martes, 28 de abril de 2020

Cuando la Alemana Besa…:Babylon Berlin 3x09



Esther está con las manos llenas, ocupadísima ahora que Edgard está preso,  y que a Weintraub lo tiene en su camerino en Balsberg. Esther se divide entre sus hijos, el evitar que su cuñado le embargue la casa (lo saca a tiros cuando se le aparece con los papeles de embargo) y el intentar salvar la producción de la película. Como le dice a su amante semi inconsciente, eso lo hace por los tres porque ama tanto a su marido como a Weintraub.

Esther ha rescrito el libreto, no necesitarán de otra actriz, puesto que el personaje de Betty Winter será convertido en un robot mecánico, las canciones las interpretará Esther. De ese modo sin volver a pararse ante las cámaras (la prohibición de Edgard),  ella será parte del espectáculo y su nombre atraerá espectadores.


El tema de los robots, del hombre-maquina reaparece en la charla radial de Anno Schmidt que el hipnotizado Gereon se ve obligado a escuchar.

Otro medio hipnotizado es el patrón de Toni. Un viejo obeso que parece derivar placer sexual al escuchar la voz de la niña leyéndole Bambi.

Ilse es operada y rápidamente dada de alta. Me huele mal esta operación ¿y como mandas a alguien que acaba de tener cirugía ocular a traquetear en el transporte público sin instrucciones, sin seguimiento?

Wendt anda preocupado por arrestar a Katelbach y exige que Gereon lo acompañe a la pensión de Frau Behnck. Gereon entra en el sitio en ánimo de policía déspota. Trata con frialdad a Elizabeth y se enfurece al ver el armario ocultando una puerta. Lo retira y muestra la división de apartamento. “Esto tendrá consecuencia!” le grita airado a la pobre mujer. No hay señal de Katelbach.

Todo ha sido una farsa. Katelbach está oculto en el piso de Gereon. Esa noche Rath encuentra a su inquilino charlando con otro invitado: Moritz.

Entretanto,  Frau Benhck va a ver a LItten, necesita asesoría legal. El abogado la tranquiliza. La policía política no tiene caso en lo que respecta a Katelbach. Él puede presentarse tranquilo. Al salir a la calle, Elisabeth oye que alguien la llama. Se trata de Malú que escuchó la conversación. Se ofrece a pasarle a Katelbach, vía Frau Beck, secretos militares.

Me detengo a quejarme. Qué afan este de mostrar a mujeres de izquierda tan pétreas, tan con cara de bitch at rest. Stalina es una santa, Malú lucha por la justicia, ¿pero no sería agradable que las mostraran sonriendo o comportándose como seres humanos? Parecen yihadistas o Greta Thurnberg.

Esa noche, Gereon va al hotel donde se hospeda Helga. La encuentra en la sala en compañía de Nyssen. Gereon pierde el control y golpea al industrial. Helga le dice a Gereon que perdió el bebé. Llegan los camareros y expulsan a empellones al policía del hotel.



Es el cumpleaños de Reinhold Graff. Todos se reúnen en el departamento del fotógrafo. Hasta Gennant está ahí para tocar el acordeón. Herr Graff, medio vestido de mujer canta una balada romántica que compuso “para alguien a quien no conocía todavía”. Lanza una mirada significativa a Fred Jacoby. ¡El periodista ‘shakespereano”es el amor secreto del fotógrafo!

La canción es triste y pone a todos melancólicos. Sobre todo, a Gereon. Gennat le dice compasivo que si fuera por él todos sus detectives serian celibes. No hay lugar para el amor en el mundo de un policía.

Gereon se retira un rincón y ahí lo encuentra Lotte. Súbitamente Rath se abalanza sobre ella y la besa. Ella le corresponde…

Si ya sé, llevamos casi tres años esperando esta escena, pero el momento no es el indicado y SPOILER lo veremos en el próximo episodio donde el beso ni se menciona. Gereon ni siquiera es él, está dominado por un hechizo hipnótico, no sabe adónde se dirige y Lotte tiene tantos problemas encima. Incluso si sacamos de en medio toda la carga de Gereon, no creo que pueda aceptar el pasado/presente de Lotte.

Stenne anda buscando a Fritz y llega al piso de Horst y conoce a Erna. Le ordena al subalterno que busque a Fritz/Richard, que se consiga otro lugar donde vivir,  y con un “¡Deshazte de la puta!”,  se marcha. Erna cree que debe marcharse, pero su amante la detiene. Está harto de seguir órdenes.

En un callejón Ali, el chulo de Erna, se encuentra con el asistente de Wendt. Este le da un revolver para que mate a Horst. Parece que Ali echa de menos lo que ganaba con Erna.

Wegener, el asistente de Nyssen, consigue que Frau Nyssen firme un documento (sin leerlo) que les permite invertir los cien mil marcos necesarios para derribar el mercado de acciones.

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