jueves, 18 de junio de 2026

Family y el Auge de Kristy McNichol (Teen Culture XVII)

 


Si la maternidad adolescente era vista en términos ambiguos por la ficción qué decir de Family donde las únicas que enfrentaban embarazos inesperados eran mujeres casadas. Hablando de Family , nunca entendí como de esa serie surgió la más imprevista Teen Idol femenina. ¿Gustó Kristy McNichol porque era una tomboy deportista? ¿O fue su falta de interés en el sexo lo que la alejó del lugar común de la adolescente dominada por sus hormonas?

En 1976, iniciaba en la ABC,  Family, la saga de los Lawrence, una familia de clase media alta de Pasadena (California) que sobrevive varias crisis que afectan a los padres Kate y Doug y/o a sus hijos Nancy, Willie y Buddy. Producida por Aaron Spelling, ya famoso por Mod Squad, y por Mike Nichols que había hecho fama de director en Hollywood con El Graduado y Carnal Knowledge, más un libreto de Jay Pressner que había adaptado La primavera de un solterona y Cabaret, Family auguraba el éxito que iba a tener.

No en mi hogar. Tres episodios y mi madre la calificó de aburrida y antipática y regresó a sus telenovelas. Los 70 seria la década de las sitcoms familiares como All in the Family, The Jeffersons y Soap.El problema de Family es que los ricos tenían problemas de ricos, a lo más solucionaban los problemas de los más vulnerables. O sea Los Lawrence eran “Grandes Salvadores Blancos con Dinero”. No eran de clase obrera como los Bunker, ni negros con Los Jefferson ni tenían hijos gays o mafiosos como en Soap.



El Inexplicable Encanto de Kristy

Yo volví a verla cuando ya tuve televisión, o sea en su quinta y final temporada(1979-1980). Para entonces Family ya había ganado la aprobación de la Asociación de Maestros y Padres a pesar de sus temas adultos y (para la época) controversiales aparte de que había recibido Grammys, incluyendo dos para Kristy McNichol.

Para entonces yo era una mujer de mundo de veinte años, tercer semestre de universidad, y que despreciaba la Teen Culture. Sin embargo, no era ciega a la pasión que sentían los chicos por La McNichol. Era uno de los pocos rostros femeninos en aparecer en portadas de revistas juveniles. No era bonita, no era glamorosa, ni simpática. Sin embargo, escuché a un par de vecinitos comentar respecto de ella “Boy! She is built!” Me quedé muda. “Built?” Si era más plana que una tabla de planchar… Pero para mocosos de doce años…. ¿Qué sabían ellos?




Me puse a ver la serie en mis vacaciones de invierno. Efectivamente, Kristy no tenía curvas, vestía siempre de pantalones, se parecía a su hermano Jimmy con peluca y sus modales eran…de tomboy o como dijo mi madre “amachados”. ¿Detectábamos ya una vibra gay, décadas antes que la actriz―hoy retirada― saliera del closet?



El hecho es que ni mi hermana, ni mis amigas la habían idolatrado. Tampoco era buena actriz aunque me hizo llorar en Summer of My German Soldier, solo porque la trama era tan conmovedora. No me impresionó en filmes de Los 80 como Only When I Laugh, menos en the Pírate Movie, y me encantó que la mataran en el telefilme Women of Valor. Ni quiero hablar de Little Darlings.

Mas que darle palos a una actriz sobrestimada,   mi pregunta es ¿qué la convirtió en ídolo?  ¿Por qué gustó su personaje de Laetitia “Buddy” Lawrence? Ni su ropa ni su look eran para imitarlos,  y era tan antipatica. La serie cubria muchos temas adultos como sexo entre adolescentes, alcoholismo juvenil, etc. Sin embargo ninguno de esos problemas inquietó nunca a Buddy lo que la hacía bastante sosa. A lo más en su primera fiesta, se marchaba molesta cuando ve parejas besuqueándose, ya que temía que ella deba seguir ese ejemplo.

                  


Ídolos Deportivos

Gatita Judy, mi vecina y amiga, me dice que el atractivo de Kirsty  para su público juvenil era su amor por los deportes. Se desplazaba en bicicleta, era nadadora, beisbolista, cuando su madre la busca luego Buddy abandona la fiesta “besucona” la encuentra en una pista de patinaje.



Además, Buddy  practicaba un deporte entonces desconocido, la patineta. Se entiende su atracción sobre jovencitas que admiraban a las atletas hasta el punto de que nacieron en esa década varias figuras juveniles que fueron Teen Idols.



Las Olimpiadas de 1976 crearon un par de chicas prodigiosas cuyas piruetas hicieron a las jovencitas pasarse más tiempo en el gimnasio. La gimnasia olímpica de Nadia Comaneci hizo que más de una muchacha estadounidense se pusiese a hacer ejercicios sobre el caballete para emular a la deportista rumana.



Las Olimpiadas de Invierno en Innsbruck crearon una nueva adorada en la figura de la patinadora de hielo Dorothy Hammill. La campeona olímpica instituyo una moda por su corte de cabello y por su deporte. Los 70 fue la época en que los adolescentes no abandonaron los patines que, en su infancia, los habían hecho deslizarse sobre el hielo o sobre otras pistas.



