lunes, 8 de enero de 2018

Las Villanas del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Epoca del 2017


Las heroínas que escogí no serán perfectas, pero están muy por debajo de la maldad de las señoras de esta lista. Mis villanas lo son en serie, en el hecho de que su maldad abarca más que hacerles la vida a cuadritos a los protagonistas. Son fuerzas negativas que, como las harpías mitológicas, persiguen a los personajes impidiéndoles vivir en paz y ensuciándoles las vidas incluso a los que no son de su círculo.

Madame Agathe (Versalles)
Fue difícil decidir quién era la más perversa de “Versalles” (por ende, del 2017) si la Marquesa de Montespan o su brujil mentora, pero ganó Agathe por una gran razón. A pesar de que nunca delató a nadie no lo hizo por bondad sino porque no convenía a su agenda. Agathe no sabía lo que era bondad.

A diferencia de Montespan que derramaba lágrimas de cocodrilo y esgrimía su amor como excusa de sus crímenes, su cómplice tenía el descaro de creerse revolucionaria y de jurar que sus horrendos actos iban encaminados a destruir la tiranía de la monarquía. Alguien que realmente quisiese ayudar a las masas no se aprovecha del desamparo de las prostitutas o masacra bebitos inocentes.


Agathe supuestamente servía al Señor de las Tinieblas, pero en realidad se servía sí misma. Era tan amoral como ambiciosa, vivía como burguesa en buena casa y usaba vestidos caros. Su habilidad era aprovecharse de la desgracia ajena: de las demenciales creencias del padre Guibourg; del pobre Gastón de Foix expulsado de la corte y ansioso de vengar a su madre; de Sophie, la esposa abusada, y sobre todo de la delirante ambición de la Marquesa de Montespan.

Agathe estaba basada en un personaje real llamado Catalina Monvoisin, o comúnmente “La Voisin”. La especialidad de ambas era practicar abiertamente la quiromancia, pero clandestinamente las dos eran envenenadoras, preparadoras de filtros de amor, afrodisiacos y pociones para provocar abortos. Aunque tan discreta como Agathe, La Voisin nunca escudó sus malas artes bajo discursos panfletarios.

Françoise Athenais de Rochechouart de Mortemart, Marquesa de Montespan (Versalles)

Tras la muerte de La Voisin, su hija cómplice (encarcelada en La Bastilla) soltó la sopa y confesó que Athenais había sido clienta favorita de su madre, que había comprado venenos y afrodisiacos, y que había atentado contra la vida del Rey Sol. Así que no andaba tan despistada la serie.

Pero la Marquesa de Montespan de la serie es cien veces mas mala. Si en la vida real, Athenais envenenó a Angelique de Fontanges por haberla reemplazado en la cama del rey, el personaje de Anna Brewster envenena a una pobre niña solo porque en su paranoia cree pueda gustarle a Luis XIV. Luego estrangula a su mejor amiga y no tiene reparos en que se sacrifique una bebita inocente en una misa negra solo para conseguir su propósito de recuperar al amante. Ohhh y no nos olvidemos que fue la autora intelectual del falso suicidio del Padre Pascal y que pretendió matar a toda la corte versallesca emponzoñando el vino de consagrar.


¿Qué se puede pedir de una mujer tan estúpidamente controladora y ambiciosa que, por no perderse una fiesta, casi da a luz delante de la Corte? ¿Y que cuando le dicen que su hijita tiene sarampión solo se le ocurre quejarse que quedará marcada de por vida y nadie querrá casarse con ella? No sorprende que no haya derramado una lagrima ante la muerte de la niña. Hay muchos Montespan fans que reniegan de como Madame de Maintenon se ha ganado el corazón del rey, pero es innegable que es más sensible y decente que la Marquesa.

Margaret Beaufort (The White Princess)

Margaret Beaufort es uno de mis personajes favoritos de la historia inglesa, y aunque Philippa Gregory la ha avillanado un poco, fue mi personaje favorito (después de Jaquetta de Luxemburgo) en “La Reina Blanca”. Pero como en todo en la secuela de esta espectacular serie de Starz, el personaje cayó en la mediocridad. En vez de la deliciosa Amanda Hale tuvimos a Michelle “Catelyn” Farley dando vida a una malévola e inferior Margaret.

