Llegamos a ese
punto en que el fenómeno teenagers se hace más patente. Hay quien
responsabiliza a la Segunda Guerra Mundial, otros a la mayor cantidad de chicos
que cursan y se gradúan de la secundaria. El hecho es que los adolescentes son
una presencia visible y su cultura atrae a los auspiciadores y a los cineastas.
Ginger Rogers se disfraza de adolescente y Robert Wakker se convierte en el
arquetipo del joven soldado que rompe corazones antes de ir a destrozar el
Tercer Reich.
Una Juventud Independiente
Como vimos en la
nota anterior, a fines de la década de la Depresión, más jóvenes estaban estudiando.
Eso convirtió a la secundaria en un centro social donde los adolescentes podían
crear y compartir su cultura. Sin embargo, la gran partera de la cultura adolescente fue
la Segunda Guerra Mundial.
Pocos conflictos de la historia han creado brechas generacionales como esa guerra, puesto que Estados Unidos instituyó el draft (reclutamiento obligatorio) a partir de 1940, aun antes de Pearl Harbor. Con padres y hermanos mayores en el frente de batalla, para los muchachos se volvía más intensa esa etapa en que todavía podían divertirse despreocupadamente.
William
Manchester adjudica este estilo de vida a tres factores: mayor poder
financiero, ausencia de los padres y aunque parezca contradicción, mayor cercanía
con sus mayores. Por eso Manchester afirma que la ‘”adolescencia” emerge como
un fenómeno de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia del padre que sirve a la
patria y de la madre que estará empleada por la industria bélica u ocupada en bazares
o la Cruz Roja, le otorga una independencia insospechada al adolescente de Los
40.
Por otro lado
existe conciencia en los padres que los hijos son algo precioso que les puede
ser arrebatado en cualquier momento. Se les consiente más y se aumentan sus
mesadas. Agregando a esto que hay una cantidad de trabajos parte de tiempo como
la jardinería y otros que permiten que la juventud estadounidense adquiera un
poder de consumidor propio. Los padres pasan tiempo de calidad con sus hijos
menores y comienzan a compartir hobbies.
El reclutamiento
y problemas sindicales acabaron con las Big Bands (aunque algunas se unieron a
las fuerzas armadas como la orquesta del Capitán Glenn Miller) y la nueva juventud se desinteresó de la
música swing prefiriendo a los cantantes de baladas. Eso tranquilizó a padres
que nunca vieron con buenos ojos esa música y que también favorecían a los
baladistas. Como los atletas profesionales ahora cargaban fusil―y eso
incluía a los universitarios―el deporte lo practicaban los estudiantes
de secundaria y los padres volcaron sus ojos a los equipos de las High Schools interesándose
en las proezas de sus hijos deportistas.
El Capitán Glenn Miller
Cambios en la
Moda y Cambios en la Moral
La moda de los
ahora llamados teenagers también cambió . Aunque , si le creemos a Los Waltons, la mezclilla había sido la tela
preferida para ropa infantil y juvenil del día a día de la juventud de las
zonas rurales en USA, en Los 40 los jeans se volvieron la primera prenda unisex
de las a zonas urbanas.
Las muchachas los
usaban para juegos y labores al aire libre, enroscados hasta la rodilla y lo
acompañaban con camisas de hombre , un par de tallas más grande que habían
encontrado en los armarios de padres y hermanos ausentes. Aunque los zapatos
Oxford o saddle shoes seguían en boga, chicos de ambos sexos comenzaron
a usar mocasines (loafers) que no necesitaban de cordones.
A pesar de la
onda unisex en el vestir, las chicas sabían cuando ser femeninas y atraer el
interés del sexo opuesto, sobre todo si este veía envuelto en el uniforme de
una de las tres ramas de las fuerzas armadas. Tan lejos llegaba el patriotismo
de las muchachas que puede haber sido causa de un aumento de madres solteras
adolescentes tal como matrimonios tempranos contraído en el ímpetu del momento.