Los patinadores hasta tenían su himno, “Saturday Night” de los horripilantes Bay City Rollers. He tratado de no hablar de ese conjunto escoses que provocó furor en America en la segunda mitad de la década. Eran la pasión de mis compañeras de la U.N.I.S. (United Nations International School). Yo no les encontraba el chiste. Con su vestimenta ridícula de zapatos de plataforma, pantalones de golf y medias a rayas, ya parecían Ronald MacDonald.






 Es como el furor que causaba KISS en mi escuela judía. Ahí por lo menos se entendía puesto que Gene Simmons era nacido en Haifa (su verdadero nombre es Chaim Witz) y su madre era sobreviviente de Mauthausen.

Embarazos Indeseables

El tema del embarazo era un constante en Family, pero nunca afectaba ni a Buddy ni a sus amigas. El primer gran amor de Willie Lawrence, Salina, tenía un bebé de un hombre casado. Meredith Baxter Birney se convirtió en una pinup (de adultos) con su rol de Nancy, la hija mayor de los Lawrence. En la primera temporada, tras descubrir a su esposo Jeff (John Rubinstein) en la cama con otra, Nancy vuelve con sus padres y decide divorciarse. Ohh pero está embarazada por segunda vez. 

Nancy planea abortar. En una discusión con su marido, Kate confiesa que ella quiso abortar a Buddy. No me sorprende. Ya en ese episodio hemos descubierto que Buddy es insoportable, y como su padre, me gustaría cachetearla.




El problema es que Buddy,  tiene la horrible costumbre de escuchar secretos que no le corresponden. Oye que su madre casi fue a una clínica de abortos para evitar el nacimiento de su hija menor, Buddy enloquece y huye en el auto familiar.  De ahí, se va a un invernadero y se pone a romper a botellazos el tejado de vidrio, ataca al guardia del lugar y termina siendo arrestada. Ya Buddy parecía una delincuente infantil, peor que las del ABC Movie of the Week.



Mas allá de si lo escuchado era para sentirse mal, el hecho de que una cría de doce ponga en peligro su vida, la ajena y el auto, exasperó a mi madre quien siempre temía que yo fuera a copiar la mala conducta de personajes en pantalla. Lo mas divertido es que todo el escándalo hizo que Nancy regresara con su marido. Pero para el segundo episodio, el embarazo había desaparecido mágicamente. No pareció importarles a los escritores ya que al final de la primera temporada, Nancy y Jeff se divorcian.

Un par de temporadas más adelante, Nancy y Jeff se reconcilian y planean volver a casarse, pero ella tiene dudas. Un embarazo imprevisto apura la boda, pero antes Nancy tiene un conveniente aborto espontaneo.



Un tema recurrente en la serie es la insatisfacción de Kate con su rol de esposa y madre. En una ocasión planea rentar un piso para tener “a room of her own”, pero acaba atrapada con una chica embarazada cuyo parto debe atender. Con el tiempo, Kate busca empleo como maestra de música y comienza a aceptar que su familia no la necesita tanto como antes.

En la última temporada, Kate vuelve a sentirse preocupada ya que pronto Buddy parte para la universidad y su rol de madre acaba (curioso cuando los Lawrence acaban de adoptar una huerfanita). Esta preocupación coincide con una ola de nostalgia y luto por su hijo muerto. La solución divina es un embarazo.  Otra vez, Buddy escucha lo que no debe. Tras oír a Kate hablando con su doctora, Buddy vuelve a enloquecer como en el primer episodio. Solo que ahora no tiene doce años.

A pesar de que entendemos que es miedo a perder a su madre, no excusa el comportamiento de la chica. El modo en que agrede verbalmente a la ginecóloga,  a su padre y sobre todo a su madre es inmaduro, insolente e improcedente. Su intención es que su madre aborte, pero en vez de convencerla la aterroriza con visiones de lo que ocurrirá a ella y al bebe y pretende obligarla a tomar una decisión alternando sentimientos de culpa con posibilidades que ni los médicos hubiesen postulado.

Cuando, a pesar de la campaña emprendida por su hija menor, Kate decide tener al bebé es rechazada por su marido y sus hijos (con excepción de Nancy que, como madre, entiende el dilema de Kate). En la mesa, Buddy tiene la insolencia de gritarle a su madre “¡estás muy vieja para tener un hijo!”. Mi madre me hubiese partido la boca si le hubiese respondido así a los 17 años.



Con tanto apoyo familiar, Kate pierde a la criatura y…¡todos felices! Lo primero que me resulta chocante, viendo el episodio con mi mirada de vieja sabia, es el alivio que todos sienten al acabarse un problema que no debió existir y la facilidad con la que todos retoman su vida normal.

Yo conozco mujeres que nunca se han recuperado de un aborto (espontáneo o provocado). Lo otro que me incomoda es como la serie echa mano a un recurso trillado y simplista como la pérdida de un feto antes que enfrentar el aborto quirúrgico que todos desean o el nacimiento de un niño.