 Michelle es una señora actriz, pero su Margaret derivó en una villana caricaturesca incluso en su aspecto. Estaba tan flaca que parecía lagarto erguido y ese casco de Darth Vader y ropas de Maleficent ayudaban a aumentar ese efecto. Era un hada perversa de esas que asustan a los niños, capaz de mandar matar a los Hijos de Eduardo y asesinar al bebé de Perkin Warbeck.

Lo único redimible en Margaret era que los otros personajes femeninos de la obra (con la excepción de Maggie Pole) la superaban, a ratos, en imbecilidad y maldad. Eso nos hizo perdonarle que cometiera un acto más digno de una mantis, que de una piadosa reina medieval. Me refiero al asesinato de su único amor, Jasper Tudor, acto impensado por Doña Pippa y nacido solo de la afiebrada mente de Emma Frost, una gran campeona de la misoginia de Starz.

Lo trágico de Mi Señora, La Madre del Rey, era que todo lo hacía para beneficio de un hijo que la odiaba. La relación de Margaret y Henry Tudor era tan desagradable, retorcida y espeluznante como la de Leonor de Aquitania y sus hijos en “Un león en invierno”.

Ivette “Maman” Sabine (The Collection)

¡Qué gran role este de Ivette, la peor de los Sabine que ya son una familia muy poco recomendable! Al comienzo, la vemos como una viejita medio amargada, medio borracha, pintada como payaso de circo, que también es medio bruja, puesto que vive leyéndole el Tarot a gente que no quiere conocer su futuro. Pero pronto conoceremos su lado más oscuro. Cuando su primogénito Paul le cuenta que un inspector anda tras ellos, su madre, con gesto displicente, le aconseja “comprarlo”.  “Ya no vivimos en esos tiempos” le recuerda Paul. Así nos enteramos de que “Maman” fue cómplice de su hijo y parte del mundo amoral y criminal de la Ocupación.

Pero la degradación de Ivette viene de mucho antes como Paul le relata a su hermano menor. La historia de Ivette es la de de una mujer que tuvo hijos con diferentes hombres, amantes que la golpeaban y que la empujaron al alcoholismo. Ivette jura que todo lo que hace es por su familia y que ama con locura a su benjamín, Claude. En realidad, solo la mueve la ambición. Su amor es Maison Sabine la gran fuente de dinero de la familia.

 Cuando Claude se niega a entregarles unos bocetos, Maman contrata un marinero para que seduzca a su hijo y le robe los dibujos. Que al marinero se le pase la mano y casi mate a Claude, es para Maman solo un accidente de trabajo. Cuando el marinero decide chantajear a la familia, Ivette lo asesina a sangre fría y entierra el cadáver en el jardín de su casa de campo. Cuando la policía descubre el cadáver, la tarotista crea todo un complot que acaba con el arresto de una inocente. Así Maman mata tres pájaros de un tiro: libera a su familia de sospechas, rompe la relación de Paul y su amante, y evita que la despechada mujer pueda crear un negocio rival de Maison Sabine.

Tal como juega con las cartas del Tarot, Ivette juega con las personas enfrentando a sus hijos entre sí, enfrentando a Paul con su esposa, incluso haciendo malabares con las autoridades. Todo sea por proteger el negocio familiar. Maman hubiese sido un gran capo de mafia.

Vasilia Pirifona  (The Durrells en Corfú)

A pesar de tratarse de una comedia, el personaje de Vasilia, la nueva casera de los Durrell, le agregó un toque siniestro en esta última temporada. Dotada de una belleza escapada de un mosaico bizantino, un vestuario que quita el aliento, y un modo de caminar que hace pensar en una cobra encarnada en mujer, Vasilia podría ser la típica vampiresa del pueblo. Sin embargo, su interprete (Errika Bigdiou) y los libretistas le otorgan una personalidad tempestuosa a lo Medea y un implacable deseo de imponerse.

