Los 50 no serían
la única fuente de recuerdos y visiones retro de los acongojados 70. La
necesidad de escapar a un pasado más tormentoso o donde las prioridades estaban
más claras hizo retroceder a la cultura popular a la Gran Depresión y a Los 40.
Recuerdo―aun yo
en Chile― que el ’74, Vanidades tuvo
un foto-artículo de la moda primaveral y de cómo imitaba el estilo de la Era
Dorada de Hollywood. A pesar de que ese verano, la moda se iría a los Locos 20
con la influencia de el Gran Gatsby, los diseñadores ya tenían en mente un
regreso a la Era de la Segunda Guerra Mundial.
Saint Laurent Pone
de Moda a Los 40
En 1970, Yves Saint
Laurent presentaba en su pasarela un retorno a Los 40 con la aparición de las
plataformas en el calzado que estarían de moda a través de la década (y siguen
usándose). Al año siguiente, en su desfile titulado “Liberación” se regresaba
flagrantemente a la moda de la Francia de la Segunda Guerra Mundial con
hombreras, faldas más largas y ondeantes y cinturas definidas. En 1972,
Hollywood le entraba a la nostalgia por los 40 con dos filmes: la épica de El
Padrino y Verano del ’42.
Esta última era
un filme tipo” Coming of Age” sobre un trio de quinceañeros que pasan sus
vacaciones veraniegas en la isla de Nantucket (Massachussets) en ese primer
verano después de Pearl Harbor. Típicos adolescentes solo saben hablar de sexo.
Una entretención es espiar a una joven pareja que ha rentado una casa en la playa,
pero pronto, el marido se va a la guerra y Hermie (Gary Grimes) , el más
sensible del grupo inicia una amistad con la esposa (Jennifer O’Neill). El
clímax es la muerte del marido y el esfuerzo del chico por consolar a la viuda que
acaba con ambos en la cama.
Contada así suena
pueril y sosa, pero es que después de ver la Malena de Tornatore, con la
que se ha comparado este filme, lo veo olvidable. Lo mejor es el tema musical
de Michel Legrand. Mas conmovedor me resultó el romance prohibido de El verano
de mi soldado alemán que Ruth Frank publicase en 1973. Esta historia de una
chica judía abusada por el padre que se enamora de un soldado de la Werhmacht
que está en un campo de prisionero de guerra en Virginia me provocó mayor
impresión y empatía. Summer of ’42 y The Summer of My German Soldier
son ejemplos de nostalgia de Los 40.
1974 fue el año
en que El Gran Gatsby y Chinatown impondrían modas de
Los 20 y Los 30. Lo cierto es que ese otoño fue la última vez que vestí una
minifalda. En los próximos tres años, la moda avanzaría por Los 30, Los 40 y
Los 50. Bobby Redford, después de Gatsby y de interpretar a Bob Woodward, uno
de los artífices del escándalo de Watergate, en All the President’s Men,
seguiría viéndose bello en ropa de época en The Sting, El Gran Waldo
Pepper y The Way Where (Nuestros Años Felices).
La
“Cuarentena” en la Música y La Moda
Un repaso de la
moda, del cine y hasta de la música nos confirman un renacimiento de la cultura
de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1975, no hubo un año en que Hollywood
no trajese algún filme de Los 40 que recrease moda de ese tiempo. He escrito
sobre eso en Latinas de Ayer, pero basta ver fotos de fin de década de
iconos de la moda como Bianca Jagger y la diseñadora Carolina Herrera para
comprender de donde viene la influencia.
Los vestidos volvieron a ser acinturados con faldas acampanadas y largas. Se descartó el poliéster por muselinas y telas ligeras en días calurosos.
Para el invierno, las chicas preferían verse como colegialas de Los 40. Phoebe Cates, antes de volverse actriz y Teen Idol, andaba de modelo en Seventeen. Noten este vestuario de1979 (yo tuve esos zapatos). Con la excepción de las medias de lana parece escapada de un filme de Andy Hardy.

También
retornaron blusas campesinas de mangas abullonadas. y las famosas jardineras y
overoles que durante la guerra usaban las
mujeres que trabajaban en fábricas de armamento y astilleros. Ahora las jardineras
venían en mezclilla y telas escocesas o estampadas.
Blusas campesinas de los 70 Obreras de los 40, trends de los 70 Jardineras de los 40
Jardineras de Los 70s
El que Travolta y
la música disco renovaran la fascinación con el baile de salón resucitó el
jitterbug y el lindyhop. Eso motivó un interés por el swing. Benny Goodman y su
orquesta volvieron a tener conciertos y tours. Por otro lado, cantantes coma
Berry Manilow sacaron versiones de temas musicales populares durante la Segunda
Guerra Mundial como “I Don’t Want to Walk Without You”.
Ya antes Barry había
sacado a la venta “Copacabana “un tema disco con coreografía de película de
Carmen Miranda, muy “cuarentón”. Tal como Sha Na Na fue un conjunto que resucitó
la música de los 50, en 1973 surgía Manhattan Transfer que buscaba recordar el
sonido de las Big Bands.