Me recordó a como Rene Muñoz solucionó el problema del embarazo de Thalía en Quinceañera. Atrapada entre el miedo de ser madre a los quince años y la posibilidad de que su hijo herede la drogadicción del padre, Beatriz sale disparada en su coche y pierde al niño en un aparatoso accidente automovilístico.



La diferencia es que hablamos de una sociedad latina ochentera donde el aborto no era legal; que se trata de una niña no de una adulta capaz de tomar una decisión responsable y, más importante, Beatriz cae en una fuerte depresión acompañada de un mutismo electivo del que solo la saca su amiga del alma Maricruz (Adela Noriega). En cambio en Family, las embarazadas son siempre adultas cuyos embarazos acaban con una línea escrita por un libretista que las saca de apuro a lo Deus ex Machina.



Una ironía es que en 1980, el embarazo de una cuarentona todavía era visto como una tragedia. En el transcurso de los próximos treinta años, presenciariamos un trend, un aumento de mujeres maduras pariendo sin problemas, a pesar de que a veces eran primerizas. 

Esto se trasladó a la televisión a las sitcoms y teen dramas sin mayor escándalo. Recuerden los casos de Linda Evans en Dinasty,  Suzanne Sommers en Step by Step, la madre de Jennie (Kellie Garth) en Beverly Hills 90210,  la misma Meredith Baxter en Family Ties.  Roseanne (embarazada en la vida real) y su hermana Jackie, escriben a la cigüeña en su madurez y en este siglo, lo hace Kirsten en The O.C. Todas tuvieron hijos sanos sin que su familia las agobiara con la cantilena del aborto.

                      Madres cuarentoas, la Moda de Los 80 y 90

Erica y La Sexualidad Adolescente

Lo sorprendente es que, y yendo totalmente en contra de los telefilmes/fabulas-con-moraleja, el embarazo no era algo que afectase a las adolescentes en Family. A pesar de sus romances, Buddy parecía un ente asexual, nunca era asaltada por los requerimientos de sus pretendientes como nos ocurría a todas en la secundaria. Era como si el embarazo fuese un castigo del pecado de la lujuria o de las villanas o de las muy desubicadas y veremos ese lugar común en los Teen Dramas hasta de este siglo.

Sin embargo en ese mismo episodio “When the Bough Breaks”,  donde Kate contempla un polémico embarazo, una amiguita de Buddy contempla perder su virginidad. Erica (la desafortunada Dominik Dunne de Poltergeist)ha estado estudiando en un internado de monjas y solo tiene unos días de vacaciones para visitar a su familia. Ha calculado que ese tiempo es suficiente para perder su virginidad con un desconocido. Se lo cuenta a las asombradas Buddy y su mejor amiga Audrey.

El discurso de Erica sobre por qué debe dejar de ser virgen es un eco de todos los que me endilgaron falsas amigas en la secundaria. Cree ser la única en su clase que no ha perdido su virtud, se siente menos mujer, menos inteligente o madura ya que la actividad sexual implica “conocimiento”.



Además saca a relucir el eslogan feminista de que es dueña de su cuerpo y del poder elegir a quien se lo entrega. Aunque Audrey le recuerda que debería al menos estar enamorada antes de entregarse a un extraño, Erica dice que basta que sea guapo, chistoso y heterosexual.

El candidato perfecto resulta ser Willie el hermano de Buddy al que Erica comienza a acosar de manera divertida, mandándole regalos y dándole una lista de sus cualidades, incluyendo que ya tiene 17 años, lo que la hace “legal”. En ese entonces, en California y Nueva York, la edad de consentimiento sexual era 16 años.



En el acoso del que Willie se defiende torpemente, Dominique luce un vestuario más maduro y sofisticado que el de Buddy, principalmente el look “Disco” (tacones plateados, peinado alto y strapless ceñido) que lleva puesto cuando lo cita en un motel. Lo interesante es que la única que sabe lo que sucede es Nancy que no parece ni escandalizada ante la actitud de Erica ni ante la posibilidad de que su hermano ayude a la chica a perder su virginidad.



Como con el aborto, la serie no parece incomoda ante la actividad sexual de una adolescente siempre y cuando esté dentro de los confines de la ley y sea consensual. Me hubiese gustado que el romance hubiese continuado aunque fuese vía telefónica y epistolar como le pide Erica a Willie al despedirse. Para entonces la chica ha visto en Willie las cualidades que lo hacen idóneo ya no para amante sino para novio formal y Erica no era peor de las que el joven se había enamorado en el pasado.



¿Entonces quiénes eran las modelos que seguían las jovencitas? ¿Buddy o Erica?  A pesar de que Buddy fuese un buen ejemplo para las deportistas, a juzgar por encuestas y publicaciones, a fines de Los 70, las adolescentes admiraban a personajes ficticios más glamurosos, y a chicas con poderes aunque fuesen mágicos. Y en las soap operas, iba a aparecer un tipo de adolescente más cercana a Erica que a Buddy y cuyas aventuras siguen dando que hablar medio siglo después de su aparición.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

 



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