transformaría y cultivaría una imagen que
en los 80 seria deseada por hombres y mujeres, heteros y gays, y que lo
convertiría en un influencer de la moda masculina de todas las edades.
Bowie, Arbitro
de la Elegancia
Los 80 fueron el
inicio del entretenimiento audiovisual masivo. La música debía llegar
acompañada de imágenes que impondrían fads, crearían pautas para como
los artistas deberían lucir y nos legarían una visión física del musico. Bowie,
precursor de esta tendencia, iba a aprovecharla al máximo.
La diferencia es
que en la Era de Boy George, Bowie abandonaría su afán de provocar con el juego
de géneros, buscando, en cambio, ser un influencer respetable. Lo más chocante
de esta nueva etapa fue un rechazo al no binarismo (por llamarlo de alguna
manera) de Bowie. En la vida real renuncio a sus declaraciones de hacía un
lustro sobre su bisexualidad.
Desde entonces
hasta su muerte se le conocerían romances solo con mujeres como la modelo neozelandesa
de origen chino, Geeling Ng, a la que le dedicó su canción antirracismo “China
Girl”. Me acabo de enterar que tuvo un affaire con Susan Sarandon durante la
filmación de “The Hunger” y , por supuesto, está su boda con la modelo somalí Imán
con la que tuvo una hija Lexie.
Mas importante,
hasta el video de “Blue Jeans”, Bowie no volvió a inventarse personajes. Su
nueva labor era crear un perfil e imagen pública tradicional. Bueno.. todo lo
tradicional que se podía ser en una época en que aun los músicos heteros usaban
maquillaje femenino y cultivaban la moda unisex. David Bowie se volvió un dandy
imponiendo vestuario masculino un poco retro, pero elegante, en una década que
se caracterizó por un retorno al glamur.
La moda masculina
que impuso David Bowie dejó atrás los peinados estrafalarios y el maquillaje
excesivo. Su cabello nunca más creció hasta los hombros y adoptó un peinado
retro y su color natural de amarillo pollito. Sus trajes también eran en onda
nostalgia, estilo 40s, los famosos zoot suit que popularizó Frank Sinatra con
sus chaquetas deconstruidas . Pantalones aguados con cintura alta y sostenidos
por unos suspensores que volvió a poner de moda. Los dobladillos de los
pantalones se hacían hacia fuera creando un “cuff” como en las mangas de las
camisas.
El look venia
también con camisas de seda, corbatas anchas y con diseños llamativos, todo cubierto por esas fantásticas chaquetas
deconstruidas, boxy como se las
llamaba. Lo recuerdo porque era un look unisex. Yo usé las camisas y corbatas
de mi hermano y hasta el fin de siglo elegí blazers boxy
Que esta moda llegó
a los más jóvenes es evidente porque lo vi en mi hermano. Recuerdo que el gran
dilema familiar de septiembre del ‘84, era si JC y su mejor amigo se atrevían a
vestirse a lo Bowie para la sinagoga en los servicios de Rosh Hashanna y Yom
Kippur. Mi madre, gran admiradora de Bowie, los azuzaba, incluso les compró
unas corbatas con diseño de pescados.
Finalmente la
razón cedió a la moda. Fueron con trajes más tradicionales agregándoles las
camisas de seda italiana, los suspensores y el pañuelito en el bolsillo del
blazer, Las corbatas de pescado las guardaron para la Hagiga de Purim, , el
tradicional carnaval judío. Mi hermano tenía 23 años, pero si quieren ver la
influencia de Bowie en el vestuario adolescente, observen al protagonista de Footloose.
En ese filme Kevin Bacon debe terminar su secundaria en un pueblo sureño donde
su actitud citadina, su pasión por el baile y su afición a vestirse como Bowie
lo meten en problemas con el pastor local.
El Look Bowie
en Videos
¿Como llegaban las tendencias de sastrería del ex
Ziggy Stardust al grosso público? Primeramente por los videos y es que no
podemos separar el aura de sharp dresser ―como se llamaba a
los dandis de la época― con su música. En los 80, David Bowie sacó cinco álbumes,
el más famoso fue “Let’s Dance” que en UK lideraría los más vendidos, y en USA
tendría cuatro éxitos entre los diez primeros lugares de Billboard.
Bowie había
sabido sacarles partido a los videos musicales, desde su homenaje al Retrato
de Doryan Grey en ”Looking Back in Anger” ( que para mí es el punto máximo
de su belleza física) hasta “Ashes to Ashes”, el video más caro de su tiempo.
