No puedo terminar
de hablar de la influencia australiana sin mencionar la música pop. Ya en Los
70 habíamos tenido encuentros con el sonido de Down Under (literalmente “allá
abajo” que es como se llama a la isla continente). Recuerdo a Little River Band
con una de mis 50 canciones favoritas de todos los tiempos: “Reminiscing”.
De Olivia a Men at
Work
Sin duda la mayor
estrella musical que nos brindó Australia era Dame Olivia Newton Johns. En los
70 había hecho carrera en USA alternando éxitos de Country con música pop, para luego volverse un referente de la Teen
Culture con Grease. En los 70, y aun antes de Vaselina había
colocado dos álbumes en el primer lugar de Billboard y tres canciones entre las
diez más vendidas del país.
En los 80, siguió
haciendo cine sin mayor éxito con filmes inocuos como Xanadu y Two of
a Kind en la que repitió pareja protagónica con John Travolta. Lo exitoso
de estos filmes es que de ellos salían singles como “Magic” y “Xanadu “que cosechaban fans para la
australianita. “Magic” estuvo en el primer lugar de Billboard, “Xanadu” en el
dos, “Take a Chance” (dúo con Travolta de 1984) en el cuarto espacio. Además
Dame Olivia , en 1981, grabó el himno de los aérobicos “Physical”
Muchos grupos
australianos me pasaron por el lado sin yo darme cuenta. A pesar de los
esfuerzos de mi hermano, no puedo recordar ningún tema de INXXX tengo un vago
recuerdo de Aerosmith, pero la invasión australiana para mi llegó en la voz de
Men at Work. Fue en septiembre de 1983 que oí el nombre del conjunto
australiano por primera vez.
Mis tíos estaban
de visita en Nueva York y traían una larga lista de compras que les habían dado
mis primos, entre ellos varios casetes de Men at Work. Yo ni sabía que
existían, pero mi hermano me informó que se trataba de una banda australiano
que estaba sonando mucho. Esa era una simplificación, Men at Work, creado en
1979, era más que la contribución Antípodea al New Wave, era un exitazo mundial,
aun en ese año en que todos los músicos angloparlantes parecían gozar de la suerte
de Bugs Bunny.
Lamentablemente,
y no debe ser coincidencia ya que ocurrió con otros grupos que hemos mencionado,
Men at Work se desbandó en 1984. Su magnífica carrera no pasó de tres años.
Duró menos que otros conjuntos que sufrieron el mismo destino: éxito
inesperado, cinco minutos de gloria y debacle. Los australianos alcanzaron el récord
de tener un álbum (“Business as Usual”) y un single “Down Under” en primer
lugar de Billboard en 1981. “ Down Under” nos dio una lección de “strine” y se
convirtió en (ni tan chiste) una especie de himno nacional de Australia.
En 1983 sacaron
otro LP que correría suerte similar,
“Cargo” con “It’s a Mistake” a la vez que su mayor éxito ‘Down Under”
continuaba liderando listas de los más vendidos en todo el mundo. Su último LP
fue “Two Hearts” en 1985, cuando ya la
banda tenía sus días contados y pasó sin pena ni gloria.
La Tragedia de
Ser Andy Gibb
Los grandes ídolos adolescentes que llegaron de Down Under son hoy objeto de
nostalgia para algunos que todavía recuerdan “esos tiempos”. Uno es un ejemplo
de la gran tragedia de la música ochentera y el otro ha sabido reinventarse.
Es que Andy Gibb,
con el que comenzamos, nos ofreció una fábula con amarga moraleja. Nacido en Lancashire, fue llevado a Oz en pañales, por lo que nos
lo vendieron como Aussie. Era el hermanito de los fabulosos Bee Gees y me
pregunto (Sorry si sueno cruel) si hubiese llegado a alguna parte si no se
hubiese colgado de sus parientes y del apellido Gibb.
Ea que nada en su discografía
me asombre. Hablamos de alguien que en su breve vida sacó tres álbumes
al mercado―solo uno en Los 80―en los cuales no encuentro nada rescatable, a
pesar de que tres canciones de esos álbumes llegaron al primer sitial de
Billboard. El segundo LP “Shadow Dancing” ni siquiera está en el mercado. Para
poder recordar al pobre Andy hay que ir a alguna de las tres compilaciones que
se han hecho en este siglo.