Esos factores
fueron la trama de la mejor comedia de Hollywood en ese entonces. Milagro en
Morgan Creek de Preston Sturges (1944) reflejaba los cambios morales de la
sociedad americana en tiempos de guerra. Marion Hutton era la hija del sheriff
del pueblo de Morgan Creek. En una visita a las tropas para levantarles la
moral (gran actividad de las chicas guapas de entonces) terminaba en una fiesta
donde bebía tanto que solo recordaba que a alguien se le había ocurrido que el
mejor final era buscar un juez de paz y casarse.
Marion volvía a
su casa y se olvidaba del asunto hasta que unos meses después descubría su
embarazo. Con la ayuda de su hermana adolescente y de su mejor amigo (que
siempre había estado enamorado de ella) intentaba descubrir la identidad de “su
marido” y ocultar su embarazo. Fracasaba en ambos intentos y ella y su familia experimentaban
la vergüenza y el repudio del pueblo. Todo terminaba con un rápido matrimonio
con el amigo y un parto de quíntuples que la convertía en celebridad nacional.
Una Mirada
Retro a Los 40
Después de la
guerra y en las décadas siguientes surgieron memorias, novelas y filmes que
intentaban retratar la vida cotidiana en el frente domestico Para ver la vida
de los adolescentes los mejores ejemplos son Los Walton que retrata como
la Segunda Guerra Mundial afectó a esa familia de Las Apalaches. Añado The
Last Convertible un superventas de Anton Myrer que describe el último año
de paz (1940) en la vida de un grupo de novatos de Harvard.
El Ultimo Convertible es una novela narrada en flashbacks que
cubren cuatro décadas en la vida de Los Fusileros, cinco estudiantes de Harvard
de diferentes estratos sociales y con diferentes experiencias y metas. Es
también un repertorio de la cultura adolescente de Estados Unidos antes de la
guerra que abarca vestuario, música y hobbies incluyendo el amor a los autos
ejemplarizado por La Emperatriz, el convertible del título. Es también un
recuento de la vida amorosa de jóvenes universitarios describiendo sus
actitudes hacia el sexo opuesto y hacia el sexo en general.
Los Walton no serán tan explícitos en lo que
respecta al sexo, pero si al romance. Mary Ellen la primera de Los Walton en
casarse queda viuda cuando el Dr. Curtis (aparentemente) muere en Pearl Harbor.
Su hermano el rebelde Ben, se une a la marina y parte a ultramar dejando atrás
a Cindy, con quien ha contraído un matrimonio impulsivo, y a la recién nacida
Virginia. El sensible Jason, tras un periodo de pacifismo, sirve honrosamente
en el teatro europeo y retorna a Walton’s Mountain con una esposa judía.
incluso el
adolescente Jim Bob que ha conseguido su sueño de ser aviador se encuentra con
un Domingo 7 como les ocurriría a muchos jóvenes conscriptos. Tras una noche de
copas de la cual no recuerda nada, Jim Bob y su familia reciben la visita de
Kathy Seals ( Jennifer Jason Leigh) quien anuncia que habrá una adición a Los Walton.
Ni Jim Bob es el padre ni Kathy está embarazada, por suerte para el chico que
no sería el único soldado adolescente atrapado en matrimonios y paternidades
imprevistas.
Ginger Rogers
Entre Menores de Edad
Durante la
Segunda Guerra Mundial el cine seguía siendo el pasatiempo favorito sobre todo
las cintas bélicas. Entre ellas surgiría un nuevo género: los dramas domésticos
o Homefront Drama en los cuales los adolescentes jugaban un papel importante.
Curiosamente, y a pesar de ser de 1942, el mejor retrato (aunque satírico) de
los muchachos de entonces no estaría dirigido a ellos
Me refiero a la
comedia de Billy Wyler (su primer trabajo en Hollywood)The Major and the
Minor. Tras terminar su mancuerna con Fred Astaire y de ganarse un Oscar
por el drama Kitty Foyle, Ginger-hacía gala de sus dotes de comediante.