De “Let’s Dance no saldrían muchos videos que diesen que hablar , con excepción
de “China Girl” que hubo que ser censurado por una vista lejana de Bowie y su
entonces pareja, Geeling Ng, desnudos en una playa. No muy buena publicidad
para el Bowie Style.
El video más
alabado de Bowie de Let’s Dance, fue Blue Jeans debido a que de
este sacaron un filme corto que mereció aprobación de la crítica. Aunque el
video es un resumen de los veinte minutos del corto se puede apreciar la ropa
de uno de los personajes encarnados por el cantante: un empleado de la
telefónica que intenta conquistar a una chica fanática de un cantante de moda.
En este video, Bowie crea otro personaje, el cantante Screaming Lord Byron que con
su ropa extravagante indica la dualidad del Bowie Style.
No es que todo el
vestuario de David Bowie fuera digno de ser copiado por un colegial o por un “dandi”
o metrosexual como se llamaban hace treinta años. También tenía sus atuendos
locochones como el que presentó en el video de “Dancing in the Streets” que
hizo junto a Sir Mick Jagger.
En este cover de
un éxito de Marta y las Vandellas vemos al vocalista de los Rolling Stones con
una preciosa camisa de seda verde agua. Digo preciosa porque yo la tuve también,
y que se ve menos estrafalaria que el conjunto estampado y abrigo blanco
invierno de quien no quiso ser nombrado “Sir” David Bowie. Respecto al abrigo
es una preciosidad y estuvo de moda a fines de Los 30. De hecho, Warren Betty
lo copia en amarillo banana para su look en Dick Tracy.
Cuando pasaron el
video, creo que en Friday Night Videos, Mi Ma y yo (admiradoras de ambos
caballeros) nos sentamos a aplaudir con gozo. Mi hermano, muy malévolo, nos susurraba
“¡y ahora se van a besar!” Nosotras lo hacíamos callar. Cuando los chillidos
y coscorrones no surtieron efecto, Ma lo
amenazó con comprarle un tapado como el de Bowie. Gatobrother se encogió de hombros “entonces
voy a aparecer como que ando en piyamas y bata de levantarse”.
Efectivamente, el
tapado parecía albornoz y lo que llevaba debajo parecía ropa de dormir. Por
estrambótico que fuese el look, no era tan escandaloso como el look de Bowie en
Los 70s.
Bowie Actor
El tercer escaparate
para exponer el vestuario del camaleón del Rock fue el cine. En 1978 había
protagonizado la cinta de ciencia ficción The Man That Fell to Earth por
la que obtuvo un premio Saturno, pero serían los 80s donde se revelaría como un
multifacético actor.
Donde se vio
ambiguamente guapísimo, y con dejos del Thin White Duke fue en Just a Gigolo
un filme que hizo en Alemania. En el interpretaba a un oficial prusiano que al
retornar de la Gran Guerra descubre que su país ha cambiado, que ha perdido
privilegios y fortuna y se ve obligado a buscar fortuna como gigolo.
En términos de
sastrería no se puede hablar mucho de su rol en Merry Christmas Mr.
Lawrence. En la adaptación de la novella de Sir Laurens van der Post “The
Seed and the Sower” se la pasó en un
harapiento uniforme de oficial británico prisionero de los japoneses.
Tampoco es una
exhibición de elegancia su ostentoso rol del Rey de los Gobelinos en
Labrynth donde tratándose de un filme de fantasía podía lucir tan estrambótico
como en sus mejores días de Ziggy Stardust. En cambio, aun en su peor etapa de
envejecimiento, Bowie lucio elegante como el vampiro John Baylor en The
Hunger.
A través de estas
diversas plataformas, Bowie se volvió un influencer cerrando la boca hasta la
de sus más tóxicos atacantes, dejando de ser el pierrot (o payaso) de Los 70.
Para 1990 cuando fui a verlo en el atestado Giant Stadium de East Rutherford
(NJ) de Newark, Bowie era ya una leyenda, un nombre respetable en la música, un
referente cultural y siguió siéndolo hasta que dejó este perro mundo.
BIBLIOGRAFIA
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Decades: 1980-1989
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Prescott , Taylor. American
Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate
Cool and the Birth of the Digital Age.
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades


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I have to admit I have never understood his popularity, the only of his songs I have ever liked was Absolute Beginners and I have always found him incredibly fugly LOL But his career ended well before my time.
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