En una sociedad patriarcal, Vasilia se atreve a ser sexualmente activa a pesar de ser soltera. Inclusive es ella quien elige a sus parejas. Lo vemos con el desprecio con el que trata los lugareños que la siguen babosos y embelesados: “¡vuélvanse a sus casas con sus mujercitas!” les susurra.

Pudo ser como la Malena de Tornatore, pero a diferencia del personaje de Mónica Bellucci, Vasilia no tiene un pelo de víctima. Cuando se entera que Hugh, su ex amante, muestra interés en Louisa Durrell, Vasilia descarga su ira sobre la familia de la rival. Aprovechándose de la debilidad de Hugh y de lo poco avispados que son los Durrell (menos Gerry por supuesto), Vasilia comete mil perrerías que van desde embargarle los muebles a la familia hasta seducir a Larry, el hijo mayor de Louisa.

Finalmente, Vasilia llega al crimen cuando apuñala a Hugh. Creyéndolo muerto, Vasilia se revela como una mediocre cobarde y huye como demonio exorcizado, cargando maletas a medio hacer. Pero como comenta Louisa, un espíritu violento como Vasilia nunca será totalmente vencido, por eso es tan peligrosa. A ver si regresa en la Tercera Temporada.


¿Hubo otras villanas peores que estas en el 2017?



jueves, 4 de enero de 2018

Los Héroes del Period Piece: Lo mejor del Drama de Epoca del 2017


¡Que complicado es hacer esta lista! No sé si debo elegir a los mas lindos, a los más románticos, a los más heroicos, o simplemente ir por los personajes mejor desarrollados. Al final me quedé con cinco que, sin ser protagonista (bueno, dos al menos lo son) destacaron por sobre otros más patéticos o más llorones, o menos nobles. ¡Porque ni loca pongo a Ross Poldark, que merecería vivir en un chiquero, en esta lista! Estos son mis elegidos.

James Alexander Fraser, Lord Broch Tuarach (Outlander)

Encabezando mi lista está la única razón por la cual terminé de ver la tercera temporada de “Outlander”.  Se ha hablado que, en la adaptación de Voyager, la tercera de las novelas de la saga Forastera se deformó a los personajes de Diana Gabaldon, principalmente a la heroína que se ha vuelto una fiera. 

El único incolumne es Jamie que como se pasó media temporada lejos de su mujer, si pudo evolucionar y ganarse el cariño y confianza de público y de otras figuras de la saga.
Para comenzar, finalmente Jamie cierra un capítulo doloroso de su pasado al matar a su violador Black Jack Randall. Aun así, en la Batalla de Culloden, el personaje de Sam Heughan queda malherido y es tomado prisionero por los ingleses. Su generosidad pasada lo salva de la horca. El comandante inglés es hermano de un joven oficial a quien Jamie perdonase la vida. Su honor le exige pagar la deuda y dejarlo en libertad.


Los próximos años, Jamie se la pasar ‘a viviendo como un ermitaño en los bosques de Lallybroch. Se ha convertido en McDubh, una especie de guerrillero. A pesar de que su existencia mantiene viva la flama de la resistencia escocesa, la mera existencia de McDubh pone en peligro a la familia de Jamie. Por eso, Jamie hace que lo atrapen los ingleses para que su hermana pueda cobrar la recompensa y vivir en paz. ¿Han visto algo más heroico?

Jamie es enviado a un castillo prisión donde se encuentra con otros jacobitas.  Resulta que el alcaide de la prisión es Lord John Gray, el mismo a quien Jamie salvara la vida cuando era un mozalbete. Lord John además de culto y compasivo…es gay… ¡Oh sorpresa! Se enamora de Jamie como la mitad de los otros personajes de esta saga. Aunque a Jamie no le provoca ninguna gracia, pronto se da cuenta que Lord John no es Black Jack.

Cuando los prisioneros escoses son exiliados a Jamaica. John le consigue empleo de caballerizo en el castillo de los Dunsany. Bajo el nombre de Alexander Mackenzie, Jamie se pone a limpiar cuadras. A pesar de que los Dunsany han perdido un hijo a manos de los jacobitas, pronto le toman cariño al pelirrojo caballerizo que usa el seudónimo de “Alexander Mackenzie”.

