jueves, 28 de mayo de 2020

Final de La Tercera Temporada: Babylon Berlin 3x12



Me costó ver el final. Toda la temporada me ha resultado tan inferior a las anteriores que temía una desilusión. No me equivocaba. Fue un final absurdo con cabos sueltos y una hilera de interrogantes.

Cuando me refiero a interrogantes no hablo de pistas para una temporada futura. No me parece mal que haya huido uno de los Hermanos Gostony porque eso indica que habrá guerras gansteriles en la próxima temporada. Tampoco que Lotte se entere que tiene un hermano boxeador justo cuando Toni la rechaza, renegando de ella por haber dejado a Ilse ciega. ¿Pero qué pasó con la relación de Lotte y Gereon? ¿Por qué terminó acostada con ese barman con facciones de roedor?

Al menos Esther consiguió que su marido aceptara que formaran un menage a trois con Walter. Weintraub usó el dinero robado para pagar las deudas de los Kasabians y el filme fue todo un éxito. Al único que no le gustó fue a Jacoby que, desde la cama de Graff, escribió una lapidaria crítica sobre el cine expresionista, que esta demodé y que hay que apostarle al realismo.

Pues quienes no le apostaron al realismo fueron los productores. Antes de hablar del final quiero comentar lo que más me gustó. Aunque abierto me complació el final de Toni. No se fue con Peter ni con el viejo voyeur. Me pareció interesante que buscase la protección de la pandilla de andrajosos.

¿El final de Greta? … ¿qué decir de ese final?  Al menos yo sabía que la iban a ejecutar, pero los que no leyeron spoilers, deben haber quedado infartados con todas las maromas que hicieron LiItten y Lotte (riman…los voy a shipear) para intentar salvarla. Lo rescatable de ese episodio fueron las despedidas de Greta. “No me olvides” le suplicó a Stalina en su último abrazo. “Usted es una mujer muy valiente” le dijo la alcaide, prometiéndole acompañarle al cadalso, y me eché a llorar con la cartita de despedida que Greta le dejó a su hijito.

Mayor razón, esa muerte injusta,  para odiar a Wendt, pero el Oberst queda sin castigo. Más encima nos inventan que asesinó a Stressmann. Efectivamente, el Presidente del Reich tuvo un infarto fatal por ese entonces, pero poner a Wendt en esa escena negándole el medicamento al anciano es una incoherencia muy superfluo. Luego, los “buenos” tienen las fotos que les trajo Malú, Gereon se las arregla para grabar a Wendt confesando sus crímenes… ¡Y nadie hace nada!

Zorgiebel se rinde al chantaje de Wendt y renuncia, pero coloca otra persona en su cargo. Ese es el único castigo de Wendt, el no llegar a ser Presidente de la Policía de Berlín. Mejor hubieran dejado las pruebas en manos de los nazis y que estos hubiesen vengado a sus caídos.

Con este castigo chapucero llegamos a un final surrealista. Wegener despierta a su patrón con la noticia de que la Bolsa de Wall Street ha caído. Nyssen, que está en la cama con Helga, parte para la bolsa berlinesa. 

Gereon también hace lo mismo. Aunque le desplome del mercado de valores no es asunto policial, si lo es que un detective de alto rango como Boehm esté en ese sitio tomando rehenes y exigiendo que le devuelvan su dinero. Rath consigue desarmar a su compañero a pesar de que a su alrededor hay varios suicidas. Le dice que piense en sus hijos y lo envía a casa.

Gereon permanece en el edificio y avista a Helga en el segundo piso. Sube y se la encuentra con Nyssen. Lo curioso es que Gereon no los ve como siempre sino convertidos en los personajes del filme de Betty Winter. Helga es la androide y Nyssen es el Fantasma y entonces escuchamos en el trasfondo las palabras de Schmidt sobre el hombre máquina, un ente que trasciende dolor, ética, emociones. vemos flashbacks de Gereon drogándose.

Se supone que debemos entonces comprender que toda la temporada ha sido una creación de la maquiavélica mente de Schmidt ejecutada por sus Minions: Nyssen, Tristán Rot, Gereon Rath. De milagro que Ulrich no era también paciente del doctor loco.

Como zombi, Gereon desciende y va hacia la entrada. Un guardia le grita que no la abra. Afuera espera una multitud enardecida que viene a exigir cuentas. Gereon abre y es aplastado por la turba.

Se pone de pie, sin un rasguño avanza hacia la calle y se detiene ante una alcantarilla en la cual ve avanzar un torrente de agua enlodada. Hay quienes dicen que el detective ve avanzar una gigantesca araña gigante por el agua. ¿Qué es esto “La Guerra de los Mundos”? Pero eso dicen los intérpretes porque la serie ha alcanzado un nivel de absurdísimo que necesita ser explicada

¿Saben que no me creo el cuento? Es demasiado exagerado, y ya cae en fantasías expresionistas. Schmid se ha convertido en un villano de opereta. Dicen que es una mixtura de Caligari y Mabuse, pero ese tipo de caricatura no tiene espacio en un mundo donde los villanos son de carne y hueso y manejan los hilos del poder. Realmente, no me he quedado con ganas de ver la Cuarta Temporada. Mejor así porque con los tiempos que corren, ni sabemos si la hemos de ver.


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