Se dice que por
ser el menor, Andy fue malcriado por padres y hermanos. Otros dicen que fueron
los constantes cambios ya que aun antes de cumplir de cumplir quince años, Andy
había vivido en Australia, Ibiza y la Isla de Man. Lo cierto es que su
personalidad no iba a soportar las presiones de una carrera artística. Tal
carrera fue iniciada y promovida por sus hermanos quienes le regalaron su
primera guitarra y lo animaron a regresar a Australia donde toda la familia
esperaba buscar fortuna en la música. A los 17 años, Andy volvió a Australia y
de ahí a Hollywood.
A los 19 años,
Andy grabó su primer disco Long Play. Pronto tres de esas canciones escalaban
las listas de los más vendidos y los más escuchados. Los Bee Ges ya eran
famosos gracias a Saturday Night Fever. E Influyó eso en el éxito
de su hermanito o fue que Andy era bonitillo y simpático? Pronto Andy estaba en
las portadas de las revistas para jóvenes y en el corazón de las lectoras.
Esas
publicaciones estimulaban las hormonas de las fans, olvidándose que Andy había
llegado a Hollywood con esposa a la zaga y que se divorció poco después de
nacida su hija, Peta. Alguna revista por ahí usó el divorcio como excusa
para la pasión que el menor de Los Gibb inspiraba en las adolescentes.
En tres años y con
tres álbumes, Andy se convertiría en un fenómeno, pero más que nada entre los más
jóvenes. A pesar de sus afirmaciones de que no era cierto, toda su música
estaba guida por la de los Bee Gibbs, incluso sus mejores canciones fueron
escritas por Barry Gibb. Otros artistas también le echaban una mano. Dame Olivia
Newton John grabaría dos canciones junto a Andy en el último álbum del
cantante.
En 1981, Andy
estaba teniendo problemas así que decidió utilizar su voz para el teatro
musical, apareciendo con éxito en la pieza de Gilbert&Sullivan Los
Piratas de Penzance. A fines de ese año conoció a la que sería la mujer de
su vida. Victoria Principal era la estrella de Dallas, el mega éxito televisivo . Aunque mayor que Andy
(creo que fue la primera cougar que recibió criticas por andar con un chico
menor) aportó equilibrio a la vida caótica del cantante.
Después de” Los
Piratas”, en 1982 Andy siguió en Broadway con una producción de Jose y el manto
multicolor, a la vez que era el presentador del programa de variedades
Solid Gold en la NBC. Lamentablemente la cocaína dominaba a Andy Gibbs y fue
despedido de la pieza teatral por incumplimiento. Mas adelante los productores
hablarían del talento y simpatía del menor de los Bee Gees, pero recalcarían
que cada vez que caía en la droga, simplemente desaparecía.
La situación se
fue poniendo peor. En 1982, Victoria lo puso en la disyuntiva: o ella o las
drogas. Andy fue incapaz de abandonar su narcodependencia y el quiebre con su
pareja lo afectaría hasta el fin de su vida. En 1983, fue despedido de Solid
Gold. Lo peor es que la cocaína afectaba su estado físico incluso sus cuerdas
vocales. Aun así a Andy le tomaría dos años buscar ayuda. En 1985 ingreso en el
centro Betty Ford.
Hoy cuando los
medios se acuerdan de Andy Gibb lo describen como un mártir de la fama y de la
industria. Yo tengo otra memoria, las portadas de los tabloides llenas de
declaraciones (ciertas y falsas) de Victoria y de Los Bee Gees quejándose de
Andy y su mal comportamiento. Lo cierto es que hasta sus fans le comenzaron a
dar la espalda.
Para 1987, la carrera
de Andy parecía terminada. La drogadicción había sido reemplazada por el
alcoholismo y tuvo que declarase en bancarrota. Un año más tarde, cuando se hablaba
de que estaba recuperado, los malos hábitos le pasaron la cuenta. Su miocardio
le fallo y Andy Gibb en un hospital de Londres dejo de existir. Su historia es
una fábula de como el éxito debe vivirse con cuidado.
Un Cuento con
Buen Final
Una historia con
paralelos es la de Rick Springfield que supo reinventarse y sobrevivir hasta
hoy en día. Su historia es el revés de Andy Gibb, el inglesito trasplantado a
la isla-continente. Richard Lewis Springthorpe nació en Sídney, pero fue
llevado por su padre, un oficial de alto rango del ejercito australiano, a Inglaterra
cuando era pequeño. La familia retornó a Australia en 1956.
Desde joven ,Rick
se interesó en la música, e inicio con un conjunto junto al cual fue de tour a Vietnam
a entretener a las tropas australianas. Acabado el conflicto, y como Andy Gibb,
decidió que el mejor sitio para explorar su carrera era California adonde se trasladó en 1972.
