miércoles, 30 de septiembre de 2026

“¿De Las Tres Zorras, Quien es mi Madre?” Lace y el tropo de la busca-madre . (Miniseries del ayer)

 


Después de hablar del Último Descapotable, toca pasar a una vertiente diferente: la hija que busca a la made que la abandonó. Ese es el tema, entre otros,  del superventas Lace de Dame Shirley Conran, The Sisters of Alameda Street de Lorena Hughes, y la miniserie turca Cartas desde el pasado que puede ver por Netflix.

Cuando vi esta última me atrajo la presencia del tropo y la idea de una hija buscando a su madre en un grupo de mujeres. Pensé que se parecía a Lace, pero noté que me equivocaba. A la que se parece es a la novela de mi Beta. ¿La habrá leído Rana Denizer, la escritora (la misma que escribió El Club)? Debido a que “betee” The Sisters... sé que la autora quería trabajar con una variante de Lace, una miniserie que provocó mucho revuelo en Los 80, casi tanto como la novela  de Conran cuyas escenas y tramas sexuales llegaban a ser escabrosas.

Ni “Cartas” ni “Las Hermanas” son escabrosas, tampoco lo es la adaptación de Lace que como The Last Convertible va al grano con la interrogante. Comenzamos la serie con las tres posibles madres de Lili yendo a una reunión en una suite de hotel neoyorquino y a Lili (Phoebe Cates) que aparece vestida de blanco y les espeta “Which one of you bitches is my mother?”



Las Candidatas a ser “La Bitch”

El el libro toda esta mis-n-scene es precedida por un semi prologo donde Lili, de 13 años, es sometida a un aborto en un sitio cochambroso. Es la manera de Conran de mostrarnos el sufrimiento de Lili y el motivo de su odio hacia la madre que no la protegió. Tal como Ron en The Last Convertible culpa a quien cree su padre biológico por su terrible experiencia en Vietnam y por su posible incesto,  Lili culpa a una madre desobligada por todos los horrores que ha vivido,

La diferencia es que George Virdon alcanza a contarle a su ahijado la verdad. Lili no se entera de los detalles que precedieron a su concepción o que siguieron a su nacimiento. Estos le llegan al lector y al espectador gracias a los flashbacks de las tres (cuatro en el libro) posibles  madres de Lili.



Las candidatas a ser “la perra” son Maxine (Arielle Dombasle),una condesa francesa; Judy (Bess Armstrong) la reconocida periodista y editora de la famosa revista “Lace”;  y la filántropa Lady Pagan Swann (Brooke Adams). En la miniserie,  Lili ha tenido encontronazos con las tres en el pasado: seduciendo al hijo de Maxine (que podría ser su hermano, esta historia roza el incesto varias veces), rivalizando en amores con Pagan por el exótico príncipe Abdullah y con Judy por motivos profesionales.

Estas mujeres, que fueron intimas amigas en un internado suizo, ignoran que Lili ha empleado su dinero para contratar detectives que busquen a su madre y que dieron con Hortense (Dame Angela Lansbury), la tía de la condesa, que estaba a cargo de la manutención de la bebita. Algo que ocurrió hasta que la pequeña Lili desapareció en la Revuelta Húngara del ‘56 en el libro (o en la Alemania del Este en la serie). Eso ha permitido a Lili centrar su investigación en cuatro mujeres en el libro y tres en la serie.



En el libro que tiene lugar a fines de los 40, dos adolescentes inglesas Jennifer “Pagan”  Trelawney y Kate, son amigas desde que estudiaron juntas en Londres. Ahora están en La Hirondelle un internado para señoritas donde se les une una francesa gordita, obsesionada con hacer dieta. En un paseo conocen a Judy Jordan, una chica americana que trabaja de camarera en un hotel para pagarse sus estudios. Esas son (en el libro) las posibles madres de Lili.

En la miniserie, además de cambiar la cronología, y situar el nacimiento de Lili a a inicios de Los 60, hacen desaparecer a Kate considerándola muy aburrida. Judy es una americanita adinerada que sueña con ser escritora, y que estudia en el mismo internado. Aunque la novela  vive conjeturando quien es la posible madre de la actriz, hay una abundancia de flashbacks por parte de las candidatas que recuerdan sus esfuerzos por ser felices, sus malos amores, matrimonios, adicciones y carreras.