La que más interés tiene en el criado, es la rebelde lady Geneva quien descubre su identidad secreta. Comprometida con el anciano Lord Ellesmere, Geneva chantajea a Jamie para que la desflore. Tan bien lo pasa Geneva que no deja que el marido la toque así que es obvio que su hijo no tiene nada que ver con el supuesto padre. 

Cuando Geneva muere en el parto, Ellesmere amenaza con matar al niño. Entra Jamie y de un balazo saca de la película al intruso. Los Dunsany están tan agradecidos con Jamie que hasta le ofrecen su libertad y devolverlo a Escocia, pero “Mackenzie” prefiere seguir siendo sirviente para ver a su hijo crecer y solo deja al pequeño Willie cuando nota que el parecido físico entre padre e hijo puede delatar su parentesco.

Es un sacrificio precioso que contrasta con el tipo de vida que Claire ha llevado en el presente. Mientras Jamie se sacrifica por su familia y por su pueblo, y cría su hijo a pesar de que no puede reclamarlo como tal, Claire logra cumplir sus sueños de llegar ser una gran cirujana, pero a costa de la felicidad de los suyos. Mientras Jamie vive dedicado a los demás (incluso su matrimonio con Laoghaire es un acto de compasión), mientras sigue, a riesgo de su vida, luchando con la pluma en contra de los ingleses, Claire se ha vuelto regañona, resentida, beligerante y criticona. Yo creo que el mayor acto de heroísmo de Jamie es soportarla. Si hasta la temporada acaba con él arrojándose a un mar embravecido para salvarla.

 Philippe, Duque de Orleáns (Versalles)

Para a quien le parezca extraño o fuera de lugar poner a un personaje gay entre los protagonistas masculinos ideales, diré que para los propósitos de la serie el Duque de Orleans es bisexual. Aparte que, si escogemos a los héroes por su caballerosidad, nobleza, dinamismo y capacidad de cambiar positivamente su entorno, entonces Monsieur es un héroe total.

En el campo de batalla, el personaje de Alexander Vlahos descuella de tal manera, que su hermano le prohíbe liderar sus tropas temiendo que la imagen guerrera de Monsieur opaque al Rey Sol. Sabemos que en batalla no solo es un buen comandante, amado por sus soldados, también hace guerras limpias. Por eso critica a su hermano (¡Tienes sangre en las manos!) por haber permitido la masacre del Palatinado. No solo es valiente en el campo de batalla, esta temporada Philippe arriesgó su vida para entorpecer los planes de espionaje del despreciable Thomas.

El altruismo es una virtud propia de los superhéroes y en Philippe de Orleáns se manifestó de muchas maneras. Con su mujer, a la que reconocía como víctima de las circunstancias y a la que aprendió a querer y respetar, pero también conmovió verlo preocupado al verla llorar por su reino aplastado por la desenfrenada soldadesca del cuñado. incluso con los extraños o enemigos, Philippe podía ser compasivo como cuando aconsejó a Montespan ser franca con el rey y recordarle lo mucho que lo amaba.

Philippe nos mostró que la compasión es también parte del amor. A pesar de que las travesuras y torpezas del Caballero de Lorena ya lo tenían hasta la corona, Monsieur amaba a Chevalier y no quería hacerle daño. Eso se ve cuando pretende curarle las heridas, tras la paliza que MonChevy recibe de parte de los cómplices de Thomas.


A todos los “versallescos”, nos queda claro que Philippe podría ser mejor rey que su arrogante hermano y esta temporada nos ha dado la oportunidad de verlo en acción. Cuando Bontemps despera al ver que su rey se ha convertido en un pelele en manos de la Marquesa de Montespan, ¿a quién corre a pedirle socorro? A Chapulín Philippe quien se convierte en muñeco de ventrílocuo para repetirle al hermano las ordenes que le había dado a Bontemps de ser detenido si alguna vez caía en manos de hembra manipuladora.

