jueves, 4 de junio de 2026

Teen Idols de la Música y la Pantalla Chica en La Era Watergate (Teen Culture XIII)

 



Aunque la historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola de nostalgia.

Adiós a los Ídolos

El comienzo de la década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes, Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en 1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el vocalista de The Doors.

Mi vecina la Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.

                                        Martires del Rock: Jim, Jimmy y Janis

Es posible que al comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!

Cassidy vs Osmond

Me asombró saber que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi infantil-semi juvenil.



La Familia Partridge era una respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha, Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.

En cambio Los Partridge eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía en ella a la madre que todos quisiéramos.




El que los Partridge formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David Cassidy y Susan Day.






Susan se convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.



Por suerte, comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A. Law que le ameritaría un Globo de Oro.

 El caso de David es un poco más complejo. Su fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.



Antes de su fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos (una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.

                            Los Hermanos Cassidy

En una era en que solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny Osmond era su gran rival.



Hora es de hablar de las revistas. Con la Beatlemanía,  apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen, Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las conocidas Teen Beat y Tiger Beat.



Una mirada a cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de televisión.

En cambio, Donny era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.

Los chicos cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como el hijo del Malvado Ralph Rotten.



En 1971, “Donny” inició una carrera como solista.  A sus catorce años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”,  seguido por “Puppy Love” que llegaría al tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por fin tenían un ídolo de su edad.



Ese encanto mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.



El show de Donny and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también. Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease. Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo más admirable de Los Osmond: su integridad.



En 1976, Donny se casó y sigue casado con Debbie Glenn.  Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol, Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía. Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.

La Televisión y la Inclusividad Racial

La Era Watergate no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba actores afroamericanos a los elencos.

Su mayor logro en ese aspecto lo tuvo en 1968,  la ABC con Mod Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario (Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.

En esos años, la intención era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una oficial en una nave espacial.

Lo próximo sería un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.



 Linc cambiaba su rabia por otra manera de buscar justicia,  infiltrándose en sitios donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre prostituta.



La patrulla juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes, motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy desubicado blanco podría peinarse así.



Peggy Lipton, una chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó un Globo de Oro en 1970.



A pesar de pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV Guide para unas fans que admiraban a Julie.

                Peggy modelando para TV Guide

Aunque se llegó a crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso “amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro, Quincy Jones.



Los miembros de La Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,  en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y Dennis Nicholas,  de raza negra interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).

La diferencia es que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un paso adelante en la televisión.



Sin embargo, la serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.

El que Michael Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To Sir with Love, la perspectiva de maestro.



Lo que es indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales, pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington resultaron tan presentistas que daban risa.

Muy diferente fue una serie que daría que hablar hasta hoy.  La Era de la Nostalgia llegó a los hogares estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70, pero de eso hablaremos pronto.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

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