Susan (G. Rogers)
acaba de renunciar a su empleo. Sin dinero para pagarse el boleto de tren de
regreso a su pueblo, opta por fingir ser una niña de doce años y así solo pagar
medio pasaje. Por supuesto que los inspectores ferroviarios no le creen, pero
Susan (ahora llamada “Susu”) encuentra la protección del Mayor Philip Kirby
(Ray Milland)que, por problemas de vista, no nota que se trata de una mujer
adulta.
Susu acaba en la
academia militar donde el Mayor es instructor. Ahí también viven las hijas del
comandante, Pamela que es la novia del Mayor Kirby y la adolescente Lucy. Diana
Lynn hizo tan buena interpretación de teenager que es casi una lástima
que haya dejado atrás esos roles para dedicarse a Noir y dramas románticos.
Lucy
inmediatamente reconoce que Susu es una adulta disfrazada no solo no la delata,
le presta ropa y le da consejos para protegerse de los cadetes casanovas. Tal
como Andy Hardy, los estudiantes de la academia solo quieren una cosa de las
chicas: besos.
Mas que el
romance (insinuado) entre Kirby y Susan, más que las sospechas de Pamela que
finalmente desenmascara a la “menor”, el humor del filme se centra en los chicos,
su angst hormonal y el efecto que Susu ejerce sobre ellos. También es un
retrato de la desilusión de Lucy de los hombres debido a la vacuidad de estos
que la empujan a interesarse más en sus estudios.
Finalmente El
Mayor y la Menor refleja los gustos de esa cultura que incluyen una visión hilarante
de un grupo de colegialas invitadas a un baile de la academia y que tienen la
mitad del rostro cubierto con su cabello a lo Emo del Siglo XXI. Un cadete le
explica a Susu que intentan copiar el look de Verónica Lake.
Esa señal de
querer parecerse a la actriz del momento demuestra la tremenda influencia que
el cine tenía en las jovencitas de entonces. Sorprendentemente , no surgió un galán
juvenil para hacerlas soñar. Los sueños de las mujeres de todas las edades
venían vestidos de informe. Hasta Mickey Rooney se alistó en 1944 sirviendo en
ultramar.
1944 está unido a
la carrera de otro actor cuya tragedia fue que, después de encarnar al soldado
romántico que sería el sueño de adolescentes en tres filmes de ese año, vio su
vida y trabajo actoral tocar fondo. Hablo de Robert Walker.
Walker y El
Soldado Soñado
La historia de
Walker es una tragedia de Hollywood. Cuando estudiaba drama se enamoró y se casó
con una compañera llamada Phylis Isley, en 1939. Tres años y dos hijos más tarde,
los Walker no habían conseguido abrirse camino en Hollywood. Para mantener a su
familia, Robert hacia programas de radio y Phyllis modelaba. Tras una fallida
audición en la MGM, Phyllis atrajo el interés del productor David O. Selznick
quien le vio madera de actriz.
Selznick la hizo
firmar un contrato de 7 años, le cambió el nombre a Jennifer Jones y la comenzó
a preparar para un rol perfecto. Entretanto, para no separar a la Familia
Walker le consiguió un contrato a Robert en la MGM. A sus 24 años, y con su
atractivo físico, Robert no demoró en destacar en roles menores y hacerse un
favorito entre el público, sobre todo las jovencitas.
Conscientes de
eso, los productores lo pusieron en roles de soldado incluyendo su primer protagónico
(y en el que me enamoré de el a los diez años y eso que el filme era viejito y
el actor estaba retemuerto). El filme se llamaba See Herere, Private
Hargrove y estaba basado en las memorias de Marion Hargrove sobre su
entrenamiento militar en el Fuerte Bragg. El filme fue todo un éxito sobre todo
porque los chicos veían a Hargrove como lo que podían ser una vez que los
reclutasen y las chicas se identificaban con Donna Reed que encarnaba a Carol,
la novia del soldado.