El envidioso Rey Sol impidió a su hermano representarlo en su guerra contra Holanda, prefiriendo ser el quien liderase el ejército, pero el destino consiguió que Monsieur por unos días suplantase a Luis. La llegada de los enviados de un sultán hindú alborotó a la corte. ¿Como explicar la ausencia del rey? Pues entre Bontemps, la reina y los ministros se consiguieron al mejor actor de la corte.

 Tras un empujoncito de Lieselotte, Philippe representó no a su hermano, sino al monarca que él seria (uno amigo de las bufandas de seda hindú), consiguió un excelente tratado, un pie de Francia en el Indostán (uno que Francia conservaría hasta el Siglo XX, y hasta hizo un lucrativo negocio como pago de su actuación.

James Keziah Delaney (Taboo)

No hay regla, reitero, de que el héroe deba ser puro y sin macula. Ni Jamie Fraser ni Philippe De Orleans están exentos de fallas, ¿pero un asesino, caníbal e incestuoso? ¿Un doctor brujo que invade los sueños de su hermana con pesadillas eróticas, un hombre que pone a su propio hijo a revolver una batea de pólvora a punto de explotar?   Ni porque lo interprete Tom Hardy que, además, como notó la Gatita Elle, anda disfrazado de ropero de tres cuerpos.

Sin embargo, si comparamos a James con los otros villanos del cuento: su cuñado, los señores de la East India Company, él está por encima de ellos por razones de integridad y conciencia. Obligado por el padre— para purgar el pecado de seducir a la hermana—James entra en la marina y al servicio de la Compañía. Así, accidentalmente, se ve involucrado en la trata de esclavos y en la muerte de muchos de ellos en un naufragio. Pero mientras a Janes lo corroe la culpa, y lo persiguen los fantasmas de las víctimas, los verdaderos responsables no pierden ni una hora de sueño por su maldad.

El mundo de James Delaney es un espacio de entes negativos que, por ambición o rencor, cometen mil pecados. Y sin embargo los criminales que Delaney reúne en su Liga de Malditos son mejores que el Príncipe Regente y su turbia caterva de demonios, espías y torturadores. James no tiene prejuicios, no tiene miedo a enfrentar su lado oscuro, pero si sufre de culpas. Lo vemos cuando se viene abajo creyendo que mató a la pequeña Winter. 

Aun así, al huir rescata a todos los que cree pueden sufrir en su ausencia. Desde su madrastra hasta su hijo, desde el mayordomo hasta el cómplice travesti. A la única que aleja para protegerla es a Zilpha, su gran amor. Al hacerlo, Delaney sin querer la empuja al suicidio. Otro cargo para su conciencia y es que hay algo muy romántico y heroico en un hombre que carga el peso de la maldad humana.

Capitán Ronald Dreyfuss (My Mother and Other Strangers)

Ya sé que más de alguno me lanzara un ladrillo por poner a Dreyfuss en esta lista. Me dirán que un hombre que oculta una mujer demente, y finge ser libre, es un ente despreciable. Les respondería que entonces todos odiaríamos a Edward Rochester, pero más allá de los paralelos literarios, nadie en los cinco capítulos de esta miniserie se molestó en preguntarle a Ron si era soltero, Ciertamente no Rose Coyne la mujer de quien él se enamora. Aparte de ella, Dreyfuss no entabla ninguna relación con los hostiles habitantes de un pueblo al que el Capitán aporta toda la generosidad de la que puede disponer un alto oficial de la Fuerza Aérea Estadounidense en una Irlanda del Norte asfixiada por las privaciones y racionamientos de la Segunda Guerra Mundial.

Esa actitud de “Yanqui Go Home” por parte de unos irlandeses que pareciesen favorecer más a los Nazis que a los aliados gringos que han establecido su base aérea en sus tierras, es lo que nos arruinó la serie a todos los que las seguíamos. Totalmente inexplicable puesto que Estados Unidos ha recibido a los irlandeses con los brazos abiertos por mas de dos siglos. Inexplicable cuando los pobres pilotos americanos no hacen mas que tratar de caer simpáticos y ayudar a la población. Por eso es por lo que la actitud noble, comprensiva y generosa del Capitán Dreyfuss lo vuelve un personaje más heroico.  Él es el caballero de la leyenda artúrica con el que sueña Rose, la esposa insatisfecha que después de casi veinte años en Moyrag todavía se siente una afuerina.