Yo y muchos
vinimos a saber de su existencia en Los 80, por lo que me ha asombrado saber―y ver
fotos que lo prueban―que fue un ídolo juvenil aun antes de yo pisar
suelo americano. Como era bonitillo, lo quisieron vender como el Donny Osmond o David Cassidy australiano. Las nenitas se compraron el
cuento. A pesar de ese apoyo, la carrera
musical de Rick no tomaba vuelo.
En su
autobiografía del 2010, Rick ha hablado de esos años difíciles en que decidió
ser musico. La oposición de su padre a su carrera. La depresión que lo llevó a
intentar suicidarse. El trabajar en sitios de mala calidad , la constante
tentación de las drogas. Cuando el lector ya está secándose un lagrimón, nos
sale la bomba de que Rick cándidamente admite haber sido amante de Linda Blair
cuando ella tenía 15 años y el 25. ¡Eso no lo arregla ni un exorcista! Por
suerte los lectores somos fans de hueso colorado y no pasó a mayores que por
menos se han cancelado estrellas.
Rick Springfield,
a diferencia de Andy Gibbs, solo alcanzó el estatus de estrella en Los 80. A
comienzos de la década, regresó a su patria y cargó pilas. Su nuevo LP “Working Class Dog” contenía una canción “Jessie’s Girl”, basada en la experiencia de un amigo
del cantante. La canción llegó al primer lugar de Billboard y el disco lo
siguió en la lista de superventas. De pronto , el éxito de Rick Springfield
parecía asegurado. Lo confirmaba un Grammy como el cantante del año. La imagen
del australiano, y su perro (un pitbull llamado Ron) estaban en todos lados.
El Dr. Noah
Drake
Como si esto
fuera poco, Rick Springfield se había convertido en un rostro constante de la sobremesa
televisiva. En 1981, General Hospital era la soap opera más vista de la
nación americana gracias a esa magnética dupla Luke y Laura, pero esta super pareja vivía aventuras
que se desvinculaban del mundo del Hospital de Port Charles. Para colmo el
único medico joven Jeff Webber (interpretado por Richard Dean Anderson, años
antes de convertirse en Macgyver) también se había marchado.
Un añadido al
universo Luke&Laura era Robert Scorpio interpretado por el carismático
Tristan Rogers cuyo acento Aussie arrebató la imaginación popular mucho antes
que lo hiciera Crocodile Dundee. A Gloria Monty se le ocurrió una idea. ¿Qué
tal tener otro australiano, de galán joven, pero que anduviese en bata blanca
con estetoscopio al cuello? ¿Quién mejor que el nuevo teen Idol musical,
Rick Springfield? Así nacía el Dr. Noah Drake.
Mi recuerdo era
que se la pasaba más coqueteando con las féminas que en la sala de cirugía,
pero a las fans eso nos tenía sin cuidado. Ese fue el momento en que General
Hospital tuvo su mayor sintonía y Rick Springfield sus días de gloria. Para
demostrar que los humos no se le habían ido a la cabeza, el cantante llamó a su
álbum de 1982 “Success Hasn’t Spoiled Me Yet” (El éxito no me ha malcriado
todavía).
De ahí saldría la
que considero su mejor canción, “Don’t Talk to Strangers” que llegaría al
segundo sitial de Billboard. Rick nuevamente fue nominado a un Grammy. El
poster de Mr. Eastwood en la puerta de mi close fue reemplazado por Rick y su
guitarra eléctrica.
El infamoso poster que por una década decoró la puerta de mi closet
En 1983, Rick se cansó
de su personaje que fluctuaba entre la actriz Tiffany y la enfermera Babbie
Spencer (que para retenerlo hasta fingió haber quedado ciega). Noah Drake abandonó
Port Charles para irse a un hospital en Atlanta. Ese año
Rick había sacado al mercado otro álbum “Living in Oz” con un éxito que
alcanzo el noveno puesto en Billboard. En 1984 volvió a recibir una nominación
al Grammy. Era el punto más alto de la carrera del cantante, pero Rick tuvo la
arrogancia de echarlo todo por la borda con la manía de que ya estaba listo
para conquistar Hollywood. Su error fue escoger un pésimo material.