Sin embargo, el
éxito de ese filme no superaba el de la ahora Jennifer Jones quien en 1943 había
ganado el más ambicionado rol en Hollywood, el de Santa Bernardita Soubirous en
La Canción de Bernadette que le ameritaría un Oscar como Mejor Actriz.
Aprovechando el éxito del matrimonio. Selznick decidido pedir prestado a Walker
para que fuesen la pareja juvenil de su próximo proyecto Since You Went Away
(Desde que te fuiste, 1944), posiblemente el mejor Homefront Drama de
ese subgénero.
En esa película, Claudette
Colbert da vida a Cora, una dama de clase media acomodada cuyo marido parte a
la guerra dejándola a cargo de una casona y dos hijas adolescentes (Jennifer Jones
y Shirley Temple). Para generar algún ingreso, Cora renta un cuarto a un viejo gruñón
(Monty Woolley). Un día llega a visitar
al viejito su nieto, el Cabo Bill Smallet (Robert Walker). Jane (J. Jones) la
hija mayor se interesa en Bill e inician un romance.
(Nota: Este filme gratis y doblado al español esta en YT)
Al final de su
permiso, Bill entrega su reloj de bolsillo a Jane, se comprometen y deciden
casarse apenas acabe la guerra. Jane comienza su espera, ofreciendo servicios
en la Cruz Roja, y esperando cada carta del novio que está en Italia. Hasta que
un día las cartas acaban y llega el fatídico telegrama, el sufrimiento de Jane
era un reflejo de lo que vivián muchas jovencitas en America que perdían a su
primer amor en el campo de batalla.
Hace un día vi
este filme (completo y gratis en YT) y recordé cuando lo vi por primera vez a
los 13 años cuando creí que no había romance más intenso que el de Jane y Bill.
Ahora esas escenas me resultaron más tristes debido a que se lo que ocurría
fuera de pantalla.
Para esa época un
secreto a voces era que Selznick y Jennifer eran amantes. Fue un acto sádico de
parte del productor tener a la adúltera y el esposo engañado en pantalla. incluso
obligó a Walker―quien ya sabía
que su matrimonio había acabado―a filmar varias veces las escenas de amor.
En diciembre de
1943, Jenifer abandonó a su marido, obtuvo el divorcio en 1945 y se casó en
1949 con Selznick. Robert Wakker nunca se recuperó y comenzó a beber. Aun así
filmo una secuela de las aventuras del soldado Hargrove que también tuvo éxito
y el bellísimo drama domestico The Clock (Campanas del destino)
junto a Judy Garland.
Nuevamente Walker
interpreta un estereotipo del joven soldado, El Cabo Joe Allen, antes de partir
al frente, recibe un pase de 48 horas para gastarlas en Nueva York. El primer día
conoce a Alice (J. Garland) que se ha roto un tacón en la escalera de la Estación
Pennsylvania. Joe encuentra una zapatería que repara el tacón y en
agradecimiento, Alce le da un tour de la ciudad. Para abreviar, pasan un día
juntos al cabo del cual descubren que se han enamorado.
Se gastan varias
horas tratando de saltarse las reglas de la burocracia. Finalmente se casan y
tienen todavía tiempo para noche de bodas y su primer desayuno de casados antes
que Alice acompañe al ahora su esposo a la estación de tren. Este filme aunque llegó
a los cines cuando la guerra estaba en sus días finales, encantó al público, a chicas
románticas y a jóvenes parejas que habían vivido situaciones parecidas a las de
Joe y Alice.
Tristemente fue
el punto máximo de la carrera de Robert Walker. El alcohol, al que cada vez era
más aficionado, comenzó a afectar sus nervios e incluso lo hizo perder su
atractivo físico. Estuvo recluido en hospitales, sus filmes eran un fracaso, se
casó dos veces en menos de cinco años. A pesar de que su último filme, Extraños
en un tren de Hitchcock, hoy es un clásico, un año más tarde, en 1951, Robert
Walker moría a causa de un paro respiratorio.
BIBLIOGRAFIA
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Schrum, Kerry. Some
Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)


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