Desde que dejara su rol de Ken Cosgrove en “Mad Men”, Aaron Staton ha ido escogiendo acertadamente los mejores papeles. Primero como el maestro enamorado de su alumna en “Ray Donovan” y ahora como el melancólico y poético Capitán Dreyfuss. Se entiende que mujeres como la teniente Tillie Ziegler y Vera, la hermana de Rose, se enamoren de él.

Es al verlo con su hermana que Rose finalmente reacciona y decide jugarse todo, hijos, matrimonio, trabajo, reputación por un “amour fou” con el que su mente literaria sueña. Tal como le dice a su hermana “déjanos recitar a Tennyson juntos”. Pero sabemos que con un caramelote como Dreyfuss, la cosa no se va a quedar en poesía.

¿Concuerdan con mi elección de héroes del 2017?  ¿O tienen mejores candidatos? No tienen que ser de época necesariamente.


lunes, 1 de enero de 2018

Las Heroínas del Period Drama: Lo Mejor del Drama de Epoca 2017


Viendo el inicio de “Vikings” le decía mi hermano que haber estado expuesta a tanta calidad, en lo que ficción histórica televisiva se refiere, me había hecho exigente con el género. Y la mejor manera de poner a trabajar esa exigencia es reconocer lo mejor y lo peor que me ofreció el 2017 en varias categorías. Para los propósitos de este listado he elegido series que se vieron en USA este año, una excepción es “The Crown” A pesar de que Netflix la lanzó al mercado en noviembre del 2016, la mayoría de sus fans, incluyendo a servidora, la vimos en el 2017.

Comencemos con las protagonistas y heroínas (que no siempre tienen que llevar el rol protagónico) del año. Y la reina la mejor, la más hembra, la más generosa, la más fuerte, fue sin duda:

Demelza Carne Poldark (Poldark)

Winston Graham solía decir que para diseñar a Demelza se había inspirado en su propia esposa. O tuvo mucha suerte el escritor o exageró al idealizar a su señora. Como su nombre, Demelza es única, es perfecta, no comete errores. El único error que su marido le achacó, con la brusquedad que lo caracteriza, fue cuando ayudó a la prima Verity a huir con su novio. Ese, no fue un error a mis ojos. Demelza tenía dos opciones, y escogió la que le pareció mejor.

Tan admirable es la protagonista de esta saga que, de rapazuela mendiga, disfrazada de chico, y con más pulgas que su perro Garrick, ha pasado a ser dama de sociedad que brilla en las mansiones de toda la región. Eleanor Tomlison ha permitido que su personaje evolucione sin que Demelza pierda ni su sabiduría ni su sagacidad innatas. La mayor virtud de Mistress Poldark es su generosidad. Es buena esposa, buena madre, buena hermana, buena patrona, buena amiga e, increíble, buena hasta con su rival Elizabeth. ¿Qué otra mujer va a cuidar a la Otra (el marido de la Otra, el hijo de La Otra y a la tía de la Otra) cuando se están muriendo de difteria?

Es tanto el altruismo de Demelza que incluso su adulterio es visto en términos de su buen corazón. Ósea, se apiadó del pobre Hugh porque se estaba quedando ciego. Y aunque parezca ironía, cuando Graham nos muestra a Demelza adultera en esta última temporada, la muestra santa, la enaltece. Su falta no es tal. Si Demelza no se hubiera acostado con el Teniente Armitage, la hubiéramos criticado, tachado de egoísta, injusta. Es increíble, ni el pecado puede ensuciarla.