No voy a decir
que la los jóvenes les gustaba esa música―aunque a los 18 años me volví una adicta
hasta el día de hoy―pero si en el aire se sentía un interés por la era
de la Segunda Guerra Mundial. Basta ver la lista de Hollywood: The Way We Were
(1973); Buster and Bell (1974 con Jan Michael Vincent que era un poco
teen idol, al menos de las universitarias); Farewell My Lovely (1975); Baby
Blue Marine (1976, también con JM Vincent); New York, New York
(1977); The Big Sleep (hubo un renacer de Raymond Chandler y de Noir en
ese entonces , 1978); 1941 (1979).
Series y Miniseries
de Los 40
Todos estos
filmes servían para presentar modas y New York, New York y 1941
particularmente se concentraban en la música de la Segunda Guerra Mundial, lo
que las podía hacer atractivas para un público joven que ya se había
acostumbrado a los 40 gracias a las miniseries. Si Hollywood se la pasó sacando
filmes anuales que retrataban esa década, las cadenas de televisión hicieron lo
propio a partir de 1975.
Ese año se
inauguró La Era de las Miniseries de Época con Rich Man, Poor Man que
iniciaba en 1945. La seguiría Once
an Eagle en 1976, Seventh Avenue (1977); Pearl (1978) y The
Last Convertible (1979). Esa última con su retrato de novatos de Harvard en 1940 que se vuelven
hombres en el campo de batalla, pero siguen unidos por el amor a una misma
mujer y un mismo carro de lujo, resultaba interesante a los ojos de
universitarios de Los 70. Una lástima que ninguna plataforma la presente.
Lo más importante,
para nuestros efectos, es que el protagonista de facto, narrador y
heredero del famoso auto no era Perry King que no triunfaría como galán adulto
ni juvenil. Tanto la novela como la miniserie se enfocaban en George, el Dan
Humphrey del grupo, el intelectual romántico idealista y pobre que solo puede
admirar de lejos a la It Girl Chris, interpretada por Deborah Raffin en
el que considero su mejor rol.
A George le dio
vida mi adorado Bruce Boxleitner y descubro que antes de The Last
Convertible ya era un Teen hearthrob a juzgar por los posters que
regalaba Teen Beat. Bruce se había vuelto el sueño de adolescentes (y no
solo de Melissa Gilbert que se convertiría en su segunda esposa) gracias a su
rol de Luke McCahan en la serie del Oeste How the West was Won.
En la era post-Vietnam, también era un mensaje diferente esto de mostrar “guerras justas” y de alabar el sacrificio de la juventud de Los 40,cuando los veteranos de Los 70 recibían repudio o indiferencia. Aparte de las miniseries, había series que glorificaban el servicio tanto en el frente de batalla como el doméstico.
Dos esfuerzos de hacer
series bélicas fracasaron. Operation Petticoat, basada en el filme de 1959,
nunca pasó de la Segunda Temporada
(1979). John “Homero Adams” Astin nunca pudo llenar los zapatos de Cary Grant.
La única gracia de la sitcom de la ABC fue la presencia de Jamie Lee Curtis en su primer trabajo actoral
La NBC también
quiso hacer un show bélico y eligió las memorias del coronel de la Fuerza Aérea
Gregory Boyngton. Robert Conrad se encargó de dar vida a “Pappy” Boyington
llamado así porque a sus 30 años era considerado “viejo” para pilotear un avión
de combate. Hoy puede verse los sábados en el canal Heroes & Icons.
En serio, es tan
aburrida que por primera vez me quejo de la ausencia de efectos especiales. Es
que sin trama y con un Conrad que aunque le subieron la edad al personaje, no
representa 35 años, la serie es un largo bostezo.
Mucho mejor fue
la primera temporada de Wonder Woman
(1976). Como en la tira cómica la acción tenía lugar en medio de la Segunda
Guerra Mundial. La Mujer Maravilla con un giro dejaba atrás su identidad de
Diana Prince, teniente de la marina estadounidense, para ir a dar golpes y
patadas a nazis y japoneses.
Sin embargo, la
gran propagandista del servicio y sacrificio de los miembros de La Gran Generación
fue The Waltons. Ya escribí un largo resumen de esta serie icónica, maravillosa y
cambia vidas, pero hoy quiero hablarles un poco de lo que representó en
términos de nostalgia y Teen Culture. Los Walton cubrió en siete
temporadas un periodo que va desde la Depresión (1933) hasta el boom de la
posguerra (1947). Si incluimos especiales y telefilmes nos llevó a conocer las
aventuras de la familia hasta la Era Kennedy.