En 1984 estrenaba
en los cines Hard to Hold, su primer y único protagónico. No puedo creer
que la vi dos veces, y que arrastré a mi pobre hermana hasta el Midway para
verla una tercera. Es una comedia sin humor con una trama simplista en la que Rick
interpreta a un cantante de moda que se enamora de una psiquiatra que odia el
rock. La trama llegaba a un nivel payasesco que recordaba los primeros filmes
de Enrique Guzman.
Hard to Hold vino acompañada de un LP con la banda
sonora. El tema de la película era el azucarado “Love Somebody” que alcanzó el
quinto espacio en Billboard. Un tema pegajoso que mi hermano odiaba ya que yo
lo tarareaba todo el perro día. En realidad toda mi familia le tomo tirria al
pobre Rick. Eso me tenía sin cuidado, cuando en septiembre de 1984 mi hermana y
yo partimos al Radio City Hall a ver a Rick in the flesh por primera
vez, estaba tan embrujada como la primera vez que lo oí.
Vale decir que su
matrimonio con Barbara Porter (en octubre de 1984) apaciguó mi pasión, al igual que
el nacimiento de su primer hijo, Liam, un año más tarde. Aun así compré su
disco de 1985, “Tao” . Una sola canción alcanzó las 30 más vendidas y ni
siquiera era un original de Rick Springfield. Mientras John Gary cantaba “Eat Your
Heart, Rick Springfield”, un tema donde se quejaba que su novia prefería al
australiano, la suerte de Rick disminuía. Volvieron la depresión, los
pensamientos suicidas y decidió retirarse de la farándula por cuatro años.
Una maniobra
arriesgada que parecía destinarlo al olvido. En 1989, intentó un retorno con el
piloto de la serie de vampiros Nick Knight, pero cuando los canadienses
se quedaron con la serie y la llamaron Forever
Knight contrataron a otro actor para dar vida al detective chupasangre. Yo
ahí tiré la toalla. Sin embargo, en cada década siguiente, Rick Springfield ha probado otras maneras de
seguir vigente.
En los 90s siguió
haciendo música, sin mucha audiencia, incursionó en Broadway y tuvo una
serie de televisión High Tide que consiguió tres temporadas. Pero fue su
retorno a General Hospital lo que agitó la memoria de fans del pasado y creó un
fandom en nuevas generaciones de amigos de las soap opera.
Se le trajo al
famoso seriado con bombo y platillos. Robin Scorpio lo encuentra borracho en un
bar y consigue despabilarlo puesto que se necesita de su experiencia quirúrgica
para salvar la vida de Jason (hijo de Alan Quatermain). Rick se quedaría dos años
en GH tras lo cuales permaneció un año más interpretando a otro personaje. Eli
Roberts, un rockero y ex amante de Anna, la madre de Robin.
Como que ese rol
atrajo la atención de los productores de Californication que lo llamaron
para interpretar a…Rick Springfield! Pero una versión un poquito exagerada y degenerada
del verdadero. Rick estuvo en una temporada de la famosa serie, lo suficiente
para volver a aparecer en el radar y poder dar el golpe maestro de los artistas
que viven de la nostalgia.
En el 2010 publicó
su autobiografía Late, Late at Night. El que llegase a la lista de los más
vendidos del New York Times era señal que había una audiencia esperando
conocer los secretos del exaustraliano (en el 2005, Rich se convirtió en
ciudadano estadounidense). Rolling Stone la considera una de las 50
Mejores Memorias del Rock and Roll.
En el 2014, Rick
siguió con su carrera de autor publicando una novela que también se volvió
bestseller. En el 2013 se reintegró a General Hospital con motivo del
aniversario #50 de la soap opera. En la década pasada se hizo conocido por
interpretar a personajes en seris conocidas como un psiquiatra en la segunda
temporada de True Detective y en Supernatural encarnó mismísimo Lucifer.
En el 2021,
contando ya 70 años, hizo un dúo llamado Morris&Springfield con el que
grabo un DVD que no sé dónde habrá sonado. Mejor ha sido su última reinvención
como disk jockey. Todos los viernes se le puede escuchar a las 8Pm en XSirius
en su programa Working Class DJ.
A pesar de que
una severa caída que tuvo en un escenario de Las Vegas en el 2000, y que scans
recientes demuestran dejó serias lesiones en su cerebro, Rick no para de
trabajar Este verano, tiene una serie de conciertos preparado para diferentes
ciudades de Estados Unidos. A diferencia de lo ocurrido con Andy Gibbs, el trabajo y su familia (Barbara
y él tienen dos hijos Liam y Joshua) le impiden a Rick Springfield caer en depresiones y
vicios.




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