Es Ross Poldark el desacreditado en esta situación. No solo por su porfía, por su inercia, por su falta de honestidad. El mayor pecado de Ross fue casi haber empujado a su esposa a los brazos de un amante y eso que el mismo le dijo que si estaba desilusionada de su marido,  se buscará otro. Y ella le respondió con la franqueza que la caracteriza “Eso voy a hacer. Y no voy a tener que buscar muy lejos”. Sin embargo, no podemos ver el affaire Demelza-Hugh como un acto revanchista de parte de ella.
Demelza fue clarísima (y se lo confeso al marido) en lo que respecta a los motivos que la llevarían a faltarle. Como contrastó el candor de la ex pinche de cocina con la incapacidad del Capitán Poldark de sincerarse con su mujer. Demelza dijo desear ser otra, una libre que, al menos por un día, podría amar a otro. Que momento desperdiciado para Ross de confesar sus sentimientos por Elizabeth, o de decir simplemente” Demelza yo no soportaría saberte con otro”, o cualquier cosa que le indicara a ella que todavía era importante para su marido. Pero no, Ross se la pasó la temporada ofendiendo a Demelza. Acusándola de ser ambiciosa, o diciéndole groserías como “No todos los hombres de Cornualles están locos por ti”. Pues bastó uno para convertirte en cornudo, Ross Poldark.

Extraordinaria la maestría de Winston Graham de enaltecer a su heroína aun a costa de su héroe y de demostrar como un hombre por soberbia, egoísmo o dejadez, puede casi perder a la mujer perfecta.

2. Charlotte-Elizabeth del Palatinado (Versalles).

 Como personaje histórico, Liselotte fue fascinante. En una época en que las crueles uniones dinásticas eran muchas veces desastrosas, ella supo sobrevivir en una corte llena de traiciones como la del Rey Sol, embarazarse tres veces de un marido homosexual, ser ella la que dijo “¡basta!”  a una intimidad que la humillaba (y también humillaba al Duque), y dejar un buen recuerdo en la historia. Aún más, su abundante correspondencia nos legó una crónica duradera sobre como era vivir en la Francia de Luis XIV.

Jessica Clark ha sabido capturar la esencia de Liselotte, una mujer más moderna de lo que convenía en esa época. La historia ha descrito a la segunda esposa de Monsieur como poco femenina y eso ha dado a pensar que tenía aspecto “hombruno” Nada de eso, lo que pasa es que como nos lo muestra la serie, Liselotte está muy lejos del ideal femenino artificial y sofisticado que representan las maiteesses oficiales de Luis XIV, La Valliere y Montespan. La alemana es gordita, un poco desgarbada, no sabe vestirse, es muy franca y honesta. Es deportista y se gana al cuñado acompañándolo de cacería.

Lo más importante es la buena influencia que tiene sobre el Duque y como consigue interesarlo en compartir su cama, pero la grandeza de Madame es que nunca se engaña. Ella sabe que en esa cama hay tres personas y su compasión abarca hasta el incorregible Chevalier de Lorena, el verdadero amor de su marido. Aunque eso no ocurrió en la vida real, la serie nos hace querer más a Liselotte por como intenta entender a Chevalier y aconsejarlo para que no pierda el cariño de Philippe. 



Al mismo tiempo, la Duquesa de Orleans lucha por elevar la autoestima de Monsieur y convertirlo en un hombre que no tenga que vivir a la saga de su hermano. Sin Liselotte, Philippe nunca hubiera aceptado fingir ser Luis ante el sultán de la India.

3. Elizabeth Mountbatten (The Crown)

 Poco importa si eres monárquico o republicano furibundo, el espectáculo de “The Crown” no te puede dejar indiferente y es casi imposible que en algún momento no sientas empatía, e incluso cariño por su protagonista, Isabel II. Al final se termina uno poniéndose de parte de la reina pesar de que Peter Morgan (que si odia la monarquía) intente falsear la historia y mostrarnos una Isabel mezquina y rencorosa que como un jefe del Yakuza envía a su sicario, Tommy Lascelles, a expulsar del reino al osado caballerizo que pretende a la hermana.

Hice las paces con Claire Foy, quien fuera mi Amy Dorrit definitiva, pero que detesté como Ana Bolena en “Wolf Hall”. Su interpretación de Isabel II desde que era una jovencita recién casada hasta esa mujer que puede lidiar con ministros díscolos, con el tío siniestro, y hasta con su propia ignorancia, pero que descubre que su talón de Aquiles está en los que mas ama,  demostró que no todas las reinas son como Cersei o Daenerys.