Sin escatimar
detalles de lo dura que fue la vida de los habitantes de zonas rurales
americanas, también creo una ola de nostalgia por valores perdidos. En la Era
Watergate, todavía vapuleada por los cambios sociales de Los 60, The Waltons
mostraba la importancia de la unión familiar en momento de crisis, el apoyo de
la fe, el orgullo y deber de ser un buen patriota. Después de Pearl Harbor que
golpea a Los Walton al dejar viuda a Mary Ellen, los chicos Walton se ponen el
uniforme, aun el desobligado Ben y el pacifista Jason.
John Boy
Walton y Rudy Weiss: Dos Jóvenes en una Misma Guerra
John-Boy fue la encarnación
de todos lo heroico y noble que había en USA.
Tal vez por eso es que Richard Thomas fue lo más cercano a un Teen
Idol que nació de ese show. Como hermano mayor se le exigía ser un modelo para
sus hermanitos y a la vez ser un puente para que los problemas de los pequeños
fuesen comprendidos por los padres.
John Boy era más
que un hermano, tenía sueños de ser escritor, sufría del eterno problema del
adolescente con las chicas y muchas veces debía tomar partido en los problemas
de su comunidad. John-Boy era el hijo, hermano, novio que todos querían e
incluso Bravo, la revista alemana para chicos, lo ponía en su portada.
Después de ganar
un Emmy y dirigir cinco episodios, Richard Thomas se retiró en la sexta
temporada. Su personaje había estado pendiente de las noticias europeas, el
auge del fascismo, incluso contempló la idea de ir a pelear en las Brigadas Internacionales
en España. Su salida de la serie fue explicada conque en 1940 le ofrecían un
empleo en Londres como corresponsal de guerra.
Aun sin John Boy,
los Walton siguieron su vida a través del conflicto hasta que este llegó a sus
puertas después de Pearl Harbor. Por cuatro temporadas la serie mostró como era
el frente domestico en una zona rural abarcando noticias, conflictos provocados
por el racionamiento, vestuario, música y cine.
No puede hablarse
de la influencia de Los 40 en la teen culture sin mencionar que fue a fines de
esa década que nació un fuerte interés por el Holocausto, un interés que
llegaría hasta las aulas y a la cultura popular con personajes jóvenes que
pudiesen enganchar al público adolescente. Es semi irónico que una década que, el embargo de OPEC provocaría un auge de
antisemitismo en USA, acabase con esta cuasi fascinación de Hollywood y televisión
con la guerra contra los judíos iniciada por los nazis.
El momento
puntual de esta epifanía sobre la Shoah fue Holocaust, de la que he hablado en otra entrada. El libreto de Gerald Green se enfoca en
dos personajes :Dorff (Michael Moriarty), un abogado que al unirse a las SS se volvía
un artífice de la Solución Final y Josef Weiss (Fritz Weaver), un médico judío
berlines que junto con su familia vivía las experiencias que destruirán a la
judería europea. Al final de la miniserie, Dorff se ha suicidado y el Dr.
Weiss, su esposa, hermano, suegros y dos de sus hijos han sido víctimas de los
nazis. Lo sobreviven su nieto, nacido en Theresienstad y su hijo Rudy.
Rudy Weiss
(Joseph Botoms) era el futbolista rebelde, el que golpeaba a los bullies nazis
de su barrio, el que no quería rendirse sin luchar. Con la ayuda de un dinero
que le suministraba Inga, su cuñada aria (Meryl Streep en un rol espectacular
que presagiaba su espectacular carrera), abandonaba Berlín y su familia y emprendía
un trayecto hacia la Unión Soviética.
En Praga conseguía
una esposa (Tovah Feldshu), se unía a los partisanos ucranianos, perdía a su
mujer en una emboscada y acababa en Sobibor. Lograba salir en el famoso escape
de 1943 y el final de la guerra lo encontraba vivo y camino al Mandato de
Palestina. Si había algún personaje que atrajese a los jóvenes era Rudy,
irreverente, luchador ,dispuesto a usar todo su ser para sobrevivir.
Antes de
Holocausto, Joseph Bottoms había ganado un Globo de Oro como Revelación del Año
por su protagónico de The Dove, la historia real de un adolescente que navegó
sin tripulación en un viaje alrededor del mundo En 1976 ,Bottoms protagonizó Unwed
Father, la historia de un estudiante de secundaria a que quiere hacerse
cargo de un bebé que ha hecho con su noviecita.
Con Holocausto,
Bottoms iba camino a convertirse en un Teen Idol para luego ser estrella, pero cometió
un error imperdonable. En 1979, aceptó modelar para una sesión de fotografías
de After Dark. Aunque otros actores habían modelado para una revista
cuya principal audiencia era gay, habían posado vestidos o descamisados.
Bottoms hizo desnudos frontales y fotos bastante sugerentes para alguien que,
aún hoy retirado, no ha salido del closet. No solo destruyó la imagen que debe
tener un teen idol, su carrera nunca más alcanzó la fama que prometían
sus primeros trabajos.
BIBLIOGRAFIA
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Decades: 1970-1979
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
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Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We
Live Today.
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
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