                              Las tres futuras "zorras"

Los flashbacks aquí son tan importantes como  en The Last Convertible, Cartas desde el pasado y The Sisters of Alameda Street. La diferencia es que tanto en Lace como Las Hermanas y la miniserie turca, es solo el lector el que conoce la tragedia que lleva a una mujer a abandonar a su hija. En Lace, la pequeña Lili ha sabido  que su madre vela por ella, que la gente con quienes vives son sus cuidadores y que algún día se reunirá con quien les dio la vida.

Cuando mueren los cuidadores de Lili y ella queda en la miseria, condenada a un infierno de abusos, es cuando se amarga. Decide vengarse, no solo de su madre, sino de las cómplices de esta que fraguaron el juego de que todas son “Lucinda Lace”, la supuesta progenitora de un bebé que nunca les es real. Esa es la diferencia de Lili con Elif de Cartas.. y Malena de The Sisters…



El Viaje de Malena

Malena, una estudiante de enfermería en el Ecuador de 1962, ve su apacible vida interrumpida cuando su padre intempestivamente se suicida. Revisando los papeles del muerto, Malena se lleva una sorpresa, una carta escrita por su madre biológica. La desconocida solo le da a la hija abandonada tres pistas: el pueblo andino de san Isidro, una dirección en la Calle Alameda y que su nombre inicia con “A”.

Armada con estos datos, Malena llega a la Calle Alameda, la antigua mansión de la Familia Platas, dueños de la joyería del pueblo. Su primer encuentro es con Ana Platas, la actual dueña de casa. Casada, madre de dos hijos, esposa tradicional,  justo espera a Lili, la díscola hija de una amiga que es enviada a ese pueblo a curarse de un mal amor.

Ana confunde a Malena con Lili. Malena confunde a Ana con su verdadera madre, pero a la hora de la cena Malena-Lili conoce a Amanda, hermana de Ana, viuda elegante, guapa y poco convencional. Cuando Malena intenta organizar sus pensamientos aparece Alejandra, otra hermana, vestida de pantalones, sin maquillaje, Alejandra es silenciosa, distante, solo sabemos que es quien diseña las joyas de la orfebrería familiar, pero por ser mujer no puede quedarse con el crédito de su obra.




Malena ahora está en una situación espinosa, debe decidir cuál es la mejor candidata para haberle dado la vida mientras intenta cumplir con su rol de Lili y evitar ser descubierta. (Para colmo, se entera que hubo una cuarta hermana, la hoy difunta Abigail). A medida que la novela avanza, a partir del capítulo 7, entran los recuerdos de las hermanas que alternarán con la investigación de Malena (ayudada por un diario semi quemado de Abigail) y la vida que lleva en San Isidro, la gente que conoce e incluso su romance con un hombre comprometido.


De esta manera, tenemos varias tramas que agilizan la novela, proveen nuevos misterios y hacen que el lector se involucre tanto con Malena como con Las Hermanas Plata. La maestría de la autora está en no enredarnos aunque a ratos nos frustremos, como Malena, al cerrarse la posibilidad de encontrar a su madre.

Los Alumnos de la Maestra Fatma

Eso es lo que no supo equilibrar la escritora y directora de Cartas desde el pasado. A pesar del prestigio de Rana Dinazer esta trama le ha salido tan descuidada e incomprensible que hasta en Turquía la han criticado.

Elif una chica de 20 años de la que sabemos muy poco (y seguimos sin saber) aparte de que le gusta la música y toca la guitarra, ha crecido casi sin preguntas sobre el pasado de sus padres. Ha aceptado el cuento del padre ausente, feliz de ser criada por Fatma, una maestra retirada y que paulatinamente va perdiendo la memoria. Esa es la única tragedia que afecta la vida  de Elif que, como Malena, no se imagina la crisis que se avecina.