Entre Morgan y Foy construyeron una reina moderna que en realidad es un poco Daenerys, vulnerable pero sagaz, consiente de sus limitaciones, pero también de su sentido de deber, dispuesta a sacrificarlo todo en el Juego de Tronos. Sacrificarlo todo para descubrir que el primer sacrificio es su felicidad. Yo he llegado a aborrecer a Daenerys, pero adoro a Isabel, casi tanto como admiro a la reina que Claire Foy encarna.

4. Lorna Bow (Taboo)

Cuando apareció este personaje por primera vez en la serie, le tuve fastidio inmediato.  Sonaba a trepadora con ese cuento de ser la viuda desconocida del padre de James, el protagonista. Como si no tuviera suficientes problemas y le cae una madrastra que viene a pelearle la magra herencia. Pronto me di cuenta de que a la que le acarreaba problemas esta asociación con uno de los hombres más buscados del Londres de la Regencia era a la pobre Lorna. Por culpa de James, la han encarcelado y casi violado y, sin embargo, ella rápidamente ha encontrado su espacio en la disfuncional Liga de Malditos y se mimetiza con todos los locos que rodean al hijastro.

Jessie Buckley ha traído su experiencia de actriz shakesperiana para encarnar a una mujer compleja. Como buena irlandesa, Lorna es frágil y resuelta la vez. Puede defender su virtud cuchillo en mano, pero ha entregado su corazón al hijastro y hará de todo por protegerlo. Es intuitiva, enseguida reconoce a Robert como hijo de James, a Zilpha como algo mas que la hermana del susodicho, y al marido de Zilpha como un golpeador. 

Nos da lástima que Lorna le cierre la puerta de la casa (y la de su corazón) al genial Cholmondeley, pero ya sabemos que es devota del caníbal desde que vadeó el rio y llegó empapada a la isla para secundar a James en su duelo con el cuñado.

5. Catalina de Médici (Reign)

¿Quién dijo que para ser la heroína del año había que tener corazón de abuelita? Warner dejó claro que la última temporada de “Reign” tendría tres protagonistas. A la par de Isabel I y de Maria Estuardo, Catalina de Medici jugó un rol importante, y confesémoslo, fue lo más entretenido de la serie. Buena, buena, no la podemos acusar de serlo. Hacia muchas pillerías y hasta brujerías. Cuando no pudo ya confiar más en su grimorio, se fue a buscar una bruja mas perversa para que acabara con una nuera indeseada. Pero para ser francos, todo lo que hacía la reina de Francia era por su prole de ingratos e inútiles hijos.

¿Cómo lidiar con una hija calzón suelto como Claude? ¿Y con una rencorosa que, armada del poder de las Españas, venía a cobrarle a la madre su indiferencia? ¿O con las ambiciones de un hijo protestante y otro que usaba corsé? Y conmovedor fue ver a Catalina irse vagando cono una Deméter por la campiña francesa en busca del hijo perdido que, a ratos era necrófilo otrora parecía vampiro. Esos mismos hijos que al final se referían a ella como la “vieja” y la acusaban de borracha, nunca repararon en lo mucho que hacia la madre por ellos. Si hasta con lo ocupada que andaba se tomaba el tiempo para ir a representar a Francia en la Boda Darnley y darle buenos consejos a su ex nuera.

Megan Fellowes se lució esta última temporada. No sé cual fue mi escena favorita o cuando abrazaba a su nieto (el hijo de Lola y Francisco) o esa escena semi final en que la bruja peor la obliga a hacer un trio con Narcisse. La pobre Catalina trataba de eludir los besos lésbicos de la bruja, pero cuando se dio cuenta que su rival quería preñarse de Narcisse, cobró fuerzas y demostró que reina de Francia también puede ser poderosa hechicera.


Estas fueron las mujeres fuertes del drama de época 2017, las que sacrificaban todo para vivir de acuerdo con sus reglas y códigos morales. Las que luchaban por su felicidad, intentando no atropellar la de los seres amados, y las que muchas veces antepusieron el bienestar de los suyos a propias necesidades.

¿Concuerdan con mi elección? ¿Cuáles fueron sus heroínas favoritas del 2017? No necesariamente tienen que ser de época.