Aunque la
historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino
de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de
las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran
David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad
sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes
y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola
de nostalgia.
Adiós a los
Ídolos
El comienzo de la
década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes,
Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en
1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el
vocalista de The Doors.
Mi vecina la
Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran
los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un
poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.
Es posible que al
comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se
sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y
Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era
un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!
Cassidy vs
Osmond
Me asombró saber
que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de
la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el
británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a
la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi
infantil-semi juvenil.
La Familia
Partridge era una
respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más
injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los
entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían
peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha,
Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas
cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.
En cambio Los Partridge
eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero
positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a
su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese
separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una
famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The
Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía
en ella a la madre que todos quisiéramos.
El que los Partridge
formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour
montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de
ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran
insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático
truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más
famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David
Cassidy y Susan Day.
Susan se
convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber
que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que
entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de
David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.
Por suerte,
comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un
telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol
permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A.
Law que le ameritaría un Globo de Oro.
El caso de David es un poco más complejo. Su
fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la
Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración
de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de
teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la
falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.
Antes de su
fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos
(una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a
fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.
En una era en que
solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones
que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única
preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los
ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny
Osmond era su gran rival.
Hora es de hablar
de las revistas. Con la Beatlemanía,
apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo
largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen,
Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los
teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las
conocidas Teen Beat y Tiger Beat.
Una mirada a
cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy
vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades
eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de
la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de
televisión.
En cambio, Donny era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.
Los chicos
cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí
porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como
entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto
a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como
el hijo del Malvado Ralph Rotten.
En 1971, “Donny” inició
una carrera como solista. A sus catorce
años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí
que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese
impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito
de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”, seguido por “Puppy Love” que llegaría al
tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del
adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por
fin tenían un ídolo de su edad.
Ese encanto
mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con
Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un
programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.
El show de Donny
and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también.
Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease.
Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo
más admirable de Los Osmond: su integridad.
En 1976, Donny se
casó y sigue casado con Debbie Glenn.
Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol,
Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas
de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena
temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía.
Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en
los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.
La Televisión
y la Inclusividad Racial
La Era Watergate
no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales
como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde
fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba
actores afroamericanos a los elencos.
Su mayor logro en
ese aspecto lo tuvo en 1968, la ABC con Mod
Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron
Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario
(Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante
Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.
En esos años, la intención
era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno
cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y
Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young
en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba
a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de
la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una
oficial en una nave espacial.
Lo próximo sería
un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era
sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de
familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho
participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de
su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un
proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les
permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.
Linc cambiaba su rabia por otra manera de
buscar justicia, infiltrándose en sitios
donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus
compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya
indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando
estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había
sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre
prostituta.
La patrulla
juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes,
motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para
jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy
desubicado blanco podría peinarse así.
Peggy Lipton, una
chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque
los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la
socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó
un Globo de Oro en 1970.
A pesar de
pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la
era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la
población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV
Guide para unas fans que admiraban a Julie.
Aunque se llegó a
crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue
presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso
“amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso
interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura
demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de
terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro,
Quincy Jones.
Los miembros de La
Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,
en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro
intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el
nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña
Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La
escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y
Dennis Nicholas, de raza negra
interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).
La diferencia es
que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro
aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para
Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a
alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde
chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e
intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un
paso adelante en la televisión.
Sin embargo, la
serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si
reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la
mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen
Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque
nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.
El que Michael
Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer
crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente
inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama
se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To
Sir with Love, la perspectiva de maestro.
Lo que es
indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales,
pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar
novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil
de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que
se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington
resultaron tan presentistas que daban risa.
Muy diferente fue
una serie que daría que hablar hasta hoy. La Era de la Nostalgia llegó a los hogares
estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la
Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno
situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70,
pero de eso hablaremos pronto.
BIBLIOGRAFIA
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American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Manchester,
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1932-1972
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Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
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Century Teen Culture by Decades

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