                Fatma en la casa de reposo

Luego que su madre es internada, Elif intenta ordenar su papeleo y se encuentra con una serie de cartas que nunca fueron enviadas y, como Malena, encuentra una abierta, escrita por su madre biológica. Así descubre que su verdadera madre es una antigua estudiante de Fatma. Ahí la historia se desordena.



Vamos conociendo a los miembros del “Club Literario” de Fatma,  estudiantes de una escuela elite de Estambul. Ellos son la bella y millonaria Seda , que todos desean, pero que está involucrada en un misterioso romance que solo se sabe es con un hombre prohibido; Mert, el equivalente al capitán del equipo de futbol en los Teen Drama americanos, el casanova arrogante, la estrella del equipo de basquetbol que sueña con una beca deportiva para una universidad Ivy League.

El mejor amigo de Mert es Murat, un chico noble y generoso del que todos se aprovechan por ser muy rico. Murat ama secretamente a la odiosa Zuhal, una alumna becada llena de amargura y rencor social que la convierte en un puercoespín. Zuhal tiene amores con Mert, pero se rumora que es amante de Levent, empleado de la cafetería y que les vende drogas a los chicos.

La última de este grupo es la patética gordita Banu de la que se burla todo el mundo incluyendo  Zuhal y Mert. Banu está enamorada de Mert. Algo que no entendemos sino hasta que los flashbacks, casi al final, nos dicen que el año anterior a los hechos Mert fue bondadoso con ella. La pregunta es por qué no nos mostraron eso al comienzo. Es que como si los videos se hubiesen mezclado y perdido el orden, lo mismo ocurre con la trama.



Al comienzo, Elif se pone a buscar a los miembros del Club Literario con la excusa de entregarles las cartas. Fue una tarea que les asignó Fatma, cartas que escribieron a sí mismos con la idea de recibirlas veinte años más tarde y ver cuánto han cambiado. Lo interesante es que no vemos es momento, ya que paralelo a la búsqueda de Elif, comenzamos a conocer a los personajes en el presente:

Zuhal es representante de una marca de cosméticos y es la influencer de moda. La antigua escuela elite que tanto la despreció ahora le rinde homenaje, en un evento organizado por un poderoso empresario que también es fundamentalista islámico. Zuhal conoce a la esposa de este empresario: una mujer muy guapa, pero vestida de manera discreta y con velo en la cabeza. A Zuhal le cuesta reconocer en esta esbelta dama a Banu, la gordita. Mas le sorprende ver que Murat es el chofer de Banu desde que su padre perdió su fortuna y fue a la cárcel.

                          Zuhal

Elif entrega la carta a la hermana de Seda que al leerla descubre que el amante secreto de su hermana era su propio marido . Esto destruye su matrimonio. Elif le entrega la carta a Murat casi accidentalmente cuando él viene a visitar a su antigua maestra en el hospital. A Elif no se le ocurre―aunque hacen buenas migas―interrogarlo o incorporarlo a su investigación.

Elif también da con una agenda de su madre adoptiva donde Fatma guardaba sus preocupaciones, problemas y sospechas sobre sus alumnos. De ahí, Elif saca pistas falsas que la llevan a hacer creer que su madre es Zuhal y es a partir del cuarto episodio que deja de investigar y la trama se cifra en flashbacks de recuerdos de otros personajes. Elif pierde protagonismo sin razón aparente. En cambio, tenemos larga escenas de Mert y Banu.

                      Las cartas traen malos recuerdos

Después que una lesión destruyera sus sueños y objetivos, Mert ha acabado en Alemania como entrenador de un equipo de basquetbol femenino. El y Banu siguen en contacto y se insinúa un romance luego de un reencuentro entre ambos en Estambul. Esto sería romántico si no se sintiera inexplicable.

                                 Mert y Banu 20 años mas tarde

¿Como puede Banu haber perdonado la crueldad de Mert que, cuando se negó a ayudarlo en una manera ilegal de conseguí la anhelada beca, la arrojó a la piscina?  Banu leyó la carta secreta de Mert que era una lista de las chicas de su curso en las que les asignaba ventajas y desventajas de acuerdo a belleza y posibilidades sexuales. A Banu, Mert le profetizaba una vida de virginidad ya que era una “gordiflona” poco atractiva. ¿¿Que hace que Banu ahora lo reciba con cariño y el la haya aceptado. Es porque la ve bella y delgada? ¿Como volvieron a encontrarse en las redes sociales? Nunca lo sabremos.



Aviso que voy a poner spoilers si todavía alguien quiere ver esta serie que inicia tan bien y cae en disparates, se salte esta sección: 

SPOILERS

La Madre de Elif

Para el segundo episodio yo sabía que B. era la madre de Elif. Cuando le dice a Zuhal que no puede tener hijos yo pensé que o era una mentira o que había quedado estéril después del parto. Lo que no sabía era quien era el padre y eso me permitió seguir con la historia. En el penúltimo capítulo, descubrimos quien embarazó a B. Y estamos tragándonos la sorpresa cuando llega la otra, el padre no quiere saber nada de Elif y eso que la conoce y le cae bien.

               Murat y Elif antes de saber que son padre e hija

La sorpresa llega a un clímax cuando B., a diferencia de las telenovelas, a diferencia de los ejemplos incluyendo a Lace, rechaza por segunda vez a su hija. Lo terrible es que en el penúltimo capítulo, B. asume su maternidad y manda aviso a Elif de que le revelará su verdad, pero cuando descubre que Mert la ama y quiere iniciar una vida con ella, la ex gordita prefiere esta opción antes que someterse al escarnio público de ser madre soltera de una jovencita. ¡Que asco! Y lo extraordinario es que la guionista está muy pancha con ese final, aunque críticos y público no.

Elif ha sido citada a un restaurante para conocer a B. y está presente Zuhal (que finge ser la madre biológica de la chica) .A medida que avanza la noche y B. se muestra más silenciosa e indiferente, la dolida y humillada Elif toma una decisión y hace un brindis. Por su verdadera madre, la maestra que la crio … y Colorín Colorado.



Muchos encontraran que este final recuerda al de The Last Convertible (libro) donde Ron Jr. tras enterarse que es hijo del narcisista Russ, lo hace a un lado y acepta que Dal quien lo crio, es su verdadero padre. La diferencia es que Ron Jr. sabe toda la verdad de las circunstancias que llevaron a su procreación, el dilema de su madre, la decisión de muchos de cómo darle una vida mejor a un bebé nonato. Con esa información, Ron Jr. alcanza la paz, supera sus miedos, es capaz de planificar su vida. Nada de eso ocurre con la pobre Elif.

Parte de la rabia que el espectador siente por los padres de Elif es el modo en que se la concibió. Murat era el mejor amigo de Banu. Aun después de su noche de pasión, la seguía defendiendo y queriendo. Eso era resultado de que nunca supo ni del sexo que compartieron ni de la hija que engendraron.

                     Seda les dio extasis con el licor a Murat y a Banu

La serie nos cuenta que ambos estaban bebidos y drogados cuando acabaron en la cama. Al día siguiente, Murat no recordaba nada. Banu recordaba todo. Para confirmárnoslo, la serie nos lleva al presente al primer encuentro sexual de Banu y Mert. Banu solo ha tenido sexo una vez, la memoria es tan horrible que le viene un ataque histórico e interrumpe el acto. Nos queda claro que para Banu la concepción de su hija fue tan traumática que equivale a una violación. En eso, Cartas desde el pasado se asemeja a los otros ejemplos de los que les he hablado.

                    Una noche de copas destruyó la vida de Banu

FIN DEL SPOILER.

La Hija como Producto de Violación

Ese es un tema que tienen en común Lace y otras obras que siguen su diseño, la violencia sexual. The Sisters of Alameda Street se cifra en la importancia de los lazos familiares y Lace en la amistad femenina, pero latente en ambas esta la represión sexual de la mujer y la violencia que se cierne sobre ellas. Dame Shirley fue una mujer fascinante que plasmó sus vivencias en su novela más famosa,  desde su estadía en un internado suizo hasta su labor como editora, novelista y filántropa, sin dejar de mencionar sus tres matrimonios. Sin embargo nada en su pasado explica su fascinación con el sexo kinky ni la constante presencia de la violencia sexual en su trama.

Yo diría que el zeitgeist de los 70 y 80 fue esa aproximación a un nuevo erotismo. Junto con la liberación sexual, vino el miedo a los resultados del sexo. El principal era el embarazo, el segundo la violencia de género que tiñe la experiencia sexual. Se sabe que Dame Shirley junto con Judith Krantz y Jackie Collins “fundaron” el Bonkbuster, un tipo de novela rosa llena de sexo no necesariamente gratificante. En eso difería del bodice ripper, el romance histórico tan en boga que glorificaba el ultraje sexual.



Ya he hablado de eso en otras entradas sobre la moda del héroe violador tanto en la literatura como en la pantalla de esa época. El ejemplo más notorio la romantización de Luke-Laura, la Power Couple de la soap opera General Hospital cuya historia de amor había iniciado con una violación. Aunque el Bonkbuster no trata exclusivamente de violencia sexual, el sexo es visto como peligroso, como una forma de control y se destruye la idea de que siempre sea placentero. Eso recuerdo de haber hojeado la obra de Judith Krantz y Jackie Collins, a las que mi madre era adicta y yo despreciaba.

En Lace nos encontramos con ese mismo escenario. En la novela, Kate es asaltada sexualmente por la madre alcohólica de Pagan; la misma Pagan es violada por el chofer del internado, y Lili es producto de una violación y es abusada por un adulto a los 13 años lo que la lleva a un aborto y luego a buscar empleo en la industria porno donde cada filme es una experiencia de sexo forzado.



The Sisters of Alameda Street, escrita ya fuera de esa época donde el erotismo no necesariamente era romántico y sublime, no sufre de esa obsesión. Aun así, más de un lector timorato (a juzgar por los comentarios de Amazon) se escandaliza ante una trama que menciona esposos impotentes, adulterio, una hermana tiene amores con un curita y otra es victima de un ultraje sexual.

Mi Beta Lorena, me alertó recientemente de la existencia de otra obra inspirada en Lace. Se trata de la miniserie (18 episodios) Pacto de Silencio, hecha en México que puede verse en Netflix. Ahí está la historia de cuatro adolescentes que hacen amistad en el mismo internado. Las cuatro son activas sexualmente (a una la violan) y una queda embarazada. A punta de chantajes, consiguen que la directora del internado las encubra y dejan a la recién nacida en la puerta de una iglesia.

La directora la rescata y la da a criar a una mujer que le inculca la pequeña odio por la madre que la abandono. Años más tarde, Brenda (Camila Valero, la bisnieta de Doña Silvia Pinal), convertida en poderosa influencer se infiltra en la vida de las cuatro mujeres con la intención de destruirlas. No se las recomiendo porque es melodramática y mediocre. Un ejemplo de la diferencia de trabajar con un tropo como lo ha hecho Lorena Hughes en The Sisters of Alameda Street a plagiar de mala manera como Pacto de Silencio a no saber utilizarlo como Cartas desde el pasado.



A propósito, acabo de enterarme que Rana Denizer copió, hasta el título, su miniserie de una miniserie rusa donde una chica, tras leer cartas de su difunta madre, parte a Moscú a descubrir quien entre un trio de amigos, es su padre. Esta serie (Cartas del Pasado) está en YT y en castellano.



Una última palabra sobre “Lace”. No sé si ha sido traducida al castellano y no recomiendo el libro, puede ofender muchas sensibilidades modernas. En cambio la serie (Tres Destinos en España) si puede encontrarse completa en YouTube. Merece ser vista porque, como fue presentada en televisión abierta ,es bastante moderada, a ninguna la violan ni siquiera a Lili.

Fue tanto el éxito de la miniserie que se le hizo una segunda parte, donde ya no pudo evitarse el tema de la violación para explicar el nacimiento de la niña, aunque su madre creía que era hija de su novio. También esta versión puede encontrarse en YouTube, como ejemplo de cómo el sexo y el sensacionalismo vendían en Los 70 aun en la discreta cultura televisiva.



 



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